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Sistema penal y crimen organizado

Estrategias de aprehensión y criminalización del conflicto

Omar Gabriel Orsi

© 2007 Editores del Puerto s.r.l.


Corrientes 1515. P. 10. Ot. A
(1042) Ciudad Autónoma de Buenos Aires
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Diseño de tapa: Diego Grinbaum Orsi, Omar G.


Sistema penal y crimen organizado. Estrategias de
Impreso en marzo de 2007 en aprehensión y criminalización del conflicto - la ed. - Ciu-
Artes Gráficas Candil dad Autónoma de Buenos Aires : Del Puerto, 2007.
Estévez 2184 264 p. ; 22815 cm.

ISBN 978-9137-9120-W5 ISBN 978-987-9120-96-5

Tirada: 1.000 ejemplares 1. Crimen Organizado. 2. Tráfico de Drogas. 3.


Legislación Argentina, I. Titulo
CDD 345.0277
Hecho el depósito de ley 11.723

Libro de edición argentina. Fecha de catalogación: 21/02/2007


1
Capítulo I

Definición del conflicto


1. Aproximación a la criminalidad organizada
Una descripción de los fenómenos implica cierto sesgo, algu-
na especie de perspectiva que, en tanto selecciona algunos ca-
sos, descarta otros. Si nos limitáramos al mundo formal pres-
cindiendo de la realidad, quizá podría resultar sencillo fijar los
atributos de nuestro campo y operar una clasificación exhausti-
va de modo de predicar que tal o cual conjunto contiene todos
y cada uno de los componentes propios de su clase. Sin embar-
go, la realidad no se ajusta con tanta facilidad a la bella armo-
nía de las ideas A este problema no ha escapado el derecho pe-
nal, y ello se reitera en el análisis de cada figura delictiva, donde
el fenómeno a regular dista de ser algo dado para convertirse en
punto de probable debate.
Esta ambigüedad, complejidad y terreno de disputa se extre-
man en el caso del crimen organizado: campo peculiar, pues no
se percibe cual conducta lesiva, sino como grupo en sí desvalo-
rado. Pese a sus indeterminaciones, es evidente que el término
se ha abierto paso con suma facilidad y que forma parte ya del
habla cotidiana, con características propias de una convención
lingüística, destinada a identificar rápidamente cierta porción
de realidad para actuar sobre ella; empero, tal acuerdo comuni-
cativo se ve sometido a no pocas fluctuaciones cuando de enfo-
car y operativizar sus núcleos componentes se trata'. Podría-

1 "Todo lenguaje es un sistema o conjunto de símbolos convencionales.


Esto último quiere decir que no hay ninguna relación necesaria entre las
palabras, por un lado, y, por el otro, los objetos, circunstancias, hechos o su-
cesos, en relación con los cuales aquéllas cumplen sus múltiples funciones

3
mos decir entonces que se ha operado cierta naturalización del
concepto de modo que su mera referencia oculta la fuerte dispa- lo mismo que él proyecto abarque delitos graves o leves?; ¿bas-
ridad de criterios que, desde el punto de vista técnico, su empleo ta con que la organización alcance una economía de subsisten-
suscita. A este nivel, resulta difícil fijar exhaustivamente las ca- tia o se requiere la generación de enormes dividendos?; ¿el ca-
racterísticas de la criminalidad organizada, de modo de poder rácter internacional o local es más relevante que la dimensión,
diferenciarla claramente de otros delitos. Y es que, aunque po- estructuración y productividad del grupo?; ¿debe reunir el cri-
damos obtener consenso respecto de los casos más relevantes, men organizado todos los aspectos citados o basta con una
algo muy distinto ocurre con las agrupaciones criminales meno- combinación variable de algunos de ellos?
res, que son, a no dudarlo, la inmensa mayoría2 . En efecto, Como fuere, y a despecho de sus imprecisiones, es claro que
¿puede decirse que hay organizaciones de tres miembros?; ¿da el fenómeno presenta ciertos aspectos sensibles al horizonte de
interés del saber jurídico, lo cual permite desarrollar una prime-
ra aproximación al problema3. Un aspecto del fenómeno -que le
da parte de su nombre- guarda relación con" el sujeto actiVo -del
(...) el 'significado' de una palabra o expresión lingüística depende, por lo delito: ni autor individual ni mero concierto de voluntades, sino
tanto, de una convención. Definir una palabra es hacer explícitas las reglas un verdadero grupo organizado. El término organización englo-
de uso de la misma, esto es, decir para qué sirve, y señalar cuáles son las
oportunidades, circunstancias o fenómenos en presencia de los cuales es ba una serie de factores, todos ellos necesarios. Organización
'correcto' —según esas reglas de uso— valerse de la expresión definida (...) Al- implica así un comportamiento conjunto medianamente homo-
canzan su precisión máxima en las ciencias formalizadas. Allí la regla de géneo y dirigido a la prosecución de alguna finalidad. También
uso incluye un conjunto de condiciones siempre necesarias y suficientes pa- implica una determinada cantidad de integrantes, parámetro
ra el empleo de la palabra, cualquiera sea el contexto en que ella aparezca. que permite diferenciar el grupo -que se interpreta vasto- de un
De ese modo, los objetos a que la misma se aplica constituyen una clase rí-
gida e inequívocamente delimitada (...) no es así como se usan y definen las
accionar meramente conjunto, por ejemplo, entre dos personas.
palabras de que nos valemos en los lenguajes naturales para hacer referen- Al encontrarnos ante una agrupación amplia que exhibe un
cia a los fenómenos de la realidad. Decir esto, y afirmar que tales palabras comportamiento coordinado, organización implica también
son actual o potencialmente vagas, o que el lenguaje exhibe una irremedia- una suerte de régimen regulador en la toma de decisiones: las
ble textura abierta, es, para estos fines, decir la misma cosa". CARRIC:), Gena- más de las veces, bajo la forma de una estructura jerárquica. Un
ro, Notas sobre derecho y lenguaje, Buenos Aires, Abeledo-Perrot, 1986, p. 91.
nuevo predicado de la ditnensión del grupo suele encontrarse en
2 CARRIC) se refiere, en general, a este tipo de problemas clasificatorios: la diferenciación de roles, rasgo que -al igual que en los proce-
"Tal fenómeno acaece, por ejemplo, cada vez que una palabra tiene como sos productivos modernos- aumenta el grado de eficacia en el
criterio relevante de aplicación la presencia de una característica o propie-
dad que en los hechos se da en la forma de un continuo, como la edad (.•.) cumplimiento de los cometidos fijados. Finalmente todos estos
y pretendemos hacer cortes en ese continuo valiéndonos de palabras o ex- atributos deben mostrar además cierta permanencia temporal,
presiones tales como 'joven', 'adulto', 'anciano' (...) Todo cuanto podemos sin la cual no resultaría posible su desarrollo.
decir es que hay casos centrales o típicos, frente a los cuales nadie vacilaría Un segundo aspecto -responsable del tramo restante del
en aplicar la palabra, y casos claros de exclusión respecto de los cuales na- nomhre- guarda relación con los objetivos que el grupo persi-
die dudaría en no usarla. Pero en el medio hay una zona más o menos ex-
tendida de casos posibles frente a los cuales, cuando se presentan, no sabe-
gue:Para el derecho penal resulta relevante, entonces, que la or-
mos qué hacer (...) El problema irrumpe con la aparición de los casos ganización persiga la finalidad de cometer delitos. Se trata de
marginales o atípicos, en los que faltan algunas propiedades, por lo común
concomitantes, o está presente una adicional, de carácter insólito (...) Entre
el área de los casos claros y la de los inequívocamente excluidos se extiende
una imprecisa zona de fronteras, no susceptible de deslinde, como no sea
por una decisión arbitraria". CARRIC), Notas sobre derecho, cit., ps. 32-34, 3 La aprehensión criminológica del fenómeno, en Emú:tacuil, F. y BRU-
NO, F., La criminalita organizzata nella prospettiva criminologica, en Forme
di organizzazione criminale e terrorismo, Milán, Giuffré, 1988, p. 66.
4 Capítulo I
Definición del conflicto 5
una pauta imprescindible, Pues es'este rasgo el que permite di- alpinos condimentos adicionales que, conforme los diferéntes
ferenciar el grupo criminal de las organizaciones que persiguen autores, pueden agregarse u obviarse sin mayores consecuen-
fines lícitos o, aunque ilícitos, no delictivos. Parece haber cierto ciasS. Así hay quienes sostienen que el comportamiento concre-
consenso en que la organización no debe procurar la comisión to de la organización debe mostrar ciertos aires de clandestini-
de un solo hecho, incluso —según ciertas opiniones— tampoco dad u ocultamiento, lo cual parece obvio a la luz de la finalidad
basta con la planificación de un número reducido de delitos delictiva que el grupo persigue6. Pero esta clandestinidad suele
concretos. Por el contrario, una organización vasta, con estruc- también relacionarse —de manera menos obvia— con el empleo
tura jerárquica, división de roles y permanencia temporal sólo de métodos violentos o, en general, con un comportamiento po-
tendría sentido en tanto albergase un proyecto criminal. Así co- co urbano que aproxima el crimen organizado a ese difuso pro-
mo una empresa no se forma para vender un producto sino pa- totipo del criminal modelo; esta aproximación suele mostrarse
ra dedicarse a su venta como actividad habitual, un emprendi- refractaria a una plétora de delitos de "cuello blanco".
miento criminal se conforma, de manera similar, para cometer
delitos regularmente. 2. Descripción del conflicto
Un tercer aspecto particular de los delitos cometidos o a co-
En este punto pretenderemos exponer algunos ejemplos de
meter es que ellos deben generar un rendimiento económico.
criminalidad organizada como modo de dotar de cierto conteni-
Este punto admite divergencias, pues existen organizaciones
do concreto a la caracterización general que acabamos de ensa-
criminales que persiguen otros objetivos: por ejemplo, el terro-
yar. Puesto que tal operación no carece de preconceptos, tanto
rismo o los grupos radicales movidos por el odio racial. Pero
teóricos como valorativos enfrentaremos esta tarea más con un
"criminalidad organizada" parece delinear un recorte específico
sentido crítico que meramente descriptivo. Enfrentaremos pues
dentro de este campo colindante, de modo de segregar del con-
el conflicto y la base material que éste representa de una mane-
fuso mundo de las asociaciones delictivas las denominadas "em-
ra mediata para captar el modo en que aquella realidad ha sido
presas criminales"; esto es, aquellas que persiguen un rédito
incorporada y reconfigurada hasta fomentar la alarma social.
económico incursionando en el campo delictivo. Por ello esta
La opción no carece de razones, toda vez que el legislador penal
definición, un tanto sesgada, se encuentra necesariamente vin-
culada con el lavado de dinero de origen delictivo4 . no suele mensurar por sí la magnitud y extensión del problema,
sino apelar a información de segunda mano, generada funda-
Además de los rasgos propios recién citados, existen también

4 Esto se explica mayormente por el contexto histórico en el cual se im- 5 Un aspecto reiteradamente señalado es el del ámbito de actuación de
pulsara la creación de figuras que apuntan directamente a los grupos por la organización criminal. Suele decirse que, dada la actual globalización de
su mera existencia. En la Argentina, por ejemplo, la asociación ilícita siem- las relaciones políticas, sociales y económicas, los grupos criminales usual-
pre se asoció a épocas no democráticas, con lo cual pretendía reprimirse a mente extienden su ámbito de actuación más allá de las fronteras de su •
los grupos de activistas políticos que se oponían al régimen. A nivel inter- país de origen. Sobre el punto FLOSI, Leone, La dimensione internazionale
nacional se aplicaron figuras similares para reprimir la resistencia políti- della criminalita organizzata, en Forme di organizzazione criminale e terro-
ca, cuando ésta adquiría formas terroristas. El crimen organizado se inser- rismo, Milán, Giuffré, 1998. p. 79; REY, Guido y SAVONA, Ernesto, The Ma-
ta, en cambio, dentro de un elevado número de delitos de índole fia: an International Enterprise, en SAVONA (comp.), Maffia Issues. Analyses
económica y financiéra, en especial si se producen en el terreno interna- and proposals for combating the mafia toclay, Milán, International Scienti-
cional. Actualmente —y aunque el nombre no lo exprese acabadamente fic and Professional Advisory Council of the United Nations Crime Preven-
criminalidad organizada se reserva para la vertiente económica mientras tion and Criminal Justice Programme, 1993, p. 69.
que el término terrorismo se reserva para aquellas vertientes violentas que, 6 por ejemplo, en BERNASCONI, P., Ricicclaggio, corruzione internaziona-
criminalmente, persiguen finalidades políticas. le e segreto bancario, Nápoles, La Cittá del Sole, 1994, p. 318.

6
gos o generalizaciones con que caracterizaremos el crimen or-
mentalmente por los orgánismos de seguridad y los especialis- ganizado y merituar si éste del* incorporarse al mismo conjun-
tas en la materia. Ante este estado de cosas nos parece impor- to o, en cambio, recibir un tratamiento separado: esta última es,
tante tomar como un dato esta construcción del problema, toda en definitiva, la solución por la cual nos inclinamos9.
vez que tal irreversible estado de cosas es el que ha generado los En cuanto al sistema que emplearemos para describir los ca-
actuales conatos de tipificación de esta peculiar forma delicti- sos, nos parece útil dividir la exposición entre las manifestacio-
va7. Como fuere, rápidamente el lector advertirá que se han re- nes históricas y actuales de estos grandes grupos. De hecho sue-
cogido los casos más significativos, decantando manifestacio-
nes triviales, esporádicas o eminentemente locales, toda vez que
son aquellos ejemplos los que, en realidad, reúnen la mayoría de
los parámetros delineados en el punto previo. Tal estrategia de 9 El terrorismo es un caso particular debido a su fuerte componente
déscripción permitirá conformar una suerte de arquetipo que, político. En la mayoría de los casos se trata de enfrentamientos abierta-
diferencias mediante, puede aplicarse -para acotar o extender la mente declarados que no llegan a un estado de guerra convencional debi-
do a la disparidad de fuerzas existentes entre ambos contendientes. Actual-
respuesta represiva- a los ejemplos menores. De hecho, y como mente existe una fuerte tendencia a desplazar el problema del campo del
hemos dicho, sólo se busca extraer de los casos una serie de de- enfrentamiento político y militar -lo cual implica, de hecho, una evalua-
nominadores comunes que permitan cumplir, en el grado míni- ción de las razones o justificaciones que cada bando esgrime, en especial
mo e indispensable, con el reflejo más objetivo posible de sus para iniciar un ataque- al de la lisa y llana delincuencia. La lucha contra
núcleos constitutivos. el terrorismo se analoga, entonces, al ámbito de la criminalidad, aunque
sólo en lo que respecta a su definición como componente marginal de la
Cabe, sin embargo, hacer una importante salvedad. De una sociedad: con ello se suprime cualquier intento por legitimar tal modali-
manera creciente se entiende que el terrorismo es una forma dad de lucha. La respuesta, en cambio, parece seguir el camino militar. Las
particular de crimen organizado. Esta inclusión no es pacífica, excepciones a este esquema (terrorismo como crimen-respuesta militar)
aun si consideramos el poco pacífico recorte genérico. Se trata parecen ser aquellas organizaciones que operan dentro de las democracias
de un campo sumamente complejo que puede diferenciarse del occidentales (como ocurre con la organización ETA o el IRA), en cuyo ca-
•crimen organizado de vertiente netamente económica, por lo so la persecución puede recorrer el camino político y judicial. La otra vía
posible es la efectiva puesta en funcionamiento de la Corte Penal Interna-
cual, y al no estar ligado tan directamente con el lavado de di- cional, emprendimiento que siquiera ha logrado zanjar los claros intereses
neroa, preferimos no incorporar su fenomenología en nuestra divergentes que existen entre las potencias económicas occidentales signa-
breve descripción. Como fuere, estimamos que el lector podrá tarias. Como fuere, el hecho que consideremos que ambos fenómenos pile-
operar su propia clasificación del terrorismo dentro de los ras- den analizarse por separado no significa que no encontremos entre ellos
algunas relaciones significativas. Así, y según nuestro criterio, el principal
punto de contacto radica en su condición -junto con el crimen organiza-
do- de factor iluminador de la nueva disposición de los factores de control,
7 Efectuar un relevamiento en regla de las aristas materiales del con- los cuales se desplazan del paradigma de la represión al de la prevención.
flicto no sólo escapa a nuestras posibilidades sino que implicaría una re- Mientras en el ámbito de la criminalidad organizada asistimos al auge de
formulación más vasta de la discusión que aquí pretendemos dar, con el las figuras de peligro abstracto y a la instauración de mecanismos especia-
consecuente riesgo de desencadenar un verdadero diálogo de sordos. Nos les de investigación (idóneos para prevenir resultados sin que siquiera ha-
parece interesante demostrar entonces que, aun aceptando que el conflic- ya comienzo de ejecución, sino la mera existencia del sujeto peligroso y la
to es tal y como se lo ha pretendido presentar, tanto las estrategias de ci-
finalidad de cometer delito), en el terreno militar presenciamos la irrup-
minalización primaria como secundaria diseñadas para morigerarlo ado- ción de guerras preventivas que no enfrentan naciones entre sí, sino un de-
lecen de graves inconsistencias internas. terminado orden o coalición internacional contra algún que otro villano de
8 No porque el terrorismo deje de emplear mecanismos de lavado para turno. El combate contra el terrorismo adquiere las formas de tina acción
financiarse, sino por la relación que existe entre los delitos económicamen- preventiva desarrollada en otro territorio, sin necesidad de declaración de
te productivos -entre los que aquél no se cuenta- y la legitimación de di- guerra o la existencia de un ataque militar previo.
chos capitales.
9
Definición del conflicto
8
ea nit. iln I
le decirse que las formas organizadas de cometer delitos han
existido siempre, y ello eS evidentelo; la apelación a sil dilatada 2. 1. Antecedentes históricos
existencia histórica se explicaría por el hecho de que algunos de Dentro de nuestra tradición occidental, la primera manifes-
sus elementos se reproducen en el crimen organizado tal y co- tación histórica de interés es el caso italiano. Se trata de lá ca-
mo hoy se manifiesta, mientras que su importancia actual pro- racterización que, sobre el crimen organizado, primero asalta
vendría de un cambio cualitativo tanto en la propia dinámica de tanto al ciudadano común como a los legisladores y autores que
aquellos viejos grupos criminales como en el contexto general. incursionan en la materia. Aunque suele tenerse una idea mono-
Pero más allá de lo explicativo o no de esta variable de con- lítica de este tipo de organización bajo el nombre de mafia, lo
texto, la lupa suele ponerse en las transformaciones que estas cierto es que su historia nos demuestra la coexistencia de diver-
estructuras han sufrido desde sus expresiones históricas hasta sos grupos complejamente articulados, con particularidades,
el presente, de modo de representar casos actpales de crimen or- objetivos y antecedentes propios.
ganizado conforme el contenido que hoy se da a esta definición. Una de las representaciones tradicionales en Italia es la
Por ello seguiremos el mismo criterio, en especia] si nos atene- N'Drangheta, cuyos antecedentes pueden rastraerse hasta el si-
mos a que algunos casos parecen demostrar que esa continui- glo XIX, en Calabria —una de las zonas más pobres dentro de
dad no es sólo teórica sino empíricamente comprobable. No Italia en particular y de Europa en general—, en el marco de un
creemos pertinente llevar adelante más razonamientos, sino re- sistema productivo eminentemente rural. En cuanto al proceso
marcar simplemente que los autores han reconocido cierta cla- de adscripción al grupo, éste se basaba en las propias estructu-
se de. continuidad entre la antigua y la nueva "criminalidad or- ras familiares, las cuales estaban ya de por sí rígidamente con-
ganizada", lo cual puede aportar elementos importantes para su formadas en torno a la figura parental en el seno de la familia
configuración definitiva' 1 .
entendida en términos extensos; sobre este haz de relaciones se
asentó una estructura jerárquica extremadamente rígida12 .
Tal como ocurre con el resto de las organizaciones luego de-
venidas delictivas, no cabe comprender a la N'Drangheta como
I° PECO daba, en 1921, una definición de las asociaciones criminales, un modo asociativo naturalmente ilícito. En sus inicios se trata-
muy similar a las actuales. Como advertirá el lector, sorprende en esta de- ba más bien de la instauración de un orden propio ante el esca-
finición el hecho de que la asociación criminal haya sido tratada como un
so grado de desarrollo estatal. En tal sentido la estructura se
tema reciente y preocupante, extremos que parecen recurrentes en la ma-
teria: "La asociación criminal constituye un fenómeno específico de la de- asemeja más a un sistema de tipo tribal, con sus correspondien-
lincuencia contemporánea. Los criminales mancomunan sus esfuerzos y tes cacicazgos y luchas entre clanes por lograr supremacía o
dividen sus tareas así para asegurar el resultado eomo para granjear la im- más propiamente, dado sus antecedentes históricos concretos, a
punidad. Llegan hasta constituir verdaderas corporaciones con sus ritos, las viejas estructuras del señorío medieval, con sus reglas de or-
leyes, lenguajes, como ocurre con la Teppa de Milán, la
les y la Magia Camorra de Nápo- den y métodos —consensuados y violentos— de extraer el exce-
de Sicilia, por no citar sino las más célebres". PECO, José, La
reforma penal argentina de 1917-1920 ante la ciencia penal contemporánea
dente a los campesinos que se encontraban en su dominio. Des-
y los antecedentes nacionales y extranjeros,
1921, p. 403. Buenos Aires, Valerio Abeledo,

