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Abby Galines, Molly Bloom y Nelshia.

Niki26 Bluedelacour

Vivi Mari18

Mae Maddie

Vale Abby Galines

Khira Maria_clio88

Olivia_ Micawagner

Sabrinuchi

Just Jen

Roxx
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Créditos

Índice

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Próximo Libro

Sobre la Autora
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Finalmente cedí ante Braxton. Confié en que sería fiel a pesar que conocía su pasado. Él
conocía el mío también. El único problema con mi pasado es que se apareció en una silla junto a mí
en un bar. Mi ex novio. ¿Será el final para Braxton y yo?

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Braxton

—¿Qué está pasando contigo últimamente, semental? No te he visto echándole el ojo a


una “chica sexy” por aquí como las llamas y no estás actuando como si tuvieras las bolas
azules. ¿Tienes novia?
Trabajaba con Sam y yo estaba que echaba fuego. No había perdido ningún puñetazo,
golpe o patada en toda la mañana y mataba con los movimientos de Jiu Jitsu. Si hubiera
estado con un rival entonces él habría estado acabado hace diez minutos.
—No es realmente una novia —dije suavemente, preparándome para entrar en el ring.
—¿No realmente? —Sam rió entre dientes—. No puedo incluso creer que puedas llegar
a eso. ¿Qué pasó con el chico que no tiene relaciones?
—Conoció a una chica sexy que no lo haría sin tener una relación —le dije sonriendo.
Se rió otra vez.
—Mierda, así fue como terminé con dos de mis exesposas.
—¿Cuántas exesposas tienes? —le pregunto.
—Cuatro —contestó con mala cara—, pero suficiente sobre mí. Tengo que decir que
esta chica ha hecho maravillas contigo. Pensé que tendría que contratar a una prostituta para
un rápido sexo oral solo para tener tu cabeza de nuevo en el juego.
—Gané la otra noche, ¿cierto? Fue entonces cuando todavía tenía las bolas azules.
Imagina lo que podría hacer la próxima semana.
Gané en más de un sentido esa noche. Llegué a la ronda dieciséis y tuve sexo con
Emmi… finalmente lo hice y valió la pena la espera.
—No te pongas muy engreído, chico. La semana que viene es cuando se pone difícil. —
me dice Sam cuando comenzamos a entrenar.
—¿Entonces no ha sido muy difícil hasta ahora? —le pregunté mientras esquivaba un
golpe hacia mi costilla—. Eso no es lo que mi cuerpo me decía la semana pasada.
—Esto ha sido nada comparado con lo que verás desde aquí hasta la cima. Te acuerdas
de mi amigo, ¿Scottie?
Mi puño derecho conectó con el costado de su cabeza. Reaccionó como si una mosca
aterrizó sobre él.
—Sí, el chico de la MMA, ¿cierto? ¿Es promotor o algo así?
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—Sí, eso es exactamente lo que es. Va a estar en la pelea la próxima semana. Quiere ver
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si es verdad lo que he estado diciendo sobre ti.


—Ohh, Sam. ¿Has estado hablando cosas lindas sobre mí a mis espaldas?
El gigantesco puño de Sam conectó con mi sección media. Me retorcí de dolor.
—Casi nunca. Pero alguien dijo algunas cosas que dejó a Scottie creyendo que eres una
mierda. Si Scottie piensa que no lo eres, hablará con las personas importantes y estarás
dentro.
Me mantuve parado rectamente, orgulloso de mí mismo por no haber tenido arcadas.
Mientras levantaba mi cuerpo lancé una patada en dirección a Sam. La esquivó. Era rápido
para ser grande.
—No estoy seguro que quiera estar dentro, Sam.
Sam se detiene.
—¿Qué demonios estás diciendo? ¿Qué es todo esto si no quieres estar en la MMA?
—Estoy haciendo dinero para la escuela y ayudo a mi hermanita. Además, estoy
construyendo este cuerpo sexy en el proceso. —Inhalé.
—Entonces, cuando termines la escuela, ¿qué pasará? Te convertirás en modelo.
—Demonios, no. Cuando termine la escuela seré capaz de diseñar un programa de
software para la NSA1, si es que quiero.
—Así que, ¿usarás traje, te sentarás frente a una computadora todo el día y luego irás a
casa a engordar con tu esposa? —Sam tenía una manera de dañar tus sueños y lanzarlos hacia
ti como el cañón de un arma.
—No. No voy a engordar. Voy a hacer un montón de dinero. Puedo contratar a mi
propio entrenador personal y uno para mí… —Aún no podía decir "esposa" en voz alta. No
estaba seguro que eso pasase. No me gusta decir nunca sobre nada.
—Bueno, Scottie estará ahí, así que comienza a reconsiderarlo. Peleas como una
máquina, Braxton. Odiaría verte renunciar a algo en lo cual eres tan malditamente bueno.
Tenía razón y era algo en lo que reflexionaría. No ser capaz de moverme y tener
problemas de memoria cuando tenga cincuenta años también era algo en lo que tenía que
pensar.

***

Cuando regresé al apartamento, Emmi estaba caminando hacia el baño. Tenía su gel de
baño con ella y una bata, de esa manera sabía que se iba a duchar.
—Hola —dijo cuando me vio. Por el tono de su voz pensé que me estaba imaginando
desnudo.
—Hola, ¿necesitas ayuda? —Se rió, pero no estaba bromeando. No hay nada mejor
después de un buen ejercicio que tener sexo en una ducha vaporosa y estaba planeando
tenerlo.

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NSA (National Security Agency): Es una agencia de inteligencia del Gobierno de los Estados Unidos que se
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encarga de todo lo relacionado con la seguridad de la información.


—Sí, puedes lavar mi espalda porque estoy vieja y no puedo hacerlo —bromeó, pero
luego me guiñó un ojo.
Estaba jodiendo mi cabeza. Caminé hacia ella antes que cerrara la puerta de todos
modos y esperaba que estuviera de buen humor. Lo estaba. De repente envolvió sus brazos
alrededor de mi cuello y presionó sus labios contra los míos. Al principio estaba aturdido,
pero después de unos tres segundos que su lengua entró salvajemente a mi boca, me
tranquilicé. Todo excepto mi hambrienta polla, que ahora estaba presionando firmemente
contra la parte baja de su vientre.
Cuando se alejó en busca de aire, me sonrió y se quitó su camisa. Entonces se deslizó
fuera de sus pantalones cortos. Estaba usando un pequeño sujetador rosa y una juvenil braga
a juego. Se veía tan malditamente sexy. Se volvió con su espalda hacia mí y desabrochó su
sujetador. Hizo un encogimiento de hombros hacia delante y lo dejó caer al piso. Se inclinó y
enganchó sus pulgares en la banda del pequeño material cubriendo su parte más preciada.
Las dejó caer por sus sexys piernas. Mientras miraba todo desde atrás, me sentía como en el
paraíso. La pateó y me quedé allí, hipnotizado. Su hermoso trasero desnudo estaba frente a
mí bajo la brillante luz. Su sexy tonificado y perfectamente redondo culo me paralizó. Luego
se detuvo sobre su ropa interior y entró a la ducha.
—¿Vienes? —preguntó con una sexy voz y sin aliento, salí de mi trance.
Estaba seguro como el infierno que iba a ir en cualquier segundo. Me arranqué mi ropa
como alguien que estaba prendido fuego y entonces entré rápidamente a la ducha detrás de
ella. Tenía una botella de gel en la mano y lo sostuvo delante de ella, esparciéndolo. Cayó en
el pecho justo entre sus senos, mientras trataba de matarme. Sus manos frotaron el gel en
círculos, haciendo que su pecho se cubriera de espuma y sus pezones se pusieran duros como
rocas.
Se retorció y se empujó con su espalda hacia mí. Me hice cargo, deslizando mis manos
hacia arriba, ahuecando sus pechos. Su espalda se arqueó contra mí y gimió mientras me
burlaba de sus pezones duros entre mis dedos. Cuando la enjaboné, se movió hacia mi
hombría y con una mano tiró mi cabeza hacia su cuello. Mientras besaba y chupaba ahí,
deslizó sus dedos por mi cabello y continuó moviéndose, como piedras de pedernal contra mi
cuerpo. Dejé que una mano acariciara sus tetas y pezones, la otra la deslicé hacia abajo a
través de su suave y plano vientre. Cuando llegué a la parte superior de su montículo solo la
dejé allí por un segundo para molestarla. No le gustó. Movió sus caderas para que mi mano
descansara sobre su sobresaliente clítoris hinchado entre sus labios. Gimió mientras los
separaba levemente con mis dedos y comencé a trabajar su punto más sensible con
movimientos lentos y circulares, usando mi palma a veces para frotar rápidamente y luego,
de vuelta otra vez a los dedos. Se movía más rápido y suavemente dejó escapar un gemido.
Seguí así con movimientos circulares rápidos a través de sus pezones y dos dedos y una palma
contra su clítoris. Fue justo en el borde, que finalmente deslicé un dedo dentro de ella, luego
dos…
Susurró un áspero:
—¡Oh, Braxton! Oh Dios... —Hasta que de repente sentí toda su musculatura tensa al
mismo tiempo y luego se relajó. La había llevado hasta el borde.
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Se inclinó contra mí por soporte. Sus rodillas estaban débiles y pude sentir sus muslos
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temblando contra los míos. Cuando se recuperó, volteó su rostro hacia mí y metió su lengua
en mi boca. No era sutil o suave, era un completo beso con lengua versus un asalto de boca.
Lo amé demasiado.
Mientras compartíamos el ardiente beso, deslicé mis manos hacia abajo y acuné su culo
presionando mis dedos en él. Comencé a masajearlos y empujar mis caderas hacia adelante,
acariciándome a mí mismo con su muslo. Eso fue hasta que sentí la presión de su mano
envuelta alrededor de mi eje. Acarició suavemente de arriba hacia bajo unas cuantas veces.
—Quiero saborearte. —Respiró en mi boca.
No tuve tiempo en estar de acuerdo o en desacuerdo antes que se deslizara hacia abajo
contra mí hasta estar de rodillas y frente a mi polla. No perdió tiempo chupándolo
directamente en su boca. Serpenteó con su lengua alrededor de él, desde arriba hacia abajo y
luego lo dejó ir y utilizó su mano. Comenzó a trabajarlo, agarrándolo firmemente y
deslizándose hacia abajo del eje mientras se burlaba con la cabeza en su lengua y luego por el
eje mientras movía con fuerza su lengua cada vez más. Lo chupó todo en su boca otra vez y
tuve que sostenerme y aferrar la pared de azulejo en frente de mí con una mano para
mantenerme en pie. Puse la otra mano detrás de su cabeza y la utilicé para guiar su boca
mientras la miraba tomarme todo dentro y luego todo hacia afuera.
Verla era una sensación casi tan buena como la de sus labios envueltos alrededor de mí.
Profundos gemidos salían de mi boca y estaba cerca de ir por mi propio precipicio,
literalmente en el borde. Se detuvo bruscamente y le dio un suave beso en la punta de la
cabeza. Por alguna razón lo encontré casi más erótico que el resto. Mi corazón latía bastante
fuerte, pensé que iba a explotar en mi pecho.
Se puso de pie y presionó sus tetas contra mi pecho, besándome duro otra vez. Buscó
detrás de mí y alcanzó el jabón. Mientras nos besábamos, yo agarraba y apretaba su trasero,
ella usaba el jabón para masajear y acariciar cada músculo de mi cuerpo. Luego se acercó más
y frotó sus manos con jabón en mi culo hasta la parte superior de mis muslos. La sexy fiera
me hizo girar para que mi espalda quedara contra ella y enjabonó hasta mi parte delantera
con los movimientos más eróticos usando sus palmas y dedos. Cuando terminó, se volvió
hacia el cabezal de la ducha y limpió todo el jabón, sin dejar nada. Si tuviera que decirle a
alguien en ese momento algo tan simple como mi nombre, lo habría hecho mal. Mi cerebro
estaba revuelto y se drenaba a través de mis venas desde la cabeza que llevaba sobre mis
hombros hasta la que tenía en mi pantalón. Esa era la que estaba a cargo ahora y solo tenía
una cosa en mente: El dulce y sexy cuerpo de Emmi.
Tomé el cabezal de la ducha y lo puse en su lugar, volteándome para enfrentarla otra
vez. Besé su cuello y su pecho, tomándome el tiempo para retorcer cada pezón con mi lengua.
Deslicé mis manos por sus costados mientras mis labios bajaban a través y por debajo de su
vientre a su punto más sensible entre sus piernas. Abrió su boca y tomó dos puñados de mi
cabello. Utilicé mi lengua para burlarme de ella, trazando sus labios desde arriba hacia abajo,
serpenteándolo ligeramente para tocar su clítoris solo un poco. Ella estaba gimiendo y
tirando de mi cabello duro. Había levantado una pierna y empujado su pelvis hacia mí. Le di
lo que quería, cavando con mi lengua mientras apretaba su culo en una de mis manos. Tomé
la otra y la utilicé para abrir sus labios para poder poner mi lengua dentro. Ella estaba
enloqueciendo y mientras más emocionada estaba, más me encendía. Deslicé un dedo dentro
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de ella mientras lamia. Sus caderas se empujaron más fuertes y sabía que era tiempo para
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nosotros dos.
Me puse de pie y, mientras la besaba, tomé el cabezal de la ducha una vez más y
comencé a enjuagarnos. Ella estaba chupando mi lengua en su boca. Una vez que estuvimos
enjuagados, apagué el agua y la tomé de la mano, llevándola fuera de la ducha y guiándola a
través del pasillo hasta mi dormitorio. No me importaba que estuviéramos dejando rastros de
agua o que mis sábanas estuvieran a punto de mojarse. Solo sabía que necesitaba sentirme
dentro de ella y que lo necesitaba ahora mismo.
Cuando llegamos a la cama la empujé sobre su espalda. No muy fuerte, pero tampoco
pasivamente. Dejé caer mi cuerpo encima de ella, usando mis bíceps para subir mi peso sobre
ella mientras me deslizaba entre sus piernas, apenas tocando sus labios mientras la besaba.
Sin otro segundo de vacilación movió sus caderas y me deslicé en ella.
—Ah —gimió en mi boca.
Mordisqueé su labio inferior mientras me deslizaba dentro y fuera de ella. Me moví a su
labio superior mientras respiraba con suaves gemidos. Sintiendo que estaba cerca del borde,
me moví con velocidad. Ella había pasado sus dedos a través de mi cabello antes de tomarlo
firmemente. Estaba usando todos mis músculos para ir tan rápido como fuera posible
haciéndonos a ambos respirar duro y más duro. La sentí apretar alrededor de mi eje y sus
piernas firmemente se envolvieron alrededor de mi espalda baja.
—Ah. —Repetidamente gimió. Sabía que su volcán había hecho erupción.
Continué presionándome dentro de ella tan profundamente como sea posible mientras
mi polla estaba ahora hinchada. Tomé un puñado de su cabello y tiré su cabeza hacia mí.
Conecté mi boca con la de ella. Respirábamos dentro del uno al otro mientras nuestros labios
se movían. Nunca me había sentido así con una chica hasta en este momento con Emmi.
Finalmente estallé dentro de ella.
—Ah —murmuré.
Seguí empujando dentro y fuera de ella hasta que mi orgasmo terminó de soltarse de mi
cuerpo. Abrí mis ojos, capturando la mirada de Emmi. Corrió sus dedos por mi cabello y
luego llevó sus labios hacia los míos de nuevo.
Dios, ella era increíble.

