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Política Exterior de México

César Villalba Hidalgo


16/02/2018

La Política Exterior como conjunto de formas de pensamiento y conceptos

La finalidad de este ensayo es describir cómo aplica el proceso del pensamiento y los
conceptos en el estudio de la Política Exterior, tomando como base el libro
Pensamiento y Concepto de Jorge A. Serrano (1990).

Antes de proceder a tal empresa resulta necesario antes analizar el contenido de la


obra base ocupada en nuestra investigación.

Jorge A. Serrano parte del supuesto de que el alumno (a) desarrollará sus facultades
intelectuales y comunicativas con la utilización del pensamiento racional, coherente y
sistematizado, pensamiento que solo es posible lograr con el estudio de la lógica
racional y el método científico (Serrano, 1990: 5).

Después de analizar brevemente el pensamiento humano, los factores del pensamiento


humano y la inteligencia, llega al estudio de las actividades llamadas aprehensión
simple, juicio y raciocinio. En este apartado hace relevante la finalidad intelectual y la
complementariedad de dichas actividades para representar el mundo que nos rodea de
forma objetiva.

El autor concibe al concepto como una representación, el cuál es resultado de un


proceso (aprehensión simple) por el que se abstrae y se aprehende intelectualmente la
esencia de un determinado objeto, siendo esta universal y con una intención y una
extensión. Concepto e imagen van entrelazados, pero tienen raíces diferentes: El
concepto nace por la inteligencia y la imagen por la imaginación.

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Es pues, la aprehensión simple la que tiene como consecuencia la elaboración de un
concepto, mientras que el juicio tiene la finalidad de afirmar o negar la existencia de un
concepto. El raciocinio, por su parte, posibilita la adquisición de nuevos conocimientos
y la formulación de verdades (Serrano, 1990: 30).

Si bien esto posibilita el conocimiento de la realidad que nos rodea, la subjetividad del
ser humano tiende a provocar errores en cada una de las anteriores actividades,
evitando así que el discurso final que expresa este proceso intelectual sea coherente y
acertado. Es aquí donde el estudio de la Lógica formal se vuelve pertinente para causar
que el desarrollo y expresión del proceso intelectual (en especial de los pensamientos)
se lleven a cabo dentro de las formas adecuadas que ella misma marca: “[...] Las
estructuras, las formas lógicas del pensamiento pretenden precisamente evitar que en
el discurso, en el raciocinio –razonamiento– se introduzcan los errores en los cuales
solemos caer al desarrollar u ordenar nuestros pensamientos” (p.34).

Es entonces la Lógica formal la que estudia las formas de pensamiento y marcar los
lineamientos y mecanismos para su correcta expresión. Un ejemplo de estos últimos
son los silogismos que implican una vinculación de proposiciones para llegar a
conclusiones coherentes y correctas.

No obstante, existen otras ramas de la lógica y entre todas van entretejiendo una red
de análisis que trata de perfilar un pensamiento que ayude a ser humano a llegar al
conocimiento. Tal es el caso de la lógica material (que ya no estudia la forma sino el
contenido de los pensamiento), la lógica dialéctica (que aborda en análisis del ente
pensante desde una perspectiva más dinámica y compuesta de fases) etc.

En suma, Serrano llega a comprender que la Lógica general edifica el pensamiento


desde todas sus caras y lo dota de una regulación necesaria. Ahora bien, ¿qué tiene
que ver todo esto con el estudio de la Política Exterior?

La Política Exterior, aparte de ser

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“aquella parte de la política general formada por el conjunto de decisiones y
actuaciones mediante las cuales se definen los objetivos y se utilizan los medios
de un Estado para generar, modificar o suspender sus relaciones con otros
actores de la sociedad internacional” (Calduch, 1993: 3)

también es un campo de estudio dentro de la disciplina de las Relaciones


Internacionales, es decir, un cuerpo de distintas formas de pensamiento y
razonamiento entorno a una esencia -concepto- denominada política exterior, que en
este caso no es universal, pues varía dependiendo la corriente teórica o el autor.

