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La vida hogareña de cristianos famosos

Por Dennis Kenaston


Traducido por Miguel Atnip
Como introducción a esta serie de la vida hogareña de cristianos famosos, hay que decir
que falta mucho en la vida familiar de los cristianos de hoy. El hogar debe ser un refugio
ante las tentaciones del mundo y los pecados. Debe ser un lugar donde reine el amor de
Dios; lleno de paz y gozo. Pero, tristemente, no son así la mayoría de los hogares
cristianos. Los padres discuten entre sí, casi nunca se sientan juntos todos de la familia
para comer a la misma mesa, faltan miembros de la familia en muchos de los cultos
públicos de la iglesia y un tiempo diario de culto familiar se hace falta en muchos
hogares.
Pero, Dios quiere cambiar todo esto. Y para animar a los padres en el quehacer ante esta
falta, se les da estas "Historias del hogar" de cristianos muy conocidos. Tengo que decir
que tal vez no fueran buenas todas las doctrinas y prácticas de las personas quienes se
escriben. El ser famoso no quiere decir recto en todo. De igual modo, las
denominaciones mencionadas no fueran siempre rectas en cuanto a sus doctrinas y
prácticas. Sin embargo, podemos aprender de los puntos correctos y desechar lo demás.

Andrés Murray

La Vida Hogareña de Andrés Murray


Como introducción a esta serie, hay que decir que falta mucho en la vida familiar de los
cristianos de hoy. El hogar debe ser un refugio ante las tentaciones del mundo y los
pecados. Debe ser un lugar donde reine el amor de Dios; lleno de paz y gozo. Pero,
tristemente, no son así la mayoría de los hogares cristianos. Los padres discuten entre
sí, casi nunca se sientan juntos todos de la familia para comer a la misma mesa, faltan
miembros de la familia en muchos de los cultos públicos de la iglesia y un tiempo diario
de culto familiar falta en muchos hogares.
Pero, Dios quiere cambiar todo esto. Y para animar a los padres en el quehacer ante esta
falta, se les da estas "Historias del Hogar" de cristianos muy conocidos. Tengo que decir
que tal vez no fueran buenas todas las doctrinas y prácticas de las personas quienes se
escriben. De igual modo, las denominaciones mencionadas no fueran siempre rectas en
cuanto a sus doctrinas y prácticas. Sin embargo, podemos aprender de los puntos
correctos y desechar lo demás.
Mientras uno se sumerge en la vida de Andrés Murray leyendo sus biografías, se da
cuenta inmediatamente que está un lugar rico. Vemos una fuente de gracia tan bella y
diversa fluyendo sobre esta vasija. El nombre de Andrés Murray es tan conocido que
muchos hogares cristianos en el mundo ya lo conocen. Su influencia no se puede medir
antes que venga la eternidad. Fue un marido fiel, y un padre piadoso a ocho hijos.
Misionero, pastor, administrador, predicador y autor fueron unas de sus ocupaciones
en el servicio al Señor y a su pueblo, durante sus 88 años. Por medio de sus escritos (240
libros y folletos), Andrés sigue vivo hasta ahora, aunque su cuerpo está enterrado en un
cementerio de Sudáfrica. Esto seguramente testifica de la vida eterna que moraba en él
mientras vivía en esta tierra.
La historia del hogar de Andrés Murray la anhelaba estudiar desde hace tiempo. Él es
uno de mis héroes. Yo sabía que tendría que ocupar largo tiempo la preparación del
escrito de esta historia. No me desilusionó, sino de hecho, encontré más riqueza de lo
que pensaba. Este hombre santo no fue el principio de una herencia piadoso, como
fueron otros en esta serie. Más bien, al ponerse en la realidad de su época, podemos
mirar al pasado y al futuro y visualizar una herencia piadosa, rebosando de hombres y
mujeres que creyeron a Dios en cuanto al bienestar de sus familias.
Los antepasados de Andrés Murray fueron de Escocia. Su nombre, Andrés, fue puesto a
cuatro generaciones del linaje, y parece, aún hasta hoy en día, hay un Andrés en cada
generación de los Murray. Su bisabuelo, abuelo, y padre llevaron el nombre Andrés.
Todos fueron hombres piadosos que pusieron sus corazones en el amar y servir al Dios
vivo. Cada uno escogió una mujer piadosa para casarse y formar una familia. Por lo
demás, en este escrito, llamo a Andrés (el autor muy conocido) como Andrés IV, y su
padre como Andrés III.

Andrés Murray III

Este hombre precioso y su esposa Susana son los héroes poco conocidos de los Murray.
Las palabras del Señor Jesús llegan a mi mente donde dijo: <<...nada hay encubierto,
que no haya de ser manifestado;>>. (MT 10:26) Pues a Andrés IV le fue dada por Dios
una posición prominente entre el pueblo de Dios, hemos perdido la influencia escondida
de Andrés III y Susana. Al día del juicio, la justicia de esta pareja <<resplandecerá como
el sol en el reino de su padre>>. Queremos minar oro de este hogar piadoso.
Andrés III sufrió la muerte de su piadoso papá cuando tenía dos años. Su papá se fue a
la eternidad clamando fervientemente a Dios por el bienestar espiritual de sus hijos. Los
cuatro niños y su mamá, Isabel se llamaba, estaban en la pobreza, confiando en el Dios
vivo por sus necesidades. Pero Dios escuchó el corazón rugiente del moribundo, y
bendijo a su familia después. Los dos hijos, Juan y Andrés III, llegaron a ser predicadores
del evangelio, y una de sus hijas se casó a un ministro. Animémonos y esperemos en
Dios por nuestras situaciones en el presente. Otra vez, vemos una madre dejada a solas
para criar a una familia sin el soporte de un hombre. Los parientes les ayudaban, y el
hijo mayor, Juan, ayudaba a guiar al menor, Andrés III, y por supuesto, el Dios vivo del
cielo vino a su lado y edificó un hogar de hijos piadosos. Si nos sentamos en desánimo e
incredulidad porque todo nos parece sin esperanza, ¿Cómo puede Dios venir para
ayudarnos?
El joven Andrés III tenía un deseo en su corazón, predicar el evangelio a los perdidos en
tierras lejanas. Tenía 26 años, cuando se extendió una invitación para ir a Sudáfrica; y su
corazón se levantó al desafío. Pastoreaba una <<Iglesia Reformada de Holanda>> y
evangelizaba a los irreligiosos en las regiones de rededor. Así, este joven misionero y
colonizador se fue de Escocia, lleno de ganas y visiones de servir al Dios de sus padres
en una tierra lejana. Se fue en el año de 1822 y de hecho, Sudáfrica era como territorio
poco desarrollado. El viaje fue duro, y se hizo diez días a caballos y en carruaje para llegar
al pueblo donde viviría hasta su muerte. Después de dos años encontró a Susana
Stegmann, con quien se casó, y juntos empezaron a criar una familia, para la gloria de
Dios.
Queremos dar unos vistazos santos a este hogar, porque su influencia levantó a muchos
siervos en el reino de Dios. Estos resultados no se hacen no más por accidente, ni
solamente por la providencia de Dios. Principios específicos se usaron en el temor de
Dios, y Dios dio prosperidad espiritual abundantemente. De los once hijos de Andrés III
con Susana, nueve entraron en el ministerio. Cinco hijos fueron predicadores
ordenados, y cuatro hijas se casaron con predicadores. Ahora miremos a los nietos,
porque ellos son la prueba del hogar de un hombre. De los nietos, 32 trabajaron en el
ministerio. 17 de los nietos fueron ministros, 12 de las nietas se casaron con ministros,
y tres más fueron misioneros en nuevos lugares. La genealogía piadosa sigue y tiene más
de esto. En esta familia hubo muchos siervos de Cristo en las siguientes generaciones y
hoy en día sus descendientes son unos cuantos miles en sólo ocho generaciones.
Acuérdese también de las dos generaciones antes de Andrés III. Todos suman diez
generaciones. ¿Estás prestando atención? Miremos ahora algunos de sus áreas de
influencia poderosa.

El Ejemplo del Padre

Andrés III fue un hombre piadoso. Muy fácil de entenderse al ver su hogar. También fue
un predicador, un siervo celoso de Dios. <<Cual el cuervo, tal su huevo>> es un principio
se manifestó en cuanto a los Murray. Su padre fue lleno del celo y amor por su Dios, y
un hombre lleno de energía del Espíritu de Dios. Predicaba varias veces en una sola
semana, muy seguido. Ardientemente se puso a sí mismo en la fundación de iglesias, y
en su labor durante cuarenta años, fundó ocho iglesias. Fue un hombre sin descanso en
los rebaños que reunió. Los hijos miraban a su celo para el Señor, y todos dijeron, <<Soy
del Señor. >> Vieron a su papá sirviendo al Señor con gozo, y sin dudas que esto les guio
en las decisiones de entrar en la obra. Cuando el padre y la madre aman el amor al Señor,
y aman el amor al pueblo del Señor, se hace un imán poderoso y continuo para cautivar
a los hijos al servicio de Dios.
La Reverencia

Si solo hubiera una palabrita que describiera el espíritu prevaleciente en el hogar de los
Murray, la palabrita fuera <<reverencia>>. Esta reverencia fue del tipo antiguo, no la de
hoy. Un diccionario de esa época dice así: <<Temor mezclado con respeto, estima, y
afecciones bondadosas. >> Una de las hijas mayores de Andrés III escribió
cariñosamente en un librito titulado <<Unto Children's Children>> (A los Niños de los
Niños)-
<<Reverencia por el nombre de Dios, reverencia por el día de Dios, y reverencia por la
Palabra de Dios se sintieron en el hogar. La esposa reverenciaba a su marido, los niños
a sus padres, y todos reverenciaban a su Dios. >> ¡Qué ambiente tan bello creó esta
reverencia en el hogar! <<Los niños fueron enseñados a obedecer de tal manera que fue
natural y normal hacerlo. La palabra del papá fue la ley: de su decisión pía no había
apelación. Su sabiduría nunca fue dudada. >> Este ambiente bello fue obtenido a través
de tres maneras.

1. Por el espíritu del padre y la madre.


2. Por un movimiento cariñoso de amor entre los padres y los hijos.
3. Por el uso correcto de la vara cuando hubiera necesidad de corregir a un niño para las
bendiciones futuras. Esta actitud respetuosa y sumisa se vio muchas veces, aun después
que los hijos se fueron del hogar y formaron los propios.

Misioneros

Aquí está un secreto escondido del hogar de los Murray que fácilmente se puede pasar
por alto. El hogar de ellos estaba a 800 kilómetros en el interior de África. Estaba ubicado
a la par del camino que entraba más allá del monte y selva de África. Muchos misioneros
pasaron por la casa, y fueron invitados por Andrés III a pasar la noche. Pasaron ingleses,
franceses, escoceses, y alemanes, todos dieron muchas interesantes oportunidades
para aprender otros idiomas. Estos viajeros vinieron en sus carros halados por caballos
y otros animales, traían además varios ayudantes; lo cual costaba mucho a Andrés III.
Pero este sacrificio de su parte no le importaba mucho, porque amaba a los misioneros,
y amaba las misiones a tierras lejanas. Toda la familia mostraba hospitalaria para
muchos misioneros cansados. La casa era grande con patios, y había huertos con
frutales. Había campo para relajarse, y las frutas les encantaban a muchos niños de los
misioneros, quienes las comieron como dulces.
¿Dónde está la bendición en todo esto, aún más allá de los oportunidades que tuvieron
los niños en servir a otros? La bendición está en la influencia que los misioneros tuvieron
sobre todos en el hogar. Los misioneros son gente dedicada, su amor a Dios es un
ejemplo extraordinario. Las historias que narran de su fe en Dios son muy inspirantes.
Los Murray crecían escuchando a los soldados de Cristo contar de las batallas que
lucharon. El señor Moffat y el doctor Livingstone se cuentan entre los que visitaban el
hogar de Andrés III. Muchas veces se reunieron los niños para escuchar una carta
recibida de uno de estos hombres. La mayoría de nosotros no vivimos en el camino
donde viajan misioneros, pero tenemos biografías y otras opciones. La parte importante
es poner el ejemplo de las vidas de los santos, vivos y muertos, ante nuestras familias.
Hagamos lo que tenemos que hacer para que se pase esto.

Avivamiento

En el año 1860, una visitación del Espíritu Santo empezó en la iglesia de Andrés IV. Hubo
un sonido del cielo como viento recio, que prevaleció sobre un grupo de jóvenes que
estaban reunidos en tiempo para oración. Dios visitó esta iglesia y muchas otras
mientras el fuego del avivamiento se esparcía. Esto es una cosa muy hermosa que
aconteciera a un ministro joven, de 32 años, quien oraba por tal visitación por muchos
años. En este punto de su vida, Andrés IV fue guiado a la hermosa vida llena del Espíritu,
por la cual es tan conocido y amado hasta hoy en día. Pero, ¿Dónde empezó esto?
Andrés III tenía un ejercicio santo que a sí mismo se sometió cada viernes por la noche
por casi 40 años. Todas las noches de los viernes, entró en su cuarto de estudio e invirtió
horas leyendo historias de avivamientos pasados, y luego oró por avivamiento en su
propia área. Recordaban muchas veces sus hijos de su papá llorando y gimiendo en
oración por avivamiento en la iglesia. Aquí se sembraron las semillas en los corazones
de los hijos. Aquí sus apetitos se estimulaban con el deseo que Dios viniera y obrara
entre su pueblo otra vez. Muchas veces salió el padre de su cuarto, bien gozoso a leer a
la familia una historia de una visitación de Dios por medio del Espíritu en alguna parte
del mundo o en otra. Esta carga se pasó a los hijos, y ellos empezaron a orar mientras
crecían estando en su hogar. Andrés III vio la respuesta a sus oraciones en sus últimos
años, pues el Espíritu Santo se derramó en Sudáfrica al fin de su vida. Sus hijos y otros
hombres llevaron su manto, y el fuego del avivamiento brillaba lejos. ¿Entendemos que
pasó en esto? Hudson Taylor escuchaba a su papá orar con fervor por China, y Hudson
plantó allí muchas iglesias. Juan Patton escuchaba a su padre gimiendo en su aposento
por las gentes más allá, y Juan las ganó en multitudes. Y, escuchaba Andrés IV los
gemidos de su padre por avivamiento, y Dios le levantó para que continúe esta carga
por el avivamiento en todas partes del mundo por 150 años. ¿Qué anhelamos nosotros?
¿Qué ven y sienten los hijos de parte de nosotros? Lo tomarán y llevarán más allá de lo
que podemos imaginar.
La Mamá de Andrés IV

Simplemente fue llamada <<mamá>>. Fue un nombre de amor para los niños. Aunque
había un padre muy activo, es claro que esta mujer amada se ocupaba mucho en
moldear a la familia. Su marido fue un ministro muy ocupado, y había tiempos cuando
él no estaba en casa por unos días. ¿Se detuvo todo en el hogar cuando no estaba el
papá? Sabemos que no era así. Mamá tomó en el hogar la parte de su marido ausente
durante estos tiempos. Los domingos por la tarde cuando no estaba él, siempre enseñó
a los hijos el Catecismo Corto. El día del Señor fue guardado estrictamente, y sólo se
permitió un paseo en la huerta con la familia. No había juegos, ni carreras, ni subir a
árboles en ese día; todos tuvieron que ir a la iglesia a escuchar la predicación de la
palabra de Dios. Una de las hijas escribió, <<Ella nos enseñó a leer antes de estar al edad
entrar la escuela, y los himnos y versos de la Biblia que aprendimos a sus rodillas han
quedado en la mente por el resto de nuestra vida. >> En los primeros años cuando hallar
una escuela era difícil, enseñó a los hijos en el hogar. ¡Oh!, La hermosura de un hogar
bien balanceado por los dos padres trabajando unidos en criar una simiente piadosa
sobre la tierra. ¿Cómo se puede medir su influencia? Parece que Susana era una ayuda
idónea a su esposo, y que él era la cabeza y guía en el hogar. Señor, ¡Dale a la iglesia
muchos más de este tipo de padres en los días venideros!

El Altar Familiar

En el hogar de los Murray tenían como práctica hacer un culto familiar. Parece que lo
hicieron al igual que los puritanos primitivos. Eso era, mañana y tarde, mañana y tarde,
mañana y tarde- cada día, habían tiempos de culto familiar dos veces por día . He dicho
antes el cómo Susana sostenía esto en los tiempos de ausencia de su marido. Había, en
los cultos familiares, largos tiempos de alabanza donde cantaba la familia con himnarios
en idioma holandés e inglés. El padre fue un hombre de la Palabra, e invertía mucho
tiempo enseñando y amonestando a la familia con la Biblia. Esto se hizo al amanecer,
mientras estaban sentados en casa, mientras iban en el camino, y también al acostarse
por la noche. Los hijos bien podían recordar a su papá andando de aquí para allá en el
comedor después de cenar, explicando y diciendo un verso de las escrituras con unción
y aplicación. Por esta práctica, muchos versos fueron puestos en los corazones de los
niños. Decía los versos vez tras vez con fervor e intensidad, su cara expresaba emociones
muy profundas. Al imaginarnos de esto, un hombre santo tan embebido en la Biblia que
no puede quedarse sentado, nuestro corazón rebosa de gozo. ¡Qué Dios levante en
nosotros padres llenos de celo y convicción, que no podamos quedarnos sentados,
mientras exponemos la palabra a nuestras familias!
Memorias Preciosas

Al estudiar más de las familias cristianas del pasado, se aclara que tuvieron tiempos de
diversiones familiares entre sí. El dibujo de un hogar que siempre es muy serio y nunca
hay sonrisas no es un dibujo pío. El gozo del Señor es una potencia al hogar (Neh. 8:10),
y un corazón alegre constituye buen remedio (Pro. 17:22). El hogar de Andrés Murray
era así. La familia tuvo muchos buenos tiempos como una familia unida. Sí, vivieron lejos
de la civilización, pero no se necesitan las mejores cosas materiales para tener un hogar
alegre y feliz. Los niños tuvieron memorias de paseos con en el carruaje cuando su padre
les hablaba y compartía algo interesante de la naturaleza o la geografía. Hay mucha
sabiduría en el tener estos tiempos complacientes entre la familia, cuando fluye la charla
bien. Jugaron el escondite los niños en el parte más bajo de la casa, y se escuchaba entre
sus paredes los gritos de placer de los niños.
Cada cinco años toda la familia Murray hacía en carruaje el viaje de diez días a la Ciudad
de El Cabo. Se le pueden llamar <<las vacaciones familiares>>. Este viaje se esperaba
desde muchas semanas antes, y el gozo entre los niños casi no podía contenerse.
¿Parece igual a hoy, no? La excitación de los niños antes del viaje era casi igual a la del
viaje mismo. Mucha preparación se necesitaba antes de salir. Por fin el gran día llegaba,
todos se sentaban, sonaba el azote, se movieron las ruedas, y gritaron los niños de gozo
al caminar los carruajes. Los encantaba a los niños, y tuvieron muchas memorias
preciosas de estos viajes por el resto de sus vidas. Cantaban y charlaban entre la familia
durante estos viajes, y nunca se perdieron los tiempos del culto familiar en los viajes.
¡Oh, el sencillo gozo de estar juntos como una familia! ¿Por qué son tan preciosos estos
tiempos? No existían los parques de recreo, ni las motos, ni los televisores, ni las radios.
Yo creo que hemos perdido lo más importante, y nos hemos conformado a algo inferior
en cuanto a nuestras diversiones familiares. Los tiempos andando juntos, charlando,
compartiendo nuestros corazones, y recordando lo pasado; estos son los tiempos en los
que se hacen buenas memorias. No es el mirar el televisor, ni ir a los parques de recreo,
ni el gastar mucho dinero en cosas lujosas. Tenemos que escoger con sabiduría nuestros
tiempos familiares. Y, luego preguntémonos, ¿Esto me dará una oportunidad para
acercarme a los corazones de mis hijos? Redimamos el tiempo, y ocupémoslo con
sabiduría, porque malos son los días.

Conclusión

Este es el tipo de hogar que ha producido a muchos siervos del Señor Jesucristo. Andrés
III y Susana pusieron el cimiento de muchas generaciones piadosas. No sabemos quién
está en nuestros hogares. ¿Hay otro Andrés Murray, o Hudson Taylor, o Juan Wesley en
nuestros hogares actualmente? No es para nosotros saber. Nuestra responsabilidad es
estar fieles y poner en práctica los principios bíblicos como los que hemos estudiado, y
otros más. Dios no tiene acepción de personas. Sí, lo sabemos en nuestras mentes, pero
no en nuestros corazones. ¿Qué pasaría si una generación entera de padres y madres se
levantaran en fe y confianza, obedeciendo al Señor y siguiendo sus caminos? Quizás te
parece un sueño a ti, o como el idealismo. Pero, no puedo pensar más que eso pase es
el anhelo de Dios.
Por- D. Kenaston (traducido)

¡Oh, si me hubiera oído mi pueblo, Si en mis caminos hubiera andado Israel!


En un momento habría yo derribado a sus enemigos, Y vuelto mi mano contra sus
adversarios.
Les sustentaría Dios con lo mejor del trigo, Y con miel de la peña les saciaría. (Sal. 81:13,
14, 16)

A.T. Pierson

A.T. Pierson— Guerrero Dotado


Como introducción a esta serie, hay que decir que falta mucho en la vida familiar de los
cristianos de hoy. El hogar debe ser un refugio ante las tentaciones del mundo y los
pecados. Debe ser un lugar donde reine el amor de Dios; lleno de paz y gozo. Pero,
tristemente, no son así la mayoría de los hogares cristianos. Los padres discuten entre
sí, casi nunca se sientan juntos todos de la familia para comer a la misma mesa, faltan
miembros de la familia en muchos de los cultos públicos de la iglesia y un tiempo diario
de culto familiar falta en muchos hogares.
Pero, Dios quiere cambiar todo esto. Y para animar a los padres en el quehacer ante esta
falta, se les da estas "Historias del Hogar" de cristianos muy conocidos. Tengo que decir
que tal vez no fueran buenas todas las doctrinas y prácticas de las personas quienes se
escriben. De igual modo, las denominaciones mencionadas no fueran siempre rectas en
cuanto a sus doctrinas y prácticas. Sin embargo, podemos aprender de los puntos
correctos y desechar lo demás.
Se necesita de una breve introducción para comenzar esta historia del hogar. Arturo
Pierson no es tan conocido como otros personajes de este libro. Nació en el año 1837, y
vivió en la época del gran avivamiento en Norteamérica. Sus contemporáneos fueron
hombres como Carlos Finney, D.L. Moody, Ira Sankey y Carlos Spurgeon. Aunque no es
tan conocido como estos, sus contribuciones a la iglesia de Jesucristo fueron grandes.
Era uno de los pastores más exitosos de su época, edificando sus congregaciones sobre
prédicas bíblicas y un personal cuidado pastoral.
Le he nombrado ‘Guerrero Dotado’, porque Dios le dio varias capacidades. Estas
capacidades no las escondió bajo tierra, sino que fueron reconocidas, desarrolladas y
usadas para la gloria de Dios. Las habilidades de A.T. Pierson eran multiformes. El Padre
Celestial usaba a este hijo como pastor de varias congregaciones. Podía manejar bien las
palabras como predicador y maestro. Dios le usó para escribir muchos libros con
profundidad y convicción. He mencionado varias veces su clásico libro: The New Acts of
The Apostles (El Nuevo ‘Hechos de los Apóstoles’) acerca de la obra misionera en mis
predicaciones. Nunca he leído algo igual; el poder de sus palabras es muy impactante.
Quiero reimprimirlo en el futuro, por lo menos en parte.
A.T. Pierson era un pastor misionero. Tenía una gran influencia sobre cientos de
misioneros en todas las partes del mundo.
Estos múltiples ministerios del cuerpo de Cristo no se realizaron por accidente no más.
Más bien, las semillas de las bendiciones se identificaron temprano y fueron cuidadas
para que crecieran durante muchos años. En esta Historia del Hogar, se tiene como
objetivo mirar entre los soportes que tuvo ese cuidado. Encima de todo, Dios es el
vigilante artesano, que ocupa instrumentos humanos para moldear a Sus siervos. Mi
oración es que nos entreguemos inspiradamente en las manos del Maestro, viendo Su
obra en otro vaso.

Su Herencia

Mirando la herencia de este hombre piadoso, otra vez me maravillé de cuán largo es su
linaje pío. Nosotros casi no podemos comprender una herencia que durara por 200 años.
Sí, es correcto, la herencia de Arturo se traza durante todo este tiempo. Probablemente
es más prolongada, pero vamos a empezar desde cuando los Pierson se mudaron a
Norteamérica, en al año 1639. Ocho generaciones antes de Arturo Pierson, Abraham
Pierson y dos de sus hermanos arribaron a Plymouth, Massachussets.
Parece que Abraham fue el cimiento de muchas generaciones puras y piadosas, en los
primeros días de América del Norte [por supuesto, los días de los europeos]. Era un
poderoso predicador del Colegio de la Trinidad en Cambridge, Inglaterra, en el tiempo
que él y sus hermanos partieron para el Nuevo Mundo. Era un independiente no-
conformista que buscaba la libertad para poner en práctica sus firmes convicciones, sin
la intervención de la Iglesia Anglicana. Estableció tres diferentes pueblos durante su
vida. Creo que su firme punto de vista acerca de la iglesia gobernando al Estado fue la
razón por la que fundó tres pueblos; los demás no estaban de acuerdo con sus puntos
de vista autocráticos. Era un pionero de grandes fuerzas físicas y un genuino patriarca
para cada pueblo que fundó. Su carga por las almas de los indígenas, también le hizo
distinto a los otros colonizadores, quienes estaban listos para matar a los indígenas y
arreglar cuentas.
No hay espacio en este capítulo para estudiar completamente a las siguientes
generaciones, pero voy a hacer notar que hubo hombres piadosos entre los Pierson
durante 200 años después de Abraham. Señor, ¡danos una visión de los largos efectos
al preservar una piadosa simiente en la tierra!

Sus Padres

El linaje de Arturo, en ambos padres, se puede trazar en el pasado de los poblados


fundados por el patriarca de la familia, Abraham. Este era un pequeño pueblo, que hoy
se llama Newark, Nueva Jersey. Por lo general, en la actualidad no es muy conocido (Se
ubica frente de la ciudad Nueva York.) Esteban y Sally, padres de Arturo, vivían en la
ciudad de Nueva York y asistían a una de las iglesias pastoreadas por Carlos Finney. Por
esto, los dos estaban bien arraigados en los avivamientos que ocurrían en aquellos días.
También, en esa época las denominaciones de la Reforma Protestante estaban abriendo
los ojos ante los desatendidos de los campos lejanos, que anteriormente ni se les hacía
caso. Las cuestiones sobre el avivamiento se discutían en ese entonces y las misiones
igualmente. Los asuntos de la anti-esclavitud hacían un frente, que amenazaba dividir a
la nación a través de una guerra civil. En medio de todo esto nació Arturo, el noveno de
diez hijos de la familia Pierson.
Su padre, Esteban, era un cristiano negociante, firme y muy respetado en su época. Un
hombre de principios sólidos, trabajó honestamente la contabilidad durante cuarenta
años en Nueva York. Era un hombre quieto, de pocas palabras, pero las que usó eran
conocidas como palabras sabias. Arturo se recordaba de muchas de las amonestaciones
de su padre, aun, en su propia vejez. Ese hombre fue anciano de la Iglesia Presbiteriana,
la que fundó Carlos Finney, su fe fue absorbida por todos sus hijos.
Sally, la madre de Arturo, nació en un hogar de catorce hijos. Esto le afectó a ella en
buena manera. No hay lugar para la mezquindad en un hogar de tal tamaño. No se sabe
mucho acerca de su vida antes de casarse, pero conoceremos su vida como esposa y
madre. <<Consideraba los caminos de su casa>>, (Pro. 31:27) y estaba muy ocupada con
sus diez hijos. Llena de celo en medio del avivamiento, siempre hospedaba a muchos.
Fue una madre enérgica y siempre hizo tiempo para las obras de caridad. Arturo tenía
la misma personalidad, alegre y fulgente, como su madre; además, tenía otros dones de
ella, aunque se desarrollaron más en él que ella.

Su Entrenamiento en el Hogar

Esteban y Sally creyeron y visualizaron tener un hogar cristiano con un ‘propósito’. No


era un accidente, ni una palabra añadida para parecer impresionante. Criaron a sus 10
hijos para que amaran al Señor y le sirvieran. El fuego del altar ardía mañana y tarde en
el hogar de los Pierson. ¿Está Dios tratando de enseñarnos algo? Parece ser que las
personas que estudiamos para sacar Historias del Hogar se criaban en hogares donde
tenían cultos familiares dos veces al día. Quizás pueden compararse a los sacrificios
hechos en las mañanas y tardes, de los días de la antigua ley levítica. En el hogar Pierson,
este privilegio siempre se ejecutaba. Otras cosas, sí, se perdían en este hogar atareado,
pero no los cultos familiares. El padre les enseñó a los niños el catecismo y siempre se
memorizaban versos de las Escrituras. Tales actividades trajeron indecibles bendiciones
en la vida del joven Arturo.
Su hogar era muy activo por la cantidad de hermanos y hermanas que habían para jugar
y aprender de ellos. Esta gran familia proveyó las oportunidades normales de
abnegación, las cuales pueden moldear a un niño a ser una persona que considera a los
otros. Arturo vivió sus primeros años en una época en que la nación estaba en escasez
financiera. Esto le trajo pobreza y las disciplinas necesarias para pasar tales tiempos.
Las actividades de la iglesia le influyeron profundamente, teniendo recuerdos de ellas
desde la edad de seis años. La familia Pierson se trasladó a los suburbios y Arturo fue
inscrito en la escuela dominical. Había dos clases cada domingo a las que tenía que
asistir, más el culto normal de la mañana; por esto las impresiones espirituales eran
numerosas. Cuando fue un hombre viejo, recordaba tales tiempos. Y, por eso Arturo
escribió acerca de los permanentes efectos de esos primeros años en la iglesia así:
<<Atribuyo al Dr. Patton y a los pocos años en que asistí a la Iglesia de Calle Spring, las
convicciones que han quedado conmigo hasta esta misma hora. >> También compartió
de los avivamientos, en los que siempre había conversiones sólidas y se gozó de la dieta
regular de sanas prédicas bíblicas, que se servían semana tras semana. Su primer interés
en las misiones fue sembrado en su corazón por uno de los maestros que esperaba irse
al campo de labor. Yo sé que muchos de nosotros, los padres, hemos tomado la
responsabilidad de enseñar a nuestros hijos y esto es recto; sin embargo, no olvidemos
del poder de la iglesia local. Dios, en Su sabiduría ha puesto a las dos instituciones para
ganar a la siguiente generación para su gloria y honra.

Su Entrenamiento en la Escuela

Sé que la mayoría de los que van a leer este libro creen en el enseñar a sus hijos en el
hogar [Así es en la Norteamérica actual; los cristianos conservadores ya enseñan a sus
hijos en el hogar, no en las escuelas públicas]. Por esto, algunos pueden preguntar por
qué recalco este punto. La sabiduría que veo en analizar las escuelas y a los maestros
que influyeron en la vida de Arturo, se resume en: Padres que se preocupaban acerca
de una educación cristiana y seleccionaban escuelas que hacían hincapié en Cristo y en
el carácter cristiano. Los profesores de esas escuelas eran buenos. Esos maestros
buscaban el potencial y los talentos de cada alumno y, en el proceso de enseñanza
fomentaban esos puntos sobresalientes de los estudiantes. Todos nosotros somos
profesores y queremos ser buenos en esto. Podemos aprender algo de los dedicados
maestros que moldearon la vida y ministerio de A.T. Pierson. Fíjate en los métodos que
usaban:
Estos maestros hicieron que sus alumnos leyeran el griego a la edad de doce años.
Sabemos que esto no sucede sin mucha diligencia por parte del estudiante y del
maestro. Arturo estudiaba este idioma y leía el texto bíblico en griego todos los días de
su vida estudiantil, y después.
En aquellos días, la autoridad era en la vida de las personas un honrado principio. Los
maestros guiaban a los muchachos hacia una vida feliz y próspera, bajo la autoridad.
Para esto se hizo necesario el uso de la vara, a veces; pero, en aquella época tal disciplina
se aconsejaba para forjar un buen orden. Arturo pronto encontró la bendición en esto y
agradecía a otros, a fin de bendecir y someterse a sus profesores y al director de la
escuela. Posteriormente, durante muchos años, esto les trajo grandes bendiciones a
Arturo y a sus congregaciones. Él era una autoridad mansa y benigna, guiando a través
del ejemplo en vez del dominar.
Los maestros ocupaban la técnica de memorizar y recitar para entrenar a los estudiantes
en la pronunciación de un discurso. A cada estudiante se le dio una porción de las
Escrituras o un poema para memorizar. Luego, tenían que recitarlo con claridad. Se
corregía al estudiante mientras recitaba, hasta que lo pronunciaba bien, con palabras
claras y firmes. El joven estudiante también se ejercitó a través de oportunidades de
hablar públicamente. Sabemos cuáles fueron los resultados de todo esto, ¿no? Se
desarrollaron así a los alumnos en estas áreas. Arturo era un apto maestro a la temprana
edad de trece años. Pongamos a nuestros jóvenes oportunidades para hablar
públicamente y en el futuro no tendrán temor hacerlo.
A los alumnos se les enseñaba a expresarse, escribiendo. Leyendo la historia de las
diferentes escuelas a las que asistía Arturo, se nota que cada una hizo hincapié en esto.
Arturo escribía poemas, escritos para el diario de la escuela y breves sermones a sus 9 o
10 años. Claro, les faltaba profundidad, pero lo importante es que se desarrollaban sus
dones. Muchas escuelas en el hogar faltan en desarrollar tales dones. A razón de nuestra
propia inseguridad, hacemos poco por desarrollar los dones de nuestros hijos.