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Página
Emmi

Era adicta a su toque. Dios, él era asombroso.


Entré en clase de inglés 1A y me senté en mi lugar de siempre detrás de Zoe. El
instructor hacía algo en la computadora y todavía no había iniciado la clase. Zoe se giró para
decirme algo y un vistazo a mi rostro fue todo lo que le tomó. A veces pensaba que era
psíquica.
—Oh Dios mío, tuviste sexo —dijo en voz alta.
—¡Shh! —Miré alrededor para ver si alguien más la escuchó. Un tipo más grande, alto y
estúpido, que siempre se sentaba atrás, me sonreía. Era probable que hubiera escuchado,
pero no se veía del tipo chismoso.
Bajó su voz, entonces, dijo:
—Sí, tuviste sexo, ¿cierto? —Solo sonreí, pero puso sus ojos en blanco y preguntó—:
¿Fue con Braxton? —El instructor llamó la atención de la clase cuando asentí y mi sonrisa se
hizo más grande. Zoe susurró—: No irás a ningún lado después de clase.
Sabía que tendría muchas preguntas.

***

Pasamos a través de la clase con ella revolviéndose en su asiento y girándose para


mirarme de vez en cuando. Lucía como si estuviera a punto de colapsar. Pensaba que era
chistoso, así que cada vez que trataba de atraer mi atención, actuaría como si estuviera
escribiendo o escuchando al instructor.
Tan pronto como el reloj marcó los cincuenta minutos, exigió:
—Afuera, ahora. —Cuando llegamos no desperdició ni una palabra.
—¿Cuándo tuviste sexo con él?
Disfrutando su agonía, bromeé:
—¿Cuál vez?
Me tomó del brazo y me arrastró a una banca debajo de un árbol.
—Siéntate.
Me senté ansiosamente sin querer contestar a ninguna otra pregunta.
11
Página

—Tengo Química II en diez minutos —dije, mirando mi reloj.


—Entonces habla rápido.
—Ya lo adivinaste —le dije, mis ojos moviéndose rápido hacia ella—. Tuvimos sexo.
—Quiero detalles —insistió, inclinándose hacia adelante y poniendo su cabello detrás
de sus orejas.
—¿No es eso un poco… raro?
—¡No ese tipo de detalles! Sabes a qué me refiero ¿Quién lo inició? ¿Por qué cambiaste
de idea respecto a él?
—Bueno, después de la pelea de la otra noche le tomé fotos y una cosa llevo a la otra… y
terminamos en su cama. Aunque no cambié de idea. Siempre pensé que sería divertido tener
sexo con él, solo tenía algunas reglas básicas.
—¡Oh Dios mío! ¡Espera! ¿Dijiste cuál vez? Esa noche no fue la única, ¿cierto?
—Solo si consideras la ducha —le informé.
—Vaya. Sexo caliente en la ducha con Braxton —dijo Zoe sonriendo—. ¡Vamos chica!
No creía que lo harías. ¿Estarás bien con esto?
—¿Bien con qué, Zoe? ¿Tener sexo regularmente con el chico más sexy del campus? Sí,
creo que puedo manejarlo.
No era lo que haría normalmente, pero de repente me sentía arrogante.
—Oh querido Dios, crees que será exclusivo contigo, ¿cierto? ¿Esa es la línea que te dio?
Emmi…
—Hablamos sobre eso antes de tener sexo. Ese día en la pista… le dije que no podía solo
tener sexo casual, que necesitaba un compromiso. Entonces esa noche, me dijo que había
estado comprometido conmigo todo el tiempo. No había estado con nadie desde que llegué.
Dice que estaba esperando por mí.
Zoe lucía enferma
—Te das cuenta que es un jugador, ¿cierto? Eso es lo que hacen los jugadores. Dicen lo
que quieres oír, Emmi. Recuerdas a Trent.
—Braxton no es Trent, Zoe. —Miré mi reloj de nuevo. Tenía dos minutos para llegar a
una clase que estaba al menos a cuatro minutos de distancia si corría—. Necesito irme, no
puedo perderme esta clase.
—Emmi, escúchame. Sabes que te quiero y solo no quiero verte herida. Puedo
presentarte a otras veinte chicas que pensaron que serían las que ataran a Braxton. Ha estado
aquí tres años y eso todavía no ha sucedido.
Estaba llena de cafeína y energía nerviosa. No podía sentarme quieta así que me paré de
la banca y empecé a pasearme. No quería que me recordaran el pasado de Braxton. Todos
tenían un pasado y el derecho de mantenerlo ahí… en el pasado. Zoe era mi amiga, ¿por qué
no podía simplemente estar feliz por mí?
—¿Entonces dices que no podría gustarle lo suficiente como para querer ser exclusivo?
¿No estoy a la altura de las otras chicas que conoces que han estado con él? ¿No soy tan
bonita, tan popular, o qué? —Nunca le hablaba a Zoe de esta forma, sin embargo, me había
hecho enojar.
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Página

Zoe se puso de pie. Lucía como si quisiera llorar.


—No, Em. Eso no es lo que estoy diciendo. Por favor no te enojes. No es para nada sobre
ti. Así es como es él, como ha sido desde antes de ti. Te engañará y terminarás con tu corazón
roto.
Empecé a caminar hacia mi próxima clase y comenzó a seguirme.
—Estás tan segura que me lastimará que ni siquiera quieres darle una oportunidad.
Estoy segura que no me lastimará, pero si lo hace, soy una adulta. Debería ser capaz de tomar
estas decisiones por mi cuenta sin ser juzgada, por nadie, especialmente mi mejor amiga.
Braxton me lo prometió, Zoe. Dijo que seríamos exclusivos. Por la razón que sea, le creo.
Desearía que creyeras en mí teniendo el mejor juicio. Las personas cambian —grité sobre mi
hombro.
—Tal vez las personas pueden cambiar, pero tienen que querer hacerlo. ¿Crees que él
quiere dejar de tener sexo con todas esas chicas atractivas? Lo siento Emmi, pero tienes que
preguntarte, ¿qué te hace creer que tu relación con él será diferente de la de cada otra chica?
¿Qué te hace pensar que no será lo suficientemente escurridizo para que no te des cuenta?
Mientras tanto duermes con un chico que tiene un harén de cinco estrellas. Sería una cosa si
fueras como el resto de ellas y estuvieras bien con eso, pero te conozco Emmi, no lo estarás.
Llegamos a la clase en la que debería estar desde hace casi siete minutos y miré a mi
mejor amiga.
—¿Crees que soy tan crédula y que solo caí por una línea? Vivo con él, Zoe. Me ha dicho
cosas sobre él, cosas personales que dudo que vaya por ahí diciéndoselas a todos. De hecho
pasamos el tiempo haciendo otras cosas además de solo tener sexo. No es lo mismo que era
con las otras chicas.
—¿Crees que tiene sentimientos reales por ti? —me preguntó.
—Sí, lo creo —le dije. Podía decir por la mirada en el rostro de Zoe que pensaba que me
estaba engañando a mí misma.
—Emmi, espero que estés en lo correcto. Solo no quiero ver que seas lastimada.
—No lo harás —dije severamente—. Porque no va a suceder.
Se quedó de pie ahí como su tuviera algo más que decir, pero no quería escucharlo. Fue
la que me empujó a dormir con él en primer lugar cuando llegué a la universidad. Me
apresuré a entrar al salón, sin permitirle que tuviera la última palabra.

13
Página
Braxton

Me senté en mi clase de Sociología y se suponía que iba a tomar notas, pero todo en lo
que podía pensar era en la ducha con Emmi. Posiblemente esa era la razón por la que tenía
que repetir esta clase por segunda vez. Cuando el profesor hablaba, mi mente tendía a
divagar.
Tuve mucho más sexo que la mayoría de tipos de mi edad. Lo tuve en un montón de
lugares diferentes, con un montón de chicas distintas, pero nunca había sido como fue con
Emmi. La gente habla sobre fuegos artificiales, cohetes y todas esas cosas sentimentales y
siempre pensaba: Eres un idiota. Es solo sexo. Pero no con Emmi, con ella no era solo sexo…
era indescriptible. Toda la escena de la ducha, ella iniciándola. Una chica dispuesta a tomar el
control era extraordinariamente sexy.
Oh maldición… Mi profesor me hizo una pregunta y no tenía ni idea qué dijo.
—Lo siento señor, ¿puede repetir eso? —le pregunté.
La chica sentada a mi izquierda, a unos cuantos asientos de distancia, me miró y sonrió.
No sabía quién era o si yo estaba en la clase correcta. Su largo cabello rubio le llegaba hasta la
cintura y vestía una falda corta. Sus largas y broceadas piernas cruzadas. Era imposible que no
hubiera notado antes todo eso.
—Pregunté, ¿puede decirme el lenguaje nativo de las Filipinas? repitió el profesor.
Mierda, sabía esto… ¿Filipino? ¡No! ¡Maldición, parecería un idiota!
—Lo siento señor… —empecé.
Noté un movimiento por la esquina de mis ojos. La chica en la mitad de la hilera estaba
vocalizando algo hacia a mí. Dijera lo que dijese, hacía que sus labios pareciesen
deliciosamente sensuales. Me deshice de lo sexy y me centré en lo que vocalizaba. Entonces
lo vi.
—¡Tagálog! —respondí.
—Bien, gracias —comentó y siguió con su clase sobre tsunamis.
Volví a mirar a la rubia, que aún me estaba observando. Le susurré:
—Gracias.
Seguí preguntándome cómo había estado en esta clase todo el semestre y no la había
notado. Traté de concentrarme en el resto de la clase, deseando que apurara y se terminara.
Cuando lo hizo, antes que pudiera levantarme me encontré frente a una falda corta y un
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abdomen apenas cubierto. Levanté la vista hacia la rubia que estaba de pie junto a mí.
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—Hola —saludó con una amplia sonrisa.


—Hola.
—Soy Carrie.
—Braxton. ¿Siempre has estado en esta clase? —Tenía que preguntárselo. Porque si
hubiese sido así, estuve durmiendo.
Se rió.
—No. Estuve el semestre pasado, pero tuve que dejarla para ir a casa por una
emergencia familiar. Mi abuela falleció y vive en Portugal, así que tuve que ir allí con mi
mamá. Iba a perder muchas clases. El decano y el profesor fueron lo suficientemente amables
para dejarme retomarla donde me quedé.
—Oh, eso es genial —admití, agarrando mis cosas y levantándome de la silla.
—¿Quieres ir por una taza de café? —me preguntó.
Pensé en Emmi. Fue raro. Nunca había tenido en una relación con una chica y no quería
arruinar la primera. No sabía qué decirle a la chica. Solo quería tomar una taza de café,
decirle tengo noviacomo respuesta habría sido demasiado.
—Esto… ¿Tal vez en otra ocasión? —respondí finalmente—. Tengo otra clase en pocos
minutos al otro lado del campus.
—Claro. ¿Puedo darte mi número para que así me llames cuando tengas tiempo?
Esta chica no iba a dejar que la rechazase. Saqué el teléfono del bolsillo.
—Está bien, dispara.
Se estiró y me lo quitó.
—Lo haré yo. Será más fácil que deletrear mi nombre y todo eso.
Me pregunté qué tan malo podría ser que hubiera escrito Carrie con K. Terminó de
agregarlo y me devolvió el teléfono. Cuando lo hizo, rozó suavemente sus dedos con mi
mano. Entonces me di cuenta que todo había sido una trampa. El universo había conspirado
contra mí, poniendo a esa chica en esta clase y en mi fila. Era la única clase en la que, todos
los días, veía a la amiga de Emmi, Zoe, entrar mientras me iba. Alcé la mirada, me estaba
mirando fijamente.
Sonreí y saludé con la mano. Eso normalmente funcionaba. Pero no con Zoe de todas
formas. Supongo que cuando estaba enojada, estaba enojada. Recorrí el largo camino hacia la
salida del auditorio, así podría detenerme y saludar.
—Hola Zoe —hablé cuando estuve cerca.
—Braxton —respondió.
—¿Cómo estás? —le pregunté.
—Bien.
Las viejas buenas respuestas de una palabra. Traté de cambiar mi estrategia.
—¿Has visto a Emmi hoy?
—Sí. La vi en clase de inglés.
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Estaba mirando al frente, ni siquiera me miraba cuando hablábamos.


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—Zoe, ¿hice algo que te ofendiera?


