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12 JORGE ALEMÁN

Aleman, Jorge (2016) Horizontes neoliberales en la subjetividad.


Buenos Aires: Gramma Ediciones.
la propia experiencia psicoanalítica, las experiencias políticas
de los '70 en Argentina, la interpelación de la escritura poética,
la responsabilidad institucional en el interior del Gobierno sa- Horizontes neoliberales en la subjetividad
liente, las distintas singularidades de las experiencias latinoa-
mericanas, el final del sueño europeo y sus nuevas torsiones,
el nuevo e irreversible malestar en la cultura, y la irrupción
de un fuerza política populista de izquierda con una frontera
crucial con el republicanismo en España.
Lo cierto es que he tratado de discernir una vez más lo que
puede ser una lógica emancipatoria, siempre muy frágil de
por sí, con las "malas noticias" del psicoanálisis con respec-
to al sueño ilustrado. Pero ahora, con otra vuelta de tuerca,
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promovida por los últimos cambios políticos en América lati- 1
na y Europa. Puntualmente, las vicisitudes de la experiencia ··~· . (
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del kirchnerismo y la emergencia de Podemos en sus distintas .~ 1
Después ~de gr§l.gt?,~i, ~! pod~ no puede ser pensado en
vertientes. el campo emancipatorio, únicamente en su aspecto coercitivo
Por supuesto, como .no podría ser de otro modo, mi pro- y localizado. Hay una línea que, partiendo de Gramsci ·y si-
fundo agradecimiento a todo el espectro de conversaciones, guiendo por Althusser, Foucault, y otros, nos indica que ~
voces y lecturas que intervinieron en la urdimbre textual que der no solamente oprime, sino que fabrica consensos, estable-
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aquí se presenta y que no nombro, a sabiendas de que podría ó:~ la'orientaci6rúubjetiva fproauce una trama s1m0olica que
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olvidar algún nombre importantísimo, por razones insonda- funciona de modo "invisible", naturalizando las ideas domi-
bles o por simple torpeza. nantes y donde siempre, y en esto consiste ~u éxito defuútivo1
Por último, también se lo dedico a los buenos contrincan- esconde su acto de imposición. El procedimiento de los me-
tes que mueven el avispero. dios orientados por las corporaciones dominantes se define
como un acto de enunciación que siempre busca esconder su
carácter histórico, y también los intereses que promueve bajo
un modo supuestamente universal. En este aspecto, el orden
simbólico que atraviesa al Neoliberalismo, se comporta como
un dispositivo racional que aparenta promover diversas for-
/ mas de subjetividad, mientras la repetición de lo mismo en el
circuito ilimitado de \a mercancía prosigue su marcha ince-
sante y circular. Sin embru::go, en la medida en que los medios
de comunicación, más allá de sus diversas modalidades de
transmisión, se sostienen. en el lenguaje, es· necesario, según
nuestro juicio, despejar una confusión muy habitual entre las
ciendas sociales y las filosofías contemporáneas concernidas
" por esta cuestión.

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Es determinante admitir que, cuando se trata del orden hlstóri.ca, tocar y alterar severamente el lugar del advenimien-
, simbólico del lenguaje en sus distintas variantes y modos de to del sujeto en el campo del lenguaje. Tal como de distintas
comparecencia, siempre se deben distinguir dos dimensiones 1nm1eras Lacan lo supo demostrar.
distintas de dicho orden. En primer lugar hay que señalar de Actualmente el Neoliberalismo disputa el campo del sen-
entrada la "dependencia y subordinación" del ser hablante Hclo, la representación y la producción biopolítica de subjeti-
con respecto al orden estructural u ontológico del lenguaje vklnd. Y siempre aparecerán ensayistas que, como el surco-
con respecto a la constitución del sujeto. El ser vivo es cap- raano Byung Chul-Han, claro sucesor menor de Baudrillard,
turado por el lenguaje para volverlo un sujeto. Esta captura insistirán en que el crimen perfecto del Capitalismo neolibe-
se establece antes de su nacimiento y prosigue después de su ral se ha realizado definiti~amente. Pero la política, en la me-
muerte. Tal dependencia del sujeto que solo se puede consti- clkla en que está soportada por los seres hablantes y no puede
tuir de ese modo, siendo siempre un efecto del lenguaje que BO'.L' reducida a una mera gestión profesional, es la que en esta
lo precede, exige ser distinguida de la dominación construida 6poca puede hacer irrumpir y proteger el carácter fallido de
de una forma socio-histórica. Son dos vertientes de lo simbó- toda representación. Por definición, el sujeto e¡;; aquello que
lico que, aunque se presenten en la llamada realidad fenomé- no puede ser nunca representado exhaustivamente porque
nica mezcladas, obedecen a lógicas radicalmente diversas y 81.l dependencia estructural del lenguaje lo impide. El ser ha-
distintas. La primera dependencia simbólica es ineliminable blmite, sexuado y mortal, hecho sujeto por el lenguaje, nunca
y constitutiva del sujeto. La segunda, en tanto construcción· QJ.'lCuentra en él una representación significante que lo totali-
socio-histórica, es susceptible de distintas transformaciones ce. De última, esta es la razón por la que el Neoliberalismo,
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epocales. Clli su afán de representar la totalidad hasta extinguirse como
1-i
Lo que le otorga su especificidad terminante al N eolibe- 1•opresentación, no es el fin de la historia. Por ello, debemos
1; ralismo es que es el primer régimen histórico que intenta por Insistir en el enorme valor político que posee, para un pro-
todos los medios alcanzar la primera dependencia simbólica, yecto emancipatorio, la distinción clave entre la dependencia
afectar tanto los cuerpos como la captura por la palabra del clcl sujeto en su advenimiento en el lenguaje y la dominación
ser vivo en su dependencia estructural. Señalemos que dicha socio-histórica, que nunca agota al sujeto en su apertura a las
dependencia constitutiva es la que opera como condición de posibilidades de una transformación por venir.
posibilidad de los legado~ históricos y las herencias comunes,
donde la memoria puede aún recoger el dolor de los exclui-
dos en el pasado, y si bien de ningún modo es una garantía de 11
,ello, sí su condición de posibilidad. En este aspecto el Neoli-
beralismo necesita producir un "hombre nuevo" engendrado Cualquiera que sea la posible caracterización del Capitalis-
desde su propio presente, no reclamado por ninguna causa o mo, en su mutación neoliberal, hay un hecho que se impone:
legado simbólico y precario, "líquido", fluido y volátil como el carácter ilimitado del mismo. El Capitalismo se comporta
la propia mercancía. Si alguna indicación de lo que denomi- como una fuerza acéfala, que se expande ilimitadamente has-
no "izquierda lacaniana" tiene una relevancia decisiva, es ta el último confín de la vida. Esta es precisamente la novedad
aquella que indica que la política, ahora más que nunca, debe del Neoliberalismo: la capacidad de producir subjetividades
oponerse al "crimen perfecto" del Neoliberalismo, que en su que se configuran según un paradigma empresarial, competi-
despliegue contemporáneo intenta, en su dominación socio- tivo y gerencial de la propia existencia. Es la "violencia sisté-
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mica" del régimen de dominación neoliberal: no necesitar de un "hombre nuevo", .sin legados simbólicos, sin historias por
una forma de opresión exterior, salvo en momentos cruciales descifrar, sin interrogantes por lo singular e incurable que
de crisis orgánicas, y en cambio lograr que los propios sujetos habita en cada uno. Toda esta dimensión de la experiencia:
se vean capturados por una serie de mandatos e imperativos humana debe ser abolida al servicio de un rendimiento, que
donde se ven confrontados en su propia vida, en el propio está por encima de las posibilidades simbólicas con las que
modo de ser, a las exigencias de lo "ilimitado". los hombres y mujeres ingresan al lazo social. En este aspecto
Desde muy temprano las vidas deben pasar por la prueba hay que recordar que la experiencia del amor, de lo político,
de si van a ser o no aceptadas, si van a tener lugar o no, en de la invención poética y científica, exigen siempre de la re-
el nuevo orden simbólico del Mercado. El Mercado funciona ferencia al límite. Lo que hace pensar que el carácter ilimi-
como un dispositivo que se nutre de una permanente presión tado de la voluntad del Capital por perpetuarse, expandirse
que impacta sobre las vidas, marcándolas con el deber de y diseminarse por doquier, introduce una inevitable pobreza
construir una vida feliz y realizada. La creciente expansión de la experiencia. ¿Qué significa pensar, hacer política, desear
del fenómeno de la autoayuda da testimonio de ello, cons- transformar lo real, operaciones sietnpre limitadas cuando se
trucción imposible ya que lo "ilimitado" de las exigencias del enfrentan al poder ilimitado del Capital? Esta condición ili-
Capital están hechas para impedir la realización plena que se mitada, y por tanto sin saJida, no es el viejo panóptico ni el
demanda. Es una explotación sistemática del "sentimiento de Leviatán, es una mezcla de Matrix con Alíen, una voluntad que
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culpabilidad" que formalizó Freud en "El malestar en la cul- "se quiere a sí misma" en una reproducción ilimitada que se

