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FINO SUAREZ.
FINO
SUAREZ.

-J . n .

FINO SUAREZ. -J . n . MÉRlD l\ . IMPRENTA DE " LA YU CI\TAN .
FINO SUAREZ. -J . n . MÉRlD l\ . IMPRENTA DE " LA YU CI\TAN .
FINO SUAREZ. -J . n . MÉRlD l\ . IMPRENTA DE " LA YU CI\TAN .

MÉRlD l\ .

IMPRENTA

DE

" LA

YU CI\TAN .

REVISTA

MÉXICO .

DE

MÉ"-RIDA,

S.

A.

Calle '56, núm. 498.

1908.

J. [1 . FINO SUAKEZ. PROCELf\Rlf\5. Por la Pat-ria, por la Hu- manidad y por

J.

[1 .

FINO

SUAKEZ.

PROCELf\Rlf\5.

Por la Pat-ria, por la Hu-

manidad y

por el Arte.

MÉRIDf\.

rUCATAN .

MÉXICO .

l.M.PRENTA

DE

"LA

REVISTA

DE

MÉRIDA ,

Calle 56, nlÍm. 498.

1908.

S.

A.'

II

II cprim,idos contra los opresore-s, sin preguntar si tenían 6 no razón: sin duda, érrumos cerebrols

cprim,idos contra los opresore-s, sin preguntar si tenían 6 no razón: sin duda, érrumos cerebrols e,xaltad,os" noso- tros lo's hombf'(»s del 48, y la juventud dorad.a do hoy ~e 'burla de nuestro estúpido idealismo; los ti¡ms humanos más consoladÜ'res, en la Alemania actual, son lo,s socialistas. Son independiente,s, d~s­ puest as al s,acrificio; tienen car ácter é tdealismo: su ideal no es, en modo alguno, el mío; pero ¿ qué imptOJI'- ta'? Sirve de consuelo ver gentes que tienen un ideal y -€Istán prontas á sufrir y á morir por él; veo las co'" sas muy en negro: temo que lageneración de hoy ten-

ga que des,aparecer pana que el pueblo alemán vuelva • á se'r eJ pueblo JUStol, fiel, incorruptible, idealista que en tod1lJS las fa,ses de su historia 'se ha sangrado las cuatro venas por la defens-a de la libetrtad del espíritu

LeOn tal da que el

y de los demás objetivo's morales.

mal no sea incurable!

i Con tal

de

q ~te el

pueblo con- ,

-serve todavía bastante fuerza vital para libertarse del.

virus que le han inocula;do, y para curarse-

--

-

_------.-

-------

.

.

;"

----

Max

No'rdau.

"El _Mal ' d.el Siglo."

"¿ Por qué nadie afronta/ba el problema? ¿por qué lÜ's que de'bie'ra:l ha,cerlo por ·s:a.grada obligación de oficio ti eIIl,pleo, ruada intentaban 'S-in embargo? ¿ por qué los oradores sólo entonaban alabanzas y kiries á los d~ arriba? ¿por qué Las buenas voluntadGs no s,e coli- gaban -contra 10's defectos? ¿por qué la:splumas em~ pleábanse únicamente en incensar á poderolS!o:s y go-

III

III biernos? ¿ por qué mentir? ¿ por qué ocultar nuestra . lepra, si todos y

biernos? ¿ por qué mentir? ¿ por qué ocultar nuestra .

lepra, si todos

y oonocían las cróniCas dolencia's con reJlIl;edio totd~v1'a?

¡abs.olutamente todos!

conocían el mal

Yo 3lID.O el arte viril, sacerd.ote y ap6sto,1; el que se coIlJs'agra á conSioiar, cuando no atina á redimir; el que lucha por hacerse escuchar d.e t lOS desheredados

de este mundo;

el

que fustig¡a á

'

los tiranos,

á los ~á-

.

.

trapas, á los caciques;

[)ierno.s poderosos, y como €Iscudo invulnerable ' y mag- nífico, opone á sus' rayos' y á sus iras .y á SUiS perS!etcu- ciones, la suprema belleza y la v ,erdad suprema; el q UJ e no se deslumbra con las, pedrerías de liotS, tronos y de.

que sle yergue ante los go-

el

las coronas y de l'O's cetros'; e'l que llora con el pue- blo y á él se inclina piadosn.mente, y lo acampaRa en las noooes sin término de ,su ignorancia, y le promet s!

vengarlo, reclamar ·en ¡SU nombre Clon la magia del ve.r- bo, con la gloria del color y con el hechizo del soni- do, todas las grandes ~epar,aciones, todos los inmensos

desagravios que le son debidos .

.

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.

Federico Gamboa.

(Reconquista.)

.

.'"

En esa 'incertidumbre general de l.os es'píritus, en

olvido c api-

tal de los principios, en ese abajMl1iento de los oafu,cte-

r e s,

elie

triunfo ostentoso del crimen, todos los hombres, tedas

esa pavo nosa confusión d e las id ea s, en le s.e

en

ese er

dios·amiento

de

la ml€diocridad, en

IV las sectas hablan puesto algo de su parte. blan traicionando la verdad . Todos

IV

las sectas hablan puesto algo de su parte.

blan traicionando la verdad

.

Todos ha·

en los largos silencios serviles, ,su voz vengadQ/- ra pasó como una ala de tem.p.estM , por sobre el colo-

sai dolor de la multitud vencida, P11OlVocando un inter-

hambrien-

tas del desierto.

minable a1l1lido, semejante al

y

.

de las fieras .

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.

La exaltación de su alma ante el dolor universal, no era sino la reacción lógica de su esplritu ante el es-

pectáculo triste de la univeroo'l injusticia

J. M. Vargas Vila.

(Allea RGja.)

.

DÉDICACE. Sr. Lic. D. Joaquín Mérida, agosto de 1908 D. Casasús. México. Mi distinguido amigo

DÉDICACE.

Sr.

Lic.

D. Joaquín

Mérida,

agosto de

1908

D. Casasús.

México.

Mi

distinguido

amigo

y

conterráneo:

A rie q:;o c: e QL!C me tachen de adulador en estos buenos tiempos de grosero mercantilismO' y degra-

dante tráfico que alcanzamO's, quiero darme la satis- facción de dedicar á Ud. este pequeño "Jolumen, en la firme conflanza de que, al menos, entre las personas que nos conocen, ni Ud. ni yo, nos sentirémo6 agobia- dos per tal suposición. Digo éste, porque esas per- senas están habituadas á encentrar en Ud., al corazón

abiertO' á todas las íntimas efusiones de los nobles

afectes y al alma absorta en las inefables contempla- ciones del arte; y en mí, al altivO' despreciader de las

alturas, de las que sólo amo, al Sol: por los torr~ntes

"de luz que envía sobre todas las lobregueces de la

tierra; y al Rayo: porque sabe abatir las elevadas tOrres erigidas por la ambición nefanda y la necia al- tanería de los hembres.

VI

VI Dedico á Ud. este libro, que es, como mi profe'sión de fe y el público

Dedico á Ud. este libro, que es, como mi profe'sión

de fe y el público pregón de todos mis ideales, igno. rando si ellos están de acuerdo con los que Ud. ~rofe.­

sa, pero, bien seguro, de que

la amplitud

de

su

sano

criterio y la sinceridad de mis convicciones, le harán·

amable mi obra, á Ud., á quien después del ilustre Al. tamkano, debe la juventud mexicana lo:s may()res es. r fuerzos en el sentido de una saluda.ble orientación de sus tendencias literarias

Acéptelo, porque, este libro es libro de amor á la Patria y á la Humanidad, en la verdadera concepción

libre, grande, generosa

de ambas entidades. La Patria:

¡ .:a:~:r:e:ot:~::~e;:~e;:s~::~~:~':::i::I;::~~:i::::~:~

el misterioso fetiche inventado por el despotismo para

inmolar en sus aras los sacrosantos fueros de la liber.