Finalmente me miró.
—Acabo de hablar con mi mejor amiga, hace menos de una hora, sobre cómo le
prometiste exclusividad si decidía dormir contigo. Lo hizo. Ahora, literalmente minutos
después, te veo obteniendo el número de una rubia.
—Eso no era lo que parecía. Además, solo le dije que no tendría sexo con nadie más.
Con quién hablo o paso el rato, es mi problema.
Estaba un poco molesto que Zoe me estuviera cuestionando, así que dije algo estúpido.
No era la primera vez que metía la pata y estoy seguro que no sería la última. El cambio en el
rostro de Zoe me indicó que debía irme mientras estuviera delante. Su profesor llamó la
atención de la clase, mientras me miraba fijamente en la mitad del auditorio.
Miré otra vez a Zoe.
Te veré más tarde.
Cuando llegué a la puerta, me volví hacia ella una vez más. Había tomado su teléfono,
mandando un mensaje de texto. Y supe que antes que viese a Emmi, toda la historia sería
distorsionada. Por suerte, estaba preparada para confiar en mí, porque no estaba listo para
renunciar a ella.

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Emmi

Estaba sentada en mi clase de Economía cuando recibí un texto de Zoe.


Acabo de ver a tu novio coqueteando con una rubia de piernas largas.
¿Hace cuánto tiempo fue que te prometió no ver a otras chicas?
Lo leí y luego alejé mi teléfono. Entonces lo vi de nuevo y lo leí, otra vez. Traté de no
saltar a conclusiones. "Coqueteando" podría significar un montón de cosas. Zoe ya tenía en la
cabeza que iba a engañarme, así que la cosa más pequeña que hiciera iba a parecer
inapropiado para ella. Lo alejé de nuevo. Tan pronto como lo metí en mi bolso, vibró. Bajé la
vista hacia el instructor; estábamos en un auditorio de asientos tipo estadio, así que dudaba
que pudiera oírlo. Lo saqué de nuevo, esperando que sea Zoe otra vez. Era Braxton.
Oye, lo que sea que Zoe te dijo es mierda. Nos vemos en Javier’s para
el almuerzo y te voy a contar todo.
Si quería hablarme de ello, debe haber sido perfectamente inocente. Zoe estaba
exagerando. Saqué el teléfono de nuevo. Entonces lo abro, leo ambos mensajes una vez más y
les envío una respuesta.
A Zoe le dije: Creo que fue un malentendido, pero gracias.
A Braxton dije: Comida mexicana suena muy bien. Puedo estar allí a las
12:20.
Luego puse mi teléfono lejos y lo dejé allí. Mi vida estaba empezando a interponerse en
el camino de la escuela.
Llegué a Javier’s aproximadamente a las 12:25. Era justo fuera de la escuela y tenía los
mejores tacos de este lado de México. Al menos eso es lo que había oído, porque nunca había
estado en México.
Braxton ya estaba allí. Cuando me vio, saltó y me besó en los labios en público.
Realmente somos exclusivos.
—Lo siento, ¿no se supone que haga eso en público? —bromeó.
Estaba pensando en la noche de la pelea.
—Está bien.
Nos sentamos y antes que tuviera la oportunidad de decir algo, dijo:
—No estoy seguro de lo que le pasa a tu amiga Zoe, pero no hice nada malo hoy.
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—Solo es protectora. Estaba allí cuando pasé todo con mi exnovio y está preocupada de
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que me lastimen de nuevo.


La camarera se acercó y ordenamos. Una vez que se fue, preguntó:
—¿Qué te dijo que hice?
—Dijo que coqueteabas con una rubia.
—¡Por Dios! La chica me pidió que fuera a tomar un café. Le dije que no y ella tomó el
teléfono de mi mano para poner su número. Estábamos por salir y la siguiente clase estaba de
camino. Ni siquiera tuve tiempo para protestar —explicó.
Pude ver a la angustia cubrir su rostro. Le creí y pensaba que Zoe estaba
malinterpretando todo el asunto.
—Está bien, Braxton. Como he dicho, solo está siendo sobreprotectora.
—¿En serio? ¿Vas a confiar en mi palabra sobre la de ella? —dijo, mirándome
sorprendido.
Supongo que estaba buscando pelea.
—En serio. Confío en ti. Me diste tu palabra y eso es suficiente para mí.
—Vaya, gracias.
Reí.
—No tienes que darme las gracias por confiar en ti. No me has dado ninguna razón para
no hacerlo.
—Supongo que estaba preocupado porque... Bueno, ese último idiota te engañó y la
mayoría de las chicas escuchan a sus amigas sobre sus novios.
—¿Eres mi novio?
Enrojecimiento cubrió sus mejillas. El tipo que podría levantar un dedo y tener a
cualquier chica que quería, estaba sonrojado porque le pregunté si era mi novio.
Era evidente que no podía decir que estaba bromeando.
—Bueno sí. Quiero decir, ¿no es eso lo que significa la exclusividad? Solo te estoy
viendo a ti —dijo, sonriendo con picardía—. Y estoy viendo mucho de ti, me refiero a todo de
ti…
Ahora podía sentir el calor en mis mejillas. Se sintió mejor al saber que confiaba en él,
por lo que trataría de hablar con Zoe sobre no saltar a conclusiones de ahora en adelante.
Se inclinó sobre la mesa y me besó.
—Me gusta todo de ti también. —Respiré.
Mientras comíamos, él habló de su hermana pequeña.
—Callie tiene un partido de fútbol el viernes. ¿Te gustaría ir conmigo?
Me conmovió que me quisiera llevar a algún lugar donde su familia me vería.
—Sí, me gustaría.
—Es a las seis de la tarde. —Es todo lo que escuché mientras quedaba cautivada por su
rostro perfecto, pensando en lo afortunada que era.
Todo eso terminó cuando vi a la chica rubia con el cabello hasta el culo y largas piernas
18

caminar hacia nosotros. Al principio, pensé que iba a venir a la mesa, pero en el último
Página

minuto, giró. Braxton la miró a ella, no a su rostro. Él hizo la cosa de chicos donde empiezan
por sus tetas y dirigen sus ojos todo el camino hasta su cuerpo y un repaso de nuevo. Era
sutil, pero cuando la chica volvió a su mesa, susurró algo a sus tres amigos que estaban
sentados allí y todos se rieron. Me miraban cuando lo hacían. Sabía que acababa de decirle
que confiaba en él y lo dije en serio en ese momento. Sin embargo, cuando un chico o chica
tiene gente descaradamente arrojándose delante de ellos todos los días, a todas partes que
van… ¿cuánto tiempo pasa antes que se rindan? Este era uno de los peligros de salir con el
"chico ardiente". El "chico popular." Nunca había hecho eso en la escuela secundaria, así que
todo era nuevo para mí.
Respiré profundamente y me dije que aguantara.
—No te preocupes por ellos —me dijo.
Tiene que haber sabido que lo atrapé.
—Entonces no mires su cuerpo de esa manera.
—Oh vamos. Las chicas echan un vistazo a los chicos también.
—Sí... Eso es verdad —concordé, metiendo mi cabello detrás de las orejas—. Entonces
no lo hagas delante de mío. En su lugar, mírame a mí.
—Ya lo hago —dijo guiñando un ojo—. Y es sooor…prendente.
Reí.
—Para ser honesto, estaba viendo su horrible ropa. No me gustaría ser su mamá. Ella
tiene su culo colgando de sus pantalones cortos y usa tacones de stripper. La moda en estos
días es otra cosa.
—Sí, dime al respecto. Estaría muerta antes que me vean vestida así.
—Por supuesto que no lo harías. Tu culo es solo para mí —bromeó.
El calor se extendió por mi rostro. A pesar que ya había estado con él, aún podía hacer
que me sonroje. No queriendo que lo note, miré hacia abajo y jugueteé con mis pulgares.
—Tú y tus chistes. Así que, ¿en qué posición juega Callie? —le pregunté.
—Portera —Era obvio por su sonrisa que estaba orgulloso de ella—. Está clasificada
como la número uno en el ranking de las porteras de la escuela secundaria de este estado.
—Vaya, eso es impresionante. ¿Cuánto tiempo ha estado jugando?
—Mi mamá la hizo comenzar cuando tenía seis años. Ella se sentaba en el área chica y
recogía flores. Mi madre se ponía de pie detrás de ella y cuando la pelota comenzaba a venir
le decía que se levantara y en qué lado pararse.
Tenía una sonrisa soñadora en su rostro.
—Tu mamá suena genial.
—Lo era —dijo con una sonrisa sincera.
Este era el Braxton que me gustaba tanto. El tipo que no creía que tenía nada que
demostrar, ni a nadie a quien impresionar… mi Braxton. Mi novio pensé mientras miraba a
las chicas risueñas.
19
Página
Braxton

Llevé a Emmi a su siguiente clase después del almuerzo y la besé de nuevo antes que
entrara. Me gustaba besarla en público por dos razones. En primer lugar, porque era
absolutamente preciosa. En segundo lugar, se ponía nerviosa y se ruborizaba cada vez.
Obviamente no estaba acostumbrada a demostraciones públicas de afecto y, para una chica
que dijo que amaba actuar en obras escolares, innegablemente no estaba cómoda siendo el
centro de atención. Arreglaría eso si se quedaba el tiempo suficiente. Pasé gran parte de mi
vida siendo invisible.
De la mesa de las chicas en el restaurante, una de ellas siguió caminando, pasando por
nuestra mesa. No estaba interesado en ella, o cualquiera de las otras. Estaba con la chica con
la que quería estar. Eran tan evidentes así que no estoy sorprendido que Emmi lo notara. No
parecía enojada aunque pensaba que iba a registrar a la chica. La idea de su novio haciendo
algo así molestaría a la mayoría de las chicas. Pero no se enojó. Estaba descubriendo
rápidamente que Emmi no era definitivamente "la mayoría de las chicas”.
La amaba por eso.
Por suerte para ella no la estaba registrando. Mi mamá siempre me dijo que no mirara,
pero a veces era difícil no hacerlo. La ropa que llevaba puesta simplemente me hizo reír. No
soy un gurú de la moda, pero parecía que las chicas vestían basura todos los días. Espero que
los chicos nunca se vistan de esa manera. Me eché a reír ante la idea.
Yo no tenía más clases el resto del día y me sentía un poco pesado por el taco. Decidí ir
a casa, cambiarme y salir a correr. Estaba regresando del apartamento cuando me enfrenté de
nuevo con el viejo cara a cara. Dos veces en dos semanas, que afortunado soy.
—Oye hijo, ¿vas a salir?
Estaba vestido con un par de sudaderas, un polo, zapatos para correr y tenía mi iPod
colgando alrededor de mi cuello. Ah y una botella grande de agua en la mano. Fue difícil
dejar pasar esta. Se ponía de buen humor a veces. Yo no estaba de humor para luchar sin
embargo.
—Sí, saliendo a correr. ¿Qué pasa?
—Quería disculparme por lo del otro día.
Entrecerré mis ojos, preguntándome cuántas veces desde que murió mi madre había
oído decir eso. Sería rico si tuviera un dólar por cada vez que dijo que nunca iba a volver a
beber…
20

—Bien, gracias. Voy a salir antes que se haga demasiado tarde.


Página

—Braxton —dijo mientras comenzaba a alejarme—. Voy a dejar de beber. Estoy


buscando un programa. Quiero ser un buen padre para ti y Callie.
Respiré profundamente, suplicando a mí mismo ser agradable.
—Eso es bueno, papá. Me tengo que ir.
Rodeé todo el camino esta vez y de repente sentí su mano en mi hombro. No era una
palmadita amistosa, me di cuenta. Me di la vuelta, golpeando nuestros pechos.
—¿Cuándo te convertiste en un idiota tan arrogante?
Supe entonces que no luchar con él era un sueño imposible.
—¿Qué mierda quieres de mí? ¿Por qué realmente has venido? —le grité.
—¿Es demasiado esperar que tu hijo esté orgulloso de ti?
—No. No, si no te lo mereces.
Apretó su puño, pero siguió abajo a su lado. No sé por qué, de repente, tenía un
problema conmigo. Tal vez él no podía soportar saber que yo estaba haciéndolo bien,
mientras él todavía estaba arruinando su vida.
—¿Hemos terminado? —le pregunté en voz alta.
Abrió y cerró los puños un par de veces. Yo estaba poniendo buena cara, pero realmente
apestaba saber que mi viejo quería golpearme.
—Sí —dijo finalmente—. Hemos terminado.
Me di la vuelta otra vez y corrí afuera. No miré hacia atrás. Corrí a lo largo del sendero
que Emmi me había llevado el primer día en que la besé. Yo tenía tanta adrenalina a través de
mí como ese día ahora mismo. Me gustaba pensar en nuestro primer beso en el hermoso
sendero. Esa fue la primera vez que me dio alguna indicación de que tenía una oportunidad
con ella. Se veía notable tendida en la hierba.
Cuando llegué a casa Emmi todavía no estaba allí. Estaba pensando en lo que iba a tener
para la cena cuando alguien llamó a la puerta. Era Callie.
—Oye, entra. ¿Qué estás haciendo aquí?
Se acercó y examinó la habitación. Emmi había puesto algunas de sus propias cosas en
el apartamento como almohadas con volantes y popurrí.
—Parece que una chica vive aquí —dijo, en lugar de responder a mi pregunta.
—Una chica vive aquí.
—Oh, ¿así que definitivamente vas hacia delante con la operación final? —bromeó
riendo.
Sabelotodo. Fruncí el ceño hacia ella mientras nos sentamos en la sala de estar.
—Mi compañera de cuarto es una chica.
—Oh, ¿estás durmiendo con ella?
—Callie —grité sorprendido.
—¿Qué? Es una pregunta honesta, hermano. —Se rió, señalando las cejas hacia arriba y
abajo.
21

