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ESCUELA DE DERECHO

“LA DISCAPACIDAD MENTAL EN EL DERECHO DE FAMILIA


CHILENO: UNA VISIÓN CRÍTICA”

(Tesis para optar al Grado Académico de Licenciado en Ciencias


Jurídicas y Sociales)

Autor: Solange De Vidts Ureta


Profesor Guía: Rodrigo Juica Martínez
Profesor Revisor: Reinardo Gajewski
Santiago, 2007
“Cabemos todos en la tierra mía” (Pablo
Neruda).

Dedico el presente trabajo a mi sobrina, Ally


Schmeisser De Vidts (Q.E.P.D.) y a todas las
personas quienes tienen discapacidad mental,
especialmente a los niños: espero poder hacer una
contribución para que crezcan y se desarrollen en un
país que no los discrimine, en el que puedan ejercer
en plenitud todos sus derechos Constitucionales,
Civiles y Políticos, Sociales y Culturales; un país que
les dé oportunidades especiales en razón del hecho
que ellos lo son.

2
SIGLAS Y ABREVIATURAS ESPECIALES

DFL Decreto con Fuerza de Ley


DL Decreto Ley
DTO Decreto
FONADIS Fondo Nacional de la Discapacidad
COMPIN Comisión de Medicina Preventiva e Invalidez
ISAPRE Institución de Salud Previsional
OMS Organización Mundial de la Salud
OPS Organización Panamericana de la Salud
inc. inciso
Ibid. ibidem = en el mismo sitio (recién citado)
Op. cit. opus citatum = obra ya citada anteriormente
ss. siguientes

3
INDICE

Dedicatoria 2
Siglas y abreviaturas especiales 3
Introducción 6
Hipótesis 13
Breve reseña histórica sobre la discapacidad 14
Marco conceptual 19
Tramitación de la declaración de discapacidad y beneficios 25
Discapacidad y matrimonio 27
Procreación 39
Discapacidad mental y derecho de alimentos 49
Procedimiento de interdicción 57
Conclusiones 62
ANEXOS
Ley N° 18.600 65
DTO N° 99 Ministerio de Relaciones Exteriores año 2002
Convención Interamericana para la eliminación de todas las
formas de discriminación contra las personas con discapacidad 75
Res. Exenta 2326 Ministerio de Salud, año 2000 83
Declaración de los derechos del retrasado mental (1971) 86
Declaración de los derechos de los impedidos (1975) 89
Principios para la protección de los enfermos mentales y el
mejoramiento de la salud mental (1991) 93
Normas uniformes sobre la igualdad de oportunidades para
las personas con discapacidad (1993) 112
Recomendación de la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos sobre la promoción y protección de los derechos de las
personas con discapacidad mental (2001) 153
Declaración de Montreal sobre la discapacidad intelectual (2004) 159

4
Sentencia causa rol 663-2004 del Tercer Juzgado de Menores de
Santiago (15 de mayo de 2006) 165
Bibliografía 175
Webgrafía 176

5
INTRODUCCIÓN

La definición de Discapacidad, de acuerdo a la Clasificación


Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF) de
la Organización Mundial de la Salud (OMS), es “toda restricción o
ausencia debida a una deficiencia de la capacidad de realizar una
actividad en la forma o dentro del margen que se considera normal
para un ser humano”.1
Existen diferentes tipos de discapacidad: la física, la sensorial y la
psíquica o mental. La discapacidad mental nos parece de especial interés,
ya que puede tener una serie de consecuencias jurídicas, por ejemplo en
relación a la capacidad de ejercicio y a la responsabilidad civil y penal;
también, desde el punto de vista social, ya que las personas que tienen
discapacidad mental requieren de mucha ayuda para insertarse en la
sociedad, tratamientos costosos, rehabilitación e incluso constituyen un
grupo vulnerable en cuanto al maltrato o violencia intrafamiliar. Demasiado
frecuentemente los niños con discapacidad intelectual (antiguamente
llamados retrasados mentales) son víctimas de maltrato físico y negligencia
grave en su cuidado y atención, llegando incluso al abandono total.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos aprobó en el año
2001, la Recomendación de la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos sobre la Promoción y Protección de los Derechos de las Personas
con Discapacidad Mental, recomendando en su numerando 8 entre otras
acciones y partes involucradas, a los Abogados y Estudiantes de Derecho:

1
http://www.risolidaria.tdata.cl sitio consultado el día 25 de Septiembre de 2006 a las 00:26 hrs.

6
“1. Que se involucren activamente en la defensa de los derechos
humanos de las personas con discapacidad mental, incluyendo en sus
programas acciones concretas.”2
Quisiéramos con esta tesis, participar de esta recomendación.
El 10% de la población mundial tiene discapacidad.3 El 22% de
quienes tienen discapacidad sufren discapacidad en el área mental o
psíquica.4 Es decir, en Chile, al año 2002 tendrían que haber existido
aproximadamente 332.561 personas con discapacidad mental, sin embargo
según el Censo del año 2002, sólo había 98.149 personas con ese tipo de
discapacidad.5 Esto nos lleva a concluir, necesariamente, que más de dos
tercios de la población nacional que tiene discapacidad mental no lo dice, o
no solicita la declaración de discapacidad. ¿Por qué no hacerlo, si la
declaración de discapacidad tiene como consecuencia jurídica una serie de
beneficios?
Las personas que padecen una enfermedad mental discapacitante,
tienen un doble sufrimiento: por una parte, el provocado por la propia
enfermedad o trastorno, y por otro, el provocado por la sociedad misma. La
sociedad tiende a discriminar y a estigmatizar a las personas que sufren
este tipo de enfermedades, situación que ha sido reconocida por las
Naciones Unidas y que desde hace varios años es motivo de gran
preocupación en el mundo.
Es así como se han aprobado, por la Asamblea General de las
Naciones Unidas, diversos instrumentos de Derecho Internacional referidos
al tema: mediante resolución número 2.856 de 20 de diciembre de 1971, se

2
Recomendación aprobada por la Comisión en su 111° período extraordinario de sesiones, el 4 de
Abril de 2001.
3
Organización Mundial de la Salud – Plan de Acción para la Discapacidad y la Rehabilitación, 2006-
2011, en http://www.who.int/disabilities/publications/dar_action_plan_2006to2011.pdf, sitio
consultado el día 2 de julio de 2006 a las 12:30 hrs.
4
Servicio de Registro Civil en http://www.registrocivil.cl/f1_discapacidad.html, sitio consultado el
día 26 junio de 2006 a las 18:45 hrs.
5
Instituto Nacional de Estadísticas (INE), en http://www.ine.cl/cd2002/sintesiscensal.pdf , sitio
consultado el día 3 Julio de 2006 a las 00:10 hrs.

7
aprobó la “Declaración de Derechos de Personas con Retraso Mental”;
luego el 9 de diciembre de 1975 mediante resolución número 3.447 se
aprobó la “Declaración de los Derechos de Personas Discapacitadas”; el 17
de diciembre de 1991, mediante resolución número 46/119 se aprobaron los
“Principios para la Protección de los Enfermos Mentales y el Mejoramiento
de la Atención de la Salud Mental” y, finalmente, el 20 de diciembre de
1993, mediante resolución 48/96, se aprobaron las “Normas Uniformes
sobre la Igualdad de Oportunidades para las Personas con Discapacidad”.6
Cabe hacer notar que el título original en inglés, de la resolución
número 3.447, señalada en el párrafo anterior, “Principios para la Protección
de los Enfermos Mentales y el Mejoramiento de la Atención de la Salud
Mental”, es “Principles for the protection of persons with mental illness and the
improvement of mental health care” , lo que se traduce como “Principios para
la protección de personas con enfermedad mental (..)” (traducción libre) y no
se habla de “enfermos mentales”. La diferencia entre uno y otro término es
radical, ya que la expresión “enfermo mental” es estigmatizante. No es lo
mismo “tener una enfermedad” que “ser un enfermo”, ya que la enfermedad
no determina a la persona como ser humano, ni la identifica.
La estigmatización en la raíz, o sea, en la denominación del
problema, no carece de relevancia, ya que es la causa de la discriminación.
Cecilia Cruz Villares, de la Universidad Federal de São Paulo, en su
trabajo titulado “¿Es posible disminuir el estigma asociado a la esquizofrenia?” 7,
señala: “(...) Las personas que sufren de trastornos mentales graves enfrentan un
doble desafío: lidiar con los síntomas y las incapacidades resultantes de la
enfermedad, y con los estereotipos y prejuicios generados por conceptos errados

6
En http://www.un.org/ , sitio consultado el día 6 de Julio de 2006 a las 21:00 hrs. y
http://www.ohchr.org/english/law/index.htm , consultado el día 13 de Mayo de 2006 a las 18:15 hrs.

7
En http://espanol.world-schizophrenia.org/alianza/members/cecila.spanish.pdf, sitio consultado el
día 1 de Julio 2006 a las 23:20 hrs.

8
sobre las enfermedades mentales y la falta de información (Corrigan y Watson,
2002).
El estigma asociado a las enfermedades mentales es tan antiguo como la
propia noción del sufrimiento mental. La palabra estigma tiene origen griego y
significa marca o señal infamante aplicada a alguien para distinguir su condición
social inferior o criminal, por ejemplo, un esclavo o traidor. (…)”
Estigma es la idea preconcebida, el prejuicio en relación a la
enfermedad. En un intento por eliminar el estigma en nuestro país, se han
modificado palabras y conceptos por parte de los legisladores, como por
ejemplo mediante la Ley N.º 19.735, en el año 2001, se modificó la Ley N.º
18.600, sobre Deficientes Mentales, cambiando el concepto de “deficiencia
mental” por “discapacidad mental”, como también, el concepto de
“deficientes mentales” por “personas con discapacidad mental”, a fin de
evitar la idea de que la enfermedad defina al ser humano que la sufre. El
ser humano es mucho más que una enfermedad, aún cuando esa
enfermedad gravite en su vida de manera significativa.
La persona que sufre una discapacidad mental no se encuentra en
las mismas condiciones que quien no la tiene; simplemente no tiene la
misma capacidad que la mayoría y es por esa razón, que requiere de ayuda
para poder sobrevivir en una sociedad que, por qué no decirlo, es altamente
competitiva. Si los colegios son evaluados en razón del rendimiento
académico de sus alumnos, evidentemente no tendrán interés alguno en
recibir a un niño que tiene Síndrome de Down: no lo aceptan. Los padres de
niños que sufren ese Síndrome, Autismo u otras enfermedades
discapacitantes por lo tanto, no tienen verdadera libertad para elegir donde
educar a sus hijos, y las posibilidades de acceso a la educación de los
niños con discapacidad mental son tremendamente limitadas.
Lo mismo sucede con la inserción laboral de las personas con
discapacidad. Los empleadores tienden a no contratar a personas que
sufren de esquizofrenia, o trastorno bipolar (antiguamente llamado maníaco

9
depresivo) -por citar algunos ejemplos- ya que los consideran menos
productivos, o incluso, peligrosos.
El Profesor Felipe Viveros, señala: “(…) Cuando las relaciones de
igualdad requeridas por la sociedad no existen o son vulneradas se habla de
discriminación, la que podemos entender en una primera aproximación como una
diferencia arbitraria en el trato, en la que se ha tomado en cuenta una o más
circunstancias que no deberían ser tomadas en consideración por nadie para hacer
tales diferenciaciones. El principio de igualdad, entonces, tiene un correlato
necesario en el derecho a la no discriminación. (…)” 8
En muchos países se han hecho grandes esfuerzos por paliar los
efectos de la discriminación y la estigmatización tanto por parte de los
sistemas de salud, como por parte de los legisladores. Es así como han
surgido conceptos jurídicos nuevos, como el de la “discriminación positiva” a
favor del discapacitado, “integración educacional” y otros términos
similares.
La existencia de discriminación en contra de las personas que sufren
discapacidad mental ha sido reconocida por el Estado Chileno; es así como
se han hecho intentos por reparar o disminuir esa discriminación en las
áreas educacional y laboral. Se puede citar como ejemplo, el Programa de
Intermediación Laboral del Fondo Nacional de la Discapacidad (FONADIS)9
- orientado a la colocación de personas con discapacidad en el mercado
laboral - y la integración educacional de los Discapacitados Mentales,
establecida por la Ley N.º18.600 de 1987.
Sin embargo, pese a los esfuerzos realizados, el estigma asociado a
las enfermedades mentales es cultural, y por lo tanto impregna nuestro
pensamiento. Es evidente que no sólo tienen prejuicios los legos, sino

8
VIVEROS, Felipe, El Derecho a la Igualdad: Una Mirada desde la Teoría Jurídica y los Derechos
Humanos, en http://www.contraladesigualdad.cl/docviveros.pdf , sitio consultado el día 2 de Julio de
2006, a las 18:15 hrs.
9
v. http://www.fonadis.cl/index.php?seccion=76#centro , sitio consultado el día 2 de Julio de 2006, a
las 07:42 hrs.

10
también los abogados, legisladores, jueces y en general las personas que
tienen el deber ético y legal de velar por el correcto ejercicio de los derechos
de las personas. ¿Estamos siendo capaces de sobreponernos a nuestros
prejuicios, y ser, sencillamente, justos? Esta es la pregunta que intentaré
responder a lo largo de esta Tesis.
La discapacidad mental se relaciona con una capacidad limitada en
cuanto a la educación, en lo laboral o la integración social. Es entonces,
justamente en ésas áreas en las que el Estado tiene el deber de proteger al
enfermo y evitar su discriminación.
Dado que respecto de las áreas educacional y laboral existe
reconocimiento de la discriminación y evidentemente, formas de evitarla,
tiene sentido investigar y evaluar si acaso existe el mismo reconocimiento,
preocupación y soluciones legislativas en relación al área social, o si por el
contrario, la estigmatización y discriminación cultural hacia las personas con
discapacidad mental tiene su correlato en nuestra legislación, en su
aplicación e interpretación o incluso, en su silencio.
La discapacidad en el área de integración social, está definida en el
artículo 2° letra c) del Decreto N.º 2505 del Ministerio de Salud, publicado en
el año 1995. Señala lo siguiente:

“c) Discapacidad para la integración social es aquella en la que una persona


por sus deficiencias psíquica o mental, física y/o sensorial presenta un menoscabo
de su capacidad de inserción en las actividades propias de la sociedad humana, de
la familia y/o de los grupos organizados de la sociedad, viendo disminuidas así sus
posibilidades para realizarse material y espiritualmente en relación a una persona
no discapacitada en situación análoga de edad, sexo, formación, capacitación,
condición social y familiar y de igual localidad geográfica”.
La Constitución Política de la República de Chile de 1980, en su
artículo 1°, señala: “Las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos.
La familia es el núcleo fundamental de la sociedad”.

11
La investigación sobre la existencia o inexistencia de discriminación y
estigmatización respecto del área social, debe tener necesariamente como
punto de partida el Derecho de Familia.
Esta Tesis será entonces, una investigación que pretende responder
a una sola pregunta: ¿Las personas con discapacidad mental son libres e
iguales en dignidad y derechos, en relación al Derecho de Familia?

12
HIPOTESIS

Dado que la estigmatización es parte de nuestra cultura, que todos


estigmatizamos en mayor o menor medida a las personas que tienen
discapacidad mental, creemos que es altamente probable que los prejuicios
respecto de los enfermos estén presentes tanto en nuestra legislación
positiva, como por falta de ella. De hecho, llama la atención que el universo
de personas con discapacidad mental en Chile es –al año 2006- de
aproximadamente 600.000 personas10; muchos más que todas las minorías
étnicas juntas, quienes tienen una nutrida legislación que tiende a darles
igualdad de oportunidades y acceso real al ejercicio de sus derechos civiles
y políticos.

Mi hipótesis es que en relación al Derecho de Familia, las personas


que tienen discapacidad mental son víctimas de prejuicios y discriminación
que se encuentran avalados por nuestra legislación.

10
http://www.fonadis.cl/index.php?seccion=17&articulo=1286 , sitio consultado el 3 de Enero de
2007 a las 09:30 hrs.

13
BREVE RESEÑA HISTORICA SOBRE LA DISCAPACIDAD

En muchas sociedades antiguas, incluyendo la griega y la romana,


era normal matar o dejar morir a los niños y niñas cuando se observaban
anormalidades en ellos.

Al respecto, Aristóteles escribió: “Para distinguir los hijos que es


preciso abandonar de los que hay que educar, convendrá que la ley prohíba que
11
se cuide en manera alguna a los que nazcan deformes (…)” .

Platón, por su parte, dice: “(…) Pues bien, tomarán, creo yo, a los hijos
de los mejores y los llevarán a la inclusa, poniéndolos al cuidado de unas ayas que
vivirán aparte, en cierto barrio de la ciudad, en cuanto a los de los seres inferiores -
e igualmente si alguno de los otros nace lisiado-, los esconderán, como es debido,
en un lugar secreto y oculto.”12

En Esparta, era obligatorio matar a los niños con malformaciones.


Los arrojaban desde la cima del monte Taigeto.

A su vez en Roma, el infanticidio no fue considerado delito hasta el


año 374 D.C.

El infanticidio por defectos físicos y mentales, existió en América


Latina también. De hecho, fue una práctica bastante común en la época pre
hispánica entre algunos pueblos originarios, especialmente en el Amazonas.

11
ARISTOTELES, Política · libro cuarto, capítulo XIV en
http://www.filosofia.org/cla/ari/azc03157.htm , sitio consultado el día 5 de Julio de 2006 a las 11:50
hrs.
12
PLATON, La República, capítulo V, en
http://www.bibliotecasvirtuales.com/biblioteca/OtrosAutoresdelaLiteraturaUniversal/Platon/larepubli
ca/V.asp , sitio consultado el día 5 de Julio de 2006 a las 12:10 hrs.

14
Al respecto, el Sr. Víctor Manuel Patiño señala: “(…) Cualquier defecto
congénito condenaba a la muerte al recién nacido. Todos los cronistas encomian la
buena disposición física de la mayoría de los indígenas — independientemente de la
estatura y de la apariencia personal —, y la ausencia casi total de deformaciones
entre ellos. Quizá eso se debió, en gran parte, a dicha práctica de selección
eugénica. (…)”. 13

Durante el medioevo, por influencia de la Iglesia Católica, se atribuía


la discapacidad a la posesión del demonio u otros espíritus infernales,
llamándose “endemoniados” o “endemoniadas” a las personas que sufrían
enfermedades mentales, sometiéndolas a torturas o a la hoguera con el fin
de curarlas.14

En América latina, a medida que fue desapareciendo la costumbre


del infanticidio, se recurrió a la de abandonar a los niños que eran
diferentes. Se les exponía en un sitio, donde alguien los recogiera y cuidara.
A veces nadie los recogía y morían por falta de alimentación. Estos niños se
llamaban “Expósitos”.

Se discutía en la Iglesia, si acaso era mejor fundar instituciones para


los expósitos, o “adiestrarlos” en oficios que el Estado necesitaba.

Durante los siglos XVII y XVIII, a quien tenía una discapacidad


psíquica se le consideraba loco, demente o imbécil, estas personas debían
ser internadas en orfanatos o manicomios, sin recibir ningún tipo de
atención específica.

13
En http://www.lablaa.org/blaavirtual/historia/equinoccial_7_higiene-eros/capitu12.htm , sitio
consultado el día 4 de Julio de 2006 a las 18:00 hrs.
14
En http://bvs.sld.cu/revistas/spu/vol30_4_04/spu06404.htm , sitio consultado el 13 de Mayo de
2006 a las 13:45 hrs.

15
A finales del siglo XVIII y principios del XIX, se inicia la
institucionalización, de modo específico, de quienes tenían una
discapacidad psíquica. Esto se debió a la idea de que había que proteger a
las personas normales de las no-normales. La persona con discapacidad
continuaba siendo discriminada. Aparece la terminología “idiotas” y,
posteriormente, en el ámbito de la medicina se acuña el concepto de la
oligofrenia.

Esta situación se alargó hasta comienzos del siglo XX, ya que se


consideraba los enfermos mentales como seres perturbados y
perturbadores, antisociales y obsesos sexuales.

A lo largo del siglo XX, las personas con discapacidad todavía fueron
francamente rechazadas. Es conocido que en la época de la
socialdemocracia nazi, fueron otras de las víctimas del holocausto, por
razones de tipo eugenésico.

La eugenesia, según el Diccionario de la Real Academia Española15,


es la “Aplicación de las leyes biológicas de la herencia al perfeccionamiento
de la especie humana.” Este concepto fue creado por Sir Francis Galton
(1822 -1911), quien pensó en aplicar la selección artificial al ser humano
para mejorar la raza. Huelga decir que sus ideas, fruto de la época
victoriana, hoy en día se consideran aberrantes.

Las repercusiones del movimiento eugenésico fueron muchas, y de


hecho hasta el día de hoy se discute en el ámbito bioético sobre la
procedencia de seleccionar embriones y de interrumpir embarazos cuando
el feto presenta alguna malformación o Síndrome de Down, por ejemplo. En
Chile, a partir de la publicación de la Ley N° 20.120 el día 22 de Septiembre

15
www.rae.es sitio consultado el 23 de Septiembre de 2006, a las 11:45 hrs.

16
de 2006, quedó prohibida toda práctica eugenésica, salvo la conserjería
genética.16

La teoría de Galton y otras semejantes sirvieron de base a los ideales


de superioridad de raza, como los del nazismo alemán, pero también
tuvieron gran aceptación en el resto de Europa y en Estados Unidos. La
práctica de esterilizar contra su voluntad a personas con discapacidad
mental, delincuentes, pobres o enfermos mentales afectó a miles de
personas durante gran parte del siglo pasado.17

Tanto es así, que en Suecia, hasta mediados de la década del 70, se


esterilizaba a las personas con discapacidad mental en forma obligatoria.

En 1975, la Asamblea General de las Naciones Unidas, a través de la


Declaración de los Derechos de los Impedidos, establece expresamente que
las personas impedidas física o mentalmente, tienen esencialmente derecho
a que se respete su dignidad humana, y los mismos derechos civiles y
políticos que sus conciudadanos de su misma edad. Esta Declaración, junto
con la Declaración de los Derechos del Retrasado Mental de 1971, ayudó a
que se terminara con las prácticas eugenésicas de esterilización sin
consentimiento en casi todo el mundo antes de la década del 80.

Sin embargo, como veremos más adelante, hoy en día en Chile está
permitida la esterilización de personas que padezcan una enfermedad
discapacitante que les produzca carencia de discernimiento, a petición de
18
terceras personas, de la manera que se expondrá más adelante.

Con la aparición de las escalas de inteligencia se comienza a hablar


de retraso o retardo mental y por último, de deficiencia mental, minusvalías,
16
Ley 20.120, artículo 3° “Prohíbese toda práctica eugenésica, salvo la conserjería genética.”
17
http://es.wikipedia.org/wiki/Francis_Galton#Eugenesia sitio consultado el 23 de Septiembre de
2006 a las 12:00 hrs.
18
Resolución Exenta 2326 de 9 de Diciembre de 2000, Ministerio de Salud.

17
y, finalmente aparece el concepto de discapacidad psíquica y mental o
intelectual.19

19
En http://www.discapnet.es/Discapnet/Castellano/Accesibilidad/Lenguaje/Lenguaje_007.htm , sitio
consultado el 4 de Julio de 2006 a las 17:15 hrs.

18
MARCO CONCEPTUAL

En nuestro país existen varias leyes y normas vigentes que definen la


discapacidad, éstas son:

1) La Convención Interamericana para la Eliminación de todas las


Formas de Discriminación contra las Personas con Discapacidad,
promulgada por el Decreto Supremo N° 99 del 25 de Marzo de 2002, define
la discapacidad en su artículo 1°, N° 1 como “ (…) una deficiencia física,
mental o sensorial, ya sea de naturaleza permanente o temporal, que limita la
capacidad de ejercer una o más actividades esenciales de la vida diaria, que puede
ser causada o agravada por el entorno económico y social.”

2) La Ley N° 18.600 sobre Deficientes Mentales, artículo 2°


modificado por la Ley N° 19.735 de 22 de junio 2001, que señala:

“Artículo 2°.- Para los efectos de la presente ley, se considera persona con
discapacidad mental a toda aquella que, como consecuencia de una o más
limitaciones síquicas, congénitas o adquiridas, previsiblemente de carácter
permanente y con independencia de la causa que las hubiera originado, vea
obstaculizada, en a lo menos un tercio, su capacidad educativa, laboral o de
integración social.
Se entiende disminuida en un tercio la capacidad educativa, laboral o de
integración social de la persona cuando, considerando en conjunto su rendimiento
en las áreas intelectual, emocional, conductual y relacional, se estime que dicha
capacidad es igual o inferior al setenta por ciento de lo esperado para una persona
de igual edad y condición social y cultural, medido por un instrumento validado
por la Organización Mundial de la Salud y administrado individualmente. “

19
3) La Ley N° 19.284 publicada el 14 de Enero de 1994, que establece
normas para la plena integración social de personas con discapacidad,
señala en su artículo 3°, lo siguiente:

“Artículo 3°.- Para los efectos de esta ley se considera persona con
discapacidad a toda aquélla que, como consecuencia de una o más deficiencias
físicas, síquicas o sensoriales, congénitas o adquiridas, previsiblemente de carácter
permanente y con independencia de la causa que las hubiera originado, vea
obstaculizada, en a lo menos un tercio, su capacidad educativa, laboral o de
integración social.
Un reglamento señalará la forma de determinar la existencia de las
deficiencias que constituyen discapacidad, su calificación y cuantificación.”

4) Decreto N° 2505, del Ministerio de Salud, publicado el 7 de Marzo


de 1995 señala en sus artículos 1°, 2° y 3° letra a) :

“Artículo 1°.- Para los efectos de la aplicación del artículo 3° de la Ley N°


19.284, la discapacidad deberá estar referida a la plena capacidad de satisfacer las
exigencias del medio respecto de un sujeto sin discapacidad de igual edad, sexo,
capacitación, condición social, familiar y de igual localidad geográfica que el
sujeto a evaluar.

Artículo 2°.- Se entenderá por discapacidad educativa, laboral y de


integración social, lo siguiente:
a) Discapacidad Educativa es aquella en la que la persona por sus
características particulares tiene necesidades especiales ante las tareas de
aprendizaje, las que demandan adecuaciones curriculares, a fin de garantizarle
reales posibilidades de educación.
b) Discapacidad Laboral es la incapacidad para procurarse o realizar un
trabajo de acuerdo a su sexo, edad, formación y capacitación, que le permita

20
obtener una remuneración equivalente a la que le correspondería a un trabajador
no discapacitado en situación análoga.
c) Discapacidad para la integración social es aquella en la que una persona
por sus deficiencias psíquica o mental, física y/o sensorial presenta un menoscabo
de su capacidad de inserción en las actividades propias de la sociedad humana, de
la familia y/o de los grupos organizados de la sociedad, viendo disminuidas así sus
posibilidades para realizarse material y espiritualmente en relación a una persona
no discapacitada en situación análoga de edad, sexo, formación, capacitación,
condición social y familiar y de igual localidad geográfica.

Artículo 3°.- Se considera que se encuentra disminuida en un tercio la


capacidad de una persona, en el orden educativo, laboral o de integración social,
cuando presente a lo menos alguna de las siguientes deficiencias en las áreas
psíquico-mental, física y/o sensorial:
a) Deficiencia síquica o mental: es aquella que presentan las personas cuyo
rendimiento intelectual es igual o inferior a 70 puntos de coeficiente intelectual,
medidos por un test validado por la Organización Mundial de la Salud y
administrado individualmente, y/o presenten trastornos en el comportamiento
adaptativo, previsiblemente permanentes. “

Las definiciones señaladas permiten concluir que la discapacidad es


una condición de salud, permanente o temporal, que independientemente
de la causa que la provoque, genera una disminución de la capacidad de la
persona para realizar actividades esenciales de la vida.
Dentro de los diferentes tipos de discapacidad que existen, está la
psíquica o mental. Cabe hacer notar, que las normas antes señaladas
utilizan las palabras “síquica” y “mental” como sinónimos, ya que ambas se
refieren al funcionamiento de la psiquis. Sin embargo, si bien es cierto son
conceptos parecidos, no son idénticos.

21
La palabra “psíquico” tiene su origen en la voz griega “psique”, que

significa “alma humana”. El psiquismo es el “Conjunto de los caracteres y

funciones de orden psíquico”20

La palabra “mente” en cambio, significa “Conjunto de actividades y


procesos psíquicos conscientes e inconscientes, especialmente de carácter
cognitivo.”21

Las personas que tienen discapacidad mental tienen un


funcionamiento intelectual significativamente inferior al promedio. También
presentan limitaciones en habilidades de adaptación. En esta categoría se
incluyen las personas afectadas por cuadros como el Síndrome de Down y
el Autismo. En cambio, las personas con discapacidad psíquica o
psiquiátrica presentan graves alteraciones en su comportamiento. Su
discapacidad se manifiesta en que tienen dificultades para: trabajar, tener
amigos, y/o estudiar en forma autónoma. Se incluyen en esta categoría
personas afectadas por enfermedades como la esquizofrenia, psicosis,
paranoia y depresión mayor. 22

Esto significa que la discapacidad mental se refiere más al intelecto,


a la capacidad cognitiva de la persona, en cambio la discapacidad psíquica
se refiere más a la capacidad de relación con el entorno que puede no tener
relación alguna con los procesos cognitivos. De este modo, existen
personas que tienen discapacidad psíquica pero que tienen un coeficiente
intelectual normal o incluso alto.

Aún cuando las normas nacionales que regulan la discapacidad no


hacen diferencia entre la psíquica y la mental, tanto en el área de la

20
Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española
21
Op. Cit.
22
www.risolidaria.tdata.cl/ sitio consultado el día 26 de Septiembre de 2006 a las 1:00 hrs.

22
medicina como en la FONADIS (Fondo Nacional de la Discapacidad) se
hace una diferencia entre ambos conceptos. La discapacidad psíquica se
refiere al área del comportamiento, y la mental al área cognitiva, es decir,
una discapacidad intelectual.

Esta diferenciación resulta importante desde el punto de vista


jurídico, ya que las personas que presentan discapacidad mental o
intelectual tendrán disminuida su capacidad de comprensión, en cambio
quienes tienen discapacidad psíquica pueden no tenerla, o incluso,
presentar coeficientes intelectuales extremadamente altos.

Cabe hacer notar, que en la Conferencia de Montreal de la OPS/OMS


efectuada el 6 de Octubre de 2004, se adoptó la Declaración de Montreal
sobre la Discapacidad Intelectual,23 que utiliza únicamente el concepto de
discapacidad intelectual, y ya no el de discapacidad mental. De hecho, en
esa Declaración se recomienda expresamente a las organizaciones
internacionales, incluir en sus clasificaciones los términos “discapacidad
intelectual” y “personas con discapacidad intelectual”.

Aunque la discapacidad es una condición independiente de la causa


que la origina -y por lo tanto no es posible enumerar taxativamente las
enfermedades y trastornos mentales que la generan- existen algunas que
son las más comunes, y que son las siguientes:

Discapacidad mental:

- Síndrome de Prader Willi


- Síndrome de Down (trisomía 21)
- Síndrome X frágil

23
En www.fonadis.cl , sitio consultado el día 26 de Junio de 2006 a las 22:00 hrs

23
- Fenilcetonuria
- Alzheimer

Discapacidad psíquica:

- Autismo
- Psicosis orgánica
- Paranoia
- Esquizofrenia
- Trastorno Bipolar

24
TRAMITACION DE LA DECLARACION DE DISCAPACIDAD
MENTAL Y BENEFICIOS.

Conforme a lo establecido por el artículo 4° de la Ley N° 18.600, la


constatación, calificación, evaluación y declaración de la discapacidad
mental, así como la certificación de ésta, se hará mediante el procedimiento
señalado en el Título II de la Ley N° 19.284 y en el reglamento.
A su vez, el Título II de la Ley N° 19.284 establece que la
certificación de la discapacidad le corresponde sólo a las Comisiones de
Medicina Preventiva e Invalidez (COMPIN) de los Servicios de Salud.
Una vez declarada por el COMPIN la discapacidad, ésta puede ser
inscrita en el Registro Nacional de la Discapacidad del Registro Civil,
acompañando la certificación emitida por el COMPIN.
La declaración de discapacidad efectuada por el COMPIN, y la
posterior inscripción en el Registro Nacional de Discapacitados es lo que le
permite a la persona acceder a los diversos beneficios que establece la Ley
N° 19.284, que son, entre otros, los siguientes:

• Ciertas facilidades para adquirir y habilitar viviendas y para la


asignación de soluciones habitacionales, mediante el sistema de subsidios
que otorga el Ministerio de Vivienda y Urbanismo, siempre y cuando estén
destinadas para ser habitual y permanente habitadas por una o más
personas con discapacidad, su familia o representante, o con quien ellas
vivan.

• Financiamiento total o parcial, de ayudas técnicas, para personas


con discapacidad de escasos recursos.

25
• Financiamiento de proyectos de integración educativa,
accesibilidad, equiparación de oportunidades, etc. a través del Fondo
Concursable de FONADIS.

• Celebración de Contrato de Aprendizaje, regulado en el Código del


Trabajo, hasta los 24 años.

• Extensiones Arancelarias en la importación de vehículos y en la


importación de ayudas técnicas.

• Facilita la integración al Sistema de Educación Regular, según la


reglamentación correspondiente del Ministerio de Educación.