11
Cabe, sin embargo, poner de resalto que los antiguos grupos difícil-
mente puedan catalogarse directamente como asociaciones criminales: el- 12 Las relaciones hacia el interior de la familia y hacia otras se refor-
ta última categoría se encuentra destinada a designar, con exclusividad, un zaba con la institución del padrinazgo (compadre) quien, aunque designa-
fenómeno contemporáneo. El paneo histórico recoge entonces aquella do en el marco religioso, patrocinaba al joven en las actividades sociales.
continuidad, pero debe ser puesta bajo una mirada crítica de modo de evi- En las familias organizadas el jefe era designado como Mamma Santíssi-
tar conclusiones apresuradas.
ma, otros grados eran los de contador, maestro de la jornada, "puntaiolo"
y camorrista.
10
Capítulo I
nnflnir.ión tini conflicto 11.
mas de ingreso se encontraban revestidos de pasos altamente ri-
. de este punto de vista -no sorprende que, ante un poder central
tualizados, cuya finalidad era denotar el cambio de estado y ge-
débil, tales organizaciones tuvieran fuertemente imbricados los
nerar fuertes criterios de pertenencia, indisolubles una vez su-
focos económicos y políticos. Es recién bajo la influencia del
perados16. En este sentido podemos mencionar que dicho
Estado que se intentarán diferenciar ambas esferas y ello ha si-
sistema de adscripción se asemejaba a aquel que, en el mismo
do una de las razones por las cuales la NDrangheta pasó a ser
contexto urbano, emplearan los gremios de oficios: éstos ya no
disfuncional. Sin embargo no puede desconocerse que la reso-
podían reconocerse por lazos familiares sino por su función
lución de conflictos distaba de adoptar la vía pacífica e implica-
económica concreta, y la razón de su unificación obedecía tan-
ba, en la mayoría de los casos, una demostración de fuerza que
to a obtener beneficios del poder formal como a controlar la
podía llegar o no a su efectivo ejercicio. Y ya en este contexto se
competencia ajena al gremio. Como fuere -y hasta una época
puede apreciar que los sistemas de acumulación de las familias
posterior, en la cual recibiera el influjo de,sus pares estadouni-
prominentes eran,ta la vista del nuevo prisma legal, ilícitas. _
denses- la Camorra no presentaba una organización excesiva-
Otra de las organizaciones reiteradamente mencionada por
los autores es la Camorra napolitana, cuyos orígenes se remon- mente rígida, sino un concurso de bandas que operaban con re-
tan a comienzos de 1800 13. A diferencia de la lativa autonomía, aunque con el tiempo llegaron a desarrollar
N'Drangheta, la ciertas estructuras superiores.
Camorra era una agrupación esencialmente urbana. Esta orga-
Al igual que en el caso anterior, la Camorra reunía en sí un-
nización no siempre se encontró ligada al ámbito delictivo: por
campo de actividades económicas y su propia estructuración
ejemplo, y cuando regía en Nápoles el sistema absoluto, eran
política, con la creación de un orden propio y coactivo tendien-
sus miembros de las más elevadas clases sociales y hacían gala
de tal condición de pertenencia14. te a resolver sus disputas internas o sancionar a quienes traicio-
naran las reglas de adscripción. Aunque no reconocía una es-
Dada la mayor movilidad existente en las ciudades, la Camo-
rra no se estructuró primordialmente sobre lazos familiares si- - tructura piramidal rígida, lo cierto es que su componente
asociativo era elevado; reunía doce distritos de la ciudad de Ná-
no sobre adscripciones más o menos voluntarias13. Estos siste-
poles17. Se conformaba así un sistema delimitado geográfica-

13 Se sostiene que la Camorra


fue fundada en tiempos de FERNANDO II
de Nápoles y que desde 1820 se extendió a toda la península itálica. Cfr. ra el robo y los lances apurados, momento en el cual ascendía al grado de
Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo Americana, Madrid, Espasa-Cal-
pe, 1991, t. X, p. 1182. picciotto di egarro. El aprendizaje solía durar cuatro años, llamándoselo ta-
inurro: es recién después de su cumplimiento, de realizar determinadas
14 Esta relación ambigua con el poder formal se mantuvo a lo largo de pruebas y de prestar juramento que era definido su acceso a la organiza-
su existencia: en 1848 el gobierno quiso aprovechar los servicios de la ción como camorrista.
Camorra para contrarrestar el poder de los liberales; pero la sociedad exi-
16 Para su ingreso, el camorrista debía prestar el siguiente juramento:
gió una condiciones que FERNANDO -Rey de Nápoles- no se atrevió a cum- "Juro hacer una tirata con un compañero; ser fiel a mis asociados y enemi-
plir; FRANCISCO II quiso aniquilarla deportando a sus principales afiliados, go de las autoridades públicas; no tener ninguna relación con la policía; no
los que adquirieron nueva influencia con la llegada de GARIBALDI. Liborio denunciar a ninguno de mis compañeros ladrones, y amarles más que a los
ROMANO y el gobierno hicieron varios esfuerzos para utilizarla con fines otros, porque ponen su vida en peligro". También tenían un sistema ritua-
policíacos, pues aquélla se había revelado como enemiga de todo orden so- lizado para resolver sus ¿mínelos internos, con castigos tales como la
cial y aun auxiliaba a FRANCISCO II que la tenía a sueldo, lo cual creó gra-
muerte, la desfiguración o la expulsión.
ves dificultades a %nema MANUEL. Privada luego de todo poder político des-
pués de la caída de los Borbones, se convirtió en sociedad electoral 17 El núcleo de la sociedad estaba en Nápoles, que tenía doce centros,
apoderándose de la ciudad de Nápoles. uno en cada barrio, dirigidos por jefes elegidos por los camorristas. A su
15 El grado más bajo de la sociedad era el vez los jefes cumplían las funciones de cajeros y presidentes de ventas y
garzone di malavita, grado distribuían la camorra o impuesto que imponían en todas las transaccio-
que se concede al neófito a su ingreso y hasta que acredita su habilidad pa-

12 Definición del conflicto 13


Ca pít u lo l
mente en zonas con sus propios liderazgos, los cuales se integra-
ban en uhidades mayores bajo una dirección elegida entre los tual, sino todo lo contrario: es recién«con el tiempo que este ejer-
propios participantes. Por el lado del sistema económico sus ob- cicio de poder se desplazará hacia el espectro de la clandestini-
jetivos se aproximaban más a la administración de la ilegalidad dad y, con ello, al de la persecución declarada por parte del po-
urbana tal y como hoy la conocemos: el manejo del delito como der formal que otrora la utilizara para sus propósitos19.
fuente de ingresos18.
En cuanto a su estructura, y al igual que la Camorra, se tra-
Empero, la faceta delictiva de esta organización no derivaba, taba de un conjunto de grupos con base territorial en las dife-
necesariamente, en un enfrentamiento directo con el conjunto rentes zonas que componían las ciudades sicilianas, con epicen-
de ciudadanos ajenos a la Camorra. Como muchas otras de si-
tro en Palermo. Estas zonas estaban a cargo de una familia, con
milar corte en Italia, estas organizaciones buscaron lazos de afi- lo cual vuelven a reproducirse aquí ciertos lazos de sangre que,
nidad con amplios sectores urbanos excluidos o precariamente a la par, involucraban a un extenso grupo de personas unidas
incluidos en la economía legal. De allí que, junto a los chantajes por compromisos altamente simbolizados: entre ellos, el más
y el robo, articularan cierta economía marginal como el juego y conocido, la onzertri 20. Cada una de esta familias estaba coman-
la prostitución, generando un sistema de beneficios y protec- dada por un capo. Estas unidades se vinculaban con otras en
ción para amplios segmentos populares, de un modo similar al estructuras mayores, las cuales se concentraban, a su vez, por
que luego implementarían los carteles de la droga. Este manejo ciudad en una única instancia 21 . Tales uniones, como en la po-
de la econorñía marginal no se limitaba, por otra parte, al ám-
bito delictivo, sino que incluía un considerable conjunto de ac-
tividades lícitas.
Pero si hay alguna asociación que ha recibido el reconoci- 19 "El origen de esta sociedad se encuentra en las Compagine d'armi,
miento general como arquetipo del crimen organizadoesa_ha que organizó el gobierno en el año 1800, para mantener la seguridad pú-
sido
_ .la Mafia siciliana. Nuevamente vemos en su formación los blica contra los desmanes de los bandoleros y gente del hampa. Cuando,
en 1860, disolvió GARIBALDI aquellas compañías de gente armada, no había
mismos componentes apuntados en los casos anteriores. En
cesado aún la anormalidad, y desde entonces continuó la Mafia siendo una
efecto, su visibilidad se produjo en el vertiginoso y convulsiona- sociedad poderosa, de la que se sirvió algunas veces el gobierno para sus
do pasaje entre el definitivo hundimiento del antiguo sistema fines políticos, y fue tanto el poder de la agrupación secreta, que llegó a in-
cuasi feudal que imperaba en la zona y el surgimiento del nue- fundir más temor que los mismos tribunales de justicia, sobre todo al pue-
vo orden central representado por el Reino de Italia. Al igual blo bajo". Ver Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo Americana, Ma-
que en el caso de la camorra, el surgimiento de la drid, Espasa-Calpe, 1991, t. 32, p. 36. Vemos aquí un claro ejemplo de que
mafia no liga-
el inicio de estas organizaciones se vincula con la propia dinámica e inicia-
ba la organización al espectro marginal o directamente delic-
tivas de los poderes que pretenden regulare! tejido social, más que con el
crecimiento de grupos marginales o delictivos.
20 Se trata de un pacto de silencio sobre la pertenencia a la organiza-
ción y las actividades que desarrolla. La violación de este compromiso era
nes. El producto de los robos iba a agentes subalternos a los que auxilia-
ban un contarnolo o tenedor de libros; un severamente castigado. Sus individuos, llamados mafiori, se dividían en
capo carusiello o jefe de caja y dos categorías: los giovani d'onore, que constituyen una suerte de aristo-
un secretario. Los jefes se dividían en nzasto (maestro) y
maestro). si ;trasto (jefe cracia de la organización, y los nzalandrini, que eran los encargados de eje-
cutar las acciones violentas.
18
Esta sociedad se dedicaba, entre dtros negocios, al Contrabando, la
21 Cada familia tiene un jefe, el conjunto de jefes de familia designa a un
usura, la prostitución, las malas artes en el juego, la mendicidad, las intri-
responsable de zona (capomandamento). Estos responsables de zona inte-
gas de los poderosos. Además imponían sus condiciones en la bolsa, los
bancos y demás establecimientos de crédito para cobrar el barato, y gran una suerte de consejo (Camión), uno con influencia en Palermo y otro
en el para el resto de Sicilia. A su vez las familias se organizaban en grupos por
puerto no dejaban vender pescado más que a quienes pagaban la camorra,
afinidad de actividad (cosca), las que generaban unidades mayores (la unión
de coscas constituía un consorcio y la de éstos una honorable sociedad).
14
Capítulo
complejo y sus ritmos han sido absolutamente diferenciales en
* tenían grandes dosis de acherdo y enfrentamientos,
lítica, con
Europa, dependiendo del grado de desarrollo de las fuerzas pro-
los cuales derivaban a veces en cruentas disputas por el control
ductivas y de sus estructuras políticas. No es por ello de extra-
de las zonas rivales. Pero -y esto también es un rasgo común-
ñar que en las zonas periféricas a este proceso de cambio sub-
en las anteriores organizaciones, el empleo de tal estructura y la
sistieran hasta muy tarde ciertas formas propias de épocas
utilización de métodos violentos o, en su caso, de un sistema de
pretéritas. Y es particularmente en el Sur de Italia donde tal si-
alianzas, tenía corno objetivo establecer un sistema de produc-
tuación se recrea: una zona excluida que debió enfrentar un
ción y acumulación de riquezas: nuevamente, ya desde su ori-
proceso de unificación impulsado por el Norte. -
gen, política, economía y violencia formaban un haz inescindi-'
En el anterior contexto, los viejos actores sociales dominan-
ble. Hasta allí la mafia manejó porciones significativas de la
tes -como ocurriera con los señores de las ciudades- no trepida-
actividad lícita e ilícita, controlando el juego, la prostitución, la
ronten utilizar grupos armados provenientes de las clases dubal-
trata de blancas, el préstamo usurario, cobraban por reducir la
ternas, tanto para contener a los excluidos como para hacer
competencia de sus protegidos, controlaban la provisión y dis-
frente a los poderes centrales. De allí que se mencione usual-
tribución de mercaderías, etcétera.
mente la función que estas organizaciones jugaran en los proce-
Como vemos, y más allá de sus especificidades, todos los ca-
sos de resistencia contra la agresión central o extranjera, fun-
sos nos exponen ciertas condiciones comunes. Aunque estas or-
ción que se extendió incluso hasta la época del fascismo y de la
ganizaciones se toman visibles a fines del siglo XVIII y princi-
ocupación alemana durante la Segunda Guerra Mundial. A me-
pios del siglo XIX, su gestación y conformación estructural
dida que crecía la importancia de estos grupos se acrecentaba
puede percibirse mejor al acudir a un período anterior. Así, y si
su estructura organizativa y su articulación con los-diferentes
nos remontamos un tanto arbitrariamente en la historia, pode-
niveles sociales. La protección -y su contrapartida, la amenaza
mos buscar una situación equivalente, como ya anticipáramos,
y el uso de la fuerza- hacía confluir en ellas parte del excedente
en la caída del antiguo orden, al cual la revolución industrial y
obtenido, lo cual luego derivaría en el control de negocios pro-
política vino a reemplazar22. Es este un proceso sumamente
pios, tanto ilícitos como lícitos. Pero los nuevos tiempos deter-
minaron el resquebrajamiento del antiguo poder y la generación
de grandes bolsones de sectores excluidos altamente conflicti-
22 Yendo un poco al núcleo disparador de este proceso, es sabido que vos, contexto en el cual las antiguas organizaciones -siempre
la caída de las viejas estructuras se produjo por el irrefrenable avance de paralelas al poder oficial- resultaron otra vez de utilidad para
las fuerzas burguesas en su alianza con los sectores más altos de la noble-
contener y ordenar el tejido social. Como se ve, la historia de es-
za. Su manifestación en el orden político es el progresivo debilitamiento de
los señoríos eclesiásticos y feudales intermedios a favor de los regímenes tos grupos se articula con complejos procesos políticos que, en
absolutistas. Este proceso implicó una doble aceleración, la cual puede su contexto de origen, no pueden adscribirse como meramente
rastrearse tanto en el ámbito urbano como en el rural. En este último ca- delictivos, aunque sí violentos.
so, la estructura agrícola sufrió un cambio radical. El campo asistió a un Es recién con la instauración de un orden total como el que
proceso de concentración y explotación económica a gran escala con la representaban los estados modernos y su consecuente capaci-
producción latifundiaria. En los hechos ello implicó una profunda ruptu-
ra en la relación entre los campesinos y la tierra como medio de produc-
ción, lo cual devino, a su vez, en un fuerte trasvase de población hacia los
centros urbanos y su creciente demanda de mano de obra. La explotación ciaciones ocuparon tanto el espacio rural como el urbano. Estos procesos
a escila comercial de la tierra implicó el empleo de innovaciones técnicas se ven luego acelerados por la revolución industrial y política que llevara a
y de inversión que sólo podía ser afrontada por los grandes terratenientes. la creación de los estados nacionales y las modernas democracias capita-
Un proceso similar ocurría en las ciudades, donde la producción artesanal listas: es en estos últimos procesos de concentración del poder formal que
y el pequeño comercio urbano dejaban paso a la producción y al comercio cobran visibilidad las agrupaciones que venimos tratando.
a gran escala. Este doble movimiento sirve para graficar por qué estas aso-
Definición del conflicto 17
16 caoítuio
dad para discriminar entre la empresa lícita y la ilícita, que es- encargan también de señalar la existencia de estructuras simila-
tos grupos pasan, por así decirlo, al mundo clandestino del cri- res en China: las Tríadas. De un modo similar al constatado pa-
men. Pero su matriz de surgimiento debe inscribirse en un mun- ra el caso italiano, las Tríadas no pueden equipararse, cuanto
do donde economía, política y violencia conformaban un haz menos en su origen, a la mera actividad delictiva. En estos casos
común que poco tenía que ver con el paradigma de las socieda- también constituían un foco de resistencia del antiguo orden
des democráticas burguesas tal y como hoy las conocemos. Qui- frente a la expansión de un poder centralizado o la resistencia
zá a ello se deba cierto barniz romántico que todos los autores ante el invasor24. Al hacer confluir nuevamente en un mismo
reconocen en este tipo de agrupaciones. Como fuere, y es bueno plano poder, política, violencia y economía, es usual que su es-
ponerlo de resalto, ellas no hubieron de ingresar en un antago- tructura sea catalogada como de adscripción personal, basada
nismo con los nuevos poderes burgueses, así como los mercena- en pactos de sangre, ceremonias iniciáticas y férreas reglas de
rios no entraron en contradicción con los señores de las ciuda- pertenencia. Su devenir histórico a lo largo de -sucesivas etapas
des: más bien cumplieron un determinado papel funcional de resistencia derivó en que la generación de recursos basculara
hasta el momento en que la esfera económica cobró nueva au- entre la economía legal e ilegal, según como fuera discriminado
tonomía y los antagonismos fueron reconducidos hacia una téc- por el poder de turno. Es claro que con estas palabras no quere-
nica de control social diferente. Cuando ello ocurrió aquellos mos hacer una apología de la violencia o revestir de un halo de
grupos pasaron de ser un aliado a un oponente, aunque no por romanticismo a las postreras manifestaciones de estos grupos.
ello dejaron de cumplir cierta especie de función reguladora del Pero sí cabe tener en mente que su objetivo de resistencia los DO-
mundo ilícito. locaba, política y no penalmente, en un ámbito clandestino.
El resto de Europa ha conocido manifestaciones similares. Nuevamente, es recién cuando se impone el orden central que
Por ejemplo, en el contexto urbano londinense se produjo un estas estructuras político-económicas serán calificadas, in to-
notable incremento de grupos organizados, tributario en cierto ttan, como delictivas. En Japón, por su parte, también se ha de-
modo del enorme cúmulo de excluidos que generaba la revolu- tectado la existencia de antiguas agrupaciones luego devenidas
ción industria123. Se trataba de los mismos sectores que, lejos de delictivas. Se trata de los yakuza o boryokudan, agrupación simi-
la disciplina de la fábrica, era necesario controlar mediante le- lar a la mafia siciliana, con una rígida estructura vertical. La an-
yes contra la vagancia y noveles cuerpos policialel. Estas agru- tigüedad de estas organizaciones es de más de dos siglos y, en
paciones tenían fuertes lazos establecidos sobre la base de las sus inicios, controlaban principalmente las actividades de juego.
antiguas organizaciones de oficios, aunque ahora ligados a la En el caso americano creemos que no es posible reconocer
regulación de la economía de los sectores marginales mediante antecedentes históricos de utilidad para abordar el problema de
el empleo conjunto de operaciones lícitas e ilícitas. El hampa en las organizaciones criminales. Comparada con la experiencia
Inglaterra no alcanzó, sin embargo, el nivel de articulación y re- europea o la asiática, cabe marcar un distingo fundamental. Las
levancia de sus pares italianos. viejas estructuras no fueron readaptadas a la nueva conforma-
En un afán por reconocer manifestaciones del mismo fenó-
meno en los lugares más recónditos del planeta, los autores se

24 Para el caso de las Tríadas -término de origen británico que descri-


be los símbolos angulares que se encuentran en las banderas o estandartes
23 Una descripción del origen y formas adquiridas por el crimen orga- usados por el clan Hung o Sociedad del Cielo y la Tierra-, éstas nacieron
nizado en este país, en 1-lonas, Thomas, Crimen profesional y organizado en como un movimiento de resistencia a la dinastía Manchú Quig, para res-
Inglaterra, en MAGUIRE y otros, Manual de criminología, t. IV, Toluca, Ox- taurar a la Ming. Cfr. MONTOYA, Mario, ///formatites y técnicas de investiga-
ford, 1999, p. 232. ción encubiertas, Buenos Aires, Ad-Hoc, 1008, p. 30.

