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COMENTARIO DE TEXTO DEL POEMA “Era un aire suave...

” de Rubén Darío

PRESENTACIÓN

“Era un aire suave” es la poesía inicial de Prosas Profanas. El mundo evocado es el de la Francia
versallesca del siglo XVIII. Rubén Darío pretende reflejar el mundo cortesano de ese siglo: fiestas
galantes, representaciones de escenas pastoriles con nobles y damas que llevan estilizados disfraces
rústicos, jardines artísticamente diseñados con estatuas, balaustradas, glorietas a imitación de los
templetes griegos... La gracia, el refinamiento, la elegancia, se ponen de manifiesto en todos los
aspectos de esa vida cortesana. Es el período del rococó frívolo, ligero, artificioso que expresa así el
camino hacia el romanticismo.

Darío, como sabéis, admiró el mundo versallesco y lo traspuso poéticamente en estos versos.
Todo sugiere levedad, gracia, coquetería. Y en ese mundo hará actuar a Eulalia, porque allí, en ese
juego de amores y danzas resaltará lo que es esencia de la mujer. Si bien allí Eulalia despliega sus
artes con toda evidencia, ella, la mujer, será eterna, fuera del tiempo y del espacio. Su risa
persistente es un símbolo.

ARGUMENTO Y TEMA

Con este poema, el poeta trata de alejarse de la realidad que se estaba viviendo en ese momento y
lo consigue centrándose en la estética. El poema describe la belleza de una mujer, una mujer
que simboliza a la mujer moderna, liberada de toda clase de ataduras, la cual no teme buscar el
amor apasionado ni ir rompiendo por el camino el corazón de los caballeros. Esta idea está
representada por la marquesa Eulalia, dama de gustos refinados que coquetea con algunos hombres
buscando ese amor que tanto desea; y mediante el harmónico ritmo que crea la música de la fiesta
que Rubén Darío describe.
ASPECTOS FORMALES

En cuanto a la métrica, el poema está formado por veinte estrofas, con cuatro versos de doce
sílabas y rima consonante cruzada distribuida ABAB, CDCD (…), es decir, está formado por veinte
serventesios.

Al analizar los recursos literarios, observamos la presencia de preguntas retóricas: ¿Fue cuando
la bella...?, que se presentan en la obra como una gran duda o exclamaciones como: ¡amoroso
pájaro que trinos exhala…!, que reflejan emociones. Un quiasmo está presente en ríe ríe ríe la
divina Eulalia(...) la divina Eulalia ríe, ríe, ríe, y un paralelismo: ¡Ay de quien del canto( ...)!. El
poeta ilustra y cuenta la historia tan vívidamente gracias a la ayuda de constantes imágenes que
hacen posible imaginarse las características de la mujer que lo inspira. Imágenes táctiles como
“mar de magnolias”, y auditivas “la orquesta perlaba sus mágicas notas”...

“Era una aire suave” toca los temas de lo exótico y lo sensual propios del modernismo al describir
detalladamente la hermosura y belleza de la marquesa Eulalia. Un claro ejemplo es la comparación
de ella con Venus que es considerada la diosa de la belleza y la fertilidad. Lo exótico se ve reflejado
en el sinuoso baile de Eulalia y las descripciones de su inmensa mansión. El escultor Juan de
Bolonia era un flamenco y una de sus obras más conocidas es la mencionada en el poema
“Mercurio”. De esta manera notamos que se encuentra presente otra característica del modernismo:
las referencias a la mitología grecolatina.

Encontramos además una fuerte presencia del simbolismo, movimiento francés que utilizaba el
lenguaje poético para representar el conocimiento de la realidad y para transcenderla. En el texto,
Rubén Darío canta mediante descripciones la situación real de una persona destacada de Francia, la
marquesa Eulalia. La alusión hacia la belleza y la grandeza está en todo el poema. La marquesa da
una gran baile donde el lujo abunda en exceso y las parejas pasean al compás de la orquesta. La
utilización de metáforas para describir a la dama se asoma a sus húmedas pupilas de estrella el
alma del rubio cristal de champaña... dan a toda su belleza un aire más refinado y también, de
alguna manera, pícaro ya que demuestra gran énfasis e interés en enamorar a algún caballero, que
danza disfrazado de paje. Utiliza constantemente símbolos tales como el color blanco (pureza) y
azul (perfección) para describir a la marquesa. La metáfora sol con corte de astros parece aludir al
rey Luis XIV, y campo de azur es el color heráldico del fondo del escudo. La metáfora alude ahora
a un emblema de la nobleza. Es la representación así de la corte más aristocrática y fastuosa de
Europa. Pero hay algo más aún: el sol foco luminoso que hace fulgurar a los astros que lo rodean,
los cortesanos. En la metáfora, sinestesia y aliteración regia rosa pompadour, la belleza y la
fragancia de la rosa están señalando a la célebre marquesa Pompadour que simbolizó a la mujer
frívola, altanera y elegante de la época.

Las imágenes auditivas crean un ámbito impreciso y la música envuelve con magia todo el
conjunto. Por el momento es sólo un aire suave. Tres adjetivos desdibujan la visión, la esfuman:
suave, vagas, tenues... Luego aparece la mención de la terraza, y el indicio apenas esbozado de
figuras humanas (los sedosos trajes y las blancas magnolias...) Las imágenes auditivas se vuelven
luego más precisas. Una orquesta, un coro de sones que nos sugieren pavanas y gavotas danzas de
la época... También los objetos comienzan a adquirir forma: sabemos ya que es fiesta, en un baile de
trajes: podemos imaginar el contorno humano de ese aire, los brocados, las plumas y las joyas
multiplicándose sin cesar en salones de espejos, y un nombre propio acentúa el proceso de
acercamiento: es el de Eulalia, vestida de encajes, que sostiene entre sus tersas manos una flor
destinada a morir. El ambiente del siglo XVIII se va perfilando. Pero a partir de la estrofa sexta el
cuadro evocado de esa Francia galante se presenta con un enfoque inesperado: el yo poético se
pregunta ¿Fue acaso en el tiempo del rey de Luis de Francia? Y aparecen a continuación una serie
de preguntas retóricas de valor dubitativo. No hay finalmente localización ni en el tiempo ni en el
espacio. Solo hay un personaje que perdura: la marquesa Eulalia, la mujer frívola, altiva, esquiva y
cruel, símbolo de lo femenino. Y su risa parece afirmar esa perduración.

