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NÚM.

31, DESEMBRE, 14

P R E S E N T A C I Ó

Arxius de Ciències Socials té com a finalitat principal la publicació de resultats ori-


ginals d’investigació en ciències socials, amb una perspectiva oberta en especial a les
aportacions procedents de la sociologia, l’antropologia social, el treball social, les re-
lacions laborals, el dret del treball i les altres ciències del treball, l’economia aplicada,
l’anàlisi de les institucions i les organitzacions econòmiques, etc. Aquesta orientació
multidisciplinar respon a l’articulació dels estudis de ciències socials en la Universitat
de València, tot connectant-la amb el context nacional i internacional mitjançant la
publicació d’estudis realitzats en qualsevol àmbit geogràfic i en qualsevol centre d’in-
vestigació arreu del món.
Arxius de Ciències Socials és una publicació independent, que persegueix única-
ment l’increment del coneixement i l’exercici de la llibertat de crítica, que no està
sotmesa a cap orientació política, ideològica o religiosa i que no propugna una única
línia teòrica o metodològica en la panoràmica contemporània de les ciències socials.
El seu objectiu és la definició d’un equilibri adient entre la producció d’informació
cientificosocial rellevant per a la societat valenciana i la inserció en la comunitat ci-
entificosocial internacional, a la recerca d’un balanç productiu entre l’atenció a les
problemàtiques locals i la difusió i elaboració d’idees i propostes d’abast universal.
Arxius de Ciències Socials selecciona els originals a publicar després de sotmetre
les propostes rebudes a un procés sistemàtic d’avaluació per experts externs, sense
més propòsit que el d’afavorir la difusió de treballs que continguen una aportació de
nou coneixement, més o menys significativa però mai supèrflua o redundant. Defi-
neix les línies i els objectius de publicació mitjançant un comité editorial i un comité
científic que responen als criteris d’orientació multidisciplinar i d’equilibri entre la in-
serció nacional i la projecció universal que s’han esmentat adés (i que, d’altra banda,
responen segurament a la situació actual de les ciències socials i plausiblement a llurs
particulars requeriments epistemològics).
Arxius de Ciències Socials manté un compromís amb els problemes i la realitat lin-
güística i cultural de la societat concreta en la qual ha nascut i existeix, així com amb
els principis de desenvolupament inteŀlectual i material dels pobles, pau, igualtat entre
les dones i els homes i defensa ecològica del medi ambient assumits estatutàriament
per la Universitat de València. Tanmateix, la seua finalitat no és la promoció doctrinal
d’aqueixos principis comuns a la comunitat acadèmica valenciana, sinó la contribució
a un millor coneixement de la seua presència, límits i manifestacions en el món actual.
Arxius de Ciències Socials, d’acord amb els criteris anteriorment assenyalats, publi-
ca materials redactats en la llengua pròpia del País Valencià, i també en espanyol i en
les llengües habituals en la comunitat científica internacional.
NÚM.31, DESEMBRE, 14

í n d e x
PÀG.

EL CUALITATIVISMO CRÍTICO ESPAÑOL: UNA TEORÍA PRÁCTICA


Y UNA PRÁCTICA TEÓRICA DEL CONOCIMIENTO SOCIOLÓGICO
Y LA INVESTIGACIÓN SOCIAL

PRESENTACIÓ DEL MONOGRÀFIC 5/10

ARTICLES

La génesis socio-histórica del cualitativismo crítico español: una pers-


pectiva de investigación comprometida con la emancipación social
Luis Enrique Alonso Benito y José Manuel Rodríguez Victoriano 13/26

Encuestación cualitativa y praxis socioinstitucional: de la configuración


de «subjetividades sociales» a la de «discursos virtuales»
Alfonso Ortí 27/56

Investigación-acción participativa y perspectiva dialéctica


Carlos Pereda y Miguel Ángel de Prada 57/68

Los órdenes sintáctico, semántico y pragmático en el diseño y en el


análisis de las investigaciones cualitativas con grupos de discusión
Fernando Conde 69/84

Describir, explicar, participar en el debate público: la necesidad de la


investigación cualitativa
Enrique Martín Criado 85/96

La sombra de Bourdieu en la sociología crítica española


Javier Callejo 97/106
La transcripció, una escolta que es fa text i un text que escolta
Marina Requena i Mora 107/124

El cualitativismo crítico como espacio de encuentro y aprendizaje


para el cambio social y personal
Ana Martínez Pérez y Victoriano Camas Baena 125/142

Análise de dados na pesquisa qualitativa:


desafios ao pensamento criativo
Marilis Lemos de Almeida 143/154

Los materiales didácticos del seminario impartido por Ángel de Lucas


y Alfonso Ortí: «El análisis sociológico de textos y discursos»
Jose Manuel Rodríguez Victoriano 155/188

MISCEL•LÀNIA

Crisis y capitalismo financiarizado: la explosión de la desigualdad


Andrés Piqueras e Isabel de la Cruz 189/200

Sobre la història de la sociologia valenciana


(meitat del s. XIX-Guerra Civil)
Francesc J. Hernàndez i Dobon 201/212

Violencias contra las mujeres


Gabriela Moriana 213/226

RECENSIONS

Luís Enrique Alonso Benito y Carlos Fernández Rodríguez.


Los discursos del presente.
Un análisis de los imaginarios sociales contemporáneos
per David Muñoz Rodríguez 229/234

Boaventura De Sousa Santos.


Si Dios fuera un activista de los derechos humanos
per Juan José Tamayo 235/236

Jessé Souza. Os Batalhadores Brasileiros:


Nova Classe Média ou Nova Classe Trabalhadora?
per Julio Souto Salom 237/242

ABSTRACTS 243/246

NOTES BIOGRÀFIQUES 247/250


NÚM.32, DESEMBRE, 14

PRESENTACIÓ DEL MONOGRÀFIC


LA IMAGINACIÓN SOCIOLÓGICA DEL CUALITATIVISMO
CRÍTICO ESPAÑOL

Dedicar un número monográfico al cualitativismo crítico es intentar


dar cuenta de una manera de hacer sociología. La investigación social
cualitativa nos remite inmediatamente al lenguaje y a su uso por los
actores en situaciones concretas, y el sentido del lenguaje no se pue-
de alcanzar por procedimientos algorítmicos o de cálculo que gene-
ren datos numéricos, sino por procesos interpretativos que, en última
instancia, suponen una descripción densa –en el sentido que le da a
ese concepto el antropólogo Clifford Geertz–, donde el investigador va
contextualizando los discursos, a la vez que profundiza en sus niveles
de significación.
En cierto modo, la sociología cualitativa es un arte que permite el
desarrollo de la sociología como ciencia. Por eso la idea del sociólogo
como autor –de nuevo Geertz–, o como artesano –Ch.Wright Mills– ha
estado siempre presente en el enfoque cualitativo de la investigación
social; un empirismo que no desdeña la teoría, pero que la pone en
contacto directo con la percepción de los sujetos de los hechos socia-
les. La sociología cualitativa no se plantea, por tanto, como un sistema
hipotético deductivo que permite la verificación o falsación de un con-
junto de categorías predeterminadas y codificables –excluyendo como
ruido todo lo que no se adapta al modelo de validación–, sino como
un proceso de captación y construcción de procesos discursivos reales
para tratar de determinar en ellos –lo sabemos desde que Max Weber
nos legara sus escritos metodológicos– el sentido real de la acción de
los sujetos sociales.
Si algo han tenido en común las diferentes corrientes de la sociología
cualitativa ha sido la voluntad de comprender el comportamiento de
los actores sociales en contextos históricos concretos, interpretando y
analizando los discursos en sus condiciones concretas de producción y
en sus lógicas prácticas, esto es, lo que los actores tratan de hacer con
sus enunciaciones. En lo cualitativo, lo social es inseparable de lo sim-
bólico y desde las categorías construidas por el investigador se trata de
captar las producciones simbólicas de la intersubjetividad social.
Además la sociología cualitativa, en su proyecto de captación de
los sentidos profundos de la interacción social, hay un interés práctico,
una acción comunicativa que pone en juego la capacidad de diálogo
y enunciación de los actores en sus contextos reales. Esa apertura e
interés por la competencia lingüística y los significados culturales crea-
dos por los sujetos sociales ha ido emparejada con una demanda de
libertad discursiva y de rechazo a los estilos de investigación prescripti-
vos y tecnocráticos que niegan, de hecho, la capacidad comunicativa y
constructiva de los sujetos como creadores de sus propios sentidos de la
acción. El camino entre la sociología cualitativa y la sociología crítica se
abre así casi inmediatamente cuando aparece la comprensión –y como
ya nos hizo ver la siempre penetrante Hannah Arendt–, la comprensión
del sentido de la acción es el primer paso en el camino hacia la cons-
trucción de un mundo esencialmente humano.
Por ello ha sido habitual encontrarnos con la asociación entre inves-
tigación cualitativa y sociología crítica pues, el análisis del discurso nos
remite a los determinantes materiales de su génesis y, por lo tanto, al sis-
tema de relaciones de poderes que lo enmarcan, así como a los efectos
innovadores o reproductores que origina. Es casi imposible mantener
la supuesta neutralidad valorativa, cuando se introduce el poder real
de los actores sociales, su contexto estructural en la enunciación y la
diferencial capacidad performativa de los diversos juegos del lenguaje.
Desde la ya clásica Escuela de Frankfurt, hasta el último a Luc Boltanski
nos han hecho saber que la sociología crítica se abre al campo de lo
social desde dos postulados precisos: por un lado, que el proceso de
investigación está relacionado (por activa o por pasiva) con el proceso
de emancipación posible de los sujetos sociales y, por lo tanto, es es-
pecialmente sensible a los procesos de control y dominación social; y,
por otro lado, que los valores y fines sociales tanto de los investigadores
como de los investigados forman parte y se introducen de manera con-
trolada y autorreflexiva en el proceso de investigación mismo.
En este sentido, como ha argumentado repetidamente Jürgen Haber-
mas el investigador social tiene como objetivo participar en la interac-
ción comunicativa de los sujetos sociales, cuyos significados trata de
comprender; y esta participación significa, de hecho y de manera laten-
te o manifiesta, una toma de postura frente a las pretensiones de validez
de los discursos desde la facticidad de sus posiciones sociales. Lo social
aparece así como un proceso dinámico que presenta contradicciones y
conflictos y la sociología no es la reducción de lo real a lo dado, medido
y cuantificado, sino la reconstrucción de las estrategias de sentido y las
lógicas prácticas de los actores en conflicto dentro del campo histórico.
En este número abordamos el cualitativismo crítico en España, sus
orígenes, desarrollos temáticos y posibles extensiones y caminos futu-
ros. El artículo de Luis Enrique Alonso y José Manuel Rodríguez Victo-
riano es un estudio introductorio de la génesis del cualitativismo crítico
español, su nacimiento en la dura y extraña España de principios de los
años sesenta del siglo pasado y sus señas de identidad vinculadas a las
fascinantes personalidades de Ángel de Lucas, Jesús Ibáñez y Alfonso
Ortí. El segundo artículo es uno de los habituales trabajos del propio Al-
fonso Ortí, denso, riquísimo de contenido, sugerencias metodológicas
e iluminaciones benjaminianas, esta vez penetrando en el núcleo duro
de la sociología cualitativa: el análisis del discurso. El Colectivo IOE nos
ofrece un trabajo basado en su larga e intensa experiencia en investi-
gación comunitaria y con movimientos sociales y de ahí se deriva un
importante reflexión teórica sobre las articulaciones posibles entre las
experiencias de investigación-acción participativa y los planteamientos
de la perspectiva dialéctica de la práctica sociológica tal como la defi-
nió Jesús Ibáñez en varios de sus textos. Por su parte Fernando Conde
realiza un clarificador artículo metodológico sobre las articulaciones
entre, por una parte, las formas de diseño y, por otra, las estrategias de
análisis e interpretación del sistema de discursos, en el ámbito de las
investigaciones con grupos de discusión, estudiando y proponiendo un
uso epistemológicamente más correcto y productivo de los órdenes sin-
táctico, semántico y pragmático del lenguaje.
Enrique Martín Criado presenta una muy vigorosa argumentación
sobre las autolimitaciones de las corrientes sociológicas más conven-
cionales y sus pretensiones de dirigirse a públicos especiales (académi-
cos o clientes), de presentar correlaciones estadísticas genéricas frente
a las descripciones contextualizadas y, directamente relacionado con
ello, de modelar los objetivos de las investigaciones limitados por estos
métodos reductivos y reproductivos; para Martín Criado la sociología
cualitativa puede abrir estos protocolos que funcionan como autocen-
suras e impulsar la práctica de la investigación social que incluya las
narraciones, interacciones y descripciones que se hacen los sujetos
en tiempo real, como gente real y con relaciones reales. Javier Callejo
aborda la particular sociología crítica de Pierre Bourdieu y su influencia
en las sociologías españolas; partiendo de una aguda reflexión general
sobre los usos y procesos de asimilación de los autores y sus lecturas
en diferentes contextos de recepción, Callejo lleva el tema al campo
español –a modo de socioanálisis– consiguiendo mostrarnos la com-
plejidad, muchas veces paradójica, del fenómeno de las influencias en
la escritura de las ciencias sociales. Y del socioanálisis de Callejo al
autoanálisis de Ana Martínez y Victoriano Camas, donde muestran su
forma de configurar su mirada sobre el mundo social a partir de la rea-
lización del curso de postgrado “Praxis de la sociología del consumo”,
creado y dirigido, fundamentalmente por Ángel de Lucas y que aglutinó
a gran parte de los investigadores de varias generaciones inscritos en lo
que podemos considerar como el núcleo más intenso del cualitativismo
crítico español; los autores exponen así una reflexión profunda de como
sus prácticas docentes y de intervención social se han desarrollado en
un diálogo permanente entre sus disciplinas de origen y el legado de
lo que ha acabado por conocerse como escuela cualitativa madrileña.
Marina Requena abre la caja negra de una de las tareas menos in-
vestigadas del desempeño del oficio del sociólogo cualitativo: la tras-
cripción de las entrevistas y grupos de discusión, una práctica habitual-
mente invisibilizada en las rutinas de la investigación social cualitativa,
aquí se muestra la importancia artesanal de todos los pasos (hasta los
que parecen menos importantes) de las prácticas cualitativas, sirviendo
esta reflexión para realzar que la modestia metodológica acaba enri-
queciendo la reflexividad de la investigación y la calidad de sus pro-
ductos. El artículo de la profesora brasileña Marilis Lemos de Almeida
nos muestra los espacios comunes, pero también alguna diferencia, de
las formas de hacer sociología cualitativa en Brasil frente a la tradición
de la sociología cualitativa crítica española, muchos materiales teóricos
nos unen, pero se echa de menos un diálogo directo y un intercambio
de experiencias que puede comenzar precisamente con este tipo de
publicaciones conjuntas.
Entre los materiales recuperados por este número está un bloque
de esquemas de Alfonso Orti que con su plasticidad, abigarramiento y
voluntad de difusión y democratización del conocimiento, típicos del
autor, nos muestra gran parte de uno de los repertorios de temas, defini-
ciones y herramientas más personales, fascinantes y características de la
historia de la sociología española. En suma, el lector tiene en sus manos
una completa revisión de la singladura del cualitativismo en España:
historia, temas, desarrollos, posibilidades y también ¿por qué no? limi-
taciones: esperemos que le sirva al público de todas las generaciones
interesado en la sociología, para encontrar herramientas que le motiven
a seguir investigando críticamente la realidad social.

Luis Enrique Alonso Benito,


José Manuel Rodríguez Victoriano y Marina Requena Mora
E S T U D I S
NÚM. 31, DESEMBRE 2014, ISSN: 1137-7038, pp. 13-26

LA GÉNESIS SOCIO-HISTÓRICA DEL


CUALITATIVISMO CRÍTICO ESPAÑOL
UNA PERSPECTIVA DE INVESTIGACIÓN COMPROMETIDA CON LA
EMANCIPACIÓN SOCIAL

Luis Enrique Alonso Benito


Universidad Autónoma de Madrid
José Manuel Rodríguez Victoriano
Universitat de València
Recepció: noviembre 2014; acceptació: diciembre 2014

R E S U M E N

La tradición sociológica del denominado ‘cualitativismo crítico’ constituye, en


términos epistemológicos, teóricos y metodológicos, una de las corrientes más
fecundas de la sociología crítica española. Sus orígenes hay que situarlos a
finales de la década de los cincuenta del siglo pasado –en una España brutal-
mente atenazada por la Dictadura franquista– y están vinculados a la figura
excepcional del sociólogo cántabro Jesús Ibáñez Alonso (1925-1992). Poco
después se integrarán los otros dos grandes maestros de esta corriente, Alfon-
so Ortí con una formación de historiador y Ángel de Lucas (1929-2002) que
desde las matemáticas llegará a la sociología. En aquel contexto sociohistó-
rico caracterizado por la consolidación de las estructuras socioeconómicas
procapitalistas de la España franquista, constatarán rápidamente los límites de
la incipiente investigación social empírica y pondrán en marcha, a lo largo de
la década de los sesenta, la alternativa metodológica del cualitativismo críti-
co. El cualitativismo crítico, a diferencia de otras sociologías críticas, se for-
ja en la experiencia empírica concreta de la investigación social de mercados y
se formalizará, en su primera etapa, al margen de la universidad franquista. El
cualitativismo crítico se inscribe también, desde esos mismos inicios, en un hori-
zonte comprometido en la recuperación de una investigación social abierta a la
teoría crítica del orden social y su transformación en un sentido progresista.
En el presente artículo describimos la génesis y la primera etapa de esta perspec-
tiva presentando, someramente, los principales hallazgos teóricos y metodoló-
gicos de su poderosa ‘imaginación sociológica’.

PALABRAS CLAVE:
cualitativismo crítico, sociología crítica, grupo de discusión.

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NÚM.31, DESEMBRE, 14 LA GÉNESIS SOCIO-HISTÓRICA DEL CUALITATIVISMO CRÍTICO ESPAÑOL

El cualitativismo crítico en el proceso de ins- en el panorama de las ciencias sociales españolas,


titucionalización de la sociología española: de el sociólogo cántabro Jesús Ibáñez Alonso (1925-
la sociedad sin sociología a la sociología de 1992), a la que poco después se sumarán los otros
las cátedras universitarias dos grandes maestros de esta corriente, Alfonso Ortí
que llega con un formación de historiador y el Ángel
De modo que de forma si se quiere paradójica, el ac- de Lucas (1929-2002) que desde las matemáticas
tual oficio y profesionalización académica del soció- llegará a la sociología. En la década de los sesenta
logo tuvo su arriesgada fuente primaria, en el caso del siglo pasado, iniciarán el desarrollo teórico y
de España, en aquella forja libertaria de una Razón
metodológico de esta perspectiva prácticamente al
(que aspiraba a ser) crítica. Una lucha y unos hechos
hoy más bien poco conocidos por sus actuales suceso- margen de la academia universitaria franquista e
res y beneficiarios: los propios investigadores sociales inscribirán su proyecto en la lucha por la recupera-
(en su triple línea de despliegue: «generalista», «de ción de una investigación social abierta a la teoría
mercado» y/o de la «comunicación publicitaria» a crítica del orden social y a la investigación empírica
cuya teoría y estudio realizaría, por cierto, Ángel de concreta. Desde sus inicios, en la segunda mitad de
Lucas, significativas contribuciones. Profesionales la década de los años cincuenta del siglo pasado, ha
de hoy de la investigación social y de los estudios de continuado desarrollándose, teórica y metodológi-
mercado, mejor equipados y eficientes y competiti- camente, a lo largo de casi cinco décadas.
vos en todos los niveles; pero que, hijos de su tiempo, Las líneas que siguen no pretenden dar cuenta
como toda generación, adolecen de las ambivalencias exhaustiva de dicho proceso, nos limitamos a pre-
del modelo global del desarrollismo tecnofinanciero
sentar, someramente algunos de sus aspectos más
capitalista, así como del pacto de ‘amnesia históri-
ca’ de la Transición posfranquista a la monarquía relevantes de esta primera etapa, a saber, su pun-
«juancarlista». Unas ambivalencias y mistificacio- to de partida, su condición de posibilidad en una
nes de ambos procesos que en ese momento mismo España brutalmente atenazada por la Dictadura
se ponen en evidencia: en caso del primero de ellos, Franquista y sus desarrollos teóricos y metodoló-
porque estamos sufriendo las consecuencias de las gicos más significativos. Entendemos que en un
corruptoras falacias de sus mitos, de modo de nuevo contexto socio-histórico como el que ensombrece
catastrófico para las clases populares: al tiempo que nuestro presente inmediato, donde la crisis de la
el pacto transaccional inter-élites burguesas sobre el civilización del modelo de globalización capita-
que se fundó el orden social e ideológico «juancarlis- lista (Ángel de Lucas y Alfonso Ortí 2014)1 ame-
ta», está alcanzando ya su punto de histéresis crítica. naza todos los ámbitos de nuestra existencia es
Mientras que frente a ambos procesos, la línea con-
urgente y necesario potenciar la tradición crítica
tinua de la (pretendida) sociología crítica mantuvo
siempre (no sin contradicciones) la denuncia de su en la investigación social, así como, renovar su
carácter alienante… compromiso con las tradiciones emancipatorias y
Alfonso Ortí (2012:12) las promesas incumplidas de nuestra modernidad
tardía. Un compromiso que, como aprendimos de
El denominado ‘cualitativismo crítico’ consti- los grandes maestros de esta tradición, sólo puede
tuye, en términos epistemológicos, teóricos y me- llevarse a cabo desde el riguroso análisis sociológico
todológicos, una de las corrientes más fecundas de concreto de las situaciones concretas. A sí mismo,
la sociología crítica española. Su matriz inicial está en el contexto de nuestras actuales universidades
estrechamente vinculada a una figura excepcional públicas amenazadas por el palo de los recortes y

1
El artículo citado lleva por título: «En los límites del desarrollo capitalista: multifrenia consumista y crisis de civilización en el mode-
lo de globalización financiera». Fue presentado como ponencia en el VIII congreso de la FES celebrado en Alicante en 2004 y se ha publi-
cado recientemente. Su lectura es fundamental para comprender las perspectivas teóricas metodológicas con las que desde el cualitativismo
crítico español se ha abordado el fenómeno del consumo. También para comprender sus implicaciones con los actuales procesos históricos
de transformación social.

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NÚM.31, DESEMBRE, 14 LA GÉNESIS SOCIO-HISTÓRICA DEL CUALITATIVISMO CRÍTICO ESPAÑOL

orientadas por la zanahoria de la excelencia, es a la relevancia de las corrientes sociológicas du-


necesario recuperar el sentido de una investiga- rante el proceso y sobre la mayor o menor impor-
ción social crítica explícitamente comprometida tancia de los que fueran sus protagonistas, dichas
con la transformación progresista de la sociedad historias relatan la que podríamos calificar como
que la sustenta. ‘larga marcha’ de la sociología peninsular hacia
Como veremos a continuación, el cualitativis- la ‘modernidad’ sociológica occidental. Describen,
mo crítico se desplazó muy pronto de la crítica so- la transición en la post-guerra franquista de una
ciológica al franquismo a la sociología crítica de sociedad sin ninguna posibilidad política ni ma-
las relaciones de poder y dominación del emergen- terial de investigación social a una sociología que
te capitalismo español. Sin embargo para seguir se institucionalizada en cátedras académicas y que
dicho movimiento conviene, en primer lugar, si- acabará, décadas después, investigando a la socie-
tuarnos en el proceso de institucionalización de la dad desde los problemas teóricos y metodológicos
sociología española y en el contexto sociohistórico de las corrientes sociológicas a las que se adhirie-
que lo posibilitó. ron dichas cátedras. Aunque no suelen reducir la
La sociología española arranca a finales del xix2 historia de la sociología española a la de sus cá-
y comienza a desarrollarse en las primeras décadas tedras, los conflictos sociales que determinaron la
del xx. Tras la dramática interrupción de la Guerra propia posibilidad histórica de un conocimiento
Civil, continua su institucionalización a finales de sociológico en la sociedad española suelen quedar
los cuarenta para ir consolidándose en las décadas relegados a un segundo plano.6
siguientes.3 En los cincuenta, con la incipiente re- Frente a estas historias que destacan sobre todo
cuperación de una investigación social que había el ‘organigrama’, hay otras que puntúan lo que
quedado relegada durante dictadura franquista. Y, podríamos denominar el sociograma. Se trata de
en las dos décadas siguientes con su progresiva ins- sociologías de la sociología española que en un
titucionalización académica. Los relatos de dicho ejercicio explícito reflexividad señalan sus propias
proceso tienden a puntuar el organigrama dando condiciones de posibilidad; las contradicciones y
cuenta de sus principales protagonistas, la historia conflictos presentes en la estructura social que fa-
de las cátedras universitarias y la de aquellos pro- cilitaron o dificultaron su viabilidad, así como, la
hombres4 que las ocuparon. (Del Campo: 2000).5 luchas ideológicas que mantuvieron las diversas
En su mayoría, realizan un notable despliegue de corrientes sociológicas por la definición ‘legítima’
erudición historiográfica. Con diferencias en torno del campo sociológico.7 Dentro de esta segunda
2
A finales del siglo xix y principios del xx, comienza el desarrollo de la ciencia social en España. Se inicia al margen del ámbito acadé-
mico, con la figura emblemática de Joaquín Costa y el Instituto de Reformas Sociales, pero muy pronto se incorpora a este ámbito: en 1898
se crea la primera cátedra de sociología en la Universidad Central de Madrid.
3
Bernabe Sarabia y Juan Zarco (1997) en su ‘Metodología cualitativa en España’, la primera publicación sobre la historia de la in-
vestigación cualitativa española, realizan un exhaustivo y bien documentado repaso del proceso de institucionalización en el siglo pasado.
Posteriormente Valles y Baer (2005) actualizan dicha historia. Desde un punto de vista crítico, es muy útil la lectura del artículo de Cristina
Santamarina (1995) «Tradición y vanguardia de la investigación cualitativa». Por último recientemente, Juan Pecourt (2014) en su análi-
sis de la formación del espacio sociológico durante el segundo franquismo, ha vuelto sobre la institucionalización de la sociología española
actualizando la bibliografía de dicho proceso hasta 2014.
4
Prohombres en sentido literal hasta principios de los ochenta del siglo pasado cuando Mª Ángeles Durán se convierte en la primera
mujer que obtiene una cátedra de sociología en España.
5
Escribe Salustiano Del Campo Urbano: «El recuerdo de nuestros orígenes no supone, ni desea olvidar, que la Sociología española se ha
desarrollado sobre todo durante la segunda mitad del siglo xx, porque no tuvimos un tercer catedrático de Sociología hasta 1954 y de lo que
ha pasado después nos da una idea cabal el dato de que los catedráticos en activo ya somos 78 cuanto menos» (Del Campo S (ed.) 2.001: 10).
6
A este respecto, resultan muy ilustrativos, comenzando por el propio título, los trabajos de J. de Miguel y C. Moyer «Sociology in Spain»
(1979) y el publicado siete años antes de A. de Miguel «Sociología o Subversión» (1972).
7
Ver Ortí, 1984; Ignacio Fernández de Castro, 1990; Ibáñez, 1992; Vidal Beneyto 2007.

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perspectiva se puede destacar, por ejemplo, la in- El siguiente periodo, siguiendo con la crono-
vestigación realizada por Fernando Álvarez-Uría y grafía de Álvarez-Uría y Varela, se sitúa entre 1965
Julia Varela (2000) sobre los colegios invisibles y y 1975. En él comenzará la institucionalización
las relaciones de poder que acompañaron el proceso propiamente dicha y en función del grado de opo-
de institucionalización de la sociología española. sición al régimen franquista, de la formación in-
Distinguen cinco etapas. La primera comprende telectual, así como, de la posición en la estructura
de 1939 a 1958, abarca el periodo del nacional-ca- ocupacional de los sociólogos que las componen se
tolicismo y la caracterizan como la de la ‘sociología perfilaran y consolidaran los cuatro grandes atrac-
imposible’ por el clima de negación de las libertades tores de la ‘galaxia sociológica ibérica’. A saber, la
de la Dictadura franquista. Una etapa de sociedad sociología profesional asociada a la tarea de propor-
sin sociología donde, como ha escrito Alfonso Ortí cionar una descripción estructural-funcionalista de
(1992:37), el propio significante de sociología es- la estructura social que contribuyera al proceso de
taba asociado a la subversión. La sociología fue re- ‘modernización’ de la sociedad española. La so-
primida en la medida en que se consideraba como ciología académica preocupada por la promoción
una ‘puerta falsa’ a través de la que podía reapa- de la disciplina en la sociedad y su expansión en el
recer el fantasma del socialismo. campo universitario. La sociología oficialista que
A pesar de esa represión de la dictadura fran- reconocía, desde posiciones próximas a la liberali-
quista, en la siguiente etapa, entre 1959 y 1964, la zación del Régimen, la capacidad tecnocrática de
reivindicación del conocimiento sociológico con- esta disciplina para facilitar las reformas adminis-
seguirá aglutinar a los sectores más dinámicos en trativas y sociales que el proceso de modernización
la lucha contra el franquismo. La mera investiga- capitalista. Y, finalmente, la sociología crítica que
ción empírica de carácter descriptivo, la ‘demagogia reivindicaba la órbita teórica del conocimiento so-
de los hechos’, como la calificó Ignacio Fernández ciológico como un instrumento para la transfor-
de Castro, se asumirá en esta etapa como un ins- mación del régimen fascista.
trumento necesario en la lucha hacia la libertad. El inicio de la transición política con la muerte
También será el momento donde se enfrentarán, del dictador y el acelerado proceso de moderniza-
por primera vez, dos maneras de entender la socio- ción capitalista de la sociedad española marcaran
logía, así como, dos formas de practicarla. Por una la evolución de las dos últimas etapas: la etapa de
parte, una sociología de corte positivista entendi- consolidación (1976-1985); y la etapa de expan-
da como una ciencia empírica, objetiva y neutra sión y oficialización (1982-1990). Ya en la década
cuya finalidad profesional se vinculará a los pro- de los noventa, el campo sociológico resultante es-
cesos de ‘objetivar’ y ‘cuantificar’ la situación de taba delimitado por la expansión de la sociología
la sociedad española. Por otra, una sociología crí- profesional, el crecimiento de la sociología y la
tica, concebida como un instrumento para com- investigación empírica en el ámbito universitario,
prender los conflictos y las desigualdades sociales así como el repliegue de la sociología crítica a un
que, a su vez, podría permitir el desarrollo de una espacio más minoritario.
conciencia crítica en abierta confrontación con el En paralelo, el cualitativismo crítico también
régimen franquista. realizó su propio recorrido. A lo largo de sus casi
Asociada a la promoción de esta segunda postu- cinco décadas podemos distinguir, tal y como se
ra emergerá el cualitativismo crítico. Una perspec- apunta en el prólogo de Luis Enrique Alonso al
tiva que abandonará pronto la crítica sociológica muy interesante texto compilado por Ángel Gordo
del franquismos para convertirse en una sociología y Araceli Serrano (2008), tres momentos diferen-
crítica del incipiente capitalismo español y que en ciados. El primero que comienza en 1958 y que
los ulteriores desarrollos teóricos de Jesús Ibáñez coincide, como hemos visto, con el proceso más
(1979), a partir del ‘Más allá de la sociología’, aspi- amplio de recuperación de la investigación social
rará a ser una crítica de la sociología (Ibáñez, 1985). empírica. La publicación en 1979 de la tesis doc-

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toral de Jesús Ibáñez, significativamente titulada: La ‘causa sociológica’ del cualitativismo críti-
«Más allá de la sociología. El grupo de discusión: co: una teoría de la praxis y una praxis teórica
técnica y crítica» cierra esta primera etapa de con-
solidación. El segundo momento transcurre entre El orden social es del orden del decir. Está hecho de
las décadas de los ochenta y noventa y se caracte- dictados e interdicciones. En una dictadura está pro-
riza por la progresiva institucionalización acadé- hibido todo lo que no es obligatorio: sólo hay dicta-
dos e interdicciones. Para saber lo que pasa basta con
mica de la investigación cualitativa y una intensa
leer el Boletín oficial: o la prensa que, en dictadura,
producción de investigaciones universitarias, tesis y lo interpreta. La sociedad está totalmente regulada
monografías; así como, por la aparición de las pri- por el Estado. Por eso, en las dictaduras no hay so-
meras herramientas docentes realizadas desde esta ciología, sea teórica o empírica
perspectiva. Hay que destacar dentro de ese periodo Jesús Ibáñez (1992:135)
la puesta en marcha en 1988 del curso de postgrado
de la Universidad Complutense ‘Praxis de la socio- La especificidad sociológica del cualitativismo
logía del consumo». El curso dirigido por Ángel de crítico español, se forja sobre una doble opción,
Lucas supondrá, hasta su clausura en 2008, un es- Por una parte, la que vincula indisociablemente
pacio docente privilegiado para el intercambio, el las dimensiones epistemológicas, teóricas y meto-
desarrollo teórico y metodológico y la difusión del dológicas. Por otra, la que une la teoría a la praxis.
enfoque del cualitativismo crítico. Durante veinte Sus primeras herramientas teóricas fueron junto al
años, el curso se convertirá en la mejor escuela es- análisis histórico, el marxismo, el psicoanálisis, la
pañola del cualitativismo crítico. teoría crítica de la escuela de Frankfurt, así como el
Finalmente, en una tercera fase, que nos conec- estructuralismo lingüístico y antropológico clásico.
ta con el tiempo actual, el cualitativismo crítico se En ‘Más allá de la sociología’ (1979:324), se seña-
caracterizaría tanto por su internacionalización lan las grandes corrientes teóricas que se encuentran
como por una sustantiva ampliación de sus cam- en el sustrato de esta tradición, las grandes ruptu-
pos y temáticas de investigación. Las lógicas de ras epistemológicas que en el siglo xix fundaron la
dominación, las relaciones de poder, las tecnolo- posibilidad de una nueva socio-hermenéutica: «El
gías de la información, las reglas de económicas, acervo teórico del analista –escribe Ibáñez– está
las expresiones de identidad o las definiciones de constituido por cuatro grandes continentes teóricos:
género han cambiado en las últimas décadas y es- la ciencia de la historia o el materialismo históri-
tos cambios se están reflejando en las maneras de co que permite analizar las inversiones de interés;
investigar. Igualmente, como señala el colectivo la ciencia del inconsciente o psicoanálisis, que per-
IOE en otro artículo de este mismo monográfico, mite analizar las inversiones la ciencia del signo
la emergencia del 15 M y de la participación ciu- o lingüística/semiología, que permite analizar las
dadana ha vuelto a poner en un primer plano los expresiones en las que se inscriben los intereses o
proceso de Investigación Acción Participativa y les los deseos; y, especialmente, la ciencia de los valo-
ha dado un creciente protagonismo a las metodo- res o genealogía de la moral, que permite analizar
logías participativas que sólo habían mantenido la contingencia de todas las inversiones del deseo o
dentro del cualitativismo crítico, el propio Colectivo interés» Con esos elementos y en el quehacer coti-
IOE o sociologías críticas muy próximas como las diano de la investigación social de mercados, con-
redes de investigación-acción articuladas en torno formarán, en la década de los sesenta, una práctica
a la figura Tomás Rodríguez-Villasante. sociológica, que podríamos definir como un ‘oficio
Dar cuenta de estos tres momentos desborda los artesanal de reflexividad social’. Artesanal en un sen-
límites del presente artículo. En los siguientes apar- tido muy próximo al que el sociólogo Richard Sen-
tados nos centramos en la primera etapa, dejamos nett (2009: 20-21), le ha atribuido a este término,
pendiente, para un próximo trabajo, la revisión de a saber, un impulso humano, un deseo, duradero y
las etapas siguientes. básico dirigido a realizar bien una tarea.

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Pero veamos más detalladamente los elementos cionamientos de la estructura de clases sobre la que
que contextualizan los inicios del cualitativismo se encontraba edificada la dictadura franquista…se
crítico. En primer lugar, como hemos apuntado, el imponía una comprensión más profunda sobre las
contexto político de la Dictadura militar de la Es- complejas mediaciones y relaciones de poder social
paña de finales de los años 1950, un páramo repre- de clase que fundaba toda dominación política.»
sivo para las ciencias sociales, salpicado de sotanas A partir de los elementos contextuales anterio-
y uniformes grises y verde oliva, que obturaba cual- res, el incipiente cualitativismo crítico articulará
quier posibilidad de investigación social de carácter tres dimensiones sustantivas. En primer lugar, una
empírico. En segundo lugar, un contexto socioeco- rigurosa perspectiva histórica que les permitirá com-
nómico dirigido a estabilizar las estructuras proca- prender los procesos de cambio y transformación
pitalistas dentro del régimen franquista y que tendrá social de la sociedad española contemporánea. El
en el Plan de estabilización tecnocrática del Opus exhaustivo estudio histórico de la obra de Joaquín
Dei de 1959 su punto de partida. En tercer lugar, la Costa que inició Alfonso Ortí9 en 1957 (Ortí 1996;
implicación política de sus promotores en las movi- Gómez Benito y Ortí 2009) devendrá, desde esta pers-
lizaciones universitarias dirigidas hacia la apertura pectiva, una pieza clave para interpretar, en térmi-
democrática del régimen. La derrota de estas mo- nos sociológicos, las transformaciones de la España
vilizaciones en 1956 por el régimen franquista y la contemporánea. Desde esta perspectiva historiográ-
represión que sufrieron sus protagonistas marcarán fica se encuadrarán, por una parte, los conflictos
profundamente el inicio y la posterior trayectoria de la industrialización capitalista española de los
del cualitativismo crítico español.8 En este sentido, años sesenta, así como, los conflictos y las trans-
la «derrota generacional» del 56, tal y como la ca- formaciones en la estructura de las clases sociales
lificó Ángel de Lucas, significó, para los artífices de (Ortí,1987). Y, por otra, la integración subordinada
esta perspectiva la constatación de las insuficiencias de la sociedad española, en la economía capitalista
de la imagen ‘idealizada’ de la investigación social internacional. En 1969, Alfonso Ortí, (1970) insis-
como un instrumento ‘empírico’ para la moderni- tía en la importancia de esta perspectiva histórica
zación democrática del régimen franquista y dio como base del análisis sociológico, actualizando en
paso a una nueva conciencia crítica del presente. La el ámbito peninsular las estrechas relaciones entre
lucha por la investigación social empírica, ‘causa individuo, historia y sociedad que en la Imagina-
sociológica’, que aglutinó a los jóvenes sociólogos ción sociológica había puesto de relieve Ch. Wright
de esta generación devino una causa necesaria pero Mills: «No hay más historia total –señalaba ya por
insuficiente para el incipiente cualitativismo crítico. entonces Ortí– que la historia comprendida a escala
En palabras de Alfonso Ortí (2012:259): «La frustra- mundial. Sólo a ese nivel adquieren pleno sentido
ción de su idealizante proyecto democratizador de la los hechos históricos y se configuran los proceso del
sociedad española iba a convertirse en el principio cambio radical, lo históricamente inevitable en el
de una reflexión sociológica sobre las bases y condi- marco dialéctico de las estructuras de larga dura-

8
Dos acercamientos muy distintos pero de gran interés a los sucesos del 56, sus nombres, sus circunstancias y sus efectos son el de Pablo
Lizcano cuya última edición ampliada pareció apenas un par de años antes de la muerte de este muy querido y llorado periodista (Lizcano
2006) y el de Antonio López Pina (2010) un libro coral en el que además de demostrar conocer a toda la generación del 56 y sus repercu-
siones intelectuales de una manera autobiográfica (pero minuciosa y sagaz) da la voz directa a representantes estratégicos de ese grupo y en
nuestro caso nos encontramos con un artículo de Alfonso Ortí y Ángel de Lucas sobre la figura de Jesús Ibáñez, la crisis del 56 y los orígenes
de la sociología crítica española (de Lucas y Orti 2010: 340-369).
9
El trabajo de Alfonso Ortí sobre Joaquín Costa (1846-1911) se inició hacia 1957, a partir de una propuesta de su maestro, el catedrático
de Historia Moderna y contemporánea de España, José María Jover Zamora, para investigar, como tema de tesis doctoral, la reforma social de
España en los sociólogos regeneracionistas del 98. La obra de Costa le permitirá a Ortí (1996:16) la comprensión y reinterpretación del pro-
ceso histórico de los siglos xix y xx como: «un proceso arquetípico de ‘semidesarrollo permanente’ –en el marco de la industrialización capi-
talista-. Situación de ‘semidesarrollo’– así como de diacronía o no coincidencia entre ‘modernización económica’ y ‘modernización política’.

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ción a que se refiere el historiador Fernand Braudel. En segundo lugar, un continuo trabajo empíri-
Pero las historias nacionales son siempre historias co, cuantitativo y cualitativo, en la investigación de
singulares, formas concretísimas de objetivización mercados entre 1958 y 1977. Un trabajo que inició
y cumplimiento de los procesos universales, con tempranamente Jesús Ibáñez en 1958 con la fun-
un tiempo histórico propio y peculiar, constituido a dación de ECO,10 la primera empresa de investiga-
través de la cambiante dialéctica entre la situación ción de mercados española, tras su separación del
nacional y la situación mundial». La historia será trabajo docente y posterior encarcelamiento por la
el instrumento clave que nos permitirá compren- represión política que sucede a las revueltas uni-
der el pasado para comenzar a entender el presente. versitarias de 1956. La centralidad de la investi-
Sin embargo, la razón ‘sociológica’ va más allá de gación empírica introduce en esta perspectiva un
la razón histórica. La primera va más allá del análi- sustantivo pragmatismo y un espacio permanente
sis de los procesos históricos, de hecho, siguiendo a de contrastación empírica que les protegerá desde
Alfonso Ortí (2007), el oficio de sociólogo incluye el sus inicios tanto de la fascinación por el empirismo
saber histórico pero comienza donde el de historiador analítico como de las tentaciones de la ‘Gran teo-
termina. Su espacio privilegiado de análisis empírico ría’ que en sus vertientes conservadoras o marxistas
y reflexión teórica es el presente, los procesos socio- atraviesan las corrientes sociológicas de aquellos
estructurales en marcha para proyectarse, desde una años. También de los avatares, más o menos fa-
cierta perspectiva ético-ideológica, al futuro previsi- tuos, de la institucionalización universitaria que a
ble. De nuevo en palabras del propio Ortí (2007:74): finales de los sesenta inicia la sociología española.
«…el compromiso y proyecto teórico máximo de la Por último, un compromiso político explícito
Razón sociológica (frente a la aparente ceguera del ligado a la lucha contra la Dictadura franquista
destino histórico) no puede ser otro (desde una pers- y a la aspiración por reconstruir el derecho de-
pectiva utópica) que el de iluminar una dialéctica li- mocrático de ciudadanía y a las posibilidades de
beradora de superación de todas las contradicciones y emancipación social. En buena medida por una
superación de todos los conflictos. Si bien este proyecto vía intuitiva y aplicada al contexto Español se si-
utópico y global, en cuanto funda y constituye esen- gue la clásica idea que la Escuela de Frankfurt he-
cialmente la Razón sociológica, la enfrenta así con reda del joven Marx de que no hay conocimiento
una misión que excede, al menos, de sus virtualidades social sin proyecto de transformación de lo dado y
sociopolíticas. Pero por su propia profundidad y am- que la emancipación no es una actividad extraña a
bición, tan desproporcionado proyecto viene a ser, no la práctica sociológica, sino su propia razón de ser
obstante, el que inspira y da vigor a toda perspectiva como búsqueda de reconstrucción del sentido de la
sociológica situacional concreta, en cuanto propósito acción humana. Cuando Max Horkheimer deman-
«objetivador» y sistemático de contribuir –mediante daba para su teoría crítica una reunificación entre
la reflexión y el estudio– a la resolución progresiva, el investigador y el ciudadano que el positivismo
más justa y posible, de las contradicciones y conflictos más grosero había escamoteado estaba llamando
(manifiestos o latentes) en el campo de fuerzas del a un compromiso que en esta época en España se
presente de una comunidad». convertía directamente en político.11

10
El propio Jesús Ibáñez en su ‘Autopercepción intelectual de un proceso histórico (1990:17) ha descrito este ‘mítico’ momento funda-
cional: «Cuando salí de la cárcel –escribe Jesús Ibáñez (1990:17)– no tenía trabajo ni posibilidad de encontrarlo. Un excompañero del ins-
tituto de la opinión pública, Manuel Sánchez de Celis, me propuso fundar un instituto de mercados. Recordé. Celis buscó un capitalista: An-
tonio Rivière. Me presentó a él: ‘Jesús Ibáñez, el genio español de la investigación de mercados’. ‘Bueno. De lo de genio no digo nada: pero
de lo de investigación de mercados sólo conozco el nombre.’ Riviére pensó: ‘Que bien. Además de sabio modesto’. Así nació ECO la primera
empresa española de investigación de mercados».
11
Para el tema de las relaciones entre práctica sociológica y emancipación véase Pieterse (2012: 5-43), siempre merece volver al clásico
texto- manifiesto Horkheimer escrito en la difícil fecha de 1937 sobre la teoría tradicional y la teoría crítica (Horkheimer, 2000) y que tanta
resonancias tiene en los escritos y sobre todo en las prácticas del cualitativismo crítico español de esta primera generación.

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Y por ello ese compromiso en España se expresará En la década de los sesenta la sociedad española
en la actividad política clandestina, con la participa- inicia el tránsito hacia la sociedad de consumo. Como
ción, en el caso de Ángel de Lucas en la formación han señalado Ángel de Lucas y Alfonso Ortí (1995), la
de la Asociación Socialista Universitaria (ASU) o en austeridad del nacionalcatolicismo dominante desde
el casi de Jesús Ibáñez, en la formación del primer el final de la Guerra Civil entra en contradicción con
Frente de Liberación Popular (1958). Pero también, los intereses de un capital volcado en la producción y
y en paralelo, en las luchas, dentro y fuera de la uni- comercialización de bienes de consumo, que además
versidad franquista, en la participación en las diver- necesitaba generar una nueva norma de consumo
sas apuestas que surgen dirigidas a la difusión del co- de masas especialmente entre las nuevas clases me-
nocimiento sociológico y la investigación social. Los dias urbanas. En el contexto de esta transformación
Cursos de Sociología del Rectorado de la Universidad económica y cultural surgen los primeros desarro-
de Madrid entre 1962-1965, ilustran esta actividad. llos de la investigación cualitativa de mercados con
Pero sobre todo será, una vez clausurados dichos cur- el ‘grupo de discusión’ como instrumento metodo-
sos por orden gubernamental, tras la reanudación de lógico central. Se trata de un periodo donde tam-
los conflictos universitarios en el año 1965, la Escuela bién empieza a generalizarse el uso de la encuesta
Crítica de Ciencias Sociales (instalada bajo la rúbrica estadística precodificada: «El equipo cualitativo de
empresaria de CEISA, Centro de Estudios e Investiga- ECO –escriben de Lucas y Ortí (1995:7)– trabajaba
ción, SA), donde más intensamente se expresará. Tras simultáneamente con la práctica del Grupo y con la
varios avatares, CEISA será definitivamente clausura- técnica de la Encuesta, integrando ambas con fre-
da por el régimen franquista en 1969. cuencia en una misma investigación. Jesús Ibáñez
La confluencia de las tres dimensiones anteriores dio –con esa sana frescura, exenta de falso pudor, que le
lugar a un principio metodológico fundamental que caracterizaba– ha dicho en muchas ocasiones que
guiará el inicio y la evolución del cualitativismo crítico, entre todos los sociólogos españoles ha sido él –ta-
a saber, la necesidad de conjugar, de manera concreta chado tantas veces de mero cualitativista quien ha
en cada investigación concreta la práctica empírica y realizado un número mayor de encuestas estadísti-
la práctica teórica. De este modo, la ‘causa sociológica cas precodificadas–. Entre sus manos, en efecto, el
del cualitativismo crítico’, asume su condición de un enfoque cuantitativo y el cualitativo se enriquecían
saber ‘generalista de lo concreto’ y es desde ese horizonte mutuamente. Su maestría en el diseño de muestras,
desde donde reivindica la compleja e integral sustanti- en la redacción de cuestionarios, en la confección de
vidad de lo social y construye los instrumentos teóricos protocolos para la selección de las unidades mues-
y metodológicos para llevarla adelante. trales, en la definición de las variables escalares para
la clasificación sociológica de los entrevistados, etc.,
El desarrollo de la perspectiva metodológica etc., hundía sin duda sus raíces en su formación teó-
cualitativa: de la complementariedad por defi- rica enciclopédica, pero se beneficiaba igualmente
ciencia entre las perspectivas analítica y dia- de esa praxis concreta que iba abriendo paso en el
léctica a la práctica del grupo de discusión mercado al grupo de discusión».
(1958-1974) Las primeras teorizaciones sobre las diferencias
y la complementariedad por defecto de las pers-
El oprimido hace el mundo, sólo tiene un lenguaje pectivas cuantitativas y cualitativas se tejen en ese
activo, transitivo (político); el opresor lo conserva, contexto. El siguiente cuadro didáctico de Alfonso
su habla es plenaria, intransitiva, gestual, teatral: es Ortí procede de aquellos años e ilustra de una for-
el mito; el lenguaje de uno tiende a transformar, el
ma ejemplar las diferencias y complementarieda-
lenguaje del otro tiende a eternizar.
Roland Barthes (2012:245) des entra ambas perspectivas.12

12
Para profundizar en esta cuestión situándola en el contexto teórico del debate sobre el positivismo en la sociología alemana entre Ador-
no y Popper y el proceso de consolidación de la investigación social en España, resulta muy instructiva la contribución de Alfonso Ortí (2002)

20
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en el libro homenaje a José Jiménez Blanco significativamente titulada: «El debate interminable: el constructivismo sociológico entre la ima-
ginación dialéctica y el empirismo analítico».