18 Capítulo I Definición del conflicto 19


ción expansiva de la economía, sino enfrentadas y sometidas en
el previo movimiento de la conquista inglesa, española y portu- político y militar, aunqu varios focos de resistencia al proceso
guesa. No hubo pues una verdadera integración o incorporación de centralización —como las montoneras— pretendieron ser ins-
al nuevo modo de producción pues la población local o fue ex- criptos en el marco de la ilegalidad26. Es a principios del siglo
plotada o fue excluida y perseguida. De allí que no pueda ras- veinte que pueden rastrearse fuertes procesos de incremento de-
trearse la incidencia de antiguos sistemas de organización que mográfico —fruto de la inmigración— y trasbase de población a
pasaran de la disolución de un orden a su reconversión en otro. las ciudades, generadores de amplios sectores. marginales. Sin
En la época colonial —tanto española como portuguesa e ingle- embargo este foco de conflicto surge aquí en pleno proceso de
sa—, el conflicto por la hegemonía se había planteado entre el consolidación del sistema económico yen la manifestación aca-
poder central y el ejercido en América por sus supuestos delega- bada del poder estatal, con sus modernos sistemas de regula-
dos. La historia de ruptura.no se da entre dos sistemas distintos ción y control. Así el peligro que estos conjuntos presentaban a
sino entre los intentos de uno por escapar, entre otras cosas, a los poderes consolidados provenía más de su carácter anárqui-
los tributos que el otro le imponia25. De hecho los dos polos de co que de su articulación con viejas estructuras organizativas27.
sociedades complejas existentes en el continente americano (los
2. 2. Manifestación contemporánea
aztecas y los incas) utilizaban ya un sistema de extracción de ex-
cedentes a las sociedades que, a su vez, dominaban. De este mo- Los cambios en el contexto social trajeron aparejados impor-
do, los .españoles explotaron desde un primer momento este tantes mutaciones en las estructuras preexistentes y el surgi-
mismo sistema, cuanto menos hasta el posterior auge de las ha- miento de nuevas modalidades, ahora catalogadas directamen-
ciendas donde emplearon mano de obra en igual grado de some- te como delictivas. En esta parte nos dedicaremos a exponer la
timiento. Fue en este contexto en el cual se produjeron fuertes influencia que estos procesos han tenido en algunas de las orga-
actos de resistencia, varios con final cruento, pero ellos no pue- nizaciones analizadas en el punto precedente y a identificar las
den considerarse de ningún modo como hechos criminales, nuevas estructuras adicionadas al catálogo28.
aunque así fueran catalogados en su momento por los conquis-
tadores.
Por lo demás toda la historia revolucionaria de fines del siglo 26 Una breve reseña de estos enfrentamientos en LÓPEZ ZURINI, Mario.
XVIII y principios del XIX se vio teñida de largos procesos de Nociones de historia de derecho político, Buenos Aires, Cooperadora de De-
luchas intestinas hasta la postrer consolidación de los estados recho y Ciencias Sociales, 1976, ps. 217 y siguientes.
nacionales. Estas luchas se ubicaron casi siempre en el terreno 27 Algunos grupos han sido los vinculados con el anarco-sindicalismo.
Sin embargo se trata de procesos de organización y resistencia obrera cu-
ya ilegalidad provino principalmente de la definición arbitraria operada
por el poder central para justificar su violenta represión. Por lo demás -y
hablando ahora de estructuras delictivas- se han destacado las usuales:
25 Es el caso de las haciendas y demás explotaciones comerciales exis- trata deIlancas, juego clandestino, contrabando, etc. Sin embargo, su ni-
tentes en el largo período colonial, donde los delegados locales evitaban el
vel de conflictividad no alcanza la magnitud de los casos ya vistos para el
pago de tributos al poder central. Es conocido que los centros de intercam- ámbito italiano.
bio ultramarino de la época colonial -uno de ellos, Buenos Aires- se carac-
terizaban por lo que hoy denominaríamos como economía negra, evasión 28 La función de estas organizaciones en el nuevo proceso globalizador,
y con-upción. Pero estos sistemas de regulación de la economía no se opo- en BERIA DI ARGENTINE, Adolfo, Tire Mallas in ¡tal', en SAVONA (comp.), Mar
nían sino que se articulaban con el poder político local. La creciente auto- fin lssues, cit., p. 29. La importancia del narcotráfico en estas estructuras,
nomía política y financiera de los reinos americanos deparó no pocos en- en LAMAS Pucci°, Luis, Crimen organizado y narcotráfico, en CDS, 1990-
frentamientos con el poder monárquico, antagonismo que se ubica, a la 1991. número especial dedicado a Marc ANCEL, p. 233; LLOBET RODRIGUEZ,
sazón, como una de las fuentes del proceso revolucionario. Javier El lavado de dólares producto del narcotráfico, en "Ivstitia", n" 38,
1990, p. 10.

20 Capítulo 1
Definición del conflicto 91
•En relación a la N'Drangheth podernips decir que se fué adap- se involucrara en el narcotráfico, lo cual dio nueva forma a la
tando, a lo largo del tiempo, a las posibilidades que le daba el tradicional inserción económica, potenciada por el enorme vo-
nuevo contexto económico. Esta organización controló sectores lumen de dinero generado por esta actividad. Así comenzó a no-
marginales de los mercados, la construcción y las concesiones tarse la utilización de los espacios económicos mediante el em-
públicas Su componente organizacional también se adaptó a pleo de sociedades fantasma y nuevas inversiones de modo de
los nuevos requerimientos de la política formal, permeando la aplicar tan ingente flujo de fondos".
estructura de los partidos políticos, participando activamente Otra organización que puede sumarse al catálogo es la Sacra
del financiamiento de las campañas, el control de los votos y su Corona Unita. Se trata de un desprendimiento de la Camorra na-
articulación con los representantes electos. En este período se politana, pero su ámbito de influencia se ubica en la costa
desarrolló al extremo el perfil empresario y su carácter preben- opuesta, sobre el Mar Adriático. Se reproducen aquí los mismos
dario, al amparo de las estructuras del poder político. Su apro- componentes ya apuntados, en cuanto a su inserción econórhi-
vechamiento de las economías marginales se observa claramen- ca, estructura organizacional y articulación con el entramado
te en el manejo de las drogas, negocio que, por lus abultadas político. Su rasgo distintivo consiste en que esta organización
ganancias y extrema ilegalidad, produjo un cambio cuantitativo tiene influencia sobre los países de Europa del Este, en el con-
y cualitativo de suma importancia 29. texto poscomunista y de los conflictos bélicos que derivaran en
En cuanto a la Can-zorra, ésta también se adaptó a los nuevos la -disolución de Yugoslavia. Se señala así su participación en el
tiempos. En el plano económico se acentuaron los negocios ile- contrabando de heroína y armas.
gales, como el chantaje, el robo, el contrabando, los juegos de En cuanto al auge de la mafia siciliana en la época contem-
azar y la prostitución, junto al creciente aprovechamiento de los poránea, suele marcarse un punto de inflexión en la Segunda
intersticios de la economía legal, como discotecas, cafeterías, Guerra Mundial. Durante el período fascista, la mafia permane-
restaurantes, las industrias de la carne, pescado, ropa y calzado. ció en estado latente, resistiendo los embates del poder central
El florecimiento económico y su perfil empresarial corrió de la que disputaba fuertemente el protagonismo económico y políti-
mano de un proceso de concentración política, reflejado en la co. Se ha señalado que, en su papel de resistencia, estableció la-
institución de "El Padrino" y sus lugartenientes, o capo zona: a zos con las fuerzas aliadas, a través del gobierno estadouniden-
esta estructura se la conoció como la Nuova Camorra Organiz- se, hecho este facilitado por el fenómeno migratorio y la
zata, con fuerte influencia ítaloamericana. Al igual que en el ca- reproducción en aquel territorio de estructuras mafiosas. Una
so anterior, esta organización no se mantuvo al margen de los vez ocupada Italia por las fuerzas aliadas la mafia fue uno de los
aparatos formales del poder político, permeaba este espacio y actores sociales relevantes en la regeneración del tejido social y
llegaba incluso a generar un discurso horizontal de masas. Su en la contención de una población que había visto desarticula-
inserción en la política servía entonces para potenciar sus acti- da .su estructura política, primero por las persecuciones fascis-
vidades económicas, ahora por el aprovechamiento directo de la tas y luego por el desplazamiento de ese aparato totalitario por
administración pública y los contratos con el Estado. De suma el sistema de la libre empresa y el juego democrático. Su inser-
importancia ha sido también el hecho de que esta organización

30 Los autores suelen señalar que esta organización interviene en la ni-


29 En este punto en concreto la N'Drangheta controla el transpone de ta de los narcóticos provenientes de Colombia como paso previo a su dis-
la droga proveniente de Europa Oriental, como punto de distribución ha- tribución en el resto de Europa. Cuantitativamente se han identificado 111
cia los centros de consumo ubicados en el occidente europeo. Para 1995 se familias con un número de afiliados de 6.700, mencionándose un cieno
habían identificado 141 familias con un número aproximado de 5.100 componente internacional que la habría llevado a operar en Alemania y
miembros. Austria.

22 ranít. dr. I Definición del conflicto 23


ción en la política formal sirvió entonces como factor de media- primar las relaciones estables y el comportamiento se encarrila
ción entre la población y las nuevas fuerzas de ocupación. Esta hacia el propio de los anteriores grupos facciosos.
articulación se consolidó con el tiempo y ejerció una fuerte in- Una derivación de la mafia siciliana es la Cosa Nostra, la cual
fluencia sobre el partido Demócrata Cristiano. Así, fuertemente cobró vida en suelo estadounidense. Su génesis debe rastrearse a
imbricada con la política, la mafia pudo mantener y acrecentar los amplios procesos migratorios producidos durante el convul-
sus tradicionales negocios, como el mercado de la carne y los sionado período de las dos guerras mundiales. Esta profunda cri-
productos agrícolas, ingresando en la construcción y el comer- sis determinó el desplazamiento de franjas de población exclui-
cio. Con la consolidación de su participación política y el resur- da, ubicada en aquellas zonas de Europa ajenas al epicentro de
gir económico, la mafia amplió su espectro al sistema crediticio la expansión burguesa (especialmente el Sur de Italia, España,
y bancario y la utilización de los fondos públicos, a través del Irlanda y el Este europeo), hacia América (en especial, Estados
control directo de ciertos sectores de la administración y los - Unidos y Argentina). En los Estados Unidos _las organizaciones
contratos y concesiones que otorgaban. En la mafia siciliana se mafiosas no se limitaron a las de origen italiano, sino que diver-
observa casi un perfeccionamiento de la relación entre política sas comunidades de inmigrantes apelaron a estructuras simila-
y economía, cuya operatividad reposaba en un complejo siste- res: judíos, irlandeses y polacos, entre otros; sin embargo fue
ma de alianzas y mutuas concesiones desarrolladas a espaldas aquélla la más relevante. Las organizaciones mafiosas estadou-
de sus manifestaciones formales: una caracterización acabada nidenses se vieron influidas y potenciadas por el período de ale-
del poder detrás del poder, con los conocidos componentes de targamiento que, en Italia, había producido el fascismo.
invisibilidad y clandestinidad 31 . En Estados Unidos, la Cosa Rastra era eminentemente urba-
Dentro de este entramado, las funciones se complejizaron al na y se afianzó en los centros industriales y comerciales, funda-
extremo, abarcando desde representantes políticos, pasando por mentalmente en Nueva York y Chicago32, para luego expandirse
"cerebros" y profesionales del derecho y la economía, llegando por las urbes de todo el país. En esta nueva vertiente la organi-
hasta los componentes capaces de ejercer, cuando se lo requirie- zación siguió conservando una estructura vertical, solventada
ra, acciones de extrema violencia. Este proceso se incrementó de por un conjunto de grupos de variadas dimensiones (]as fami-
la mano, nuevamente, del comercio de estupefacientes, en espe- lias), con ámbitos de influencia basados en la distribución terri-
cial de la heroína, y su vinculación con el mercado estadouni- torial y el tipo de actividad. Estas constituían agrupaciones ma-
dense. Merece particular Mención el carácter violento que adqui- yores (los distritos), mientras que sus jefes conformaban una
riera esta organización, tanto para solucionar sus conflictos nueva estructura mayor que operaba colegiadamente (la comi-
internos como para enfrentar la oposición proveniente, en su sión o cúpula). Así, de un modo ramificado, la estructura seguía
oportunidad, de los poderes legalmente constituidos. Los enor- integrándose hacia arriba hasta llegar, en algunos casos, a la coe-
mes dividendos en disputa transformaron los códigos tradiciona- xistencia de unas pocas cúpulas nacionales o, incluso, al recono-
les y derivaron en homicidios a periodistas y funcionarios, como cimiento de un único y preeminente liderazgo33. En relación a la
claro mensaje de intimidación general. Sin embargo, estos episo-
dios de violencia coincidían con épocas de inestabilidad y cam-
bios dentro del poder relativo entre cada facción o en su articu- 32 Sendas caracterizaciones de las formas que adquiriera el crimen or-
ganizado en las ciudades de Chicago y Nueva York a principios del siglo
lación con los poderes formales: en épocas de acuerdo suelen
XX, en PETERSON, Virgil W., Chicago: Shades of Capone, y LEFKOWITZ, Louis,
New York: Criminal infiltrado o( me securities industry, en Combating orga-
nized crime, Nueva York, The American Academy of Political and Social
Science, 1963, ps. 30 y 51.
31 Se calcula que existen más de 180 familias en Sicilia, con cerca de 5 33 Hacia 1990 se calculaba que la Cosa Nostra estaba integrada por 24
mil miembros. familias, con un número aproximado de 1.700 personas.

24 Definición del conflicto 25


Capítulo 1
integración y reproducción de esta estructura, ella se basaba, co- hemos dicho, durante la Segunda Guerra Mundia134. Pero vol-
rno hemos visto, en el ingreso a través de un juramento de fide- viendo a los réditos obtenidos durante el imperio de la ley seca,
lidad; por su parte, la disciplina era mantenida Mediante un ver- este esquema se reproduciría con más fuerza ante una nueva
dadero cuerpo de leyes y sistemas propios de juzgamiento. En prohibición: las drogas. La Cosa Nostra ingresó así al tráfico de
este punto cabe advertir que la tradicional forma de liderazgo y heroína —proveniente de La Habana por la ruta de Marsella— y,
estructuración de la Cosa Nostra incorporaba verdaderos ejérci- posteriormente, al de cocaína —producida en América Latina— El
tos de profesionales que brindaban el soporte técnico necesario. nuevo negocio elevó sustancialmente el nivel de ganancias, in-
A su vez, la organización permeaba ampliamente la estructura suflando fondos frescos al resto de la estructura.
política formal, con acólitos en los cargos electivos, las fuerzas Veamos ahora lo ocurrido con las organizaciones de extremo
policiales e, incluso, dentro de la magistratura. Además, contaba oriente. En el nuevo contexto las Tríadas chinas desplazaron su
terreno de operaciones desde territorio natal hacia aquellos en-
con una eficaz cobertura simbólica, apelando a artistas del mun-
do del espectáculo y comunicadores sociales. claves que sirven de de-ntros de intercambio con el mundo occi-
En su aspecto económico la Cosa Nostra es otro claro ejem- dental: Hong Kong y Taiwán. Es en estos centros comerciales y
financieros donde las Tríadas encontraron las condiciones nece-
plo de empresa criminal. Sus negocios presentan ese perfil ca-
sarias para explotar ciertas actividades económicas ilícitas: re-
racterístico que mezcla legalidad e ilegalidad. Así obtenían exce-
des financieras, condiciones de mercado y apertura a los cen-
dentes de actividades marginales como el juego clandestino, la
tros comerciales mundiales. De allí que hayan también
prostitución, la protección, la depuración de la competencia, el
extendido su ámbito de actuación *hacia otras ciudades que
manejo de los sindicatos con fines de hegemonizar actividades,
cuentan con grandes comunidades de inmigrantes como Ams-
etc.; además de ello incursionaban en actividades formalmente
terdam, Londres, Manchester, Nueva York y San Francisco33.
lícitas, aunque obtenidas de manera espuria, lograndó —corno En cuanto a las actividades ilícitas que desarrollan, estas son, a
ocurriera con su símil del viejo mundo— contratos y concesiones nivel local, la extorsión, el juego, la prostitución y la venta clan-
estatales. A la par, los dividendos eran invertidos en múltiples destina de videos, libros, periódicos y servicios de entreteni-
actividades lícitas, las cuales a su vez eran utilizadas para legi- miento. Por su parte, a nivel internacional son importantes las
timar aquellas ganancias mediante complejos mecanismos lega- actividades de tráfico de heroína hacia Estados Unidos y Euro-
les. Durante la época de la gran depresión esta organización co- pa, el contrabando de armas, el robo y contrabando de automó-
bró una fuerza inusitada gracias a la prohibición del consumo viles de lujo, interviniendo también en el mercado de yates de
de alcohol que se estableciera en ese país. Esto generó una enor- lujo y bienes de consumo para la República Popular China y en
me economía marginal, potenciada por su ilegalidad. En efecto,
:al encontrarse amenazada por la represión estatal, este negocio
tendía a aumentar la concentración y a elevar los precios del
producto, con el consecuente aumento de las ganancias. En es- 34 Tal fue el grado de confusión entre el mundo legal e ilegal -que se
suponen separados- que la reacción del poder central para controlar esta
ta época se produjeron múltiples disputas entre los distintos creciente infiltración debió apelar a recursos extremos. Tenemos así el ca-
grupos para hegernonizar el negocio, pero una vez decidida la so del FBI que debió crear una estructura cerrada para perseguir a esta
contienda, su rendimiento aumentaba debido a las nuevas con- modalidad delictiva, debido, precisamente, a que las instituciones se en-
diciones monopólicas. Una consecuencia colateral fue la cre- contraban altamente comprometidas y no resultaban confiables.
ciente inserción de la organización en la estructura política for- 35 Para fines de la década pasada se estimaba la existencia de cincuen-
mal. La ilegalidad acrecentó la corrupción y el involucramiento ta bandas -compuestas por un total de 160. mil integrantes-, entre las que
creciente de las fuerzas policiales y la política local en la activi- se destacaban las denominadas Sun Yee On, Wo Sin Wo y I4K. Cfr. MON-
TOVA, Informantes, cit., p. 31.
dad ilícita. Esta relación funcional quedó en evidencia, como

Definición del conflicto 27


26
Capitulo I
el fraude internacional mediante el uso de tarjetas de crédito36.
Por el lado de los yaku zas o boryokudan japoneses, podemos de- "nía tan poderosas fuerzas, éstas se vieron absolutamente libera-
cir que ellas son otra muestra del carácter maleable de estas das. Además este proceso se vio potenciado por los sucesivos
agrupaciones y de su facilidad para adaptarse a los cambios de procesos de desmembramiento territorial y por el ingreso direc-
contexto. Con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial re• - to a la economía de mercado, con las enormes posibilidades de
presentaron un papel fundamental en la regulación del sector acumular ganancias rápidas a costa de la vieja capacidad pro-
obrero, principalmente como grupo antihuelgas, lo cual les per- ductiva estatal. Esto generó, como es obvio, enormes bolsones
mitió adquirir una condición de semilegalidad. En cuanto a sus de actividades ilegales que abarcaban las ya tradicionales del
fuentes de ingresos, no se diferencian mayormente de las otras crimen organizado (juego clandestino, trata de mujeres, droga y
agrupaciones: el tráfico de anfetaminas, la extorsión, el juego, la contrabando de antigüedades) junto a la floreciente industria de
prostitución y las inversiones en el mercado inmobiliario37 . la venta de armas, basada en uno de los dos arsenales más im-
Una modalidad contemporánea de criminalidad organizada• portantes del planeta. Un proceso similar se dio en otras áreas
señalada por los autores es la que ha cobrado vida en territorio siempre proclives o fronterizas al terreno de lo ilícito, como la
de la ex Unión Soviética. En este caso la complejidad del fenó- férrea KGB y sus actividades de inteligencia, y los cuerpos mili-
meno hace difícil su caracterización en unas pocas líneas38. Sin tares o el control de la producción de armas. En igual sentido
embargo, una descripción general podrá servirnos para señalar las rígidas estructuras policíacas acrecentaron su ámbito de re-
las diferencias y semejanzas que existen con los casos anteriores. gulación y control de la economía ilícita marginal: el juego clan-
Como es sabido la URSS contaba con un sistema productivo destino, la reducción de automóviles, la prostitución, etc. Tam-
Fuertemente integrado -si no confundido- con la estructura po- bién se vio reforzado el papel que Rusia jugaba en la provisión •
lítica. Dadas las enormes dimensiones de este país y su fabulo- al resto de Europa de la droga producida en el sudeste asiático,
sa capacidad productiva, la Unión Soviética contenía verdade- proceso ahora acrecentado por el auge del consumo interno de
ros estados dentro del Estado, cuyo poderío se acrecentaba estupefacientes.
debido al sistema centralizado empleado en su administración. Como hemos dicho una descripción fina de este complejo
A diferencia de los casos anteriores, la disolución del antiguo ré- mundo escapa a estas pocas líneas, pero cabe ver en la genera-
gimen no se produjo por un dilatado proceso histórico sino por lidad dél proceso algunas constantes, como ser, su surgimiento
un colapso súbito. Desaparecida la superestructura que conte- en épocas de disolución o crisis de los poderes centrales forma-
les, la imbricación entre economía y política, la resistencia a la
internacionalización y, claro está, el empleo de esta configura-
36 Cfr. BLANCO CORDERO, E/ cielito de blanqueo, cit., p. 41.
ción con fines delictivos39.
37 Se calcula que la Yak/iza se compone de tres mil bandas organiza-
Respecto del continente americano hemos ya señalado que la
das, coñ un tate de cien mil hombres y un volumen de negocios de 18 mil
organización más visible es la Cosa Nostra estadounidense: en el
millones dc dólares por año. Los grupos más significativos que componen
la Boryoltudan son la arnaguclzi-gtoni, inagawa-kai y stuniyoshi-kai, que resto de América existieron estructuras similares aunque ellas
cuentan con 2.190 grupos y 59.400 miembros. Cfr. MobrroyA, Informantes, no tuVieron el auge ola importancia de la anterior. Como hemos
cit., p. 31.
38 Sobre el tema. KOUDRIAVISEV, V, Market Economy and Organized Cri-
me in me former USSR, en SAVONA (comp.), Maffla Issues, cit., p. 205; GER-
BER, J., 011 me relationship between organized and Ivhite-collar crime: govern- 39 En las postrimerías de la década del noventa la mafia contaba con
mem, business,. and criminal enterprise in post-communist Russia, en un. total aproximado de 9 mil clanes que ocupaban aproximadamente 100
"European Journal oí Crime, Criminal Law and Criminal Justice", vol. 8/4, mil individuos, conjunto que controlaba el 50% de la circulación total de
2000, ps. 327-342. bienes y servicios, el 60% de la banca privada y el 70% de las empresas co-
merciales, con una ganancia aproximada de 7.500 millones de dólares
anuales. Cfr. mourou, h2formantes, cit., p. 29.
28 Capítulo I