Cabe señalar que no todas las personas con discapacidad deben


estar inscritas en el Registro Nacional de la Discapacidad, ya que la
inscripción es facultativa. Sólo es requisito para aquellas personas que
soliciten los beneficios de la Ley N° 19.284 de Integración Social de las
Personas con Discapacidad, señalada anteriormente. 24

24
En http://www.inp.cl/inicio/discapacidad.php#uno sitio consultado el día 15 de Octubre de 2006 a
las 02:00 hrs.

26
DISCAPACIDAD Y MATRIMONIO

¿Se pueden casar las personas que sufren discapacidad mental? Es


una pregunta cuya respuesta debería ser sencilla: si, ya que el poder
contraer matrimonio es un derecho de todos por igual, y la decisión de con
quien se contrae, es una cuestión de la libertad de cada persona. En
principio, cualquiera podría querer casarse con una persona que sufre
discapacidad mental. De hecho, el artículo 2° inciso 1° de la Ley de
Matrimonio Civil N° 19.947 señala “La facultad de contraer matrimonio es un
derecho esencial inherente a la persona humana, si se tiene edad para ello. Las
disposiciones de esta ley establecen los requisitos para asegurar el libre y pleno
consentimiento de los contrayentes.”
Sin embargo, como veremos, es un tema que no tiene nada de
sencillo.
La regla general en nuestra legislación es que la capacidad de
ejercicio –la aptitud para ejercer derechos y contraer obligaciones- se
presume, ya que de acuerdo a lo preceptuado por el artículo 1446 del
Código Civil, toda persona es legalmente capaz, excepto aquellas que la ley
declara incapaces.
Sin embargo, en la Ley de Matrimonio Civil encontramos dos
excepciones a esta regla que se relacionan con las personas que sufren
discapacidad mental, que están dentro de las llamadas incapacidades
absolutas o impedimentos dirimentes absolutos para contraer matrimonio, y
que son causales de nulidad del mismo. Dado que son impedimentos para
contraer matrimonio, deben entenderse como incapacidades especiales, las
que según el Profesor Carlos Ducci, más que incapacidades son
prohibiciones legales. 25

25
DUCCI Claro, Carlos “Derecho Civil” parte general, Editorial Jurídica, Cuarta Edición actualizada
pág. 280 y ss.

27
Estos impedimentos para contraer matrimonio se encuentran
regulados en el artículo 5° de la Ley N° 19.947 de Matrimonio Civil, que
señala lo siguiente:
“Artículo 5º.- No podrán contraer matrimonio:
1º Los que se hallaren ligados por vínculo matrimonial no disuelto;
2º Los menores de dieciséis años;
3º Los que se hallaren privados del uso de razón; y los que por un trastorno
o anomalía psíquica, fehacientemente diagnosticada, sean incapaces de modo
absoluto para formar la comunidad de vida que implica el matrimonio;
4º Los que carecieren de suficiente juicio o discernimiento para comprender
y comprometerse con los derechos y deberes esenciales del matrimonio, y
5º Los que no pudieren expresar claramente su voluntad por cualquier
medio, ya sea en forma oral, escrita o por medio de lenguaje de señas.”

De la sola lectura de los numerandos 1 a 5 del artículo


precedentemente citado, nos resulta evidente que los impedimentos de los
numerandos 1 y 2 son objetivos y su existencia se prueba mediante
certificaciones de un organismo público, cual es el Servicio de Registro Civil,
pues corresponden a hechos o circunstancias que se acreditan mediante el
certificado del matrimonio anterior no disuelto, o de la partida de nacimiento
de la persona menor de 16 años que pretende casarse.
En cambio, los impedimentos de los numerandos 3°, 4° y 5° son
subjetivos, ya que la decisión de su existencia o inexistencia depende de la
interpretación que el Oficial de Registro Civil haga de las circunstancias y de
la norma misma en el momento de la celebración del matrimonio, o de la
interpretación que haga el Juez de Familia en un juicio sobre nulidad del
mismo basada en alguna de estas causales.
En efecto, ¿qué significa hallarse privado del uso de razón, ser
incapaz de modo absoluto para formar la comunidad de vida que implica el

28
matrimonio, o carecer se suficiente juicio o razón para comprender y
comprometerse con los derechos y deberes esenciales del matrimonio?
Por otra parte, los impedimentos del numerando 3° precedentemente
citado, se relacionan directamente con las personas que sufren
discapacidad mental, ya que todas ellas padecen un trastorno o anomalía
psíquica que causa su discapacidad, y eventualmente algunas de ellas
podrían ser consideradas como privadas del uso de razón, incapaces de
modo absoluto para formar la comunidad de vida que implica el matrimonio.
Conviene entonces, analizar uno a uno estos impedimentos.

ANALISIS DE LOS IMPEDIMENTOS


Privación de razón (artículo 5 N° 3, primera parte).

Según el Profesor Juan Andrés Orrego Acuña26, se hallan privados


de razón quienes al momento de contraer matrimonio no se hallaban en su
sano juicio, como los dementes interdictos, los dementes no interdictos cuya
enajenación pueda ser debidamente comprobada, así como también
personas ebrias, drogadas o bajo los efectos de hipnosis u otras situaciones
similares.
El Profesor René Ramos Pazos27 estima que la privación de razón
es sinónimo de demencia y que dos motivos justifican la existencia de este
impedimento. “En primer lugar, uno eminentemente jurídico: imposibilidad de
manifestar la voluntad. Y, en seguida, uno de orden eugenésico: la inconveniencia
de que las personas que padecen este tipo de males contraigan matrimonio, para
evitar una descendencia con taras”. Señala también, que esta causal opera
tanto respecto de quienes están declarados interdictos, como quienes no lo
están; basta con que exista demencia al momento de contraer matrimonio.

26
ORREGO Acuña Juan Andrés, “Análisis de la Nueva Ley de Matrimonio Civil”, Editorial
Metropolitana, 2° Edición Aumentada y Corregida,año 2005, pág. 21 y ss.
27
RAMOS Pazos René, “Derecho de Familia”, Editorial Jurídica de Chile, quinta edición actualizada,
año 2005, Tomo I, pág. 41 y ss.

29
Por su parte, don Carlos López Díaz28 también se refiere al concepto
de demencia, señalando que “(…) su determinación es propia de la ciencia
médica y por consiguiente corresponde a ella precisar qué trastornos la configuran.
De todos modos el cartabón será la incapacidad irresponsable que genera,
haciendo inconveniente, junto a un elemental criterio eugenésico, su realización”.
Coincide con los profesores Orrego y Ramos en que no es necesario el
decreto de interdicción para declarar la nulidad del matrimonio por esta
causal, ya que el demente sigue siéndolo con o sin declaración de
interdicción.

Trastorno o anomalía psíquica (artículo 5, N° 3, segunda parte)

Este impedimento absoluto tiene su origen en el Código de Derecho


Canónico del 25 de Enero de 1983, canon 1095, regla tercera29 , que señala
que son incapaces de contraer matrimonio “(…) quienes no pueden asumir las
obligaciones esenciales del matrimonio por causas de naturaleza psíquica”.
Tiene tres requisitos copulativos, es decir, para que exista
impedimento y constituya causal de nulidad de matrimonio deben cumplirse
los tres requisitos: no basta con que exista uno solo. Estos requisitos son:
1) Que exista un trastorno o anomalía psíquica
2) Que este trastorno esté fehacientemente diagnosticado
3) Que el trastorno impida de modo absoluto, formar la
comunidad de vida que implica el matrimonio.

En relación a los dos primeros requisitos -que la persona padezca un


trastorno o anomalía psíquica fehacientemente diagnosticada- estimamos

28
LÓPEZ Díaz Carlos, “Manual de Derecho de Familia y Tribunales de Familia”, editorial
Librotecnia, primera edición, año 2005, Tomo I, pág. 169 y ss.
29
http://www.vatican.va/archive/ESL0020/__P3X.HTM , sitio visitado el 19 de mayo de 2006, a las
19:50 hrs.

30
que no requieren de mayor análisis, toda vez que la ley no hace distinción
alguna por lo tanto cualquier trastorno mental o psíquico diagnosticado
puede dar origen a un impedimento o prohibición para contraer matrimonio y
por lo tanto, constituir una causal de nulidad del mismo. Es el tercer
requisito el que ofrece dificultades para su comprensión y aplicación.
Al respecto, don Juan Andrés Orrego30 señala: “Entendemos que no se
trata de personas dementes o privadas totalmente del uso de la razón (pues a ellas
se refiere la causal precedente), pero que al momento de contraer matrimonio,
experimentaban una situación que afectaba su psíquis, como por ejemplo, aquella
persona que se encontraba sumida en una depresión severa, médicamente
comprobable. En general, la causal se aplicaría a todos aquellos que padezcan un
trastorno mental transitorio, que distorsione su percepción de la realidad. (…)
Impedirían también formar esta comunidad de vida, anomalías psico-sexuales que
puedan afectar a los cónyuges al momento de contraer matrimonio, como aquellas
conductas de promiscuidad sexual, que evidencian que uno de los cónyuges es
incapaz de guardar fidelidad conyugal”.
Coincide con este autor, don Carlos López Díaz31 quien
señala que el trastorno o anomalía psíquica debe incapacitar para formar la
comunidad de vida que implica el matrimonio de manera “absoluta”, y que
pueden entenderse incluidos en este impedimento los trastornos de la
identidad sexual, el fetichismo y el travestismo.
El profesor Ramos Pazos32 hace referencia a lo señalado por
el Sr. Carlos López, y agrega “Por nuestra parte, creemos que podrían
encontrarse en este caso las personas que padecen el Síndrome de Down.”.
Por otra parte, los autores Javier Barrientos Grandon y
Aránzazu Novales Alquézar33 señalan que estas dos circunstancias

30
Op. Cit. Pág. 25 y 26
31
Op. Cit, pág. 170
32
Op. Cit. Pág. 42
33
BARRIENTOS Grandon, Javier y NOVALES Alquézar, Aránzazu “Nuevo Derecho Matrimonial
Chileno”, editorial Lexis Nexis, 2006, pág. 200.

31
alternativas – privación del uso de razón y trastorno o anomalía psíquica –
“(…) aparecen como directamente ligadas a la formación del consentimiento
matrimonial, y allí se tratará de ellas, aunque la ley pareciera entenderlas
propiamente como incapacidades ligadas a una circunstancia personal de los
contrayentes que les vuelve ineptos para aportar los elementos esenciales del
matrimonio.”
Tanto por el contenido del texto expreso de la ley de
Matrimonio Civil, como por lo que señala la doctrina al respecto, nos parece
que este impedimento para contraer matrimonio es extremadamente amplio,
pudiendo afectar potencialmente los derechos de muchas personas con
discapacidad mental, ya que todas ellas sufren un trastorno psíquico
fehacientemente diagnosticado, que causa su discapacidad.
El impedimento contenido en el artículo 5° numerando 3° nos parece
también tremendamente arbitrario y discriminatorio, ya que impide el
ejercicio de un derecho civil sin otro fundamento que la creencia subjetiva -
al momento de celebrarse el matrimonio- de que la persona que sufre una
enfermedad mental no podrá en un futuro, formar la comunidad de vida que
implica el matrimonio, o dicho de otra forma, cumplir con las obligaciones
del mismo. Nadie puede adivinar el futuro de un ser humano, ni sus
capacidades, ni su conducta. Si la persona que contrae matrimonio no
cumple sus obligaciones, incurrirá en una causal de divorcio; el efecto
jurídico sería la disolución del matrimonio, y no la declaración de nulidad
que equivale a decir que éste nunca existió. De hecho, la trasgresión grave
y reiterada de las obligaciones que conlleva el matrimonio es una causal de
divorcio, contemplada en el artículo 54 de la Ley de Matrimonio Civil.
Menos aceptable nos resulta, la justificación de esta norma por
razones de tipo eugenésico, como lo señalan los autores Ramos Pazos y
Lopez Díaz. La eugenesia en sí misma, sea por la vía de la esterilización
para impedir la procreación de personas con enfermedades mentales, o por
la vía de restringir o limitar sus derechos esenciales con el fin de desanimar

32
a estas personas en cuanto a tener descendencia, es jurídicamente
aberrante. Por lo demás, el impedimento para contraer matrimonio no
implica un impedimento para procrear, por lo que en definitiva la
consecuencia lógica en la vida de las personas quienes están impedidas de
casarse por padecer un trastorno mental, es que tendrán hijos de filiación no
matrimonial y de este modo, la norma misma -paradojalmente - desfavorece
a la familia, el núcleo fundamental de la sociedad.
Cabe recordar que el 20 de Junio del año 2002, se publicó el DTO 99
del Ministerio de Relaciones Exteriores, que promulga la Convención
Interamericana para la eliminación de todas formas de discriminación contra
las personas con discapacidad. Esta Convención define la discriminación
contra las personas con discapacidad en su artículo 1 numerando 2, como
lo siguiente:
“2. Discriminación contra las personas con discapacidad:
a) El término “discriminación contra las personas con
discapacidad” significa toda distinción, exclusión o restricción
basada en una discapacidad, antecedente de discapacidad,
consecuencia de discapacidad o percepción de una discapacidad
presente o pasada, que tenga el efecto o el propósito de impedir o
anular el reconocimiento, goce o ejercicio por parte de las
personas con discapacidad, de sus derechos humanos y
libertades fundamentales.
b) No constituye discriminación la distinción o
preferencia adoptada por un Estado parte a fin de promover la
integración social o el desarrollo personal de las personas con
discapacidad, siempre que la distinción o preferencia ni limite en
sí misma el derecho a la igualdad de las personas con
discapacidad y que los individuos con discapacidad no se vean
obligados a aceptar tal distinción o preferencia. En los casos en
que la legislación interna prevea la figura de la declaratoria de

33
interdicción, cuando sea necesaria y apropiada para su
bienestar, ésta no constituirá discriminación.”

Cabe hacer notar, que la Convención Interamericana


precedentemente mencionada, tiene presente entre otros instrumentos
internacionales de relevancia, las Normas Uniformes sobre la Igualdad de
Oportunidades para las Personas con Discapacidad, adoptadas por la
Asamblea General de las Naciones Unidas mediante resolución 48/96. El
Programa de Difusión de las Normas Uniformes fue acordado por Chile con
las Naciones Unidas mediante DTO 854 de 1997, del Ministerio de
Relaciones Exteriores. Respecto de la familia, las Normas Uniformes
señalan en su artículo 9 lo siguiente:

“Artículo 9. Vida en familia e integridad personal


Los Estados deben promover la plena participación de las personas con
discapacidad en la vida en familia. Deben promover su derecho a la integridad
personal y velar por que la legislación no establezca discriminaciones contra las
personas con discapacidad en lo que se refiere a las relaciones sexuales, el
matrimonio y la procreación.
1. Las personas con discapacidad deben estar en condiciones de vivir con
sus familias. Los Estados deben estimular la inclusión en la orientación familiar de
módulos apropiados relativos a la discapacidad y a sus efectos para la vida en
familia. A las familias en que haya una persona con discapacidad se les deben
facilitar servicios de cuidados temporales o de atención a domicilio. Los Estados
deben eliminar todos los obstáculos innecesarios que se pongan a las personas que
deseen cuidar o adoptar a un niño o a un adulto con discapacidad.
2. Las personas con discapacidad no deben ser privadas de la oportunidad
de experimentar su sexualidad, tener relaciones sexuales o tener hijos.
Teniendo en cuenta que las personas con discapacidad pueden tropezar con
dificultades para casarse y para fundar una familia, los Estados deben promover el

34
establecimiento de servicios de orientación apropiados. Las personas con
discapacidad deben tener el mismo acceso que las demás a los métodos de
planificación de la familia, así como a información accesible sobre el
funcionamiento sexual de su cuerpo.
3. Los Estados deben promover medidas encaminadas a modificar las
actitudes negativas ante el matrimonio, la sexualidad y la paternidad o maternidad
de las personas con discapacidad, en especial de las jóvenes y las mujeres con
discapacidad, que aún siguen prevaleciendo en la sociedad. Se debe exhortar a los
medios de información a que desempeñen un papel importante en la eliminación de
las mencionadas actitudes negativas.
4. Las personas con discapacidad y sus familias necesitan estar plenamente
informadas acerca de las precauciones que se deben tomar contra el abuso sexual y
otras formas de maltrato. Las personas con discapacidad son particularmente
vulnerables al maltrato en la familia, en la comunidad o en las instituciones y
necesitan que se les eduque sobre la manera de evitarlo para que
puedan reconocer cuándo han sido víctimas de él y notificar dichos casos.”
Una interpretación armónica de las normas de carácter internacional,
nos obliga a concluir que todo individuo que tiene una enfermedad mental y,
con mayor razón, una discapacidad mental tiene derecho a contraer
matrimonio sin que se deba hacer ningún tipo de distinción sobre la
gravedad de su discapacidad, sobre si podrá o no cumplir con las
obligaciones del matrimonio, o sobre sus cualidades personales. El derecho
a contraer matrimonio es un derecho esencial, inherente a la persona
humana –es decir, es uno de los llamados “Derechos Humanos” - lo cual se
encuentra expresamente señalado en el artículo 1° de la Ley de Matrimonio
Civil, y establecido por diversas normas internacionales de carácter
obligatorio y por qué no decirlo, de orden supra Constitucional, conforme a
lo establecido por el artículo 5° de la Constitución Política de la República,
que establece en su inciso 2°:

35
“El ejercicio de la soberanía reconoce como limitación el respeto a los
derechos esenciales que emanan de la naturaleza humana. Es deber de los órganos
del Estado respetar y promover tales derechos, garantizados por esta Constitución,
así como por los tratados internacionales ratificados por Chile y que se encuentren
vigentes”.
Sin embargo, pese a que nuestra ley especial, la Ley de Matrimonio
Civil, reconoce que la facultad de contraer matrimonio es un derecho
humano si se tiene edad para ello, en su artículo 5° numerando 3° le quita
esa facultad a las personas dementes, y a quienes padecen un trastorno
mental que les impide de modo absoluto, formar la comunidad de vida que
implica el matrimonio. Derechamente discrimina a todas las personas
quienes se encuentran o pudieran encontrarse en alguna de esas
situaciones, ya que les impide ejercer un derecho humano que los demás sí
pueden ejercer, cual es exactamente la definición de discriminación que
hace la Convención Interamericana.
A mayor abundamiento, las Normas Uniformes, establecen
expresamente y en forma inequívoca, que el Estado debe (…) “velar por que
la legislación no establezca discriminaciones contra las personas con discapacidad
en lo que se refiere a las relaciones sexuales, el matrimonio y la procreación”.
Nos preguntamos, si se promulgó y publicó en 1997 el “Acuerdo con
Programa de las Naciones Unidas para el desarrollo sobre el proyecto del
Gobierno de Chile, denominado “Difusión de las Normas Uniformes sobre la
Igualdad de Oportunidades para las Personas con Discapacidad en los
principales sectores de opinión de Chile”, y luego en el año 2002 se
promulgó y publicó la “Convención Interamericana para la eliminación de
todas formas de discriminación contra las personas con discapacidad”,
cómo es posible que en el año 2004 se haya aprobado y publicado la Ley N°
19.947 sobre Matrimonio Civil, conteniendo los impedimentos dirimentes ya
analizados, tan evidentemente discriminatorios y contrarios incluso, a
nuestra Constitución.

36
Revisada la historia fidedigna de la Ley N° 19.947, no
encontramos discusión específica sobre la posibilidad de que el numerando
3° del artículo 5° pudiera ser discriminatorio. Sí encontramos, durante el
segundo trámite constitucional, en el Informe 5847 de la Comisión de
Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento, mención al hecho que el
impedimento es demasiado amplio para ser aplicado por un juez civil, así
como también la inconveniencia de legislar basándose en el Derecho
Canónico. En efecto, el informe señala que el Honorable Senador señor
Viera-Gallo recordó “(…) que, durante la discusión en la Cámara de Diputados,
varios de sus miembros no fueron partidarios de incorporar estas causales, por
estimar que son demasiado amplias para ser aplicadas por un juez civil.” Luego, el
informe señala lo siguiente: “El Honorable Senador señor Moreno declaró que,
sin perjuicio del respeto que le merece el derecho canónico, tiene dudas sobre la
conveniencia de legislar basándose en él.
El Honorable Senador señor Espina repuso que no se trata de tomar el
derecho canónico como fuente para legislar en Chile, pero que, sin perjuicio del
criterio que se adopte respecto del divorcio, hay un grupo importante de ciudadanos
que, al verse enfrentados a una crisis matrimonial, optarán por la nulidad por
razones de índole religiosa, por lo cual es bueno contemplar también esa salida.”34
A nuestro entender, el legislador quiso equiparar las causales de
nulidad de matrimonio contempladas en el Código de Derecho Canónico de
1983, a la Ley de Matrimonio Civil, a fin de que las personas que no aceptan
el divorcio por razones religiosas, pudieran de todos modos tener una vía
jurídica que les permitiera rehacer sus vidas en caso de ruptura matrimonial
acorde a su religión, sin pensar que el Código de Derecho Canónico no
necesariamente recoge los principios, derechos fundamentales,
resoluciones y recomendaciones de las Naciones Unidas en determinados

34
Primer Informe Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento N° 5847, recaído en
el Proyecto de Ley, en segundo trámite constitucional, que establece una nueva ley de matrimonio
civil, pág. 45.

37
temas. Esto resulta notorio en cuanto a los derechos de los enfermos y
discapacitados mentales.

38
PROCREACION

Como hemos expresado antes, la estigmatización y la discriminación


existente en contra de las personas que sufren discapacidad mental, ha sido
llevada a extremos en la historia, en cuanto a llegar a impedirles tener
descendencia por razones de tipo eugenésico.
En nuestro país, de acuerdo al análisis realizado en el capítulo sobre
el matrimonio, la ley de matrimonio civil impide contraer matrimonio de
personas que padecen una enfermedad mental que les impida formar la
comunidad de vida que implica el matrimonio, potencialmente limitando el
ejercicio de derechos fundamentales de cualquier persona que sufra una
enfermedad mental y con mayor razón, de personas con discapacidad
mental. El fundamento de esta norma sería, precisamente, de tipo
eugenésico: se trata de desanimar a las personas con enfermedades
mentales a tener hijos, pero en definitiva como no se puede impedir que
estas personas tengan relaciones sexuales, en el fondo lo que la norma
referida limita no es la procreación misma, sino la filiación legítima.
Cabe preguntarse si acaso en Chile se desanima también, o se
impide de alguna manera, la procreación misma de personas con
discapacidad mental.
En relación a este tema, existe la resolución exenta N° 2326 del
Ministerio de Salud, de 9 de Diciembre del año 2000, que fija directrices
para los servicios de salud sobre esterilización femenina y masculina, la que
en su artículo 7° señala lo siguiente:
“7º.- La esterilización de personas en edad reproductiva que padecen de una
enfermedad discapacitante que les produzca carencia de discernimiento, se
efectuará de conformidad a lo establecido en los artículos 20 y siguientes del
decreto Nº 570 de 2000, del Ministerio de Salud, que reglamenta la internación de

39
las personas con enfermedades mentales y los establecimientos que la
proporcionan.”
Esta norma permite la esterilización de personas con enfermedad
discapacitante que produzca carencia de discernimiento, es decir, personas
con discapacidad mental, sin su consentimiento, remitiéndonos al Decreto
N° 570 del año 2000 en cuanto al procedimiento mediante el cual debe
realizarse.
El Decreto N° 570 referido, en sus artículos 20 y siguientes, señala:
“SUBTITULO 1°
DEL CONSENTIMIENTO PARA TRATAMIENTOS.
ARTICULO 20.- Consentimiento para tratamiento es la autorización que
una persona otorga en forma voluntaria, a la propuesta del plan de tratamiento que
le indica el médico a cargo y a sus variaciones.
Esta autorización deberá estar basada en el conocimiento de los
fundamentos que hacen aconsejable tal tratamiento o procedimiento, los propósitos,
riesgos y efectos directos y colaterales, incluyendo las posibilidades de éxito de
otras alternativas terapéuticas existentes y la factibilidad de su realización.
ARTICULO 21.-Toda persona internada, cuya capacidad de decisión no se
encuentre gravemente comprometida por su enfermedad o afección, podrá decidir
por sí misma, aceptando o rechazando en forma libre y voluntaria y con debido
conocimiento de causa, el plan de tratamiento que se le ofrezca.
Corresponderá al médico tratante resolver acerca de la capacidad de
consentir del paciente, así como entregar en su caso, la información que sea
necesaria, para que éste alcance el conocimiento a que se refiere el artículo
precedente, de acuerdo a su capacidad de comprensión.
ARTICULO 22.- Sólo podrá aplicarse un tratamiento, siempre que no sea
irreversible, sin el consentimiento previo e informado del paciente, en los siguientes
casos:

40
a) Si la persona es un menor, caso en el cual el consentimiento deberá
otorgarse por su representante legal y/o la persona que actuará como su apoderado
en la relación con el equipo tratante y el establecimiento que lo acoge.
b) Si la persona, está inconsciente y/o requiere del tratamiento en forma
urgente para preservar su salud o su vida.
c) Si se trata de un paciente internado en conformidad al artículo 15.
d) Si la persona es mayor de edad y ha sido evaluada por su médico tratante
como incapaz de consentir, de la manera prevista en el artículo 21, se solicitará la
anuencia del familiar que actúa como apoderado conforme al artículo 16. Si este no
existe se informará al director del establecimiento, quién deberá consignar su
opinión concordante por escrito en la historia clínica.
ARTICULO 23.- La persona que ha consentido en un tratamiento puede
retractarse de ello, caso en el cual, el médico tratante deberá explicar al paciente o
al familiar o persona que se ha hecho responsable como apoderado, conforme al
artículo 16, las consecuencias que tal interrupción pudiere ocasionarle.
De persistir la negativa, si el médico tratante considera que el paciente ha
perdido su capacidad de consentir o que la interrupción del tratamiento puede
afectar gravemente el curso de la enfermedad, deberá solicitar una segunda opinión
a un médico psiquiatra interconsultor y, además, al director del establecimiento,
consignándose ambas opiniones en la ficha clínica del paciente.
En este caso, si las opiniones a que se refiere el inciso anterior, fueren
concordantes con la suya, el médico tratante podrá continuar el tratamiento en la
forma propuesta, sin contar con el consentimiento del paciente ni de su apoderado,
hasta por un plazo de treinta días, al cabo de los cuales, de persistir la negativa,
será suspendido.
ARTICULO 24.- Los siguientes tratamientos requerirán siempre de un
consentimiento específicamente referido a ellos, otorgado por el paciente o, cuando
corresponda, por la persona con el carácter de apoderado a que se refiere el
artículo 16 o, en su defecto, de una segunda opinión psiquiátrica que ratifique la
indicación clínica, la que deberá estamparse en la ficha correspondiente:

41
a) Terapia electroconvulsivante, cada serie de una o más aplicaciones.
b) Administración de medicamentos que siendo necesarios, produzcan
efectos colaterales previamente experimentados como difícilmente tolerables por el
paciente y/o modificaciones de su comportamiento o rendimiento que le signifiquen
desventajas
c) Tratamientos aversivos destinados a la modificación de conductas.
ARTICULO 25.- Requerirán siempre del consentimiento establecido en el
artículo anterior que ratifique la del médico tratante, lo que deberá estamparse en
la ficha clínica del paciente, los tratamientos o procedimientos irreversibles,
considerándose tales, a aquellos cuyos procesos o resultados signifiquen cambios
físicos o mentales de ese carácter. En estos casos los antecedentes serán remitidos
al conocimiento de la Comisión aludida en el artículo 59, en resguardo de los
derechos del paciente.
Dentro de este grupo, se considerarán los siguientes:
a) Psicocirugía o cirugía aplicada al tejido cerebral, con el fin de suprimir o
modificar funcionamientos o conductas del paciente.
b) Aplicación de mecanismos terapéuticos en el paciente, tales como
hormonas de carácter persistente, con el propósito de reducir o suprimir el impulso
sexual.
c) Aplicación de técnicas de esterilización.
d) Cualquier otra forma de tratamiento irreversible.
La aplicación de las técnicas a que se alude en las letras a), b) y c) del inciso
anterior así como la irreversibilidad de cualquier forma de tratamiento serán
determinadas por resolución del Ministerio de Salud.“
Es decir, la resolución exenta N° 2326 de 9 de Diciembre de 2000,
autoriza la esterilización de personas que sufren una enfermedad mental
discapacitante sin su consentimiento, o contra su voluntad, siempre y
cuando se cumplan los siguientes requisitos, establecidos en el Decreto
Supremo N° 570 del año 2000:

42
1) Que la persona padezca una enfermedad mental
discapacitante, independientemente de si ha sido
declarada como discapacitada mental. Basta con tener la
enfermedad.
2) Que haya sido evaluada como incapaz de
consentir, por su médico tratante.
3) Que se cuente con el consentimiento de la
persona que actúa como apoderado del enfermo, (que
puede o no ser su representante legal) o con una segunda
opinión psiquiátrica.
4) Que se remitan los antecedentes a la Comisión
Nacional de Protección de las Personas Afectadas de
Enfermedades Mentales, del Ministerio de Salud. (artículo
59 DTO 570).
A nuestro entender, tanto la resolución exenta N° 2326 antes referida,
como el Decreto N° 570, son contrarios a derecho, ya que a partir de la
publicación de la Ley N° 20.120, quedó prohibida toda práctica eugenésica,
salvo la conserjería genética, y además vulneran el derecho a la integridad
física, establecido por el artículo 19 N° 1 de la Constitución Política de la
República; el derecho a la igualdad ante la ley, establecido por el artículo 19
N°2 de la Constitución, el que señala que ni la ley ni autoridad alguna
podrán establecer diferencias arbitrarias, el derecho a la igual protección de
la ley en el ejercicio de sus derechos, establecido en el artículo 19 N°3 de la
Constitución Política de la República, y la presunción de capacidad,
establecida por el artículo 1446 del Código Civil.
La esterilización es un procedimiento médico irreversible, mediante el
cual la persona a quien se le practica queda privada por toda su vida, de la
posibilidad de procrear.
La declaración de incapacidad para consentir de una persona,
equivalente jurídico de la interdicción –la que en definitiva le impide ejecutar

43
actos jurídicos- debe ser hecha en un juicio legalmente tramitado sobre
interdicción, por un Tribunal competente, y nunca por un médico. Sin
embargo, aún cuando se tratara de una persona declarada interdicta, ningún
médico ni curador podría jamás autorizar o consentir en la esterilización de
la persona interdicta, a menos que fuera por una necesidad imperiosa para
preservar su salud o su vida.
El hecho que la resolución N° 2326 y el Decreto N° 570 establezcan
un procedimiento especial para declarar incapacidad para consentir
específica para la esterilización, y sólo para personas que sufran
enfermedades mentales discapacitantes, sin que siquiera se haya declarado
la discapacidad mental mediante el procedimiento establecido por la Ley
18.600 y su reglamento, constituye una discriminación totalmente arbitraria,
cuyo fin parece ser el de facilitar la esterilización de personas que sufren
enfermedades mentales.
Entendemos que desde el punto de vista social, y de la familia de la
persona discapacitada, resulta tremendamente complejo el tema de la
procreación, sobre todo cuando la persona con discapacidad no puede
hacerse cargo del cuidado de sus hijos. Sin embargo, no se pueden
sacrificar derechos esenciales, inherentes a toda persona humana, por
compleja o difícil que sea la situación.
A mayor abundamiento, y en relación al derecho internacional, nos
llama profundamente la atención el hecho que en el año 2000 se haya
permitido expresamente la esterilización involuntaria – o forzada- de
personas que padecen enfermedades mentales discapacitantes, en
circunstancias que las Normas Uniformes sobre la Igualdad de
Oportunidades para las Personas con Discapacidad del año 1996 ya
mencionadas, cuyo Programa de Difusión fue acordado por Chile con las
Naciones Unidas mediante DTO N° 854 de 1997, del Ministerio de
Relaciones Exteriores, establecen expresamente en su artículo 9°
numerando 2, lo siguiente :

44
“Las personas con discapacidad no deben ser privadas de la oportunidad de
experimentar su sexualidad, tener relaciones sexuales o tener hijos.”
Nos parece discriminatorio que la resolución exenta establezca un
procedimiento para esterilizar a personas con enfermedad mental
discapacitante, en circunstancias que las Normas Uniformes antes referidas,
se aplican a toda persona con discapacidad, sin ninguna distinción con
respecto a que si se trata de discapacidad física, sensorial o mental. La
persona que sufre discapacidad mental tiene derecho a vivir una vida digna,
a no ser discriminada, a ejercer sus derechos y libertades fundamentales en
igualdad de condiciones con los demás seres humanos.
Por su parte, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de
las Naciones Unidas, publicado en Chile mediante Decreto N° 778 el 29 de
Abril de 1989, señala en su artículo 7°, lo siguiente:
“Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o
degradantes. En particular, nadie será sometido sin su libre consentimiento a
experimentos médicos o científicos”.
Al respecto, el Comité de Derechos Humanos en sus observaciones
finales sobre Eslovakia, el 22 de Agosto del año 2003, señala en su
numerando 12, lo siguiente:
“12. Pese a las respuestas verbales y por escrito proporcionadas por la
delegación, el Comité sigue preocupado por los informes sobre esterilización
forzada o efectuada bajo coacción de mujeres romaníes. En especial, el Comité
lamenta que en sus respuestas por escrito presentadas después del examen oral del
informe, el Estado Parte no haya rechazado ni admitido claramente violaciones del
principio del consentimiento pleno y fundamentado, limitándose a afirmar que en
una investigación realizada en las salas de maternidad y en los departamentos de
ginecología de 12 hospitales no se habían encontrado pruebas de infracción de
“indicación médica” de esterilización. La referencia hecha, en la misma
comunicación, a que no se cumplieron todos los actos administrativos en cada uno

45
de los casos parece equivaler a una admisión implícita de violaciones del requisito
del consentimiento pleno y fundamentado (arts. 7, 26).
El Estado Parte deberá adoptar todas las medidas necesarias para
investigar todos los presuntos casos de esterilización forzada o bajo coacción,
publicar los resultados, proporcionar los remedios eficaces a la víctima y prevenir
en el futuro todos los casos de esterilización sin consentimiento pleno y
fundamentado.” 35
Es decir, la Comisión de Derechos Humanos ha establecido que los
casos de esterilización forzada constituyen una violación al derecho
establecido en el artículo 7° antes referido, y al artículo 26, que establece lo
siguiente:
“Todas las personas son iguales ante la ley y tienen derecho sin
discriminación a igual protección de la ley. A este respecto, la ley prohibirá toda
discriminación y garantizará a todas las personas protección igual y efectiva contra
cualquier discriminación por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión,
opiniones políticas o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición
económica, nacimiento o cualquier otra condición social”.
A mayor abundamiento, los Principios para la protección de los
enfermos mentales y para el mejoramiento de la salud mental, acordados
en 1991 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, señalan en su
Principio N° 9, numerando 12, lo siguiente:
“Nunca podrá aplicarse la esterilización como tratamiento de la enfermedad
mental”.
Sin embargo, de acuerdo al contenido de la resolución exenta N°
2326, la persona que sufre una enfermedad mental discapacitante y que
haya sido evaluada como incapaz de consentir por un psiquiatra, puede
perfectamente bien ser esterilizada, privada de su derecho a procrear y

35
En
http://www.unhchr.ch/tbs/doc.nsf/(Symbol)/f85ab560b3efdb83c1256f42003b7879?Opendocument
sitio consultado el 12 de Octubre de 2006 a las 13:26.