I tad y la conciencia humanas, con la farsa ridícula de

un

prendida en

necio

"patriotismo."

cOm-

la campanuda y vacía frase de que se sir·

La

Humanidad:

no

la

ven las diversas sectas al abrogarse el derecho de ve lar por ella, convirtiendo á los hombre's en miserables parías de esta vida y en aterrados espectantes de un "más allá" deso,lador y trágico; sino la que expresa el

"humanidad,"

verdadero

concepto

ó

sea

la

fusión

de

todas

las

razas

y

los, pu,eblos

de

la

tierra,

borrando

fronteras,

anulando

privilegios

y

su,primiendo

las

pa.

labras ·'raza," ·'patria,', "gobierno," "religión,U para

confundirse e'n una sola aspiración eterna: la feli~­ dad;"' de esa huma.nidad engañada, de esa human,ídad u~trajada, de esa humanidad vilipendiada por todos los ti rano's de la tierra, que como el Cri'sto de la leyenda

prosigue

su

inmenso

Calvario,

sin

alcanzar

jamás el

VII Tabor de la eterna Justicia, de la eterna Verdad y de eterna Belleza. Acéptelo,

VII

Tabor de la eterna Justicia, de la eterna Verdad y de eterna Belleza. Acéptelo, té:mbién, como el grato homenaje que

quiero

contribuido á la gloria del terruño, de aquel bello jirón de la República que supo arrullar nuestro primer

ensueño co-n el dUtee murmurio de sus ríos, con el susurro 2greste de sus frondas y con la plácida visión

rendir á uno

de

los tabasqueños que

más ha.h

de

su

hermosa

naturaleza.

 

De

Ud.

devoto

admirador

y

amigo.

J. M. PINO

S.

·ESTE LiBRO. 7,,-:::::.J n viejo libro que atesora parábolas He- ~ nas de elocuente enseñanza,

·ESTE LiBRO.

7,,-:::::.Jn viejo libro que atesora parábolas He-

~ nas de elocuente enseñanza, refiere la de un resuscitado cuyo cuerpo tomaba ya la forma de líquido nauseabundo pa- ra fundirse en la substancia prima, eterna fuen, te de todas las modalidades de la vida. En la época actual se dan casos en los que

por medio de sabios procedimientos se hace caminar pseudo-difuntos acomodados ya en el barquichuelo que silenciosamente surca las aguas del misterio. Decimos esto, porque hay quienes creen que nuestra patria' ha muerto, cuando quizá su muerte es sólo una apariencia. Tal vez sus fibras se mantienen vibralltes, intac- tos aún sus glóbulos sanguíneos y aguardan na- da más una voz que imperiosamente le diga "levántate", para que su sangre y sus nervios alienten una vida nueva y forjen rayos que di- sipen la tiniebla yahuyenten el fantasma de la muerte que merodea en sus fronteras. Pero ¿dónde están los labios que pronun- cien la palabra redentora, si parece que el do-

si parece

que esa muerte fué decretada por una Divini- dad ante la que no hay otra postura que la del

si cualquier aleteo. signo de rebeldía,

reptil,

atrae el aniquilamiento Consolémonos. En el minucioso em padr(j)- namiento de sus hijos no siempre se lee en la casilla correspondiente: la palabra "eunuco."

lor atrofió todas las virilidades,

?

la guardia aún irían fúnebre, por la no- Pero en- de su pa- x Los

la guardia

aún irían

fúnebre, por la no-

Pero

en-

de su pa-

x

Los eunucos forman hacen de plañideras,

para robarle las

joyas con que la piedad lo exornara.

que ja-

Abroquelados

tras de

triotismo, fortifican sus músculos, perfeccionan sus armas, preparan sus banderas y aguardan la hora del toque de asalto lanzado por los clarines. De vez en cuando se escuchan algunos rui- dos de esa labor titánica y gloriosa que la apa- cible brisa hace llegar hasta nosotros. Algún privilegiado recoje esos roncos murmullos, y los traduce dándoles forma en vibrantes estro- fas que serán al menos una viBdicaciónante la historia Este libro contiene muchas de esas estrofas cuya alma es el grito del alma de los oprimi- dos, de los que piensan que el yugo y el látigo, deben ser aniquilados en su último escondite:

la bárbara ley surgida del congestionado cere- bro de los déspotas. La nota que predomina en los verso~ de Pino Suárez, es la inconformidad, el malestar que produce una atmósfera cargada de los as- fixiantes vapores de la esclavitud, el ansia de respirar el aire enardeciente de los libres, .y eso no egolátricamente, sino llevando en pos de sí á "todas las multitudes irredentas" que 'se revuelven en los aniquiladores potros del tormento." Por eso admira ciegamente á Cuauh- témoc, á Hidalgo, á Juárez, á todos los que se lan~aron heroicamente, noblemente á la lucha, llevando á. cuestas el madero de .su crucifixión:

su idea. Pero si la nota dominante de estos versos es la inconformidad, hay tambié~ en ello~ es-

y

che á desenterrar

el cadáver

frente á ellos hay ciudadanos modelos

más

consentirán

una viril

el sacrilegio.

prudencia, refugio

XI

XI pontáneos desbordamientos de arte y de pa- sión, mágicas explosiones de ternura y senti- miento.

pontáneos desbordamientos de arte y de pa- sión, mágicas explosiones de ternura y senti- miento. El soneto á "A la Belleza", es una bue- na muestra de lo primero:

"No morirá tu culto mientras viva el fuego misterioso que enajena los sentidos, al ver á Anadyomena surgiendo de las ondas rediviva.

Mientras alcance del perdón la oliva con su regia hermosura Magdalena,

y el rapto audaz de la divina Helena

á Troya cueste perecer cautiva. No morirá tu culto soberano mientras, salvando al arte del olvido, se aduerma coronado de laureles en brazos de Frinea, Praxiteles; y á tu ara lleve el pensamiento humano su última trova, y su postrer latido."

y

respecto

de

10 segundo,

el soneto

"A mis hijos":

bastaría

leer

"Venid á mí; que en vuestras frentes lea, al través del cristal de mi ternura, la página de gloria que perdura cual de mi vida singular presea. Venid á mí; que en vuestros ojos vea, tras el azul del cielo en que fulgura vuestra inocencia encantadora y pura, de un nuevo sol, el orto que chispea.

Triunfaréis. Porqué

mi lucha viril

no?

Lle vais iropreso -

de

y vuestra madre os dió con embeleso

los tesoros de amor que su alma vierte:

el sello fuerte,

¡Ya triunfé yo, también, sintiendo el beso

de la inmortalidad tras de la muerte!"

XII

XII Pino Suárez es de los que saben infundir ese no sé qué productor de música

Pino Suárez es de los

que saben infundir

ese no sé qué productor de música

y de emoción

metrifica. Nadie 10 negará

mento de su composici6n "A la Juventud":

en el oído

que

este frag-

en el

alma,

á las palabras

leyendo

"Por el dormido campo que el sol apenas dora Un hálito de vida vibrante se derrama; Inflámase el cerebro, el coraz6n se inflama,

y el céfiro murmura: "levántate, ya es hora." Mas no he de convertirme eQ torpe voce- ro de estos ·versos á veces vibrantes y siem- pre bellos que forman un manojo de flores de- licadas y olientes. Quédese para otros la tarea de someterlos á rígido análisis. A mí todos me han placido. Los que son como humildes vio- letas reveladoras de la piedad que siente el poeta ante las grandes tristezas de la vida, ó como blancas azucenas que delatan su ternura y los amores todos de su alma, los girasoles de la admiraci6n, y sobre todo, los encendidos claveles de la .protesta que cual vibrantes lá- tigos de fuego maculan el rostro abotagado y grotesco de los tiranos. Que el lector saboree al aroma suave y de- licado de los unos, y el excitante olor de cam- po de batalla de los otros. Yo s610 quiero ha- cer, para terminar estas líneas, las adverten- cias siguientes, que creo innecesarias, pero que no he podido reprimir. Este libro es un libro santo. Es el grito de alarma á un pueblo que no se dá cuen ta de que se halla desvanecido en los torneados brazos de la circe encantada de undeslumbrador y fastuoso progreso. Este libro es el alerta á un pueblo que duerme con- fibldo bajo el cloroformo de la paz, sin sospe- char que la deidad que lo oprime, ha fragu3.do ese sueño para llevar á cabo su emasculac!ón moral. Este libro es el "levántate" á un ¡:ueblo

XIII que ha llevado su abyección hasta consentir que de tal modo se amañe el

XIII

que ha llevado su abyección hasta consentir que de tal modo se amañe el pensamiento que

para arrojar la verdad al rostro de sus verdu- gos, tiene que ceñirse las ridículas vestiduras de Triboulet. Qué no es á nosotros á quienes va dirigi-

pero conviene que lo leamos para que

do?

aprendamos así á admirar y venerar más y más á ese divino apóstol del Bien, á ese Gran Sacerdote de la Caridad, á ese Sumo Pontífice

que su en el hu-

milde Pueblo de Dolores, en aquel inolvida- ble amanecer, cuando delante de sus harapo- sos y humillados feligreses pronunció las sa-

crosantas y litúrgicas palabras que convirtie-

ron

el pan

del Amor, de quien

puede asegurarse

fué dicha ahí,

única verdadera misa

el pan ácimo

de la esclavitud,

en

bendito de la libertad.