i tura".
De este modo, las epidemias de depresión, el consumo
adictivo de fármacos, el hedonismo depresivo de los adoles-
presenta como un fin de la historia catastrófico.
Cabe preguntarse qué tipo de "santidad" láica debe abrirse
ante nosotros, para salir del circuito culpabilizante de la "sa-
centes, las patologías de responsabilidad desmedida, el sen- lud mental" neoliberal y no ceder a los designios del "consu-
timiento irremediable de "estar en falta", el ,;no dar la talla", midor consumido", con los que se regodea el tiempo histórico
la asunción como "problema personal" de aquello que es un que nos toca vivir. Aunque sea metafóricamente, intentamos
hecho estructural del, sistema de dominación, no son más que hablar aquí de un nuevo tipo de militancia.
las señales de que el Capitalismo contemporáneo nace tal
como lo confirma la cultura norteamericana con la primacía
del yo y los distintos relatos de autorrealización" formula-
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dos para sostenerla.
Las exigencias de lo ilimitado del Capital no van sin la La Hegemonía es la lógica constitutiva de la política y no
propagación de la autoayuda, la inflación de la autoestima, simplemente una herramienta de la misma, pero para desen-
cuyo reverso obsceno esconde la peor condena de la propia trañar esta afirmación debemos dar algunos rodeos que nos
existencia. Hasta el extremo de provocar en los sujetos un sen- permitan cierta captación del asunto. La Hegemonía 'no es
timiento de culpabilidad por el hecho de la propia finitud. La L111a voluntad de poder, ni un deseo de adueñarse del espa-
dominación de lo ilimitado necesita colaboradores culpables do de la representación política. Es siempre muy llamativo,
y deudores de algo imposible de satisfacer. que cada vez que emerge una fuerza política transformadora,
Ya no se trata de la clásica alienación, esa parte extrañada con vocación de ruptura y con un horizonte emancipatorio,
de uno mismo, ahora el Neoliberalismo se propone fabricar se le enrostre su "pretensión hegemónica". Cuando esto está
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proferido por los medios corporativos de la derecha, se ve geneidad irreductible, frente a esta "diferencia" ímposible de
claramente la jugada; el poder neoliberal es una dominación cancelar, se articula el momento político que llamamos hege-
que se disimula como consenso, una dominación que se pre- mónico. No puede haber política sin pasar por el diJema he-
senta más como una dependencia a una serie de dispositivos gemónico. Hacerse cargo de representar aquello que se sus-
que conforman a la subjetividad que como una sumisión im- trae a la representación nos muestra que lo político no es un
puesta. También se presenta como una dependencia inerte a subsistema de la realidad, sino el modo privilegiado en que la
determinados mandatos que ni siquiera son explícitos, pero 1nisma se constituye. El momento hegemónico se resuelve de
sin embargo eficaces. Es lo que llamamos corrientemente la forma siempre fallida a través de un término límite, ya sea el
"naturalización" del poder neoliberal, disfrazar su ideología denominado significante vacío en Laclau, objeto a en Lacan,
bajo la forma del "fin de la ideología". clase hegemónica, en Gramsci. La brecha insalvable entre el
Pero ¿qué es la Hegemonía?, ¿cuál es la lógica política que discurso y aquello que no puede eludir representar es lo que
en principió la sustenta según Ernesto Laclau? De entrada la Hegemonía (insistamos en su carácter fallido) intenta resol-
hay que admitir una complejidad intrínseca a este concepto, ver. En términos l¡:icanianos, diríamos que la Hegemonía es
a partir de esa radicalización del programa gramsciano que una respuesta a lo real imposible.
encarna Laclau con su pensamiento. Partamos de los momen- Una vez formulado este rodeo teórico y, ya entrando en
tos básicos de su constitución como concepto fundamental de rmestras propias consideraciones, debo decir, y este es el ses-
una ontología política". Primero: la realidad está constitu-
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go de lo que denominamos la "izquierda lacaniana", que no
tivamente construida por discursos; los afectos, los cuerpos, consideramos al Poder neoliberal una Hegemonía, al menos
las pulsiones, están atravesados por el discurso, marcados en este sentido estricto que hemos intentado delimítar. La$
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por sus significantes, determinados por una retórica y una lógicas de dominación repudian y son fundamentalmente re-
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i ' gramática que suspende toda idea de una "fuerza original e fractarias a la construcción de experiencias políticas hegemó-
inmanente" que se pueda representar directamente. En este 11.i.cas. El discurso capitalista que soporta al poder neoliberal
aspecto señalemos que muchos de los pensadores "radicales" no admite ninguna l:irecha, ninguna heterogeneidad inicial,
de la emancipación suelen apelar a una potencia original de se presenta con la potencia de representar todo y llevar todas
los cuerpos, como si ellos no estuviesen perforados de entra- las singularidades y las diferencias a la totalidad del circui-
da por las pulsiones, las zonas erógenas y la pulsión de muer- to circular de la mercancía. La, Hegemonía nunca es circular,
te. Segundo: estos discursos que constituyen la realidad, lo está siempre agujereada en sus fundamentos, mientras que el
hacen de tal manera que no pueden nunca representarla en discurso capitalista es un funcionamiento contra-discursi-
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su totalidad. El discurso constituye la realidad, no la puede vo" ¡podríamos decir que intenta incluso adueñarse de todo
representar de modo exhaustivo, y sin embargo, se tiene que el espacio simbólico, siendo la propia producción biopolítica
hacer cargo de intentar representarla de un modo fallido. Esta ele la subjetividad un claro ejemplo de esta cuestión. Por ello,
brecha "ontológica" entre discurso y realidad es irreductible el odio por la política hegemónica por parte de la derecha
e imposible de ser suturada. La representación vehiculizada as finalmente un odio a lo simbólico y al sujeto que puede
por el discurso es estructuralmente fallida, ya que existirá cm.erger en dicho campo, un sujeto distinto de los proyectos
siempre una "heterogeneidad" que impide que la represen- tmiformizantes de la biopolítica neoliberal.
Tercero tación se produzca como totalidad. Por último, en.este límite Solo puede existir la emancipación, que es un duelo y una
del discurso al representar la realidad, frente a esta hetero- despedida de la "metafísica" de la revolución y sus "leyes his-
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tóricas", si se pasa por la apuesta hegemónica como articula- "esencialismo" de tradición marxista. El Populismo no es una
ción de diferencias que nunca serán anuladas. La emancipa- renuncia a la radicalidad de la transformación revolucionaria,
ción nunca logrará realizar una sociedad reconciliada consigo es aún más radical, porque de un modo ·materialista admite
misma, como esperaba el marxismo canónico. El momento los impasses y las imposibilidades que se presentan cuando la
hegemónico es insuperable. No hay sociedad que no sea en su parte excluida y no representada por el sistema intenta cons-
propia existencia una respuesta a la brecha que la constituye. ll'Llirse como una Hegemonía alternativa al poder dominante.
El "saber hacer", con esas brechas, esas diferencias, esas En cuanto a los medios de comunicación y los distintos
heterogeneidades, en la construcción de una voluntad colecti- debates que acompañan al asunto, pareée que no se puede ser
va, es el arte de lo político. optimista con respecto a los mismos. Como aquellos que ven
Por todo esto, y esta es una cuestión crucial, de entrada 1 en los medios y particularmente en las redes una posible for-
debemos señalar que líderes, elecciones, participación en las ma de "capital variable" escindido que contribuiría, a la larga,
instituciones políticas, medios de comunicación, pedagogía, con una nueva emergencia de una multitud transformadora.
etc., no expresan la Hegemonía ni la representan, son parte Pero tampoco como la realización del crimen perfecto, donde
de la misma, juegan en su interior, en lo que Ernesto Laclau ol sujeto desaparece ~n la enunciación de los medios de co-
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denomina, en su lógica hegemónica, la "extensión equivalen- municación para volverse parte de la "gente". El pueblo co-
cial de las diferentes demandas". Estas se deberán articular 1 1i:lienza cuando "la gente" se revela como pura construcción
a un significante vacío que represente a la totalidad imposi- ,·¡
blopolítica. En esto, el pueblo es tan raro y singular como el
ble, para permitir la emergencia de una voluntad colectiva,
I~! propio sujeto en su devenir mortal, sexuado y hablante. El ,
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que nunca es algo dado de antemano por ninguna identidad ¡


