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JURISDICCIÓN Y

COMPETENCIA:
1. Aspectos Generales o Introductorios

Analizar críticamente la "jurisdicción" cómo institución y figura jurídica


constitucional procesal que se encuentra ligada a la concepción de Estado,
justicia, poderes y paz social, representa desde la perspectiva práctica y en el
rico contexto legal peruano actual un interesante reto que afrontaremos en el
marco de la cátedra
Abordar la temática contrastando las determinaciones constitucionales, con
las posiciones doctrinarias y las realidades legales y forenses patrias pretende
en éste material condensado ofrecer un marco que esclarezca situaciones
teóricas y prácticas asociadas a la jurisdicción y los medios alternativos, la
justicia militar, la administración pública, el arbitraje, la justicia extranjera,
la justicia de paz y la justicia comunal.
A tales fines se recurre a fuentes doctrinas nacionales y extranjeras
pertinentes, y a constituciones, leyes, proyectos de leyes y resoluciones, a los
fines de extraer y organizar datos relevantes que permitan sistematizar
planteamientos y realizar análisis exegéticos en torno a puntuales casos
prácticos vinculados al tema jurisdicción.
Según Calamandrei, el Derecho Procesal se basa en el estudio de tres
conceptos fundamentales:
La jurisdicción: que es la actividad que se realiza por el juez, como un tercero
imparcial, para los efectos de dirimir a través del proceso, el conflicto que las
partes han sometido a su decisión.
La acción: que es el derecho que se reconoce a los sujetos para los efectos de
poner en movimiento la actividad jurisdiccional en orden a que se resuelva a
través del proceso el conflicto que se ha sometido a su decisión.
El proceso: que es el medio que el sujeto activo tiene para obtener la
declaración jurisdiccional acerca de la pretensión que ha hecho valer
mediante el ejercicio de la acción; donde el sujeto pasivo tiene el derecho a
defenderse; y el tribunal la obligación de dictar sentencia conforme a los
alegado y probado.
Como se ha visto anteriormente la jurisdicción se considera como el poder
genérico de administrar justicia, dentro de los poderes y atribuciones de la
soberanía del Estado; competencia es precisamente el modo o manera como
se ejerce esa jurisdicción por circunstancia concretas de materia, cuantía,
grado, turno, territorio imponiéndose por tanto una competencia, por
necesidades de orden práctico. Se considera, entonces, tanto como facultad
del juez para conocer en un asunto dado, como también el conflicto que
puede existir por razón de competencia, como es el caso de conflicto o
cuestiones que pueden darse al respecto.
La jurisdicción es el género, mientras que la competencia viene a ser la
especie todos los jueces tienen jurisdicción, pues tienen el poder de
administrar justicia, pero cada juez tiene competencia para determinados
asuntos.
Capítulo II:
La Jurisdicción
2. Jurisdicción
Etimología
Proviene del latín iurisdictio – nis, que significa acción de decir o de indicar el
derecho.
La acepción etimológica no ha sido aceptada por la doctrina para
conceptualizar el concepto de jurisdicción por las siguientes razones:
a) Se trataría de un concepto de gran multivocidad: no sólo sería el juez
quien dice el derecho sino que también otros órganos en el Estado de
Derecho
Democrático.
b) No se comprende la equidad: porque si bien es cierto que en la gran
mayoría de los Estados existe la Jurisdicción de Derecho, no es menos cierto
que a falta de norma que resuelva el conflicto debe el juez aplicar la equidad.
c) Se restringe la jurisdicción a las sentencias declarativas: deja de lado
las sentencias constitutivas, las cuales tiene por objeto crear, modificar o
extinguir un estado o situación jurídica y que tienen efectos para futuro.
3. Diversas acepciones de la voz jurisdicción
a) Como ámbito territorial: debe ser descartada, ya que se aparta
claramente de lo que constituye la jurisdicción.
b) Como competencia: diversos preceptos legales confunden la
jurisdicción con la competencia, en circunstancias que se trata de conceptos
distintos, si bien existe respecto de ellos una relación de totalidad a parte.
c) Como poder: para referirse al conjunto de atribuciones del cual se
encuentran dotados los diferentes órganos del poder público. Pero,
tratándose
de los órganos jurisdiccionales la sola noción de poder no permite delimitar
el
concepto de jurisdicción. En efecto, la jurisdicción no sólo implica poder, sino
que también deber que requiere ser ejercido por el órgano para resolver los
conflictos que le promuevan las partes.
d) Como función: la jurisdicción es una función que debe ser ejercida
para resolver los conflictos de relevancia jurídica que se promuevan en el
orden temporal.
2.2 La jurisdicción como facultad de administrar justicia
La función jurisdiccional concebida como la facultad de administrar justicia,
obedece a un resabio histórico. Durante mucho tiempo se concibió la función
jurisdiccional como una parte de la administración del Estado y por tanto,
regida por el Derecho Administrativo. Por consiguiente la facultad judicial se
ejercía a través de una función administrativa, la administrar justicia.
Respecto de esta concepción todavía existen resabios en nuestra legislación,
utilizándose la expresión administración de justicia como sinónimo de Poder
Judicial.
Concepto de Chiovenda
La jurisdicción es: “la función del Estado que consiste en la actuación de la
ley mediante la sustitución de la actividad de los órganos a la actividad
ajena, ya sea afirmando la existencia de una voluntad de ley, ya poniéndola
posteriormente en práctica”.
Son elementos de su definición:
a) La jurisdicción es una función pública.
b) El objeto de la jurisdicción es la actuación de la voluntad de la ley al
caso concreto.
c) La jurisdicción se concibe como la sustitución de la voluntad de las
partes en conflicto por la actividad pública del juez.
d) La sustitución de la actividad pública del juez a la voluntad de las partes
se hace en dos planos: i) sustitución intelectiva: se realiza dentro del
proceso
al momento de juzgar, decisión que va a sustituir la voluntad de las partes
para la solución del conflicto, la que regirá no sólo para ellas sino que para
los demás miembros de la comunidad, en cuanto a cuál es la voluntad
concreta de la ley respecto del litigio; ii) sustitución material: el juez realiza
materialmente la actividad que ha debido ejercer la parte vencida para dar
cumplimiento del fallo, o las apercibe con multas o arrestos para que la
parte vencida de cumplimiento al fallo.