Definición del conflicto 29


visto al enfocar lcis antecedentes históricos la exclusión social rar en la última década, provocando hechos de suma violencia:
derivó en un razonable auge de delitos pero no en estructuras su inserción en el mundo de la política respondió al patrón nor- •
paralelas e ilícitas de tanta relevancia o, cuanto menos, tan per- mal de la mafia, a diferencia del caso chileno.
durables en la memoria histórica. A su vez la convulsión social Otra de las manifestaciones más notorias de la criminalidad
tuvo particularmente en América Latina vertientes combativas y organizada, mencionada recurrentemente en la mayoría de los
revolucionarias, fenómenos que, como anticipáramos, poco tie- ejemplos anteriores, es la vinculada al narcotráfico. Se trata de
nen que ver con el terrorismo o el crimen organizado, tal y co- un fenómeno mundialmente extendido, por lo cual una buena
mo hoy pretende definírselos. descripción pecaría de ingenua si se limitara a algunos pocos
En realidad es recién con la irrupción de los gobiernos dicta- casos. Por otra parte, no pueden analizarse con el mismo pris-
toriales que comienza a hablarse de crimen organizado, ello ma las diferentes facetas de este complejo proceso. Así es claro
principalmente como herramienta de persecución política". que el narcotráfico adquirirá una determinada fisonomía en los
Pero si de grupos organizados reales estamos hablando, los que países de alto poder adquisitivo, allí donde prima el consumo,
sí surgieron en esa época fueron los que anidaban eri el propio donde se concentran los dividendos obtenidos de su venta direc-
poder dictatorial. Aunque es esperable que su ilegalidad se ma- ta y donde se emplean con más sofisticación los mecanismos
nifestara en el terreno político, con la represión de la oposición económicos y financieros para encubrir su ilícito origen. Vale
y la caza ideológica, lo cierto es que las dictaduras, y como ca- mencionar que la producción de droga se da tanto en países de
so paradigmático las de Argentina y Chile, extendieron su ámbi- América Latina como en Asia, Oceanía y África, y ello sólo si nos
to de actuación delictivo al campo económico. concentramos en las drogas naturales, pues si de semisintéticas
Así, desde una estructura altamente concentrada y jerárquica o sintéticas se trata, su producción se desplaza hacia otras zo-
v mediante la utilización de la violencia ideológica y física, estos nas del planeta. De hecho esta clase de productos no escapa a
gobiernos operaron ya no desde la clandestinidad sino desde las la lógica general que rige el intercambio entre los países econó-
oscuras entrañas del poder totaI41 . Con la restauración de los micamente desarrollados y aquellos en vías de desarrollo eco-
procesos democráticos ellas siguieron manejando grandes bolso- nómico. Mientras los segundos proporcionan la materia prima
nes de la economía lícita, liminar y, directamente, delictiva, en semielaborada, los primeros o bien aportan los productos y tec-
especial en aquellos sectores afines a las Finanzas y las industrias nología necesarios, o bien operan por sí la síntesis dé la droga.
y servicios estratégicos. En el caso de Chile, esta supervivencia se Ulteriormente, como dijéramos antes, también proporcionan la
encontraba incluso institucionalizada en el régimen político, con demanda y la principal inyección de divisas. El problema es in-
—entre otras— la figura de senador vitalicio, ocupada por el dicta- cluso mucho más complejo, pues la producción de-la mayoría
dor Pinochet. En el caso argentino, los grupos volvieron a aflo- de estas drogas no es en sí ilegal: gran cantidad de derivados tie-
nen uso medicinal o se aplican en investigación. Con ello se
abren las puertas no sólo a un sistema productivo directamente
40 De hecho fueron estos gobiernos los que generaron figuras delicti- filiado a la ilegalidad sino a otro que, legalmente amparado,
vas afines al tipo de asociación ilícita para reprimir toda clase de grupo or- puede desviarse por múltiples mecanismos hasta ingresar en el
ganizado de resistencia. circuito clandestino. Como fuere, no puede dejar de señalarse
41 Aunque temporalmente posteriores, estas manifestaciones resultan que la actual escala de producción global de drogas es impensa-
similares a las que imperaran en Europa durante el auge de los gobiernos ble sin la connivencia de una buena parte de la industria quími-
de extrema derecha que desembocaran en la Segunda Guerra Mundial: ca, de los mercados financieros y de las agencias estatales.
justamente su enfoque ha servido de ejemplo para los desarrollos teóricos
De todos modos es usual que la descripción de las organiza-
de la dogmática tendientes a resolver el problema de la autoría en el seno
de estructuras de poder ciones criminales vinculadas con la droga se concentren en los

30 ranits e In 1 neflnir.inn del conflicto 31


so de sustitución de plantaciones lícitas a ilícitas. Otra condi-
lugares de producción: para Arnérica, Colombia es el caso para- ción surge de la propia magnitud de la producción: difícilmen-
digmático42. Este país reúne un número importante de condi- te puede decirse que ella es combatida, sino que, de uno u otro
ciones que lo han llevado a ser uno de los principales producto- modo, se encuentra tolerada por el poder formal. Así en Colom-
res de droga del mundo. A las condiciones geográficas y bia se ha reconocido una debilidad estructural del Estado,
climáticas cabe adicionar una serie de factores que, en realidad, acompañada del afloramiento de verdaderas zonas liberadas,
son los determinantes. Uno de ellos es la existencia de los Esta- con leyes y ejércitos propios. Este proceso se ha superpuesto
dos Unidos como centro principal de consumo y de enjuague fi- con la lucha armada por el control de parte del territorio colom-
nanciero de las divisas generadas por el negocio. Colombia se biano, lo cual complejiza aún más la situación".
encuentra dentro del área de influencia geopolítica de la prime- A todo esto cabe puntualizar que el caso colombiano puede
ra potencia planetaria, con lo cual los carriles de distribución _ deparar un profundo cambio cualitativo en la región, desde el
-aunque, paradójicamente, ilegales- no Se encuentran fuera de momento eñ que los Estados Unidos han decidido intervenir ac-
su control, disminuyen así las posibilidades de sufrir interferen- tivamente en el conflicto, tanto con ayuda económica como con
cias foráneas43. El segundo factor de importancia es su fluc- asistencia militar Este proceso -aunque diferente- muestra
tuante economía, por lo que el negocio de la droga puede gene- cierto paralelismo con la contemporánea ocupación de Afganis-
rar un margen de prosperidad impensado ante la ausencia de tán, un proveedor importante de los estupefacientes consumi-
otras opciones lícitas. La falta de despegue económico de Co- dos en Europa y los Estados Unidos. Con estos pocos rasgos
lombia hubo de generar grandes franjas poblacionales margina- queremos ejemplificar que'también en este caso se da una fuer-
les -en especial en las zonas rurales- lo cual facilitaría la alian- te relación entre política y economía, y que los carteles colom-
za que los carteles de la droga establecieran con los sectores bianos muestran quizá un caso extremo en el desarrollo de un
populares. La droga es una mercancía que no reconoce trabas Estado paralelo.
formales de importación (barreras aduaneras, subvenciones de Poca atención han prestado las agencias de seguridad y los
los países centrales, cupos, etc.), y, claro está, si su circulación autores a la existencia de otras clases de empresas criminales
ilegal está asegurada, tal circunstancia implica la colocación del que no presentan los diacríticos de criminalidad expuestos por
producto en los mercados más rentables: ello exacerbó el proce- los casos hasta aquí tratados: tal ausencia dificulta la clasifica-
ción de estas agrupaciones como extrasistémicas, esto es, no to-
leradas ni fomentadas por las relaciones económicas y políticas
formales. Sin embargo existen sobrados ejemplos de esta forrna
42 En la década del 90, el cartel de Cali controlaba entre el 80 y el 90% de empresa ilegal, con efectos aún más dañosos debido a su in-
de la cocaína consumida en los Estados Unidos y Europa, respectivamente, serción directa en el manejo de los resortes de poder de las so-
actividad en la que utilizaba no menos de 300 mil personas. Los carteles de ciedades modernas. Tal es el caso de la logia Propaganda Due,
Cali y Medellín ingresan en conjunto a la economía colombiana un total de
2.300 millones de dólares por año. Otro caso significativo es el de México,
con doce organizaciones criminales —se destacan los carteles del Golfo, del
Pacífico y de Tijuca— que generaban unos 30 mil millones de dólares, lo cual
representaba el 10% de su PBI. Cfr. DAVID, Pedro, Globalización, prevención 44 En efecto, hay quienes sostienen que se trata de una lucha por la li-
del delito y justicia penal, Buenos Aires, Zavalía, 1999, p. 41. beración de los sectores oprimidos —esencialmente rurales— del país, los
43 Es memorable la opinión de Henry KISSINCER cuando se le señala- cuales utilizan el negocio de la droga como fuente de divisas o incluso co-
ban las sospechas sobre el origen del dinero empleado para honrar las deu- mo medio de pago directo por la compra de armas, operatoria que los gru-
das contraídas en los Estados Unidos por Colombia: lo que importaba era pos en conflicto se achacan mutuamente. Desde el gobierno, estos grupos
el color verde del dinero o, como suele decirse, el hecho de que este no han sido catalogados como terroristas.
"huele".
Definición del conflicto 33
32 Capítulo I
regularmente constituida en 1877 dentro de la esfera de la Gran
ción en la strategia della tensione48, todo lo cual desembocara la
Logia de Italia (Logia del Grande Oriente), la cual llegó a contar
caída del gobierno encabezado por el demócrata cristiano Ar-
con poco menos que mil miembros durante la década de 1970, y el ascenso al poder del republicano Giovanni
naldo
bajo la dirección del Gran Maestro Licio GELLI Esta logia logró
SPADouNt 49 . El caso resulta importante pues permite iluminar el
permear amplios segmentos de la realidad social italiana, y
comportamiento político de ciertos segmentos sociales que uti-
abarcaba los estamentos políticos, militares, fuerzas de seguri-
lizan los sistemas de representación política y otros factores de
dad, magistratura y medios de comunicación, entre otros45.
poder en función de intereses sectoriales: ellos representan, a no
Vinculada con el lavado de activos provenientes de la venta clan-
dudarlo, profundos mecanismos de articulación de las socieda-
destina de armas y droga, sus efectos nocivos pronto se mani-
des burguesas, cuya tradicional opacidad incuba manejos inca-
festaron en el plano económico, al llevar a la quiebra a la prin-
paces de soportar la encuesta pública.
cipal banca privada italiana, el Banco Ambrosiano, el cual
Hasta aquí la caracterización de las agrupaciones criminales.
arrastró al Banco Vaticano, con el consecuente escándalo46.
Si repasamos lo expuesto podremos concluir rápidamente que
Además de estos negocios no han dejado de señalarse sus vincu-
ellas son, a la par, las más conocidas y relevantes. El criterio que
laciones con regímenes dictatoriales y agencias de inteligencia
usualmente se escoge para describirlas -el cual hemos intenta-
enfrascadas en la Guerra Fría 47, como así también su participa-
do seguir- es esa variable mezcla entre grupo organizado, deli-
to, violencia, clandestinidad y generación de volúmenes signifi-
cativos de fondos. Este esqueleto se ha ido rellenando -para
darle carnadura- con las actividades delictivas reales que tales
agrupaciones han desarrollado: la división entre su manifesta-
45 Entre sus miembros se contaban cuatro ministros, cuarenta y cua- ción histórica y actual refleja en parte este cambio cualitativo.
tro diputados, altos oficiales militares e integrantes del servicio secreto: La Si repasamos los ejemplos veremos que todas estas agrupacio-
lista de integrantes -obviamente secreta- vio la luz a raíz del allanamiento nes se dedican, mutatis mutandi, al mismo tipo de delitos y que
de la casa de GELLI en Arezzo, ordenada por un magistrado de Milán que todas ellas sufrieron un cambio sustancial con la expansión del
investigaba el secuestro de Michele Sindona, en el año 1981. Entre otros mercado clandestino de las armas o de las drogas. Constituyen
conspicuos personajes, integraban esa lista el entonces director del Corrie- ettas dos actividades la fuente de principal desvelo para quienes
re de/la Sera Franco Di BELLO y el ex primer ministro conservador Silvio
BERLUSCONI.
desean reprimir el lavado de capitales, aunque su volumen no
resulte equiparable al que, con otra proveniencia menos com-
46 El banco Arfibrosiano se encontraba a cargo de Roberto CALVI, inte-
grante de la logia P2, mientras que el Banco Vaticano contaba con la direc-
ción de Paul MARCINKUS. El montante vinculado al affaire ascendía a los
treinta y cinco mil millones de dólares. CALVI huyó a Inglaterra, donde al
poco tiempo apareció muerto, Eruto de un presunio suicidio inducido. 48 Acciones que en parte fueran atribuidas a grupos revolucionarios.
Sin embargo algunas investigaciones judiciales encontraron vinculaciones
47 Tal era la estrecha relación que la logia estableció con la derecha na- entre los atentados producidos durante esta época con la P2: de hecho, en
cionalista argentina, especialmente con la AAA encabezada por LÓPEZ RE- 1874 fue arrestado VILO MICHELI, miembro de la logia y jefe del Servicio de
CA -integrante de la P2-, relación que luego se profundizó durante la dic- Información del Estado italiano, por haber infiltrado y direccionado el
tadura militar: en este sentido, pertenecieron a la logia los genocidas grupo Rosa cid venti, involucrado en actos terroristas.
MASSERA y SUÁREZ MASON, facilitando la realización de importantes nego-
49 GELLI huyó a nuestra región en el año 1981, dando comienzo así a
ciados económicos vinculados con la compra de armas y el petróleo, entre una larga hutcla que luego incluyó la violación del arresto domiciliario (pie
otros. También se han señalado las vinculaciones de la logia con la CIA es- le fuera impuesto en Italia, por su estado senil. La primera acción de go-
tadounidense y las operaciones que esta desarrollaba en el contexto de la bierno de SPADOLINI fue proponer una ley de disolución de la logia, mien-
denominada Guerra Fría.
tras acercaba la política exterior italiana hacia la OTAN y la CEE.

34 Capítulo I Definición del conflicto 35


prometida pero igualmente ilegal, circula por estos alambicados
circuitos de ocultamiento: la evasión impositiva, los fraudes en dades ilícitas escasamente organizadas o de poca incidencia en
general, los dineros de la corrupción o el financimiento ilegal de la esfera económica o política. El conjunto de delitos así deli-
los partidos políticos, entre otros. neado sorprende por su diversidad, coexistiendo el contrabando
En los últimos tiempos se ha incrementado el empleo de es- de armas con las pequeñas empresas criminales dedicadas a la
te segundo foco, centrado en las actividades delictivas vincula- venta de autopartes robadas o a la comercialización de porno-
das con la obtención de rendimientos económicos. Y ocurre grafía infantil.
que, por tal medio, el catálogo comienza a incrementarse peli- Cabe por ello advertir que la metáfora inicial empleada para
grosamente, en una espiral que parece no tener fin o, siquiera, reunir los casos se afincaría en rasgos que soportan un amplio
contornos delimitados. Suelen mencionarse entonces delitos gradiente, de modo que, según las apetencias de quien construye
contra el medio ambiente, maniobras con metales preciosos, la categoría, ésta puede abarcar sólo los casos relevantes o, por el
-pornografía infantil y un elevado número de actividades organi- contrario, extenderse sin límite aparente. Como fuere, revisar es-
zadas. Ahora bien, las coordenadas que aparentemente habrían tos casos menos significativos poco aportaría a la caracterización
permitido su reunión en este marco común no plantean una op- general que intentamos, cuyos rasgos se expresan de forma aca-
ción binaria, de modo que el caso escogido pueda ser incluido o bada en las organizaciones criminales arriba revisadas.
excluido en tanto posea o no alguno de sus rasgos característi-
3. Sistematización del conflicto
cos. En efecto, cierto grado de organización, dedicación a nego-
cios ilegales, clandestinidad uso de violencia o ingerencia en la El derecho penal pretende dar solución a determinados pro-
estructura política formal no excluyen una constelación de ca- blemas actuales, pero cabría preguntarse si es pertinente que al-
sos pasibles de ingresar en este cuadro de honor. Ello explicaría gunos autores -corno lo hemos hecho nosotros- hayan apelado
el incremento producido en el catálogo de nuevas actividades a la caracterización histórica del crimen organizado. Se ha men-
delictivas, aunque cualitativamente no alcancen la relevancia de cionado que tal tarea resulta superflua y, aun cuando existan
los casos ya apuntados. De hecho cabe recordar que la mayoría ciertas vinculaciones, ellas no inciden en la manifestación ac-
de las legislaciones prevén la represión de las asociaciones ilíci- tual del fenómeno. Quienes sostienen esto no dejan de llevar ra-
tas, organizaciones criminales que -aunque de menor monta- zón pues .uno de los requisitos esenciales de todo buen diagnós-
suelen ser descriptas por los mismos rasgos organizativos y de tico es efectuar un relevamiento de la modalidad criminal tal y
emprendimiento criminal utilizados para caracterizar al crimen como es en el actual contexto global. Por otra parte, basar la ca-
organizado: sus límites son, por estos motivos, más que difusos. racterización en sus manifestaciones históricas puede ser un
Ejemplo de este problema es la clasificación que nos brinda buen atajo para encubrir lo que ocurre en el presente".
el Comité Europeo sobre Problemas Criminales del Consejo de
Europa. Este organismo emite informes anuales basados en los
insumos provistos por sus estados miembros. De ellos se des- 5° Tal abordaje se ha limitado, por lo general, a destacar la permanen-
cia de la organización y de su estructura, de modo de poner el foco en el
prende que, respecto de la estructura organizativa, se conside-
fangoso campo de la actividad grupal y clandestina, paralela a la manifes-
ran casos de criminalidad organizada aquellos que sólo tienen tación del orden y la fuerza pública. En otras palabras, la constatación his-
una articulación de base, esto es, que no muestran una elevada tórica de estos grupos facilitaría la operación discursiva de crear sujetos
concentración media o superior, al estilo del paradigmático ca- grupales ajenos al cuerpo social y dañosos para él: si el delincuente es una
so de la mafia. La misma amplitud se constata en la relevanCia célula enferma el grupo organizado es un tudior extendido. Afincada sobre
económica de la empresa criminal, pues el umbral requerido es la misma operación mental la diferencia sería de magnitud, en tanto que
el segundo modelo de criminalidad puede ocasionar un daño mayor al
bajo sino inexistente. De allí que en estos informes se contem- conjunto de la sociedad. Incluso actualmente este daño excedería el mar-
plen no sólo los casos que hemos mencionado sino otras activi- co de los estados nacionales, por lo que, cual enfermedad contagiosa, ame-
nazaría con extenderse al orden transnacional.
36
Capítulo I
Definición del conflicto 37
• Por nuestra parte trataremos que la tarea vaya más allá del que exigimos menos requisitos para cada uno de esos focos: de
dato de color o la naturalización del tema. De hecho se trata de este modo la cantidad de casos pasibles de ser considerados
un enfoque relevante, siempre que sea empleado con cautela, "crimen organizado" crece exponencialmente. La opción por
pues permite poner los nuevos fenómenos en perspectiva,.ayu- uno u otro abordaje estará condicionada entonces -desde la po-
dando a mensurar su verdadero espesor. Este ejercicio también • lítica criminal- por el umbral que escojamos: los casos con es-
permite comparar las condiciones de contexto en busca de recu- tructuras políticas desarrolladas o las mínimamente organiza-
rrencias estructurales que expliquen más acabadamente el fenó- das, los casos tradicionales o los nuevos, los que apelan a la
meno que tenemos entre manos. Pero en vistas a definir el cri- violencia o no, los que persiguen un fin de lucro o liberar a un
men organizado, los ejemplos históricos nos dejan una pueblo de la opresión central, los que se dedican a ciertas acti-
enseñanza aún mayor: el recorte de casos reVela, desde el inicio, vidades ilícitas o a todas, y la lista puede seguir51. Evidentemen-
una determinada perspectiva y toma de postura frente al proble- te se trata de posturas extremas entre las que media un enorme
ma. Por ello cualquier recuento de casos que no declare los prin- gradiente. Pero este solo hecho -y eso es lo que queríamos de-
cipios de los que parte servirá de poco. El salto a la empiria de- mostrar- basta para probar que el criterio de selección reposa-
be estar precedido de algún marco de indagación, pues éste será rá menos en el componente empírico que en el papel que, en la
el único modo en que la información de campo permita conva- solución de conflictos, le asignemos al derecho penal dentro del
lidar o descartar alguna hipótesis previamente formulada. En el conjunto de herramientas jurídicas y la clase de conductas lesi-
derecho en general, o en el ámbito legislativo en particular, esta vas que queramos que éste abarque.
tarea previa suele encontrarse ausente y, cuando existe, la des- Como fuere, y con el material básico hasta ahora colectado,
cripción empírica es tomada muchas veces como un dato indis- estaríamos en condiciones de declarar ciertas recurrencias, en
cutible, sin advertir los errores o intereses albergados por sus busca de algún patrón o configuración que permita echar algo
mentores. Así, nuestra caracterización histórica ha pretendido de luz sobre el problema.52 . Nuestra sistematización básica del
demostrar que la base empírica puede ser enfocada desde un
marco más o menos rígido -el nuestro, por ejemplo, decanta el
terrorismo y los casos más triviales-, de modo que, en vistas a 51 La utilización de cierto criterio de continuidad histórica presenta
la caracterización del fenómeno, pueda circunscribírselo bien a problemas cuando, además, se prescinde del contexto. En efecto, aunque
los casos mayores, bien a los casos menores. se reconozca continuidad en la subsistencia de ciertos rasgos a través del
tiempo, lo cierto es que las antiguas organizaciones poco tienen que ver
Todo ello impide considerar el fenómeno como algo dado o con la definición del crimen tal y como hoy lo conocemos. En los casos que
ajeno a la discusión, de modo que éste no puede validar por sí hemos revisado, las organizadiohes antiguas Se- presentaban como siste-
solo ninguna teoría: punto importante desde que a la creación mas de articulación social con un cierto sustento de legitimidad: de allí que
de un conjunto -el crimen organizado- pretende adicionarse sus enfrentamientos puedan ser enfocados con facilidad desde las coorde-
una única y grave respuesta por parte del Estado. Por ello tam- nadas de la política y la lucha armada por el poder. En la actualidad, y en
aquellos casos en que se detectara su subsistencia, algunas de estas orga-
poco pretenderemos validar nuestro punto de vista apoyándo- nizaciones han actuado directamente en el marco de la ilegalidad, por lo
nos exclusivamente en los fenómenos. Sí, en cambio, el recorri- cual la apelación a su historia se presentaría como un ejercicio, además de
do por ellos nos permite decir que lo que los autores consideran ocioso, desacertado. Para estos casos pareciera que la apelación a la histo-
como formas acabadas de crimen organizado presentan fuertes ria de la organización funciona como un modo de conferir espesor y sus-
componentes políticos, económicos y organizativos y que su pa- tancia a un sujeto grupal; de hecho cierta pretensión de permanencia es
uno de los rasgos que recurrentemente se señala para caracterizar a la cri-
saje de la legalidad a la ilegalidad parece derivarse más de una
minalidad organizada.
determinada correlación general de fuerzas que de algún ele-
52 Vale aclarar que el sistema empleado no es deductivo: no se fijan las
mento sustancial o permanente. La cuestión cambia a medida condiciones necesarias para todo caso de crimen organizado. Se trata sim-

