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2. “MANIFIESTO DE LOS PERSAS.

1814”
Era costumbre en los antiguos persas pasar cinco días en anarquía después del
fallecimiento de su rey, a fin de que la experiencia de los asesinatos, robos y otras
desgracias les obligase a ser más fieles a su sucesor. Para serlo España a V.M. no
necesitaba igual ensayo en los seis años de su cautividad, del número de los españoles que se
complacen al ver restituido a V.M. el trono de sus mayores, son los que firman esta reverente
exposición con el carácter de representantes de España, mas como en ausencia de V.M. se ha
mudado el sistema que regía al momento de verificarse aquélla, y nos hallamos al frente de la
nación en un Congreso que decreta lo contrario de lo que sentimos y de lo que nuestras
provincias desean...
La nobleza siempre aspira a distinciones; el pueblo siempre intenta igualdades; éste vive
receloso de que aquélla llegue a dominar; y la nobleza teme que aquél no la iguale; si, pues, la
discordia consume los gobiernos, el que se funda en tan desunidos principios, siempre ha de
estar amenazado su fin...
La monarquía absoluta es una obra de la razón y de la inteligencia; está subordinada a la ley
divina, a la justicia y a las reglas fundamentales del Estado; fue establecida por derecho de
conquista o por la sumisión voluntaria de los primeros hombres que eligieron a sus reyes... Ha
sido necesario que el poder soberano fuese absoluto, para prescribir a los súbditos todo lo que
mira el interés común. Póngase al lado de esta definición la antigua constitución española y
medítese la injusticia que se le hace.
Es arriesgado que todo dependa de uno solo, y es más infelicidad por razón opuesta, que todo
dependa de muchos...
Que a este fin se proceda a celebrar Cortes con la solemnidad y en la forma en que se
celebraron las antiguas... No pudiendo dejar de cerrar este respetuoso manifiesto con que se
estime siempre sin valor esa Constitución de Cádiz y por no aprobada por V.M. Madrid, 12 de
abril de 1814.

1. Clasificación y tipología
Se trata de una fuente primaria o directa, siendo un documento importante de la
época. Además, representa de manera clara el pensamiento reaccionario y absolutista
en los tiempos de la crisis del Antiguo Régimen de España. La naturaleza del texto es
narrativo o histórico circunstancial, puesto que los autores plantean una visión de la
situación de España muy relacionada con el proceso histórico vivido. Los autores son
un grupo de diputados de las Cortes ordinarias, sesenta y nueve, al frente del cual se
sitúan Mozo del Real y el Obispo de Orense. Es un texto público con un alcance,
eminentemente, nacional. Fue redactado en Valencia en 1814, coincidiendo con el final
de la Guerra de Independencia y el regreso del rey “cautivo” Fernando VII.
2. Análisis
Se trata de un fragmento del llamado Manifiesto de los Persas, texto de naturaleza
política y doctrinal, que un grupo de diputados absolutistas presentó en 1814 a
Fernando VII, a su vuelta a Valençay.
Consiste en un conjunto de propuestas para restablecer el absolutismo y es el primer
documento en la historia de España que representa las ideas de un grupo político
como tal. En coherencia con los argumentos que utilizan (soberanía de origen divino),
los firmantes del manifiesto proponen a Fernando VII la necesidad de abolir la
Constitución de Cádiz por herética e ilegítima al defender la soberanía nacional.
En su contenido encontramos los siguientes elementos:
Aluden los firmantes al caos reinante en ausencia del Rey durante el período 1808-
1814, que comparan con la supuesta costumbre en el antiguo imperio persa de tolerar
un tiempo de anarquía a la muerte del Rey, “era costumbre en los antiguos persas
pasar cinco días de anarquía después del fallecimiento de su rey”. De ahí proviene la
denominación del documento.
Los firmantes se consideran a sí mismos representantes de la nación en minoría dentro
de las Cortes liberales.
Posteriormente se desarrolla una argumentación teórica en defensa se la legitimidad
de la monarquía absoluta, se dice claramente que la monarquía absoluta no sólo es la
mejor forma de gobierno sino la única posible para garantizar la estabilidad y la justicia
“es obra de la razón y de la inteligencia…”.Acuden para ello, lógicamente a la teoría
vigente en el Antiguo Régimen, según la cual, el poder legítimo procede de Dios, “La
monarquía absoluta… está subordinada a la ley divina”” se adquiere por derecho de
conquista o por la “sumisión original de los primeros hombres que eligieron a sus
reyes”.