La Competencia

1. Etimología

La palabra “Competencia” procede del latín “compêtere”, raíz de la que deriva el verbo
“competer, incumbir, pertenecer, estar investido de autoridad para ciertos asuntos”. Y
el adjetivo “Competente” es aplicado, especialmente, a quien se desenvuelve con
eficacia en un determinado dominio de la actividad humana.
En el ámbito jurídico, la palabra competencia es aplicada a quien tiene aptitud legal o
autoridad para resolver ciertos asuntos.

2. Concepto

En principio debemos señalar que la idea de competencia implica distribución de trabajo


entre los jueces, recurriendo a una serie de criterios. En efecto, todos los jueces tienen
la facultad de ejercer la función jurisdiccional, esto es, la de dirimir conflictos. Pero no
todos los jueces, en países dilatados como el nuestro, tienen la facultad de dirimir todos
los tipos de conflictos que se presentan en el territorio. Por ello es que cada juez o grupo
de jueces se les ha atribuido la capacidad de conocer determinados tipos de conflictos.

Por ello algunos autores dicen que la competencia es la medida cómo la jurisdicción se
distribuye entre las diversas autoridades judiciales.

Francisco Carnelutti define a la competencia como “el poder propio del oficial de justica
para ejercer la jurisdicción del caso”.

Ugo Rocco dice que la competencia es “la distribución y atribución de la jurisdicción


entre los distintos jueces”. Agrega este mismo autor que la competencia es “aquella
parte de la jurisdicción que corresponde en concreto a cada órgano jurisdiccional
singular, según ciertos criterios, a través de los cuales las normas procesales distribuyen
la jurisdicción entre los distintos órganos ordinarios de ella”.