Su Carácter

La sencilla definición de carácter es ‘la fuerza moral o ética’. Tal definición describe bien
a Arturo, porque tenía un firme cimiento de principios morales en su vida. Sé que mucho
de esto provino del cuidado que recibió en el hogar. No hay escrito mucho acerca de
este buen cuidado hogareño, pero es clara que se dio, evidenciado por los frutos de su
juventud. Arturo mostraba muchas señales morales fijadas a sus 8 o 9 años. Los
Proverbios correctamente dicen, <<Aun el muchacho es conocido por sus hechos, si su
conducta fuere limpia y recta. >> (Pro. 20:11) ¿Qué podemos aprender de su carácter?
Como un niñito, uno de sus favoritos pasatiempos era predicar en un cuarto con sillas
vacías o a sus hermanas.
A la edad de siete años, se hizo miembro de la Asamblea Misionera de Menores. Él era
muy activo en buscar fondos y en el hablar en las reuniones.
Desarrolló buenos hábitos de estudio, los cuales se quedaron con él todos los días de su
ministerio. Es claro este punto, al saber del hecho que podía leer griego a sus doce años.
A la edad de trece años, se fue de su hogar para continuar su educación. ¿Puedo confiar
en mi propio hijo, tanto que pueda salir del hogar para estar con otros jóvenes, a la edad
de trece años? En esa escuela se convirtió a Cristo y así tuvo muchas oportunidades para
mantenerse firme para el Señor. Sabemos cómo son los jóvenes en tales situaciones.
Fue tentado a veces, pero nunca regresó al mal.
Después de convertirse, pronto se hizo miembro de una Sociedad Metodista para crecer
y tener responsabilidad. Esto proveyó ocasiones para compartir y ministrar.
Regularmente tenía tiempos de quietud cada mañana en la escuela. Él esforzaba su fe,
leyendo la Biblia y orando. Y pronto aprendió cómo mantener una conciencia limpia.
Escogió buenos y sólidos libros para leer, de los que tenían buena alimentación basados
en la Palabra. Imagínate a tu hijo leyendo Persuasiones a la Temprana Piedad por Pike,
o El Descanso de los Santos por Baxter, a la edad de catorce años.
Estos son unos pocos ejemplos del carácter de su juventud, el cual creció y maduró, y
luego bendijo a la iglesia durante su ministerio. Llegó a ser conocido por su alta
moralidad, su habilidad para escribir y su sinceridad en sus propósitos. ¿De dónde
provinieron estas cualidades? Como autor, él fue un ejemplo para muchos de nosotros,
en la búsqueda y en el tener material original honesto. ¿Dónde empezó esto? Como
predicador, fue elocuente y descriptivo en sus palabras. ¿De dónde provino esto? ¿Llegó
todo a él sólo del Espíritu Santo? Se ve que fue preparado y desarrollado en su juventud.
Dios, a través del Espíritu Santo, obró por muchos instrumentos humanos para formar
esta vasija. Luego, tomó Dios la vasija, la llenó con su prevaleciente poder y la usó como
una vasija de honra.
Necesitamos renovar nuestra visión continuamente. Es fácil hundirse en los quehaceres
diarios, olvidando entrenar a nuestros hijos, perdiendo de vista el gran propósito.
Animémonos con el ejemplo dado por A.T. Pierson en el rumbo hacia la meta.

-Por Dennis Kenaston (traducido)


Carlos Spurgeon

Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros
hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos
soñarán sueños;
(Hechos 2:17)
Hay tiempos cuando llega una gran tragedia, y tenemos que decir, "Dios es soberano."
Todos nosotros conocemos estos tiempos, cuando no se entiende el porqué de las cosas
que Dios permite pasar. También incluye esto los eventos milagrosos que igualmente no
pueden entenderse. Dios es soberano y puede obrar cómo quiera. La vida de Carlos
Spurgeon es un ejemplo de estos milagros. Predicó su primer mensaje a la edad de 16
años, con unción y celo. Al llegar a sus 19 años, predicaba a grupos de 5000 mil,
dirigiéndolos al Señor. Quizá te estás preguntando, "¿Cómo puede ser esto?" Yo no sé;
Dios es soberano. Parece que el versículo inicial permite que los de 16 años prediquen.
Tengo que confesar, quiero que tengamos más hombres jóvenes que estén tan llenos
del Espíritu Santo que no podrían "dejar de decir lo que han visto y oído". (Hechos 4:20)
Cuando Carlos era todavía joven, vivió con sus abuelos durante casi seis años, quienes
fueron dedicados al Señor. Su abuelo fue predicador del evangelio y pastor de una
misma iglesia durante 54 años. Mientras vivía con sus abuelos, casi a sus diez años de
edad, un evento muy extraño impresionó a su corazón profundamente. Un evangelista
piadoso se alojaba en la casa por algunos días y se interesó en el hambriento niño Este
predicador Knill, conmovido por los intensos deseos de Carlos por conocer la Biblia,
brotó en una intercesora oración por el niño. Terminó la oración en una profecía,
diciendo que el niño amaría a Jesús y predicaría el evangelio en la capilla más grande del
mundo. Estas palabras proféticas trazaron el rumbo de la vida de Carlos H. Spurgeon.
Empezó a soñar sueños y ver visiones desde entonces. Su corazón se unió a las palabras
de Pablo, quien escribió de ser apartado "desde el vientre de mi madre... para que yo le
predicase entre los gentiles..." (Gálatas 1:15-16)

ANTEPASADOS PÍOS

Dios puede hacer cualquier buena cosa para quién él quiera usar. Pero es digno de notar
cuantas veces saca Dios a un siervo especial de la descendencia de un linaje piadoso.
Spurgeon (como es llamado y conocido en el inglés) es un ejemplo de eso. Había una
historia de 200 años de piadoso linaje antes de su vida. En Holanda, 200 años antes, sus
antepasados por la fe fueron encarcelados. Aquellos días fueron tiempos en los que se
criaron varias generaciones pías, una tras otra, quienes seguían al Señor de todo
corazón. Por fin, sus antepasados partieron de Holanda con deseos de encontrar un
lugar donde vivir y adorar a Dios, según sus conciencias y se fueron a Inglaterra, donde
sí había libertad. En esta libertad, estuvieron manifiestas las sólidas convicciones
cristianas y la dedicación a Dios; que embellecían el testimonio de la familia hasta los
días de su famoso hijo, Carlos.

LA CASA DEL ABUELO- UNA ESCUELA ESPECIAL

Mientras es fácil ver la aprobación divina de esta escogida vasija desde los días de su
niñez, a la vez es cierto que había influencias humanas en su formación y moldeo. Carlos
fue uno de los 16 hijos, nacido en un hogar pobre y humilde, igual que nuestro Señor
Jesús. Quizá la pobreza fue la razón de su crianza en el hogar de sus abuelos durante los
seis años. Sus padres eran pobres y no podían satisfacer sus necesidades de él.
Cualesquiera que fueran las razones humanas, Dios tuvo su propia razón para poner a
Carlos bajo el cuidado de este anciano predicador sabio. Aprendió la Biblia del abuelo,
quien le enseñó a Carlos fielmente a cada mañana y a cada tarde. Aprendió a orar de su
abuela, quien se sentaba al lado del fuego, en su silla mecedora, orando varias horas
diariamente. Además, aprendió las lecciones escolares de "Tía Anita", quien fielmente
le enseñó en el hogar durante los seis años de su estancia con sus abuelos. El Señor le
ordenó una mezcla hermosa de piedad a Carlos: la firmeza y el carácter de un defensor
de la fe; el gracioso amor y el tierno cuidado de una abuela del tipo de la mencionada
en Proverbios 31; y la ordenada disciplina de una tía inteligente. Esto se sumó a una
escuela especial, para el niño que tenía un llamado santo en su vida. Miremos unos
puntos señalados en su educación.
La Sala de Estudio del Abuelo. El Padre Celestial tenía buenos planes para esta sala.
Carlos invertía muchas horas allí, leyendo varios comentarios y libros teológicos. Esto
trajo muchas preguntas a su mente inquisitiva, a las cuales el abuelo estaba listo para
dar respuestas. Imagínate de la instrucción espontánea que aconteció durante estos
años de desarrollo del niño.
La Finca. Los quehaceres diarios del niñito, le formaron el carácter, el cual duró todos
los días de su ministerio público. Tenía que ordeñar mañana y tarde, diariamente;
además, había otras responsabilidades que demandaban que él cesara a su propia
voluntad continuamente. Esto fue una escuela muy apreciada, que no se puede comprar
con dinero.
Los Visitantes. Con los visitantes vinieron visiones al corazón del niño, mientras estaba
sentado escuchándoles charlar. Predicadores, misioneros y jóvenes estudiantes del
ministerio, le dieron mucho en qué meditar. Como padres sabios, debemos proveer de
tales oportunidades inspiradoras de intercambio espiritual a nuestros hijos. Si
prodigamos la honra debida a los piadosos hermanos, nuestros hijos van a escucharles
con reverencia.
Leyendo La Biblia Con El Abuelo. Carlos fue muy privilegiado al tener la responsabilidad
de leer diariamente la Biblia en voz alta. Cada mañana y cada tarde, durante seis
preciosos años, fue el responsable de esta tarea. Esto le enseñó a leer las sagradas
páginas con vitalidad y reverencia. También, tuvo la libertad de preguntar al abuelo
sobre cualquier asunto del versículo del día. Al terminar, el abuelo expuso los versos
leídos.
El Refinado Carácter de los Ancianos. ¿Cuántos de nosotros, los padres de hoy,
anhelamos dar a nuestros hijos un ejemplo más refinado y maduro? Spurgeon tuvo el
amoroso cuidado, como el de un padre, junto con una piedad que vino del andar con
Dios por largos años. Y, el ejemplo de la abuela fue igualmente claro y recto. Esto me
desafía en gran manera, al reflexionar sobre mis propios hijos. Tengo que dejarles un
ejemplo maduro para seguir. "Cuál el cuervo, tal su huevo"; así es en toda la creación de
Dios. De la misma manera, la piedad pasa de una generación a otra a través de las
palabras y ejemplos.
La Chimenea. Una sana imaginación es una parte importante en el desarrollo y
enseñanza de un niño. Dios ocupa varios canales y vías para estimular el pensar
imaginativo y libre. De su estancia con sus abuelos, tres lugares especiales se plasmaron
en la memoria de Spurgeon. La quebradita murmurante, el jardín de oración del abuelo
y sobre todo, la chimenea, con todos reunidos a su alrededor en las noches frías. Parece
que las lenguas bailantes de las llamas, provocaron la imaginación de Spurgeon noche
tras noche. Se refirió con frecuencia a ese fuego durante los largos años de su ministerio.
La Vida Organizada de la tía Ana. Mucho de ella está escrito en las biografías acerca de
la influencia del abuelo de Spurgeon sobre su nieto, y esto es justo. Indudablemente él
fue un instrumento en las manos de Dios para moldear al "Príncipe de los Predicadores",
cómo se le llama a Carlos. Sin embargo, la tía Ana, según lo que parece, contribuyó lo
equivalente, o aún más, de la influencia positiva a Carlos, pues ella fue su guía en los
pequeños diarios asuntos de su niñez. Una mente apta y una vida ordenada fueron sus
características prominentes. El joven Carlos aprovechó todo esto. Entremezclado con los
tiempos de paseo en los campos y las meditaciones sobre la creación, tuvo una vida
estructurada, puesta por la querida tía. La seguridad y la estabilidad de la vida
estructurada resultan en una cosecha tan abundante en nuestros hijos, que es difícil
medirse.
Un Dibujo Santo. Había un dibujo especial colgado en la chimenea de la casa de los
abuelos. Y, este tocó a Carlos profundamente todos los días de su vida. "Un dibujo vale
mil palabras" se dice, y así este dibujo de David y Goliat influyó a Spurgeon,
abundantemente. En sus meditaciones cada tarde, Carlos a cuántos gigantes mató; y
después, en su vida ministerial, muchos más de los gigantes espirituales cayeron a sus
pies, vencidos por la fe. Ten cuidado de los dibujos y cuadros que pongas a la vista de
tus hijos. Ellos se alimentan de su mensaje. Spurgeon se refirió a ese dibujo
frecuentemente en sus sermones, durante cuarenta años. ¿Es un dibujo, un dibujo nada
más? ¡No! Porque un dibujo pregona un mensaje y nuestros hijos lo escuchan a menudo.
La Soledad Sagrada. ¿Has estado en la presencia de un hombre pío mientras tal medita
intensivamente? Hay un sagrado silencio allí que es poderoso. La plena presencia de
Dios se siente mientras el hombre piadoso medita u ora. Carlos se gozó de esto muchas
veces. Al principio, fue un chico bullicioso que no se daba cuenta de lo que pasaba. Con
todo, al pasar el tiempo, se rindió al silencio y llegó a ser un recipiente de sus glorias. Así
pasó muchas veces, cuando el abuelo tuvo que cuidar a su nieto, mientras las mujeres
habían salido de la casa. ¡Dios nos ayude a los padres para proveer de tal silencio
venerable en nuestros hijitos!

LA VIDA EN EL HOGAR DE LOS PADRES

Aunque fue impresionante la enseñanza en la casa del abuelo, Carlos luego cambió a
otra enseñanza igualmente influencial. Se mudó de un hogar quieto y meditabundo a
uno muy activo, lleno de hermanos y hermanas. ¡Oh, la multiforme sabiduría de Dios!
(Gálatas 3:10) ¡Cuán bellamente dirige la vida de sus hijos! En la casa de los padres,
Spurgeon encontró la pobreza otra vez y la realidad de la vida diaria. Y, también, buenas
oportunidades para compartir, porque entre los necesitados es menester compartir. La
mezcla de los dos hogares fue perfecta en prepararle para su futuro ministerio. Dos
cosas hicieron que Spurgeon fuera uno de los más influénciales hombres de su época.
Primero, amaba a Dios con todo su corazón (aprendido en la vida quieta y meditativa
del abuelo), y segundo, vivía para el bien de otros con toda su capacidad (aprendido en
la vida activa y dadivosa del hogar de sus padres). Los días de su provechoso ministerio
fueron una mezcla hermosa de los dos primeros mandamientos- Ama a Dios y ama a tu
prójimo. Podemos ver a Dios adiestrando a su siervo en los dos, muy diferentes, hogares
piadosos. Como padres, podemos cosechar de los dos ejemplos. A veces, podemos
pensar que el tener muchos hijos es una molestia en el entrenamiento de ellos.
Debemos resistir la tentación del pensar así, y contar las experiencias diarias como
oportunidades para enseñarles. Si nuestros hijos llegan a ser poderosos en la tierra,
como es prometido en Salmo 112:2, es por la razón de que han aprendido a vivir para el
bien de otros.

UNOS POCOS LIBROS PODEROSOS

Al estudiar los hogares de los hombres píos, siempre veo la influencia de los libros. El
leer no es una cosa insignificante en el entrenamiento de la siguiente generación. "Los
que leen guían" se dice, pero ¿Qué clase de lectores y guías tendremos? Si permitimos
a nuestros hijos leer cualquier clase de libros vanidosos, ¿Qué tipo de líderes vamos a
producir? No faltan libros hoy. Sin embargo, sí, faltan libros sanos y edificantes que guíen
bien las mentes de nuestros jóvenes. El padre de Carlos proveyó los mejores libros a sus
hijos. A pesar de que fue un hombre pobre, puso mucha prioridad a los buenos libros
para sus hijos. El Progreso del Peregrino, por Juan Bunyan, fue un constante compañero
de Carlos por toda su vida, y cada año lo leyó completamente. Su padre compró libros
acerca de los mártires y publicaciones sencillas sobre evangelismo. Está escrito de
Carlos, que se sentó con los ancianos, discutiendo sobre teología, a la edad de 12 años,
igual que Jesús, quien sorprendió a los maestros de su era con su conocimiento sobre
las cosas espirituales. Los padres de los dos, los de Jesús y los de Carlos, guardaron del
mal a las preciosas mentes puras de sus hijos. Debemos notar que hay una grave
necesidad de purificar las libreras en muchos hogares cristianos de hoy día.

EL PADRE Y LA MADRE

Fácilmente se nota cómo Dios usó el ideal hogar del abuelo para entrenar y moldear a
su siervo Carlos. Pero, también Dios usa los hogares un poco menos ideales. Estoy
agradecido por esto, ya que la mayoría de nuestros hogares no son tan ideales. El papá
de Carlos trabajaba todo el día y servía como ministro por las noches y los fines de
semana. Algunos de nosotros estamos en la misma situación y sabemos que esto no es
fácil cumplir. No tenía suficiente tiempo para la familia. (¡Gloria a Dios por su fiel esposa,
que lo comprendía bien!) A pesar de que Juan Spurgeon estaba muy ocupado
proveyendo para su gran familia, siempre realizaba los cultos familiares, mañana y tarde,
cada día. Fue amado y reverenciado por todos sus hijos. Siempre anhelaban su regreso
del trabajo, reuniéndose con anticipación para escuchar los sucesos del día y de su
ministerio.
La madre fue un modelo santo en el hogar de los Spurgeon. Llevaba en oración a sus
hijos ante el Señor, continuamente. A razón de la vida muy ocupada que tenía su marido,
ella tuvo que llevar la carga de la crianza de los hijos más de lo normal. Estoy seguro que
hubo tentaciones de responder con amargura y pensar que su esposo debiera estar más
en la casa. Pero las venció, sabiendo que rendirse a tales tentaciones traería el desastre
al hogar. En lugar de esto, se puso a sí misma esa tarea y en recompensa recibió la
alabanza y el respeto de todos sus hijos. El ejemplo de la vida de esta mujer pía guió a la
familia hacia el camino de la santidad. Se sentaron a sus pies, miraron su ejemplo, y
luego, se levantaron para seguir en pos de ella.

ENTRENAMIENTO PARA EL MINISTERIO EN EL HOGAR

Este último punto es un golpe para muchos de los predicadores de hoy en día, quienes
estudiaron en un seminario para ejercer el ministerio. Spurgeon no asistió a un Colegio
Bíblico para prepararse para la obra de predicar el evangelio. Pero, mirando el pasado
de su vida, es obvio que se preparó bien para esto. No obstante, su preparación no fue
la común. Fue aderezado en el hogar. Su padre, su abuelo y el Padre Celestial
colaboraron en esto. ¿Es una buena mezcla, verdad? Dios, en su providencia, no
permitió que Carlos Spurgeon asistiera a un seminario. Al reconocer el llamado de Dios
en su vida, había algunos que le aconsejaron que buscara entrenamiento formal. Pero,
al orar sobre esto, Carlos no se sentía en paz y empezó a dudar que fuera realmente el
llamado de Dios, que él entrara al ministerio. Luego, buscó a Dios más intensamente y
una vez que iba orando y meditando mientras caminaba, él le reveló claramente algo.
Spurgeon dijo después, "Fue como que si Dios me hubiera hablado en voz alta "No
entres en el Colegio Bíblico, confía en mí."" Esto era lo que necesitaba. Lo recibió y nunca
miró hacia atrás. Comenzó, entonces, uno de los ministerios de más envergadura de esa
época: sin preparación en un seminario. Spurgeon tenía al Espíritu Santo y a la Santa
Palabra en su corazón. Parece que no necesitaba más.
Vivimos en una época cuando puede ser peligroso entrar a algunos seminarios. Hay
muchas cosas bonitas en muchos de ellos, pero también hay algunos que tienen
influencias para "desaprender" después. Me gusta más el tipo de enseñanza que
Spurgeon recibió. Hay que recordar que la iglesia primitiva no tenía seminarios
teológicos. Ellos tuvieron a Cristo adentro de sí y no necesitaban más que esto. No
hemos alcanzado a la eficacia de ellos en 2000 años. ¡Señor, guíanos a "las sendas
antiguas, cuál sea el buen camino". (Jeremías 6:16)

Amy Carmichael

La Vida Hogareña de Amy Carmichael de Dohnavur


En Isaías 44:3-4 tenemos una promesa hermosa que me siento fue dada en el contexto
del avivamiento. ¿Puedo ser tan osado pidiendo a ustedes leer esos dos versos
mencionados anteriormente en voz alta? Piensa en tus hijos mientras los lees. <<Porque
yo derramé aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mí espíritu derramé
sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos; y brotarán entre hierba, como
sauces junto a las riberas de las aguas. >>
Primeramente, tiene que ser una sed de Dios en nuestra vida personal. Muchas veces
ésta nos llega en medio de una tierra polvorosa y seca. De este anhelo profundo y
personal está la promesa de derramar de su Espíritu sobre el alma sedienta. También,
se extiende la promesa hasta incluirse la tierra polvorosa y seca de rededor. En este
hermoso contexto del avivamiento, Dios promete derramar agua a los hijos de las
personas sedientas. Quizás, no es correcto llamar este derramamiento una promesa,
porque de hecho es la superabundancia natural que fluye del hombre avivado. Cuando
Dios llena, llena sobreabundantemente. Los hijos aprovechan de la bendición de los
padres.
En estos versos, Dios explica cómo esta bendición afectará a estas generaciones
benditas. Espiritualmente, prosperarán. Crecerán como sauces plantados juntos a un
río.
EL PAPÁ Y LA MAMÁ DE AMY

Guillermo y Catalina se casaron cerca del año 1865. Los dos tenían el privilegio de ser
hijos de hogares piadosos. Se casaron en la Iglesia Presbiteriana de Irlanda. El fuego del
avivamiento en 1859 trajo alientos nuevos del Espíritu Santo a las vidas de ellos. Uno
nunca puede ser el mismo después de estar en medio de una visitación del Espíritu
Santo. Cuando Dios se manifiesta y se escucha su voz claramente, son como los días en
los cielos, estando en la tierra. Miles de almas entraron en el reino de Dios, y los padres
de Amy estaban en medio de todo esto. El fuego del avivamiento también trajo vida
nueva y libertad a las reuniones formales de la Iglesia Presbiteriana de Irlanda.
Igualmente, el nuevo predicador estaba en medio del avivamiento. Todas estas
circunstancias fueron ordenadas por Dios, obrando juntos para proveer muchas
corrientes de aguas, para que la joven Amy creciera bien en medio de ellos.

La familia de Guillermo, y también la de Catalina, se pueden caracterizar por sus


generaciones pasadas. Se encuentran señales de piedad y consagración en ambos
linajes. Guillermo fue conocido por todos en su pueblecito de Millisle por su honestidad,
integridad, misericordia, y su corazón dispuesto a compartir. Quizás es difícil imaginarse
que una familia se quedara en un mismo lugar por cien años, pero así fue con los
Carmichael. El papá de Amy fue un molinero- moliendo trigo u otros granos elaborando
harina como hicieron sus antepasados durante cien años. Había un cimiento piadoso
bajo ambos linajes de los padres de Amy. Fueron a las reuniones los domingos,
guardaban como santo el día del Señor, y otros principios fueron guardados igualmente.
Y, luego vino el avivamiento. Todos y todo estuvieron levantados en nuevas alturas de
amor y dedicación. ¡Gloria a Dios por estos tiempos vivificantes y refrescantes de la
presencia de Dios! Aunque era pequeño el pueblecito, y se puede decir que la iglesia fue
muy insignificante, habían reuniones semanales que animaban más el alma hacia Dios a
causa del avivamiento: clases bíblicas entre semana, reuniones evangelísticas los
domingos por la tarde, y la reunión de todos los domingos por la mañana se llenaban de
vida; y pocos faltaban de asistentes.

EL LADO PRÁCTICO DEL AVIVAMIENTO


El poder de la sana enseñanza.

El papá de Amy fue un hombre de La Palabra. Cada día toda la familia era llamada a un
tiempo de adoración a través del repique de una campana. Guillermo se sentó con una
Biblia abierta en sus manos, leyéndola y explicándola. Estos ejercicios son los que
moldean la mente y el corazón de un niño. Cuando están pequeños, sus mentes están
claras y abiertas; y el memorizar ocurre casi inconsciente para ellos. El Catecismo Corto
se usó con consistencia en el hogar, pues Guillermo procuraba que la familia estuviera
sana en cuanto a las doctrinas de su iglesia. Al estudiar estos santos del pasado, me toca
una y otra vez cómo el papá entendió bien su responsabilidad de guiar a su familia con
la Palabra. Hoy en día, temo que hayamos dado este trabajo al predicador; y esto se da
solamente una o dos veces a la semana. Al padre de Amy también le gustaban los
sermones escritos de Carlos Spurgeon. En aquel tiempo, se publicaron cada semana.
Guillermo llevaba a su familia de paseo los domingos por las tardes, los sentó bajo un
árbol sombroso, y les leyó el nuevo sermón a ellos.

El poder de la firme disciplina.

Nadie tuvo que interpretar lo que quiso el papá, ni dónde estuvieron las líneas en el
hogar de los Carmichael. Blanco fue blanco; negro fue negro. Había pocos tiempos
cuando hubo áreas grises. Muchos de los de hoy sienten que esto es demasiado estricto
y se probará contraproducente. En cambio, vemos que esto trajo una sensación de amor
y seguridad en la vida de este hogar. Lo que dijo el padre o la madre siempre fue
respaldado con castigo si se desobedeció. Se usaron cinco formas de correcciones,
dependientes a la profundidad de la falta.

--Parase en la esquina del cuarto, ante la pared.


--Perder el privilegio de ir afuera y jugar.
--Recibir castigo con la vara.
--Recibir golpecitos en la mano con una regla de madera.
--Beber algo con sabor muy feo.

En todas estas correcciones, se enseñó al niño a recibir el castigo con respeto, y dar
gracias por el después. Al estudiar esta área de la enseñanza a los niños, parece que
Catalina se puso en el trabajo de corregir a los niños también. El papá se iba al molino
cada mañana y regresaba hasta la noche.

El poder del amor de una madre.

Siempre nos trae gozo el ver un hogar bien balanceado, en el cual el padre y la madre se
ocupan en criar a los hijos. El hogar de los Carmichael fue así. Esta madre irlandesa tuvo
un corazón ocupado en criar una simiente piadosa para el Señor. Llena de un amor tierno
y de una firmeza es cómo describirla. No dejó de hacer lo correcto en sus hijos. Si
necesitaban castigos con la vara, se los dio inmediatamente. Si necesitaban beber la
bebida de sabor feo, les hizo tomarlo. Me gusta esta firmeza. Se necesitan madres así
hoy. Está bien que para estar firme se tenga una cara cejijunta a veces. Establecerá su
autoridad.
Por otra parte, esta madre irlandesa fue una madre tierna y amante. Se sentó con los
niñitos y les explicó cosas difíciles cuando ellos estaban pequeños. Les cantaba todo el
día, poniéndoles memorias que quedaron en ellos toda la vida. Catalina inspiró a Amy a
orar con fe a sus tres años de edad, que Dios cambiara el color de sus ojos cafés. Fue
esta mamá amada quien sentaba muchas veces a sus niños en su rodilla, diciéndoles y
mostrándoles que Jesús les amaba. ¡Oh, las impresiones de la niñez, puestas por el amor
de la mamá! Es difícil medir este tipo de influencia.

El poder de la escuela en el hogar.

La historia no nos dice el porqué de enseñar a los niños en el hogar. Parece que fue muy
común en aquellos días. Aunque no vemos el porqué, muy claros brillan los buenos
resultados de esto en la vida de Amy. Fue enseñada por su madre y una colaboradora;
una joven que se quedaba en el hogar para enseñar a los niños. Una de estas profesoras
impresionó profundamente a los niños. Se llamaba Elenora Milne. Fue como una
hermana mayor en el hogar, y todos le amaron. Era una joven muy espiritual, llenó a los
niños con muchas historias de misioneros y mártires. Los niños prestaron mucha
atención mientras ella contaba de la India y las muchas necesidades en aquel país. La
poesía, la historia, y la geografía se vivificaron en los niños mientras escuchaban a esta
profesora, andando con ellos a la orilla del mar, contándoles historias.

El papá y la mamá participaron mucho en la escuela en el hogar. Guillermo anduvo con


los niños por "paseos de descubrimiento", en que los niños aprendieron de la naturaleza
y la ciencia, ¡Cuánto esperaban los niños tales tiempos! Se compraron libros; todos los
que pudieran (por supuesto, solamente de bueno contenido) en aquellos días. Los niños
leyeron, y también otros les leyeron a ellos. Se compraron juguetes; los que fueron una
ayuda y prácticos para los niños. Los juguetes más estimados para Amy fueron los de la
creación de Dios- animales para criar y cuidar. El papá les compró un microscopio para
poder ver más de la creación y el orden alrededor. Los padres trataban de llenar a los
niños con todo que fue bueno, hermoso, y recto. A la vez, trataban de cuidarles de todo
que no fue bueno, hermoso, o recto.
El poder de ejercicios piadosos.

Al estudiar las historias de cómo Dios moldea a Sus siervos, aun antes de ser convertidos,
estoy maravillado de Sus providencias. Fijémonos en unas de ellas.
--Fue destinada Amy a cumplir un llamamiento de servir a los pobres en la India. Su
mamá no sabía nada de esto. Sin embargo, Dios moldeaba a Amy por medio de las
manos de su madre; sin saberlo ella. Amy tuvo memorias, de cuando era una joven, de
costumbre regular sobre el hecho de regalar comida a los pobres. Su mamá cocinó una
sopa para los ancianos y los pobres. Amy y su hermano tuvieron la oportunidad de llevar
esta sopa al pueblecito y regalarla a los necesitados. ¿Sería coincidencia que en el futuro
Amy serviría así en la India? ¡No creo!
--Amy fue la mayor de siete hijos. Por esto, tuvo que cuidar a sus hermanos menores
cuando se enfermaran. Se desarrollaron habilidades en ella de cuidar y consolar con
mansedumbre. Tan buena era ella que los enfermos muchas veces quisieron que ella les
cuidara en sus enfermedades. A sus 17 años, su querido papá falleció inesperadamente
después de unas pérdidas financieras. La familia estuvo en la pobreza, y Amy llegó a ser
como una segunda madre a los menores. ¿Otra coincidencia? No creo. Dios moldeaba
una vasija. Hay que ayudar a nuestros hijos a ver como Dios ve.
--A sus 12 años, su papá se mudó a Belfast, Irlanda para negociar. Él fue un hombre muy
piadoso e influyente. Muchos predicadores y líderes de iglesias visitaban su hogar.
¿Quién se sentó y escuchó a estos hombres charlar de doctrinas, de almas, de los hechos
de los misioneros, y del edificar el reino de Dios?
--A sus 17 años, empezó Amy a juntar a los niños de la ciudad los domingos por las tardes
para enseñarles de la Biblia. Su corazón se alargó a los pobres. Empezó a formar una
asociación que se llamó "La Vela de la Mañana". Todos los que quisieron ser parte de
ésta tuvieron que estar dispuestos a levantarse temprano cada día para estudiar la Biblia
y orar. Luego, los sábados se reunían y compartían lo que habían aprendido, o
confesaban sus fallas de la semana. También empezó una clase semanal para las niñas
trabajadoras de la ciudad. Éstas eran trabajadoras jóvenes de las fábricas. El alma de
Amy estuvo cargada en cuanto a la pureza y de las almas de estas jóvenes, y trabajaba
ella a salvarles de la ruina y la destrucción. Creció la clase hasta incluir 500 niñas.
¿Qué quiere decir todo esto a nosotros? Dios usó todo esto para hacerle de Amy una
sierva especial. Amy no lo sabía en el principio. Tampoco sus padres lo entendieron. Lo
que quiero notar es sencillo. Todavía Dios está moldeando a sus siervos de la misma
manera. Ahora tenemos unos de estos siervos en nuestros hogares, bajo nuestra
custodia.
Estemos atentos, y no demasiado preocupados cuando vengan las oportunidades para
enseñar a nuestros hijos sobre las experiencias de la vida. Algunos preocupan
demasiado por los jóvenes que obran en las ciudades donde viven los pecadores. Estas
escenas lamentables y miserables fueron las cosas que pusieron carga en el corazón de
Amy por las almas perdidas. ¿Qué habría pasado si nunca hubiera visto estas escenas
feas?