GONZALO PAT.

M.ÉRIDA, AGOSTO DE 1908.

SONETOS.

SONETOS.

PROCELARIAS.

RROCELARIAS.
RROCELARIAS.

Cual aves que se mecen en la borrasca

y abriendo de sus alas el abanico,

en los revueltos mares hunden el pico al fragor de los truenos y la nevasca;

como indómito potro que el freno tasca lanzando roja espuma por el hocico; asi van estos versos, que ahora publico, barriendo, cual ciclones, seca hojarasca.

Son imponentes grifos, leones rampantes en campo de ateridas desolaciones, son "en mares sin playas ondas sonantes,"

y de dormidas razas palpitaciones:

que, rugidos de fiera y ayes errantes recogí en mis estrofas y en mis canciones.

Mérida -Agosto-1908.

SURsUM!

PROCELARIAS.
PROCELARIAS.

Á

MI MUSA•

. No más versos de amor y desencanto; que ni al doliente corazón acallan, ni esforzados se yerguen y batallan contra la dura pena y el quebranto.

Broten, de hoy más, en el rebelde canto las tempestades que en el alma estallan y del Poder hacia las cumbres vayan las voces del Derecho sacrosanto.

Cuando las multitudes irredentas se revuelven en potros de tormento, y-de Justicia y de Piedad sedientas,

alzan .en vano el desgarrado acento, los ayes de las liras son afrentas:

no lancemos, de hoy más, quejas al viento!

Mérida-8-Julio- 1905.

3

HACIA EL IDEAL.

PROCELARIAS.
PROCELARIAS.

Á LOS POETAS.

Con la clara videncia del Profeta empapad en fulgores vuestro verso, y á la conquista audaz del Universo marchad hasta lograr la ansiada meta.

Que no alcanza sus triunfos el Atleta del ocio muelle en el vagar disperso,

. ni, en la lucha, rendirse al hado adverso, puede nunca ser gloria del Poeta.

Emprended vuestra ruta luminosa; escalad las montañas de granito; cual águila triunfal y poderosa,

ascended hacia el Sol; romped el Mito, y descorred á la mirada ansiosa el cortinaje azul de lo iñfinito

Mérida-26-Agosto-I 905 ·

5

ALMA DE LUCHA.

PROCELARIAS.
PROCELARIAS.

PARA ISIDRO MENDICUTI PONCE

Combatir contra todos los tiranos y contra toda imposición injusta, defender la Verdad santa y augusta y del Paria los fueros soberanos.

Sólo á hombres libres extender las manos:

á los serviles: descargar la fusta de nuestra frase señorial y adusta con valor y civismo catonianos,

Contra el Error y la Injusticia alertas, montar la guardia austera y formidable del Honor y el Deb~r ante las puertas;

y en el suplicio siempre inacabable de Tántalo infeliz, dejar abiertas nuestras alas con rumbo á lo insondable

Mérida-I2-AgostO-IQ05·

7

REDEMPTIO :

PROCELARIAS.
PROCELARIAS.

PARA IGNACIO ANCONA HORRUYTINER.

Es forzoso luchar; la excelsa cumbre en viva luz se enciende y reverbera; nías sólo se alza el águila altanera, nunca el buey con su tarda mansedumbre.

Atravesad la ignara muchedumbre, su aullido reprimid de hirsuta fiera, y del Derecho alzando la bandera redimidla de toda servidumbre.

¿Que es estrecho y muy áspero el camino,

6 que se yergue amenazante la ola? ¿que os asecha el puñal del asesino,

6 del motín la recia batahola?

::pues, seguid ascendiendo al Aventino, que ya el Sol con sus rayos 10 arrebola!

Mérida-22-Julio- 1905.

9

VINDICACION. /

PROCELARIAS.
PROCELARIAS.

PARA FERNANDO PATRÓN CORREA.

Hoy que todo en la patria se derrumba con doloroso estruendo de tragedia,

y alardeando de falsa enciclopedia

se insulta á nuestros héroes de ultratumba;

que al pavonearse, petulante, ~umba del patriotismo la servil comedia,

y á los hombres de honor sañuda asedia la calumnia falaz en la penumbra;

desatemos el látigo estallante del Verbo vengador, y enardecidos, levantemos la loza que humillante

pesa sobre este pueblo de vencidos, -

y expulsemos del templo, en adelante, esa pia~a de cerdos corrompidos.

Mérida- z9 -Julio -1905.

I

l

PRO PATRIA. /

PROCELARIAS.
PROCELARIAS.

PARA MANUEL MESTRE GHIGLIAZZA.

No he de elevar el canto, que sería nuevo ultraje lanzar á la afrentosa

y dura servidumbre que hoy acosa

la excelsa frente de la Patria mía!

Ante la cruel y dura tiranía de tus dominadores, orgullosa, prodigaste tu sangre generosa,

y fuiste triunfadora en la porfía.

Mas hoy que la abyección y el servilismo de tus hijos, son causa de tu llanto; que de su propia mano el despotismo

te oprime y acibara tu quebranto;

y huérfana de Honor y de Civismo

rasgas tu seno ¡Oh Patria

!: ·yo, no canto!

Mérida- 15- Septiembre - 190;.

13

A CUAUHTEMOC.

PROCELARIAS.
PROCELARIAS.

y fué 'el último grito de protesta, de aquella usurpación ante el despojo, el que vibrante de sangriento enojo cayó del invasor sobre la testa.

y tras el grito, levantóse enhiesta tu frente plena de valor y arrojo y á torrentes corrió el líquido rojo empurpurando el valle y la floresta.

.

Sobre la roca del dolor, erguida, del Sol de Anáhuac á la lumbre escasa, el Agúila simbólica, prendida,

libró el postrer combate de tu raza y, de entonces, tu raza entristecida, . peregrinando en servidumbre pasa

Mérida-Abril-I 90 7.

15

!

A. LA LIBERTAD.

)

PROCELARIAS.
PROCELARIAS.

PARA MANUEL IRIGOYEN LARA.

No eres ¡oh Libertad! un nombre vano, ni en vano sirves de pretexto al crimen; que los que al hombre sin piedad oprimen el yugo sienten de tu férrea mano.

y cual las ondas del inmenso Oceano las multitudes irredentas gimen, hasta que sopla el huracán y esgrimen su brazo vengador contra el tirano.

ay! de la raza que aguantó el ultraje de llevar en la frente pensadora, de odiosa esclavitud el tatüaje;

y

como el mar en su furia arrolladora, la arrasará con su tremendo oleaje la Libertad augusta y redentora!

Mérida-Ago sto -

19°7.

17

AL PUEBLO.

PROCELARIAS.
PROCELARIAS.

PARA JUSTO CE CILIO SANTA-ANNA.

¡Oh pueblo de vencidos y de ilotas

que en dura servidumbre te debates; tú, la carne de todos los combates,

y el vengador de todas las derrotas1

De la historia en las épocas remotas sufres ya de la suerte los embates,

y á los tiranos sin vigor te abates,

uncido

el cuello y las espaldas rotas

No

más, á la vergüenza y al despecho

te entregues, ni á la inútil esperanza; levanta la cerviz, yergue tu pecho,

y, acicate el dolor de tu pujanza,

sanciona la Justicia y el Derecho desde el alto Siná de tu venganza!

Mérida-AgostO-I907·

19

PROCELARIAS.
PROCELARIAS.

A HIDALGO.

Imitando al Rabí de Galilea, blanca flor de martirio se abrió un día, de tu alma la encantada celosía al aura embalsamada de una idea.

allá, en lo obscuro de lejana aldea, de una iglesia en la bóveda sombria, resonó la celeste melodía de tu canto de amor, como en Judea.

Más humano que el mártir del Calvario, hosco empuñaste el vengador acero, y al mostrar al odioso victimario

y

el gesto heroico de tu orgullo fiero, enseñaste, tambien, que es necesario no darse al sacrificio cual cordero.

Mérida-Abril- 190] .

%1

A JUAREZ.

PROCELARIAS.
PROCELARIAS.

En medio de horroroso desconcierto surgiste como un alba redentora, y nos guiaste á la cima salvadora al través del Mar Rojo y el Desierto.

y dictaste magnánimo y experto las tablas de tu ley benefactora,

y poniendo á la luz la blanca prora señalaste á la Patria rumbo cierto.

y creiste, señor, en la victoria, .

y confiaste, sereno, en la grandeza futura de tu pueblo; y en la gloria,

transfigurado hundiste la cabeza mas, despierta, señor, contempla el caos,

y otra vez dí á tu pueblo: Levantaos!