38 39
Capítulo 1 Definición del conflicto
un sistema de recorte que pretende desagregar un conjunto aco-
fenómeno habrá de seleccionar algunos puntos relevantes para tado del más vasto universo de las organizacitines en general: el
el ten-eno del derecho penal. De sus manifestaciones serán de
de aquellas cuya finalidad especial radique en el desarrollo de
interés los aspectos organizacionales, políticos y económicos. El
un proyecto criminal.
primero de ellos porque resulta pertinente desde el punto de vis-
ta de los modos de comisión de los delitos y, en general, desde
3. 1. Aspecto organizacional
la problemática de la autoría. Los dos restantes porque señalan
posibles ámbitos de lesividad53. Posteriormente abordaremos Un aspecto que caracteriza esta modalidad delictiva es que la
pluralidad de autores no refiere a un mero acuerdo o unidad de
actuación para cometer un delito: la fenomenología de los dife-
rentes grupos expone cierto sistema de organización interno y
plemente de una descripción, una primera generalización en torno a algu- permanente, el cual puede definirse —en determinados casos—
nos rasgos -jurídicamente relevantes- constatados empíricamente. En como una estructura.
otras palabras, intentaremos operar como lo haría un observador de un Por organización cabe entender una disposición especial de
juego de ajedrez que no comprende sus reglas y objetivos: "luego de una
serie de partidas, el observador probablemente estará en condiciones de
los factores que integran un conjunto, de modo que su configu-
formular, con un alto grado de precisión, las reglas del ajedrez, incluyendo ración exponga alguna especie de patrón que lo dote de cierta
el final dcl juego, el jaque mate. Debe señalarse que podría llegar a ese re- homogeneidad. Aplicado al modo en que pueden vincularse lbs
sultado aunque no contase con la posibilidad de solicitar información. seres humanos, un criterio organizativo es aquel que, en deter-
¿Significa esto que el observador ha 'explicado' la conducta de los jugado- minados aspectos, tiende a que el conjunto se comporte como si
res? Preferiríamos decir que ha identificado una configuración compleja fuere una unidad, con alguna finalidad propia. Evidentemente
de redundancias. Desde luego, de querer hacerlo, podría atribuir un signi-
ficado a cada tina de las piezas y a las reglas del juego. De hecho, podría existen diferentes grados de organización que pueden fluctuar
crear una elaborada mitología acerca del juego y su significado 'real' o 'más entre mecanismos más o menos férreos, de modo de predicar
profundo', incluyendo imaginativos relatos acerca del origen del juego, co- un comportamiento variablemente homogéneo o articulado de
mo en realidad se ha hecho. Pero todo esto es innecesario para el estudio sus integrantes. A medida que una organización acrecienta su
del juego en sí mismo, y tal explicación o mitología tendría la misma rela- capacodad y el tipo de actividades que controla, suele aumentar
ción con el ajedrez que la astrología con la astronomía". Wkrzukwicx, Paul: el número de integrantes; consecuencia de ello, y como ocurre
BAVELAS, Janet y JACKSON, Donald, Teoría de la C01771417iCaCión humana, Bar-
Con cualquier sistema organizativo, es posible aseverar que, su-
celona, Herdei; 1995, p. 38.
perado determinado umbral de complejidad, sus componentes
53 Obsérvese que tanto aspectos económicos corno políticos pueden mostrarán ciertos rasgos de especialización, dividiendo las ta-
vincularse entonces con los bienes jurídicos pasibles de sufrir lesión mien-
reas que, hasta determinado momento, podían desarrollarse
tras que el aspecto organizacional puede vincularse con la conducta. Sin
embargo, esta última no se releva respecto del fenómeno en sus compo- mancomunadamente54 . Superado el nivel celular e indiferen-
nentes típicos esenciales, por ejemplo, el contenido de la conducta o su fi-
nalidad; ello poco aportaría a la comprensión del grupo criminal tal y co-
mo hoy pretende aprehendérselo penalmente. Decimos ello en razón de
que la criminalidad organizada pretende definirse las más de las veces co- 54 "La organización criminal es una entidad colectiva ordenada en fun-
ción de estrictos criterios de racionalidad. A modo de piezas que se inte-
mo un delito de peligro abstracto que reprime la mera existencia del gru- gran en una sólida estructura, cada uno de sus miembros desempeña un
po, con lo cual la conducta concreta es el mero hecho de formar parte de determinado cometido para el que se encuentra especialmente capacitado
tal organización. A nivel cle la conducta es relevante, en consecuencia, el en función de sus aptitudes o posibilidades personales. De este modo, la
modo comisivo plural de este delito y las diferencias que median con otras corporación alcanza los rasgos propios de una sociedad de profesionales
formas comisivas grupales -número determinado de autores, banda- y del delito en la que se manifiesta un sistema de relaciones definidas a par-
asociativas -asociaciones ilícitas-, como así también el modo de atribuir tir de deberes y privilegios recíprocos". FABIAN CAPARROS, Eduardo, El deli-
responsabilidades a los restantes integrantes del grupo por la actuación de to de blanqueo de capita/es, Madrid, Colet, 1998, p. 37.
algunos de ellos en el contexto de un plan criminal compartido.

Definición del conflicto 41


• 40 Capitulo 1
ciado, el criterio de organización puede adquirir múltiples for: también de la existencia de mecanismos que legitimen el ingre-
mas: un .patrón de jerarquía individual de tipo piramidal, un sis- so de los nuevos integrantes y que. permi tan la salida controlada
tema colegiado, uno de tipo confederativo, etc. Las organizacio- de quienes ya han agotado su función dentro del sistema.
nes criminales llegan en este punto a establecer complejas En la medida en que la variable temporal se prolongue, los
mallas de interconexión, por medio de las cuales vinculan, in- criterios de organización tienden a superar la mera interac-
cluso, diferentes especificidades delictivas 55. ción personal, objetivándose por fuera de los individuos. Es
Surge de lo., casos analizados que el componente organizacio- posible así que ciertas organizaciones cuenten con un cuerpo
nal no es efímero ni tiene por función la mejor comisión de un de normas -escritas o no escritas- y que, incluso, estas se ma-
único hecho delictivo 56 . Por el contrario, tiende a permanecer en nifiesten en rangos, privilegios y lugares concretos, que portan
el tiempo, generando sus propios sistemas de reproducción 57. A en sí predicados organizativos. Cuando se alcanza este nivel
los fines de la permanencia de la organización resultará vital -podríamos decir, institucional- nos encontramos en presen-
contar con algún sistema interno de disciplina y control destina- cia de una estructura. Por estructura entendemos entonces—el'
do a corregir comportamientos alejados de las expectativas del conjunto de dispositivos de la organización, de una entidad di-
conjunto. La permanencia por prolongados períodoS requiere ferente a la de sus meros integrantes 58 . En tanto que el factor

55 "Un claro ejemplo de tales vínculos está representado por la intensa 58 Como dijéramos, un patrón de organización es cierta disposición y
funcionamiento coordinado de elementos. La variable organizativa es de
relación manifestada entre el mercado de las drogas y el tráfico ilegal de
orden formal, por lo cual puede sostenerse que un conjunto de personas
armas, desarrollándose entre ambos submundos una estrecha simbiosis puede actuar organizadamente, podríamos decir, por la simple disposición
mediante la cual se comparten métodos y personas". CAPARRÓS, El delito de
blanqueo, cit., p. 41. de su ánimo y por los acuerdos que, de palabra, realicen entre ellos. El pro-
blema de estos sistemas es que generalmente impiden que el grupo supere
56 En este sentido, la Convención de las Naciones Unidas contra la de- cieno umbral en cuanto a su extensión, magnitud, número de componen-
lincuencia organizada transnacional define al grupo delictivo organizado tes, etc. En efecto, tales dispositivos requerirían de la interacción cara a ca-
en su artículo I, inciso a, como: "un grupo estructurado de tres o más per- ra o, por lo menos, de la comunicación personal a distancia, con lo cual el
sonas que exista durante cierto tiempo y que actúe concertadamente con comportamiento coordinado dependerá de estas pautas de intercambio y
el propósito de cometer uno o más delitos graves o delitos tipificados con del aprendizaje individual. La estructura, en cambio, es un dispositivo ex-
arreglo a la presente Convención con miras a obtener, directa o indirecta- terno, una suerte de objetivación de las pautas organizativas. Transforma-
mente, un beneficio económico u otro beneficio de orden material". da así la organización en una entidad independiente de los sujetos que
57 Sobre la vocación de permanencia de las organizaciones ilícitas di- componen el grupo, aumenta la comunicabilidad y se reduce la variación
ce CAPARROS: "... el significado del evento delictivo es muy diferente en el o desvíos dentro del sistema: con ello se facilita la producción-y reproduc-
ción del grupo, permitiendo que éste se amplíe. Podemos graficar el dife-
marco en el que actúan las organizaciones criminales. Lejos de agotarse en rente potencial que ambos sistemas poseen, comparándolo con el lengua-
sí misma, la infracción penal, por grave que sea, es despojada de esa auto- je. Si el lenguaje se redujera al habla, disminuirían las posibilidades de
nomía para pasar a ser un elemento más de un programa preestablecido acumular e intercambiar información, además de que es esperable que el
que se prolonga indefinidamente en el tiempo. En estas condiciones, el contenido varíe a medida que cada sujeto recibe, procesa y transmite in-
clan subordina todas y cada una de sus intervenciones a la unidad del fin formación. Pero si al habla cotidiana se adiciona la escritura (que es un re-
general y global del sistema en su conjunto, objetivo último que podría gistro externo objetivo y perenne, diferente a la comunicación verbal) la
quedar representado por el acaparamiento del poder real a través de la potencialidad del sistema comunicativo crece exponencialmente: el regis-
conquista del capital y del conclicio.namiento de los demás poderes". Ve- tro es inmutable. incorpora a generaciones pasadas, todas las personas
mos en esta cita, a la par del componente temporal, el alcance que el au- pueden acceder a él en cualquier momento y lugar, es de consulta inmedia-
tor da al concepto de criminalidad organizada, categoría que no parece es- ta ante cada problema, etc. Dicha potencialidad crece, a su vez, con cada
tar destinada a aquellas estructuras delictivas menores. Cfr. CAPARRÓS, El avance técnico: de la escritura a mano a la imprenta, la máquina de escri-
cielito de blanqueo, cit., p. 38.
bir, la computadora, etcétera.