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Posteriormente, Alfonso Ortí (1986) desarrolla- De los primeros grupos de discusión –deudores
rá en profundidad las implicaciones metodológicas de los modelos psicoanalíticos del grupo terapéutico
de dicha complementariedad en su contribución al que tendían a reificar reductivamente las dinámicas
manual de investigación social ‘El análisis de la de los grupos–, se pasó pronto al grupo de discusión
realidad social’. Su capítulo titulado: ‘La apertura propiamente sociológico donde los discursos de los
o el enfoque cualitativo o estructural: la entrevista grupos sólo eran interpretados –de acuerdo con los
abierta y la discusión de grupo’ supone la primera fines concretos de la investigación– en relación con
sistematización didáctica en un manual universi- la macro-situación social a la que pertenecían los
tario de la perspectiva del cualitativismo crítico en participantes en dichos grupos. El problema en aque-
el proceso de investigación social. lla incipiente sociedad de consumo española, ya no
En definitiva, esta perspectiva, como ha sinteti- era sólo cuantificar y correlacionar los productos que
zado Fernando Conde (2009: 18), la investigación se consumían sino generar nuevas pautas de consu-
social se entiende de una forma abierta y pragmáti- mo, conocer cómo se engendraban y articulaban los
ca al servicio de los ‘objetivos’ de la investigación y procesos de identificación preconsciente de los ciuda-
ceñida a las características del ‘objeto’ de la misma. danos/consumidores en relación a dichos productos.
Permite la apertura de la investigación a un con- Frente al reduccionismo de la encuesta estadística,
junto más amplio de referentes teóricos y de apro- la apertura cualitativa del grupo de discusión, su
ximaciones metodológicas. Y, además, en ella él, el enfoque psico-social permitía captar los fenómenos
investigador o investigadora devienen un ‘sujeto en sociales en profundidad, su sentido objetivo y subje-
proceso’ que se relaciona dialécticamente con el fe- tivo, su contenido simbólico ambivalente y contra-
nómeno investigado y que de la misma forma que dictorio, en una perspectiva de totalidad deudora del
incide e interviene reflexivamente en su transfor- concepto de ‘hecho social total’ de Marcel Mauss. La
mación es transformado por éste en el transcurso estructura simbólica del discurso dominante en un
del proceso de investigación. grupo de discusión permitía reproducir la estructura
Hacia la segunda mitad de la década de los se- motivacional y el sistema de valores que orientaban
senta ya está prácticamente consolidada la práctica la conducta de consumo en una clase o en una si-
cualitativa del grupo de discusión en la investiga- tuación social determinada. A finales de la década de
ción de mercados en un proceso donde la investiga- los sesenta,13 el Grupo de discusión era una práctica
ción cuantitativa y cualitativa han estado estrecha- habitual en la investigación de mercados y su desa-
mente relacionadas. La investigación de mercados rrollo teórico y metodológico estaba prácticamente
fue efectivamente el banco de pruebas de esta prác- consumado. Ya en la década siguiente, la conversa-
tica cualitativa, su lugar de rodaje y de contrasta- ción del grupo discusión, con sus procedimientos
ción empírica permanente. Un lugar que le aporta dialécticos de consenso y dialógicos de disenso,14 se
una sustantividad específica y que permitió que el abrió a la investigación sociológica general.
grupo de discusión dispusiera de un temprano de- En 1975 por encargo de la última administra-
sarrollo metodológico y fundamentación teórica. ción franquista, el equipo de Alef (Jesús Ibáñez,

13
La primera sistematización de la práctica del’ grupo de discusión’ la podemos encontrar en dos artículos de Jesús Ibáñez. El primero ti-
tulado ‘los estudios de comprensión de la dinámica creativa’ fue publicado en 1968 en un cuaderno monográfico de la revista Creatividad pu-
blicitaria del Instituto Nacional de Publicidad. El segundo titulado ‘investigación profunda y motivación’ fue publicado un año después en la
revista ‘Marketing para publicitarios’ del mismo instituto.
14
La capacidad de escuchar caracteriza al cualitativismo crítico, dicha característica presente en sus promotores se traslada a la práctica
del grupo de discusión. Se trata de una escucha que articula los elementos dialógicos y dialécticos en el proceso de conversación. Recientemen-
te Richard Sennett (2012:30) ha vuelto a destacar la importancia de esta articulación: «Saber escuchar requiere otro conjunto de habilidades,
las de prestar cuidadosa atención a lo que dicen los demás e interpretarlo antes de responder, apreciando el sentido de los gestos y los silencios
tanto como el de los enunciados».

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Ángel de Lucas, Alfonso Ortí, José Luis Zárraga…) lares contra las desigualdades reales de la sociedad
realizó una investigación sobre ‘‘Representaciones española de la época–. Pero expresa, igualmen-
sociales y actitudes sociales respecto a la educación te, el resultado de una estrategia programada, un
y el empleo. El diseño incluía una encuesta demos- efecto de desmovilización popular producido desde
cópica sobre una muestra estadística de 22.000 uni- las élites dominantes para la necesaria reducción
dades y la realización de 22 grupos de discusión. La de las masas a pasivo cuerpo electoral: «El avance
transición política abría un nuevo espacio de inves- hacia la democratización real quedaba así dete-
tigación donde la práctica cualitativa del grupo de nido –concluye Ortí (1989:17)–, cuando la pene-
discusión ocuparía rápidamente un lugar central. tración de los partidos y sindicatos de la oposición
En este sentido, la perspectiva del cualitativismo era todavía demasiado reducida en el tejido social;
crítico va ser, a diferencia de la sociología académi- sin duda, excesivamente raquítica para dar lugar a
ca dominante, profundamente escéptica con una un auténtico poder compensador que limitase, en
visión hagiográfica y complaciente de lo que se ha el próximo futuro, tanto la prepotencia práctica de
aculado como proceso de transición política. Lejos los subsistentes poderes fácticos en la nueva situa-
de interpretarlo como una ruptura política radi- ción democrática, como la tentación de cualquier
cal con el franquismo y una democratización real regresión hacia el inmediato pasado democrático.»
de los fundamentos económicos y sociales de esas
mismas estructuras de poder, la transición del fran- Conclusión
quismo al postfranquismo etapa se entenderá como
un ‘pacto social’ una salida pacífica y neutralizada La recuperación de la dimensión cualitativa
de la Dictadura que implicaba (Ortí,1989:11): una en esta tradición de la sociología española supo-
pacificación y progresivo «desarme» –desde aba- ne una reacción crítica en tres dimensiones. Des-
jo– de las expectativas de las masas populares y una de un punto de vista teórico, significa una crítica
reducción de los contenidos democrático-populares a un empirismo abstracto que produce datos cada
o socioeconómicos del régimen post-franquista». vez más precisos y cada vez menos relevantes. Desde
Todo ello, a cambio, de la normalización electoral un punto de vista ideológico, supone una reacción
y de la recuperación del parlamentarismo.15 crítica frente al sesgo conservador de las represen-
La investigación que a principios de los ochenta taciones sociales que produce la encuesta estadís-
realizarán Jesús Ibáñez (1997) y Alfonso Ortí sobre tica en cuanto canal de comunicación por el que
el significado del ‘desencanto’ supone la primera sólo circulan con facilidad las formas convenciona-
aproximación cualitativa a la frustración que su- les y los valores ideológicos dominantes. En tercer
puso la transición política española. El desencan- lugar, desde un punto de vista sustantivo, implica
to, tal y como muestran en sus conclusiones, sig- una reacción crítica frente al desconocimiento de
nifica la toma de conciencia de la distancia entre la especificidad, riqueza y profundidad del orden
lo pudo haber sido y lo que fue. Expresa, el déficit simbólico y su expresión en los discursos socia-
de lo real respecto a lo imaginario: el contraste, en les. Desde la perspectiva del cualitativismo crítico
suma, entre las esperanzas del futuro imaginado y el investigador social se concibe como un ‘sujeto
la decepción del futuro realizado. En su interpre- en proceso’; un ajustado sintagma que condensa,
tación sociológica, el desencanto traduce –desde el como han señalado Ángel de Lucas y Alfonso Ortí
punto de vista material de los intereses de clase el (1995:8), uno de los principios epistemológicos
forzado bloqueo de los movimientos de lucha popu- fundamentales de esta tradición, esto es, el sujeto

15
Un modelo de lectura crítica de la transición desde el pacto de élites cultural, complementario del que hacen los representantes del
cualitativismo crítico madrileño para lo sociopolítico es el de Morán (2014) donde aparecen buena parte de las posiciones del campo cul-
tural español en el desarrollismo franquista y la primera y segunda transición postfranquista, analizados a veces con lucidez y a veces con
crueldad, pero siempre con interés y con una enorme documentación.

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investigador modifica, necesariamente, el proceso LIZCANO, P. (2006), La generación del 56. La


que observa y, a su vez, se modifica a sí mismo al universidad contra Franco, Leer/Documento.
observarlo. El investigador social deviene un ‘su- LÓPEZ PINA, A. (Ed.) (2010), La generación del
jeto en proceso’ en la medida que asume ambas 56, Madrid, Marcial Pons.
modificaciones en el diseño y en el desarrollo de LUCAS, A. de y ORTI A. (2014): «En los límites del
la investigación. desarrollo capitalista: mutifrenia consumista y
crisis de civilización en el modelo de globaliza-
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poder en el proceso de institucionalización del social cualitativa» en, Investigación y Marke-
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NÚM. 31, DESEMBRE 2014, ISSN: 1137-7038, pp. 27-56

ENCUESTACIÓN CUALITATIVA Y PRAXIS


SOCIOINSTITUCIONAL
DE LA CONFIGURACIÓN DE «SUBJETIVIDADES SOCIALES» A LA DE
«DISCURSOS VIRTUALES»

Alfonso Ortí
Universidad Autónoma Madrid
Recepció: noviembre 2014; acceptació: diciembre 2014

R E S U M E N

El enfoque cualitativo en sociología tiene su base en una interpretación so-


ciológica de los discursos, es un análisis contextual donde los argumentos
toman sentido en relación con los actores que los enuncian, enmarcados
en un conjunto de fuerzas sociales en conflicto que los originan. El ha-
cer interpretativo de la encuestación social es un querer saber sobre los
discursos, esto es, una práctica de atribución de sentido de los discursos
centrada sobre lo que los discursos hacen en sociedad. Esto representa,
justamente, lo contrario de una lectura analítica de los textos – que trata
de encontrar un perfil estructural dividiendo su texto en partes y subpar-
tes–; es una lectura activa en la que las preguntas que se le hacen al tex-
to se realizan desde una polifonía de las diferentes posiciones sociales que
entran en el campo social de referencia. Toda interpretación se efectúa en
un conflicto de interpretaciones, porque toda interpretación se hace en la
encrucijada de a pluralidad de los sentidos de los social (Paul Ricoeur).
La labor de la sociología cualitativa se mueve en este plano, por cuanto la
labor del lenguaje no se estudia como producto final, sino en tanto que
vehículo de captación y comunicación de los sentidos referidos al marco
social de los mensajes. La interpretación, por tanto, es el descubrimiento
del sentido en el encuentro intersubjetivo entre el sujeto como generador
de sentido y el marco social que se encuentra como límite de los significa-
dos. La interpretación adquiere sentido cuando reconstruye, con relevan-
cia, el campo de fuerzas sociales que ha dado lugar a la investigación, y
cuando su clave interpretativa es coherente con los propios objetivos de la
investigación; un doble enfoque pragmático –pragmática de los discursos
sociales, pragmática de la estrategia de la investigación– que nos aleja defi-

27
NÚM.31, DESEMBRE, 14 ENCUESTACIÓN CUALITATIVA Y PRAXIS SOCIOINSTITUCIONAL

nitivamente tanto de cualquier formalismo lingüístico o matemático, como


de cualquier anhelo de sobreinterpretación. El trabajo sociohermenéutico
parte, así, de que no buscamos códigos universales, sino el significado de
las acciones de los sujetos sociales situados, yendo del texto a la acción,
del enunciado al sentido de lo vivido por los sujetos. En el presente artí-
culo ilustramos didácticamente dicha perspectiva con ejemplos y esquemas
(Ortí, 2000; 2005) de la, ya clásica, investigación de 1983 del Centro
de Investigaciones Sociológicas, nº 1394, titulada «Representaciones co-
lectivas sobre la mujer y la familia, las actitudes sociales ante el aborto».

PALABRAS CLAVE:

sociología crítica, cualitativismo crítico español, grupo de discusión,


subjetividades sociales.

En recuerdo y homenaje a mis maestros Jesús Ibáñez


(1928-1992) y Ángel de Lucas (1929-2012), compa-
ñeros de toda una vida de trabajos sociológicos.

Introducción siempre sepultadas en el pasado; y que yo compren-


do que para las nuevas generaciones de sociólogos
Todo texto tiene su historia: la historia de su carezca ya de significación, o incluso que quieran
génesis, la del alcance de sus propósitos, y la de las olvidarla por completo para mejor vivir su presen-
lecturas subjetivas de que es objeto (si es que tiene te, sus propias mitologías, y proyectarse con ánimo
la suerte de encontrar algún lector).1 También tuvo creativo de renovación sobre el futuro. Pero tam-
su historia, a la vez oscura, larga y tortuosa, la que poco puedo dejar de pensar que aún mucho más
algunos llamamos «la apertura cualitativista» en que en otras actividades intelectuales, analizar y
el campo sociológico español de la postguerra civil entender la sociedad del presente entraña compren-
de 1939; o más bien, la historia de una cierta for- der a la vez su génesis histórica y la de las propias
ma concreta –entre tantas posibles– de apertura formas metodológicas de profundizar en su cono-
cualitativa en la producción, análisis e interpre- cimiento crítico. Relevancia de la constitución del
tación de textos, desde una perspectiva e intencio- saber social, como saber y sentido sociohistórico, en
nalidad sociológica. transformación permanente, que creo también, por
Una historia asociada a viejas y desgastadas mi- mi parte, –como postulo en el presente texto–, que
tologías, a crisis, luchas y esperanzas, quizá ya para viene a ser esencial y característica de la encues-

1
He de agradecer especialmente en esta ocasión a la Dirección y al Consejo de Arxius la amistosa hospitalidad para con este texto, que res-
ponde a una amable invitación, ya antigua, pala colaborar en el presente monográfico sobre el cualitativismo sociológico. Porque por razones
de oportunidad editorial, el texto adolece de una cierta ambigüedad estilística, al fusilar, en parte, la vieja propuesta de Arxius, con lo que pudo
ser una prolongación, more didáctico, de mi anterior artículo: «La apertura y el enfoque cualitativo o estructural», en el manual ya clásico,
El análisis de la realidad social (2000: 219-282). De modo que el benévolo lector (si lo hubiere), se encontrará con un texto sui géneris, de
incierta clasificación –al menos, desde el punto de vista del canon academicista hoy imperante–.

28
NÚM.31, DESEMBRE, 14 ENCUESTACIÓN CUALITATIVA Y PRAXIS SOCIOINSTITUCIONAL

tación cualitativa en su muy específica relación la época–, podríamos llegar a calificar como una
con la praxis del cambio socioinstitucional. Y en práctica «libertaria», por su escandaloso contras-
todo caso, conocer bien la propia tradición socioló- te «¡acientífico!», que suponía para el convencio-
gica de la que se procede, ayuda para mejor supe- nalismo burocrático del raquítico, alienado y esté-
rarla creativamente; porque recordando aquí, una ril academicismo sociológico del momento (pues
vez más, la posición al respecto de Pierre Bourdieu hubieron de transcurrir muchos años y cambios de
(2003: 36-37), podemos convenir también en que relaciones para que el grupo de discusión, more
toda innovación creadora en el «campo sociológi- Ibáñez, fuese aceptado como un método más de
co» presupone –observa– «tener un gran dominio investigación social por alguna fracción, al menos,
de la tradición (y no hacer tabla rasa del pasado, o, del establecimiento académico ya en expansión).
más simplemente, ignorarlo)». Pues cuando se ig-
nora de donde se viene, no se sabe bien en qué parte 1. La concepción socioinstitucional de las prác-
del camino se encuentra uno, ni se entiende cuál ticas cualitativas como praxis: «intencionalidad
puede ser la mejor vía para salir de la repetición. praxeológica» y «meliorismo ideológico»
Mientras en el caso de la forma específica de
encuestación cualitativa, a la que voy a referirme Situándonos en el plano de la práctica de la
–una forma caracterizada por la máxima apertu- encuestación social podemos hablar, en términos
ra o ausencia de protocolo (como la definía Án- generales, del universo de los discursos en con-
gel de Lucas)–, la perspectiva sociohistórica de su traposición al campo de los hechos. Pero desde la
muy concreto origen parece ser la aproximación perspectiva propia y específica del oficio de sociólo-
más significativa para mejor comprender las con- go la cuestión de qué entendemos por «discurso» y
diciones del cómo y el por qué de sus peculiarida- por «análisis del discurso» ha de ser comprendida
des más bien radical-populistas (entendidas, claro en términos mucho más específicos, tanto desde el
está, en toda su ambivalencia). Un origen sociohis- punto de vista de su práctica –el trabajo de análi-
tórico y metodológico íntimamente ligado a una sis– como de sus fundamentos metodológicos –
personalidad tan singular y creativa como la del el por qué, el para qué y el cómo de la producción
sociólogo pasiego Jesús Ibáñez, que fue quien dio de discursos–.
a esta forma de cualitativismo crítico su primera Porque las prácticas abiertas o cualitativas
y más decisiva configuración –en lo que creo que mediante encuesta suponen, en primer término, la
coincidirán, al menos, algunos de los compañeros producción de discursos –relativamente «libres»,
de mayor edad que colaboran en este monográfico maticemos–, en los marcos semiestructurados de
de Arxius–. Porque en las circunstancias de aquel «entrevistas abiertas o personalizadas» y «gru-
momento histórico, había que tener el sentido vivo pos de discusión» (en torno a siete personas), rea-
de la realidad (de quien venía del mundo rural), a lizadas para la mejor comprensión de una cuestión
la vez que la profunda cultura filosófica, y la au- social concreta en su devenir a medio plazo. Mien-
dacia del que «viene de fuera» (o del «extraño», o tras, en términos metodológicos generales y de for-
der fremde, según Simmel, o del out-sider, según ma algo más específica y compleja, las prácticas
la fórmula ¡ya anglosajona! de la época), para atre- cualitativas de investigación social se orientan,
verse a proponer y desarrollar, como Ibáñez, hacia en último término, a la comprensión crítica de los
1963, el grupo de discusión, como práctica de in- denominados procesos motivacionales del senti-
vestigación social abierta o espontaneista y directa. do, intencionalidad o finalidad consciente o no
Una práctica introducida, además, en el mundo de consciente de los sujetos implicados en la interac-
los nacientes estudios de mercado españoles, en el ción social, en el marco y condiciones de una (su-
momento mismo del tardío «despegue» peninsular puesta) situación virtual. (Sentido, intencionali-
del «consumo y la publicidad de masas»; pero que, dad, o ¿por qué? de la orientación subjetiva de
de modo paradójico –como tantos otros procesos de la acción, correspondiente al nivel R3 caracteri-

29
NÚM.31, DESEMBRE, 14 ENCUESTACIÓN CUALITATIVA Y PRAXIS SOCIOINSTITUCIONAL

zado en el Esquema 1 como reino de las motiva- tulado metodológico específico de la interpretación
ciones). Mientras que, de modo consecuente, en el crítica de los procesos motivacionales a través de
marco de la producción de discursos, que vienen su consideración y análisis como procesos laten-
a ser las prácticas cualitativas (grupos de discu- tes en la dimensión simbólica de los discursos
sión y entrevistas abiertas), partimos así del pos- emergentes en la encuestación.

ESQUEMA 1
Niveles de la realidad social y de la interacción persona y enfoques metodológicos básicos del análisis social.

Fuente: Ortí (2005:245).

4
Pero, al mismo tiempo, hemos de tener en cuen- creta sometida encuestación y estudio, en el marco
ta que como proyecto de trabajo específicamente estructural de un cierto campo sociohistórico de re-
sociológico, en los procesos de encuestación cua- ferencia. (Una orientación y tipo o modelo de en-
litativa, el análisis interpretativo de los discursos cuesta cualitativa, a la que, con matices propios,
emergentes responde al primado metodológico – responde hoy una parte más o menos sustantiva de
anticipemos ya– del punto de vista final praxeo- los estudios sociológicos cualitativos ya realizados
lógico (es decir, de su intencionalidad o para qué), en España sobre infinidad de cuestiones y proble-
constituyendo su análisis lingüístico y/o semiótico mas sociales –siendo, en particular, un modelo de
una mediación subordinada al mismo. Punto de estudio muy propio de las investigaciones produ-
vista o intencionalidad praxeológica, que pretende, cidas en el contexto de la corriente sociológica a la
en principio, iluminar la génesis motivacional de que pertenece quien esto escribe– contexto y modelo
las diferentes y contrapuestas actitudes básicas y del que, a modo de ejemplo ilustrativo, se presenta
discursos ideológicos ante la cuestión social con- aquí una mínima referencia –ver siguientes Esque-

30
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mas– del (ya antiguo, o quizás pionero) informe despenalización del aborto, realizado mediante
sobre las actitudes ante el proyecto legislativo de grupos de discusión, en 1983 para el CIS).2

ESQUEMA 2
Cuadro estructural empírico de correspondencias entre los discursos ideológicos sobre /el aborto/
y los grupos de discusión

Fuente: De Lucas y Ortí (1983)

Y en todo caso, debe tenerse, además, tam- cualitativa. Por lo que de modo necesario, la
bién en cuenta que la básica y necesaria refe- teorización sociológica (dada la correspondiente
renciación, pertinencia praxeológica y valida- y relativa formación del investigador cualitati-
ción prospectiva de la génesis motivacional de vista) se encuentra ya presente, desde el primer
las actitudes y discursos analizados en el marco momento, en el proyecto de investigación y los
estructural de un campo sociohistórico o tem- enfoques praxeológicos de los propios análisis
poralidad concreta, supone una construcción interpretativos de los discursos emergentes en
sociológica. Pues en el campo sociohistórico de la encuestación. (Hablando, además, de la refe-
referencia, es donde ha de procurar explicarse la renciación sociológico-empírica de los análi-
génesis motivacional de los discursos sociológi- sis «cualitativos» del discurso emergente, pun-
cos emergentes, lo que implica y se concreta me- tualicemos aquí que la contrastación –siempre
diante la cosmovisión (ideológica) y la conexa más o menos relativa en este modelo y práctica
teoría sociológica general (explícita o implíci- de encuestación–, en el caso citado del Infor-
ta) de toda investigación mediante encuestación me del CIS, 1983 sobre «la despenalización del

2
Número de estudio 1394 «Representaciones colectivas sobre la mujer y la familia, las actitudes ante el aborto». Ficha técnica y transcrip-
ciones disponibles en: <http://www.cis.es/cis/opencm/ES/1_encuestas/estudios/ver.jsp?estudio=384>.

31
NÚM.31, DESEMBRE, 14 ENCUESTACIÓN CUALITATIVA Y PRAXIS SOCIOINSTITUCIONAL

aborto», tendría hoy como campo de tempora- Nos situamos así también en el nivel o modelo
lidad histórica concreta de referencia para la quizás más complejo de proyectos y estudios socio-
evaluación de sus «conclusiones», la evolución lógicos «cualitativos», dada su intencionalidad
sin duda muy compleja de este problema social praxeológica «meliorista», para la intervención
en la España de los años 1983-2014). socioinstitucional en pro de la consolidación, re-
Concretando algo más, puede decirse que los gulación, o bien –por el contrario– cambio y/o re-
proyectos de investigación cualitativa tienden a forma, etc., de determinadas instancias y procesos
alcanzar su más ambicioso nivel de expectativas, sociales (leyes, normas, estructuras o modelos or-
y la mayor adecuación de su enfoque específico, ganizativos, formas de vida y consumo, costumbres
cuando en el ámbito de los estudios y encuestas e incluso valores morales, etc.) Con lo que alcanza-
de la llamada a veces (no sin ambigüedad) «so- mos, en fin, el nivel, digamos, máximo de las aspi-
ciología aplicada», se plantea no sólo el análisis raciones y supuestas (virtualidades) de las prácticas
inmediato de la situación actual de una cues- cualitativas de encuestación. Pero nos situamos
tión social, sino que ese aspira a comprender y así también en el nivel e instancia probablemente
configurar las alternativas previsibles de su de- más problemático, y virtualmente más conflictivo,
venir a medio plazo. Y más aún, cuando –como de los estudios sociológicos. Porque semejante mo-
suele ser la norma general de «estudios aplica- delo –no sólo máximo, sino también canónico– de
dos» con el apoyo de encuestas cualitativas– de prácticas cualitativas de encuestación, presupo-
lo que se trata es de comprender la evolución, en ne la doble cuestión y problemas –institucionales
el marco global de los procesos sociohistóricos y personales– del poder y de los valores. Pues, por
«en marcha», de las actitudes básicas y discur- una parte, plantea la cuestión de la naturaleza del
sos ideológicos (de «estratos» y «grupalidades» Poder (del Estado, las iglesias, los partidos y/o sin-
de referencia), sobre una cuestión o problema dicatos, las comunidades o asociaciones de veci-
social más o menos polémico, desde la perspec- nos, las empresas, los movimientos sociales, etc.,
tiva (sociopolítica) de su posible regulación (por constituidos como clientes), y el contexto ideoló-
ejemplo, la ya evocada cuestión de «la despena- gico de su praxis para la intervención institucional
lización del aborto», a partir de ahora designado «meliorista» (de acuerdo con sus propios intereses
como /A/). Un proyecto y enfoque que pretende y proyectos). Mientras, por otra parte, sitúa al so-
culminar con la exploración de las posibilidades ciólogo (o equipo de ss.) ante su propia responsa-
y vías de acción para el encauzamiento (socio- bilidad moral como director y ejecutor inmediato
político) de los problemas sociales estudiados, (¡y plenipotenciario!), del «estudio cualitativo», al
mediante cambios socioinstitucionales «melio- aceptar el encargo del «Poder/cliente», su intencio-
ristas». (Parafraseando aquí, una vez más, con nalidad praxeológica y su efectividad socioinstitu-
este término, precisamente por su extracción y cional finalista. Teniendo en cuenta que el proce-
supuesta neutralidad axiológica, la antigua ex- so metodológico cualitativo de intencionalidad
presión «sociológica», inglesa del «meliorism», praxeológica exige al sociólogo la plena empatía
importada de la sociología norteamericana por D. y profunda identificación (incluso y precisamen-
Gumersindo de Azcárate, en su discurso de clau- te en términos emocionales) con la finalidad de
sura de la Información sobre oligarquía y ca- intervención socioinstitucional del estudio, en su
ciquismo, del Ateneo de Madrid de 1901). Pues (¡personalísimo!) análisis interpretativo de los dis-
por su misma ambigüedad, el término melioris- cursos emergentes en la encuestación. Por lo que
ta, o su equivalente castizo castellano de amejo- la responsabilidad moral de sociólogo ante el en-
ramiento, expresa –pienso– la intencionalidad cargo del Poder-cliente –dada, por supuesto, una
singular de una praxis de intervención sociopo- cierta «gravedad» de la propuesta e implicaciones
lítica, más allá de su orientación ideológica bien del estudio–, comporta una aceptación reflexiva del
progresista, bien reaccionaria, etc. mismo, teniendo en cuenta la relativa coherencia

32
NÚM.31, DESEMBRE, 14 ENCUESTACIÓN CUALITATIVA Y PRAXIS SOCIOINSTITUCIONAL

con sus valores morales y posiciones ideológicas.3 y tácticas para la modificación socioinstitucional
Si bien, en todo caso, el «buen sociólogo» (como «meliorista» que el Poder/cliente desea o anhela
diría el profesor Enrique Tierno Galván), puede (a veces sin llegar tampoco a conocer bien la na-
tener, en determinadas circunstancias, una cierta turaleza, fuentes y límites de su deseo).
influencia sobre la redefinición, por supuesto, de En fin, en el caso de este modelo máximo (o
las metas intermedias del proyecto de intervención simplemente: completo o integral), de investiga-
socioinstitucional, e incluso en alguna medida ción e informe cualitativo, semejantes conclu-
sobre los propios fines inicialmente perseguidos. siones y propuestas estratégicas presuponen la
Sin embargo, desde el punto de vista metodoló- consciencia y voluntad, por parte del «sociólogo
gico, el hecho y condicionamiento decisivo en este cualitativista», de asumir activamente los fines
modelo y proceso de análisis socioinstitucional socioinstitucionales del «Poder/cliente» (¡tantas
cualitativo es el de la presencia de la subjetivi- veces implícitos o confusamente percibidos por sus
dad en su mismo centro de creación cognitiva. Pu- propios representantes!). Identificación y «buena
diendo afirmarse que la subjetividad personal (¡y voluntad» (digamos) de servir a una causa, que
a la vez: social!) constituye su auténtico contexto en su límite más extremo significa poner en juego
metodológico. Ya que, por una parte, el sociólogo, la propia subjetividad personal de este tipo de
definido, como «generalista de lo concreto» (AO) investigador: pues la subjetividad, en cuanto con-
pasa a ser aquí más que nunca «sujeto en proceso» texto metodológico e instrumento de análisis, se
(J. Ibáñez), de una praxis cognitiva y metodológi- pone aquí al devoto servicio –en principio…– del
ca, recreadora constantemente de sus preconceptos «Poder/cliente», y a la vez en dos de los sentidos o
y categorías. De tal modo, que su actividad meto- acepciones del concepto de «praxis». Por una par-
dológica se aproxima a la acepción aristotélica de te, el sujeto investigador (o mejor aún, el equipo de
praxis: como práctica que cambia al mismo tiempo sociólogos en cuanto subjetividad grupal en ten-
–claro está, con mayor o menor profundidad, en sión), proyectan en el análisis crítico-interpretativo
cada caso– la representación del objeto conocido y y desciframiento (en cuanto, simbolización) de los
el proceso mismo de conocimiento del sujeto. Pues discursos emergentes en la encuesta, sus propias
el análisis socioinstitucional interpretativo entra- experiencias parciales, valores y prejuicios, que
ña no sólo la empatía cognitiva con las motiva- deben ser sometidos, de forma constante, a una
ciones subjetivas latentes en los discursos de los vigilancia autocrítica (mucho más pertinente,
otros, sino al mismo tiempo una cierta implicación en este caso, que la idealizante vigilancia epis-
ética e ideológica, e incluso afectiva con los fines y temológica ponderada por Bourdieu, Chambore-
valores del proyecto socioinstitucional «melioris- don y Passeron en Le métier du sociologue, etc.).
ta», al que responde la encuestación cualitativa Mientras, por otra parte, al mismo tiempo, la sub-
asumida y diseñada. Una implicación subjetiva jetividad investigadora en acto, ha de esforzarse
del sociólogo como investigador cualitativo que por realizar el desciframiento interpretativo de esos
puede ser más profunda aún, cuando el diseño de la mismos discursos emergentes, determinando las
investigación presupone en sus «conclusiones» la claves motivacionales (latentes o no conscientes)
dimensión esencial de sus propuestas estratégicas de sus valores simbólicos. Claves motivacionales
(o sociopolíticas) de exploración y ensayo de vías simbólicas que, volviendo a nuestro ejemplo de in-

3
En el caso aquí mínimamente presentado del Informe CIS 1983 sobre /A/, se daba por supuesto, tanto por la dirección del CIS, en aquel
momento, como por la nuestra como investigadores –Ángel de Lucas y A. Ortí– nuestro relativo consenso con los fines de progresar hacia una
mayor tolerancia legal, en la despenalización del /A/. Por el contrario, de haber promovido el estudio fundaciones o movimientos opuestos a
la mayor tolerancia penal, hubiesen tenido que realizar el encargo de un estudio en este sentido con un equipo que compartiese esta orien-
tación ideológica. Permítaseme que, en este sentido, incluya en esta nota el recuerdo y homenaje a Ángel de Lucas (1929-2012) compañero de
toda una vida de trabajos sociológicos y el segundo de mis maestros metodológicos, juntamente con Jesús Ibáñez (1928-1992).

33
NÚM.31, DESEMBRE, 14 ENCUESTACIÓN CUALITATIVA Y PRAXIS SOCIOINSTITUCIONAL

vestigación, en una primera aproximación, pueden considerando máximo o canónico, de las «prácti-
ilustrarse por referencia a tres figuras y discursos, cas cualitativas», el sociólogo ha de hacerse cargo
en el esquema adjunto, sobre la despenalización de de las complejas condiciones y limitadas posibili-
/A/: /1/ El patriarcalismo tradicional, como clave dades «iluministas» de su esforzado trabajo (¡tan
arquetípica del «discurso integrista/prohibicionis- lejos del «cientificismo», como de la arrogancia
ta»; /2/ La emancipación feminista del «discur- omnisciente interpretativa!), la primera limitación
so progresista/liberalizador»; y /3/ La creciente que ha de tener en cuenta es la de la posición en el
secularización del bloque centrista de la socie- campo social, recursos y metas del propio Poder/
dad de consumo, que potenciaría la expansión cliente de la investigación.
del discurso de la tolerancia/permisivo, etc.). Un Semejante posición y límites del Poder/cliente
esfuerzo interpretativo realizado simultáneamente, influye, desde el primer momento, en el diseño, pers-
primero, como «vigilancia autocrítica», pero se- pectivas y posibilidades del proyecto investigación
guido, desde el punto de vista de su exposición (o parte) cualitativa (del mismo), de acuerdo con
sistemática, en el contexto intencional de una el sector socioinstitucional de que se trate. En el caso
vigilancia praxeológica (distinta y complemen- con características más claramente definidas, como
taria de la primera: AO), coherente con los fines es el de los estudios de mercado y publicitarios, en
socioinstitucionales de la investigación propuesta el que la función aplicada de intervención melioris-
(… en cuanto orientación que al perseguir fines ta de las «prácticas cualitativas» es la más evidente,
melioristas implica otra acepción de la praxis: la específica y homogénea, la circunscripción de sus
voluntad, en este caso más abstracta o genérica, límites resulta ser a la vez una condición sustantiva
de «transformación de la realidad», postulada y favorable desde un punto de vista metodológico,
como principio del saber sociológico más realista y pero que reduce, en cambio, su alcance temporal.
profundo por la celebérrima Tesis XI sobre Feuer- Porque la labor metodológica de definición de la si-
bach de Karl Marx). tuación –de productos y marcas, «estilos de vida»,
Asumidas así, de forma comprometidamen- etc.– y de su previsible evolución a corto plazo, se
te ¡subjetiva! –para escándalo del puritanismo enmarca en un contexto de dimensiones simbó-
pseudo-positivista– las dos acepciones y formas de lico/ motivacionales y condiciones socioinstitu-
praxis (¡sociológica!), las prácticas cualitativas cionales, tan concreto, como limitado (simplifi-
de investigación cumplen, en definitiva, su fun- cando: por sus /n/ elementos o factores, etc.), para
ción socioinstitucional/sociopolítica (en cuanto su análisis interpretativo y las propuestas de arti-
intervención meliorista), aspirando a contribuir, culación simbólica de prácticas y mensajes, por
en un marco más o menos limitado, a la confor- las investigaciones cualitativas. Mientras tanto las
mación evolutiva de los procesos sociohistóricos. interpretaciones de los discursos emergentes en la
Aspiración y metas que evocan un lejano «origen encuestación, como las propuestas de estrategia de
maquiaveliano», al pretender dotar de mayor con- la oferta y comunicación publicitaria tienen, en
ciencia, racionalidad y adecuación, incluso arte o cambio, vigencia limitada en el tiempo, dadas las
ingenio para la modulación de las intervenciones cambiantes circunstancias de la actual sociedad de
del Poder sobre la realidad social, en sus circuns- consumo occidental –en la que «todo se esfuma
tancias sociohistóricas concretas. Una función de en el aire» según la conocida previsión marxiana–,
asesoramiento e incluso inspiración del «soberano sometida a la dialéctica conjunta de «la obsolescen-
ejecutor», que tantas veces empieza –como escribí cia planificada» y de la moda. De tal modo que a la
hace muchos años–, con la sobrevenida convenien- mayor adecuación específica de su enfoque metodo-
cia de que el sociólogo asuma la tarea y el trabajo lógico corresponde, en este caso, su menor alcance
(!) del bufón: recordarle al soberano los muy con- y profundidad sociohistórica.
cretos límites de su poder. Pues si en este nivel y Por el contrario, cuando pasamos al estudio de
modelo socioinstitucional meliorista que estamos las cuestiones sociales básicas (digamos), más pal-

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pitantes y polémicas, en el campo, tan real, como terminada antes por la orientación de su sentido,
inabarcable, de los procesos sociohistóricos de las en la bullente «selva» de relaciones contradiccio-
sociedades globales, los proyectos de investiga- nes y conflictos sociales, que por la significación
ción cualitativa socioinstitucional requieren la en sí del «dicho» del hablante individual, según
máxima perspectiva y profundidad sociohistóri- nos falta aún por exponer). Una concepción socio-
ca, pero se encuentran a la vez limitados desde el lógica de discurso que se orienta así, ante todo, a la
punto de vista de su enfoque metodológico por la comprensión de su génesis, y alcance y evolución
complejidad e intrincación de sus fenómenos de sociohistórica de sus cambiantes efectos (o fun-
referencia. Pues en este campo global, la comple- ción conativa, o también eficacia simbólica), en
jidad y temporalidad de los fenómenos sociohistó- el campo concreto de las contradicciones y con-
ricos entraña no sólo la desbordante multiplicidad flictos de un orden social determinado.
de sus dimensiones (que responde más bien a las
fórmulas de /n+1/, de sus elementos o supuestos 2. Singularidad y especificidad del
«factores»), sino también la condensación y síntesis «análisis sociológico del discurso»:
de una intrincada y cambiante red de relaciones. Lo la forja de «subjetividades sociales»
que, por una parte, supone aceptar en este campo como figuras sociohistóricas repre-
sociohistórico global la relatividad y modestia de sentativas.
sus conclusiones estratégicas para la interven-
ción socio institucional; pero, por otra, aumenta Enfrentada la encuesta cualitativa socioins-
la exigencia del nivel de formación metodológica titucional a la complejidad del orden social –en
específica y a la vez generalista –como buen cono- cuanto culminación dialéctica de una realidad
cedor de los antecedentes empírico/concretos… de global dinámica e inabarcable en extensión (por
un tiempo y un país–, por parte del (siempre algo su fenomenología) y en intensidad (por sus nive-
desvalido) sociólogo cualitativista. Un modelo de les de profundidad)–, el análisis de los discursos
formación que, en principio, carece paradójica- emergentes en «grupos de discusión» y «entrevistas
mente (si se quiere) de formato técnico protoco- abiertas» pretende contribuir a la comprensión de
lizado, pero que requiere, en cambio ya la vez, por las conductas previsibles de los sujetos reales (que
parte del sociólogo cualitativista una cierta y libre no de los «actantes lingüísticos»), ante la evolución
creatividad metodológica y un vivo conocimiento y cambio de las instituciones que –en niveles más
de la complejidad sociohistórica de las estructuras o menos profundos– regulan sus vidas. Por lo que
y procesos «en marcha» del país/objeto. este análisis se orienta hacia la comprehensión de
En la práctica, este modelo global de estudios la subjetividad en acto en el marco real de los pro-
(para el Estado, en sus diversos niveles, los partidos cesos de cambio estructural en marcha (socioe-
y sindicatos, las fundaciones y movimientos sociales, conómicos, sociopolíticos, socioculturales, etc.). De
etc.), posee además, lógicamente una mayor ampli- tal modo que por su finalidad, el análisis cualita-
tud y diversidad –también poco abarcable– tanto de tivo socioinstitucional –como una forma concre-
cuestiones, como de marcos de aplicación pragmá- ta del análisis sociológico–, desborda con mucho
tica, en comparación con las prácticas cualitativas el plano de la significación manifiesta de los
establecidas en el campo del consumo y de la pu- discursos en presencia –en grupos y entrevistas–.
blicidad. Pero en ambos casos, su aplicación que Ya que más allá de la significación que los
puede ser más ilustrativa, en cuanto introducción hablantes atribuyen a sus propias opiniones (en
metodológica, se encuentra en el subcampo de los cuanto expresión, más o menos «racionalizada»,
procesos de comunicación, ya que es en estos pro- de supuestas experiencias individuales de una
yectos (o partes) de una «investigación cualitativa», gran diversidad en la vida cotidiana), lo que per-
donde se pone con mayor claridad de manifiesto la sigue el análisis sociológico del discurso es la es-
concepción central ¡sociológica! de discurso (de- tructuración de la profusa polifonía de manifes-

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taciones emergentes (en el conjunto de grupos y «despenalización de /A/», se expresan y articulan


entrevistas), en cuanto conforman un sistema de en el esquema 3 sobre las distintas «representacio-
posiciones ideológicas desde el punto de vista (F. nes de //lo concebido y aún no nacido//». Y en
Saussure) de la intencionalidad praxeológica so- fin, a este sistema de contextos simbólicos tiende a
cioinstitucional propuesta (en el caso de referencia corresponderse, a su vez, el sistema de los contex-
de «la despenalización de /A/», expuesto desde dis- tos situacionales de grupalidades y formas de
tintas perspectivas en los esquemas adjuntos a este vida de referencia (elaborados como constructos
texto). Posiciones ideológicas diferenciales que a sociológicos por el propio equipo investigador),
su vez podemos considerar correspondientes y en- que se interpretan como subyacentes a los proce-
carnadas (en cuanto interpelaciones simbólicas y sos simbólico-motivacionales, diferenciados en el
matrices discursivas /Althusser / Göran Therborn), análisis, en cuanto marcos sociohistóricos (A.O.)
por figuras concretas de subjetividades en acto. del «proceso generativo –digamos de nuevo con Vo-
Semejante planteamiento metodológico de la loshinov (pág. 225)– de la comunicación social»
encuestación cualitativa, no se centra, pues, en (Sistema de contextos situacionales que se presen-
las experiencias (reales o imaginarias), y en las ta, para el caso de «la despenalización de /A/», en
opiniones de los individuos encuestados, sino en el esquema o cuadro 4 correlativo de las «distintas
las perspectivas subjetivas (indistintamente de /formas/ y niveles de la concepción de la familia y
unos u otros individuos), emergentes en el con- de la moral sexual»).
junto coral de voces, y en los contextos simbólicos Por lo que en el análisis sociológico del discur-
evocados por los hablantes, respecto a la cuestión so aquí representado lo que nos importa no es tanto
socioinstitucional de referencia. Lo que supone el hablante en cuanto individuo, sino como va-
una «concepción dialogal de la comunicación y mos a ir exponiendo, la latencia (en un «grupo de
del lenguaje, como un proceso generativo conti- discusión» o en una «entrevista personal») de un
nuo que se cumple en la interacción socioverbal modelo de preconducta coherente. Modelo que
de los hablantes» (Bajtin / Valentin N. Voloshinov va a ser caracterizado en cuanto correspondiente
(1976:10). De tal modo, que las perspectivas posi- a una cierta posición socioideológica diferencial,
bles emergentes en cuanto «orientaciones de valor» en el contexto del sistema global de posiciones
(op. cit. pág. 131) en ese conjunto coral de voces subjetivas o ideológicas y sus marcos sociohistó-
van a ser consideradas como elementos (conscien- ricos posibles, configurando mediante el análisis y
tes y no conscientes) de un preconsciente colecti- estructuración del //corpus de textos// producidos
vo, configurado por la articulación de una urdim- por la encuestación. Ya que en el plano de las prác-
bre de procesos motivacionales (deseos, temores ticas de la vida cotidiana, los individuos (atrave-
y fobias, predisposiciones afectivas y de valor…), sados por dudas, temores y vacilaciones, conflictos
que en último término atraviesan como tensiones personales, y reacciones pasionales, etc.), distamos
o conflictos personales a unos y otros individuos, de ser coherentes en nuestro comportamiento, por
y se expresan es en sus contradicciones (si bien se una parte; mientras, por otra, dada una cierta si-
estructuran de formas distintas en unos y otros tipos tuación sociohistórica y de clase social, el conjun-
de personalidad, que algunos codificamos como to de los comportamientos efectivos y previsibles
«sociolibidinales»). Mientras el sistema de los con- tiende a seguir, en cambio, –en un nivel global–
textos evocados en torno a la cuestión socioinsti- unas ciertas pautas de regularidad, coherentes con
tucional a estudio, conforma igualmente mediante la estructura y la temporalidad concreta de un
su articulación interna el universo simbólico, que orden social establecido. De tal modo, mediante
estructura a su vez las distintas cosmovisiones en el presente enfoque del análisis sociológico del
torno a la cuestión socioinstitucional a estudio, y a discurso no estudiamos, en definitiva, comporta-
sus elementos y «objetivaciones». (Cosmovisiones y mientos individuales (sometidos a la volubilidad
«objetivaciones» de elementos que en el caso de la y contradicciones personales en muy diversas si-

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ESQUEMA 3
Cuadro estructural de las posiciones ideológicas respecto al aborto según las distintas representaciones de
/lo concebido aún no nacido/

Fuente: Ortí (2005: 264)

ESQUEMA 4
Cuadro estructural de las posiciones ideológicas respecto al aborto según los distintos niveles de
concepción de la familia y de la moral sexual

Fuente: Ortí (2005: 265)

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tuaciones); pues aspiramos a comprender los pro- de al B, en un momento de crisis, etc.). En fin, una
cesos sociales (en un plano global, como si fuesen subjetividad en acto «idealtípica» (pero de figu-
supra individuales) en su generación estructural y ración concreta, en el nivel de las muy diversas y
despliegue temporal sociohistórico. Pudiendo con- cambiantes prácticas de la vida cotidiana).
siderarse un ensayo interpretativo («iluminista») Subjetividad en acto «idealtípica» que se
de comprensión que alcanza incluso a una cierta encuentra presente a la vez en las descripciones
prognosis de su posible evolución a medio y largo interpretativas de modelos de conducta previsi-
plazo. Puesto que aspiramos a detectar y configu- bles en la vida cotidiana de todos –bajo fórmulas
rar modelos genéricos (o sociohistóricos) de pre- como la de «esta persona responde al tipo de las
conducta en cuanto haces coherentes de actitudes que...»– y en la teoría sociológica –en la línea
respecto los distintos aspectos y niveles de la cues- de la sociología formal alemana que conduce de
tión socioinstitucional, y sus posibles alternativas Ferdinand Tönnies (1887) a Max Weber–. Pero que
de cambio (coherencia que no tiene por qué darse en cuanto figura sociohermenéutica mediadora
en ningún individuo, dada precisamente la com- pretende resolver –en un plano global y sociohis-
plejidad y autodeterminación relativa de cada per- tórico– la complejísima relación triangular entre
sonalidad concreta). sujeto, discurso y estructura del orden social, en
Situándonos en un plano sistémico abstracto, el presente enfoque de la encuestación cualitati-
pasamos a definir por sociación4 haces de actitudes va, bajo la simple denominación de subjetividad
y relaciones coherentes entre las perspectivas sub- social. Mientras desde el punto de vista de la pra-
jetivas latentes (esto es: conscientes y no conscien- xis socioinstitucional de este enfoque y modelo de
tes) y los contextos simbólicos de «objetivación» encuestación, las conclusiones de su informe final
de sus correlativas cosmovisiones de la cuestión suponen generalmente la configuración de una
socioinstitucional en estudio. Construyendo así, tipología de subjetividades sociales de carácter
desde un punto de vista sociohistórico, los contextos básico, para el planteamiento estratégico, a su vez,
situacionales correspondientes que los enmarcan, de los discursos virtuales para la reorientación o
en cuanto cuasi-grupalidades y sus subtipos.5 Un reconversión meliorista de la institución de refe-
proceso de elaboración de perfiles y contextos sub- rencia. Configuración de discursos virtuales –por
jetivos simbólico-motivacionales, que en cuanto el propio equipo de investigadores– que parte de
conforman un complejo «sociativo» de haces, por las simbolizaciones motivacionales latentes en
su coherencia sistémica (en sí y en sus interre- el //corpus de textos// producidos en el conjunto
laciones), culmina configurando (digamos: por de la encuestación.
«polarización») una bien definida subjetividad Simbolizaciones motivacionales que constitu-
en acto, en una situación concreta, como modelo yen, en definitiva, posiciones subjetivas de valor
de preconducta preferencial y previsible respecto a para la propia supervivencia, en su expresión más
una institución (la sanidad pública frente a la pri- radical, o en autoafirmación de la propia identi-
vada, la compra en pequeñas tiendas tradicionales dad, creencias y deseos, voluntad de poder (nietzs-
frente a las grandes superficies, el turismo de playa cheana, etc.), en fin en distintos grados de inten-
frente al de montaña, el voto al partido A en lugar sidad, como es obvio, según la relación objetal de

4
En libre interpretación del concepto de la sociación de Georg Simmel (1858-1918), en cuanto conjuntos de «haces de relaciones», si-
guiendo la exposición de Salvador Giner (2001: 347-358).
5
Con el término de cuasi-grupalidad, me refiero aquí a afinidades latentes para la posible agrupación, por posiciones y cosmovisiones
comunes de «sociaciones semejantes», a partir del apunte de Morris Ginsberg (1961:310), al concebir la clase social como «un cuasi-grupo».
Cuasi grupalidades que han de ser, además, en cuanto concepto de un nivel o modelo genérico, como «haces de sociación» con respecto a
la cuestión socioinstitucional que estamos estudiando (de la sanidad al deporte, etc.); al mismo tiempo que se definen también por su na-
turaleza sociohistórica, al constituir conjuntos de «afinidad sociativa» que se constituyen, aparecen y se disuelven al ritmo de situaciones so-
ciohistóricas concretas.