46
vulnerada en su derecho a la integridad física, en contra de su voluntad y
sólo a petición de familiares o terceras personas y cumpliendo con una serie
de requisitos dentro de los cuales no se encuentra contemplada la
participación o defensa de un abogado.
Evidentemente entonces, en Chile no se está respetando el Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos, ni los Principios referidos, que
constituyen a lo menos recomendaciones de las Naciones Unidas y muy
probablemente derecho internacional consuetudinario. Nuestra normativa no
sólo permite la esterilización de personas con enfermedades mentales sin
su consentimiento, sino que lo hace como parte del tratamiento de la
enfermedad mental ya que la decisión en definitiva depende de un médico
psiquiatra.
Por último, debemos decir que la esterilización forzada se efectúa en
Chile conforme a lo señalado, con anuencia del Estado, que ha dado
apariencia de legalidad a un acto completamente ilegal que constituye un
trato inhumano y degradante inferido a un grupo de personas. Y esto se
realiza no sólo con anuencia del Estado sino con participación activa
mediante la Comisión referida en el artículo 59 del decreto 570, y como
parte de las políticas de salud del país. Esta situación nos parece de la
mayor gravedad, ya que estos procedimientos de esterilización forzada
podrían llegar a constituir incluso, el delito internacional de genocidio.
En efecto, la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito
de Genocidio, publicada en el Diario Oficial el 11 de Diciembre de 1953
mediante Decreto N° 316, establece en su artículo II letra d) que se entiende
por genocidio “Medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del
grupo”.
Esta Convención, como muchas otras normas de carácter
internacional, tiene por objeto impedir que se repitan las atrocidades
cometidas por Adolf Hitler, entre muchas otras, las esterilizaciones forzadas.
Recordemos que el 14 de Julio de 1933, el gobierno nazi aprobó la Ley para

47
la Prevención del Surgimiento de Enfermedades Hereditarias que facilitó la
esterilización forzosa de personas física o mentalmente impedidas. Esta ley
institucionalizó el concepto eugenésico de la “vida que no merece la vida” y
proporcionó las bases para la esterilización involuntaria de 350.000
enfermos mentales reales o potenciales en Alemania, entre 1934 y 1939. 36-
37

Las esterilizaciones forzadas de personas que sufren enfermedades


mentales, quienes no pueden defenderse por sí mismas y constituyen por
tanto un grupo de seres humanos extremadamente vulnerable, simplemente
no deben hacerse sino por razones de protección de su salud física, por
indicación ginecológica y nunca por indicación psiquiátrica ni a petición de
familiares o de otras personas. La esterilización no forma parte de ningún
tratamiento en salud mental, y sólo tiene por objeto evitar la procreación.
Objetivamente, aún cuando se revista de fines aparentemente benéficos,
como por ejemplo evitar que nazcan niños quienes no podrán ser cuidados
por sus padres, y aunque se revista de una apariencia de legalidad
mediante decretos y resoluciones, constituye eugenesia pues en la práctica
se evita el nacimiento de personas con enfermedades mentales de origen
genético.

36
En http://www.ushmm.org/wlc/article.php?lang=sp&ModuleId=10007179 , sitio consultado el 15
de Octubre de 2006 a las 00:33 hrs.
37
En http://www.txoriherri.com/nazis.htm , sitio consultado el 15 de Octubre de 2006 a las 00:45
hrs.

48
DISCAPACIDAD MENTAL Y DERECHO DE ALIMENTOS

Todas las personas con discapacidad mental, sean niños o adultos,


tienen derecho a recibir una pensión alimenticia en la medida que sus
propios ingresos no sean suficientes para sustentarse.
A las personas adultas que tienen discapacidad mental les resulta
muy difícil encontrar trabajo debido a su condición de salud, y por la
discriminación que sufren a la que nos referimos en la introducción; quienes
tienen discapacidad severa o grave pueden encontrarse completamente
impedidos de realizar labores remuneradas debido a su condición; quienes
tienen una discapacidad discreta (leve) o moderada pueden estar en
condiciones de trabajar, pero sus ingresos son muy bajos, llegando incluso
a ser inferiores al ingreso mínimo legal. Esta situación se encuentra
permitida por la legislación nacional, tanto es así que el artículo 16 de la Ley
N° 18.600 sobre Deficientes Mentales, señala:
“En el contrato de trabajo que celebre la persona con discapacidad mental,
podrá estipularse una remuneración libremente convenida entre las partes, no
aplicándose a este respecto las normas sobre ingreso mínimo”.
Debido a esta situación, y a que los procedimientos sobre demandas
de pensiones alimenticias de personas con discapacidad mental tienen
regulación especial, nos parece de interés analizar este tema.
Veamos ahora, algunas particularidades de la Ley 18.600 y 19.284,
que regulan un procedimiento especial para demandar alimentos a favor de
discapacitados mentales.

QUIENES PUEDEN EJERCER LA ACCION


La demanda de alimentos se interpone ante el Tribunal de Familia del
domicilio del alimentante o del alimentario, a elección de este último. Puede
ejercer la acción tanto la persona que sufre discapacidad, como su
representante legal, todo conforme a las normas generales.

49
Sin embargo, existe una disposición especial en la Ley N° 18.600,
artículo 17, que establece que “En los juicios de alimentos seguidos a favor de
las personas con discapacidad mental, la acción podrá ser deducida, en su
representación, por el Defensor Público o por las personas naturales o jurídicas a
cuyo cuidado o cargo se encuentren, siempre que, tratándose de personas jurídicas,
su finalidad sea la atención, protección, educación, rehabilitación o capacitación
del mentalmente impedido”.
Esto significa que existe una representación legal especial en el caso
de las personas que sufren discapacidad mental declarada por el COMPIN
(Comisión de Medicina Preventiva e Invalidez del Ministerio de Salud).
Cualquier persona natural que se encargue del cuidado del enfermo, puede
demandar de alimentos a su favor, sin necesidad de poder o mandato
especial, ni otra cosa que probar en el transcurso del juicio que
efectivamente se encarga del cuidado de la persona a cuyo favor se
solicitan alimentos. Cabe hacer notar que esta representación no habilita al
cuidador a administrar la pensión alimenticia, sino solo a demandarla. Para
poder administrar la pensión, será necesario que sea curador provisorio,
conforme a las normas especiales contenidas en la Ley N° 18.600, o
curador definitivo para lo cual deberá declararse la interdicción de la
persona con discapacidad, conforme a lo dispuesto por el Código Civil, Ley
N° 18.600 y Ley N° 19.284 sobre Tribunales de Familia.
Lamentablemente la Ley N° 18.600 prácticamente no se utiliza pese
a la enorme cantidad de personas quienes necesitan una pensión
alimenticia para poder sobrevivir y que se encuentran internados en
hogares. Pensemos por ejemplo, en las personas de tercera edad, quienes
sufren de mal de Alzheimer o demencia senil, cuya discapacidad podría ser
declarada sin ninguna dificultad, y la persona jurídica a cuyo cuidado se
encuentren demandar la pensión.

50
QUIÉNES DEBEN PAGAR LA PENSION

El artículo 321 del Código Civil establece a quienes se puede


demandar por pensión de alimentos, es decir, quienes tienen legitimación
pasiva y por tanto deben otorgar esta pensión, y dispone lo siguiente:
“Se deben alimentos:
1° Al cónyuge
2° A los descendientes
3° A los ascendientes
4° A los hermanos, y
5° Al que hizo una donación cuantiosa, si no hubiere sido rescindida
o revocada.”

Luego, el artículo 326 del Código Civil establece un orden de


prelación, y señala lo siguiente:
“El que para pedir alimentos reúna varios títulos de los enumerados en el
artículo 321, sólo podrá hacer uso de uno de ellos, en el siguiente orden:
1° El que tenga según el número 5°.
2° El que tenga según el número 1°.
3° El que tenga según el número 2°.
4° El que tenga según el número 3°.
5° El del número 4° no tendrá lugar sino a falta de todos los otros.
Entre varios ascendientes o descendientes debe recurrirse a los de próximo
grado, como también entre varios obligados por un mismo título, el juez distribuirá
la obligación en proporción a sus facultades. Habiendo varios alimentarios respecto
de un mismo deudor, el juez distribuirá los alimentos en proporción a las
necesidades de aquéllos.
Sólo en caso de insuficiencia de todos los obligados por el título preferente,
podrá recurrirse a otro”.

51
Es decir, en cuanto a la legitimación pasiva y al orden de prelación
que debe seguirse para obtenerla, se deben aplicar las reglas generales
contenidas en los artículos 321 y siguientes del Código Civil, y las de la Ley
N° 14.908 sobre Abandono de Familia y Pago de Pensiones Alimenticias.

MONTO DE LA PENSIÓN.
Estimamos que tiene especial importancia para la persona que tiene
discapacidad mental, el monto de la pensión que se le otorgue, pues éste le
permitirá o no, sustentarse y especialmente poder pagar sus gastos de
salud.
La regla general en materia de pensiones alimenticias, es que el
monto de la pensión debe permitir al alimentario subsistir modestamente de
un modo correspondiente a su posición social, de acuerdo a lo preceptuado
por el artículo 323 del Código Civil, y se calcula tomando en consideración
la capacidad económica del alimentante, de acuerdo a lo dispuesto por el
artículo 326 del Código Civil ya citado.
Sin embargo, al tratarse de personas con discapacidad mental, las
normas contenidas en los artículos 321 y siguientes del Código Civil y Ley
N° 14.908 sobre Abandono de Familia y Pago de Pensiones Alimenticias,
deben aplicarse conjuntamente con las normas contenidas en la Ley N°
18.600 sobre Discapacidad Mental (llamada ley de Deficientes Mentales) y
la Ley N° 19.284 que Establece Normas para la Plena Integración Social de
Personas con Discapacidad.
La Ley N° 18.600 establece en el primer inciso de su artículo 1° que:
“La prevención, rehabilitación y equiparación de oportunidades constituyen
derechos para la persona con discapacidad mental y deberes para su familia y la
sociedad en su conjunto”. Por su parte, la Ley N° 19.284 en su artículo 2°,
inciso 1° señala: “La prevención de las discapacidades y la rehabilitación
constituyen una obligación del Estado y, asimismo, un derecho y un deber de las
personas con discapacidad, de su familia y de la sociedad en su conjunto”.

52
Siendo la Ley N° 19.284 ley especial referida en general a las
personas con discapacidad (que puede ser física, sensorial o mental), y la
Ley N° 18.600 aún más específica pues se refiere exclusivamente a quienes
sufren discapacidad mental, al interpretar y aplicar la normativa relacionada
con pensiones alimenticias en su conjunto, estas leyes especiales deben
primar por sobre las normas generales. Además, la Ley N° 18.600 fue
publicada en el año 1987, y modificada en cuanto a los derechos y
procedimiento de demandas por pensión alimenticia en el año 2001,
mientras que el texto refundido de la Ley N° 14.908 sobre Abandono de
Familia y Pago de Pensiones Alimenticias, fue publicado en el año 2000. Es
decir, las normas que otorgan el derecho a prevención y rehabilitación
deben aplicarse por sobre la Ley N° 14.908 en el caso de que exista
contradicción entre unas y otra, tanto por ser normas especiales como por
ser posteriores.
De acuerdo al texto expreso tanto de la Ley N° 18.600 como de la
Ley N° 19.284, nos resulta bastante claro que el derecho a prevención y
rehabilitación de la discapacidad mental constituye primordialmente un
deber de la familia que se cumplirá, cuando sea necesario, a través del
pago de una pensión alimenticia a favor de la persona con discapacidad. En
el cálculo del monto, por tanto, el Juez deberá considerar el costo de la
rehabilitación y de la prevención, así como todas las demás necesidades del
alimentario. De lo contrario, el derecho a la rehabilitación y prevención no
podría ejercerse en la realidad.
Dentro del concepto de prevención y rehabilitación, estimamos que
deberán considerarse los costos de educación y de atenciones médicas,
psicológicas, psicopedagógicas, de terapia ocupacional, kinesiología y de
toda otra atención de profesionales afines a la medicina que la persona
enferma requiera según las indicaciones de su médico tratante;
medicamentos, internaciones psiquiátricas, ISAPRE si corresponde, co-
pagos, y en general todos los gastos relacionados con la salud y la

53
necesidad de educación normal, especial y/o rehabilitación social. El
concepto de subsistir modestamente de un modo correspondiente a la
posición social, se aplicará en relación al sistema de salud al que se
encuentre afiliado o al que pertenezca la persona que sufre discapacidad.
Algunos se atenderán en el sistema público, otros a través del plan AUGE
(hasta este momento sólo quienes tienen discapacidad a causa de
esquizofrenia y depresión bipolar), y otros en el sistema privado, sea a
través de ISAPRE o en forma particular.
A nuestro entender, existe una contradicción sustantiva
importantísima entre las leyes especiales y la Ley N° 14.908, relacionada
con el monto máximo de las pensiones alimenticias. En efecto, la Ley N°
14.908 en su artículo 7° inciso 1°, señala:
“El tribunal no podrá fijar como monto de la pensión una suma o porcentaje
que exceda del cincuenta por ciento de las rentas del alimentante”.
Cabe preguntarse, qué ocurriría en el caso que las necesidades de
salud del alimentario superan el cincuenta por ciento de las rentas del
alimentante, situación que no es infrecuente dados los altos costos de la
salud mental privada en Chile. De hecho, puede suceder que siendo
demandados todos los obligados según el artículo 321 del Código Civil, las
pensiones establecidas a favor de la persona con discapacidad no alcancen
para satisfacer sus necesidades.
En virtud de lo anteriormente expresado, estimamos que el monto
máximo de pensiones alimenticias determinado por la norma del artículo 7°
inciso 1° de la Ley N° 14.908 no es aplicable cuando el alimentario tiene una
discapacidad. No sólo por tratarse de leyes especiales y posteriores, sino
porque el bien jurídico que se protege es superior. En estricto rigor, el bien
jurídico que se intenta proteger al otorgar a las personas con discapacidad
mental el derecho a la prevención y rehabilitación, es el derecho a la vida y
a la integridad física y psíquica, que el artículo 19 N° 1 de la Constitución

54
Política de la República asegura a todas las personas. El Profesor Enrique
Evans de la Cuadra, en su libro “Los Derechos Constitucionales”38, señala:
“La vida, por ser el don primario que Dios ha dado al hombre, y por ser la
fuente de sus demás atributos, está cautelada por la institucionalidad constitucional
y legal desde que se inicia la gestación”.
Luego, el mismo autor citando al profesor Manuel Guzman39, señala:
“Entendemos por derecho a la vida la facultad jurídica, o poder, de exigir la
conservación y la protección de la vida humana, o sea, de ese estado de actividad
sustancial propio del hombre.
(…) Por la naturaleza de ese derecho, actúa erga omnes, como pretensión
genérica frente a todos, que aparecen obligados a respetar ese bien. La voluntad del
titular del derecho a la vida tiende a un objeto, que es la vida misma. A ese bien, el
derecho objetivo le dispensa su tutela o protección. La vida humana como bien
jurídico consiste, así, en la existencia física, biológica de ese ser (…) Aparece la
vida humana, como un bien único, primario y fundamental.
El derecho a la vida comprende el derecho a la integridad, a la salud, a la
legítima defensa.”
En consecuencia, siendo el derecho a la prevención y rehabilitación
un derecho primordial, absoluto, que emana directamente del derecho a la
vida consagrado por nuestra Constitución en su artículo 19 N° 1, y en
cambio, el monto máximo de las rentas del alimentante un asunto
relacionado con su propia posición social o económica, estimamos que
también por este fundamento el monto máximo del artículo 7° de la Ley N°
14.908 no es aplicable cuando se trata de pensiones alimenticias a favor de
personas con discapacidad mental. En el fondo, el o los alimentantes –
familiares- tienen el deber de sacrificar su propia calidad de vida si es
necesario, por el bien del alimentario.

38
EVANS de la Cuadra Enrique, “Los Derechos Constitucionales”, Tomo I, tercera edición
actualizada por Eugenio Evans Espiñeira, pág. 113. Editorial Jurídica, año 2004.
39
Op. Cit. , pág. 114.

55
Respecto de alimentos a favor de discapacitado mental, con
aplicación de la Ley N° 18.600, encontramos un solo fallo, del Tercer
Juzgado de Menores de Santiago dictado en la causa rol 663-2004, y
confirmado por la I. Corte de Apelaciones de Santiago con fecha 26 de Julio
del 2006. El alimentante tenía tres hijos alimentarios, uno de los cuales
tenía discapacidad mental de 70%, permanente. Los ingresos del padre
ascendían a la suma de $ 1.853.982 (un millón ochocientos cincuenta y tres
mil novecientos ochenta y dos pesos). Las necesidades del alimentario “(…)
fueron avaluadas por sobre $ 1.000.000 sin considerar una crisis de su estado
general que obligaría a hospitalizarlo y un tratamiento en el sistema privado”. La
sentencia estableció una pensión alimenticia a favor del joven
discapacitado, por la suma equivalente a 6,8 ingresos mínimos
ascendientes a la fecha del fallo a $ 867.000 (ochocientos sesenta y siete
mil pesos), estableciéndose además que “Se hace presente que la pensión de
alimentos establecida será por toda la vida del alimentario en virtud de la
declaración y resolución de la Comisión de Medicina Preventiva e Invalidez del
Ministerio de Salud del Servicio de Salud Oriente”.
Si bien es cierto que la sentencia aludida fija la pensión alimenticia en
casi el 47% de las rentas del alimentante, y por tanto no supera el
porcentaje máximo establecido por la ley, no es menos cierto que éste tenía
dos cargas más, quienes a la fecha de la sentencia no habían demandado
alimentos. Sin señalarlo expresamente, entendemos que la sentencia deja
al alimentante en situación de tener que pagar por sus tres hijos, una suma
superior al cincuenta por ciento de sus rentas, en aplicación de las leyes
especiales señaladas.

56
PROCEDIMIENTO DE INTERDICCIÓN

Como se ha señalado anteriormente, la discapacidad mental no es


sinónimo de interdicción ni de incapacidad para ejecutar actos jurídicos. La
discapacidad mental es una condición de la persona, que le dificulta o le
impide desenvolverse en la vida, en lo social, laboral o educacional, en
iguales condiciones que los demás.
Por otra parte, la declaración de discapacidad se hace a partir de la
disminución de un tercio de la capacidad de la persona, por lo tanto existen
personas con discapacidad mental de 33%, 40%, 50%, hasta llegar al 100%
que corresponde a una persona que esté, por ejemplo, en estado de coma y
por lo tanto no puede realizar ninguna función mental.
También se hace la distinción entre discapacidad permanente, que es
aquella en la cual la persona que la sufre no tendrá mejoría en el futuro, y la
discapacidad de tipo transitorio.
Por último, aunque la normativa no hace distinción alguna entre
discapacidad mental, intelectual y/o psíquica, cabe hacer presente, que
según la enfermedad que causa discapacidad, la persona que la sufre
puede tener una disminución de la inteligencia, como en el caso de las
personas que sufren Síndrome de Down, una alteración significativa por
períodos del estado del ánimo que puede llegar a veces a la psicosis, como
en el caso del Trastorno Bipolar, o una demencia permanente, como es el
caso de la demencia senil.
Cabe recordar también, que debido a los grandes avances de la
psiquiatría, muchas enfermedades mentales que antiguamente eran
consideradas como sinónimo de demencia absoluta y sin posibilidades de
mejoría, hoy en día tienen tratamientos que le pueden permitir a la persona
que la sufre llevar una vida normal la mayor parte del tiempo. Dentro de
estas enfermedades están la esquizofrenia y el trastorno bipolar.

57
Por lo tanto, el sólo hecho que una persona esté declarada
discapacitada no parece ser suficiente para que se declare la interdicción
por demencia, ya que no todos son dementes.
Sin embargo, la Ley N° 19.954 del 14 de Julio de 2004, modificó la
Ley N° 18.600 sobre Deficientes Mentales estableciendo un procedimiento
especial para la declaración de interdicción por demencia de las personas
cuya discapacidad mental ha sido declarada.
En efecto, el artículo 4° de la Ley N° 18.600 establece en su inciso 2°
que:
“Cuando la discapacidad mental de una persona se haya inscrito en el
Registro Nacional de la Discapacidad, su padre o madre podrá solicitar al juez que,
con el mérito de la certificación vigente de la discapacidad, otorgada de
conformidad al Título II de la ley N° 19.284, y previa audiencia de la persona con
discapacidad, decrete la interdicción definitiva por demencia y nombre curador
definitivo al padre o madre que la tuviera bajo su cuidado permanente. Si el
cuidado permanente lo ejercen los padres de consuno, podrá deferir la curaduría a
ambos. El juez procederá con conocimiento y previa citación personal y audiencia
del discapacitado. En caso de ausencia o impedimento de los padres, los parientes
más cercanos podrán proceder de igual forma, sin perjuicio de lo establecido en el
artículo 18 bis. Se aplicarán a la persona discapacitada interdicta lo que prevén los
artículos 440 y 453 del Código Civil para la guarda del menor adulto y del
disipador, respectivamente. La suma de dinero que se asigne al discapacitado para
sus gastos personales podrá ser fijada prudencialmente por el mismo curador, de
acuerdo con su grado de discapacidad. La persona interdicta podrá celebrar
contratos de trabajo con la autorización del curador”.
La Ley N° 19.968 publicada el 30 de Agosto del 2004 sobre
Tribunales de Familia, otorgó la competencia a estos Tribunales para los
juicios por interdicción, por lo tanto este procedimiento debe hacerse ante
los Tribunales de Familia.

58
La solicitud de declaración de interdicción es un procedimiento no
contencioso, cuya reglamentación se encuentra establecida en el artículo
102 de la Ley N° 19.968, que señala lo siguiente:
“Artículo 102.- Del procedimiento aplicable. Los actos judiciales no
contenciosos cuyo conocimiento corresponda a los jueces de familia se regirán por
las normas de la presente ley y, en lo no previsto en ellas, por el Libro IV del
Código de Procedimiento Civil, a menos que resulten incompatibles con la
naturaleza de los procedimientos que esta ley establece, particularmente en lo
relativo a la exigencia de oralidad.
La solicitud podrá ser presentada por escrito y el juez podrá resolverla de
plano, a menos que considere necesario oír a los interesados. En este último caso,
citará a una audiencia, a la que concurrirán con todos sus antecedentes, a fin de
resolver en ella la cuestión no contenciosa sometida a su conocimiento.”
Existe una contradicción entre ambas normas, en cuanto a que si es
necesaria o no, la audiencia y citación personal del discapacitado. La Ley N°
18.600 establece claramente y en forma imperativa, que el juez procederá
con conocimiento y previa citación y audiencia personal, en cambio la Ley
N° 19.968 faculta al juez para resolver de plano y citar a una audiencia sólo
si lo considera necesario.
Para resolver esta contradicción, es necesario atender al principio de
especialidad, es decir, en este caso el hecho que la Ley N° 18.600 es ley
especial, y a cual de las dos es posterior pues puede haber una derogación
tácita. La Ley N° 19.968 publicada el 30 de Agosto del 2004, es posterior a
la modificación hecha a la Ley N° 18.600, que se publicó el 14 de julio del
2004, por lo tanto en estricto rigor podría existir una derogación tácita de la
exigencia de citación personal y audiencia de la persona discapacitada. Sin
embargo, la distancia en el tiempo entre una y otra es tan corta –un mes y
medio- que resulta evidente que al hacer la modificación de la Ley N°
18.600, el legislador conocía la tramitación del proyecto de la Ley N° 19.968,
que fue ampliamente discutida y por largo tiempo. A nuestro entender, por

59
lo antes señalado y además por protección de los derechos de la persona
discapacitada, debiera aplicarse lo establecido por la Ley N° 18.600, es
decir, se debe citar y escuchar a la persona cuya interdicción se solicita.
Por otra parte, los Principios para la protección de los enfermos
mentales y el mejoramiento de la atención de la salud mental, adoptados
por la Asamblea General de las Naciones Unidas mediante resolución
46/119, el 17 de Diciembre de 1991, establecen en su Principio 1,
numerando 6, lo siguiente:
“6. Toda decisión de que, debido a su enfermedad mental, una persona
carece de capacidad jurídica y toda decisión de que, a consecuencia de dicha
incapacidad, se designe a un representante personal se tomará sólo después de una
audiencia equitativa ante un tribunal independiente e imparcial establecido por la
legislación nacional. La persona de cuya capacidad se trate tendrá derecho a estar
representada por un defensor. Si la persona de cuya capacidad se trata no obtiene
por sí misma dicha representación, se le pondrá ésta a su disposición sin cargo
alguno en la medida de que no disponga de medios suficientes para pagar dichos
servicios. El defensor no podrá representar en las mismas actuaciones a una
institución psiquiátrica ni a su personal, ni tampoco podrá representar a un familiar
de la persona de cuya capacidad se trate, a menos que el tribunal compruebe que no
existe ningún conflicto de intereses. Las decisiones sobre la capacidad y la
necesidad de un representante personal se revisarán en los intervalos razonables
previstos en la legislación nacional. La persona de cuya capacidad se trate, su
representante personal, si lo hubiere, y cualquier otro interesado tendrán derecho a
apelar esa decisión ante un tribunal superior.”
Nos llama profundamente la atención, que trece años después de
acordados y publicados estos Principios por las Naciones Unidas, en Chile
se haya creado un procedimiento de interdicción que no contempla la
defensa obligatoria para la persona con enfermedad mental discapacitante,
quien evidentemente, puede encontrarse en situación de ser incapaz de
defenderse por sí misma. Es cierto que las resoluciones de las Naciones

60
Unidas no constituyen ley ni son de cumplimiento obligatorio, pero no es
menos cierto que estos Principios se derivan de Tratados Internacionales
relativos a derechos humanos que Chile ha ratificado y publicado.
Nos parece que el procedimiento especial establecido por la Ley N°
18.600 es menos engorroso que otros procedimientos de interdicción, y por
tanto puede favorecer a personas que realmente necesitan con urgencia
que se les designe un curador, sin embargo deja también en situación de
indefensión a la persona cuya discapacidad ha sido declarada por el
COMPIN.

61
CONCLUSIONES

Existe en nuestra legislación, una sola ley referida específicamente a


los discapacitados mentales, que es la Ley N° 18.600 del año 1987,
modificada por última vez en el año 2004.
Esta situación se contrapone a la existencia de varias resoluciones
de las Naciones Unidas que se han publicado entre 1971 y 2004, en
relación a derechos de personas con enfermedades mentales y
discapacitados, que pueden probar la existencia de derecho internacional
consuetudinario, y cuyo contenido no se está cumpliendo en Chile.
La diferencia de contenidos entre la legislación nacional y la
internacional resulta abrumadora. Tan abrumadora que no se visualiza una
razón lógica ni comprensible que justifique esta situación, sino más bien
obliga a concluir que estamos frente a una grave omisión, dolorosamente
arbitraria, por parte del Estado de Chile. Definitivamente, la ausencia de
normativa que asegure el ejercicio de derechos fundamentales obedece a
una discriminación hacia aquellos mentalmente discapacitados.
Más aún, si consideramos que tenemos normativas que derechamente
contrarían derechos declarados en dichas resoluciones, en especial con
relación al matrimonio, la procreación y la interdicción.
Creemos que urge una revisión del tema de la discapacidad mental, y
por supuesto, un cambio de nuestra normativa interna. Debe eliminarse
todo impedimento para contraer matrimonio relacionado con la existencia de
enfermedades mentales: toda persona que tenga edad suficiente para
consentir en el matrimonio tiene derecho a casarse; es un derecho civil,
perteneciente a la naturaleza humana cuyo ejercicio no debe impedirse ni
restringirse de forma alguna.
Situación parecida es la de la procreación; debe prohibirse toda
esterilización sin consentimiento de la persona y prohibirse también, el
consentimiento por otro que no sea quien se somete al procedimiento, ni

62
siquiera un curador. La integridad física es un derecho inherente a la
naturaleza humana que se aplica a todo ser humano, no sólo a los que son
sanos, así como también el derecho a procrear. Cualquier normativa que
permita esterilizar a una persona o a un grupo de personas –enfermos
mentales- sin su consentimiento constituye sencillamente, una forma vil y
disfrazada de practicar la eugenesia, sobre todo considerando que muchos
discapacitados pueden efectivamente, no tener ninguna capacidad de
defenderse ante un procedimiento que –por qué no decirlo- provocará una
mutilación corporal que consiste básicamente en una castración. Existen
muchas formas menos agresivas para el control de la natalidad y la
planificación familiar, que una operación quirúrgica irreversible, y el Estado
tiene la obligación de buscar y de ofrecer estas soluciones, en vez de
vulnerar los derechos de personas especialmente desprotegidas, como lo
son los discapacitados mentales.
En cuanto a la interdicción, nos resulta evidente que el procedimiento
debe ser contencioso, y con defensa obligatoria de un letrado para la
persona cuya interdicción se pide, aún cuando la discapacidad mental se
encuentre declarada ya que como hemos visto, la discapacidad no es
sinónimo de incapacidad para consentir ni para tomar decisiones que
tengan efectos jurídicos. Nuestra normativa debe ajustarse a los estándares
internacionales al respecto, especialmente al Principio 1 numerando 6 de los
Principios para la Protección de los Enfermos Mentales y el Mejoramiento
de la Atención de la Salud Mental, adoptados por la Asamblea General de
las Naciones Unidas en 1991.
En cuanto a los alimentos, estimamos que a fin de poder asegurar el
real ejercicio del derecho a la rehabilitación del enfermo, y a la vez proteger
los derechos del alimentante, se debe aumentar el límite del cincuenta por
ciento de las rentas de éste, establecido por la Ley 14.908.
Es mucha la tarea por hacer en cuanto a modificaciones de nuestra
legislación interna; para ello, resulta imperioso que se ponga el tema de la

63
discapacidad mental sobre la mesa de trabajo de abogados, legisladores, y
jueces, y por supuesto, se considere la opinión de personas discapacitadas,
sea a través de grupos organizados o no.
Cabe mencionar, que dada su condición de discapacidad, resulta
tremendamente difícil para estas personas participar de la vida política a
través de grupos organizados. No pueden ejercer presión política de ningún
tipo, lo que implica que con mayor razón debe prestárseles más atención,
cuidado y dedicación que la que se les ha dado hasta ahora.
Las instituciones están para servir a las personas; a todas. Debemos
humanizar al sistema.

64
ANEXOS

Biblioteca del Congreso Nacional 40


--------------------------------------------------------------------------------
Identificación de la Norma : LEY-18600
Fecha de Publicación : 19.02.1987
Fecha de Promulgación : 30.01.1987
Organismo : MINISTERIO DE HACIENDA
Ultima Modificación : LEY-19954 14.07.2004

ESTABLECE NORMAS SOBRE DEFICIENTES MENTALES NOTA

La Junta de Gobierno de la República de Chile ha


dado su aprobación al siguiente

Proyecto de ley

NOTA:
El DTO 48, Trabajo, publicado el 13.09.1993, aprobó
el Reglamento para la Aplicación de la presente norma. El
citado decreto, dispuso su entrada en vigencia el día
primero del mes siguiente al de la fecha de su
publicación.

