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Miguel de Beistegui

Heidegger y lo político

Introducción

La hipótesis que rige esta obra es que la relación en cuestión [entre Heidegger y el nazismo]
comienza a articularse mucho tiempo antes de 1933, en aquellos pasajes de Ser y tiempo dedicados
a la historicidad del Dasein. Eso no quiere decir que […] el pensamiento de Heidegger sea “fascista
en sus componentes más profundos”. Incluso desearía sugerir que el pensamiento de Heidegger no
es en absoluto fascista, sino que aplica una cierta cantidad de temas que se movilizarán en 1933
para dar la bienvenida y legitimar el ascenso al poder del nazismo, con lo cual se ejemplifica una
realización óntica de aquellas estructuras ontológicas establecidas en 1927. Deseo sugerir también
que dicha relación no puede limitarse al período del rectorado y que la mayoría de los cursos que
van de 1934 a 1945, en particular aquellos dedicados a Nietzsche y a Hölderlin, son un intento de
captar la realidad del nacionalsocialismo, con la situación histórica y política de Occidente, así como
con el presente y futuro de Alemania en la era de la tecnología global. 30

… en lugar de lo político, Heidegger piensa una cierta cantidad de topoi originarios a los cuales
permanece subordinado lo político […] lo político de hecho constituye un modo de organización de
entes, un modo en el cual las palabras, las cosas y acciones se juntan, pero esa unión sucede en la
base a una constelación histórico-destinal de la cual la política es apenas una cristalización. 31

Capítulo 1

La precedencia ontológica de la filosofía a la política, el orden de fundamentación que existe entre


ambas, es quizás lo que se encuentre en la fuente misma de la política, en esencia ambigua e incluso
doble, de Heidegger. Dada la prioridad de fundamento de la filosofía con respecto a la política
establecida en 1920 y que sólo se confirmará mediante la introducción de la Seinsgeschichte de la
década de 1930, la forma en la cual llegará a construirse el discurso pasará en sí a ser decisiva para la
manera en la cual Heidegger analizará y reaccionará a la situación política de su época. […]
Heidegger nunca dejará de subordinar lo político a lo metafísico. Es la forma específica en la cual se
estableció y se reformuló, pero nunca se cuestionó, la relación de precedencia y prioridad de lo
filosófico con respecto a lo político la que hizo posible el apoyo de Heidegger al nazismo y, al mismo
tiempo, irreducible a él. Debido a sus presuposiciones filosóficas, Heidegger pudo ver en el nazismo
una misión histórica que nunca tuvo (una respuesta histórico-política a la esencia de nuestra época
como época dominada por la tecnología planetaria) y nunca pudo ver, incluso después de la guerra,
qué era en realidad (una forma de terror y un poder de destrucción desconocidos hasta entonces).
La participación política de Heidegger no sólo constituyó la “mayor estupidez” de su vida, sino que
también, sobre todo, reveló una cierta ceguera de su pensamiento. 38-39

A pesar de lo que estableciera la sección 26, a pesar del hecho de que el mundo del Dasein es un
compartido por otros, no es tan sólo posible equiparar la historicidad del Dasein con un destino
común. ¿Por qué? Porque el mundo que otros comparten es el mundo de la cotidaneidad, el mundo
de lo Uno (das man), el mundo del cual el Dasein precisamente fue cortado si alguna vez habría de
interpretarse como “potencialidad para ser un todo”.