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referencia con la situación. Por lo que –según ya sicas para la comprensión del proceso de despena-
he propuesto–, podemos conceptualizar tales po- lización de /A/, que representan el «patriarcalis-
siciones, como subjetividades sociales en acto, o mo pequeñoburgués intolerante», «el feminismo
modelos de preconducta previsibles o más proba- reivindicativo y emancipador de las profesionales
bles en determinadas situaciones concretas respecto cualificadas», o «la indeferenciación tolerante de
a una realidad –en este caso: a nuestra cuestión los nuevos cuadros de los servicios de clase media»,
socioinstitucional–. Mientras por su carácter ge- etc., relevantes y significativas –podemos seguir
nérico, el concepto o categorización de la subjeti- conjeturando– para el proceso sociohistórico es-
vidad social, responde en nuestros análisis socio- pañol de 1983-2014).
lógicos del discurso a muy distintas situaciones de Por lo que conviene dejar claro, por su concep-
la interacción social, formas de acción y motiva- ción sociológica empírico-concreta, que las subje-
ción, tipos de personalidad, y grupalidades sociales tividades sociales así elaboradas, ni por su inten-
de referencia. De tal modo, que estos modelos de cionalidad praxeológica, ni por su caracterización
preconducta –hay que insistir–, en el contexto de sociohistórica, pretenden ser, ni confundirse plena-
una teoría de la acción (con su referente básico mente, con arquetipos antropológicos, ni tampo-
en las categorizaciones analíticas de Max Weber), co (por ejemplo) con arquetipos psicoanalíticos.
constituyen configuraciones ad hoc empírico- Lo que no significa que en la forja metodológica
concretas para cada acción en situación respecto de estas subjetividades sociales, ni las concepcio-
a un fin o institución determinada. Por lo que se nes antropológicas, desde luego, ni tampoco (si se
configuran de una forma concreta de generali- quiere y resultan significativas para el caso concre-
dad superior a una grupalidad determinada, pero to) las concepciones psicoanalíticas, no puedan
a la vez relacionable e inscribible en la misma. iluminar algunos aspectos de estos modelos so-
(En nuestra investigación de referencia, la posi- ciológicos de conducta, en una cierta dimensión y
ción clave de la subjetividad social de las «mu- nivel de los mismos. Y en este sentido la formación
jeres conservadoras, etc., de la España del año 83, del investigador social –en cuanto generalista de
etc.», constituyen a la vez una figura personal, de lo concreto– tiende a ser también multiparadig-
singularidad propia, ante el proceso de despenaliza- mática, comprendiendo y articulando en síntesis
ción de /A/, pero que puede inscribirse en el marco específicas una multiplicidad de dimensiones de
sociológico de la cuasi-grupalidad de la pequeña la interacción social. Pero el hecho finalmente de-
burguesía católica española). cisivo de las estructuras de referencia y de los análi-
En todo caso, la categoría metodológica de las sis del proceso de la encuestación cualitativa, es el
subjetividades sociales aquí presentadas corres- de que lo que se está estudiando e intentando com-
ponde a la forja de figuras elaboradas ad hoc en el prender es la génesis, bases y condicionamientos, y
proceso de un análisis específicamente sociológi- evolución previsible de una fenomenología concre-
co del discurso, de intencionalidad praxeológica ta de una sociedad histórica concreta.
para cada caso y problemática socioinstitucional
sometidos a encuestación cualitativa. Representan ***
así «simbolizaciones motivacionales» de modelos
de preconducta previsibles y más probables, dada Por eso mismo, dada la intencionalidad e ins-
una determinada situación empírico-concreta en cripción socioinstitucional y sociohistórica de es-
el curso de un proceso socioinstitucional concreto, tos proyectos de investigación cualitativa, la aquí
y a los que sociológicamente correspondan modelos representada concepción sociológica de discurso, y
de «cuasi-grupalidades», de un cierto orden so- por tanto la naturaleza del convencionalmente lla-
cial y temporalidad histórica (también) concre- mado análisis del discurso en estas prácticas, posee
ta. (Tal viene a ser el caso ilustrativo, ya expuesto, características propias y muy específicas que deben
de las subjetividades/«cuasi-grupalidades» bá- ser metodológicamente diferenciadas de las de otros

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modelos. Pues por su naturaleza esencialmente so- te tiende a ser compartida por los dos extremos del
ciológica y su intencionalidad y función socioins- arco ideológico: por los propios «tecnócratas» de los
titucional, el análisis sociológico del discurso no medios de comunicación de masas, claro está, que
coincide con el básico, necesario y riguroso análi- viven de vender la idea, por una parte; pero también
sis lingüístico del discurso, ni por sus propósitos, a veces, por otra, por la concepción presente en las
ni por su grado de formalización metodológica, «visiones apocalípticas» de aquellos que se sitúan
siendo, desde luego, muchísimo menos estricto en en la hipercrítica absolutista de la actual sociedad
su articulación y procedimientos. De aquí el que de consumo y de la omnipotencia del Poder mediá-
podamos quizás captar mejor esta diferencia, si nos tico para obnubilar las conciencias.
atrevemos a caracterizar este modelo de análisis Lo que en absoluto significa que las formas y
sociológico del discurso como un trans-análisis potencialidades de la dominación de los medios
de los textos en presencia, en el que concluye te- de comunicación por los poderes social realmente
niendo la palabra definitiva la cultura sociohistó- existentes –capital, partidos políticos, grupos de pre-
rica y el rigor teórico-empírico sociológico (aso- sión, etc.–, e incluso la influencia de sus discursos,
ciados de modo esencial, al contexto ideológico) no contribuyan a consolidar y profundizar el orden
del propio sociólogo investigador; por lo que con social existente –situándonos siempre en el actual
aún mayor atrevimiento, extremando los términos, marco de las sociedades occidentales «liberal-capi-
lo caracterizaríamos y designaríamos también, en talistas»–. Pero esa acción e influencia mediáti-
este sentido, como un análisis trans-lingüístico. ca no constituye sino un elemento más del conflic-
Mientras, como vamos a diferenciar críticamente, to social y de las luchas ideológicas, en la que la
tampoco la forma sociológica específica de «aná- acción de los discursos adquiere diferentes sentidos
lisis de discurso» puede ser reducida al denomina- según las cambiantes circunstancias, que ningún
do análisis semiótico del discurso, si bien pasa, en poder social puede prever, ni controlar en términos
principio, en el modelo que proponemos, como una absolutos para conseguir la dominación de las con-
de sus fases, por la disciplina analítica semiótica. ciencias personales, y la movilización, y su sentido,
Dados todos estos supuestos, que configuran el de grupalidades en acción. Pues el conflicto social
estatuto del análisis sociológico del discurso por y la lucha ideológica tiene lugar en el marco actual
su mayor flexibilidad y presencia de la subjetividad de un orden social de dominación –pienso– de
del investigador «cualitativista» en el proceso de la gran complejidad, básicamente desequilibrado, sin
investigación, conviene diferenciarlo también, deci- duda, por la muy desigual distribución de capi-
didamente, de la concepción de aquellas propuestas tal, poder y recursos. De tal modo que el poder me-
que podríamos denominar análisis arbitrista del diático y la circulación de los discursos, limitados,
discurso como manipulación conductista. Porque además, por la conciencia y resistencia de clase
en estos casos nos encontramos con una infatuada frente al Poder, gozan de mayor o menor influencia
pretensión de omnipotencia del emisor del discurso, dadas, ante todo, las formas de encuadramiento
y de las potencialidades de sus medios –por ejemplo, capitalista de las grupalidades –empezando por
el control de las cadenas de televisión, etc.–; carac- la división social del trabajo–, reforzadas por los
terísticas de una cierta tecnocracia mercantil y/o dispositivos y acción represivas policiales, según
política –la de aquellos llamados con ironía por el mayor o menor grado de tolerancia de las formas
Vance Packard persuasores ocultos–. Un nuevo tipo políticas instituidas. Y en último término, situados
de tecnócratas mediáticos que creen (y desde luego, en el plano de la circulación de los discursos, son
desean), o de forma interesada alardean de poder y constituyen las formas concretas de las relacio-
manipular la conciencia y conducta de las masas, nes de clase –en el campo global de dominación
de acuerdo con sus propósitos. Tratándose, además, y conflictos existentes– los contextos reales de re-
de una concepción, en fin, omnipotente del discurso cepción de los mensajes, en los que se determina
dominante y sus medios técnicos que curiosamen- su sentido subjetivo final. Lejos de las concepcio-

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nes (antitéticas, pero en parte coincidentes), de la den contribuir a promover, racionalizar, fortalecer…
tecnocracia mediática y de «la apocalíptica» o la conciencia y movilización de clase. Pero, sin em-
«conspiranoica», la acción persuasiva de la comu- bargo, no pueden desencadenar por sí mismos una
nicación mediática y de sus mensajes discursivos por dinámica de cambio efectivo y suficiente en las rela-
sí misma, tiene claros límites de clase –por fortuna ciones políticas, si no se dan, además, determinadas
«estructural», en el actual modelo occidental–, en condiciones sociohistóricas. Lo que comprueban, con
la manipulación de las conciencias populares. Ya desesperación, las planas mayores de los partidos po-
que los discursos constituyen un campo ideológico líticos –sean progresistas, sean conservadoras–, que
que nunca puede llegar a una clausura absoluta y dando siempre por buenos sus «proyectos/programas
represiva por ningún Poder subjetivo, ni de clase de gobierno», así como, sobre todo, sus subyacentes
(como parecen pretender las posiciones filosóficas de auténticos intereses partitocráticos y los designios de
Louis Althusser y de algunos psicoanalistas y soció- su (subjetivista) voluntad de poder, refieren sistemá-
logos «lacanianos»); mientras la base y la ultima ticamente sus fracasos a lo que llaman problemas
ratio de un orden de dominación se fundamentan de comunicación, es decir, de la formación y trans-
–una vez más: hablando de las «sociedades occiden- misión de los mensajes discursivos de sus supuestas
tales»– en el control de las estructuras económicas «grandes ideas y proyectos».
y la fuerza de las armas. Pues el Poder, en fin, no De tal modo, la actitud de frustración, de polí-
lo crean ni destruyen por sí mismos los discursos; y ticos y tecnócratas a su servicio, y sus racionaliza-
en todo caso tan sólo alcanzan y ayudan a la mejor ciones ante el escaso éxito al movilizar a sus desea-
administración del Poder por sus servidores. Razón dos votantes, entrañan, implícitamente o incluso
precisamente por la que las conclusiones estratégi- explícitamente, la creencia deseante y reclamación
cas de la «sociología cualitativa», como las de todo de una (inexistente) tecnocracia mediática de la
estudio sociológico de cualquier género, tan sólo manipulación conductista del discurso. Pues las
pueden aspirar a ser moderadamente reformistas. planas mayores de los partidos, caracterizadas por el
Una conclusión que en el actual universo elec- parcial subjetivismo de su obsesión de poder, pre-
toral europeo de parlamentarismo partitocrático, se tenden imponer (dogmáticamente) sus parciales e
pone a prueba constantemente por la demostración interesadas visiones de la realidad, y probablemente
de que las mejores encuestas electorales, de mayor tienden a pensar, en el fondo, que con el control ab-
cobertura y coste, ni tampoco el control de los me- soluto de la comunicación mediática basta para
dios de comunicación (incluidas las cadenas de TV), obtener la respuesta adaptativa deseada, de forma
constituyen garantía absoluta del triunfo aplastante masificada. Una voluntad obsesiva de poder que
de ningún partido. Sin duda ayudan; pero, por fortu- empieza, además, por el disciplinamiento de sus
na, una vez más, no deciden. Frente a los cambios de propios militantes, que deben también ser controla-
coyuntura económica, la evolución de los conflictos dos por la plana mayor partitocrática, para unificar
de clase o étnico-comunitarios, o la dominación de sus conductas y declaraciones mediante el recitado
las grandes potencias, etc., la formación y circula- (catequético) del denominado «Argumentario», re-
ción, por ejemplo, de discursos críticos (adecuada- ducido así en su concepción comunicacional a la
mente orientados, etc., en términos de clase), pue- repetición de «mantras».6

6
Sirvan a título de ejemplo las recientes consideraciones y/o instrucciones realizadas sobre la comunicación partitocrática, en distintos
contextos, por diversos dirigentes del partido hoy (en enero del año 15) todavía (!) gobernante, no carentes tampoco de un cierto efecto cómico.
Por una parte, una ministra del actual Gobierno declara, que resulta necesario «establecer un consenso con un lenguaje común estandardiza-
do», siendo así una magnífica definición burocrática del Argumentario. Mientras, por otra, la Secretaria General del mismo partido refirién-
dose a la comunicación de los supuestos logros de su Gobierno, insiste en que siempre hay que «volverlo a repetir» (es de suponer que como
procedimiento de transmisión del Argumentario partitocrático); a la vez que su adjunto Vicesecretario ante el evidente fracaso (motivacional)
de la eficacia simbólica de sus mensajes, reflexiona que «a nosotros quizás nos ha faltado darle un poquito de piel a las cifras positivas», (atri-
buidas a la acción gubernamental). En cualquier caso dada la opulencia de informaciones del actual universo electoral, y relativa independen-

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Sin embargo, al inscribirse la realidad y los sociopolítica colectiva en cuanto unificación y


procesos sociohistóricos en una sociedad de cla- movilización de la acción, en un momento dado,
ses, como instancia empírica primaria, el análisis de grupalidades compactas (digamos), ha sido
sociológico del discurso se sitúa en un plano dis- abordado, entre otros, por Jean Paul Sartre, como
tinto tanto del supuesto «cientifismo» de la con- es bien sabido, en su Crítica de la razón dialécti-
cepción tecnocrática-conductista del discurso ca, al fletar el concepto de grupo en fusión. Debate
de manipulación mediática, como del correlati- teórico y concepto concreto que nos ayuda a com-
vo subjetivismo del deseo de los políticos y buró- prender la dinámica del grupo de discusión (en
cratas corporativos, que constituyen sus ansiosos cuanto conformación, en un proceso relativamente
clientes efectivos o potenciales (un deseo arbitrista abierto, cara a cara, in presentia, de facciones en-
de «eficacia simbólica» del discurso que toma la frentadas, simbólica y motivacionalmente). Por lo
forma de expresiones semejantes –tantas veces es- que desde esta perspectiva, el grupo de discusión
cuchadas por quien esto escribe– «de a ver cómo puede considerarse como grupo-sujeto en fusión,
me motiva a la gente para consumir esto o votar desde un punto de vista imaginario, o mejor: en
lo otro»). Pues el análisis sociológico del discur- cuanto lugar de emergencia de fracciones ideoló-
so, como con esta denominación se pretende en- gicas en fusión o apasionadamente enfrentadas
fatizar, se elabora como un estudio sociológico en (una confrontación que, por cierto, ocurrió, de he-
un contexto sociohistórico, que aspira a iluminar cho, en algunos de los grupos de la encuestación
la subjetividad en el marco de sus condiciones y sobre la despenalización del /A/). Pudiendo así
perspectivas de clase, pero que en absoluto aspi- considerar también al grupo de discusión como
ra, ni puede determinar (more subjetivista y/o campo latente, a la vez imaginario y concreto, de
cientifista) su ideología, movilización y destino fracciones-sujeto antagónicas en fusión, evoca-
social, en el medio y largo plazo. Un trabajo socio- dor como dramatización controlada del fenóme-
político que pertenece a las propias subjetividades no real de la subjetividad colectiva (una huelga,
colectivas constituidas por los movimientos socia- una movilización social, la simple creación de un
les –siempre entre la disolución y la burocratiza- grupo de voluntarios «de y para» una causa, etc.).
ción–, en la lucha por valores e ideales concretos En todo caso, la problemática de la subjeti-
para la consolidación o transformación del orden vidad se encuentra presente, desde el primer mo-
de dominación existente. mento, tanto en las entrevistas abiertas o perso-
Ya que más allá del momento y trabajo propio nales como en los grupos de discusión, al haber
de la investigación social, la génesis y forja de es- sido convocadas las personas participantes en estos
tas subjetividades colectivas tiene lugar en el nivel marcos –como es obvio–, en cuanto sujetos del
inmediatamente sociopolítico de los conflictos y habla, para expresar, de forma más o menos libre,
luchas de poder, en el campo de los procesos socio- sus propias experiencias y opiniones individuales
históricos «de media duración» y su complejísima sobre la cuestión social de fondo. (Una cuestión
multideterminación estructural. Mientras que en que, por lo general, no se propone de forma mani-
el debate teórico, la cuestión de la subjetividad fiesta y específica desde el primer momento, sino

cia de los resultados electorales respecto de la acción mediática, así como las declaraciones y acciones de los políticos partitocráticos, se revelan
y confirman, en definitiva, como un banco de pruebas manifiesto para la comprensión crítica de la concepción subjetivista del discurso y la
comunicación de los políticos reinantes, y el poco fundamento de su creencia, deseo, o añoranza de las pretendidas virtudes absolutas (o mági-
cas) de la tecnocracia mediática (de sus bien pagados asesores o «gurús»). Una creencia y deseo de poder «vestir de piel» a la comunicación
persuasiva de los propios valores e intereses partitocráticos (latente en la cita anterior), pero que en profundidad lo que parece expresar es el más
bien el sádico deseo del Poder –literariamente ya evocado, de forma genial, por Kafka– de escribir su propia ley sobre la piel de sus súbditos.
Pero tal deseo, puesto de manifiesto por los muchos y horrendos «holocaustos» de la Historia, tan sólo es posible en los universos concentracio-
narios con la destrucción del cuerpo de los otros –también imaginada por Kafka–. Mientras en el actual universo electoral europeo, el discur-
so ciertamente puede pertenecer al Poder, pero los cuerpos y mentes son construidos, en principio, por las condiciones y situaciones de clase.

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inscrita en una temática más amplia, en cuyo con- ciones personales diferenciadas sobre estilos de vida,
texto las personas habrán de evocarla, de de modo hábitos culturales y de consumo, o con preferencias
intuitivo y espontáneo, emergiendo así a lo largo y modas pasajeras, etc. Pues por subjetividad social
de la «entrevista personal» o la «reunión de gru- entendemos aquí un concepto de naturaleza meto-
po».7 En fin, en contraste con las entrevistas con dológica, para el análisis de la realidad social, como
cuestionario precodificado (adaptadas al mode- un modelo genérico de preconducta (o tipo ideal,
lo conductista abstracto de «Estímulo: preguntas- de figuración concreta), que expresa una forma de
Respuestas»), en las prácticas cualitativas de en- sociabilidad determinada en relación con los pro-
cuestación nos encontramos con sujetos concretos cesos socioinstitucionales de un orden social dado.
y sus vivencias, en una situación también concre- Mientras como tal concepto y modelo metodológico,
ta, abriéndose así la posibilidad experimental de la subjetividad social se objetiva y despliega me-
un análisis (complejísimo y casi interminable) de diante figuras, imágenes o tipologías personales y
las actitudes y motivaciones personales en presen- discursos, emergentes en el proceso de la propia en-
cia de su interacción (en el caso de las relaciones cuestación cualitativa (sean «grupos de discusión»
fraccionales de grupo).8 o «entrevistas personales abiertas»), que a través de
Centrando la cuestión, en cuanto prácticas es- su análisis caracterizamos por sus distintas formas
pecíficamente sociológicas, el enfoque intencional, de sociabilidad (es decir, en cuanto condensacio-
proceso metodológico de análisis, y elaboración fi- nes simbólicas complejas de su sistema de valores,
nal de las conclusiones de la encuestación cuali- orientaciones ideológicas y procesos motivacionales
tativa no se orientan ni hacia la profundización en implicados en la cuestión sometida a encuestación
la «dinámica de grupos», ni mucho menos hacia cualitativa). Formas de sociabilidad (diferenciadas
ninguna caracterización de los perfiles personales y contrapuestas por definición), cuyo modelo origi-
de los individuos convocados. Pues la orientación nario en el ámbito de la teoría sociológica europea
básicamente sociológica de la encuestación cuali- se encuentra –según es bien sabido– en la clásica
tativa (que la diferencian de otras formas de praxis contraposición entre «Gemeinschaft» («comunita-
profesional y análisis de grupos), se define –hay que rismo») y «Gesellschaft» («societarismo») flotada
volver a insistir– por estar al servicio de la interven- por Ferdinand Tönnies, hacia 1887; pero que en la
ción reguladora en los procesos socioinstitucio- práctica elaboramos como constructos-teórico-em-
nales (educativos, culturales, asociativos, vecina- píricos para la comprensión crítica de los modelos
les o urbanísticos, sanitarios y de consumo, etc., en concretos emergentes de preconducta, o subjetivi-
fin, ideológicos y comunicacionales o publicitarios, dad social en acto, en cuanto son producto de los
etc.), para su consolidación o transformación «me- procesos socioinstitucionales establecidos (en su
liorista». Lo que entraña la concepción que vamos a génesis o causación estructural), y pueden consi-
denominar, y exponer aquí, como subjetividad so- derarse a la vez como instituyentes (en sus efectos),
cial que se diferencia claramente de la cuestión de en cuanto agentes (cooperadores o resistentes) en el
la «subjetividad colectiva», mientras mantiene una cambio socioinstitucional posible, que estudiamos
relación compleja con el grupo de discusión como mediante la encuestación cualitativa. (En el caso
campo simbólico y teatral de «pasiones ideológicas» de referencia de la despenalización de /A/, los tres
(en su caso), o, de forma más trivial, de identifica- modelos de subjetividad social básicos, tenidos ya

7
De hecho, en el caso de referencia (ver esquema 2) de la despenalización de /A/, extremadamente sensible, en los 9 grupos de discusión,
celebrados en febrero de 1983, los sociólogos/directores –alternativamente, Ángel de Lucas y A. O.–, propusimos la cuestión genérica de «los
cambios de la posición de la mujer española en la familia», mientras de forma casi sistemática, la cuestión de /A/ tan sólo emergió espontá-
neamente, y con gran apasionamiento y polarización de las actitudes, tras una hora de debate.
8
Lo que constituye, ciertamente, una dimensión y nivel de la grupalidad en presencia, que no deja de ser una fuente y viva textura para
la observación reflexiva de los sociólogos asistentes, y directamente implicados –por más que pretendan ser sujetos neutrales– en los grupos de
discusión (…en el caso de referencia /A/ 1983, por lo general, dos, alternándose en las posiciones de director y observador).

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en cuenta, y esquematizados, vienen a ser las figu- que de encuestación cualitativa tiende a situarse,
ras arquetípicas del «patriarcalismo tradicional», en última instancia, en la perspectiva propia de la
el «feminismo reivindicativo» y los nuevos «sujetos sociología histórica.
tolerantes» de la llamada «sociedad del bienestar Una perspectiva presente ya en los clásicos fun-
consumista», etc., respecto el «eje progresivo» del damentales de la teoría sociológica europea (de
proceso socioinstitucional de secularización, etc.). Saint Simon y Marx a Durkheim y Weber), en cuan-
En fin, con los anteriores planteamientos pre- to estudio de los procesos de estructuración, deses-
tendemos subrayar que esta forma de análisis so- tructuración y reestructuración del orden social
ciológico «cualitativo» de los grupos no se centra, concreto, y de las grupalidades y figuras sociales
de forma primaria y fundamental, en el estudio de vinculadas a los mismos. (Cft. por ej., Sociología
individuos, ni de sus opiniones personales en sí, Storica, de Philip Abrams, Edit Mulino, Bologna,
sino en la configuración de subjetividades sociales, 1983). Pero semejante estudio que se plantea en la
como modelos de conducta ideológico-motivacio- encrucijada central entre estructuras, instituciones
nales (conscientes y no conscientes). Configuración y cambios sociales entraña el problema irresuelto
elaborada por los propios sociólogos/investigadores, –como reflexiona Perry Anderson (1986: 34-65)–
en cuanto «constructos» de subjetividades vir- de la relación e interdependencia entre «el suje-
tuales, que constituyen –insistamos– arquetipos to histórico» y la «causalidad estructural». Un
globales y estructuras simbólicas de personali- reto teórico-metodológico que es el que se plantea
dad (/el patriarca intolerante/,/la feminista radi- igualmente, de forma también insuperable en últi-
cal/,/el sujeto adaptativo y tolerante/, etc.; respec- ma instancia, en la relación entre la figura arque-
to a la despenalización del /A/; en nuestro caso). típica de la subjetividad social y los procesos so-
Pero al menos en «nuestra» (discutible) práctica ciohistóricos de causación estructural, en el tipo
(… pues aquí no existe ningún protocolo cerrado o modelo de encuestación cualitativa, que aquí
y con absoluta validez por sí mismo), semejantes estamos presentando.9
subjetividades sociales aspiran a representar fi- En definitiva, el enfoque metodológico de en-
guras sociohistóricas concretas, características de cuestación cualitativa, aquí expuesto, se inscri-
una estructura social, una temporalidad concreta, be en el contexto metodológico, tan real, como
un contexto cultural, una ideología de clase, etc. problemático, de la relación sociohistórica entre
(en fin, una vez más: de un tiempo, de un país). subjetividades sociales (en cuanto modelos arque-
Mientras, por su intencionalidad praxeológica, típicos de acciones en situación), y los procesos
estas figuras sociales también aspiran a represen- estructurales «en marcha» (en cuanto instancias
tar, formas de acción probables, dadas ciertas de socialización socioeconómica, socioculturales,
situaciones y condicionamientos previsibles en la sociopolíticas, etc.). Mientras su aportación meto-
evolución social –subrayando así también su his- dológica específica, y a la vez su límite, por su na-
toricidad–. Formas de acción que se concretan al turaleza abierta y directa, se concreta y concluye
ser asociadas, a su vez, en cuanto subjetividades con la elaboración de una primera visión socio-
en acto a las distintas alternativas posibles (y de- histórica global y estratégica sobre una cuestión
seadas o no) del cambio socioinstitucional, en el socioinstitucional. Visión generalista que contri-
marco de un campo de fuerzas y contradicciones buye, de forma razonada y sobre la base de los aná-
sociohistóricas determinado. Por lo que este enfo- lisis e interpretaciones de los discursos emergentes

9
Pues los problemas sociológicos no dejan de existir en la realidad porque se ignoren, o se crean resueltos por proclamas «cientificistas»,
y fórmulas de formalismos analíticos autosuficientes, que una y otra vez han venido demostrando su infecundidad praxeológica, cuando
no su impostura. Por el contrario, una posición realista y a la vez enriquecedora, –pienso (AO)– es la de admitir los evidentes límites teórico-
empíricos de toda metodología sociológica, y trabajar dentro de los mismos, sabiendo lo que se está haciendo (como fórmula mínima de la
vigilancia epistemológica), y para qué se está haciendo (en cuanto contenido de la vigilancia praxeológica).

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en las prácticas cualitativas, a la mayor inteligibili- das de los discursos circulantes (A. de Lucas), en
dad –o si se admite, en términos muy tópicos, pero pugna por la hegemonía ideológica en el medio
realistas: «la toma de conciencia», más o menos social, grupalidad o clase de referencia. Pero que
bien informada– sobre las vías alternativas (legis- en la profundización de nuestro trabajo de aná-
lativas, educativas, comunicacionales, etc.), y los lisis vamos a ir interpretando a través de una fase
términos y contenidos básicos, para la interven- intermedia disciplinaria de análisis semiótico,
ción meliorista sobre esta cuestión (a partir, como en cuanto simbolizaciones (conscientes y no
ya anticipamos, de una cierta posición ideológi- conscientes) expresivas de los procesos motiva-
ca sobre lo socioinstitucionalmente deseable). Y cionales de nuestras subjetividades sociales bá-
en este sentido, las prácticas cualitativas tienen sicas (es decir, para el caso de /A/, «la intolerancia
su lugar metodológico propio o más específico y represiva del patrimonialismo burgués y pequeño
pertinente, tanto en el primer momento de una burgués», «el radicalismo reivindicativo feminista
investigación social empírica aplicada, de la ma- de las profesionales ilustradas de las nuevas clases
yor complejidad –incluyendo todas las prácticas medias altas funcionales», «la indiferenciación y
y estudios posibles: «encuestas estadísticas», his- tolerancia ideológica de los nuevos cuadros medios
torias de vida, análisis de contenido documental, de los servicios urbanos», etc.).
etc.– como en el momento de las conclusiones Ahora bien, en nuestro contexto metodológi-
finales, para la toma de decisiones socioinsti- co, las simbolizaciones de «los dichos» emer-
tucionales. Ya que, en el primer momento –por gentes –siguiendo el general los textos básicos del
ejemplo, simplemente en el pretest de un cues- filósofo Paul Ricoeur– (1975: 71-85) van a ser
tionario, un grupo de discusión puede abrir una consideradas como el nivel superior de la mani-
primera visión orientativa de los problemas plan- festación discursiva, y reinterpretadas en cuanto
teados, y de sus paradigmas básicos, o incluso de expresivas de la multiplicidad (polisémica)del
los modelos lingüísticos a emplear, etc.–; mientras sentido, de una semántica del deseo, en cuanto
una cierta visión sociohistórica global y estratégi- condensación de una relación de sentido y de
ca –en cuanto culminación y síntesis de todos los una relación de fuerza (o afectiva). O de una
diversos estudios realizados en la investigación–, forma más simple y concreta, más allá del nivel
puede ser replicada ahora incluso mediante nuevas de la racionalización del discurso reinterpre-
prácticas cualitativas y puede volver a jugar –en tamos la dimensión simbólica motivacional
un nivel más elevado– el papel de un mapa-guía (siempre desde el punto de vista praxeológico
orientativo de las conclusiones finales. Momento de nuestra encuestación), teniendo en cuenta la
de la decisión socioinstitucional, de la perspectiva modalización verbal discursiva de sus expre-
y horizonte estratégico con el que vuelve a plan- siones (esto es, atendiendo no sólo a lo que se
tearse, en su límite, la cuestión metodológica de dice, sino al cómo se dice, a la especificación
la relación entre las subjetividades sociales y las expresiva, y sobre todo a la desviación respecto
estructuras básicas del orden social. de la norma lingüística convencional, o sea, a
Resituados, a partir de ahora, ya en las prácti- los lapsus linguae o actos fallidos, y a las con-
cas concretas de la encuestación cualitativa, la tradicciones y/o vacilaciones, etc.). Mientras al
construcción de nuestras subjetividades sociales mismo tiempo, interpretamos igualmente en la
básicas (de referencia socioinstitucional) se ini- discusión, la posible intensidad de su carga moti-
cia, pues, y se va articulando, a partir del análisis vacional afectiva, en cuanto la dimensión sim-
e interpretación de los discursos emergentes (su- bólica de lo dicho expresa la fuerza del deseo,
puestamente libres y espontáneos) de los grupos por sus identificaciones personales de adhesión
de discusión y entrevistas abiertas personales. o rechazo personal frente a un hábito, una ins-
Discursos emergentes que en principio, conside- titución, una ideología, etc. (En nuestro caso de
ramos en cuanto representaciones racionaliza- referencia, el dicho o frase emergente de matar

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algo, como definición de /A/, puede considerar- ta, responde, además, a los propios procesos cotidia-
se como la clave central y a la vez conmutativa nos de interpretación espontánea de las simboliza-
ideológicamente de nuestra sistematización de ciones y de las relaciones personales, por parte de
enunciados socioinstitucionales; pues, por una todos los partícipes de una cultura y de un sistema
parte, ocupa el lugar mismo de mediación entre de la lengua. Si bien en la vida cotidiana no somos,
las posiciones enfrentadas respecto a /A/; mien- en principio, conscientes de sus procesos o mecanis-
tras, por otra parte, sus dos cargas motivaciona- mos expresivos, ni mucho menos de la complejidad
les afectivas, tienden a neutralizarse simbólica- analítica de sus niveles, ni de sus fuentes, posición u
mente como relaciones de sentido y de fuerza: orientación ideológica. Una complejidad de la que
ya que matar es la expresión emocional, casi nos ayuda a hacernos cargo precisamente la fase
máxima, del rechazo de /A/, a la que se contra- intermedia del análisis semiótico, en una versión,
pone la carga vacía o neutralizadora de algo, en por supuesto, abierta o relativamente libre, puesta
cuanto expresión de una vacilación ideológica, al servicio del análisis sociológico del discurso, se-
que abre el paso a las posiciones de tolerancia). gún venimos exponiendo.
En fin, desde la perspectiva simbólico-moti- Dado que en nuestros discursos emergentes no
vacional del análisis sociológico del discurso consideramos a «los dichos individuales» exclusi-
privilegiamos precisamente aquellas expresiones vamente, mi mucho menos básicamente, como la
o condensaciones simbólicas que por su intensi- expresión de opiniones personales (pertenecientes
dad semántico-afectiva y creatividad –en relación a una historia de vida y experiencias propias y sin-
con nuestro objeto– constituyen cosmovisiones gulares, etc.). Pues su análisis semiótico básico
con una multiplicidad de sentidos abiertos a la interpreta a tales «dichos o frases individuales»
interpretación, a las que el propio Ricoeur (1980) como elementos de una sistematización de la
en su La metáfora viva, pondera como auténticas trama discursiva, para la configuración de sub-
metáforas. Ya que estas expresiones imaginarias jetividades sociales. (Lo que implica una diso-
y virtuales, y a la vez recreadoras de nuestras cos- ciación metodológica del «dicho individual» del
movisiones, que constituirían las metáforas vivas sujeto de su enunciación, para ser reinterpretado
son definidas por Ricoueur –op. cit., p.15– como como elemento de un sistema de enunciados,
aquel «proceso retórico por el que el discurso libera correspondientes a universos ideológicos diferen-
el poder que tienen ciertas ficciones de redescribir ciados, y a procesos motivacionales de base que
la realidad». (Definición –pensamos– que tam- caracterizan a la configuración de nuestras sub-
bién conviene a la expresión de referencia de /A/ jetividades sociales. Ya que éstas en cuanto ar-
como matar algo, en cuanto simboliza, metafo- quetipos de modelos de preconducta, no tienen
riza y describe mediante una ficción una posi- por qué encarnar, de forma absoluta, con ningu-
ción ideológica y una subjetividad social virtuales, na personalidad individual, ni dentro, ni fuera del
pero a la vez esenciales para comprender el proceso marco de la encuestación.10 O expuesto, en otros
de secularización de /A/, en la España de los años términos, los «dichos individuales emergentes»
1980 …y ahora). van a ser considerados como textos, y analizados
En realidad, esta perspectiva simbólico-moti- como sistema de enunciados de una cierta frac-
vacional, lejos de constituir exclusivamente una ción discursiva, propia y característica de una
construcción metodológica académica o cientificis- subjetividad social diferenciada.

10
Volviendo al caso de la frase paradigmática, o enunciado sistémico de los discursos posibles sobre la despenalización de /A/, el dicho de,
«matar algo» fue pronunciado, de hecho, por un abogado madrileño, aparentemente de orientación conservadora, pero su relevancia en nuestro
análisis interpretativo depende, como ya advertimos, de la diferencia en la sistematización de las posiciones frente a /A/ –esquema 4–, el paso
dubitativo a la posición de la tolerancia, posición que como ya anticipo Ángel de Lucas en la investigación de 1983 devendría hegemónica en
las décadas siguientes, dirigiéndose las posiciones que integraban el discurso al control ideológico de la educación.

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ESQUEMA 5
Discursos ideológicos sobre el aborto y sujetos de la enunciación: génesis motivacional
del sujeto de la tolerancia.
Sacralización de la sexualidad

“matar algo”

Fuente: De Lucas y Ortí (1983)

3. Del análisis de la significación a la interpre- el análisis del sociólogo investigador, a las subjeti-
tación situacional del sentido: La encuestación vidades sociales básicas. O de modo más concreto,
cualitativa como «sociohermenéutica praxeoló- el principio básico del análisis no lo constituyen las
gica» y modelización sociohistórica modalizaciones verbales por sí mismas (el caso de
/A/ expresiones como «matar» y «algo»), y la per-
Porque en el caso de los «grupos de discusión» sonalidad del sujeto individual de la enunciación,
no nos encontramos con un discurso grupal uní- sino su valor diferencial, en cuanto enunciados
vocamente articulado –como desde algunas po- que por su sentido marcan posiciones ideológicas
siciones metodológicas parece pretenderse–, sino definidas (en este caso, respecto a la concepción y
como una compleja, discontinua, intrincada y a posible evolución socioinstitucional de /A/).
veces abstrusa trama discursiva. Polifonía de vo- Desde esta perspectiva diferencial (o estratifica-
ces, de núcleos o embriones discursivos, de sentidos dora), el diseño de un mapa de grupos y/o de en-
multívocos, y de frases a veces disociativas, que si trevistas abiertas de acuerdo con una cierta mode-
constituye un texto articulables en unidades dis- lización ad hoc estructural (o teórico-empírica),
cursivas, es por el hecho de que precisamente la intenta cubrir y saturar todos aquellos espacios –o
institucionalidad praxeológica de la cuestión en- «nichos»– de emergencia de las distintas posicio-
cuestada, ilumina y acota, confiriendo sentido, en nes/subjetividades ideológico/motivacionales,

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relevantes para la cuestión social sometida a en- cacional de su diseño, por su lugar en el mapa de
cuestación cualitativa.11 Por lo que, en principio, grupos (relativamente bien estructurado), el prin-
con el diseño del mapa, o «cuadro M», cada grupo cipio de clausura metodológica del grupo es el
representa una cierta posición/subjetividad ideo- de atenerse a la manifestación concreta de sus di-
lógica, de partida, con un mayor o menor grado ferencias subjetivas internas, y de sus correlativos
previsible de cohesión interna (de acuerdo igual- discursos emergentes.13
mente con los criterios previstos). Ahora bien, de En fin, el trabajo de análisis de los discursos
hecho, ningún protocolo de selección puede garan- emergentes se inicia considerando, en principio, a
tizar de forma absoluta las características internas cada grupo de discusión como un universo propio
de la orientación subjetiva/ideológica final de y clausurado, con sus propias diferencias internas.
un grupo concreto –como muestra, por ejemplo, Pero una vez realizados todos y cada uno de los
las dificultades del laborioso proceso de selección análisis de grupo se concluye pasando a una fase
de los jurados de un caso penal–.12 De tal modo, final en la que los textos de todos los grupos acaban
que en su deriva procesal a lo largo de la reunión constituyendo y, en la práctica, siendo tratados como
(con una duración típica de hora y media), las un //corpus de textos global//, para una articula-
expresiones del imaginario simbólico subyacente ción también global de su sistema de diferencias
pueden responder a una cierta diversidad de las po- (para el caso de la despenalización de /A/, sistema
siciones subjetivas puestas de manifiesto por dis- expresado en los Esquemas 3 y 4). Mientras estas
tintas fracciones del grupo, respecto de la mayor o diferencias deben ser ahora explicadas y reinter-
menor cohesión ideológico/motivacional, prevista pretadas para la configuración de las subjetivida-
en el diseño inicial. Una diversidad que responde a des sociales básicas y de sus discursos virtuales
la complejidad real de la mentalidad y conciencia (en el caso de /A/ representados en el Esquema 3).
subjetiva personal, y que empieza por el hecho so- O lo que es lo mismo, nos encontramos así prác-
ciológico de la diferencia entre los llamados gru- ticamente ante un texto único (por lo general de
pos de pertenencia (aquel que por su estatus ex- unos cientos de páginas), por conjunción de todos
terno han sido adscritas las personas del grupo), y los textos grupales, en cuanto campo semántico/
los grupos de referencia con los que se identifican. simbólico, representativo (dentro de sus límites) del
De aquí que en la práctica, si bien los grupos campo sociohistórico de referencia para nuestro
de discusión, por lo general, responden en cuanto problema (de sus diferencias y contraposiciones bá-
conjunto o colectivo al encuadramiento estratifi- sicas). Campo que hemos de reducir a un mínimo
11
En el caso de referencia de la despenalización de /A/, el mapa de 9 grupos de discusión realizados (ver esquema 2), se estructuraba en
un cuadrado cartesiano –que denominamos «cuadrado M» (AO)–, en el que el «eje vertical (o de ordenadas)» jerarquizaba, de mayor a me-
nor, el estrato de estatus o clase social; mientras el «eje horizontal (o de abscisas)» representaba la progresión sociohistórica del proceso de
secularización. De tal modo quedaba definida una diagonal o curva de la Modernización, que escalaba a los grupos, desde el extremo del
«patriarcalismo rural tradicional» –en la Extremadura profunda–, hasta del feminismo reivindicativo urbano –encarnado por el grupo de
mujeres profesionales de los servicios culturales, de Barcelona, solteras o separadas, sin hijos–.
12
Y en la práctica, el trabajo de moderación/encauzamiento de una reunión de grupo, por parte del sociólogo/director se orienta (me-
diante un mínimo de intervenciones oportunistas y abstractas, neutrales), a conseguir la máxima espontaneidad y vivacidad de la discusión
grupal, aproximándose, como ideal, al «grupo en fusión».
13
En este sentido, los grupos de discusión –al igual que pasa en pequeños grupos «en reunión», en la vida cotidiana–, dentro de un mar-
co global, por su propia dialéctica interna, tienden a constituirse parcialidades más o menos extremas (o «fusionadas»), en cuanto «bloques»,
«fracciones» y «núcleos». En primer lugar, la primera escisión, se pone de manifiesto en cuanto surgen dos bloques, dialécticamente más o me-
nos enfrentados (y apasionados), encabezados por un líder (si bien cada bloque no se define, por su extensión, por comprender necesariamente
«una mitad» del grupo, sino por representar, con más o menos efectivos, un frente dialéctico-motivacional común). Mientras, al mismo tiempo,
dentro y fuera de los dos bloques, coexisten fracciones (de dos o tres personas), que bien matizan, mediante posiciones propias, los discursos de
ambos bloques, o bien intentan mediar entre ellos. Por último, podemos encontrarnos con núcleos (de una o dos personas), que representan
posiciones personales muy singulares, o quedan marginados o silenciados (en cuyos casos puede convenir entrevistarlos con posterioridad).

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de subjetividades y discursos virtuales básicos en un «único discurso, subjetividad y sentido»; pues


cuanto relevantes y más o menos decisivos para la más bien lo que se demuestra en la práctica es lo
reorientación socioinstitucional de la cuestión y contrario. Teniendo en cuenta, ante todo, que nos
problema social sometido a encuestación. encontramos aquí en el campo de una praxis espe-
Pues, por regla general, en la praxis sociológica cíficamente sociológica, centrada en la evolución
de la encuestación cualitativa, no nos encontramos de los procesos socioinstitucionales, y la contrapo-
con un solo discurso, sino con un haz de subjeti- sición (y el conflicto latente) ante actitudes ideológi-
vidades y discursos virtuales, en cuanto alterna- cas más o menos diferenciadas. (Pudiendo, además,
tiva socioinstitucionales posibles en la evolución observarse que la pertinencia o relativa adecuación
global del campo sociohistórico de referencia. Por lo de la interpretación de una discusión de grupo,
que hemos de reinterpretar este haz de subjetivida- como síntesis de un solo discurso global, viene ser
des, alternativas socioinstitucionales y discursos más propia de un enfoque básico –o racional, si se
virtuales, desde un punto de vista a la vez realista, quiere– de orientación cultural/antropológica,
y más favorable o meliorista para nuestro proyecto como es el caso de los hábitos de consumo, y en
estratégico (y reformista) de cambio institucional, especial del consumo alimentario; y de modo más
buscando, en fin, una síntesis dialéctica (relativamen- relativo, quizás también de los hábitos de salud). En
te) superadora de las diferencias y contraposiciones todo caso, para el enfoque de la praxis sociológica
existentes. Una síntesis que en el caso de la despena- aquí expuesta, saliendo al paso de su interpretación
lización del /A/, es expuesta en el adjunto Esquema «pansemiologista», un grupo de discusión ni es,
4 –desde la situación y perspectivas del año 1983–.14 si se considera la expresión de un orden simbóli-
Pluralidad de discursos que, en definitiva, responde co unitario e invariante (o ahistórico) –como se
al propio pluralismo ideológico del actual modelo postula y analiza, por ejemplo, a partir de la me-
social europeo, que condiciona, sitúa y orienta a la todología de un cierto estructuralismo cultural-
praxis sociológica de la encuestación socioinstitu- lingüístico, originario y específico de la escuela
cional, en una perspectiva reformista de resolución de francesa y representado, de forma paradigmática,
las contradicciones en el medio y largo plazo. (Mien- y a su más elevado nivel, por la obra antropológica
tras hay que anotar también, que los planteamientos de Claude Levi-Strauss, (de la que no obstante todos
y praxis de este modelo de encuestación cualitati- –pienso–, entre los que me incluyo, nos encontra-
va, el diseño y realización de las entrevistas abiertas mos en deuda.15 E igualmente, de forma paralela,
personales –no tratándose ni poseyendo la comple- las concepciones de la subjetividad social aquí ex-
jidad del modelo metodológico de las denominadas puestas, aunque también se encuentran en deuda
historias de vida–, se dispone, por lo general, como intelectual con la obra de Louis Althusser, tampoco
una forma de «anotar» los textos de los grupos de comparten el sesgo totalitario de su concepción de
discusión con entrevistas y discurso paradigmáticos la subjetividad ideológica, como «interpelación
de personalidades arquetípicas, marcando así los constituyente» y «deformación necesariamente
límites de las diferencias). imaginaria» de la cosmovisión personal (1974:147).
Dados los anteriores planteamientos, el enfoque Concepciones y modelos metodológicos caracterís-
modelo de encuestación cualitativa, aquí presen- ticos de un estructuralismo lingüístico y antropoló-
tado y discutido, presupone que en un grupo de dis- gico, que pueden ser pertinentes y adecuados para
cusión no tiene por qué existir, ni identificarse con el análisis de la cultura básica que nos constituye

14
Pues hacia 1983 la síntesis parecía encontrarse en el discurso de la tolerancia, y su progresión, a partir del respeto a la conciencia en
situación personal –él, en conciencia–; pero dentro de la regulación clara, entonces representada por los tres supuestos de la ley en tramita-
ción parlamentaria: en síntesis, «peligro para la vida de la madre», «malformación del feto», y/o «violación».
15
Para la crítica, por mi parte, desde un enfoque sociológico-histórico, y apoyado, sobre todo, por la teoría del simbolismo cultural es-
tructural-lingüística de la obra de Paul Ricoeur, vid. el texto de A. Ortí (1994: 76-78).