Mérida-Abril- 190

23

A

UN TIRANO.

PROCELARIAS.
PROCELARIAS.

PARA EL EXCM0. SR. LIC. D . MANUEL ESTR.ADA CABRERA.

Vilipendiaste de la Patria el nombre,

y

hollaste la República, y te llamas héroe y éaudillo de inmortal renombre.

padre de la Patria te proclamas;

No hay proditorio crimen que te asombre

si

al Poder en sus hombros te _encaramas,

y

cuando el nombre de Justicia infamas

te

das de

justiciero el sobrenom breo

y

todo gime á tu poder opreso,

y

cede ante tu afán liberticida;

mas, de tu oprobio y tu baldón al peso,

morir no puede el pensamiento humano; que al tomar tu registro de parti~a con tinta roja escribirá: Tirano-!

Mérida-Octubre- 19°7.

PROCELARIAS.
PROCELARIAS.

A ROOSEVELT.

Rough-Rider y político valiente, campesino y atleta y estadista, filósofo avanzado y polemista, hombre enérgico, sano é independiente.

Si modelo has de ser del Presidente de la América libre y socialista, renuncia á tus empresas de conquista y deja á los Nipones el Oriente.

si grande has de' ser entre los grandes, no será removiendo los escombros del Viejo Mundo con tu escuadra blanca;

y

que aquí, á la altura de los libres Andes, hay empresas más propias de tus hombros, y tiranos más dignos de tu franca! (*)

,

Mérida- Febrero-1908.

(-)

A los que encuentren antipatriótica,esta idea, les 9iré,

J

que yo considero que los fueros de la Humanidad están por en- cima del patriotismo, cuando éste sirve de pretexto á las ti" ranías.

-

27

AL CZAR DE RUSIA.

PROCELARIAS.
PROCELARIAS.

No temas á la fuerza incontrastable del japonés heroico y victorioso, ni te importe el vejamen vergonzoso que ha de imponer á tu altivez culpable.

Ni dobles la cerviz indomeñable al egoismo artero y alevoso de la pérfida Albión, ni ante el coloso de América, te muestres miserable.

No temas 'al puñal del Asesino, ni al terrible explosivo del Sectario que atormentan tu vida de contíno

Mas, depón tu actitud de Victimario, de Libertad, al resplandor divino, y humíllate, infeliz: es necesario!

Mérida-s-Agosto-1905·

29

AL JAPON.

PROCELARIAS.
PROCELARIAS.

Tras rudo batallar, al fin ondea . victorioso, temido y prepotente, el fúlgido pendón del Sol Naci~nte, cual astro que en .los cielos parpadea.

La gente americana y la europea vuelven absortas la mirada á Oriente,

y del pueblo amarillo se presiente

el despertar al campo de la Idea.

y nada a~ brillo de su gloria falta:

si su esfuerzo en la lucha fué temido, su grandeza en la paz ·al mundo exalta;

y en vez de los rencores del vencido,

,tendrá la gratitud siempre muy alta, , del pueblo moscovita redimido. (*)

Mérida-31- Agosto-lqoS·

C") Aludo á la coyuntura que aprovechó el pueblo ruso de conquistarse algunas libertades por medio de la revolución. ,iy recuerdo la célebre frase de Víctor Hugo: «¿Quereis daros cuen-

ta de lo que es la Revolución? Llamadle

Progreso:!>

"

ALBA ROJA.

PROCELARIAS.
PROCELARIAS.

PARA JOSÉ D. SOBRINO.

Al fin, de gloria, espléndida presea, refulge ya por el lejano Oriente, el sol de Libertad, que omnipotente, fecundará los campos d.e la Idea.

La roja bomba y la incendiaria tea, cumplirán la misión que aqueJ Vidente, como un ensueño acarició; sonriente, allá, á orillas del mar de Galilea.

La Humanidad, de crímenes preñada, odia ya á sus mentidos soberanos;

y levanta la enseña ensangrentada,

y se apresta á esgrimir las rojas manos y á defender su dignidad hollada por tantos opresores y tiranos.

Mérida-IS-Julio- 1905 .

33

AL FANATISMO.

PROCELARIAS.
PROCELARIAS.

PARA EMILIO IBÁÑEz.

Ya se fueron los dioses de aquel culto que incendió con su hoguera mar y tierra, imponiendo á los hombres paz ó' guerra, árbitro audaz de su destino oculto.

Al yacente cadáver insepulto sólo el tirano con ardor se aferra, mientras, cobarde, su poder se aterra del pueblo ante la mofa y el tumulto.

Gastada y rota por su propia herrumbre, la máquina infernal de la estulticia se va hundiendo entre lodo y podredumbre:

triunfó la Libertad, yal fin se inicia desde el bajo nivel á la alta cumbre, el reinado del Bien y la Justicia.

Polyuc- I 906 •

3S

A DIOS.

PROCELARIAS.
PROCELARIAS.

Tu nombre eterno, en la conciencia humana su trono erige esplendoroso y fuerte, y reinas en la vida y en la muerte con magestad augusta y soberana.

Con loco ·empeño y diligencia vana el sectario presume comprenderte, á su antojo en fetiche t~ convierte y audaz dispensa tu justicia arcana.

Ruedan al polvo reyes y naciones que aclamaron tu gloria y tu grandeza, ruedan sectas, y ruedan religiones

é inmutable, la Gran Naturaleza, inflama sin cesar los corazones en himnos al Amor y á la Belleza!

Polyuc-Diciembre- 1906,

37

/

A LA VERDAD.

PROCELARIAS.
PROCELARIAS.

Fanal inmenso en el espacio abierto que en la obscura conciencia reverbera, y á cuya luz la humanidad entera prosigue en marcha hacia seguro puerto.

Accidentado, claudicante, incierto, del hombre el paso por la vida fuera,

si tu voz para siempre enmudeciera

como la eterna Esfinge del desierto.

Que al eclipsarse el sol de tu justicia, la conciencia lanzada al hondo abismo del error, en horrendo cataclismo

la Humanidad hundiera, y en tu nombre,

harían la maldad y la injusticia la explotación del hombre por el hombre.

Polyuc-JUliO-I90¡.

39

PROCELARIAS.
PROCELARIAS.

EN DERROTA.

PARA CARLOS R. MENÉNDEZ.

clavé la mirada en la alta cima donde tiene el Ideal sólido asiento;

y volcó su capullo el Pensamiento

en eclosión de luz sobre la Rima.

La cruenta lucha que el Deber sublima, acometí con vigoroso aliento;

y erguido resistí todo el tormento

de la atracción terrible de la sima.

y

. A la canalla vil yal vulgo necio que cual buitres se alzaron á mi paso, les tendí el puntapié de mi desprecio;

mas, hirióme también, ¡Oh dura suerte! de la traición de Bruto el arañazo, y, como César, me entregué á l~ muerte.

hirióme también, ¡Oh dura suerte! de la traición de Bruto el arañazo, y, como César, me

A MI ESPOSA.

PROCELARIAS.
PROCELARIAS.

Vuele á tí mi más alto pensamiento, llegue hasta tí mi trova más sentida, á tí, el único aliento de mi vida,

á tí, de mi ilusión primer aliento.

. y

así vaya hasta el último momento,

mi alma á la tuya para siempre unida,

y al decirse la eterna despedida

juntas exhalen su postrer lamento.

Pr.osigamos la senda; aún tiene flores,

y hay arrullos de amor dentro el ramaje;

de

nuestro cielo azul á los fulgores

un

bello atardecer guarda el celaje:

que, jamás de la vida el hondo ultraje obscurecer podrá sus resplandores!

Polyuc- 1906 .

43

A MIS HIJOS.

PROCELARIAS¡
PROCELARIAS¡

Venid á mí; que en vuestra~ frentes lea al través del cristal de mi ternura, la página de gloria que perdura, cual de mi vida singular presea.

Venid á mí; que en vuestros ojos vea, tras el azul del cielo en que fulgura vuestra inocencia encantadora y pura, de un nuevo Sol, el orto que chispea.

Triunfaréis! Por qué no? Llevais impreso de mi lucha viril el sello fuerte,

y vuestra madre os di6 con embeleso ,

los tesoros de amor que su alma vierte. ¡Ya triunfé, yo también, sintiendo el beso de la inmortalidad tras de la muerte!

polyUC-I906.