Eduardo Couture señala que la competencia es la medida de la Jurisdicción asignada a


un órgano del poder judicial, a efecto de la determinación genérica de los asuntos en
que es llamado a conocer por razón de la materia, de la cantidad y del lugar.

Hugo Alsina expresa que puede definirse la competencia como “la aptitud de Juez para
ejercer su jurisdicción en un caso determinado”.

Podemos señalar entonces que la jurisdicción es el género, mientras que la competencia


viene a ser la especie, todos los jueces tienen jurisdicción, pues tienen el poder de
administrar justicia, pero cada juez tiene competencia para determinados asuntos.

Entendemos a la jurisdicción es la facultad de administrar justicia, en tanto que la


competencia es la capacidad o aptitud de ejercer esa función jurisdiccional en
determinados conflictos. Los jueces ejercen su jurisdicción en la medida de su
competencia.

Entre estos dos conceptos existe entonces una diferencia sustancial; pues la jurisdicción
es la potestad de administrar justicia y la competencia fija los límites dentro de los
cuales el Juez ejerce dicha facultad.

3. Criterios para Determinar la Competencia

La competencia es regulada de diversa manera y recurriendo a variados criterios en las


distintas legislaciones, de acuerdo a la organización judicial correspondientes. En otras
palabras, hay jueces competentes en determinados asuntos y que no son competentes
en otros.

Como lo señalamos precedentemente, la competencia es el elemento para distribuir los


asuntos justiciables entre los distintos jueces, para lo cual se recurre a una serie de
criterios.

Según lo establecido en el artículo 8 del Código Procesal Civil, la competencia civil se


determina por la situación de hecho existente al momento de la interposición de la
demanda o solicitud y no podrá ser modificada por los cambios de hecho o de derecho
que ocurran posteriormente, salvo que la ley disponga expresamente lo contrario.

La competencia se determina por la situación de hecho existente al momento de


interposición de la demanda o solicitud y no podrá ser modificada por los cambios de
hecho o de derecho que ocurran posteriormente, salvo que la ley disponga
expresamente lo contrario (Art.8 CPC). Este artículo hace referencia a la interposición
de la “solicitud” en alusión inequívoca a los procedimientos no contenciosos, que como
lo hemos indicado no constituyen proceso.
Los criterios para fijar la competencia según nuestro código procesal civil son:

3.1. La competencia por materia


La materia es la naturaleza jurídica del asunto pudiendo ser de esta manera: civil,
mercantil, laboral, penal, constitucional, etc., por lo que existen diversos órganos
jurisdiccionales para encargarse de cada distinta materia.

En el Derecho Procesal Civil, la competencia por razón de la materia se determina


por la naturaleza de la pretensión procesal y por las disposiciones legales
sustantivos que regulan (Art 9 CPC). Es decir, se toma en consideración la naturaleza
del derecho subjetivo hecho valer con la demanda, que constituye la pretensión, y
la normatividad aplicable al caso concreto. Si bien, en materia civil,
fundamentalmente se aplica el Código Civil para dirimir las controversias, ello no
excluye la aplicación de normas contenidas en otros cuerpos legales orgánicos o en
otras disposiciones legales. La especialización de los jueces tiene que ver
esencialmente con la competencia por razón de la materia.
El legislador, como lo hemos anotado, ha establecido como una regla que tiene que
ver con la competencia por razón de la materia cuando señala que corresponde a
los órganos jurisdiccionales civiles el conocimiento de todo aquello que no esté
atribuido de modo específico por la ley a otros órganos jurisdiccionales (Art. 5 CPC).
Esto significa que si se presentara una pretensión procesal que, por su naturaleza,
no fuese de competencia de algún Juez Laboral, Agrario, Penal o de los Niños y
Adolescentes, el asunto tiene que ser de conocimiento del Juez Civil. Los jueces
civiles conocen, pues, de todos los asuntos que no son de competencia exclusiva de
los otros jueces especializados.