UNA VIDA COMO LA DE JESÚS

¿Cuál fue el resultado de estos refrescantes ríos de avivamiento que fluyeron en medio
del hogar donde se crecía Amy durante su niñez? ¿Qué tipo de sauce creció en el hogar
de los Carmichael? ¡Un hermoso! De hecho fue un <<árbol plantado junto a corrientes
de aguas que da su fruto en tiempo, y su hoja no cae, y todo lo que hace prosperará>>
(Sal. 1:3) Amy sirvió a su amado Jesús en Irlanda hasta sus 27 años. Luego fue a Japón
durante 4 años, sirviendo como misionera y aprendiendo en la escuela de Cristo. A sus
31 años fue a la India, donde empezó la obra más conocida de su vida. Nunca volvió a
Irlanda. Murió en la India a sus 84 años.
¿Cómo podemos medir sus frutos? Una casa de huérfanos para las niñas prostituidas en
los templos paganos. También iglesias, predicadores jóvenes, una vida escondida de
oración durante los últimos 20 años de su vida (por último padeció una enfermedad sin
poder hacer en ese tiempo mucho trabajo material), y los libros escritos por ella (hay
varios). Muchos siguen bebiendo de los ríos de agua viva que fluyeron de su vida. Padres
amados, ahora nos toca criar vasijas para el Señor. Estemos sedientos de esta agua de
vida, y que estemos igualmente llenos hasta rebosar. Paguemos el precio que deja fluir
estas aguas en medio de nuestros hogares. Confiemos a Dios por los árboles plantados
juntos a las corrientes de agua.

Por Dennis Kenaston (traducido)


Catalina Booth

Ésta es una mirada a la niñez de Catalina Booth, y cómo influyó su mamá en Catalina. El
esposo de Catalina, se llamaba Guillermo, fue el que empezó las iglesias que se llaman
"El Ejército de la Salvación" a fines del siglo XVIII. Es muy interesante estudiar este
movimiento, pero por ahora vamos estudiar sobre el hogar y la niñez de Catalina nada
más. Sin duda, nuestros padres influyen en gran manera; para lo mejor, o para peor.

La Mamá de Catalina

Estoy agradecido que no es perfecta la herencia de cada hogar, porque esto permite que
Usted y yo podamos alcanzar la meta. Aun con todos nuestros fracasos, Dios puede
levantar una cosecha piadosa de nuestros deseos sinceros y obediencia firme. Así fue la
vida de Catalina. No todo era bueno en su hogar. Su madre, la Señorita Milward, antes
de casarse fue una miembro fiel de la Iglesia Anglicana. Aunque tuvo buena moralidad,
era religiosamente perdida. Como la mayoría de gente en esta condición, no daba
cuenta de su condición peligrosa. En medio de su ciega vida, Dios, Quien es rico en
misericordia, le tocó para que abriera sus ojos espirituales.
Había un joven en su vida quien pidió su mano en matrimonio. Todo parecía bien en su
noviazgo, y el día de la boda fue planificado. Pero un día antes de aquel día tan especial,
un informe le llegó, acerca de su novio, el cual reveló con certeza que era infiel y
mentiroso. Como era una joven de principios, paró los planes de la boda. Esto a él le
trajo desesperanza, lo mismo le trajo a ella; pero la mamá de Catalina no quiso
comprometerse. Todo esto colocó a Catalina en una cama de aflicción durante seis
semanas. Esto es un buen ejemplo de cómo trabajan juntos el espíritu, el alma y el
cuerpo de una persona.
Por medio de esta tragedia emocional y física, se cayó ella bajo la convicción del pecado.
Antes era moral y espiritualmente ciega, pero ahora se vio a sí misma pobre y vil. Había
en el pueblecito donde vivía una de esas iglesias nuevas y "fanáticas" (como muchos de
esa época las llamaban): los metodistas. Las noticias llegaron a la Señorita Milward que
muchos recibieron el perdón de sus pecados, y su corazón anhelaba tanto para asistir a
las reuniones de ellos. No podía levantarse de su cama, y pidió a su papá permitir al
ministro de los metodistas que viniera a visitarla. Dios había preparado el camino
anteriormente, y después de su visita ella creyó a Dios por el perdón de sus pecados,
por medio de la sangre de Jesucristo. Mientras Dios sanaba su alma enferma, su cuerpo
se sanó a la vez, casi inmediatamente. Se levantó de su cama, se vistió y entró otra vez
en la vida de su hogar.
Desde aquel momento, la mamá de Catalina cambió totalmente, y nunca volvió a sus
hábitos mundanos y religiosos. La salvación la penetró hasta cada pedacito de su ser.
Produjo un cambio en cada parte de su vida. Dejó atrás todas las diversiones mundanas.
No más naipe, no más los bailes y no más los teatros: para el resto de su vida. Cambió la
manera de vestirse inmediatamente. Su velo (casi todas las mujeres cristianas de todas
las denominaciones usaban velos en aquellos días, en acuerdo de 1 Corintio 11) se
despojó de los adornos e hizo como las hermanas metodistas de aquellos días. Sus
cabellos rizados fueron arreglados de una manera que no atrajera la atención, y rompió
con tijeras sus vestidos indecentes. Igualmente cortó el encaje y los otros adornos de su
demás ropa (en acuerdo con 1 Pedro 3.3 y 1 Timoteo 2.9). Se puso a trabajar para
agradecer a Dios en todo, y con gozo se juntó con los metodistas de aquellos días. (Los
metodistas de aquellos días fueron muy diferentes de los de hoy. Vivían vidas más
separadas del mundo y fueron despreciados por muchos por esto). Así era la madre de
Catalina, y por esto no es sorpresa que un dedicado predicador de los metodistas vino
no mucho tiempo después al padre de la Señorita Milward para pedir su mano en
matrimonio.

El Papá de Catalina

Juan Mumford fue un predicador ambulante muy conocido en aquellos días. Ganó
muchas almas para el reino de Dios y trabajaba duro para él. Al principio, uno de los
padres (un miembro de la Iglesia Anglicana) no quiso dar su bendición al matrimonio de
Juan y su novia, pero al fin la recibieron. Cinco hijos les nacieron después, de los cuales
Catalina fue la única mujer. Tres de los hombres se murieron cuando eran bebés; esto
era común aun en la Inglaterra de aquella época.
Después de esto no hay mucho escrito acerca de Juan. Desapareció de los registros. En
los primeros días de su matrimonio sintió la llamada de Dios para predicar y servir. Con
todo, él resistió esta llamada por seguir los deseos de ganar el dinero. Poco a poco su
celo se enfrió, y por fin puso completamente a un lado el predicar y, después, su
testimonio de tener la salvación. Juan antes promovía fuertemente la causa de la
templanza en cuanto del alcohol, oponiéndose a cualquier tipo de bebidas alcohólicas.
Con el enfriarse de su vida espiritual, a su mente le pareció lícito el tomar un poquito de
vino para calmarse los nervios después de un duro día de trabajo en su negocio.
Después, algo más fuerte se necesitaba; y la mamá y la hija miraban con pena a Juan
perdiéndose todo poder contra el demonio del tomar.
Al leer y estudiar esta historia para escribirla causa mucha pena a mi alma. Se alejó Juan
de una vida y ministerio poderoso para ganar un poco de dinero y lo que éste pudiera
comprar. Aunque esto es una tragedia sin duda, miremos otra vez a estas circunstancias.
Al parecer este padre nunca abandonó su hogar (esto es, no abandonó a su familia), sino
que seguía más o menos como un papá poco funcional. Pienso que podemos ganar
ánimo en esto. La mamá de Catalina crió a los hijos por su propia (esto es, sin la ayuda
de su marido), en condiciones más peores de las que podemos imaginarnos. ¡Qué
podemos obtener! Juan no peleaba contra lo que hizo la mamá; pero es claro que no
hizo su parte. ¡Qué podemos obtener en situaciones difíciles! No te desmayes si tu hogar
no es lo que debe ser. Levántate en el espíritu de Caleb diciendo, << ¡Quiero ese
monte!>> (Josué 14:12- Aquel monte era el monte donde estaban las ciudades
fortificadas de los gigantes)

Los Años Primeros de Disciplina y Educación

Ver la flor mientras que todavía un retoño es el secreto del visionario. Ver un árbol alto
y grande cuando se tiene solamente un arbolito de un metro de altura es lo que mueve
al hacer, en el cuidar y en las horas de enseñar. La mamá de Catalina vio la semilla de
una sierva dedicada de Dios en su pequeña hija, y empezó temprano a fertilizarla con
cuidado. Las dos, mamá e hija, llegaron a ser muy amigas mientras que la dedicación de
la madre se pasó a la hija. La madre de Catalina fue muy estricta, pero a la vez llena de
ternura y compasión. Al compararse las historias de los hogares de este estudio, se ha
aclarado que esta combinación de estructura mezclada con ternura y compasión tiene
los mejores resultados en los niños. Había reglas a obedecer, y lo bueno y lo malo fueron
definidos a una edad temprana. Este método, guiado por un corazón tierno, produjo una
conciencia sensitiva, la cual es un regalo precioso a cualquier niño. Había muchas
confesiones con lágrimas y oraciones antes de acostarse en la cama por la noche; la hija
estaba derramando su corazón a su mamá.
En este hogar, la Biblia fue el Libro Supremo de sabiduría y enseñanza. Fue leído y
explicado a los niños en sus respectivos niveles desde el principio de su entendimiento.
Fue el libro de texto principal para aprender a leer, y también la razón principal para
aprender a leer. Catalina tenía cientos de recuerdos de estar en pie al lado de su mamá
escuchando, leyendo o recitando de este Libro. Antes de llegar a sus 12 años, había leído
por completo la Biblia entera ocho veces. No nos admira entonces que en los años
posteriores Catalina sorprendió a muchos con su entendimiento sobre La Palabra de
Dios. No se necesitaba una escuela bíblica porque su vida entera como niña, su hogar,
fue un seminario lleno de revelaciones santas.
Catalina fue un "árbol plantado junto de corrientes de aguas". (Sal. 1.3) Su mamá nunca
perdió el celo de su entrada al reino de Dios. De hecho, parece que el más que su marido
Juan enfriaba y buscaba otras cosas, igualmente crecía el celo de ella. Esto pasó para
suplir la falta que tenía el hogar al perder al papá en el alcohol. Este amor y fervor, con
la Biblia en el primer lugar, creó un ambiente para el Espíritu en el hogar. Como dice la
Biblia en 1 Corintios 7.14, la madre creyente santifica a los hijos, aunque el padre no es
creyente. Catalina dio este testimonio en su años postreros, <<No puedo recordarme de
un solo tiempo en mi vida cuando no tenía yo deseos intensos para Dios. >>
Eran los años de la década de 1830 en Inglaterra y la gente migraba a las ciudades en
gran número. Los niños jugaban en las calles, y no fue buena la influencia de ellos a los
otros niños, los cuales tuvieron padres con metas altas. La mamá de Catalina fue una de
las pocas que dijo en su tiempo, "el que se junta con necios será quebrantado." (Pro.
13.20) El mundo y sus pecados no se permitieron. Catalina no tuvo muchas amigas. No
había acompañantes aceptables, y por esto madre e hija eran muy amigas. Tuvieron que
ser, porque no había otra opción. Guillermo Booth dijo muchas veces de su suegra,
<<Ella fue la mujer con los principios más firmes que yo conocí. >> Fue como los
puritanos: justo es justo, no importa el costo de vivirlo o decirlo. Estas opiniones de la
separación del mundo afectaban cada parte de sus vidas. A mí me parece como la
separación bíblica. ¡Debe ser así! ¿Piensas que esto tuvo algo que ver con el testimonio
claro de la no-conformidad que tenía "El Ejercito de la Salvación" durante muchos años?

Una Escuela en el Hogar Para Catalina

Por la razón sobre las convicciones acerca del peligro en asociarse con amigos
negligentes, enseñar en el hogar fue la única opción. Estos principios pasaron a Catalina,
y siguió el ejemplo de su mamá, enseñando a todos sus ocho hijos en el hogar. <<Una
escuela es un mundo pequeño, >> dijo ella muchas veces. Catalina empezó a aprender
antes de los tres años, y según su madre, ella supo sus letras y pudo leer palabritas
sencillas poco después de sus tres años. Imagina en tu mente este dibujo, la pequeña
Catalina, ni siquiera a sus cinco años, al lado de su mamá leyendo en voz alta para su
querida mamá. Esto es la escuela del hogar a lo mejor. La madre de Catalina era su
profesora a los doce años, seguido por dos más en una escuela de niñas con una
profesora muy piadosa. Después de esto, la mala salud forzó a Catalina regresar a su
hogar otra vez; pero el aprendiz le siguió. Esta parte última de su educación fue más
teológica que académica.
El programa de estudios fue muy importante; porque la verdad vence y hace un niño
santo, pero el error trae una vida descuidada y sin restricciones. La madre de Catalina
fue muy selectiva en el escoger cuáles libros pudieran leer sus hijos. Fue tan cuidadosa
que no quiso que sus hijos aprendieran el idioma francés, porque muchos de los
escritores franceses fueron infieles. Y por la razón que su mamá amaba tanto la verdad,
no se permitía leer la fantasía o las novelas. Solamente las formas puras de la verdad se
permitieron. ¡Las novelas de romance de hoy claramente no se permitieran! La historia
del mundo y la geografía fueron estudiados junto con muchas charlas acerca de Su
Historia; cómo se aplicó a aquel día. Las biografías también se usaron para inspirar y
guiar las mentes de los estudiantes hacia lo bueno y recto. Algunas de las vidas fueron
buenas, y otras malas. Pero todo estaba bien, porque la mamá estaba cerca para charlar
sobre todo.
Las Tragedias, Influencias Poderosas

Había tres grandes experiencias negativas que Dios usó para formar esta jovencita
soldada en sus años formativos. ¡Oh, tanto queremos proteger a nuestros queridos hijos
de las cosas duras y las penas que muchas veces tratan de venirles en esta vida! Pero
Dios las usará en maneras profundas y poderosas si damos buen consejo por medio de
ellas. Así pasó con Catalina. Tres de sus hermanos se murieron cuando eran pequeños.
La niñita nunca olvidó los sentimientos solemnes que trae la muerte al que mira con
asombro. Tres veces miró a un bebé muerto en las manos de su mamá. Tres veces miró
la cara de su mamá con lágrimas fluyendo hacia el suelo. Dios usó estos tiempos para
ponerle un sentido profundo de la seguridad de la muerte, lo cual quedó en ella toda su
vida.
El dolor más grave en la niñez de Catalina sin duda fue el ver a su propio papá enfriarse
espiritualmente, poner a lado su ministerio de la prédica, y empezar a tomar bebidas
alcohólicas. Sentía mucho más cerca de él y gastó más tiempo con él que su mamá en
los primeros años. Catalina era más afín a su padre que a su madre. ¡Qué dolor en el
corazón al ver a su querido papá perderse en el mundo, a plena vista personal. Su padre
se había puesto fuerte en la causa de la templanza, haciendo reuniones para esto en su
propio hogar. ¿Tragedia? Sin duda, sí, ¿pero cuál fue el resultado de esta experiencia
continúa de dolor? La madre puso esfuerzos dobles a enseñar a los niños correctamente.
Se puso más ferviente en el orar, y llegó a conocer a Dios en una manera dulce y íntima.
Madre e hija se acercaron una a otra, y el vínculo espiritual fue irrompible. Catalina
odiaba el alcohol todos los días de su vida, y peleaba contra el diablo por las almas
perdidas y atados por él.
La tercera situación que afectará la vida de la jovencita llegó a ella a sus catorce años.
Después de dos años hermosos en la escuela normal, se enfermó con una fea
enfermedad espinal. Tuvo que regresar a su casa, y acostarse en cama
permanentemente. Catalina era una joven activa y esto le causó muchas dificultades. A
la dirección de su madre, y por su deseo inapagable por aprender, empezó a estudiar en
su hogar otra vez. Pero, esta vez el programa de estudio consistió mayormente de
asuntos cerca de las cosas espirituales. Muchas horas invirtió en estudios bíblicos,
teología y la historia de la iglesia. Leyó de los escritos de Juan Wesley, Juan Fletcher y
Carlos Finney. También le agradó meditar en el libro de la profecía de Newton y del El
Progreso del Peregrino por Juan Bunyan. Estos escritos y muchos otros fueron
devorados y digeridos a la edad de catorce años. El escribir siguió, lo cual le ayudó a
formar lo que creía. La Escuela Bíblica de Dios siempre es perfecta. La escuela de Cristo
es la escuela más efectiva que hay, y esto lo descubrió Catalina.
Misterios son las obras que Dios hace sin cesar;
Así Él muestra su poder, pues Él es Dios sin par.
Tened valor hermanos, sí, las nubes que teméis
Contienen bendiciones mil y las recibiréis.
No hay porqué pensar que Dios es débil, sin poder.
Vendrá el tiempo cuando vos su fuerza vas a ver.
Lo que proponga el Señor no tarda en pasar.
Si obraréis con el Señor después podréis gozar.
Oh, no podéis saber sin fe la obra del Señor.
Cuidado tiene de su grey, la trata con amor.

-Guillermo Cowper 1750

Carácter, Carácter Piadoso

Carácter, o sea las cualidades morales y éticas, fue una meta alta en la lista de las
prioridades de la madre de Catalina para su hija. Y las buscó desde una edad temprana
en sus hijos. Puso en sus hijos desde temprano el regalo precioso de una conciencia
sensitiva y alumbrada. Siempre les enseñó a decir la verdad; que cada cristiano debe
vivir honradamente en cada asunto. El sonido bello de una niña llorando por sus fracasos
diarios fue como música a los oídos de la madre. Con persistencia empezó a moldear el
barro fresco y nuevo, el cual se rindió fácilmente a la voluntad de la mamá. La madre
creyó que esto era el llamamiento para una madre. No hay otra persona que recibiría
esta responsabilidad tan grande; no puede ser un <<asalariado>> un trabajo igual al de
una mamá, nunca. Puso a un lado muchas actividades poco importantes para dedicarse
a moldear un alma eterna.
La madre de Catalina le inculcó muchas de las cualidades morales, moldeando un alma
para que sea una herramienta que pueda usar Dios. Catalina odiaba cualquier cosa vil, a
veces temblaba por las escenas de la mala sociedad que tenía por vecinos. Desde sus
primeros años, la compasión fue una parte dominante de su personalidad. Esto sucedió
de dos maneras. Primero, por la ayuda de su mamá a que fuera consciente de las
grandes necesidades de sus vecinos. Y segundo, por la enseñanza de cuidado cariñoso
hacia los animales. Estos quehaceres fueron usados para enseñarle sobre la diligencia,
lo que le bendijo en toda su vida. Catalina fue conocida como una vida de trabajo
diligente y constante. Se notó la humildad en su vida cuando inició la escuela formal a
sus doce años. Ella consideraba a la competición un peligro, y muchas veces la vieron
ayudando a otras niñas tener mejores notas que a sí misma. <<Haz lo correcto>> dijo su
madre, <<no importa el costo. >>; Y esta cualidad se encontraba muchas veces mientras
que asociaba con otros niños de la misma edad. No disminuía la meta. Hay muchas más
cualidades que podríamos notar, pero el asunto es claro: prosigamos celosamente las
ideales maneras de desarrollar el carácter en nuestros hijos para el reino de Dios.

Actividades Santas para La Niñez

Todos sabemos que el proceso enseñanza aprendizaje es el método más rápido y


efectivo de aprender. Es una cosa oír a alguien enseñarnos, pero es mucho más
profundo cuando ponemos nuestras propias manos en el trabajo, aprender haciendo. El
maestro sabe que su estudiante necesita saber cómo hacerlo, luego ver el hecho y por
fin levantarse y hacerlo con sus propias manos. De esta manera nuestro Señor y Maestro
enseñó a Sus siervos, y esto es el mejor método de enseñanza para nuestros hijos.
Parece ser que la madre de Catalina lo supo perfectamente, porque llenó a su hija con
actividades buenas, las cuales podía confiar sus propias manos. Listando estas
actividades para nuestro provecho, tomando estos principios, y aplicándolos,
ganaremos mucho en el asunto de la enseñanza a los niños.

Charlas a la Mesa

Estas charlas en la mesa familiar se usaron con el propósito de educar y fortalecer a los
hijos. Los asuntos eran profundos y a veces difíciles de entender. Los hijos menores eran
animados por la mamá a entrar en las charlas. Catalina muchos domingos por la tarde
se encontraba, sentada con los adultos, hablando de los asuntos apremiantes de
aquellos días. Debemos animar a nuestros hijos a ser así. Si esto va a pasar con nuestros
hijos, primero tenemos que atraerlos a las charlas, y luego prestarles nuestra atención
cuando hablen.

Jugando con Muñecas

Algunos piensan que esto no tiene importancia, pero el mundo y el diablo no dicen así.
Fíjate y nota las muchas maneras que usa el diablo en moldear las mentes de esta
generación en homicidios, rameras y malgastones del tiempo. En el juego de muñecas,
Catalina consumió mucho del tiempo de su niñez. Tuvo que alimentarlas, vestirlas, orar
con ellas y acostarlas en la cama. Tuvo que darlas castigos con la vara, así también coser
ropas para ellas. Esto pasó día tras día con orden y resolución. No hay duda; Dios usó
esto para preparar a Catalina a una vida muy ocupada como futura madre de ocho hijos.
Cartas al Redactor

La causa de la templanza crecía rápidamente en aquellos días, y la mamá animó a


Catalina entrar en esto. Catalina se sentó con los adultos y escuchaba lo que hablaban,
también se sentó y leyó todos los escritos de aquel tiempo sobre este asunto; y aun más,
se sentó y escribió cartas a los escritores de las revistas. Muchas veces en las tardes se
fue a su cuarto y compartió la carga de su corazón, escribiendo. (Sin duda la condición
de su papá le animaba mucho a este proyecto.) ¿Estaba jugando? No. Cultivar la
capacidad de expresarse en papel y tinta es una ventaja muy apreciada en cualquier
vida. ¿Sabes cuantos escritos hizo ella para la revista del <<El Ejército de la Salvación>>?

La Sociedad de la Templanza de Jóvenes

Los niños quieren ser parte de todas las cosas. Van a buscar una manera de ser
<<hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores. >> (Stg. 1.22) Catalina fue
secretaria de este pequeño grupo de jóvenes a la edad de doce años. Su tiempo se llenó
planeando reuniones, vendiendo las revistas de la causa de la templanza y pidiendo
dinero para la causa. Como dice la canción, <<Otros, Dios, sí, otros>>; parece que esto
fuera la meta de sus años formativos. El pobre borracho en la calle, los desempleados y
aun los perdidos de lugares lejanos atrajeron la atención de su corazón.

La Pequeña Misionera

Catalina muchas veces se había sentado a escuchar con interés los relatos de la miseria
de los perdidos de lugares lejanos. << ¿Cómo puedo obtener más dinero para esta
causa?>> pensaba. Se negó a sí misma de muchas cosas poco necesarias, y luego dio
esos ahorros a las misiones. Se negó a comer dulces, y lo dio a la causa. Se fue a otros,
buscando ayuda para los perdidos y se sorprendió a veces de cuanto podía alcanzar.
¿Cómo podían negarse a una niña con tanto celo y compasión?
Conclusión

Al mirar otra vez los puntos de este escrito acerca del enseñar a los niños, estoy
maravillado. Todo esto pasó en un hogar sin un papá que sirviera de soporte. Este
hombre no peleaba contra la esposa, sino simplemente no hizo la parte suya y vivió una
vida carnal, relajada en los vicios y placeres. Pero, fíjate en lo que pasó en este hogar.
Muchas veces el padre o la madre que se siente a solas en sus deseos por tener un hogar
bendecido se desanima y no trata de hacer nada. Otros siempre molestan, pelean o
<<predican>> al esposo negligente. Esto lo hace aún peor, e infecta el hogar con la
amargura; y los niños se corrompen. Animémonos y crezcamos en fe, diciendo como
Caleb, <<Dame, pues, ahora ese monte>>. Llena nuestros hogares con amor, no
permitas la amargura.
Por fin, para los que no saben toda la historia del Guillermo Booth y su esposa Catalina,
debemos fijarnos en lo bueno que han hecho ellos. Miles de personas se convirtieron
por su ministerio. Hoy en día en los Estados Unidos y otros países (después de más de
cien años), aunque se ha perdido mucho del énfasis de la salvación, sigue trabajando
<<El Ejército de la Salvación>> en buenas obras. Sin duda la enseñanza y el ejemplo de
la mamá de Catalina afectaron en mucho todo esto. Sin esto, ¿Qué hubiera pasado?
Hermanos, en su hogar, ¿Hay un niño o niña que Dios podrá usar? ¡El futuro de la iglesia
está en su hogar! ¡Adelante, preparándolos para la gloria de Dios!

-Por Dennis Kenaston (traducido)

Las ten Boom

La Vida Hogareña de Corrie y Betsie ten Boom


Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre
prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron
vientos, y golpearon aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. (Mat.
7:24,25)
Al mirar el futuro de la iglesia en la tranquila Norteamérica, veo oscuras nubes viniendo.
La persecución se acerca. La mayoría de los sinceros cristianos están de acuerdo en esto.
En las reuniones, he pedido que levanten la mano los que creen que pronto vamos a ver
una persecución física, y el 75% lo hacen. Sin importar cómo interpretamos la Biblia
acerca de los últimos días, mayormente estamos de acuerdo que la Biblia tiene mucho
decir acerca de la persecución en los días cercanos a la segunda venida de Jesucristo.
Tengo preocupación por los que creen que viene pronto la persecución y mayormente
por los que estarán sorprendidos cuando se pase. ¿Estamos preparados? ¿Estamos
preparando a la siguiente generación para la puedan enfrentar? Estas preguntas traen
seriedad, especialmente al saber cuántos hogares no están obedeciendo en poner un
cimiento sólido en sus hijos, con el cual puedan aguantar las futuras tormentas.
Corrie y Betsie ten Boom se criaron en un hogar donde les enseñaron permanencia,
como la de una roca, cuando las tentaciones y tribulaciones las llevaron a la cárcel. Corrie
narra la historia de ellas en su libro, The Hiding Place (El Escondrijo). Los soldados
alemanes dividieron a la familia y los echaron en las cárceles durante la ocupación de
Holanda por las tropas alemanas en la segunda guerra mundial. ¿Cuál era el crimen de
ellos? El amar a la gente judía y esconderla de los soldados alemanes. En la prisión, las
memorias de su estable hogar fueron como muros de poder para los desmayados
pensamientos de las dos hijas. Un vivo entendimiento de Dios, recibido en el hogar de
su piadoso padre, les ayudaba a descansar confiadamente en el del Padre Celestial; a
pesar de que se manifestaba el odio en todos sus ámbitos, sea de las guardias o de las
encarceladas. Hay sabiduría en el enseñar a los hijos a aguantar el dolor y los
sufrimientos, para prepararlos para los tiempos difíciles del futuro. Nosotros, los
norteamericanos, somos delicados y encontramos las depravaciones como difíciles de
soportar. Al estudiar las vidas de estas dos perseguidas mujeres, se aclaró de donde
recibieron su cimiento firme. Fue de su hogar pío y de allí salió su fuerza, para el
momento de la gran aflicción. (Por supuesto, salió de Dios primero, pero su hogar
piadoso era un canal abierto para que fluyera la gracia a ellas.) Quiero que miremos
ahora ese hogar, para ayuda en la preparación contra la resultante persecución.

La no Amistad con el Mal

Algunos de nosotros sabemos cómo es el estar solo durante las consecuencias que trae
el seguir en pos de Jesús. En Norteamérica a veces es fácil seguirle, porque el costo es
realmente poco. Pero cuando todos los ahorros de tu vida están en peligro, no es tan
fácil. Se necesitan hombres y mujeres de firmes convicciones, cómo Daniel y sus tres
amigos, quienes no actuaban en contra de sus creencias. Esta fue la herencia de la
familia ten Boom. El padre, el abuelo, y aun el bisabuelo eran hombres de principios
inmovibles, desde los días cuando Napoleón gobernaba Holanda. Ellos escogieron servir
a Dios, en lugar de los <<poderes que hay>>. Cuando el padre de Betsie y Corrie fue
avisado del peligro de refugiar a judíos, él respondió, — Me sería un honor a mí, dar mi
vida por la gente escogida de Dios desde los tiempos antiguos, los judíos.
Y en el fin, lo hizo (murió en la cárcel), así también, otros tres miembros de su familia.
Estas sólidas convicciones y las internas fuerzas para cumplirlo, se pasaron a la siguiente
generación. El padre y la madre inculcaron a los hijos una pasión por lo correcto desde
una edad temprana. Y, durante los meses de cruel maltrato en la prisión, esta cualidad
llenaba a las dos en medio de sufrimientos inimaginables.
El Ambiente de un Padre Piadoso

Cuando un hombre ama a Dios con todo su corazón y anda con él, hay un ambiente
santo alrededor de él. El padre de Betsie y Corrie era tal hombre, su influencia en los
hijos no se mide fácilmente. La eternidad revelará la totalidad de las impresiones diarias
en su familia. Andaba con Dios mientras trabajaba en su relojería y guiaba a la familia.
Y, a razón de su piedad interior, su carácter tocaba cada porción de su hogar. Amados,
todos nosotros estamos peleando para alcanzar esta meta. Peleamos para que los
efectos de nuestras vidas vayan más allá de los meros hechos realizados. Anhelamos
que nuestros hechos broten de nuestra relación con el Dios Eterno. Estudiaremos unos
puntos y facetas de la vida de Casper ten Boom.

Fue un hombre que conoció bien la Biblia.

Casper ten Boom era un cristiano que glorificaba a Dios por cada una de sus diarias
vivencias. Todo el día enlazaba los eventos acaecidos con la Palabra de Dios. Conoció la
Biblia, porque siempre la leía y meditaba sobre sus contenidos. Fue un teólogo
autodidacto, predicador laico, maestro y apologista muy conocido por sus habilidades
de debatir sobre las Escrituras.

Fue un negociante cristiano.

Abrió su relojería cada día con la lectura de la Biblia y un tiempo de oración. Iba a la
<<segunda milla>> por sus clientes y rehusó actuar como amante del dinero. Principios
cristianos le guiaban en su negocio y el evangelio lo predicó cuando la oportunidad se le
presentara. Este negocio, con hijos colaborando, proveía de muchas horas para se
relacionara el padre y los hijos, trabajando lado a lado.

Autoridad calmada y quieta.

Corrie dijo, <<Nosotros, los hijos, teníamos que obedecer a papá, su voluntad era la ley,
y lo entendíamos bien. >> La realidad de esto es un poco sorprendente. Su padre no fue
un dictador. Nunca hablaba sobre las <<líneas de autoridad>>. Simplemente era una
realidad entendida por toda la familia. El padre tenía una autoridad espiritual en sí, la
que se difundía en todos los aspectos de la vida hogareña de los ten Boom.
Hay dos niveles de autoridad en el hogar. Son la autoridad de posición y la espiritual. Si
se hallan obrando juntas en un hogar, es una combinación efectiva. Muchos padres
tienen la autoridad de posición, pero les falta la espiritual. Y, por ello su autoridad no
funciona bien. Cuando el padre anda con Dios y ejecuta la autoridad dada a él por Dios,
se realizan cosas bonitas. Cuando nosotros, los padres, tenemos las dos clases de
autoridad en nuestra propia vida, no tenemos que forzar la sujeción, ni demandar la
obediencia. Caspar ten Boom tenía la autoridad espiritual y los de su familia reconocían
su posición en el hogar. Y, cosas hermosas se realizaron, cosas que tuvieron resultados
eternos.