—En primer lugar, no me agrada hablar de mi vida amorosa con mi hermana. Y en


Página

segundo lugar, tienes diecisiete. No debería estar pensando en cosas como esas.
—Ciiiiierto, ¿al igual que tú nunca pensaste sobre el sexo cuando tenías diecisiete años?
Sé que no estabas conseguías nada. Eras un gran idiota, pero apuesto a que pensaste en ello
un montón.
Negué ferozmente hacia ella. No podía creer que estábamos teniendo esta conversación.
Tuve que cambiar de tema.
—¿Qué te trae por aquí, Call?
Sonrió. La pequeña mierda sabía que estaba cambiando de tema a propósito.
—Así que no quieres hablar de eso, está bien. Tengo una cita el viernes —dijo.
—Bueno, eso es bueno, ¿verdad?
Callie era una chica hermosa, pero lamentablemente sufrió de la misma vieja mierda de
síndrome que tuve en la escuela secundaria. No tenía autoestima, en absoluto. Papá hizo un
trabajo fantástico al acabar con ello en los dos, hasta que desapareció por completo.
Se encogió de hombros.
—Supongo. Odio tener que preguntar, pero…
—¿Necesitas dinero?
—No, bueno, tal vez para algo que ponerme. No quiero que me recoja en nuestra casa.
Le dije que solo lo encontraría en algún lugar, pero es uno de esos tipos que todavía tiene
modales, quiere recoger a la chica, pagar por la cita y llevarla a su casa. Imagínate.
—No quieres correr el riesgo que papá se encuentre con él. Entiendo. ¿Quieres que te
recojan aquí?
—Sí, si te parece bien. A tu novia no le importará, ¿cierto? —Se rió.
—¿Quién dijo que ella es mi novia? No, a ella no le importará. ¿Cuánto dinero
necesitas?
Se encogió de hombros.
—¿Treinta dólares?
—¿Vas a comprar un traje completo por treinta dólares? No lo creo —le dije.
Abrí mi billetera y le entregué seis de veinte.
—Esto es demasiado.
—Callie, vives con ese hombre horrible. Estás al tanto de tanta mierda sobre él y él no
hace nada por ti. Te mereces esto. Solo tómalo.
Tiernamente sacó el dinero de mi mano.
—Dice que va a ir a un programa, ya sabes.
—Sí, vino hoy. Fue conmovedor, como de costumbre.
—¿Tuviste una pelea otra vez? —preguntó, arrugando la nariz.
—No. Estaba tratando de ser amable. Él es el que siempre quiere pelear. Dijo algo sobre
querer a sus hijos orgullosos. Le dije que tenía que ganárselo. Eso fue todo.
22

Se puso de pie.
Página
—Tienes razón hermanito. Supongo que debería llegar a casa y preparar la cena. Gracias
Braxton. Espero que pueda conocer a tu novia pronto. —Se rió.
—Va a ir conmigo a tu partido de fútbol del viernes —dije sin pensar.
—¿Así que es tu novia? —se burló con una sonrisa.
Me encogí de hombros.
—Eras perfecto en todos los aspectos. Lo único que te faltaba era una buena mujer.
Se echó a reír todo el camino hacia la puerta. Todavía podía oír su risa cuando la cerré.
Esa era la gran cosa sobre la familia. Siempre estaban allí para darte una paliza cuando
llegabas muy alto.

23
Página
Emmi

Cuando llegué a casa de la escuela al día siguiente, almorzamos, Braxton tenía la comida
hecha para mí. Hizo pollo… al menos creo que eso es lo que era, y algún tipo de fideos o
arroz... Fue la peor comida que he comido, pero al mismo tiempo, la mejor. A veces te pasas
todo el día pensando en alguien y te preguntas si piensan en ti durante todo el día también.
Es este tipo de cosas que hacen que te des cuenta de que sí lo hacen.
Después limpiamos la cocina, nos acurrucamos en el sofá y vimos una película. Fue una
verdadera noche de novio y novia. Nunca imaginé que algo así iba a suceder después que mi
último novio me engañó. Me quedé dormida en su pecho y me desperté en la misma posición
en la mañana. No se había movido en toda la noche. Si seguía así, podría enamorarme de él.
Le di de regalo sexo en la ducha antes de ir a clase. Fue la frutilla del postre.
En mi camino a mi clase de fotografía, Zoe corrió hacia mí y me abrazó con fuerza.
—Entonces, ¿qué haces esta noche? —preguntó.
—No lo sé. Pero adivina qué hice anoche.
—¿Qué?
—Braxton preparó la cena para mí y luego vimos una película y nos quedamos dormidos
en el sofá.
—Suena acogedor. —No estaba segura si estaba siendo sarcástica o no.
—Está realmente intentándolo Zoe —le dije.
—Eso es bueno. Espero que siga así, Emmi. Realmente lo hago. Sabes que quiero que
seas feliz.
Le sonreí.
—Lo sé. Lo soy, Zoe. Él me hace muy feliz.
—Bien. Tengo que ir a clase. Te llamaré más tarde.
Parecía estar tratando de evitar una pelea por Braxton de nuevo. Gracias a Dios.
La clase de fotografía fue divertida. Aprendimos a revelar un carrete. Fue a la vieja
escuela, en un cuarto oscuro. Dudaba que fuera una habilidad que alguna vez se usara en la
era de las cámaras digitales y computadoras. Tuve otras dos clases después de eso y luego fui
a casa para el almuerzo. Comí, hice un poco de tarea y luego me quedé dormida leyendo mi
libro de sociología. Era mejor que la melatonina 2. Dormí un par de horas y cuando me
24

desperté el sol se estaba poniendo. Me dirigí a la sala y me di cuenta que Braxton había estado
Página

2
Melatonina: Hormona que regula el sueño.
en casa por la forma en que su material de escuela se extendía a través de la mesa del café. No
parecía estar allí ahora. Encontré una nota en la cocina.
Te veías tan tranquila y hermosa que no quise despertarte. Tengo una sesión
de entrenamiento programada esta noche. Probablemente vuelva tarde. Voy a
hacer que valga la pena si tienes que esperar.
Firmó con una cara sonriente con cuernos de diablo. Reí. Busqué algo para la cena
cuando oí sonar mi teléfono. Corrí por el pasillo hacia mi habitación esperando que se tratara
de Braxton. No lo era, era Zoe.
—Hola Zoe.
Llevé el teléfono a la cocina, mi estómago retumbaba.
—Oye chica, ¿qué haces esta noche?
Hasta ahora, la mantequilla de maní era una contendiente.
—Creo que me haré un sándwich de mantequilla de maní, tomaré una ducha y leeré o
estaré viendo la televisión hasta que Braxton llegue a casa. ¿Por qué? ¿Qué estás haciendo?
—Algunos vamos a la taberna de Lou por una cerveza. Ven con nosotros.
Unté mantequilla de maní en mi pan y deseé tener una cerveza.
—No, creo que voy a pasar, pero gracias.
—Oh, ¿por qué? ¿Prefieres ver viejas repeticiones que pasar tiempo con tu mejor amiga?
—Por supuesto que no, es solo que...
—Nunca te veo. Siempre estás con Braxton. Dijiste que está fuera esta noche, ¿no? Ven
conmigo y puedes estar en casa antes que siquiera llegue allí.
Mordí mi sándwich. Pude ver por qué las madres exigentes elegían Jif 3 ya que era mucho
mejor que todas las otras marcas.
—¿A qué hora vas? —pregunté, obligando a la mantequilla pegajosa pasar por mi
garganta.
—Dentro de una hora.
—Está bien, voy a tratar de estar lista.
—¡Bien! —gritó entusiasmada. No quería que mi amistad con ella sufriera porque
pasaba demasiado tiempo con Braxton. Había visto a otros hacerlo y luego estuvieron
perdidos después de romper—. Nos vemos luego —agregó.
Después que terminé mi deliciosa cena de mantequilla de maní y tomé un vaso de leche,
me dispuse a irme. No me arreglé demasiado, era extraño tener un novio y salir sin él. No
quería verme como una mierda. La mayor parte de lo que hacía era por preocupación sobre lo
que otras mujeres iban a pensar. No quería ir con una falda que mostraba demasiado o una
que fuera demasiado larga. Parecía como mercancía fácil y no quería llamar la atención de los
chicos. Llevaba mis jeans y una blusa nueva que había comprado un par de semanas antes.
Antes que Zoe llegara allí, escribí una nota para Braxton.
25
Página

3
Jif: Marca de mantequilla de maní.
Fui a la Taberna de Lou con las chicas. Vuelvo pronto para llevar a cabo tu
oferta.
Lo puse en el mismo lugar que había encontrado la anterior.
El bar se encontraba lleno para un miércoles por la noche. Solo tenían una pequeña
pista de baile para que todos se apretujaran. Las sillas a lo largo de la barra se encontraban
llenas y también la mayoría de las mesas. Zoe, sus dos amigas de la hermandad y yo nos
apretujamos en una mesa alta en la parte posterior. Compramos nuestras cervezas y luego
nos sentamos.
—Entonces, no te he oído mencionar a Mike últimamente.
Zoe miró sin comprender.
—No creo que vaya a funcionar.
—¿Por qué? ¿Qué pasó?
El rostro de Zoe estalló en llamas. Si conocieras a Zoe sabrías que sonrojarse no era lo
suyo. Rara vez tenía vergüenza. Bebió un trago de su cerveza y comentó sobre los zapatos de
una chica mientras pasaba. Después de unos minutos pensé que no me iba a contestar.
—Pienso que es gay —reveló.
—¿Mike? —pregunté, sorprendida.
—Sí, creo que sí —dijo, pensativa.
—¿Por qué piensas eso? ¿Lo viste con otro hombre?
—No —contestó, su rostro enrojeció otra vez—. Estaba en su apartamento hace una
semana o así. Se encontraba en la ducha y me puse fisgona. Abrí el historial en su
computadora. No era lindo… Bueno, en realidad algunos de esos tipos eran atractivos, pero
eran gay y se hacían cosas que nunca he imaginado.
—Oh —dije en voz baja. No sabía qué más decir. Pensé en cómo Zoe era la reina de
sacar conclusiones precipitadas—. Tal vez tiene una explicación lógica. ¿Tiene un compañero
de cuarto?
—Sí. Brett Lancaster.
—¿El semental del fútbol?
—Sí…
—¿Tal vez es suyo?
Zoe se rió.
—Brett se acostó con más chicas la semana pasada que Braxton todo el año pasado.
¿Qué te dice eso?
—No sé por qué tenemos que traer a Braxton a la conversación —le susurré, a la
defensiva.
—Oh no te enojes. Era solo un ejemplo. De todos modos, no estoy enamorada del chico
y no soy tapadera de nadie, así que voy a cortar por lo sano.
26

Abrí la boca para decir algo, pero oí una voz escalofriante del pasado decir:
Página

—Hola Emmi.
¡Mierda! Era Trent. La amiga de Zoe que había estado a mi izquierda, había ido a bailar
y nunca regresó. Liberó su asiento y Trent se dejó caer en este. Zoe se inclinó sobre mí y le
lanzó una mirada. Negó.
—Voy a bailar. Grita si me necesitas. —Entonces miró a Trent a los ojos—. Compórtate.
Cuando se fue, el idiota apoyó su mano sobre mi rodilla. Lo empujé.
—¿Qué estás haciendo aquí Trent?
—Tomar una cerveza.
—Sabes a lo que me refiero. ¿Qué estás haciendo aquí, en la ciudad?
—Me quedo con un amigo que va a la escuela aquí. —Hizo una pausa, viéndose como si
estuviera reuniendo sus pensamientos—. No puedo dejar de pensar en ti, Em. Sabía que si
asistía a los lugares de reunión de la universidad el tiempo suficiente, me encontraría contigo.
Te quiero de regreso.
La mano estaba en mi pierna de nuevo. Una vez más, la saqué.
—¿Estás loco? —pregunté—. Te encontré follando a Krissy Star. Estoy segura que en
cuanto nos graduamos pasó a trabajar como stripper.
—Ella no significa nada para mí. Estaba pasando por un mal momento, Emmi. Trataba
de averiguar quién era y qué quería ser…
—Pensaste que ibas a encontrar eso en la vagina de Krissy, ¿verdad? —me burlé.
El hijo de puta colocó la mano otra vez en mi pierna.
—Estaba perdido y confundido. Siempre fuiste lo que quería. Simplemente no era lo
suficientemente inteligente como para darme cuenta de eso.
Esta vez le pellizqué la mano cuando la quité de mi pierna.
—Eres un mentiroso y un tramposo, Trent. No creo ni una palabra que sale de tu boca.
Realmente no sé por qué estás aquí. ¿Por qué lo intentas? Hemos estado separados durante
mucho tiempo.
—No quiero que hayamos terminado, Emmi. Te quiero recuperar. Miraba el anuario de
nuestro tercer año de secundaria el otro día. ¿Te acuerdas cuando hicimos Hamlet juntos?
Fue divertido…
—Eso fue hace mucho tiempo.
Puso su mano sobre mi rodilla y antes que pudiera agarrarla, la deslizó hasta mi muslo.
Sentí más que repulsión por él. Se inclinó cerca, demasiado cerca.
—¿Recuerdas la primera vez que fuimos a bañarnos desnudos en el lago?
En lugar de recordar eso, pensé en la noche que Braxton y yo fuimos al lago. Fue la
primera vez que lo vi en toda su gloria. A pesar que me daba mucha vergüenza, fue sin duda
magnífico. No quería recordar a Trent.
—Todo sucedió hace mucho tiempo Trent y nada de eso era real. No tiene sentido
pensar en nada de eso ahora.
27

—Podríamos hacer nuevos recuerdos —susurró, sus labios demasiado cerca de mi


Página

oído—. Te ves tan caliente, Emmi.