¡;>t:teblo es una equivalencia inestable, constituido por diferen-
o por la llamada "psicología de las masas". Aquí debemos das que nunca se unifican ni representan del todo. Sin em-
hacer una apuesta sin garantías, o el crimen es perfecto y el bflxgo, su fragilidad y contingencia de origen, .es lo único que
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'1
discurso capitalista se ha adueñado de la realidad y su sujeto, lo salva de la televisión, los expertos, los programadores, la
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de tal manera que ya está definitivamente emplazado y solo contabilidad, etc. Pero, .solo en los plieges más 'íntimos de los
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llamado a ser material disponible para la forma mercancía, o d:tspositivos de dominación neoliberal es que el sujeto popu-
existen diferentes superficies de inscripción donde lo político- lor puede advenir. Lo otro es soñar con el espejismo de una
hegemónico, de modo contingente, puede hacer advenir un t'oalidad exterior pura y sin contaminación, que por su pr9pia
sujeto popular y soberano, un sujeto interpelado por aquellos f t:tcrza inmanente terminaría por deséonectar la maquinaria y
• legados simbólicos que lo preceden y por las demandas de Ell.18 dispositivos.
distintos sectores explotados por las oligarquías financieras. Es cierto que, desde perspectivas anteriores más propias
Estas demandas singulares se caracterizan porque no pueden ele lo que podríamos llamar una "ortodoxia lacaniana", se po-
ser absorbidas por la arquitectura institucional dominante. cMa pensar que lo político se queda, en efecto, en la superficie
Las demandas no satisfechas institucionalmente son el punto de las cosas, y que nunca consigue transformar radicalmente
de partida, pero solo el punto de partida, para que las diferen- nncla1 y que la "repetición de lo mismo" socava desde dentro
cias ingresen a una lógica equivalencial. Teniendo en cuenta cualquier proyecto. Pero ahora ya no se trata del ejercicio lú-
que ya no podemos imaginar una fórmula de desconexión del cldo del escepticismo1 ni de la razón cínica, posturas por otra
Capitalismo, fundamentada supuestamente desde "leyes ob- J:>Ol'te anacrónicas y pa~éticas. Hemos ingresado en un tiempo
jetivas y científicas", la ruptura populista es la respuesta a ese histórico donde vemos consu;marse lo que Lacan precisamen-
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te llama el discurso capitalista", y Heidegger las llamadas con otros insultos -la palabra queer podría valer como ejem-
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estructuras de emplazamiento técnico", que a la vez cons- plo-, ha cambiado el registro de su recepción en el ámbito del
tituyen radicalizaciones teóricas y prácticas de lo que Marx pensamiento contemporáneo.
llamaba "la subsunción real" del Capital en su dominación En este sentido, el término Populismo há adquirido en la
abstracta. Por ello, es inevitable pensar en la política como el izquierda europea una nueva legitimidad teórica y política.
único lugar posible donde se puede dar un combate con res- Yu no se lo rechaza de entrada, tal como era usual en su ré-
pecto al proyecto de deshistorización y desimbolización que ghnen de circulación en los debates teóricos y políticos. Por
el Neoliberalismo comporta. El Neoliberalismo es la primera supuesto esto no hubiera sido posible sin el impacto teórico
fuerza histórica que se propone tocar, alterar, y volver a pro- de la obra de Ernesto Laclau y Chanta! Mouffe, especialmente
ducir al sujeto, intentando eliminar así su propia constitución u partir de esa obra clave del pensamiento político que consti-
simbólica. Parafraseando al filósofo, "solo en el peligro de la lt.:iye La razón populista.
política puede crecer lo que nos salva". No obstante, ahora que el tema circula en los ámbitos de la
Sin correr el riesgo de quedar atrapados en aquello que 'Izquierda, especialmente en la Europa del sur, aún nos encon-
queremos a la vez destituir, no hay actualmente posibilidad lrmnos con frecuencia que se considera al Populismo como
de asumir un proyecto populista de izquierda de vocación un mal menor, un contenido político empírico que debe ser
emancipadora. Estamos siempre a punto de naufragar, y hay uchnitido por las dificultades propias de la coyuntura defini-
que entender que, a partir de ahora, siempre será así, porque da por su dominación neoliberal, una suerte de entretiempo, .
ya no volverá a nosotros aquel espejismo ideal de estar cum- hasta que vuelva la "auténtica" lucha de clases y el camino
pliendo con los pasos revolucionarios que supuestamente ex- nl socialismo. Esta posición esencialista propia de una meta-
presaban el fundamento de una ley histórica. No solo nunca física marxista imagina al Populismo como un hecho súper-
fue así, por más que el ensueño metafísico fue trágicamente ostructural que no afecta seriamente a la "base económica",
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'1,
potente, sino que ahora sería absolutamente funcional a la do- donde de verdad se juega -según esta posición- el verdadero
minación neoliberal, jugar el juego de un hipotético radicalis- proyecto transformador. ./·
mo revolucionario. Sin ir más lejos, Slavoj Zizek últimamente vuelve a insís-
Conectar la política con la vida real implica que la misma Ur en una nueva "lucha de clases", que deja sin definir cuál
es travesía, construcción, articulación, de una heterogeneidad sería el "sujeto histórico" que la sostendría. Zizek, a través
que no siempre toma la dirección que más anhelamos, pero tic distintos razonamientos, muchas veces contradictorios y
que sin ella no habría nada que oponer como Hegemonía al heterogéneos entre los mismos, insiste en que los nuevos re-
' régimen del Capital. fügiados, los habitantes de las "favelas" b los barrios margi-
nales de las grandes orbes occidentales, constituirían, la nueva
sustancia del antagonismo contemporáneo. No obstante, no
IV R<J explica claramente a partir de qué tipo de construcción po-
i (tlca el movimiento interno de la llamada "lucha de clases"
Después de mucho tiempo durante el cual el término "Po- B<J desplegaría.
, pulismo" designaba siempre una anomalía política, un exceso En cualquier caso, si bien debemos reconocer que esta po-
retórico, un recurso demagógico, una apelación a los senti- sldón esencialista últimamente se ha vuelto más elaborada y
mientos.más espurios de la comunidad, tal como ha sucedido Hofisticada, sigue siendo notable cómo se ignora que en el plan-
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teamiento de Ernesto Laclau, no se admite por definición una vi.dido en su propia constitución por el discurso. Esta fractu-
ruptura total que se imponga por sí misma. Tampoco se trata ra, esta brecha que vuelve imposible pensar en una sociedad
de atemperar o suavizar la naturaleza del proyecto transforma- unificada y totalizable, es la condición formal y no empírica
dor, sino de radicalizarlo a partir de su condición de posibili- del antagonismo. Este antagonismo no niega las tensiones
dad: la construcción de un proyecto hegemónico vehiculizado Irreductibles entre la acumulación de renta del Capital y la
por una voluntad colectiva. Teniendo en cuenta que esta vo- f\:1.erza de trabajo generadora de plusvalía; ert todo caso no
luntad colectiva, por razones de estructura, nunca está garan- /1
c.:onsidera que esa contradicción" por sí misma engendre
tizada de entrada, tal como sueña el esencialismo que se auto- un proceso histórico emancipador. Populismo significa para
define como marxista. El esencialismo marxista desconoce que Luclau, que ningún proceso histórico es "necesario" y es por-
el discurso y aquello que el mismo engendra y soporta, pulsio- tador de una ley "objetiva" que no ti~ne más remedio que
nes, afectos, rituales' o liturgias, no pertenecen a la denominada c.:umplirse. La brecha del antagonismo es la precondición de
súper-estructura, sino que constituyen una fuerza material, tan lo "político" para que pueda emerger siempre de un modo
infraestructura! como la propia economía que también perte- conlingente una voluntad colectiva transformadora de la ins-
nece al orden de la construcción discursiva de la política. H~udonalidad vigente.
Por otro lado, las nuevas izquierdas ahora admiten que A esta brecha ontológica, no cancelable históricamente por
es necesario para su propio proyecto hacer un claro recono- m1a dialéctica "finalística", solo se la puede nombrar a través
cimiento del papel que juegan las pasiones plebeyas, las pul- da nominaciones límite: el número O, la cosa en sí kantiana,
siones o el goce de las identificaciones, y que estos elementos el ser heideggeriano, el objeto a lacaniano, etc. Estos nombres
constitutivos del ser hablante no pueden ni deben ser regala- rnarcan en las respectivas teorías de dónde proceden, el lugar
dos a las derechas en sus distintas variantes. donde el discurso se detiene frente a un "real initombrable'~
Sin embargo, lo que entendemos por Populismo no im- por la realidad construida simbólicamente. Y, por lo mismo, r

plica establecer como recurso último de la política a las pa- estos nombres son siepi.pre el resultado de una disputa hege-
1