Nunca ocupó la vara para castigar.

Quizás esto te sorprende, que he notado en especial este punto <<no-bíblico>>, pero
fíjate bien en lo que voy a decir. Tengo razón. He notado este punto para los que piensan
que el castigar con la vara es la llave para tener orden en el hogar. La vara es solamente
uno de los medios usados para criar a los niños <<en disciplina y amonestación del
Señor>>. Creo que muchos padres ponen demasiado énfasis en la vara y ponen a un lado
otros métodos, los cuales requieren más tiempo y carácter de nuestra parte. Esto es un
error grave. El señor ten Boom era un maestro para edificar las relaciones. Era lleno de
amor, sabiduría y del Espíritu Santo. Esto hizo que pudiera poner a un lado la vara en su
hogar; a pesar de que no es lo que nos enseña la Biblia. No quiero decir que nosotros
debemos seguir su ejemplo (porque si no tenemos tal don de edificar las relaciones,
vamos a fracasar), simplemente quiero que se sepa que la vara no es el secreto para
tener un hogar ordenado.
Una relación amorosa y tierna, respaldada a veces con castigo a través de la vara es más
correcta. A despecho de su error, Caspar ten Boom logró buenos resultados.
Desarrollemos otras áreas de la crianza de niños, edificando relaciones con nuestros
hijos, sin poner a un lado la vara cuando se necesite.

Fue un hombre de oración.

He dicho anteriormente que Caspar andaba con Dios. Varios puntos de su vida lo
prueban, pero su vida de oración es sobresaliente. Tenía tiempos de oración personal,
los cuales abrieron el camino para tener un espíritu de oración sobre sí todo el tiempo.
No había formalidad en sus oraciones. Dios estaba con él todo el día y charlaba con él a
menudo. Empezaba a orar a media charla con otra persona, si se sentía la necesidad de
hablar con Dios. Igual que un niño, oraba a Dios mientras hablaba sobre asuntos
importantes con otros.
El amor de un padre.

Estamos de acuerdo que el hombre que ama a Dios, igualmente amará a su familia. Y,
así era Caspar. Hay tantos diferentes puntos de vista sobre el amor de este padre para
sus hijos, que no hay espacio para listarlos todos aquí. Tienes que leer el libro que yo
usé para preparar este estudio, In My Father’s House (En la Casa de Mi Padre) por Corrie
ten Boom. Este hombre manso, pero firme, capturó los corazones de todos los que
vivían en su hogar. Su amor por ellos los afirmó y bendijo diariamente. Palabras amables
y un corazón simpático fluyeron a sus hijos. Al acostarse por la noche, todos esperaban
la llegada del papá para la bendición final del día. Oró con ellos, cariñosamente los ayudó
a acomodarse en la cama y puso su mano tierna en sus cabezas. Estas memorias
sostenían a sus hijos mientras estaban encarcelados posteriormente. La seguridad de su
padre abrió el camino para que las hijas desamparadas confiaran en el Padre Celestial,
en medio de sus aflicciones en la prisión.
El poder e influencia de un piadoso padre establecerá al niño para toda su vida, aunque
la madre no cumpla a cabalidad su parte. Y esto es veraz, también, con una madre
virtuosa, que trabaje solita en la crianza de sus niños. Pero, cuando una familia tiene
ambos, un padre piadoso y una madre igualmente así, el hogar llega a ser una roca firme
y sólida, sobre la cual una vida larga y estable se edificará. La madre de Betsie y Corrie
siempre estaba al lado de su pío marido y los dos proveyeron el cimiento necesario para
una vida de servicio y pruebas en el reino de Dios. Esta pareja se encontró mientras
enseñaban a los niños en una clase de la escuela dominical. Oh, ¡Cuán gozoso es ver la
fundación de un hogar piadoso! ¡Qué alegría ver un joven y una joven, quienes aman a
Dios, unirse en santo matrimonio!
Puesto que está claro que el padre tuvo la influencia dominante en el hogar de los ten
Boom, hay que notar que la madre era una potencia escondida, obrando en las vidas de
sus hijos. La luz amable que brillaba de sus ojos bendijo a todos los que se acercaron a
ella. La madre, cuyo nombre era también Corrie, sufría de mala salud durante los años
de infancia de Betsie y Corrie y, falleció cuando su hija Corrie era ya una joven. Los largos
años de sufrimientos trajeron una gracia tierna a su vida y a su hogar. Cuando tenía la
suficiente fuerza física, guiaba a los niños y su hogar (bajo la autoridad de su marido). Su
compasión para otros dejó una gran impresión en sus hijos, la cual duró por toda la vida
en cada uno de los cuatro hijos. A pesar de que vivían en la mayor pobreza, siempre
hacía espacio en la mesa para uno más, si se necesitaba. Su entusiasmo por la hospedaje
infectó a los demás y el hogar se hizo un hogar para quien quiera lo necesitase.
Adictos al Servicio a los Santos

Esto describe a los ten Boom perfectamente. El amor del padre hacia los judíos, el amor
de la madre a los necesitados y las actividades de las tías solteras, quienes vivían en el
hogar, sumó un ambiente de continuo servicio para todos. El hogar rebosaba del vivir
para el bien de otros y los hijos crecieron en tal tierra fértil. Y ¿sabemos lo que pasó, no?
Cada hijo siguió este ejemplo de servicio, hasta que en el tiempo de la juventud de Corrie
y Betsie, la casa se hizo una colmena de cariñosa actividad. <<Otros, Señor, sí, otros. Qué
esto sea mi lema. >> El cristianismo sin amar, sin dar y sin cuidar a otros es solamente
una religión muerta, nada más. No hay nada de valor en esto para heredar a la siguiente
generación. El cristianismo genuino es una religión del corazón. Si no hay compasión
para los otros, realmente no hay nada que dar a los descendientes. El papá y la mamá
se hicieron adictos (como dice la versión King James en inglés en 1º Cor. 16:15) al
servicio, aunque no fueron ministros ordenados. Por consecuencia, los hijos escogieron
lo mismo al llegar a ser adultos. En esto se esconde uno de los secretos para capturar a
la otra generación. Hay que tener una motivación, una razón, una meta para unirse a las
huestes del Señor. El cielo es tan hermoso y el infierno un lugar no deseado, pero la
estimulación mayor para venir a Dios es el servirle a Él. Este motivo movió a Pablo en el
camino a Damasco, clamando al Señor, << ¿Qué quieres que yo haga? >>

Conclusión

Miremos otra vez hacia la prisión y la persecución que sufrió toda la familia ten Boom.
Las lluvias, sí, descendieron; y el viento, sí, sopló, pero esta familia fue guardada por un
poder invisible y por principios profundamente arraigados. El señor y la señora ten Boom
cavaron profundo, hasta encontrar la roca y pusieron un cimiento para la familia; <<y la
casa sobre la roca permaneció. >> Es menester que hagamos lo mismo, no porque venga
la persecución, sino, porque amamos a Dios con todo corazón y queremos que nuestros
hijos lo amen también. No obstante, si viene la persecución, la familia estará bien
preparada como consecuencia de un hogar lleno del Espíritu Santo. Para concluir,
notemos como ese hogar piadoso sostenía a Betsie y Corrie.

Defendieron lo correcto.

Había una causa, una razón, que valía la pena sufrir. Por la razón que fueron enseñadas
a tener convicciones más valerosas que la muerte, pudieron padecer el odio y el
maltratamiento.
Conocieron bien la Biblia.

La Biblia llegó a ser una fuente de fuerza para ellas. Fue preciosa para ellas y vieron la
mano de Dios al permitirles conservar un Nuevo Testamento en la prisión (No se
permitían las Biblias allí). Además, la Palabra fue guardada en sus corazones, sacaban
sabiduría y dirección de ella todo el día cuando no tenían una Biblia.

Se sintieron seguras en el amor de su padre.

Por esto, pudieron descansar en los brazos del Padre Celestial. Él se hizo su
<<Escondrijo>>. Las acusaciones del enemigo no penetraron en sus corazones. El amor
del padre abrió la puerta de la verdad del amor del Padre Celestial, y nada pudo dañarles
en lo interior. Aquí se gana la batalla, en el corazón.

Las memorias de un hogar amoroso y sólido las sostenían.

En realidad, vieron y escucharon la miseria por todos lados. Pero, en la noche pudieron
cerrar los ojos y recordarse de las escenas del hogar: la sonrisa de mamá, el cariño de
papá, la mesa familiar y más. Estas escenas repetidamente llegaron a sus mentes, y se
animaron una y otra vez.

La abnegación.

Los tiempos difíciles y una familia grande, hicieron en muchas oportunidades posible el
vivir sencillamente y estar contentas en esto. Solamente necesitaban a Dios para poder
alcanzar la felicidad en el hogar y esto les ayudaban a mirar más allá que las
depravaciones presentes y hallar a Dios.

Vivieron por otros durante su encarcelación.

¡Qué hermosa manera para olvidar tu propio sufrimiento y dolor! Había muchas mujeres
necesitadas en el campamiento de la prisión, quienes no conocían al Señor. Betsie guió
en el evangelizar, y Corrie siguió. Esto les dio una motivación que les sostenía. Tenían
una razón para vivir y para no desanimarse. Esta misma causa les guiaba en su juventud
y en la prisión les guardó de la desesperanza en los días que pasaban tan lentamente.
Como padres, no sabemos lo que les pasará a nuestros hijos en el futuro. Dios no nos lo
revela. Él quiere que vivamos por fe y Le amemos a Él. Nos ha revelado Su plan; criar a
hijos piadosos y obedecerle a Él. Bendecidos son los que tengan un cimiento firme
forjado en el hogar por los padres. Esto les apoyará en las pruebas resultantes en los
últimos días.

-Por Dennis Kenaston (traducido)

Los mártires

LA CRIANZA EN MEDIO DE LA PERSECUCIÓN


Un profundo amor y dedicación a Jesucristo fructificará en una sobreabundancia de
gracia y poder en la vida de las personas. Esta gracia y poder luego será una dulce
influencia a muchas de las almas en rededor nuestro. El alma que busca a Dios
experimentará una delicia al gustar de esta influencia, pero el alma dura e impenitente
experimentará sinsabores. Todos los que viven piadosamente sufrirán persecución. Este
sufrir produce más gracia, un amor más profundo y una carga mayor por los perdidos.
Con el tiempo, todo esto resulta en una iglesia poderosa y dinámica, la que es el cuerpo
de Cristo en la tierra. Los anales de la historia de la iglesia son adornados con los
testimonios de tal avivamiento entre el pueblo de Dios, acto que arde con el combustible
de los efectos de la persecución.
Había un precioso grupo de tales personas que vivía en Europa durante el siglo XVI. Sus
perseguidores los llamaban ‘Anabaptistas’ o anabautistas (Estas palabras significan:
‘Bautizar otra vez’.); porque, creyeron en el bautismo del creyente y renunciaron a su
bautismo infantil, realizado por la Iglesia Romana o Reformada. Oh, ¡cuánto amaban al
Señor Jesucristo! Oh, ¡cuánto amaban la Palabra de Dios y querían obedecerla en cada
asunto! La persecución y el martirio les esperaban a esas preciosas personas por
dondequiera que iban. Desde el año 1525 al año 1600, multitudes de ellos dieron sus
vidas por la causa de Cristo. Estos años abarcaron tres generaciones. Hace tiempo
pensaba: “Esos pequeños rebaños eran gente poderosa.” Debe ser que ellos tenían
hogares potentes.
Pero hay un problemita. No hay escrito mucho acerca de ellos, tampoco hay mucho
acerca de sus hogares. Hace tiempo se sugirió investigar la historia de los mártires de
esa época, en cuanto a sus hogares. Hay un libro grande titulado, The Martyr’s Mirror,
(El Espejo de los Mártires) que está en las libreras de casi todos los hogares de la
comunidad donde vivo. Tiene más o menos 1100 páginas sobre cartas e historias, con
hechos vívidos en los juicios, confesiones y muertes de esos mártires. Hemos escrutado
este libro, encontrando una inspirante e instructiva mina de oro. En el mismo, hay
muchas cartas escritas en la prisión. Hay cartas de un padre o de una madre, escritas a
sus hijos un poco antes que los quemaran en el poste. Hay cartas de un marido a su
esposa o viceversa. También hay cartas de los jóvenes, escritas para sus padres. Yo tenía
que leer entre líneas en mi búsqueda del tesoro, porque no hay enseñanza directa sobre
el hogar. Sin embargo, el tesoro está allí.
Hace un tiempo había enseñado que una vida dedicada, que se vive real y a cada
momento ‘detrás de las puertas cerradas’, producirá hijos piadosos. Este principio no se
había revelado tan claramente antes, como en este estudio de los anabaptistas y sus
hijos. A través de la persecución, la gracia fluía como un río desde los padres hacia sus
hijos. Quiero hacer notar de varias maneras como esto pasó. Ya que por la falta de
historias e interesantes eventos escritos, actualmente no hay tales registros. Creo que
la Iglesia Católica y las autoridades de ese entonces quisieron destruir la memoria de esa
gente que servía a Dios fielmente. Pero en lugar de esto, sus vidas produjeron otra
generación de cristianos fulgentes, que frustraron y confundieron a esas autoridades.
Creo que nosotros y nuestros hijos vamos a enfrentar la persecución en el futuro. Es
muy bueno que nosotros averigüemos si estamos en el mismo y correcto rumbo. Tal
cual rumbo, que dirigió a aquellos padres del siglo XVI a criar a otra generación de
jóvenes preparados para morir por “la fe que ha sido una vez dada a los santos” (Judas
3) Vamos a leer ‘entre líneas’, para ver lo que se esconde allí.

EL AMOR Y LA UNIDAD EN EL MATRIMONIO


Una de las piedras fundamentales de un hogar santo es el amor que fluye dentro del
matrimonio. Es una de las influencias quietas y misteriosas que moldean las fuerzas y
seguridades interiores de los hijos. Cuando el papá y la mamá se aman el uno al otro, los
hijos pueden soportar muchas pruebas y tribulaciones. Así eran los anabaptistas. Fui
inspirado y desafiado leyendo una y otra carta de, y para, los prisioneros. Hay unos
principios que captaron mi atención, leyéndolas. Primero, noté que el compañerismo
que tenían con el Padre y Su Hijo era dulce y los esposos se llamaban el uno al otro
‘hermano’ y ‘hermana’, aunque eran esposos. Segundo, a menudo encontré las palabras
‘uno’, ‘unidad’ y ‘una carne’ en las cartas. Sin duda, tenían ellos una potente unidad en
sus matrimonios, la cual se mencionaba una y otra vez. Creo que esto era a razón de
vivir con la unción del Espíritu. Hay una unidad que proviene del Espíritu y ésta no es
fabricada al hacer un acuerdo entre dos personas, sino es el fruto de dos vidas
caminando juntas a Dios. Fíjate en el corazón de este matrimonio piadoso, en la carta
citada a continuación:
Yo, Martín van der Straten, tu querido esposo y hermano en el Señor, te deseo mucha
gracia y misericordia de parte de Dios, nuestro Padre Celestial. De un corazón cariñoso
y lleno de amor, mi querido amor, te saludo con fervor. Oh, mi amor queridísimo, a quien
amo yo con todo mi corazón, de acuerdo con la Palabra de Dios, que un hombre debe
dejar a su padre y a su madre y unirse a su esposa. Porque realmente, mi querida
corderita, eres carne de mi carne y hueso de mis huesos. Mi querida amada, de quien
tomé la mano con lágrimas de gozo, espero y confío que estés bien, en alma y cuerpo.

LA VERDADERA FE
Oh, ¡Cómo poder trasladar a los hijos una fe viva y vibrante, real, y con frutos en la
actualidad! Este es el sincero anhelo de cada padre y madre. He notado que se necesita
tal fe en los padres, para que los hijos tengan la misma. Una buena iglesia no es
suficiente para esto. La buena predicación tampoco lo alcanzará. La antorcha tiene que
arder en el corazón y en la mano de una generación para que se pase a la siguiente. Esos
mártires morían por su fe; no era por la teología, nada más. La fe, para ellos, era en
verdad una fe interior, pero a la vez, práctica. Por esto, muchos sufrieron el martirio.
‘Cual el cuervo, tal su huevo’ se dice, y es muy veraz en cuanto al hogar. ¿Cómo es
nuestra fe? ¿Están nuestros hijos listos a morir por ella? O, ¿es nuestra fe igual a la de
millones que se dicen son cristianos, pero cuya fe no trae nada de persecución? Fíjate
en el corazón de este padre piadoso, en sus finales palabras a su hija:
Mi queridísima hija, busca con diligencia las Santas Escrituras. Hallarás en ellas que
tenemos que seguir a Cristo Jesús y obedecerle hasta el fin. También, hallarás al rebañito
que Le sigue. Esta es la señal: viven una vida penitente [en el sentido de dolor por los
pecados, con deseos por la santidad]. No son conformes a este mundo. Evitan todo lo
malo y se encantan en hacer lo bueno. Tienen hambre y sed de justicia. Crucifican su
carne pecaminosa más y más cada día; hacen morir al pecado que hace guerra en sus
miembros. Buscan y pelean por conseguir lo honesto y lo de buena reputación. No
resisten a sus enemigos y su palabra es fiel. Sienten tristeza por no vivir más
santificadamente, por la que frecuentemente lloran y suspiran.

LA PALABRA DE DIOS
No creo que nosotros, los cristianos americanos, entendamos el potente efecto que la
Biblia puede tener en nuestros hijos. Algunos hasta piensan que leyendo demasiado la
Biblia, se volverán locos. Así dijo un maestro al apóstol Pablo (Hechos 26:24). Algunos
dicen que eso es el lavado de cerebro. Bueno, yo creo que sería bueno, si nuestros
cerebros fueran lavados de la sucia sociedad en que vivimos. Si llenamos la mente de un
niño con la Palabra de Dios, pensará en ella durante todos los años en formación. Y, ¿qué
pasará? "Todo lo que hace, prosperará." (Sal. 1:3)
Esos anabaptistas estuvieron enamorados de la Biblia. Tenían un Nuevo Testamento a
su lado, siempre. Lo abrían y leían en cualquier momento que pudieran, sea en su
trabajo o en la casa. Es sus cartas, los padres animaban a sus hijos a leerlo en cada
oportunidad. En el hogar, se leía y se enseñaba. Se alimentaban de la Biblia en la
mañana, al desayuno y al almuerzo. Reverenciaban la Palabra de Dios de tal manera. Los
niños fueron enseñados a leer y a escribir en el hogar. ¿Para qué? Solo por una razón—
leer y escribir con la Palabra de Dios.
Leyendo las muchas cartas y discusiones que son registradas en The Martyr’s Mirror,
notarás algo inmediatamente: ésas se leen como la Biblia misma. Muchas de las
oraciones que se escribieron en las cartas son citas directas de la Biblia. Las cartas fluyen
como una carta normal, sin embargo, contienen uno y otros versos de las Escrituras.
Unas mil páginas así, bastan para convencer a cualquier persona que aquella gente
conoció la Biblia. Tenían que haber memorizado cientos de versos. Estoy seguro que no
se permitían Biblias en la prisión, mientras escribían las cartas. Por esto, tenían que
escribir de memoria tantos versos. ¿Cómo pasó esto? "…Que desde la niñez has sabido
las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación." (2º Tim. 3:15)
Los padres tenían que sembrar la preciosa semilla en los corazones de sus hijos. Tenían
que llenar los tiempos vacíos con el agua de la Palabra, no con el diario ni la televisión.
¡Despiértense, cristianos americanos, despiértense! Preparémonos y preparemos a
nuestros hijos.

SE NECESITA— PADRES HUMILDES


Frecuentemente los padres vienen a mí con muchos fracasos por confesar. Y, me
preguntan, " ¿Qué debo hacer?" y " ¿Cómo puedo compartir mis fracasos a mis hijos?"
Siempre les doy el mismo consejo. Les digo que deben reunir a la familia y humillarse
por medio de la confesión. Muchos padres están opuestos a esto. Temen que perderán
el respeto de sus hijos y luego los hijos no les obedecerán. Nada puede estar más lejos
de la verdad. Cuando tú, padre o madre, te humillas ante tus hijos, realmente te darán
mucho más respeto, a causa de tu honestidad. Tus hijos saben cuándo te conduces mal.
Si tú guardas silencio y no lo confiesas, actuando como hipócrita, vas a perder.
Examinando esas cartas, noté algo interesante en las palabras y pensamientos de los
padres que estaban en la prisión. Hablaron de cómo fallaban en sus hogares, tantas
veces. Bueno, yo podía discernir a través de su consejo, que realmente ellos eran
cristianos poderosos, tanto los hombres como las mujeres. De hecho, se pudiera escribir
de las muchas y buenas cosas que lograron, pero esto no está de acuerdo con el Sermón
del Monte. Ellos eran pobres en espíritu y llenos de lloro hasta el día de sus muertes. Si
los poderosos, que son ejemplos para nosotros, pueden confesar sus fracasos, ¿cuánto
más nosotros, que fallamos en muchas áreas? Quizá sea el tiempo para tener un
avivamiento familiar a la forma antigua y luego andar humildemente, ante la familia.

UNA VIDA DE DEVOCIÓN


Enoc caminó con Dios, Noé caminó con Dios, Abraham caminó con Dios y los hijos les
siguieron a ellos y a su Dios. Hay un secreto en esto; un secreto sencillo que no queremos
perder. Ellos vieron al invisible y vivían para mostrar a la siguiente generación sobre esto.
Hemos estudiado muchas historias de los hogares y encontrado esta importante llave
en cada una de ellas. Los queridos mártires anabaptistas son ejemplos también. De
hecho, es algo más destacado entre ellos, que cualquier otra historia estudiada
anteriormente. Pues, hemos encontrado acá y por allá a unos cuantos padres que
caminaban con Dios, entre los anabaptistas hallamos una multitud de los tales. Yo sé
que no es correcto orar para que venga persecución, pero ¡qué grupo de cristianos
débiles somos! Necesitamos una dosis de sufrimiento y purificación.
También, hallé oración por todos lados entre los anabaptistas. Oraban en la mañana, al
levantarse. Oraban antes de comer y otra vez al terminar. Oraban antes de acostarse
por la noche y oraban mientras andaban de un lugar a otro. Parece que oraban sin cesar.
Tenían que orar, porque no sabían si las autoridades vendrían en cualquier momento
para echarlos en la cárcel. Hermanos, tenemos que orar igualmente, pero no
comprendemos cuánto lo necesitamos.
Sus vidas manaban devoción a Cristo. Los padres exhortaban a sus hijos a leer y a
meditar en cada momento y ponían en práctica lo que exhortaban. Esto promueve una
completa devoción a Dios, no sólo por un momento apurado de la mañana. Muchos de
nosotros hemos caído tanto, que ni siquiera tenemos éste momento. ¿Esperamos
convencer a nuestros hijos que Dios vive, sin tener comunión con Él? ¡No creo!

ODIO AL PECADO Y AL MUNDO


A los mártires anabaptistas y a los que sobrevivieron la persecución, el pecado y el
mundo eran cosas peligrosas. Parece que a cada mártir, padre o madre, tenía algo que
decir en cuanto a esas hermanas gemelas de destrucción. El pecado te separa del Dios
Viviente, y para los padres a punto de sufrir el martirio, esto era la tragedia mayor que
pudiera pasarle a una persona. Entonces dieron aviso a cada hijo, una y otra vez, a fin
de prepararles para aguantar el día malo. "El mundo es un lugar de donde vienen el
sufrimiento y la persecución. No entres en él, más de lo necesario." Se hizo muy claro,
leyendo las historias: El mundo no es un campo de recreo, sino un gran campo de guerra,
donde las fuerzas del bien y del mal pelean para ganar las almas de los hombres.
¿Qué estamos enseñando a nuestros hijos acerca del pecado y el mundo? A través de
nuestras palabras y hechos, les enseñamos algo sobre estos dos. El mundo; ¿Cómo le
parece a los ojos de nuestros hijos? ¿Un lugar para ganar dinero? ¿Un lugar para jugar y
divertirse? ¿Luces brillantes, movilidades rápidas, mucha música y películas? Y, el
pecado; ¿qué tal? ¿Cómo les parece? ¿Piensen hijos como es el cristianismo moderno
de hoy día, ‘Todos pecan, casi todo el tiempo, aleluya por la sangre’? Queridos padres,
"las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres."(1º Cor. 15:33) Escuchen
las palabras de un padre que iba a ser quemado en el poste en días postreros:
Mi única y queridísima hija: Considera a la maldad del mundo, a los eruditos y a los
maestros, observando cómo ellos derraman la sangre inocente y son llamados cristianos
espirituales. Te ruego, hija queridísima, no los sigas. Lee las Escrituras y al llegar a ser
adulta, ora a Dios, que te muestre cuál es lo bueno y cuál es lo malo; qué es la mentira
y qué es la verdad; el camino de la perdición y el angosto, que lleva a la vida eterna.
Cuando veas la pompa, la jactancia, el bailar, la mentira, el engaño, la maldición, el
pelear y otras cosas malas, sepas hija mía, que esto no es el camino correcto. No sigas
sus caminos, aunque te seduzcan con atracciones lindas y te prometan cosas finas. Por
esto, mi querida hija, sigue a Cristo y cuídate del pecado, no lo cometas, porque
siguiéndole a él, te salvarás.

EL AMOR PREVALECIENTE
La ley del Reino de Dios es el amar— el amor poderoso y vencedor. Creo que a veces
pasamos por alto esta palabra como si fuera un ‘el’, ‘a’, ‘de’ u otra palabra pequeña. No
es. Es la palabra de más influencia en la Biblia. Yo sé que hoy se ha rebajado hasta una
mera experiencia emocionante nada más. Sin embargo, busquemos en las vidas de los
mártires anabaptistas para saber cómo realmente debe ser. Se entiende hoy que la
unción recibida durante la persecución los llenó de la naturaleza divina. El amor es el
atributo sobresaliente de ésta. Esa querida gente tenía una doble porción del amor
‘ágape’ en sus hogares. Encontré este fuerte pegamento saliendo de todas sus cartas.
¿Cómo es que los despreciados y odiados son los que son bautizados en el amor? Esta
es una de las paradojas que solamente realizan los sufridos.
A mí, es claro que el amor reinaba en sus hogares: el amor entre todos los miembros de
la familia. Sabes qué, puede pasar uno cualquier prueba, si es amado y vive en un
ambiente amoroso. En las cartas, este amor rebosaba en los destinatarios de las cartas.
Rebosaba desde el esposo a la esposa y viceversa. Fluía de los padres a los hijos y de los
hijos a los padres y, aun de un hijo al otro. Esta clase de amor se siente profundamente,
pero a la vez es un amor que hace lo correcto y habla la verdad, en buen consejo. Esto
es lo que necesitamos en nuestros actuales hogares, un amor profundo y sincero que no
necesita la pretensión. Un amor que puede mirar al otro a los ojos y al corazón y decir:
‘Te amo’ y se entiende que es veraz por la sinceridad del corazón y los hechos de su vida.
Escucha el corazón de un hijo que escribió a su madre, un poco antes de sufrir la muerte:
Mí querida mamá: Deseo que el eterno y misericordioso Padre de gracia esté contigo,
así como el amor de Dios y el consuelo del Espíritu Santo. Mi muy querida mamá, a quien
amo con ahínco, quién me llevó en su propio cuerpo y me trajo a este mundo con
dolores. Sí, tus pechos me alimentaban, me diste de comer y me instruiste en toda
verdad. Tú, querida madre, me has guardado de todas las pecaminosas compañías, sí,
me has guardado de la ramera de Babilonia. Me has llevado a la iglesia del Dios Viviente.
Me has guardado del pecado, según tu mejor capacidad.

LA POBREZA BENDITA
La última ayuda santa que quiero hacer notar es el efecto que la pobreza tuvo en la
siguiente generación de los anabaptistas. Fueron perseguidos y cazados de un
pueblecito a otro. Nunca sabían cuando tendrían que sufrir la pérdida de sus bienes otra
vez. Nunca sabían cuando tendrían que levantarse en la noche, para huir con las pocas
cosas que pudieran llevar en la mano. Muchos de los padres de ese entonces escribieron
con tristeza a sus hijos, <> Esto dejó a la madre con toda la carga de mantener a la
familia. A menudo un hijo muy joven tenía que madurarse urgentemente, para poder
ayudar en suplir las necesidades. Esto trajo bendiciones a los hijos. Aprendieron a
trabajar duro desde su niñez y trabajando fue su manera de vivir. No tomaron a mal
esto. Era por la causa de Cristo. No tenían mucho tiempo para jugar.
Aprendieron también vivir sin muchas cosas materiales. Esto los enseñó en los ejercicios
de la abnegación. No hicieron tesoros en la tierra. ¿Por qué? Los ladrones vendrían y se
los robarían. Su pobreza material obró en ellos una pobreza espiritual en lo interior. Esto
les provocó confiar en Dios de continuo.
Hay mucho más que pudiéramos aprender de esa querida gente. Sólo he tocado la
superficie. Acuérdate, ¡ese libro tiene más de mil páginas! Te animo a que consigas una
de las porciones traducidas al español y leerla, fijándote en lo que está entre líneas.
El reto que quiero poner delante de nosotros es este: ¿Qué tal de nuestras familias?
¿Estamos listos para soportar la persecución? ¿Hemos preparado a nuestros hijos para
tales pruebas? Los anabaptistas entendieron que sus hijos probablemente enfrentarían
el martirio, quemándose en el poste. Entrenaron a sus hijos para tales cosas. Hay una
teología del martirio: era un honor para la iglesia primitiva sufrirlo. ¿Cómo lo miramos
nosotros? No pasará sin dejarnos libres. Nosotros, la iglesia actual, no escaparemos el
martirio. No te engañes. Si el arrebatamiento nos protegiera de todo, ¿por qué sufren
muchas personas el martirio, hoy en día? Hay más mártires en el siglo pasado que en
todos los 19 siglos anteriores.
Oh, querido Padre Celestial, ¡despiértanos! Antes que sea tarde, ¡despiértanos! Danos
la fuerza y la gracia para criar generaciones de hijos que se gocen en la oportunidad de
morir para el Señor Jesucristo. Amen.
Dwight L. Moody

LOS LABORES DE UNA MUJER DESAMPARADA


Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto
para enseñar, sufrido; que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá
Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad..." (Timoteo 2:24-25)
Las palabras de los anteriores versos describen bien el ministerio de D.L. Moody (como
comúnmente se escribe su nombre). El señor Moody fue un evangelista usado por Dios
para ganar almas para su reino. Aunque se ocupa el título " siervo del Señor" con
liviandad hoy día, podemos decir que el señor Moody servía a su Dios, al Dios vivo del
cielo. Su mansa y suave disposición le permitió convencer a decenas de miles de
personas que "se opusieron a sí mismos" (2º Ti.2:25). Dwight Moody, escogido por Dios
para estar en medio del avivamiento de 1859-60 en los EE.UU., fue una vasija preparada
para el uso del Maestro. Se dice que ganó a un millón de almas en los ruegos
evangelísticas de sus campañas por todas las partes del mundo. Estableció tres
instituciones de entrenamiento de ministros y para otros obreros cristianos. Hoy en día
miles de libros ingleses lleven el sello de "Moody Press", otro recuerdo de su influencia.
El apellido Moody es muy conocido por la mayoría de los cristianos de habla inglesa.
¿Por qué? La respuesta está llena de desafío e inspiración para todos nosotros los que
anhelan ser siervos del Rey.
R.A. Torrey dio la respuesta a esta pregunta en un servicio memorial en 1923, 23 años
después de la muerte del Sr. Moody. El título del sermón fue "Las razones por las que
usó Dios a Dwight Moody". Destacó siete puntos sobresalientes de las características
más importantes de la vida de Moody. Pocos conocían a Moody tan íntimamente como
el señor Torrey le conoció. A continuación se dan los siete puntos:
LAS RAZONES POR LAS QUE USÓ DIOS A DWIGHT MOODY
1. Fue un hombre completamente rendido al Señor. Fue Moody quien escuchó las
palabras ya tan conocidas, habladas por un predicador: "El mundo todavía no ha visto lo
que Dios puede hacer con un solo hombre que sea totalmente rendido a Dios." Y, fue
Moody quien dijo, —Por la gracia de Dios, yo seré ese hombre.
2. Fue un hombre de significativa oración. Dios escuchaba las oraciones de él y le dio
respuestas de maneras notables. En Escocia, Moody, estando de corazón emblandecido
y quebrantado, oró pidiendo que Dios le usara para traer avivamiento a Escocia.
Respondiendo al momento, Dios visitó esa reunión y todos entraban en
arrepentimiento.
3. Estudió profunda y abiertamente la Palabra de Dios. Este hombre humilde de poca
educación estaba muchas horas estudiando la Biblia diariamente y la fe se acrecentó en
su corazón continuamente.
4. Fue un hombre humilde. Dios le preparó el camino de esta humildad preparando las
circunstancias de su crianza, en medio de condiciones pobres.
5. Tuvo una pasión tremenda por la salvación de las almas perdidas. Predicaba
dondequiera que estuviera. Su vida como un evangelista fue más que predicar a
multitudes. Uno por uno los ganaba en los trenes, en las naves y caminando en las calles.
6. Fue totalmente apartado del amor al dinero. La mayoría de la gente no imagina
cuánto dinero pasa por las manos de un hombre que predica a miles de personas. Este
dinero no movió a Moody. Lo regaló a otros y también lo usó para hacer avanzar el
Reino.
7. Tuvo un encuentro evidente con el poder de Dios. Hubo un tiempo y un lugar cuando
Moody se llenó y rebosó del Espíritu Santo. Esto fue el secreto de su potencia y la raíz
de los seis puntos anteriores.
Estos siete puntos poderosos nos ayudan al pensar en nuestras propias vidas y
ministerios.
Dios empezó a prepararle mucho antes que iniciaba su ministerio público. Dios obra en
tantos y variados modos para adiestrar a sus siervos, para la obra a la que les ha llamado
cumplir. Como dice la Biblia en el libro de Job: "Hace cosas grandes y incompresibles,
¿Quién las entenderá?" (Job 5:9) El plan misterioso de Dios para este siervo tenía
circunstancias bien difíciles. Ellas se entienden sólo al mirar retrospectivamente en los
años pasados, comprendiendo que Dios preparaba a un siervo.
UNA HERENCIA PURITANA
Hubo siete generaciones de los Moody (en Norteamérica) antes de la de Dwight Moody.
Juan Moody desembarcó en el lugar que ahora se llama Conneticut en el año 1633.
Impulsado por los deseos típicos de los puritanos de aquellos días, quería hacer un hogar
y servir a Dios en libertad. Seguro es que hubo mejoras y desmejoras en unas u otras de
las siguientes generaciones, pero encontramos piedad en la familia, aún 200 años
después de la llegada de Juan Moody. Para nosotros hoy en día, esto es difícil de
imaginar; pero, es a razón de nuestra pequeña y limitada visión.
Los antepasados de la madre de Dwight Moody, Elisabet, fueron casi iguales a los de su
padre. Sus antepasados llegaron a Norteamérica en 1630 y se establecieron acerca de
Northfield, Massachusetts. Allí vivieron por 200 años, sirviendo a Dios en las tradiciones
de los puritanos. La finca quedó en manos de esta familia durante 200 años, según su
biografía. Las dos familias fueron pioneras por su característico trabajo duro en una finca
recién colonizada. Además, fueron puritanos en todas las convicciones y visiones de los
colonizadores de esa nueva tierra. Moody vio al pasado y miró a estos antepasados con
gratitud, al ver las cualidades puestas en su propia vida por ellos.
Edwin Moody y Elisabet Holton se casaron en la sala de la casa de los Holton. Se gozaron
por un matrimonio feliz y amoroso; al cual Dios dio nueve hijos. Edwin se ganó la vida
del mismo trabajo que lo hicieron todos los Moody anteriores, como albañil.
Construyeron casas de piedra y de ladrillo. También hicieron otras construcciones en
todo el valle donde vivían. Esta feliz vida siguió por casi trece años, hasta la providencia
cambió el hogar y el rumbo de los Moody para siempre.

