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Los efectos de la meditación en el cerebro

Hasta hace apenas unas décadas, la meditación era vista como una práctica para gente
extraña, que tenía más que ver con religión que con bienestar. Gracias a una mayor
difusión de la información y a la apertura mental de muchos sectores de Occidente, hoy
sabemos que meditar no es una actividad necesariamente mística, sino una práctica de
encuentro y armonización en nuestro cuerpo y nuestra mente.

Los efectos de la meditación han resultado tan positivos que científicos de todo el mundo
la han convertido en objeto de investigación. Se ha podido probar que ejerce grandes
beneficios sobre la salud física y el equilibrio de las emociones. Por eso hoy día está
siendo empleada en varios tratamientos.

“Cualquiera que haya practicado la meditación sabe qué difícil es hacer callar nuestra
“conversación mental” para conectarnos con nuestra mente más profunda, sabia e
intuitiva”
-Shakti Gawain-

¿Qué hace la meditación por el cerebro?


Según el doctor Javier García Campayo, psiquiatra y profesor de la Universidad de
Zaragoza, la meditación incrementa algunas habilidades cognitivas como la atención, la
memoria y la concentración. Esos efectos también pueden lograrse mediante otras
actividades intelectuales como la lectura y los llamados “juegos mentales”
(rompecabezas, sopas de letras, etc).

La diferencia entre meditar y realizar juegos de destreza mental estriba en que la


meditación (así como la lectura) ejerce grandes efectos también en el plano emocional.
La meditación consigue disminuir notoriamente los síntomas de estrés y depresión. Les
permite a las personas sentirse más serenas y les provoca una sensación de mayor
felicidad.

La meditación hace gran énfasis en el momento presente. Busca que una persona salga
del pasado o del futuro y se concentre en el instante actual, para experimentarlo
plenamente. Esto induce a actitudes positivas, ya que muchas de las neurosis tienen su
origen precisamente en el peso de lo que ya ocurrió, o la incertidumbre por lo que puede
venir.

“La meditación nos enseña a ignorar las distracciones y a enfocar nuestra atención en lo
que queremos enfocarla”
-Daniel Goleman-

Con la meditación el cerebro cambia su manera de funcionar. Hay mayor frecuencia en la


producción de ondas Alfa y, después de un tiempo de práctica, se generan ondas
Gamma. A largo plazo también hay modificaciones a nivel de los neurotransmisores: se
produce menos glutamato, un elemento que favorece la excitación nerviosa. También se
ha comprobado que aparece una mayor conectividad neuronal.

Por todo ello no es exagerado decir que la meditación cambia tanto la estructura como el
funcionamiento del cerebro, además de tener beneficios en el plano emocional.

Otros beneficios
Las ondas Alfa son características de los estados psicológicos de tranquilidad y felicidad.
Cuando el cerebro funciona en esta frecuencia es más difícil que te den gripes,
enfermedades cardiovasculares y cáncer. También hace más resistente todo tu aparato
inmunológico.

A comienzos de la década de los 70 se hicieron algunas investigaciones en Estados


Unidos, con un grupo de personas que practicaban la meditación. En los años 90 se
repitieron estos estudios. En ambos casos pudo concluirse que el efecto de esta práctica
era altamente saludable.

Por eso la meditación ha venido incorporándose a varios tratamientos médicos y


psiquiátricos. Se utiliza principalmente para manejar la depresión, la ansiedad, trastorno
obsesivo, trastorno de estrés postraumático, dolores crónicos, alergias recurrentes y
enfermedades por inmunodeficiencia.

Más recientemente muchos médicos han comenzado a emplear la meditación como una
práctica preventiva, para garantizar un óptimo estado de salud. Se puede realizar a
cualquier edad y en cualquier clase de condición. No se conoce ninguna contraindicación.