La intención del yo poético parece clara: sumergir al lector en un ambiente exquisito que es
evocado primero como una visión imprecisa y delicada y que luego se va corporizando. Pero
también se advierte otro propósito: sugerir que aunque ese ambiente y ese momento parezcan
circunstanciales y perecederos, algo sobrevivirá: el eterno juego femenino que representa Eulalia. El
yo poético y el lector van viviendo juntos ese proceso sin intervenir directamente para en la estrofa
final el yo poético irrumpir sorpresivamente en primera persona y subrayar la afirmación final sé
que Eulalia ríe, es decir, lo femenino es eterno.

En conclusión, en el poema, Rubén Darío escapa de la realidad expresando la belleza y


sensualidad de la mujer que lo protagoniza a través de diversas características del Modernismo:
perfección métrica, recursos literarios y un vocabulario culto y exquisito.
COMENTARIO DE TEXTO DEL POEMA “Sonatina” de Rubén Darío

Sonatina es el título de un poema del libro Prosas profanas de Rubén Darío. Sonatina es una
forma musical semejante a la sonata, pero con un desarrollo de temas musicales más breve. Este
título está en relación con la teoría extraída por el Modernismo de los poetas simbolistas de que el
verso debe ser musical y rítmico para sugerir al oído, a través de las palabras, los diferentes estados
anímicos. Este poema pertenece a la primera etapa modernista de Darío y en él se observa la
voluntad de perfección formal que desea plasmar el poeta. Esta actitud estetizante proviene de los
parnasianos franceses que cincelaron la palabra como los joyeros trabajan los materiales de su
oficio.

El tema principal sería el deseo de libertad de la princesa a través de la imaginación. La


princesa se encuentra prisionera de los valores materiales (riqueza, palacio), pero puede liberarse y
encontrar armonía y belleza en otro lugar remoto, al cual llega a través de su imaginación. Este
tema se vincula con la actitud vital de los poetas modernistas quienes, frente a un mundo positivista,
industrializado, adoptan una postura evasiva y se encierran en una torre de marfil.

El resumen argumental del poema sería: Una princesa pálida y triste vive en su lujoso palacio.
Se muestra ausente, sin ver ni al halcón, ni a los cisnes, ni al rojo bufón que intenta alegrarla. Se
siente prisionera en su jaula de oro. Se muestra triste por la falta de amor. Vuela con su imaginación
hacia un país ideal en que existe el hermoso príncipe que la ha de rescatar. El hada madrina la
consuela y le dice que ya vendrá ese caballero a despertarla con un beso de amor.

En cuanto a los aspectos formales, el poema está escrito en ocho estrofas de seis versos
alejandrinos cada una. La rima es consonante y sigue el esquema AABCCB.

Los recursos estilísticos empleados son abundantes y forman parte de una decisión estética
meditada y conseguida voluntariamente. Todos buscan dotar al poema de ritmo y sonoridad. Las
imágenes nos resultan brillantes y nuevas y las hay de todo tipo: metafóricas, cuando llama a la
princesa flor de la corte, sinestesias en las que se mezclan sensaciones relacionadas con el sabor,
visuales, olfativas, auditivas y táctiles: boca de fresa (color rojo de sus labios), boca de rosa
(labios), visuales: la princesa está pálida en su silla de oro, auditivas: está mudo el teclado de su
clave sonoro, de movimiento: tener alas ligeras, bajo el cielo volar, y vestido de rojo piruetea el
bufón, personificaciones: se desmaya una flor, preguntas retóricas y exclamaciones con valor
emotivo: ¿Piensa acaso en el príncipe de Golconda o de China?, ¡Ay!¡Pobrecita princesa de los
ojos azules!. Los elementos exóticos o las alusión a joyas contribuyen también a esta voluntad
estética modernista: cielo de Oriente, príncipe de Golconda, el rey de las Islas de las Rosas
Fragantes, los claros diamantes, las perlas de Ormuz.

Entre los recursos expresivos destacan aquellos que ayudan a lograr la extrema musicalidad que
caracteriza al poema. Así las aliteraciones transmiten sensaciones como en la libélula vaga de una
vaga ilusión que evidencia el carácter inalcanzable de lo que la princesa imagina. Contribuyen
también al ritmo los hipérbatos el jardín puebla el triunfo de los pavos reales, las anáforas (vv 16-
18) los paralelismos: está presa en su sus oros, está presa en su tules, la princesa no ríe, la princesa
no siente y el quiasmo en los versos 38 y 41.

El lenguaje del poema es culto, con alusiones a la mitología griega, con un vocabulario cuidado y
exquisito, en el que las palabras son elegidas por su ritmo y sonoridad, lo que refuerza la
musicalidad del poema: Hípsipilia, crisálida, dalias... Para concluir, el argumento del poema es en
realidad lo que menos importa. La intención del poeta es crear una nueva realidad llena de
sensualidad y delicadeza, que huya de lo vulgar y conocido a través del ensueño de los cuentos de
princesas y de personajes idealizados, y que esté llena de musicalidad. Y vaya si lo logra.