LA ESCUELA DE LA POBREZA
Cuando Moody tenía cuatro años, falleció su papá inesperadamente. Hasta entonces, la
familia vivía en plenitud, pero todo cambió. Este cambio de sucesos dejó a la señora de
Edwin Moody como una viuda pobre, con siete hijos, y embarazada de gemelos. La
familia tenía una deuda grande, sin provisiones por la inesperada muerte - por último
solamente quedó la casa después de pagar a los acreedores. A la primera mirada, esto
parece como una grave tragedia, difícil de comprenderse; pero la providencia muchas
veces parece ser así. Yo puedo imaginarme al negociante eficiente y dedicado que
Moody pudo volverse. Tenía todas las capacidades para hacerse un hombre prominente
en su comunidad, con bastantes bienes materiales para gozarse. Pero Dios tenía otros
planes para él, su familia y para su madre, la cual ya estaba en medio de una gran lucha.
Un millón de almas estaban en peligro y, para Dios, no pena fue demasiado grande para
ganarlos.
La señora de Edwin Moody pudo ver el resultado de ese gran empeño: miles vinieron a
escuchar a su hijo predicar el evangelio eficaz de Cristo. Me ha impresionado lo tocante
a cuantos siervos de Dios fueron criados en la pobreza. Dios, sí, mandó a Su Hijo a un
hogar humilde y pobre para su crianza y preparación. Podemos aprender mucho de esto.
Muchas bendiciones salieron de la crianza de Moody en la pobreza. Quiero destacar
unas de las más prominentes para instrucción nuestra.
·Desde el primer día fueron dependientes de Dios en todo. Cuando los acreedores se
llevaron hasta la leña, a los Moody les quedó solamente una opción: orar y confiar en
Dios, quien sabe de las necesidades de los huérfanos y las viudas. Los niños se quedaron
en la cama hasta la hora de salir para ir a la escuela (¡para no enfriarse, hacía mucho frío
en ese lugar en esa época!), y la mamá oró. Un tío, Cyrus Holton, llegó con leña para
calentar la casa y los corazones de toda la familia. Podemos imaginarnos cuantas veces
Dios les proveyó en tal manera. El hijo mayor tenía sólo doce años al fallecer el padre.
La mayoría de los norteamericanos no conocemos cómo es confiar en Dios para las
necesidades diarias. Nuestros hijos van a sufrir por esta falta de confianza- ¡es seguro!
·Vivían en la escasez durante los años siguientes a la muerte del padre. Todas las
semanas, repetidamente, tenían que decir "no" a los deseos de la carne; y esto fue un
buen entrenamiento para su siguiente fructuosa vida cristiana. La ropa se usó y se
remendó hasta gastarse. A los zapatos se les consideró como una cosa de lujo; las cosas
sencillas les encantaban a los niños de pocos recursos. Sin dudas, esto hizo que Moody
siempre fuera compasivo ante los necesitados. Su corazón simpático es lo que atrajo a
tantas almas al Maestro. Debemos buscar el cómo enseñar a nuestros hijos a vivir
sencilla y humildemente, aunque tengamos que construir tales condiciones de escasez.
·Las comidas fueron sencillas y básicas. Por la necesidad comían las mismas comidas a
menudo. Esto será difícil para nosotros que comemos una gran variedad a cada rato.
Cuando Moody volvió a la casa de su madre quejándose por las comidas de su patrón,
Elisabet le regresó para que cumpliera el tiempo comprometido. Su queja tuvo razón-
19 comidas repetidas de panes de maíz con leche, sin algo más. Yo creo que debemos
hacer sencillas las comidas de nuestros hijos y enseñarlos estar contentos con comidas
sencillas y básicas.
Moody tuvo que llevar el yugo de la virilidad desde su juventud. Los niños tuvieron que
buscar trabajo años antes que sus amigos. La pobreza los forzó a salir de su hogar a los
diez años, para trabajar toda la semana en las fincas cercanas. Luego, volvieron a su casa
durante los fines de la semana para asistir a la iglesia. Yo sé que hoy día muchos de
nosotros sentiríamos lástima al ver tal jovencito trabajando afuera del hogar, pero fíjate
en lo que se produjo. La sociedad moderna nos ha señalado más que de lo que nos
damos cuenta. Yo estoy convencido que hacemos gran favor en darles a nuestros hijos
responsabilidades abnegantes.
¿Tienen Ustedes riquezas? ¿Tienen todas las comodidades a su alcance? Muchos de
nosotros somos ricos, pero no lo damos conocer. Las riquezas son muy peligrosas
porque hay muchas trampas en ellas. Si tienen riquezas, los amonesto a que vivan a un
nivel muy abajo de su sueldo y regalen lo demás a otras personas. Sus hijos los
bendecirán en el futuro por esta decisión. Es posible tener un sueldo de un millón de
dólares, sin que otros lo sepan.
UNA MADRE PÍA Y RESUELTA
La querida Elisabet Moody es un precioso ejemplo de perseverancia para cada madre
que lee este escrito. Ella es un ejemplo para cada madre desamparada, que anhela criar
a sus hijos para Dios; sin un padre en el hogar. "Confía en Dios" fue su credo sencillo.
Esto también es el mensaje sencillo y básico de la Biblia. No podía darles a sus hijos una
educación teológica como a otros mencionados en este libro, pero ella tenía en su
corazón la realidad de esta teología. Esto es mucho más importante. No sé cómo estaba
el nivel de espiritualidad en el hogar de los Moody antes de la muerte del padre.
Extrañamente la historia del matrimonio Moody se queda silenciosa durante los
primeros trece años. Posiblemente la tragedia de la pérdida del esposo y la
desesperación de su situación le trajeron una realidad bendita en su relación personal
con Dios. Ella vivió hasta el momento que pudo ver la grandeza del ministerio de su hijo
Dwight, y, murió sólo tres años antes de él- a sus 91 años. ¡Imagínate cómo se sentía en
su vejez, pensando en los días de escasez ya pasados! Quizás se recordó de los tiempos
en que estuvo casi al punto de dejarlo todo y Dios la ayudó a seguir adelante. Ya estaba
clara en este asunto, pero antes todo era oscuro y nublado. Conservaba las prácticas y
convicciones de sus antepasados puritanos en cuanto a la crianza de los hijos.
Analicemos algunos de los métodos prácticos que usaba para moldear a "un siervo del
Señor".

LOS CULTOS FAMILIARES


La madre de Moody siguió el ejemplo de sus antepasados puritanos y reunió a toda la
familia todas las mañanas para leer y orar. El hogar de los Moody tenía sólo tres libros,
pero los tres eran muy importantes. Una Biblia, un catecismo y un libro devocional de
inspiraciones y oraciones. Con estos tres libros recibieron sus instrucciones en asuntos
santos. Los domingos por las tardes, tenían por costumbre reunirse frente a la chimenea,
luego la mamá les leía estos libros. Aunque Dwight salió de su hogar débil en cuanto al
entendimiento de la Biblia, fue formado en bien. Dios preparaba a su siervo humilde y
sencillo, que se maravillaba cuando las multitudes venían a escucharle. Dios entrenaba
a un siervo que no tomaría la gloria para sí mismo.

UNA VIDA SÓLIDA EN LA IGLESIA


Un poco después del fallecimiento de Edwin, Elisabet inscribió a los hijos en la escuela
dominical de la iglesia. Esto produjo una bendición enorme en la familia en varias
formas. Las viudas y los huérfanos deben estar bajo el cuido de la iglesia, y, el pastor
Everett pronto cumplió este deber. Para una madre desamparada, es necesario que sea
así. Hombres piadosos sirven como modelos y ejemplos vivos cuando falta un padre.
Aunque su corazón joven de los hijos hubiera querido ausentarse de las reuniones de la
iglesia para jugar, luego de una dura semana de trabajo, no se permitió; la familia llevó
su almuerzo a la iglesia y se quedó allí todo el día, asistiendo así a los dos cultos y a la
escuela dominical además. Moody reflexionó sobre estos "días de descanso" y las
influencias tiernas recibidas en ellos. En la escuela dominical, Moody sintió su primer
gusto, al reunir a otros para enseñanzas bíblicas. Con frecuencia, trajo a otros niños a
las clases. Estoy seguro que el pastor Everett no tenía ninguna idea de lo que hacía
cuando animaba al joven Moody para ir en búsqueda de otros. Realmente, Moody no
se convirtió hasta que salió del hogar, pero es claro que ese pastor se responsabilizó
mucho en cuanto a la conversión del muchacho.

LA DISCIPLINA ESTRICTA
Elisabet adoptó el antiguo método de criar niños. Un benévolo y amable corazón para
guiar y la vara para respaldar cuando su guía no produjera el resultado apropiado. Es
una bendición saber que ella fue paciente, atenta y celosa en su disciplina,
instruyéndolos a la vez en los tiempos de castigos. Moody podía recordar la vez que
recibió un castigo con la vara, de la cual dijo a su mamá, —No me hizo nada—. Años
después añadió, —Pero fue la última vez que su castigo no me hizo nada—. Elisabet
guardó a los niños lejos de las influencias malas y a los niños no se les permitió jugar
afuera del hogar. Siempre los invitaba a los vecinitos a su propio hogar para los juegos y
pasatiempos, para guardar a sus hijos del mal.
A pesar que Moody siempre reflexionaba tiernamente en cuanto a la disciplina dada por
su mamá, nunca ocupó la vara con sus propios hijos. Creo que podemos cosechar algo
de este error para nuestros propios hogares. En la escuela, Moody tuvo dos profesores
muy distintos, los cuales le impresionaron profundamente. El uno fue austero y
demandante, y ocupaba la vara con frecuencia; el otro fue benévolo y amable, pero no
la ocupaba. Parece que Moody lo evaluó y decidió que el amor y la gracia sirven mejor
que la ley y la justicia. Esta decisión trajo efectos negativos a la generación siguiente.
¡Qué tristeza! Lo que podemos cosechar para nuestros hogares en esto es estar
balanceado. El método bíblico se balancea con el amor y la justicia, y con la gracia y la
ley. Nuestros corazones deben rebosarse con amor, y, a veces ocuparse la vara. Si
nosotros no estamos balanceados, nuestros hijos pueden reaccionar ante esto y caer en
la otra zanja.

JUSTICIA PRÁCTICA
Ésta es el área en que más se distinguió la sencilla fe de Elisabet. La justicia diaria, común
y práctica fue su virtud prominente. Y, esto es lo que más falta hoy en día. Carecemos
mucho de la sabiduría común sobre el vivir en justicia, diariamente. Nosotros, los
cristianos de las Américas, estamos llenos de teología, pero vacíos de lo pragmático.
¡Señor, ayúdanos a aprender de esta pobre viuda! ¿Qué les enseñó a sus hijos durante
los veinte años que estuvieron bajo su techo?
·Les enseñó con su ejemplo y por precepto, dar aun cuando no hay suficiente para sí
mismos. Cuando llegó un transeúnte o apareció algún necesitado en la comunidad, ella
les dio. Imagínate el efecto de esto en los hijos. Sabían que había poco pan en la casa.
Luego Dios, Quien es Padre a los huérfanos, añadió a la lección proveyendo suficiente
pan para todos. ¡Confiemos en el Señor y demos a otros para instruir a los hijos! Ellos
siempre están atentos de lo que pasa en el hogar.
·Les enseñó a buscar primero el reino de Dios en medio de la escasez. Los versos que
nos enseñan eso fácilmente se creen en medio de la plenitud; pero, ¿Cómo se puede
buscar a Dios en medio de las necesidades? Los niños aprendieron de primera mano que
Dios es su Padre y que cuida a sus propios hijos.
·Les enseñó por precepto y ejemplo que no se permitía el quejarse en el hogar de los
Moody. Fíjate en la profundidad de esta lección y el impacto que tuvo en los hijos. Vivían
en la pobreza. Había un montón de razones para quejarse. "El lobo estaba a la puerta"
siempre. Sin embargo, no se permitía el quejarse. Entendía la mamá que el quejarse trae
la amargura y la amargura guía hacia más pobreza, así como a las acciones malos. "En
todo da gracias" fue la regla del hogar.
·Les enseñó del peligro de juzgar al vecino. A veces esto fue una tarea difícil, porque
frecuentemente recibieron injusticias de las manos de los vecinos incompasivos. La
viuda y los huérfanos son la responsabilidad de la comunidad cristiana, pero muchas
veces son los más desatendidos y despreciados. Así pasó con los Moody, mayormente
en los primeros años después de la muerte del papá. La mamá guió con cuidado vigilante
a sus niños en medio de estas insensibilidades de los vecinos. Con frecuencia los niños
escucharon el aviso al manifestarse la negligencia, "No vamos a juzgar al vecino."
·Les enseñó a ser independientes, que se adelantaran por sí mismos. No estaban en el
espíritu de "Dame, déme, déme" en este hogar. Los vecinos no les debían nada, porque
Dios controla todo. Tal vez has reaccionado a la palabra 'independientes' que usé arriba.
En medio de la pobreza es una de las altas cualidades de carácter. Elisabet la enseñó a
la familia a levantarse en fe sobre las obras y enfrentar las necesidades con resolución.
Este fue el punto más firme del carácter de Moody durante los días de su ministerio. Un
Dios sabio y una madre sabia colaboraron para establecerlo en él.
·Les enseñó de lo sagrado que es cumplir una promesa. "Sea vuestro hablar: Sí, sí; no,
no." (Mt. 5:37) Esto puso cuidado en la forma de hablar de los niños. Moody, al
encontrarse en medio de cientos de solicitudes, fue lento en decir "sí" por razón del
entrenamiento de la madre. Muchas veces ella hizo volver a sus hijos para cumplir una
promesa hecha en un momento de debilidad. Podemos aprender de este cuidado y
compromiso hoy en día.
·Les enseñó del día de descanso. En aquellos días se llamaba el sábado (De acuerdo al
término bíblico, aunque fue realmente el domingo. El día sábado no se llama "Sábado"
en inglés.) y se guardaba casi igual como los judíos guardaban su sábado. El día de
descanso comenzaba al anochecer del día sábado y terminaba al anochecer el día
domingo. Todo se cambió en este "día del Señor". Todo era más calmado y lento, los
corazones de los hijos se dedicaban a las cosas espirituales todo el día. Esto era muy
diferente a lo que es el día domingo de hoy; todos juegan, compran, venden o trabajan.
¿Hemos perdido algo? ¡Creo que sí!
·Les proveyó un hogar amoroso, tierno y cariñoso. Moody, cincuenta años después
todavía reflexionaba con gozo al pensar sobre el hogar de sus padres. Fue como un imán
que atraía sus pensamientos continuamente. Aunque su madre vivía en la pobreza, ella
llenó su hogar con lo que vale más, aunque económicamente cuesta menos: el amor.
Esta mamá tierna se dio a sí misma por sus hijos en el amor. Lo visualizaron y así se
lograron formar el respeto y la adoración en sus hijos.

CONCLUSIÓN
¿No admiras a esta santa? Yo, sí, la admiro. El respeto de mi corazón se levanta y la
bendigo al concluir este escrito. Ella es un ejemplo a cada madre desamparada que
anhela la piedad en sus hijos. Pasó a recibir su galardón a sus 91 años. Las palabras de
su nieto deben citarse aquí. Describió a su abuela, en el servicio funeral, con palabras
que coronan el recuerdo que dejó ella. Dijo él, "Sus hijos, los hijos de sus hijos y la entera
comunidad se levantaron para llamarla bendita." Yo, también, soy una voz más que con
gozo me levanto para llamarla mujer bendita, y madre en Israel.

(Este estudio fue sacado del libro "The Life of D.L. Moody" (La Vida de D.L. Moody)
escrito por su hijo, Guillermo R. Moody.)
Juan Paton

MISIONERO A LAS NUEVAS HÉBRIDAS


Mi alma magnifica al Señor mientras contemplo la joya del hermoso carácter, de la
persona a la que se refiere este estudio. Juan Paton era un distinguido misionero. Su
autobiografía es muy parecida a la historia de la iglesia, escrita en el libro de los Hechos
de los Apóstoles. En verdad, era un apóstol (“uno mandado”), a los paganos que vivían
en las islas Nuevas Hébridas, al Sur, en el Océano Pacífico. Nació en Escocia en el año
1824, y falleció en 1898. He sacado este estudio de su autobiografía.
Empezando este estudio, quiero hacer notar la herencia que recibió este santo
misionero, en la forma de su parentesco. Sé que Dios no tiene preferencia de personas,
él usa a cualquiera y a todos los que se le rinden a él de todo corazón. A pesar de esto,
me parece que los que han sido preservados del mucho pecar, al ser criados en un hogar
cristiano, tienen ciertas ventajas. Esto debe incentivarnos a que todos, seamos jóvenes
o ancianos, busquemos más de Él. A los jóvenes, en mantenerse puros, porque a veces
las cicatrices estorban al creyente. A los ancianos, en guardar a sus hijos del malo, para
el futuro beneficio de ellos. No estoy diciendo que Dios no usa a otras personas de una
manera poderosa; porque, sí, ha usado a varias personas, las que nunca tuvieron un
buen hogar durante su niñez. Lo que quiero decir es que los que se han criado sin
restricciones pueden tener más obstáculos en la vida cristiana.
Juan se crió en un hermoso hogar cristiano. Su papá buscaba a Dios con sinceridad desde
su juventud. Cuando era un joven, casi a diario se iba a un lugar solitario dentro del
bosque, para orar, memorizar la Biblia y meditar. Estos ejercicios se hicieron costumbres
diarias durante toda su vida. A sus 17 años, Dios le guió al nuevo nacimiento. Desde
entonces, Santiago Paton empezó a hacer en su vida muchas y profundas decisiones, las
cuales afectaron el resto de su vida, y las vidas de toda su familia en el futuro. Leyó la
historia de las vidas de los primeros reformadores escoceses, quienes no pudieron
aceptar que el rey de Inglaterra fuera la cabeza de la iglesia. Por esto centenares de ellos
sufrieron el martirio. Y en su corazón, Santiago dijo, “Voy a ser un cristiano de esa clase.”
Aun cuando vivía con sus padres, les pidió a ellos que siguiesen el ejemplo de esos
hombres santos, en tener un culto familiar cada mañana y cada tarde. Y, sus padres
consintieron, porque Santiago ofreció ayudar a dirigir esos cultos. Una vez empezó,
Santiago continuó realizando cultos familiares diariamente hasta su muerte, a la edad
de 77 años.
La mamá de Juan, Yanet, también fue reconocida desde su juventud por su piadoso
carácter. Juan describió a su querida mamá con palabras que claramente revelan la
influencia que ella tenía sobre él, diciendo: “Nuestra heroica mamá tenía un corazón
fulgente, mucho ánimo y paciencia en el trabajo.” En su vejez, Juan, recordando de esa
influencia, dijo: “La admiro en mis memorias” Así, Santiago y Yanet Paton empezaron a
formar su hogar con una consagración cristiana. Dios les dio once hijos, de los cuales
Juan fue el primogénito. Era costumbre en aquella época dedicar al servicio de Dios al
primer hijo varón, y así, Juan fue dedicado al nacer. Años después, cuando Juan era
tentado de ir en contra de su dedicación, de ir a los paganos, sus padres le enteraron de
esa secreta dedicación y de sus oraciones por él. ¡Durante veinte años habían orado para
que Dios lo mandara a los paganos! Al escuchar esto, Juan se adelantó en fe, nunca
dudando otra vez de su llamado.
Estudiando las historias de los hogares piadosos, he notado que el modo de influencia
no es siempre igual. En algunos, el padre no es muy activo en la enseñanza de los hijos,
pero la madre derrama su vida por ellos. En otros, el padre tiene la visión y la madre
nada más se ocupa en cuidar la casa, sin dar a los hijos mucho cuidado espiritual. Las
dos modalidades han producido simientes piadosas, para la gloria de Dios, Quien (El),
cuida todos los hogares. Escribo esto para animar a los padres y madres que no tienen
a un compañero que ande de acuerdo al rol bíblico. Oh, ¡que poder hay en un hogar que
tiene a los dos padres unidos en la visión de criar a siervos para el Dios Omnipotente!
En este estudio, ha sido difícil discernir cuanta influencia tenía la madre de Juan, porque
era una “mujer escondida”, o sea, sus labores no se veían públicamente. Por esto, vamos
a enfocar al padre, pues Juan escribió más acerca de él en su autobiografía.

LA CASA DEL HOMBRE PIADOSO


Quizás te parece algo extraño que en un estudio de la vida hogareña se haga notar la
casa de un hombre, pero permíteme explicar. La casa de Santiago Paton tenía tres
distintas secciones. A un costado estaba el área donde trabajaba la mamá- cocinando,
lavando ropa y platos y, cumpliendo con otros quehaceres. Los niños dormían en esta
sección. Al otro lado de la casa estaba el área del padre. Allí él trabajaba, tejiendo medias
en sus talares. Santiago trabajaba de esta manera en casa, pudiendo así vigilar en todo
tiempo los asuntos de su hogar. Entre esas dos áreas estaba un ambiente al que se le
llamaba “el cuarto privado”. Ese fue un cuarto interior, donde dormían los padres; pero
más importante, servía como un lugar para renovar la vida espiritual. Allí entraba
Santiago a menudo, cerrando la puerta y orando al padre celestial. (MT 6:6) Las tres
partes fueron usadas por los padres con un propósito definido, como herramientas en
manos de padres dedicados. Y así, se crió una familia unida y ordenada, en la casa del
piadoso hombre, Santiago Paton.

LAS ORACIONES DEL HOMBRE PIADOSO


La gran fuerza de Santiago moraba en sus oraciones. Era un hombre orante, en público
y en privado. El cuarto privado fue el Santuario de la pequeña casa; el lugar donde se
promovía el fuego del corazón. A diario y varias veces durante el día, el padre de Juan
se retiraba a su cuarto privado. Después de cada comida, del mismo modo entró,
cerrando la puerta para orar. Los niños entendieron, mayormente por instinto, que
debían comportarse quietamente- ¡papá está orando! Oraciones intercesoras se
levantaban inagotablemente por la familia. Y los niños escuchaban el sonido de la voz
entrecortada que rogaba a Dios por más fuerza. Así, el padre de este hogar vivía en la
Presencia Divina de Dios, lavándose de continuo en esa comunión. ¡Qué ejemplo para
los hijos! Dijeron con seguridad dentro de sí mismos, “Papá camina con Dios, entonces,
¡nosotros podemos también!” Oh, que santas lecciones les fueron enseñadas, mirando
la cara resplandeciente de su papá, cuando salía de su cuarto, después del tiempo de
oración. No se puede medir la influencia de ese hombre orante, porque la oración es
una de las misteriosas herramientas escondidas que moldean las vidas de los niños. Juan
dio testimonio de su padre, “Arrodillado, con todos nosotros, sus hijos, alrededor,
derramaba su alma con lágrimas pidiendo por la conversión de los paganos, y por cada
necesidad personal y doméstica.” “Todos nos sentíamos estar en la presencia del
Salvador Viviente, y aprendimos a conocerle y a amarle como nuestro Amigo Divino.”
Siguió Juan, “A veces, mirando la luz de su rostro, esperé que fuese yo igual a él en
espíritu, y que, como respuesta a sus oraciones, yo fui también privilegiado y preparado
para llevar el evangelio a una y otra región del mundo pagano.”
Amados hermanos y hermanas, roguemos a Dios que seamos tal como era Santiago
Paton, para que nuestros hijos tengan un ejemplo real de alguien que ora.

EL ORDEN DEL HOMBRE PIADOSO


Santiago tenía grandes deseos de ser ministro del evangelio. Con todo, no se le abrió
camino y en lugar de esto dedicó su tiempo para criar hijos que pudiesen cumplir esas
aspiraciones. Hemos notado sus oraciones, las cuales fueron un hermoso detalle del
orden en el hogar. Los cultos familiares nunca fallaron- mañana y tarde. Estos tiempos
de devoción fueron divididos en tres partes. Leer y explicar una porción de las Escrituras,
cantar salmos e himnos y orar; el padre dirigiendo todo. Así pasó durante cuarenta años,
y aun cuando los hijos se habían ido del hogar, el padre continuó orando por ellos. Juan
dijo, “Ni apuro para ir al mercado, ni el negocio, ni visitas, ni tristeza, ni gozo, ni novedad
excitante impidieron los cultos familiares.” Durante cuarenta años, Santiago se ausentó
de los cultos públicos solamente tres veces y, el gozo y entusiasmo para asistir a estos
se pasó a todos en la casa. Los hijos crecieron escuchando muchas charlas sobre temas
espirituales. Para Santiago, el cristianismo fue una bendición, y el vivir para Dios un gozo;
y Juan agarró el espíritu de esto desde su niñez.
El día del Señor se convirtió en el día más ansiado de la semana. No fue un día para
aguantarse de muchas cosas, sino el día que todos esperaban durante toda la semana.
El domingo empezó con el paseo de 6 kilómetros a la iglesia, charlando y transitando
alegremente toda esa distancia. Los serones fueron llenos de celo y unción. Después,
fueron seriamente meditados, mientras la familia volvió a casa. A razón de los muchos
niños, muchas veces Yanet no pudo asistir a la iglesia. Así, Santiago y los niños mayores
tenían el gozoso deber de compartirle el sermón. Santiago repetía a ella partes del
sermón, andando de aquí hasta allá en la casa. Los niños tomaron la tarea de leer los
versos Bíblicos citados. Quizás alguna historia Bíblica era añadida, o algo del libro “El
Progreso del Peregrino.” Por la tarde, el padre enseñaba aún más, muchas veces del
Catecismo Corto, con explicaciones de los versículos referidos. Analizando las santas
actividades de esa familia, un sentimiento de unidad familiar se me acentuó.
Otro punto digno de notar en la vida hogareña de los Paton, es que a veces se ocupaba
la vara para castigar. El hogar fue guiado más por amor que por el temor; la obediencia
era lo normal. Sin embargo, había ocasiones cuando se necesitaba la vara. Estas
ocasiones fueron tiempos santos y reverentes. Primeramente, Santiago entró en su
cuarto privado y oró, pidiendo sabiduría y derramando ante Dios la situación.
Realmente, esto fue la parte más grave para los niños. Fue un mensaje a su conciencia,
trayendo a la disciplina por aplicar, al Todopoderoso. Al ver el dolor y el sacrificio que
sufrió su papá al castigarlos, el amor de los niños para él abundó. Las necesidades de
ocupar la vara para castigar por un mismo asunto no fueron numerosas, porque se
aplicaron eficazmente.

LAS RELACIONES DEL HOMBRE PIADOSO


El capítulo 4 de Malaquías, habla de la importancia y el poder de una relación entre un
padre y sus hijos. La unidad entre este padre y su hijo, Santiago y Juan, es un merecedor
ejemplo. Al estudiar del amor y el respeto entre ellos, y del vínculo entre sus almas
durante todos sus días, dulces memorias llegaron a mi mente; las de despedir a dos de
mis propios hijos al irse al campo misionero. La gran cantidad de profundos y silentes
mensajes que se comunicaron el uno al otro en esos momentos, nunca los podré olvidar.
En su autobiografía, Juan describe su despedida, del hogar de sus padres, para ir a
prepararse para la obra misionera. Tenía 22 años entonces. Citaré varias partes de su
autobiografía a continuación, para hacer notar de mejor manera el respeto que él le
tenía a su papá.
“Mi querido papá caminó conmigo durante los primeros nueve kilómetros. Sus consejos,
lágrimas y charlas celestiales todavía están frescas en mi corazón, como que si ayer me
hubiere hablado. Las lágrimas caen por mis mejillas, sin impedimento en este momento,
igual que fluyeron en ese entonces, mientras las memorias me regresan. Durante el
último kilómetro, caminamos sin pronunciar palabra. Sus labios se movían, orando en
voz baja y nos mirábamos el uno al otro varias veces, pero sin poder hablar. Nos paramos
en el lugar de la despedida; mi papá, silentemente agarró mi mano firmemente durante
un minuto, y luego dijo, muy solemne y cariñosamente: — ¡El Dios de tu papá te
prospere y te cuide de toda maldad!— Sin poder decir más, sus labios siguieron
moviéndose en oración silente. Con lágrimas rodando por nuestras mejillas, nos
abrazamos y partimos cada uno por su camino. Justo en el lugar donde yo debía doblar
la esquina, di la vuelta y le vi— mirándome. Haciéndole una señal con mi sombrero lo
saludé, luego seguí caminando y desaparecí de su vista. Pero mi corazón estaba
demasiado constreñido y doloroso para seguir caminando, entonces apuradamente fui
a la orilla del camino, donde lloré largo tiempo. Terminando de llorar, subí el dique para
ver si todavía estaba mi papá en el lugar donde me aparté de él. En ese momento le vi
subiendo el dique también, tratando de localizarme. No me vio y después de buscar un
rato, se bajó y se fue hacia la casa. Le miré con lágrimas candentes cayendo de mis ojos,
hasta que desapareció su figura; luego me fui. He dado un firme voto, una y otra vez,
por la gracia de Dios, en vivir y portarme de tal manera que nunca deshonre a los
benditos padres que Dios me dio.”
Oh, ¡qué hermosas palabras manaban del corazón del hijo amante! Son un humillante
desafió para mí. Es fácil comprender en esas palabras que lo que hacemos en nuestros
hogares, durará en nuestros hijos mucho tiempo después de su partida. Que Dios
renueve nuestra visión de construir fuertes vínculos con cada uno de nuestros hijos,
mientras aún los tengamos en el hogar.