Artículo 1°.- La prevención, rehabilitación y LEY 19735


equiparación de oportunidades constituyen derechos Art. único Nº 1 a)
para la persona con discapacidad mental y deberes D.O. 22.06.2001
para su familia y la sociedad en su conjunto.
Es deber del Estado coordinar y controlar el
desarrollo de un sistema mixto de participación pública
y privada, adecuado para apoyar a las familias en el
cumplimiento de las obligaciones señaladas en el inciso
anterior.
El Estado deberá también velar por la prevención y
el diagnóstico precoz de la discapacidad mental, además LEY 19735
de crear, financiar y mantener sistemas de subsidio, Art. único Nº 1 b)

40
Ley extraída de la página web de la Biblioteca del Congreso Nacional.

65
directos o indirectos, para las personas con D.O. 22.06.2001
discapacidad mental provenientes de familias de menores
recursos o para éstas, con el objeto de hacer efectivos
los derechos y deberes que consagra el inciso primero.

Artículo 2°.- Para los efectos de la presente ley, LEY 19735


se considera persona con discapacidad mental a toda Art. único Nº 2
aquella que, como consecuencia de una o más limitaciones D.O. 22.06.2001
síquicas, congénitas o adquiridas, previsiblemente de
carácter permanente y con independencia de la causa
que las hubiera originado, vea obstaculizada, en a lo
menos un tercio, su capacidad educativa, laboral o de
integración social.
Se entiende disminuida en un tercio la capacidad
educativa, laboral o de integración social de la
persona cuando, considerando en conjunto su rendimiento
en las áreas intelectual, emocional, conductual y
relacional, se estime que dicha capacidad es igual o
inferior al setenta por ciento de lo esperado para una
persona de igual edad y condición social y cultural,
medido por un instrumento validado por la Organización
Mundial de la Salud y administrado individualmente.

Artículo 3°.- La discapacidad mental, para los fines LEY 19735


contenidos en la presente ley, se clasificará y Art. único Nº 3 a)
certificará en los siguientes grados: D.O. 22.06.2001
a) Discapacidad mental discreta.
b) Discapacidad mental moderada.
c) Discapacidad mental grave.
d) Discapacidad mental profunda.
e) Discapacidad mental no especificada.
La clasificación y la declaración del grado de LEY 19735
discapacidad mental que permite el acceso a los Art. único Nº 3 b)
beneficios que señala esta ley, así como la D.O. 22.06.2001
periodicidad de las evaluaciones, se efectuará de
acuerdo al procedimiento que determine el reglamento.

Artículo 4º.- La constatación, calificación, LEY 19735


evaluación y declaración de la discapacidad mental, así Art. único Nº 4
como la certificación de ésta, se hará de conformidad D.O. 22.06.2001
al procedimiento señalado en el Título II de la
ley Nº 19.284 y en el reglamento.

66
Cuando la discapacidad mental de una persona se LEY 19954
haya inscrito en el Registro Nacional de la Art. único
Discapacidad, su padre o madre podrá solicitar al juez D.O. 14.07.2004
que, con el mérito de la certificación vigente de la
discapacidad, otorgada de conformidad al Título II de la
ley Nº 19.284, y previa audiencia de la persona con
discapacidad, decrete la interdicción definitiva por
demencia y nombre curador definitivo al padre o madre
que la tuviera bajo su cuidado permanente. Si el cuidado
permanente lo ejercen los padres de consuno, podrá
deferir la curaduría a ambos. El juez procederá con
conocimiento y previa citación personal y audiencia del
discapacitado. En caso de ausencia o impedimento de los
padres, los parientes más cercanos podrán proceder de
igual forma, sin perjuicio de lo establecido en el
artículo 18 bis. Se aplicará a la persona discapacitada
interdicta lo que prevén los artículos 440 y 453 del
Código Civil para la guarda del menor adulto y del
disipador, respectivamente. La suma de dinero que se
asigne al discapacitado para sus gastos personales podrá
ser fijada prudencialmente por el mismo curador, de
acuerdo con su grado de discapacidad. La persona
interdicta podrá celebrar contratos de trabajo con la
autorización del curador.

Artículo 5°.- DEROGADO LEY 19735


Art. único Nº 5
D.O. 22.06.2001

Artículo 6°.- DEROGADO LEY 19735


Art. único Nº 5
D.O. 22.06.2001

Artículo 7º.- Las acciones de prevención se LEY 19735


desarrollarán en los siguientes niveles: prevención Art. único Nº 6
primaria con detección de casos de alto riesgo; D.O. 22.06.2001
prevención secundaria con tratamiento temprano, y
prevención terciaria con programas de rehabilitación
e integración social. En todos estos niveles
confluirán acciones interministeriales, coordinadas
por el Ministerio de Salud.

67
Artículo 8°.- El Ministerio de Educación Pública
implementará medidas técnico-administrativas, para que
las personas con discapacidad mental discreta sean LEY 19735
integrados a los cursos normales de educación común, Art. único Nº 7
sin perjuicio de poder ser atendidos en la educación D.O. 22.06.2001
especial, cuando ello fuere necesario. Las personas
con discapacidad mental moderada y grave podrán ser
atendidos en el sistema de educación especial, de
acuerdo a los recursos regionales y comunales.

Artículo 8º bis.- La educación que se imparta a la LEY 19735


persona con discapacidad mental tenderá a facilitarle Art. único Nº 8
la integración educativa, laboral y social según sus D.O. 22.06.2001
posibilidades, mediante el desarrollo armónico de sus
facultades y capacidades personales en las siguientes
áreas de habilidades adaptativas aplicadas, entre otras,
comunicación, cuidado personal, independencia en el
hogar, destrezas sociales, uso e instalaciones
comunitarias, autodeterminación, salud y seguridad
personal, funcionalidad académica, recreación, trabajo
y artísticas.

Artículo 9°.- Las personas con discapacidad mental LEY 19735


grave y profunda permanecerán al cuidado de su familia. Art. único Nº 9
No obstante, habrá establecimientos especiales para el D.O. 22.06.2001
caso en que el hogar propio no les cobije, bajo la
tuición de los Ministerios de Salud y de Justicia,
según corresponda.
Autorízase al Ministerio de Salud, a partir del 1°
de enero de 1988, para suscribir, con entidades públicas
o privadas, convenios de atención de las personas con LEY 19735
discapacidad mental grave o profunda, adicionales a los Art. único Nº 9
que a esa fecha estén vigentes, por un monto total de D.O. 22.06.2001
hasta cien millones de pesos, en conformidad a lo
dispuesto en el decreto con fuerza de ley N° 36, de
1980, del Ministerio de Salud Pública.
La atención de las personas con discapacidad mental LEY 19735
grave o profunda tendrá como objetos fundamental lograr Art. único Nº 9
su integración a la sociedad. D.O. 22.06.2001

Artículo 10.- Las personas jurídicas sin fines de

68
lucro que mantuvieren en funcionamiento talleres
protegidos, en los que las personas con discapacidad LEY 19735
mental, principalmente de familias de menores recursos, Art. único Nº 10
desarrollen, con fines esencialmente terapéuticos, D.O. 22.06.2001
actividades laborales, y que por decreto del Presidente
de la República, dictado en conformidad a lo prescrito
en el artículo 40, N° 4° de la Ley sobre Impuesto a la
Renta contenida en el artículo 1° del decreto ley N°
824, de 1974, obtuvieren la exención tributaria que allí
se establece, darán origen a la franquicia tributaria
establecida en el artículo 47 del decreto ley N° 3.063,
de 1979, para quienes les efectúen donaciones en
conformidad a lo dispuesto en dicha norma legal.

Artículo 11.- Establécese una subvención de


educación especial destinada a financiar la educación de
las personas con discapacidad mental discreta, moderada LEY 19735
o grave, que cumplan con las exigencias de la presente Art. único Nº 11
ley. D.O. 22.06.2001
La subvención por alumno será la que el decreto ley
N° 3.476, de 1980, establece para la "Educación General
Básica Especial Diferenciada".

Artículo 12.- Las municipalidades podrán crear,


financiar o contribuir a financiar, establecimientos
educacionales especiales, talleres de capacitación o
de trabajo y hogares de protección para personas con LEY 19735
discapacidad mental. Art. único Nº 12
D.O. 22.06.2001

Artículo 13.- La administración, directa o


indirecta, de establecimientos educacionales y de
capacitación que realicen las municipalidades, como
asimismo, los gastos en que incurran para dar
cumplimiento a esta ley, podrán financiarse con cargo a
sus ingresos y con la subvención estatal destinada a sus
establecimientos. Ello sin perjuicio de usar los
ingresos establecidos en el decreto con fuerza de ley N°
1-3.063, de 1980, y con los recursos que se dispongan
para este efecto en conformidad al decreto N° 1.103, de
1979, ambos del Ministerio del Interior.

69
Se entenderá que todos estos ingresos, al ser usados
en la administración de los establecimientos, serán
aportes que estarán recibiendo los establecimientos
educacionales, por lo que deberán ser declarados como
tales para los efectos de la subvención estatal, lo que
no importará la reducción que establece el artículo 15
del decreto ley N° 3.476, de 1980.

Artículo 14.- Los establecimientos del Estado o de


las municipalidades destinados a la atención, educación,
rehabilitación, capacitación y trabajo de personas con LEY 19735
discapacidad mental, podrán ser administrados Art. único Nº 12
directamente, o a través de entidades colaboradoras D.O. 22.06.2001
mediante convenios cuyos términos y condiciones serán
fijados por la autoridad respectiva.
El reglamento determinará los requisitos y
procedimientos para el reconocimiento de la calidad
de entidad colaboradora.

Artículo 15.- Los Organismos de la Administración


del Estado no podrán hacer discriminación alguna en los
llamados a concurso ni en los nombramientos o
contrataciones, respecto de por las personas con LEY 19735
discapacidad mental, para funciones o labores que Art. único Nº 13
resulten compatibles con su condición psicobiológica. D.O. 22.06.2001
Esta compatibilidad podrá ser comprobada en la forma a
que se alude en el artículo 4º, sin perjuicio de las
atribuciones de la autoridad sanitaria que las normas
estatutarias en cada caso señalen.

Artículo 16.- En el contrato de trabajo que celebre


la persona con discapacidad mental, podrá estipularse LEY 19735
una remuneración libremente convenida entre las partes, Art. único Nº 14
no aplicándose a este respecto las normas sobre ingreso D.O. 22.06.2001
mínimo.

Artículo 17.- En los juicios de alimentos seguidos


en favor de las personas con discapacidad mental, la LEY 19735
acción podrá ser deducida, en su representación, por Art. único Nº 15
el Defensor Público o por las personas naturales o D.O. 22.06.2001
jurídicas a cuyo cuidado o cargo se encuentren, siempre

70
que, tratándose de personas jurídicas, su finalidad sea
la atención, protección, educación, rehabilitación o
capacitación del mentalmente impedido.
Será competente para conocer de estos juicios el
Juez de Menores del domicilio del alimentario, quien
conocerá y resolverá en conformidad al procedimiento
establecido en la ley N° 14.908.

Artículo 18.- Las personas naturales que tengan a su


cargo personas con discapacidad mental, cualquiera sea LEY 19735
su edad, podrán postular al subsidio familiar que Art. único Nº 16
establece la ley N° 18.020, y siempre que se encuentren D.O. 22.06.2001
bajo su cuidado permanente. Este beneficio será
destinado sólo para gastos originados por ellos y para
postular deberán, en todo caso, reunir los requisitos
que establece dicha ley en cuanto corresponda. A la
solicitud de postulación se acompañará la autorización
que, para tal efecto, otorgue el beneficiario mencionado
en el artículo 3° de la citada ley o, en su defecto, el
Juez de Menores del domicilio del causante del
beneficio. Esta autorización no será necesaria
tratándose de mayores de edad.
El beneficiario percibirá el doble del monto del
subsidio familiar que establece la ley N° 18.020.
Sin perjuicio de lo anterior, la persona LEY 19735
discapacitada mental, por intermedio de la persona que Art. único Nº 16
lo tiene a su cargo, podrá postular al sistema de D.O. 22.06.2001
Pensiones Asistenciales del decreto ley N° 869, de 1975,
del Ministerio del Trabajo y Previsión Social, siempre
que reúna lo requisitos establecidos.
Sin embargo, ambos beneficios serán incompatibles
entre sí.

Artículo 18 bis.- Las personas naturales o jurídicas LEY 19735


que se encuentren inscritas en el Registro Nacional de Art. único Nº 17
la Discapacidad y que tengan a su cargo personas con D.O. 22.06.2001
discapacidad mental, cualquiera sea su edad, serán
curadores provisorios de los bienes de éstos, por el
solo ministerio de la ley, siempre que se cumplan los
siguientes requisitos:

1) Que se encuentren bajo su cuidado permanente. Se


entiende que se cumple dicho requisito:

71
a) cuando existe dependencia alimentaria, económica
y educacional, diurna y nocturna, y
b) cuando dicha dependencia es parcial, es decir,
por jornada, siempre y cuando ésta haya tenido lugar
de manera continua e ininterrumpida, durante dos años
a lo menos.

2) Que carezcan de curador o no se encuentren


sometidos a patria potestad.

3) Que la persona natural llamada a desempeñarse


como curador provisorio o, en su caso, los
representantes legales de la persona jurídica, no
estén afectados por alguna de las incapacidades para
ejercer tutela o curaduría que establece el párrafo
1º del Título XXX del Libro Primero del Código Civil.

Si las circunstancias mencionadas en el inciso


anterior constaren en el Registro Nacional de la
Discapacidad, bastará para acreditar la curaduría
provisoria frente a terceros el certificado que expida
el Servicio de Registro Civil e Identificación.
La curaduría provisoria durará mientras permanezcan
bajo la dependencia y cuidado de las personas inscritas
en el Registro aludido y no se les designe curador de
conformidad con las normas del Código Civil.
Para ejercer esta curaduría no será necesario el
discernimiento, ni rendir fianza, ni hacer
inventario. Estos curadores gozarán de privilegio
de pobreza en las actuaciones judiciales y
extrajudiciales que realicen en relación a esta
curaduría y no percibirán retribución alguna por su
gestión.
Las disposiciones del Código Civil sobre los
derechos y obligaciones de los curadores se aplicarán
en todo lo que resulte compatible con la curaduría
que en este artículo se señala.

Artículo 19.- Los menores a que se refiere el


artículo 2° del decreto ley N° 2.465, de 1979, que
adolezcan de discapacidad mental serán beneficiados LEY 19735
con la subvención correspondiente al sistema Art. único Nº 18
asistencial a que se encuentren adscritos de acuerdo D.O. 22.06.2001

72
a lo dispuesto en el decreto con fuerza de
ley N° 1.385, de 1980, del Ministerio de Justicia.
A los menores que sean atendidos bajo la modalidad
de personas con discapacidad mental profunda y que estén LEY 19735
percibiendo la referida subvención, se les extenderá Art. único Nº 18
dicho beneficio hasta el 31 de diciembre del año en que D.O. 22.06.2001
cumplan 24 años de edad.
Los hogares que perciban la subvención mencionada,
que continúen atendiendo las personas con discapacidad LEY 19735
mental, aún después que haya caducado el derecho a Art. único Nº 18
recibir la subvención, podrán impetrar el beneficio de D.O. 22.06.2001
la pensión asistencial, cuando ésta sea otorgada a la
persona con discapacidad mental que tienen a su cargo.
Sin embargo, el goce del beneficio de la pensión
asistencial será incompatible con la subvención otorgada
de acuerdo a lo dispuesto en el decreto con fuerza de
ley N° 1.385, de 1980, del Ministerio de Justicia.

Artículo 20.- La ley de Presupuestos contemplará,


cada año, los recursos necesarios para el cumplimiento
de lo dispuesto en la presente ley.

JOSE T. MERINO CASTRO, Almirante, Comandante en Jefe


de la Armada, Miembro de la Junta de Gobierno.- FERNANDO
MATTHEI AUBEL, General del Aire, Comandante en Jefe de
la Fuerza Aérea, Miembro de la Junta de Gobierno.-
RODOLFO STANGE OELCKERS, General Director de
Carabineros, Miembro de la Junta de Gobierno.- HUMBERTO
GORDON RUBIO, Teniente General de Ejército, Miembro de
la Junta de Gobierno.
Por cuanto he tenido a bien aprobar la precedente
ley, la sanciono y la firmo en señal de promulgación.
Llévese a efecto como Ley de la República.
Regístrese en la Contraloría General de la
República, publíquese en el Diario Oficial e insértese
en la recopilación Oficial de dicha Contraloría.
Santiago, 30 de enero de 1987.- AUGUSTO PINOCHET
UGARTE, General de Ejército, Presidente de la
República.- Manuel Concha Martínez, Brigadier, Ministro
de Hacienda subrogante.- Guillermo Arthur Errázuriz,
Ministro del Trabajo y Previsión Social, subrogante.-
Juan Giaconi Gandolfo, Ministro de Salud.
Lo que transcribo a Ud. para su conocimiento.-
Saluda atentamente a Ud.- Manuel Concha Martínez,

73
Brigadier de Ejército, Subsecretario de Hacienda.

74
Biblioteca del Congreso Nacional41
--------------------------------------------------------
------------------------
Identificación de la Norma : DTO-99
Fecha de Publicación : 20.06.2002
Fecha de Promulgación : 25.03.2002
Organismo : MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES
PROMULGA LA CONVENCION INTERAMERICANA PARA LA
ELIMINACION DE TODAS LAS FORMAS DE DISCRIMINACION CONTRA
LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD
Núm. 99.- Santiago, 25 de marzo de 2002.- Vistos:
El artículo 32, Nº 17, y 50 Nº 1), de la Constitución
Política de la República.
Considerando:
Que con fecha 7 de junio de 1999 se adoptó, durante
el Vigésimo Noveno Período Ordinario de Sesiones de la
Asamblea General de la Organización de los Estados
Americanos, celebrado en Ciudad de Guatemala, Guatemala,
la Convención Interamericana para la Eliminación de
todas las Formas de Discriminación Contra las Personas
con Discapacidad.
Que dicha Convención fue aprobada por el Congreso
Nacional, según consta en el oficio Nº 3.591, de 29 de
noviembre de 2001, de la Honorable Cámara de Diputados.
Que el Instrumento de Ratificación se depositó ante
el Secretario General de la Organización de los Estados
Americanos con fecha 26 de febrero de 2002.
D e c r e t o:
Artículo único: Promúlgase la Convención
Interamericana para la Eliminación de Todas las Formas
de Discriminación Contra las Personas con Discapacidad,
adoptado en Ciudad de Guatemala, Guatemala, el 7 de
junio de 1999 durante el Vigésimo Noveno Período
Ordinario de Sesiones de la Asamblea General de la
Organización de los Estados Americanos; cúmplase y
llévese a efecto como ley y publíquese copia autorizada
de su texto en el Diario Oficial.
Anótese, tómese razón, regístrese y publíquese.-

41
Decreto extraído de la página web de la Biblioteca del Congreso Nacional.

75
RICARDO LAGOS ESCOBAR, Presidente de la República.-
María Soledad Alvear Valenzuela, Ministra de Relaciones
Exteriores.
Lo que transcribo a US, para su conocimiento.-
Alberto Yoacham Soffia, Embajador, Director General
Administrativo.
CONVENCION INTERAMERICANA PARA LA ELIMINACION DE TODAS
LAS FORMAS DE DISCRIMINACION CONTRA LAS PERSONAS CON
DISCAPACIDAD
Los Estados parte en la presente Convención,
Reafirmando que las personas con discapacidad
tienen los mismos derechos humanos y libertades
fundamentales que otras personas; y que estos derechos,
incluido el de no verse sometidos a discriminación
fundamentada en la discapacidad, dimanan de la dignidad
y la igualdad que son inherentes a todo ser humano;
Considerando que la Carta de la Organización de los
Estados Americanos, en su artículo 3, inciso j)
establece como principio que "la justicia y la seguridad
sociales son bases de una paz duradera";
Preocupados por la discriminación de que son objeto
las personas en razón de su discapacidad;
Teniendo presente el Convenio sobre la Readaptación
Profesional y el Empleo de Personas Inválidas de la
Organización Internacional del Trabajo (Convenio 159);
la Declaración de los Derechos del Retrasado Mental
(AG.26/2856, del 20 de diciembre de 1971); la
Declaración de los Derechos de los Impedidos de las
Naciones Unidas (resolución Nº 3447 del 9 de diciembre
de 1975); el Programa de Acción Mundial para las
Personas con Discapacidad, aprobado por la Asamblea
General de las Naciones Unidas (resolución 37/52, del 3
de diciembre de 1982); el Protocolo Adicional de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos en Materia
de Derechos Económicos, Sociales y Culturales "Protocolo
de San Salvador" (1988); los Principios para la
Protección de los Enfermos Mentales y para el
Mejoramiento de la Atención de la Salud Mental
(AG.46/119, del 17 de diciembre de 1991); la Declaración
de Caracas de la Organización Panamericana de la Salud;
la resolución sobre la Situación de las Personas con
Discapacidad en el Continente Americano (AG/Res. 1249
(XXIII-O/93)); las Normas Uniformes sobre Igualdad de
Oportunidades para las Personas con Discapacidad
(AG.48/96, del 20 de diciembre de 1993); la Declaración

76
de Managua, de diciembre de 1993; la Declaración de
Viena y Programa de Acción aprobados por la Conferencia
Mundial de las Naciones Unidas sobre Derechos Humanos
(157/93); la resolución sobre la Situación de los
Discapacitados en el Continente Americano (AG/Res. 1356
(XXV-O/95)); y el Compromiso de Panamá con las Personas
con Discapacidad en el Continente Americano (resolución
AG/Res. 1369 (XXVI-O/96); y
Comprometidos a eliminar la discriminación, en
todas sus formas y manifestaciones, contra las personas
con discapacidad,
Han convenido lo siguiente:
ARTICULO 1
Para los efectos de la presente Convención, se
entiende por:
1. Discapacidad
El término "discapacidad" significa una deficiencia
física, mental o sensorial, ya sea de naturaleza
permanente o temporal, que limita la capacidad de
ejercer una o más actividades esenciales de la vida
diaria, que puede ser causada o agravada por el entorno
económico y social.
2. Discriminación contra las personas con discapacidad
a) El término "discriminación contra las personas con
discapacidad" significa toda distinción, exclusión
o restricción basada en una discapacidad, antecedente
de discapacidad, consecuencia de discapacidad
anterior o percepción de una discapacidad presente
o pasada, que tenga el efecto o propósito de impedir
o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por
parte de las personas con discapacidad, de sus
derechos humanos y libertades fundamentales.
b) No constituye discriminación la distinción o
preferencia adoptada por un Estado parte a fin de
promover la integración social o el desarrollo
personal de las personas con discapacidad, siempre
que la distinción o preferencia no limite en sí
misma el derecho a la igualdad de las personas con
discapacidad y que los individuos con discapacidad
no se vean obligados a aceptar tal distinción o
preferencia. En los casos en que la legislación
interna prevea la figura de la declaratoria de
interdicción, cuando sea necesaria y apropiada
para su bienestar, ésta no constituirá
discriminación.

77
ARTICULO II
Los objetivos de la presente Convención son la
prevención y eliminación de todas las formas de
discriminación contra las personas con discapacidad
y propiciar su plena integración en la sociedad.
ARTICULO III
Para lograr los objetivos de esta Convención, los
Estados parte se comprometen a:
1. Adoptar las medidas de carácter legislativo, social,
educativo, laboral o de cualquier otra índole,
necesarias para eliminar la discriminación contra
las personas con discapacidad y propiciar su plena
integración en la sociedad, incluidas las que se
enumeran a continuación, sin que la lista sea
taxativa:
a) Medidas para eliminar progresivamente la
discriminación y promover la integración por parte de
las autoridades gubernamentales y/o entidades privadas
en la prestación o suministro de bienes, servicios,
instalaciones, programas y actividades, tales como el
empleo, el transporte, las comunicaciones, la
vivienda, la recreación, la educación, el deporte,
el acceso a la justicia y los servicios policiales,
y las actividades políticas y de administración;
b) Medidas para que los edificios, vehículos e
instalaciones que se construyan o fabriquen en sus
territorios respectivos faciliten el transporte, la
comunicación y el acceso para las personas con
discapacidad;
c) Medidas para eliminar, en la medida de lo posible,
los obstáculos arquitectónicos, de transporte y
comunicaciones que existan, con la finalidad de
facilitar el acceso y uso para las personas con
discapacidad; y
d) Medidas para asegurar que las personas encargadas
de aplicar la presente Convención y la legislación
interna sobre esta materia, estén capacitadas para
hacerlo.
2. Trabajar prioritariamente en las siguientes áreas:
a) La prevención de todas las formas de discapacidad
prevenibles;
b) La detección temprana e intervención, tratamiento,
rehabilitación, educación, formación ocupacional y
el suministro de servicios globales para asegurar
un nivel óptimo de independencia y de calidad de

78
vida para las personas con discapacidad; y
c) La sensibilización de la población, a través de
campañas de educación encaminadas a eliminar
prejuicios, estereotipos y otras actitudes que
atentan contra el derecho de las personas a ser
iguales, propiciando de esta forma el respeto y
la convivencia con las personas con discapacidad.
ARTICULO IV
Para lograr los objetivos de esta Convención, los
Estados parte se comprometen a:
1. Cooperar entre sí para contribuir a prevenir y
eliminar la discriminación contra las personas con
discapacidad.
2. Colaborar de manera efectiva en:
a) la investigación científica y tecnológica relacionada
con la prevención de las discapacidades, el
tratamiento, la rehabilitación e integración a la
sociedad de las personas con discapacidad; y
b) el desarrollo de medios y recursos diseñados para
facilitar o promover la vida independiente,
autosuficiencia e integración total, en condiciones
de igualdad, a la sociedad de las personas con
discapacidad.
ARTICULO V
1. Los Estados parte promoverán, en la medida en
que sea compatible con sus respectivas legislaciones
nacionales, la participación de representantes de
organizaciones de personas con discapacidad,
organizaciones no gubernamentales que trabajan en este
campo o, si no existieren dichas organizaciones,
personas con discapacidad, en la elaboración, ejecución
y evaluación de medidas y políticas para aplicar la
presente Convención.
2. Los Estados parte crearán canales de
comunicación eficaces que permitan difundir entre las
organizaciones públicas y privadas que trabajan con las
personas con discapacidad los avances normativos y
jurídicos que se logren para la eliminación de la
discriminación contra las personas con discapacidad.
ARTICULO VI
1. Para dar seguimiento a los compromisos
adquiridos en la presente Convención se establecerá un
Comité para la Eliminación de Todas las Formas de
Discriminación Contra las Personas con Discapacidad,
integrado por un representante designado por cada Estado

79
parte.
2. El Comité celebrará su primera reunión dentro de
los 90 días siguientes al depósito del décimo primer
instrumento de ratificación. Esta reunión será convocada
por la Secretaría General de la Organización de los
Estados Americanos y la misma se celebrará en su sede, a
menos que un Estado parte ofrezca la sede.
3. Los Estados parte se comprometen en la primera
reunión a presentar un informe al Secretario General de
la Organización para que lo transmita al Comité para ser
analizado y estudiado. En lo sucesivo, los informes se
presentarán cada cuatro años.
4. Los informes preparados en virtud del párrafo
anterior deberán incluir las medidas que los Estados
miembros hayan adoptado en la aplicación de esta
Convención y cualquier progreso que hayan realizado los
Estados parte en la eliminación de todas las formas de
discriminación contra las personas con discapacidad. Los
informes también contendrán cualquier circunstancia o
dificultad que afecte el grado de cumplimiento derivado
de la presente Convención.
5. El Comité será el foro para examinar el progreso
registrado en la aplicación de la Convención e
intercambiar experiencias entre los Estados parte. Los
informes que elabore el Comité recogerán el debate e
incluirán información sobre las medidas que los Estados
parte hayan adoptado en aplicación de esta Convención,
los progresos que hayan realizado en la eliminación de
todas las formas de discriminación contra las personas
con discapacidad, las circunstancias o dificultades que
hayan tenido con la implementación de la Convención, así
como las conclusiones, observaciones y sugerencias
generales del Comité para el cumplimiento progresivo de
la misma.
6. El Comité elaborará su reglamento interno y lo
aprobará por mayoría absoluta.
7. El Secretario General brindará al Comité el
apoyo que requiera para el cumplimiento de sus
funciones.
ARTICULO VII
No se interpretará que disposición alguna de la
presente Convención restrinja o permita que los Estados
parte limiten el disfrute de los derechos de las
personas con discapacidad reconocidos por el derecho
internacional consuetudinario o los instrumentos

80
internacionales por los cuales un Estado parte está
obligado.
ARTICULO VIII
1. La presente Convención estará abierta a todos
los Estados miembros para su firma, en la ciudad de
Guatemala, Guatemala, el 8 de junio de 1999 y, a partir
de esa fecha, permanecerá abierta a la firma de todos
los Estados en la sede de la Organización de los Estados
Americanos hasta su entrada en vigor.
2. La presente Convención está sujeta a
ratificación.
3. La presente Convención entrará en vigor para los
Estados ratificantes el trigésimo día a partir de la
fecha en que se haya depositado el sexto instrumento de
ratificación de un Estado miembro de la Organización de
los Estados Americanos.
ARTICULO IX
Después de su entrada en vigor, la presente
Convención estará abierta a la adhesión de todos los
Estados que no la hayan firmado.
ARTICULO X
1. Los instrumentos de ratificación y adhesión se
depositarán en la Secretaría General de la Organización
de los Estados Americanos.
2. Para cada Estado que ratifique o adhiera a la
Convención después de que se haya depositado el sexto
instrumento de ratificación, la Convención entrará en
vigor el trigésimo día a partir de la fecha en que tal
Estado haya depositado su instrumento de ratificación o
de adhesión.
ARTICULO XI
1. Cualquier Estado parte podrá formular propuestas
de enmienda a esta Convención. Dichas propuestas serán
presentadas a la Secretaría General de la OEA para su
distribución a los Estados parte.
2. Las enmiendas entrarán en vigor para los Estados
ratificantes de las mismas en la fecha en que dos
tercios de los Estados parte hayan depositado el
respectivo instrumento de ratificación. En cuanto al
resto de los Estados parte, entrarán en vigor en la
fecha en que depositen sus respectivos instrumentos de
ratificación.
ARTICULO XII
Los Estados podrán formular reservas a la presente
Convención al momento de ratificarla o adherirse a ella,

81
siempre que no sean incompatibles con el objeto y
propósito de la Convención y versen sobre una o más
disposiciones específicas.
ARTICULO XIII
La presente Convención permanecerá en vigor
indefinidamente, pero cualquiera de los Estados parte
podrá denunciarla. El instrumento de denuncia será
depositado en la Secretaría General de la Organización
de los Estados Americanos. Transcurrido un año, contado
a partir de la fecha de depósito del instrumento de
denuncia, la Convención cesará en sus efectos para el
Estado denunciante, y permanecerá en vigor para los
demás Estados parte. Dicha denuncia no eximirá al Estado
parte de las obligaciones que le impone la presente
Convención con respecto a toda acción u omisión ocurrida
antes de la fecha en que haya surtido efecto la
denuncia.
ARTICULO XIV
1. El instrumento original de la presente
Convención, cuyos textos en español, francés, inglés y
portugués son igualmente auténticos, será depositado en
la Secretaría General de la Organización de los Estados
Americanos, la que enviará copia auténtica de su texto,
para su registro y publicación, a la Secretaría de las
Naciones Unidas, de conformidad con el artículo 102 de
la Carta de las Naciones Unidas.
2. La Secretaría General de la Organización de los
Estados Americanos notificará a los Estados miembros de
dicha Organización y a los Estados que se hayan adherido
a la Convención, las firmas, los depósitos de
instrumentos de ratificación, adhesión y denuncia, así
como las reservas que hubiesen.

82
Identificación Norma: RES-2326 EXENTA42
Fecha Publicación: 09.12.2000
Fecha Promulgación: 30.11.2000
Organismo: MINISTERIO DE SALUD
Ultima Modificación: RES-23 EXENTA, SALUD
Fecha Ultima Modificacion: 20.02.2001
Estado: ACTUALIZADO

FIJA DIRECTRICES PARA LOS SERVICIOS DE SALUD SOBRE


ESTERILIZACION FEMENINA Y MASCULINA

Núm. 2.326 exenta.- Santiago, 30 de noviembre de


2000.- Visto: lo informado por la División de Salud de
las Personas en su memorándum Nº 734, de 6 de julio de
1999; lo dispuesto en la ley Nº 18.469; en los artículos
1º, 4º letra b) y 6º del decreto ley Nº 2.763 de 1979 y
en la resolución Nº 520 de 1996 de la Contraloría
General de la República, y

Considerando:

La necesidad de dar cumplimiento a la Convención


sobre Eliminación de Todas las Formas de Discriminación
contra la Mujer, promulgada por decreto Nº 789 de 1989,
del Ministerio de Relaciones Exteriores, en lo que se
refiere a los derechos de salud y reproductivos de las
mujeres, normados en sus artículos 3 y 16 letra e) y a
los acuerdos de las Conferencias de Población y
Desarrollo de El Cairo 1994 y la Cuarta Conferencia
Mundial sobre la mujer, Beijing 1995.
La necesidad de dictar nuevas directrices que
regulen el ejercicio de acciones de esterilización,
tanto femenina como masculina, en los establecimientos
42
Resolución extraída de la página web de la Biblioteca del Congreso Nacional.