siones, los afectos, los rituales arcaicos o plebeyos. Cuando m.ónica que muestra que nunca hay una totalidad unificable
se lo presenta así se impone oponer el Populismo a la "ra- da lo social, y que "el antagonismo es el límite de la objetivi-
zón ilustrada y los valores republicanos", pero se trata de un dad". Se dice límite y no extinción de la objetividad, tal como
malentendido. Recientemente han sido publicados en España lo pretendería un relativismo posmoderno. La "Hegemonía
dos importantes libros que indagan sobre la cuestión Populis- populista" es el nombre que se le da al movimiento histórico
mo o República, desde ópticas distintas, pero tocando los pun- capaz de asumir_ el antago:nismo constitutivo de lo social.
tos esenciales del debate: Populismo, de José Luis Villcañas Ber- Este denso problema ontológico alrededor de una divi-
langa, y En defensa del Populismo, de Carlos Fernández Liria; y Alón, fractura o brecha no superable dialécticamente, es a lo
a partir de estos textos y la novedosa experiencia política de que llamamos Populismo. Por ello, es una forma y no un con-
Podemos discutida en otro libro entre Iñigo Errejón y Chantal tenido empírico específico de tal o cual estrategia política.· Es
Mouffe, se despliega un nuevo debate sobre el asunto. un "saber hacer" de la izquierda cuando admite que lo social
Populismo, según la razón construida por Laclau, nombra l'lO se puede tratar objetivamente por una ley trascendental.
la imposibilidad del discurso de nombrar objetivamente a la Nl siquiera por la lucha de clases, cuando se pretende que
totalidad de lo social. Al igual que en la emergencia del sujeto ln misma, sin construcción política mediante, puede transfor~
dividido por el lenguaje, lo social se presenta fracturado y di- 1nm; la historia.

'"
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A su vez, sobre la insistente analogía entre fascismo y por déficit alguno al comunismo o incluso habla del mismo
Populismo, es pertinente señalar que el fascismo se presen- proyecto emancipador. ·
ta como un proyecto homogeneizante que pretende alcan- Pero todos estos apuntes solo son válidos si se admite que
zar una totalidad plena siempre amenazada por la excep- habitamos, en el sentido fuerte de la expresión, en la época del
ción que la socava desde adentro: extranjeros, inmigrantes, Capitalismo, en definitiva, un poder que es capaz de homoge-
judíos, etc. Totalmente diferente de la heterogeneidad y la neizar cualquier tentativa política a su favor. En este aspecto,
diferencia irreductible de la cadena equivalencia! y su arti- nos encontramos ante otro malentendido: el Capitalismo de-
culación hegemónica planteada en la razón populista por finitivamente es la estructura de poder del mundo contem-
Laclau. La Hegemonía siempre está agujereada, es inestable poráneo, homogéneo, circular, capaz de borrar cualquier di~
y heterogénea, y no se puede clausurar en identidad alguna. f'ürencia o heterogeneidad y, por tanto, es un poder y 'no una
La Hegemonía, en este aspecto, y en su punto de partida, es rIcgemorría.
el grado cero de la homogeneidad. Su construcción solo es Mientras el Capitalismo, más allá de sus diferentes carac-
posible' si se parte de diferencias, es decir, demandas socia- tm~lzaciones, es un poder acéfalo que se propulsa desde su
les singulares y díferentes entre sí, que nunca se reabsorben propio interior, anulando toda diferencia y borrando la huella
en la cadena equivalencia!" que hace posible a la voluntad
11
de cualquier brecha antagónica, la Hegemonía popular de iz-
popular, que de un modo contingente irrumpe en el proceso quierda es inestable, crítica y siempre sacudida por sus pro-
histórico. pias tensiones internas. Sin esta fatal asimetría entre el poder
Desde esta perspectiva no debería aceptarse que exista un ~' la. Hegemonía, es muy difícil que los procesos transforma-
~ "Populismo de derechas". En el sentido riguroso, que Laclau dores que eventualmente .surjan puedan ser pensados en su
verdadero alcance y, lo que es más importante, el verdadero
presenta en su lógica hegemónica, no es pertinente decir por
11
ejemplo que el lepenismo es un Populismo de derechas" y "saber hacer" de la izquierda populistá no encontraría la ope-
que Podemos es Populismo de izquierdas". Aun cuando sus
11
t'Utividad que desea. ·
propios seguidores lo presentan de este modo en su argumen-
tación, es una descripción que solo retiene los aspectos des-
. 1
criptivos del asunto y no la cuestión formal que está implica- V
da en la articulación hegemónica del Populismo de izquierda.
En cuanto a quienes enfrentan al comunismo como posi- Analizando el trabajo de Chul Han, el exitoso ensayista de
bilidad más radical y auténtica que el Populismo, habría en n1ocla1 podemos señalar que sus descripciones sobre el Capi-
. primer lugar que discutir si nos referimos a lo realizado en ~Cllismo contemporáneo son pertinentes, aunque resumen de
China o la Unión Soviética, o si se trata de un "comunismo un. modo eficaz lo ya dicho por otros pensadores contempo-
filosófico" al modo de Alan Badiou o Toni Negri. En cualquier r~neos. No obstante, lo que ocurre es que lo que él describe,
caso, aun admitiendo que en esas revoluciones aún habita en ]Cl potencia actual del Capitalismo neoliberal para producir
reserva algo muy serio por descifrar sobre lo que es una irrup- 1.ll'ttl. subjetividad que ya se explota a sí misma sintiéndose en
ción igualitaria en el tiempo histórico, sin embargo, solo si el libertad, es solo el comienzo del problema.
comunismo es otra cosa que ese "ser histórica" y es un saber En el fondo, a Chul-Han le place esmerarse en demostrar
hacer con lo común de los seres hablantes, entonces el Po- cómo el Capitalismo es en su estructura contemporánea. Y
pulismo es el camino siempre inconcluso por estructura y no 111.111ca encontramos en él ni siquiera un esbozo, por proble-
28 JORGE ALEMÁN HORIZONTES NEOL!BERALES EN LA SUBJETIVIDAD 29

mática que sea, sobre la propuesta de una lógica emancipa- onh·e el Imperativo Categórico y el superyó, emplea metáfo-
toria. Por ejemplo, en su último Topología de la violencia, se su- J:CIS referidas a la obediencia y la prohibición características
merge en Freud para terminar afirmando que su construcción de las "sociedades disciplinarias". Pero en definitiva, como lo
teórica solo es válida para las "sociedades disciplinarias", y Atipo ver Lacan, el superyó es una instancia que ordena gozar,
que ha quedado obsoleta en las sociedades de "rendimiento FJknnpre más allá de cualquier equilibrio subjetivo.
neoliberal". Lógicamente no podemos acordadar con esto. Si Todas las figuras subjetivas del Neoliberalismo referidas
bien es cierto que Freud elaboró su teor~a en el tiempo de las al "rendimiento, la competencia con uno mismo, la fábrica de
sociedades disciplinarias, el inconsciente que emerge no se re- endeudamiento permanente", no constituyen un nuevo tipo
duce a un tiempo histórico, y menos el superyó del que Chul da alienación en el sentido marxista, porque pretenden llegar
Han se ocupa especialmente. 1nás lejos, hacer desaparecer al inconsciente en favor de un
La producción de una subjetividad neoliberal en el dispo- dlspositivo de la pulsión de muerte consumada como depre-
sitivo de rendimiento que la sitúa, siempre en un más allá ili- Hlón. Lo que no puede explicar Han es por qué los sujetos
mitado del principio de placer, solo es explicable por la coer- ceden su inconsciente a favor del dispositivo de la pulsión
ción del superyó, su engendramiento de culpa y necesidad de da muerte, y esto es porque se quiere quitar de encima el su-
castigo, que el Neoliberalismo coloniza con sus dispositivos. peryó y encontrar únicamente a la depresión como la patolo-
Sostener, como hace Han, que en el Neoliberalismo ya no hay 8Íll que representa exhaustivamente a la época.
inconsciente, es confundir el plano óntico-empírico de la pro- Desde luego no es la única, pero esto ya nos abre a otras
ducción de subjetividades, con la brecha, la ruptura ontoló- cuestiones. También necesita hacer desaparecer el "conflicto"
gica que el sujeto dividido del inconsciente implica. Una vez pura sumergir todo en el consenso neoliberal. En este punto
más, no todo es apropiable por el Capital, al menos si desea- G)arce un historicismo definitivo. Deberíamos tener en cuenta
1
mos seguir pensando en lo político. que esa "libertad" donde el sujeto goza explotándose a sí mis-
Desde mi punto de vista, la confusión primera procede de mo, está acompañada· de un nuevo estado de intimidación,
no distinguir el historicismo del lugar de la "historicidad". En urncnazas y distintas formas cada vez más violentas de segre-
lo que hace a la existencia hablante, sexuada y mortal, siem- p;aci.ón. Pero Han quiere insistir en que la dominación se ha
pre se trata de historicidad. Es decir, en Grecia, en Roma, en VllClto sistémica e invisible. gracias a poder haber extendido el
Bizancio, en la modernidad o posmodernidad, en Asia y en 1•0.ndimiento empresarial a todo el mundo. El Neoliberalismo
África, hay cuatro pulsiones, la relación sexual es imposible, hu llegado tan lejos que ha hecho desaparecer al inconsciente,
lo real está excluido del sentido, etc. Otra cuestión es el modo tll conflicto, el antagonismo, y se ha adueñado hasta del pm-
en que la Historia trata y coloniza esas condiciones estructu- plo campo onírico.
rales u ontológicas. En este paisaje, lo diga Ban o no, solo resta la contemplación
No tengo dudas de que la práctica psicoanalítica sí es da.:: del "fin de la Historia". Para Han ya no tiene sentido psicoana-
table históricamente y no tiene en absoluto garantizada su 1lzurse porque ya somos los "últimos hombres". ¿Para qué pen-
existencia. Esto dependerá de su política. Los dispositivos llle\1~ lo político si todo será integrado en el Alíen rizomático del
neoliberales que describe Han solo pueden ser efectivos si los t't.1],:>i.tal? No creo que le disgusten mucho estas ideas a los que
sujetos se atienen al tipo de mandato superyoico que los mis- tmmbién saben que el Capitalismo es indefendible pero no tiene
mos implican. Sin ese resorte libidinal, no sería posible expli- l!lHcrnativa. ¿No es esta, una vez más, otra forma de escepticis-
carlos. Es cierto que Freud, cuando establece una h9mología mo lúcido, tan presente en el ensayismo contemporáneo?
30 JORGE ALEMÁN HORIZONTES NEOLIBERALES EN LA SUBJETIVIDAD 31