EL FRUTO DEL HOMBRE PIADOSO


Hay mucho que escribir bajo este título, a razón de los muchos años del fiel servicio de
Juan. Todo lo que Juan fue y lo que hizo, inspira a mi corazón. Recomiendo que todos
lean su autobiografía. Pero antes de terminar este estudio, quiero enfocar un poco más
sobre la juventud de Juan. Se crió en la pobreza. La familia grande en la que vivió produjo
un ambiente de escasez, que moldeó su carácter. Muchas veces miramos tales
circunstancias como obstáculos y fuente de duras penas. Pero específicamente, no es
así. De hecho, Dios usa esas circunstancias para amoldar a su escogido siervo para la
gloria de Su nombre. Juan empezó a trabajar en el negocio de su padre a los seis años
de edad. Antes de llegar a los doce años, trabajaba desde las seis de la mañana hasta las
diez de la noche. Tuvo tiempo para las comidas, pero las horas de trabajo fueron
cuantiosas y fatigosas. Lo que Juan ganó en aquel trabajo se usó para el mantenimiento
de la familia. Esto hizo que no pudiera asistir la escuela. Pero ese joven que tenía deseos
de ser misionero no fue frenado en el aprender. Desde la edad de los doce años, tuvo
deseos de ser misionero, y en cada momento que pudo se ocupó en el estudio y
preparación. Según nuestra perspectiva moderna, podemos razonar que no era justo o
era malo tratar a un hijo así. Pero debemos considerarlo otra vez. En aquellos tiempos,
un muchacho se consideraba como un hombre a los doce años. Nuestra moderna
mentalidad en el jugar nos ha cegado acerca de las capacidades de un niño. Pensamos
que los niños deben tener muchos años de diversiones y juegos antes de llegar a tener
responsabilidades. Pero, para Juan, sus dificultades y responsabilidades le ayudaron a
prepararse para el campo misionero.
Hermanos y hermanas, preparemos a soldados listos para las guerras espirituales de
este mundo. No hay ejército que entrene a sus soldados con juegos y diversiones a fin
de prepararlos para una difícil y grave batalla. Del mismo modo, el Señor de la mies
mandará obreros bien competentes a sus campos.

Samuel Chadwick

Antes de empezar esta historia, será beneficioso declarar el propósito de los estudios
sobre los hogares cristianos. Nuestro deseo es indagar y estudiar los ejemplos de la
piedad en el hogar. No estamos de acuerdo con algunas de las doctrinas y prácticas de
las personas que estamos estudiando. Lo mismo es con respecto a algunas
denominaciones acá mencionadas. Mucho de lo bueno en éstas, tanto de las personas
como de las denominaciones, se ha perdido al pasar los años, a pesar de que algunas
fueron usadas de antaño por Dios. Pero, podemos aprender algo de cualquier persona
piadosa.
Samuel Chadwick nació en el año 1860, y pasó a recibir su galardón eterno en 1932.
Muchos no le conocen y por esto voy a compartir algo de su historia. Era un predicador
y maestro metodista, poderosamente usado por Dios durante su vida. Durante su vida,
Dios lo usó para revivir el espíritu del metodismo primitivo. Analizando su vida,
fácilmente se comprende que Juan Wesley era para él un personaje ejemplar. Samuel,
igual que Wesley, madrugó siempre, ocupó el día sirviendo a los demás, y era ferviente
en el evangelismo. El nombre de Samuel Chadwick era muy conocido entre todos los
metodistas de su mundo, durante su época. Él invirtió muchos años como predicador
ambulante al modo de los primitivos metodistas. Mientras maduraba espiritualmente,
se ocupó en varios papeles administrativos, hasta que llegó a ser el presidente de la
denominación metodista. Fue redactor en una revista semanal y autor de varios libros.
Su libro sobre la oración se considera un clásico, y merece esta valoración a razón de
que Samuel vivía en oración desde mucho tiempo antes de escribir sobre el tema. Sobre
todas sus cargos, se reconoce más el de Director del Colegio de Cliff (Las universidades
llevan el nombre Colegio en inglés). Allí, centenares de estudiantes fueron influenciados
por él. Inició varias campañas evangelísticas. En ese puesto (Director), servía como
predicador, maestro, administrador y guerrero de oración. Al leer su biografía, escrita
por Norman Dunning en 1933, estuve continuamente influenciado por la virtud de este
siervo de Dios. Sé que la virtud de un hombre proviene de su andar con Dios; pero,
también sé que esa virtud es producto de su piadoso entrenamiento, recibido en su
hogar. Por esto, vamos a estudiar acerca de la vida hogareña de Samuel.
El padre y abuelo de Samuel eran hombres piadosos y celosos de su Dios. Su abuelo se
convirtió al Señor, a través de la predicación de un predicador de Wesley, y se hizo un
sincero y dedicado cristiano, desde aquel momento. Después, fue conocido siempre por
su amor a la oración y su constancia en asistir a las reuniones. Muchas veces viajaba
durante muchas horas para poder estar en tres diferentes reuniones en el mismo día—
¡sabiendo que escucharía el mismo sermón en cada una! Así, el abuelo sentó un firme
cimiento en el padre de Samuel. El padre de Samuel era un sincero y piadoso hombre
de igual forma, con una mansa integridad. A menudo se sentó y le contó historias a su
hijo Samuel de los grandes predicadores de la época de su niñez. Quizás él no entendía
el cómo le inspiraban tales historias a su hijo, a amar a Dios como aquellos hombres le
amaban. Hay mucha sabiduría al reflexionar sobre las vidas de los santos hombres. Esto
es una hermosa herramienta en las manos de Dios, para iluminar a la siguiente
generación. Samuel dijo tocante a su padre, “Él era el hombre más benévolo y amable
que conocía yo.” Ese padre tuvo excelentes ojos espirituales y su juzgar siempre fue
justo. Fue un hombre tierno, con un espíritu bueno.
La madre de Samuel sufrió mucho en su juventud. Su familia la rechazó y tuvo que vivir
en la pobreza. Fue criada por una estricta pareja bautista, quienes vivían en un pequeño
sótano. Eran pobres, pero amaban a Dios y la criaron “en disciplina y amonestación del
Señor” (Ef. 6:4). Los padres de Samuel se encontraron la primera vez en la Escuela
Dominical. Su mamá fue una mujer comprensiva, y Samuel no recordaba de alguna
discusión entre sus padres, en todos los años que él vivió con ellos. ¡ALELUYA! Samuel
describió a su madre así:
Ella era inteligente sin educación,
Una reina sin vanidad,
Santa sin ritual,
Capaz sin inquietud,
Ingeniosa sin veneno,
Festiva sin frivolidad.
La habla de ella estaba llena de proverbios (o sea, pequeños refranes que había
aprendido) y sus palabras siempre eran “sazonadas con sal” (Col. 4:6). Nunca mandó a
los pobres que llegaron a su casa, vacíos, sino que mostraba compasión, dándoles algo
si podía. El padre de Samuel siempre fue pobre y durante sus últimos años, enfermo. Sin
embargo, la madre vivió toda su vida contenta con él. La madre fue muy estricta en su
disciplina, pero nadie fuera de la familia lo supo, porque el hogar estaba lleno de risa y
bondad. Cada tarde, antes de la hora de llegada de su marido del trabajo, ella se vistió
con un delantal limpio y puso especial atención a los sonidos de los pasos de él, llegando
a la casa. Al escucharlos, salía de la casa para saludarle. La madre de Samuel se situó a
sí misma, en el hogar, como una ayuda idónea (Gén. 2:20), y Samuel nunca escuchó un
argumento en el hogar. No sabemos exactamente cuántos hijos tuvieron, sólo que había
muchos que comían de la escasa comida.

SABIDURÍA DE LOS PRIMEROS AÑOS


—La madre era la persona estricta en este hogar, y dio la disciplina con firmeza. Esto fue
una bendición a los hijos, y en un sentido fue la salvación para ellos. Samuel dijo acerca
de sus padres: “Mi padre hubiera sido una gran mujer, por sus tiernas y mansas maneras
de ser, y mi madre asimismo hubiera sido un gran hombre por su firmeza.” En esto
vemos una falta de parte del padre. Muchos padres con tiernos corazones, por su amor
“natural”, se han negado en las partes más difíciles en el amar a sus hijos con amor
sobrenatural. En esto, se necesita la santificación, porque necesitamos un cambio en
nuestra naturaleza. De igual modo, a veces ésta falta en algunas mujeres y de la misma
santificación se requiere en ellas.
—El malgastar no se permitía en el hogar. Estoy seguro que la pobreza de la madre
durante su niñez y la de su propio hogar hizo florecer esta hermosa virtud, con buenos
efectos que duraron toda su vida. ¿Era Samuel un niño pobre o rico? ¿Qué diríamos?
Sus propias palabras fueron: “Igual que José fue vendido como esclavo, según plan
divino, así me tocó a mí la pobreza.” Dios usó esa pobreza para moldear y formar a un
siervo escogido en su reino.
—A sus ocho años, Samuel tuvo que ir a trabajar para ayudar a su papá a proveer para
la familia. Siempre se fue para su trabajo, a la hilandería, a las seis de la mañana. Esto
requirió que se levantara a las cinco con quince. La auto-disciplina y otras experiencias
las aprendió de la necesidad puesta sobre el muchacho por la Providencia Divina. Los
dueños de la fábrica eran metodistas piadosos. Esta fue una bendición que hizo que
Samuel tuviera un buen ambiente como niño trabajador. La mayoría de sus
colaboradores fueron adultos, y por esto aprendió a charlar con los mayores durante las
comidas y meriendas. Los sucesos de la época fueron debatidos cada día, y el joven
muchacho desarrolló convicciones sobre muchas áreas de la vida, antes de llegar a sus
diez años.
—A razón de la necesidad de proveer para la familia, Samuel no asistió a la escuela
pública; aprendió en el hogar. Sus padres le enseñaron en parte, además aprendió a
través de su propia motivación en la mucha lectura. . La geografía, la historia y otros
libros fueron consumidos continuamente. También, leyó con constancia la Biblia y un
libro sobre la vida de Cristo, durante sus años en formación.
—La Escuela Dominical y el culto normal, realizado después de la clase, constituyeron
una parte normal en la vida del hogar Chadwick. Durante un servicio de Aniversario,
Samuel se convirtió a Cristo a la edad de diez años. Poco tiempo después, Dios le
impresionó profundamente en hacer todo como para Cristo. Esto le impactó tanto que
nunca lo olvidó. Él estaba lustrando las botas de su papá, tarea que no le gustaba.
Mientras tanto, el pensamiento de hacerlo como que si fuera para el Señor tocó su
corazón. No había cumplido bien el trabajo, pero al reflexionarlo, agarró las botas otra
vez y terminó, lustrándolas hasta brillar— ¡para Jesús! Después de esto, Samuel nunca
fue el mismo, porque esto afectó su carácter profundamente. Cumpliendo los
quehaceres humildes “como para Jesús” se hizo una gozosa costumbre. Dios es
bondadoso con los muchachos de diez años, ¿verdad?
—A pesar de que su familia era pobre, sus padres planificaron una semana de vacaciones
anualmente. Cada semana, antes de ésta actividad, ahorraron un poquito de dinero. Los
niños durante todo el año planificaban estar semana a la orilla del mar. Las vacaciones
las ocuparon en paseos, nadando en las olas, con risas y mucho pan. Tales memorias
ayudan a unir los corazones de una familia. Aunque era pobre, la familia Chadwick hizo
de esas vacaciones una prioridad.
—A sus quince años, se hizo miembro de una “clase” metodista. [Una clase metodista
consistía de unas 12 a 25 personas, que se reunían semanalmente para compartir
testimonios, confesar pecados y preguntarse unos a otros acerca de su relación actual
con Dios. No era una clase de escuela.] Un dedicado y serio hombre fue el encargado de
la clase de Samuel. Todos los miembros podían participar en las clases. ¡Qué hermoso
entrenamiento! Tales ejercicios desarrollaron dones de hablar y pensar.
—Desde su conversión a Cristo, Samuel oraba. Tres veces al día, se alejó y oró
fervientemente. No era fácil, pues tenía que trabajar y la casa de sus padres era
pequeña, pero lo hizo. Él escribió después: "Me aparté tres veces al día y oré en espíritu
entre tanto.” Sus padres le animaron en esto y posteriormente, al ver el celo de Samuel
en prepararse para el ministerio, construyeron un cuarto especial para darle la
oportunidad a estar solo.
—Samuel amaba la soledad con Dios, apartándose por días enteros, excepto para los
tiempos de los cultos públicos. Le gustaba pasear solito cuando iba a las reuniones, y le
gustaban los cultos quietos de los adultos.
—Un poco después de asociarse con la clase, empezó a recibir impresiones del Señor
que debía prepararse para el ministerio. Samuel no lo entendía al principio, porque él
no tenía mucha educación y su familia era una de las más pobres de la iglesia. Pero, Dios
persistía en tocar su corazón, y una vez que Samuel lo comprendió, enfocó su vida muy
intensamente en cumplirlo. Trabajó desde las seis de la mañana hasta las seis de la tarde.
A las siete, empezaba a estudiar hasta llegar a la media noche, luchando para educarse.
Sus estudios se basaron en la gramática, la aritmética, la geografía, la historia, la teología
y la Biblia. Al ver sus deseosos intereses, los padres se trasladaron a una casa más amplia,
para suplir a Samuel un lugar más cómodo para estudiar.
—A la edad de 17 años, Samuel sintió que ya era tiempo de empezar a predicar. Como
la costumbre de entonces, fue al ministro de su distrito para que le diera la bendición.
Para Samuel, esto fue un paso temeroso, pero pronto le otorgaron el permiso y le fue
dado un circuito de tres iglesias. Tuvo que caminar unos treinta kilómetros (id y vuelta)
cada domingo para predicar en ellas. Sin embargo, los domingos fueron su delicia, no
sintiendo ninguna pena en su encargo, aunque la temporada estuviera bien fea ese día.
Esto fue el empiezo del degustar la miel del dar, dar y dar más a otros. Quizás podamos
quejarnos nosotros que él era demasiado joven para predicar, pero nadie quería ese
trabajo en ese entonces. Pero, miremos más profundo. Ese joven estaba ocupado "en
los negocios de su Padre (LC. 2:49). Crecía en su amor a Dios y a los hombres. Esto es
una piedra fundamental para un ministerio amplio y fructuoso. Debemos ayudar a
nuestros jóvenes a entrar en la obra de Dios, porque esto es una llave para entrar a una
firme y constante vida cristiana.
—El último punto que vamos hacer notar acerca de la juventud de Samuel toca el área
de las finanzas. Todo el tiempo que estuvo en el hogar de sus padres (pues el salió a la
edad de 21 años), les dio todo su dinero a ellos. Luego, le devolvían un chelín a cada
semana para que él lo gastara como quisiera. Su sueldo era necesario para ayudar a
mantener a la familia. Podemos decir: << ¡No era justo!>> Pero miremos más profundo.
Samuel desarrolló la calidad de ser un humilde siervo. Heredó durante su juventud la
actitud varonil de ser proveedor- ¡sin saber lo que pasaba! Era fiel ante las riquezas
injustas y cuando recibió las riquezas verdaderas (Lucas 16:11), ¡las buscó de todo
corazón!
Así terminamos el estudio del hogar, acerca de Samuel Chadwick. Hay muchos de sus
principios que podemos aplicar a los nuestros. Debemos invertir el tiempo necesario,
meditándolos hasta encontrar el cómo podemos aplicarlos. Una cosa real es que no hay
muchas historias disponibles para estudios como éste. No sé por qué. Pero esto me hace
reflexionar intensamente. ¿Cómo puede ser que la parte fundamental, la parte más
importante, hace falta en las biografías? ¿Eran tan débiles los hogares de antaño, que
no había mucho por hacer notar y escribir en cuanto a ellos? ¿No había una visión, una
carga que pasar a la siguiente generación? No sé las respuestas a estas preguntas. Pero
estoy meditando que pasaría si una generación completa de padres se levantara para
dedicarse a Dios, derramando sus vidas en la crianza de sus hijos. ¿Sabes cómo afectaría
esto a los hijos y también a todo el mundo? ¡Examinemos nuestros corazones! ¿Cómo
valoramos a nuestros hijos? ¿Vale la pena hacer un sacrificio por su entrenamiento? Esto
es un paso gigante de fe, que necesita muchos años para probarse. Pero, ¡creo que
cosecharemos mucho más de lo que podemos imaginarnos!
Papá Grings

Y vosotros seréis llamados sacerdotes de Jehová, ministros de nuestro Dios seréis


llamados; comeréis las riquezas de las naciones, y con su gloria seréis sublimes.
Y la descendencia de ellos será conocida entre las naciones, y sus renuevos en medio de
los pueblos; todos los que los vieron, reconocerán que son linaje de Jehová.
Isaías 60:6,9

Me da gozo escribir la historia de este misionero patriarca y de las descendientes


que salieron de él. Un patriarca es uno que extiende su influencia mucho más allá de su
propia vida en la tierra. <<Papá Grings>>, el nombre dado a Heriberto por sus amados,
era tal hombre. Aunque un peregrino y extranjero en la tierra, sin un lugar para nombrar
<<Mi Hogar>>, podía depositar más en sus hijos que lo que depositan muchos de los que
tienen casas lindas.

Lo siguiente es producto de una charla con la hija de Heriberto por teléfono y de


una autobiografía escrita por él. Hay docenas de misioneros que son productos del
matrimonio y de la dedicación de Heriberto y Rut. Como siempre, hay razones en el
tener tantos misioneros en las siguientes generaciones. Quiero estudiar esas razones.
Este estudio se enfocará más en Heriberto, porque Rut murió de la fiebre negra cuando
estaba en el campo misionero, siendo sus hijos todavía jóvenes. Esto dejó a Heriberto
con cinco hijos por criar, sin esposa, trabajando como misionero a la vez. Al
fallecimiento de ella, el mayor, Roberto, tenía 16 años, y Marcos, el menor, tenía cinco.

El Cimiento de la Madre

Los eruditos en la crianza de niños están de acuerdo que los primeros años de la
vida de un niño son los más cruciales e influenciables. Durante esos años iniciales, las
piedras fundamentales se colocan en la vida del niño. La Palabra de Dios nos enseña de
esto en varios lugares. Estudiando el escaso material que tengo acerca de la vida de Rut,
se aclareció que la madre de eso tropa de futuros misioneros estuvo muy ocupada,
asentando las piedras fundamentales en las vidas de sus hijos, antes de retirarse a su
eterno galardón.
Esta madre también tenía derechos de llevar el título de misionera. Sus padres fueron
misioneros en comunidades de los indígenas americanos del estado de Montana,
EE.UU.; y luego de terminar su entrenamiento en el Instituto Bíblico Moody, les ayudaba
en los campos misioneros como maestra. Esto ocurrió en el año 1910, para ese entonces
Montana era un verdadero campo misionero, con pocas cosas modernas. Siete años
más tarde, ella se fue a África a trabajar con la misión de C.T. Studd. Allí, en el Congo,
encontró a Heriberto y se casó con él.
Al llegar los hijos a su matrimonio, Rut, de buena voluntad, hizo mucho hincapié a
sus nuevas responsabilidades de madre. Pero, como he dicho, siempre fue una
misionera en su corazón. Su carga por los perdidos hizo que ella buscara oportunidades
especiales para evangelizarlos, cuidando a la vez a sus hijos. Durante el tiempo que
Heriberto iba de viajes misioneros, varias veces Rut se ató a su bebé a la espalda, de la
manera que lo hacen los lugareños, y montando una bicicleta, se iba con él en un viaje
de dos semanas.
Al comienzo de la obra misionera en África, enseñar a sus hijos en el hogar era la
única opción. Rut se había preparado bien para esto, pues anteriormente enseñaba en
los EE.UU., antes de partir para África. La Biblia era el primer libro usado en su
enseñanza. Al llegar a los cinco años de edad, los hijos habían memorizado todos los
versos del abecedario bíblico y podían recitarlos en cualquier momento. Recibieron una
educación básica en la lectura, escritura y cálculo. Y aún más, el programa de estudios
consistía en el estudio de las vidas piadosas de sus padres.
El ejemplo y la buena voluntad de la madre para soportar muchas aflicciones
marcaron los corazones de cada uno de sus hijos. Vivían en la selva, lejísimos de la
civilización y de la ayuda de otros. El doctor más cercano estaba a diez días de viaje.
Parece ser que por esto falleció ella de la fiebre. Vivían demasiado lejos del doctor para
ir en búsqueda de ayuda médica. Utilizando las cosas sencillas, Rut hizo de su casa de
adobe un hogar y lo adornó con un amable espíritu de buen ánimo. Así son las madres
misioneras. El corazón materno las mueve a proveer un hogar bendecido, de maneras
que las madres que viven en Norteamérica no lo pensarían. La familia Grings siempre
tenía charque y frutos, secados con el aire solano que corre en la región. Hicieron su
propia mantequilla de maní, con mermelada de plátanos para poder gozarse de la
comida americana: <<mantequilla de maní con dulce>>.
En un sentido muy real, la madre no murió de fiebre negra en el año 1936. Murió
mucho antes, a sus propios deseos. Dio su vida diariamente en sacrificio vivo por la
familia y los perdidos que vivían a su alrededor. Los hijos vieron esto, y se les pasó el
fuego misionero. Mamá Grings tenía una oración (es una canción, también) escrita y
colgada en la pared de su hogar en África. Esa oración describe exactamente su
sacrificado corazón. Voy a terminar esta parte de nuestro estudio con las sagradas
palabras que eran su oración, mientras trabajaba para su familia y los paganos.
No Yo, Sino Cristo
No yo, sino Cristo, sea honrado, amado, exaltado:
No yo, sino Cristo, sea visto, conocido, escuchado;
No yo, sino Cristo, en cada mirada y acción,
No yo, sino Cristo, en cada pensamiento y palabra.
No soy yo, sino Cristo, quien alivia las tristezas;
No soy yo, sino Cristo, quien enjuga la solemne lágrima;
No soy yo, sino Cristo, quien levanta la pesada carga;
No soy yo, sino Cristo, quien calma cada furor.
No yo, sino Cristo, en el humillante y quieto trabajo;
No yo, sino Cristo, en la ardua labor servil:
Cristo, sólo Cristo, no exhibición ni ostentación;
Cristo, ningún otro, el colector del botín.
Cristo, solamente Cristo, pronto cumplirá mi visión;
La excelente gloria pronto, pero muy pronto, la veré—
Cristo, solamente Cristo, que me da mis anhelos,
Cristo, solamente Cristo, mi todo en todos será.
Papá Grings

Heriberto vivió 41 años más, después de la muerte de Rut. Trabajaron juntos 16


años, con un solo descanso en su país natal durante ese tiempo. Después del
fallecimiento de ella, él nunca se casó otra vez, dedicándose enteramente a la
evangelización de los paganos.
Cuando era joven, el Espíritu de Dios le desafió en cuanto a sus prioridades. Dios
le dijo, — ¿Vas a sacrificar tu carrera, para que yo pueda mandarte a los perdidos de
este mundo?— Inmediatamente, rindió todo al Maestro.
Posteriormente acerca de esto, él dijo: —Desde entonces en adelante, nunca miré
hacia atrás—. Ya todos sus afanes estaban en las preparaciones para la obra misionera.
Este amado hombre vivía únicamente por una cosa: predicar el evangelio a los que
nunca lo habían oído antes.
Cuando el gobierno del Congo rechazó su súplica de volver a su campo de labor, se fue
a Centroamérica y a Suramérica. Atravesó uno y otro país, sembrando la semilla de la
Palabra y plantando iglesias. A sus 75 años, apeló para poder volver al Congo, y ¡lo
obtuvo! ¡Qué bello corazón misionero tenía este soldado de la cruz! La mayoría de
nosotros pensaríamos en descansar y retirarnos a tal edad, pero Papá Grings no. Invirtió
los últimos diez años de su vida, montado sobre una bicicleta, viajando de un pueblecito
a otro por las sendas de la selva africana. Pasó a obtener su galardón en el año 1977, a
la edad de 85 años.

La Especial Escuela Misionera de Dios

Brevemente hemos conocido las vidas de estos dos misioneros y hemos visto algo
muy inspirador. Hay mucho más que se puede decir de ellos y de sus labores por los
perdidos; pero este no es el enfoque del estudio. Quiero que nos fijemos en su hogar,
y en los principios que aplicaron, los cuales produjeron muchos misioneros en las
generaciones siguientes. Una parte de la historia que vamos estudiar pasó por
casualidad, y otra parte fue resultado de un propósito. Sin importar el porqué,
estudiaremos todo, porque hay mucho por aprender.
En el año 1936, murió Rut de fiebre negra. Yo considero mártires a los misioneros
que mueren en el campo de labor. Ella dio su vida por la causa de Cristo. Esto dejó a
Heriberto con cinco hijos en El Congo. No se necesita mucha imaginación para entender
lo estrecho de esta circunstancia. Pasaron seis meses para que las cartas de informe y
consejo cruzaran el Atlántico. Fue aconsejado: <<Recoge a tus hijos y regresa a los
Estados Unidos. >> ¿Qué haría Usted en tal circunstancia? Había un cruce en el camino
y se necesitaba de una importante decisión. Una mala decisión podría afectar a muchas
generaciones.
Papá Grings reunió a la familia y tuvo una ‘asamblea familiar’. Puso las cartas ante
sus hijos y las consideraron juntos. Después de orar, hicieron la decisión: ¿quedarse o
regresar? Con unanimidad dijeron: —Somos misioneros, nos quedaremos—. Toda la
familia sabía que la muerte de su madre había abierto los corazones de los nativos y
muchos estaban salvándose en rededor. Dijeron los hijos —El yugo se ha quebrantado
y el enemigo huye, ¿Por qué volver a nuestro país ahora?—
Esta decisión abrió el camino para entrar en la tremenda escuela misionera que se
llama <<Experiencia de Primera Mano>>, la cual duró diez años. El padre y sus hijos
caminaban de un pueblecito a otro, viviendo unos dos meses en cada uno. Predicaron,
oraron y fundaron iglesias. ¡Qué tremenda escuela! ¿Cuántos de ustedes quieren
invertir diez años aprendiendo a los pies de un perito misionero?
Al decir estas cosas, yo podría terminar este estudio aquí, porque sabemos que tal
escuela, sin otro entrenamiento, produciría misioneros capacitados. Sin embargo,
quiero hacer notar unos puntos de este período de diez años, para poder aplicarlos a
nuestros propios hogares actuales.
Principios que producen hijos misioneros

LA PALABRA DE DIOS
Durante mi entrevista con Luisa (Hija de Heriberto y Rut), noté que la Biblia tenía
una prominente trascendencia en el hogar. Las vidas de los hijos se llenaron de la Biblia.
Aprendieron a leer usando la Biblia como texto. Memorizaban cinco versos bíblicos cada
semana. Calculando, vemos que esto suma 125 capítulos memorizados durante los años
vividos en el hogar, si ponemos 30 versos como promedio para cada capítulo. (5 versos
X 52 semanas X 15 años.) Cada año los niños leyeron toda la Biblia en su tiempo personal
de devoción. El padre y la madre también les enseñaron la Biblia durante los cultos
familiares; además, los mismos niños empezaron a enseñar a otros la Biblia, mientras
eran jóvenes. Todos eran misioneros. ¡Fíjate cuánto se infundió la Biblia en los hijos!
En verdad fueron <<plantados junto a corrientes de agua>> (Salmo 1) desde la temprano
edad. <<…desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras…>> (1º Tim. 3:15)

LOS NIÑOS ERAN MISIONEROS


El llamado a la obra misionera era un llamado para toda la familia. Al recibir el
consejo de volver a los EE.UU., los hijos se levantaron y dijeron: —Somos misioneros, no
podemos volver a los EE.UU. — Hay muchos hijos de misioneros que están alejados de
la carga y la visión por los perdidos. En esos hogares, mamá y papá son misioneros, y
los hijos son hijos, nada más. Los padres sabios ocupan a los hijos en la obra, para que
estos aprendan el propósito de Dios en sus vidas. Este es un poderoso principio. Es
seguro que en la vida hogareña de los itinerantes Grings tuvieron tiempos infructuosos;
sin embargo, al involucrar a los hijos en la obra, pudieron sobrevivir, a pesar de que
había fallas en otras áreas. Los hijos que son activos en la obra de ganar almas para
Cristo, colaboran con el Espíritu Santo; y esto crea una buena adicción. Los hijos de Papá
Grings se ocuparon en pescar almas desde una temprana edad. Yo sé que esta es una
de las causas del porqué hay tantos descendientes de los Grings que trabajan como
misioneros hoy en día.

EL PODER DE LA ORACIÓN
La oración era una importante parte en la formación de los hijos. Fueron animados
por los padres orar durante el tiempo personal de devoción, que tenían a diario. Ellos
tenían muchos tiempos de oración en otros momentos, rogando por las tantas
necesidades de los demás; además, Heriberto dedicaba un día de cada mes al ayuno y
oración por todos. Durante ese día, las labores del mes se evaluaban, y luego, todos
imploraban a Dios por Su supervisión durante el mes entrante. Este tipo de actividades
afectan a la siguiente generación de misioneros. Encima de toda esta oración, Heriberto
oró diariamente por todos sus hijos, nietos y bisnietos. Así oró durante muchos años.
Estoy seguro que sus oraciones siguen a sus descendientes hasta el día de hoy.

APRENDIMOS A OBEDECER
Estas son las palabras de Luisa, cuando le pregunté acerca de la disciplina y la
autoridad en el hogar de su padre. La vara se ocupaba como nos enseña la Biblia, pero
no se necesitaba mucho porque los hijos aprendieron desde cuando recibieron la
instrucción, <<Tenemos que obedecer las palabras de nuestros padres. >>

EL AMOR PREVALECIÓ
Esta familia vivió en docenas de casas durante los diez años de su obra itinerante.
Nunca sintieron la seguridad de tener una misma casa por largo tiempo. No sabían
dónde dormirían la próxima noche. A pesar de todo esto, fluía un espíritu de amor entre
ellos. De aquí mana la verdadera seguridad. Es tentación el pensar que la seguridad
proviene del ambiente exterior, pero no es así.

CANTABAN EN EL DÍA Y EN LA NOCHE


Memorizaron cientos de cánticos e himnos, luego los cantaban brotando desde el
corazón, en medio de varias pruebas y aflicciones. Tenemos un espíritu de alabanza y
no podemos medir el poder quieto que el cantar tiene sobre la mente y corazón de un
niño en sus años de formación. Y, esta familia estaba en las primeras filas de combate,
donde el cantar era una de las estrategias para ganar la conquista.
LOS QUEHACERES EDIFICAN EL CARÁCTER
Esto es verdad en todas las partes del mundo. No importa qué tipo de quehaceres
sean, de finca, de negocio o de la obra misionera; todos ayudan a edificar el buen
carácter. ¿Qué quiero decir cuando hablo de los quehaceres misioneros? Los Grings
tuvieron que vivir como campesinos en pequeñas comunidades, esto quiere decir que
había mucho trabajo manual. Lavaban la ropa en las quebradas, llevaban el agua para
las comidas y para los otros usos de la casa. Criaron animales para comer la carne de
estos. Acarreaban leña para cocinar y para calentar el agua para lavar los platos. Al ver
esto, muchos en la Norteamérica gritarían — ¡Pobrecitos niños!— Pero, eran
misioneros y tal trabajo no les importaba a los Grings.