Debemos anotar que la necesidad de funcionarios (jueces) especializados, con


versación en determinadas cuestiones para las cuales la ley exige preparación
adecuada, es la verdadera razón de este tipo de competencia. Esto justifica
igualmente que determinados jueces conocen de una categoría de litigios civiles
que la ley no les encomienda a otros. Así, un Juez de Paz Letrado no tiene
competencia para conocer de una demanda de divorcio por causal, que es de
competencia de un Juez en lo Civil. Aquí constatamos claramente que la ley le ha
atribuido una competencia por razón de la materia sobre determinado asunto al
Juez en lo Civil. Esto nos lleva a señalar que podemos hablar de la competencia por
razón de la materia no sólo tratándose de jueces civiles, penales, laborales, etc.,
sino también entre los propios jueces que conocen, por ejemplo, sólo de asuntos
civiles.

La competencia por razón de la materia se determina por la naturaleza de la


pretensión procesal y por las disposiciones legales sustantivos que regulan (art 9
CPC). Es decir, se toma en consideración la naturaleza del derecho subjetivo hecho
valer con la demanda, que constituye la pretensión, y la normatividad aplicable al
caso concreto. Si bien, en materia civil, fundamentalmente se aplica el Código Civil
para dirimir las controversias, ello no excluye la aplicación de normas contenidas
en otros cuerpos legales orgánicos o en otras disposiciones legales. La
especialización de los jueces tiene que ver esencialmente con la competencia por
razón de la materia.
El legislador, como lo hemos anotado, ha establecido como una regla que tiene que
ver con la competencia por razón de la materia cuando señala que corresponde a
los órganos jurisdiccionales civiles el conocimiento de todo aquello que no esté
atribuido de modo específico por la ley a otros órganos jurisdiccionales (Art. 5 CPC).
Esto significa que si se presentara una pretensión procesal que, por su naturaleza,
no fuese de competencia de algún Juez Laboral, Agrario, Penal o de los Niños y
Adolescentes, el asunto tiene que ser de conocimiento del Juez Civil. Los jueces
civiles conocen, pues, de todos los asuntos que no son de competencia exclusiva de
los otros jueces especializados.
Como corolario debemos anotar que la necesidad de funcionarios (jueces)
especializados, con versación en determinadas cuestiones para las cuales la ley
exige preparación adecuada, es la verdadera razón de este tipo de competencia.
Esto justifica igualmente que determinados jueces conocen de una categoría de
litigios civiles que la ley no les encomienda a otros. Así, un Juez de Paz Letrado no
tiene competencia para conocer de una demanda de divorcio por causal, que es de
competencia de un Juez en lo Civil. Aquí constatamos claramente que la ley le ha
atribuido una competencia por razón de la materia sobre determinado asunto al
Juez en lo Civil. Esto nos lleva a señalar que podemos hablar de la competencia por
razón de la materia no sólo tratándose de jueces civiles, penales, laborales, etc.,
sino también entre los propios jueces que conocen, por ejemplo, sólo de asuntos
civiles.

En efecto, dentro del mismo fuero, la competencia por razón de la materia se ha


distribuido entre los órganos jurisdiccionales de distinta jerarquía. Señalamos
algunos casos:

a) Tratándose de la responsabilidad de los jueces, cuando la demanda es dirigida


contra un Juez en lo Civil, Juez de Paz Letrado o Juez de Paz es competente la
Sala Civil de Turno del Distrito Judicial dentro del ámbito territorial donde
ejerce su función el Juez demandado. Cuando la demanda es dirigida contra
Vocales de la Corte Suprema y de las Cortes Superiores es competente la Sala
Civil de la Corte Suprema.

b) Tratándose de retracto son competentes para conocer sólo los Jueces Civiles y
los Jueces de Paz Letrado.
c) Los Jueces de Paz (no los Letrados) no tienen competencia para conocer de
demandas sobre retracto, título supletorio, prescripción adquisitiva y
rectificación o delimitación de áreas o linderos, expropiación, desalojo, etc.

d) Tratándose de la impugnación de acto o resolución administrativa, es


competente la Sala Especializada en lo Civil de la Corte Suprema cuando la
impugnación se refiere a Resolución Suprema o resoluciones emanadas de las
asambleas regionales, del Banco Central de Reserva, de la Superintendencia de
Banca y Seguros, de la Contraloría General de la República, del Tribunal Fiscal,
del Tribunal de Aduanas o de los órganos de gestión de la Corte Suprema.