45

EN PLENA VIDA.

PROCELARIAS.
PROCELARIAS.

PARA MANUEL YENRO.

l.

Como el cóndor audaz que libre yerra en la desierta inmensidad arcana, busqué la savia fecunda~te y sana tras un repliegue ,oculto de la sierra.

Que fatigado de vivir en guerra con la maldad artera, cortesana, he encontrado la vida, más humana, en la región salvaje de la tierra.

Nadie, al menos, comete la injustici~ de envidiarme el placer con que respiro el aire embalsamado; y la delicia,

conque las flores columpiarse miro; ni ha de cortar el viaje á una caricia que va-gue en el revuelo de un suspiro

47

PROCELARIAS.
PROCELARIAS.

EN PLENA VIDA.

11.

no abrigo ambiciones en el pecho que conturben la calma que al fin hallo; si el sol me abruma con su ardiente rayo, me convida al solaz de paja el techo.

Tranquilo sueño bríndame mi lecho de la luz vesperal en el desmayo;

y

y al despertar, aguárdame el caballo, en que el campo recorro·satisfecho.

Jamás la frente ensombrecida inclino, ni me agobian pesares ni temores,

y cuando en el regazo me reclino

al dulce halago de mi Bien Amada, mirándome en sus ojos soñadores la plenitud de dicha me anonada!

P olyuc-

19 06.

49

A

LA VIDA.

PROCELARIAS.
PROCELARIAS.

PARA ALBERTO URCELAY MARTfNEZ.

¡Oh la Vida fecunda y rumorosa llena de sol, perfumes y armonías, la que inunda de encantos y alegrías la juventud dorada y bulliciosa!

La que en pleno cenit, dulce y jugosa, brinda al hombre placeres y energías, en la tarde autumnal, melancolías, y la luz del recuerdo, al fin, piadosa.

¡Salve, oh Vida fecunda! tú no eres, cielo obscuro de angustia y de tristeza, ni hondo valle de duelo y amargura

en que gimen las cosas y los séres:

Alma-luz de la Gran Naturaleza, en su evolución marcha y perdura!

Polyuc- I 907.

SI

PROCELARIAS.
PROCELARIAS.

AL SOL.

PARA DELIO MORENO CANTÓN

En torrentes de vida te desgranas desde el solio de luz de 10 infinito,

y en el azul, á· tu ósculo bendito, irradian las estrellas soberanas.

Al mirar cómo juegan las fontanas con el Rayo de Sol, su favorito, se sonrojan las cumbres de granito y se retuercen de pasión las lianas.

hay quien ignora que ese ardor fecundo que por el orbe entero se rebosa, es el incendio trágico de un mundo;

como, acaso, en la rima conceptuosa. no presiente del poeta moribundo el alma estremecida y tempestuostt.!

y

Mérida- 19°7.

53

EN EL CAMPO.

PROCELARIAS.
PROCELARIAS.

PARA ALVARO GAMBOA RICALDE.

Aquí estoy junto á tí, Naturaleza; madre amorosa, en tu regazo amigo, halló mi pena generoso abrigo

y

mi trova de amor su gentileza.

Absorto ante tu idílica grandeza

y

fué tu calma solemne fiel testigo de mi culto hacia el Bien y la Belleza.

en dulce comunión siempre contigo,

gozoso me halló siempre tu Aurora, y abismado en dolor tu dulce Ocaso, ¡oh mi novia sutil y embriagadora!

y

- "que, envuelta en galas de esmeralda y raso, me invitas á soñar mi últim.a hora, aspirando el perfume de tu abrazo!

Polyuc- r906.

55

MELANCOLIA.

PROCELARIAS. o
PROCELARIAS.
o

PARA LUIS ROSADO VEGA.

Es la hora del 'dolor y la agonía:

del almo sol, como postrer alarde, el oro empurpurado a penas arde,

y se estremece moribundo el día.

, Del violeta en la ob3cura lejanía aparece la estrella de la tarde; la sombra invade al corazón cobarde y lo anega en mortal melancolía.

Es la hora del dolor y la congoja:

y en tanto que la luz se desvanece, la voluntad se anula y desparece,

y el espíritu, lacio y sin aliento, de la inerte materia se despoja

y se sumerje en dulce pensaJ,niento!

Polyuc -

1906.

57

TREGUA.

PROCELARIAS.
PROCELARIAS.

·A

Pudorosa, doblando la cabeza, versos le pides á mi frente altiva, y conturbas mi alma pensativa con tu ademán de lánguida princesa.

,

Y, no es que tu hermosura y gentileza, no prendan en mi pecho, rediviva, de inspiración la llama fugitiva .que un tiempo consagrara á la belleza.

Mas temo que mi verso, enrojecido al fragor de mis luchas colosales, deje escapar el vibrador sonido

con que atruena los mundos siderales, y no pueda mostrarse á ti rendido, como alma floración de mis ideales.

Mérida -A60sto -19 -1905 .

5()

PROCELARIAS.
PROCELARIAS.

AMAGDA.

es un canto de amor el que me pides, cuando ya del otoño los fulgores se prenden en mi cielo, y de mis flores sólo quedan azules «No me olvides!»

y

Cuando ya de las justas y las lides que otro tiempo empeñé por los amores, sólo guardo recuerdos punzadores en mi agobiado corazón de Alcides.

Mas, tú lo quieres, y en tu gloria fía:

como un rayo de sol radiante y puro, la bruma de mi gran melancolía

rasgará tu beldad, y á su conjuro, de mi alma en el rincón triste y obscuro se alzará ,triunfadora la poesía!

polYUC- I 90¡ .

AL AMOR.

PROCELARIAS.
PROCELARIAS.

PARA ARCADIO ZENTELLA, IR.

Del incensado de un eterno Rito misterioso divagas en las ondas, y palpitante irradias en las blondas cataratas de luz de lo infinito.

Ni muda Esfinge, ni espantable Mito eres, cuando te meces en las rondas de los Pálidos Sueños, ó en las frondas violentas y agitadas del Delito.

Con Platón y Jesús, el Ideal creas;

y con el Dante y Goethe, el Universo;. que, extraña fuerza en la Creación perdida,

del Genio y del Titán la frente oreas;

y

tus alas de luz prestas al Verso

y

tu aliento de dios das á la vida!

Polyuc- I 9 0 7.

AL DOLOR.

PROCELARIAS.
PROCELARIAS.

P ARA ADOLFO P ATR6N M.

Alíentas como el mal, siempre en acecho . del destino del hombre. indescifrable,

y

atormentas su vida miserable,

y

eres, la Realidad; y eres, el Hecho.

.EI puñal del malvado frente al pecho, con tu mueca, simulas, espantable,

y tu garra se prende, inexorable,

hasta que sangra el coraz6n deshecho.

Más que la Muerte, tu invencible clava temida fué; que arrodillada gime la Humanidad, á tu poder esclava,

y en vano aguarda que propicio seas

s6lo un gestp ¡Oh Dolor! tienes sublime:

cuando la Vida en convulsiones creas!

Polyuc- I 90

65

ALA MUERTE.

PROCELARIAS.
PROCELARIAS.

PARA NICOLÁS CÁ-MARA VALES.

No eres tú la traidora, la enemiga, odiada por tiránica y terrible, que sin descanso mueves la invencible guadaña segadora, en tu cuadriga.

Tu blanca mano, de infortunio amiga, los lazos del Dolor corta apacible, y la vida del cardo aborrecible mata, aunque siegue la dorada espiga.

Te calumnian; tú no eres la traidora enemiga del hombre, despiadada, ni tampoco la maga tentadora

que un más allá, prometes, de la Nada; tú, sólo eres la Pálida Enlutada del pobre corazón libertadora.

Polyuc - 19°7.

67

AL ARTE.

PROCELARIAS.
PROCELARIAS.

PARA PAULA JOUTARD.

¡Oh serena región do nuestra mente en alas de la excelsa fantasía, tender el vuelo poderoso ansía

y anegarse en tu luz indeficiente!

¡Oh clara linfa de Castalia fuente! en que abrev;ln la dulce poesía,

y el color, y la línea y la harmonía,

y lo inmortal y eterno se presiente.

Cuanto tu aliento soberano toca,

se yergue soberano hasta la altura,

y

el

al besar en el bronce ó en la roca

paso de los siglos encadenas;

que, radiante de luz y de hermosura, vive inmortal con tu prestigio Atenas!

l\'Iérida- 19 0 7 .

A LA BELLEZA.