42 43
Capitulo 1 Definición del conflicto
organizativo es de orden relacional, el estructural es de orden
sustancia159. que la' estructura cumple claramente una 'finalidad política en
En todos los casos analizados se ha constatado que este com- tanto se trata de un mecanismo que pretende aunar voluntades
ponente organizacional se expresa en la economía lícita y se em- individuales mediante el empleo conjunto del consenso y la
plea en el comando de los negocios ilícitos, por lo que es usual coacción. Que esa estructura —política— se emplee en la esfera de
que, sin más, se considere a la organización delictiva como do- la política como ámbito propio de los estados modernos o en ac-
tada de una estructura empresarial. Sin embargo los ejemplos tividades económicas, tanto lícitas como ilícitas, no hace variar
históricos también nos indican que el símil organizacional es la esencia del rasgo. Variando el foco: la estructura u organiza-
analogable a las estructuras superiores de la política y que va- ción de una empresa lícita no S un componente de orden eco-
rias de ellas funcionan de un modo similar al de las logias o gre- nómico sino político.
mios profesionales60. A nuestrb criterio, el rasgo relevante es _ _ De todo lo dicho hasta aquí es claro que una organización
que llega al nivel estructural y que tiene la capacidad de mante-
nerse y reproducirse a lo largo del tiempo debería alcanzar un
59 La Convención de las Naciones Unidas contra la criminalidad orga- número considerable de integrantes. Ahora bien, el número de
nizada transnacional no recoge esta diferencia entre organización y estruc- integrantes no resulta, quizá, la pauta fundamental para delimi-
tura, sino que el término estructura tiende a concretar los atributos del tar este parámetro: a nuestro criterio sí lo son la real existencia
"grupo delictivo organizado", de cuya definición forma parte. Así, en el ar- de pautas organizacionales, manifestaciones estructurales, nor-
tículo 1, punto c, la convención entiende por "grupo'estructurado" a "un mas de Funcionamiento, distribución de roles, jerarquías y cri-
grupo no formado fortuitamente para la comisión inmediata de un delito
yen el que no necesariamente se haya asignado a sus miembros funciones
terios de adscripción y de depuración. Sin embargo, desde el
formalmente definidas ni haya continuidad en la condición de miembro o punto de vista de la tipificación penal, el número de integrantes
exista una estructura desarrollada". De tan laxa definición cabe preguntar- no deja de ser un parámetro objetivo capaz de dotar de extrema
se cuánto de organizado hay en la delincuencia organizada, y si su recorte previsibilidad a la conducta que se desea reprimir. Pero también
no se opera, en realidad, por la serie de ilícitos subyacentes que desea per- es claro que fijar el número de integrantes, como usualm.ente se
seguirse.
lo hace, en tres o más personas no parece guardar vinculación
60 Existe un número considerable de agrupaciones lícitas cuyos inte-
alguna don todas las manifestaciones que hemos listado con an-
grantes, sistemas organizativos e, incluso, fines perseguidos, se encuentran
parcialmente ocultos (por ejemplo, la masonería, los rotarios, ciertas orde- terioridad61 Las definiciones actuales sobre criminalidad orga-
nes vinculadas al terreno religioso y, en general, los diferentes grupos de
presión cuyo ámbito de actuación no suele ser públicamente ventilado). A
nuestro criterio los símiles del rasgo organizativo deben buscarse en la po-
lítica y no en la economía. Preferimos referirnos a esta clase de agrupacio-
la política formal. La diferencia, claro está, radica en lo delictivo o no de
nes puesto que lo que las caracteriza -al igual que al crimen organizado-,
su actuación. Empero la alusión a una suerte de empresa criminal no de-
es: a) número cerrado de integrantes, b) férreas normas de adscripción y
ja de ser gráfica si con ello se pretende destacar la vinculación que existe
exclusión, c) invisibilidad hacia el resto de los integrantes de la sociedad,
entre ellas y la producción, circulación y aplicación de los beneficios eco-
d) estructura jerárquica rígida, e) depurados sistemas de acumulación y
gestión del dinero, f) articulación con la política y la economía formal, g) nómicos obtenidos.
transnacionalidad. Como ocurriera con las agrupaciones históricas que he- 61 Obsérvese, por ejemplo, que el número escogido casi coincide con el
mos analizado, éstas operaban públicamente en el período anterior a la de- empleado en el Código Penal para agravar diversas- figuras delictivas y,
finitiva imposición del sistema democrático con sus componentes de vili- además, con la Cantidad de integrantes de la banda y de la asociación ilí-
bilidad pública. En este nuevo contexto todas estas organizaciones cita. Evidentemente todos estos eventos resultan por demás distintos y pre-
-imposibilitadas de articularse explícitamente con la estructura de los nue- suponen una magnitud harto diferente. A nuestro criterio no puede decir-
vos partidos políticos- comenzaron a moverse, podríamos decir, entre los se que la banda representa un acuerdo momentáneo para ejecutar y
pliegues del poder real, de modo de influir indirectamente en el ámbito de participar en un delito, que una asociación ilícita implica una determina-
da estructura con especialización de roles y permanencia en el tiempo, y
44
Capitulo I
45
Definición del conflicto
viales63. Esto es especialmente importante en la modalidad de-
nizada suelen brindarse, por lo general, desde las propias agen- lictiva que analizamos. En efecto, mientras que 'una mayor o
cias policiales destinadas a combatirlo, las cuales se inclinan menor extensión de la descripción en los casos de robo no alte-
por delimitar el fenómeno desde sus componentes marginales, ra laesencia de la categoría, ello sí puede ocurrir con el crimen
para extender el espectro preventivo. Mas desde el punto de vis- organizado. Si junto a una compleja red de producción y venta
ta represivo, si el componente organizacional se toma de mane- clandestina de armamento se coloca a tres personas que, en una
ra sincrónica, es claro que predicaremos que la unión perma- perdida localidad pueblerina, venden regularmente material
nente de un jefe con dos acólitos para vender droga califica pornográfico infantil o contaminan un arroyo -por más graves
como un caso potencial de crimen organizado. que se estimen sus conductas-, los significados de las palabras
La magnitud de la organización resulta ser uno de esos tópi- "organizado" y "crimen" adquieren un valor por demás amplio
cos difíciles de circunscribir sin apelar a una solución arbitra- que, casi podríamos decir, las vacía de sentido. Reforzando este
ria. Pero si reparamos detenidamente en las virtudes del abor- aspecto que hace a la magnitud de la estructura, se desprende
daje histórico y, fruto de él, lo que en realidad se entiende por de los ejemplos que las organizaciones delictivas no suelen limi-
"crimen organizado", veremos que esta categoría apunta a algo tar su campo de actuación al ámbito local, sino que varias de
harto distinto que la asociación de tres individuos. Ello se deri- ellas se han extendido por diversas zonas del mismo país o in-
va en parte de la propia esencia de la disciplina en cuestión, a cluso en otros países64. De allí que varios autores hayan soste-
la sazón escbgida para agitar el parche de la alarma social: la nido que la transnacionalidad es uno de los componentes esen-
historia borra de los primeros plános aquellos acontecimientos ciales del crimen organizado65. Como fuere, lo cierto es que ello
menores o sincréticos que, tan rápido como aparecen, se esfu- sólo puede Pensarse cuando el grupo adquiere cierta relevancia
man62 . En efecto, los casos que llegan hasta nuestros días, en cuantitativa -por el número de integrantes- y cualitativa -por la
especial cuando se los toma como expresión de un conjunto, complejidad de sus dispositivos organizacionales-. Pero inde-
suelen ser los más acabados é importantes. Consecuencia de pendientemente de la incidencia de este factor en la delimita-
ello es que si comparamos la caracterización histórica con ción del concepto, es evidente que los ejemplos expuestosindi-
cualquier catálogo actual sobre crimen organizado notaremos
una diferencia sustancial: mientras el primero recoge casos su-
mamente graves, los segundos acumulan, además, ejemplos tri-
63 Incluso suele tener lugar un desplazamiento por demás perverso.
Mientras la imposición de herramientas más violentas busca legitimarse
apelando a los casos graves de criminalidad organizada, SU aplicación sue-
que la organización criminal es, sencillamente, algo mucho más grave,
le circunscribirse, en realidad, a los casos de menor conflictividad: justa-
cuando, por el otro lado, en los tres casos se exige un denominador común
mente aquellos que ingresan en el catálogo sin que exista una razón de pe-
de tres personas. Más que un límite diferenciador se nos antoja como un
so sino un cierto "aire de familia".
mínimo que permita penalizar todos estos acuerdos sin atender a la mag-
nitud diferencial que deberían poseer. 64 En realidad es. ta condición parece derivarse más de uno de los deli-
62 Por cierto que ello también ha generado conflictos en el plano del tos altamente asociado con la criminalidad organizada: nos referimos al
lavado de dinero de origen delictivo. En efecto, este delito suele utilizar la
saber histórico, donde las grandes caracterizaciones de época cedieron pa-
enorme disponibilidad en la circulación global de bienes y dinero para pa-
so a una plétora de enfoques micro, primero utilizados como manifestacio-
sar por diversas jurisdicciones y dificultar así cualquier investigación.
nes concretas de un proceso más abarcirivo y luego sencillamente por su
valor en sí, abjurando de toda clase de metadiscurso. Luego de una impor- 65 Este elemento ha cobrado especial magnitud en los últimos veinte
tante expansión, estos últimos enfoques no lograron cuajar verdaderos años y sería este salto cualitativo en el mundo de los grupos organizados
programas de investigación, por lo cual comenzaron a desaparecer una vez el que habría desencadenado la preocupación de la comunidad internacio-
agotada la crítica, por reiterada, contra la necesidad de crear alguna clase nal en su conjunto. Cfr. CAPARRÓS, El delito de blanqueo, cit., p. 39.
de conocimiento generalizable.
Definición del conflicto 47
46
eanIti di, 1
can que los grandes grupos criminales no han limitado su accio-
nar a los estrechos confines de un Estado en particular sino que, ambos campos los individuos se comporten con aquel grado de
inmersos en el mismo proceso globalizador, han trascendido las organización y permanencia que hemos predicado para las orga-
fronteras. nizaciones criminales y que ambas economías se vinculen fun-
cionalmente. De allí que este rasgo no goce de plena autonomía
3. 2. Aspecto económico sino que, inexorablemente, se encuentre ligado al anterior68.
Se trata de uno de los aspectos que, desde el punto de vista
jurídico, se revelan como de suma importancia para lograr una
que no siempre es fácil determinar dónde se encuentra la frontera que se-
adecuada caracterización de la criminalidad organizada. Cabe para los comportamientos reglados de aquellos otros que se enfrentan al
tener en cuenta que el aspecto económico no hace al ámbito le- Derecho". CAPARROS, El delito de blanqueo, cit., p. 42. La difuminación de
sivo de cada conducta que el grupo desarrolla; su incidencia límites también ocurre entre lo ilícito y lo netamente criminal. Sobre el
puede ser especialmente grave sobre otros bienes jurídicos, aje- punto, ALAGNA, Sergio, Impresa illecita e impresa mafiosa, en "Contratto e
nos a la economía o el patrimonio. El aspecto económico im- Impresa", n" 1, enero-abril 1991, p. 141.
porta en tanto que esas actividades generen rendimientos, pero 68 De hecho existe cierta resistencia a considerar que las empresas lí-
no por este punto en sí, sino porque tales medios pueden em- citas, en tanto que organización, pueden ingresar en la categoría que veni-
mos analizando cuando se dedican, además, a ciertas operaciones ilícitas.
plearse para expandir la organización o aplicarse en la econo-
Suelen por eso requerirse otros componentes, como, por ejemplo, el em-
mía lícita, perjudicándola. Los casos analizados revelan que las pleo de violencia, la apelación sistemática a la corrupción de funcionarios
organizaciones criminales no circunscriben su accionar exclusi- o su incursión en determinadas actividades ilícitas. VIRGOLIN1 expone con
vamente al terreno ilícito. De hecho, diferenciar lo ilícito de lo claridad la resistencia existente cuando se trata de enfocar el crimen de
lícito es pertinente sólo desde el punto de vista de los órganos "cuello blanco": "es evidente que hay una fuerte tendencia a sostener que
del Estado: desde el de la organización, si de lo que se trata es no es lo mismo un delito cometido por funcionarios de una corporación en
beneficio de ésta o en beneficio propio, utilizando técnicas vinculadas al
de maximizar ganancias, poco importa si ellas se logran en uno ejercicio de la actividad económica que le es propia, que el delito cometi-
de esos ámbitos o en ambos66. Cuando se señala este rasgo, de do por un grupo que presenta las imágenes estereotipadas de la ciiminali-
hecho, no se apela a la simple incursión accidental de uno u dad, que recurre con cierta frecuencia y visibilidad al empleo de medios
otro lado de la raya que divide lo legal de lo ilegal: cualquier per- violentos, y que extrae sus beneficios del desarrollo de actividades inequí-
sona' o grupo de personas puede hacerlo. Tampoco se alude a vocamente criminales como el juegó, la prostitución, la droga, etc. Parece
una diferencia de grados: una mayor proporción de actividades ser éste un planteo que tiene claras disonancias con el discurso dicotómi-
co tradicional del sistema penal y de la criminología, proclive a reificar la
ilícitas por sobre las lícitas. Las organizaciones actúan así en los delincuencia en una categoría ontológicamente distinta de la normalidad,
confines de la legalidad, pero no porque unó u otro sea su ám- y que permite de esta manera, al aislar el campo del crimen organizado del
bito preeminente67. Lo que en realidad se requiere es que en ámbito del delito de cuello blanco, establecer algo así como etapas o nive-
les de criminalidad. Una cosa es la criminalidad convencional, aun la que,
más peligrosa y amenazadora, se presenta bajo oscuras formas organizati-
vas, que ostentan los estigmas de una criminalidad fuertemente distintiva
66 CAPARROS destaca esta relación estructural entre criminalidad orga-
y claramente identificable como lo otro del orden constituido, en este ca-
nizada y beneficios económicos, señalando "la estrecha relación existente so, sus antípodas, y otra cosa, más suave y delicada, la transgresión excep-
entre el logro de fabulosas bolsas de riqueza ilícita susceptibles de generar cional (por ser una excepción) de las reglas de juego de la economía, en la
desequilibrios en el sistema económico y el actual desarrollo de las moder- cual incurren algunos operadores del sistema, que verían criminalizados
nas organizaciones criminales". CAPARSUSS, El delito de blanqueo, cit., p. 35. esos actos en la medida en que se hayan hecho visiblemente disfunciona-
67 Según CAPARRÓS: "Buena parte de las actividades realizadas por las les para el despliegue de las fuerzas del mercado". VIRGOLINI, Julio, Crimi-
redes de delincuencia se desarrollan en una amplia zona incierta o de pe- nología, derecho y política, en VIRGOLINI, Julio y SLOKAR, Alejandro, Nada
numbra en la que se alternan continuamente legalidad e ilegalidad y en la personal. Ensayos sobre crimen organizado y sistema de justicia, Buenos Ai-
res, Depalma, 2001, p. 48.
48 Capítulo I
Definición del conflicto 49
lícitos .e ilícitos71. Si se utiliza una variable descriptiva externa
En efecto, una estructura que supere determinado umbral y que presc inda de los fines perseguidos por los sujetos interVi-
tienda a perpetuarse deberá contar, entre otras cosas, con meca- nientes, el disparador de este rasgo en particular puede ubicar-
nismos que le permitan autofinanciarse. De allí que la compro- se en la acumulación de enormes excedentes en contraposición
bada inserción de las organizaciones criminales en el mercado
con los ámbitos cada vez más reducidos en los que ellos pueden
lícito o ilícito puede no indicarnos su objetivo principal sino,
reinvertirse: si sólo se tratara de maximizar ganancias, es hasta
precisamente, esa necesidad de obtener recursos69. Es por lo
esperable que confluyan actividades lícitas e ilícitas.
que detemiinados autores han incluido las organizaciones terro-
Ahora bien, desde el punto de vista de la génesis de las orga-
ristas dentro del crimen organizado, siendo que su objetivo pri-
nizaciones criminales es claro que existe una relación compleja
mordial no es la obtención de beneficios económicos, sino la dis-
entre los campos de la economía legal e ilegal. Un primer enfo-
puta de poder en el terreno político. Y es que, en realidad, si lo
que podría adoptar la siempre tranquilizadora imagen integris-
que desea protegerse es el mundo de la economía lícita, no im- ta, predicando que lo delictivo es permanente y se encuentra ya
porta tanto el objetivo que persiguen los sujetos activos sino, por
en el origen. Así, primero vendrían las actividades ilícitas y lue-
el contrario, los bienes que en su cometido lesionan". Así las co-
go, por necesidad, las lícitas: las organizaciones que acumulan
sas puede decirse sin temor a error que las organizaciones cri-
grandes volúmenes de excedentes no tienen otro camino que in-
minales se han construido en torno a una finalidad principal o
vertir esos fondos en actividades lícitas. Desde un punto de vis-
instrumental de maximizar sus beneficios acudiendo a negocios
ta sincrónico, es ello estrictamente cierto; pero constituiría un
error postular que representa, desde el punto de vista diacróni-
co, un orden generativo necesario. En este norte los ejemplos
69 Una cuestión de interés es considerar si la incursión en el mundo de
históricos pueden darnos otra perspectiva: muchas de las orga-
la economía resulta ser una mera necesidad o el objetivo principal de la or- nizaciones criminales surgieron, en realidad, de la actividad le-
ganización criminal. Cuando observamos los ejemplos históricos es usual gal o, cuanto menos, tolerada, y es recién cuando nuevas fuer-
constatar que las posiciones de poder o de privilegio se confunden con el zas hegemonizaron la economía que se demarcó, para ellas, el
control de los recursos económicos. Esta particularidad no debe atribuirse campo de lo lícito y, para las otras, el de lo ilícito72. Esta pers-
exclusivamente a los objetivos de la organización, sino que puede explicar- pectiva es por demás problemática y no se encuentra exenta de
se por el peculiar modo en que se desenvuelve el contexto social. En efec-
to, es en épocas recientes que ambas esferas se presentan, real e intelectual-
riesgos: empero, no deja de ser un indicio de que lo ilícito se en-
mente, como ámbitos diferentes: el surgimiento de los estados modernos cuentra relacionado con los límites impuestos por cada socie-
como ente que monopoliza la función política va de la mano con la apari- dad al redefinir la actividad lícita73. Si la pauta definitoria se en-
ción del mercado como ámbito regulador de la economía. Pero si retroce-
demos en la historia veremos que es difícil separar tan tajantemente estas
funciones, las cuales solían confluir en las mismas instituciones o perso-
nas. Los ejemplos históricos no inclinarían la balanza en uno u otro senti- 71 Cfr. GUERRERO AGRIPINO, Luis, La delincuencia organizada. Repercusio-
do, por lo que puede decirse que el objetivo perseguido era la acumulación nes en la autoría y participación, problemas de tipificación, regulación en el sis-
de poder, tanto por medio de actividades económicas como políticas. tema penal mexicano, Salamanca, Universidad de Salamanca, 2000, p. 156.
70 Aunque la organización terrorista persiga beneficios económicos co- 72 Al presente, un pasaje similar de la organización legal a la organiza-
mo un fin meramente instrumental, la conducta desplegada encuadraría ción criminal, en ANIYAR DE CASTRO, Lolita, La sombra de "El Padrino". Con-
también en la definición del crimen organizado de vertiente económica de cepto criminológico del delito organizado, en "Cuadernos de Doctrina y Ju-
no existir una norma más específica. Puede, sin embargo, que se decida risprudencia Penal", año U, n" 2, 2003, p. 119.
efectuar un nuevo distingo dentro del grupo "criminalidad organizada", de 73 VIRGOLINI nos señala las dificultades que acarrea para el sistema pe-
modo de diferenciar las que persiguen una finalidad económica -principal nal la definición de conductas delictivas que se encuentran fuertemente
o secundariamente- y aquellas cuya finalidad última es sembrar el terror imbricadas en la estructura profunda de un sistema social: "tanto para la
ola alarma social por métodos violentos.

Definición del conflicto 51


50
Capítulo I
cuentra en esta nueva demarcación de lo lícito, es posible que
nos enconti:emos con una inversión en el proceso de genera- te abrupto sino que, por el contrario, suelen generarse amplios
procesos de transacción hasta reconvertir esas actividades, de
ción: el ámbito otrora lícito, tolerado o amparado es el que pa-
sa a ser ilícito, intolerable y, por lo tanto, perseguible. Puede modo que tengan cabida y continuidad dentro de un marco de
postularse entonces que los volúmenes iniciales invertidos en legalidad. De hecho, y cuando no se apela a esta suerte de tran-
las explotaciones ilícitas no necesariamente deben provenir, jus- sacción, los embates violentos del aparato represivo contra de-
tamente, del mismo territorio ilegal o delictivo. Los volátiles terminados -y seleccionados- sectores no suelen tener un efecto
mercados de la decáda de los noventa, la burbuja de fondos ge- pacificador o conversor, sin perpetuador del problema.
En el campo humano, no existe mayor caldo de cultivo para
nerada y la creación de grandes polos que concentraban las in-
versiones financieras derivaron,- en muchas ocasiones, en la in- el comportamiento arbitrario que el monopolio incontrolado
versión de fondos legales en actividades delictivas, con lo cual del ejercicio de un poder o una facultad. La economía así lo ha
obtenían un rendimiento mayor al esperado en los cada vez más señalado
-- reiteradamente, al describir los efectos nocivos que,
escasos nichos de inversión lícita. Este proceso también condu- sobre el conjunto social, ejerce el monopolio de una actividad
comercial o productiva. Puesto que las actividades delictivas de
jo a que ingentes sumas dinárarias fueran detraídas de las eco-
nomías que las generaran para aplicarse en zonas periféricas, las que venimos hablando constituyen emprendimientos econó-
con controles más laxos. micos, no existen demasiados escollos para postular que una
tendencia monopólica elevaría el precio de los productos y dis-
De allí que ciertas actividades delictivas no respondan al pa-
trón usual de irrupción de un grupo criminal per se, si no que sus minuiría su calidad. Pues bien, el grave problema que genera la
represión penal de las conductas económicas es que, técnica-
antecedentes se encuentran filiados a una larga actuación en una
mente, ello puede recrear condiciones monopólicas si algunos
actividad que, además de lucrativa, era tolerada o incluso fomen-
tada en anteriores contextos. Claro ejemplo de ello son determi- de los actores o grupos de actores tienen la capacidad suficien-
nados delitos contra el medio ambiente generado por actividades te para eliminar al resto de la competencia.
Si las agencias del Estado -que ostentan todos los poderes
industriales o de explotación de recursos a gran escala, o la ven-
delegados, incluido el ejercicio de la Fuerza- se emplean desvia-
ta de objetos de arte pertenecientes al patrimonio cultural de
damente con ese fin, tendremos una paradoja que, por recurren-
otro pueblo. Cuando ello ocurre, la herramienta criminalizadora
te, no parece ya ser tal: el auge de la productividad económica
no suele aplicarse automáticamente ni expresa un punto de cor-
delictiva acompañada de campañas -y partidas presupuesta-
rias- cada vez más agresivas para reprimirlas. De hecho suele
constatarse una regularidad bastante alarmante. Por ejemplo, si
criminología como para los sistemas penales resulta difícil hacerse cargo revisamos los casos de contrabando de armas y de drogas pode-
de las situaciones en las cuales el acto agresivo no manifiesta una diferen- mos notar que ellos existieron casi sin interrupciones a lo largo
cia esencial con el acto normal del tráfico político o económico y el agre-
de la historia74 ; sin embargo, estas actividades poco perturba-
sor no es un extraño a ese tráfico. Esto es evidente en el ámbito de la de-
lincuencia económica, y también en el crimen organizado cuando se ha
mimetizado en la economía legal hasta formar parte de ella, donde se ha-
ce patente que las sociedades no pueden criminalizar aquellas conductas Es enorme la lista de hombres probos que han contribuido a ilumi-
que están en la base de las relaciones sociales dominantes o que se articu- nar el pensamiento occidental que, a la par, consumían regularmente dis-
lan con ellas, y que, por eso, no Pueden ver al acto agresor o al agresor mis- tintos tipos de drogas: tal conducta podía ser juzgada como bohemia o qui-
mo como un extraño, ni explicar su conducta como un derivado de las pa- zá marginal, pero en ningún caso era ilegal y constituía, en otros tantos,
tologías sociales y personales asociadas tradicionalmente al crimen de los verdaderos tratamientos médicos. Por otra parte, la tarea de los contraban-
otros". VIRGOLINI, Criminología, derecho y política, en VIRGOLINI y SLOKAR distas de armas también ha sido permanente e incluso reconocida por al-
(coords.), Nada personal, cit., p. 53. gún que otro imperio, elevando a estos aventureros a la categoría de seño-
res honorables.
52 Capítulo I
Definición del conflicto 53
•doras del orden social general crecieron exponenéialmente
extensión, organización y operatividad del grupo criminal77. De
cuando la intervención penal tuvo como efecto el generar con- los ejemplos que hemos colectado surge que las organizaciones
diciones monopólicas75. Esta enseñanza debería permanecer en criminales no han mostrado neutralidad ante las estructuras po-
la mente de quienes diseñan las herramientas de prevención y líticas formales". Aunque todo delito implica una suerte de
represión pues, además de su supuesta eficacia, cabe siempre agresión al conjunto social que supera el interés particular con-
mensurar su mayor o menor incidencia en la generación de ám- cretamente ofendido, lo cierto es que reiteradamente se alude
bitos de corrupción. De no ser así, se estaría potenciando, justa- aquí al peligro potencial que la criminalidad organizada repre-
mente, lo que se declara combatir". senta para el normal funcionamiento de las instituciones políti-
cas de un país. No es por ello descabellado indicar que esta re-
3. 3. Aspecto político

Se trata de otro de los aspectos significativos para el derecho,


desde que indica un ámbito en el cual la criminalidad organiza- 77 Aunque la tendencia apunta a diferenciar la criminalidad organiza-
da puede ser especialmente lesiva. Hemos dicho que lbs aspec- da transnacional por su productividad económica y su potencial lesividad
tos del fenómeno sólo pueden aislarse intelectualmente, ya que respecto del orden económico y financiero, lo cierto es que el terreno jurí-
ellos se dan necesariamente unidos en la realidad. Es así que, dico preexistente parece bastante proclive a su incorporación como una fi-
eomo ocurriera con el aspecto económico, el político se encuen- gura lesiva del orden público. En el caso argentino, por ejemplo, las espe-
tra en función del nivel de organización. En efecto, tanto el po- ciales manifestaciones de grupos organizados fueron tradicionalmente
captadas mediante una forma agravada del delito de asociación ilícita, ubi-
der de alterar o conmover el orden público como el de pertur-
cada entre los delitos contra el orden público. Tal enfoque es, por otra par-
bar la estabilidad económica dependen en gran parte de la te, el que permite ensayar una suerte de unión entre criminalidad econó-
mica y terrorismo, pues ambas comparten esta faceta de perturbación del
orden público y manejo de grandes volúmenes dinerarios.
75 Esta afirmación parte de una situación ampliamente conocida: el 78 La construcción de ROXIN sobre el dominio del hecho en el Seno de
sistema penal sólo conoce o reprime una parte ínfima de los delitos efecti- aparatos de poder organizado emplea justamente el foco político para dis-
vamente cometidos. Por lo tanto siempre habrá delitos no perseguidos. criminar sus casos. Esos aparatos pueden darse dentro del orden estatal o
Tratándose de delitos económicos, como hemos dicho, esta dialéctica re- en su contra: "para una voluntad de dominio (...) sólo existen dos formas
presión/no represión funciona como una válvula depuradora que, a la par, típicas: a) el caso (...) en que el mismo detentador del poder del Estado co-
permite elevar los rendimientos de dichas actividades. El punto está, ob- mete delitos con ayuda de las organizaciones que le están subordinadas
viamente, en si esa falencia estructural se produce al azar o, en cambio, po- (...) b) (...) hechos que son cometidos en el marco de movimientos clan-
see direccionalidad, de modo que ciertas personas o grupos de personas destinos, organizaciones secretas, bandas delictivas y asociaciones de tipo
cuenten con protección para desarrollar la actividad criminal. Quienes es- parecido (...) tiene que haber una especie de Estado dentro del Estado que
tán en mejores condiciones de usufructuar este marco son, obviamente, las se ha emancipado del orden comunitario en general, o en determinadas re-
propias agencias de control, regulación y represión, lo cual explica la can- laciones de la comunidad. Los delitos que aquí vendrían a consideración
tidad de recaudos que se han tomado para delegar estas funciones y el ele- podrían ser atentados políticos, o en casos de puras bandas delictivas, de-
vado número de mecanismo de control establecidos para evitar tales des- litos contra el patrimonio, chantajes, etc". ROXIN, Claus, Voluntad de domi-
viaciones. nio de la acción mediante aparatos de poder organizados, en "Doctrina Pe-
76 Como veremos luego, esta posibilidad de transacción entre las orga- nal", 3/9, enero-marzo 1985, p. 408. Desde otras coordenadas, MAI-AOVES
también toma el rasgo político como variable central del crimen organiza-
nizaciones criminales y las agencias represivas debería llevar a rever cier- do: "La noción de orden político puede elaborarse sobre la base de una dis-
tas técnicas de investigación actualmente en boga: la denuncia anónima, el ciplina legislativa de los delitos contra el Estado o bien ser formulada a tra-
agente encubierto, el testigo protegido, entre otras. Este tipo de herramien- vés de un plan criminológico, que contemple la fenomenología concreta e
tas —cuyo sino es la ocultación e inserción en el subterráneo mundo de las histórica de la agresión contra la vida política por parte de la criminalidad
actividades de inteligencia— no representan, precisamente, el paradigma de organizada". MAHICA/ES, Carlos, Las relaciones entre criminalidad organiza-
la transparencia ni facilitan el control jurisdiccional.
da y orden político, en "El Derecho", n° 178, 1998, p. 848.