—Basta, Trent. Tengo novio. Estoy feliz. Ni siquiera quiero hablar contigo ahora mismo
y mucho menos hacer nada más. Ahora saca tu mano de mi pierna antes que haga algo de lo
que te arrepentirás.
—Fui el primero, Emmi. Las chicas siempre recuerdan a su primero. No importa lo que
diga, sé que tienes que recordar todas esas tardes ardientes de verano en mi camioneta...
Estaba hirviendo en el interior por la ira formándose.
—Dije ya basta Trent. No quiero tener nada que ver contigo. Eres un maldito
traicionero. No me sorprendería descubrir que estás engañando a alguien solo al estar aquí en
este momento.
No lo negó, por lo que probablemente era cierto. En su lugar, trató de devolverme la
pelota
—Podría decir lo mismo de ti. ¿Dónde está ese novio tuyo? Todo lo que vi fue a Zoe. Sé
cómo son las chicas. Dicen que tienen para hacer a un chico perseguirlas más. No tienes que
mentirme Emmi. Ya estoy aquí.
—Eres repugnante. ¿Crees que inventaría un novio para conseguir que me quieras? No
deseo que me quieras, Trent. Me importa poco si te acordabas de mi nombre o no. ¿No lo
entiendes? No significas nada para mí. Me rompiste el corazón cuando era una niña. No soy
más una niña y tengo una relación que no entenderías.
Se lamió los labios. Puaj. Realmente no tenía idea de lo que vi en él. Pasó de ser un
enorme idiota a un idiota creyendo que es Brad Pitt. ¿Cómo ocurrió eso? Pensé en Braxton y
la historia que me contó de la escuela secundaria. La diferencia era que Braxton realmente se
veía atractivo como Brad Pitt. Trent se parecía más a Joe Pesci 4. Solo quería que se fuera.
Traté de levantarme, pero puso presión sobre mi muslo con la palma.
—No te vayas, Emmi. Hablemos, por favor. Cometí un error cuando te dejé ir. Quieres
que pida disculpas, porque no tengo ningún problema en hacer eso. Lo siento, Emmi.
Lamento haberlo arruinado. No valió la pena perderte. Ninguna de ellas lo valía.
Aunque no era tan ingenua como para suponer que lo encontré la única vez que decidió
engañarme, nunca había admitido tener otras antes. Me hubiera gustado que Zoe volviera.
—No quiero tus disculpas falsas, Trent. Tener sexo con alguien no es un “accidente”, no
caíste en ella. Pensaste que estaba trabajando ese día y lo planeaste. Si no hubiera entrado,
pude ser una tonta por mucho más tiempo del que lo hice.
—No fuiste tonta Emmi —dijo, masajeando mi pierna ahora.
Empujé su mano una vez más.
—No, finalmente me di cuenta que no lo fui. Fuiste tú quien hizo el ridículo. Pero nada
de eso importa ahora Trent. He seguido adelante y estoy muy feliz, delirantemente. Por favor,
vete y déjame sola.
28
Página

4
Joe Pesci: Actor y cantante estadounidense. Conocido por interpretar gángsters violentos, malhablados
o de mal genio pero graciosos.
Braxton

Tomé una ducha y me fui a casa luego de mi sesión de pelea. Terminamos temprano
porque Sam tenía que estar en algún lugar. Él estaba actuando raro y un poco nervioso
también, así que me imaginé que tendría una cita.
Lo estaba molestando sobre eso con:
—Entonces, ¿quién es la afortunada? —Al principio solo me dio una mirada de “Métete
en tus asuntos”, pero me estaba sintiendo vulgar, así que no lo dejé ahí. En su lugar dije—: ¿O
es un chico afortunado?
—No me hagas patear tu trasero unos pocos días antes de tu gran pelea, chico —
refunfuñó.
—Bueno entonces, comparte algunos detalles. Creí que éramos amigos.
—Su nombre es Violet y trabaja en el bar de zumos en el centro comercial, ¿de acuerdo?
Me imaginé el bar de zumos. Cada vez que alguna vez fui allí solo había visto dos
mujeres diferentes. Una pesaba al menos 145 kilos y lucía un bigote que hubiera puesto celoso
a Tom Selleck. La otra era una chica realmente tranquila con cabello castaño claro y lentes.
Raramente hablaba y, cuando lo hacía, era susurrando. Sonreí.
—Así que, ¿cuál es? —Casi dije el ratón o la mastodonte, pero tenía miedo que si fuese
la mastodonte, me golpeara. No dices cosas sobre la chica de un tipo, no importa cómo se vea
ella.
—Quita la sonrisa de tu rostro. No es la chica grande con el bigote, ¿entendido? Ahora
lárgate de aquí. Seguramente un semental como tú tiene algún lugar en el que estar.
El único lugar en el que quería estar era con Emmi, pero estaba pensando que ya que
aún era bastante temprano, vería si ella quisiera una cerveza. Yo raramente bebía. Muchas
calorías vacías y el riesgo de terminar como mi viejo me mantenían alejado de ella. Aunque
ocasionalmente se me antojaba una cerveza y esta era una de esas noches. También tenía
ansias de Emmi, pero había estado pensando cuán fácil sería tomar ventaja de ella viviendo
allí. Necesitaba acordarme de preguntarle de hacer cosas y de llevarla a cenar afuera o a una
película a veces. No quería que pensara que solo la estaba usando por el sexo, aunque amaba
el sexo y ella parecía estar disfrutándolo también.
Estaba sorprendido y desilusionado cuando llegué a casa y Emmi no estaba allí. Le había
dejado una nota que decía que probablemente llegaría tarde, así que con suerte estaría con
Zoe. Podía ver sutiles señales en el baño de que había estado allí. Su plancha para el cabello
29

estaba en el mostrador y había una toalla mojada colgando en un lado del cesto de la ropa de
la ducha.
Página

Miré mi teléfono, pensando que había perdido una llamada o un mensaje de texto, pero
no tenía nada. Le mandé un mensaje para hacerle saber que estaba en casa y examiné la
mesada de la cocina donde había dejado la nota antes. No vi esa, ni otra para mí en su lugar.
Miré mi teléfono otra vez… Aún ningún mensaje en respuesta. Cerré la ventana abierta
de la cocina y me quejé sobre eso un poco. No sabía por qué las mujeres no pensaban en
hacer cosas así antes de dejar el apartamento. Estaban invitando ladrones a que entren.
Consideré hacerme algo para comer y esperar a que llegue a casa. Incluso fui tan lejos como
para revisar la heladera y decidí que necesitábamos ir a hacer compras a la tienda.
Tomé mis llaves, pensando que iría a la Taberna de Lou. Si Emmi me respondía el
mensaje, podrían encontrarme allí. Si no, estaría probablemente de regreso antes que ella.
Encontré gracioso cómo no había sabido que existía dos meses atrás. Aún ahora, todo lo que
hacía, pensaba: ¿Qué diría, haría o pensaría Emmi? Nunca me había importado tanto la
opinión de una mujer antes… a no ser que contara a mi madre.
Cuando llegué al bar, estaba sorprendido de ver cuán lleno estaba para la mitad de la
semana. Tuve que nadar a través de un mar de cuerpos para llegar al mostrador y pedir mi
cerveza. Mientras esperaba, miré alrededor a la multitud. Conocía a unas cuantas de las
chicas y chicos de la escuela. Un par de chicas me saludaron y les devolví el saludo. Me
pregunté qué estaba pasando en un miércoles por la noche para arrastrar a todas las
personas. Había muchas más chicas que chicos; tal vez era una fiesta de hermandad o algo.
Recuerdo un día que eso hubiese sido como un bufé para mí. Más tarde, sin embargo, la única
chica que podría llevarme a pensar de esa manera era Emmi.
El cantinero me alcanzó mi cerveza y me dirigí a hablarle a un tipo llamado John que
conocía de la clase de Ciencias Políticas. Ahí fue cuando vi a Zoe. Ella estaba bailando con
alguna morena en el borde de la pista de baile. Si Zoe estaba aquí y Emmi no estaba en casa,
eso probablemente quería decir que había salido con ella también. Zoe no me vio y yo no
quería ir hacia allí e interrumpirla en la pista de baile. Conociéndola, se hubiera enojado.
Miré alrededor otra vez y seguí a través de la habitación. Estaba oscuro allí, tuve que adivinar
sobre tanta gente. Era difícil ver algo. Justo cuando alcancé la mesa de John, vi a Emmi. Paré
de moverme hacia adelante, congelado en mi lugar e incapaz de sacar mis ojos del
espectáculo ante mí.
Emmi estaba sentada lejos, en una mesa alta en la esquina. Allí había un grupo de chicas
en la otra mesa alta al lado de ella que se veían como la muchedumbre de la hermandad de
Zoe, pero en la mesa de Emmi eran solo ella y otro tipo que nunca había visto antes. Su ropa
era toda de diseñador. Estaba sentado y se veía alto al lado de ella. Tenía reflejos en su cabello
y su piel estaba coloreada de lo que pensé era un ridículo aerosol bronceador, que me hizo
pensar que él debía estar usando una cadena de oro macizo alrededor de su cuello.
Miré de su animado rostro sonriente al de Emmi, fruncido con severidad. Estaba
hablando con el tipo y sentado muy cerca para mi zona de confort, pero ella realmente no
parecía quererlo allí. Puse mi cerveza en la mesa de John y me di cuenta que había estado
parado allí, inmóvil por un par de minutos.
—Oye Brax. ¿Estás bien?
—Estoy bien —respondí entre dientes, sin quitar mis ojos de Emmi.
30

Tuve que preguntarme a mí mismo ¿Estoy bien? Realmente no lo sabía. Nunca había
Página

tenido esa sensación que estaba empezando a moverse lentamente desde la boca de mi
estómago hacia arriba, dentro de mi pecho y asaltando mis pulmones. Sentía como un peso
sentado en mi pecho y era difícil respirar. ¿Era esto puro celos? Había sentido envidia muchas
veces antes, pero esto era diferente. Casi un dolor físico y causó que la rabia empezara a
hervir dentro de mí. No me gustaba la sensación, pero no sabía qué hacer sobre eso tampoco.
Quería darle el beneficio de la duda. No quería estar enojado con ella. No quería creer
que ella haría cualquier cosa para hacerme daño o hacerme quedar como un tonto. Saqué mi
teléfono de mi bolsillo y lo miré de nuevo. Aún no había un texto que dijera: “Oye, estoy en
Lou’s. ¿Por qué no vienes?". Eso me hizo sentir más enojado y empecé a caminar hacia ella.
Todo el tiempo pasaron cosas por mi cabeza, que simplemente alimentaron mi rabia. ¿Era
demasiado esperar que tu novia te invitara a una salida con ella y sus amigos? ¿O podía al
menos informarme dónde estaría? Hubiera sido mucho menos impactante y doloroso que
caminar allí y encontrarla charlando con un tipo de GQ5, quien me di cuenta cuando me
acerqué, tenía su mano sobre su pierna.
¿Quién demonios era ese tipo?
Ese fue el momento decisivo, cuando todo el poder del pensamiento racional no solo
había dejado mi cerebro, sino que había huido de todo mi cuerpo. De repente no me
importaba que me oyeran o que me vieran o qué tipo de escena estaba a punto de
hacer. Caminé rápidamente a la mesa y justo antes de llegar allí, oí a Emmi diciéndole al
idiota que sacara su mano fuera de su pierna. Entonces ella me vio y lucía como un ciervo en
los faros6. Bueno, esperaba que estuviera nerviosa. El tipo todavía tenía su mano allí.
—Aleja tus putas manos de ella, imbécil —le dije primero. Entonces miré a mi "novia"—
. ¿Qué carajos, Emmi? ¿Quién mierda es este payaso? —Estaba hablando en voz alta y todo el
mundo al alcance del oído se giró para mirar.
GQ se levantó bruscamente.
—Soy el novio de Emmi —dijo en su voz más practicada de Rico Suave7, sonriendo—.
Es un placer conocerte, señor…
¿El novio de Emmi? Es gracioso… ya que pensé que yo era su novio.
—Exnovio —intervino Emmi.
La miré a continuación y sus ojos estaban todavía amplios y reflejaban su miedo. Me di
cuenta que ella se preguntaba qué iba a hacer.
—¿Así que dejas que todos tus exnovios froten las manos por tus piernas? —dije en mi
tono más sarcástico.
Se estremeció visiblemente como si la hubiera abofeteado. En retrospectiva, no debería
haber dicho eso debido a que, en su defensa, le oí decirle al baboso ese que le quitara las
manos de encima. No podía pensar racionalmente en ese momento. Todo lo que estaba
viendo era rojo.
—No, Braxton, escucha —dijo, levantándose.
Yo era el que fue acusado de ser un jugador. Por lo menos era honesto sobre mí mismo y
no iba por ahí fingiendo que era la señorita inocente y luego iba a bares y dejaba que me
31

5
GC: Revista en cuya portada aparecen hombres.
6
Página

Ciervo en los faros: Es una expresión en inglés que quiere decir que la persona tiene los ojos muy
abiertos debido a una sorpresa.
7
Rico Suave: Engreído.
toquetearan.
—¡No quiero oírlo, Emmi! —grité.
La multitud a nuestro alrededor fue creciendo, curiosos, sin vida propia. Di un paso
atrás sobre mis talones para girarme hacia la puerta.
—Oye, ¡chico de rebote! —habló GQ y me detuvo en seco. No pudo quedarse allí con su
boca de niño mariquita cerrada. Al parecer, quería que golpeara su cara presumida, porque
siguió hablando—: Ya terminó contigo. ¿Por qué no solo te vas con un mínimo de respeto por
ti mismo? Solo te utilizó para conseguir que vuelva… y funcionó. Aquí estoy. —Extendió la
mano para ella, como si esperara que fuera a sus brazos.
El bastardo engreído en realidad me sonrió. Emmi se alejó de él, lo que ayudó… un
poco, pero vi toda su perfecta carita cuando sonrió y algo desencadenó un recuerdo de todos
esos ricos culos mimados en la escuela secundaria que creían que el dinero de papá los hacía
mejor que yo. No tuve otro pensamiento más que ese… Le di un puñetazo, justo en el rostro.
Fue un golpe que habría utilizado contra un rival en el ring, solo que él no tenía un protector
bucal y no se lo esperaba. Estaba de pie, con una pared a su espalda y cuando mi puño
conectó con su rostro, sus pies en realidad se despegaron de la tierra alrededor de unos
cuantos centímetros, mientras volaba hacia ella. Golpeó su cabeza antes de deslizarse hacia el
piso y sentarse. Todavía estaba lo suficientemente enojado como para golpearlo otra vez, pero
una pizca de pensamiento racional se arrastró de nuevo a mi mente.
—¡Jodido marica! —vociferé en su lugar.
Mis ojos se posaron en Emmi y me hubiera gustado que no lo hubiesen hecho. Tenía el
ceño fruncido. Me di la vuelta para no ver su rostro por más tiempo. Me sorprendió lo mucho
que la decepción en sus ojos me afectó. Pisoteé pasando a todos los espectadores curiosos y
saliendo del bar. Después de abrirme paso a través del estacionamiento y más allá de mi
camioneta, solo seguí caminando. Estaba demasiado enojado para conducir así que traté de
desvanecerme en la oscuridad de la calle mal iluminada.
Podía escuchar a Emmi llamándome por mi nombre, pero no podía parar. No quería
escuchar sus excusas o explicaciones. La adrenalina se había ido y ahora estaba cansado. Ella
era persistente, como solo Emmi puede ser, y me alcanzó al final de la calle.
—¡Braxton! Por favor detente. Tenemos que hablar de esto —dijo, respirando con
dificultad.
Me detuve y la miré. Emmi era el premio por todos los años de ser tratado como una
mierda y trabajar tan duro para ponerme en forma. Ella era mi juego final y ahora todo se…
había contaminado de alguna manera. Mientras estaba allí, luciendo triste con lágrimas
llenando sus ojos, luché contra la imperiosa necesidad de tomarla en mis brazos y hacer todo
mejor. En su lugar, me fui por la jodida ruta, por la rabia que todavía estaba hirviendo dentro
de mí.
—No quiero hablar contigo en este momento. Ha sido una larga noche y he hecho
algunos descubrimientos interesantes… de mi novia. Me voy a casa —le dije con mi mejor
tono de voz de idiota.
32

Dio un paso tentativo hacia atrás y caminé de regreso hacia mi camioneta. Todavía
estaba gritando mi nombre a pesar que me había dejado ir. Me encontré preguntándome qué
Página

me diría si me detenía. Desvié mi mente de ello… era bueno en eso. Finalmente, el sonido de
su voz se desvaneció y para cuando llegué a mi camioneta, apenas podía distinguir su silueta
aún en pie a mitad de camino por la calle.