PROCELARIAS.
PROCELARIAS.

PARA LUIS GUTIÉRREZ SUÁREZ.

No morirá tu culto, mientras viva el fuego misterioso que enajena los sentidos, al ver á Anadyomena surgiendo de las ondas rediviva.

Mientrás alcance del perdón la oliva con su regia hermosura Magdalena:

y el rapto audaz de la divina Helena,

á Troya cu~ste perecer cautiva.

No morirá tu culto soberano, mientras, salvando al arte del olvido, se aduerma coronado de laureles

en brazos de Frinea, Praxiteles; y á tu ara lleve el pensamiento humano, su última trova y su postrer latido.

Mérida- 1 907·

7~

ASI, LA VIDA

PROCELARIAS. - , .
PROCELARIAS.
-
,
.

PARA NARCISO SOUSA NOVELO.

de nubes que el Ocaso

vuelca en la tumba trágica del día, daistante y azulada serranía que vaga en el confín de un cielo raso.

La parda bruma del olvido, acaso, nos oculta la ingrata lejanía, y aún detrás de entornada celosía nos tiende la ilusión su dulce lazo.

Y, luz de luna que en las aguas riela, ígneo meteoro en el azul del cielo, ó blanca,y leve y luminosa estela;

así, la vida, en incesante anhelo, fugaz y ténue y susurrante vuela mientras nos hiere sin piedad el duelo!

Escuadrones

Mérida- 1 908.

73

CUANDO YO MUERA.

PROCELARIAS.
PROCELARIAS.

PARA URBANO GÓNGORA.

No interrumpáis con la mundana pompa la inmensa calma en que abismarme ansío; ni intentéis reanimar mi cuerpo frío, doliente lira 6 funeraria trompa.

Dejad que el velo de su cárcel rompa, y callada se inmerja en el vaCÍo la vida que alentara el pecho mío,

y que el cuerpo en la tierra se corrompa.

Nó pensiis profanar el gran misterio que vela tras la sombra de la muerte,

y suspira en la calma de la noche,

. y

vaga en la quietud del cementerio

Dejad que arrulle á la materia inerte

Naturaleza en su triunfal derroche!

Mérida- 1908.

SIC SEMPER.

PROCELARIAS.
PROCELARIAS.

P ARA GONZALO P AT Y VALLE.

Atleta y luchador, sereno y fuerte, hosco el semblante y la cabeza erguida voy librando el combate de la vida de cara al soplo de la adversa suerte.

jamás en afrenta se convierte la queja que de mi alma estremecida se exhala, alguna vez, entristecida, mirando á las rib'eras de la muerte.

y

Que si en V2ces lloré alguna derrota, ó el temblor reprimí de mi coraje, á excelsitud más alta nos levanta

rodar vencidos, con la espada rota, rindiendo hasta la muerte vasallaje del Deber ante el ara sacrosanta!

Mérida-J:qo6.

77

PROCELARIAS.
PROCELARIAS.

A LOS JOVENES FUNDADO-

RES DE «EL FUTURO.> (*~

Gloriosa juventud la que levanta

la

y

al

frente augusta á la región del cielo,

del Futuro á descorrer el velo

fin se apresta con segura planta!

Sobre tanto baldón y escoria tanta que ha tiempo cubren de la. patria el.suelo, ¡gloriosa juventud! levanta el vuelo

y enronquecida tus victorias canta.

No sueñes más en la gentil Quimera que arrullara tu anhelo ardiente y puro; el triunfo se conquista, no se espera

detrás del grueso y degradante muro:

¡Flote, de hoy más, tu victorial bandera, en los campos de lucha de «El Futuro!»

Mérida- 1907.

(*)

Periódico que no llegó á ver la luz pública, por causas

que el lector ha de suponer.

79

CONTRASTES.

PROCELARIAS.
PROCELARIAS.

Ya del NUE;vO al Antiguo Continente huyó la hermosa Libertad que un día de América expulsó la tiranía impuesta po~ las razas de Occidente;

que enrojecida de rubor la frente al ver tanta vileza y cobardía, fuéá buscar allá en Rusia y en Turquía abierto campo á su p0~'er ingente.

Detuvieron las águilas su vuelo al _contemplar nuestra IDftnguada suerte; y hasta el sol empañó su ardiente rayo,'

,pn~'firíendo alumbrar bajo otro cielo, en vez de la abyección de nuestra muerte las densas lobregueces del Serrallo.

Mérida-Agosto- 1908 ,

Ya en prensa esta colección de versos, escribí el último so- neto al r~cibir la nueva de haberse cado la Constitución 4. Tur- qula. Esto le faltaba solamente á nuestra libre América; que mientras por acá se suprimen las Constituciones se firmen.zn Turquía!

s(

COMPOSICIONES VARIAS.

COMPOSICIONES VARIAS.

A MERIDA.

PROCELARIAS.
PROCELARIAS.

PARA EL SR. D. RICARDO GUTIÉRREZ

¡y es cierto que á un abismo de duelo y de tristeza los hados hoy te empujan infortunada Emérita?

A tí, de altivas razas

legítima heredera,

del grande Tutul Xiu la encantadora reina, y luego, en la conquista, la amada predilecta de Reyes y Señores de la Nación Ibérica?

A tí, cuya alma historia

fundida en la leyenda, . por noble y por preclara,

por dulce y romancesca, ha sido inspiradora de artistas y poetas,

y de ·alto patriotismo

la más preciada prenda?

A tí, de cuyos pechos,

bebieron savia nueva el gran Quintana Roo, nuestra mejor presea,

el Padre Sanjuanense

y el Ínclito Cepeda,

J . .M. PI NO S. ! , que, cual augusto trípode en que el
J . .M. PI NO S. ! , que, cual augusto trípode en que el
J
.
.M.
PI NO
S.
!
,
que, cual augusto trípode
en que el honor se asienta,
ardiendo como soles,
la patria historia llenan;
el docto Eligio Ancona
contando tu grandeza,
y el portentoso Obispo
tu gloria sempiterna?
De cuyo hermoso cielo
tomara la paleta
de aquel gallardo numen,
orgullo de esta tierra,
los mágicos colores
que vida y gracia dieran
á «Música Celeste,>
<Saraida> la hechicera,
y a lnnumeras creaCIOnes
de gloria y de belleza?
En cuyas noches claras,
al susurrar muy leda
,.
,
.
la brisa de los campos
embalsamada y fresca,
aun se oyen los acordes
de la divina orquesta
que tocan desde el cielo
José Jacinto Cuevas,
Roil, y el del pIano
soñador y poeta?
En cuya fronda alegre
parece que resuenan
las vibradoras notas
de aquella musa homérica,
,
que fué <;le Aldana y Pérez
y Alpuche, Ninfa Egeria;
se escuchan las estrofas
-
pletóricas y enérgicas
PROCELARI~S. de Eucario y los Cisneros, cual gritos de protesta; del místico Peniche la concepción
PROCELARI~S.
de Eucario y los Cisneros,
cual gritos de protesta;
del místico Peniche
la concepción inmensa;
los dulces madrigales
del alma siempre escéptica,
del clásico Zorrílla, .
filósofo y esteta;
y de Vadíllo Argüelles,
la virgiliana endecha;
las delicadas trovas
de aquella musa helena,
que en extásis perenne,
y apásionada y tierna,
vivió en estrecho abrazo
con el cantor de Grecia;
y al bardo tnás fecundo
de nuestra patria escena,
que á Hernán Cortés cantara
y á Garcilaso y Flérida,
soltar desde ultratumba,
como hilo de albas perlas,
la gama inagotable
.
,
.
?
d
e
su canClOn egregIa
todo aquel pasado
de gloria y de grandeza,
¿será que al fin sucumba
á las ignotas fuerzas
del hado miserable
que asoma ante tus puertas?
¿Será que al fin se eclipse
tu soberana estrella,
de obscuros nubarrones
tras de la sombra densa?
Los fúnebres presagios
que el horizonte pueblan
y
,-f. M. PINO S.
,-f.
M. PINO
S.
,-f. M. PINO S. de trasgos y fantasmas de ruina y de miseFÍa, de emigración y

de trasgos y fantasmas de ruina y de miseFÍa, de emigración y duelo, de llanto y de tristeza, ¿será que al fin se cumplan con realidad siniestra, será que los palpemos en magnitud dantesca? y para tanto amago, para tamaña afrenta, cual es nuestro delito, infortunada Emérita?

