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“Influencia del ámbito cultural en América Latina desde la psicología”

La psicología, lo mismo que las demás ciencias y profesiones, está en íntima relación
con las condiciones culturales del medio donde surge, se ha dicho que la psicología:
alemana refleja la filosofía y los valores del pueblo alemán, mientras que la psicología
norteamericana refleja la Filosofía y valores de Estados Unidos. Seguramente la
psicología de América Latina también está íntimamente relacionada con la cultura y
sociales de este continente. Al decir "América Latina" se refiere a México,
Centroamérica, Suramérica y las islas, o sea a todo el continente americano a excepción
de Estados Unidos y Canadá. En América Latina la psicología se halla en un estado de
desarrollo muy desigual. Los tres países más desarrollados en lo referente a psicología
son Brasil, México y Argentina. En el Brasil existe reconocimiento legal de la profesión
del psicólogo desde 1962, siendo el primer país latino americano donde se logró esto; la
investigación psicológica también está muy adelantada. En ese país, mismo que las
aplicaciones a la selección de personal, industria, clínica, educación, etc.

Entre los múltiples fenómenos y consecuencias que el mundo globalizado ha


generado, emerge la posible disolución cultural de las identidades de los pueblos. Sin
embargo, la investigación, el análisis, las reflexiones y la interpretación crítica de los temas
y conceptos sobre cultura e identidad en América Latina lejos están de haberse agotado;
estos resurgen en el nuevo pensamiento latinoamericano con una fuerza mayor tanto en
la teoría como en la práctica socio-política en los países de América Latina.
“Hoy observamos que son las culturas las que en la actualidad están en pie de guerra, de marcha, de
afirmación y explosión. Y lo que demandan los individuos que las impulsan es la libertad para decidir sus
propios destinos y libertad para elegir su identidad y sus formas de participación.” (Sánchez Gutiérrez,
2012)

En este sentido, la cultura y las identidades culturales han dejado de ser el reflejo de los
dictados de las sociedades económicas. Ellas ordenan sus propios contenidos y
orientaciones sociales.

Las luchas políticas en América Latina y en el mundo, defienden cada vez más el
modelo cultural de la sociedad y sentidos de vida colectivos, donde la diversidad
cultural, el respeto, el reconocimiento a las culturas nacionales sean tenidos en cuenta,
se integren al desarrollo y no sean excluidas de este.

En América Latina, las identidades y culturas tradicionales como las campesinas,


indígenas y negras, resisten y construyen nuevas alternativas a la dominación de la
globalización cultural, lo que ha impedido el injerto automático de otras culturas
foráneas por su capacidad de defender lo propio, lo nativo de estas tierras.
De ahí entonces, la importancia y la necesidad impostergable de analizar desde la visión
histórica y la perspectiva actual, el pensamiento filosófico y político latinoamericano y
los temas de la identidad y la cultura de América Latina, para comprender la ubicación y
el papel de la identidad latinoamericana en el mundo global que nos asiste hoy.

El problema de la identidad y de la cultura en el pensamiento latinoamericano tiene gran un camino


recorrido, todos los que han planteado el tema por una causa u otra, han contribuido al análisis que se
haga para comprender mejor el impacto que ha tenido el proceso de globalización en América Latina.
Entre los más descollantes pensadores a tomar en cuenta para comprender este fenómeno está el cubano
José Martí. (Dalama Bonachea, 2012)

Para América Latina, Martí fue quien, en su notable ensayo de finales del siglo XlX,
“Nuestra América”, convocó a construir un saber desde lo latinoamericano y para
latinoamericanos, que les permitiera a los pueblos de la región, conocer mejor aquellos
aspectos que habían sido ocultados por las versiones europeas de nuestra historia y
por las explicaciones anticientíficas de la condición de una América Latina atrasada y
salvaje, el pensamiento martiano siempre giró en torno a la necesidad imperiosa de
conocer y resolver los conflictos y problemas latinoamericano por los habitantes de
nuestras tierras, que las soluciones tenían que emerger de adentro y no desde otras
potencias foráneas.

La verdadera liberación del indio está en que se le reconozca como ser humano, en que
se le permita ejercer la libertad como la ejercen los demás, en el respeto a sus formas
de vida, en la diversidad de su cultura.

La difícil situación de las culturas de los pueblos originarios en el continente, sigue


siendo uno de los grandes problemas. Las realidades de estas sociedades, la extrema
pobreza, la exclusión a que son sometidos, la falta de instrucción crece en pleno siglo
XXl. Sin embargo, cabe decir, que no son solo los pueblos originarios los que enfrentan
esta situación, sino que es una realidad palpable, común a casi todas las sociedades y
pueblos latinoamericanos.

En la hora actual de Nuestra América, el pensamiento martiano se convierte en


referente para entender las luchas de los movimientos sociales por la conquista y
respeto a sus derechos. Las ideas socio-políticas en torno al problema de la identidad,
la cultura y la cuestión indígena en América Latina, constituyen un referente para el
análisis de estos temas. El pensador cubano nos traza el camino a seguir y se convierte
en obligada consulta para entender el significado de estos postulados.

Martí creo un ejemplo de emancipación humana y soberanía nacional, cuyo despliegue


estuvo mediado por un sustrato de identidad cultural, marcado por una visión del
mundo y del hombre sustentada en la esencia de lo latinoamericano, medio idóneo
para emprender la acción política, trazar los caminos, cultivar la razón y preparar las
mentes para obtener la anhelada liberación de los pueblos.

“El espíritu ha de ser del país”; “La forma de gobierno ha de avenirse a la Constitución del país”; “El
gobierno no es más que el equilibrio de los elementos naturales del país.” (Martí.José, 2006)
Los intentos de desarrollo de la Psicología en nuestros países están guiados por metas
similares que es necesario esbozar prioritariamente. Estas incluyen:

(a) facilitar el cambio social a través de la concientización y participación de todas las


personas involucradas.

(b) ampliar el nivel de análisis e intervención de la Psicología desde una perspectiva


interdisciplinaria.

(c) lograr la integración del conocimiento científico y el conocimiento popular, y de la


teoría y la práctica.

Si no somos capaces de pensar en una vida mejor, no tendremos una vida mejor. Y si no somos capaces de
hacer unas cuantas cosas para alcanzar una vida mejor, unas cuantas cosas que irrespeten nuestra rutina,
no tendremos una vida mejor.

Rezongar, blasfemar, hacer muecas o patear contra el suelo, no es hacer algo por una vida mejor.
Murmurar no basta. (MOLINA, 1993)