El Manifiesto de los Persas, en otras partes de su texto, defiende que las limitaciones al
uso de la autoridad por el poder absoluto están en la razón por designio divino. El
poder debe tener un carácter absoluto, sin limitación alguna y no debe confundirse con
la arbitrariedad. Según el Manifiesto, el gobierno absoluto es el único que garantiza la
libertad de las personas, el derecho de propiedad y las garantías de la ley para todos,
incluso frente al interés del soberano.
Por último, apela a la autoridad real para derogar la Constitución de 1812, que los
autores consideran ilegítima por no haber sido aprobada por el Rey.
3. Contexto histórico
El texto debemos ponerlo en relación con el Sexenio Absolutista (1814-1820). La
derrota de Napoleón provocó la precipitada salida de España de su hermano José I.
Napoleón firma en diciembre de 1813 un acuerdo con Fernando VII (tratado de
Valençay) reconociéndole como rey y permitiéndole regresar a su país. Había una
enorme expectación sobre cuál sería el rumbo que el nuevo monarca daría a la política
española. Las Cortes se trasladan desde Cádiz a Madrid para esperar en la capital la
llegada de Fernando, lo que sucede a comienzos de 1814.
A su llegada, los liberales solicitaron a Fernando VII que jurase la Constitución. El rey,
que había pasado exiliado en Francia toda la guerra y por tanto desconocía la situación
real del país, en un primer momento se muestra prudente y no toma ninguna decisión
hasta comprobar con qué apoyos contaba para lograr su objetivo, que era el de
restaurar el sistema absolutista. Es durante su estancia en la ciudad de Valencia cuando
un grupo formado por 69 diputados absolutistas, encabezados por el general Elío, le
presentan el 12 de abril de 1814 un documento llamado Manifiesto de los Persas, en el
que le piden la derogación de toda la obra de las Cortes de Cádiz. El rey, que
despreciaba todo lo que significara liberalismo, comprueba así que un sector
importante de la población deseaba acabar con la obra de los liberales y no se hace de
rogar. Mediante un decreto del 4 de mayo de 1814 declara ilegal la convocatoria de las
Cortes de Cádiz, anula toda su obra legisladora (incluida la Constitución de 1812) y
comienza una cruel represión contra sus enemigos políticos, es decir los liberales y los
afrancesados. De éstos, muchos consiguieron exiliarse; otros corrieron peor suerte. El
decreto del 4 de mayo ha sido calificado por un sector de la historiografía como un
auténtico golpe de estado realizado por el propio rey.
Esta restauración supuso la vuelta al Antiguo Régimen en todos sus aspectos:
derogación de la obra de Cádiz, restauración de la Inquisición y de los señoríos,
derogación de la desamortización, etc.
4. Conclusión
Estamos ante un documento que presenta una serie de enunciados que pretenden
vincular las aspiraciones sociales de aquella época (libertad personal negación del
despotismo y la arbitrariedad, derecho de propiedad y garantías jurídicas) a la
institución de la monarquía absoluta. El Manifiesto de los Persas es un símbolo de la
pugna entre dos sistemas políticos, el absolutismo y el liberalismo. Pugna que se dio en
muchos países europeos a finales del siglo XVIII y principios del XIX y que concluiría con
el destierro definitivo del primero. En España la guerra de la Independencia significó los
inicios del liberalismo, pero no su consolidación, pues documentos como este
Manifiesto ponen de relieve la influencia que los absolutistas tenían todavía
políticamente. Así, Fernando VII restauraría la monarquía absoluta en cuanto regresó a
España en 1814, y el resto de su reinado sufriría esa pugna política entre ambos
sistemas (absolutismo en 1814-20 y 1823-33 y liberalismo en 1820-23). La muerte del
“Deseado” en 1833 enterraría definitivamente el absolutismo en la historia de España
para siempre, aunque el movimiento carlista mantendría vivas esas ideas, si bien de
manera cada vez más marginal.