3.2. Competencia por razón de Territorio

El territorio es la porción en la superficie del globo terráqueo sobre la cual el estado


ejerce habitualmente su soberanía. Constituye la base física del Estado, así como el
elemento necesario para la subsistencia del Estado, el cual se individualiza
geográficamente, por virtud de la permanencia de un pueblo en suelo. Además,
constituye la determinación del Imperium, ya que la validez del orden jurídico debe
ser referida a límites de espacio.

Como criterio para determinar la competencia, podemos definir al territorio como


el lugar físico donde se encuentran los sujetos u objeto de la controversia o donde
se produjo el hecho que motiva el juicio.

La razón de ser de este tipo de competencia es la circunscripción territorial del juez


recogiendo el vigente CPC el criterio subjetivo y objetivo; en primer caso tiene en
consideración el domicilio de la persona o litigante demandado o por excepción
demandante, como por ejemplo en procesos sobre prestaciones alimenticias. En el
segundo prima el organismo jurisdiccional de la sala o tribunal como, por ejemplo,
las salas de la corte suprema tienen competencia en toda la república, en tanto que
una sala superior solo en el distrito judicial correspondiente.
El territorio es el ámbito espacial dentro del cual el juzgador pueda ejercer
válidamente su función jurisdiccional. Este ámbito espacial recibe diferentes
denominaciones: circuitos, Distritos, partidos judiciales, etc.

En el derecho procesal familiar y del estado civil es pertinente señalar las siguientes
reglas:
 En las demandas sobre el estado civil, es competente el juez del domicilio del
demandado.

 En los procesos sobre diferencias conyugales, nulidad de matrimonio y divorcio,


es juez competente el del domicilio conyugal, salvo quela causa del divorcio sea
el abandono del domicilio conyugal, pues en este caso será competente el juez
del domicilio del cónyuge abandonado.

 En los procesos de alimentos es competente el juez del domicilio de la parte


actora o el de la parte demandada, a elección de la primera.

3.3. Competencia por razón de grado

Es necesario precisar lo establecido en el artículo 141, 143 y 144 de la Constitución


Política del Perú:
El poder Judicial está integrado por órganos jurisdiccionales que administran
justicia en nombre de la Nación, y por órganos que ejercen su gobierno y
administración. (Art. 143). La Sala Plena de la Corte Suprema es el órgano máximo
de la deliberación del poder Judicial (Art. 144) correspondiéndole fallar en casación
o en última instancia, cuando la acción se inicia en una corte superior o ante la
propia Corte Suprema (141).
Por lo que, de lo previsto en la Constitución podemos observar la existencia de una
jerarquización de los diversos órganos jurisdiccionales en nuestro país, siendo la
Corte Suprema la de mayor jerarquía, siguiéndole la Corte Suprema y demás
órganos

El criterio por razón de grado, denominado también competencia funcional se


relaciona con el nivel o jerarquía de los organismos jurisdiccionales pues existen
juzgados de primera instancia o especializados civiles; Salas Civiles o mixtas de las
cortes superiores (segunda instancia) y las salas civiles de la Corte Suprema, que
ejercen su función dentro del marco de las otras competencias.

Por lo que se consideran gradualmente a todos los órganos jurisdiccionales, con el


fin de respetar su competencia funcional, iniciando los procesos en el juzgado
correspondiente a cada asunto.

Normalmente el ejercicio de la función jurisdiccional no se agota con una sola


cognición; es decir con el conocimiento y decisión del litigio por parte de un solo
juzgador. Tomando en cuenta que el o los titulares del órgano jurisdiccional son
seres humanos y por tanto seres susceptibles a equivocarse, las leyes procesales
regularmente establecen la posibilidad de que la primera decisión sobre el litigio
sea sometida a una revisión por parte de un juzgador de superior jerarquía, con el
fin de que determine fue dictada con apego o no a derecho y por consiguiente, si
debe o no confirmarse o convalidarse. A cada cognición del litigio por un juzgador
se denomina grado o instancia.