33
Página
Emmi

Me senté en mi habitación con la puerta cerrada, sentí como si la historia se estuviese


repitiendo otra vez. Era viernes por la tarde, dos días desde que Braxton hizo toda una escena
en Lou’s y golpeó a Trent en el rostro. Muchos de sus dientes estaban tirados en el suelo a su
alrededor, su nariz sangró como un grifo durante diez minutos antes que lográsemos
detenerla. Tuve que volver y ayudarlo. Solo quería seguir adelante una vez que estuve fuera,
pero no pude. Idiota o no, el chico estaba sangrando en el piso.
Se presentó la policía. Todo el mundo en el lugar actuó como si no supiesen nada y
Trent le contó a la policía que no conocía al hombre que lo golpeó. Lo que me sorprendió.
Hubiese apostado que presentaría cargos. Supongo que al menos tenía una cualidad que lo
redimía. Todavía no podía creer lo que Braxton hizo. Podía ver la rabia en sus ojos, hasta que
el puño conectó con el rostro de Trent no creí que fuese a hacerlo. Sabía que Trent era un
idiota arrogante y antes que Braxton apareciera, quería darle un puñetazo en el rostro. No lo
hice y eso es lo que los adultos tienen que hacer, mostrar algo de autocontrol.
Durante los últimos dos días Braxton ha estado llamando a mi puerta y dejándome
mensajes de texto. De repente quería hablar y sus mensajes decían que sentía las cosas que
me dijo. Incluso dejó un largo correo de voz que me dejó sin aliento, diciéndome que era lo
mejor que le había pasado y que no quería perderme. Mencionó que estaba enojado porque
no le había invitado o dicho dónde iba a estar. No encontró la nota hasta que llegó a su casa
esa noche. Había sido arrancada a causa de la ventana abierta, acabando debajo de la mesa.
Hubiese estado bien, excepto que no se había ganado el derecho a saber dónde estaba
todo el tiempo. Era mi novio, no mi guardián. No estaba allí antes que me fuese y, por lo que
decía su nota, no estaría en casa hasta tarde. Tenía una importante pelea por delante y creí
que perder su tiempo conmigo interrumpía sus preparativos. Había revisado mis mensajes,
solo me había perdido uno que decía:
Estoy en casa. ¿Dónde estás?
No mencionaba que pensaba ir al bar sin que lo invitase.
Oí un golpe en la puerta principal. No me preocupé por eso, porque sabía que estaba en
casa. Podía oír voces apagadas y luego un golpe en mi puerta.
—Emmi. Era la voz de Zoe.
34

Abrí ligeramente la puerta de mi habitación y me asomé, para asegurarme que él no


estaba allí. Entonces la apresuré a entrar.
Página
—¿Escondiéndote… otra vez? cuestionó. Ni siquiera trató de ocultar el tono de su voz,
que decía que estaba siendo ridícula.
—No quiero hablar de eso —le contesté.
Zoe se sentó en mi cama y luego se acostó, poniéndose cómoda.
—Bueno. ¿Qué otras novedades hay?
Busqué en mi cerebro algo que no tuviese nada que ver con Braxton.
—He programado una sesión de fotos la próxima semana. Un club de autos en el
campus va a celebrar una exhibición. ¿Quieres ir conmigo? —expliqué finalmente.
—Claro, suena divertido.
—En realidad, no me apetece mucho —le aseguré.
Me recordaba a Braxton y la conversación que habíamos tenido aquel día sobre los
autos clásicos de su padre y cómo le gustaban las exhibiciones.
—Autos bonitos, chicos calientes… ¿qué podría fallar?—exclamó Zoe.
—Realmente no me interesan los autos.
—Bueno, será divertido de todos modos. Haremos que sea divertido. Tal vez puedas
encontrar un tipo que no sea un mujeriego impulsivo y yo pueda encontrar uno que no sea
gay.
Simplemente ignoré lo que dijo de Braxton.
—Entonces, ¿alguna novedad?
—Tengo un ensayo filosófico para el lunes y he tenido una semana para hacerlo. Ni
siquiera he comenzado todavía.
—¿De qué se trata?
—El Mito de la Caverna de Platón. Tengo que escribir mil palabras sobre ello sin utilizar
la palabra “yo” una sola vez.
—Así que, ¿es desde el punto de vista de una tercera persona?—le pregunté.
Suspira dramáticamente.
—Supongo que sí. La única cosa que desprecio más que la filosofía es escribir. En primer
lugar, ¿a quién le importa lo que dijo algún tipo mientras estaba sentado solo en una cueva
hace un millón de años? Si lo hubiese hecho ahora la gente solo tuitearía sobre lo extraño que
es.
Me río.
Eso es lo que amo de Zoe. Siempre podía alegrar mi estado de ánimo.
—Cierto. Pero, en lugar de estar aquí tirada en mi cama en medio de la tarde, podrías
estar en tu casa trabajando en ello.
Lo estaba. Necesitaba un descanso. La casa está demasiado tranquila durante el día,
cuando todo el mundo está en la escuela o en el trabajo, así que vine aquí para entretenerme.
35

Me eché a reír de nuevo.


Página
—Oh, por supuesto —me burlé, poniendo los ojos en blanco. Porque soy una
bromista. Me parezco mucho a Platón, escondida aquí en mi cueva. Será mejor que no vea
esto en Twitter.
Rió tontamente.
—Está bien, pero, ¿puedo al menos utilizarlo como una comparación en mi trabajo?
—Claro —le aseguré. Así, por lo menos, el que no vea la luz del día sirve para algo.
¿Qué más está pasando? ¿Ya has hablado con Mike sobre lo que encontrarte en la
computadora?
—Sí afirmó.
—Así que… ¿qué dijo?
—Asegura que lo que vi en la computadora no era suyo. Trató, incluso, de mostrarme su
iPad, reconoció que es lo que utiliza la mayor parte del tiempo.
—Así que, ¿cree que pertenece a su compañero de cuarto?
Zoe se encogió de hombros.
—Dice que no cree que Brett sea gay y no tiene idea de por qué eso está en su
computadora. Comentó que Brett lleva una chica nueva a casa casi todos los días. Mencionó
que era demasiado macho porque estaba tratando de ocultar quién era en realidad. Si las
cosas pertenecen a Brett, a Mike no le importará. Pero es tan curioso, que probablemente no
se detendrá hasta investigarlo y tenerlo todo resuelto. De todos modos, al final, tuvimos una
pelea porque trató de darle la vuelta y estar enojado conmigo por espiar.
—¿Y te resulta difícil comprender por qué estaría enfadado?—cuestioné, levantando las
cejas.
—Solo tenía curiosidad, se lo dije. Asegura que no lo ve así. Cree que debería confiar y
respetar la privacidad y si tuviera alguna duda sobre cualquier cosa debería solo preguntar.
—Bueno… en parte tiene razón. Hay algo que se conoce como la confianza y la
intimidad, Zoe. No tendría que confesar cada pequeña cosa sobre sí mismo. Sigue siendo él
mismo, con sus propios pensamientos y su propia capacidad para tomar decisiones. Algunas
personas simplemente no entienden eso.
—¿Estás hablando de mí, o de tu novio?—replica Zoe.
No se sintió ofendida. Habíamos sido amigas desde siempre y ninguna de nosotras tenía
miedo de hablar libremente.
—Solo estoy hablando en términos generales —le contesté. Si estabas preocupada
con que estuviese haciendo algo que no debía, solo deberías preguntarle, hablar de ello.
Recurrir a tácticas furtivas u… otras cosas, empeoran la situación.
Entonces, ¿debería haber pensado en preguntarle si era gay?
—No —rechacé, poniendo los ojos en blanco—. No, si nunca te dio alguna razón para
sospechar eso. Pero lo que estoy diciendo es que si llegaras a ver algo que te hace dudar,
entonces debes: número uno, a hablar con él sobre esto y número dos, estar dispuesta a
36

aceptar su explicación.
Página

Sonrió.
—¿Todavía estamos hablando de Mike y yo?
Frustrada dije:
¡Solo estoy hablando en términos generales, Zoe! Pero bueno, si insistes en que
necesitas ejemplos de gente que conoces, usaré a Braxton. Tú misma me advertiste que no
dejara que este chico se metiera bajo mi piel. Entró en esta relación con una reputación que
me dio todo el derecho a ser un poco recelosa al confiar en él completamente. Sin embargo,
nunca me pregunté a dónde iba o con quién podría verse cuando llegase allí. Eso fue por dos
razones. En primer lugar, confié en que mantendría las promesas que me hizo. Y segundo, no
siempre tiene que ver conmigo. No soy su dueña, ¿verdad?
Asintió, pero todavía parecía entretenida. Estaba en una racha ahora y no podía parar.
Había dicho todas estas cosas una y otra vez en mi cabeza, pero esta era la primera vez que
las expresaba en voz alta.
—Nunca pensé, ni una vez, que estaba obligado a invitarme dondequiera que iba. No
estoy buscando asfixiarlo y no creo que necesite ser vigilado cada segundo. Si lo hiciera, ni
siquiera querría estar en una relación con él. Cuando estabas enojada y pensaste que estaba
coqueteando con la chica rubia en tu clase, fácilmente podría haber sacado conclusiones
precipitadas, pero no lo hice. En su lugar, actué como si estuviéramos en una relación adulta
y confié en él. Acepté su palabra que no había hecho nada malo.
Me di cuenta que Zoe me miraba con los ojos agrandados cuando terminé de hablar.
Esperé a que dijera algo.
—¿Qué? —demandé cuando no dijo nada.
—Oh, nada, solo estaba escuchándote —respondió. Me di cuenta que había algo más en
su mente que eso—. ¿Por qué no solo hablas con él, Emmi? ¿No eres la que aboga por la
comunicación todo el tiempo? No te enojes, pero estar escondida en tu habitación cada vez
que las cosas se ponen un poco raras entre ustedes no es la manera de manejar la situación.
—No quiero hablar con él, Zoe —expliqué, esperando que dejara las cosas así.
—¿Por qué no? ¿Por qué no le dices lo que me acabas de decir?
No iba a dejar el tema. Me pasé las manos en la cabeza y me paseé por un minuto
mientras ella me observaba. Me estaba volviendo loca escondiéndome. Al fin, la miré.
—Porque sí, Zoe. Cuando miro su rostro y sus ojos, todo lo que veo es el tipo por el que
estoy loca. Veo el chico que puede ser tan dulce y divertido, del que podría fácilmente
estarme enamorando, y me olvido de todo lo demás. El miércoles por la noche, cuando lo
perseguía por la calle, si solo se hubiera disculpado entonces o siquiera actuado un poco
arrepentido, probablemente habría olvidado cómo se comportó y habría cedido.
—¿Y eso sería malo… ceder?
—Sí. Sería malo porque nada habría cambiado realmente. No quiero estar con un
hombre que pierde los papeles porque estoy hablando con otra persona, no importa lo mucho
que… sienta por él. No sabía quién era Trent en el aquel momento y no se molestó en parar y
hacer preguntas, o dejar que me explicase. Solo se puso todo loco y sé que estabas allí, pero
tenía miedo. ¿No crees que fue aterradora la forma en que simplemente le dio un puñetazo?
37