EL SUFRIMIENTO Y LA ENFERMEDAD
Muchas veces he dicho que la obra misionera es lo que más semejanza tiene a la
persecución, por razón de los muchos sufrimientos de esta. El rigor de tal trabajo en el
campo es difícil aguantar. Las enfermedades no sanan rápido, uno suda día y noche, y
en la noche no se puede dormir a razón del fuerte calor. Estar enfermo es lo común y
corriente de cada día. Le pregunté a la hija de Heriberto acerca de esto, y me replicó
que siempre hubo alguien enfermo en el hogar. Esta familia vivió antes que existieran
los presentes medicamentos contra la malaria. También sufrieron disentería, parásitos
y otras enfermedades; además de las picaduras de tantas variedades de bichos. Los
niños de los Grings sufrieron todas estas cosas por la causa de Cristo, y los moldearon
para ser soldados de Jesús.

LA COMPASIÓN
Los hijos de los Grings se criaron en medio de una dolida y olvidada gente. Vieron
el sufrimiento por todos lados, pero esto les trajo un hermoso, pero silente, efecto. Los
padres guiaron sus pensamientos hacia la compasión, la cual queda con ellos hasta el
día de hoy.

LA ABNEGACIÓN

Dios ocupa las abnegadas experiencias para enseñarles a los niños a rendir sus
voluntades. Es muy importante que los padres entiendan esto, para poder colaborar
con Dios, para el bienestar de los hijos. La vida misionera provee tales experiencias de
abnegación. Por ejemplo, las comidas son muy sencillas, sin mucha variedad, y, la gente
para quién están laborando viven en la pobreza; por esto, los misioneros deben vivir de
igual modo. Y, todo esto afecta tremendamente a los hijos de los misioneros. He notado
en otros estudios de este libro que la pobreza moldeó a otros positivamente. A los
misioneros, la pobreza es más como una preferencia que una mala suerte, pero los
resultados en la siguiente generación son iguales. Si los padres guían los corazones de
los hijos en medio de tales situaciones, los hijos se forjarán a ser soldados adiestrados
para la guerra.

EL DIOS DE LOS MISIONEROS


Dios es un Dios Viviente. Sin embargo, muchos hijos crecen, aprendiendo acerca de
Dios, pero sin verle obrar sobrenaturalmente. Para los hijos de los Grings, Dios era un
Dios omnipresente (siempre presente), y experimentaron Su presencia a menudo. Por
ejemplo, una vez cuando los hostiles nativos les enfrentaron con espadas y arcos, y, otra
vez cuando una nave les rescató quince minutos antes que una tormenta les hubiese
hundido. Vieron a Dios proveerles comida en tiempos de hambre. Muchos no entran a
la obra misionera, a razón del temor y la desconfianza. Es difícil para tales personas el
confiar que Dios les proveerá. Pero los hijos de los Grings aprendieron de primera mano
que Dios siempre ve y cuida a Sus siervos.

Conclusión

Hay mucho más que uno pudiera referir acerca de todo esto. La crianza de niños
en medio de la obra misionera es un tema lleno de riqueza. Pues yo conozco cómo viven
los misioneros, pudiera señalar varias áreas más. Con todo, voy a detenerme con los
puntos que Luisa me dio. La experiencia misionera, si se le entra con una actitud positiva
y abierta, puede ser una potente base para la crianza de los niños. Pero, quiero ser
realista a la vez. Es mucho más difícil establecer las prioridades del hogar mientras se
trabaja en la obra de Dios. Hay muchas dificultades para vencer y muchos han perdidos
a sus hijos, tratando de ganar a los perdidos. A mí, me parece que la actitud del corazón
es el punto más importante para los padres. Solamente Dios sabe cuántos más de los
descendientes de Heriberto y Rut servirán en los campos misioneros en el futuro. Los
nietos de los nietos se levantarán, diciendo —Escuchamos una voz diciendo, ‘¿A quién
enviaré y quién irá por nosotros?’

—HEME AQUÍ, ENVÍAME A MÍ—


Hudson Taylor

HUDSON TAYLOR--MISIONERO AL INTERIOR DE LA CHINA.

Solamente la eternidad revelará la influencia que él dejó sobre los millones de personas
que, antes de la llegada de su misión, no habían sido alcanzadas por el evangelio. En la
época de Hudson, las misiones eran una idea nueva y se necesitaba una profunda
dedicación a Cristo y un espíritu pionero para empezar tal santa iniciativa. Solamente un
hombre bien fundamentado en Cristo pudo llevar a cabo la misma. ¡Qué hermoso
contemplar la obra de Dios, quien es un Dios misionero, sentando un cimiento firme
durante varias generaciones en la vida de Hudson, a través de sus antepasados, quienes
abundaron en amor ferviente y consagración! ¡Oh! ¡Qué gozo saber de la historia de
Hudson y ver al Padre obrando todo, según el consejo de su propia voluntad y
propósito— mucho antes que él naciera!
Antes de Hudson, hubo tres generaciones seguidas de metodistas fogosos. De veras, su
bisabuelo, Santiago Taylor, puso un cimiento firme en su hogar, el cual duró durante
varias generaciones. El día de su boda, Santiago Taylor estuvo orando en su granja,
sintiendo una gran convicción: Dios le impresionaba una y otra vez, en cuanto al verso
Josué 24:15: “Pero yo y mi casa…” “Pero yo y mi casa…” “Pero yo y mi casa…”. ¡Qué
maravilloso verso para determinarlo en su vida, en el día de la boda! Con todo, Santiago
llegó tarde a su boda, pero llegó con su corazón preparado ante Dios. Hay mucho sobre
la vida hogareña de este hombre, pero vamos a enfocar el estudio sobre la influencia
del padre y la madre de Hudson. Es un hogar singular, con respecto a todas las biografías
que hemos estudiado.
Santiago Taylor, padre de Hudson, llevó el mismo nombre del bisabuelo. Junto con
Amelia, la madre, llegaron al matrimonio con sus vidas y corazones totalmente
entregados a Dios y en los propósitos de Él, consagrándose así desde su juventud. Los
dos fueron criados por sus padres en el ambiente del candente metodismo primitivo.
Santiago fue ordenado en el ministerio a la edad de 19 años y encargado para predicar
en un circuito local. Pasaron cinco años para establecer un negocio y luego casarse con
Amelia. Parece ser que tuvieron un noviazgo correcto, al estilo antiguo y se casaron con
la plena bendición de sus padres, familiares e iglesia. ¡Alabado sea Dios! Pasado el
tiempo, Amelia quedó embarazada. Los dos, Santiago y Amelia, se regocijaban en la idea
de tener un hijo. Reflexionando sobre esto, Santiago fue guiado a considerar el precepto
del Antiguo Testamento de dedicar a su primogénito al Señor: “Conságrame todo
primogénito”. (Éx. 13:2)
Compartiendo a Amelia sus reflexiones, se arrodillaron y lo consagraron al Señor, quien
les había dado el niño. Estoy seguro que no entendieron en su totalidad lo que esto
significaría para ellos, ni para el niño, el que todavía estaba en la matriz de la madre.
En este ambiente santo y consagrado nació (Santiago) Hudson Taylor, el 21 de mayo de
1832. (A Santiago Hudson Taylor, el misionero, se le conoce más como Hudson Taylor o
J. Hudson Taylor, pues no ocupaba mucho su primer nombre, James (Santiago en
castellano). En este estudio siempre se le llama por su segundo nombre, Hudson, pues
es el más conocido.) Qué ejemplo inspirador para todos nosotros, los que anhelamos
criar hijos piadosos para la gloria de Dios. Las misericordias de Dios eran rociadas sobre
la vida de Hudson desde su niñez, pues sus padres tenían sed de Dios y de Su voluntad.
Así, las memorias más antiguas que tuvo Hudson fueron las de reunirse cada semana
con los santos, en la Capilla de la Colina Pinfold.
Indagando la historia de la vida hogareña de Hudson, se halla una gran cantidad de
ejemplos dignos de imitarse, tanto que no se pueden enseñar todos en un solo estudio.
Es alegre encontrar todo este material, el cual se ha escrito y guardado para transmitirlo
a las generaciones futuras. Dios no hace acepción de personas, y así las promesas y los
principios de Dios pueden ser aprovechados por todos. Vamos a estudiar algunos de
estos principios, divididos entre cuatro categorías.

EL PIADOSO PADRE DE HUDSON

* Trabajaba en su taller, que estaba a un costado de la casa. El taller tenía un vidrio


grande que le permitió poder vigilar los acontecimientos de la casa en todo tiempo. Así
pudo tener un papel activo en el entrenamiento y guianza de los niños.
* Cuando se necesitó, aplicó una firme disciplina (esto quiere decir que ocupaba la
vara, como nos enseña el libro de Proverbios.) Cuando Hudson era un infante, se
enfermaba a menudo. Por esto, los padres fueron tentados a no aplicarle de la forma
correcta la disciplina necesaria, pensando que él no la aguantaría, por razón de su mala
salud. Sin embargo, la obediencia y la templanza se necesitan en todos los hijos, y así se
le dio la disciplina. El padre de Hudson creyó que una vida indisciplinada no valía nada.
* Tenía altas metas para sus hijos. Ser “normal” (según las medidas de los inconversos),
pasar de poco o ser mediocre no era suficiente para Santiago.
* Era un hombre que comprendía bien sus deberes. En lo que se necesitaba cumplir,
hizo hincapié, y tuvieron prioridad sobre sus propios deseos, placeres y gozos. Esta
virtud se puso en práctica en su trabajo, ministerio y en sus responsabilidades del hogar.
* Ocupó las vidas de sus hijos con muchas actividades, las que edificaron el carácter
de ellos. Hay que ayudar a nuestros hijos a que aprendan buenos hábitos, porque de
esto proviene la templanza. “Es mejor…él que domina su espíritu, que el que conquista
una ciudad.” (Pr. 16:32)
* Hicieron cultos familiares dos veces al día: después del desayuno y después de tomar
té de la tarde. Estos consistieron en leer alguna parte de la Escritura, explicándola de tal
manera que los niños pudieran entenderla. Leía del antiguo y como del nuevo
Testamento, anotando en su gran Biblia, la fecha de cada lectura. Los domingos invirtió
más tiempo en estos cultos, porque no asistían a la escuela dominical. Santiago la
consideraba buena para los que la necesitaban; pero, él no quería darle a otra persona
el privilegio de enseñarles a sus hijos acerca de las cosas de Dios.
* Desde temprana edad, les enseñó a sus hijos a orar y a buscar las oportunidades para
acercarse a Dios durante el transcurso del día. Muchas veces llevó consigo a sus hijos
al piso superior, para tener un tiempo de oración por sí mismos. Todos se arrodillaban y
Santiago los abrazaba, orando fervientemente de una manera inolvidable. Tales
oraciones, intercediendo por China, inspiraron a Hudson, a la edad de cinco años, a decir
determinadamente: —Voy a ir a China.

LA VIRTUOSA MADRE DE HUDSON

* Desde su niñez Amelia fue reconocida por su ingeniosa naturaleza. A los quince años
tuvo que dejar la escuela y ayudar a sostener de la familia. Esto fue una providencia de
Dios, pues se empleó como maestra, durante tres años, en la escuela hogareña para tres
niños. Lo que la entrenó para su futuro hogar.
* Tuvo dos virtudes que la hicieron ser amada por muchos, las que practicó desde su
juventud: pensar en el bienestar de otros y la sinceridad (una vida sin pretensión).
* Era de lindo parecer, tenía varios talentos y era inteligente. Sin embargo, su vida
caritativa le ayudó a no desear la propia prominencia; más bien prefirió que otros
fueran admirados. Las mismas cualidades se demostraban ampliamente en su propio
hogar, bendiciendo a sus hijos y a su marido. De igual manera, la sumisión y la reverencia
hacia su esposo adornaron su matrimonio y bendijeron a sus hijos durante sus años
formativos.
* Su disciplina benévola les trajo estabilidad y felicidad a sus hijos. Siempre fue sensata
y constante en toda dirección y corrección que les dio. Decir “sensata” no quiere decir
que era inconsistente: lo que ella dijo fue lo que realmente procuraba poner en práctica.
* A razón de las circunstancias de pobreza que sufrió a veces, no pudieron los Taylor
contratar empleadas. Amelia tenía una sola ayudante para los quehaceres de la casa,
así los padres requirieron cuidar por si mismos a sus hijos. Parece ser que realmente no
lo querían así, pero se volvió una gran bendición para Hudson: sus padres fueron sus
amigos y acompañantes, y así él estuvo bajo su amante supervisión. La madre trabajaba
con él y le enseñó y cuidó, llegando a ser el sol y centro durante su vida infantil.
* Ella tuvo la capacidad de enseñarle acerca de la obediencia en forma completa: una
sola vez le fue dado cada mandamiento, de tal manera que entendió que se debería
cumplir en absoluto. Por ejemplo: si ella decía “Alístate para cenar.”, quiso decir que
incluía lavarse las manos, cambiarse la camisa, peinarse y sentarse a la mesa antes que
el papá se sentase. Y, no necesitó decirlo varias veces; fue cumplido inmediatamente.
* Fue conocida por tener una casa ordenada, como dice el refrán: “Un lugar para todo
y todo en su lugar.” Hudson se crió en tal santa armonía. Los juguetes siempre se
devolvieron a su lugar antes de empezar otra actividad. El dormitorio siempre lo limpió
y ordenó antes de salir a desayunar. Estos quehaceres se hicieron fáciles para los hijos,
pues vieron el constante ejemplo de su madre. Solamente con la práctica de la diligencia
pudo mantener tal orden en su hogar. Tenía que trabajar todo el día para poder
cumplirla. De veras, ella fue una madre y esposa del “tipo de Proverbios 31”, y el joven
soldado misionero que entrenaba se benefició grandemente de todos sus virtuosos
caracteres.
* Como una señal de sumisión hacia su marido, usó velo todo el tiempo. Estudiando su
vida y la historia del metodismo primitivo, se sabe que todas las cristianas de su tiempo
hicieron lo mismo desde el día de bodas. ¡Tan pronto se pierden los principios bíblicos
en solamente dos generaciones! ¡Qué Dios nos mantenga vigilantes en nuestra propia
época!

ALGUNOS DE LOS SANTOS RECUERDOS DE SU NIÑEZ

* La sonría de su abuelo después de las reuniones dominicales. Hudson fue


influenciado en gran manera por su abuelo, Juan Taylor. Si Hudson se comportaba bien
durante el culto, tuvo el privilegio de visitar a su abuelo después. Este santo hombre, a
quien Hudson amaba tantísimo, le bendijo y dio palabras de consuelo.
* Aprendió el abecedario hebreo, sentado en la rodilla de su papá. Esto es muy
diferente a las actividades de hoy, ¿no?
* Tuvo su primer ensayo de escribir un cuento, a la edad de cuatro años. Esta historieta
fue un cuento acerca de un viejo hombre que había vivido todos sus días en la
mezquindad, y por esto no estaba preparado para morir. Realmente, Hudson escribió
un solo capítulo, pero con esto se ve la seriedad de su mentalidad a tal edad.
* La tenebrosidad de los paganos impresionó su mente, a los cuatro o cinco años de
edad. Cuando todavía era niño, Hudson dijo: —Cuando yo llegue a ser un hombre,
quiero ser misionero en China—. ¡Qué santas palabras, salieron de la boca de un niño!
Y, Dios las escuchó, tomando en cuenta las mismas.
* La naturaleza. Hudson amaba la naturaleza, y creció memorizando a través de la
exploración todos los aspectos de la creación de Dios. Su papá le suscribió en una
revista sobre naturaleza, la que llegaba a su casa mensualmente. La misma le estimuló
el deseo de aprender más acerca del ecosistema.
* El calendario con las marcas rojas. Estas marcas indicaban las fechas que la mamá
había señalado como días especiales: un paseo, una visita, un día familiar, etc. Hubo
muchas de estas marcas en los calendarios, durante su niñez.
* Los largos paseos que hizo con su papá, los sábados por la tarde. Estos paseos y las
charlas aumentaron el compañerismo que se tenían el padre y el hijo. El papá le explicó
acerca de muchas cosas al niño durante esos tiempos especiales, de las aves, de las
flores y de las mariposas.
* Los días domingos. Estos fueron días muy especiales, más que el resto de los días de
la semana. Aún más allá del hecho que se gozaban en los cultos, en estos días la madre
dio de toda su atención a su preciosa familia, sin distracciones. La forma de enseñarles
acerca de la Biblia, en el día domingo todo trabajo se dedicó a esta actividad, y las
relaciones, tanto verticales como horizontales, entre ella y sus hijos fueron mejoradas.
Amelia supo hacer diferente ese día y encantador. Guardó las mejores cosas para ese
día de descanso. Cantaban himnos, charlaban acerca de la Biblia y de otros libros
edificantes (como El Progreso del Peregrino), así también comieron frutos; de esta forma
santificaban el día del Señor, y hacían que fuera un día anhelado durante todo la
semana. ¡Oh, qué sabiduría en todo esto!
* Las charlas de los adultos. Hudson tuvo muchas memorias de su padre y de otros
hombres piadosos, charlando sobre teología, las misiones y de asuntos de la época.
También, acompañó a su padre en los viajes de evangelismo. El padre, al final de cada
reunión hizo, el llamamiento al “altar”, y muchos de los que buscaban a Dios iban al
frente para clamar por ayuda. Hudson a menudo fue contado en esos grupos. Imagínate
las impresiones recibidas de esto; especialmente cuando por fin llegó la victoria a su
propia vida, motivando a los santos a alabar a Dios.
EL CARÁCTER PÍO

* Durante las tardes de los domingos, a los hijos de los Taylor se les permitió hacer su
propia “reunión” en un cuartito. La silla de papá se convirtió en el púlpito, y los hijos
hicieron turnos para predicar la Palabra. ¿Jugando? En parte, pero el jugar de los niños
les entrena para el futuro.
* Santiago fue conocido por todos por su fealdad y honestidad en cuanto a las
‘riquezas injustas’. Estas mismas cualidades se les pasaron a sus hijos. Un centavo tenía
que ganarse honestamente, y cuando fueron ganados once, el papá añadió otro para
sumar a doce. El ahorrar, el dar y el cuidadoso gastar fueron infundidos en los niños
desde temprana edad. Es maravilloso ver cómo Dios le enseñaba a su siervo, quien en
el futuro manejaría cuantiosas sumas de dinero, y también las verdaderas riquezas—
¡las del reino de Dios!
* Mientras los hijos eran todavía pequeños, la mamá inventó el juego de “quieto”. Si
el niño se quedaba sentado y quieto durante diez minutos, se ganaba un centavo. ¡Claro,
la madre tuvo motivos especiales, más que el solo jugar! Pero con tal juego pudo
enseñarles sobre el buen carácter.
* El padre les inculcó acerca de la importancia de ser puntual, con su ejemplo y con su
enseñanza. A nadie se le permitió llegar tarde a las comidas, ni a otras citas. La madre
despertaba a los hijos a las siete de la mañana, y todos tuvieron que estar a la mesa,
para desayunar, a las ocho- sin otro aviso. El padre les dijo a menudo: —Si tú haces
esperar a cinco personas un minuto, ¿no te das cuenta cómo se han perdido cinco
minutos?
* Estudiando la vida hogareña de los Hudson, nos damos cuenta que los hábitos de
comer fueron regulados en cada hijo. Las comidas sencillas fueron lo normal, y
solamente en ciertas ocasiones se comieron comidas especiales. Los dulces y las
mermeladas fueron permitidos con moderación. La meta fue el de asegurarse que el
niño obtuviese templanza.
* Las palabras “da la prueba que puedes negarte” se escucharon frecuentemente a la
mesa, cuando hubo postre. Nadie fue obligado a obedecerlas, pero había recompensas
para los que dijeran, —Gracias, pero no quiero nada del postre hoy.
* Santiago Taylor, pues fue un hombre espiritual, nunca cesó de animarles a sus hijos
a mantener fogosa la vida interior a través del orar y estudiar la Biblia. Arregló las cosas
para que todos tuviesen la oportunidad de tener media hora, diariamente, a solas con
Dios. Aun los pequeños se involucraron en esto. Antes de desayunar y después de cenar,
cada hijo fue a su cuarto para leer y orar.
CONCLUSIÓN
Son inspiradores y desafiantes todos estos puntos. Toda la información de este estudio
provino del libro Hudson Taylor, The Growth of a Soul (Hudson Taylor, el crecimiento de
una alma). El mismo es una pequeña obra, con cincuenta páginas, nada más, pero
contienen una gran cantidad de instrucción e inspiración. He invertido muchas horas,
meditando sobre todo el contenido de él. De veras, Hudson Taylor se crió en un hogar
piadoso, con padres que con propósito definido se pusieron al trabajo, para la honra y
gloria de Dios. Mirando ese hogar, en cuanto a la responsabilidad del hombre, los Taylor
obedecieron las Escrituras acerca del enseñar a los hijos; y así, recibieron el fruto de sus
fieles labores: una piadosa y poderosa simiente en la tierra.
Nunca he leído algo igual ese libro, que consolida tan claramente las verdades de los
principios referentes a un hogar piadoso. No sé cuál sea tú pensar, pero es convincente
que Dios no hace diferencia entre personas. Cualquier padre o madre que se proponga,
por la gracia de Dios, a entrenar a sus hijos de tal manera, recibirá los mismos preciosos
frutos antes mencionados. ¡Qué Dios nos ayude a reenfocar nuestras prioridades,
mientras criamos a nuestros hijos para el servicio de nuestro gran Rey y Salvador, El
Señor Jesucristo!

Juan y Carlos Wesley

¿Qué cristiano no conoce estos nombres?


Aunque la mayoría de los lectores de este libro no fueran metodistas, pienso que una
gran parte ha oído hablar de ellos. Durante un vuelo en avión, hablaba con un metodista,
y le dije: "Bueno, no soy metodista, pero quiero amar y servir a Dios cómo Juan Wesley
lo hizo; él es uno de mis personajes ejemplares".
Durante las primeras décadas del siglo XVIII, Inglaterra estaba muy abatida
espiritualmente. De hecho, estaba en uno de sus estadios más bajos. Pecado del tipo
más feo abundaba en cada nivel de la sociedad, y parecía que no había esperanza que
la Iglesia pudiera despertar y parar su deslizamiento hacia la iniquidad. Sin embargo,
igual como Dios proveyó a Ana en los días de Israel, así hubo una "señora elegida" en
Epworth, Inglaterra, llamada Susana Wesley, quien se preocupó por sus hijos. Sin saberlo
ella, Dios le guió a criar a un profeta y a un salmista, los que juntos despertarían a la
nación, y además, al mundo entero.
Eso sucedió hace trescientos años y todavía sus voces claman en el cristianismo del siglo
XXI. ¿Qué predicador no ha usado un dicho o un ejemplo de la vida de Juan Wesley?
¿Qué asamblea de cristianos no ha cantado uno de los himnos de Carlos? El impacto de
las vidas de estos dos hombres es inmedible. Es claro que Dios en su previo conocimiento
iba guiando y velando sobre el entrenamiento de ellos. En este estudio se quiere indagar
sobre la vida hogareña de Samuel y Susana Wesley, padres de Juan y Carlos.
Meditando sobre la herencia de estos dos hombres, mi corazón se aferra a una de las
promesas de Dios, tocante a nuestros hijos. Se encuentra la misma en Isaías 59:21, y fue
escrita en el contexto del adversario, el que ataca la piedad. Es una promesa a los que
dejaran atrás al pecado.
El Espíritu mío que está sobre ti, y mis palabras que puse en tu boca, no faltarán de tu
boca, ni de la boca de tus hijos, ni de la boca de los hijos de tus hijos, dijo Jehová, desde
ahora y para siempre."
¡Qué hermoso modo de pelear contra los enemigos de nuestro Dios! Tres generaciones
de gente que no pondrían a un lado las verdades de Dios. ¡Qué nosotros también nos
aferremos al poder de esta estrategia! Queda claro que el diablo lo entiende, y que pelea
con todas sus fuerzas para detenerlo.
Estudiando las genealogías de las dos ascendencias, de Juan y Carlos, encontramos un
carácter noble en las dos. Ambos linajes tuvieron personas que trabajaron en la obra de
Dios, en la Inglaterra de aquellos tiempos. Y cada generación siguiente fue impactada
en esto. Las controversias acerca de las prácticas de la "alta" iglesia, la no-conformidad
y el estado espantoso de la iglesia en general fueron candentes. En el comedor tuvieron
charlas extendidas acerca de los mismos temas. El abuelo de Samuel, cuando murió
estaba muy triste a razón de las persecuciones que él y otras personas de su familia
habían sufrido. Un tío de Samuel, llamado Juan, fue cazado como un zorro, fue echado
a la cárcel varias veces y al fin murió de una enfermedad que las mismas persecuciones
le provocaron; a los 34 años de edad. Se dijo que Juan el hijo de Samuel fue imagen de
Juan, el tío de su padre, por su fogoso celo y energía.
En el linaje del lado de la madre, encontramos el mismo caso. El padre de Susana, el Sr.
Annesley, fue muy conocido como predicador puritano. Sirvió en varias iglesias
anglicanas hasta que las controversias acerca de la no-conformidad se levantaron.
Luego, se retiró de la iglesia-estado y se hizo puritano. Esto le costó mucho y tuvo que
luchar constantemente durante sus 30 años siguientes. Muchos consideraron a este
hombre igual al apóstol Pablo, y su forma de vida muestra claramente que era un
puritano de mucha influencia. Por todo esto los padres de Juan y Carlos heredaron una
gran carga acerca del avivamiento. La misma carga fue heredada a los hijos. Y, una vez
entendido que Dios quería un avivamiento y una reforma en la iglesia, Juan y Carlos se
pusieron a la obra de todo corazón.
EL PADRE DE JUAN Y CARLOS
Samuel Wesley fue predicador en el pueblecito de Epworth, en la iglesia anglicana.
Anteriormente había vivido en diferentes lugares; pero, en Epworth fue dónde Juan y
Carlos se criaron. Samuel fue un hombre de disciplina y celo, regularmente estuvo bien
firme en sus propias opiniones. Esta situación le provocó persecuciones y problemas que
bien pudieron ser evitados, si se hubiere ocupado en la humildad. Con todo, las
persecuciones que sufrió la familia prepararon a los hijos para las mismas, pues las
sufrieron en el futuro. Y, el ejemplo paciente de su padre en los sufrimientos fortaleció
a los hijos también.
Un rasgo que él y su esposa tenían en común fue la tenacidad en cuanto a no echar por
tierra sus convicciones; y parece ser que los hijos heredaron lo mismo. Los dos valoraron
el orden en su forma de vida; y así mismo fueron conocidos los hijos, por sus vidas
ordenadas. Estudiando el hogar de los Wesley, se nota que la tenacidad de los padres a
veces les causó problemas, pues cualquier pareja dogmática que viva junta tendrá
diferencias entre sí. Pero, a pesar de esto, no desistiendo en nada, la madre se dio a la
tarea de criar a sus hijos y a manejar la casa de Samuel.
Samuel fue autor y pastor, y a consecuencia de las frecuentes visitas que hacía, estuvo
muy ocupado. Pues fue compasivo, se dio a conocer por sus numerosas visitas a las
cárceles. Pagó los costos de su educación universitaria, viviendo felizmente en la
pobreza a razón de esto.
También, fue poeta, escribió poesía y prosa en el transcurso de su vida. Ninguna de sus
obras perduró, pero algunos de sus hijos recibieron el mismo don; y Carlos sobresalió
en éste, escribiendo miles de canciones. Sin duda el talento de Carlos fue inspirado al
ver a su papá trabajando hora tras hora en sus propias obras. Oh, ¡la sabiduría de Dios,
es inescrutable!
Parece ser que Samuel tuvo sueños y visiones que quería llevar a cabo, pero no pudo
realizarlos. Concibió el plan de mandar misioneros a China, India y a todos los territorios
británicos, ofreciendo que él y su familia se irían para guiar la obra.
Quizás debe considerarse a Samuel como un profeta en cierto sentido. En sus últimos
días profetizó acerca del surgimiento de un avivamiento, diciéndoles a sus hijos: —
Ustedes lo verán, pero yo no.
Para concluir, debo añadir lo siguiente: Samuel no era un padre de primera clase. Sin
embargo, su hogar fue conocido por doquier como uno de los más piadosos de su
tiempo. Sin duda que él ayudó a tal reputación.
LA MADRE DE JUAN Y CARLOS
Susana se crió en un ambiente piadoso. Su papá, por ser muy usado por Dios, les trajo
muchas bendiciones a sus hijos. Según los registros, el hogar Annesley tuvo 22 hijos. Los
tiempos fueron serios, y Susana maduró temprano, escuchando conversaciones sobre
asuntos espirituales. Fue una apasionada estudiante, y aprendió el griego, latín y francés
cuando aún era joven. Sus libros de estudio fueron la Biblia, teología y los escritos de la
iglesia primitiva. A razón de los tempestuosos tiempos en que creció, luchaba en sí
misma con profundos asuntos espirituales, mientras que muchas de sus compañeras
jugaban con muñecas. Sin duda que Susana fue una muchacha distinguida" devota,
pensativa y llena de virtudes cristianas. Muchos historiadores la llaman "la madre del
metodismo" a razón de sus definidos métodos en cuanto a la crianza de niños.
"La balanza" describe bien su carácter, una mezcla de benignidad, disciplina, sobriedad
y gozo. Consagró una hora cada mañana y tarde para estar a solas con Dios, orando y
meditando.
Como madre, le dio 18 hijos a su marido, Samuel. De esos, ocho murieron infantes. Es
difícil imaginarse la agonía de enterrar a ocho preciosos pequeñitos.

LOS MÉTODOS DE SUSANA

Hay muchas biografías acerca del hogar de los Wesley. Estos, en su mayoría, pintan la
vida hogareña de Samuel y Susana como casi perfecta. Pero, las biografías pueden ser
incompletas, especialmente si se refieren a una persona tan conocido como Juan
Wesley. Aunque el respeto humano tiene tendencias hacia esto, "la sabiduría es
justificada por sus hijos."(Mt. 11:19)
La prueba del hogar Wesley son los beneficios que el mundo recibió por medio de Juan
y Carlos. Resulta patente que hubo algo en su niñez que les ayudó. Todos los registros
demuestran que Susana era la figura prominente en la crianza de los hijos en el hogar
de los Wesley. Su educación, dones de organizar y firme personalidad, junto con el
hecho que Samuel era un hombre muy ocupado en otras cosas, pusieron a Susana al
frente de las cosas hogareñas. Vemos una mujer que derramó su vida en la crianza de
sus hijos, con un firme propósito. Estudiemos cómo este propósito se manifestó en
métodos prácticos sobre la crianza de niños.
* UNA VIDA ORDENADA Y PROGRAMADA.
Susana razonó sobre el provecho que tiene una vida disciplinada. Por esto, poco tiempo
después de nacer, cada hijo empezó un bien sistematizado programa de crianza. Había
un tiempo para dormir, un tiempo para comer, un tiempo para despertar, etc. Se
esforzaba para desarrollar tales hábitos en la vida y memoria de cada hijo. Se aplicó esto
aún hasta para los tiempos de descanso de un bebecito. Ella dedicó tal esfuerzo en esto
que el bebé se dormía a la hora deseada: sin llorar o pelear. Igualmente, se aplicó este
principio al tiempo para alimentar al bebé.
Tales disciplinas fueron empleadas para poder tener más orden hasta en el tiempo
ocupado en los quehaceres del hogar. Ella pensaba que era necesario que cada hijo
estuviera en su lugar. Todo fue puntual: las oraciones, el desayuno, la escuela, tiempos
de quietud, el descansar, el culto familiar, etc.; todo según el reloj. Claro, había tiempos
cuando las providencias trastornaban todo, pero siempre volvió a su familia al orden. La
estabilidad y seguridad que este principio produce en la vida y desarrollo de un niño son
tremendas. Susana prosiguió estas metas sin desviarse, porque vio la sabiduría
escondida y los efectos que aprovecharían de esto sus hijos.

* GUIÓ LOS APETITOS DE LOS HIJOS.