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en cuanto «seres humanos» pero que pueden ser nicación, tal y como propone Jesús Ibáñez. Pues a
abusivos y totalitarios, si confundiendo la cultura pesar de su fascinación por el estructuralismo –lin-
básica con la ideología sociohistórica, deniegan o güístico– de filiación parisina, en el momento de
no son capaces de explicar el cambio socioinstitu- escribir Más allá de la sociología (1979), Ibáñez
cional, y el pluralismo diferencial, que abre y fun- pocos años después distinguirá entre el componen-
damenta, metodológicamente –como viene a decir te «semántico» de la comunicación, designándolo
Paul Ricoeur– el conflicto de las interpretaciones. con el término /significación/ (o valor en el con-
En contraste con estas concepciones de absolu- texto del sistema de signos), a la vez que reserva y
tización de la cultura o «pansemiologistas» que designa el término /sentido/ para el componente
consideran a los procesos culturales y a las formas o dimensión pragmática. Lo que supone –como
de significación estructuras abstractas y ahistóri- bien subraya Ibáñez– que /la significación/ en un
cas, el enfoque y praxis sociológica al que responde discurso «es lo que el lenguaje dice…, con un valor
la presente concepción de la encuestación cualita- teórico de verdad», mientras /sentido/ «es lo que el
tiva, plantea y analiza precisamente al grupo de dis- lenguaje hace… con un valor práctico de supervi-
cusión como un espacio (se bien relativo y limitado) vencia». (J. Ibáñez: «Las medidas de la sociedad»,
de manifestación contradictoria de formas expresivas artículo en la Revista Española de Investigaciones
de la Razón común histórica de una temporalidad Sociológicas, número 29, enero-marzo 1985, nota
social concreta (siguiendo la propuesta «heraclitea- pie pág. 86). Una propuesta metodológica, que qui-
na» de Ángel de Lucas). Y en este sentido, los dis- zás sin proponérselo, contribuye –entiendo por mi
cursos emergentes en un grupo de discusión, en parte (AO)– a mejor definir la concepción socio-
sus contraposiciones y diferencias presuponen –con lógica del discurso, situando en la construcción/
respecto a la cuestión social, o «pública», de referen- deconstrucción de la /significación de los textos/
cia– la confrontación (más o menos profunda) entre como una fase analítica mediadora al servicio de
subjetividades y razones particulares o «privadas», de la interpretación del valor (ideológico) de super-
la cultura global en cuanto «Razón común» dividi- vivencia de su /sentido sociohistórico/ (concreto).
da de una sociedad y de una época.16 De tal modo, la De tal modo que el análisis de los textos producidos
encuestación cualitativa en cuanto se orienta por en el proceso de encuestación, el análisis semiótico
la praxis sociológica para la regulación socioins- –en cuanto análisis significante/literal de signos y
titucional, se sitúa en el nivel de la Razón común rasgos–, queda a la vez subordinado y orientado por
histórica como «pública» pero a la vez dividida en la interpretación del latente sentido de su inten-
razones «privadas», que se tratan de tener en cuenta cionalidad ideológica –o de sus fines y metas–,
y analizar en sus procesos y significaciones cultu- en una situación sociohistórica concreta, para la
rales, solo como mediaciones significantes, de las supervivencia y/o regulación de instituciones –
ideologías en pugna por la hegemonía, y su sentido leyes, normas, valores, costumbres formas de vida
final (también en cuanto alternativa pública del or- y consumo, etc.– y de grupalidades (latentes) y/o
den social), en un campo sociohistórico de referencia, corporaciones (establecidas) –es decir, los Esta-
y en transformación constante. dos, las etnias, las iglesias o sectas religiosas, los
Para lo que resulta conveniente despejar la fre- partidos políticos, las empresas, los sindicatos, etc.,
cuente confusión entre /significación/ y /sentido/ en el caso «regional» del capitalismo occidental–.
en el análisis de textos ideológicos, estableciendo Ya que más allá de la significación de palabras
una cierta distinción entre dos niveles de la comu- y frases lingüística y formalmente correctas (de

16
«Razón común» siempre más o menos y dividida y en conflicto, según observa el filósofo Heráclito de Éfeso, alrededor del 500 AC. Ya que
reflexionaba, «por lo cual y (o había) que seguirá lo público: pues común es el que es (lo que es) público; pero siendo la Razón común viven
los más, teniendo un pensamiento privado suyo» –en pág. 41, del libro titulado precisamente Razón común, en edición crítica, ordenación y
comentario de «sus restos», por el filólogo y filósofo libertario Agustín Ga

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aquello que se dice), en el nivel manifiesto en los tra cuestión socioinstitucional. Entendiendo aquí
discursos, nos importa, sobre todo, captar su sen- por simbolización y/o condensación simbólica,
tido profundo (consciente y no consciente), o va- la síntesis (desde un cierto punto de vista y viven-
lor para la supervivencia, en relación con la pro- cia subjetiva) de la multiplicidad de sentidos de
blemática de nuestra cuestión socioinstitucional. las palabras (significantes o semantemas), dada su
Lo que plantea el problema metodológico de un naturaleza polisémica, así como la mayor o me-
análisis interpretativo de las perspectivas y viven- nor intensidad de sus cargas emotivas, en cuanto
cias subjetivas o sentidos de los hablantes respecto comportan redescripciones metafóricas de la reali-
a nuestra cuestión socioinstitucional (de forma dad (P. Ricoeur), que responden a, y expresan, pro-
directa y consciente, e indirecta, o por analogía, cesos motivacionales (esto es, complejos de deseos,
de forma espontánea y no consciente). Perspecti- creencias, valores e identificaciones proyectadas
vas y vivencias latentes en la modalización ver- sobre esa misma realidad). Mientras las conden-
bal (en el cómo se dice) de las manifestaciones saciones simbólicas emergentes, se sistematizan,
discursivas, que podemos considerar emergentes, finalmente, en cuanto expresan posiciones subjeti-
de modo específico: en los énfasis, y en las desvia- vas básicas y relevantes para nuestra problemática
ciones significativas de los hablantes (esto es, en socioinstitucional (Por lo que conviene, por la vía
sus lapsus linguae, o actos fallidos, y en sus con- de la ilustración didáctica, volver a enfatizar aquí
tradicciones o vacilaciones). Con lo que nos situa- el valor simbólico/motivacional de la descripción
mos así en el nivel subjetivo (de lo interpretado metafórica –en el caso de la despenalización de
o «interpretante» y del intérprete / U. Eco), de la /A/–, de la concepción de /A/ como «matar algo»,
hermenéutica de la simbolización de los procesos y su doble carga afectiva contradictoria que marca
motivacionales en cuanto se proyectan sobre nues- el paso al discurso de la tolerancia).

ESQUEMA 6

Fuente: De Lucas y Ortí (1983)


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En este sentido, en el modelo y enfoque de me- finales, en cuanto síntesis y modelo iluminista de
liorismo socioinstitucional, como alternativa y una situación y su posible evolución.
fórmula de encuestación cualitativa, aquí expues- Por lo que dada la articulación subordinada del
to, la cuestión básica que da sentido y articula los análisis de las manifestaciones discursivas en la
análisis sociológicos del discurso (de grupos de construcción metodológica del modelo sociológi-
discusión y entrevistas abiertas) es el de su inten- co final, el proceso del análisis y contextualiza-
cionalidad praxeológica para la más adecuada y ción cualitativa de las subjetividades sociales
mejor resolución posible de una problemática so- configuradas puede ser caracterizado como una
cioinstitucional (educativa, sanitaria, laboral, aso- sociohermenéutica (Alonso, 1998). Proceso socio-
ciativa, de hábitos y preferencias de consumo, etc., hermenéutico que (como ya se ha apuntado) los
por citar algunos de los campos en los que se suelen ciudadanos más o menos críticos ejercen con asi-
realizar este tipo de estudios). Por lo que podemos duidad en la vida cotidiana (al poner en relación
caracterizar, desde este punto de vista, la lógica del una conducta o una personalidad con un contex-
análisis socioinstitucional/meliorista del discur- to social determinado, es decir: «zutano» actúa así
so como una praxeo-lógica. Teniendo en cuenta, porque es de la «clase n», o incluso tal «acción»
desde luego, que en la investigación socio institu- sería impropia de alguien de esta misma clase, etc.);
cional –como ya se ha advertido–, se parte en prin- pero si bien el proceso mental de estas asociaciones
cipio, de unos ciertos planteamientos ideológicos impresionistas es el mismo, está falto de un pro-
(correspondientes a la cosmovisión e intereses del ceso teórico-empírico de contrastación, como es
Poder/cliente); pero también, a la vez, el hecho de obvio, a la vez que ignora la complejidad de niveles
que en la praxis de la encuestación cualitativa y conceptualizaciones del mismo. Por otra parte, el
(entendida en el sentido aristotélico, ya expuesto), proceso sociohermenéutico en el contexto de una
esos mismos planteamientos y preconceptos ideo- encuestación cualitativa socioinstitucional, al
lógicos pueden llegar en ocasiones, a ser superados, estar orientado por una finalidad meliorista pue-
o al menos a modularlos. de ser también denominado y caracterizado como
En cualquier caso, el análisis sociológico del una «socio hermenéutica praxeológica». A la vez
discurso, como una fase auxiliar en su elabora- que forzando algo (si se quiere) los términos, por
ción, más o menos compleja, puede pasar por una la presencia y relevancia del mayor conocimiento
disciplina semiótica, de modo reflexivo, para pre- teórico-empírico de las estructuras sociales en la
cisar más sus términos; pero la objetivación final interpretación del sociólogo, este modelo de aná-
de sus contenidos o proposiciones sociológicas solo lisis complejo podría ser considerado como trans-
adquiere sentido en el contexto teórico-empírico de lingüístico (y en todo caso, permite los postulados
la construcción de un sistema de relaciones entre las metodológicos del estructuralismo pansemiolo-
estructuras y procesos básicos (de referencia para gista). Pues los discursos emergentes –en «grupos
la cuestión) de un orden social concreto y las for- de discusión» y «entrevistas abiertas»– son produ-
mas de subjetividad configuradas a partir de la in- cidos y analizados para mejor intentar comprender
terpretación crítica de las manifestaciones discur- los problemas sociales de una situación concreta
sivas producidas en la encuestación cualitativa. –hay que volver a insistir–, sus problemas, contra-
Momento final en el que el sociólogo se convierte a dicciones y conflictos latentes, y alternativas pre-
la vez en intérprete generalista y mediador entre visibles de su evolución; y no para definir formas
las diversas instancias e informaciones socioló- culturales abstractas de base antropológica más o
gicas (en su irreductible «complementariedad por menos universal.
deficiencia», confiriéndoles sentido, desde la pers- De aquí que, en la práctica, la encuestación
pectiva de la cuestión socioinstitucional estudia- cualitativa se plantee como una forma peculiar
da, asumiendo así (con modestia autocrítica, pero de sociología histórica del presente y de su fu-
también con claridad expositiva), las conclusiones turo previsible, al inscribirse en la dialéctica de

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los procesos de estructuración, desestructuración y razonada de las articulaciones básicas de un


reestructuración de un orden social y de sus insti- problema institucional planteado. Construcción
tuciones (Ph. Abrams) –según ya se expuso–. Pu- en la que se inscriben la posición y evolución pre-
diendo decirse que la «mirada cualitativa» (L.E. visible de las subjetividades sociales configuradas,
Alonso), en su plenitud, es o debe ser, a la vez, una frente a las distintas alternativas posibles frente
mirada sobre el pasado (la génesis de las institu- al cambio social. Pero para la mejor comprensión
ciones y el orden social existente), el presente (sus de estas alternativas de cambio, desde un punto
problemas, contradicciones y conflictos actuales), de vista, una vez más, sociohistórico, conviene es-
y el futuro (las alternativas de posible resolución tablecer aquellos procesos «en marcha» básicos
de dichos problemas). Ya que al comprender críti- y predominantes en el orden social global, respecto
camente el estado de un orden socioinstitucional del problema institucional concreto. (Proceso «en
(digamos: hacer su diagnóstico), y configurar sus marcha» que en el caso de la despenalización de
subjetividades sociales básicas, es decir, las posi- /A/ en la España actual –1983/2014–, puede an-
ciones ciudadanas diferenciadas (y más o menos ticiparse como el denominado proceso de secula-
contrapuestas) sobre el mismo, concluimos lógi- rización de la moral familiar, etc.). Ya que las
camente realizando una prognosis para la orien- tendencias representadas por este proceso central
tación, posibilidades y límites de una resolución y básico (de referencia para nuestra cuestión insti-
e intervención «meliorista», bien informada, sea tucional, etc.), confrontadas a las también resisten-
para la consolidación, sea para la reforma de la cias o contratendencias preexistentes, constituyen
institución considerada. el reto fundamental para el cambio socioinstitucio-
Por todo ello, la construcción y exposición del nal, y a la vez el vector de articulación de nuestra
informe final de una encuestación cualitativa modelización sociohistórica.
tiende a tomar la forma de una modelización so- En definitiva, el informe final de la encuesta-
ciohistórica. Pues al plantear los antecedentes de ción cualitativa, en su elaboración y presentación
la cuestión socioinstitucional a encuestar, se par- viene a constituir un modelo sociohistórico e in-
te de una visión de su génesis estructural para terpretativo que estructura a la vez la fundación o
comprender la perduración y consistencia de sus génesis de una institución, su estado actual (en ten-
fundamentos actuales, para pasar al estudio de su sión entre pasado y futuro, tradición y modernidad),
relación con los retos que representan para dicha para concluir con la configuración de subjetivida-
institución (supongamos: la legislación vigente so- des sociales (simbólico-motivacionales), frente a
bre /A/, etc.), los procesos «en marcha», las nuevas la misma institución, y su inscripción en «cuasi-
necesidades y tensiones del cambio social, y las ac- grupalidades» (con una mayor o menor adscrip-
titudes ciudadanas predominantes frente a los mis- ción clasista, según los casos). Un modelo que pre-
mos. Momento en el que la encuestación cuali- sentado al Poder/cliente de referencia contribuye,
tativa pasa a colaborar en la construcción de un en el caso más favorable, a iluminar y ordenar sus
modelo del orden social, con otros métodos y tipos propias experiencias, y a la mejor orientación de sus
de estudio –estadísticas y fuentes secundarias, en- prácticas, e incluso a la toma de decisiones sobre los
cuestas estadísticas precodificadas, etc.–, para con- cambios socioinstitucionales. (En este sentido, en
cluir, –como aportación propia– configurando las el caso de los estudios cualitativos que compren-
subjetividades sociales de referencia (o modelos den prácticas empresariales –como en las investi-
de preconducta previsibles y básicos de los ciuda- gaciones de mercado, etc.–, la mejor contrastación
danos), respecto al estado actual de esa institución del modelo interpretativo presentado es la de que
y sus posibles cambios. Desde esta perspectiva, la el staff empresarial «rellene», por así decir, el mo-
modelización sociohistórica del informe cuali- delo, con sus propias experiencias, concretándolo,
tativo final (con o sin apoyo de los datos explíci- y proyectando sus orientaciones básicas sobre sus
tos de otras fuentes) representa una construcción decisiones futuras, etc.). Mientras la configuración

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de subjetividades sociales (es decir, de procesos lógico de Lévi-Strauss, y su pretensión de superar


arquetípicos simbólico-motivacionales, de valo- el formalismo de Propp, afirmando que «forma
res, creencias, estilos de vida, modelos de conducta, y contenido tienen la misma naturaleza… y el
etc.), puede dar paso a la elaboración y configura- mismo análisis»; ya que «el contenido deriva su
ción de discursos socioinstitucionales, en princi- realidad de la estructura», mientras «lo que se de-
pio, para la orientación de su comunicación. Dis- fine como forma es la puesta en estructura de las
cursos de orientación simbólico-motivacional cuyo estructuras locales en qué consiste el contenido».
ejemplo más evidente, se encuentra, desde luego, Sin embargo, desde la perspectiva sociológica del
en la comunicación publicitaria, como es bien análisis de textos para la configuración de discur-
conocido, sobre todo en la esfera de los estudios de sos ideológicos/socioinstitucionales, la puesta en
consumo, pero que también están presentes en mu- estructura como fase mediadora estrictamente
chas formas de comunicación socioinstitucional metodológica (que no /ontológica/) queda limi-
publica (como es el caso de la Sanidad Pública). tada al supuesto de la clausura y sistematización
Y en este sentido, finalmente, conviene avan- formal del texto –o intratexto (AO)–. O lo que es
zar aquí un planteamiento metodológico general, lo mismo, del «como si» todo estuviera en el tex-
al que también responde de el presente enfoque y to, sin proyección ninguna de la subjetividad del
modelo de encuestación cualitativa: en el marco investigador, ni tampoco referencias ninguna a la
de los «grupos de discusión» y de las «entrevistas complejidad de los procesos reales «fuera del texto»
abiertas» se producen los discursos que venimos de- (supuestos ambos no realistas). De modo que lo
nominando discursos emergentes, pero que deben que podemos entre paréntesis, por un momento,
ser diferenciados –entendemos– de los discursos es la propia realidad histórica.
virtuales finales, porque en el proceso del análisis Mientras para su análisis global y unitario, desde
sociológico del discurso –que exponemos en el pos- el punto de vista de nuestra investigación, la clau-
terior apartado 3.3/4–, esos discursos emergentes sura y extensión de nuestro designado intratexto
van a ser considerados como textos objetivados (en queda conformada como un //corpus de textos//,
el sentido de Paul Ricoeur). Pero la configuración mediante la acotación conjunta de todos los textos
de los discursos virtuales finales, constituye una producidos en nuestra encuestación por los «grupos
tarea, elaboración y responsabilidad del propio so- de discusión» y/o las «entrevistas abiertas o perso-
ciólogo investigador cualitativista. nalizadas», «como si» (una vez más…) constitu-
yesen un texto único. Pues sus diferencias sustan-
4. El informe final: subjetividades, discursos tivas y relevantes tienen ahora que ser establecidas
y estrategias socioinstitucionales mediante el proceso metodológico, y reconstruidas,
paso a paso, por el propio equipo. (En nuestro caso
Centrados ya en la segunda fase metodológica, de referencia sobre /A/, ese intratexto global y uni-
el análisis del texto implica una serie de operacio- tario queda compuesto por la suma y conjunto de
nes mediadoras, a partir de la decisión metodoló- los textos de los 9 «grupos de discusión» celebrados
gica fundamental de la lingüística estructural de en febrero de 1983, y cuyas transcripciones están
la «clausura del universo de los signos», en cuanto hoy en el archivo/biblioteca del CIS.
sistema y como «una entidad autónoma de depen- En fin, desde el punto de vista lingüístico, seme-
dencias internas» (crf. Ricoeur, 1975, op. cit. Pág. jante intratexto o //corpus de textos//, en cuanto
95). Una primera operación general que podemos constituido así en «objeto autónomo» (Ricoeur),
designar como la puesta en estructura del texto, queda sometido al «procedimiento del análisis lin-
en libre adaptación personal de un término y con- güístico, que –puntualiza Benveniste (op. cit., 1979,
cepto de Claude Lévi-Strauss en su Polémica con pág. 118)– tiende a delimitar los elementos a través
Vladimir Propp (1972:30). Sin coincidir, por ello, de las relaciones que los unen». Se trata entonces
en la concepción del estructuralismo antropo- de considerar //el texto// como un sistema de sig-

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nos, desde un punto de vista formal, ateniéndose o «acto fallido»), expresa y simboliza un doble
a sus «rasgos distintivos», en cuanto «discrimina- sentido que nos revelaría un proceso motivacio-
dores» (Benveniste op. cit., pág. 120/121), por sus nal latente, pudiendo identificarnos así una sub-
diferencias manifiestas. (Quizás el ejemplo más jetividad diferenciada, a su vez correspondiente
evidente es el de la descomposición de una imagen a una cierta grupalidad comunitaria. (Digamos
–por ejemplo, las Meninas de Velázquez–, en sus también que en este proceso de desciframiento
elementos diferenciales y relaciones internas. Ate- formal de diferencias y singularidades, puede
niéndose a la sistematización de un solo elemen- sernos hoy de ayuda en la captación y contras-
to –el color–, en otro ejemplo, hacia 1978, en un tación de diferencias, singularidades y relaciones
cursillo del Instituto Español de Turismo, para in- sistemáticas –en el nivel de rasgos, palabras, frases
vestigadores latinoamericanos, improvisé, de modo y sus combinaciones, etc.–, el hábil e inteligente
impresionista, tres conjuntos de los carteles turísti- uso del ordenador, y de todas las nuevas posibi-
cos españoles: a) la serie «negra», representativa de lidades instrumentales de la nueva frontera neo-
la tradición histórica de la España de los Austrias; tecnológica –tal y como expone Miguel Vallés en
b) la serie «blanca», representativa a su vez de los el capítulo correspondiente de este mismo libro–.
pueblos «luminosos» del interior peninsular; y c) Ahora bien, sin que la ayuda instrumental de estos
la serie «azul» de las playas de la costa, etc.). De recursos pueda por sí mismo sustituir y eliminar
tal modo, seguido en este momento de la puesta en –eso por mi parte (A. O.)–, desde luego, la labor
estructura intratextual, no hay sujeto, ni contex- interpretativa final y concluyente del sociólogo
to, de los signos sino exclusivamente la dimensión investigador, y ni siquiera la misma atribución de
significante o formal en un análisis sincrónico, sentido contextual a los significantes en cuanto
que elimina también el tiempo. valores diferenciales subjetivos –por ejemplo, el
Nuestra lectura debe ser, por tanto, en esta fase, de los significantes /«yo»/, /«tú»/, /«el»/, en el
una lectura literal, propia del infans esto es, de caso de /A/, en cada microtexto singular–; ya que
alguien que está aprendiendo a leer un lenguaje de todo significante –palabra y frase– es polisémico,
signos, atento a sus diferencias, en cuanto oposicio- y debe ser reinterpretado en el contexto final de la
nes distintivas. Una lectura atenta, ahora, no tan intencionalidad global del estudio).
solo a «lo que se dice» en el texto, sino al «como Atenta a la captación de diferencias desvian-
se dice»; esto es, atenta a la modalización del sis- tes por lectura literal, o plena y exclusiva signi-
tema de signos (palabras y frases). Mientras que la ficantización del intratexto, este momento del
finalidad metodológica de esa lectura «al pie de la análisis define y orienta, en definitiva, la puesta
letra», según la norma lingüística establecida de en estructura semiótica del texto, que según la
la relación entre significante y significado, es la distinción de Benveniste (op. cit., 1979), se sitúa
de captar el más mínimo rasgo de desviación del en el nivel de instancia de «la palabra», en
significante, respecto su forma canónica, según las cuanto «unidad autónoma» o «lexema en estado
reglas o hábitos dominantes del sistema de la len- aislado», como «la menor unidad significante li-
gua de referencia. Lo que en el caso de las palabras bre de efectuar una frase» (págs. 122-123). Una
–como apunta Ricoeur, 1980, op. cit. pág. 11/12–, perspectiva lingüística, desde la que «las palabras
la desviación supone que «la palabra se desplaza –como dice también Ricoeur (op. cit., 1975 pág.
respecto de su uso codificado». (Por ejemplo, en 103)– son signos en posición de habla; (constitu-
los grupos de discusión de los años 1960 sobre be- yendo, además) el punto de articulación entre lo
bidas alcohólicas, al hablar del brandy español, la semiológico y lo semántico». (Posición y función
designación desviante del semantema «la coñac» de la palabra viva, con sentido propio en el habla
por «el coñac» revelaba, en barrios populares ur- real y cotidiana, que resulta ser significativamente
banos, un origen rural etc.). Pues la desviación decisiva en nuestra cuestión /A/ de referencia: pues
lingüística (ilustrada por el lapsus freudiano la primera actitud y definición subjetiva de /A/ en

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NÚM.31, DESEMBRE, 14 ENCUESTACIÓN CUALITATIVA Y PRAXIS SOCIOINSTITUCIONAL

el contexto socioinstitucional se decide ya en el uso GINER, S (2001) Teoría sociológica clásica Bar-
alternativo de palabras como /filicidio/, /matar/, / celona, Ed. Ariel.
destruir/, /frustrar/, /eliminar/, etc.: términos que GINSBERG, M. (1961) Ensayos de sociología y fi-
suponen la simbolización inmediata de procesos losofía social. Madrid. Aguilar ediciones.
motivacionales, determinados en principio por IBÁÑEZ, J. (1979) Más allá de la sociología. El
creencias, más o menos arraigadas, y por cargas grupo de discusión: teoría y práctica. Ma-
emotivas más o menos profundas. Papel decisivo drid. Siglo XXI.
de la palabra en el combate ideológico y discursivo IBÁÑEZ, J. (1985) «Las medidas en la sociedad» en
en torno al estatuto socioinstitucional de /A/, que Revista Española de Investigaciones Socioló-
como es bien sabido, supone su uso contundente gicas nº 29:85-127.
como arma de la apasionada propaganda de las LÉVI-STRAUSS, C. (1972) Polémica Lévi-Strauss,
fracciones sociopolíticas –subjetividades y/o gru- Vladimir Propp. Madrid. Ed. Fundamentos.
palidades en acto–, enfrentadas por la posibilidad LUCAS, A. y ORTÍ, A. (1983) Representaciones co-
y forma concreta de la despenalización del /A/). lectivas sobre la mujer y la familia. Ejem-
Nuestro análisis, en este nivel semiótico, supone, plar policopiado en Centro de Investigaciones
por todo ello, empezar también por la determina- Sociológicas.
ción y el análisis de las palabras vivas, en cuanto MARX, K. (1981) Tesis sobre Feuerbach, Bogotá,
formas concretas de habla, o incluso, si resulta Félix Burgos Editor.
pertinente en el caso, y se quiere, como «embrio- ORTÍ, A. (1994) «La estrategia de la oferta en la so-
nes de discursos». ciedad neocapitalista de consumo» en Política y
sociedad nº16 (mayo/agosto): 16-80.
5. Bibliografía ORTÍ, A. (2000). «La apertura y el enfoque cualita-
tivo estructural: la entrevista abierta semidirecti-
ABRAMS, P. (1983) Sociología Storica. Bologna. va y la discusión de grupo». En García Ferrando,
Edit. Mulino. M.; Ibáñez, J. y Alvira, F. (eds.), El análisis de la
ALONSO, L.E. (1998). La mirada cualitativa. Ma- realidad social. Madrid, Alianza; pp. 219-282.
drid, Fundamentos. ORTÍ, A. (2005). «La apertura y el enfoque cualita-
ALTHUSSER, L. (1974) Escritos, Barcelona. Ed. tivo estructural: la entrevista abierta semidirecti-
Laia. va y la discusión de grupo». En García Ferrando,
ANDERSON, P. (1986) Tras las huellas del mate- M.; Ibáñez, J. y Alvira, F. (eds.), El análisis de
rialismo histórico. Madrid. Siglo XXI. la realidad social. Madrid, Alianza.
BENEVISTE, E. (1979) Problemas de lingüística RICOUEUR, P. (1975) Hermenéutica y estructu-
general, T. II. México, Siglo XXI. ralismo. Buenos Aires. Ed. Megalópolis.
BOURDIEU, P; CHAMBOREDON J. C. y PASSERON RICOUEUR, P. (1980) La metáfora viva. Madrid.
J.C. (1968) Le Métier de sociologue, préala- Ed. Cristiandad.
bles épistémologiques, Paris, Mouton – Bordas. SARTRE, J.P. (1963) Crítica de la razón dialéctica.
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celona, Anagrama. TÖNNIES, F. (1987) Comunidad y sociedad trad.
GARCÍA CALVO, A. (1985) Razón común (Lecturas de J. Rovira Armengol, Losada, Buenos Aires.
presocráticas II) Edición, ordenación, traduc- VOLOSHINOV, V (1976) El signo ideológico y la
ción y comentario de los restos del libro de filosofía del lenguaje. Buenos Aires. Ediciones
Heráclito. Zamora: Lucina. Nueva Visión.

56
NÚM. 31, DESEMBRE 2014, ISSN: 1137-7038, pp. 57-68

INVESTIGACIÓN-ACCIÓN PARTICIPATIVA Y
PERSPECTIVA DIALÉCTICA
Carlos Pereda
Miguel Ángel de Prada
Colectivo Ioé*
Recepció: noviembre 2014; acceptació: diciembre 2014

R E S U M E N

Se recoge la experiencia teórica y práctica de Colectivo Ioé en torno a la


investigación-acción participativa, enfoque que representa una «ruptura me-
todológica» con las perspectivas distributiva (cuantitativa) y estructural
(cualitativa). Tanto en su vertiente profesional como activista, la definida
por Jesús Ibáñez como perspectiva dialéctica ha sido utilizada en los ámbitos
del trabajo, el desarrollo comunitario y los movimientos sociales, facilitan-
do la emergencia de procesos colectivos de reflexión-acción, en contraste
y conflicto con las demandas de investigación más habituales de las élites
económicas y políticas. El texto sintetiza algunos desarrollos de la IAP a
nivel internacional y pone ejemplos aplicados en España en los que ha in-
tervenido Colectivo Ioé.

PALABRAS CLAVE:
investigación-acción participativa, conflicto social, desarrollo comunitario.

Sociología y poder. Opciones iniciales de co- atractivo en la medida que la gente común, tradi-
lectivo Ioé cional objeto de las élites económicas, políticas y
académicas, se podía volver protagonista de su pro-
Nuestro interés por la investigación-acción par- pia historia, de la reflexión y de la acción colectiva.
ticipativa (IAP) se inició en los años setenta del siglo En la Facultad de Sociología de la Universidad
pasado. Éramos entonces estudiantes de sociología Complutense de Madrid Jesús Ibáñez y Ángel de Lu-
que queríamos llevar a la práctica las enseñanzas cas, entre otros, impulsaban un enfoque interdisci-
de nuestros maestros, y también partícipes de un plinar de la investigación social, abierto a nuevas
cambio de régimen político que algunos queríamos corrientes y comprometido con la praxis social y
diera paso a una sociedad más justa y democráti- política; en varias ocasiones trajeron a la Facul-
ca. La IAP representaba en ese contexto un enfoque tad a Georges Lapassade, portavoz del socioanáli-

*
Colectivo Ioé forma parte del Grupo Cooperativo Tangente (<www.tangente.coop>).

57
NÚM.31, DESEMBRE, 14 INVESTIGACIÓN-ACCIÓN PARTICIPATIVA Y PERSPECTIVA DIALÉCTICA

sis francés,1 una práctica que junto a la IAP iba a dieron en exposiciones ambulantes en las
ejemplificar, como veremos más adelante, la pers- plazas del barrio.
pectiva dialéctica de Jesús Ibáñez. Desde el urba- 3. Exploraciones y trabajos de campo (libro
nismo, Jesús Leal y Tomás R. Villasante apoyaban amarillo): varios grupos de trabajo aborda-
la participación directa del vecindario en la plani- ron la historia del barrio, la relación con la
ficación y gestión de la ciudad, denunciando las ciudad de Madrid, el urbanismo, los servi-
nuevas formas de participación en el planeamien- cios públicos, la vivienda, la estructura in-
to urbano como «mecanismos de integración» en dustrial y comercial, la distribución de la
una sociedad dominada por la lógica del capital renta, etc. Asesoraron Ignacio Fernández de
(Gavira y Leal 1977 y Villasante 2006). Y fuera de la Castro (sociólogo), Jesús Leal (urbanista),
academia, Ignacio Fernández de Castro y el Equipo Eduardo Mangada (arquitecto y vecino del
de Estudios (EDE) defendían la democracia directa barrio que llegaría a ser teniente de alcalde
asamblearia, a través de la revista «Teoría y prác- de Madrid), etc.
tica», y ensayaban formas de «sociología dialéc- 4. Interpretación y proyección de los resulta-
tica» que entendían, lo mismo que Ibáñez, como dos: a medida que la IAP se difundió en el
una ruptura con la investigación socializada al uso barrio, se ampliaba el nivel de conciencia
que podía facilitar la apropiación del conocimiento y la capacidad reivindicativa del vecindario
por los propios sujetos a fin de resolver la situación a través de la Asociación.
conflictiva en la que se encontraban (Fernández de
Castro 1977 y 1993). Al hilo de esta experiencia un grupo de sociólogos
Con todas estas personas confluimos por aque- jóvenes2 alquilamos un piso en el barrio de Puer-
llos años en el barrio de Puerta del Ángel de Madrid, ta del Ángel con el fin de apoyar sobre el terreno el
donde la Asociación de Vecinos Los Olivos –de la que trabajo de la Asociación de los Olivos y constituirnos
formábamos parte– había emprendido una investi- a la vez como equipo profesional de sociología con
gación participativa que logró movilizar a más de una orientación participativa y apoyados por el pro-
500 vecinos y vecinas durante cuatro años (1974- fesor y amigo común Ángel de Lucas. Primero nos
78), en los que se recorrieron las siguientes etapas: llamamos «Colectivo de trabajo-estudio» (1977),
después «Colectivo de Análisis e Intervención So-
1. Autodiagnóstico y programación: a partir cial, CAIS» (1980). Dábamos mucha importancia
de varias asambleas la Asociación de Veci- a la formación teórica, ligada a la praxis, resultan-
nos se planteó llevar adelante una investi- do inolvidables las sesiones coordinadas por Alfonso
gación del propio barrio, abierta en sus ob- Ortí en las mañanas de los sábados. Por entonces
jetivos y en sus métodos a la intervención recibimos el encargo de evaluar los hospitales psi-
de los vecinos. quiátricos de S. Juan de Dios en España y Portugal,
2. Encuesta a los vecinos (libro verde): 40 en- un trabajo en el que introdujimos diversos procedi-
cuestadores aplicaron una amplia encuesta mientos participativos además de grupos de discu-
por muestreo para conocer las condiciones sión, dirigidos por Ángel de Lucas. También lleva-
de vida y la opinión del vecindario. Ase- mos a cabo un estudio sobre emigrantes españoles
soraron, entre otros, los sociólogos Jesús en Suiza y Holanda, en el que combinamos prác-
Ibáñez y Ángel de Lucas. Se publicaron ticas cuantitativas, cualitativas y de IAP a través de
dos ediciones del libro verde que se difun- las asociaciones de españoles en esos dos países. En

1
En torno a Georges Lapassade y René Lourau, profesores de la Universidad de Vincennes (París), se produjo un notable desarrollo teó-
rico que tenía como eje el análisis institucional (Lapassade y Lourau 1973 y 1977).
2
Además de los firmantes de este artículo, participaron en algún momento Edurne Zabaleta, Luis Seoane, Anselmo Peinado, Marisa Es-
quivel, Rosa Bonet, Enrique Arnanz, Luis Montejo, Elena Benarroch, Teófilo Fiunte, Luis Moro, José Manuel Vera…

58
NÚM.31, DESEMBRE, 14 INVESTIGACIÓN-ACCIÓN PARTICIPATIVA Y PERSPECTIVA DIALÉCTICA

otro estudio patrocinado por el CIS3 exploramos el ha sido más bien modesto, siendo mayor nuestra
mercado de la sociología en España, llegando a la participación –a título particular o a través de la
conclusión de que la mayoría de las investigaciones Asociación Nexos– en iniciativas sociales que po-
realizadas en aquellos años respondía a la deman- demos calificar de IAP de orientación activista, en
da de administraciones y empresas públicas (48%) las que hemos actuado en pie de igualdad con otras
o de grandes empresas privadas (45%), y sólo un 7% personas y movimientos de Madrid.4
a otras entidades (iglesia, partidos, sindicatos, fun- En un plano más global, el consenso de la tran-
daciones, asociaciones…). La demanda era mucho sición negociado entre las élites mantuvo intacta
mayor a medida que se ascendía en la escala política la división capitalista del trabajo y frustró las ex-
o en el ranking de empresas. pectativas de un sindicalismo combativo o de un
Colectivo Ioé surge al final de este período por movimiento ciudadano de base que reclamaba en
diferencias de estrategia entre los miembros del sus inicios una democracia de corte participativo
CAIS. Decidimos entonces que nadie se quedara con (pactos de la Moncloa de 1977, ley régimen local
la marca, ya registrada, y que cada grupo siguiera de 1985, etc.) (Ortí 1988 y Pereda y de Prada 1986).
su camino; Ioé se formó por las dos personas que Por eso, tanto antes como después de la llamada
se oponían a hacer estudios de marketing (Miguel «transición democrática» los clientes de las inves-
Ángel de Prada y Carlos Pereda), a quienes se unió tigaciones sociales han sido casi siempre dirigen-
algunos años más tarde Walter Actis. Antes de la tes de grandes instituciones, mientras asalariados,
denominación actual, nos identificamos como Co- consumidores y ciudadanos sólo aparecen como po-
lectivo ALTER, a quien la HOAC encargó un amplio blación-objeto, asumiendo un papel dependiente y
proyecto de análisis sociológico de la iglesia católi- pasivo en el desarrollo de los estudios. Con frecuen-
ca en España, que fue bien valorado por la mayoría cia nos hemos preguntado por este hecho y poco he-
de expertos consultados (entre ellos Jesús Ibáñez) mos avanzado desde el diagnóstico que hicimos en
pero quedó bloqueado por el veto de la jerarquía. el primer texto que publicamos como Ioé en 1983:
Se planteaba como «un estudio participativo, para «la marginación de los investigados no es sino la
las bases activas de la Iglesia y no sólo para la je- expresión –a nivel del quehacer sociológico– de
rarquía, inserto en las prácticas de aquellos grupos una sociedad de masas donde los papeles dirigentes
de acción que decidan intervenir en el análisis; no son objeto permanente de lucha entre minorías ac-
un trabajo de especialistas separados» (Codina, De tivas (conservadoras o innovadoras) que tratan de
Prada y Pereda, 1981:58). El veto de la jerarquía a acaparar cada una de ellas el mayor espacio posible
una iniciativa de IAP fue un primer síntoma de lo de influencia sobre las mayorías pasivas o, mejor,
que se iba a convertir, con el paso del tiempo, en dominadas» (Colectivo Ioé 1983:256).
una constante: las élites de las instituciones tien- Nuestras voluntariosas opciones a favor de una
den a reprimir las investigaciones que no controlan sociología comprometida con los procesos sociales
o pueden cuestionar su poder. nadaban contra corriente, a pesar de lo cual para
En los 32 años de funcionamiento de Colecti- nosotros tenían sentido. El imparable despliegue del
vo Ioé (1982-2014) apenas hemos hecho estudios capitalismo –y las instituciones políticas y sociales
para la empresa privada y hemos mantenido vivo el a él asociadas– favorecen la aparición de «oficios
interés por la IAP, aunque su despliegue en el ám- intelectuales», entre ellos el de sociólogo;5 pero el
bito profesional, cobrando por nuestros servicios, conflicto, como insistían nuestros maestros Ibáñez,
3
Estudio Nº 1.282 del CIS, 1981.
4
Hemos participado en la Plataforma de debate contra el paro y la precariedad (1997-2003), la Consulta Social Europea (2001-2004), el
Foro Social Mundial de Madrid (a partir de 2007) o el movimiento 15M (a partir de 2011). En los últimos años un sistema de financiación
colectiva (Crowdfunding) financia el Barómetro Social de España (<www.barometrosocial.es>), una herramienta interactiva de evaluación
social (Colectivo Ioé 2007 y 2008).
5
Marx describió la génesis histórica de las «funciones comprensivas de la producción» en El Capital (Marx 1979:409-449 del Vol. II).

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Ortí o Fernández de Castro, ha estado siempre pre- • En la perspectiva distributiva o cuantita-


sente en este proceso, dando lugar a fuertes resis- tiva, la intervención presenta la forma de
tencias. De ahí que la prevalencia de una sociología una confesión o un examen, en el que la
tecnocrática, construida para legitimar y adminis- población no tiene autonomía y debe aco-
trar el orden existente, no puede evitar que los con- plarse a las preguntas y las respuestas plan-
flictos sociales den lugar también a una sociología teadas por el cliente (técnica de encuesta
crítica cuyo objetivo final es «redistribuir entre las con ítems cerrados).
gentes, en su vida cotidiana, el control sobre las • En la perspectiva estructural o cualitativa,
condiciones de su existencia social… es decir, la la relación entre cliente y población adop-
socialización del poder frente a la concentración ta una simetría táctica dentro de una asi-
del control del poder en el capitalismo mundial» metría estratégica. Se buscan fórmulas de
(Quijano 2000:242).6 aproximación y diálogo pero dentro de un
orden y unos límites prefijados (el grupo
La ruptura dialéctica de Jesús Ibáñez de discusión «abre para cerrar»: permite
expresarse libremente a los participantes
La corriente del cualitativismo crítico, a la que en un marco artificial, que luego no tiene
se dedica el presente número de Arxius, es principal- continuidad en la vida real, mientras el
mente conocida por sus aportaciones en el ámbito discurso recogido es analizado por el in-
de las prácticas cualitativas, en especial el grupo vestigador y aprovechado por el cliente).
de discusión, lo que supuso un avance importante • Por último, la perspectiva dialéctica o im-
en relación a las técnicas de encuesta que eran –y plicativa plantea una relación simétrica en-
en parte todavía son– omnipresentes en el pano- tre los diversos agentes sociales, liberando
rama sociológico español. Se resaltan menos las el decir y el hacer de los sectores habitual-
insuficiencias y complicidades que desde el punto mente excluidos. La asamblea y sus múl-
de vista estratégico presentan ambas perspectivas tiples manifestaciones, entre ellas la IAP o
metodológicas (cuantitativa y cualitativa) en re- el socioanálisis, proporcionan a los parti-
lación a la que Jesús Ibáñez llamaba «perspectiva cipantes en el proceso una vía de reflexión
dialéctica». En efecto, este autor mantuvo a lo largo y acción que les convierte en sujetos de sus
de más de veinte años –hasta su prematura muerte propias vidas: «La perspectiva dialéctica
en 1992– un paradigma complejo del saber sobre integra la acción y la reflexión sobre la ac-
lo social que recogía la «perspectiva dialéctica» ción… no es un aparato de captura [como
como una ruptura metodológica en relación a las las perspectivas distributiva y estructural],
dos anteriores (Ibáñez 1985:203-218), si bien de- sino de liberación» (Ibáñez 1985:205).
sarrolló poco sus implicaciones y eventuales apli-
caciones prácticas.7 La «ruptura» que plantea la perspectiva dialéctica
El cuadro adjunto esquematiza las tres perspec- tiene que ver con las relaciones de poder en el saber
tivas de la investigación social (distributiva, estruc- sobre lo social. Mientras las perspectivas distributiva
tural y dialéctica) y distingue en cada una de ellas y estructural están al servicio de las élites económicas
el nivel tecnológico (cómo se hace) y el estratégico o políticas que investigan a las poblaciones-objeto en
(quién lo dirige): función de sus intereses (generalmente estudios de

6
Aníbal Quijano participó activamente en el Simposio Mundial sobre Investigación-acción de Cartagena de Indias (1977) y después ha
sido uno de los principales animadores, junto a Immanuel Wallerstein, Enrique Dussel, Boaventura de Soussa Santos o Ramón Grosfogel, del
movimiento de justicia global en los Foros Sociales Mundiales iniciados en Porto Alegre en 2001.
7
Ante la crítica planteada por Ortí en este punto, Ibáñez replicó: «tienes toda la razón. No he construido la llamada ‘perspectiva dialéc-
tica’, pero aquí aporto materiales para construirla» (Ibáñez 1990:22).

60
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NIVELES Y PERSPECTIVAS DE LA INVESTIGACION SOCIAL


(Esquema basado en Jesús Ibáñez)

NIVELES

Tecnológico Estratégico
(Cómo se hace) (Quién lo dirige)

Confesión Relación asimétrica


Distributiva
(cuantitativa)

Función referencial del lenguaje entre cliente y población

Encuesta estadística Cierra


Registro censal
Conversación Simetría táctica,
Función estructural del lenguaje asimetría estratégica
Estructural
(cualitativa)

Grupo de discusión Abre para cerrar


Entrevista abierta

Asamblea Simetría:
PERSPECTIVAS

Función pragmática del lenguaje la población es el sujeto


(implicativa)
Dialéctica

Socioanálisis Abre
Investigación acción participativa

marketing y opinión pública con vistas al control de mos retomado en los últimos años, y en varias oca-
los mercados de consumo y de las clientelas políticas), siones hemos participado con otros grupos en cur-
la perspectiva dialéctica sitúa como sujeto del proceso sos y encuentros sobre metodologías participativas,8
a las poblaciones afectadas por problemáticas o in- que nos han servido para conocer mejor los aportes
quietudes sentidas, que tratan de abordar y resolver teóricos y las aplicaciones prácticas de la investiga-
por sí mismas. El «sujeto sujetado» se vuelve «sujeto ción-acción, entendida ésta en un sentido amplio
en proceso», en expresión de Jesús Ibáñez. y abarcando tanto los desarrollos de orientación
profesional (con expertos pagados) como activista
Aportes de la IAP. Entre el pragmatismo y la o militante, tal como había ocurrido en el barrio
crítica social de Puerta del Ángel. A continuación recogemos los
resultados de estas reflexiones en algunos ámbitos
A partir de 1983 organizamos durante más de concretos, mostrando en cada caso ejemplos de IAP
una década un seminario anual sobre IAP, que he- en los que hemos tomado parte.

8
Encuentro sobre Etnometodología con profesores del Centre d’Etude des Mouvements Sociaux (CNRS, París) con la participación de
Jesús Ibáñez y Alfonso Ortí (1985); Curso organizado con CIMS y EDE sobre Metodologías de Participación (1993); Jornadas internacionales
sobre Movimientos Sociales e Investigación Activista en Barcelona (2004); Encuentro Universidad-Movimientos sociales en torno a la Inves-
tigación-acción en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Oviedo (2005), Jornadas sobre Investigación Participativa
para el Desarrollo Local, organizadas por CIMAS en la Facultad de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid (varios años), diver-
sos encuentros en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Valencia, etc.

61
NÚM.31, DESEMBRE, 14 INVESTIGACIÓN-ACCIÓN PARTICIPATIVA Y PERSPECTIVA DIALÉCTICA

Las relaciones laborales productividad y los beneficios. Es decir, se trataba


de tácticas participativas al servicio de estrategias
En nuestro contexto occidental, las relaciones empresariales. Para encontrar formas de partici-
laborales han estado marcadas en los últimos siglos pación de los trabajadores en las que éstos fueran
por la división capitalista del trabajo, que otorga los protagonistas de sus condiciones de vida y de
papeles y expectativas diferentes a los dos polos de trabajo, hay que remontarse a las prácticas auto-
la relación (capitalistas y trabajadores). De ahí que gestionarias del movimiento obrero que han dado
la IAP aplicada en este ámbito adopte perspectivas lugar a múltiples formas de investigación activista,
diferentes dependiendo de su orientación estratégica tanto al interior de los sindicatos, como de las em-
(quién lo dirige), dando lugar a frecuentes conflic- presas cooperativas o incluso, en menos ocasiones,
tos y bloqueos en los casos de demandas ambiguas mediante procesos revolucionarios de movilización
o cuando los objetivos no se definen con nitidez. social. El principal referente de esto último es la Co-
El concepto de investigación-acción (action-re- muna de París (1871) o, más cerca de nosotros, la
search) lo formuló por primera vez Kurt Lewin en gestión anarquista de algunos municipios españo-
1946, si bien la idea base de ofrecer una participa- les durante la guerra civil (1936-1939). En ambos
ción activa y gratificante a los trabajadores en rela- casos se trata de experiencias cortas, que fueron so-
ción a sus condiciones laborales fue una aportación focadas por ejércitos al servicio de fuerzas reaccio-
de la teoría de las relaciones humanas liderada por narias, pero cuyas prácticas de reflexión-acción de
Elton Mayo en Chicago en los años treinta del siglo carácter asambleario y emancipador para las ma-
pasado. Este autor comprobó empíricamente que la yorías populares encajan en una definición amplia
cooperación del trabajador aumenta si éste es es- de IAP o sociología dialéctica, en su vertiente acti-
cuchado y considerado por parte de sus superiores; vista o militante.
asimismo, las condiciones laborales influyen direc- Al interior de los sindicatos, una práctica bas-
tamente en la productividad. Esta tesis se plantea- tante utilizada ha sido la auto-encuesta de grupo,
ba como alternativa al modelo mecánico del tylo- diseñada y llevada a cabo directamente por los tra-
rismo, propio de la primera revolución industrial, bajadores para evaluar sus condiciones laborales y
y resultaba más eficiente en el nuevo contexto de llegar a consensos de actuación.9 Los cuestionarios
la sociedad de consumo norteamericana posterior se debaten entre varios trabajadores hasta obtener
a 1929 (Mayo 1945). Lewin profundizó en el estu- puntos de acuerdo que luego se contrastan en un
dio de los grupos y las relaciones interpersonales, y proceso de ida y vuelta con otros grupos con el fin
puso a punto un amplio repertorio de conceptos y de llegar a una validación colectiva. No sólo se trata
prácticas de investigación-acción, en especial el T- de conseguir mejoras particulares en las condicio-
group (Trainning group), que se aplicó en muchas nes de trabajo sino cambios en profundidad, «no
empresas privadas y públicas de Estados Unidos y contribuir al incremento de la productividad em-
después se trasladó a Europa de la mano del Plan presarial o al aumento de la paz social sino al cre-
Marshall (Lewin 1947 y Boltanski 1982). cimiento de una toma de conciencia en la perspec-
Tanto la reflexión-acción presente en la dinámi- tiva de una modificación de la realidad. Algo que
ca de grupos como el liderazgo participativo eran viene determinado por quien encarga la encuesta
procedimientos que se introducían desde la direc- pues no se trata de un encargo empresarial ni de
ción de las empresas con el fin de incrementar la una tarea académica sino de una investigación

9
Esta modalidad participativa de encuesta has sida aplicada principalmente en Italia y tiene como referente histórico el cuestionario que
elaboró Carlos Marx en 1881 por encargo de la Revue Socialiste, para estudiar la situación de la clase obrera en Francia. La orientación de
esta encuesta, que contenía casi cien preguntas abiertas, no era extraer datos y opiniones personales al estilo de las encuestas habituales de la
sociología industrial, sino facilitar la reflexión en profundidad de la clase obrera sobre su experiencia concreta, las condiciones de explotación
y los modos de oponerse a la misma (Karsunke y Wallraff, 1973). Sobre la evolución reciente en Italia de la encuesta obrera, ver Pugliese 2008.