—No esperé a que respondiera. Probablemente fue una de esas personas en la multitud que
Página

lo animó—. Si solo lo dejo pasar esta vez, ¿cómo podría estar segura que no va a suceder una
y otra vez?
Se encogió de hombros.
—Tendrías que confiar en él.
Esto venía de una chica que curioseaba en la computadora de su novio y ahora pensaba
que era gay, aunque dijo que no lo es. Es tan fácil ver los errores en la vida o las relaciones de
otras personas.
—No creo que pueda confiar en él nunca más, no se trata de engaños o de otras
mujeres. Se trata de la rabia que, por cualquier razón, tiene dentro. Creo que tiene mucho
que ver con el porqué pelea. Si no lo hiciera, imagínate qué tipo de problemas habría causado
ya. La lucha es su forma de liberarse y estoy de acuerdo con eso, siempre y cuando se
mantenga en la jaula. Pero no quiero preocuparme cada vez que salimos que si un chico me
mira de reojo Braxton vaya a empezar una pelea. Ese es el problema.
—Creo que en verdad lamenta haber manejado las cosas tan mal. Me envió un mensaje
de texto anoche —me informó Zoe. Mis ojos se abrieron como platos, preguntándome por
qué simplemente mencionaba esto tan casualmente—. Comentó que no querías hablar con él
y quería que te dijese cuánto lo siente.
Suelto un largo suspiro y me dejé caer a su lado. Lo curioso era que realmente no
dudaba que Braxton estuviera arrepentido por su comportamiento…
—Creo que probablemente lo lamenta, Zoe. Probablemente se dio cuenta cinco minutos
después que lo que hizo no era correcto. Pero una persona, especialmente un hombre tan
fuerte como Braxton, puede hacer mucho daño en cinco minutos, un daño que no se puede
deshacer una gran parte del tiempo. No creo que sea un mal tipo. No tiene mucho sentido
común y por lo que sé de su familia, puedo ver por qué. No quiero estar con alguien que tiene
como primer impulso la violencia antes de intentar cualquier otra cosa. Eso me asusta.
—¿Qué pasa con su pelea este fin de semana que viene? ¿Cómo vas a evitar eso? ¿No
tienes que fotografiarlo para el periódico?
—No, gracias a Dios. Sarah se lo asignó a una niña llamada Hannah. Es nueva y necesita
la experiencia, estuve más que feliz de cedérselo. No le dije a Sarah cuán feliz estaba, pero ella
sabía que no tenía muchas ganas de ir. El que me aparezca allá solo enviaría un mensaje
equivocado. Pensará que no estoy siendo firme en mi decisión de terminar esto.
—¿Así que eso es lo que has decidido ya? ¿Solo lo terminarás?
—Lo dices como si fuese una decisión fácil. No lo fue. He estado pensando en ello día y
noche. Me... me importa mucho. Quería que funcionara.
Sabía que seguí bailando alrededor de la palabra con "A" y esperaba que Zoe no lo
notara. No quería decirlo. Si lo hiciera, entonces todo esto sería mucho más difícil.
—¿Qué vas a hacer, Emmi? No te puedes ocultar en tu habitación lo que te queda del
año de contrato de arrendamiento.
Siempre la voz de la razón. Me preguntaba si pensaba que no había considerado esa
parte del problema. Podría anular el contrato de arrendamiento, pero me costaría un dinero
que no tenía y no tendría otro lugar para quedarme.
38

—Sé que no puedo esconderme para siempre. Solo necesito un poco de tiempo para
averiguar exactamente qué es lo que quiero hacer antes de hablar con él. No quiero parecer
Página

indecisa, o utilizará sus considerables encantos para convencerme de nuevo de volver a su


lado. En cuanto a quedarme por el resto del año en esta casa… no sé nada de eso tampoco. Va
a ser difícil y debí haberlo considerado realmente antes de meterme en una relación con mi
compañero de cuarto. Ya sabes lo que dicen de la retrospectiva.
Zoe fue lo suficientemente dulce para hacerme cambiar de tema después de eso. Le
mostré un vestido nuevo que mi mamá me había comprado y enviado. Luego hablamos de
ropa y maquillaje por un tiempo. Esta era la razón por la que era mi mejor amiga.

39
Página
Braxton

Estaba devanándome el cerebro, tratando de descubrir una forma de hacer que Emmi
me hablara. Pensé que si solo pudiera hacerla escuchar… Podría hacerla entender lo que
estaba pasando por mi mente y lo arrepentido que estaba por la manera en que reaccioné.
—Déjalo ir —dijo Sam.
Estábamos sentados en el húmedo cuarto trasero del almacén, esperando para que fuera
mi turno de pelear. Sam ya me había ayudado a envolver mis manos y me dio su primicia
sobre el chico con el que estaría peleando. Estaba poniendo vaselina debajo de mis ojos y
sudándola casi con la misma rapidez.
—¿Dejar ir qué? —pregunté.
Pensé que quizás me había perdido parte de la conversación. Debería saberlo mejor sin
embargo. Como siempre, Sam estaba leyendo mi mente.
—A la chica. Necesitas sacarla de tu mente y mantenerte enfocado. Esta pelea es de
dieciséis rounds. Ni siquiera tengo que decirte lo importante que es esto.
—No. Sé lo importante que es. Soy al que le han pateado el trasero una y otra vez para
llegar aquí. Todo lo que tengo en mi cabeza es salir de aquí esta noche en mi camino a la
siguiente pelea.
—Correcto —dijo en un tono sarcástico—. Bueno, mientras haces que te pateen el
trasero una vez más, trata de decirte eso a ti mismo.
Sam no era realmente un imbécil. Era cómo me motivaba. Habitualmente funcionaba.
—Soy una máquina Sam, ¿recuerdas? No siento nada. Solo reparto el castigo.
Le sonreí y esperé que sonara más convincente para él de lo que fue para mis oídos. No
lo hizo.
—Escupes esas palabras bien chico, pero tus ojos te delatan. Están a millones de
kilómetros de esta pelea esta noche.
Se equivocaba en eso. Estaban solo a alrededor de diez kilómetros de aquí. Esa es la
distancia que hay entre mi departamento y el de Emmi al almacén. La había dejado aún
refugiada en su habitación. Tenía la necesidad de actuar como un cavernícola, romper la
puerta, arrojarla sobre mi hombro y sacarla fuera. Sin embargo, sospeché que eso
probablemente haría que las cosas empeoraran, así que le dejé una nota, esperando que
cuando me fuera, ella saliera, la encontrara y decidiera que tenía que verme. Es un agradable
40

pensamiento, pero realmente no lo creía. Realmente dudaba que viniera, pero también sabía
que eso no me evitaría esperarla y buscarla en la multitud.
Página
No pensé que alguna vez hubiera estado tan frustrado. No respondía a mis llamados, ni
a mis mensajes de texto o a mis llamadas por teléfono. No me había dicho ni una palabra
desde la noche del miércoles y la mayoría de los pasados cinco días, se las arregló para evitar
siquiera verme. Cuando me veía pasar, era como si estuviera mirando justo a través de mí.
Todo lo que quería era una oportunidad para decir que lo sentía. Sabía que la forma en
que reaccioné estaba mal. ¿La gente no tiene derecho de equivocarse siempre y cuando
admitan la responsabilidad y se disculpen? Eso era todo lo que estaba pidiéndole hacer,
darme una oportunidad para admitir que estaba equivocado y decir que lo sentía.
No sé lo que haría si ella no me habla de nuevo. Justo hace un mes, esta cosa con Emmi
era todo un juego. Ella era a la que yo tenía que perseguir y atraparla era un reto. Pero se
había convertido en mucho más que eso antes que siquiera me diera cuenta. Emmi es la
primera chica por la que he tenido verdaderos sentimientos y ahora quizás incluso esté más
allá de eso. Pensé que estaba… enamorándome de ella. No lo sabía al cien por ciento aún. Lo
que si sabía era que mi corazón latía más rápido ante el sonido de su nombre. Mi cuerpo
reaccionaba a ella cuando teníamos sexo como nunca lo había hecho con ninguna otra mujer.
Pensaba en ella apenas me despertaba. Pensaba en ella antes que me fuera a dormir.
Amaba ver su sonrisa y haría cualquier cosa para hacerla feliz.
Estaba enamorado.
—¡Braxton! —estaba gritándome Sam, justo al lado de mi oído.
—¿Qué? ¿Por qué estás gritando?
Sam suspiró.
—Ha sido una buena racha, chico.
Esta vez pensé que él iba enserio y no solo estaba tratando de motivarme.
—¿De qué demonios estás hablando? —le pregunté.
—Estás arriba y ni siquiera los escuchaste llamar tu nombre porque estabas tan
profundamente dentro de tu propia cabeza. ¿Cómo demonios vas a salir ahí y pelear así?
Estás tan distraído que ni siquiera confió en que te protejas a ti mismo. Déjalo ir, Braxton.
Déjalo aquí o tu oponente va a dejar tu cadáver en esa jaula esta noche.
El anunciador llamó mi nombre de nuevo.
—Lo tengo. Vamos.
Troté fuera a través de la multitud. Era una casa llena, solo espacio para estar de pie y la
gente estaba gritando mí nombre. Traté de bloquear todo lo demás en mi cabeza y enfocarme
en eso. Sabía que podía hacer esto.
—Hablaré con Emmi cuando llegue a casa —repetí bajo mi aliento.
Subí a mi esquina de la jaula y Sam me dio un consejo de último minuto sobre mi
oponente. Su nombre de lucha era Street Sweeper Sal8 . Eso no sonó tan duro mientras
observaba al chico rebotando en la otra esquina. Era de piel oscura, un italiano que estaba
alrededor de mi altura. Quizás él era solo un poco más voluminoso que yo en músculo, pero
había aprendido que pelear era como el sexo, el tamaño no importa realmente. Es la
41

habilidad con la que lo ejecutas. Sam me golpeó en la espalda.


Página

8
Street Sweeper Sal: en español sería “Barrendero Sal”
—Haz esto Braxton —gruñó.
Troté al centro de la jaula para encontrarme con el referí y Sal. El referí dio su discurso
usual sobre una pelea justa, faltas y sanciones. Luego nos pidió saludarnos. Sal ya tenía el
protector bucal puesto. Lucía malvado mientras sonreía alrededor de este y luego lo empujó
hacia adelante con su lengua.
—Voy a patear tu trasero chico blanco y luego voy a follarme a tu novia.
Una vez más, perdí mi cabeza. ¿Quién carajo hizo que este imbécil pensara en decir algo
como eso sobre Emmi? Me acerque a su rostro. Mis puños estaban apretados y listos para ir,
pero al menos recordé mantenerlos a mis lados y no junté uno de ellos con su feo rostro.
—¡Vas a desear nunca haber dicho eso imbécil! —alardeé.
Sonrió de nuevo y empujó el protector hacia adelante.
—La vi en Lou’s con ese otro chico al que noqueaste. Luce como una verdadera dulce
pieza de…
Esas palabras me enviaron a la cima. Arrojé un puñetazo antes que terminara la idea. La
diferencia entre este chico y el ex de Emmi era doble. Él estaba esperándolo y sabía cómo
esquivarlo y lanzar uno de vuelta. Su puño conectó con mi oreja mientras me agachaba. Pude
sentir la sangre instantáneamente comenzar a chorrear dentro de esta. La multitud estaba
gritando y Sam estaba gritando. El entrenador de Sal estaba gritando y el referí estaba entre
nosotros ahora, separándonos.
—Si ustedes chicos quieren pelear como matones callejeros pueden hacerlo fuera de
esta jaula. No aquí… ¿entienden? —gritó en la cara de Sal.
—Entendido —respondió Sal.
—¿Qué sobre ti? —Me preguntó después a mí.
—Entendido —dije.
Iba a encerar el piso con su rostro, pedazo de mierda.
Volví a mi esquina y Sam sacudió su cabeza.
—El octágono no es lugar para impulsivos.
No dije nada. Sabía que tenía razón, pero estaba molesto y estaba listo para pelear…
justo como la noche en que golpeé al ex de Emmi en el rostro. Quizás necesitaba re-evaluar
por qué hice esto. Lo haría mañana. Justo ahora tenía a un italiano para vencer en el suelo.
Tenía que darle a Sal crédito inmediatamente por venir de su esquina listo para pelear.
Sus pies estaban moviéndose rápido y antes de siquiera acercarme suficiente, él estaba
arrojando un jab y un cross. Juzgando por eso, pensé que sabía lo que iba a venir primero.
Estaba totalmente equivocado. Mientras me preparaba para el jab derecho y un cross
izquierdo fui repentinamente atrapado en un lado de mi rostro por un golpe con el codo
izquierdo. Pude sentir la vieja cortada que tenía sobre mi ojo, abrirse, y mientras trataba de
ajustarme a la sangre que ahora estaba corriendo en mi ojo, el lanzó el jab y me golpeó de
nuevo justo en el maldito corte.
42

Sabía que tenía que seguir moviéndome. Este tipo era rápido. Ni siquiera estaba seguro
si podría ponerlo en un agarre o si eso solo estaría poniéndome en posición para otro golpe
Página

con el codo. Mis pies estaban bailando y estaba protegiéndome el lado derecho de mi rostro
más que el izquierdo. Un golpe más en ese punto y probablemente perdería mi vista en ese
ojo por la hinchazón antes del final de la pelea.
Tuve una idea que podía terminar conmigo siendo apaleado otra vez, pero no me
permití pensar sobre ello demasiado antes de ejecutarlo. Ralenticé mis pies y por una fracción
de segundo dejé caer mi guante lejos del lado izquierdo de mi rostro. Él vino como sabía que
lo haría, puño derecho listo para el jab. Mientras su puño derecho venía de su rostro saqué el
puño de martillo, golpeándolo duro con el fondo de mi puño cerrado en la parte de abajo de
su mandíbula.
La multitud estaba gritándome para golpearlo de nuevo, pero no quería golpearlo,
quería derribarlo. Yo era un peleador de corazón y no tuve la impresión de que Sal lo fuera. Se
aturdió lo suficiente para tambalearse hacia atrás y el puñetazo que arrojó inicialmente
apenas hizo contacto.
Mientras él aún estaba fuera de equilibrio fui por el agarre, envolviendo mis brazos
alrededor de su torso y conduciendo mí frente a la suya. Estaba peleando conmigo para la
mejor posición de cadera y justo cuando pensé que ambos caeríamos, el timbre sonó.
El referí nos separó y nos envió a nuestras esquinas. Mientras Sam atendía mi ojo
cortado me dio sus observaciones de las debilidades de Sal, las cuales no eran muchas. Una
cosa que Sam si notó fue que aunque sus pies eran rápidos como conejo, él parecía tropezar
hacia atrás con ellos frecuentemente y siempre le tomaba algunos segundos recuperar su
equilibrio. Esa iba a ser mi ventaja, hacer que este tipo perdiera el equilibrio y cayera con su
espalda al suelo.
Sam frotó el enswell9 a lo largo del corte sobre mi ojo. Estaba malditamente helado,
pero ese era el punto. Desangrarse en el ring no sería genial y el referí siempre tenía la opción
de terminar la pelea si pensaba que yo probablemente sufriría una lesión permanente en el
ojo. No quería eso tampoco.
Después que quitó el enswell, frotó alguna adrenalina tópica. Eso reduciría el flujo de
sangre y luego pegó una pieza de Gelfoam10 encima para que al menos tuviera una muy
pequeña protección la próxima vez que Sal apuntara ahí. Y sabía que lo haría.
La campana nos estaba llamando de nuevo y esta vez, al menos sabía algo sobre la
forma en la que Sal se movió y lanzó un puñetazo. Bailé con él durante diez o quince
segundos antes de mover mi pie y patearlo en el muslo. Como había esperado, lo llevó a
tropezar de nuevo. No cayó, sin embargo, por lo que llegué a él con varias patadas,
aterrizando tres en el mismo punto, en el muslo izquierdo. Todavía no se venía abajo, pero al
menos el hijo de puta tendría problemas para levantarse de la cama por la mañana.
Respondió lanzando una patada que aterrizó de lleno en el centro de mi rótula de la
rodilla izquierda. No quería nada más que tirarme al piso y ponerme en posición fetal, pero
no lo hice. Seguí luchando y así lo hizo Sal. Estábamos igualando golpe por golpe y patada
por patada. Sudaba tanto que no sabía si el goteo de mi cuerpo era sudor o sangre. Podía ver
que la sangre goteaba por todo el piso. Parecía exceso de pulverización después de una gran

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Enswell: Es una pequeña pieza de metal con un mango. Se mantiene tradicionalmente en hielo y se
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utiliza para enfriar el área de un hematoma o un corte mediante la aplicación de presión directa para disminuir
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el flujo sanguíneo a la zona.