Si el patriotismo es farsa; si la virtud, comedia; 'Si vive á infame tráfico la dignidad sujeta; si prostituida Themis se desgarró la venda,

y en la balanza augusta

ya sólo el oro pesa; si del pudor los velos rasgó la desvergüenza

y hasta el sagrado templo,

'que orgullo de Dios era, ardiendo en ira santa lo convirtió en pavesas. ' •

El virus de estos majes que son baldón y mengua de las hispanas razas y nuestra indiana tierra, la génesis maldita de nuestra savia enferma, que el germen de la muerte:

desde la cuna lleva,. cuya diagnosis triste

flt)·

PROCELARIAS.
PROCELARIAS.

han hecho h"ombres de ciencia, llamándola, tan sólo, enfermedad de la época ese <algo> misterioso que imponderable pesa, y nuestro «yo> proscribe con invencible fuerza: . ni es obra del Destino fatal y duradera, ni es obra de la mano de oculta Providencia.

A par que el intelecto trabaje la materia, hagamos un prodigio

de voluntad y fuerza, y al fin, rota .en pedazos, veremos la cadena de ignotos atavismos / y vicios de otras épocas, que á esclavitud y muerte hogaño nos condena. Resurja victoriosa hinchando nuestras venas,

la roja sangre criolla

trayerido savia nueva, colore nuestros rostros de nuevo la vergüenza,

y

la

vibre en nuestros labios

frase de protesta,

que fué de nuestros padres la victorial bandera

y al fin, rota en pedazos

veremos la cadena que á esclavitud y muerte pesada nos condena!

Mérida- EnerO-1 u -

(908.

87

A PEON CONTRERAS.

PROCELARIAS.
PROCELARIAS.

¡Oh p'oeia excelso! mi verbo altivo no miente núnca; yo sé que dicen que pensativo te derrumbaste, y que la vida triste dejaste,

y que tu gloria quedóse trunca.

Mas esto cuentan los que no saben que el alto numen, que el gran artista, morir muy joven es lo que anhela; antes que aca:ben amor y goce,

y que su vista sólo se pose sobre las cumbres que invierno hieI~;

y su alta frente que las auroras iluminaron, lúgubremente se incline al peso de las nevadas que amontonaron los huracanes. Que los poetas, esos titanes del pensamiento, sienten horrores por el tormento

de larga vida;

y que el ingenio

que aplauden siempre las multitudes,

.

.es J '!yJ .s.uicida.

.

.

J M. PINO S.
J
M. PINO
S.
J M. PINO S. Yo fuf testigo de tu tristeza: cual tú sentiste, nadie ha sentido,

Yo fuf testigo de tu tristeza:

cual tú sentiste, nadie ha sentido, que, enamorado de la belleza, amaste el arte siempre rendido,

y todas, todas tus emociones, cual ténue el viento pasa y suspira, así pasaron por tu alma-lira

y resonaron en tus canciones.

¡Oh poeta excelso! yo fuí testigo de tu amargura, tuve el orgullo de ser tu amigo

y la' honda pena de leer tu anhelo

trasparentado siempre en, el cielo

e

de tu alma pura.

Luchaste en vano con la materiaj tu pensamiento, alzaste 'en alas del sentimiento á las alturas de los condoresj

y suspirando por otros días, por otro cielo, y otros amores, sólo viviste tus mustios años ha,cien.do á un lado los desengañQs y reoordando tus alegría&.

Pero la ciencia ,siempre acrecida

_ con los caudales de la experiencia, cruel te mostraba, que ya la joven savia de antaño se te alejaba; que ya la vida cabsada y lacia, sin los vigores, t;que, en otro tiempo, sus esplendores te prodigara, sólo restaba

"-

t;

PROCELARIAS. . para tu ruina, se alzaba sólo para tu daño. tú el divino rey
PROCELARIAS.
PROCELARIAS.

.

para tu ruina, se alzaba sólo

para tu daño.

tú el divino rey de la rima, ungido siempre por la victoria; al verte esclavo de la materia te horrorizaste,

- y envanecido de tu alta gloria, altivo y triste ya no aceptaste aquel harapo vil de ~iseria con que la vida se te fué encima

y

.

.

y erguido y triste, fuiste á l~ historia:

tú que en .el teatro

. resucitastes otras edades, porque la túya no era tan bella cual reclamaba tu buena estrella; que á más de cuatro generaciones, -' con tus leyendas y tus canciones electrizaste. Tú, á quien la muerte ha encontrado en la gloria sereno y fuerte!

Mérida- rqo6.

y tus canciones electrizaste. Tú, á quien la muerte ha encontrado en la gloria sereno y

MORIR, y

JOVEN

PROCELARIAS.
PROCELARIAS.

A LA DOLOROSA MEMORIA DEL JOVEN ESTUDIANTE DE

MEDICINA n.MANUEL

BATISTA PtREZ.

Morir, y joven; antes que destruya El tiempo aleve la gentil corona, Cuand~ la vida dice aún: soy tuya, Aunque!5epamos bien que nos traiciona. Gutiérrez Nájera.

Morir, y joven; cuando todo halago nos encuentra y nos cerca y nos sonríe; cuando 'la vida en el amor se engríe, ' y no la inquieta ni un traidor amago.

Cuando en plena y florida primavera, •

es el cielo una lluvia de fulgores,

y

la tierra una feria de colores,

y

la vida una plácida quimera.

Cuando la onda tranquila, azul y plata, navegamos, de lánguida laguna,

y bañados por ul1 claro de luna entonamos, de amor, la serenata.

Cuando nuestra alma aun llora, conmovida, sobre un listón azul 6 una flor seca;

y en dulce dejo

el más hondo pesar de nue'stra vida.

de placer ~se trueca

93

J . M. PINO S.
J .
M.
PINO S.
J . M. PINO S. Morir así; cuando el m'orir s-emejer . un crepúsculo suave y

Morir así; cuando el m'orir s-emejer. un crepúsculo suave y pasajero, envolviendo al nostálgico viajero, que taciturno y pálido se aleja

Morir así; cuando era nuestro anhelOll la vida, que cual novia casquiVana, sonriendo aparece en la ventana y nos manda. un adiós con el pañuelo.

Morir así;' cuando la muerte pía, nos sorprende cual plácido beleño, y al suspirado y pasional ensueño nos 'transporta en gloriosa epifanía!

Mérida- 19 0 &.

beleño, y al suspirado y pasional ensueño nos 'transporta en gloriosa epifanía! Mérida- 19 0 &.
PROCéLARIAS. -
PROCéLARIAS.
-

AL ARTISTA DE LA GUITARRA FRANCISCO QUEVEDO.

Bien hayas, tú, que llevas en la gentil mirada fulguraciones hondas de dichas ignoradas; que llevas en la frente el resplandor de un alba, de luces apacibles

y de visiones blancas;

y llevas en las manos, ligeras como alas, artista peregrino, tu mágica guitarra.

Que llevas la ventura por do tranquilo pasas, emocionando pechos y arrebatandó almas. nuevo Jesucristo, cual hostia consagrada, de! Arte y de la Dicha la comunión propagas; y viertes en las hondas heridas de las almas el bálsamo divino de la divina gracia.

y

J M. PINO S.
J
M. PINO S.
J M. PINO S. Que el mundo de los sueños con la materia enlazas, y el

Que el mundo de los sueños con la materia enlazas, y el Universo entero doblegas á tus plantas, haciendo á t'us antojos lucir las alboradas de cabelleras blondas

y de 'mirar de llamas;

ó las profundas noches, silentes y calladas,

de amor y de misterio dolientes soberanas;

y al pálido crepúsculo:

.surgir enamorada

la virgen melancólica,

ensoñadora y casta,

que tiembla y se estremece

y enloquecida vaga,

si escucha entre la sombra .fugaz, de la enramada, del tímido arroyuelo que plácido resbala, la encantadora y tierna poética balada, ~ al ruiseñor romántico

su

dulce serenata.

Bien hayas, tú, que pueblas el alma enamorada , de anhelos y de glorias

y de ilusiones· blancas.; que llenas nuestros pechos de dulces esperanzas en que el Ideal se toca y en que el Dolor naufraga; y llevas el prodigio

PROCELARIAS.
PROCELARIAS.

divino de tu alma,

á hacer evocaciones

logrando que resurjan, cual célicas plegarias, de juventud y gloria las soñadoras ansias; las dulces emociones del alma apasionada

y los rumores dulces de besos y de alas enciendes en el pecho la roja llamarada

y

de amores de otros tiempos, de dichas no gozadas, que son las que más surcos

nos dejan en el

alma

Bien hayas, tú, que llevas en la gentil mirada fulguraciones hondas de dichas ignoradas; que llevas en la frente el resplandor de un alba de luces apacibles

y de visiones blancas;

y llevas en las manos, ligeras Como alas, Artista peregrino, tu mágic~ guitarra!

