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Desafíos de la Universidad en la Sociedad del Conocimiento, Cinco Años

Después de la Conferencia Mundial sobre Educación Superior.

Carlos Tünnermann Bernheim y

Marilena de Souza Chaui

El desafío de la universidad es construir una escuela para el futuro y el futuro de la


universidad, reflexionando cómo incorporar las nuevas tecnologías, cómo
incorporarse a la sociedad del conocimiento sin terminar siendo sólo proveedores o
consumidores de educación, reproduciendo el esquema de desigualdad y de
iniquidad. Está claro que en los países donde más inversión en educación hay,
existe una mayor calidad de vida y hay un mayor ingreso per cápita.

Considerando a la educación como un bien público pero donde se promueva una


inversión de mayor desarrollo en tecnologías e investigación, es por esto que la
universidad debe seguir siendo un vehículo para la movilidad social, para el ascenso
social.

Globalización y Conocimiento

Actualmente se ha puesto de moda el tema de la globalización, para la cual existen


múltiples definiciones, dependiendo del área del conocimiento desde donde se le
enfoque, así como de la posición política e ideológica que se asuma al respecto.

En realidad, la llamada globalización no es otra cosa que la fase más avanzada de


la división internacional del trabajo, jalonada por la revolución tecnológica en el
campo de la informática, las telecomunicaciones, la biotecnología, la ingeniería
genética y la sustitución de materiales, entre otros factores.

No hay duda que el conocimiento se ha constituido no solo en fuente de poder sino


que, hoy por hoy, es la principal fuerza productiva de las naciones. Todos los
cambios importantes en la economía y la sociedad están, de una u otra manera,
ligados al desarrollo del conocimiento. Pero no siempre ha sido así. Por mucho
tiempo el conocimiento, especialmente el conocimiento científico, estuvo
condicionado por el oscurantismo religioso y las ideologías totalitarias, impidiéndole
su desarrollo y su proyección social. Aún hoy día, en algunos puntos del planeta,
persisten estas barreras al conocimiento.

Actualmente nos encontramos en una de las fases más apasionantes del desarrollo
de la humanidad. El llamado proceso de globalización, jalonado por la vanguardia
del conocimiento en todos campos, está modificando profundamente la estructura
socioeconómica, política y cultural del mundo, al punto que parecería que estamos
entrando en una etapa cualitativamente nueva del desarrollo histórico.

Sociedad y Universidad

El hablar de universidad se torna bastante complejo. Los procesos de reproducción,


producción y conservación de la cultura se entremezclan como resultado de los
cambios en el seno de la universidad y en su relación con el entorno.

Las universidades, para poder recuperar su papel y proyectar su futuro, tienen como
necesidad el conocimiento de ellas mismas, la reflexión interna que debe ser
aclaratoria de los problemas que se le presentan y de las intenciones de la
institución, para asumir las tareas que le son consustanciales; una reflexión que le
ayude a una transformación real y que señale el camino a seguir en el futuro. Debe
crearse una verdadera vida académica al interior de las instituciones con la finalidad
de motivar a sus estudiantes para que aprendan, para que sean capaces de
apropiarse de conocimientos y sientan por ellos mismos, que un ambiente cultural
les abre mayores perspectivas académicas. Si no se toma un rumbo de cambio,
caemos en una rutina autodestructiva, la universidad se estanca en el tiempo, se
queda fuera de los avances que reclama la sociedad, sean científicos, técnicos,
humanísticos, u otros.

También es importante formar al estudiante como ciudadano global, centrado en


calidad, equidad y acceso. Las tecnologías de información y comunicación pueden
ser incorporadas en muchos casos. Finalmente, utilizar la movilidad docente y
estudiantil para promover la responsabilidad social.

El cambio interno de las universidades tendrá que impulsar, y a la vez depender,


del proyecto de nación, o ausencia de él, en el que se inscriba. Sin embargo, nadie
fuera del ambiente académico puede dotar a la universidad de un proyecto de
cambio, éste debe ser elaborado por los universitarios mismos, para dar a estos
proyectos un basamento conceptual sólido y así poder responder y aprender de las
necesidades de la sociedad a la que se debe.

La universidad enfrenta hoy un doble reto; por un lado, avanzar en la consolidación


de una cultura moderna, de un pensamiento abierto, complejo, dinámico y una
organización en estos términos; y por el otro, capotear la tendencia a convertirla en
una institución de servicios, regida por las normas del lucro capitalista y que pone
en duda la poca autonomía que le queda. Es un doble reto que exige, por parte de
la comunidad universitaria, una profunda autocrítica en la acción y un liderazgo
regional consolidado que le permita avanzar en su transformación.