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Gelfoam: Es un material que se usa en las heridas recientes abiertas para detener el sangrado. Se aplica
directamente en la base de la herida y ayuda a coagular la sangre.
lucha, pero no estaba seguro de quién era la sangre. Estaba tratando de evitar el charco
resbaladizo bajo mis pies descalzos y la última cosa que necesitaba era caer sobre mi culo.
Sal estaba sangrando de un corte justo en la esquina del ojo y uno en la mejilla, y había
sangre en una de las esquinas de su boca. El sudor hizo que la sangre corriera más rápido y
que nuestras heridas se vieran aún peor de lo que ya eran.
La pierna de Sal ya estaba empezando a ponerse morada en donde lo había pateado en
repetidas ocasiones y tenía un punto negro en la parte superior de su pie derecho, donde
había logrado dar un paso y molerlo mientras bailábamos. Hacia el final de la ronda ambos
estábamos flotando lentamente. Creo que queríamos oír la campana para que pudiéramos
tomar un minuto de descanso. Cuando al fin sonó, era uno de los sonidos más dulces que
nunca había oído.
Sam se fijó en mi rostro mientras me deleitaba en el asiento con el fresco Gatorade que
se deslizó por la parte posterior de mi garganta.
—Tienes que noquearlo, Braxton. No sé si vas a aguantar mucho más de esta paliza. Tu
rostro parece carne de hamburguesa.
Podía sentirlo, pero Sam al verbalizarlo solo hizo que sea mucho peor. Por lo general no
quería saber cuán mal lucía, eso solo me hacía querer recibir más puñetazos. Sin embargo,
Sam tenía razón, tenía que noquearlo.
Fui directo a ello, cuando sonó la campana, conseguí un cuerpo a cuerpo. La multitud
estaba gritando para que lo noqueara y traté de alimentarme de eso. Luchamos por el brazo
dominante y la posición de la cadera durante unos segundos, pero estábamos tan abatidos y
cansados que no pasó mucho tiempo para que golpeáramos el piso. Cuando lo hicimos ya no
estaba en una posición de control. El ángulo en el que aterricé le proporcionó la posibilidad
de iniciar un asalto directo. Se desató una cadena de golpes y codazos y mi cerebro se sentía
como si estuviera saltando de lado a lado en mi cráneo. Tenía que levantarme o rendirme.
Estaba a punto de hacerlo. Tuve que pensar en algo que me llevaría a través de los dos
últimos minutos de esta lucha.
No quería perder.
Junté todo lo que quedaba de mí y pensé en Emmi. Pensé en ese chico que tenía la
mano en su pierna y pensé en Sal diciendo que iba a follarla. Tuve la oportunidad de
encontrar la fuerza que quedaba en mis piernas para levantarlo del piso, abrirlas y
envolverlas alrededor de las rodillas de Sal. Entonces me giré con todas mis fuerzas y
mientras la multitud rugió en un tono casi ensordecedor, Sal subió en el aire unos pocos
centímetros y aterrizó con el lado del rostro maltratado con fuerza contra el piso. Trató de
dar patadas y puñetazos, pero estaba agotado y la cabeza debía estar palpitándole. Todo lo
que tenía que hacer era aferrar con fuerza mis piernas hasta que se rindiera o el timbre
sonara. De cualquier manera, si no lo dejaba ir, la pelea era mía. Obligué a mis ojos a
permanecer abiertos a pesar del dolor. No quería apartar mis ojos de su rostro para poder ver
como la lucha lentamente dejaba su cuerpo. Cuando el timbre por fin sonó lucía aliviado
mientras relajaba mi agarre.
El árbitro se acercó y nos ayudó a separarnos. Mientras me ponía de pie, me di cuenta
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de que mi rodilla estaba hinchada casi tres veces su tamaño normal y apenas podía poner mi
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peso en ella. Llegué con el árbitro a la mitad de la jaula y traté de sonreír mientras sostenía mi
brazo. La multitud gritó y golpeó sus pies en el piso. Todo lo que realmente quería era llevar a
casa mi dolorido cuerpo. Mañana estaría feliz por la victoria.
Me aguanté unos quince minutos de fotos, palmadas en la espalda y preguntas
estúpidas antes de decidir que era hora de irse.
—Tengo que largarme de aquí Sam.
—No hay problema, chico.
Sam utiliza su gran cuerpo para abrirnos paso a través del mar de adrenalina de
personas y de vuelta a los vestuarios privados. El mío era privado porque el cuñado de Sam
era el dueño del lugar y en noches como esta estaba muy feliz por eso. Me desnudé y entré en
la ducha improvisada con el óxido en el azulejo y la fontanería de mierda. El agua caliente se
sentía tan condenadamente bien en mis músculos, pero quemó cada corte.
Cuando me di cuenta que me estaba quedando dormido bajo el agua, me enjuagué y
agarré mi toalla. Salí chorreando agua y sangre y cojeando a la silla. Bajando en ella le
pregunté a Sam:
—Así que, ¿cómo lo hice?
—Te patearon el culo —dijo Sam.
Siempre podía contar con él para palabras lindas, traté de reír y al instante me arrepentí.
Mi jodido rostro dolió.
—Gané —dije, sabiendo muy bien cuál iba a ser su respuesta. Incluso boqueé mientras
dijo:
—Tienes suerte.
Me senté en la silla con los ojos cerrados hasta que palpó mi rostro y, así como pudo,
puso un pedazo de algodón en mi oído que sangraba. Todavía no me había mirado el rostro;
mi rodilla realmente me molestaba más que cualquier otra cosa y probablemente era porque
podía verla. Cuando Sam terminó conmigo me vestí con una sudadera que estaba en mi
bolsa. No tenía intenciones de tratar de entrar en un par de Levis por el momento. Entonces
me puse una camiseta y una gorra de béisbol.
—Te veré el martes, Sam.
—¿Estás seguro de que puedes conducir a casa? ¿Puedes ver a través de ese ojo? —me
preguntó.
—Voy a estar bien —le dije—. Son solo unos cuantos kilómetros.
Sam me vio irme con esa mirada que a veces me daba cuando no tenía idea de cómo un
tipo que podía luchar tan bien podía ser tan raro.
Volví a casa con mi ojo lesionado cerrado. Estaba empezando a hincharse y dolía
malditamente demasiado como para mantenerlo abierto. Cuando entré rápidamente a la casa
pude ver una tenue luz en la sala de estar. Emmi estaba fuera de su cueva.
Estaba sentada en el sofá con su computadora portátil y su cámara, probablemente
descargando imágenes. Al pasar por su lado, me miró. Una inhalación brusca salió de su boca.
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—¡Oh Jesús! ¿Estás bien? —preguntó, con los ojos muy abiertos.
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—Sí, el otro está en peores condiciones —le dije.


Original, lo sé.
No me molesté en tratar de sonreír; no tenía la fuerza para eso de todos modos. Llegué
al baño y senté mi golpeado y ensangrentado cuerpo en el inodoro. Sam tenía razón; mi
rostro se veía como carne de hamburguesa. Tal vez el otro tipo no lucía peor.
Tiré de mi camisa y gorra. Revisé primero mis costillas. Habían empezado a palpitar de
camino a casa. Mirándolas ahora, se veían magulladas, pero no creía que nada estuviera roto.
Por lo menos se sentían constantes, tanto como fui capaz de tolerar el dolor. Me senté allí y
me di cuenta que una cosa era aparente: Emmi no me había seguido y tal vez estaba feliz que
me hubieran dado esta paliza.

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Emmi

Sentí que estaba paralizada mientras lo veía cojear. Lucía patético y quería ir hacia él. Si
no hubiera sabido de dónde había llegado, pensaría que acababa de tener un horrible accidente
automovilístico y no debería aún estar vivo.
Llevaba una gorra, que nunca antes lo había visto usarla, pero pude ver sangre oscura en
una de sus orejas, su hermoso rostro tenía un corte y una marca o una contusión en casi cada
área de su piel visible. El viejo corte sobre su ojo derecho parecía estar reabierto y aún peor.
Parcialmente estaba curado por el momento, pero pude ver sangre seca alrededor de los bordes
de la misma y había goteado en su ceja. Se estaba empezando a hinchar y me preguntaba si
aún sería capaz de abrirlo en la mañana. Sus carnosos labios estaban agrietados y sangrando
en algunos lugares como lo estaba la mandíbula tan hinchada que me preguntaba si aún tenía
todos sus dientes. Había sangre enmarañada en el poco cabello que pude ver asomándose
desde su gorra, estaba cojeando y jorobado como un anciano. No podía imaginar que haya
permitido hacerse eso voluntariamente, o que lo haga alguien más tampoco.
¿Qué lo estaba conduciendo a hacer esto?
Traté de obligarme a mí misma a quedarme. Sería raro si fuera ahí, de repente
volviéndome en modo novia… ¿cierto? No había hablado con él en casi una semana, ¿qué le
diría? Imaginé su pobre, sangriento y magullado rostro de nuevo, el morado oscuro comienza a
colorarse en sus orbitales y me digo que lo que hice o no dije en este punto era probablemente
el menor de sus preocupaciones y debe ser el menor de las mías.
Tenía que ir a ver si estaba bien o si necesitaba ayuda. Independientemente de lo
enojada que había estado con él, no podía dejarlo solo allí con eso.
Me levanté y caminé por el pasillo, la ansiedad dirigiéndose hasta mi pecho. Cuando
llegué a la puerta del baño me di cuenta que estaba abierta hasta la mitad. Metí mi cabeza
dentro por la esquina y lo vi sentado sobre el inodoro con nada más que su pantalón. Estaba
tratando de hacer algo con el corte sobre su ojo, pero sus nudillos y el dorso de sus manos
estaban tan hinchados como el resto de él y estaban temblando tan duro que no podían
sostener el vendaje. Observé cuando se le cayó de su mano y golpeó el piso. No podía
soportarlo más. No estaba segura si él quisiera, pero tenía que ofrecer mi ayuda. Abrí la
puerta y me miró. Parpadeó como si ese simple movimiento le provocara dolor.
—Déjame ayudarte —le dije.
No dijo nada, simplemente se sentó ahí y me dejó tomar el botiquín de primeros auxilios
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de sus manos. Usé los hisopos de betadine que encontré para comenzar a limpiar sus cortes.
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—Cuando terminemos aquí, necesitamos conseguir una bolsa de hielo para ese ojo.
No solo estaba cortado y magullado, también se estaba inflamando rápidamente. El
efecto de eso estaba causando que él pareciera un poco como el hombre elefante. ¿Ganar
significaba todo esto para él? Ni siquiera sabía si había ganado. Tuve que preguntar.
—¿Por lo menos ganaste?
Trató de sonreír y parpadeó en su lugar.
—Por supuesto —dijo a través de sus hinchados labios.
Incluso hecho papilla, siempre era el arrogante Braxton. Me arrodillé en el piso junto a
él y empecé a curar los rasguños y los pequeños cortes en su pecho. Los limpié y les puse un
ungüento antibiótico, luego un vendaje. Las costillas en su lado derecho estaban cubiertas
por un oscuro y feo moretón, que parecía que estaba cambiando a negro. Los toqué
suavemente con mis dedos, se alejó y parpadeó.
—¿Crees que están rotas? —le pregunté.
Miró hacia abajo y la mirada en sus ojos dijo que estaba bien borracho de dolor y fatiga
o por tener dolor de cabeza. De cualquier manera, necesitaba apurarme para que pueda
descansar. No quería que se lesionara saliendo del baño. Cuando terminé con todas sus
heridas expuestas, noté el material de su pantalón firmemente extendido sobre su rodilla
izquierda.
Estaba cojeando cuando entró.
—¿Tu rodilla está bien? —le pregunté.
Solo se encogió de hombros ligeramente. Estaba viendo cada uno de mis movimientos,
pero no decía una palabra. Tuve que preguntarme cuánto estaba procesando.
—Déjame verlo —le dije.
Levantó un poco sus caderas y me dejó bajar su pantalón. Me alegré al ver que llevaba
puntos unos boxers. Me quedé boquiabierta cuando reveló su rodilla. Lo miré.
—Acuéstate en tu cama. Necesitas una bolsa de hielo para eso. Te traeré un ibuprofeno,
ayudará con la inflamación y el dolor.
Esperaba que dijera, "Está bien" o "No", pero en su lugar me miró.
—Emmi. Te amo.
Sabía que no era la normal o la respuesta esperada, pero me senté en el piso del baño y
miré asombrada. Mi corazón saltó en mi pecho y golpeó dentro de mis oídos. 48
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Braxton dijo que me amaba. No he confiado en
esas palabras desde que mi ex me engaño. Me gusta
mucho, pero la palabra con A, solo complica las
cosas. Decidí que él debía demostrar su amor no solo
decirlo. ¿Puede demostrarme Braxton que su amor
por mí es auténtico?

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Soy Alycia Taylor y soy la autora de los libros romance.
Me ha encantado escribir libros desde la escuela primaria.

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