Por ello, es preferible ser incauto con respecto a lo real el ],:>Sicoanálisis solo puede vivir en el sueño liberal del grado
siempre contingente, y estar advertidos sobre el goce. Nos coro de lo político, o se equivocan o desean "equivocarse" con
pueden contar una y otra vez la grandísima capacidad del Ca- l'OBpecto a su propia nación y la suerte de su pueblo. Y a la
pitalismo hasta para fabricar un hombre nuevo, pero el riesgo 1orga, en una lectura más afinada, con la futura existencia del
del pensamiento, aunque se fracase una y otra vez, es intentar pskoanálisis.
decir algo sobre lo que puede sustraerse a esa potencia. Es ya evidente que el Neoliberalismo espera de los seres
hoblantes otra cosa que la verdad del inconsciente. La proli-
VI forución de managers del alma de distinto cuño, apenas cons-
Utu.ye la primera avanzada de la gerencia empresarial que se
Nada autoriza en la enseñanza de Lacan a "ser de izquier- nprcsta a reconfigurar lo simbólico desde la lógica de la mer-
das". Como todo gran pensador, existen, en sus posibilidades cunc:Ca. En otros términos, a realizar en cada una de las vueltas
teóricas y clínicas, algo que desborda las categorías políticas dol discurso capitalista una "desimbolización" que anule la
en tanto se dan históricamente. Se puede ser lacaniano de de- i•olución del sujeto con la verdad de su deseo. ¿Hasta dónde
rechas, liberal, de izquierdas, etc. Otro tanto sucede con Kant, 1os psicoanalistas deben colaborar con lo que La can en su día
Hegel, Nietzsche o Heidegger, entre otros. Incluso, gracias a dmi.ominó "impases crecientes de la civilización"? Nuestra
Lacan, se puede ser de izquierda contra las opiniones consti- Insistencia en proponer que la experiencia analítica y la ense-'
tuidas de la izquierda, al menos en sus aspectos más dogmá- rlnnza de Lacan constituyen una herramienta extraordinaria
,,,1 ticos y canónicos. MO sostiene en lo siguiente: intentar pensar en una lógica po-
1
En nuestro caso, los textos sobre la izquierda lacaniana, JfHca de carácter emancipatorio que pueda sustraerse de las
Soledad: Común, En la Frontera, etc., no se autorizan en Lacan ni dm:lvas totalitarias y sacrificiales, es nuestro modo de habitar
reclaman autorización alguna de ninguna otra instancia; cons- entre las tensiones que la pregunta de Lacan sobre los impa-
tituyen una apropiación y lectura de Lacan, que por nuestro MOB suscita.
legado simbólico y el juicio que sobre lo político el mismo ve- Finalmente, la cuestión sobre si aún es posible una trans-.
hiculiza, no puede ser entregado a los procedimientos neolibe- formación radical de las estructuras del Neoliberalismo en
rales de la producción de subjetividad contemporánea afines al ol campo de la democracia, es siempre una indagación sobre
Capital. En este aspecto debemos insistir en que, aun cuando lodo aquello que Lacan ha dicho acerca de los seres hablantes.
nuestra experiencia como analistas se teclama del "uno por
uno", también es el propio discurso capitalista el que apunta a
lo más particular del goce de cada uno, a la par que logra, a tra- VII
vés de distintos procedimientos, nivelar y homogeneizar todas
las particularidades. Por ello se impone diferenciar la singula- Vamos a intentar dar algunos principios de inteligibilidad
ridad irreductible de cada uno de lo "particular y privado", y rt lo que podríamos llamar el malestar del siglo xxr. ¿Cuál sería
por la misma razón, la "subjetividad producida" del sujeto del ln diferencia con lo propuesto por el texto clásico freudiano,
inconsciente, el cual, por razones de estructura, nunca puede q¡;1.e es un texto bastante radical, donde Freud despliega todas
ser producido sino causado por el lenguaje. Hl.lS objeciones a los ideales modernos? Freud es un hombre de
Los lacanianos que votan a la derecha neoliberal no se la ilustración, pero no es un progresista. Lo caracterizaría, me
equivocan con respecto a Lacan. En todo caso entienden que permitiría formularlo así, como un "conservador subversivo",
32 JORGE ALEMÁN HORIZONTES NEOLIBERALES EN LA SUBJETIVIDAD 33

como alguien que, efectivamente, al ser contemporáneo de los Lodo lo sólido se iba a desvanecer en el aire, se empieza a per-
procesos revolucionarios, no piensa que pueda darse o existir dblr que el nuevo malestar ya no puede ser pensado con las
o tomar forma la posibilidad de un comienzo absoluto, un cor- flHuro.s de ese amo clásico que tenían aún solidez, que aún
te, un antes y un después, como después de todo la metafísica Ltmfon consistencias, que aún tenían autoridades que se cons-
de la revolución lo pensaba. Es decir, Freud piensa en la repe- lllufm.1 en un ordenamiento de las subjetividades. Actualmen-
tición, piensa en lo que vuelve al mismo lugar, en las condicio- lt', con:w el propio Foucault lo describe, podemos decir que
nes irreductibles de la existencia del sujeto que ninguna cultu- Jlltl ho pasado de una sociedad disciplinaria a una sociedad de
ra va a lograr jamás apaciguar o transformar. Quiere decir que t'Ol'llt•ol, en donde efectivamente las figuras del amo clásico
el malestar que Freud describe es estructural, sistémico y que LelmbaJ.ean, crujen, y es el propio Capitalismo y su marcha ili-
no habrá jamás progreso histórico que lo cancele. 111 l.toda, su despliegue incesante, el que erosiona, socava des-'
El error, a mi juicio, de los momentos filosóficos que inten- dtl ndcntro todas las figuras de la autoridad.
taron incorporar desde el pensamiento marxista el proyecto Lo.can formuló una tesis, una conjetura que denominó dis-
de Freud, fue que limaron las malas noticias de Freud, qui- C'Lll'BO capitalista, que introdujo una variación lógica dentro de
sieron conjurarlas. La filosofía, en muchas ocasiones, trató de lo que él denominaba el discurso dél amo. El discurso capita-
desprenderse de ese caudal de malas noticias que Freud había llM~O se caracteriza fundamentalmente por auto-propulsarse
desplegado, precisamente, en su texto sobre el malestar en la cl~1¡;¡clc el interior de forma ilimitada, de manera tal que no co-
cultura, y había mostrado justamente ese carácter irreducti- 11\lC:Cl crisis por más que haya catástrofes sociales, ni conoce
ble, la incompatibilidad radical entre la existencia de la condi- t'llng6n límite que pueda verdaderamente intérrumpir lo que
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ción, sexuada, mortal y hablante con la estructura social, con l ,lftQU11. considera el movimiento circular del Capitalismo.
el campo colectivo. J~u idea de Lacan es que el Capitalismo ha logrado intro-
Sin embargo, tenemos que decir -y aquí empiezo con la cl uclr una nueva relación éntre la falta y el exceso, una nue-
diferencia con el siglo xxr- que el texto freudiano, para utilizar Vt\ rol.ación entre el carácter insaciable del deseo humano y
una breve referencia a Foucault, está poblado de metáforas de Gil (,)Xceso del goce. Esta nueva relación hace -y aquí ya me
la sociedad disciplinaria. En el texto de Freud todavía tiene clw.¡pago de Foucault- que podamos captar que en el siglo
una gran eficacia simbólica la familia, la prohibición, el amo llXI hu surgido un nuevo tipo de subjetividad neoliberal, que
que todavía regula la vida de las personas, las figuras de la pmldamos caracterizar del modo siguiente: como el "empre-
autoridad, las instituciones. Freud teje toda una estructura co- 11111•lci de sí mismo". No alguien que tiene una empresa, sino
lectiva que se ordena segúnlas renuncias que va imponiendo qLH.l gcsHona su propia vida como. un empresario de sí mismo,
al sujeto, desde una lógica que podríamos decir que es aún C'tmrn alguien que está todo el tiempo desde su propia rela-
disciplinaria, que forma parte, si se quiere, de las soluciones C'lt'ln consigo mismo y en su relación con los otros, concibien-.
de un Capitalismo industrial. Es decir, un campo donde toda- clo, gcsli.onando, organizando su vida como una empresa de
vía las autoridades están presentes, los lazos sociales tienen l'lPl'lc'lil:11iento. Agregaríamos, desde el punto de vista de Lacan
consistencia, los linajes familiares siguen teniendo eficacia y ch.11 discurso capitalista, como una empresa de rendimiento
simbólica, y es desde allí desde donde Freud finalmente pien- y ¡;,lus de gozar.
sa toda la lógica del malestar. Po:ea que tengan un ejemplo más patente de esto, cuando
Una vez que el Capitalismo empezó a desplegarse, y que Lll10 va., por ejemplo, a las villas miserias, visita las favelas
se fue cumpliendo la epifanía extraordinaria de Marx de que o Vlf3ita los poblados de los excluidos, hay empresarios de sí
34 JORGE ALEMÁN HORIZONTES NEOLIBERALES EN LA SUBJETIVIDAD 35