83
dependientes de los Servicios de Salud, basadas en
criterios técnicos actuales, en el respeto de los
derechos reproductivos de las personas y en la igualdad
de acceso a estas prestaciones de los beneficiarios de
estos organismos que el que poseen los pacientes del
sector privado de salud, dicto la siguiente:

R e s o l u c i ó n:

1º.- Los establecimientos asistenciales de los


Servicios de Salud efectuarán acciones de salud
destinadas a la estirilización voluntaria de hombres o
mujeres, de acuerdo a las disposiciones que se
establecen a continuación.
2º.- Se podrá acceder a la esterilización a
petición de la persona solicitante, por recomendación
médica o a solicitud de terceros, en casos especiales.
La decisión de someterse a esterilización es
personal y emanará de la voluntad libre manifestada por
quien la solicita, sin que ello quede supeditado a la
aprobación de terceras personas, respecto de mayores de
edad en posesión de sus facultades mentales.
3º.- Ante la solicitud de esterilización, el
profesional tratante, médico o matrona, deberá entregar
consejería en salud sexual y reproductiva a la persona,
con información completa sobre métodos anticonceptivos
alternativos y sobre la situación de irreversibilidad de
la medida en el caso de la vasectomía y de alta
improbabilidad de reversión en el caso de la
esterilización femenina, incluyendo las posibles
complicaciones y porcentaje de fracaso de ambas.
4º.- Si el o la solicitante persisten en su
decisión, previo a la ejecución del procedimiento
respectivo se dejará constancia en un documento
elaborado al efecto, de su decisión de ser sujetos del
procedimiento, de la circunstancia de haberlo dicidido
libremente y de haber recibido toda la información sobre
el mismo, sobre su carácter irreversible y sobre los
métodos anticonceptivos alternativos existentes, el que
será firmado por éste, el médico tratante y el director
del centro asistencial. En caso que la persona no sepa
leer, se dejará constancia de ello y estampará la huella
dactilar de su pulgar derecho o izquierdo, además de las
firmas de los profesionales señalados. Este documento se

84
archivará con la ficha clínica y copia de él se
entregará al interesado.
5º.- La persona podrá desistirse siempre de la
decisión tomada, hasta antes de iniciado el
procedimiento, bastando para ello su mera declaración en
tal sentido.
6º.- En los casos en que vaya a practicarse la
esterilización durante la realización de una operación
cesárea, los procedimientos de consejería de la persona
y de registro de su decisión, señalados en los números
anteriores, se efectuarán antes de la misma y se
firmarán los documentos señalados.
7º.- La esterilización de personas en edad
reproductiva que padecen de una enfermedad
discapacitante que les produzca carencia de
discernimiento, se efecturá de conformidad a lo
establecido en los artículos 20 y siguientes del decreto
Nº 570 de 2000, del Ministerio de Salud, que reglamenta
la internación de las personas con enfermedades mentales
y los establecimientos que la proporcionan.
8º.- Derógase la resolución exenta Nº 3, de 1975,
del
Ministerio de Salud.

85
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.

Declaración de los Derechos del Retrasado Mental


Proclamada por la Asamblea General en su resolución 2856
(XXVI), de 20 de diciembre de 197143
La Asamblea General,
Consciente de la obligación de los Estados Miembros de las
Naciones Unidas, contraída en virtud de la Carta, de adoptar
medidas conjunta o separadamente, en cooperación con la
Organización, para promover niveles de vida más elevados,
trabajo permanente para todos y condiciones de progreso y
desarrollo económico y social,

Reafirmando su fe en los derechos humanos y las libertades


fundamentales y en los principios de paz, de dignidad y valor
de la persona humana y de justicia social proclamados en la
Carta,

Recordando los principios de la Declaración Universal de


Derechos Humanos, los Pactos internacionales de derechos
humanos y la Declaración de los Derechos del Niño y las
normas de progreso social ya enunciadas en las
constituciones, las convenciones, las recomendaciones y las
resoluciones de la Organización Internacional del Trabajo, la
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la
Ciencia y la Cultura, la Organización Mundial de la Salud, el
Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia y otras
organizaciones interesadas,

Subrayando que en la Declaración sobre el Progreso y el


Desarrollo en lo Social se ha proclamado la necesidad de
proteger los derechos de los física y mentalmente
desfavorecidos y de asegurar su bienestar y su
rehabilitación,

43
Declaración extraída de la página web de las Naciones Unidas.

86
Teniendo presente la necesidad de ayudar a los retrasados
mentales a desarrollar sus aptitudes en las más diversas
esferas de actividad, así como de fomentar en la medida de
lo posible su incorporación a la vida social normal,

Consciente de que, dado su actual nivel de desarrollo,


algunos países no se hallan en situación de dedicar a estas
actividades sino esfuerzos limitados,

Proclama la presente Declaración de Derechos del Retrasado


Mental y pide que se adopten medidas en el plano nacional o
internacional para que sirvan de base y de referencia común
para la protección de estos derechos:

1. El retrasado mental debe gozar, hasta el máximo grado de


viabilidad, de los mismos derechos que los demás seres
humanos.

2. El retrasado mental tiene derecho a la atención médica y


el tratamiento físico que requiera su caso, así como a la
educación, la capacitación, la rehabilitación y la orientación
que le permitan desarrollar al máximo su capacidad y sus
aptitudes.

3. El retrasado mental tiene derecho a la seguridad


económica y a un nivel de vida decoroso. Tiene derecho, en
la medida de sus posibilidades, a desempeñar un empleo
productivo o alguna otra ocupación útil.

4. De ser posible, el retrasado mental debe residir con su


familia o en un hogar que reemplace al propio, y participar
en las distintas formas de la vida de la comunidad. El hogar
en que viva debe recibir asistencia. En caso de que sea
necesario internarlo en un establecimiento especializado, el
ambiente y las condiciones de vida dentro de tal institución
deberán asemejarse en la mayor medida posible a los de la
vida normal.

5. El retrasado mental debe poder contar con la atención de


un tutor calificado cuanto esto resulte indispensable para la
protección de su persona y sus bienes.

87
6. El retrasado mental debe ser protegido contra toda
explotación y todo abuso o trato degradante. En caso de que
sea objeto de una acción judicial, deberá ser sometido a un
proceso justo en que se tenga plenamente en cuenta su
grado de responsabilidad, atendidas sus facultades mentales.

7. Si algunos retrasados mentales no son capaces, debido a


la gravedad de su impedimento, de ejercer efectivamente
todos sus derechos, o si se hace necesario limitar o incluso
suprimir tales derechos, el procedimiento que se emplee a
los fines de esa limitación o supresión deberá entrañar
salvaguardas jurídicas que protejan al retrasado mental
contra toda forma de abuso. Dicho procedimiento deberá
basarse en una evaluación de su capacidad social por
expertos calificados. Asimismo, tal limitación o supresión
quedará sujeta a revisiones periódicas y reconocerá el
derecho de apelación a autoridades superiores.

88
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.

Declaración de los Derechos de los Impedidos


Proclamada por la Asamblea General en su resolución 3447
(XXX), de 9 de diciembre de 197544
La Asamblea General,
Consciente del compromiso que los Estados Miembros han
asumido, en virtud de la Carta de las Naciones Unidas, de
tomar medidas conjunta o separadamente, en cooperación
con la Organización, para promover niveles de vida más
elevados, trabajo permanente para todos y condiciones de
progreso y desarrollo económico y social,

Reafirmando su fe en los derechos humanos y las libertades


fundamentales y en los principios de paz, de dignidad y valor
de la persona humana y de justicia social proclamados en la
Carta,

Recordando los principios de la Declaración Universal de


Derechos Humanos, de los Pactos Internacionales de
Derechos Humanos, de la Declaración de los Derechos del
Niño y la Declaración de los Derechos del Retrasado Mental,
así como las normas de progreso social ya enunciadas en las
constituciones, los convenios, las recomendaciones y las
resoluciones de la Organización Internacional del Trabajo, la
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la
Ciencia y la Cultura, la Organización Mundial de la Salud, el
Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia y otras
organizaciones interesadas,

Recordando asimismo la resolución 1921 (LVIII) del Consejo


Económico y Social, de 6 de mayo de 1975, sobre la

44
Declaración extraída de la página web de las Naciones Unidas.

89
prevención de la incapacitación y la readaptación de los
incapacitados,

Subrayando que la Declaración sobre el Progreso y el


Desarrollo en lo Social ha proclamado la necesidad de
proteger los derechos de los física y mentalmente
desfavorecidos y de asegurar su bienestar y su
rehabilitación,

Teniendo presente la necesidad de prevenir la incapacidad


física y mental y de ayudar a los impedidos a desarrollar sus
aptitudes en las más diversas esferas de actividad, así como
de fomentar en la medida de lo posible su incorporación a la
vida social normal,

Consciente de que, dado su actual nivel de desarrollo,


algunos países no se hallan en situación de dedicar a estas
actividades sino esfuerzos limitados,

Proclama la presente Declaración de los Derechos de los


Impedidos y pide que se adopten medidas en los planos
nacional e internacional para que la Declaración sirva de
base y de referencia comunes para la protección de estos
derechos:

1. El término "impedido" designa a toda persona


incapacitada de subvenir por sí misma, en su totalidad o en
parte, a las necesidades de una vida individual o social
normal a consecuencia de una deficiencia, congénita o no, de
sus facultades físicas o mentales.

2. El impedido debe gozar de todos los derechos enunciados


en la presente Declaración. Deben reconocerse esos
derechos a todos los impedidos, sin excepción alguna y sin
distinción ni discriminación por motivos de raza, color, sexo,
idioma, religión, opiniones políticas o de otra índole, origen
nacional o social, fortuna, nacimiento o cualquier otra
circunstancia, tanto si se refiere personalmente al impedido
como a su familia.

3. El impedido tiene esencialmente derecho a que se respete


su dignidad humana. El impedido, cualesquiera sean el

90
origen, la naturaleza o la gravedad de sus trastornos y
deficiencias, tiene los mismos derechos fundamentales que
sus conciudadanos de la misma edad, lo que supone, en
primer lugar, el derecho a disfrutar de una vida decorosa, lo
más normal y plena que sea posible.

4. El impedido tiene los mismos derechos civiles y políticos


que los demás seres humanos; el párrafo 7 de la Declaración
de los Derechos del Retrasado Mental se aplica a toda posible
limitación o supresión de esos derechos para los impedidos
mentales.

5. El impedido tiene derecho a las medidas destinadas a


permitirle lograr la mayor autonomía posible.

6. El impedido tiene derecho a recibir atención médica,


psicológica y funcional, incluidos los aparatos de prótesis y
ortopedia; a la readaptación médica y social; a la educación;
la formación y a la readaptación profesionales; las ayudas,
consejos, servicios de colocación y otros servicios que
aseguren el aprovechamiento máximo de sus facultades y
aptitudes y aceleren el proceso de su integración o
reintegración social.

7. El impedido tiene derecho a la seguridad económica y


social y a un nivel de vida decoroso. Tiene derecho, en la
medida de sus posibilidades, a obtener y conservar un
empleo y a ejercer una ocupación útil, productiva y
remunerativa, y a formar parte de organizaciones sindicales.

8. El impedido tiene derecho a que se tengan en cuenta sus


necesidades particulares en todas las etapas de la
planificación económica y social.

9. El impedido tiene derecho a vivir en el seno de su familia


o de un hogar que la substituya y a participar en todas las
actividades sociales, creadoras o recreativas. Ningún
impedido podrá ser obligado, en materia de residencia, a un
trato distinto del que exija su estado o la mejoría que se le
podría aportar. Si fuese indispensable la permanencia del
impedido en un establecimiento especializado, el medio y las

91
condiciones de vida en él deberán asemejarse lo más posible
a los de la vida normal de las personas de su edad.

10. El impedido debe ser protegido contra toda explotación,


toda reglamentación o todo trato discriminatorio, abusivo o
degradante.

11. El impedido debe poder contar con el beneficio de una


asistencia letrada jurídica competente cuando se compruebe
que esa asistencia es indispensable para la protección de su
persona y sus bienes. Si fuere objeto de una acción judicial,
deberá ser sometido a un procedimiento justo que tenga
plenamente en cuenta sus condiciones físicas y mentales.

12. Las organizaciones de impedidos podrán ser consultadas


con provecho respecto de todos los asuntos que se
relacionen con los derechos humanos y otros derechos de los
impedidos.

13. El impedido, su familia y su comunidad deben ser


informados plenamente, por todos los medios apropiados, de
los derechos enunciados en la presente Declaración.

92
English | Français
.

Principios para la protección de los enfermos mentales y el


mejoramiento de
la atención de la salud mental
Adoptados por la Asamblea General en su resolución
46/119, de 17 de diciembre de 199145
APLICACION
Los presentes Principios se aplicarán sin discriminación
alguna por motivos de discapacidad, raza, color, sexo,
idioma, religión, opinión política o de otra índole, origen
nacional, étnico o social, estado civil o condición social, edad,
patrimonio o nacimiento.
DEFINICIONES
En los presentes Principios:

a) Por "defensor" se entenderá un representante legal u otro


representante calificado;

b) Por "autoridad independiente" se entenderá una autoridad


competente e independiente prescrita por la legislación
nacional;

c) Por "atención de la salud mental" se entenderá el análisis


y diagnóstico del estado de salud mental de una persona, y
el tratamiento, el cuidado y las medidas de rehabilitación
aplicadas a una enfermedad mental real o presunta;

d) Por "institución psiquiátrica" se entenderá todo


establecimiento o dependencia de un establecimiento que
tenga como función primaria la atención de la salud mental;

45
Principios extraídos de la página web de las Naciones Unidas.

93
e) Por "profesional de salud mental" se entenderá un médico,
un psicólogo clínico, un profesional de enfermería, un
trabajador social u otra persona debidamente capacitada y
calificada en una especialidad relacionada con la atención de
la salud mental;

f) Por "paciente" se entenderá la persona que recibe atención


psiquiátrica; se refiere a toda persona que ingresa en una
institución psiquiátrica;

g) Por "representante personal" se entenderá la persona a


quien la ley confiere el deber de representar los intereses de
un paciente en cualquier esfera determinada o de ejercer
derechos específicos en nombre del paciente y comprende al
padre o tutor legal de un menor a menos que la legislación
nacional prescriba otra cosa;

h) Por "órgano de revisión" se entenderá el órgano


establecido de conformidad con el principio 17 para que
reconsidere la admisión o retención involuntaria de un
paciente en una institución psiquiátrica.

CLAUSULA GENERAL DE LIMITACION


El ejercicio de los derechos enunciados en los presentes Principios
sólo podrá estar sujeto a las limitaciones previstas por la ley que
sean necesarias para proteger la salud o la seguridad de la
persona de que se trate o de otras personas, o para proteger la
seguridad, el orden, la salud o la moral públicos o los derechos y
libertades fundamentales de terceros.
Principio 1
Libertades fundamentales y derechos básicos

1. Todas las personas tienen derecho a la mejor atención


disponible en materia de salud mental, que será parte del
sistema de asistencia sanitaria y social.

2. Todas las personas que padezcan una enfermedad mental,


o que estén siendo atendidas por esa causa, serán tratadas
con humanidad y con respeto a la dignidad inherente de la
persona humana.

94
3. Todas las personas que padezcan una enfermedad mental,
o que estén siendo atendidas por esa causa, tienen derecho
a la protección contra la explotación económica, sexual o de
otra índole, el maltrato físico o de otra índole y el trato
degradante.

4. No habrá discriminación por motivo de enfermedad


mental. Por "discriminación" se entenderá cualquier
distinción, exclusión o preferencia cuyo resultado sea impedir
o menoscabar el disfrute de los derechos en pie de igualdad.
Las medidas especiales adoptadas con la única finalidad de
proteger los derechos de las personas que padezcan una
enfermedad mental o de garantizar su mejoría no serán
consideradas discriminación. La discriminación no incluye
ninguna distinción, exclusión o preferencia adoptada de
conformidad con las disposiciones de los presentes Principios
que sea necesaria para proteger los derechos humanos de
una persona que padezca una enfermedad mental o de otras
personas.

5. Todas las personas que padezcan una enfermedad mental


tendrán derecho a ajercer todos los derechos civiles,
políticos, económicos, sociales y culturales reconocidos en la
Declaración Universal de Derechos Humanos, el Pacto
Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales,
el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y otros
instrumentos pertinentes, tales como la Declaración de los
Derechos de los Impedidos y el Conjunto de Principios para
la protección de todas las personas sometidas a cualquier
forma de detención o prisión.

6. Toda decisión de que, debido a su enfermedad mental,


una persona carece de capacidad jurídica y toda decisión de
que, a consecuencia de dicha incapacidad, se designe a un
representante personal se tomará sólo después de una
audiencia equitativa ante un tribunal independiente e
imparcial establecido por la legislación nacional. La persona
de cuya capacidad se trate tendrá derecho a estar
representada por un defensor. Si la persona de cuya
capacidad se trata no obtiene por sí misma dicha
representación, se le pondrá ésta a su disposición sin cargo
alguno en la medida de que no disponga de medios

95
suficientes para pagar dichos servicios. El defensor no podrá
representar en las mismas actuaciones a una institución
psiquiátrica ni a su personal, ni tampoco podrá representar a
un familiar de la persona de cuya capacidad se trate, a
menos que el tribunal compruebe que no existe ningún
conflicto de intereses. Las decisiones sobre la capacidad y la
necesidad de un representante personal se revisarán en los
intervalos razonables previstos en la legislación nacional. La
persona de cuya capacidad se trate, su representante
personal, si lo hubiere, y cualquier otro interesado tendrán
derecho a apelar esa decisión ante un tribunal superior.

7. Cuando una corte u otro tribunal competente determine


que una persona que padece una enfermedad mental no
puede ocuparse de sus propios asuntos, se adoptarán
medidas, hasta donde sea necesario y apropiado a la
condición de esa persona, para asegurar la protección de sus
intereses.

Principio 2
Protección de menores
Se tendrá especial cuidado, conforme a los propósitos de los
presentes Principios y en el marco de la ley nacional de
protección de menores, en proteger los derechos de los
menores, disponiéndose, de ser necesario, el nombramiento
de un representante legal que no sea un miembro de la
familia.
Principio 3
La vida en la comunidad
Toda persona que padezca una enfermedad mental tendrá
derecho a vivir y a trabajar, en la medida de lo posible, en la
comunidad.
Principio 4
Determinación de una enfermedad mental
1. La determinación de que una persona padece una
enfermedad mental se formulará con arreglo a normas
médicas aceptadas internacionalmente.

2. La determinación de una enfermedad mental no se


efectuará nunca fundándose en la condición política,
económica o social, en la afiliación a un grupo cultural, racial

96
o religioso, o en cualquier otra razón que no se refiera
directamente al estado de la salud mental.

3. Los conflictos familiares o profesionales o la falta de


conformidad con los valores morales, sociales, culturales o
políticos o con las creencias religiosas dominantes en la
comunidad de una persona en ningún caso constituirán un
factor determinante del diagnóstico de enfermedad mental.

4. El hecho de que un paciente tenga un historial de


tratamientos o de hospitalización no bastará por sí solo para
justificar en el presente o en el porvenir la determinación de
una enfermedad mental.

5. Ninguna persona o autoridad clasificará a una persona


como enferma mental o indicará de otro modo que padece
una enfermedad mental salvo para fines directamente
relacionados con la enfermedad mental o con las
consecuencias de ésta.

Principio 5
Examen médico
Ninguna persona será forzada a someterse a examen médico
con objeto de determinar si padece o no una enfermedad
mental, a no ser que el examen se practique con arreglo a
un procedimiento autorizado por el derecho nacional.
Principio 6
Confidencialidad
Se respetará el derecho que tienen todas las personas a las
cuales son aplicables los presentes Principios a que se trate
confidencialmente la información que les concierne.
Principio 7
Importancia de la comunidad y de la cultura
1. Todo paciente tendrá derecho a ser tratado y atendido, en
la medida de lo posible, en la comunidad en la que vive.

2. Cuando el tratamiento se administre en una institución


psiquiátrica, el paciente tendrá derecho a ser tratado,
siempre que sea posible, cerca de su hogar o del hogar de
sus familiares o amigos y tendrá derecho a regresar a la
comunidad lo antes posible.

97
3. Todo paciente tendrá derecho a un tratamiento adecuado
a sus antecedentes culturales.

Principio 8
Normas de la atención
1. Todo paciente tendrá derecho a recibir la atención
sanitaria y social que corresponda a sus necesidades de
salud y será atendido y tratado con arreglo a las mismas
normas aplicables a los demás enfermos.

2. Se protegerá a todo paciente de cualesquiera daños,


incluida la administración injustificada de medicamentos, los
malos tratos por parte de otros pacientes, del personal o de
otras personas u otros actos que causen ansiedad mental o
molestias físicas.

Principio 9
Tratamiento
1. Todo paciente tendrá derecho a ser tratado en un
ambiente lo menos restrictivo posible y a recibir el
tratamiento menos restrictivo y alterador posible que
corresponda a sus necesidades de salud y a la necesidad de
proteger la seguridad física de terceros.

2. El tratamiento y los cuidados de cada paciente se basarán


en un plan prescrito individualmente, examinado con el
paciente, revisado periódicamente, modificado llegado el
caso y aplicado por personal profesional calificado.

3. La atención psiquiátrica se dispensará siempre con arreglo


a las normas de ética pertinentes de los profesionales de
salud mental, en particular normas aceptadas
internacionalmente como los Principios de ética médica
aplicables a la función del personal de salud, especialmente
los médicos, en la protección de personas presas y detenidas
contra la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o
degradantes, aprobados por la Asamblea General de las
Naciones Unidas. En ningún caso se hará uso indebido de los
conocimientos y las técnicas psiquiátricos.

4. El tratamiento de cada paciente estará destinado a


preservar y estimular su independencia personal.

98
Principio 10
Medicación
1. La medicación responderá a las necesidades
fundamentales de salud del paciente y sólo se le
administrará con fines terapéuticos o de diagnóstico y nunca
como castigo o para conveniencia de terceros. Con sujeción
a las disposiciones del párrafo 15 del principio 11 infra, los
profesionales de salud mental sólo administrarán
medicamentos de eficacia conocida o demostrada.

2. Toda la medicación deberá ser prescrita por un profesional


de salud mental autorizado por la ley y se registrará en el
historial del paciente.

Principio 11
Consentimiento para el tratamiento
1. No se administrará ningún tratamiento a un paciente sin
su consentimiento informado, salvo en los casos previstos en
los párrafos 6, 7, 8, 13 y 15 del presente principio.

2. Por consentimiento informado se entiende el


consentimiento obtenido libremente sin amenazas ni
persuasión indebida, después de proporcionar al paciente
información adecuada y comprensible, en una forma y en un
lenguaje que éste entienda, acerca de:

a) El diagnóstico y su evaluación;

b) El propósito, el método, la duración probable y los


beneficios que se espera obtener del tratamiento propuesto;

c) Las demás modalidades posibles de tratamiento, incluidas


las menos alteradoras posibles;

d) Los dolores o incomodidades posibles y los riesgos y


secuelas del tratamiento propuesto.

3. El paciente podrá solicitar que durante el procedimiento


seguido para que dé su consentimiento estén presentes una
o más personas de su elección.

4. El paciente tiene derecho a negarse a recibir tratamiento o


a interrumpirlo, salvo en los casos previstos en los párrafos

99
6, 7, 8, 13 y 15 del presente principio. Se deberán explicar al
paciente las consecuencias de su decisión de no recibir o
interrumpir un tratamiento.

5. No se deberá alentar o persuadir a un paciente a que


renuncie a su derecho a dar su consentimiento informado. En
caso de que el paciente así desee hacerlo, se le explicará que
el tratamiento no se puede administrar sin su consentimiento
informado.

6. Con excepción de lo dispuesto en los párrafos 7, 8, 12,


13, 14 y 15 del presente principio, podrá aplicarse un plan
de tratamiento propuesto sin el consentimiento informado
del paciente cuando concurran las siguientes circunstancias:

a) Que el paciente, en la época de que se trate, sea un


paciente involuntario;

b) Que una autoridad independiente que disponga de toda la


información pertinente, incluida la información especificada
en el párrafo 2 del presente principio, compruebe que, en la
época de que se trate, el paciente está incapacitado para dar
o negar su consentimiento informado al plan de tratamiento
propuesto o, si así lo prevé la legislación nacional, teniendo
presente la seguridad del paciente y la de terceros, que el
paciente se niega irracionalmente a dar su consentimiento;

c) Que la autoridad independiente compruebe que el plan de


tratamiento propuesto es el más indicado para atender a las
necesidades de salud del paciente.

7. La disposición del párrafo 6 supra no se aplicará cuando el


paciente tenga un representante personal facultado por ley
para dar su consentimiento respecto del tratamiento del
paciente; no obstante, salvo en los casos previstos en los
párrafos 12, 13, 14 y 15 del presente principio, se podrá
aplicar un tratamiento a este paciente sin su consentimiento
informado cuando, después que se le haya proporcionado la
información mencionada en el párrafo 2 del presente
principio, el representante personal dé su consentimiento en
nombre del paciente.

100
8. Salvo lo dispuesto en los párrafos 12, 13, 14 y 15 del
presente principio, también se podrá aplicar un tratamiento a
cualquier paciente sin su consentimiento informado si un
profesional de salud mental calificado y autorizado por ley
determina que ese tratamiento es urgente y necesario para
impedir un daño inmediato o inminente al paciente o a otras
personas. Ese tratamiento no se aplicará más allá del
período estrictamente necesario para alcanzar ese propósito.

9. Cuando se haya autorizado cualquier tratamiento sin el


consentimiento informado del paciente, se hará no obstante
todo lo posible por informar a éste acerca de la naturaleza
del tratamiento y de cualquier otro tratamiento posible y por
lograr que el paciente participe en cuanto sea posible en la
aplicación del plan de tratamiento.

10. Todo tratamiento deberá registrarse de inmediato en el


historial clínico del paciente y se señalará si es voluntario o
involuntario.

11. No se someterá a ningún paciente a restricciones físicas


o a reclusión involuntaria salvo con arreglo a los
procedimientos oficialmente aprobados de la institución
psiquiátrica y sólo cuando sea el único medio disponible para
impedir un daño inmediato o inminente al paciente o a
terceros. Esas prácticas no se prolongarán más allá del
período estrictamente necesario para alcanzar ese propósito.
Todos los casos de restricción física o de reclusión
involuntaria, sus motivos y su carácter y duración se
registrarán en el historial clínico del paciente. Un paciente
sometido a restricción o reclusión será mantenido en
condiciones dignas y bajo el cuidado y la supervisión
inmediata y regular de personal calificado. Se dará pronto
aviso de toda restricción física o reclusión involuntaria de
pacientes a los representantes personales, de haberlos y de
proceder.

12. Nunca podrá aplicarse la esterilización como tratamiento


de la enfermedad mental.

13. La persona que padece una enfermedad mental podrá


ser sometida a un procedimiento médico u operación

101
quirúrgica importantes únicamente cuando lo autorice la
legislación nacional, cuando se considere que ello es lo que
más conviene a las necesidades de salud del paciente y
cuando el paciente dé su consentimiento informado, salvo
que, cuando no esté en condiciones de dar ese
consentimiento, sólo se autorizará el procedimiento o la
operación después de practicarse un examen independiente.

14. No se someterá nunca a tratamientos psicoquirúrgicos u


otros tratamientos irreversibles o que modifican la integridad
de la persona a pacientes involuntarios de una institución
psiquiátrica y esos tratamientos sólo podrán, en la medida
en que la legislación nacional lo permita, aplicarse a
cualquier otro paciente cuando éste haya dado su
consentimiento informado y cuando un órgano externo
independiente compruebe que existe realmente un
consentimiento informado y que el tratamiento es el más
conveniente para las necesidades de salud del paciente.

15. No se someterá a ensayos clínicos ni a tratamientos


experimentales a ningún paciente sin su consentimiento
informado, excepto cuando el paciente esté incapacitado
para dar su consentimiento informado, en cuyo caso sólo
podrá ser sometido a un ensayo clínico o a un tratamiento
experimental con la aprobación de un órgano de revisión
competente e independiente que haya sido establecido
específicamente con este propósito.

16. En los casos especificados en los párrafos 6, 7, 8, 13, 14


y 15 del presente principio, el paciente o su representante
personal, o cualquier persona interesada, tendrán derecho a
apelar ante un órgano judicial u otro órgano independiente
en relación con cualquier tratamiento que haya recibido.

Principio 12
Información sobre los derechos
1. Todo paciente recluido en una institución psiquiátrica será
informado, lo más pronto posible después de la admisión y
en una forma y en un lenguaje que comprenda, de todos los
derechos que le corresponden de conformidad con los
presentes Principios y en virtud de la legislación nacional,

102
información que comprenderá una explicación de esos
derechos y de la manera de ejercerlos.

2. Mientras el paciente no esté en condiciones de compreder


dicha información, los derechos del paciente se comunicarán
a su representante personal, si lo tiene y si procede, y a la
persona o las personas que sean más capaces de representar
los intereses del paciente y que deseen hacerlo.

3. El paciente que tenga la capacidad necesaria tiene el


derecho de designar a una persona a la que se debe informar
en su nombre y a una persona que represente sus intereses
ante las autoridades de la institución.

Principio 13
Derechos y condiciones en las instituciones psiquiátricas

1. Todo paciente de una institución psiquiátrica tendrá, en


particular, el derecho a ser plenamente respetado por cuanto
se refiere a su:

a) Reconocimiento en todas partes como persona ante la ley;

b) Vida privada;

c) Libertad de comunicación, que incluye la libertad de


comunicarse con otras personas que estén dentro de la
institución; libertad de enviar y de recibir comunicaciones
privadas sin censura; libertad de recibir, en privado, visitas
de un asesor o representante personal y, en todo momento
apropiado, de otros visitantes; y libertad de acceso a los
servicios postales y telefónicos y a la prensa, la radio y la
televisión;

d) Libertad de religión o creencia.

2. El medio ambiente y las condiciones de vida en las


instituciones psiquiátricas deberán aproximarse en la mayor
medida posible a las condiciones de la vida normal de las
personas de edad similar e incluirán en particular:

a) Instalaciones para actividades de recreo y esparcimiento;

103
b) Instalaciones educativas;

c) Instalaciones para adquirir o recibir artículos esenciales


para la vida diaria, el esparcimiento y la comunicación;

d) Intalaciones, y el estímulo correspondiente para


utilizarlas, que permitan a los pacientes emprender
ocupaciones activas adaptadas a sus antecedentes sociales y
culturales y que permitan aplicar medidas apropiadas de
rehabilitación para promover su reintegración en la
comunidad. Tales medidas comprenderán servicios de
orientación vocacional, capacitación vocacional y colocación
laboral que permitan a los pacientes obtener o mantener un
empleo en la comunidad.

3. En ninguna circunstancia podrá el paciente ser sometido a


trabajos forzados. Dentro de los límites compatibles con las
necesidades del paciente y las de la administración de la
institución, el paciente deberá poder elegir la clase de
trabajo que desee realizar.

4. EL trabajo de un paciente en una institución psiquiátrica


no será objeto de explotación. Todo paciente tendrá derecho
a recibir por un trabajo la misma remuneración que por un
trabajo igual, de conformidad con las leyes o las costumbres
nacionales, se pagaría a una persona que no sea un
paciente. Todo paciente tendrá derecho, en cualquier caso, a
recibir una proporción equitativa de la remuneración que la
institución psiquiátrica perciba por su trabajo.

Principio 14
Recursos de que deben disponer las instituciones
psiquiátricas

1. Las instituciones psiquiátricas dispondrán de los mismos


recursos que cualquier otro establecimiento sanitario y, en
particular, de:

a) Personal médico y otros profesionales calificados en


número suficiente y locales suficientes, para proporcionar al
paciente la intimidad necesaria y un programa de terapia
apropiada y activa;

104
b) Equipo de diagnóstico y terapéutico para los pacientes;

c) Atención profesional adecuada;

d) Tratamiento adecuado, regular y completo, incluido el


suministro de medicamentos.

2. Todas las instituciones psiquiátricas serán inspeccionadas


por las autoridades competentes con frecuencia suficiente
para garantizar que las condiciones, el tratamiento y la
atención de los pacientes se conformen a los presentes
Principios.

Principio 15
Principios de admisión
1. Cuando una persona necesite tratamiento en una
institución psiquiátrica, se hará todo lo posible por evitar una
admisión involuntaria.

2. El acceso a una institución psiquiátrica se administrará de


la misma forma que el acceso a cualquier institución por
cualquier otra enfermedad.

3. Todo paciente que no haya sido admitido


involuntariamente tendrá derecho a abandonar la institución
psiquiátrica en cualquier momento a menos que se cumplan
los recaudos para su mantenimiento como paciente
involuntario, en la forma prevista en el principio 16 infra; el
paciente será informado de ese derecho.

Principio 16
Admisión involuntaria
1. Una persona sólo podrá ser admitida como paciente
involuntario en una institución psiquiátrica o ser retenida
como paciente involuntario en una institución psiquiátrica a
la que ya hubiera sido admitida como paciente voluntario
cuando un médico calificado y autorizado por ley a esos
efectos determine, de conformidad con el principio 4 supra,
que esa persona padece una enfermedad mental y
considere:

105
a) Que debido a esa enfermedad mental existe un riesgo
grave de daño inmediato o inminente para esa persona o
para terceros; o

b) Que, en el caso de una persona cuya enfermedad mental


sea grave y cuya capacidad de juicio esté afectada, el hecho
de que no se la admita o retenga puede llevar a un deterioro
considerable de su condición o impedir que se le proporcione
un tratamiento adecuado que sólo puede aplicarse si se
admite al paciente en una institución psiquiátrica de
conformidad con el principio de la opción menos restrictiva.