54 Canítuln 1
dicalmente diferente se opera una suerte de doble.definición: la
lación es en parte simili a la predicada para los denominados consecuencia necesaria es que, al expurgarse el mal, se devuel-
"delitos políticos", en los cuales las propias reglas de permanen- ve al conjunto su carácter virginal. Este tipo de paradigma no
cia del orden establecido son las que se ven amenazadas. puede abordar la relación entre crimen organizado y estructura
En este punto, los casos históricos exponen con claridad la política de otro modo que no sea el del antiguo juego entre po-
íntima relación que existe entre las condiciones políticas gene- licías y ladrones: la política formal, a través de sus agencias (po-
rales y la peculiar conformación del crimen organizado. Por liciales, judiciales, de inteligencia, penitenciarias, etc.), es la en-
cierto que la información de base puede analizarse desde diver- cargada de perseguir y acabar con el delito". Entre ambas
sos prismas: a modo de ejemplo nos dedicaremos ahora a expre- esferas no se declara transacción alguna, sino la mera y siempre
sar algunos abordajes desde los cuales puede uno hacer chirriar improbable posibilidad de que algún que otro "bueno" pueda
la base fenoménica, acudiendo a tres posibles formas de articu- ser corrompido81 . En este punto, el modelo presenta cierta ana-
lación entre la esfera legal e ilegal. logía con el analizado en primer lugar. Sin embargo, los térmi-
La primera de ellas describe la relación entre estructuras cri- nos del enfrentamiento no son equiparables. Mientras que en el
minales y política formal como antagónicas. Esta relación de primer caso la oposición se reconduce hacia la esfera de la con-
disputa se observa principalmente en aquellos casos en que ha tienda política o incluso armada, en éste ella se estanca en la
ocurrido un quiebre importante en el antiguo orden y la apari- dialéctica desviación/represión 82.
ción de un nuevo actor político central o extranjero. Cuando los
antiguos lazos de organización no son funcionales para el nue-
vo orden, éste decide enfrentado abiertamente: en este caso, el
nivel de conflictividad puede adquirir diversos rangos. Ciertas
8° Un ejemplo histórico de reconversión de un conflicto político en
estructuras pretenden discutir de igual a igual su preeminencia problema policial/judicial, en HOBSBAWM, Eric y GEORGE, RUCIO, Revolución
política con el orden que viene a imponerse, mientras que otras industrial y revuelta agraria. El capitón Swing, Madrid, Siglo XXI, 1978.
sólo pretenden obtener su inserción dentro del nuevo esquema,
81 Este es el modelo que suele ser utilizado para enfrentar los casos es-
conservando sus privilegios. Al emplear este modelo puede que trictamente delictivos, esto es, aquellos que no implican fuertes interrela-
varios de los casos analizados en el repaso fenomenológico sean ciones con la estructura política o económica. Sin embargo, no resulta per-
enmarcados en el terreno del enfrentamiento Político —incluso tinente.para enfocar aquellos casos en que, como nos señalara ROXIN, la
cuando es violento— y no en el de la criminalidad —aun si parte organización anida o se articula con las propias entrañas del poder esta-
de su accionar se inscribe en el terreno de la ilegalidad—, con ello blecido.
dejarían de ser "criminales"79. 82 En este modelo suele emplearse, incluso, el término "guerra", aun-
Otro modelo guarda relación con las teorías afines a la defen- que en un sentido bien distinto ala del primer modelo y sólo como modo
de expresar que en ella se emplean todos los medios disponibles. Nos dice
sa social. Bajo esta óptica las organizaciones criminales podrían MALAMUD GOTI respecto de la "guerra" contra las drogas: "cuando quienes
reputarse ajenas al cuerpo social. Al aislar lo delictivo corno ra- manejan la coerción estatal perciben que la amenaza se origina en activi-
dades muy corrientes, o muy arraigadas, ellos apelan a la retórica de la
guerra para concitar un apoyo más fuerte y también más general. Esta
aproximación al uso de la coerción estatal produce frecuentemente un
79 Este modelo sirve entonces para interrogar los casos en que los gru- efecto incompatible con el poder político democrático: este efecto es la di-
pos pretenden instaurar un orden social general. Cuando estos procesos visión bipolar del mundo. La producción y tráfico de drogas no son accio-
triunfan o logran componer sus intereses con los nuevos factores de poder, nes lesivas de intereses de terceros, si por lesión se entiende la afectación
suele reconocérseles legitimidad. Cuando no lo hacen, suelen ser juzgados de los intereses de un individuo contra su voluntad. Cuando la maquinaria
por sediciosos. Un esbozo de enfoque criminológico basado en una inter- represiva alcanza la defensa o promoción de ciertos ideales en lugar de li-
pretación conflictiva de la sociedad, en PAVARINI, Massimo, Controly domi- mitarse a la protección de las personas frente a determinados ataques, el
nación. Teorías criminológicas burguesas y proyecto hegemónico, México,
Siglo XXI, 1983, ps. 138 y siguientes.
Definición del conflicto 57

56 Capítulo 1
Un tercer modelo permite enfocar esta relación desde el pun-
to de vista relacional. Aunque enfrentadas al nivel discursivo, la
organización política formal y la ilícita operan en realidad de Ante la imposibilidad de eliminar d'ello tipo de comportamien-
una manera, si se quiere, complementaria: aquí, las grandes em- tos estructurales —y no accidentales— puede resultar fructífero
presas criminales no parecen provenir ni provocar un enfrenta- complementar la regulación de la vida lícita por parte de la po-
miento crucial con las condiciones de contexto, siendo que va- lítica formal, y de la ilícita por parte de estructuras ilegales. En
rias de ellas fueron incluso creadas o fomentadas desde el poder este modelo, la estructura formal y la ilegal de control encontra-
político, como modo de asegurar su hegemonía. Existiría así rían un campo común de transacción, articulado por determi-
una especie de entente entre el orden legal y el ilegal, quebrada nadas agencias del Estado: precisamente aquellas que tienen co-
y vuelta a restaurar conforme las fuerzas de cambio socia183. mo objetivo declarado la lucha contra el delito". Tal modelo de
Desde esta óptica, la permanencia puede indicar que el fenóme- articulación presenta además múltiples variantes, las cuales
no es interno y estructural: una suerte de predicado necesario pueden aproximarlo a niveles de estabilidad o inestabilidad. Por
de ciertos aspectos poco presentables de todo orden político84. ejemplo, si el espectro formal o legal logra contener el crimen
organizado de modo de circunscribirlo a ciertas actividades
concretas, sin que ello implique una contaminación creciente
del resto del mundo lícito, puede que se alcance un cierto mar-
co de estabilidad. En este sistema estable no se vería amenaza-
mundo pasa a dividirse en amigos y enemigos, virtuosos y delincuentes".
MALAMUD Gon, Jaime, Poder desarticulante y los discursos de emergencia: el do ni el mundo de la política ni el de la economía y las finanzas,
caso de la guerra contra las drogas, en AA.VV., Teorías actuales en el derecho los cuales, en realidad, utilizarían el marco ilegal como válvula
penal, Buenos Aires, Ad-Hoc, 1998, p. 651. En un sentido similar se emplea reguladora de ciertas actividades —intolerables a la vista social—
la metáfora de lo anormal o lo enfermo: por ejemplo, cuando se dice que reconfigurando el propio sistema de orden del campo lícito. Es-
la droga es un "flagelo". En este término se condensan, como mínimo, tres te parece ser el caso paradigmático de la venta de armas que
sentidos: a) que el agresor es ajeno al "cuerpo" social, b) que aquél es en-
fermo y este sano, y c) que, por ello, el cuerpo debe combatir la enferme-
suelen desarrollar las democracias consolidadas. En este terre-
dad con todos los medios a su alcance. no, puede que el poder político no desee hacer pública su in-
83 He ahí el caso de la prohibición de la venta de alcohol en los Esta- fluencia o su política internacional, pero sí pretenda mantener
dos Unidos, lo cual hizo del vicio una industria a escala nunca antes vista: tan fabuloso mercado, con lo cual será usual detectar la crecien-
su mascarón rufianesco fue colocado primordialmente en la despreciada te proliferación de maniobras de triangulación, cuyos tramos fi-
mafia ftaloamericana, pero sus alcances -como ahora sabemos- se exten- nales son delegados en estructuras delictivas protegidas. Tam-
dieron a la esfera policial, a la alta política y a un elevado número de ho- bién suele ser el caso de las drogas, donde los grupos criminales
nestos empresarios. Ni qué decir de las agrupaciones criminales italianas,
que han llegado a constituir partidos y formado parte del poder político.
He ahí también los ejemplos de la mafia en el sur de Italia o de los yakuza
en el Japón, ambos luego del quebranto producido tras la Segunda Guerra
Mundial: ejemplos claros de cómo las articulaciones -sea cual sea el grado son tanto puntuales como contextuales, de modo que la estrategia más idó-
de ilegalidad que querramos atribuirle- sirven para mover profundos re- nea para reducir los alcances del fenómeno apunta a inducir variaciones
sortes del orden social general. en el contexto general, en el ámbito de lo lícito además de lo ilícito.
84 Con ello parecen desacertadas aquellas visiones que enfocan la lu- 85 Obviamente que tal complementación funcional no es el resultado
cha contra los grupos criminales de modo que la eliminación de todos y ca- de una conspiración del poder político, sino el emergente de un complejo
da uno de ellos es la solución al problema. La visión atemporal también fa- proceso en el que confluyen tanto elementos concientes como inconscien-
cilita la explicación del fenómeno como la aparición ex nihilo de cuerpos tes. Así, junto a personas decididamente corruptas, se agolpan las buenas
extraños, ajenos al "tejido social" y que, por ello, deben ser "tratados" has- intenciones, la falta de capacitación, la ausencia de recursos, la ineficacia
ta su eliminación. La permanencia indicaría en cambio que los factores estructural y un conjunto asombroso de dispositivos que pueden, en con-
junto, ofrecernos un resultado digno de una mente tan brillante como ine-
58 xistente.
Capítulo 1
Los casos históricos, por el contrario, pueden exponer otra rea-
cuentan con elevado amparo oficial, prindipalrnente de parte de lidad: estructuras de amplio alcance, integradas jerárquicamen-• •
las agencias destinadas a su control. Si esta proporcionalidad en te y sostenidas por largos períodos de tiempo, reconocen una
el intercambio entre la esfera lícita y la ilícita se rompe -de mo- génesis diferente a los pequeños grupos criminales. Ello se ob-
do que la actividad ilegal permee grandes espacios sociales- serva con claridad en el caso italiano, donde tales grupos cum-
plían en el pasado una función integradora entre ciertas clases
suele ocurrir que las propias reglas de estabilidad de las esferas
sociales y los poderes establecidos, y su identificación con la ile-
económica y política se vean amenazadas, encontrándose impe-
galidad absoluta se produjo ante la caída de ese antiguo orden,
didas de cumplir con sus cometidos naturales. Cuando ello ocu-
o bien ante la amenaza del poder central o fuerzas extranje-
rre el sistema puede ingresar en una fase de creciente inestabi-
lidad, al punto de desembocar. en una lucha cruenta y en el ras88. En el caso ruso también se observa con claridad que el
factor organizativo provino de la propia estructura otrora lícita.
empleo de herramientas extremas86.
Colombia es otro caso significativo, pues allí los procesos de ex-
El análisis de las relaciones de contexto ciertamente influye
clusión derivaron en una virtual división geográfica y social del
sobre el abordaje de la genésis de estas estructuras. Desde cier-
país, realidad sobre la cual hubo de asentarse la droga como ne-
ta óptica el origen de los grupos se encontraría confinado al te-
gocio internacional, en ambos lados de la línea divisoria. Los
rreno ilegal, describiendo un patrón ascendente que va de las
ejemplos históricos podrían indicarnos entonces que las estruc-
pequeñas asociaciones a los grandes conglomerados delictivos,
turas criminales más desarrolladas no se han formado a partir
y de los pequeños a los grandes delitos. La imagen no deja de
de la ilegalidad absoluta, lo cual tiene enorme incidencia en el
mostrar cierta correspondencia -valorativamente invertida- con
ámbito preventivo: este debe focalizar también los sectores sen-
"el sueño americano" o el self nade man: se trata también del
sibles de los aparatos del propio Estado y de la economía lícita.
mismo recorrido previsto a nivel individual, desde la delincuen-
Resultaría por ello inapropiado analogar las pequeñas asocia-
cia juvenil hacia la adulta, típica de los abordajes etiológicos87.
ciones delictivas a los grandes grupos criminales, de modo que
las primeras representen un grado inicial cuyo desarrollo gene-
rativo derivará necesariamente en los segundos. Podríarbos pos-
tular, al contrario, que ambas constituyen conjuntos bien dife-
renciados y poco permeables89.
86 Este es un modelo útil para entender por qué las organizaciones ita- Empero, y como nos hemos encargado de aclarar, éstos son
lianas se mantuvieron vivas dentro del Estado moderno. Es recién cuando
sólo tres de los modelos posibles con los cuales puede enfrentar-
se alteraron las anteriores condiciones de contexto -la formación del espa-
cio integrado europeo- que la relación funcional se transformó en una lu-
cha sin cuartel: a este proceso se lo conoció como mani
87 Un ejemplo de generación ascendente, desde la delincuencia juvenil
y la banda hasta el crimen organizado, en RAUFER, Xavier y QUÉRÉ, Stép- Efectos éstos al nivel político que son reacciones, a su vez, de la apa-
hane, Le crime organisé, París, PUF, 2000, caps. I y II. Si bien la existencia ricial. de nuevos elementos sociales y económicos. Un ejemplo de articula-
de grupos organizados noveles podría estar relativizando las enseñanzas ción de estos niveles, en ROMERO, José Luis, La Edad Media, México, Fon-
que puede depararnos el abordaje histórico, lo cierto es que ello no es del do de Cultura Económica, 1961, ps. 75 y siguientes.
todo así. En efecto, el criterio sustancial ha servido para reconocer ciertas
89 Nos referimos a la posibilidad de que una pequeña agrupación crez-
características propias de todo grupo delictivo organizado, de modo que si ca, naciendo de la absoluta ilegalidad, hasta el nivel de las grandes organi-
ellos se detectan -aunque sea en muy baja escala- el caso puede ser inclui-
zaciones criminales. Sin embargo no ocurre lo mismo en el terreno de la
do en la categoría por el peligro potencial que la agrupación implica: los articulación operativa del mundo ilegal: en este caso sí se detectan interre-
grandes grupos serían expuestos, entonces, como ejemplos extremos del laciones, de modo que las pequeñas bandas pueden cumplir funciones u
grado de desarrollo que aquéllas pueden alcanzar si no se las combate des- objetivos concretos dentro de la más vasta operatoria del grupo mayor.
de sus manifestaciones tempranas. Así, y aunque se apele a la historia, ella
es en realidad suprimida.
Definición del conflicto 61

60 Cardfuln 1
se el mismo cúmulo de insumos empíricos". Aunque aquí se a los medios de comunicación y a los actores de la realidad eco-
los explicitara, no cabe inferirde ello la falta de empleo previo, nómica. Si extendemos la categoría de lo político a la Vida de los
al describir la base fenomenológica. Por ejemplo, para redefinir ciudadanos, también veremos que estas organizaciones han lo-
los elementos organizativos y estructurales o para estimar el al- grado preservar su poder y negocios acudiendo a la compra de
cance del componente económico, hemos acudido a determina- voluntades, la astucia, la intimidación o a la violencia92. Nos pa-
das guías que no provenían de los fenómenos mismos. Como rece apropiado introducir estos peculiares medios (la persua-
fuere, los diferentes modelos o guías, para ser pertinentes, no sión, los premios o el castigo) pues ellos son también los com-
deberían alterar los insumos que provienen de la realidad. Aun- ponentes básicos de toda estructura política: su legitimidad o
que el alcance que querramos darle a los factores organizacio- racionalidad es lo que las distingue. El componente político va-
nales, económicos o políticos pueda quedar en terreno de dispu- riará cualitativamente conforme los cambios operados en el
ta, lo cierto es que su presencia no puede ser negada. La contexto social. Como hemos visto en varios de los ejemplos his-
realidad nos confiere, pues, la posibilidad de llegar a un mínimo tóricos, determinadas organizaciones difícilmente puedan de-
de acuerdos. En el caso del parámetro político qué venimos ana- signarse como delictivas, ya que han encarado -con mayor o
lizando es claro que, en todos los ejemplos, las organizaciones menor legitimidad- verdaderas luchas por la hegemonía. En
han debido interferir en la configuración formal del poder polí- otros casos en cambio, pueden ser ligadas al delito. Ello explica-
tico de modo de desarrollar con mayor fluidez sus activida- ría por qué algunos grupos que terminaron insertándose en el
des91 . Así podemos constatar sin mayores problemas que ellas poder n9 forman parte de nuestro listado pese a que, en puri-.
han ejercido influencia sobre el poder político, la administra- dad, han reunido todos los requisitos exigidos93. Finalmente, y
ción pública, las fuerzas policiales y la justicia, sea por la com-
pra de voluntades, sea por el aprovechamiento de sus debilida-
des. Este modo de incidir sobre el mundo de la política formal
se ha tornado complejo con el desarrollo actual de nuestras so- 92 GUERRERO AGRIPINO nos enseña que esta peculiar apelación a méto-
dos ilegales guarda relación con las actividades económicas desarrolladas
ciedades, con lo cual esa interferencia también opera apelando en los confines de la legalidad: "la característica específica de las organiza-
ciones criminales radica en el objeto ilícito de su funcionamiento (...) Es
precisamente esa especificación lo que va a constituir la ratio de los rasgos.
distintivos en relación con las empresas legítimas. El objetivo y fin de to-
da empresa constituyen los factores determinantes de su particular orga-
90 Una descripción de los modelos de explicación de la delincuencia ba- nización. Y cuando éstos son ilícitos, para mantenerlos en la clandestini-
sados en las condiciones de la estructura social, en BUSTOS RAmIREZ, BERGA- dad se suelen adoptar medios :y: medidas de operación extraordinarios que
in y MIRALLES (comps.), El pensamiento criminológico!. Un análisis crítico, garanticen cierta estabilidad y previsibilidad, pues toda relación con el
Barcelona, Península, 1983, ps. 133 y ss. Modelos específicos para el crimen mundo circundante significa un peligro, y en ese ámbito surgen y se desa-
organizado, en ANDERSON, quien identifica tres factores favorecedores del rrollan". GUERRERO AGFUPINO, La delincuencia organizada, cit., p. 159.
surgimiento y desarrollo de los grupos mafiosos: I) vacío de poder (cuyo
93 Dentro del ámbito del terrorismo es claro que algunas manifestacio-
ejemplo es la mafia italiana), 2) el ejercicio de un poder burocrático excesi-
nes de la denominada "resistencia" durante la Segunda Guerra Mundial
vo (mafia rusa), 3) generación de un mercado ilegal (instauración del régi-
podrían catalogarse —no sin cieno exceso, en especial por el legítimo obje-
men de la ley seca en Estados Unidos). Cfr. ANDERSON, Annelise, Organized
Crime, Mafia and Govenvnents, en The Economics of Organized Crime, Fio-
tivo que perseguían— como terroristas: no formaban parte de un ejército
regular, no utilizaban uniforme, su actividad era clandestina y sus actos de
rentini y Peltzman, Cambridge University Press, 1997, ps. 35 y siguientes.
sabotaje no tenían en cuenta, en muchos casos, los daños colaterales a ci-
91 GUERRERO AGRIPINO señala el clientelismo y la corrupción como las viles. La resistencia afgana a las fuerzas soviéticas también fue reivindica-
principales formas en que el crimen organizado se vincula con el poder po- da como el ejercicio de un derecho legítimo, aunque la visión de este fenó-
lítico. GUERRERO AGRIPINO, La delincuencia organizada, cit., p. 163. meno varió con el tiempo. Como fuere, son muchos los casos en que, según