mismos. Es decir, ha habido una metamorfosis de la pobreza. nn tradición que lo sostenga. No hay nada que lo garantice
La pobreza ya no puede ser entendida como Marx, es decir, t\~n1s, y está su puro emprendimiento entregado a su plus de
como la no satisfacción de las nece'sidades materiales, sino gozar.
que en la pobreza hay relación con el plus de gozar, en lapo- Culmino. Si fuera así, la pregunta que inmediatamente
breza hay tráfico de armas, marcas, drogas. Es decir, aun no MO haría Freud, o se hace Lacan, es: ¿cómo es que los sujetos
estando satisfechas las necesidades materiales básicas, el goce t1Goptan esto? ¿Cómo es que dentro de un mundo donde todo
despliega todas sus fuerzas. HO erosiona, donde todo se ha vuelto precario, donde todo
Ese malestar del siglo xxr es precisamente el que se deter- fllü ha vuelto líquido -como dicen algunos,-, donde no hay
mina de este modo: el acceso de sujetos a maneras del plus de ningún lazo social que se sostenga, donde no hay ninguna
gozar, que tienen que ver con un rendimiento de sí mismos trkttoridad que lo proteja, donde no hay ninguna brújula del
que los pone más allá de sus propias posibilidades. Concebir- ¡)adre, y donde ni siquiera la comunidad internacional parece
se todo el tiempo como un empresario de sí, necesita desde ya existir con sus propósitos reguladores, cómo puede ser que
luego consumir muchos libros de autoayuda, muchos libros l~l sujeto haya aceptado esta figura de la subjetividad que lo
de autoestima, muchos coachs ... El coach para los asalariados bu convertido en un empresario de sí que se autogestiona?
de arriba, y el seguimiento y las evaluaciones para los asala- Y on donde, además, y esto lo tengo que decir muy rápido,
riados menos favorecidos. Pero como se trata todo el tiempo la sexualidad, el trabajo y el deporte lo unifican. Es decir, el
de un rendimiento ilimitado, que tiene que estar todo el tiem- ecndimiento también se metaforiza a través de la sexualidad,
po consagrado en un exceso más allá de sí mismo, nunca del que se convierte en una fotografía paradigmática, un gran pa-
lado del principio del placer, sino siempre del lado del goce, J~ad.i.gma. Hay varios coachs que se especializan en el logro del
es decir, siempre del lado de la pulsión de muerte, el sujeto 6xlto, el éxito en los equipos, el éxito en las empresas, el éxito
del Capitalismo como empresario de sí tiene como contra- on el rendimiento sexuaL ¿Cómo es que el sujeto acepta esto?
partida clínica la depresión, que se· ha expandido de manera Bsto es lo que Foucault no· puede explicar: él sujeto, para la
exponencial. ¿Qué es la depresión, ya no en el sentido clínico, gobernanza, se subjetiva como un empresario de sí.
sino en este aspecto del malestar en el siglo xxr? Una patología Creo que hay otro reverso de esta cuestión, y que vuelve a
de la responsabilidad, una patología del sujeto que dice que tcn.1er que ver con el discurso capitalista en Lacan, que es un
no da la talla de sus exigencias, un sujeto que se hace cargo rruevo viraje del Neoliberalísmo, que el liberalismo clásico no
de no haber cumplido. Porque ser empresario de sí mismo ya había producido, y que termina de culminar lo que podría ser
Y}º es trabajar para el otro, tal como lo describía Marx bajo la Ju descripción del malestar en el siglo xxr, que es la relación del
forma de la explotación de la fuerza de trabajo, es explotarse acreedor con la deuda. No solo se fabrica a sujetos que deben
a uno mismo, explotarse a uno mismo en la culminación del BCll' empresarios de sí, sino que también se fabrican deudores ..
rendimiento y en la obtención del plus de goce. Por lo mismo, Desde el momento donde no se asumieron ni por el Estado
el confín clínico de esta experiencia del empresario de sí es rd por el cq.pital financiero las pérdidas que fueron transfe-
la depresión o la adicción, para aquellos a los que la adicción L'ldas a la población, con un relato que, además, de distintas
ayuda a sostenerse en esa carrera ilimitada y circular, donde .rt'taneras, se replicó en distintos países del mundo, según el
todo el tiempo está comenzando. Porque el empresario de sí Gt.rnl. "habéis participado de una fiesta", "habéis dilapidado el
mismo no tiene historia, ni tiene legado simbólico, ni puede d:lnero", "habéis gastado un dinero que no teníais", y ahora
ya remitirse a ninguna biografía, ni puede remitirse a ningu- 1.'B J1ecesario empezar con la austeridad, las restricciones, un
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36 JORGE ALEMÁN HORIZONTES NEOLIBERALES EN LA SUBJETIVIDAD 37