62
NÚM.31, DESEMBRE, 14 INVESTIGACIÓN-ACCIÓN PARTICIPATIVA Y PERSPECTIVA DIALÉCTICA

que se lleva con el acuerdo preliminar y el control El desarrollo comunitario


permanente de los trabajadores» (Castillo y Prieto
1993:247-248). Las prácticas de IAP aplicadas al desarrollo co-
Por nuestra parte, hemos participado en varios munitario, lo mismo que pasaba en el ámbito la-
estudios promovidos por sindicatos y organizacio- boral, parten de enfoques estratégicos muy diversos,
nes no gubernamentales que abordaban el tema lo que se puede ejemplificar en la evolución expe-
laboral con una orientación participativa. Uno de rimentada desde los «programas de desarrollo de
ellos fue a iniciativa del Consejo de la Juventud la comunidad» promovidos por las grandes poten-
de España quien nos encargó en 1987 coordinar cias coloniales a mediados del siglo pasado hasta la
una investigación-acción sobre las condiciones de «investigación activa militante» de los años setenta
trabajo de los jóvenes con el fin de salir al paso de y la diseminación de escuelas y prácticas de IAP en
la creciente precariedad del empleo juvenil a raíz décadas posteriores, hasta la actualidad.
de los nuevos contratos temporales introducidos Los «programas de desarrollo de la comunidad»
por el gobierno en aquellos años.10 Para ello, la fueron promovidos inicialmente por el gobierno
idea era aprovechar la red de Consejos locales de británico en sus extensas colonias de África y Asia,
Juventud, presentes en más de un millar de muni- y después por Estados Unidos en sus países de in-
cipios, y donde estaban representadas asociaciones fluencia. Los recursos procedían de organismos
juveniles de carácter sindical, político, religioso, públicos y fundaciones empresariales (Obras de
cultural, del tiempo libre, etc. La participación Bienestar y Desarrollo Colonial en el caso del Reino
tuvo lugar en la fase de diseño del estudio, cuyo Unido) y la formación de funcionarios y volunta-
proyecto se envió a todos los Consejos locales con rios partía de institutos universitarios de educación
el fin de informarles y recoger sus opiniones, y y desarrollo. El objetivo era estimular a la gente de
después en el proceso de trabajo, mediante una las colonias para abandonar las costumbres tradi-
autoencuesta grupal de carácter abierto a desa- cionales y adoptar las pautas modernas: «Muchos
rrollar por los propios jóvenes. Paralelamente, habitantes de las colonias viven en estrecho acuer-
Colectivo Ioé realizaría una serie de entrevistas, do con la tradición y no son progresistas según las
estudio de fuentes y grupos de discusión, cuyos pautas modernas (…). Entonces, el desarrollo de
resultados se enviarían en una segunda fase a la comunidad consiste en encontrar maneras efec-
los grupos de jóvenes, a la vez que un resumen tivas de estimular, ayudar y enseñar a la gente… a
de sus propios análisis. El plan se llevó a cabo en adaptar su forma de vida a los cambios que aceptan
la etapa de diseño y en la primera fase pero fue o que les han sido impuestos» (Batten 1964:12).
bloqueado por el organismo financiador (el Mi- Este enfoque paternalista y tecnocrático de la
nisterio de Trabajo) al conocer los resultados de participación fue el que prevaleció en los primeros
la primera fase, que chocaban abiertamente con planes de desarrollo comunitario en América La-
sus planteamientos en torno a la reforma del em- tina en torno a 1960, como reacción a uno de los
pleo juvenil (Colectivo Ioé 1989). Por su parte el mayores cambios de la región: la revolución cuba-
Consejo de la Juventud, en cuya asamblea anual na (1959). La política norteamericana de coope-
se valoró positivamente el trabajo realizado, no se ración, en este caso a través de la Alianza para el
atrevió a continuar la IAP sin el apoyo del Minis- Progreso, patrocinó económicamente programas
terio, de cuyas subvenciones dependía no sólo el nacionales de desarrollo de la comunidad en Co-
estudio sino su aparato administrativo.11 lombia, Venezuela, Argentina, Brasil, Chile, Para-

10
Entre 1978 y 1985 se crearon nuevas fórmulas de contratación bajo el epígrafe de «fomento del empleo juvenil» cuyo principal efecto
fue extender la precariedad laboral de la juventud.
11
El Consejo de la Juventud de España ha sido suprimido en febrero de 2014 mediante la Ley de racionalización del sector público, con-
tando sólo con los votos del Partido Popular.

63
NÚM.31, DESEMBRE, 14 INVESTIGACIÓN-ACCIÓN PARTICIPATIVA Y PERSPECTIVA DIALÉCTICA

guay, Perú, Uruguay y Ecuador. Sin embargo, estos 1986), la sociología práxica de Villasante (Ganuza
programas fueron poco a poco desbordados en la et al. 2011) o la sociología dialéctica de Ibáñez y
práctica y dieron lugar en muchos casos a un en- Fernández de Castro (Colectivo Ioé 1993).
foque de autogestión promocional y de activismo Desde Colectivo Ioé hemos participado en varias
crítico frente a los problemas estructurales de esos intervenciones de desarrollo comunitario, casi siem-
países.12 Entre otras aportaciones cabe destacar los pre promovidas por organizaciones vecinales de base
trabajos de investigación-acción desarrollados en (Palomeras, Sandy y Prosperidad en Madrid, Guru-
el medio rural colombiano por la Fundación Rosca gú en Badajoz, Nazaret en Valencia, etc.), en cada
en la primera mitad de los años setenta (Fals Borda caso con objetivos y resultados diversos. Quizás la
1990) o la propuesta de educación «liberadora» de IAP más interesante fue la desarrollada a lo largo de
Paulo Freire, aplicada a la formación de adultos en 6 años (1992-1997) en el barrio de Prosperidad por
contraposición a la educación «bancaria» (Freire la Asociación de Vecinos Valle Inclán para abordar
1973). El momento culminante de este proceso la problemática de las personas mayores de dicho
fue el Simposio Mundial de Cartagena (Colombia) barrio. El grueso del trabajo lo llevaron a cabo ve-
sobre Investigación Activa y Análisis Científico, de cinos y vecinas en el marco de la Asociación y las
1977, donde se pusieron en común experiencias decisiones se tomaban en las asambleas periódicas
llevadas a cabo en todo el mundo y se debatió en del Grupo promotor, formado por unas quince perso-
profundidad sobre la relación entre investigación nas, pero abierto siempre a nuevas incorporaciones.
participativa y emancipación social (Molano 1978). Unos 200 vecinos voluntarios colaboraron en diver-
Estas tendencias se vieron favorecidas en aque- sas tareas –sobre todo en la aplicación de encuestas a
llos años por los movimientos políticos de signo personas mayores– y se contó también con el apoyo
marxista, con especial referencia a Gramsci y su de numerosos colectivos de dentro y fuera del barrio
valoración del «sentido común» de la gente senci- (colegios, parroquias, centros de mayores, escuelas
lla (Gramsci 1976), y por la expansión de las co- de trabajo social de la Universidad Complutense y
munidades cristianas de base ligadas a la teología de Comillas, etc.). Nuestra participación tuvo un
de la liberación, pero provocaron también procesos carácter profesional, cobrando por nuestro trabajo,
de involución política, cuyo principal exponente con dos cometidos precisos: dar soporte técnico a la
fueron las dictaduras del cono sur latinoamerica- aplicación de la encuesta, incluyendo varios grupos
no, que frenaron el desarrollo de la IAP como mé- focalizados con personas mayores, y evaluar la par-
todo de trabajo de las comunidades. No obstante, ticipación del voluntariado en el proceso de IAP. El
el principio de la participación ligada a la praxis se estudio se desarrolló en todas sus fases, con un claro
extendió por todo el mundo dando lugar a múlti- beneficio para las personas mayores del barrio, que
ples escuelas que llegan hasta nuestros días, entre dispusieron de un acceso más fácil a los recursos
ellas el socioanálisis, al que ya hemos aludido, la existentes (incluyendo una Guía pormenorizada)
sociología permanente (Touraine 1978), la crítica y contaron con nuevas iniciativas de atención sur-
institucional y creatividad colectiva (Seguier 1978), gidas como resultado de la IAP. Asimismo, se llevó
la investigación-acción en educación (Kemmis a cabo una evaluación del voluntariado, incluyen-
y McTaggart 1988), el diagnóstico comunitario do varias encuestas y grupos de debate, para cuyo
de necesidades (Max-Neef, Elizalde y Hopenhayn análisis contamos con la participación de Alfonso
1994), o, entre nosotros, la investigación-acción Ortí, vecino del barrio de Prosperidad, que aportó su
en pedagogía y educación de adultos (Quintana trabajo de forma voluntaria.

12
Yolanda Sanguineti llevó a cabo un estudio empírico de este proceso a partir de 60 programas de desarrollo de la comunidad, la mayoría
llevados a cabo en América Latina. La tendencia dominante (52% de los programas) sería promocional (promoción humana y participación
directa en la sociedad civil), el 35% tendría una orientación política-militante (movilización para cambiar las estructuras de dominación) y
el 13% tecnológica (promover la eficiencia técnica de las comunidades). Ver Sanguineti, 1981:228.

64
NÚM.31, DESEMBRE, 14 INVESTIGACIÓN-ACCIÓN PARTICIPATIVA Y PERSPECTIVA DIALÉCTICA

Finalizada la IAP, el INSERSO se interesó por pu- lados a metodologías formalmente estructuradas,
blicar los resultados, para lo que la Asociación de Ve- sus prácticas se corresponden con frecuencia con
cinos volvió a contar con nosotros. Y de nuevo aquí se los planteamientos de la IAP o de la perspectiva
produjo una censura por parte del cliente financia- dialéctica, al reivindicar la capacidad de los suje-
dor, que aceptó sólo la Segunda parte del texto ini- tos para generar conocimiento y tomar decisiones,
cial (presentación descriptiva del trabajo realizado), al margen de la jerarquización y mercantilización
dejando fuera la Primera parte en la que se hacía del saber: «la investigación activista (de los movi-
una reflexión general sobre el papel que jugaba el mientos sociales) puede ser uno de los instrumentos
voluntariado en la política social española y cómo de transformación crítica de la realidad, capaz de
podría funcionar con un enfoque de IAP, tal como generar conocimientos desde la subjetividad más
había ocurrido en el barrio de Prosperidad. Desde allá de las jerarquías y limitaciones académicas, y
el Servicio de Estudios del INSERSO se redactó otro capaz también de crear espacios y mecanismos de
texto, como Primera parte, titulado «La IAP como producción, intercambio y reflexión colectiva a la
estímulo de la participación de las personas mayores vez que sirve para denunciar la mercantilización
y del voluntariado social» que eludía toda referencia y privatización de los conocimientos actuales»
a los procesos sociales generadores de desigualdad y (Col·lectiu investigacció 2005:12).
exclusión, y enfatizaba la problematicidad de la IAP En el campo feminista Marta Malo recoge
como método científico y los peligros de su aplica- la experiencia de varios movimientos, desde el
ción práctica (Rodríguez y Colectivo Ioé 1996:43- Blackclubwomen’s Movement de Estados Unidos
44; y Ortí 1988). El texto censurado, que puede en el siglo xix hasta los grupos de autoconciencia
consultarse en la web de Colectivo Ioé, se centraba de mujeres de Kathie Sarachild, que «realizan una
en el reto que supone para las personas voluntarias práctica de análisis colectivo de la opresión, a partir
desarrollar su actividad en una sociedad de clases del relato en grupo de las formas en las que cada
como la española, con intereses contrapuestos: «el mujer la siente y experimenta. Desde sus orígenes
voluntariado (y toda la política social) debe desa- estos grupos se proponían despertar la conciencia
rrollarse respondiendo a la siguiente alternativa: o latente de las mujeres, para propiciar la reinterpre-
trata de gestionar la reproducción de la estructura tación política de la propia vida y poner las bases
social vigente, interviniendo sobre la población ex- de su transformación» (Malo 2004:22).
cluida para paliar las situaciones extremas, a partir En el movimiento ecologista son también fre-
de los intereses de los sectores ‘integrados’; o trata cuentes los procesos asamblearios y de investigación
de fomentar una confluencia de los sectores inter- colectiva que conjugan el análisis y la búsqueda de
medios y excluidos para definir un nuevo modelo alternativas prácticas a los problemas que abordan.
de trabajo y convivencia. En el primer caso se dibuja Un ejemplo puede ser el documento que elaboraron
un voluntariado conservador del ‘estatus quo’; en el 22 organizaciones europeas –entre ellas Ecologistas
segundo un voluntariado reivindicativo que pone el en acción y Attac-España– con el fin de diseñar un
eje en la emancipación social y la auto-organización modelo alternativo de comercio e inversiones para
de los sectores excluidos» (Colectivo Ioé 1996:18). Europa. Tal documento llevaba como subtítulo «In-
vitación a participar» y puso en marcha una serie
Los movimientos sociales de talleres abiertos a la sociedad civil que ha dado
paso a un segundo documento, esta vez suscrito
Este espacio es el más propicio a la emergencia por más de 50 organizaciones (Alianza del man-
de procesos colectivos de reflexión y acción en la dato de comercio alternativo 2013). Un documento
medida que las personas o grupos afectados por de- que permite dibujar, entre otras cosas, los puntos
terminadas problemáticas se movilizan para ana- de acuerdo del movimiento ecologista y altermun-
lizar y resolver sus conflictos. Aunque al actuar así dialista frente al TTIP que actualmente se negocia
lo hagan espontáneamente y no se sientan vincu- entre Europa y Estados Unidos.

65
NÚM.31, DESEMBRE, 14 INVESTIGACIÓN-ACCIÓN PARTICIPATIVA Y PERSPECTIVA DIALÉCTICA

Otra experiencia de movilización colectiva ha drid (APM) en el que han participado 21 asam-
sido el llamado «movimiento antiglobalización», bleas de barrios y pueblos.14 La iniciativa surgió
una de cuyas expresiones han sido los Foros socia- de una persona participante en la Asamblea del
les mundiales, regionales y locales que se vienen Barrio del Pilar y ésta la trasladó a la APM, que la
celebrando en todo el mundo a partir de 2001. De sometió a debate obteniendo el respaldo general
acuerdo con la Carta de Principios de Porto Alegre, en diciembre de 2012. El objetivo de la propuesta
los Foros no adoptan una política propia común era analizar la experiencia del movimiento 15M
pero facilitan la confluencia de organizaciones y después de dos años de funcionamiento y plantear
personas que se oponen a la globalización neoli- alternativas de cara al futuro. El debate tomó como
beral y buscan alternativas en los campos más va- base un guion de trabajo compartido y se prolongó
riados. Por ejemplo, en el V FSM de Porto Alegre a lo largo de cinco meses en un proceso de ida y
(2005),13 al que acudieron unas 140.000 personas, vuelta entre asambleas y APM, hasta llegar al do-
se dieron cita más de 300 redes de este tipo (Pere- cumento «Balance y perspectivas del 15M», apro-
da 2005) y, a nivel más local, el III FSM de Madrid bado por consenso en la «asamblea de asambleas»
(2010) congregó a unas 150 organizaciones y más celebrada en Sol el 25 de mayo de 2013. Más allá de
de 2.000 personas bajo el lema «Otra salida de la los análisis particulares presentes en el documen-
crisis es posible» (Diagonal 2010). to, nos parece de gran interés la definición que se
Por último, el 15 de mayo de 2011 se inició una hace del «pensamiento colectivo», que responde
movilización sin precedentes en la historia reciente plenamente a nuestra forma de entender la IAP:
de España que está contribuyendo a deslegitimar el «A lo largo de los meses de trabajo asambleario y
pacto de la transición y reclama cambios políticos de la APM hemos desarrollado, bien es verdad que
y económicos uno de cuyos ejes es la participación con altibajos y lagunas, el procedimiento que he-
directa de la población en los asuntos que le afec- mos llamado en el 15M pensamiento colectivo. El
tan, es decir, una profundización en la democra- 15M es un movimiento horizontal e inclusivo que
cia. Tanto el movimiento 15M como la Plataforma no acepta la división del trabajo entre dirigentes y
de Afectados por la Hipoteca, las mareas, redes de ejecutantes de acuerdos o entre ‘pensadores’ pro-
pensamiento como la Fundación de los Comunes fesionales y ‘bases’ fieles que aceptan consignas
o el Movimiento por la democracia, e iniciativas preelaboradas. Nuestro modo de ser nos lleva a la
de articulación política del estilo de Podemos o el inclusividad en el pensamiento y la acción, a que
Partido X, exigen con distintos acentos «abrir un nadie dirija ni piense por los demás. (…) Con
proceso de refundación democrática en el que las este texto hemos demostrado la capacidad del 15M
personas, los y las cualquiera, seamos los verdade- para elaborar documentos complejos de análisis
ros protagonistas… De las plazas y las redes hemos como proyección del pensamiento colectivo. En
aprendido algo simple y definitivo, que cambia para el futuro seguiremos trabajando en esta perspec-
siempre nuestra forma de estar en el mundo. He- tiva» (Asamblea popular de Madrid 2013). Quizás
mos aprendido que sí se puede» (Movimiento por el mayor límite del documento, desde el punto de
la democracia 2014). vista de la IAP, haya sido su poca capacidad para
En el último taller sobre IAP organizado por extender el debate a un mayor número de asam-
Colectivo Ioé en 2014 hemos analizado una ex- bleas, movimientos y personas que compartían las
periencia concreta de autoanálisis que ha tenido mismas inquietudes y que, sin embargo, han que-
lugar en el seno de la Asamblea Popular de Ma- dado descolgados del proceso.

13
Una de las propuestas más conocidas, iniciada en Porto Alegre, son los presupuestos participativos en los ayuntamientos a partir de
asambleas abiertas al vecindario (Villasante y Garrido 2012).
14
Alguno de nosotros era miembro de una de esas asambleas por lo que hemos podido conocer la experiencia desde dentro, aunque todo
el proceso se puede seguir por internet.

66
NÚM.31, DESEMBRE, 14 INVESTIGACIÓN-ACCIÓN PARTICIPATIVA Y PERSPECTIVA DIALÉCTICA

Prospectiva COLECTIVO IOÉ (1989), Condiciones de traba-


jo de los jóvenes (1º fase de investigación-
En medio de la profunda crisis económica, ecoló- acción), Madrid, Consejo de la Juventud de
gica y civilizatoria que atravesamos, valdría la pena España.
plantearnos de nuevo, con Jesús Ibáñez, la necesidad COLECTIVO IOÉ (1993), «IAP. Introducción en
de una ruptura dialéctica con las formas jerarquiza- España», Documentación Social, 92:59-69.
das de reflexión y decisión (investigación y acción) y COLECTIVO IOÉ (1996), Voluntariado y personas
poner en nuestro punto de mira la socialización de la mayores. Reflexiones partir del Proyecto +60,
política, de la economía y también del quehacer socio- Investigación Acción Participativa en el ba-
lógico: pasar de una plutocracia delegada a una de- rrio de Prosperidad (Madrid), (Inédito, contie-
mocracia directa, de un capitalismo arrasador a una ne la primera parte censurada por el INSERSO,
economía cooperativa y ambientalmente responsable, en <www.colectivoioe.org>).
de una sociología tecnocrática a una praxis transfor- COLECTIVO IOÉ (2007) «La participación políti-
madora; en definitiva, de una ciudadanía sujetada a ca de los españoles: democracia de baja inten-
ser sujetos en proceso de emancipación. Y recorrer los sidad«, en Papeles, 99:149-166.
zigzagueantes y conflictivos caminos que apuntan COLECTIVO IOÉ (2008), Barómetro social de
en esa dirección utópica, a pesar de que en el tiempo España, Madrid, Traficantes de Sueños y CIP-
corto de la historia parezca vano esfuerzo. «Ojala que Ecosocial.
la espera no desgaste nuestros sueños» (Benedetti). DIAGONAL (2010), Conectando luchas, creando
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NÚM.31, DESEMBRE, 14 INVESTIGACIÓN-ACCIÓN PARTICIPATIVA Y PERSPECTIVA DIALÉCTICA

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68
NÚM. 31, DESEMBRE 2014, ISSN: 1137-7038, pp. 69-84

LOS ÓRDENES SINTÁCTICO, SEMÁNTICO


Y PRAGMÁTICO EN EL DISEÑO Y EN
EL ANÁLISIS DE LAS INVESTIGACIONES
CUALITATIVAS CON GRUPOS DE DISCUSIÓN
Fernando Conde
CIMOP
Recepció: noviembre 2014; acceptació: diciembre 2014

R E S U M E N

El objetivo de este artículo es realizar una propuesta de articulación de los


momentos y procedimientos de diseño muestral y de análisis e interpretación
del sistema de discursos producidos en una investigación cualitativa de ca-
rácter dialógico y grupal a partir de una adaptación de los tres órdenes
semióticos, el sintáctico, el semántico y el pragmático existentes en todo
lenguaje, en todo sistema de signos.
La propuesta vincula los tres órdenes con las hipótesis y criterios de dise-
ño muestral y con los procedimientos de análisis sociológico del sistema de
discursos y lo ejemplifica en el caso de una investigación cualitativa realiza-
da en 2009 sobre los cuidados paliativos a enfermos en situación terminal.

PALABRAS CLAVE:
investigación cualitativa, análisis del discurso, cuidados paliativos.

Introducción en la práctica ambos tipos de momentos y proce-


dimientos suelen desarrollarse de forma relativa-
El objetivo de este artículo es realizar una pro- mente disjunta como puede observarse en la propia
puesta de articulación de los momentos de diseño producción de los manuales metodológicos a este
y de análisis e interpretación de la investigación respecto. (Desrosieres 2001).
cualitativa de carácter dialógico y grupal. El objetivo de este artículo es presentar una pro-
En el ámbito teórico, como es conocido, ambos puesta de articulación de ambos momentos y tipos
tipos de momentos y procedimientos se dicen re- de procedimientos a partir de una adaptación al
lacionados a partir de conceptos como los de «di- caso que nos ocupa de la sugerencia de Morris so-
seño flexible» y «análisis circular». Sin embargo, bre la existencia de los tres órdenes de «regularidad
69
NÚM.31, DESEMBRE, 14 LOS ÓRDENES SINTÁCTICO, SEMÁNTICO Y PRAGMÁTICO EN EL DISEÑO Y EN EL ANÁLISIS...

semiótica» (Abril 1994), el sintáctico, el semántico dada» y «naturalizada» sobre la que no se pue-
y el pragmático, en cualquier tipo de lenguaje, de de intervenir, y para que dicha «naturalización»
sistema de signos, de sistemas de discursos. funcione adecuadamente ha de «olvidarse», ha
Recordemos muy brevemente que cuando se ha- de «borrarse» la historia social y simbólica de
bla del orden sintáctico se alude a lo podríamos lla- su configuración.
mar de forma amplia la «gramática», el «lenguaje De ahí que cuando un lenguaje, un código
de expresión» (Walliser 2007) del sistema; que con alcanza el estatuto de «modelo» de referencia
el orden semántico se apunta a los posibles signi- sus reglas de funcionamiento, su sintaxis se
ficados referenciales del lenguaje (Ricoeur 2003), percibe como algo «obvio», como ya «dado»,
a la posible «relación entre el sistema formal y lo como algo implícito sobre lo que no cabe ni si-
que desea representar (Armatte 2005), a sus posibles quiera reflexionar…
«relaciones con el mundo real» (Walliser 2007); De ahí, como desarrollamos en Conde (2009),
y que con el orden pragmático se alude al plano que en más de una ocasión cuando se realiza un
de su «utilidad» (Armatte 2005), a su «sentido so- análisis sociológico del sistema de discursos una de
cial, práctico» (Abril 1994), a su relación y a su las tareas fundamentales sea la de tratar de «desve-
incidencia en los actores sociales que intervienen lar» lo obvio, de tratar de «desnaturalizarlo» para
e interactúan con el mismo en un contexto social tratar de inscribirlo en el contexto histórico, social
e histórico determinado. y simbólico que lo ha hecho posible abriendo, de
En la reflexión sobre estos tres órdenes semióti- ese modo, el camino a un cambio en los procesos
cos es dominante la aproximación teórica, el «dog- de naturalización que han hecho posible la ca-
ma» (Bernstein 2013) que subraya la primacía de racterización de dicho fenómeno social como una
lo sintáctico sobre lo semántico y de éste, a su vez, cuestión obvia, natural.
sobre el pragmático.
En el uso y adaptación de estas nociones en la Los criterios básicos para el diseño
investigación cualitativa, tal como desarrollamos
en Conde (1994), consideramos, sin embargo, que La propuesta de este artículo es, en un primer
la mencionada relación dogmática debe ser inver- momento, recurrir a los mencionados órdenes se-
tida de forma que en la investigación social es más mióticos como un camino que ayude: a) a reflexio-
adecuado considerar que es el orden pragmático el nar sobre esta problemática algo olvidada (Vallés
primero en ser movilizado para comenzar a ahor- 1997) como es el diseño muestral en la investiga-
mar un fenómeno social, para empezar a integrarlo ción cualitativa, favoreciendo la explicitación de
en el orden social de referencia en cada momento las diferentes hipótesis y criterios de diseño sub-
histórico. Serían los «usos» sociales los que acaba- yacentes en la «mapa de grupos» (Conde 2009)
rían constituyendo unos «órdenes semánticos» más que, en la tradición de la «escuela cualitativista
o menos estables y, con ello, si se produce el caso de madrileña», es el modo dominante de formalizar
configurar el fenómeno con una cierta dosis de es- la muestra en la investigación cualitativa; b) po-
tabilidad…, dicho fenómeno podría ser «inscrito» ner en relación dichos criterios de diseño con los
y «descrito» en el orden sintáctico de un modo más procedimientos de análisis sociológico del sistema
o menos reglado, más o menos codificado. de discursos (Conde 2009):
No hay que olvidar que una de las condiciones El punto de partida de nuestra reflexión y propues-
de la estabilización de los fenómenos sociales es ta será considerar que asociados con cada una de di-
su «naturalización». Para que un orden social y chos órdenes se configuran una serie de «hipótesis»
simbólico sea estable y no esté cuestionado, una de trabajo de la investigación y de «criterios» especí-
condición inexcusable es que esté «naturaliza- ficos a tener en cuenta en el diseño de la investigación
do», que sea «percibido» como «ajeno» a la ac- cualitativa, tal como he tratado de esquematizar en
ción de los sujetos sociales, como una «realidad el gráfico adjunto.

70
NÚM.31, DESEMBRE, 14 LOS ÓRDENES SINTÁCTICO, SEMÁNTICO Y PRAGMÁTICO EN EL DISEÑO Y EN EL ANÁLISIS...

El orden sintáctico producido desde dicha posición va a ser equiva-


lente y que, por tanto, la realización de diversos
En el diseño muestral el componente sintáctico se grupos al respecto, siempre que respondan a la
expresaría en el conjunto de las «hipótesis básicas» misma posición y al mismo impulso inicial pro-
del diseño que postulan, de forma general e inespecí- ducirían discursos «redundantes» (Callejo 2001),
fica que en el caso de que la sociedad, el orden social que lo que pueden aportar serían «variedades
esté estabilizado, existe una cierta relación entre el discursivas» de carácter secundario en torno al
conjunto de ligaduras sociales y simbólicas que con- mismo Discurso Tipo.
figuran una «posición social» en un momento dado El componente sintáctico de la muestra se tra-
y los discursos que puedan producirse y expresarse duciría, desde este punto de vista, en la elección
desde dicha posición. de aquellas dimensiones que configuran la base
En la tradición de la «escuela cualitativista ma- de la estructura social y que ayudan a anclar, en
drileña» se parte de una cierta forma de relación un momento histórico determinado, la relación
entre la estructura social y el orden simbólico de los entre la estructura social y simbólica de la socie-
discursos sociales. Callejo (2001), por ejemplo, pro- dad y el sistema de discursos sociales. Dimensiones
pone el concepto de «habitus» de Bourdieu como el que habitualmente se concentran en las variables
mecanismo que construye y regula dicha relación. o «rasgos sociodemográficos» (C. Nogueira 2001;
Esta primera «hipótesis básica» sugiere que 2005), como la edad, el sexo, el hábitat, el nivel
siempre que el grupo responda a la misma posi- de estudios...
ción social, es decir, que los asistentes reproduz- Conjunto de variables que se podrían ampliar
can las mismas características sociales del dise- a tres tipos de «ligaduras» sociales que ayudarían
ño, y que produzca el discurso a partir del mismo a caracterizar la posible posición social de los par-
impulso inicial, el Discurso Tipo (Conde 2009) ticipantes en los grupos. Las relativas a:
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NÚM.31, DESEMBRE, 14 LOS ÓRDENES SINTÁCTICO, SEMÁNTICO Y PRAGMÁTICO EN EL DISEÑO Y EN EL ANÁLISIS...

• La estructura social de la sociedad. midores de una u otra marca (grado de fidelidad,


• El «orden social y simbólico de dominación». habito de compra/uso…).
• La dinámica social de cambios en los dos tipos En este tipo de ligaduras posicionales más especí-
de órdenes sociales y simbólicos mencionados. ficas cabría distinguir entre las ligaduras relativas a:

Por ejemplo, en una investigación que realiza- • Las características singulares que pueden
mos para el CIS en el 2009 (Estudio 2793. CIS) que explicitar las relaciones de los sujetos con
vamos a utilizar en este artículo como ejemplo y el objeto de la investigación.
que tenía como objetivo prioritario ayudar al diseño • Los tipos de estructuras simbólicas e ideoló-
de un cuestionario sobre la atención a los enfermos gicas existentes socialmente con respecto al
en situación terminal, como hipótesis sintáctica de objeto de la investigación especialmente en
partida planteamos que las variables edad, nivel de lo que se refiere al grado de cristalización
estudios y hábitat podrían ser decisivas para poder de los discursos sociales y al orden simbó-
explicar unas y otras posibles posiciones al respecto. lico de dominación existente con respecto
Suponíamos que en hábitats sociales más redu- al objeto de la investigación.
cidos, más pequeños donde el control social suele
ser más fuerte y personalizado, las actitudes ante Por ejemplo, en la mencionada investigación
los cuidados paliativos podían estar más marcadas del 2009 sobre la atención a los enfermos en situa-
por las posiciones más tradicionales al respecto, ción terminal, la «hipótesis experimental» desde
mientras que en las ciudades más pobladas y con el punto de vista semántico se centraba en que las
mayores condiciones de anonimato podría existir dimensiones religiosas y políticas podían condicio-
una mayor apertura en esta problemática de los nar, en gran medida, la expresión de dichas actitu-
«cuidados» paliativos. des y discursos. Por un lado, se podía suponer que
personas de fuerte religiosidad y de práctica reli-
El orden semántico giosa frecuente podían mantener posiciones más
tradicionales que sectores más agnósticos o, más
El componente «semántico» del diseño grupal directamente ateos. Por otro, se podía hipotetizar
guarda una relación más estrecha con el «objeto» que personas situadas a la derecha se situarían en
de la investigación y se expresaría en la elaboración contra y a la izquierda más a favor…en el contexto
de un conjunto de «hipótesis experimentales» más político existente en España en el 2009.
«ad hoc» con la finalidad de ayudar a estructurar
el conjunto de posibles posiciones sociales y discur- El orden pragmático
sivas diferenciales ante el mismo.
Hipótesis experimentales que partirían del axio- El componente pragmático se expresaría en
ma que postula la existencia de una serie de ele- un conjunto de «hipótesis estratégicas» que cabe
mentos, «rasgos categoriales» (Castro Nogueira deducir de los «objetivos de la investigación», del
y Morales Navarro 2005), en la relación singular tipo de «poder» (del tipo que sea) y de estrategia
establecida entre los sujetos sociales y el objeto de que estaría implícita (o explícita) en la base de la
la investigación que habría que incorporar en el demanda de la investigación, es decir, para quién
diseño concreto de la investigación para ayudar a se hace la investigación, para qué se hace y para
vertebrar un sistema de posiciones discursivas di- qué tipo de usos se hace.
ferenciales ante el mismo. En una gran parte de la literatura existente so-
En el caso de los estudios de mercado, por ejem- bre el diseño de las muestras en la investigación
plo, este componente «semántico» del diseño se cualitativa el componente pragmático del diseño
suele expresar en la caracterización de los partici- tiende, sin embargo, a presentarse de forma re-
pantes en la investigación cualitativa como consu- ductora y negativa, a concentrarse en los costes de

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NÚM.31, DESEMBRE, 14 LOS ÓRDENES SINTÁCTICO, SEMÁNTICO Y PRAGMÁTICO EN EL DISEÑO Y EN EL ANÁLISIS...

la investigación que, en el decir de esta literatura, objetivo implícito de la investigación cuantitativa


empobrecerían y limitarían el alcance del diseño, posterior como podía ser «el medir» los niveles de
la propia posibilidad, a veces, de hacer un diseño apoyo de la opinión pública ante una y otra serie
sintáctica y semánticamente adecuado y adaptado de posibles medidas a contemplar en una posible
al objeto de la investigación. elaboración legislativa a este respecto) generamos
En la tradición de la sociología crítica, sin em- un diseño en el que se combinaba la edad, el hábi-
bargo, la decisión última del diseño parte de la con- tat, la religiosidad y la orientación política de modo
sideración del doble criterio sintáctico y semántico que se pudiera establecer un cierto gradiente de po-
para concretarlo en función de este tercer determi- siciones desde una posible aceptación del conjun-
nante como es el horizonte estratégico de la inves- to más amplio de «cuidados» y medidas, incluida
tigación, las utilidades que pueda desarrollar, los la «eutanasia», a las posiciones más contrarias,
objetivos que pretende cubrir (no confundir con el pasando por diversas situaciones intermedias…
«objeto» de la investigación), el tipo de «institu- Los dos grupos polares que, a priori, trataban de
ción» y, por tanto, de poder para que el que realiza acentuar al máximo la tensión entre las citadas di-
la investigación. mensiones fueron los siguientes:
En el marco de las tradiciones de esta corriente Grupo de varones y mujeres, de 27 a 35 años,
de investigación social, el componente pragmático con título de FP, de clases medias bajas, activos en
sería el criterio decisivo del diseño muestral ya que sectores industriales y de servicios, agnósticos/ateos
es el que tiene prioritariamente en cuenta los obje- y ubicados en la izquierda o en el centro izquier-
tivos de la investigación y con ello: a) los intereses, da. Barcelona.
estrategias y conflictos existentes en el «cliente» que Es decir, un grupo en un entorno metropolita-
demanda la investigación, b) las estrategias de sus no, alejado de los espacios sociales en los que la
posibles usos, c) otros condicionantes de tipo más Iglesia Católica podía ejercer una cierta influen-
práctico (costes, tiempos, etc) y, por último, d), las cia más directa.
propias formas concretas de articular los criterios El grupo más opuesto lo realizamos en una lo-
sintácticos y semánticos del diseño en función de los calidad pequeña, Palma del Río, con personas ma-
mencionados objetivos de la investigación. yores, de 65 a 75 años, y de asistencia regular a la
En el ejemplo del estudio cualitativo (CIS 2793) misa…y que se situasen en un espacio social en el
que estamos siguiendo como ejemplo, el compo- que las enseñanzas de la Iglesia Católica tuviesen
nente pragmático del diseño se tradujo en dos hi- mucha presencia.
pótesis concretas. Entre ambos grupos, diseñamos otros dos gru-
En relación con los «objetivos» explícitos de la pos que, a priori, pudieran hacer de puente entre
investigación supusimos que la dificultad de com- ambas posiciones más polares.
prensión de los posibles términos a utilizar en un Uno más cercano a las posiciones algo más
Cuestionario sería más elevada en sectores socia- abiertas. Grupo de varones y mujeres, de 46-60 años,
les con niveles de educación formal más reducida con estudios secundarios, de clases medias, activos
que en sectores sociales con niveles de instrucción en sectores industriales y de servicios, de educación
más elevada. Ello condujo a concentrar los cuatro católica, actualmente no creyentes o creyentes con
grupos que posibilitaba el presupuesto en sectores ausencia de práctica religiosa, ubicados en el cen-
sociales con niveles de estudios bajos o medios, tro, centro derecha y centro izquierda. Sevilla
hasta el bachillerato superior o similar, excluyen- Otro más cercano a las posiciones algo más
do estudios de grado y universitarios. cerradas. Grupo de varones y mujeres, de 36-45
En relación con un posible análisis del sistema años, con estudios primarios, de clases medias ba-
de discursos producidos en la investigación y con jas, activos en sectores de servicios poco cualifica-
su posible «generalización» a la sociedad (en rela- dos, católicos con una práctica ocasional, de centro
ción con lo que presuponíamos que podría ser un derecha. Madrid.

73
NÚM.31, DESEMBRE, 14 LOS ÓRDENES SINTÁCTICO, SEMÁNTICO Y PRAGMÁTICO EN EL DISEÑO Y EN EL ANÁLISIS...

Esta gramática de las posibles posiciones socia- mos en situación terminal nos generó el siguiente
les y de mediaciones simbólicas relativas a la posible gradiente hipotético de posibles posiciones grupales
valoración diferencial de la atención a los enfer- diferenciales ante el tema objeto de la investigación.

DISEÑO DE LA POSIBLE POSICIÓN DE LOS GRUPOS ANTE LA


EUTANASIA
P. FAVORABLES P. MÁS CRÍTICAS

Jóvenes 27-35 años. Adultos 45-60 años. Adultos 36-45 años. C. Mayores de 65-75 años. C.
C. MB. Ateos. C. M. No MB. Católicos. MB. Católicos
Barcelona practicantes. Madrid practicantes. Palma
Sevilla del Río

Las dimensiones del análisis e interpretación En primer lugar, cabría decir que la tradicio-
en la investigación cualitativa nal división entre una línea más internalista y otra
más contextualista del análisis e interpretación de
Las distintas líneas y procedimientos de análisis una investigación cualitativa (Alonso 1998) se co-
descritos en Conde (2009) podrían ser reflexiona- rrespondería con una diferente relevancia de uno
dos y reinterpretados a la luz de lo que venimos y otro orden semiótico en el diseño y en el análisis
señalando hasta el momento de modo que se pue- de sus resultados en el sentido de que en la línea
da comprender dichas líneas y procedimientos de internalista de interpretación de los textos estaría
análisis como operaciones tendencialmente más más cerca de una orientación sintáctica de aproxi-
vinculadas a uno u otro tipo de orden del lengua- mación, mientras que la línea más contextualista
je y, a su vez, con unos y otros criterios del dise- lo estaría, con matices, de las orientaciones más
ño muestral, tal como hemos desarrollado hasta semánticas y, sobre todo, pragmáticas. (Alonso
el momento. 1998, Conde 2009).

Predominio de una Predominio de una


aproximación aproximación
internalista a los contextualista a los
textos textos

Mayor cercanía a… Mayor cercanía a…

Orden sintáctico Orden semántico Orden pragmático

Textos aislados de Textos en sus contextos Elaboración con sus


contextos de producción posibles contextos de
recepción y de uso de la
investigación

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NÚM.31, DESEMBRE, 14 LOS ÓRDENES SINTÁCTICO, SEMÁNTICO Y PRAGMÁTICO EN EL DISEÑO Y EN EL ANÁLISIS...

En este sentido, expresado de una forma po- respectivamente los órdenes sintácticos, semánti-
larizada para evidenciar la tensión y el posible cos y pragmáticos.
gradiente de situaciones intermedias, cuanto más De este modo, en el componente más «sintáctico»
privilegiemos en el análisis el orden sintáctico del análisis cabría diferenciar dos aproximaciones:
más peso tiene en el mismo el concepto de «satu-
ración» (Callejo 1998) y la búsqueda de las «uni- • Una más «internalista» orientada a analizar
dades» y de las posibles «reglas» internas de los la posible existencia de ciertas «unidades de
textos, mientras que cuanto más privilegiemos en análisis», de dimensiones comunes que pue-
el análisis el orden de lo pragmático más peso tie- dan traducirse y expresarse en un conjunto
ne en el análisis el pensar en los usos de la investi- de «categorías» que operen a modo de un
gación, en las posibles «audiencias» del texto que «vocabulario», de una «gramática» más o
estamos escribiendo. menos explícita en el seno de una «gramá-
Esta reflexión creo que permite señalar la exis- tica» que regule de forma clara y consen-
tencia de una tensión interna dentro de la propia suada la relación entre las denominaciones,
corriente de sociología crítica entre unas líneas las categorías, los símbolos utilizados en los
de análisis y de interpretación más cercanas de la discursos producidos en la investigación.
orientación más semántica que privilegia en sus • Una segunda más «contextualista» orien-
análisis los contextos y momentos de la produc- tada a analizar la posible relación entre la
ción discursiva, de lo que Gadamer (2007) y Ri- estructura de las posiciones sociales y la gra-
coeur (2001) denomina «la cosa del texto», de otra mática de las posibles posiciones discursivas
línea de análisis e interpretación más cercana de expresadas globalmente en la investigación.
la orientación más pragmática que, sin olvidar lo
anterior, privilegia los contextos sociales e históri- En el componente semántico del análisis ca-
cos de recepción de la investigación y los posibles brían otras dos aproximaciones.
usos sociales e institucionales de la misma más
cercana a los desarrollos de Gadamer (2007) so- • Una más internalista orientada a expresar
bre la «aplicación» como componente esencial de las posibles dimensiones que constituyen la
la tarea hermenéutica. «configuración narrativa» (Conde 2009),
En mi propio caso, por ejemplo, creo que se pue- las posibles dimensiones que subyacen en
den deslindar unas líneas de informes de orienta- los discursos a la hora de acercarse, de ca-
ción más semántica como pueden ser los corres- racterizar el objeto de la investigación y que
pondientes a la línea de estudios sobre la salud permiten delimitar, si es el caso, los grandes
publicados por la Comunidad de Madrid bajo el espacios semánticos subyacentes en las dis-
paraguas general del programa de Indicadores So- tintas aproximaciones más particulares que
cioculturales de la Salud…, o en una orientación desde unas y otras posiciones discursivas se
más «pragmática» como, por ejemplo, la línea de realizan ante el objeto de la investigación.
informes publicados por la Junta de Andalucía bajo • Otra más «contextualista» de la posible re-
el título genérico de Culturas e Identidades Urbanas lación del conjunto de posiciones sociales
(Conde 1996, Conde 1997), o los relativos al con- descritas en las hipótesis experimentales y la
sumo de drogas editados por la fundación CREFAT posible gramática de las posiciones discursi-
de Cruz Roja (Conde 1999, Conde 2003). vas específicas expresadas en los grupos en
La distinción ya mencionada entre las orienta- relación con el «objeto» de la investigación..
ciones más internalista y más contextualista a los
textos producidos en una investigación podría ser Por último, desde el punto de vista del com-
ampliada y generalizada a todas y cada una de las ponente pragmático del análisis también cabrían
líneas de análisis e interpretación que privilegian otras dos aproximaciones.

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NÚM.31, DESEMBRE, 14 LOS ÓRDENES SINTÁCTICO, SEMÁNTICO Y PRAGMÁTICO EN EL DISEÑO Y EN EL ANÁLISIS...

• Una más internalista que se expresaría en praxeológica en los receptores del informe,
lo que podríamos llamar la función retó- en sus «audiencias».
rica del informe de resultados elaborado
desde el punto de vista de la elaboración De este modo, podríamos realizar la propues-
convincente de los mismos. ta de vincular unos y otros órdenes semióticos
• Otra más contextualista que se expresaría con unos y otros criterios de diseño muestral y
en lo que podríamos llamar la función más con unas y otras operaciones y procedimientos
performativa del informe elaborado desde de análisis, tal como se desarrolla en el siguien-
el punto de vista de su propia incidencia te esquema.

Los órdenes semióticos, los criterios de diseño


muestral y los procedimientos de análisis en la
investigación cualitativa

Orientación semántica Interpretación más


en el análisis del sistema estratégica del sistema de
de discursos discursos
Dimensiones Análisis
del análisis Estructural Análisis sociológico del sistema de discursos

Hacia la elaboración de la Hacia la construcción de los Hacia la elaboración de


Hacia la saturación
información Discursos Tipo conjeturas estratégicas

Hacia el Hacia la
cierre, hacia Modelo Cualitativo Orden sintáctico Orden semántico Orden pragmático apertura, hacia
el la
Grupal
“cientifismo” responsabilidad
y el juicio de
los
investigadores
Hacia la producción de la Hipótesis Estratégica
Hipótesis Nula Hipótesis Experimental
información

Criterios muestrales Determinación posiciones y Determinación posiciones Modulación final del diseño
ligaduras estructurales más sociales y simbòlicas en función de los “objetivos”
generales y “sociales” específicas en relación con estratégicos” de la
el “objeto” de la investigación
investigación

El análisis del sistema de discursos y el caso de de estabilización y cristalización de unos posibles


la atención a los enfermos en situación terminal discursos sociales al respecto (Conde 1990, 1994).
Una cuestión previa a destacar se refiere al pa-
La «reflexión» sobre las pautas y líneas de aná- pel y a la importancia del debate en el «espacio
lisis desarrollados en su día en el informe sobre los público» sobre los distintos temas de interés y pre-
cuidados paliativos (CIS estudio 2793) desde la sis- ocupación social a la hora de la sedimentación y
temática de lectura propuesta en este artículo su- cristalización y unos y otros discursos sociales como
ministra interesantes reflexiones sobre la posible tales y a la hora de la posible configuración de una
fecundidad de la sistemática de los ordenes semió- cierta relación relativamente estabilizada entre un
ticos aplicados al análisis sociológico del sistema conjunto de posiciones sociales y un conjunto de
de discursos, sobre las posibilidades de «formali- posiciones discursivas, como es el caso más canó-
zación» del análisis en su relación con el grado nico que analizamos en Conde (2009).

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En ausencia de dicho debate amplio, como es unas y otras «denominaciones» de las prácticas
el caso que nos ocupa de los cuidados paliativos, de los cuidados.
lo que se observaba era la existencia de una ma- En estrecha relación con lo dicho hasta el mo-
yor fluidez discursiva que conducía… más hacia mento y desde el punto de vista de una aproxima-
el análisis de las actitudes y de las predisposiciones ción más internalista a lo que llamamos «espacios
ante el tema… que hacia el análisis de las posicio- semánticos» (Conde 2009) en la investigación ob-
nes sociales y del sistema de discursos en su senti- servamos un triple fenómeno: la fortísima emocio-
do más estricto. nalidad expresada a la hora de abordar los temas
propuestos en la investigación, la polisemia, el ele-
Aproximación sintáctica vado grado de equivocidad de los significados atri-
buidos a unos y otros tipos de cuidados, y la gran
Desde el punto de vista de la aproximación que fluidez discursiva existente que se expresaba en lo
prioriza el orden sintáctico, lo que se observó por que podríamos llamar la gran continuidad y la fa-
nuestra parte y lo que los grupos reproducían de cilidad de desplazamiento sintagmático entre uno
forma redundante era que lo que marcaba profun- y otro tipo de «denominación» de los cuidados.
damente las posiciones, las actitudes y las opinio- En el marco de esta gran fluidez, especialmente
nes ante los cuidados a un enfermo en situación acentuada desde las posiciones que podemos deno-
terminal era la vivencia de una experiencia del su- minar como más contrarias a la eutanasia, se ex-
frimiento o de la muerte de una persona próxima, presaron ciertas cadenas significantes con un cierto
mucho más que cualquier otro tipo de elemento o nivel de estabilización. Las tres más relevantes en
variable de diseño introducido en la investigación relación con el objetivo de la investigación eran las
ya fuese la edad, el hábitat, la religiosidad, la orien- formadas por los términos:
tación política…
• Esfuerzo terapéutico, rechazo del trata-
Vamos a ver, tú ponte en el caso que tu mujer se pone miento y ensañamiento terapéutico.
en coma, ¿vale? • Rechazo del tratamiento, cuidados palia-
H. Me pongo. Perdona, me pongo. Me pongo. tivos y sedación paliativa.
H. Pues chico…, qué frío. • Sedación paliativa, eutanasia y suicidio
H. Y el 13 de junio… Me pongo, y el 13 de junio. Y
asistido.
cuando mi mujer despertó me dijo: «¿Qué ha pasa-
do?»; «Esto, esto, esto, esto»; y me dijo: «Si me vuelve
a pasar, ya sabes lo que tienes que hacer». En dichas cadenas significantes se expresaban
H. Pues es muy duro. una serie de términos que se mostraban más es-
H. Y es muy duro, y te estoy hablando de mi mujer; tabilizados dentro de cada cadena y otra serie de
y el 13 de junio, no te hablo de más. Y hace un año términos, como «rechazo del tratamiento» y «se-
13 de junio… dación paliativa» que jugaban el rol de lo que en
H. Que te entiendo, pero que es muy duro. Que es su día (Conde 2010) denominábamos «términos
muy duro. maleta» en el sentido que servían de dispositivo de
H. Y es muy duro que te diga eso. (Mixto, 35-45 paso entre una y otra cadena significante.
años. Madrid) Es decir, mientras los grupos hablaban del es-
fuerzo terapéutico el debate permanecía relativa-
La pregnancia de esta casuística tan singular y mente estabilizado en el marco del conjunto de
personalizada impedía a los grupos realizar cual- significados configurados por la primera cadena
quier tipo de «generalización» más reflexiva, más mencionada. Sin embargo, cuando emergía la ex-
o menos consciente que, en todo caso, pudiera ge- presión «rechazo del tratamiento» tendía a produ-
nerar un cierto consenso grupal-social al respec- cirse un desplazamiento o salto semántico entre la
to de los «posibles significados» compartidos por primera y la segunda cadena mencionada.