La Educación Superior

Asumiendo como fundamento que en el actual siglo la educación superior constituye


un importante medio con que cuenta un país para promover su desarrollo y
fortalecer su identidad nacional y autodeterminación, lo que se fundamenta en la
contribución que esta puede hacer a la modernidad, plasmada en un proyecto de
sociedad comprometido con el desarrollo humano sustentable.

La educación superior es un fenómeno de gran complejidad, cuyo análisis requiere


instrumentos que superen los enfoques puramente economicistas o parciales y
tengan presente la necesidad de encontrar puntos de equilibrio entre las
necesidades del sector productivo y de la economía, las necesidades de la sociedad
en su conjunto y las no menos importantes necesidades del individuo como ser
humano, todo dentro de un determinado contexto histórico, social y cultural.

Es evidente que, con el surgimiento de la globalización, la sociedad de la


información y del conocimiento, han influido en la transformación de la estructura de
la sociedad, dando lugar a nuevas formas de organización política, social económica
y cultural.

La educación y educación superior, para bien o para mal, no escapa a la influencia


de estos cambios.
En el momento actual, sabemos que en nuestro país, hay una crisis de la educación,
que deviene de la insatisfacción de las demandas y del incumplimiento de los
objetivos que le son asignados.

Frente a estos problemas es necesario proponer una educación que desarrollará


las potencialidades del individuo optimizando su desarrollo.

Hoy sabemos que entre las demandas que se encuentran presentes están:

La globalización del planeta, el continuo desarrollo de instrumentos y aparatos


computacionales, la gran necesidad de desarrollar habilidades para establecer
conexiones y contactos internacionales, la sobreabundancia de la información,
sobre todo de tipo electrónico, continuo desarrollo de programas de computación,
bibliotecas virtuales con sistema integrado de información, nuevas tensiones
raciales y culturales, creciente aumento del énfasis en la productividad , la
necesidad de dominar otras lenguas, la creciente deuda externa de nuestro país y
el aumento de la criminalidad y de la violencia.

A éstas demandas socioeconómicas, educativas y tecnológicas, los jóvenes


estudiantes también se enfrentan a los problemas de salud entre estos: el estrés,
tensión, ansiedad, presión para alcanzar las metas y el medio al fracaso, el consumo
en exceso de alcohol, drogas y tabaco, problemas de salud sexual, como el SIDA,
enfermedades venéreas, embarazos no deseados, interés en la nutrición,
necesidad de llevar una dieta saludable y control del peso.

Todas estas demandas, nos llevan a la necesidad de aprender nuevas maneras de


usar las habilidades que tenemos y a desarrollar otras nuevas.

Dentro de las habilidades más importantes que los estudiantes deben adquirir es la
comunicación eficaz con otros, y la segunda habilidad es aplicar la tecnología
computacional básica. En tercer lugar la capacidad de pensar críticamente y la
última el del conocimiento multicultural que se refiere a la habilidad para trabajar
con personas de diferentes culturas o étnicas.
Sabemos hoy en día que la cultura de la comunicación es tan básica como las
matemáticas, es la nueva ciencia del siglo XXI. Mediante esta ciencia, el ser humano
utiliza todas sus posibilidades y puede tener una comprensión racional de su
entorno.

De esto deducimos que el estudiante debe tener una combinación de habilidades


interpersonales e intra personales, junto con principios y habilidades tecnológicas y
educativas, si logran esto, podrán competir en éste complejo y cambiante mundo.

Los planes de estudio de las Instituciones de Educación Superior deben satisfacer


las demandas de éste siglo, proporcionando a los estudiantes la oportunidad para
aprender estas habilidades. Además deberán informarles a los estudiantes el tipo
de preparación profesional que se requiere para el futuro, para que puedan tomar
las mejores opciones de estudio posible y lograr de este modo el éxito.

El papel de la Educación Superior en la formación profesional ya no sólo se centra


en el desarrollo de ciertas habilidades especializadas, sino en la capacidad de
resolver problemas imprevistos que se presenten en la práctica laboral., con el fin
de mejorar la calidad de vida de la población, promover el desarrollo cultural y la
conservación del medio ambiente.

Nombre: Maria Leyna Ramos Yanique

Fecha: 13-1-2018