discurso que, ustedes ven, vuelve a reproducir exactamente la cuando se preguntaba si frente a la pulsión de muerte todavía
matriz del superyó freudiano. .lkos tenía alguna oportunidad. Es una pregunta del mismo
De modo que el reverso de este empresario de sí es pre- OL'den. ¿Hay todavía alguna oportunidad frente a la lógica del
cisamente un deudor que está frente a un acreedor frente al Capital? Si la hay, en este caso, para mí, el nuevo nombre del
cual no va poder jamás cancelar la deuda. Las deudas,-tanto Eros es política. Y es una política que no conjure, coino se hizo
la soberana, como la privada, como la pública, son las nuevas m1,tes, las malas noticias del psicoanálisis, sino que admita
formas de subjetivar al sujeto en la época neoliberal del Capi- que las lógicas emancipatorias deben ser atravesadas con el
tal. Esto es, un empresario de sí o un deudor, o las dos cosas i;>sicoanálisis sin la protección de la filosofía.
a la vez. De manera tal que la deuda no es una anomalía en Eµ el régimen de dominación neoliberal, la apelación a los
su vida, ni un elemento exterior, sino aquello que modula y "expertos" es el recurso último que legitima las decisiones
condiciona toda su existencia, como también modula y condi- económicas y sociales. Los expertos aseguran con su cono-
ciona toda su existencia volverse un empresario de sí. Por lo cl111iento "especializado" que el poder ya no es una fuerza
que la pregunta con la que hay que concluir todo esto es aque- coercitiva, que no impone nada arbitrariamente, ya que las
lla a la que he intentado responder en mis últimos trabajos: decisiones se toman después de importantes evaluaciones, y
¿Qué hay en el sujeto que no sea colonizable por la estructura son únicas e irremplazables porque emanan de la "propia rea-
del Capital? ¿Qué hay en el sujeto que no esté al servicio y a Hdad objetiva".
disposición del Capital? Los expertos constituyen una pieza clave del dispositivo
/,
Es cierto que el sujeto tiene un costado por donde, vamos a neoliberal, encarnan el control, por parte del saber sobre la
I, decir, no es una sustancia eterna, es el resultado de una cons- ¡:>oblación, que deja de estar constituida por "sujetos", y se
trucción histórica, así que podemos decir que confirmamos presenta como cosas que deben ser gestionadas y calculadas.
que hay actualmente sujetos que se perciben a sí mismos en 'De este modo, recurriendo a técnicas contables, gráficos, es-
la ecuación rendimiento-goce, o en la ecuación del deudor. CJ.llemas teóricos que se presentan como universales, neutros
Pero la pregunta es: ¿hay algo en el sujeto que haga obstáculo y, por lo tanto, desinteresadós, construyen el marco de la rea-
a la reabsorción completa de la subjetividad por el Capital? lidad. Y, especialmente, los límites que no deben ser atravesa-
Porque el secreto del Capital es la subjetividad, y el verdadero dos si no se quiere ser acusado de "irracional". En este aspec-
botín de guerra del Capitalismo contemporáneo es el sujeto. to, los expertos no solo se sostienen con este simulacro, sino
¿Hay algo en el sujeto que le haga objeción al discurso capi- qlle dicho "programa" debe ser acompañado de una retórica
talista? Ya no está el sujeto histórico teleológico denominado que encubra del modo más eficiente posible los antagonismos
proletariado por Marx, que garantizaba la desconexión en la sociales que se presentan como irreductibles ...
maquinaria capitalista. Ese lugar ha quedado vacío. Así que Por ello, junto a ese relato técnico hay, una permanente
hay que volver a la pregunta acerca de qué recursos tiene el referencia a los "valores democráticos" que funcionan como
sujeto en sus síntomas, en la construcción de su fantasma, en la coartada mayor de la estrategia neoliberal: presentar una
sus maneras de vivir el amor, en sus maneras de entender la decisión que nunca fue ni será votada, como si emanara del
amistad, en su relación con el otro, que no ingresen al circuito centro mismo de la democracia. Señalemos, al pasar, que si se
del Capital. trata de la TV y las famosas tertulias, aun invitando a quie-
Esta pregunta, me parece, es como una especie de home- nes sostienen una posición crítica y política con el dispositivo
naje al final del texto "El malestar en la cultura", de Freud, neoliberal, los programas están editados de tal modo que ya
38 JORGE ALEMÁN HORIZONTES NEOLIBERALES .EN LA SUBJETIVIDAD 39

han secuestrado de antemano el sentido crítico que se quiere ~rcns pueden encontrar su verdadera operatividad cuando se
transmitir. mnancipan del emplazamiento y la inercia que los expertos
En este despliegue técnico, los expertos deben expulsar y del régimen neoliberal han impuesto.
reprimir la cuestión crucial y constitutiva de lo que llamamos Ahora bien, cuando las prácticas instituyentes del sujeto so-
lo social: la existencia de una brecha que condiciona todaJa berano interpelan el relato de los expertos, empieza a surgir el
realidad y que ningún bien general construido bajo el modo verdadero rostro de los evaluadores de la realidad. Algo bien
neoliberal puede terminar de borrar. Finalmente, lo verdade- distinto al conjunto de argumentos que se presentaban bajo las
ramente insoportable para el saber neoliberal es que el anta- nporiencias de lo democrático. Aparece entonces el verdadero
gonismo no puede ser absorbido por el espejismo de un con- l'OVCrso de los especialistas económicos y técnicos, surgen las
senso, porque el antagonismo es el punto de partida a partir nn1enazas, las imputaciones, los chantajes que suelen ser mo-
del cual la realidad se estructura. Desde esta pendiente, el an- dt:ilados retóricamente según las circunstancias: "si no se cum-
tagonismo es lo más "real" de la realidad. ple con esto o con aquello, la catástrofe es inminente", "se ha
Ese antagonismo es modulado históricamente con distin- Hastado lo que no se tenía y ahora hay que pagar", "es como
tas significaciones. En nuestro tiempo se ha vuelto evidente el una familia que consumió lo que no correspondíá', "hay que
conflicto irresoluble entre los poderes oligárquicos-financie- t11)1'0vechar la crisis y transformarla en una oportunidad em-
ros y sus corporaciones, por un lado y, por otro, con los traba- prendedora". Y, por último, el recurrente vargallosismo que ha.
jadores explotados, los excluidos de distinto signo y las vidas hecho escuela: "el país se arruinó a sí mismo y no sirve buscar
desnudas y sin amparo que son atacadas en lo más íntimo del GUlpables ni aludir a' campañas en contra"'. En una extrapola-
ser. Por ello, mientras hablen los expertos y determinen las cl.ón perversa de la tesis sartreana sobre la "mala fe" ~donde
reglas de juego de lo posible, lo que finalmente se produce, es l.'I. sujeto debía responsabilizarse siempre de sus elecciones y
una abolición de lo político. no utilizar con "mala fe" argumentos sobre sus circunstancias
Lo político comienza cuando los expertos no tienen nada nelversas o su infortunio personal-. El vargallosismo advierte,
que decir, porque ellos han estado solo presentes y han sido proclama, sin ningún pudor, que los países deberían actuar
llamados a servicio para suturar la brecha del antagonismo del mismo modo que el sujeto sartreano, olvidándose del pro-
social. Dicho de otro modo, lo político y el pueblo como suje- pio legado histórico que habla de una larga secuencia de gol-
to, emergen cuando tiene lugar una práctica instituyente cuyo pes, desestabilizaciones, masacres, asesinatos, desapariciones
principio es radicalmente distinto al encuadramiento técnico do todos los gobiernos o militantes que se hayan propuesto
o/ objetivo de los expertos. GOnstruir una contra-Hegemonía al Neoliberalismo. Cada vez
La práctica instituyente del pueblo es la acción colectiva qkle un país se esfuerza por salir de los estragos del N eolibe-
por parte de aquellos que han quedado fuera en el cálculo ¡•ulismo, y empieza a estar asediado internamente y por toda
de los expertos. Esa práctica instituyente que surge precisa- la prensa internacional, no puede referirse a ninguna "campa-
mente como la verdad del antagonismo, es asumida por un na en contra", porque ya existe todo un dispositivo mediático
sujeto popular cuya función principal es rechazar el ordena- q1.1.e la presentará como una versión demagógica y paranoica
miento jerárquico del saber de los expertos. Es evidente que, de la situación. Y esto no se frena ni siquiera cuando ya se hace
'con esta posición, no se está sugiriendo que no se respeten las ov.ldente la destitución programada internacionalmente.
competencias teóricas y técnicas de cada área social. Estamos El regimiento de expertos entrenados para dar argumen-
utiliz.ando el término "experto" en otro sentido, ya que esas los al N eoliberalismo mantiene como propósito esencial el de
40 JORGE ALEMÁN HORIZONTES NEOLIBERALES EN LA SUBJETIVIDAD 41