En el caso a que se refiere el apartado b) del presente


párrafo, se debe consultar en lo posible a un segundo
profesional de salud mental, independiente del primero. De
realizarse esa consulta, la admisión o la retención
involuntaria no tendrá lugar a menos que el segundo
profesional convenga en ello.

2. Inicialmente la admisión o la retención involuntaria se


hará por un período breve determinado por la legislación
nacional, con fines de observación y tratamiento preliminar
del paciente, mientras el órgano de revisión considera la
admisión o retención. Los motivos para la admisión o
retención se comunicarán sin demora al paciente y la
admisión o retención misma, así como sus motivos, se
comunicarán también sin tardanza y en detalle al órgano de
revisión, al representante personal del paciente, cuando sea
el caso, y, salvo que el paciente se oponga a ello, a sus
familiares.

3. Una institución psiquiátrica sólo podrá admitir pacientes


involuntarios cuando haya sido facultada a ese efecto por la
autoridad competente prescrita por la legislación nacional.

Principio 17
El órgano de revisión
1. El órgano de revisión será un órgano judicial u otro órgano
independiente e imparcial establecido por la legislación
nacional que actuará de conformidad con los procedimientos
establecidos por la legislación nacional. Al formular sus
decisiones contará con la asistencia de uno o más

106
profesionales de salud mental calificados e independientes y
tendrá presente su asesoramiento.

2. El examen inicial por parte del órgano de revisión,


conforme a lo estipulado en el párrafo 2 del principio 16
supra, de la decisión de admitir o retener a una persona
como paciente involuntario se llevará a cabo lo antes posible
después de adoptarse dicha decisión y se efectuará de
conformidad con los procedimientos sencillos y expeditos
establecidos por la legislación nacional.

3. El órgano de revisión examinará periódicamente los casos


de pacientes involuntarios a intervalos razonables
especificados por la legislación nacional.

4. Todo paciente involuntario tendrá derecho a solicitar al


órgano de revisión que se le dé de alta o que se le considere
como paciente voluntario, a intervalos razonables prescritos
por la legislación nacional.

5. En cada examen, el órgano de revisión determinará si se


siguen cumpliendo los requisitos para la admisión
involuntaria enunciados en el párrafo 1 del principio 16 supra
y, en caso contrario, el paciente será dado de alta como
paciente involuntario.

6. Si en cualquier momento el profesional de salud mental


responsable del caso determina que ya no se cumplen las
condiciones para retener a una persona como paciente
involuntario, ordenará que se dé de alta a esa persona como
paciente involuntario.

7. El paciente o su representante personal o cualquier


persona interesada tendrá derecho a apelar ante un tribunal
superior de la decisión de admitir al paciente o de retenerlo
en una institución psiquiátrica.

Principio 18
Garantías procesales
1. El paciente tendrá derecho a designar a un defensor para
que lo represente en su calidad de paciente, incluso para que
lo represente en todo procedimiento de queja o apelación. Si

107
el paciente no obtiene esos servicios, se pondrá a su
disposición un defensor sin cargo alguno en la medida en
que el paciente carezca de medios suficientes para pagar.

2. Si es necesario, el paciente tendrá derecho a la asistencia


de un intérprete. Cuando tales servicios sean necesarios y el
paciente no los obtenga, se le facilitarán sin cargo alguno en
la medida en que el paciente carezca de medios suficientes
para pagar.

3. El paciente y su defensor podrán solicitar y presentar en


cualquier audiencia un dictamen independiente sobre su
salud mental y cualesquiera otros informes y pruebas orales,
escritas y de otra índole que sean pertinentes y admisibles.

4. Se proporcionarán al paciente y a su defensor copias del


expediente del paciente y de todo informe o documento que
deba presentarse, salvo en casos especiales en que se
considere que la revelación de determinadas informaciones
perjudicaría gravemente la salud del paciente o pondría en
peligro la seguridad de terceros. Conforme lo prescriba la
legislación nacional, todo documento que no se proporcione
al paciente deberá proporcionarse al representante personal
y al defensor del paciente, siempre que pueda hacerse con
carácter confidencial. Cuando no se comunique al paciente
cualquier parte de un documento, se informará de ello al
paciente o a su defensor, así como de las razones de esa
decisión, que estará sujeta a revisión judicial.

5. El paciente y su representante personal y defensor


tendrán derecho a asistir personalmente a la audiencia y a
participar y ser oídos en ella.

6. Si el paciente o su representante personal o defensor


solicitan la presencia de una determinada persona en la
audiencia, se admitirá a esa persona a menos que se
considere que su presencia perjudicará gravemente la salud
del paciente o pondrá en peligro la seguridad de terceros.

7. En toda decisión relativa a si la audiencia o cualquier parte


de ella será pública o privada y si podrá informarse
públicamente de ella, se tendrán en plena consideración los

108
deseos del paciente, la necesidad de respetar su vida privada
y la de otras personas y la necesidad de impedir que se
cause un perjuicio grave a la salud del paciente o de no
poner en peligro la seguridad de terceros.

8. La decisión adoptada en una audiencia y las razones de


ella se expresarán por escrito. Se proporcionarán copias al
paciente y a su representante personal y defensor. Al
determinar si la decisión se publicará en todo o en parte, se
tendrán en plena consideración los deseos del paciente, la
necesidad de respetar su vida privada y la de otras personas,
el interés público en la administración abierta de la justicia y
la necesidad de impedir que se cause un perjuicio grave a la
salud del paciente y de no poner en peligro la seguridad de
terceros.

Principio 19
Acceso a la información
1. El paciente (término que en el presente principio
comprende al ex paciente) tendrá derecho de acceso a la
información relativa a él en el historial médico y expediente
personal que mantenga la institución psiquiátrica. Este
derecho podrá estar sujeto a restricciones para impedir que
se cause un perjuicio grave a la salud del paciente o se
ponga en peligro la seguridad de terceros. Conforme lo
disponga la legislación nacional, toda información de esta
clase que no se proporcione al paciente se proporcionará al
representante personal y al defensor del paciente, siempre
que pueda hacerse con carácter confidencial. Cuando no se
proporcione al paciente cualquier parte de la información, el
paciente o su defensor, si lo hubiere, será informado de la
decisión y de las razones en que se funda, y la decisión
estará sujeta a revisión judicial.

2. Toda observación por escrito del paciente o de su


representante personal o defensor deberá, a petición de
cualquiera de ellos, incorporarse al expediente del paciente.

Principio 20
Delincuentes
1. El presente principio se aplicará a las personas que
cumplen penas de prisión por delitos penales o que han sido

109
detenidas en el transcurso de procedimientos o
investigaciones penales efectuados en su contra y que,
según se ha determinado o se sospecha, padecen una
enfermedad mental.

2. Todas estas personas deben recibir la mejor atención


disponible en materia de salud mental, según lo estipulado
en el principio 1 supra. Los presentes Principios se aplicarán
en su caso en la medida más plena posible, con las contadas
modificaciones y excepciones que vengan impuestas por las
circunstancias. Ninguna modificación o excepción podrá
menoscabar los derechos de las personas reconocidos en los
instrumentos señalados en el párrafo 5 del principio 1 supra.

3. La legislación nacional podrá autorizar a un tribunal o a


otra autoridad competente para que, basándose en un
dictamen médico competente e independiente, disponga que
esas personas sean internadas en una institución
psiquiátrica.

4. El tratamiento de las personas de las que se determine


que padecen una enfermedad mental será en toda
circunstancia compatible con el principio 11 supra.

Principio 21
Quejas
Todo paciente o ex paciente tendrá derecho a presentar una
queja conforme a los procedimientos que especifique la
legislación nacional.
Principio 22
Vigilancia y recursos
Los Estados velarán por que existan mecanismos adecuados
para promover el cumplimiento de los presentes Principios,
inspeccionar las instituciones psiquiátricas, presentar,
investigar y resolver quejas y establecer procedimientos
disciplinarios o judiciales apropiados para casos de conducta
profesional indebida o de violación de los derechos de los
pacientes.
Principio 23
Aplicación
1. Los Estados deberán aplicar los presentes Principios
adoptando las medidas pertinentes de carácter legislativo,

110
judicial, administrativo, educativo y de otra índole, que
revisarán periódicamente.

2. Los Estados deberán dar amplia difusión a los presentes


Principios por medios apropiados y dinámicos.

Principio 24
Alcance de los principios relativos a las instituciones
psiquiátricas
Los presentes Principios se aplican a todas las personas que
ingresan en una institución psiquiátrica.
Principio 25
Mantenimiento de los derechos reconocidos
No se impondrá ninguna restricción ni se admitirá ninguna
derogación de los derechos de los pacientes, entre ellos los
derechos reconocidos en el derecho internacional o nacional
aplicable, so pretexto de que los presentes Principios no
reconocen tales derechos o de que sólo los reconocen
parcialmente.

111
Normas Uniformes

Sobre la igualdad
de oportunidades
para las personas
con discapacidad46

46
Normas extraídas de la página web de la Organización Mundial de la Salud.

112
Las Normas Uniformes sobre la igualdad de oportunidades para las
personas con discapacidad fueron aprobadas por la Asamblea General
de las Naciones Unidas en su cuadragésimo octavo período de
sesiones, mediante resolución 48/96, del 20 de diciembre de 1993.

--------------------------------------------------------------------------------

INTRODUCCIÓN

Antecedentes y necesidades actuales


Medidas internacionales anteriores
Hacia la formulación de normas uniformes
Finalidad y contenido de las Normas Uniformes sobre la igualdad de
oportunidades para las personas con discapacidad
Conceptos fundamentales de la política relativa a la discapacidad
PREÁMBULO

I. REQUISITOS PARA LA IGUALDAD DE PARTICIPACIÓN

Artículo 1. Mayor toma de conciencia


Artículo 2. Atención médica
Artículo 3. Rehabilitación
Artículo 4. Servicios de apoyo

II. ESFERAS PREVISTAS PARA LA IGUALDAD DE PARTICIPACIÓN

Artículo 5. Posibilidades de acceso


Artículo 6. Educación
Artículo 7. Empleo
Artículo 8. Mantenimiento de los ingresos y seguridad social
Artículo 9. Vida en familia e integridad personal
Artículo 10. Cultura
Artículo 11. Actividades recreativas y deportivas
Artículo 12. Religión

113
III. MEDIDAS DE EJECUCIÓN

Artículo 13. Información e investigación


Artículo 14. Cuestiones normativas y de planificación
Artículo 15. Legislación

Artículo 16. Política económica


Artículo 17. Coordinación de los trabajos
Artículo 18. Organizaciones de personas con discapacidad
Artículo 19. Capacitación de personal
Artículo 20. Supervisión y evaluación a nivel nacional de los programas
sobre discapacidad en lo relativo a la aplicación de las Normas Uniformes
Artículo 21. Cooperación económica y técnica
Artículo 22. Cooperación internacional

IV. MECANISMO DE SUPERVISIÓN

114
Introducción

Antecedentes y necesidades actuales

1. En todas partes del mundo y en todos los niveles de cada sociedad


hay personas con discapacidad. El número total de personas con
discapacidad en el mundo es grande y va en aumento.

2. Tanto las causas como las consecuencias de la discapacidad


varían en todo el mundo. Esas variaciones son resultado de las diferentes
circunstancias socioeconómicas y de las distintas disposiciones que los
Estados adoptan en favor del bienestar de sus ciudadanos.

3. La actual política en materia de discapacidad es el resultado de la


evolución registrada a lo largo de los 200 últimos años. En muchos aspectos
refleja las condiciones generales de vida y las políticas sociales y
económicas seguidas en épocas diferentes. No obstante, en lo que respecta
a la discapacidad, también hay muchas circunstancias concretas que han
influido en las condiciones de vida de las personas que la padecen: la
ignorancia, el abandono, la superstición y el miedo son factores sociales que
a lo largo de toda la historia han aislado a las personas con discapacidad y
han retrasado su desarrollo.

4. Con el tiempo, la política en materia de discapacidad pasó de la


prestación de cuidados elementales en instituciones a la educación de los
niños con discapacidad y a la rehabilitación de las personas que sufrieron
discapacidad durante su vida adulta. Gracias a la educación y a la
rehabilitación, esas personas se han vuelto cada vez más activas y se han
convertido en una fuerza motriz en la promoción constante de la política en
materia de discapacidad. Se han creado organizaciones de personas con
discapacidad, integradas también por sus familiares y defensores, que han
tratado de lograr mejores condiciones de vida para ellas. Después de la
segunda guerra mundial, se introdujeron los conceptos de integración y
normalización que reflejaban un conocimiento cada vez mayor de las
capacidades de esas personas.

5. Hacia fines del decenio de 1960, las organizaciones de personas


con discapacidad que funcionaban en algunos países empezaron a formular
un nuevo concepto de la discapacidad. En él se reflejaba la estrecha

115
relación existente entre las limitaciones que experimentaban esas personas,
el diseño y la estructura de su entorno y la actitud de la población en
general. Al mismo tiempo, se pusieron cada vez más de relieve los
problemas de la discapacidad en los países en desarrollo. Según las
estimaciones, en algunos de ellos el porcentaje de la población que sufría
discapacidades era muy elevado y, en su mayor parte, esas personas eran
sumamente pobres.

Medidas internacionales anteriores

6. Los derechos de las personas con discapacidad han sido objeto de


gran atención en las Naciones Unidas y en otras organizaciones
internacionales durante mucho tiempo. El resultado más importante del Año
Internacional de los Impedidos (1981) fue el Programa de Acción Mundial
para los Impedidos, aprobado por la Asamblea General en su resolución
37/52. El Año Internacional de los Impedidos y el Programa de Acción
Mundial promovieron enérgicamente los progresos en esta esfera. Ambos
subrayaron el derecho de las personas con discapacidad a las mismas
oportunidades que los demás ciudadanos y a disfrutar en un pie de igualdad
de las mejoras en las condiciones de vida resultantes del desarrollo
económico y social. También por primera vez se definió la discapacidad
como función de la relación entre las personas con discapacidad y su
entorno.

7. En 1987 se celebro en Estocolmo la Reunión Mundial de Expertos


para examinar la marcha de la ejecución del Programa de Acción Mundial
para los Impedidos al cumplirse la mitad del Decenio de las Naciones
Unidas para los Impedidos. En la Reunión se sugirió la necesidad de
elaborar una doctrina rectora que indicase las prioridades de acción en el
futuro. Esta doctrina debía basarse en el reconocimiento de los derechos de
las personas con discapacidad.

8. En consecuencia, la Reunión recomendó a la Asamblea General


que convocara una conferencia especial a fin de redactar una convención
internacional sobre la eliminación de todas las formas de discriminación
contra las personas con discapacidad para que la ratificasen los Estados al
finalizar el Decenio.

9. Italia preparó un primer esbozo de la Convención y lo presento a la


Asamblea General en su cuadragésimo segundo período de sesiones.
Suecia presentó a la Asamblea General en su cuadragésimo cuarto período
de sesiones otras propuestas relativas a un proyecto de convención. Sin
embargo, en ninguna de esas ocasiones pudo llegarse a un consenso sobre

116
la conveniencia de tal convención. A juicio de muchos representantes, los
documentos sobre derechos humanos ya existentes parecían garantizar a
las personas con discapacidad los mismos derechos que a las demás.

Hacia la formulación de normas uniformes

10. Guiándose por las deliberaciones de la Asamblea General, el


Consejo Económico y Social, en su primer período ordinario de sesiones de
1990, convino finalmente en ocuparse de elaborar un instrumento
internacional de otro tipo. En su resolución 1990/26, el Consejo autorizó a la
Comisión de Desarrollo Social a que examinara en su 32º período de
sesiones la posibilidad de establecer un grupo especial de trabajo de
expertos gubernamentales de composición abierta, financiado con
contribuciones voluntarias, para que elaborara normas uniformes sobre la
igualdad de oportunidades para los niños, los jóvenes y los adultos con
discapacidad, en estrecha colaboración con los organismos especializados
del sistema de las Naciones Unidas, otros órganos intergubernamentales y
organizaciones no gubernamentales, en especial las organizaciones de
personas con discapacidad. El Consejo pidió también a la Comisión que
finalizase el texto de esas normas para examinarlas en 1993 y presentarlas
a la Asamblea General en su cuadragésimo octavo período de sesiones.

11. Los debates celebrados posteriormente en la tercera comisión de


la Asamblea General durante el cuadragésimo quinto período de sesiones
pudieron de manifiesto la existencia de un amplio apoyo para la nueva
iniciativa destinada a elaborar las normas uniformes sobre la igualdad de
oportunidades para las personas con discapacidad.

12. En el 32º período de sesiones de la Comisión de Desarrollo


Social, la iniciativa sobre las normas uniformes recibió el apoyo de gran
número de representantes y los debates culminaron con la aprobación de la
resolución 32/2, en la que Be decidió establecer un grupo especial de
trabajo de composición abierta, de conformidad con la resolución 1990/26
del Consejo Económico y Social.

Finalidad y contenido de las Normas Uniformes sobre


la igualdad de oportunidades para las personas
con discapacidad

13. Las Normas Uniformes sobre la igualdad de oportunidades para


las personas con discapacidad se han elaborado sobre la base de la
experiencia adquirida durante el Decenio de las Naciones Unidas para los
Impedidos (1983-1992). La Carta Internacional de Derechos Humanos, que

117
comprende la Declaración Universal de Derechos Humanos, el Pacto
Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, y el Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos, la Convención sobre los
Derechos del Niño y la convención sobre la eliminación de todas las formas
de discriminación contra la mujer, así como el Programa de Acción Mundial
para los Impedidos, constituyen el fundamento político y moral de estas
Normas.

14. Aunque no son de cumplimiento obligatorio, estas Normas


pueden convertirse en normas internacionales consuetudinarias cuando las
aplique un gran número de estados con la intención de respetar una norma
de derecho internacional. Llevan implícito el firme compromiso moral y
político de los Estados de adoptar medidas para lograr la igualdad de
oportunidades. Se señalan importantes principios de responsabilidad, acción
y cooperación. Se destacan esferas de importancia decisiva para la calidad
de vida y para el logro de la plena participación y la igualdad. Estas Normas
constituyen un instrumento normativo y de acción para personas con
discapacidad y para sus organizaciones. También sientan las bases para la
cooperación técnica y económica entre los Estados, las Naciones Unidas y
otras organizaciones internacionales.

15. La finalidad de estas Normas es garantizar que niñas y niños,


mujeres y hombres con discapacidad, en su calidad de ciudadanos de sus
respectivas sociedades, puedan tener los mismos derechos y obligaciones
que los demás. En todas las sociedades del mundo hay todavía obstáculos
que impiden que las personas con discapacidad ejerzan sus derechos y
libertades y dificultan su plena participación en las actividades de sus
respectivas sociedades. Es responsabilidad de los Estados adoptar medidas
adecuadas para eliminar esos obstáculos. Las personas con discapacidad y
las organizaciones que las representan deben desempeñar una función
activa como copartícipes en ese proceso. El logro de la igualdad de
oportunidades para las personas con discapacidad constituye una
contribución fundamental al esfuerzo general y mundial de movilización de
los recursos humanos. Tal vez sea necesario prestar especial atención a
grupos tales como las mujeres, los niños, los ancianos, los pobres, los
trabajadores migratorios, las personas con dos o más discapacidades, las
poblaciones autóctonas y las minorías étnicas. Además, existe un gran
numero de refugiados con discapacidad que tienen necesidades especiales,
a las cuales debe prestarse atención.

Conceptos fundamentales de la política


relativa a la discapacidad

118
16. Los conceptos indicados a continuación se utilizan a lo largo de
todas las Normas. Se basan esencialmente en los conceptos enunciados en
el Programa de Acción Mundial para los Impedidos. En algunos casos,
reflejan la evolución registrada durante el Decenio de las Naciones Unidas
para los Impedidos.

Discapacidad y minusvalía

17. Con la palabra “discapacidad” se resume un gran número de


diferentes limitaciones funcionales que se registran en las poblaciones de
todos los países del mundo. La discapacidad puede revestir la forma de una
deficiencia física, intelectual o sensorial, una dolencia que requiera atención
médica o una enfermedad mental. Tales deficiencias, dolencias o
enfermedades pueden ser de carácter permanente o transitorio.

18. Minusvalía es la pérdida o limitación de oportunidades de


participar en la vida de la comunidad en condiciones de igualdad con los
demás. La palabra “minusvalía” describe la situación de la persona con
discapacidad en función de su entorno. Esa palabra tiene por finalidad
centrar el interés en las deficiencias de diseño del entorno físico y de
muchas actividades organizadas de la sociedad, por ejemplo, información,
comunicación y educación, que se oponen a que las personas con
discapacidad participen en condiciones de igualdad.

19. El empleo de esas dos palabras, “discapacidad” y “minusvalía”,


debe considerarse teniendo en cuenta la historia moderna de la
discapacidad. Durante el decenio de 1970, los representantes de
organizaciones de personas con discapacidad y de profesionales en la
esfera de la discapacidad se opusieron firmemente a la terminología que se
utilizaba a la sazón. Las palabras “discapacidad” y “minusvalía” se utilizaban
a menudo de manera poco clara y conjuga, lo que era perjudicial para las
medidas normativas y la acción política. La terminología reflejaba un
enfoque médico y de diagnóstico que hacía caso omiso de las
imperfecciones y deficiencias de la sociedad circundante.

20. En 1980, la Organización Mundial de la salud aprobó una


clasificación internacional de deficiencias, discapacidades y minusvalías,
que sugería un enfoque más preciso y, al mismo tiempo, relativista. Esta
clasificación, que distingue claramente entre deficiencia, discapacidad y
minusvalía, se ha utilizado ampliamente en esferas tales como la
rehabilitación, la educación, la estadística, la política, la legislación, la
demografía, la sociología, la economía y la antropología. Algunos usuarios
han expresado preocupación por el hecho de que la definición del término

119
minusvalía que figura en la clasificación puede aún considerarse de carácter
demasiado médico y centrado en la persona, y tal vez no aclare
suficientemente la relación recíproca entre las condiciones o expectativas
sociales y las capacidades de la persona. Esas inquietudes, así como otras
expresadas por los usuarios en los 12 años transcurridos desde la
publicación de la clasificación, se tendrán en cuenta en futuras revisiones.

21. Como resultado de la experiencia acumulada en relación con la


ejecución del Programa de Acción Mundial y del examen general realizado
durante el Decenio de las Naciones Unidas para los Impedidos, se
profundizaron los conocimientos y se amplió la comprensión de las
cuestiones relativas a la discapacidad y de la terminología utilizada. La
terminología actual reconoce la necesidad de tener en cuenta no sólo las
necesidades individuales (como rehabilitación y recursos técnicos auxiliares)
sino también las deficiencias de la sociedad (diversos obstáculos a la
participación).

Prevención
____________________________________________________________________
_________________

22. Por prevención se entiende la adopción de medidas encaminadas


a impedir que se produzca un deterioro físicos intelectual, psiquiátrico o
sensorial (prevención primaria) o a impedir que ese deterioro cause una
discapacidad o limitación funcional permanente (prevención secundaria). La
prevención puede incluir muchos tipos de acción diferentes, como atención
primaria de la salud, puericultura prenatal y posnatal, educación en materia
de nutrición, campañas de vacunación contra enfermedades transmisibles,
medidas de lucha contra las enfermedades endémicas, normas y programas
de seguridad para la prevención de accidentes en diferentes entornos,
incluidas la adaptación de los lugares de trabajo para evitar discapacidades
y enfermedades profesionales, y prevención de la discapacidad resultante
de la contaminación del medio ambiente u ocasionada por los conflictos
armados.

Rehabilitación

23. La rehabilitación es un proceso encaminado a lograr que las


personas con discapacidad estén en condiciones de alcanzar y mantener un
estado funcional óptimo desde el punto de vista físico, sensorial, intelectual,
psíquico o social, de manera que cuenten con medios para modificar su
propia vida y ser más independientes. La rehabilitación puede abarcar

120
medidas para proporcionar o restablecer funciones o para compensar la
perdida o la falta de una función o una limitación funcional. El proceso de
rehabilitación no supone la prestación de atención médica preliminar.
Abarca una amplia variedad de medidas y actividades, desde la
rehabilitación más básica y general hasta las actividades de orientación
especifica, como por ejemplo la rehabilitación profesional.

Logro de la igualdad de oportunidades

24. Por logro de la igualdad de oportunidades se entiende el proceso


mediante el cual los diversos sistemas de la sociedad, el entorno físico, los
servicios, las actividades, la información y la documentación se ponen a
disposición de todos, especialmente de las personas con discapacidad.

25. El principio de la igualdad de derechos significa que las


necesidades de cada persona tienen igual importancia, que esas
necesidades deben constituir la base de la planificación de las sociedades y
que todos los recursos han de emplearse de manera de garantizar que
todas las personas tengan las mismas oportunidades de participación.

26. Las personas con discapacidad son miembros de la sociedad y


tienen derecho a permanecer en sus comunidades locales. Deben recibir el
apoyo que necesitan en el marco de las estructuras comunes de educación,
salud, empleo y servicios sociales.

27. A medida que las personas con discapacidad logren la igualdad


de derechos, deben también asumir las obligaciones correspondientes. A su
vez, con el logro de esos derechos, las sociedades pueden esperar más de
las personas con discapacidad. Como parte del proceso encaminado a
lograr la igualdad de oportunidades deben establecerse disposiciones para
ayudar a esas personas a asumir su plena responsabilidad como miembros
de la sociedad.

121
PREÁMBULO
____________________________________

Los Estados,

Conscientes de que los Estados, en la Carta de las Naciones Unidas, se


han comprometido a actuar individual y colectivamente en cooperación con
la Organización para promover niveles de vida más elevados, trabajo
permanente para todos, y condiciones de progreso y desarrollo económico y
social,

Reafirmando el compromiso de defender los derechos humanos y las


libertades fundamentales, la justicia social y la dignidad y el valor de la
persona humana, proclamado en la Carta,

Recordando en particular las normas internacionales en materia de


derechos humanos que se enuncian en la Declaración Universal de
Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Económicos,
Sociales y Culturales y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos, Observando que esos instrumentos proclaman que los derechos
en ellos reconocidos se deben conceder por igual a todas las personas sin
discriminación,

Recordando las disposiciones de la Convención sobre los Derechos del


Niño, que prohibe la discriminación basada en la discapacidad y que
requiere la adopción de medidas especiales para proteger los derechos de
los niños con discapacidad y la Convención Internacional sobre la
protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus
familiares, que establece algunas medidas de protección contra la
discapacidad,

Recordando asimismo las disposiciones de la Convención sobre la


eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer destinadas
a salvaguardar los derechos de las niñas y mujeres con discapacidad,

Teniendo en cuenta la Declaración de los Derechos de los Impedidos, la


Declaración de los Derechos del Retrasado Mental, la Declaración sobre el
Progreso y el Desarrollo en lo Social, los Principios para la protección de los
enfermos mentales y para el mejoramiento de la atención de la salud mental
y otros instrumentos pertinentes aprobados por la Asamblea General,

122
Teniendo en cuenta también las recomendaciones y los convenios
pertinentes aprobados por la Organización Internacional del Trabajo, en
especial los que se refieren a la participación en el empleo, sin
discriminación alguna, de las personas con discapacidad,

Conscientes de la labor y las recomendaciones pertinentes de la


Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la
Cultura, en particular la Declaración sobre la Educación para Todos, de la
Organización Mundial de la Salud, del Fondo de las Naciones Unidas para
la Infancia y de otras organizaciones interesadas,

Teniendo en cuenta el compromiso contraído por los Estados con respecto


a la protección del medio ambiente,

Conscientes de la devastación causada por los conflictos armados y


deplorando la utilización de los escasos recursos disponibles para la
producción de armamentos,

Reconociendo que el Programa de Acción Mundial para los Impedidos y la


definición de “igualdad de oportunidades” que figura en él representan la
firme y sincera aspiración de la comunidad internacional de lograr que esos
diversos instrumentos y recomendaciones internacionales sean prácticos y
revistan una importancia concreta,

Reconociendo que el objetivo del Decenio de las Naciones Unidas para los
Impedidos (1983-1992) que consistía en ejecutar el Programa de Acción
Mundial, sigue teniendo validez y requiere la adopción de medidas urgentes
y sostenidas, Recordando que el Programa de Acción Mundial se basa en
conceptos que tienen igual validez y urgencia para los países en desarrollo
que para los países industrializados,

Convencidos de que hay que intensificar los esfuerzos si se quiere


conseguir que las personas con discapacidad puedan participar plenamente
en la sociedad y disfrutar de los derechos humanos en condiciones de
igualdad,

Subrayando nuevamente que las personas con discapacidad, sus padres,


tutores o quienes abogan en su favor, y las organizaciones que los
representan deben participar activamente, junto con los Estados, en la
planificación y ejecución de todas las medidas que afecten a sus derechos
civiles, políticos, económicos, sociales y culturales, Cumpliendo lo dispuesto
en la resolución 1990/26 del Consejo Económico y Social, de 24 de mayo de
1990, y basándose en la lista detallada de las medidas concretas que se
precisan para que las personas con discapacidad se hallen en condiciones
de igualdad con los demás, que figura en el Programa de Acción Mundial.

123
Los Estados han aprobado las Normas Uniformes sobre la igualdad de
oportunidades para las personas con discapacidad que se enuncian a
continuación, con objeto de:

a) Poner de relieve que todas las medidas en la esfera de la discapacidad


presuponen un conocimiento y una experiencia suficientes acerca de las
condiciones y necesidades especiales de las personas con discapacidad;
b) Destacar que el proceso mediante el cual cada uno de los aspectos de la
organización de la sociedad se ponen a disposición de todos, representa un
objetivo fundamental del desarrollo socioeconómico;

c) Señalar aspectos decisivos de las políticas sociales en la esfera de la


discapacidad, incluido, cuando proceda, el fomento activo de la cooperación
económica y técnica;

d) Ofrecer modelos para el proceso político de adopción de decisiones


necesario para la consecución de la igualdad de oportunidades, teniendo
presente la existencia de una gran diversidad de niveles económicos y
técnicos, así como el hecho de que el proceso debe reflejar un profundo
conocimiento del contexto cultural en el que se desarrolla, y el papel
fundamental que las personas con discapacidad desempeñan en dicho
proceso;

e) Proponer la creación de mecanismos nacionales para establecer una


estrecha colaboración entre los Estados, los órganos del sistema de las
Naciones Unidas, otros órganos intergubernamentales y las organizaciones
de personas con discapacidad;

f) Proponer un mecanismo eficaz de supervisión del proceso por medio del


cual los Estados tratan de lograr la igualdad de oportunidades para las
personas con discapacidad.

I. REQUISITOS PARA
LA IGUALDAD DE PARTICIPACIÓN
_______________________________________________

Artículo 1. Mayor toma de conciencia

124
Los Estados deben adoptar medidas para hacer que la sociedad
tome mayor conciencia de las personas con discapacidad, sus derechos,
sus necesidades, sus posibilidades y su contribución.

1. Los Estados deben velar por que las autoridades competentes


distribuyan información actualizada acerca de los programas y servicios
disponibles para las personas con discapacidad, sus familias, los
profesionales que trabajen en esta esfera y el público en general. La
información para las personas con discapacidad debe presentarse en forma
accesible.

2. Los Estados deben iniciar y apoyar campañas informativas


referentes a las personas con discapacidad y a las políticas en materia de
discapacidad a fin de difundir el mensaje de que dichas personas son
ciudadanos con los mismos derechos y las mismas obligaciones que los
demás, y de justificar así las medidas encaminadas a eliminar todos los
obstáculos que se opongan a su plena participación.

3. Los Estados deben alentar a los medios de comunicación a que


presenten una imagen positiva de las personas con discapacidad; se debe
consultar a ese respecto a las organizaciones de esas personas.

4. Los Estados deben velar por que los programas de educación


pública reflejen en todos sus aspectos el principio de la plena participación e
igualdad.

5. Los Estados deben invitar a las personas con discapacidad y a sus


familias, así como a las organizaciones interesadas, a participar en
programas de educación pública relativos a las cuestiones relacionadas con
la discapacidad.

6. Los Estados deben alentar a las empresas del sector privado a que
incluyan en todos los aspectos de sus actividades las cuestiones relativas a
la discapacidad.

7. Los Estados deben iniciar y promover programas encaminados a


hacer que las personas con discapacidad cobren mayor conciencia de sus
derechos y posibilidades. Una mayor autonomía y la creación de
condiciones para la participación plena en la sociedad permitirán a esas
personas aprovechar las oportunidades a su alcance.

8. La promoción de una mayor toma de conciencia debe constituir


una parte importante de la educación de los niños con discapacidad y de los
programas de rehabilitación. Las personas con discapacidad también

125
pueden ayudarse mutuamente a cobrar mayor conciencia participando en
las actividades de sus propias organizaciones.

9. La promoción de una mayor toma de conciencia debe formar parte


integrante de la educación de todos los niños y ser uno de los componentes
de los cursos de formación de maestros y de la capacitación de todos los
profesionales.

Artículo 2. Atención médica

Los Estados deben asegurar la prestación de atención médica eficaz


a las personas con discapacidad.

1. Los Estados deben esforzarse por proporcionar programas


dirigidos por equipos multidisciplinarios de profesionales para la detección
precoz, la evaluación y el tratamiento de las deficiencias. En esa forma se
podría prevenir, reducir o eliminar sus efectos perjudiciales. Esos programas
deben asegurar la plena participación de las personas con discapacidad y
de sus familias en el plano individual y de las organizaciones de personas
con discapacidad a nivel de la planificación y evaluación.