Mérida- 19°7.

97

PROCELARIAS. A LA JUVENTUD. • PARA LOS JOVENES LITERATOS DE • LA SOCIEDAD «LORD BYRON.»
PROCELARIAS.
A LA JUVENTUD.
PARA LOS JOVENES
LITERATOS DE
LA SOCIEDAD «LORD
BYRON.»
Dichosos ¡Oh vosotros! los que vivís soñando
en ideales de arte y en anhelos de gloria,
y por florida senda penetrais á la historia,
á la belleza augusta y á la virtud cantando.
Que como errantes pájaros de vuelo poderoso
al sol tendeis las alas, llevando en la pupila,
fulgores más intensos
que los que el sol rutila ;
yen el cerebro, empuje de océano proceloso.
Que con la frente erguida mirais la enhie;sta cumbre
donde el volcán desata su furia vengadora,
yen donde el rayo prende su luz deslumbntdora
que ciega y que fulmina á ignar::l. muchedumbre.
¡Oh juventud excelsa! Bien haces, cuando, altiva.
los insistentes ojos, elevas á.la altura:
la luz de los ideales muriente ya fulgura,
y á tí tan sólo toca salvarla rediviva.
un hálito de vida vibrante se derrama;
Por el dormido campo, que el sol apenas dora,
.
inflámase el cerebro, el corazón se inflama,
y el céfiro murmura: levántate, ya es hora!
99
l. M. PI NO S.
l. M.
PI NO
S.
l. M. PI NO S. Cuando del viejo mundo la faz se convulsiona al formidable soplo

Cuando del viejo mundo la faz se convulsiona al formidable soplo de la pujante idea que en el derruido muro, sin compasión, golpea, mirando con deleite que al fin se desmorona;

"cuando al romper sus ligas, la humanidad esclava barriendo el parapeto de viejas tradiciones, ' ya no demanda al cielo sus dulces bendiciones . n i teme del infierno la incandecida lava;

no es bien que de estos campos ubérrimos de América, que han sido cuna egregia de libertad un día, se yerga audaz la sombra de odiosa tiranía, sin el castigo irónico de alguna estrofahomérica;

no es bien que levantemos idílicas canciones al rayo de Selene, ó al murmurar de un lago, mientras resuena lúgubre el formidaele estrago que causa de los déspotas las locas ambiciones.

¡Oh juventud excelsa! el porvenir es tuyo ; será tu gloria inmensa, como es tu poderío ; mas, "Sé, para <tu patria, cual caudaloso río, que fecundiza el prado mientras le da su arrullo '., . Por el dormido campo, que el sol apenas dora un hálito de vida vibrante se derrama; inf1á~ase el cerebro, el corazón se ,inflama, y el Géfiro murmura: levántate, ya es hora!

C>

derrama; inf1á~ase el cerebro, el corazón se ,inflama, y el Géfiro murmura: levántate, ya es hora!

100

PROCELARIAS.
PROCELARIAS.

TU BELLEZA.

A PILARCITA.

Es cual rayo de pálida luna que en la noche' de negros dolores desparrama sus suaves fulgores alejando la sombra importuna

Es cual eco de dulce cadencia que despierta dormidos anhelos, y las almas remonta á lOs cielos arrobadas en mística creencia;

cual sonrisa que púdica asoma en los labios, capullo de flores, de la virgen que sueña en amores; como arrullo de tierna paloma; ~

.

~

~

J

cual perfume de cándido lirio. Que eres luz y cadencia y perfume, porque todo en tu sér se resume:

¡blanca aurora y obscuro martirio'~

Mérida- 19°5 .

101

PROCELARIAS.
PROCELARIAS.

A UNA AUSENTE.

y desafiando al ábrego · se fué la golondrina, en busca de otro cielo y en alas de otras brisas; y se alejó cantando hacia remotos climas, en pos de otros amores .y en·pos de otras sonrisas

""

Mas, dicen que sus lares, jamás, ingrata, olvida;

y cuando el aire aleve

remueve las cenizas de pálidos recuerdos

y glorias de otros días; inflámase su pecho, y anúblase su vista, y por la tierra amada con ansiedad suspira

Mérida- I 908 •

1°3

PROCELARIAS.
PROCELARIAS.

PRESENTIDA.

LETRA PARA MÚSICA DE FERMiN PASTRANA. (UAY CUC.)

l.

Asomaste entre la niebla de mis sueños juveniles, .

y al llegar mis veinte abriles te rindieron su pasión; y te sigo inconsolable al través de lo imposible,

y fe esfumas intangible

en el mar de mi dolor!

11.

Cuántas veces de la tarde á los últimos reflejos, . te miré venir de lejos de una' estrella en el fulgor,

ó rasgando de la sombra

la tiniebla densa y bruna,

fuistes el rayo de luna que mi frente iluminó.

III.

En la noche tempestuosa de mi vida errante y sola,

lOS

,l "M. PINO S.
,l
"M. PINO
S.
,l "M. PINO S. cabalgando sobre una ola, te miré con estupor; y mis ansias te

cabalgando sobre una ola, te miré con estupor;

y mis ansias te siguieron,

cual efímeras gaviotas" hacia playas muy remotas. jOh mi pálida visión!

y

IV.

presides mis ensueños

y

mis vagas inquietudes,

y

te llamo, y sólo acudes

á inundarme en tu pasión;

y

te sigo, inconsolable,

al

través de lo imposible,

y

te esfumas intangible

en el mar' de mi dolor!

PlaYa de Prozreso-tqo8.

través de lo imposible, y te esfumas intangible en el mar' de mi dolor! PlaYa de

"106

.

PROCELARIAS.
PROCELARIAS.

TROPICAL.

(*)

LETRA PARA MÚSICA DE CI1~áO BAQUEIRO (CRAN CIL.)

En la luz de tus ,ojos, niña gentil, como las mariposas qui~ro morir.

Que tu ardiente mirada con sus fulgores, disipa la tiniebla de mis dolores.

'

Tienes fuego en el alma, fuego en los ojos, y un incendio despiden tus labios rojos.

Por eso es que al sentirte Pli corazón,

(

)

Dejo impresas en este volumen algunas produccion~s

improvisadas en m'omentos felices de la Tida; y que, aunque ca- recen de todo Talor literario, he querido conservarlas origina. , les por los re~erdos que guardan.

107

~I M. PINO S.
~I
M. PINO
S.
~I M. PINO S. por tí, niña querida, muere de amor. y como es imposible que

por tí, niña querida, muere de amor.

y como es imposible que tú me quieras, le he mandado á mi alma que par tí mu~ra.

Que es tormento muy hondo

. vivir sin tí,

.

V por eso, mi encanto, voy á morir!

.~

Ribera del Usumacinta-I9 08.

.1

Que es tormento muy hondo . vivir sin tí, . V por eso, mi encanto, voy

Advertencia

 

Dédicace

Este libro

 

Procelarias

Sursum

Hacia el

Alma de

lucha.

.

.

Redemptio

V

·

In

d'

lcaclon

.,

Pro Patria

A Cuauhtémoc

A la Libertad

Al Pueblo

A

Hidalgo

A

Juárez

A

untirano

,

A

Roosevelt

Al

Czar de Rusia

Al Japón,

Alba Roja

Al Fanatismo

A Dios

A la Verdad

Rusia Al Japón, Alba Roja Al Fanatismo A Dios A la Verdad INDICE. ,Pág• . ;

INDICE.

,Pág• .

; 1 , V , . IX SONETOS. 1 3 . S . . .
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1
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V
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IX
SONETOS.
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En

plena vida

 

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49

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la Vida

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51

Al

Sol

53

En el campo

 

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57

 

Tregua

 

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59

A

Magda

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Amor

63

Al

Dolor

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65

A

la

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67

Al

Arte

.

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69

A

la Belleza

 

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71

Así la vida

 

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73

Cuando yo muera.

 

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75

. A. los joyenes fundadores de "El futuro" . .

Sic

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sem per.

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77

79

. 81

 

COMPOSICIONES

VARIAS.

 

A

Mérida

83

A P~ón

Contreras.

 

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89

M,onr;y Joven

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93

Al

ArtIsta

de la Guitarra Francisco Que-

 

vedo

95

A

la juventud

 

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99

Tu

belleza.

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101

A

una

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103

Presentida

 

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105

 

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