deshistorizar a las poblaciones, arrebatarles el sentido de sus lJ'rta especie de atractor, de imán irresistible, llama desde el
herencias simbólicas y ocupar sin más el presente absoluto futuro a consumar la pulsión de muerte, esa por la que se in-
de fas "leyes objetivas" de los expertos. Solo la emergencia, tcm:ogaba Freud en relación a su enigmático triunfo.
siempre contingente, de un sujeto popular soberano, puede Más allá de los distintos timbres apocalípticos que sonaron
abrir un hueco en el marco de la realidad construida por los U lo largo de la historia, ahora, a izquierda y derecha, ya se
expertos de la técnica. ~mbe que el mundo marcha hacia una catástrofe final, y que
lus decisiones que habría que considerar para poner freno a
oste desenlace no lograrán su cometido. Esto se podrá dife-
VIII l'hi se podrá retrasar indefinidamente, hasta que finalmente
Ha realice. Es en este horizonte, en este plus de certeza alojado
El Capitalismo ha logrado para su reproducción ilimitada, ül'l un futuro sin escapatoria, que Jacques Lacan afirmó que el
para su extensión planetaria, intervenir, modular y producir discurso capitalista marchaba hacia su "consunción", palabra
una nueva subjetividad. Ninguna transformación política que intenta designar en castellano un determinado modo de
es posible si no se pone en juego aquello que el circuito de COl'tsumirse desde adentro.
la mercancía no puede capturar: ¿qué parte de cada uno de Este vector hacia el futuro que cifra el destino mortal de la
nosotros no se puede integrar a la forma mercancía y a su humanidad se anticipa actualmente en un nuevo "modelo de
fetiche? Responder a esto exige indagar nuestra relación con t\CLunulación primitiva", tan violento como el que describió
la palabra dicha y el silencio, nuestra relación con el amor y Marx en el origen mítico del Capital. En ese nuevo modo, la
el deseo, nuestra relación con la muerte, nuestra relación con t11:iropiación se consumará más allá de la forma habitual capi-
el duelo y con nuestros ideales más secretos e insondables, tol-LTabajo, se realizará como expolio y desposesión, como lo
nuestra relación con la amistad y el imposible que la acom- hu indicado de modo pertinente David Harvey en su tesis de
paña. El pueblo emerge cuando encuentra su modo de habi- "acumulación por desp9sesión".
tar la lengua, con el entusiasmo y sin la horrible autoestima, Para todo el mundo ya es posible imaginar un mundo re-
con el saber de las prácticas populares que callan la boca de p,lclo po~ corporaciones que organizarán de un.modo cada vez
los expertos, con aquello que nos causa en lo más íntimo de rnds ilimitado el saqueo general de las materias primas, los
nuestro colectivo y nos libera de las justificaciones y de las de- l'<Jcursos naturales, y la destrucción absoluta de las soberanías
terminaciones del destino. ¿Es el bicho humano el resultado populares. En un horizonte semejante, la apuesta por una ló-
más logrado del Capitalismo? ¿Es el Capitalismo la resultante p,lca emancipatoria, la única contingencia qµe se puede intro-
histórica perfecta del tránsito del bicho humano por el plane- ([udr en aquello que se dirige al futuro, se encuentra con un
ta? Vivimos el tiempo histórico donde esta pregunta infernal dasafío a tres bandas. En primer lugar, organizarse colectiva-
puede revelarse en su respuesta. Parafraseando a Sartre, la mente sin sofocar la dimensión singular de la experiencia de
pasión es hacer algo con lo que han hecho con nosotros ~~ocla uno. En segundo, vehiculizar a partir .de la experiencia
da lo político, una transformación del sujeto en relación con lo
1•wul del sexo, la muerte y el lenguaje.
IX
Y por último, las nuevas experiencias populares de sobe-
El Neoliberalismo posee una dimensión escatológica. Su 1·en1ía deben aspirar a una nueva internacional transversal al
época es por fin la que introduce una certeza para el fúturo. mi.111.do de las corporaciones neoliberales y sus instituciones
42 JORGE ALEMÁN HORIZONTES NEOLIBERALES EN LA SUBJETIVIDAD 43

mundiales sometidas al Capital. Es evidente que la tarea es coincida con una mera "gestión" y rendimiento de la relación
enorme, tal vez tan grande como lo fue la aparición de las consigo mismo y con los otros.
grandes religiones; pero como ya no se trata de realizar una, En este aspecto, conviene señalar también la emergen-
utopía futura sino de evitar la gran catástrofe, la apuesta me- cia de una nueva "derecha progresista", que en los últimos
rece deseos que la puedan sostener. oi'l.os ha sabido conjugar una suerte de sincretismo entre los
manuales de autoayuda, la desafección por la política, una
demagogia del amor, la felicidad y la proclamación de un
. X n:n.mdo sin conflictos, donde todo intento de transformación
ostmctural es rápidamente anatemizado como "autoritario"
En la actualidad, nos encontramos con la "izquierda clá- y "antidemocrático". El derechista "progre", que habla desde
sica" que defiende los "intereses de la clase obrera", a la que lll'la supuesta democracia, utilizándola como un valor incon-
todavía considera-contra toda realidad histórica del capital- 'lkionado y universal, absolutamente descontextualizada de
la fuerza material que cumplirá con la desconexión definitiva los relaciones de poder del Capital, se ha convertido en una
del modo de producción vigente y con la "izquierda posmo- de las figuras privilegiadas -incluso con más posibilidades de
derna", advertida ya del "posfordismo" y de que no se dis- H<Jducción que las derechas reaccionarias- del ordenamiento
pone a priori de ningún sujeto histórico que sea identificable ncoliberal tanto público como privado. En este sentido, con-
y necesario sin que medie la contingencia de la construcción viene recordar que la apropiación neoliberal de las distintas
política. Estas vertientes de la izquierda, a pesar de sus nota- esferas de la realidad, ya han desestabilizado definitivamente
bles diferencias, coinciden en un punto crucial: en la crítica lo oposición público-privado.
permanente a las experiencias populares latinoamericanas y Por otra parte, la izquierda, ya sea en su versión clásica
las que despuntan en Europa, por no haber sido capaces de o posmoderna, no habla d_e cómo sería de verdad "tocar" al
llegar a tocar, alterar o transformar lo "real" del Capitalismo. Capitalismo, ni de cuántas miles de vidas habría que sacrifi-
Por ello una y otra vez, con distintas variaciones, repiten Gíll/ ni de qué modo el Capitalismo volvería a reproducirse
el mantra de que no se pudo salir del "modelo extractivista" en la lógica· de Estado propuesta. Es cierto que la izquierda
y de la excesiva dependencia del valor de las materias pri- posmoderna, al estar plenamente advertida de todo esto, em-
mas en el mercado mundial, de que no se superó una lógica plea lógicas más esquivas con respecto al poder, como "no-
distributiva que solo consiguió finalmente producir el efec- madismo", "sustracción" o "reinvención de lo común", todas
to indeseado de una nueva "clase media consumista", etc. posibilidades muy interesantes, pero que solo alcanzan su
Estos argumentos solo serían veraces si se admitiera que el verdadera inteligibilidad si se describe como corresponde el
partido se juega en un terreno distinto al que la agenda neo- on:tagonismo, condición inherente a toda estructuración de
liberal propone, y ya sabemos que casi nunca es así. Lo que lo sociedad. También la izquierda posmoderna debería dar
suele ocurrir es que la experiencia popular o el intento de una !JLtenta de cómo, actuaría en el caso de afrontar los antagonis-
"Hegemonía populista" funciona de un modo siempre frágil mos que surgen en cualquier experiencia que sea capaz de
e inestable en los pliegos del poder neoliberal y está expuesta ofectar al poder neoliberal y su apropiación de todas las esfe-
a su arma más directa: la producción de subjetividades. Esto l~OS de la realidad.
provoca en la propia vida íntima una relación bloqueada casi Por último, si estas experiencias populares están tan sobre-
en su totalidad con todo intento de transformación, que no ~lcterminadas por el reformismo inoperante que nunca afecta
44 JORGE ALEMÁN

a la estructura misma de las cosas propias de la dominación


neoliberal, ¿por qué es tanto el empeño de las oligarquías fi-
nancieras nacionales e internacionales por pagar cualquier El retorno de lo político y la política1
precio por arruinar a esos proyectos y contratar a todo tipo
de mercenarios mediáticos para destruirlos? En la época del
Capitalismo, en su versión neoliberal, las políticas transfor-
madoras de signo popular tienen la ventaja histórica de haber Dedicado a
roto con el círculo del terror sacrificial propio del modo de ser Juan José Scorzelli
revolucionario, pero, a su vez, sus transformaciones se ins-
criben en un orden donde no existe una totalidad abarcable
como estructura. Se trata solo de superficies de nuevas prác-
ticas de lo común, de experiencias subjetivas de invención de Ert primer lugar el título "El retorno de lo político", ya de
nuevos lazos sociales, de distintas formas de anudamiento UllWt•ada, implica que lo político parece ser algo que no está
entre el Estado y los actos instituyentes surgidos de los movi- 111(.)l'l.1.pre presente, que no está ahí, que no se nos presenta
mientos sociales surcados por la heterogeneidad, y en donde t'llmo algo estable, firme y consolidado. Si hablamos de vuel-
nunca se encuentra la respuesta definitiva sobre el verdadero llft o retorno de lo político quiere decir que lo político puede
alcance de la transformación. lltlL' ovitado, puede ser reprimido, puede ser cancelado, puede
La nueva izquierda tal vez deba encontrar en la insistencia 111~1r olvidado, por eso para tratar este tema me voy a valer de
y en la reformulación teórica y práctica permanente su nuevo 1111 clislinción entre lo político y la política, y voy a referirme a
estilo de mantener lo político como un deseo y una apuesta y Ulilltu distinción clásica entre lo político y la política a través de
no como un ideal que solo sirva para restituirle al narcisismo hlH trayectos teóricos en los que me he sentido involucrado y
'
su estatua de bronce inerte. t•m1cernido.

Producción de subjetividad y singularidad irreductible

'l.Jna diferencia que es clave y que se suele a veces solapar


ll Gonfundir en el campo de la filosofía, de las ciencias sociales
y da las ciencias políticas. Una cosa son las lógicas del poder1
~LIO en la formación del Neoliberalismo actual, como con-
Cl'l.lción del discurso capitalista, producen subjetividades, el
modo en que los medios de comunicación, las córporaciones

Intervención en el Foro Nacional y Latinoamericano por una Nue-


va Independencia (Tucumán), junto a Ricardo Forster, Juan Carlos
Monedero y Enrique Dussel. Puntualización y subtítulos Juan José
Scorzelli.