Así se firma que el proceso de encuentra en la primera instancia o en el primer


grado como cuando está siendo conocido, por primera vez, por un juzgador. A este
se denomina juzgador de primera instancia o de primer grado.la segunda instancia
o el segundo grado de conocimiento se inicia como pro regla, cuando l aparte
afectada por la decisión del jugador de primera instancia interpone el recurso que
proceda contra dicha decisión. Este recurso generalmente recibe el nombre de
apelación. También cabe la posibilidad de que las leyes procesales prevean una
tercera instancia, que se inicia con el recurso de casación o el amparo.
El grado o instancia es un criterio para determinar la competencia según que un
litigio haya sido sometido o no al conocimiento de un juez.

3.4. Competencia por conexidad:

Este fenómeno se presenta cuando dos o más litigios distintos, sometidos a


procesos diversos, se vinculan por provenir de la misma casusa o relación jurídica
sustantiva, o porque en ellos intervienen las mismas partes.

Para evitar que sobre los litigios conexos se dicten, por separado , la respectivas
sentencias y que estas lleguen a ser contarías o contradictorias procede la
acumulación de los procesos en los que aun cuando se sigan sustanciando en los
que se tramitan dichos litigios , con la finalidad de que , aun cuando se sigan
sustanciando: “ Por cuerda separada, se resuelvan en una sola sentencia” .La
acumulación de los procesos en los que se tramitan dichos litigios, con la finalidad
de que , aun cuando se sigan sustanciando: “ Por cuerdas separadas, Se resuelvan
en una sola sentencia”. La acumulación se suele hacer del proceso más reciente al
más antiguo. El fenómeno de la conectividad, además de producir la acumulación
de los procesos determina que la competencia para conocer del segundo o de los
ulteriores procesos, se desplace al juzgador que se encuentra conociendo del
primer proceso.
En materia civil, el juzgador que debe seguir conociendo de los procesos con litigios
conexos es el que haya llevado a cabo primero, por conducto del notificador el
emplazamiento del demandado.

4. Reglas para determinar la competencia por razón de territorio

Este tipo de competencia tiene en consideración el territorio donde se ejerce la función


jurisdiccional o donde se encuentra el domicilio de la persona o donde está ubicada la
cosa o donde se ha producido un hecho o un evento. La competencia por razón de
territorio se refiere al ámbito territorial donde va a ejercer su función jurisdiccional el
titular de la decisión. La atribución a los jueces para el conocimiento de determinados
litigios de una circunscripción territorial es la razón de ser de este tipo de competencia.

El código recoge los dos criterios que la doctrina ha establecido para fijar la competencia
por razón de territorio. Desde el punto de vista subjetivo, para fijar la competencia,
tiene en consideración al litigante, y desde el punto de vista objetivo, tiene en cuenta al
organismo jurisdiccional. En este último caso, verbi gratia, las Salas Civiles de la Corte
Suprema (Salas de Casación) tienen competencia en toda la República, las Salas Civiles
de las Cortes Superiores tienen competencia en el ámbito territorial que la ley les ha
asignado a los Distritos Judiciales, etc. En cambio, con el criterio subjetivo, la
competencia se fija, por ejemplo, teniéndose en consideración el domicilio del
demandante o el domicilio del demandado.

La competencia por razón de territorio no es tan rígida como la competencia por razón
de la materia, pues, en aquélla, un Juez que no es competente territorialmente para
conocer de un litigio, puede muy bien conocer y resolver la controversia si media el
sometimiento tácito o expreso de las partes en contienda, Por ello, en doctrina, se
califica a la competencia territorial como relativa, en tanto que a las otras competencias
como absolutas de ineludible observancia.
5. Cuestiones y conflictos de la competencia

Ya indicamos anteriormente que, como la competencia es un presupuesto de validez


del proceso, el propio juzgador tiene el deber de verificar, en cada litigio que se le
plantee, si tiene o no competencia para conocer del mismo; y que si considera que es
incompetente, de oficio debe negarse de conocer el litigio.
Con independencia de este deber del juzgador, las partes tienen derecho de impugnar,
de objetar, de cuestionar la competencia de aquél.