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Algo similar ocurría con la expresión «sedación M. Cuidados paliativos.


paliativa». Mientras se utilizara la expresión de «cui- M. Cuidados paliativos. Se sabe que a esa persona
dados paliativos» se mantenía el debate en la segun- le quedan horas, días, depende de su cuerpo, de su
da cadena. Sin embargo, cuando emergía, muchas constitución, pues entonces intentas sedarlo y que
veces por asociación sintagmática, la expresión se- no sufra; o sea, que no sufra.
H. Que no sufra. Y dejarle morir dignamente. Al fin
dación paliativa… se producía, de forma similar a y al cabo es una eutanasia pasiva.
lo señalado anteriormente con el «rechazo a los tra- M. Exactamente. Pero no es alargarle la vida sino que
tamientos», un salto a la tercera cadena significante. no sufra, que no tenga…» (Mixto 35-45 Madrid).
HABÍA SALIDO UN POQUITO ANTES LA IDEA DE Estas tres pequeñas cadenas significantes expre-
SEDAR AL ENFERMO TERMINAL. ¿ESO TIENE QUE
saban, además, un diferente nivel de aceptación y
VER CON LA EUTANASIA, TIENE QUE VER CON LOS
CUIDADOS PALIATIVOS? de polarización social, tal como hemos tratado de
esquematizar en el siguiente gráfico.

LOS PRINCIPALES ESPACIOS DE PROXIMIDAD Y DE


DESPLAZAMENTOS SEMÁNTICOS EN RELACIÓN CON LA EUTANASIA

Mayor aceptación
y consenso
Limitación del esfuerzo terapéutico, rechazo
ESPACIO MÁS
del tratamiento y ensañamiento (obstinación)
DISTANTE
terapéutica

Menor aceptación y ESPACIO MÁS (Rechazo del tratamiento), cuidados


INTERMEDIO paliativos y sedación paliativa.
mayor polarización

ESPACIO MÁS (Sedación paliativa), eutanasia y suicidio


PRÓXIMO asistido

Aproximación semántica mayores de Palma del Río, nos condujo a revisar


el marco de hipótesis y el cuadro de variables ini-
Desde la perspectiva de una aproximación al cialmente consideradas para adoptar otras hipótesis
análisis de los resultados de la investigación que pri- que daban entrada a la «mayor fluidez» discursiva
vilegia el orden semántico del análisis del sistema y al menor grado de cristalización y de correspon-
de discursos, uno de los primeros resultados de la dencia entre las posiciones sociales y el sistema de
investigación que más nos llamó la atención a este discursos, y a introducir la «experiencia» del su-
respecto fue la diferencia observada entre las hipó- frimiento/muerte próxima de un ser querido como
tesis experimentales que presidieron el diseño de los parámetro explicativo básico del sistema de actitu-
grupos (hipótesis que comentamos páginas atrás) y des y de posiciones expresadas ante los cuidados.
el resultado expresado por los mismos. En este contexto y desde la perspectiva del aná-
Esta diferencia entre las hipótesis iniciales y las lisis de los textos en la línea de la posible explicita-
obtenidas en la investigación especialmente evi- ción de la «configuración narrativa» (Conde 2009)
dente en los discursos generados por el grupo de de los mismos lo que observamos era cómo lo que
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POSICIÓN REAL DE LOS GRUPOS REALIZADOS

DISEÑO Y POSICIÓN DE LOS GRUPOS ANTE LA EUTANASIA

P. FAVORABLES P. MÁS CRÍTICAS

Jóvenes 27-35 años. Mayores de 65-75 años. C. Adultos 45-60 años. Adultos 36-45 años. C.
C. MB. Ateos. MB. Católicos C. M. No MB. Católicos.
Barcelona practicantes. Palma practicantes. Madrid
del Río Sevilla

podríamos llamar el sistema de valoración de cada unas y otras posiciones, y b) «anclar» diferencial-
tipo de atención a los enfermos se argumentaba ha- mente unas y otras opiniones y actitudes en uno u
bitualmente acudiendo a una combinación parti- otro tipo de ligaduras y de posición social definida
cular de tres elementos principales. y nítida al respecto que posibilitase, a su vez, una
cierta generalización al conjunto de posiciones so-
• La cuestión del dolor y del sufrimien- ciales «representadas» en dichas ligaduras
to del paciente, de la persona más directa- De hecho, en la investigación se repetía, de for-
mente afectada, en primer lugar, y también ma redundante, la fuerza y la singularidad de cada
de su familia más inmediata. caso al punto que, conscientemente, se evitaban las
• La dimensión temporal en un doble pla- generalizaciones.
no de expresión: el tiempo que puede lle-
var sufriendo el paciente (y su familia), y CUÁL ES VUESTRA OPINIÓN…
el tiempo que (supuestamente) se podía H. Es que es un hilo tan fino…
«adelantar» o «atrasar» la muerte del pa- H. Es que por muchas… Si en España somos cua-
ciente en función del momento (imagi- renta millones de habitantes, hay cuarenta millo-
nes de opiniones.
nario) en el que se hubiera producido la
BUENO, AQUÍ ESTAMOS SEIS…
muerte «natural» de dicha persona, caso (Risas)
de no producirse ningún tipo de interven- H. Pues imagínate el Gobierno si tiene que hacer una
ción sanitaria, sea ésta del tipo que sea. norma para cubrir a cuarenta millones de personas.
• La problemática de los actores, de los Es que cada caso es un mundo, cada familia es una
sujetos que intervienen y toman historia, cada casa… (Mixto, 26-33 años. Barcelona).
decisiones en los últimos momentos de
la vida de una persona: el propio paciente En la medida, además, que en los grupos se ex-
o afectado, sus familiares más próximos y plicitaba un diferente nivel de consenso y un cierto
los profesionales sanitarios. orden de prioridades valorativas en el uso de dichos
elementos a la hora de explicitar una posición entre
Sin embargo, como hemos apuntado anterior- uno y otro tipo de atención y de cuidado…
mente, el uso de dichos elementos retóricos y ar-
gumentativos de las posiciones personales de los 1. El respeto de la voluntad del paciente (con una
asistentes a los grupos (el uso de la primera perso- cierta salvedad en función de la posible edad
na del singular era muy dominante a este respec- de los pacientes y de su estado cognitivo).
to) no alcanzaba un umbral mínimo de consenso 2. El evitar al máximo el sufrimiento del paciente.
y de conciencia discursiva grupal que permitiese: a) 3. La dimensión temporal del momento y del
establecer unas ciertas reglas «combinatorias» de ritmo de la muerte.

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… pudimos elaborar una aproximación a lo que de aceptación y de legitimidad de uno y otro tipo de
cabría denominar la «configuración narrativa» emer- prácticas y actividades de atención y cuidado a los pa-
gente que permitía deslindar los diferentes espacios cientes, tal como reproducimos en el siguiente gráfico.

LOS DIFERENTES NIVELES DE LEGITIMIDAD DE LAS INTERVENCIONES SANITARIAS EN


RELACIÓN CON LOS CUIDADOS A LOS PACIENTES EN SITUACIÓN TERMINAL Y CON LA
POSIBLE “MUERTE” DERIVADA DE LAS MISMAS

SIN SUFRIMIENTO

Espacio actualmente legitimado de la “muerte digna”

Espacio legitimado para los sectores Espacio plenamente legitimado para


contrarios a la eutanasia y rechazado las mayorías sociales representadas
por los defensores de la misma en los grupos.
Espacio rechazado por los sectores
contrarios a la eutanasia

RETRASAR LA ADELANTAR LA
MUERTE MUERTE

Espacio únicamente admitido en caso Espacio absolutamente rechazado


de pleno y consciente acuerdo del
paciente con el objetivo de
“investigaciones científicas” de
utilidad para otras personas.
La excepción la constituye el núcleo
más dogmáticamente contrario a la
eutanasia.

CON SUFRIMIENTO

«Configuración narrativa» emergente que, en llos que tuvieron, incluso, una expresión formal di-
el marco de reflexión de este artículo, y de las hi- ferencial en el desarrollo del informe de resultados.
pótesis que guían el análisis sociológico del sistema Dado que la demanda explícita de la investiga-
de discursos (Conde 2009), explicita las principales ción se centraba en la ayuda a la elaboración del
dimensiones y las valoraciones diferenciales de las Cuestionario, lo primero que hicimos fue la elabo-
mismas que pueden constituir la base más proba- ración de un informe inicial y monográficamen-
ble de los posibles consensos sociales que se pudie- te orientado a esta cuestión. Informe en el que se
ran establecer en un debate público a este respecto aconsejaron toda una serie de criterios de elabora-
y, con ello, constituir el fundamento de una posi- ción del Cuestionario, de redacción de las pregun-
ble norma, de una posible «Ley» que cuente con el tas, del ritmo de administración del mismo en base
apoyo y la legitimidad de una cierta mayoría social. a las experiencias de la investigación cualitativa.
Desde este punto de vista y desde la perspectiva de
Aproximación pragmática la redacción de las preguntas se aconsejó diseñar
un cuestionario que, en cierta forma, respetara esta
Desde la perspectiva de una aproximación al equivocidad, polisemia y fuerza de los «casos con-
análisis de los resultados de la investigación que pri- cretos» en la caracterización de las actitudes y po-
vilegia el orden pragmático realizamos dos desarro- siciones ante los temas objeto de la investigación.

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Al final, en el diseño del cuestionario desarro- En un segundo momento y en función de nues-


llado por Paloma Santiago Gordillo (CIS) para la tra interpretación del posible uso de la investigación
posible «medida» de las actitudes y de las opiniones cuantitativa (estudio 2803 del CIS) como posible
sobre los temas de la investigación se utilizaron tres base de alguna posible estrategia de desarrollo de
preguntas para cada práctica sanitaria relacionada la política de cuidados paliativos por parte del Mi-
con los cuidados paliativos. nisterio de Sanidad por aquel entonces e, inclu-
so, de la posible elaboración de una Ley sobre la
• Primero: utilizando la caracterización de las muerte digna, como ocurría por aquellas fechas
posibles prácticas o actuaciones sanitarias sin en Andalucía,…, elaboramos un segundo infor-
utilizar los términos «técnicos» concretos me con el formato más clásico de análisis del sis-
del lenguaje sanitario existente al respecto. tema de discursos en el que nos centrábamos en el
• Segundo: exponiendo dos casos que ejem- análisis de la muerte digna y de las posiciones de
plificasen cada actuación y solicitando la las diferentes fracciones representadas en los gru-
posición ante los mismos. pos a este respecto.
• Tercero: preguntando directamente sobre la Una de las argumentaciones centrales de este se-
actuación concreta (por ejemplo, sobre la eu- gundo informe fue poner de manifiesto cómo en los
tanasia o el suicido médicamente asistido). debates sobre la «muerte digna» estaban implícitas
tres concepciones básicas sobre lo que se entiende por
Por ejemplo, en el caso de la opinión y de la po- «vida humana»: a) equivalente a vida orgánica, fisio-
sición ante la eutanasia se utilizaron las siguien- lógica; b) equivalente a vida con «calidad» de vida,
tes preguntas. y c) como «vida libre» y como dicha triple concep-
ción de la vida se relacionaba, a su vez, con una triple
• P.24 Cuando una persona tiene una enfer- consideración sobre la «muerte» que, acudiendo al
medad en fase terminal, que le causa gran- triángulo sémico (Conde 2009), representamos de la
des sufrimientos y que le causará la muerte forma siguiente (véase página siguiente).
en poco tiempo, ¿cree Ud. que la ley debería Aproximación que nos permitía apuntar una
permitir que los médicos pudieran poner fin doble hipótesis: la primera, que luego se vio re-
a su vida y a sus sufrimientos, si esta perso- frendada en el estudio cuantitativo (CIS 2803, Sa-
na lo solicita libremente? rabia Alvarezude J. y Santiago Gordillo P. 2011), se
• P.33 Ahora piense en una persona mayor de centraba en el que las mayorías sociales apoyarían
18 años, que se está muriendo de cáncer en unas normas y unos desarrollos relacionados con
fase terminal con mucho dolor y sufrimien- el polo «cultural» de la muerte digna entendida
to. ¿Piensa que si esta persona lo solicita, la como muerte sin sufrimiento y la segunda, más
ley debería autorizar a los médicos a termi- prospectiva basada en la dinámica evolutiva pro-
nar con su vida pia del triángulo sémico (Conde 2009) era que di-
• P.35 En el caso de una persona mayor de 18 cha posición sería cada vez más mayoritaria en el
años, con una enfermedad degenerativa in- futuro y que las propias consideraciones sobre la
curable, que le va a incapacitar mental y fí- muerte digna y sobre la propia eutanasia como de-
sicamente en un futuro próximo, ¿piensa Ud. recho civil iban a ir progresivamente en aumento
que si lo ha solicitado, la ley debería autorizar en la sociedad española.
a los médicos a terminar con su vida cuando En conclusión, el recurso a los tres órdenes semió-
ella lo decida? (MOSTRAR TARJETA). ticos como sistemática de diseño y análisis en el inves-
• P.37 ¿Cree Ud. que en España de- tigación cualitativa puede ayudar a una explicitación
bería regularse por Ley la eutanasia? más fuerte de las hipótesis de diseño y de los criterios de
(ENTREVISTADOR/A: No definir eutanasia. análisis y a su puesta en relación en una aproximación
Si no conoce el término, anotar código 5) más articulada de ambos momentos y procedimientos.

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NÚM. 31, DESEMBRE 2014, ISSN: 1137-7038, pp. 85-96

DESCRIBIR, EXPLICAR, PARTICIPAR EN EL


DEBATE PÚBLICO
LA NECESIDAD DE LA INVESTIGACIÓN CUALITATIVA

Enrique Martín Criado


Universidad Pablo de Olavide, Sevilla
Recepció: noviembre 2014; acceptació: diciembre 2014

R E S U M E N

La corriente mayoritaria de la sociología contemporánea se caracteriza


por tres limitaciones. Respecto al público: se dirige a sociólogos y clientes,
excluyendo al público general. Respecto al objetivo: se buscan relaciones
causales generales, excluyendo la descripción y la explicación de fenómenos
localizados. Respecto al tipo de explicación: se privilegia la covariación es-
tadística entre variables descontextualizadas, excluyendo el análisis de los
mecanismos causales concretos, la causalidad estructural y los procesos.
Se discuten estas limitaciones y se defiende que la sociología cualitativa pue-
de permitir superarlas en parte.

PALABRAS CLAVE:

metodología sociológica, sociología pública, teoría social, descripción.

Introducción moleste, primero ha de ser escuchado. ¿Quién lee


textos sociológicos que no sea del gremio o estu-
¿Para qué sirve la sociología? Quienes nos de- diante de una asignatura de sociología? La misma
dicamos a esta profesión nos vemos confrontados ubicuidad de la pregunta sobre la utilidad de la
habitualmente a la incómoda pregunta. Todos te- sociología nos da la respuesta: no se haría la pre-
nemos un pequeño repertorio que respuestas, que gunta si se supiera para qué sirve. Sin embargo, la
van desde el pleonasmo –sirve para comprender irrelevancia de la sociología en el espacio público
la sociedad– hasta el compromiso militante –po- no es consustancial a la disciplina: basta pensar en
demos citar a Elias, la sociología como cazadora la escuela de Chicago, absolutamente implicada en
de mitos o a Bourdieu, una ciencia que moles- los problemas de su época y cuyas obras eran objeto
ta–. Sin embargo, estas respuestas no eliminan la de una gran atención pública.
desazón del interpelado. ¿Es la sociología realmen- Ese aislamiento de la sociología del debate pú-
te una ciencia que molesta? Para que un discurso blico responde a una configuración particular de

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NÚM.31, DESEMBRE, 14 DESCRIBIR, EXPLICAR, PARTICIPAR EN EL DEBATE PÚBLICO

factores, entre los cuales no son menores los teó- Explicar a partir de lo cuantificable
ricos y metodológicos: según Abbott (2001:121),
la sociología se fue alejando del público a medida Becker (1970: 14) señala que la mayoría de la
que sustituía la descripción de fenómenos sociales metodología se concentra en unos pocos problemas,
concretos por la búsqueda de relaciones entre va- dejando fuera del debate otros muchos. Uno de és-
riables descontextualizadas. tos es la producción de los datos estadísticos. Sin
En este artículo pretendo exponer algunos ele- embargo, es un punto crucial; estas investigaciones
mentos para comprender este fenómeno. Defenderé observan la realidad por una mirilla muy estrecha:
que la corriente principal de la sociología ha ido aquello que se pueda medir. Los datos suelen con-
imponiendo una serie de limitaciones y exclusio- sistir en registros administrativos o encuestas. Am-
nes: de entre las múltiples sociologías posibles ha bos tienen enormes problemas.
privilegiado una serie de caminos y dejado al mar- Los registros administrativos, lejos de ser un
gen otros. Estas limitaciones operan en tres pasos, mero «registro» de la realidad, son el resultado de
que enunciaré de más general a más particular. En lógicas de organización administrativa y de estra-
primer lugar, respecto al público: se ha privilegia- tegias de los distintos actores implicados: las cifras
do realizar sociología para ser leída por los propios que resultan dependen a menudo más de estas di-
sociólogos o por clientes, dejando fuera al público námicas que del propio fenómeno que se pretende
general. En segundo lugar, en cuanto al objetivo registrar (Merllié, 1993). Las encuestas, a su vez,
de la investigación: se ha privilegiado la búsqueda son el resultado de la propia situación de interac-
de relaciones causales generales, dejando fuera la ción: una situación particular muy alejada de los
descripción y la explicación de fenómenos socia- comportamientos y «opiniones» que la misma per-
les localizados espacial y temporalmente. Por úl- sona puede tener en otras situaciones (Deutscher,
timo, se ha privilegiado un tipo de explicación, la 1973). Además, al sumar respuestas nominalmente
covariación estadística entre variables descontex- idénticas se supone que todos los sujetos interpre-
tualizadas, excluyendo el análisis de los mecanis- tan preguntas y respuestas de la misma manera,
mos causales concretos, la causalidad estructural una ilusión que desmiente la investigación socio-
y los procesos. lingüística (Martín Criado, 1991).
Expondré estas limitaciones de más particular Limitar la investigación a lo medible introdu-
a más general, para concluir con unas reflexiones ce un problema adicional: generalmente los datos
sobre lo que puede aportar la investigación cuali- no se corresponden exactamente con las pregun-
tativa para superarlas. tas teóricas o conceptos del investigador, que ha de
buscar indicadores, datos que tendrían una estre-
1. Limitaciones en el tipo de explicación cha relación con los conceptos. Ahora bien, esta
relación es muy discutible. Abbott (2001: cap. 2)
Las investigaciones que predominan en las ha analizado el uso de indicadores en artículos de
principales revistas de sociología suelen caracte- revistas sociológicas norteamericanas: los mismos
rizarse por: a) parten de datos cuantitativos, ha- indicadores se utilizan para conceptos muy dis-
bitualmente encuestas o registros administrativos; tintos y los mismos conceptos son representados
b) realizan análisis multivariados cuyo objetivo es por los indicadores más diversos. Duncan (1984:
buscar el peso específico de cada variable indepen- 227) comparte el escepticismo de Abbott; así, no
diente (VI) para explicar la variable dependiente considera creíble que las 2080 cantidades socioló-
(VD) «permaneciendo todo lo demás igual». Este gicas –indicadores, escalas, etc.– distintas que se
tipo de investigación presenta dos limitaciones muy registraron en 1965 pudieran responder a verdade-
importantes: los datos que utiliza y el razonamien- ros conceptos. Por ello, afirma que la enfermedad
to que supone. Veamos brevemente la primera para cognitiva a la que llama estadisticismo se mani-
centrarnos en la segunda. fiesta en cosas como la creencia de que se puede

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NÚM.31, DESEMBRE, 14 DESCRIBIR, EXPLICAR, PARTICIPAR EN EL DEBATE PÚBLICO

medir cualquier cosa con ponerle un nombre que lectividad –teniendo dos poblaciones con un grupo
connota variación. Lieberson (1985) concluye que de características similares pero comportamientos
con estos datos tan problemáticos rara vez se puede distintos, es posible que difieran en otra caracterís-
refutar una hipótesis. tica que incida en el comportamiento–. Suponga-
mos que controlamos, en el ejemplo de las escuelas,
El quimérico ceteris paribus por origen social, y comparamos el rendimiento de
estudiantes de familias obreras en ambos tipos de
Los análisis multivariados –las técnicas esta- escuelas. ¿Podemos suponer que las familias obre-
dísticas más utilizadas en las ciencias sociales ac- ras que envían a sus hijos a escuelas privadas son
tualmente– intentan ver la influencia de un con- similares en todos los aspectos relevantes a las que
junto de variables independientes en una variable los envían a escuelas públicas? Difícilmente: es po-
dependiente. Su objetivo es buscar las variables que sible que difieran en otros aspectos que influyan en
explican «permaneciendo todo lo demás constan- que se vaya a escuelas privadas o públicas y que a
te» –supuesto del ceteris paribus–. Esta lógica de su vez influyan en el rendimiento. Podríamos en-
razonamiento deriva de la experimental: el objetivo contrar a su vez otra variable que controlara otra
sería comparar dos muestras equivalentes en todos características que influya en enviar a los hijos a
los aspectos excepto en aquel –el tratamiento o la un tipo de escuela –p. ej., tipo de barrio en que vi-
VI– cuyo efecto se quiere medir. Pero, como no se ven los padres–, pero nos volveríamos a encontrar
pueden asignar los casos en un laboratorio –con con el mismo problema: los padres de clase obre-
individuos similares en todos los aspectos excepto ra de x barrios que envían a sus hijos a escuelas
el tratamiento o con asignación aleatoria de indi- privadas posiblemente difieran de aquellos que en
viduos a grupo de tratamiento y grupo de control–, los mismos barrios los envían a escuelas públicas
se hace un razonamiento contrafáctico. En efecto, y que esas características influyan a su vez en el
al comparar dos poblaciones, una que ha recibi- rendimiento. Nos enfrentamos así a un bucle re-
do el tratamiento (VI) y otra que no, y asignar efi- cursivo infinito que no se podría llevar más allá,
cacia causal a la VI, se está razonando sobre algo en la práctica, de dos o tres escalones –nos queda-
que no existe: lo que le hubiera pasado a la pobla- ríamos sin casos para poder controlar–. Además,
ción «control» si en ella hubiera estado presente estos controles podrían llevarnos a conclusiones
la VI (así, si los chicos que van a escuelas públicas completamente erróneas (Lieberson, 1985: cap. 2).
hubieran ido a escuelas privadas, su rendimiento ¿Por qué no podemos llegar al ceteris paribus?
escolar hubiera mejorado). El problema es que las Passeron (1991) explica que las ciencias sociohis-
dos poblaciones difieren en muchos más aspectos y tóricas son muy distintas de las ciencias naturales.
éstos, seguramente, tampoco se distribuirán al azar Éstas pueden reconstituir un acontecimiento con-
y tendrán incidencia en la VD. Este problema se ha creto apoyándose en un corpus constituido de leyes
intentado resolver mediante el control de variables: físico-químicas válidas independientemente de las
si el estatus económico incide en ir a una escuela coordenadas espacio-temporales del fenómeno sin-
privada o pública, se mide el efecto de la escuela a gular a explicar. Por el contrario, los hechos que
igual estatus. Se intentan controlar todos los facto- analizan las ciencias sociohistóricas se producen en
res que puedan hacer ir a una escuela u otra y que configuraciones sociohistóricas particulares donde
a la vez incidan en la VD. El objetivo sería razonar cada fenómeno es el resultado de una constelación
como si se realizara un experimento: los dos con- particular de elementos:
juntos de casos son al final similares en todos los
aspectos relevantes excepto en la VI. [A las ciencias sociohistóricas] «los fenómenos
Lieberson (1985) ofrece variadas y extensas críti- siempre les vienen dados en el transcurso del mun-
cas de este razonamiento. Nos centraremos en una: do histórico que no ofrece ni repetición espontánea
difícilmente podremos resolver el problema de la se- ni posibilidad de aislar variables en laboratorio.
Aun meticulosamente organizados, la comparación

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NÚM.31, DESEMBRE, 14 DESCRIBIR, EXPLICAR, PARTICIPAR EN EL DEBATE PÚBLICO

y el análisis no ofrecen aquí más que un sustituto Marini y Singer (1988) explican que la causali-
aproximativo del método experimental ya que sus dad suele darse por una disyunción de conjuncio-
resultados permanecen afectados a un período y un nes: hay varios caminos posibles para producir un
lugar. Las interacciones o las interdependencias más fenómeno y cada camino supone la interacción de
abstractas nunca se atestan sino en situaciones sin- varios factores. Al resultado Z se puede llegar por la
gulares, que no se pueden descomponer ni sustituir
strictu sensu, que son otras tantas «individualida-
conjunción de A+B+C, o de B+C+D, o de A+F+G.
des históricas». En otras palabras, las constataciones En una circunstancia concreta, que alguno de estos
tienen siempre un «contexto» que puede designarse factores aparezca como «eficiente» en un control
pero no agotarse mediante un análisis finito de las multivariado depende de que esté presente ese fac-
variables que lo constituyen, y que permitiría razo- tor y los otros factores necesarios en la conjunción
nar «permaneciendo igual todo lo demás».» (Pas- en que actúa. Así, si en un momento la única con-
seron, 1991: 25) junción eficiente es A+F+G, se puede llegar a de-
ducir –erróneamente– que B y C no juegan ningún
Para corroborar una relación entre dos variables papel, cuando en la realidad puede que actúen en
hay que controlar todas las variables intermedias muchos más casos que F y G. Por ello los análisis
que podrían ser las que realmente actúan. Pero las multivariados realizados en distintos momentos y
variables a neutralizar en la observación sociohis- geografías pueden encontrar variables que expli-
tórica jamás se pueden agotar: suponen una lista can muy distintas.
indefinida. Además, para controlar variables hay En un sistema de interrelaciones, cuando cam-
que sobrecargar cada vez más las submuestras de bia un elemento, cambian otros muchos: por eso
individuos que respondan a todas las característi- no se puede razonar «permaneciendo todo lo demás
cas que se pretenden neutralizar. Se construyen así igual». Lieberson (1985: cap. 7) pone el ejemplo
muestras de individuos cada vez más improbables de las diferentes ocupaciones de negros y blancos
socialmente: uno se aleja cada vez más de la ma- en EEUU. Por análisis multivariado podemos ver
nera en que las variables se vinculan entre ellas en que la «variable que explica» esta diferencia es
la realidad social. Los obreros agrícolas son más el nivel educativo. Pero, ¿y si todos los negros au-
probables en Andújar que en Barcelona y, por tan- mentan su educación? ¿Conseguirían los mismos
to, diferentes. Al olvidar esto se naturalizan las va- empleos que los blancos? Supongamos que hay
riables, se las hace transhistóricas. Se ignora que una estructura de cierre social étnico: en ese caso,
el peso de un factor depende de la configuración la equiparación educativa de negros y blancos no
de relaciones sociohistóricas en que se inserta: no llevaría a una igualdad de ocupación; simplemen-
se puede controlar el efecto género comparando te se trasladaría el criterio segregador a otro que
sólo a las mujeres que tienen trabajos, títulos es- permitiera diferenciar negros y blancos. En la rea-
colares, posiciones familiares, etc. similares a las lidad nunca permanece todo lo demás constante:
de los hombres, porque estas mujeres, por el hecho no es lo mismo ser negro con título universitario
de tener estas características, son distintas del resto cuando uno pertenece a una minoría que cuando
de mujeres. El efecto del género, de la clase social la mayoría lo tiene.
o del nivel de estudios no puede aislarse in vitro
porque, en cada configuración histórica, va unido a El tiempo anulado
una serie de características secundarias más o me-
nos probables y porque su combinación diferencial Una segunda limitación de este tipo de explica-
con las otras características produce efectos distin- ción es su anulación de la temporalidad y el proce-
tos. Ninguna comparación histórica o estadística so. Habitualmente se parte de muestras trasversales
puede así respetar la cláusula ceteris paribus: el y los cruces se realizan entre variables que han sido
peso diferencial de una variable depende de la con- medidas al mismo tiempo. Al reducir la causalidad
figuración histórica particular. a la fuerza de la asociación entre dos variables en

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NÚM.31, DESEMBRE, 14 DESCRIBIR, EXPLICAR, PARTICIPAR EN EL DEBATE PÚBLICO

un momento concreto, se deja fuera todo lo que los subyace a la mayoría de los análisis multivariados:
fenómenos le deben al pasado. la concordancia entre la magnitud de la causa y la
Pierson (2004:3) ofrece algunos ejemplos de magnitud del efecto.
los errores a que puede llevar esta ignorancia de Al anular el tiempo se dejan fuera todos aquellos
los procesos. Así, si uno analiza transversalmente procesos donde causas y efectos tienen horizontes
la relación entre altos funcionarios y congresistas temporales prolongados, donde se dan fenómenos
en EEUU, puede inferir que los altos funciona- de umbral y de feedback, donde los efectos se pro-
rios se ven obligados a responder a las demandas ducen por una concatenación de acontecimientos
de los congresistas. Sin embargo, el proceso es el –cada uno con configuraciones causales distintas,
contrario: los altos funcionarios construyen con el de manera que lo que es eficiente en una etapa no
tiempo amplias redes de apoyos y reputaciones; los lo es en otra–, donde hay bifurcaciones –en un
congresistas sólo pueden conseguir respuesta a sus momento dos caminos son equiprobables, pero el
demandas si las adaptan a las exigencias de estas seguimiento de cada uno desencadena procesos
redes, de manera que sólo demandan aquello que completamente distintos–. También supone de-
los altos funcionarios están dispuestos a ofrecer. jar fuera los procesos en que la secuencia de los
La mayoría de los fenómenos sociales no se pro- acontecimientos importa: al analizar la fuerza de
ducen por la conjunción durante un período de dos la asociación entre variables sincrónicamente, se
variables. Son producto de dinámicas que modifi- ignora que en muchos casos es importante en qué
can progresivamente el entramado de relaciones: momento se da cada elemento. Pierson (2004: 72)
las acciones de los sujetos modifican los entornos nos proporciona un ejemplo: el éxito de una alter-
que a su vez modifican a los sujetos. Ello puede nativa política depende en gran medida de cómo
desencadenar acciones circulares o de feedback, esté ocupado en ese momento el espacio político;
como muestra la teoría de la path dependence – aquí llegar antes o después puede tener enormes
una pequeña alteración inicial puede desencadenar consecuencias, y los países pueden diferir mucho
un proceso de feedback cada vez más irreversible– o en la composición política del parlamento en fun-
los fenómenos donde una pequeña diferencia que ción de ello. Collins (1998) realiza un análisis si-
supone traspasar un umbral conduce a resultados milar del campo filosófico: el éxito y conformación
radicalmente distintos (Granovetter, 1978). Así, de una filosofía depende de cómo esté estructurado
una pequeña diferencia entre los umbrales de pre- el espacio de posiciones filosóficas en el momento
ferencias por la mezcla o separación étnica puede en que se formula.
desencadenar procesos completamente distintos en Estas limitaciones han llevado a muchos autores
dos barrios con la misma mezcla étnica –suponga- a un enorme escepticismo sobre la capacidad ex-
mos 20% de negros y 80% de blancos– y con carac- plicativa y predictiva de los análisis multivariados
terísticas de habitantes similares. Si en uno hay un de muestras transversales: construidos sobre datos
10% de blancos que se irán cuando el porcentaje discutibles y poco unívocos, descontextualizando
de negros llega al 25% y en el otro el umbral mí- los fenómenos de los entramados y procesos en
nimo es de 30%, un pequeño ascenso de residentes que se producen y basándose en supuestos –como
negros puede desencadenar una huida blanca en el ceteris paribus– poco realistas, están muy lejos
cascada en un barrio –tras marcharse los de um- de la lógica experimental que pretenden emular.
bral de tolerancia étnica más bajo, se marchan Su extendida aplicación ha llevado a enormes lis-
los que no soportan un 35% y así sucesivamente–, tados de causas de todos los fenómenos, que varían
mientras que el otro permanece mezclado. Estos en función de cómo se construyen y agrupan da-
fenómenos de umbral y de feedback muestran que tos e indicadores, de dónde y cuándo se realiza la
pequeñas alteraciones pueden provocar grandes encuesta, de qué regresiones –de entre los cientos
efectos, desafiando uno de los principales supues- que se pueden realizar rápidamente con el soft-
tos del modelo general lineal (Abbott, 2001) que ware disponible– se decide publicar… Estas cau-

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salidades, además, se basan en una concepción a cualquier lector no versado en sociología. Ante la
de explicar muy pobre (Abbott, 2001: 122): ¿qué proliferación de artículos donde los personajes son
significa que «el género explica la variación en la variables relacionándose entre sí puede preguntar-
práctica deportiva»? se: ¿qué sé de nuevo sobre la sociedad que me ro-
Analizar los fenómenos sociales como producto dea? El hecho de establecer qué está ocurriendo
de procesos y configuraciones implica renunciar a más allá de nuestro reducido círculo de relaciones
imitar la lógica experimental. Frente a relacionar sociales –y de que los lectores puedan conocer qué
variables descontextualizadas, se impone el estudio pasa más allá de su círculo cotidiano– es un obje-
detallado de casos situados geográfica e histórica- tivo básico de una disciplina que se pretenda cien-
mente siguiendo los procesos que producen en su cia de la sociedad.
interrelación las estrategias y prácticas de los dis- «Establecer el explanandum» es el primer paso
tintos actores. Frente al énfasis en explicar a partir imprescindible para explicar. Merton no lo consi-
de una matriz de datos cuantitativos, se impone la deraba un asunto menor. En su texto clásico «In-
búsqueda de pruebas variadas, la triangulación de flujo de la investigación empírica sobre la teoría
métodos, la recuperación de una lógica de investi- sociológica» (Merton, 2002: cap. 5) criticaba que
gación más afín a la del detective o a la de Darwin se redujera la función de la investigación empírica
(Lieberson y Lynn, 2002). En fin, frente a la pre- a verificar hipótesis. Para él cumplía otras cuatro
tensión de establecer causalidades universales y funciones imprescindibles, y en tres de ellas lo bá-
predicciones a partir de proyecciones estadísticas, sico era establecer la existencia de nuevos hechos:
se impone la conciencia de que los fenómenos pro- iniciar la teoría (se observan hechos antes no ob-
cesuales y de configuración pueden seguir caminos servados), reformular la teoría incorporando he-
muy diversos y de que toda explicación tiene unas chos previamente no conocidos y ofrecer a la teo-
condiciones sociohistóricas de generalidad limita- ría nuevas posibilidades y objetos de investigación
das: a la generalidad –parcial y matizada– sólo se mediante nuevas técnicas de investigación. En un
llegaría mediante la confrontación de estudios so- artículo muy posterior (Merton, 1987) insistía en
bre casos afines realizados en distintos contextos so- ello: buena parte de las grandes contribuciones a
ciohistóricos (Pierson, 2004; Marini y Singer,1988). la sociología ha consistido en establecer hechos
que se desconocían o, más bien, se creían cono-
2. Limitaciones en los objetivos de la inves- cer a partir de supuestos erróneos. Una buena des-
tigación cripción evita uno de los grandes errores: intentar
explicar lo que no existe. Pero además es esencial
Goldthorpe (2001) afirma que la investigación para otros cometidos.
sociológica puede tener tres objetivos: establecer el En primer lugar, para la ruptura de las preno-
explanandum, buscar mecanismos explicativos, ciones. Abbott (2001) señala que los artículos de
testar las teorías. El dominio del modelo experi- relación de variables construyen narrativas a par-
mental ha llevado a privilegiar el tercer objetivo y tir de sus cruces estadísticos: le dan sentido a los
una versión particular del segundo –encontrar co- datos descontextualizados que manejan en sus or-
variaciones entre variables descontextualizadas–. denadores imaginando actores con objetivos y ló-
Se excluyen así la búsqueda de mecanismos ex- gicas de pensamiento, y escenarios donde ocurren
plicativos en configuraciones sociohistóricas con- determinadas cosas. Los sociólogos suelen vivir en
cretas y, sobre todo, la descripción: uno de los cali- mundos académicos, con poco contacto con otros
ficativos más negativos que puede recibir un texto medios sociales e inmersos en lecturas especializa-
es el de «estudio meramente descriptivo». Sin em- das y tablas de variables: su alejamiento del objeto
bargo, la descripción es, por sí misma, un valor. Esta de estudio, reducido a abstracciones, propicia todo
afirmación puede parecer banal, pero un repaso a tipo de inferencias sin fundamento, de atribuciones
las principales revistas sociológicas dejaría perplejo de formas de pensar y de actuar que responden más

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a los esquemas del medio social del investigador que van dirigidas a un público de sociólogos. La prime-
a la realidad y a la lógica en uso de los investigados. ra consiste en reflexiones teóricas e investigaciones
En segundo lugar, para buscar mecanismos con objetivos teóricos, mientras que la crítica cues-
explicativos. La explicación que intente buscar los tiona las bases epistemológicas y normativas de la
procesos y las configuraciones de relaciones en un profesional. La sociología de policy y la pública van
ámbito determinado sólo es posible a partir de des- dirigidas a audiencias externas al cuerpo profesio-
cripciones detalladas. nal. La primera consiste en investigaciones reali-
En tercer lugar, para determinar el ámbito de zadas a demanda de clientes externos –empresas,
generalización de nuestros hallazgos. Como afir- administración pública–. La pública consiste en
ma Becker (2009: 76-83), todo dato se obtiene en escribir para el público general o para movimien-
un lugar concreto donde interactúan multitud de tos sociales: su fin es alimentar los debates que se
circunstancias. Nunca estudiamos un fenómeno producen en estos públicos.
general y nunca analizamos todas las relaciones Burawoy afirmaba que todos estos tipos de so-
implicadas en el objeto. Por ello, contextualizar ciología son necesarios. Así, las otras sociologías se
con detalle el fenómeno observado es un paso im- basan siempre en los desarrollos teóricos que pro-
prescindible para poder determinar –mediante la duce la sociología profesional. Pero, se lamentaba
comparación entre distintas investigaciones– el Burawoy, el dominio absoluto de la disciplina lo
ámbito de generalidad a que pueden aplicarse las tenían la sociología profesional y de policy, en de-
relaciones investigadas. trimento de la pública.
Este interés por la descripción se ha renovado En este alejamiento de la sociología pública hay
recientemente en la sociología anglosajona precisa- sin duda razones organizacionales. Como señala
mente por el escepticismo creciente con que se con- Burawoy, la sociología profesional provee de pues-
templa la posibilidad de establecer leyes generales tos en universidades y la de policy de fondos. La pri-
(Savage, 2009). Así, Goldthorpe (2001) insiste en mera marca cómo hay que investigar y publicar; la
la necesidad de establecer el fenómeno con méto- segunda, sobre qué. La labor de los sociólogos que
dos estadísticos: siguiendo a Lieberson, defiende que trabajan en universidades –que son quienes más
muchas de las covariaciones que se postulan como publican– se mide por baremos copiados de las
explicaciones deberían contemplarse y analizarse ciencias duras, mundializados por las multinacio-
más bien como descripciones. Sociólogos de distin- nales de la edición científica: cantidad de artículos
tas escuelas teóricas y metodológicas coinciden así publicados en revistas científicas, factor de impacto
cada vez más en que una buena descripción es mil de la revista… La intervención en el debate público
veces mejor que una mala explicación. no puntúa en la carrera universitaria. De ahí que
las discusiones entre académicos ya no versen so-
3. Limitar la producción sociológica a públicos bre el contenido de los artículos, sino sobre dónde
de clientes y sociólogos se publican: ¿cuántos jcrs tienes? Las propias re-
vistas, en la búsqueda de factor de impacto y como
En 2004 Michael Burawoy aprovechó su confe- medio de resolver los numerosos problemas que la
rencia como presidente de la Asociación Americana burocratización de la publicación y la avalancha
de Sociología para hacer una encendida defensa de de artículos a publicar provocan, han impuesto
la sociología pública (Clawson, 2007: 23-65). Bu- un modelo estricto de aceptación de artículos que
rawoy distinguía cuatro tipos de sociología –pro- valora más la sumisión al modelo formal que su
fesional, crítica, de policy y pública– según la au- interés para los posibles lectores.1
diencia a la que iban dirigidas y el propósito que La configuración del campo de producción so-
perseguían. La sociología profesional y la crítica ciológica ofrece pocos incentivos a la sociología

1
Es muy ilustrativa la evolución del American Journal of Sociology (Abbott, 1999).

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pública. A su vez, el tipo de producción sociológi- de la realidad hechos que obstinadamente se ex-
ca dominante, con su énfasis en buscar correlacio- cluyen de ella.
nes entre variables, tampoco tiene mucho atractivo Para intervenir en el debate público no basta sa-
para quien no esté apasionado por saber si la co- ber y hacérselo saber a quien quiera escuchar, hay
rrelación entre nivel de estudios de los cónyuges y que hacer sociología pública y escribir para poder
tiempo dedicado al cuidado de los hijos es de .27 o ser leído. William J. Wilson, que ha dedicado su vida
de .38. Como señala Abbott (2001), la pérdida de a analizar y a publicar sobre la segregación étnica
relevancia de la sociología en la escena pública ha en EEUU, lo dejaba bien claro en un volumen dedi-
acompañado al abandono de las descripciones y de cado a discutir la propuesta de Burawoy (Clawson,
los análisis de los fenómenos sociales concretos me- 2007: 117-123): la sociología sólo puede incidir en
diante narrativas que relacionen los distintos ele- el espacio público, incluso en la Administración del
mentos relatando los procesos. La hegemonía de los Estado –no sólo como mandada, sino proponien-
análisis multivariados de variables y la retirada del do alternativas– y encontrar fondos, estudiantes y
espacio público no son fenómenos ajenos entre sí. prestigio profesional si es conocida, si se sabe para
Sin embargo, la sociología pública es una parte qué sirve y qué dice.
esencial de la sociología desde su nacimiento: en el Si la sociología se excluye de los debates públi-
centro de la inquietud por comprender está la in- cos –por los contenidos que publica o por la for-
quietud por transformar. La cantera de sociólogos ma de publicarlos– y sólo habla para sociólogos y
se alimenta precisamente de personas inquietas por para clientes –que publicarán los informes sólo si
la justicia social, cuyos ánimos nos encargamos de les conviene–, simplemente delega todo ese traba-
apagar curso tras curso hasta convertirlas en disci- jo político que por su posición puede y debe hacer:
plinadas buscadoras de credenciales mediante re- podrá invocar obediencia debida, pero es dene-
gresiones con el SPSS. gación de auxilio.
Sin inmersión en los debates públicos, la socio-
logía arriesga reducir sus objetos de investigación 4. La necesidad de la investigación cualitativa
a lo que demanden las administraciones públicas,
fundaciones y empresas privadas: investiga el uso Podríamos describir las limitaciones expuestas
de móviles por los jóvenes, no fisgues lo que ocurre como un embudo en el que progresivamente se
en los juzgados o cómo funciona la administración excluyen de la corriente dominante casi todas las
del Estado, no investigues por qué unos grupos so- sociologías posibles, hasta que sólo queda un tipo
ciales van más a la cárcel que otros ni cómo las de sociología profesional o de policy –no pública
clases medias siempre logran obtener más recur- ni crítica– que intenta testar teorías o hallar expli-
sos públicos, no te inmiscuyas en los abusos que caciones generales –no describir ni explicar con-
sufren los trabajadores, no investigues cómo logra- figuraciones sociohistóricas concretas– mediante
mos mantener a las clases humildes fuera de nues- la búsqueda de asociaciones entre variables des-
tros colegios… Mejor haz una encuesta de valores, contextualizadas –dejando fuera procesos y con-
analiza anuncios de televisión o explota la última figuraciones, así como todo lo no cuantificable–.
encuesta sobre preocupación de los españoles por Estas limitaciones no van necesariamente juntas:
el medio ambiente. responden a factores teóricos, metodológicos, orga-
Merton (1987) señalaba que la descripción tiene nizacionales diversos. Su superación, por tanto, no
una dimensión política, pues las luchas políticas va necesariamente ligada a ningún tipo concreto
son luchas por imponer una definición de la rea- de investigación o metodología. Sin embargo, creo
lidad, lo que implica, entre otras cosas, imponer que la metodología cualitativa ofrece enormes ven-
qué hechos entran en ella, qué es visible e invisible. tajas para abordar algunas de estas limitaciones.
La sociología pública tiene aquí una de sus tareas En primer lugar, en la descripción. Es induda-
más urgentes: introducir en la definición pública ble que las descripciones estadísticas pueden jugar

92
NÚM.31, DESEMBRE, 14 DESCRIBIR, EXPLICAR, PARTICIPAR EN EL DEBATE PÚBLICO

un importante papel en establecer nuevos fenóme- maciones que proporciona que el investigador pue-
nos a explicar o en rebatir prenociones extendidas de seguir los procesos y las configuraciones en que
(Goldthorpe, 2001). Sin embargo, su ámbito de se insertan los fenómenos concretos. Esta riqueza
aplicación es limitado: deben existir magnitudes permite analizar –en lugar de imaginar– meca-
susceptibles de ser medidas y dispositivos de regis- nismos causales: de ahí que abunden los casos de
tro de las mismas.2 Además, muchas prácticas no investigadores que, tras establecer algunos hechos
son registradas o lo son de manera engañosa pre- estadísticos, se vuelvan a los métodos cualitativos
cisamente porque suponen importantes apuestas para entender qué está ocurriendo realmente en la
y/o se alejan de lo legal y legítimo. La descripción configuración sociohistórica que pretende anali-
cualitativa no tiene, en principio, unos límites tan zar (Timmermans, 2013; Meyer et al, 2005; Mer-
estrictos: aunque no cualquiera pueda entrar en ton, 2002: cap. 12).
cualquier lugar a preguntar y observar cualquier Este énfasis en la búsqueda de mecanismos ex-
cosa, las posibilidades son mucho mayores. plicativos –situados histórica y socialmente– me-
A su vez, esta inmersión en el campo –observan- diante técnicas cualitativas se contrapone con la
do, entrevistando, analizando documentos, etc.– división que comúnmente se traza entre técnicas
permite llegar a un nivel de detalle básico para cuantitativas y cualitativas: las primeras servirían
poder establecer el fenómeno: a) porque permite para explicar; las segundas, para comprender el
ver elementos que pueden jugar un papel crucial sentido que le dan los individuos a su acción. Esta
pero que pasan desapercibidos a los vuelos de pá- división ha legitimado el carácter subalterno de la
jaro habituales en las técnicas cuantitativas (Tim- investigación cualitativa: lo importante, la expli-
mermans, 2013); b) porque permite relacionar los cación, le correspondería a las técnicas cuantitati-
distintos elementos en un contexto local, en lugar vas; las cualitativas serían un mero auxiliar para
de descontextualizarlos y relacionarlos en tablas; ver las interpretaciones que hacen los sujetos o para
c) porque permite analizar entornos sometidos a diseñar las preguntas de la encuesta. La argumen-
fuertes cambios (Meyer et al, 2005). tación que hemos seguido hasta aquí dibuja una
Esta inmersión en el campo juega además un división de tareas muy distinta: los datos estadísti-
papel fundamental en la ruptura de las prenocio- cos servirían, a lo sumo, para describir y para su-
nes que inevitablemente acompañan al investiga- gerir explicaciones –a partir de las asociaciones
dor: la necesidad de salir de su reducido círculo de entre variables que presentan–, pero no podrían
relaciones sociales, de interactuar con personas ofrecer explicaciones; éstas –junto a las descrip-
con las que no cruzaría una palabra en condicio- ciones detalladas– serían una –difícil– tarea de la
nes normales, de inmiscuirse en vidas y escenarios investigación cualitativa que podría proponer me-
ajenos, juega un papel decisivo para poder quebrar canismos explicativos siempre situados histórica y
la tupida maraña de prenociones que nos acom- socialmente. Así, muchos de los problemas meto-
pañan necesariamente cuando se trata de percibir dológicos ligados a la selección pueden abordarse
y juzgar a los otros.3 mediante técnicas cualitativas: p. ej., las encuestas
A su vez esta descripción detallada –e informada transversales pueden establecer una relación entre
teóricamente– juega un papel crucial al explicar dejar de delinquir y casarse; pero sólo con etnogra-
fenómenos sociohistóricos concretos: es a partir de fías o historias de vida podemos analizar cómo se
su riqueza de detalles y de la densidad de las infor- desarrolla este proceso (Kazemian y Maruna, 2009).

2
La emergencia de los big data ha servido para superar en parte esta limitación y ha despertado en algunos sociólogos enormes expec-
tativas (Savage y Burrows, 2007).
3
Ver, p. ej., Goffman, 2014. Esta investigadora blanca de clase media pasó varios años en un gueto negro con jóvenes que alternaban
períodos en búsqueda y captura, libertades condicionales y encarcelamiento. En el apéndice metodológico cuenta cómo la experiencia la fue
convirtiendo en una extraña a ojos de sus compañeros de universidad: los dos mundos son tan ajenos entre sí que sólo una verdadera mi-
gración al otro lado permite entender qué ocurre allí.