Bajo este supuesto, este campo de estudio compuesto por distintos paradigmas,
corrientes teóricas, temas de interés, métodos de análisis, conceptos, etc., fue
construido gracias a un proceso largo de reflexión, sistematización, consensos,
divisiones etc., que tiene como base, precisamente, el proceso del pensamiento.

La lucha por el conocimiento de la Política Exterior nació por un grupo de hombres que
tuvieron la necesidad de entender la naturaleza de las acciones que los Estados
efectuaban hacia el exterior, la naturaleza los factores que incidían en estas prácticas,
las finalidades de la política exterior, etc. Esta actividad luego se fue extendiendo a
otras partes del mundo, en diferentes niveles.

Al enfrentarse a un objeto de estudio abstracto tuvieron que primero dedicarse a


observar los efectos del fenómeno de la política exterior en su realidad más inmediata
y, a partir de ahí, empezar a recopilar información sobre él. Eh aquí un primer aspecto
importante, que el lugar (como factor que condiciona el pensamiento) influyó en esto
que podemos considerar un proceso de aprehensión simple. Por supuesto que
existieron otros, como la gente cercana, las experiencias vividas, etc.

Debido a que el proceso del pensamiento sigue, la información obtenida a través del
contacto constante con las consecuencias materiales de la Política Exterior creó en los

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aspirantes teóricos una representación mental, un primer concepto, concepto que fue
compartido por el lenguaje hasta ser socializado en un entorno específico, la academia.

En efecto, fue muy importante fue la capacidad de comunicación empleada por el


hombre y su capacidad de generar consensos sobre lo que entendían por su objeto de
estudio, Es por demás evidente que en cada lugar el consenso fue deferente y estos
acuerdos fueron avanzando hasta convertirse en corrientes teóricas y paradigmas
aceptados por la academia.

Cada grupo de pensadores tuvo que hacer uso de juicios, conceptos e instrumentos
metodológicos para analizar toda la información e ideas obtenidas, en aras de formar
enfoques teóricos lo suficientemente fuertes para que tuvieran la aceptación de la
academia. De acuerdo con Cris Arden y Ammon Aran (2012), hoy en día los principales
enfoques son: enfoque sistémico, enfoque ambiental, enfoques sociales, enfoques
gubernamentales y los enfoques que se fijan en el análisis psicológico de los
tomadores de decisiones en materia de política exterior.

Por último, la estructuración del lenguaje que escribe y expresa el conocimiento


adquirido en cada una de las distintas corrientes sobre la Política Exterior tuvieron (y
tienen) que forzosamente someterse al tratamiento de la lógica si es que aspira a
alcanzar objetividad y coherencia.

Vemos entonces que, aunque el razonamiento empleado en el estudio de la Política


Exterior se inscribe es un proceso metodológico - científico, no deja de cumplir con las
características esenciales del proceso del pensamiento ni la la utilización de los
conceptos, en el marco de la Lógica formal para poder expresar de manera correcta
varias formas de pensamiento en torno a una realidad muy compleja, el
comportamiento de los Estados hacia el exterior.

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Referencias:

Arden, C. y Aran, A. (2012). “Foreign Policy Analysis: New Approaches”.


Londres: Routledge.
Calduch, Rafael. (1993). Dinámica de la Sociedad Internacional, Madrid: Editorial
CEURA.
Herrera Santana, David. (2011, julio - agosto). La política exterior como
pensamiento estratégico y la funcionalidad de las estrategias dentro de una concepción
procesal. Escenarios XXI, Año II, (10) [en línea]. URL:
http://www.paginaspersonales.unam.mx/files/753/Publica_20111122010156.pdf
Serrano, Jorge A. (1990). Pensamiento y Concepto, 3a edición, México: Trillas,
pp. 5 – 84.
Tomassini, L. (1990). "El marco de análisis de la política exterior". Bilbao:
Servicio Editorial Universidad del País Vasco.