La forma de impugnar son de dos vías: declinatoria y de inhibitoria.

5.1. DECLINATORIA: Es una vía de impugnación directa, ya que se promueve ante el juez
que está conociendo del litigio, pidiéndole que se abstenga del conocimiento del
mismo y remita el expediente al juzgador que se estima competente.

5.2. INHIBITORIA: Es una vía indirecta, en virtud de que se promueve ante el juzgador
que se estime competente, pidiéndole que dirija oficio al que está conociendo del
litigio y se considera incompetente, para que se inhiba y remita el expediente al
primero

Si el conflicto de incompetencia se plantea ante dos juzgadores que tengan como


superior jerárquico al mismo tribunal será este el competente para resolverlo.

Normalmente las leyes procesales facultan a los juzgadores para que resuelvan, ante la
cuestión de competencia planteada, si se considera o no competentes. Por ejemplo el
propio juzgador ante el que se promueva la declinatoria, debe resolver si se considera o no
competente para seguir conociendo del litigio. Solo en caso de que se declare
incompetente, remitirá el expediente al juzgador que se estime competente, el cual, a su
vez debe resolver si efectivamente es o no competente. En caso afirmativo, conocerá del
proceso; pero en caso de que el segundo juzgador determine también que no es
competente, la cuestión de competencia promovida por una de las partes dejara de serlo y
se convertirá en un conflicto o contienda de competencia entre los dos juzgadores que
nieguen tener competencia respecto del mismo asunto. A sí mismo el juzgador ante el que
se promueve la inhibitoria debe resolver, primer término, si se considera o no competente
para conocer del litigio de que se trate. Solo sé si se estima que es competente dirigirá el
oficio inhibitorio al juzgador que este conociendo del litigo, el cual, así vez, deberá
determinar si es o no competente.
Si estima que no es competente remitirá el expediente al juzgador que le dirigió el oficio.
Pero si se considera competente la cuestionad e competencia se convertirá en un conflicto
o contienda de competencia entre los dos juzgadores que afirman tener competencias para
conocer el mismo asunto.
De acuerdo con lo expuesto, los conflicto de competencia se presentan cuando dos
juzgadores de declaran competentes (conflicto positivo) o incompentes (conflicto negativo)
para conocer del mismo asunto.
Si el confito de competencia de plantea ante dos juzgadores que tengan como superior
jerárquico al mismo tribunal, será este el competente para resolverlo.

6. Irrenunciabilidad de la competencia

Las normas procesales que regulan la competencia son de orden público y, por
consiguiente, de estricto cumplimiento. De conformidad con el principio de legalidad,
la competencia sólo puede ser establecida por la ley (Art. 6, primer párrafo, CPC). Este
principio, en la actualidad, no sólo no se observa, sino se contraviene. Por ello decimos
que hoy en día en el Perú la institución de la competencia está en crisis. Por ello es que
el legislados, siguiendo el principio de Irrenunciabilidad de la competencia, ha
establecido que la competencia civil no puede ser objeto de renuncia ni modificarse
por los titulares de la decisión judicial, salvo en aquellos casos expresamente previstos
en la ley o en los convenios internacionales respectivos (Art.6 CPC).

7. Indelegabilidad de la Competencia.

Ningún Juez Civil puede delegar en otro la competencia que la ley le atribuye. Esto se
deriva de aquel principio constitutivo que preconiza que la función jurisdiccional es
indelegable.
Sin embargo, puede el Juez comisionar a otra la realización de determinadas
actuaciones judiciales fuera del ámbito territorial de su competencia (Art.7 CPC). En
estos casos el Juez comisionista no pierde su potestad de dirimir la causa, lo que ocurre
es que, por razones de distancia y por autorización de la ley, puede encomendar a otro
Juez la ejecución de determinadas diligencias, como puede ser la notificación con la
demanda a una persona o la práctica de un inspección judicial,etc.

8. Jurisprudencia