93
NÚM.31, DESEMBRE, 14 DESCRIBIR, EXPLICAR, PARTICIPAR EN EL DEBATE PÚBLICO

Estas ventajas de la investigación cualitativa impli- BECKER, H. S. (1970). Sociological work. Method
can poner el acento en los entramados y procesos en and substance. Chicago, Aldine.
que se producen los fenómenos. Ello supone evitar li- BECKER, H. S. (2009). Trucos del oficio. Buenos
mitar la investigación a descifrar discursos. En efecto, Aires, Siglo XXI.
muchas investigaciones cualitativas, teniendo como CLAWSON, D. (ed.) (2007). Public sociology: fif-
materia prima discursos, buscan las razones de la ac- teen eminent sociologists debate politics and
ción de los sujetos en los discursos; reproducen así uno the profession in the twenty-first century.
de los supuestos básicos de la hipótesis parsoniana: la Berkeley y Los Angeles, University of Califor-
acción social está determinada por la cultura interio- nia Press.
rizada (Martín Criado, 2014; 2010: cap. 4). Poner el COLLINS, R. (1998). The sociology of philosophies.
acento analítico en los procesos implica, por el con- Cambridge, Harvard University Press.
trario, siguiendo conceptos como el de carrera moral, DEUTSCHER, I. (1973). What we say / what we
que las acciones y los discursos de los sujetos varían do. Glenview, Scott, Foresman and Company.
en función de la configuración de relaciones, que sus DUNCAN, O. D. (1984). Notes on social measure-
acciones no dependen sólo de sus decisiones, sino de ment. Russell Sage Foundation.
los actos y decisiones de las otras personas con las que GOFFMAN, A. (2014). On the Run: Fugitive Life in
está y que la estructura de relaciones en que se halla an American City. University of Chicago Press.
va modificando su forma de actuar y de ver el mundo. GOLDTHORPE, J. H. (2001). «Causation, statistics,
Estas descripciones y explicaciones cualitativas and sociology», European Sociological Review,
tienen más posibilidades de alimentar los debates 17(1). 1-20.
públicos –si se publican en un lenguaje accesible–. GRANOVETTER, M. (1978). «Threshold models of
En primer lugar, por la relevancia de sus resultados: collective behavior». American journal of so-
los cruces descontextualizados de variables pueden ciology, 83: 1420-1443.
mostrar que la variable A suele actuar para produ- KAZEMIAN, L. y MARUNA, S. (2009). «Desistance
cir el resultado Y, pero no pueden decir qué ocurrirá from Crime», en M. D. Krohn, A. J. Lizotte y P. G.
en una formación social concreta ni que procesos y Hall (eds.), Handbook on Crime and Devian-
relaciones están en juego en ese caso. Frente a esta ce. New York, Springer, pp. 277–96.
descontextualización, los estudios de configuraciones LIEBERSON, S. (1985). Making it count. Univer-
concretas aportan muchos más elementos para com- sity of California Press.
prender la situación local y actual y para actuar en LIEBERSON, S. y LYNN, F. B. (2002). «Barking up
ella. Esa relevancia, a su vez, es la que puede hacer the wrong branch: Scientific alternatives to the
interesantes los escritos sociológicos para un públi- current model of sociological science», Annual
co amplio. Ofreciendo descripciones detalladas, na- Review of Sociology, 28:1-19.
rrando los procesos, analizando los entramados de MARINI, M.M. y SINGER, B. (1988). «Causality in
relaciones que interactúan en un momento y lugar the Social Sciences», Sociological Methodolo-
concreto: sólo así se puede atraer la atención de un gy, 18: 347-409.
público deseoso de comprender la realidad social que MARTÍN CRIADO, E. (1991). «Del sentido como
le rodea, pero indiferente a las tablas y correlaciones producción: elementos para un análisis so-
que abarrotan las publicaciones sociológicas actuales. ciológico del discurso», en M. Latiesa (ed.). El
pluralismo metodológico en la investigación
Bibliografía social. Servicio de Publicaciones de la Univer-
sidad de Granada; pp. 187-212.
ABBOTT, A. (1999). Department and discipline. MARTÍN CRIADO, E. (2010). La escuela sin fun-
Chicago, University of Chicago Press. ciones. Barcelona, Bellaterra.
ABBOTT, A. (2001). Time matters. Chicago, Uni- MARTÍN CRIADO, E. (2014). «Mentiras, inconsis-
versity of Chicago Press. tencias y ambivalencias. Teoría de la acción y

94
NÚM.31, DESEMBRE, 14 DESCRIBIR, EXPLICAR, PARTICIPAR EN EL DEBATE PÚBLICO

análisis de discurso», Revista Internacional de change in organizational fields», Organiza-


Sociología, 72(1). 115-138. tion Science, 16(5). 456-473.
MERLLIÉ, D. (1993). «La construcción estadísti- PASSERON, J. C. (1991). Le raisonnement socio-
ca» en P. Champagne, R. Lenoir, D. Merllié y logique. París, Nathan.
L. Pinto, Iniciación a la práctica sociológica. PIERSON, P. (2004). Politics in time. Princeton
México, Siglo XXI. University Press.
MERTON, R. K. (1987). «Three fragments from a SAVAGE, M. (2009). «Contemporary sociology and
sociologist’s notebooks: Establishing the phe- the challenge of descriptive assemblage», Euro-
nomenon, specified ignorance, and strategic pean Journal of Social Theory, 12(1). 155-174.
research materials», Annual review of socio- SAVAGE, M. y BURROWS, R. (2007). «The coming
logy, 13(1). 1-29. crisis of empirical sociology», Sociology, 41(5).
MERTON, R. K. (2002) (4ª ed.). Teoría y estructuras 885-899.
sociales. México, Fondo de Cultura Económica. TIMMERMANS, S. (2013). «Seven warrants for
MEYER, A. D., GABA, V. y COLWELL, K. A. (2005). qualitative health sociology», Social Science &
«Organizing far from equilibrium: Nonlinear Medicine, 77: 1-8.

95
NÚM. 31, DESEMBRE 2014, ISSN: 1137-7038, pp. 97-106

LA SOMBRA DE BOURDIEU EN LA
SOCIOLOGÍA CRÍTICA ESPAÑOLA
Javier Callejo
UNED
Recepció: noviembre 2014; acceptació: diciembre 2014

R E S U M E N

Cada sociología crítica tiene su particular forma en cada país, en su con-


texto histórico. Algo que es explicable desde la articulación de, al menos,
dos de sus rasgos diferenciales: el foco que pone en la dominación y su
implicación en procesos sociales y movimientos concretos. Desde tal pers-
pectiva, la sociología crítica es fundamentalmente una reflexión (y un sa-
ber) implicado en procesos de dominación concretos. Pero, a su vez y en
tal reflexión, está abierta a los planteamientos y propuestas de herramientas
que emergen dentro de la disciplina. En especial, a aquellos que ya vienen
catalogados como sociólogos críticos.
Tales propuestas no son sólo recibidas por la sociología crítica existen-
te, sino que también se hacen eco de ellas las otras sociologías. ¿Hay una
diferencia sustancia en cómo se aproxima a las mismas la sociología crítica
y las otras sociologías? En este trabajo se realiza una aproximación –ini-
cial– a un caso concreto, el de Pierre Bourdieu.

PALABRAS CLAVE:

Pierre Bourdieu, sociología crítica, sociología española.

Introducción mente en determinados ejercicios profesionales; y,


por otro lado, la extensión del proceso de institucio-
El surgimiento en España de una sociología crí- nalización de la propia sociología en el país. Pero
tica tiene, sin duda, su principal explicación en la no pueden dejarse a un lado, las influencias de las
articulación entre, por un lado, el contexto socio- corrientes intelectuales críticas que habían fluido
histórico dominado políticamente por la dictadu- o fluían en el extranjero. En especial, aquellas que
ra franquista (Ortí 2001), que, a su vez, exigía un hicieron de la crítica su definición. Así, hay que re-
importante compromiso en todos los ámbitos de saltar el alimento que para esta sociología crítica
la vida pública y, como consecuencia perversa, un tuvieron líneas o escuelas como la de Fráncfort y
compromiso –la mayor parte de las veces clandes- el freudomarxismo, primero, y, en menor grado
tino– de sus opositores, que también se proyectaba aun cuando con una más duradera permanencia
en todos los órdenes de la vida cotidiana y especial- en la academia, el estructuralismo, después. Algo

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NÚM.31, DESEMBRE, 14 LA SOMBRA DE BOURDIEU EN LA SOCIOLOGÍA CRÍTICA ESPAÑOLA

más tarde, cobra cierta relevancia la figura de Pie- lucha de unos contra otros, utilizando como una de
rre Bourdieu. Es en la acogida de este autor por la las principales armas –además de las apuntadas por
sociología crítica española lo que constituye el ob- el propio Bourdieu: capital social, capital económico
jetivo de esta reflexión. o capital simbólico, y la afiliación política partidista
Desde la perspectiva de una sociología que o ideológica– la definición que se hace de la disci-
ya podemos considerar mundializada, Bourdieu plina. En el campo del ejercicio profesional, el com-
ocupó –especialmente durante sus últimos años bate –este término tan bourdiano– nada tiene que
de vida– la posición del sociólogo crítico. Sus de- ver con la definición de la disciplina o la profesión.
tractores, incluso aquí, lo reducen a una especie Bourdieu (1980:22) sugiere la sociología de la
de resultado del continuo enfrentamiento perso- sociología como piedra angular de una sociología
nalista entre la intelectualidad parisina (Garrido científica, de manera que la columna vertebral de
and Moyano 2002). Sugerencias que en muchos la práctica sociológica sea la reflexividad. Cada
casos encubren la defensa de la propia posición propuesta concreta de sociología reflexiva implica
–tecnocrática-tecnicista o incluso dentro del cri- un sujeto como observador, quien, a la vez, deviene
ticismo procedente de otras tradiciones– ante las en objeto de la observación: el observador intenta
demandas y denuncias de Bourdieu de una forma observar lo que hace. Es una comprensión del su-
de hacer sociología. Pero, sobre todo, lo que hace jeto como objeto, que tiende a conducir a paradojas
ruido en la sociología hegemónica –tradicional la indisolubles cuando se trata de la práctica empírica
llamaba Horkheimer– y en la sociedad en gene- (Callejo 1999); pero, también, a un distanciamien-
ral es la proyección-pragmática-política (las tres to, ampliando la aproximación a las condiciones
p) de sus intervenciones. Su enfrentamiento a la sociales en las que tiene lugar la práctica de la dis-
creciente hegemonía del pensamiento económico, ciplina sociológica, lo que lleva al concepto de cam-
van más allá de la reivindicación de su disciplina: po, de campo sociológico. Cada campo contiene re-
la sociología. Para nuestro autor, analizar la rea- laciones sociales y posiciones, agentes en conflicto.
lidad social es plantear su reformulación. Así, por Las dimensiones materiales entran en juego, dentro
ejemplo, reclama la acción –práctica y reflexiva, de lo que podría denominarse intereses de super-
praxis– frente a las políticas neoliberales que nie- vivencia en el campo; pero también dimensiones
gan lo social y la sociología, explica las mismas simbólicas, convirtiéndose la lucha en ese campo
desde los propios procesos sociales. en una lucha por la legitimación de la propia po-
En este trabajo, se analiza el papel de Bourdieu sición, y deslegitimación de las adversarias. Así, en
en la configuración de la sociología crítica en Es- sociología no es que convivan distintos paradigmas
paña. Para ello, se hace especial uso de un concep- o vías de entender la profesión, lo que la llevaría
to utilizado por el propio sociólogo francés, como a una redefinición de la misma en clave pluri-pa-
es el de campo. Con este concepto, se aborda el uso radigmática más o menos consensuada. Cada so-
hecho de Bourdieu en la configuración del campo ciología es una forma de entender la sociología y,
sociológico español, en un ejercicio que pretende ser a la vez, una plataforma para condenar a las otras
un pequeño ejercicio de sociología de la sociología. sociologías: analíticos o cientifistas contra ideoló-
Al menos, de reflexión sobre la sociología académi- gicos o moralistas, positivistas contra hermenéuti-
ca, poniéndose aquí de relieve lo que parece una cos, tradicionales frente a críticos. La sociología se
distancia insalvable entre lo que dice la sociología construye contra otras sociologías.
académica que es la sociología, y lo que hace cada
día el ejercicio profesional de la sociología. En uno El proceso de desarrollo de la institucionali-
de los campos o subcampos, el académico, lo que zación de la sociología española como contexto
se tiende a dirimir principalmente son posiciones
simbólicas, prestigios y puestos o proyectos de inves- El campo intelectual español del siglo xx queda
tigación a cargo del erario. Es donde cobra vida la truncado por las consecuencias de la Guerra civil

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NÚM.31, DESEMBRE, 14 LA SOMBRA DE BOURDIEU EN LA SOCIOLOGÍA CRÍTICA ESPAÑOLA

y la dictadura de Franco. Durante el conflicto, la posibilidades de acción y transformación, y, por lo


mayor parte de los intelectuales murieron o emi- tanto, de pensar para actuar. Por otro lado, hay que
graron. España quedaba prácticamente sin figuras resaltar un resurgimiento editorial a pesar de los
capaces de convertirse en punto de referencia del obstáculos puestos por la dictadura, como la cen-
conjunto o buena parte de la colectividad. Entre sura. Se fundaron pequeñas editoriales que tuvie-
otras cosas, porque también era una colectividad ron la función de actualizar el marco de referencias
rota, sin proyecto. Panorama general, cuando el de los círculos intelectuales españoles y de incluso
único panorama es un general, que afecta espe- generar referencias comunes. Además, hay que re-
cialmente a las posiciones más liberales, progre- saltar la influencia de los grupos de intelectuales
sistas y de izquierdas. emigrados en editoriales mexicanas y argentinas.
La denominada crisis del pensamiento español, Todo esto hizo más fácil el eco de las voces críticas
que parece que tiene sus orígenes en un distante pa- que venían de fuera. Ya no solo la recuperación del
sado, es más aguda tras la guerra (Abellán 1989). hilo perdido con el pensamiento marxista, como re-
Pobreza intelectual impuesta que dirigió la búsque- ferencia común del pensar crítico, sino la renova-
da entre algunas élites y círculos profesionales ha- ción de figuras. Así se explica que, a pesar del férreo
cia el exterior. Esto es algo que deviene prevalente control de la censura, corrientes tenidas como críti-
en la práctica intelectual española donde la atrac- cas con el orden social capitalista, como la Escuela
ción por lo de fuera coexiste con el silencio sobre la de Frankfurt o ciertos autores del estructuralismo,
reflexión doméstica (Rodríguez Ibáñez 2004), que tuvieran una recepción igual o mayor que en otros
es prácticamente denegada. Parece que nombrar y países del entorno que gozaban de instituciones de-
reconocer al otro cercano más allá de ceremoniales mocráticas, como la libertad de expresión. Puede
y de tradiciones disciplinares con un fuerte compo- decirse que había una sed de puntos de referencia.
nente jerárquico y corporativo, como ocurre en los Hacia el final de los setenta, en plena transición
estudios jurídicos da ventajas a los nombrados, en hacia la democracia, la necesidad de reflexión co-
la competencia en unos campos disciplinares bas- lectiva sigue ampliándose. Figuras de la densidad
tante estrechos. Por otro lado, la crítica tiende a to- de Habermas o Derrida alcanzan relevancia. Otras
marse como afrenta personal. Resultado: el silencio. llegan en el debate sobre la post-modernidad en el
El campo intelectual de la sociología experi- decenio siguiente: Bell, Lyotard, Baudrillard, Mo-
menta un importante cambio de la mano del de- rin, Virilio, Vattimo o Lipovetsky. Bourdieu, sin em-
sarrollo económico que vive el país a finales de los bargo, ocupa un lugar relativamente marginal en
años cincuenta y una de sus más relevantes con- este escenario de «figuras de la intelectualidad» en
secuencias es la demanda de más profesionales, lo busca de la gran tendencia, quedando restringido
que conduce tanto al surgimiento de nuevas profe- al reducido campo de los sociólogos y sus concretas
siones –entre las que puede estar incluida la propia investigaciones empíricas.
sociología o la comunicación, ambas introducidas Bourdieu entra en España a través de la estrecha
de forma relativamente tardía en las ofertas univer- puerta de la sociología. Un campo sociológico que
sitarias– como a la posibilidad de que accedieran en esos años setenta-ochenta está en pleno proceso
a la Universidad más capas sociales que las mera- de institucionalización. Tal vez igual que en otras
mente burguesas. Así, los círculos intelectuales se partes de Europa (Fleck and Nowotny 1993), pero
ampliaron socialmente y en sus dinámicas. Por un con la especial situación por la que los sociólogos
lado, hacia un compromiso por el cambio de siste- son demandados políticamente. Así, la disciplina
ma político, y aunque divergiera el horizonte de la es fuertemente instrumentalizada por el sistema
transformación que se proponía entre los diversos político en toda su extensión, ya sea al servicio
sectores sociales y propiamente políticos presentes, de una estructura de poder que intenta reformas
cobra relevancia aun bajo el régimen de clandes- modernizadoras o al de movimientos y agentes
tinidad pensar en clave de crítica de lo existente y sociales –en los centros de trabajo, en los barrios–

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NÚM.31, DESEMBRE, 14 LA SOMBRA DE BOURDIEU EN LA SOCIOLOGÍA CRÍTICA ESPAÑOLA

con proyectos más transformadores. La sociología profesionales con el título superior de sociólogo.
funcionalista norteamericana es la fuente teórica Barcelona, Granada, hasta abarcar a mediados
de quienes apoyan las reformas del neo-capitalis- de los noventa casi todo el territorio. Un aterri-
mo o capitalismo corporativo, en palabras de Ortí zaje que ocurre preferentemente entre docentes
(2001:133). Eran tiempos de desarrollo de una eco- y profesionales de la investigación movilizadora
nomía dependiente como la española, con no pocos que se plantean de una manera crítica la reflexión
problemas, que requiere la ayuda de la perspectiva epistemológica y metodológica sobre la disciplina,
sociológica (Moya 1984a). apuntando las limitaciones que para la observa-
Los segundos se alimentan principalmente de ción de lo social tienen instrumentos como la en-
las distintas versiones del marxismo. En medio, cuesta con cuestionario estandarizado. Este gru-
quienes buscaban una carrera académica más po de profesionales –Ibáñez, de Lucas, Ortí, entre
«limpia/light» a partir de la distancia del corazón otros– situados, a la vez, en los márgenes de la
de la lucha política e ideológica de la mano de las disciplina, si se entiende por tal la distante rela-
corrientes norteamericanas más soft, como el in- ción con el poder académico, y en algunos de los
teraccionismo simbólico, la etnometodología o la centros del ejercicio profesional, llevando a cabo
dramaturgia de Goffman. Estos últimos fueron jó- investigaciones empíricas de gran valor para una
venes académicos promovidos al profesorado tras parte importante de los nuevos órganos de la de-
una estancia en universidades norteamericanas o mocracia y para los agentes que operan en la ex-
alemanas al principio de los ochenta. Es el mo- tensión de la sociedad de consumo en España. Así,
mento en que crece el interés en España por Bou- Bourdieu es especialmente referido por Ibáñez para
rdieu entre una sociología comprometida, la más la reflexión epistemológica y la configuración de
cercana a la segunda de las posiciones señaladas. formas alternativas de aproximación a la realidad
Sin embargo, encuentra resistencias entre esos jó- social de la nueva etapa capitalista.
venes académicos. ¿Por qué? Algo más que mera
elección de marco teórico. Siguiendo las huellas de bourdieu hacia la so-
En 1962, la sociología era una materia ofrecida ciología crítica
en las universidades españolas. En la primera mi-
tad de los setenta, la primera facultad de Ciencias Una de las posibles maneras de abordar la re-
Políticas y Sociología abrió en la Universidad Com- cepción española de Bourdieu es a través del se-
plutense. La demanda de nuevos profesores para la guimiento de las traducciones que se hacen de su
materia incorporó profesionales y analistas –veni- obra. Esto tiene el problema de que no todo lo pu-
dos de distintas disciplinas– situados en la perspec- blicado en español circuló España durante la dic-
tiva crítica y la investigación aplicada, pues no era tadura. Así, sólo algunas editoriales latinoamerica-
suficiente con los viajados a América o Alemania nas tenían una circulación significativa: Fondo de
a asumir el canon sociológico. Es en buena parte Cultura Económica, Losada y Siglo XXI, y en me-
de estos nuevos profesores, reclutados con relativa nor grado, Nueva Visión y Amorrortu. Si tomamos
urgencia y a veces sin pasar por los procedimien- la traducción y publicación de los trabajo de un
tos de exclusión de clase social e ideológicos que autor como un indicador de su relevancia en una
imponía la Universidad, entre los que se inscribe comunidad (Habermas, 1986), hay que señalar la
la recepción inicial de Bourdieu. relativamente temprana traducción del sociólogo
Pero el verdadero aterrizaje de Bourdieu en el francés, como muestran los casos de: Sociologie de
campo sociológico español ocurre ya en los años l’Algerie, Le Déracinement, Les Héritiers o Choses
ochenta, cuando ya está consolidado como tal dites. Se trata de traducciones promovidas por tres
campo y cuando el proceso de institucionaliza- principales fuentes: antropólogos, sociólogos de la
ción (académica) se ha estabilizado, con la aper- educación y sociólogos críticos, con una significa-
tura de nuevos centros universitarios produciendo tiva presencia en los círculos más activos de la so-

100
NÚM.31, DESEMBRE, 14 LA SOMBRA DE BOURDIEU EN LA SOCIOLOGÍA CRÍTICA ESPAÑOLA

ciedad. Entre el primer grupo, puede observarse el preferentemente la figura del intelectual –repre-
relativo apadrinamiento del etnólogo vasco Julio sentado como la figura en extinción del intelectual
Caro Baroja. En el segundo, la repercusión que al- comprometido– explica la publicación de trabajos
canzan trabajos como Les Étudiants et leurs etudes como Leçon sur la leçon veinte años después de
o Les Héritiers, leídos en buena parte como eco de su edición original.
las movilizaciones del mayo de 1968. No parece ca- Esas son las huellas que Bourdieu va dejando en
sual que Les Héritiers contase con la introducción la sociedad; pero ¿concretamente en la sociología?
del López Aranguren, quien había estado entre las En 1979, se publica una libro que propone algo
universidades californianas durante las manifes- tan relevante como un programa de investigación
taciones juveniles. fundamentado en el autor francés: La cultura:
Pero los textos que frontalmente abordan el qué reproducción o cambio. El análisis sociológico
hacer del sociólogo (Le métier de sociologue, La de P. Bourdieu, por Sánchez Horcajo (1979). Hay
distinción, Le sens pratique) tienen que esperar que tomarlo como indicador de la fuerza que ad-
entre nueve y once años entre su publicación ori- quiere en el campo sociológico. Así, no parece una
ginal y su traducción. La investigación empírica exageración señalar que es, junto con Habermas,
centrada en los usos sociales del arte art (Un art el autor con mayor influencia en la sociología es-
moyen y L’Amour de l’art) y especialmente los pañola (Lamo de Espinosa 2007). Sin embargo,
que abordan el campo intelectual francés (Homo tal influencia es muy desigual. Es especialmente
academicus) son los que más tardan en llegar a relevante en una sociología de la educación críti-
las librerías españolas, si es que alguna vez lle- ca, que asume entre sus principales especialistas la
gan a ser traducidos (no ocurre esto con: Nobles- concepción de la escuela como un instrumento de
se d’État). control y de reproducción social (Medina 1983a).
La Misère du Monde tarda seis años en ser En esta especie de campo del campo (sociología crí-
parcialmente traducido, a pesar de que recoge tica de la educación), Bourdieu se convierte en una
un malestar en la sociedad que se irá extendien- referencia común. Así, en una obra que en buena
do. Es el Bourdieu más comprometido, que deja parte viene a este campo del campo (Lerena 1987),
relativamente aparcados –aun cuando no dejen el autor francés es el escritor extranjero más citada.
de estar– sus combates académico-intelectuales. Una influencia que puede considerarse extendida
Es el sociólogo que denuncia un estado de cosas, hasta hace poco tiempo (Subirats y Tomé 2007;
más que el sociólogo que denuncia cómo ven los Martín Criado, 2010).
otros las cosas. Desde la reflexión epistemológica y metodoló-
Los libros más rápidamente traducidos son los gica, Le métier de sociologue es uno de los prin-
que siguen al lanzamiento de Bourdieu al centro cipales apoyos para dar garantía a formas de in-
de la esfera pública (Sur la television, Contre-feux vestigación empírica diferentes a la encuesta con
y La domination masculine), junto con aquellas cuestionario estandarizado. Así, Jesús Ibáñez sitúa
traducciones derivadas del relativo acontecimien- el libro de Bourdieu en esta estrategia con el objetivo
to social en que se convierte su fallecimiento entre de defender su grupo de discusión (Ibáñez 1979);
los círculos intelectuales (Science de la science et Moya (1984b) asume centralmente el concepto de
reflexivité, Le bal des célibataires y Esquise pour vigilancia epistemológica. Un reconocimiento que
une auto-analyse). Un producto de tamaño rápi- le convierten en referencia central de quienes mar-
damente consumible y una audiencia1 que sigue can distancia con el positivismo (Carrión, 1985).

1
Una audiencia producida ya por los medios de comunicación dominantes, que pertenecen al mismo grupo empresarial que las edito-
riales que publican sus últimas obras. Así, pueden encontrarse entrevistas que acompañan/anuncian la puesta en circulación de alguna de
sus obras en español: «El sociólogo partero. Conocer las causas del malestar social que no se expresa a la luz del día», El País, 5 Julio 1990,
p. 12; «La fuerza de las ideas» en El País/Babelia, 30 Abril 1994, p. 2.

101
NÚM.31, DESEMBRE, 14 LA SOMBRA DE BOURDIEU EN LA SOCIOLOGÍA CRÍTICA ESPAÑOLA

En la sociología crítica, contra la sociolo- fue la última vez que utilizaron este nombre en su
gía crítica presentación como sociólogos.
Bourdieu es ya un autor con una posición en
El Bourdieu que denuncia el orden simbólico la sociología mundial, de manera que la referen-
como ocultador del orden y el conflicto social es cia al mismo viene en buena medida de sus obras
presentado por Alonso (1988 y 1994); mientras que traducidas al inglés (Rodríguez 1991). Pero en la
poco tiempo antes (Muñoz Dardé, 1987) es criticado mayor parte de los casos es más usado como eso,
por sobresimplificar a sus oponentes intelectuales, como una posición y una referencia en el campo
principalmente el estructuralismo parisino. Es de- académico. Así, hay dos artículos destinados a po-
cir, no sólo fue referencia de la sociología crítica, ner a nuestro autor «en su sitio», sin tomar parte:
sino que también lo fue para otras sociologías, aun se trata de los trabajos de Rodríguez Ibáñez (1992)
cuando éstas lo utilizaron como una especie de fi- y Castón (1996). En el ejercicio académico de las
gura vacía, a veces mero significante, o para servir referencias: ¡qué no falte ninguna! ¡Qué no falten
de arma contra la sociología crítica, conscientes del referencias a lo que es referencial! Más en el dis-
papel simbólico que desempeñaba en ésta. curso formalizado –a veces, casi administrativo– y
En buena parte de los casos, Bourdieu es refe- clasificante, que como instrumento crítico que si-
rido desde la autoridad que ya tenía su figura y, túa el conflicto político en el centro del ejercicio de
por lo tanto, la capacidad que tenía para legiti- la sociología. Esfuerzos por clasificarle en la teoría
mar trabajos. Reconocido, para bien o para mal, –como estructuralista o neo-marxista (Gobernado
como maître (Moya 1984b) de una de las sociolo- 1996)– que es como certificarlo como autoridad
gías con mayor identidad nacional, la sociología (Lamo de Espinosa 2001). Hay excepciones que de-
francesa, las referencias al mismo desde los años sarrollan, al contrario, un ejercicio de complicidad;
noventa fueron tan frecuentes como las de los au- de manera curiosa aquéllas que toman al Bourdieu
tores clásicos. Referencias desde todos los campos aparentemente menos sociólogo, el de L’Ontologie
de observación: desde el análisis de las raíces del Politique de Martin Heidegger, el que sitúa el que-
nacionalismo (Gurruchaga 1990) a la sociología hacer científico, en este caso dando una concepción
de la religión (Díaz-Salazar 1990), pasando por la del lenguaje, como un quehacer político. Es aquí
sociología del deporte (Buñuel 1994), del traba- donde entronca con una sociología crítica.
jo (Pérez Rubio 1997; Brunet and Morell 1998) o En su libro, La era del consumo, Luis Enrique
de la ciencia, en cuanto máximo exponente de la Alonso destaca la relevancia de Bourdieu –junto
posición externalista (Medina 1983b; Cotillo et al a Goblot, Barthes o Bauman– para interpretar las
1992). Son relevantes los trabajos que se apoyan actuales concreciones de una sociedad del consu-
en este autor para abordar el estatus científico de mo enormemente individualista. La sociología de
la sociología (López Novo 1994; Fernández Sobra- consumo española se hace nuevamente eco de la
do 1994) y durante este tiempo siguen apareciendo figura del francés (Alonso y Fernández 2007); una
artículos centrados en su obra, aunque sea en un sociología que históricamente y en buena parte
artículo sobre su concepción de las clases sociales debido a sus fundadores –Ángel de Lucas, Alfonso
(Álvarez Sousa 1996) que deja en una nota a pié Ortí– se ha perfilado mucho más como crítica de
de página la ascendencia marxista del tema de las la sociedad de consumo que como fuente de aná-
clases y no entra en el debate que el propio Bour- lisis o herramientas para el mercado o actuar en
dieu protagonizó frente a autores como E.O. Wright el mercado.
y Elster (Bourdieu 1988). Un mínimo buceo en las El número de publicaciones sobre Bourdieu
memorias de oposición-concurso a plazas de profe- aumenta considerablemente tras su fallecimiento,
sor titular o catedrático de sociología comprobaría yendo más allá del campo sociológico, entre las
la omnipresencia en las mismas de Bourdieu. Un muestras de admiración (Rodríguez López 2002)
buceo que encontraría también que para muchos y los apresurados análisis (Noya 2003), destacan

102
NÚM.31, DESEMBRE, 14 LA SOMBRA DE BOURDIEU EN LA SOCIOLOGÍA CRÍTICA ESPAÑOLA

los renovados esfuerzos por difundir sus conceptos, grandes retornos simbólicos, casi mágicos (Bou-
como el de la argentina Alicia Gutiérrez (2002), o rdieu 1985:91). Una referencia que proporciona
las originales propuestas de lectura (Vázquez García sentimiento de seguridad. El uso de un reconocido
2002; Moreno Pestaña y Vázquez García 2006), por autor en busca de reconocimiento, el uso de una
su evidente espíritu crítico, tomando críticamente la autoridad que transmite autoridad. Como una au-
labor crítica de Bourdieu. La obra que tal vez me- toridad «muerta», que ya no podía generar ruido
jor presentó esta incorporación y admiración ha- por su compromiso político. Su uso como un pa-
cia nuestro autor en el campo de la sociología fue trón, con el que juzgar otros trabajos, como hace
la compilación de Alonso, Martín Criado y Moreno Esther López Pascual al comentar un libro de An-
Pestaña (2004). En el otro polo, el del silencio, hay drés Bilbao (Revista Española de Investigaciones
que resaltar el de aquéllos que proclaman realizar Sociológicas, 1993, nº.63), o Rodríguez-González
una sociología analítica –científica, por supues- (1993) con uno de Leopold von Wiese.
to, según sus cánones– entre los que la influencia El debate y diálogo directo con el autor es esca-
anglosajona no parece dejar sitio para más, como samente visible. Al menos en la manera que Alonso
apunta Beltrán (2001) con respecto a nuestros ana- (2002) describe en los trabajos de DiMaggio, Coll-
líticos –más que analistas– de la estructura social. ins, Taylor, Honneth, Giroux, Alexander, Cicourel
Entre el homenaje y el silencio, se encuentran los o Aronowitz. Lo más cercano se encuentra en la
distintos usos que se hace de este autor. reflexión sobre el lugar de la investigación cuali-
tativa, como ya se ha referido. Está en trabajos que
¿Qué significa usar a un autor? abarcan un cuarto de siglo: Ibáñez (1979), Martín
Criado (1998) o Moreno Pestaña (2005). Así, Martín
Después de Bourdieu, otros autores acaparan Criado (1997) plantea una teórica refundación de
las referencias de la sociología crítica –Bauman, la práctica del grupo de discusión a partir de Goff-
García Canclini, Santos, Zizek– pero ya se trata de man y Bourdieu. Fuera de la reflexión metodoló-
una sociología más institucionalizada en el campo gica, la discusión también está en trabajos que, a
académico. En los momentos que asume a Bour- partir de investigación empírica, replantean que la
dieu, con Ibáñez a la cabeza, éste llega a consti- devaluación o pérdida de prestigio de una profesión
tuirse en una de sus banderas, en una referencia esté relacionada con su grado de apertura a la pre-
común, de una forma de hacer y pensar. Incluso sencia de mujeres (Gómez Bueno 1996).
de escribir. Escribir como Bourdieu, como Juan de Sin embargo, si seguimos el sabio consejo de
la Haba Morales dice en una crítica bibliográfica Rodríguez Victoriano (2004), necesitamos diferen-
publicada en el nº.102 de la Revista Española de ciar entre aquellos que preguntan junto a Bourdieu,
Investigaciones Sociológicas. Se convierte en un conscientes de que éste ha hecho legítimas ciertas
canon sociológico. Incluso entre quienes se dis- preguntas, y quienes responden usando a Bour-
tancian críticamente de Bourdieu (Martín Criado, dieu, como quienes usan una marca de un bien
2010), conduciendo a la rica y aparente paradoja de consumo. El uso crítico de Bourdieu es lo que
por la que incorporar a Bourdieu exige criticarlo y hace la sociología crítica cuando lo proyecta en la
tomar distancia con respecto al mismo. transformación del campo, para lo que Bourdieu
En paralelo con su notable papel como refe- dio herramientas en lo que puede llegar a consi-
rencia de la sociología crítica, el uso de Bourdieu derarse un continuo auto-análisis, o, más allá, la
como una autoridad es extensivo a la mayor parte emancipación de la sociedad.
de la sociología española que lo menciona. Ocupa
el papel que el propio Bourdieu (1985:32) dibuja Sin concluir
para los autores destinados a «crear autoridad». Es
usado como él denuncia que se usa a las autori- Difícilmente puede hablarse de conclusiones de
dades intelectuales. Son autores que proporcionan la aproximación aquí realizada. Más una reflexión

103
NÚM.31, DESEMBRE, 14 LA SOMBRA DE BOURDIEU EN LA SOCIOLOGÍA CRÍTICA ESPAÑOLA

muy parcial sobre una constitución de la sociología ALONSO L. E., y fernández rodríguez, Carlos J.
crítica, que va bastante más allá de la referencia a un (2007). «Sociología del consumo», M. Pérez
autor. Pero que apunta cómo alrededor del uso de un Yruela (comp.), La Sociología en España.
autor, se pueden configuran las distintas formas de Madrid: Centro de Investigaciones Sociológi-
hacer sociología. Los que lo toman, los que callan, cas, pp. 468-477.
los que lo utilizan para atacar a las otras sociologías. ALONSO HINOJAL, I. (1980). «Bernstein en la en-
Posiciona a unas y otras sociologías. No es pacífica crucijada de la sociología de la educación», Re-
la incorporación de Bourdieu a la sociología espa- vista Española de Investigaciones Sociológicas
ñola. Encuentra desde densas afinidades a rechazos 11, pp. 55-74.
significativos, cuando las tragaderas para lo que ve- ÁLVAREZ SOUSA, A. (1996). «El constructivismo es-
nía de fuera con cierta legitimidad eran amplias. tructuralista: la teoría de las clases sociales de
Más allá de los específicos resultados de esta Pierre Bourdieu», Revista Española de Inves-
aproximación, ha sido un ejercicio –inicial– de tigaciones Sociológicas 75, pp. 145-172.
cómo la indagación sobre el lugar de un escritor BELTRÁN, M. (1979). Ciencia y sociología. Ma-
–extranjero en este caso– en la sociología del pro- drid: Tecnos.
pio país tiene algo de ese auto-análisis que tanto BELTRÁN, M. (2001). «Sobre la noción de estruc-
gustaba al propio Bourdieu representar: estudiar tura social», Revista Internacional de Socio-
el campo del que se es parte, estudiarse como sien- logía 30, pp.7-18.
do determinado por la historia. Sin embargo, hay BILBAO, A. (1993). Obreros y ciudadanos. La
muchas preguntas sin contestar. ¿Cómo puede mar- desestructuración de la clase obrera. Ma-
car un escritor distancia con respecto a lo que está drid: Trotta.
escribiendo? Este es uno de los grandes problemas BOURDIEU, P. (1975). «La spécificité du champ
de la escritura sociológica que, como ciencia laica scientifique et les conditions sociales du pro-
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106
NÚM. 31, DESEMBRE 2014, ISSN: 1137-7038, pp. 107-124

LA TRANSCRIPCIÓ, UNA ESCOLTA QUE ES FA


TEXT I UN TEXT QUE ESCOLTA
Marina Requena i Mora
Investigadora ERI en Sostenibilitat
Universitat de València
Recepció: noviembre 2014; acceptació: diciembre 2014

R E S U M

Seguint l’imperatiu de la rendibilitat que predomina en l’entorn neoliberal


actual, els grups investigadors, han tendit a externalitzar moltes de les parts
que componen el tot de la investigació social. Tot i oblidant concebre el
procés d’investigació com un ‘fet social total’ on cada part és l’expressió
particular, però unitària, del tot que composa la investigació.
A la llum de les reflexions fetes en diverses investigacions socials, des
de la perspectiva del qualitativisme crític, i de manera artesanal, tractem
d’analitzar el beneficis d’este modus operandi que sembla en vies d’extinció.
En concret, parlem exhaustivament del procés de transcripció.
A través d’aquestes pàgines explicarem perquè la transcripció no ha de ser
vista com una mera feina mecànica, sinó que n’és part del procés d’anàlisi
del discurs així com del propi procés d’aprenentatge de la investigadora. I
encara més, la transcripció és molt important per tal de prendre consciència
de que les investigadores som, com definia Jesús Ibáñez, ‘subjectes en pro-
cés’, ‘això és un subjecte que necessàriament modifica el procés que observa
i que es modifica a sí mateix al observar-lo: modificacions ambdues que han
de ser incloses en el camp de la investigació’ (De Lucas 1995).
En primer lloc, tractem d’argumentar la importància de la transcripció
literal en la investigació qualitativa. Més tard, analitzem els avantatges que
suposa el procés de transcripció per a l’aprenentatge metodològic de les tèc-
niques d’investigació. Després, parlarem sobre com la transcripció fomenta
l’ètica de l’escolta alhora que facilita entendre la metacomunicació i ajuda
a recuperar el codi analògic. Per últim, ens centrem en la reflexivitat que
introdueix per a l’anàlisi sociològica dels discursos el fet de que les inves-
tigadores realitzen el procés de transcripció.

PARAULES CLAU
transcripció, investigació qualitativa, anàlisi sociològica de discursos.

107
NÚM.31, DESEMBRE, 14 LA TRANSCRIPCIÓ, UNA ESCOLTA QUE ES FA TEXT I UN TEXT QUE ESCOLTA

Introducció1 1. La importància de la transcripció literal en


la investigació qualitativa
La ‘dissonància cognitiva’ (Festinger 1975) fa
referència a la disharmonia interna del sistema Front a l’anàlisi en viu o les transcripcions ins-
d’idees, creences, emocions i actituds d’una per- trumentals, estem d’acord amb Conde (2009) al
sona al mantenir al mateix temps dos pensaments afirmar que la transcripció literal és una activi-
que no estan en consonància. Si acceptem defen- tat imprescindible si l’objecte de la investigació és
dre un discurs contrari a les nostres idees tendim l’anàlisi dels discursos.
a aproximar aquestes a allò argumentat; si accep- Les raons que expliquen la necessitat de la trans-
tem realitzar un feina mecànica i mal retribuïda cripció literal responen, seguint a Conde (2009),
tendim a trobar-la interessant. a una doble perspectiva. En primer lloc, des d’un
Al llarg de la meu vida acadèmica he transcrit punt de vista pragmàtic facilita la feina de les in-
un grapat d’entrevistes i grups de discussió. Pri- vestigadores. La lectura i el treball amb la trans-
merament, vaig pensar que atorgar-li un paper cripció permet realitzar acotacions, anar anotant el
a la transcripció dintre del procés d’investigació que evoca la lectura, possibilita llegir diverses parts
era només un intent per reduir la dissonància del text de forma simultània per a comparar que es
cognitiva que em generava haver realitzat aques- diu en un i altre moment. Tanmateix, sota el punt
ta feina. Una feina que, en principi, es planteja de vista metodològic, tenir la transcripció és bàsic
com una tasca banal i que, a més a més, no està per a poder fer el treball d’anàlisi de les associaci-
ben retribuïda. ons, dels desplaçaments, de les tensions, dels girs,
No obstant això, al llarg d’aquestes pàgines ex- de les pròpies expressions. I com veurem, el fet de
plicaré les motivacions que em porten a pensar que fer la transcripció ajuda a interpretar els discursos
la transcripció és una feina útil i profitosa. ideològics. En segon lloc, des del punt de vista més
A més, hem de dir que dintre de la literatura teòric, el pas d’allò oral a allò escrit comporta una
anglosaxona el tema de la transcripció ha estat transformació del material de partida de la inves-
tractat a un important nombre d’articles i manu- tigació. Aquest fet suposa aspectes negatius, donat
als de tècniques d’investigació.2 La majoria de les que dita transformació implica una pèrdua d’in-
autores i autors que han prestat atenció a la trans- formació. Però també, la citada transformació, és
cripció, però, provenen de la corrent de l’anàlisi de la feina que obri les portes a l’anàlisi i interpretació
la conversa. Per tant, les seves reflexions no s’han del discurs (Conde 2009).
centrar en com aquest procés pot resultar d’utili- És cert que el pas d’allò oral a allò escrit com-
tat si el propòsit de la investigació és l’anàlisi so- porta un empobriment de la riquesa d’allò parlat
ciològica dels discursos. Aquesta gran quantitat de i del conjunt de dimensions que constitueixen la
producció científica, vers el tema, dintre del món interacció comunicativa. Existeixen elements de la
anglosaxó, s’ha correspost amb la pràctica absèn- gestualitat, de les entonacions, dels actes del llen-
cia destinada a la transcripció dintre la literatura guatge vinculats al context específic de la conversa
produïda a l’Estat espanyol. Podem trobar alguns que es perden. Perdem, en paraules de Watzlawick,
articles destinats al tema dintre de les corrents Helmick i Jackson (1985), part del plànol de la rela-
d’anàlisi pragmàtica del discurs.3 ció o en paraules de Bateson (1984) part del nivell

1
Aquest article, malgrat estar signat en solitari, rep nombroses aportacions dels sociòlegs José Manuel Rodríguez Victoriano, David Muñoz
Rodríguez i Luis Enrique Alonso Benito.
2
Entre els articles que citem cap destacar el de Davidson (2009) que n’és una revisió bibliogràfica sobre el tema que analitza 46 articles
i 30 capítols de llibre o seccions on es parla de la transcripció.
3
En aquest sentit cap citar dos articles de la revista Oralia. Análisis del discurso oral , Hidalgo i Sanmartin (2005) i López i Loureda (2013).