2. Debe capacitarse a los trabajadores comunitarios locales para que


participen en esferas tales como la detección precoz de las deficiencias, la
prestación de asistencia primaria y el envío a los servicios apropiados.

3. Los Estados deben velar por que las personas con discapacidad,
en particular lactantes y niños, reciban atención médica de igual calidad y
dentro del mismo sistema que los demás miembros de la sociedad.

4. Los Estados deben velar por que todo el personal médico y


paramédico esté debidamente capacitado y equipado para prestar
asistencia médica a las personas con discapacidad y tenga acceso a
tecnologías y métodos de tratamiento pertinentes.

5. Los Estados deben velar por que el personal médico, paramédico y


personal conexo sea debidamente capacitado, para prestar asesoramiento
apropiado a los padres a fin de no limitar las opciones de que disponen sus
hijos. Esta capacitación debe ser un proceso permanente y basarse en la
información más reciente de que se disponga.

126
6. Los Estados deben velar por que las personas con discapacidad
reciban regularmente el tratamiento y los medicamentos que necesiten para
mantener o aumentar su capacidad funcional.

Artículo 3. Rehabilitación

Los Estados deben asegurar la prestación de servicios de


rehabilitación para las personas con discapacidad a fin de que logren
alcanzar y mantener un nivel óptimo de autonomía y movilidad.

1. Los Estados deben elaborar programas nacionales de


rehabilitación para todos los grupos de personas con discapacidad. Dichos
programas deben basarse en las necesidades reales de esas personas y en
el principio de plena participación e igualdad.

2. Esos programas deben incluir una amplia gama de actividades,


como la capacitación básica destinada a mejorar el ejercicio de una función
afectada o a compensar dicha función, el asesoramiento a las personas con
discapacidad y a sus familias, el fomento de la autonomía y la prestación de
servicios ocasionales como evaluación y orientación.

3. Deben tener acceso a la rehabilitación todas las personas que la


requieran, incluidas las personas con discapacidades graves o múltiples.

4. Las personas con discapacidad y sus familias deben estar en


condiciones de participar en la concepción y organización de los servicios
de rehabilitación que les conciernan.

5. Los servicios de rehabilitación deben establecerse en la comunidad


local en la que viva la persona con discapacidad. Sin embargo, en algunos
casos, pueden organizarse cursos especiales de rehabilitación a domicilio,
de duración limitada, si se estima que esa es la forma más apropiada para
alcanzar una determinada meta de capacitación.

6. Debe alentarse a las personas con discapacidad y a sus familias a


participar directamente en la rehabilitación, por ejemplo, como profesores
experimentados, instructores o asesores.

7. Los Estados deben valerse de la experiencia adquirida por las


organizaciones de las personas con discapacidad cuando formulen o
evalúen programas de rehabilitación.

127
Artículo 4. Servicios de apoyo

Los Estados deben velar por el establecimiento y la prestación de


servicios de apoyo a las personas con discapacidad, incluidos los recursos
auxiliares, a fin de ayudarles a aumentar su nivel de autonomía en la vida
cotidiana y a ejercer sus derechos.

1. Entre las medidas importantes para conseguir la igualdad de


oportunidades, los Estados deben proporcionar equipo y recursos auxiliares,
asistencia personal y servicios de intérprete según las necesidades de las
personas con discapacidad.

2. Los Estados deben apoyar el desarrollo, la fabricación, la


distribución y los servicios de reparación del equipo y los recursos
auxiliares, así como la difusión de los conocimientos al respecto.

3. Con ese fin, deben aprovecharse los conocimientos técnicos de


que se disponga en general. En los Estados en que exista una industria de
alta tecnología esta debe utilizarse plenamente a fin de mejorar el nivel y la
eficacia del equipo y recursos auxiliares. Es importante estimular el
desarrollo y la fabricación de recursos auxiliares más sencillos y menos
Costosos en lo posible mediante la utilización de materiales y medios de
producción locales. Las personas con discapacidad podrían participar en la
fabricación de esos artículos.

4. Los Estados deben reconocer que todas las personas con


discapacidad que necesiten equipo o recursos auxiliares deben tener
acceso a ellos según proceda, incluida la capacidad financiera de
procurárselos. Puede ser necesario que el equipo y los recursos auxiliares
se faciliten a gratuitamente o a un precio lo suficientemente bajo para que
dichas personas o sus familias puedan adquirirlos.

5. En los programas de rehabilitación para el suministro de


dispositivos auxiliares y equipo, los Estados deben considerar las
necesidades especiales de las niñas y los niños con discapacidad por lo que
se refiere al diseño y a la durabilidad de los dispositivos auxiliares y el
equipo, así como a su idoneidad en relación con la edad de los niños a los
que se destinen.

6. Los Estados deben apoyar la elaboración y la disponibilidad de


programas de asistencia personal y de servicios de interpretación,
especialmente para las personas con discapacidades graves o múltiples.

128
Dichos programas aumentarían el grado de participación de las personas
con discapacidad en la vida cotidiana en el hogar, el lugar de trabajo, la
escuela y durante su tiempo libre.

7. Los programas de asistencia personal deben concebirse de forma


que las personas con discapacidad que los utilicen ejerzan una influencia
decisiva en la manera de ejecutar dichos programas.

II. ESFERAS PREVISTAS


PARA LA IGUALDAD DE PARTICIPACIÓN
___________________________________________________________

Artículo 5. Posibilidades de acceso

Los Estados deben reconocer la importancia global de las posibilidades


de acceso dentro del proceso de lograr la igualdad de oportunidades en
todas las esferas de la sociedad. Para las personas con discapacidades de
cualquier índole, los Estados deben a) establecer programas de acción para
que el entorno físico sea accesible; y b) adoptar medidas para garantizar el
acceso a la información y la comunicación.

a) Acceso al entorno físico

1. Los Estados deben adoptar medidas para eliminar los obstáculos a la


participación en el entorno físico. Dichas medidas pueden consistir en
elaborar normas y directrices y en estudiar la posibilidad de promulgar leyes
que aseguren el acceso a diferentes sectores de la sociedad, por ejemplo,
en lo que se refiere a las viviendas, los edificios, los servicios de transporte
público y otros medios de transporte, las calles y otros lugares al aire libre.

2. Los Estados deben velar por que los arquitectos, los técnicos de la
construcción y otros profesionales que participen en el diseño y la
construcción del entorno físico puedan obtener información adecuada sobre
la política en materia de discapacidad y las medidas encaminadas a
asegurar el acceso.

3. Las medidas para asegurar el acceso se incluirán desde el principio


en el diseño y la construcción del entorno físico.

129
4. Debe consultarse a las organizaciones de personas con discapacidad
cuando se elaboren normas y disposiciones para asegurar el acceso.
Dichas organizaciones deben asimismo participar en el plano local, desde la
etapa de planificación inicial, cuando se diseñen los proyectos de obras
públicas, a fin de garantizar al máximo las posibilidades de acceso.

b) Acceso a la información v la comunicación

5. Las personas con discapacidad y, cuando proceda, sus familias y


quienes abogan en su favor deben tener acceso en todas las etapas a una
información completa sobre el diagnóstico, los derechos y los servicios y
programas disponibles. Esa información debe presentarse en forma que
resulte accesible para las personas con discapacidad.

6. Los Estados deben elaborar estrategias para que los servicios de


información y documentación sean accesibles a diferentes grupos de
personas con discapacidad. A fin de proporcionar acceso a la información y
la documentación escritas a las personas con deficiencias visuales, deben
utilizarse el sistema Braille, grabaciones en cinta, tipos de imprenta grandes
y otras tecnologías apropiadas. De igual modo, deben utilizarse tecnologías
apropiadas para proporcionar acceso a la información oral a las personas
con deficiencias auditivas o dificultades de comprensión.

7. Se debe considerar la utilización del lenguaje por señas en la


educación de los niños sordos, así como en sus familias y comunidades.
También deben prestarse servicios de interpretación del lenguaje por señas
para facilitar la comunicación entre las personas sordas y las demás
personas.

8. Deben tenerse en cuenta asimismo las necesidades de las


personas con otras discapacidades de comunicación.

9. Los Estados deben estimular a los medios de información, en


especial a la televisión, la radio y los periódicos, a que hagan accesibles sus
servicios.

10. Los Estados deben velar por que los nuevos sistemas de
servicios y de datos informatizados que se ofrezcan al público en general
sean desde un comienzo accesibles a las personas con discapacidad, o se
adapten para hacerlos accesibles a ellas.

11.Debe consultarse a las organizaciones de personas con


discapacidad cuando se elaboren medidas encaminadas a proporcionar a
esas personas acceso a los servicios de información.

130
Artículo 6. Educación

Los Estados deben reconocer el principio de la igualdad de


oportunidades de educación en los niveles primario, secundario y superior
para los niños, los jóvenes y los adultos con discapacidad en entornos
integrados, y deben velar por que la educación de las personas con
discapacidad constituya una parte integrante del sistema de enseñanza.

1. La responsabilidad de la educación de las personas con


discapacidad en entornos integrados corresponde a las autoridades
docentes en general. La educación de las personas con discapacidad debe
constituir parte integrante de la planificación nacional de la enseñanza, la
elaboración de planes de estudio y la organización escolar.

2. La educación en las escuelas regulares requiere la prestación de


servicios de interpretación y otros servicios de apoyo apropiados. Deben
facilitarse condiciones adecuadas de acceso y servicios de apoyo
concebidos para atender las necesidades de personas con diversas
discapacidades.

3. Los grupos de padres y las organizaciones de personas con


discapacidad deben participar en todos los niveles del proceso educativo.

4. En los Estados en que la enseñanza sea obligatoria, ésta debe


impartirse a las niñas y los niños aquejados de todos los tipos y grados de
discapacidad, incluidos los más graves.

5. Debe prestarse especial atención a los siguientes grupos:

(a) Niños muy pequeños con discapacidad

(b) Niños preescolares con discapacidad

(c) Adultos con discapacidad, sobre todo las mujeres.

6. Para que las disposiciones sobre instrucción de personas con


discapacidad puedan integrarse en el sistema de enseñanza general, los
Estados deben:

(a) Contar con una política claramente formulada, comprendida y aceptada


en las escuelas y por la comunidad en general;

131
(b) Permitir que los planes de estudio sean flexibles y adaptables y que sea
posible añadirle distintos elementos según sea necesario;

(c) Proporcionar materiales didácticos de calidad y prever la formación


constante de personal docente y de Apoyo.

7. Los programas de educación integrada basados en la comunidad


deben considerarse métodos complementarios para facilitar a las personas
con discapacidad una formación y una educación económicamente viables.
Los programas nacionales de base comunitaria deben utilizarse para
promover entre las comunidades la utilización y ampliación de sus recursos
a fin de proporcionar educación local a las personas con discapacidad.

8. En situaciones en que el sistema de instrucción general no este aun


en condiciones de atender las necesidades de todas las personas con
discapacidad, cabria analizar la posibilidad de establecer la enseñanza
especial, cuyo objetivo seria preparar a los estudiantes para que Be
educaran en el sistema de enseñanza general. La calidad de esa educación
debe guiarse por las mismas normas y aspiraciones que las aplicables a la
enseñanza general y vincularse estrechamente con esta. Como mínimo, se
debe asignar a los estudiantes con discapacidad el mismo porcentaje de
recursos para la instrucción que el que se asigna a los estudiantes sin
discapacidad. Los Estados deben tratar de lograr la integración gradual de
los servicios de enseñanza especial en la enseñanza general. Se reconoce
que, en algunos casos, la enseñanza especial puede normalmente
considerarse la forma más apropiada de impartir instrucción a algunos
estudiantes con discapacidad.

9. Debido a las necesidades particulares de comunicación de las


personas sordas y de las sordas y ciegas, tal vez sea más oportuno que se
les imparta instrucción en escuelas para personas con ecos problemas o en
aulas y secciones especiales de las escuelas de instrucción general. Al
principio sobre todo, habría que cuidar especialmente de que la instrucción
tuviera en cuenta las diferencias culturales a fin de que las personas sordas
o sordas y ciegas lograran una comunicación real y la máxima autonomía.

Artículo 7. Empleo

Los Estados deben reconocer el principio de que las personas con


discapacidad deben estar facultades para ejercer sus derechos humanos,
en particular en materia de empleo. Tanto en las zonas rurales como en las

132
urbanas debe haber igualdad de oportunidades para obtener un empleo
productivo y remunerado en el mercado de trabajo.

1. Las disposiciones legislativas y reglamentarias del sector laboral


no deben discriminar contra las personas con discapacidad ni interponer
obstáculos a su empleo.

2. Los Estados deben apoyar activamente la integración de las


personas con discapacidad en el mercado de trabajo. Este apoyo activo se
podría lograr mediante diversas medidas como, por ejemplo, la capacitación
profesional, los planes de cuotas basadas en incentivos, el empleo
reservado, préstamos o subvenciones para empresas pequeñas, contratos
de exclusividad o derechos de producción prioritarios, exenciones fiscales,
supervisión de contratos u otro tipo de asistencia técnica y financiera para
las empresas que empleen a trabajadores con discapacidad. Los Estados
han de estimular también a los empleadores a que hagan asustes
razonables para dar cabida a personas con discapacidad.

3. Los programas de medidas estatales deben incluir:

(a) Medidas para diseñar y adaptar los lugares y locales de trabajo de forma
que resulten accesibles a las personas que tengan diversos tipos de
discapacidad;

(b) Apoyo a la utilización de nuevas tecnologías y al desarrollo y la


producción de recursos, instrumentos y equipos auxiliares, y medidas
para facilitar el acceso de las personas con discapacidad a esos medios,
a fin de que puedan obtener y conservar su empleo;

(c) Prestación de servicios apropiados de formación y colocación y de apoyo


como, por ejemplo, asistencia personal y servicios de interpretación.

4. Los Estados deben iniciar y apoyar campañas de sensibilización con


la finalidad de lograr que se superen las actitudes negativas y los prejuicios
relacionados con los trabajadores aquejados de discapacidad.

5. En su calidad de empleadores, los Estados deben crear condiciones


favorables para el empleo de personas con discapacidad en el sector
publico.

6. Los Estados, las organizaciones de trabajadores y los empleadores


deben cooperar para asegurar condiciones equitativas en materia de
políticas de contratación y ascenso, condiciones de empleo, tasas de
remuneración, medidas encaminadas a mejorar el ambiente laboral a fin de

133
prevenir lesiones y deterioro de la salud, y medidas para la rehabilitación de
los empleados que hayan sufrido lesiones por motivos laborales.

7. El objetivo debe ser siempre que las personas con discapacidad


obtengan empleo en el mercado de trabajo abierto. En el caso de las
personas con discapacidad cuyas necesidades no puedan atenderse en esa
forma, cabe la opción de crear pequeñas dependencias con empleos
protegidos o reservados. Es importante que la calidad de esos programas
se evalúe en cuanto a su pertinencia y suficiencia para crear oportunidades
que permitan a las personas con discapacidad obtener empleo en el
mercado de trabajo.

8. Deben adoptarse medidas para incluir a personas con discapacidad


en los programas de formación y empleo en el sector privado y en el sector
no estructurado.

9. Los Estados, las organizaciones de trabajadores y los empleadores


deben cooperar con las organizaciones de personas con discapacidad en
todas las medidas encaminadas a crear oportunidades de formación y
empleo, en particular, el horario flexible, la jornada parcial, la posibilidad de
compartir un puesto, el empleo por cuenta propia, y el cuidado de asistentes
para las personas con discapacidad.

Artículo 8. Mantenimiento de los ingresos y seguridad social

Los Estados son responsables de las prestaciones de seguridad


social y mantenimiento del ingreso para las personas con discapacidad.

1. Los Estados deben velar por asegurar la prestación de apoyo


adecuado en materia de ingresos a las personas con discapacidad que,
debido a la discapacidad o a factores relacionados con ésta, hayan perdido
temporalmente sus ingresos, reciban un ingreso reducido o se hayan visto
privadas de oportunidades de empleo. Los Estados deben velar por que la
prestación de apoyo tenga en cuenta los gastos en que suelen incurrir las
personas con discapacidad y sus familias como consecuencia de su
discapacidad.

2. En países donde exista o se esté estableciendo un sistema de


seguridad social, de seguros sociales u otro plan de bienestar social para la
población en general, los Estados deben velar por que dicho sistema no
excluya a las personas con discapacidad ni discrimine contra ellas.

134
3. Los Estados deben velar asimismo por que las personas que se
dediquen a cuidar a una persona con discapacidad tengan un ingreso
asegurado o gocen de la protección de la seguridad social.

4. Los sistemas de seguridad social deben prever incentivos para


restablecer la capacidad para generar ingresos de las personas con
discapacidad. Dichos sistemas deben proporcionar formación profesional o
contribuir a su organización, desarrollo y financiación. Asimismo, deben
facilitar servicios de colocación.

5. Los programas de seguridad social deben proporcionar también


incentivos para que las personas con discapacidad busquen empleo a fin de
crear o restablecer sus posibilidades de generación de ingresos.

6. Los subsidios de apoyo a los ingresos deben mantenerse mientras


persistan las condiciones de discapacidad, de manera que no resulten un
desincentivo para que las personas con discapacidad busquen empleo. Sólo
deben reducirse o darse por terminados cuando esas personas logren un
ingreso adecuado y seguro.

7. En países donde el sector privado sea el principal proveedor de la


seguridad social, los Estados deben promover entre las comunidades
locales, las organizaciones de bienestar social y las familias el
establecimiento de medidas de autoayuda e incentivos para el empleo de
personas con discapacidad o para que esas personas realicen actividades
relacionadas con el empleo.

Artículo 9. Vida en familia e integridad personal

Los Estados deben promover la plena participación de las personas


con discapacidad en la vida en familia. También deben promover su
derecho a la integridad personal y velar por que la legislación no establezca
discriminaciones contra las personas con discapacidad en lo que se refiere
a las relaciones sexuales, el matrimonio y la procreación.

1. Las personas con discapacidad deben estar en condiciones de vivir


con sus familias. Los Estados deben estimular la inclusión en la orientación
familiar de módulos apropiados relativos a la discapacidad y a sus efectos
para la vida en familia. A las familias en que haya una persona con
discapacidad se les deben facilitar servicios de cuidados temporales o de
atención a domicilio. Los Estados deben eliminar todos los obstáculos

135
innecesarios que se opongan a las personas que deseen cuidar o adoptar a
un niño o a un adulto con discapacidad.

2. Las personas con discapacidad no deben ser privadas de la


oportunidad de experimentar su sexualidad, tener relaciones sexuales o
tener hijos. Teniendo en cuenta que las personas con discapacidad pueden
tropezar con dificultades para casarse y para fundar una familia, los Estados
deben promover el establecimiento de servicios de orientación apropiados.
Las personas con discapacidad deben tener el mismo acceso que las
demás a los métodos de planificación de la familia, así como a información
accesible sobre el funcionamiento sexual de su cuerpo.

3. Los Estados deben promover medidas encaminadas a modificar


las actitudes negativas ante el matrimonio, la sexualidad y la paternidad o
maternidad de las personas con discapacidad, en especial de las jóvenes y
las mujeres con discapacidad, que aun siguen prevaleciendo en la sociedad.
Se debe exhortar a los medios de información a que desempeñen un papel
importante en la eliminación de las mencionadas actitudes negativas.

4. Las personas con discapacidad y sus familias necesitan estar


plenamente informadas acerca de las precauciones que se deben tomar
contra el abuso sexual y otras formas de maltrato. Las personas con
discapacidad son particularmente vulnerables al maltrato en la familia, en la
comunidad o en las instituciones y necesitan que se les eduque sobre la
manera de evitarlo para que puedan reconocer cuando han sido víctimas de
él y notificar dichos casos.

136
Artículo 10. Cultura

Los Estados deben velar por que las personas con discapacidad se
integren y puedan participar en las actividades culturales en condiciones de
igualdad.

1. Los Estados velarán por que las personas con discapacidad


tengan oportunidad de utilizar su capacidad creadora, artística e intelectual,
no solamente para su propio beneficio, sino también para enriquecer a su
comunidad, tanto en las zonas urbanas como en las rurales. Son ejemplos
de tales actividades la danza, la música, la literatura, el teatro, las artes
plásticas, la pintura y la escultura. En los países en desarrollo, en particular,
se hará hincapié en las formas artísticas tradicionales y contemporáneas,
como el teatro de títeres, la declamación y la narración oral.

2. Los Estados deben promover el acceso de las personas con


discapacidad a los lugares en que se realicen actos culturales o en que se
presten servicios culturales tales como los teatros, los museos, los cines y
las bibliotecas, y cuidar de que esas personas puedan asistir a ellos.

3. Los Estados deben iniciar el desarrollo y la utilización de medios


técnicos especiales para que la literatura, las películas cinematográficas y el
teatro sean accesibles a las personas con discapacidad.

Artículo 11. Actividades recreativas y deportivas

Los Estados deben adoptar medidas encaminadas a asegurar que las


personas con discapacidad tengan igualdad de oportunidades para realizar
actividades recreativas y deportivas.

1. Los Estados deben iniciar medidas para que los lugares donde se
llevan a cabo actividades recreativas y deportivas, los hoteles, las playas,
los estadios deportivos y los gimnasios, entre otros, sean accesibles a las
personas con discapacidad. Esas medidas abarcaran el apoyo al personal
encargado de programas de recreo y deportes, incluso proyectos
encaminados a desarrollar métodos para asegurar el acceso y programas
de participación, información y capacitación.

2. Las autoridades turísticas, las agencias de viaje, los hoteles, las


organizaciones voluntarias y otras entidades que participen en la
organización de actividades recreativas o de viajes turísticos deben ofrecer

137
sus servicios a todo el mundo, teniendo en cuenta las necesidades
especiales de las personas con discapacidad. Debe impartirse formación
adecuada para poder contribuir a ese proceso.

3. Debe alentarse a las organizaciones deportivas a que fomenten las


oportunidades de participación de las personas con discapacidad en las
actividades deportivas. En algunos casos, las medidas encaminadas a
asegurar el acceso podrían ser suficientes para crear oportunidades de
participación. En otros casos se precisarán arreglos especiales o juegos
especiales. Los Estados deberán apoyar la participación de las personas
con discapacidad en competencias nacionales e internacionales.

4. Las personas con discapacidad que participen en actividades


deportivas deben tener acceso a una instrucción y un entrenamiento de la
misma calidad que los demás participantes.

5. Los organizadores de actividades recreativas y deportivas deben


consultar a las organizaciones de personas con discapacidad cuando
establezcan servicios para dichas personas.

Artículo 12. Religión

Los Estados deben promover la adopción de medidas para la


participación de las personas con discapacidad en la vida religiosa de sus
comunidades en un pie de igualdad.

1. Los Estados, en consulta con las autoridades religiosas, deben


promover la adopción de medidas para eliminar la discriminación y para que
las actividades religiosas sean accesibles a las personas con discapacidad.

2. Los Estados deben promover la distribución de información sobre


cuestiones relacionadas con la discapacidad entre las organizaciones e
instituciones religiosas. Los Estados también deben alentar a las
autoridades religiosas a que incluyan información sobre políticas en materia
de discapacidad en los programas de formación para el desempeño de
profesiones religiosas y en los programas de enseñanza religiosa.

3. También deben realizarse esfuerzos para que las personas con


deficiencias sensoriales tengan acceso a la literatura religiosa.

4. Los Estados o las organizaciones religiosas deben consultar a las


organizaciones de personas con discapacidad cuando elaboren medidas

138
encaminadas a lograr la participación de esas personas en actividades
religiosas en un pie de igualdad.

139
III. MEDIDAS DE EJECUCIÓN
_____________________________________________

Artículo 13. Información e investigación

Los Estados deben asumir la responsabilidad final de reunir y difundir


información acerca de las condiciones de vida de las personas con
discapacidad y fomentar la amplia investigación de todos los aspectos,
incluidos los obstáculos que afectan la vida de las personas con
discapacidad.

1. Los Estados deben reunir periódicamente estadísticas,


desglosadas por sexo, y otras informaciones acerca de las condiciones de
vida de las personas con discapacidad. Dichas actividades de reunión de
datos pueden realizarse conjuntamente con los censos nacionales y las
encuestas por hogares, en estrecha colaboración con universidades,
institutos de investigación y organizaciones de personas con discapacidad.
Los cuestionarios deben incluir preguntas sobre los programas y servicios y
sobre su utilización.

2. Los Estados deben examinar la posibilidad de establecer una base


de datos relativa a la discapacidad, que incluya estadísticas sobre los
servicios y programas disponibles y sobre los distintos grupos de personas
con discapacidad, teniendo presente la necesidad de proteger la vida
privada y la integridad personales.

3. Los Estados deben iniciar y fomentar programas de investigación


sobre las cuestiones sociales, económicas y de participación que influyan en
la vida de las personas con discapacidad y de sus familias. Dichas
investigaciones deben abarcar las causas, los tipos y la frecuencia de la
discapacidad, la disponibilidad y eficacia de los programas existentes, y la
necesidad de desarrollar y evaluar los servicios y las medidas de apoyo.

4. Los Estados deben elaborar y adoptar terminología y criterios para


llevar a cabo encuestas nacionales, en cooperación con las organizaciones
que se ocupan de las personas con discapacidad.

5. Los Estados deben facilitar la participación de las personas con


discapacidad en la reunión de datos y en la investigación. Para la

140
realización de esas investigaciones, deben apoyar particularmente la
contratación de personas con discapacidad calificadas.

6. Los Estados deben apoyar el intercambio de experiencias y


conclusiones derivadas de las investigaciones.

7. Los Estados deben adoptar medidas para difundir información y


conocimientos en materia de discapacidad a todas las instancias políticas y
administrativas a nivel nacional, regional y local.

Artículo 14. Cuestiones normativas y de planificación

Los Estados deben velar por que las cuestiones relativas a la


discapacidad se incluyan en todas las actividades normativas y de
planificación correspondientes del país.

1. Los Estados deben emprender y prever políticas adecuadas para


las personas con discapacidad en el plano nacional y deben estimular y
apoyar medidas en los planos regional y local.

2. Los Estados deben hacer que las organizaciones de personas con


discapacidad intervengan en todos los casos de adopción de decisiones
relacionadas con los planes y programas de interés para las personas con
discapacidad o que afecten a su situación económica y social.

3. Las necesidades y los intereses de las personas con discapacidad


deben incorporarse en los planes de desarrollo general en lugar de tratarse
por separado.

4. La responsabilidad última de los Estados por la situación de las


personas con discapacidad no exime a los demás de la responsabilidad que
les corresponda. Debe exhortarse a los encargados de prestar servicios,
organizar actividades o suministrar información en la sociedad a que
acepten la responsabilidad de lograr que las personas con discapacidad
tengan acceso a esos servicios.

5. Los Estados deben facilitar a las comunidades locales la


elaboración de programas y medidas para las personas con discapacidad.
Una manera de conseguirlo consiste en preparar manuales o listas de
verificación, y en proporcionar programas de capacitación para el personal
local.

141
Artículo 15. Legislación

Los Estados tienen la obligación de crear las bases jurídicas para la


adopción de medidas encaminadas a lograr los objetivos de la plena
participación y la igualdad de las personas con discapacidad.

1. En la legislación nacional, que consagra los derechos y deberes de


los ciudadanos, deben enunciarse también los derechos y deberes de las
personas con discapacidad. Los Estados tienen la obligación de velar por
que las personas con discapacidad puedan ejercer sus derechos, incluidos
sus derechos civiles y políticos, en un pie de igualdad con los demás
ciudadanos. Los Estados deben procurar que las organizaciones de
personas con discapacidad participen en la elaboración de leyes nacionales
relativas a los derechos de las personas con discapacidad, así como en la
evaluación permanente de esas leyes.

2. Tal vez sea menester adoptar medidas legislativas para eliminar


las condiciones que pudieran afectar adversamente a la vida de las
personas con discapacidad, entre otras, el acoso y la victimización. Deberá
eliminarse toda disposición discriminatoria contra personas con
discapacidad. La legislación nacional debe establecer sanciones apropiadas
en caso de violación de los principios de no-discriminación.

3. La legislación nacional relativa a las personas con discapacidad


puede adoptar dos formas diferentes. Los derechos y deberes pueden
incorporarse en la legislación general o figurar en una legislación especial.
La legislación especial para las personas con discapacidad puede
establecerse de diversas formas:

(a) Promulgando leyes por separado que se refieran exclusivamente a las


cuestiones relativas a la discapacidad;

(b) Incluyendo las cuestiones relativas a la discapacidad en leyes sobre


aspectos concretos

(c) Mencionando concretamente a las personas con discapacidad en los


textos que sirvan para interpretar las disposiciones legislativas
vigentes.Tal vez fuera conveniente combinar algunas de esas
posibilidades. Podría examinarse la posibilidad de incluir disposiciones
sobre acción afirmativa respecto de esos grupos.

142
4. Los Estados podrían considerar la posibilidad de establecer
mecanismos reglamentarios oficiales para la presentación de demandas, a
fin de proteger los intereses de las personas con discapacidad.

Artículo 16. Política económica

La responsabilidad financiera de los programas y las medidas


nacionales destinados a crear igualdad de oportunidades para las personas
con discapacidad corresponde a los Estados.

1. Los Estados deben incluir las cuestiones relacionadas con la


discapacidad en los presupuestos ordinarios de todos los órganos de
gobierno a nivel nacional, regional y local.

2. Los Estados, las organizaciones no gubernamentales y otros


órganos interesados deben actuar de consuno para determinar la forma más
eficaz de apoyar proyectos y medidas que interesen a las personas con
discapacidad.

3. Los Estados deben estudiar la posibilidad de aplicar medidas


económicas, esto es, préstamos, exenciones fiscales, subsidios con fines
específicos y fondos especiales, entre otros, para estimular y apoyar la
participación en la sociedad de las personas con discapacidad en un pie de
igualdad.

4. En muchos Estados tal vez sea conveniente establecer un fondo


de desarrollo para cuestiones relacionadas con la discapacidad, que podría
apoyar diversos proyectos experimentales y programas de autoayuda en las
comunidades.

Artículo 17. Coordinación de los trabajos

Los Estados tienen la responsabilidad de establecer centros


nacionales de coordinación u organismos análogos que centralicen a nivel
nacional las cuestiones relacionadas con la discapacidad.

1. El comité nacional de coordinación o los órganos similares debe


tener carácter permanente y basarse en normas jurídicas y en un
reglamento administrativo apropiado.

143
2. Para lograr una composición intersectorial y multidisciplinaria es
probable que lo más conveniente sea una combinación de representantes
de organizaciones públicas y privadas. Esos representantes podrían
provenir de los ministerios correspondientes, las organizaciones de
personas con discapacidad y las organizaciones no gubernamentales.

3. Las organizaciones de personas con discapacidad deben ejercer


una influencia apreciable sobre el comité nacional de coordinación, a fin de
asegurar que sus preocupaciones se transmitan debidamente.

4. El comité nacional de coordinación debe contar con la autonomía y


los recursos suficientes para el desempeño de sus funciones en relación
con la capacidad de adoptar decisiones y debe ser responsable ante la
instancia superior de gobierno.

Artículo 18. Organizaciones de personas con discapacidad

Los Estados deben reconocer el derecho de las organizaciones de


personas con discapacidad a representar a esas personas en los planos
nacional, regional y local. Los Estados deben reconocer también el papel
consultivo de las organizaciones de personas con discapacidad en lo que se
refiere a la adopción de decisiones cobre cuestiones relativas a la
discapacidad.

1. Los Estados deben promover y apoyar económicamente y por


otros medios la creación y el fortalecimiento de organizaciones que agrupen
a personas con discapacidad, a sus familiares y a otras personas que
defiendan sus derechos. Los Estados deben reconocer que esas
organizaciones tienen un papel que desempeñar en la elaboración de una
política en materia de discapacidad.

2. Los Estados deben mantener una comunicación permanente con


las organizaciones de personas con discapacidad y asegurar su
participación en la elaboración de las políticas oficiales.

3. El papel de las organizaciones de personan con discapacidad


puede consistir en determinar necesidades y prioridades, participar en la
planificación, ejecución y evaluación de servicios y medidas relacionados
con la vida de las personas con discapacidad, contribuir a sensibilizar al
público y a preconizar los cambios apropiados.

4. En su condición de instrumentos de autoayuda, las organizaciones


de personas con discapacidad proporcionan y promueven oportunidades

144
para el desarrollo de aptitudes en diversas esferas, el apoyo mutuo entre
sus miembros y el intercambio de información.

5. Las organizaciones de personas con discapacidad pueden


desarrollar su función consultiva de muy diversas maneras, ya sea mediante
su representación permanente en los órganos directivos de los organismos
financiados por el gobierno, ya sea mediante su participación en comisiones
públicas o el suministro de conocimientos especializados sobre diferentes
proyectos.

6. El papel consultivo de las organizaciones de personas con


discapacidad debe ser permanente a fin de desarrollar y profundizar el
intercambio de opiniones y de información entre el Estado y las
organizaciones.

7. Esas organizaciones deben tener representación permanente en el


comité nacional de coordinación o en organismos análogos.

8. Se debe desarrollar y fortalecer el papel de las organizaciones


locales de personas con discapacidad para que puedan influir en las
cuestiones a nivel comunitario.

145
Artículo 19. Capacitación del personal

Los Estados deben asegurar la adecuada formación, a todos los


niveles, del personal que participe en la planificación y el suministro de
servicios y programas relacionados con las personas con discapacidad.