62 Capítulo I 63
Definición del conflicto
quizá en la mayoría de los casos, los grupos delictivos pueden
eStablecer múltiples teláciones funcionales con el' poder' políti- nos: el primer aspecto enfo'ca el modo comisivo, mientras que el
co, conforme sus necesidades coyunturales". segundo, el bien jurídico.
Claro que los rasgos listados sólo son relevantes para el d'él-e-
3. 4. Aspecto teleológico cho penal si ellos pueden relacionarse con alguna conducta o
proyecto delictivo: la organización o la incursión en los terrenos
En los puntos anteriores hemos hecho un intento por carac- económicos y políticos no son, en sí mismos, delictivos. Existe
terizar los rasgos propios y distintivos del crimen organizado.
pues un aspecto adicional -y, diríamos, vital- que permite deli-
Tal conato de definición nos ha llevado a encontrar algunas
mi tir y diferenciar cualquier clase de estructura u organización
guías interpretativas vinculadas con el componente organiza-
de la que, en particular, venimos tratando: la finalidad delictiva.
cional y las manifestaciones de la estructura ilícita cuando se la
En efecto, ésta será punible sólo si alberga un proyecto o plan
interroga desde los focos políticos y económicos. Estos rasgos se
encuentran expresados al nivel de los fenómenos, aunque en un criminal, o -según decida tipificárselo- si bajo su férula se ha
grado diferente. El aspecto organizacional hace, en realidad, al cometido algún delito concreto. Pero dicha finalidad de come-
modo en el que la acción se desenvuelve: en este sentido el as- ter delitos en general tampoco parece bastar como criterio defi-
pecto es reconocido y no creado por el derecho95. Los rasgos nitorio. En efecto, el crimen organizado es una de las manifes-
económicos y políticos, en cambio, no son manifestaciones di- taciones delictivas que parece preocupar en mayor medida a la
rectas de la .acción, sino aspectos de la realidad social protegi- comunidad internacional; tal amplitud en la definición viene a
dos por el orden normativo96. Expresándonos en otros térmi- operar a contrapelo del peligro que, se declama, ellas constitu-
yen. Así, junto a las grandes organizaciones dedicadas a la ven-
ta de material bélico, el lavado de dinero o el fraude fiscal, esos
rasgos pueden caracterizar también a los viejos levantadores de
el cristal con que se los mire, estos grupos pueden ser bien heroicos, bien juego clandestino, a los rufianes y su sempiterna oferta, a los re-
terroristas. ducidores de vehículos, y la lista puede continuar. Desde lo más
94 ALLER da un ejemplo histórico de las diversas vías por las que los complejo a lo más mínimo, sorprende la extensión y diversidad
grupos criminales pueden granjearse inmunidad e impunidad entrando en d'el conjunto97 .
una relación funcional con el poder: tal el caso de las "patentes de corso"
extendida por Inglaterra, para desarrollar una guerra marina encubierta
con España. ALLER, Germán, Prevención y represión del crimen organizado
en el Mercosur, en "Revista de la Facultad de Derecho", n" 14, julio-diciem-
bre de 1998, Montevideo, p. 151. un atributo de la realidad -tanto natural como humana-, lo económico,
95 Aunque estructura y organización, en tanto que categorías, son he- por ejemplo, es un modo de comprender las relaciones sociales. Con ello
rramientas del intelecto, lo cierto es que la realidad presenta niveles de no queremos quitarle sustancialidad a las relaciones económicas, pero sí
complejidad y organización independientes al sujeto de conocimiento. Por destacar que ambos grupos se ubican en diferentes niveles lógicos.
ejemplo, entre una ameba y un vertebrado existen diferencias reales que 97 Se dirá que esta amplitud no sólo es propia del crimen organizado,
describimos apelando a los grados de organización de una misma base ma- sino de cualquier delito. Por ejemplo, pueden haber infinitas variantes pa-
terial: el carbono, el hidrógeno, el oxígeno y el nitrógeno que componen la ra el homicidio y ello no ha desterrado el tipo delictivo que lo recoge. De
materia viva. Lo que puede variar es el modo en que nos referimos a estas hecho esto es hasta esperable, pues una norma es general y, por ello, pre-
diferencias. tende contener un número indeterminado de casos. Lo que ocurre es que
96 A diferencia de los niveles de organización, los rasgos económicos, el homicidio, al igual que la mayoría de las figuras, se construye en torno
políticos, transnacionales responden a focos de interrogación de una úni- a la lesión de un bien jurídico o a su efectiva puesta en peligro. Es este
ca realidad social: mientras que los patrones de orden u organización son componente el que hace a los hechos determinables, permitiendo aleato-
riedad en otros componentes no esenciales. Este cuello de botella o nudo
64 capítulo 1
Definición del conflicto 65
nocivo, pues en puridad no interpone ningún obstáculo a la in-
Ante esta realidad se ha sostenido que la cátegoría puede ser corporación de nuevas modalidades: bastará con otra oleada de
limitada acudiendo a un número acotado de delitos. Si esta ope- recomendaciones foráneas o locales para ampliar la norma re-
ración se hace mirando la estructura jurídica, puede que la so- presiva100, ante la impotente mirada de la dogmática.
lución provenga más de las exigencias de una determinada po- Otra estrategia para limitar la amplitud de la categoría ape-
lítica criminal que de la particular configuración del referente lando a un número cerrado de delitos consiste en tomar esta re-
empírico: en otras palabras, es esperable que las conductas se- ferencia de los casos efectivamente ocurridos: una definición
leccionadas no compartan circunstancias estructurales determi- sintética y componencial. En estos casos la información suele
nantes98. De hecho ello es lo que ocurre en un número signifi- provenir de los trabajos de investigación llevados adelante, prin-
cativo de iniciativas represivas, donde la selección poco tiene cipalmente, por las agencias policialesI 01. Dichas bases de da-
que ver con la realidad local, sino más bien con las pautas iden-
tificatorias creadas a nivel transnacional, evidentemente diseña-
das para otros contextos99. Este abordaje resultaría sumamente
eficaz, y quién sabe si en un futuro para extenderla, entre otras, a la delin-
cuencia internacional en materia de tráfico de estupefacientes, terrorismo
o tráfico de inmigrantes". RODRÍGUEZ GARCÍA, Luis Enrique, Los sistemas
constrictivo no existe en las figuras de peligro abstracto, cuando apuntan, procesales penales frente al reto de controlar la corrupción, en FABIAN CAPA-
además, al modo comisivo qua estructura: por ello la indeterminación es AROS, Eduardo (coord.), La corrupción: aspectos jurídicos y económicos, Sa-
aquí grave. lamanca, Ratio Legis, 2000, p. 77.
98 Cabe distinguir entonces que, para estos casos, el referente empíri- Esta tendencia no sólo debe adscribirse al nivel global, sino que un
co se utiliza de una manera diferente. En efecto, los rasgos anteriores —or- énfasis similar se detecta en la integración regional. Dice BAIGC/N: "En el
ganizacional, económico, político— existen en el conjunto de fenómenos se ámbito penal (...) es primera condición la detección de los bienes comu-
asiente o no sobre ellos la definición del ilícito. Podríamos decir que esos nes, objeto de la protección. Si el Mercosur se orienta hacia una comuni-
rasgos se destilan, de una manera más o menos extensa, del conjunto de dad organizada, el orden económico, medio ambiente y el aparato institu-
casos analizados. Ello sólo nos demuestra la pertinencia de la metáfora cional se constituirán en los ejes centrales del orden normativo penal,
empleada para colocar esos eventos bajo indagación: si esa primera apro- simplemente porque sin ellos resulta imposible la integración. Aparece así
ximación es correcta, debería soportar la acumulación de casos sin varia- la necesidad de un Estatuto Penal comunitario que diagrame los compor-
ciones sustantivas. Las correcciones provendrán, como de hecho lo hemos tamientos dirigidos a lesionar los tres bienes tutelados y sus consecuencias
constatado, del alcance que le demos a cada rasgo (por ejemplo, qué gra- pero que, al mismo tiempo, prevea las reglas generales de aplicación o in-
do de organización exigimos, qué número de integrantes, qué incidencia terpretación". BAIGÚN, David,_Integración regional y delitos económicos, en
debe jugar la obtención de dividendos, etc.). Pero cuando el criterio de se- AA.VV., Teorías actuales, cit., p. 515. Por su parte, ARAUJO JUNIOR advierte
lección se afirma en el tipo de ilícitos que debe perseguir la organización sobre la relación que con estos temas guarda el crimen organizado: "El te-
es claro que esta determinación no proviene principalmente del universo ma (...) es extremadamente actual y está en el centro de una verdadera
de casos.
ebullición, ya sea en razón de la criminalidad económica, por fuerza del
99 Señala RODRIGUEZ GARcIA que uno de los pasos esenciales en el pro- crimen organizado, por crímenes contra el medio ambiente o por la extre-
ceso de integración europeo "será aprobar e incorporar a las diferentes le- ma necesidad de armonización de la legislación penal en el ámbito de los
gislaciones un conjunto de disposiciones penales y procesales penales pa- llamados 'espacios económicos integrados', como es el caso del Mercosur".
ra la protección de los intereses financieros de la Unión Europea, ARAUJO JUNIOR, Joao M., Integración regional y delitos económicos. Societas
articuladas en el conocido Corpus Juris. En este texto se recoge un Dere- delinquere potes:. Estado actual, en AA.VV., Teorías actuales, cit., p. 533.
cho penal y procesal penal unitario para todos los Estados miembros en el
ámbito del cual el ejercicio de la acción penal, dentro de un espacio judi- 101 Lo cual siempre genera tensión, no sólo por la metodología em-
cial europeo, corresponda a un Ministerio Público Europeo, que en princi- pleada, sino por el hecho de tomar como cierta información solapada o in-
pio ve limitada su actuación a proteger penalmente los intereses financie- diciaria y no los resultados acabados que arroja el estamento judicial al
ros de la Unión, en aras de una represión más simple, más justa y más
Definición del conflicto 67
66 r,..tt..e.
tos expondrían las manifestaciones reales -y no nnaginadas o
deducidas de la teoría- del crimen organizado: la conformación tructural que, a la par de ser relevante pára la definición de un
del grupo, sus ramificaciones, objetivos primordiales, ámbito de delito, presente una articulación interna más profunda. Vea-
actuación, etc. Entonces, y dentro del cuadro general de delitos mos, por ejemplo, el primer componente que hemos aislado de
cometidos, hay quienes desprenden un conjunto que, sin ser ex- nuestra descripción fenomenológica: el aspecto organizativo y
haustivo o taxativamente definible, presentaría un patrón co- estructural. Los delitos subyacentes no se cometen necesaria si-
mún: cierta gravedad no sólo respecto del alcance de la organi- no usualmente de manera organizada. En este punto, tal situa-
zación o su productividad económica, sino de los delitos ción no se diferencia de otros ilícitos: ellos también pueden -o
contenidos en su plan crimina11. 02. Para delimitar los delitos por suelen, según el caso- cometerse de tal maneral". Respecto de
su gravedad se acude entonces al monto de la pena: sólo se in- los dos restantes aspectos (económicos y políticos) también pa-
cluirán dentro del crimen organizado aquellos que superen cier- rece haber un cierto aire de familia. Sin embargo, este compo-
to umbrall 03. Ahora bien, tal conjunto no posee algún rasgo es- nente de desafío al orden político, afán de lucro o generación de
dividendos también se encuentra presente en otros delitos. Lo
mismo cabe decir de otros componentes, corno la transnaciona-
lidad de las actividades, pues ella no es exclusiva de la crimina-
lidad organizada. Ello se reitera al nivel de la gravedad de los
pronunciarse definitivamente sobre el caso. Las estadísticas de este último
organismo suelen ser descartadas para estos menesteres, bajo el argumen- delitos cometidos, de modo que la pauta que les confiere unidad
to de que no representan el universo real, ora por ignorar la "cifra negra" es, literalmente, el artículo o inciso que los contiene.
del delito, ora por hacer valer los principios de inocencia y favor reí. Vale aclarar aquí que todo enfoque que defina un delito des-
102 Este doble juego se observa con suma claridad, por ejemplo, en los cribiendo conductas concretas y específicas resulta altamente
informes anuales del Comité europeo sobre problemas criminales. Éstos se conveniente. Pero lo que introduce cierta incoherencia es que
construyen en base a las informaciones proporcionadas por las agencias pretenda reprimirse a un sujeto -grupal- por su mera existen-
pertinentes de los estados miembros. Sin embargo, la selección de casos se cia. La descripción de los delitos no opera entonces como defi-
ve guiada por definiciones previas de lo que cabe entender por criminali-
dad organizada, la cual se limita a los delitos graves. En consecuencia la
base empírica sólo capta aquellas manifestaciones de la criminalidad orga-
nizada relativa a los siguientes delitos: tráfico de drogas, fraude, tráfico ilí-
cito de vehículos, contrabando, tráfico ilegal de armas, asaltos a bancos a delitos graves y asociados a los factores ya expuestos. Sin este umbral po-
mano armada, secuestros y extorsiones, inmigración ilegal, tráfico de se- dría considerarse que un grupo destinado al robo regular de lapiceras en
res humanos, prostitución, pornografía infantil, juego ilegal, crímenes la Argentina para venderlas en Uruguay, puede ser considerado como un
contra el medioambiente y crímenes informáticos. A estos casos suelen caso de criminalidad organizada. Nuevamente, el problema no es que la
adicionarse los de blanqueo de capitales, actividades terroristas, tráfico de categoría sea útil para describir determinados casos sino que no sea lo su-
objetos artísticos y culturales, hurto de bienes intelectuales, piratería ma- ficientemente clara como para excluir otros. Y, en este punto, el problema
rítima, comercio de partes del cuerpo humano, quiebras fraudulentas, in- es doble y no sólo se ubica en los casos más triviales, como los del ejemplo
filtración en negocios ilícitos y soborno y cohecho de funcionarios públi- que hemos dado. Ciertas definiciones generales del crimen organizado po-
cos, de funcionarios de partidos políticos y de representantes electos. drían dar cabida a las alambicadas estructuras que se dedican a encubrir
103 Con ello no se haría otra cosa que reproducir el mismo esquema y transparentar el dinero deducido del fraude o la evasión impositiva, ac-
emple.ado para construir la remanida figura de asociación ilícita. Ocurre tividad ésta que en ciertos países constituye un delito. Lo que pretenden
entonces que el norte que parece seguirse es el mismo que ha permitido di- varios de los intentos por introducir delitos subyacentes es, justamente, ex-
ferenciar las agrupaciones dedicadas a cometer contravenciones o faltas cluir estos últimos casos.
menores de aquellas que cometen delitos. Ahora, y dentro de este segundo
104 No otro ha sido, por ejemplo, el motivo por el cual la legislación ar-
grupo, pretende dividirse las que cometen delitos leves de las que cometen gentina tipificara el delito de asociación ilícita, al decir que ella puede es-
tar destinada a cometer cualquier delito.
68 Capitulo

Definición del conflicto 69


nición directa sino como requisito para penar otra conducCa to criminal, aunque es un sano' intento por evitar la explosión de
bien diversa: la pertenencia a la organización y su potencial la categoría, no parece, pues, exento de graves indeterminacio-
amenaza al orden económico y financiero. He ahí el delicado y nes: ellas provienen de una interpretación preventiva y sustan-
complejo marco en el que se insertan los delitos subyacentes co- cialista del derecho penal que pretende la punición del sujeto
mo criterio limi tador. Lo que los reúne bajo la férula del crimen grupal mismo en tanto que fuente potencial de peligro106.
organizado es entonces una combinación de todos los rasgos
que venimos tratando: principalmente, un poco de organización
y un poco de amenaza al orden económico; complementaria-
mente, otro poco de desafío a la autoridad política, un poco de
transnacionalidad, un poco de determinados delitos "sensibles"
a esos otros factores. El conjunto de todos estos rasgos altamen-
te heterogéneos es lo que suele darle a la definición del crimen
organizado ese aire pastiche. Sobre una base tan abierta el cri-
terio de definición tiene, de hecho, pocas restricciones: "crimen
organizado" será lo que se decida que sea105.
De este modo, el criterio político en el recorte de delitos sub-
yacentes cobra una autonomía excesiva, transformándose en un
factor determinante. La escasa limitación que sobre él impone
el campo lo transforma, en realidad, en una operación arbitra-
ria. Pese a ello la introducción de delitos base se explica por la 106 Cuando el derecho penal selecciona conductas que indican su di-
imposibilidad de alcanzar exhaustividad acudiendo a los otros reccionalidad lesiva, resulta relativamente fácil encontrar los núcleos es-
rasgos. Pero esta falencia no resultaría tributaria tanto de la tructurantes de su definición típica. Pero si se pasa de esta clase de acción
complejidad del fenómeno como de la óptica jurídica empleada a una difusa pertenencia a un grupo, el criterio de definición deberá carac-
terizar necesariamente al grupo. No podemos evitar aquí trazar cierta ana-
para definirlo. En efecto, si la represión de las organizaciones logía; si consideramos al grupo corno a una persona es como si dijésemos
criminales se diagramara desde el punto-de vista de las conduc- que "criminal" es aquel sujeto que presenta determinadas características.
tas desarrolladas, tal problema no se presentaría. Al pretender- Una vez seleccionadas éstas -por cierto que inferidas de los delincuentes
se la punición del propio sujeto grupal por su sola existencia y criminalizados, como se lo ha hecho en otras épocas- basta con efectuar
sin la necesidad de que haya comenzado la ejeCución de un de- tareas preventivas para detectar a estos sujetos. El problema -y éste es el
punto que nos interesa- es que no importa cuántos rasgos incluyamos -co-
lito en particular, los problemas de indefinición y extensión se
lor de pelo, piel, estatura, deformidades, etc.- siempre habrá casos en los
potencian. El recorte por el tipo de delito incluido en el proyec- cuales una persona "no delincuente" encaje en esa tipología. Por ello, el po-
sitivismo no cejó en la búsqueda de rasgos exclusivos, guiado por la qui-
mera dé definir de una vez y para siempre al hombre delincuente. Aquí se
reproduce la misma operación, pero desde un sujeto grupal. Entiéndase
que no es relevante el hecho de utilizar pautas de diagnóstico adecuadas,
1°5 En efecto, si los rasgos se han abstraído de los casos pero sin gene-. de modo de decir que el positivismo erró al utilizar pautas innatas para
rar una estructura troncal perenne, puede ocurrir que el tipo delictivo que: identificar al delincuente mientras que el preventivismo acierta. en las pau-
de ligado a cada nueva modalidad que, de manera organizada, extraiga tas necesarias para identificar a un grupo criminal: lo que está errado es,
rendimientos relevantes cometiendo delitos graves. El número posible de a nuestro criterio, el enfoque preventivo mediante la creación de figuras de
ilícitos pasibles de ingresar así al "crimen organizado" es enorme y sólo se- peligro, esto es, que no describen conductas en curso de ejecución, tenta-
rá cuestión de tiempo para que alguien reclame la inclusión de tal o cual das o consumadas que se relacionen directamente con el peligro que se de-
delito dentro del catálogo. clama.

7/1 Definición del ennflietn 71