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CONCIENCIA MORAL

Alumna: Victoria Concepción Suárez Pizá

Ética y Valores II

Al buscar la palabra conciencia en un diccionario me encuentro la definición


siguiente “conocimiento intuitivo o reflexivo que el sujeto humano tiene de su
existencia, de sus estados y de sus actos, y del medio que le rodea”

Realmente es difícil definir lo que es la conciencia al ser la fuente misma de


la subjetividad. Quizás nos pongamos de acuerdo en elementos más
contextuales como que es algo individual, que intervienen aspectos
cognitivos, pero el fenómeno en sí, el proceso de darse cuenta de que uno
se da cuenta, el tener conciencia de que uno tiene conciencia es difícil de
explicar. También podemos diferenciar dos tipos de conciencia, una más
básica, común a muchos animales que procesa la información sensorial para
actuar en consecuencia, y otro tipo de conciencia conceptualizada por el ser
humano, la conciencia de sí mismo.

Mientras que moral es una palabra de origen latino, que proviene del
término moris (“costumbre”). Y se trata de un conjunto de creencias,
costumbres, valores y normas de una persona o de un grupo social, que
funciona como una guía para obrar. Es decir, la moral orienta acerca de qué
acciones son correctas (buenas) y cuales son incorrectas (malas). Las
creencias sobre la moralidad son generalizadas y codificadas en una cierta
cultura o en un grupo social determinado, por lo que la moral regula el
comportamiento de sus miembros. Por otra parte, la moral suele ser
identificada con los principios religiosos y éticos que una comunidad acuerda
respetar.
Entonces la conciencia moral es la capacidad del hombre de juzgar las
acciones, y elegir entre las posibles circunstancias, su propio camino en la
vida. Juzgar sus propias acciones y decidir si son buenos o malos, la
conciencia moral da al hombre de la posibilidad de escoger su camino en la
vida dentro de las limitaciones impuestas por las circunstancias. Porque,
como dice Karl Marx: “los hombres hacen su propia historia, pero no para
hacer lo que quieren”

En conclusión, la conciencia moral habla sobre de lo que es bueno y lo que


es malo. Ya que nos da una identificación entre el bien y el conocimiento, por
una parte, y el mal y la ignorancia por otra. En consecuencia, según el mismo,
sólo obramos mal porque creemos, en nuestra ignorancia, que ese mal que
hacemos es un bien para nosotros. La manera de conseguir actuar
correctamente será, pues, educar a nuestra razón en los principios de la
moral para que no pueda llevarnos a valoraciones incorrectas sobre la
bondad o maldad de las cosas y las acciones.

La conciencia de estas consecuencias es la base del aspecto interno de la


moral, en ella está el origen de la valoración de nuestros actos, nuestros
hábitos o nuestro modo de vida. Pero la conciencia moral es también
conciencia de la libertad, conciencia de que no todas las posibilidades de
elección son igualmente valiosas. Por eso es especialmente importante
plantearnos qué es y cómo funciona. En si la misma palabra que usamos para
referirnos a ella ya nos da una pista, estar consciente significa darse cuenta
de lo que ocurre alrededor.