1. Los Estados deben velar por que todas las autoridades que
presten servicios en la esfera de la discapacidad proporcionen formación
adecuada a su personal.

2. En la formación de profesionales en la esfera de la discapacidad,


así como en el suministro de información sobre discapacidad en los
programas de capacitación general, debe reflejarse debidamente el principio
de la plena participación e igualdad.

3. Los Estados deben elaborar programas de formación en consulta


con las organizaciones de personas con discapacidad, las que, a su vez,
deben participar como profesores, instructores o asesores en programas de
formación del personal.

4. La formación de trabajadores de la comunidad tiene gran


importancia estratégica, sobre todo en los países en desarrollo. Debe
impartirse también a las personas con discapacidad e incluir el
perfeccionamiento de los valores, la competencia y las tecnologías
adecuados así como de las aptitudes que puedan poner en practica las
personas con discapacidad, sus padres, sus familiares y los miembros de la
comunidad.

Artículo 20. Supervisión y evaluación a nivel nacional de los


programas sobre discapacidad en lo relativo a la
aplicación de las Normas Uniformes

Los Estados son responsables de evaluar y supervisar con carácter


permanente la prestación de los servicios y la ejecución de los programas
nacionales relativos al logro de la igualdad de oportunidades para las
personas con discapacidad.

1. Los Estados deben evaluar periódica y sistemáticamente los


programas nacionales en la esfera de la discapacidad y difundir tanto las
bases como los resultados de esas evaluaciones.

146
2. Los Estados deben elaborar y adoptar terminología y criterios
sobre la evaluación de servicios y programas relativos a la discapacidad.

3. Esos criterios y esa terminología deben elaborarse en estrecha


cooperación con las organizaciones de personas con discapacidad desde
las primeras etapas de formulación de conceptos y la planificación.

4. Los Estados deben participar en la cooperación internacional


encaminada a elaborar normas comunes para la evaluación nacional en la
esfera de la discapacidad. Los Estados deben alentar a los comités
nacionales de coordinación a que también participen.

5. La evaluación de los diversos programas en la esfera de la


discapacidad debe comenzar en la fase de planificación para que pueda
determinarse la eficacia global en la consecución de sus objetivos de
políticas.

Artículo 21. Cooperación técnica y económica

Los Estados, tanto industrializados como en desarrollo, tienen la


obligación de cooperar y de adoptar medidas para mejorar las condiciones
de vida de todas las personas con discapacidad en los países en desarrollo.

1. Las medidas encaminadas a lograr la igualdad de oportunidades


de las personas con discapacidad, incluidos los refugiados con
discapacidad, deben incorporarse en los programas de desarrollo general.

2. Dichas medidas deben integrarse en todas las formas de


cooperación técnica y económica, bilateral y multilateral, gubernamental y
no gubernamental. Los Estados deben traer a colación las cuestiones
relativas a la discapacidad en las deliberaciones sobre dicha cooperación.

3. Al planificar y examinar programas de cooperación técnica y


económica, debe prestarse especial atención a los efectos de dichos
programas para la situación de las personas con discapacidad. Es
sumamente importante que se consulte a las personas con discapacidad y a
sus organizaciones sobre todos los proyectos de desarrollo destinados ellas.
Unas y otras deben participar directamente en la elaboración, ejecución y
evaluación de dichos proyectos.

4. Entre las esferas prioritarias para la cooperación económica y


técnica deben figurar:

147
(a) El desarrollo de los recursos humanos mediante el perfeccionamiento de
los conocimientos, las aptitudes, y las posibilidades de las personas con
discapacidad y la iniciación de actividades generadoras de empleo para
esas personas.
(b) El desarrollo y la difusión de tecnologías y conocimientos técnicos
apropiados en relación con la discapacidad.

5. Se exhorta, además, a los Estados a que apoyen el establecimiento y


el fortalecimiento de las organizaciones de personas con discapacidad.

6. Los Estados deben adoptar medidas para que el personal que


participe, a todos los niveles, en la administración de programas de
cooperación técnica y económica aumente sus conocimientos sobre las
cuestiones relacionadas con la discapacidad.

Artículo 22. Cooperación internacional

Los Estados participaran activamente en la cooperación internacional


relativa a la aplicación de las normas para lograr la igualdad de
oportunidades para las personas con discapacidad.

1. En las Naciones Unidas, sus organismos especializados y otras


organizaciones intergubernamentales interesadas, los Estados deben
participar en la elaboración de una política relativa a la discapacidad.

2. Cuando proceda, los Estados deben incorporar las cuestiones


relativas a la discapacidad en las negociaciones de orden general sobre
normas, intercambio de información y programas de desarrollo, entre otras
cosas.

3. Los Estados deben fomentar y apoyar el intercambio de


conocimientos y experiencias entre:

(a) Organizaciones no gubernamentales interesadas en cuestiones relativas


a la discapacidad;

(b) Instituciones de investigación y distintos investigadores cuya labor se


relacione con cuestiones relativas a la discapacidad;

(c) Representantes de programas sobre el terreno y de grupos profesionales


en la esfera de la discapacidad;

148
(d) Organizaciones de personas con discapacidad; y

(e) Comités nacionales de coordinación.

4. Los Estados deben procurar que las Naciones Unidas y sus


organismos especializados, así como todos los órganos
intergubernamentales e interparlamentarios de carácter mundial y regional,
incluyan en su labor a las organizaciones mundiales y regionales de
personas con discapacidad.

149
IV. MECANISMO DE SUPERVISIÓN
_______________________________________________

1. La finalidad del mecanismo de supervisión es promover la


aplicación efectiva de las Normas Uniformes. Dicho mecanismo prestara
asistencia a todos los Estados en la evaluación de su grado de aplicación de
las Normas Uniformes y en la medición de los progresos que se alcancen.
La supervisión debe ayudar a determinar los obstáculos y a sugerir medidas
idóneas que contribuyan a una aplicación eficaz de las Normas. El
mecanismo de supervisión tendrá en cuenta las características económicas,
sociales y culturales que existen en cada uno de los Estados. Un elemento
importante debe ser también la prestación de servicios de consultoría y el
intercambio de experiencias e información entre los Estados.

2. Las Normas Uniformes sobre la igualdad de oportunidades para las


personas con discapacidad deben supervisarse dentro del marco de los
períodos de sesiones de la Comisión de Desarrollo Social. En caso
necesario, se nombrará por un período de tres años y con cargo a los
recursos presupuestarios, a un relator especial que cuente con amplia
experiencia en materia de discapacidad y en organizaciones internacionales
para que supervise la aplicación de las Normas Uniformes.

3. Se invitará a organizaciones internacionales de personas con


discapacidad reconocidas como entidades consultivas por el Consejo
Económico y Social y a organizaciones que representen a personas con
discapacidad que todavía no hayan formado sus propias organizaciones a
que, teniendo en cuenta los diferentes tipos de discapacidad y la necesaria
distribución geográfica equitativa, integren un grupo de expertos, en el cual
dichas organizaciones tendrán mayoría, con el cual el Relator Especial y,
cuando proceda, la Secretaría, puedan celebrar consultas.

4. El Relator Especial exhortará al grupo de expertos a que examine


la promoción, aplicación y supervisión de las Normas Uniformes, comunique
los resultados y proporcione asesoramiento y sugerencias al respecto.

5. El Relator Especial enviará una lista de preguntas a los Estados, a


las entidades del sistema de las Naciones Unidas y a las organizaciones
intergubernamentales y no gubernamentales, incluidas las organizaciones
de personas con discapacidad. La lista de preguntas debe referirse a los
planes de aplicación de las Normas Uniformes en los Estados. Las
preguntas deben ser de carácter selectivo y abarcar un número determinado
de normas específicas para hacer una evaluación a fondo. El Relator
Especial debe prepararlas en consulta con el grupo de expertos y la
Secretaría.

150
6. El Relator Especial procurará entablar un diálogo directo no sólo
con los estados sino también con las organizaciones no gubernamentales
locales, y recabará sus opiniones y observaciones sobre toda información
que se proyecte incluir en los informes. El Relator Especial prestará
asesoramiento sobre la aplicación y supervisión de las Normas Uniformes, y
ayudará a preparar las respuestas a las listas de preguntas.

7. El Departamento de Coordinación de Políticas y Desarrollo


Sostenible de la Secretaría, en su calidad de centro de coordinación de las
Naciones Unidas sobre las cuestiones relativas a la discapacidad, y el
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y otras entidades y
mecanismos del sistema de las Naciones Unidas, como las comisiones
regionales, los organismos especializados y las reuniones entre organismos,
cooperarán con el Relator Especial en la aplicación y supervisión de las
Normas Uniformes en el plano nacional.

8. El Relator Especial, con ayuda de la Secretaría, preparará informes


que serán presentados a la Comisión de Desarrollo Social en sus períodos
de sesiones 34° y 35°. Al preparar esos informes, el Relator Especial
consultará al grupo de expertos.

9. Los Estados deben alentar a los comités nacionales de


coordinación o a los organismos análogos a que participen en la aplicación y
vigilancia. En su calidad de centros de coordinación de los asuntos relativos
a la discapacidad en el plano nacional, debe exhortárseles a que
establezcan procedimientos destinados a coordinar la vigilancia de las
Normas Uniformes. Es menester estimular a las organizaciones de personas
con discapacidad a que participen activamente en la vigilancia a todos los
niveles del proceso.

10. Si se asignaran recursos extrapresupuestarios, deberían crearse


uno o más puestos de Asesor Interregional sobre las Normas Uniformes a
fin de prestar servicios directos a los Estados, por ejemplo, en:

(a) La organización de seminarios nacionales y regionales de formación


sobre el contenido de las Normas Uniformes;

(b) La elaboración de directrices en apoyo de las estrategias para la


aplicación de las Normas Uniformes y

(c) La difusión de información cobre las prácticas óptimas en cuanto a la


aplicación de las Normas Uniformes.

151
11. En su 34 período de sesiones, la Comisión de Desarrollo Social
establecerá un grupo de trabajo de composición abierta encargado de
examinar el informe del Relator Especial y de formular recomendaciones
sobre formas de mejorar la aplicación de las Normas Uniformes. Al
examinar el informe del Relator Especial, la Comisión de Desarrollo Social,
por conducto de su grupo de trabajo de composición abierta, celebrará
consultas con las organizaciones internacionales de personas con
discapacidad y con los organismos especializados, de conformidad con los
artículos 71 y 76 del reglamento de las comisiones orgánicas del Consejo
Económico y Social.

12. En el período de sesiones siguiente a la terminación del mandato del


Relator Especial, la Comisión examinará la posibilidad ya sea de renovar
ese mandato, de nombrar a un nuevo Relator Especial o de establecer otro
mecanismo de vigilancia, y formulará las recomendaciones apropiadas al
Consejo Económico y Social.

13. Con objeto de promover la aplicación de las Normas Uniformes, debe


alentarse a los Estados a que contribuyan al Fondo de las Naciones Unidas
para los Impedidos.

152
RECOMENDACIÓN DE LA COMISIÓN INTERAMERICANA DE DERECHOS
HUMANOS SOBRE LA PROMOCIÓN Y PROTECCIÓN DE LOS DERECHOS DE
LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD MENTAL47

En 1990 la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS),


Oficina Regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y
Organismo Especializado de la Organización de los Estados
Americanos (OEA), auspició la Conferencia Regional para la
Reestructuración de la Atención Psiquiátrica en América Latina,
donde la CIDH participó como co-patrocinadora y en la cual se adoptó
la Declaración de Caracas.[1]
La Declaración de Caracas también establece estándares de
protección en materia de derechos humanos y salud mental. Con
relación a la atención psiquiátrica señala “[q]ue los recursos,
cuidados y tratamientos provistos deben salvaguardar,
invariablemente, la dignidad personal y los derechos humanos y
civiles [y] propender a la permanencia del enfermo en su medio
comunitario…”. En esta Declaración también se recomienda que las
legislaciones de los países se ajusten “…de manera que aseguren el
respeto de los derechos humanos y civiles de los enfermos
mentales”.
La Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó en 1991
los Principios para la Protección de los Enfermos Mentales y para el
Mejoramiento de la Atención de la Salud Mental[2] (Principios de
Salud Mental). Estos principios son considerados como el estándar
internacional más completo y detallado en lo que se refiere a la
protección de los derechos de las personas con discapacidad mental y
constituyen una guía importante para los Estados en la tarea de
delinear y/o reformar los sistemas de salud mental.

La CIDH tomó conocimiento de la Resolución CD.40.R19,

47
Recomendación extraída de la página web de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

153
aprobada por el Consejo Directivo de la OPS/OMS el 26 de septiembre
de 1997, en la que este Organismo exhorta a los Estados miembros a
que se esfuercen por mejorar la legislación que protege los derechos
humanos de las personas con discapacidad mental.[3]
De acuerdo a la OPS/OMS,[4] al Centro de Derechos Humanos de
las Naciones Unidas[5] y a la Comisión de Derechos Humanos de las
Naciones Unidas[6] las libertades fundamentales y derechos más
frecuentemente violados en hospitales psiquiátricos incluyen el
derecho a ser tratado con humanidad y respeto, el derecho a una
admisión voluntaria, el derecho a la privacidad, la libertad de
comunicación, derecho a recibir tratamiento en la comunidad,
derecho a proporcionar consentimiento informado antes de recibir
cualquier tratamiento y el derecho a recurrir a un tribunal
independiente e imparcial que determine la legalidad de la detención
en un hospital psiquiátrico.
La Comisión ha verificado que en las Américas, los usuarios, sus
familiares, personal de salud mental, abogados, jueces y demás
personas involucradas en la promoción y protección de la salud
mental tienen un conocimiento limitado de los estándares
internacionales y normas convencionales que protegen los derechos
de las personas con discapacidad mental y además que estos
estándares y normas convencionales no han sido, en la mayoría de
los casos, incorporados en las legislaciones nacionales.
En abril de 1999, la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos aprobó el Informe N° 63/99 con relación a un paciente
mental,[7] en el cual se señala que es pertinente utilizar estándares
especiales para determinar si se ha cumplido con las normas
convencionales en casos que involucran a prisioneros o pacientes
mentales recluídos en hospitales psiquiátricos por ser considerados
un grupo especialmente vulnerable. En este informe, la CIDH
interpretó las normas de la Convención Americana que consagran el
derecho a la integridad personal, el derecho a la vida y el derecho a la
protección judicial a la luz de los Principios de Salud Mental. La CIDH,
en el mismo informe, coincidió con la postura de la Corte Europea de
Derechos Humanos, según la cual el estado de salud de la víctima es
un factor relevante al momento de determinar si se inflingieron penas
o tratamientos inhumanos o degradantes y por lo tanto concluyó que
el encarcelamiento de una persona con discapacidad mental bajo
condiciones deplorables y sin tratamiento médico puede llegar a
constituir tratamiento inhumano o degradante, prohibido por el

154
artículo 5(2) de la Convención Americana sobre Derechos Humanos.
En el informe N° 63/99 la CIDH también concluyó que las
personas que padecen discapacidad mental no se encuentran en
condiciones de manejar su propia persona y consecuentemente
requieren de cuidados, tratamiento y control para su propia
protección.
Por todo lo cual,
LA COMISIÓN INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS,
RECOMIENDA:
A los Estados
1. Ratificar la Convención Interamericana para la Eliminación
de todas las Formas de Discriminación de las Personas con
Discapacidad, adoptada por la Asamblea General de la OEA el 8 de
junio de 1999, cuyos objetivos son la prevención y la eliminación de
todas las formas de discriminación contra las personas con
discapacidad física o mental y propiciar su plena integración en la
sociedad.
2. Tomar medidas de carácter legislativo, judicial,
administrativo, educativo y de otra índole para diseminar por medios
apropiados y dinámicos [entre autoridades gubernamentales, ONGs,
profesionales de salud mental, abogados, jueces y otras personas
involucradas en la promoción de políticas de salud mental] los
estándares internacionales y normas convencionales de derechos
humanos que protegen las libertades fundamentales y derechos
civiles, políticos, económicos, sociales y culturales de las personas
con discapacidad mental.
3. Reformar las leyes existentes en materia de salud mental
o discapacidad en general y, si éstas no existen, crear leyes que
garanticen el respeto de las libertades fundamentales y los derechos
humanos de las personas con discapacidad mental y sus familiares,
incorporando en las mismas los estándares internacionales y las
normas convencionales de derechos humanos que protegen a las
personas con discapacidad mental.

4. Promover e implementar a través de legislación y planes


nacionales de salud mental la organización de servicios comunitarios
de salud mental cuyos objetivos sean la plena integración de las
personas con discapacidad mental en la sociedad y la participación de

155
organizaciones profesionales, asociaciones de usuarios y familiares,
sus amistades, organizaciones de asistencia social y otros miembros
de la comunidad en la rehabilitación del paciente mental.
5. Promover a nivel de sus Defensorías de los Habitantes u
Ombudsman la creación de iniciativas específicas para la defensa de
los derechos humanos de las personas con discapacidad mental.
6. Adoptar las medidas que sean necesarias para que en
todas las instituciones de salud mental se expongan los derechos del
paciente mental en lugares visibles tales como salas de espera,
servicios de admisión y otros lugares frecuentados por familiares y
pacientes.

7. Apoyar la creación de organismos que supervisen el


cumplimiento con las normas de derechos humanos en todas las
instituciones y servicios de atención psiquiátrica cuyas actividades
involucren a pacientes, sus familiares, representantes de los
pacientes y personal de salud mental.
8. Establecer mecanismos de concientización, educación
pública (preparación y divulgación de material educativo, tales como
folletos, afiches, videos, etc.) y acciones tendientes a combatir la
estigmatización y discriminación de las personas con discapacidad
mental, a través de organizaciones estatales y ONGs, de conformidad
con los estándares internacionales y normas convencionales que
protegen a estas personas.
A todas las partes involucradas en la promoción de la salud mental
(Comités institucionales de defensa; Asociaciones de psiquiatras,
psicólogos, trabajadores sociales, enfermeras; Agrupaciones cívicas;
ONGs; Asociaciones de usuarios y familiares; Abogados; Estudiantes
de derecho; etc.)
1. Que se involucren activamente en la defensa de los
derechos humanos de las personas con discapacidad mental,
incluyendo en sus programas acciones concretas.
2. Que divulguen los estándares internacionales y normas
convencionales que protegen los derechos de las personas con
discapacidad mental a través de reuniones, congresos, publicaciones
científicas o campañas educativas, utilizando todos los medios de
comunicación social disponibles.
3. Que hagan un esfuerzo para celebrar todos los años el 10

156
de octubre, declarado Día Mundial de la Salud Mental por la OMS, y
aprovechen esta ocasión para promocionar los derechos del paciente
mental.
4. Que coordinen acciones con los Ministerios de Salud,
Cajas de Seguridad Social, Centros de Salud, Defensorías de los
Habitantes y demás entidades gubernamentales encargadas de
implementar políticas de salud mental para proteger los derechos de
las personas con discapacidad mental.
A los usuarios y sus familiares:
1. Que estén conscientes de que las personas con
discapacidad mental tienen los mismos derechos y libertades
fundamentales que el resto de los seres humanos y que existen
principios internacionales que protegen a estas personas,
especialmente debido a su particular condición de vulnerabilidad e
impotencia.
Aprobado por la Comisión en su 111º período extraordinario de
sesiones, el 4 de abril de 2001

[1]
En 1990 la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS)
convocó a distintas organizaciones, asociaciones, profesionales de la salud
mental y juristas a la Conferencia Regional para la Reestructuración de la
Atención Psiquiátrica en América Latina (1990), celebrada en Caracas,
Venezuela. En el marco de esta Conferencia se aprobó la Declaración de
Caracas. Una reproducción completa de la Declaración de Caracas puede ser
consultada en Itzak Levav, Helena Restrepo y Carlyle Guerra de Macedo, The
Restructuring of Psychiatric Care in Latin America: A new policy for Mental
Health services, 15 J. PUBLIC HEALTH & POLICY, p. 71 (1994).
[2]
Principios para la Protección de los Enfermos Mentales y para el
Mejoramiento de la Atención de la Salud Mental, G.A. Res. 119, U.N. GAOR,
46 Sesión, Supp No. 49, Anexo, p. 188-192. U.N. Doc.A/46/49 (1991).
[3]
Ver I. Levav & R. González Uzcátegui, Rights of Persons with mental
illness in Central America, 101 ACTA PSYCHIATRICA SCANDINAVICA, p.84
(2000).
[4]
Diagnóstico sobre el estado de los derechos humanos de las
personas con enfermedad mental en países de Centro América, Informe Final,
Tegucigalpa, Julio 1998, Organización Panamericana de la
Salud/Organización Mundial de la Salud. Este informe diagnosticó la situación
en cinco países: Costa Rica, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Panamá.

157
[5]
United Nations, Centre for Human Rights, Study Series Human
Rights and Disabled Persons, 1993, p. 27 (Special Rapporteur Leandro
Despouy).
[6]
United Nations, Economic and social Council, Commission on Human
Rights, Sub-Commission on Prevention of Discrimination and Protection of
Minorities; Principles, Guidelines and Guarantees for the Protection of Persons
Detained on Grounds of Mental Ill-Health or Suffering from Mental Disorder,
U.N. Doc. E/CN.4/Sub.2/1983/17, págs. 24-27 (Special Rapporteur Erica
Irene Daes).
[7]
CIDH, Informe N° 63/99, Caso N° 11.427 (Víctor Rosario Congo),
Ecuador, Informe Anual 1998.

158
LA DECLARACIÓN DE MONTREAL SOBRE LA DISCAPACIDAD
INTELECTUAL48
AFIRMANDO que las personas con discapacidades intelectuales, al igual
que los demás seres humanos, tienen derechos básicos y libertades
fundamentales que están consagradas en diversas convenciones,
declaraciones, normas y estándares internacionales existentes;
EXHORTANDO a los Estados miembros de la Organización de Estados
Americanos (OEA) a que hagan efectivos los contenidos de la Convención
Interamericana para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación
contra las Personas con Discapacidad;
DESEANDO reconocer las desventajas históricas y obstáculos que las
personas con discapacidades intelectuales han enfrentado y siendo
conscientes de la necesidad de aliviar el impacto negativo de la pobreza en
sus condiciones de vida;
CONSCIENTES de que las personas con discapacidades intelectuales han
sido frecuentemente excluidas de la toma de decisiones sobre sus derechos
humanos, su salud y su bienestar y que las leyes concernientes a la
incapacidad jurídica se han usado históricamente para negar su derecho a
tomar decisiones;
PREOCUPADOS por el hecho de que la libertad de las personas con
discapacidades intelectuales para tomar sus propias decisiones ha sido
frecuentemente negada, ignorada, revocada o sujeta a abusos;
APOYANDO el mandato que tiene el Comité Especial de las Naciones
Unidas encargado de preparar una convención internacional amplia e
integral para proteger y promover los derechos y la dignidad de las personas
con discapacidad;
RECONOCIENDO la importancia que tiene un enfoque basado en los
derechos humanos en áreas tales como la salud, el bienestar y la
discapacidad;

48
Declaración extraída de la página web de la Organización Panamericana de la Salud.

159
RECONOCIENDO ADEMÁS las necesidades de las personas con
discapacidades intelectuales y sus aspiraciones a ser plenamente
consideradas y reconocidas como ciudadanos iguales, tal como es
establecido en la Declaración de Managua (1993); y
CONSCIENTES de la importancia significativa de la cooperación
internacional
como medio de promover las mejores condiciones para el ejercicio y el
disfrute pleno de los derechos humanos y las libertades fundamentales de
las personas con discapacidad intelectual;
NOSOTROS,
Personas con discapacidades intelectuales y otras discapacidades, familias,
representantes de personas con discapacidades intelectuales, especialistas
del campo de la discapacidad intelectual, trabajadores de la salud y otros
especialistas del campo de la discapacidad, representantes de los Estados,
proveedores y administradores de servicios, activistas, legisladores y
abogados reunidos los días 5 y 6 de octubre de 2004 en la Conferencia
internacional OPS/OMS de Montreal sobre la discapacidad intelectual,
juntos
DECLARAMOS QUE
1. Las personas con discapacidades intelectuales, al igual que los otros
seres humanos,
nacen libres e iguales en dignidad y en derechos.
2. Al igual que otras características humanas, la discapacidad intelectual,
constituye una parte integrante de la experiencia y la diversidad humanas.
La discapacidad intelectual es entendida de manera diversa por las distintas
culturas, por lo que la comunidad internacional debe reconocer que sus
valores universales de dignidad, autodeterminación, igualdad y justicia
social para todos se aplican a todas las personas con una discapacidad
intelectual.
3. Los Estados tienen la obligación de proteger, respetar y garantizar que
todos los
derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales, así como las
libertades fundamentales de las personas con discapacidades intelectuales
sean ejercidos de conformidad con las leyes nacionales y con las
convenciones, declaraciones, normas y estándares internacionales de
derechos humanos. Por lo tanto, los Estados tienen la obligación de
proteger a las personas con discapacidades intelectuales contra la
experimentación médica o científica sin su consentimiento libre e
informando, como también contra cualquier forma de violencia, abuso,
discriminación, segregación, estigmatización, explotación, trato o castigo
cruel, inhumano o degradante.
4. Los derechos humanos son indivisibles, universales, interdependientes e
interrelacionados.
Consecuentemente, el derecho al máximo nivel posible de salud y bienestar
físico y mental está ligado a los otros derechos civiles, políticos,

160
económicos, sociales y culturales y a las libertades fundamentales. Para las
personas con discapacidades intelectuales, como para las otras personas,
el ejercicio del derecho a la salud debe hacerse asegurando la presencia de
la inclusión social, un nivel de vida adecuado y el acceso a una educación
inclusiva, a un trabajo justamente remunerado y a servicios integrados
dentro de la comunidad.
5. a) Todas las personas con discapacidades intelectuales son ciudadanos
plenos,
iguales ante la ley y habilitados para ejercer sus derechos, en virtud del
respeto a sus diferencias y a sus elecciones individuales;
b) El derecho a la igualdad para las personas con discapacidades
intelectuales no se limita a la igualdad de oportunidades, sino que puede
requerir también, si las personas con discapacidad intelectual así lo eligen,
adaptaciones apropiadas, acciones positivas, acomodaciones y apoyos. Los
Estados deben garantizar la presencia, la disponibilidad, el acceso y el goce
de servicios adecuados basados en las necesidades, así como en el
consentimiento libre e informado de las personas con discapacidad
intelectual;
c) El respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales de
las personas con discapacidades intelectuales requiere su plena inclusión
en la comunidad.
A tal efecto, todas las personas con discapacidades intelectuales deben
tener acceso a educación, capacitación e información con respecto a sus
derechos y sus deberes.
6. a) Las personas con discapacidades intelectuales tienen el mismo
derecho que las otras personas a tomar decisiones sobre sus propias vidas.
Aún las personas que tienen dificultad para hacer elecciones, tomar
decisiones y comunicar sus preferencias, pueden tomar decisiones
acertadas para mejorar su desarrollo personal, la calidad de sus relaciones
con otros y su participación comunitaria. Conforme con el deber de
adecuación enunciado en el párrafo 5b, las personas con discapacidades
intelectuales deben recibir el apoyo necesario para tomar esas decisiones,
comunicar sus preferencias y que ambas sean respetadas. Las personas
con una discapacidad intelectual que tengan dificultades para realizar
elecciones y tomar decisiones independientes deben poder beneficiarse de
las leyes y políticas que reconozcan y promuevan el apoyo para tomar sus
propias decisiones. Los Estados deben ofrecer los servicios y los apoyos
necesarios a fin de facilitar que las personas con discapacidad intelectual
tomen decisiones sobre cuestiones significativas para sus propias vidas;
b) Bajo ninguna circunstancia las personas con discapacidades intelectuales
serán
consideradas totalmente incompetentes para tomar decisiones en razón de
su discapacidad.
Solamente bajo circunstancias extraordinarias, el derecho de las personas
con discapacidades intelectuales a tomar sus propias decisiones puede ser

161
legalmente interrumpido. Una tal suspensión debe ser limitada en el tiempo,
sujeta a revisiones periódicas y aplicada únicamente a las decisiones
específicas para las cuales una autoridad competente e independiente haya
determinado la falta de aptitud;
c) Esta autoridad debe establecer, con evidencias claras y convincentes,
que se han brindado los apoyos apropiados y se han considerado todas las
alternativas menos restrictivas antes de nombrar un representante personal
que ejerza el consentimiento sustitutivo. Ésta autoridad deberá actuar
conforme a la ley, respetando el derecho de una persona con discapacidad
intelectual a ser informada de los procedimientos, a ser oída, a presentar
evidencias, a convocar expertos para testificar en su favor, a ser
representada por uno o más individuos de su confianza y elección, a
confrontar cualquier evidencia en su contra y a apelar cualquier decisión
adversa ante una instancia judicial superior. El representante, tutor o
curador que ejerza el consentimiento sustitutivo debe tomar en cuenta las
preferencias de la persona con discapacidad intelectual y hacer todo lo
posible por tomar la decisión que ésa persona hubiera tomado si hubiera
podido hacerlo por sí misma.
Con este propósito, NOSOTROS, los participantes de la Conferencia
OPS/OMS de Montreal sobre la discapacidad intelectual, en solidaridad con
los esfuerzos ya realizados a nivel nacional e internacional, individual y
conjuntamente,
ACORDAMOS

Apoyar y defender los derechos de las personas con discapacidades


intelectuales; difundir las convenciones, declaraciones, normas y estándares
internacionales que protegen los derechos humanos y las libertades
fundamentales de las personas con discapacidad intelectual y promover o
establecer, cuando no existan, la integración de estos derechos en las
políticas, las leyes y los programas nacionales pertinentes;
Y

8. Apoyar, promover e implementar acciones que favorezcan la inclusión


social y la participación de las personas con discapacidad intelectual en toda
América, por medio de un abordaje intersectorial que involucre a las
personas con discapacidades intelectuales, sus familias, sus redes sociales
y sus comunidades.
Por consiguiente, NOSOTROS, los participantes en la Conferencia
OPS/OMS de Montreal sobre la discapacidad intelectual
RECOMENDAMOS

9. A LOS ESTADOS:
a) Reconocer que las personas con discapacidades intelectuales son
ciudadanos plenos de la sociedad;

162
b) Cumplir las obligaciones contenidas en las leyes nacionales e
internacionales, que reconocen y protegen los derechos de las personas
con discapacidades intelectuales.
Asegurar su participación en la elaboración y evaluación de toda ley, política
o plan que les concierne; asignar los recursos económicos y administrativos
necesarios para la implementación efectiva de esas leyes;
c) Desarrollar, establecer y tomar las medidas legislativas, jurídicas,
administrativas
y educativas necesarias con el fin de lograr la plena inclusión social de las
personas con discapacidades intelectuales;
d) Proveer a las comunidades, a las personas con discapacidades
intelectuales y a sus familias el apoyo necesario para el ejercicio de sus
derechos, promoviendo y fortaleciendo sus organizaciones;
e) Elaborar y ofrecer a las personas con discapacidades intelectuales,
cursos de formación, capacitación y programas de información sobre
derechos humanos.
10. A LOS DIVERSOS AGENTES SOCIALES Y CIVILES:
a) Participar de manera activa en el respeto, la promoción y la protección de
los derechos humanos y las libertades fundamentales de las personas con
discapacidades intelectuales;
b) Preservar cuidadosamente la dignidad e integridad física, moral y
psicológica de las personas con discapacidades intelectuales, por medio de
la creación y la conservación de condiciones sociales de apertura y no
estigmatización.
11. A LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD INTELECTUAL
Y SUS FAMILIAS:
a) Estar conscientes de que ellos comparten los mismos derechos y
libertades con todos los seres humanos; que tienen el derecho a igual
protección ante la ley y que tienen, en última instancia, el derecho a un
recurso legal o cualquier otro recurso efectivo ante una corte de justicia o un
tribunal competente, con el fin de ser protegidos contra toda violación de sus
derechos fundamentales reconocidos por leyes nacionales e
internacionales;
b) Asegurarse que participen en la elaboración y la evaluación continua de
todas las leyes, políticas y planes nacionales que les conciernen;
c) Colaborar con las organizaciones nacionales e internacionales,
gubernamentales y no gubernamentales del campo de la discapacidad, con
el fin de consolidarse y fortalecerse mutuamente, a nivel nacional e
internacional, para la promoción activa y la defensa de los derechos
humanos y las libertades fundamentales de las personas con
discapacidades.
12. A LAS ORGANIZACIONES INTERNACIONALES
a) Incluir los términos “discapacidad intelectual” en sus clasificaciones,
programas, áreas de trabajo e iniciativas, en referencia a las “personas con
discapacidades intelectuales” y sus familias, a fin de garantizar el pleno

163
ejercicio de sus derechos y de determinar correctamente los principios
directores y las acciones que deben ser
desarrolladas en este campo;
b) Colaborar con los Estados, las personas con discapacidades
intelectuales, sus familias, y las organizaciones no gubernamentales que los
representan, para dedicar recursos y asistencia técnica para promover las
metas de la Declaración de
Montreal sobre la discapacidad intelectual, incluyendo el apoyo para la
plena participación social de las personas con discapacidades intelectuales
y para los modelos de servicios comunitarios integrados.

Adoptada en Montreal, Canadá, el 6 de octubre de 2004

164
SENTENCIA CAUSA ROL 663-2004, 3er JUZGADO DE MENORES DE
SANTIAGO. 49

49
Copia escaneada del original.

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167
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