Susana sabía que si un hijo no aprendía a controlar sus apetitos, los mismos lo
controlarían a él, posiblemente para el resto de su vida. A razón de esto, hizo estrictas
reglas en cuanto al comer. Asimismo, entrenó a sus hijos a comer comidas que no les
gustaban y a tomar bebidas de sabor feo. El tomar medicina tenía dos razones— ayudar
a la salud del niño, y a enseñarles a soportar lo indeseable. No permitió comer entre los
tiempos establecidos para las comidas, pues consideraba esto como mal hábito. Sí,
comieron dulces, pero tales cosas como esas, consideradas lujo, fueron vigiladas
cuidadosamente.

* EL HOGAR SE MANTUVO QUIETO.


Los hijos no deben controlar el ambiente de un hogar. Hay tantos quehaceres que
cumplir diariamente, y para el provecho de todos, el hogar tiene que estar calmado y
quieto. Susana creyó y puso en práctica esto, entendiendo los beneficios que cada hijo
ganaría si la misma cualidad se llegara a poner en práctica en ellos. Hay un refrán que
dice; "Siempre hablando, nunca aprendiendo." A la edad de un año, los hijos de los
Wesley habían aprendido a llorar quietamente. Lo mismo fue enseñado usando medidas
positivas y negativas. Así, la casa no tuvo mucha bulla de un niño llorón; algunas
personas dieron testimonio que era un hogar donde no se sabía si había niños en casa,
a razón del ambiente calmado. De igual modo, los niños fueron enseñados a estar
quietos durante las oraciones familiares, y así dar una señal de bendición al final de
éstas, en vez de estar hablando.
* HAY QUE CONQUISTAR LA VOLUNTAD DEL NIÑO.
Éstas eran las palabras de Susana y están colmadas de poderosa sabiduría. Dijo ella
también: "Me esfuerzo por capturar la voluntad de un hijo desde su temprana edad y
trato de cuidarla hasta que el niño la entregue a Dios. Este es el único, fuerte y razonable
cimiento de una educación, sin la cual, ni precepto ni ejemplo tendrá efectos."
La voluntad del hombre es el centro de su vida religiosa. Si no la rinde a sus padres, le
será mucho más difícil rendirla a Dios, y, todo entrenamiento en cuanto a la vida
doméstica y a la vida espiritual será frustrado. Entonces, este principio es de suma
importancia; hay que adquirirlo lo antes posible. Una relación amorosa, junto a la
apropiada aplicación de la vara y la persistencia, te dará los deseados resultados en tu
propio hogar.

UNA ESCUELA BIEN ORDENADA EN EL HOGAR


Así describió Susana su método sobre el educar a los hijos. Durante veinte años invirtió
seis horas diarias a esta tarea santa. En sus últimos años, escribió a su hijo Juan sobre la
intención de enseñar en el hogar, en términos bien definidos: "Hay muy pocas personas
que dedicarían los mejores veinte años de su vida para salvar las almas de sus hijos." Por
medio de estas palabras y por la manera en que dirigió la escuela, podemos saber que
formuló más que una mera educación académica.
Por medio de su influencia, cada hijo recibió una pasión de aprender y de vivir en la
justicia. El tiempo de la escuela empezó y terminó cada día con cantos, y cada hijo
aprendió a leer con la Biblia como único libro de texto. A las cinco de la tarde, Susana
dividió a la familia en pares, un hijo que podía leer con otro que no podía. Luego, se leyó
el Salmo del día y un capítulo del Nuevo Testamento. Además, Susana escribió tres libros
para ocuparlos en su escuela: A Manual of Natural Theory (Un manual de teoría natural),
An Exposition of the Apostles' Creed (Una explicación del credo apostólico) y An
Exposition of the Ten Commandments (Una explicación de los diez mandamientos).
Cada tarde escogió a uno de sus hijos e invirtió tiempo charlando con él sobre temas
espirituales. Hermanos: ESTO es el supremo secreto del porqué del fruto de Juan y
Carlos. ¡Qué ejemplo de una madre dedicada! Se negó a sí misma de una vida social
“normal” para invertirla en la crianza de sus hijos. Diez de los 18 hijos sobrevivieron
hasta ser adultos, y todos ellos se entregaron al Señor. Y, al momento de sus muertes,
todos estaban “en el Señor”. Hay mucho que aprovechar en todo esto.
Es verdad que Susana tenía unas empleadas para ayudarla en la casa, pero recordemos
que ellos vivieron antes de la invención de las comodidades modernas.
MOLDEAR UN CARÁCTER PIADOSO

Edificar el carácter (la fuerza moral y ética), fue una de las razones de la enseñanza en
el hogar. Cada hijo necesita fe que produzca obras prácticas. Observando este hogar, se
hace patente que Susana planeaba y llevaba a cabo muchas actividades que edificarían
tal virtud en la vida de sus hijos. ¿Cuáles fueron las herramientas que ocupaba para
realizar esto? Bueno, la respuesta es fácil. Pues vivían en un pueblecito con cultivos
alrededor, había muchos quehaceres. Cuidar los animales, ordeñar las vacas, sembrar
las huertas y otros trabajos semejantes proveían buenas oportunidades para enseñar a
los hijos sobre el carácter. La constante pobreza del hogar igualmente proveyó muchas
ocasiones para entrenarles. En cuanto a la moralidad, a los niños se les enseñó que la
mentira es un vicio, y debemos cuidar nuestros compromisos. Susana enseñó a sus hijos
que no recibirían castigo con la vara si confesaban sus errores a tiempo.
Se ha estudiado la vida ordenada del hogar anteriormente. Sin embargo, vale la pena
mirarla otra vez en cuanto al carácter. La repetición de buenas acciones crea buenos
hábitos. Así, tener tales acciones programadas en buen orden, diariamente, es de
tremenda ayuda. Según el libro de Eclesiastés (capítulo 3), todo tiene su tiempo. En una
vida hogareña bien ordenada, hay tiempo para que cada hijo lea la Biblia, limpie su
cuarto, ordeñe la vaca, etc. Así, un niño crecerá cumpliendo tales quehaceres, sin pensar
que lo mismo es anormal. ¿Ves el valor de esto?

UN AMBIENTE DE AMOR EN EL HOGAR

Todo lo escrito anteriormente puede parecer como algo grave y difícil, si lo miramos
como un solo evento. Pero hay que considerar al lubricante que hace que toda esta
maquinaría corra bien: el amor. Este amor es el amor "ágape", el amor sacrificado, y en
el hogar de los Wesley el mismo prevaleció como el primer espíritu. Susana fue una
madre muy afectuosa. No era como un sargento del ejército, que demanda la obediencia
sin amor. Muchas personas de su tiempo testificaron que su hogar era el más cariñoso
de todos. De hecho, los niños de Susana, al ver los sacrificios de ella, casi la hacían un
ídolo. La disciplina mezclada con el amor, creó un vínculo entre la madre y los hijos que
fue muy hermoso ver. El carácter benévolo y amable, mezclado con las muchas horas
que les invirtió, hizo que los corazones de los hijos estuvieran llenos de honor y respeto
para ella.
Susana permitió tiempos para que los hijos pudieran jugar, sonreír y hacer bulla, como
es normal para los niños. Y esto es de igual importancia en los demás puntos de un
hogar, porque no se puede tener sólo la estricta disciplina, sin el amor. Tienen que fluir
del uno al otro, y volverse otra vez. Esto se llama "balance". De igual modo, no se puede
tener sólo amor, sin la disciplina. Los resultados de esto son bien graves también.
EL FRUTO DE SUSANA WESLEY

Según muchos historiadores, "Susana Wesley es la madre de la iglesia metodista."


Empezando la búsqueda de materiales para este estudio, se encuentra una y otra vez
tales palabras. Y, tengo que decir que reaccioné un poco al leerlas, pensando que los
biógrafos no decían la verdad. Pero después de invertir muchas horas estudiando a esta
mujer extraordinaria, me he arrepentido. Hay abundante verdad en las mismas
palabras.
¿Por qué? Porque si se estudia el movimiento metodista, se aclara que ella tuvo varias
características que hicieron que el mismo movimiento tuviera una fuerza potente en
Inglaterra y Norteamérica. A continuación se dan algunas de esas características:
* Una vida personal santificada
* Una vida personal con devocionales
* Un odio al pecado y a la injusticia
* Una vida ordenada
* Un avivamiento en las disciplina cristianas (la oración, el ayuno, etc.)
Bien se puede aumentar la lista con varios puntos más, pero estos bastan para este
objetivo, que es el mismo objetivo al que hacen referencia los historiadores acerca de
Susana. Observando la lista, vemos el objetivo: los puntos anotados son los mismos, los
que Susana ocupaba en la enseñanza de sus hijos. Los primeros metodistas recibieron
este nombre de parte de sus críticos, al pensar que había muchos métodos en la forma
de vida de Juan, Carlos y sus compañeros. Así fue como los llamaron metodistas,
burlándose de ellos. Pero Juan y Carlos simplemente pusieron en obra los principios que
recibieron de su mamá, acerca del hogar, y se las enseñaron a sus feligreses.
Juan sobresalió en la organización y administración de las sociedades metodistas. ¿De
dónde le provino esto? Aunque Carlos también predicaba, él sobresalió escribiendo
himnos. ¿De dónde le provino tal habilidad?
Entonces, leyendo todo esto, ¿qué piensas tú? ¿Fue Susana una madre que pasó sus días
enseñando a sus hijos algo que no valdría la pena? Por supuesto, la respuesta es "no".
Ella fue guiada por Dios a criar una familia piadosa, en un tiempo de mucha impiedad.
Dios la usó para que formara dos vasijas escogidas, preparadas para el uso del Maestro.
Ella se entregó en las manos de Dios y sacrificó veinte años en el entrenar, castigar, leer,
orar y amar.
Los resultados todavía se muestran por todos lados, y en muchos lugares la voz de ella
y de sus hijos se escucha; aún hoy en día.
Guillermo y Catalina Booth
UN HOGAR ENCENDIDO

Cuando el fuego del avivamiento está ardiendo en las vidas de los santos, la
siguiente generación se ve afectada en gran manera. Esto se nota claramente en dos de
los ejemplos neo-testamentarios. Como dice la Escritura, la casa de Estéfanas, “que se
han dedicado al servicio de los santos” (1 Co. 16:15), y la casa de Felipe el evangelista,
quien “tenía cuatro hijas doncellas que profetizaban.” (Hch. 21:8,9) El fruto del continuo
avivamiento es un cimiento duradero por muchas generaciones. El hogar de Guillermo
Booth es el ejemplo de una pareja dedicada, la cual nos desafía. Otros estudios de este
libro enfocan en hogares que han producido siervos escogidos para Cristo. Hemos
recalcado en eso para poder hacer notar los principios usados para preparar a tales
siervos. Con todo, ahora se va a enfocar el estudio del hogar de unos cristianos piadosos,
no en la niñez de ellos. Su hogar fue verdaderamente de esos que arden con el amor y
el celo para Dios.

Un Punto de vista balanceado acerca del reino

El hogar de Guillermo y Catalina era un hogar piadoso de lo mejor. Hay muchos


aspectos que se pueden estudiar, pero no hay espacio para todos. Los largos y grandes
detalles necesitarían muchas horas para su estudio.
Indagando acerca del hogar de los Booth, notamos que tenían un hermoso balance
en cuanto a los dos mayores mandamientos en la Palabra de Dios: ganar almas y criar
una generación de hijos que amen a Dios de todo corazón. El reino de Dios es edificado
por a través de estos métodos. Tenemos mandamiento de criar a nuestros hijos con el
firme propósito que amen a Dios de todo su corazón, alma y mente. A la vez, tenemos
ordenanza de predicar el evangelio y hacer discípulos en todo el mundo. Estos dos
mandamientos fácilmente se desequilibran. La historia está llena de ejemplos de
hombres que ganaron al mundo; pero, a la vez perdieron a sus hijos. Por otro lado, hay
muchos casos de padres que se enfocaron tanto en sus hijos, que no hicieron nada por
ganar a los perdidos que vivían en su rededor. Esta clase de padres crían a una
generación de separatistas que rápidamente se hacen orgullosos y legalistas, sin
compasión para con sus perdidos vecinos. Guillermo y Catalina tuvieron una hermosa y
balanceada visión de ambos mandamientos. En la última parte de este estudio, veremos
cómo estos dos principios fueron mezclados.
La unánime visión del marido y la esposa

Estudiando los diferentes hogares, se encuentra que muchas veces sólo uno de los
dos padres se mantiene meticulosamente dedicado en la crianza de los hijos. Esto nos
puede animar, puesto que muchos de nosotros estamos en la misma situación— sin
mucho aporte del otro cónyuge. Pero hay esperanza para los hijos de tales hogares, a
pesar de que el único cónyuge dedicado se sienta muy solo en la crianza. Dios bendecirá
sus esfuerzos, santificará a los hijos y usará en su obra al cónyuge que trabaje sin el
soporte del otro. Pero, mirando el hogar de los Booth, vemos a un matrimonio unido,
con un celo en criar a sus hijos para Dios. He dicho muchas veces: —Si pudiéramos unir
a los padres, para que anden de tal manera unidos en la crianza de sus hijos, ¿quién sabe
qué tan grandes cosas pasarían en el futuro?— El hogar de los Booth es uno de esos
raros ejemplos acerca de un marido y una esposa, trabajando unidos con la misma meta:
criar hijos piadosos. Según los libros históricos del “Ejército de Salvación”, un hogar
piadoso, unido y santificado era una de las piedras fundamentales de esa organización.
O sea, esta organización tuvo la visión de la responsabilidad y los resultados que saldrían
de tales hogares. Y, los Booth buscaron cumplir la visión de todo corazón. ¡Qué Dios
nos bendiga con más padres unidos en nuestras iglesias actuales!

La fundación de un ejército

Durante los siglos de historia de la iglesia, se levantaron varios movimientos para


encaminar el reino de Dios. Y muchos de estos han aprovechado el celo de los jóvenes
para cumplir su propósito. El Ejército de Salvación era tal grupo. Sin embargo, había un
punto que era diferente para con “El Ejército”. Guillermo Booth siempre llevó una carga
por los hogares cristianos, creyendo que los miembros del ejército de Dios deben
casarse y criar una familia para la gloria de Dios. Además, creyó que los soldados más
eficaces son los que son criados en un genuino hogar cristiano. En esto vemos otra vez
que tenía una visión bien definida en cuanto al hogar; una visión con sentido y propósito.
Él, y su esposa también, ardía con la visión del poder de los hogares firmes y sólidos, en
edificar el reino de Dios. Posiblemente esta visión le nació de lo que él experimentaba
y veía en su propio hogar. Luego, esa visión llegó a ser la visión del Ejército de Salvación.
Mi corazón se ha unido a la carga de esta pareja, mientras estudio la historia y la
enseñanza del “Ejército”.
La sabiduría es justificada por sus hijos

Estas palabras salieron de la boca del Señor Jesús en Mt. 11:19, en referencia al
ministerio de Juan el bautista y de Su propio ministerio también. Habían los que
hablaban mal de Él y de Juan, y Jesús dijo: —La sabiduría es justificada por sus hijos—.
Tenemos un refrán que dice: “La prueba está en el postre”, o sea, el resultado manifiesta
los ingredientes. Este principio se mostró evidentemente en el hogar de los Booth. Dios
les dio ocho hijos, y todos ellos se entregaron al servicio del Señor. Amaron a Dios y
consagraron sus vidas al sacrificado servicio en el Ejército de Salvación y en otras
organizaciones similares, en Francia, India, Suiza, EE.UU. y en otros lugares. Trabajaban
como autores, organizadores, administradores, maestros, predicadores y padres
piadosos, todos los días. De los ocho hijos, les nacieron 45 nietos. Todos estos también
escogieron servir al Dios de sus abuelos. Muchos de los nietos también entraron en el
Ejército de Salvación, consagrando sus vidas para alcanzar a los abatidos y despreciados
a través del evangelio. Luego, sin sorpresa, se nota que muchos de los bisnietos se
rindieron a Dios, y siguen hasta hoy en día sirviéndole. En el año 1960, “El Ejército”
había crecido hasta el punto de tener cuatro millones de miembros, trabajando en 86
países, en más de cien lenguas.

No estamos de acuerdo con todo lo que “El Ejército de Salvación” promocionó.


Tampoco estamos de acuerdo con todos los métodos que usaba para cumplir su visión.
Sin embargo, este grupo fue un canal que llevó las buenas noticias de salvación durante
casi cien años. En esto estoy de acuerdo, Dios está de acuerdo y el Espíritu Santo mostró
su acuerdo, dando testimonio a esta obra. ¿Podemos poner al lado por un momento
sus fracasos, para poder sacarle fruto a su buen ejemplo sobre el cómo criar hijos? El
hogar de Guillermo y Catalina ardía continuamente en el Espíritu Santo, funcionando
como un campamento de entrenamiento de soldados de Cristo. ¿Qué podemos
aprender?

Propósito divino

Guillermo y Catalina estaban llenos de deseos de servir a Dios. Su más grande


propósito fue alcanzar a los que les habían negado la Palabra. Las Buenas Nuevas son la
única opción poderosa para cambiar a éstos, trayéndoles esperanza. Y a tal meta se
entregaron los Booth, de todo corazón. Con esta meta puesta en sus corazones, hubiera
sido fácil estimar a sus hijos como cargas indeseables; como ladrones que robaban el
tiempo para su ministerio. Pero para los Booth, no fue así. A razón de su gran amor
hacia Dios, vieron a cada hijo como un futuro siervo de Dios. Esta visión fue clara en los
dos padres. Dios les había dado a los hijos con un propósito: Dios era el dueño de los
hijos. Hay suficiente material escrito referente a sus métodos sobre el cómo criar hijos,
más que puedo cubrir bien en este estudio. Y todo demuestra que todo lo que hicieron
los Booth fue con propósito definido, con buen entendimiento sobre las promesas
escondidas en los mandamientos bíblicos. El padre y la madre visualizaron la meta y el
rumbo para alcanzarla. Había varios métodos; pero todos se ocupaban con propósito,
visión y fe. ¡El propósito fue criar a un soldado para Cristo!

Empiece mientras están chiquitos

En el hogar de los Booth, la enseñanza y el entrenamiento empezó a una edad muy


temprana. Los primeros cuatro o cinco años fueron los más importantes. Los padres
invirtieron más tiempo en ellos durante esta etapa.
“¿A quién se enseñará ciencia, o a quién se hará entender doctrina? ¿A los
destetados? ¿A los arrancados de los pechos?” (Is. 28:9) [Nótese que la versión King
James del inglés no tiene las últimas frases como preguntas, sino como las respuestas
de las dos primeras preguntas de este versículo.] Cumpliendo este verso, los hijos de
los Booth recibieron versos e historias bíblicas, sentados a la rodilla de uno de los padres.
Las verdades bíblicas fueron explicadas y las historias fueron expuestas de manera más
sencillas para que los niños las entendieran. “Porque mandamiento tras mandamiento,
mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro
poquito allá.” (Is. 28:10) Los Booth (padres), se entristecieron mucho al ver en esa época
la falta de entendimiento en el pueblo de Dios. La misma falta se manifiesta hoy. La
mayoría de los padres entienden poco acerca de las santas impresiones que pueden
recibir los niños, en sus primeros años de vida. Catalina escribió a su esposo lo siguiente:
“Yo creo en el entrenar a los hijos desde sus primeros años, para que lleguen a ser
cristianos.” Nótese que ella no creyó que tal enseñanza les salvaría, sino que
necesitaban además un nuevo nacimiento. Pero la enseñanza y el entrenamiento
pusieron un cimiento para poder recibir este mismo.

Una dedicación específica

Guillermo creyó que cada hijo que nos es dado le pertenece a Dios; y por eso, cada
uno de los suyos recibió un gran aprecio de parte de él. Con tanta valoración,
consecuentemente vinieron altas responsabilidades. Los padres consagraron a los hijos,
a cada uno individualmente, en términos bien definidos. Hicieron votos a Dios— votos
de criar, guardar, disciplinar y amar a cada hijo, hasta que éste escogiera personalmente
rendirse al Salvador. Me gusta tal dedicación, y mi esposa y yo hemos dedicados a
nuestros hijos al Señor, a cada uno desde su nacimiento, con similares votos. El Ejército
de Salvación hacía un servicio de dedicación por cada hijo nacido a una pareja
salvacionista. No practicaban el bautismo infantil, sino que de este modo se les encargó
a los padres a criar bien al hijo. Yo creo que los padres actuales deben dedicar así a cada
uno de sus hijos, pero, tristemente, pocos tienen tal visión. ¡Cuántos padres están faltos
de una consagración para llevar a cabo una fiel crianza en sus hijos! A continuación se
listan los votos de compromiso leídos en un servicio dedicatorio del Ejército.

 Hago voto de consagrar a mi hijo a Dios durante todos los días de mi vida.
 Hago voto de entrenar, criar y fortalecer a mi hijo en los caminos de Cristo.
 Hago voto de guiar a mi hijo siempre en el luchar en la guerra de la salvación.
 Hago voto de criar a mi hijo para ser un siervo del Dios Viviente.
 Hago voto de guardar a mi hijo de bebidas alcohólicas, tabaco, comodidades y
vestidos lujosos, riquezas, material de lectura dañina, amigos peligrosos y
cualquier otra cosa que impida a mi hijo ser un soldado de Cristo.
 Hago voto de permitir a Dios enviar a mi hijo a cualquier lugar que se le necesite,
y estoy de acuerdo que mi hijo sea despreciado, odiado, maldecido, golpeado,
encarcelado o matado por amor a Cristo.
Y, todos los hijos mayores, de igual modo que los padres, hacían voto de cumplir con su
parte para ayudar al bebé, recién nacido, a alcanzar estas metas.
¿Puedes ver la meta presentada en estas promesas? Quizás has reaccionado
negativamente en contra de esta clase de dedicación, pero no debemos criticarla
cuando estamos realmente muy lejos de tales metas en nuestros propios hogares.
Traigamos a nuestros hijos a Jesús, rindiéndoselos. Luego criémoslos para Su eterno
propósito.

La obediencia y la disciplina

Catalina explicó muy claramente el balance entre estos dos aspectos, diciendo:
“Tenemos que hacer guerra contra la voluntad egoísta del niño, y vencerla.” Parece que
ella había leído las palabras de Susana Wesley (madre de Juan y Carlos), quien dijo
palabras semejantes en cuanto a la voluntad de un niño. Guillermo escribió un libro
acerca de la crianza de niños en el año 1884. El título es: Cómo criar hijos para ser santos
y soldados de Jesucristo. Al escribirlo, tenía 52 años. Todos sus hijos estaban bien
fundados en la fe, ocupándose en la viña del Señor. Por esto, tenía el merecido derecho
de escribir sobre el tema. Vale la pena leer minuciosamente todo el libro. La sección
sobre la obediencia y la disciplina se lee como el libro de Proverbios. “Castigar a tus
hijos,” dice Guillermo, “no de venganza, sino para el provecho de ellos.”
La escuela en el hogar

Guillermo y Catalina estaban alarmados en cuanto a la mala condición de las


escuelas, tanto públicas como las privadas de ese tiempo. Las ciudades se llenaban de
gente, y por esto se empeoraban las condiciones sociales rápidamente. La mamá de
Catalina educó a Catalina en la casa, por la misma razón. “El que se junta con necios
será quebrantado” (Pr. 13:20) dice la Biblia, y las escuelas estaban hartas de tales niños.
Pero los Booth les enseñaron a sus hijos en el hogar, no sólo por razón de la mala calidad
de las escuelas, sino que también por el deseo de ganarlos para Dios. En su libro,
Guillermo animó a todos los padres a que les enseñasen a sus hijos en el hogar. Para
Catalina, esa tarea no era fácil y a veces necesitó ayudantes para cumplirla. La ayuda en
el hogar era necesaria, pues Catalina ayudaba en el Ejército de Salvación; ayudaba tanto
que le llamaban “La madre del Ejército de Salvación”. Guillermo hizo su parte en la
enseñanza, charlando con los niños sobre temas educativos durante las comidas.
También había charlas acerca de las situaciones políticas, sobre la obra misionera y
sobre otros temas comunes.

La obra de Dios

Uno de los secretos que aseguró a los Booth ganar a sus hijos para Cristo, fue en el
ayudarlos a entrar en la obra del Señor. La salvación de almas y la edificación del Reino
de Dios fueron el centro de la vida y las actividades hogareñas de los Booth. ¿Puedes
imaginarte cómo fuera vivir en un hogar dónde algo divino aconteciera siempre? Los
hijos crecían muy fascinados, escuchando siempre noticias de los avances de la obra de
Dios. Esto incentivó a cada uno, desde su niñez, a tener un gran deseo por entrar en la
obra del Señor. Pero, para los niños Booth, no bastaba escuchar las historias; tan pronto
podían, iban con sus padres a las campañas, viendo las proezas del Ejército. Fueron
guiados a entrar a la obra, con el cuidado de los padres, en niveles que podían manejar
bien. Y, sabemos los resultados de esto. Los niños se encendieron, y nada menos que
el entrar a la guerra de la salvación podía darles tal satisfacción. Para ser honesto, los
Booth estuvieron demasiado ocupados en sus trabajos ministeriales, y debieron invertir
más tiempo junto con sus hijos, en el hogar. Sin embargo, por haber entrado en la obra
juntamente con los hijos, pudieron vencer esa falta.
La bendita pobreza

Leyendo los archivos del Ejército de Salvación, se hace patente que las riquezas se
vieron como una peligrosísima amenaza. Y, durante sus primeros años, esa organización
y la familia Booth vivían en la pobreza. Los hijos Booth crecieron así, conociendo bien la
escasez. Guillermo y Catalina vivían “por fe”, confiando que el Señor supliría las
necesidades de la familia y de la organización. Durante esos primeros años, muchos
miraron a los bulliciosos y valientes soldados del Ejército con ojos fariseos. Por el hecho
que recibieron pocas donaciones, toda la familia tuvo que disciplinarse y practicar la
abnegación diariamente. Asimismo, la ropa la necesitaron conservar por más tiempo,
las hijas tuvieron que aprender a coser sus propios vestidos y los hijos tuvieron que
aprender a cultivar huertos y cuidar animales. Las comidas eran saludables, pero
sencillas. El pudín de arroz fue algo especial en ese hogar; no había dinero para cosas
como chocolates y sodas.
Pero todo esto no se vio como una carga, más bien fue contado como una
oportunidad de practicar la abnegación. Estudiando acerca de los diferentes hogares de
este libro, he notado que muchos han aprovechado de la experiencia de la pobreza,
formando un buen carácter en esas experiencias. Los cristianos actuales, viviendo en
una época de prosperidad, tenemos un gran peligro alrededor— las riquezas. Es muy
fácil arruinar toda una generación de soldados de Cristo, por acostumbrarnos a los
hábitos y necesidades de nuestra sociedad.

El ambiente prevaleciente

¿Qué pasa en el ambiente silente de un hogar, donde los padres aman a Dios de
todo corazón, con toda su alma y toda su mente? ¿Cuáles son los misteriosos resultados
de una pareja que camina con Dios, viviendo bajo la unción del Espíritu en cada
momento? Sabemos las respuestas de estas preguntas. Se dijo acerca de Guillermo que
su entusiasmo era contagioso, y de Catalina que su personalidad era como un imán,
atrayendo a los niños a su corazón. El hogar rebosaba de gozo. Guillermo cantaba todo
el día mientras cumplía sus quehaceres. Un ambiente de amor prevaleció en el hogar
Booth, haciendo de esta manera cumplir las partes más difíciles del entrenamiento de
los niños, más tranquilamente.
Lo mismo de necesario es una santa fragancia tan importante en el hogar cristiano.
Hay muchos “haz esto” y “no hagas esto” en el entrenamiento de niños piadosos. Si el
dulce espíritu de amor se pierde, las reglas pueden traer resultados negativos. El amor
de un padre para Dios y para los hijos, son como gotitas de misericordia que caen todo
el día sobre el hogar. No conozco otro camino que permita a Dios construir activamente
un hogar bendecido. Amados padres y madres, estemos llenos continuamente del
Espíritu Santo en nuestros hogares.
Diversiones familiares

Al primer vistazo, el hogar Booth puede parecer como un hogar demasiado estricto
y cargado de pesadas demandas para los hijos. Pero no era el caso. La vida hogareña
era bonita, llena de gozo y a cada diferente aspecto se le llenaba de encanto lo más
posible. Guillermo y Catalina gozaron de un saludable y feliz punto de vista con respecto
a la vida. Admiraban la creación, al ver los animales. En cada diferente casa donde
vivieron (fueron muchas, puesto que Guillermo trabajó como ministro en varios
lugares), había un cuarto de juegos para los niños. Allí pudieron los niños retozar y
juguetear hasta que se quedaran contentos y exhaustos. Los padres se sacrificaban para
poder comprar juguetes, usándolos como herramientas de enseñanzas. Los niños
imitaban a su padre en el cuarto de juegos, como cuando él hacía cultos al aire libre. A
veces se celebraba una “fiesta familiar” (únicamente la familia, nadie más), los viernes
por las noches, con jugos, frutas, juegos… ¡y sonrisas! De igual modo, había “días
familiares”, en los cuales toda la familia se iba en el carruaje, con una Biblia, himnario,
juguetes y comida campestre, compartiendo felizmente todo un día en el campo. Se
dijo de Guillermo, que ese día se comportó como un niño- sonriendo y cantando
alegremente, mientras salía de la ciudad rumbo al bosque, junto con su familia. Para
mí, esto es hermoso. “El General” (Guillermo) del Ejército de Salvación era muy serio
cuando estaba en su trabajo, pero al llegar a su hogar era como un amigo y compañero
a sus hijos. Hay que notar que esas diversiones familiares no tenían nada de mundanal
o de carnalidad.

El poder del amor en un matrimonio

Este es uno de los más importante aspectos del hogar de los Booth, y dio más
influencia de lo que la mayoría de personas pueda imaginarse. Esta pareja se amaba el
uno al otro profunda, perdida, y a veces, fanáticamente. Ese amor empezó con el buen
cimiento de un noviazgo piadoso. El mismo duró largo tiempo, a razón de la pobreza
del novio, causándole muchas luchas interiores. Se sentía indigno de casarse. Durante
su noviazgo, no pudieron visitarse mucho, pues Guillermo tenía muchos compromisos
de predicar en un lugar u otro. Pero estas separaciones hicieron que su amor se
profundizara más. Con tal cimiento, el amor siguió madurándose después de la boda.
Era muy patente a todos que Guillermo y Catalina se amaban y respetaban. Los
resultados de esta maravillosa unidad sobre las siguientes generaciones solamente se
pueden medir en la eternidad. Lo opuesto es verdad también: nada es más dañino a la
siguiente generación, que un matrimonio enfermo.
Cuando hay amor en el hogar, brota la seguridad y la confianza en los niños.
Cuando hay amor en el hogar, la obediencia se hace más fácil para el hijo. Malaquías
capítulo 2, verso 15 dice, “Y ¿porque [los hizo Dios] uno? Porque buscaba una
descendencia para Dios.” Si nuestros matrimonios están enfermos, sanémoslos, no
importa el costo.
Hay mucho más que escribir en cuanto al hogar de los Booth, ya se escribió lo
suficiente como para estudiar y meditar. Guillermo escribió un libro acerca de la vida
hogareña; los biógrafos de Catalina incluyeron mucho en sus libros acerca de cómo ella
guió el hogar, y la hija, también llamada Catalina, escribió otro libro acerca del hogar
cristiano. Todos son excelentes. (No creo que estén disponibles en el castellano)
El hogar de los Booth era muy especial, oro a Dios para que Él levante otros como
estos hoy mismo, hasta que se considere normal y no especial el tener tal vida hogareña.
Guillermo y Catalina llevaron una gran carga, anhelando que se levantasen muchos
hogares cristianos. Todo su ministerio y vida estuvo motivada por la misma carga. Era
algo fundamental en sus corazones y lo enseñaron a sus hijos, quienes, luego se
levantaron y lo enseñaron a los suyos; para que la otra generación pudiese conocer las
grandes obras de Dios. Hermanos, hagamos así también. Que Dios nos dé “una casa
encendida”.

(Nótese que en los matrimonios ingleses, la mujer usa únicamente el apellido del esposo.
Por eso, a Catalina se le llama Catalina Booth, no Catalina Mumford de Booth.)