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conatiu. Allò oral es converteix així en escrit, con- que es vulga dir una cosa, una vegada dita, aquesta
traparadoxa que serveix precisament perquè flueixi cobra pes i vida pròpia podent posar en relleu unes
allò oral; però que presenta no només problemes noves dimensions de sentit que no estaven previs-
metodològics de transcripció, sinó també de canvi tes a la voluntat dels qui l’han pronunciat. «I és
de tipus lògics de comunicació (Alonso 1998). No precisament aquesta autonomia relativa del text,
obstant, aquesta pèrdua no és tan exagerada quan la seua materialitat, el que permet obrir i desenvo-
l’analista és la transcriptora. Si les investigadores lupar les tasques d’anàlisis i interpretació dels dis-
realitzen la transcripció, en el moment de la lec- cursos expressats i, al mateix temps, permet fitar
tura activa del corpus, el text se’ns presenta narrat i controlar tant la possible voluntat conscient dels
en veu en off pels subjectes i no hi ha un esvani- interlocutors de la recerca, com la pròpia subjectivi-
ment tan gran de l’oralitat transformada en text. tat dels investigadors en els seus processos d’anàlisi
A més, d’acord amb Poland (2008), la transla- i interpretació del mateix» (Conde 2009: 92-93).
ció de la rica textura de l’experiència viscuda a la Per últim, afegirem que la traducció dels discur-
prosa escrita suposa un procés interpretatiu que es sos no textuals a una forma textual, la transcripció,
subestima sistemàticament. Per tant, la transcripció constitueix ja una primera part de l’anàlisi textu-
no és només una fase de preparació de les dades; és al i contextual i, al mateix temps, és una part fo-
un treball interpretatiu que es produeix al principi namental per a la interpretació de discursos (Ruiz
de la fase d’anàlisi. Com a tal, la transcripció re- 2009). Tant és així que Lapadat i Lindsay (1999)
quereix la mateixa atenció a la reflexivitat i rigor afirmen que l’anàlisi comença durant el procés de
que altres components de dades d’anàlisi –potser transcripció tot i fent la transcripció un procés in-
més, en la mesura en que implica la producció de tegral a l’anàlisi qualitativa.
la matèria prima sobre la qual es basa el treball
analític subsegüent. 2. La transcripció com a eina d’aprenentatge
Segueix argumentant Fernando Conde (2009) metodològica
que en aquesta transformació d’allò oral a allò es-
crit, el que es perd en extensió, es guanya en inten- El fet de què les investigadores transcriguen for-
sitat. Al fixar al text la conversa mantinguda aquest ma part de concebre la investigació social com un
cobra vida pròpia «o, en paraules de Ricoeur, ad- procés artesanal. Com definia Marx (1971) la ar-
quireix una triple autonomia semàntica pel que fa tesania és una activitat formadora. D’aquesta ma-
a l’autor (els interlocutors de la recerca en el nostre nera, carregava l’accent en què el jo i les relacions
cas) del text, del seu receptor (l’equip d’investiga- socials es desenvolupaven a través de la producció
dors) i de les circumstàncies concretes de la seua de les coses. Sosté Sennett ( 2009) que, en general,
producció que obri el text transcrit a un treball d’in- les persones que produeixen coses no comprenen el
terpretació del mateix» (Conde 2009: 91). D’altra que fan. En aquest sentit, s’ha d’obrir una pàgina
banda, en el pas d’allò oral a escrit, el llenguatge nova i això ho podem fer preguntant –encara que
guanya densitat en el sentit que amb aquest pas es les respostes no siguen simples– que ens ensenya
transformen les respectives funcions més referenci- de nosaltres mateixos el procés de produir coses.
als i més metalingüístiques de la pròpia conversa. «Aprendre de les coses requereix preocupar-se per les
Moltes vegades entre parèntesi– les rialles o altres qualitats de les teles o el mode concret de preparar
expressions que ens ajuden a entendre de quina un peix; bons vestits o aliments ben cuinats poden
manera el nivell conatiu qualifica al referencial. habilitar-nos per a imaginar categories més amples
Durant el temps de la conversa, predomina la di- d’’allò bo» (Sennett 2009:19). La gent pot apren-
mensió referencial, el què volen dir els subjectes. dre de si mateix a través de les coses que produeix.
Ara bé, quan el text pren el lloc de la paraula, l’as- D’aquesta manera, la transcripció ens ajuda a
piració referencial comença a passar a segon pla, formar-nos com a investigadores. L’escolta pausa-
enfront de la materialitat del que s’ha dit. Més enllà da de les veus que es passen a text implica repensar

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com preguntem a les entrevistes o com moderem del grup. D’acord amb Ángel De Lucas (1995) els
els grups de discussió. experiments de Kurt Lewin, orientats per la teoria
Pel que fa a la nostra feina com a entrevista- de la Gestalt, ens permeten esbossar una tipologia
dores la transcripció, entre altres coses, ens permet que constitueix una referència per a entendre les
veure: si deixem parlar a l’altra; si deixem temps dinàmiques que poden presentar-se en el grup de
de silenci per a la reflexió o, contràriament, el pro- discussió, i per a comprendre l’opció metodològi-
longuem massa temps i acaba fent-se incòmode; si ca que nosaltres fem per un paper semidirectiu de
intentem que la conversa siga fluïda o fem de l’en- perceptora. Aquesta tipologia distingeix tres con-
trevista una situació rígida, si empatitzem massa o textos grupals: grups autoritaris –són el resultat
massa poc...i el més important, si intentem diluir d’una dinàmica jerarquitzada, imposada per un
la situació asimètrica o, pel contrari, l’accentuem. paper actiu de la moderadora–, grups democrà-
Prenent com a referència a Alonso (1998) po- tics –són el resultat d’una dinàmica pautada de
dem dir que dintre de l’entrevista els principals ac- manera flexible per la moderadora, una dinàmica
tes de parla de l’entrevistadora poden ser agrupats orientada a fomentar la cooperació– i per últim
en tres tipus d’instàncies: declaració, interrogació grups laissez faire –es produeixen quan la coor-
i reiteració . Aquests actes del llenguatge es poden dinadora opta per una dinàmica espontània i que
establir tot i remetent l’enunciat a dos registres dis- deixa el camp de forces contès en el grup es desen-
cursius comuns: registre referencial i registre mo- volupe lliurement–. Els resultats d’aquestes grups
dal. Del creuament del tipus d’acte de parla amb el permeten obtenir conclusions respecte a quin ha
tipus de registre ens surten sis tipus d’intervencions de ser el paper de la moderadora: la millor opció
i comentaris de la investigadora a l’entrevistada:en és la de proporcionar una dinàmica relativament
primer lloc, una declaració a nivell referencial és espontània –semblant a la dels grups democràtics
una complementació; en segon lloc, una declara- de Lewin–, en la que la moderadora assumeix un
ció a nivell modal és una interpretació; en tercer paper semidirectiu, orientat a realimentar la dinà-
lloc, una interrogació a nivell referencial és una mica grupal sempre que la situació ho requereixi.
pregunta sobre el contingut; en quart lloc, una El grup democràtic cooperatiu a comparació amb
interrogació a nivell modal és una pregunta sobre els grups autoritaris, presenta els nivells d’agressi-
l’actitud; en quint lloc, a la reiteració referencial vitat més baixos, la dinàmica orientada a la coo-
la denominarem eco; i per últim, a la reiteració peració, produeix un efecte autoregulador que en-
modal l’anomenem reflex. causa i mitiga les tendències agressives.
De l’ús de tots aquestes ressorts enunciatius L’escolta pausada i l’exercici de traduir les veus
depèn el resultat de l’entrevista; açò és el que fa a a text implica ser conscient de quina ha sigut la di-
l’entrevistadora un autèntica investigadora (Alon- nàmica de la conversa i això ens dóna la clau per
so 1998). Depèn de la nostra habilitat, sensibilitat i veure si estem assumint el tipus desitjat de mode-
cultura portar a terme l’entrevista; no hi ha receptes ració descrita. I si aquest paper desemboca en una
ni instruccions estandarditzades, sinó la capacitat dinàmica satisfactòria en la que l’acompliment del
de reflexió i decisió sobre el propi treball que s’està treball col·lectiu té la virtut de transformar als d’in-
realitzant. I sens dubte, el procés de transcripció és dividus que teníem al principi en un vertader grup,
una eina d’aprenentatge que ens ajudarà a refle- encara que siga efímer (De Lucas 1995). Tot apre-
xionar al voltant del tipus d’intervencions que fem nent de nosaltres a través de les coses que produïm.
i l’efecte que aquestes intervencions tenen sobre els D’altra banda, la transcripció també és una
subjectes i la fluïdesa del discurs. eina metodològica perquè és útil per comprovar
Pel que fa al nostre treball com a moderado- si el guió de l’entrevista o el grup és adient. Quan
res, la transcripció ens permet veure quin tipus de transcrivim podem reflexionar sobre si el guió se-
moderació assumim així com les diverses dinàmi- gueix l’ordre adequat o si hi ha temes comprome-
ques que poden donar-se en l’esdevindre del discurs sos que evoquem a l’inici i no desemboquen en un

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discurs fluid i/o provoquen posicions reactives. A ta concreta entranya la respectuosa ètica de l’al-
més, també ens fa veure si cal que insistim més en teritat i ajuda a la comprensió de totes les raons i
alguns aspectes o si hi manquen aspectes impor- contextos ideològics. Especialment eixe exercici de
tants vinculats als objectius de la investigació que l’escolta i comprensió concreta de la singularitat
prèviament no havíem contemplat. Així mateix po- de l’altre, en quan s’expressen de forma dialògica,
dem dir que el fet de transcriure, mentre abordem són de gran utilitat la praxis de l’anàlisi de la sub-
el treball de camp, ens serveix per a anar interiorit- jectivitat col·lectiva.
zant el discurs social sobre el tòpic a investigar. Fet Tal i com manté Marinas (2005) la posició de
clau per a poder tenir els coneixements necessaris qui escolta suscita o filtra, o inclús bloqueja el sor-
quan hem d’entrevistar o moderar nous perfils so- giment d’un discurs en el que qui parla diga alguna
cials semblants o oposats. D’aquesta manera, po- cosa. És a dir que vaja més enllà de la transmis-
dem aprofundir en les temes o formular preguntes sió dels llocs comuns, del discurs Standard, o de la
des de tercers tot i repetint part dels discursos que ideologia dominant, per a dir una paraula poten-
ja hem escoltat i interioritzat. cialment plena. Les condicions d’aquesta paraula
que passa de la seva condició normal de meitat dir,
3. La transcripció com foment de l’ètica de a una paraula amb totes les de la llei, té a veure
l’escolta amb el reconeixement de tres factors: l’existència
d’una dimensió inconscient a la qual no s’accedeix
Alhora aquesta atenció escrupolosa de totes però que fa soroll, filtra o bloqueja el dir; la relació
les veus ens dóna les pautes per aprendre a escol- concreta que es trava amb qui escolta, que pot por-
tar. L’escolta és la possibilitat de la construcció tar a la projecció d’imatges positives o, per contra,
d’allò narrat (Santamarina i Marinas 1994). Fra- aversives; i per últim, l’escolta de qui parla de les
ser (1990) ens recorda que únicament a través de seves pròpies mocions o processos preconscients.
l’escolta encontrem la coherència al discurs. Però Continua argumentat Marinas (2005) que això és
cap establir una precisió: Escoltar no és atendre. el que implica una atenció especial a les regles re-
L’atenció suposa seleccionar en el discurs de l’al- latives a l’escolta «ja que ella determina en bona
tre allò que pretenem escoltar. «El terme «escolta» mesura el sorgiment d’un discurs més veritable i
expressa, en Freud, l’atenció flotant de l’analista existencialment encarnat, i no meres opinions par-
en psicoanàlisi. És la contrapartida de l’obligació cials davant els fenòmens que s’investiguen.(...) la
per a l’analitzat de dir tot el que passa pel seu cap: millor metodologia que Freud troba és el que ano-
l’analista té l’obligació de sentir tot el que passa mena «escoltar amb l’inconscient», és a dir no
per la boca –i, en general, pel cos– de l’analit- posar ciència ni model entre el que s’està dient i el
zant. Escolta és el contrari d’atenció (una atenció que escolta.(...). Aquesta és la capacitat d’escoltar
flotant és una no atenció): el que atén només pot sense precipitar-se a interpretar que interessa en els
sentir el que espera sentir des de l’horitzó dels seus processos de recerca social del discurs. El que porta
desitjos i/o interessos, el que escolta pot sentir-ho a Lacan a felicitar a Balint (...) en algun dels seus
tot. «Jo no cerque, trobe» –deia Picasso–. El que casos famosos, en els quals es permet dir a qui par-
atén cerca, el que escolta troba. Només es pot tro- la: «no l’entenc», abans de precipitar-se a construir
bar el que no es pot cercar: perquè, si ho podíem un cúmul de bifgarrades xarxes hermenèutiques»
cercar, ja ho hauríem trobat. La posició d’escolta (Marinas 2005:133)
expressa la màxima obertura possible del subjecte Per tant, estem d’acord amb Marinas (2005)
de la recerca» (Ibáñez 2005:88) quan sosté que «No comprenc: això ha de tenir
Per tot això, aprendre a escoltar de manera di- un sentit», sembla un bon consell per l’escolta i la
alògica, és fonamental dintre de les investigacions interpretació. ‘Si investiguem no és tant per veri-
qualitatives. Tal i com afirma Ortí (2012), al parlar ficar (un model, una hipòtesi tancada) sinó per
sobre Ángel De Lucas, el saber reflexiu de l’escol- descobrir. Precisament perquè el material amb el

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que tractem és un material sensible que diu tant seua paraula a la investigació, un temps d’escolta
de qui ho diu, com del que està construint en dir- i sobre tot de retenció del seu discurs, d’atendre a
ho així o per qui està investigant en eixe moment les seves raons i de no deixar que els seus discursos
(Marinas 2005:134). siguen escoltats per altres. L’exercici de transcriu-
Aquesta actitud d’escolta, però, ha d’estar pre- re suposa garantir la contrapartida de l’obligació
sent tant en allò expressiu de qui l’exerceix com per a l’analitzat de dir tot el que passa pel seu cap:
també en els complexos procediments d’anàlisi i l’analista té l’obligació de sentir tot el que passa
contextualització o recontextualització d’allò nar- per la boca –i, en general, pel cos– de l’analitzant.
rat per a l’exercici de la interpretació (Santama- Transcriure suposa escoltar i no atendre.
rina i Marinas 1994). Per aquest motiu sostenim Quan externalitzem la transcripció l’intercanvi
que l’exercici de transcripció és, per tant, garant de continua produint-se. Per a que hi haja eixe inter-
l’actitud d’escolta permanent que requereix la in- canvi, però, fa falta un tercer entre aquests dos ter-
vestigació social qualitativa i, en concret, l’anàlisi mes (el temps i el discurs que ens donen els subjec-
sociològica dels discursos. tes investigats i el temps d’escolta i atenció flotant
L’obligatòria escolta, sense capacitat de resposta, que els tornem) i són els diners, el capital, el valor
que suposa l’exercici de la transcripció també ens i tota la seva funció simbòlica.
permet aprendre a escoltar sense voler intervenir,
ens permet aprendre a escoltar dialògicament i a 4. Quan la transcripció muda a mercaderia
no fer precipitades interpretacions d’allò que s’ha
dit. Per altra banda, l’ètica de l’escolta, que exercim Tal i com li esdevé a qualsevol objecte quan
al transcriure, ens permet començar a entendre les muda a mercaderia, la transcripció passa pel ma-
raons i motivacions de l’altre. L’exercici que reque- teix procés, una vegada s’externalitza i es treu de
reix el fet de que el text prenga el lloc de la paraula, la producció artesanal de la investigació. D’aquesta
ens permet preguntar al acabar cada oració ‘què manera, la transcripció en lloc de revelar-nos les
li haurà portat a pensar això?’ la resposta resta en condicions socials en els que ha sigut produïda,4
les següents oracions que composen el seu discurs. les oculta, i es presenta davant les persones com si
Per últim direm que transcriure fomenta l’ètica el seu valor sorgira de dintre d’ella. Per a enten-
de l’escolta així com una sèrie de consideracions dre aquest fenomen, sosté Marx (1984), cal anar
ètiques perquè suposa atorgar ‘respecte als que han al nebulós món de la religió on els Déus apareixen
parlat, als que han donat la seua paraula a la in- dotats de vida pròpia, com a éssers autònoms do-
vestigació’ (Callejo 2012). Sempre que realitzem tats d’atributs que, en realitat, han estat investits
una entrevista o un grup garantim l’anonimat als per la societat.
subjectes investigats, condició que és perd quan Tal i com explicava Marx (1984) a primer cop
la transcripció muda a mercaderia. Està clar que d’ull una mercaderia sembla una cosa òbvia. Però,
sempre podem reconèixer a persones per la seua «de la seva anàlisi es dedueix que és una cosa en-
veu i la cosa és complica quan els subjectes estan revessada, plena de subtilesa metafísica i de caprit-
enregistrats en vídeo. I aquesta és una qüestió ètica xos teològics. Mentre és valor d’ús no hi ha res de
que passem per alt. misteriós en ella, tant si la considero des del punt
El fet de transcriure suposa no deixar de garantir de vista que amb les seves propietats satisfà necessi-
l’anonimat als subjectes i a més suposa, concloure tats humanes, com si rep aquestes propietats només
un intercanvi de dons. Tornem, als qui han donat la com a producte de treball humà (...) El secret de la

4
Una pràctica habitual és portar la transcripció a empreses que no necessàriament estan al mateix territori on està produint-se la in-
vestigació ubicades, en la seua majoria, a Madrid. Així mateix altra pràctica habitual, com passa amb les transcripcions mèdiques als Estats
Units, seguida per molts grups investigadors és la deslocalització de les transcripcions. Són enviades allà on la mà d’obra és més barata. Al
cas de l’Estat espanyol moltes de les transcripcions són realitzades als països llatinoamericans.

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forma de mercaderia consisteix, doncs, simplement Per tant, el procés de transcripció és un procés
en el fet que presenta als homes els caràcters socials interpretatiu que exigeix la pràctica prolongada i
de llur propi treball com si fossin propietats socials la sensibilitat a les diferències entre el discurs oral
naturals d’aquestes coses, i per tant també presenta i els textos escrits, i la natura incorpòria i descon-
la relació social dels productors amb el treball global textualitzada dels textos s’ha de tenir en compte
com si fos una relació social entre objectes existents durant els processos posteriors d’anàlisi (Brink-
al de fora dels productors» (Marx 1894:105-106). mann 2008). En aquest sentit, Duranti (2006), tot
Per al nostre cas, la transcripció passa a tenir i fent una analogia amb el mite de la caverna de
vida pròpia. El corpus discursiu de les investigaci- Plató, acaba afirmant que les transcripcions són
ons s’ha creat sol, la veu ha passat a escriure’s de com ombres projectades a la parets. D’altra ban-
manera autònoma a les pàgines en blanc, el text da, els processos de transcripció impliquen judicis
ha pres autònomament el lloc de la paraula. Una i anàlisis que donen prioritat a alguns fenòmens
vegada la transcripció muda a mercaderia succeeix (per exemple, la superposició de veus) i resten im-
que deixa d’haver relació entre el treball que fan les portància a altres (per exemple, l’accent regional)
persones i el que creen amb eixe treball, és a dir el (Potter 2008). Així mateix el processos de trans-
corpus de textos. Aquesta pèrdua que es produeix cripció deixen constància de les formes dialectals
quan la transcripció es transforma a mercaderia emprades pels subjectes.
queda reflectida al informe final de la investiga- Podem il·lustrar aquesta última qüestió amb
ció. L’anàlisi manca de les petjades nmèquies que una investigació que estem realitzant sobre les re-
deixa la transcripció. presentacions socials i el discursos mediambientals
Considerada com una mercaderia, la transcrip- al Parc Natural de l’Albufera i al Parc Natural del
ció, és vista com una cosa transparent que produeix Delta de l’Ebre en la transcripció resulta útil per a
una representació precisa de les gravacions. Aquest deixar constància dels processos migratoris entre les
supòsit positivista dóna suport a la acceptació de la dues zones d’aiguamolls. Molts dels verbs utilitzats
consideració de la transcripció com a text autoritzat als discursos provinents de la gent del Delta es con-
que manté certes veritats (Tilley i Powick, 2002). juguen en formes dialectals valencianes.
Tot i oblidant que la transcripció està realitzada
per una persona i que aquesta tasca és un treball (...) vull dir, a vore,6 problemes hi ha igual (Entre-
selectiu i interpretatiu que no es fa des d’una posi- vista empresari Amposta).
ció objectiva. La transcripció, sovint, reemplaça la
gravació i és considerada com una dada primària. El fet de transcriure mentre s’elabora el treball
Tilley i Powick (2002) han examinat l’ús de de camp a permès captar aquesta qüestió.
transcriptors contractats, sobretot en relació a la
fiabilitat de les transcripcions i la seva anàlisi5 i 5. La transcripció com una eina que facilita
varen observar la critica del realisme ingenu que entendre la metacomunicació i a recuperar el
deixa inqüestionable la possibilitat d’un transcrip- codi analògic
tor objectiu que fa cas omís de les complexitats de
la transcripció, que s’assemblen més al treball de Com sosté Luis Enrique Alonso (1998), tota co-
translació que al de transferència. D’acord amb La- municació implica un compromís i defineix una
padat i Lindsay (1999) argumentem que la trans- relació, açò és, una comunicació no solament
cripció és un acte interpretatiu del qual sorgei- transfereix informació sinó que alhora imposa
xen «temes analítics i teòrics que són inherents a conductes. Són les dues operacions bàsiques de la
qualsevol forma de representació» (Mishler 1991). relació comunicativa, que Bateson (1984) presenta

5
Aquest estudi qualitatiu és un dels pocs que ofereix comptes empírics de la transcripció.
6
‘Vore’ és la forma valenciana, en registres informals, de l’infinitiu veure.

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com dos plànols complementaris; d’una banda els ser molt divertit.» El to, com el vaig entendre en
aspectes conatius-relacionals i per altra els aspec- base a la meva participació en el context de la situ-
tes referencials i de contingut. ació de l’entrevista, va ser un sarcasme, la intenció
Aquesta distinció en la comunicació entre el de transmetre un significat oposat al de les pròpies
plànol del contingut –el vehicle fonamental del paraules.» (Bird 2005: 234).
qual és el llenguatge– i el plànol de la relació – Si recordem que tota «comunicació té un as-
el vehicle primordial de la qual és la conducta no pecte de contingut i un aspecte relacional cal su-
verbal– ha mostrat ser molt útil per a l’anàlisi del posar que comprovarem que totes dues maneres de
procés comunicatiu i per a la interpretació dels comunicació no només existeixen costat a costat,
discursos socials; tot i entenent que el plànol de la sinó que es complementen entre sí a cada missat-
relació qualifica al del contingut i és, per tant, una ge. Així mateix, cal suposar que l’aspecte relatiu
metacomunicació. al contingut es transmet en forma digital, mentre
D’acord amb Watzlawick, Beavin y Jackson que l’aspecte relatiu a la relació és de naturalesa
(1985) direm que la relació que existeix entre els predominantment analògica.»(Watlawick, Beavin
aspectes referencial i conatiu és la següent: El pri- i Jackson 1985: 65).
mer transmet les «dades» de la comunicació, i el En la comunicació humana, és possible re-
segon, com ha d’entendre’s aquesta comunicació. ferir-se als objectes de dues maneres totalment di-
La relació també pot expressar-se en forma no ver- ferents. Els hi podem representar per un símil, tal
bal cridant o de moltes altres manera. I la relació com un dibuix, o bé mitjançant un nom. Aquests
pot entendre’s clarament a partir del context en el dos tipus de comunicació –un mitjançant una sem-
qual la comunicació té lloc. La capacitat per me- blança autoexplicativa i l’altre, mitjançant una pa-
tacomunicar-se de maner adequada constitueix no raula– són equivalents als conceptes de les compu-
només condició sine qua non de la comunicació tadores analògiques i digitals, respectivament. ‘Què
eficaç, sinó que també està íntimament vinculada és, llavors, la comunicació analògica? (...) el terme
amb el complex problema concernent a la percepció ha d’incloure la postura, els gestos, l’expressió fa-
del self i de l’altre. És possible construir missatges, cial la inflexió de la veu, la seqüència, el ritme i la
sobretot en la comunicació escrita, que ofereixen cadència de les paraules mateixes i qualsevol altra
indicis metacomunicacionals molt ambigus. manifestació no verbal que l’organisme és capaç de
En aquest sentit Bird (2005) a través d’un exem- reproduir, així com els indicadors comunicacionals
ple concret, ens explica com la transcripció pot que inevitablement apareixen en qualsevol context
servir per tal de captar el sarcasme que canvia per en què tenen lloc una interacció’ (Watzlawick, Be-
complet el significat d’allò que enunciem. «Em avin y Jackson, 1981:63)
vaig trobar amb el meu primer «problema de trans- D’acord amb Alonso (1998), podem asseverar
cripció» -la paradoxa que les paraules d’aquest pro- que el coneixement posat en joc en la investigació
fessor transmeten un significat diferent al que el to qualitativa és fonamentalment analògic, es forma
d’aquestes paraules transmet. No havia pensat en per una relació, per una negociació del sentit, basat
aquesta diferència mentre entrevistava perquè en en la flexibilitat del llenguatge humà i en la possi-
aquell moment havia tingut una comprensió del bilitat de construir homologies que es despleguen
seu significat, així que vaig pensar un poc més sobre com semblances de sentit. Allò digital, no obstant,
el seu to. Mentre transcrivia l’entrevista, però, el seu està definit per la prescripció del sentit per la re-
to semblava ser més evident. Potser va ser el seu to ducció de tota connotació a la denotació, per la re-
més la meva memòria de l’esdeveniment. (...) em ducció de tota homologia de la qual es desprèn, de
vaig trobar analitzant el discurs i la reflexió sobre el manera discontínua, de la xifra. No obstant açò, el
seu to i la seva importància per al significat global llenguatge analògic treballa amb magnituds con-
de la seva experiència viscuda. La seva frase «que tínues, de difícil traducció o transposició contex-
va ser molt divertit» sonava com «que [èmfasi] va tual, de múltiples sentits, de temporalitat existen-

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cial i plagat de derives connotatives. Al llenguatge com totes les incidències no verbals. Aleshores, per
analògic no hi ha equivalents per a elements de tan tal de poder conservar part del que comuniquem
vital importància per al discurs com «si... després» amb el llenguatge analògic és molt important que
i l’expressió de conceptes abstractes resulta tan di- la transcriptora i l’analista siguen la mateixa per-
fícil, si no impossible, com en l’escriptura ideogrà- sona. Per exemple la transcripció ha estat de gran
fica primitiva, on cada concepte només pot repre- utilitat per tal de entendre perquè s’han produït els
sentar-se per mitjà d’una similitud física. «A més, silencis: emoció, reflexió, reactivitat a la situació,
al llenguatge analògic manca del negatiu simple, dificultat per a què circule el discurs sobre un cert
això és, de l’expressió «no». Per exemple: hi ha tema...Tot i essent el lloc del silenci dels observats un
llàgrimes de tristesa i llàgrimes d’alegria, el puny tema d’ interès ja que d’acord amb Callejo (2002)
atapeït pot indicar agressió o control, un somriure és el que més fa diferir la perspectiva quantitativa
pot transmetre simpatia o menyspreu, la reticència de la qualitativa i «es constitueix en un dispositiu
pot interpretar-se com a discreció o indiferència, i essencial per a la interpretació sociològica de tot
cal preguntar-se si tots els missatges analògics no material empíric: des del context d’observació més
tenen aquesta qualitat curiosament ambigua, que immediat (situació d’observació) als contextos his-
recorda al Gegensinn der Urworte (sentit antitètic tòrics (sobretot) i de referència (normativa). La in-
de les paraules primàries) de Freud» (Watlawick, terpretació és, així, una reconstrucció contextual»
Beavin i Jackson 1981: 67) (Callejo 2002: 421).
La recerca social qualitativa és un coneixement I, en aquest sentit, la importància de la trans-
analògic sobre els llenguatges analògics socials i, cripció no radica en l’escriptura de la conversa sinó
com tot allò analògic, és imperfecte, borrós, però en l’escolta i la interiorització del discurs. Quan
genera mapes: construccions metafòriques que procedim a la lectura activa prèvia a l’anàlisi, des-
ens ajuden a ordenar i a fer intel·ligible la nostra prés de fer les transcripcions, les paraules cobren
realitat comunitària (Alonso 1998). Allò analògic vida i són els subjectes qui ens narren els seus dis-
és complementari d’allò digital però la recerca so- cursos. Els colps, les palmades, les diferents tonali-
cial corre el perill de perdre el seu sentit si només tats de veu, els accents...reviuen i apareixen com a
acudeix a la digitalització. «Els éssers humans es veu en off i ens desvelen els sentits ocults. Per tant,
comuniquen tant digital com analògicament. El si estem d’acord en afirmar que la investigació so-
llenguatge digital compta amb una síntesi lògi- cial qualitativa és fonamentalment analògica, no
ca summament complexa i poderosa, però manca podem negar el paper que té el procés de transcrip-
d’una semàntica adequada en el camp de la rela- ció dintre d’aquest tipus de recerca.
ció, mentre que el llenguatge analògic posseeix la
semàntica, però no una sintaxi adequada per a la 6. La transcripció i l’anàlisi sociològica de
definició inequívoca de la naturalesa de les rela- discursos
cions (Watlawick, Beavin i Jackson 1981). Bateson
va demostrar que, els moviments intencionals i els Fins ara hem ressaltat aspectes de la transcrip-
signes d’estat d’ànim dels animals constitueixen ció que solen assenyalar-se des de diferents corrents
comunicacions analògiques per definir la natura- d’anàlisi del discurs. En alguns apartats ens hem
lesa de les seves relacions. De fet, ja que la comu- centrat en aportar arguments que aporta la cor-
nicació es centra en aspectes relacionals compro- rent d’anàlisi conversacional, més centrada en la
vem que el llenguatge digital manca gairebé per part lingüística. L’objectiu d’aquesta corrent, però,
complet de significat. és explicar les característiques– lèxiques, grama-
Per tot això estem d’acord amb Ruiz (2009) ticals, argumentatives, etc.– del discurs (Martin
quan explica que a la transcripció s’han d’inclou- Criado 2014). Així hem pogut trobar una ampla
re tots aquells elements antecedents i del context bibliografia referent al tema de la transcripció pro-
que puguin contribuir a la seva interpretació així cedent d’autores i autors propers a aquesta corrent.

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No obstant, aquest tipus d’anàlisi queda lluny de 1. Rastrejar les estratègies de presentació del
l’anàlisi sociològic dels discursos, una anàlisi l’ob- sí i l’evolució de la censura estructural
jectiu de la qual no és explicar al detall les carac-
terístiques morfològiques, semàntiques retòriques Un recurs important per a l’anàlisi és la des-
etc. dels discursos– y les seues implicatures, pres- cripció minuciosa de la ‘censura estructural’ de
suposicions, etc.– sinó utilitzar els discursos per a la situació i de les variacions que produeix el
indagar el funcionament d’àmbits de relacions so- discurs. D’aquesta manera el grups de discussió
cials i de les categories i estratègies simbòliques en solen començar amb els discursos que tots con-
joc dels mateixos (Martin Criado 2014). No és una sideren més legítims; progressivament s’estableix
anàlisi del contingut, ni una anàlisi formal sinó una complicitat entre alguns participants –‘no
una anàlisi contextual, on els arguments prenen actuem com seria ideal...’– i va redefinint-se el
sentit en relació amb els actors que els enuncien, que es pot i el que es deu fer. Aquestes evolucions,
emmarcats en un conjunt de forces socials en con- però, no deuen portar-nos a veure el discurs ini-
flicte que les originen (Alonso 2013). cial com una mera màscara; la seva concepció
Ja els precursors que proposen aquest tipus d’allò legítim és una part essencial de la seva re-
d’anàlisi –pertanyents al que s’ha convingut a alitat que afecta a les seves pràctiques i discursos
denominar la corrent del Qualitativisme Crític de (Martin Criado 2014).
Madrid– proposaven que la feina de la transcrip- Durant el procés de transcripció es capten molt
ció havia d’estar feta per les pròpies investigadores, bé aquetes variacions del discurs ‘que mostren les
sobretot per aquelles que duien en davant el treball legitimitats en joc i les seves exigències contra-
de camp. D’aquesta manera ho relata Ortí (1984) dictòries, les constriccions que s’interposen entre
al descriure que s’ha de fer amb els discursos dels allò ideal i allò real, les estratègies simbòliques
grup de discussió: «Aquesta discussió és gravada, per a afrontar aquestes tensions’ (Martin Cria-
mitjançant un magnetòfon, y transcrita mecano- do 2014:130). El fet de transcriure impossibili-
gràficament per al seu posterior anàlisi («semi- ta veure només la part legitima del discurs a la
ològic o motivaiconal») pel mateix investigador vegada que també impossibilita veure res més la
(preferentment) que ha dirigit la reunió de grup» part contradictòria, transcriure suposa escoltar
(Ortí 1984:209) detingudament la totalitat del discurs. Les dis-
En els següents dos apartats ens centrem en ex- sociacions entre pràctiques i discursos són ente-
plicar com la transcripció potser una eina útil per ses i interpretades a mesura que anem passant
tal de poder aprendre a fer aquest tipus d’anàlisi la veu en text.
del discurs. A més a més s’ha de assenyalar que les disso-
ciacions entre pràctiques i discursos, entre dis-
6.1. La transcripció com una eina que ens ajuda a cap- curs ideal i real, als grups de discussió, solen
tar les inconsistències i ambivalències del discurs social aflorar quan les veus es solapen. Per exemple,
un grup de discussió de joves universitàries din-
Martin Criado (2014) parla de tres elements tre d’una investigació que dui a per títol Sexu-
bàsics per tal d’analitzar el discurs: a)categories i alitat i estratègies davant l’embaràs en ado-
esquemes simbòlics bàsics; b)constriccions sobre lescents 7 circulava el discurs legítim sobre l’ús
l’acció i c)estratègies discursives. Per tal de poder del preservatiu i en un moment on totes les par-
indagar aquests elements, l’autor ens proposa dife- ticipants començaré a opinar simultàniament,
rents mitjans. Anirem explicant cadascun dels mit- entre el solapament de veus, a la transcripció
jans i en quina mesura el procés de transcripció és poguérem extraure la següent oració: ‘pero si
útil per tal de portar-los endavant. él no quiere...’.

7
Projecte realitzat per Lligam recerca cooperativa d’investigació social.

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2. Situar tot discurs en un espai de discursos pràctica, tot i quedant clar que tot argument és un
contrargument. Per tant, en preguntar per aquesta
«Bajtín va definir el caràcter dialògic i intertex- pràctica els llaurador al·ludeixen a què més conta-
tual de tot enunciat: «els enunciats no són indife- minen les falles o més contamina el podriment de
rents un a altre, ni són autosuficients, sinó que sa- la mateixa palla, per la seva descomposició a l’ai-
ben un d’altre i es reflecteixen mútuament. Aquests gua... però mai fan referència al fet de què la cre-
reflexos recíprocs són els que determinen el caràcter mada de la palla contamina perquè donen per su-
de l’enunciat. Cada enunciat està ple d’ecos i re- posat que tothom coneix el discurs legítim, que per
flexos d’altres enunciats amb els quals es relacio- altra banda, s’oposa als seus interessos econòmics.
na per la comunitat de l’esfera de la comunicació Alhora s’ha pogut comprovar com els discursos
discursiva» (Bajtín 1982:264 en Alonso 2013:9). han estat d’acord a diferents punts però han man-
Els discursos, afirma Martin Criado (2014), sols cat una traducció de llenguatges. Per exemple els
poden entendre’s com una pressa de posició front a discursos dels biòlegs i llauradors convergien al
altres posicionaments; tot text agafa elements pres- explicar que el que indica una bona qualitat de
tats de– i respon a– altres textos, l’anàlisi sempre l’aigua a l’Albufera és la presència d’asprella –per
ha de tenir en compte aquesta intertextualitat. Si als llauradors– chara vulgaris –per als biòlegs–;
mentre realitzem el treball de camp anem trans- una espècie d’alga. El que s’ha observat en aques-
crivint el material que obtenim, posem en relació ta investigació és que falta una traducció de sabers
els diversos discursos socials al voltant d’un mateix (el tècnic/científic i el de l’experiència). Anar rea-
fenomen. Quan transcrivim, preguntem «a cada litzant les transcripcions mentre s’ha fet el treball
fragment d’un discurs analitzat sobre les seues pres- de camp ens ha permès captar aquesta dimensió.8
suposicions, amb quin altre discurs es troba dialo- Es precís partir de l’oposició i el conflicte, les
gant i, per tant, amb quin altre discurs o discursos categories que més importància revesteixen són
es troba en una relació associativa o conflictiva» nosaltres i ells (Martin Criado 2014) . Tal i com
(Alonso i Callejo 1999:49). explica Conde (2009) els discursos socials no exis-
Per exemple a la investigació de la que hem fet teixen de forma individualitzada. Tot discurs es
menció anteriorment que tracta d’analitzar les re- produeix en relació a altre discurs al que interpel·
presentacions socials a l’Albufera i al Delta de l’Ebre la, al que es tracta d’aproximar o del que tracta de
hem pogut indagar com es gesten els discursos dels diferenciar-se. Per això és imprescindible analitzar
grups ecologistes i la comunitat científica vers els l’estructura d’oposicions i el maneig estratègic, per
discursos dels llauradors sobre el medi ambient. a açò també poden ser útils les transcripcions on
Aquestes transcripcions ens han ajudat a veure el l’escolta ens permet captar les definicions. Per a el
discurs legítim i el dels pròxims socials. Ha estat in- cas de la investigació anterior, vàrem observar que
teressant realitzar i interioritzar els discursos de la els llauradors anomenàvem ‘Mig ambient’ tant
comunitat científica al temps que es feien entrevis- a la Conselleria de Medi Ambient, com al tècnics
tes a llauradors. Part de les pràctiques nocives que inclús als grups ecologistes. Per a aquesta posició
expliquen els llauradors venen revestides pel discurs discursiva el medi ambient (Mig Ambient) són els
legítim i expert –de tècnics i ecologistes–, que en ‘altres’, que malgrat emergir com al discurs legí-
aquest cas, s’imposa al seu saber de l’experiència. tim sota el seu parer....
La manera en la que els llauradors ens expliquen
les pràctiques nocives, com per exemple la crema- Hi havia fotges, mos prohibiren caçar-les durat dos
da de la palla, ha de veure amb els arguments que anys, creguent-se que s’anaven a reproduir, però
donen els ecologistes per a no realitzar aquesta com Mig Ambient no té ni idea de l’albufera per-

8
A les transcripcions s’han fet afegint a peu de pàgina els tecnicismes. Aquesta pràctica ha permès entendre que el que per a uns era
chara vulgaris per a altres era ‘asprella’.

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què és tot de llibre, l’albufera no té asprella ni res, la dissonància cognitiva que els produïa als llaura-
que és de lo que s’alimentava la fotja... (Entrevista dors el fet de voler cremar la palla de l’arròs tot i sa-
caçador de Catarroja). bent que això contamina. Per tal de reduir aquesta
dissonància els llauradors argumentaven que més
Tanmateix observem com al concepte ‘Mig Am- contamina cremar una falla, i/o més contamina dei-
bient’ es produeix una condensació essent aquest xar que es podreixi la palla a l’aigua i/o cremar la
tret molt rellevant perquè ‘fan una associació di- palla és una cosa que s’ha fet tota la vida.9 La trans-
recta articulant, d’aquesta manera, plànols de sig- cripció ens va ajudar a captar i posar en relació els
nificacions diferents i que solen estar lligats a una diferents discursos que s’emetien des d’aquesta po-
carrega d’energia, és una intersecció de varies ca- sició per tal d’anar reduint la dissonància.
denes associatives i pot entendre’s com una porta Per tant, si mentre transcrivim ens preguntem:
d’entrada allò latent’ (Conde 2009:239). A les con- ‘per què li convé al subjecte dir això?’ estem fent ús
densacions, hi ha una articulació entre el plànol del procés de transcripció com procés de pre anà-
del llenguatge expressat i el plànol de les forces lisi del discurs que res té a veure amb concebre la
enèrgiques i pulsionals que han de desvelar-se a transcripció com una mera feina mecànica. Part
l’anàlisi (Laplanche i Pontalis 1983). Els processos de la resposta a aquesta pregunta resta als enun-
de transcripció, per tant són una eina molt útil per ciats que anem passant a text, mentre, al seu torn,
aprendre a interpretar. L’escolta pausada que per- anem interpretant les motivacions dels subjectes.
met la traducció dels discursos a una forma textual
permet captar les associacions, els desplaçaments i 4. Centrar-se en els vaivens, incoherències i
les condensacions. contradiccions dels discurs
3. Privilegiar en l’explicació les constriccions L’analista ha de centrar-se en buscar tan les co-
que pesen sobre l’acció herències entre els distints elements simbòlics així
com les seves contradiccions. Els subjectes solen tro-
Les accions no es deriven únicament de les ide- bar-se en tensió: entre les seves pràctiques i les seves
es; també es produeix el moviment invers. Per això creences, entre el passat incorporat i les constric-
l’analista ha d’estar atent a les constriccions que cions de la situació present, entre distints paquets
pesen sobre l’acció. La pregunta que ha de mou- simbòlics per tal de justificar i donar-li sentit a les
re l’anàlisi és : per què convé dir això? Què es de- seves pràctiques (Martin Criado 2014)
fineix a l’establir aquestes distincions? Per a què De nou citem un exemple de la citada investiga-
serveix aquest argument? (Becker 2009 en Martin ció on la transcripció ens ha estat útil per a captar
Criado 2014). estructures de ‘doble vincle’(Bateson 1985)– resul-
La transcripció és una ferramenta per tal d’es- tat de la vigència de dos manaments contradictoris,
tar atents a les constriccions de l’acció. A l’apar- que no poden ser obeïts simultàniament– al discurs
tat al que expliquem que la transcripció permet dels obrers industrials que treballen prop de les zo-
exercir l’ètica de l’escolta ja hem argumentat part nes de d’aiguamolls esmentades. D’aquesta manera
dels motius que ens porten a pensar aquest fet. La els obrers industrials descriuen la imposició de dos
transcripció suposa veure les relacions que hi ha manaments contradictoris: per una banda relaten el
dintre de tots els enunciats. De manera que, mentre procés de degradació de la zona produït per la con-
transcrivim un enunciat ens preguntem ‘per què li taminació industrial però simultàniament pensen
convé al subjecte dir això?’. que de no haver industria no podrien tenir feina.
Per a l’exemple de la investigació que estem se- Sostenim, per tant que, el fet de seguir el fil del
guint, la transcripció ens va ser molt útil per a captar discurs a través del procés de transcripció ens per-

9
Aquest últim argument sempre ens el donen després d’explicar que amb la palla d’arròs es feia paper o embolcalls per als plàtans de Canàries.

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met captar ‘les oscil·lacions del discurs, les apostes que citem vàrem veure que els discursos dels llau-
en joc, l’evolució de la censura estructural de la si- radors no podien entendres des del paradigma te-
tuació, comprendre les tensions en les que es mo- òric de l’ecologia política sinó que havíem d’incor-
uen les pràctiques, els distints marcs de sentit que porar la sociologia i la historia agrària.10 Per tant,
s’apliquen, l’ambivalència entre distintes normes i aquesta interiorització del discurs de l’altre també
legitimitats, les estratègies amb repertoris simbòlics ens ajuda a veure la connexió amb el marc teò-
disponibles’ (Martin Criado 2010). ric. La transcripció és clau per tal de desenvolupar
‘l’anàlisi continua’ (Conde 2009) que al·ludeix a
5. Situar cada opinió d’un subjecte en el con- la intensa dialèctica que existeix a la investigació
text de les seves estratègies simbòliques generals qualitativa entre els moments del disseny i revisió
de documentació existent, la producció de la infor-
En lloc d’emprendre l’anàlisi per parcel·les des- mació i els del seu anàlisi. ‘Centralitat i extensió
connectades se’ns proposa relacionar els enunciats de la anàlisi a totes les fases de la investigació que
sobre distints àmbits a partir del seu component ha portat a alguns autors a parlar de ‘l’omnipre-
estratègic. Els discursos, com a presentacions de sència de l’anàlisi’ (Vallés 1997) en la investigació
sí, es modelen al voltant d’apostes centrals que es- qualitativa’ (Conde 2009: 70)
tructuren la seva estratègia discursiva. Això suposa D’acord amb Limberg (2008), l’anàlisi prelimi-
un desplaçament fonamental en la troballa de la nar es porta a terme ja durant la recollida de dades
coherència dels discursos: en lloc de buscar-la a la i continua durant la transcripció, aquí és quan la
cultura integrada, s’ha de buscar a la posició que investigadora arriba a familiaritzar-se amb el ma-
s’ocupa i a les estratègies per defensar el que s’és i terial i identifica temes emergents. Aquests temes
el que és fa (Martin Criado 2014). En aquest punt poden per ajudar a la comprensió del fenomen en
el procés de transcripció és de vital utilitat ja que estudi. Aquest procés implica un tipus d’anàlisi
suposa la interiorització del discurs de l’altre. La abductiu, movent-se entre les dades empíriques i
mitjana d’hores d’escolta d’una hora d’entrevista conceptes teòrics per permetre la retroalimentació.
són huit hores per tal de poder fer la transcripció i El propòsit de l’anàlisi és identificar noves facetes
aquest temps augmenta si es tracta d’un grup. El i matisos en relació amb el significat i l’estructura
fil discursiu es segueix amb detall, les motivacions, de les diferents maneres d’experimentar el fenomen
creences, dissonàncies... són enteses en la mesura (Limberg 2008).
en que entenem la posició des de la que s’emet el De la mateixa manera Ruiz (2009) explica
discurs. És impossible fragmentar el discurs per- que la primera operació de l’anàlisi textual sol ser
què l’hem escoltat i interioritzat de manera global. la traducció dels discursos a una forma textual.
Tornant a l’exemple d’investigació, que ja hem Aquesta traducció no tan sols constitueix ja una
citat en diverses ocasions, el discurs en torn al medi primera part de l’anàlisi textual, sinó que també
ambient que descriuen els llauradors no el podem és fonamental per a l’anàlisi contextual i per a la
entendre sense comprendre el seu lloc de ‘propieta- interpretació del discurs.
ris molt pobres’ ( Ortí 1984, Castillo 1978) i la his-
toria de les lluites agràries al sí de l’Estat espanyol. 6.2. La transcripció com eina d’anàlisi sociohermenèu-
Per això mantenim també que la transcripció tica i apertura al preconscient social
promou la inductivitat que requereix la investiga-
ció qualitativa i els vaivens de la teoria al discurs. En la reproducció dels discursos ideològics pels
Mentre transcrivim veiem si els nostres paradigmes subjectes estan implicats elements no conscients
teòrics preconcebuts ens serveixen per comprendre però que, al seu torn, condicionen l’articulació
els discursos socials. Per al cas de la investigació discursiva i especialment els efectes del seu sen-

10
Per tal d’incloure aquest paradigma teòric varen ser molt útils les aportacions del professor Luis Enrique Alonso Benito.

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tit. Això suposa que als discursos ideològics podem zable mitjançant el registre estadístic, ni tampoc en
identificar diferents nivells de sentit, tot i essent al- el nivell latent de les actituds i les representacions
guns d’ells no directament identificables si més no socials, racionalment analitzables mitjançant un
a través del treball de l’anàlisi. Per tant, com sosté mètode comprehensiu que reconstrueixi el sentit
el Colectivo Ioé (2010), s’han de considerar dis- de les accions de les actores dins dels sistemes so-
tints nivells d’anàlisi interpretatiu dels discursos, cials. Ara, ens trobem en el nivell profund social,
especialment si convenim en situar una via d’ac- en el camp d’allò no verificable, però interpretable
cés d’allò social des del coneixement sociològic en mitjançant l’atribució d’un sentit, ocult o encobert,
l’anàlisi d’aquestes dimensions latents i manifes- al que són símbols afectivament carregats, sent les
tes del discurs. motivacions –actituds motrius del comportament
Per la seva banda, Ortí (2000) seguint els tres ni- de l’actor social, profundes, difuses i difícilment
vell de consciència de la primera tòpica freudiana, verbalizables que s’assenten sobre valoracions, cre-
proposa tres nivells d’anàlisi de la realitat social i ences i desitjos en l’imaginari col·lectiu– i les imat-
de la interacció personal que corresponen amb tres ges –condensacions simbòliques que articulen en
enfocaments metodològics bàsics de l’anàlisi social. una única representació, les projeccions afectives
Nivell del camp dels fets, conformat per les re- dels subjectes sobre la realitat social– les catego-
lacions d’indicació o designació de la proposició. ries bàsiques per a l’estudi de la conducta social.
El nivell del camp dels fets està definit en les pràc- En aquest respecte, el procés de transcripció és
tiques de la investigació social com el camp d’allò una feina que pot ajudar molt a la interpretació.
que esdevé i es fa, quan es manifesta ‘objectiva- Aquí són interessants les reflexions de Bird (2005)
ment’ és a dir, en el sentit proposat per Dukheim, on ens explica com els processos de transcripció
‘els fets’ constituiran fenòmens exteriors, indepen- feren canviar la seva perspectiva analítica. «Du-
dents (suposadament) de la consciència, i suscep- rant aquest taller de CAQDAS [Computer Assisted
tibles d’exercir coerció. Front al simple camp dels Qualitative Data Analysis Software ], m’havia cri-
fets, la significació de la proposició (Deleuze 1989 dat l’ atenció la idea de com les paraules i frases
en Orti 2000) entra l’existència de l’univers dels (les unitats d’anàlisi) es van convertir d’estrena
discursos, on les significacions no s’estableixen importància. On era el context? On era el to? El
per extensió, sinó referides a sí mateix en el qua- sarcasme?. (...)Em vaig adonar que el meu desig
dre d’un sistema de signes. Es tracta de proposici- de tenir aquests elements inclosos en una trans-
ons comunicatives coherents per la seva articulació cripció revelava trets del meu propi posicionament
significativa, perquè estan definides per una certa epistemològic i metodològic. (...) la meva preocu-
relació codificada entre significant i significat. En pació amb les ‘qualitats’ de les dades em va ajudar
principi els discursos estarien articulats per ‘allò a posicionar la meua perspectiva analítica dins les
que es diu’ en el context de les formacions culturals metodologies més interpretatives, amb fortes incli-
i ideològiques concretes. Però la institucionalitza- nacions cap a l’hermenèutica i la fenomenologia»
ció de les coses no els confereix la mateixa signifi- (Bird 2005: 238).
cació en una cultura o altra. Junt als culturemes, El fer interpretatiu és un voler saber sobre el fer
els discursos suposen orientacions de valor, o siga, dels discursos, això és una pràctica d’atribució de
proposicions ideològiques. En un tercer nivell ens sentit dels discursos sobre el que els discursos fan
trobem amb el regne de les motivacions. Serien les en societat (Alonso 2013). És una lectura activa en
forces motores, pulsions, desitjos, que responen al la que es fan preguntes al text. El procés de trans-
perquè de la interacció social; és a dir la intenci- cripció suposa un pas més enllà d’aquesta lectura
onalitat i sentit, conscient o no, que configura els activa, les preguntes les van responent les veus dels
processos projectius. subjectes. Alhora, mentre passem allò oral a text
Com descriu Alonso (1998) aquí ja no ens mo- escrit, tractem de descobrir les trames de signifi-
vem en el nivell manifest d’allò observable i analit- cat que reconstrueixen una realitat a la que volem

120
NÚM.31, DESEMBRE, 14 LA TRANSCRIPCIÓ, UNA ESCOLTA QUE ES FA TEXT I UN TEXT QUE ESCOLTA

atorgar-li un sentit; capten les ironies i els sarcas- que Taylor i Bogdan (1994) proposen per a definir
mes acompanyats del llenguatge no verbal del que aquesta manera d’encarar el món empíric; això és,
manca el text. la investigació qualitativa.
Aquest significat no és, doncs, el resultat de la
redundància manifesta de paraules, ni el signifi- 7. Conclusions
cat és el contingut semàntic de les oracions o dels
textos com a unitats lògiques, és el significat dels Al llarg d’aquest article hem reflexionat sobre
parlants, significat que no és allò dit sinó allò co- la importància del procés de transcripció dintre
municat, això és, el conjunt de explicatures i impli- de les investigacions qualitatives. Així doncs, hem
catures que assignen referència i fan rellevants als ressaltat que la transcripció és una eina important
enunciats (Alonso 1998). En l’anàlisi sociològica dintre del procés d’aprenentatge com a investigado-
dels discursos busquem els efectes contextuals que res perquè ens permet reflexionar sobre la manera
destaquen els discursos enfront d’altres discursos; el en què entrevistem o moderem un grup. A més a
que s’ha dit és el manifest, però «entendre un enun- més, hem argumenta com aquest procés fomenta
ciat té dos aspectes, d’una banda es decodifiquen els l’ètica de l’escolta i la comprensió concreta de la
signes lingüístics; per un altre, es salta el graó que singularitat de l’altre que són de gran utilitat en
va entre el que s’ha dit i allò implicat i això no es fa la praxis de l’anàlisi de la subjectivitat col·lectiva.
mitjançant més decodificació, sinó mitjançant infe- Alhora hem posat de relleu que quan l’analista i
rències» (Reyes 1995:55 en Alonso 1998). Aquestes la transcriptora són la mateixa persona, en el pas
inferències poden anar produint-se durant el pro- d’allò conversat a text, hi ha molts elements del
cés de transcripció que suposa reviure la conversa plànol referèncial-connatiu que no es perden, i de
(verbal i no verbal), seguir de manera detinguda el la mateixa manera, recuperem part del codi ana-
fil discursiu; les associacions, les condensacions, els lògic que estaríem perdent si externalitzarem els
desplaçaments i els lapsus o les omissions. Suposa processos de transcripció.
retenir el discurs que retorna a la ment en fases de Per últim, hem tractat d’explicar la manera en
descans, quan ja hem deixat la transcripció. Per tant, la que el procés de transcripció ens ajuda a l’anàlisi
aquesta escolta, com bé deia Ibáñez (2005) suposa i interpretació sociològica de discursos.
trobar el sentit i no pas buscar-lo. En primer lloc, quan la transcriptora és l’ana-
També ens retorna el discurs quan llegim lectu- lista té moltes més claus per a poder interpretar el
res per tal d’elaborar el marc teòric. Veiem si les teo- discurs. Per una banda, perquè s’interpreten molt
ries ens parlen dels discursos i veurem si ens ajuden millor els canvis en el tot de veu, el tipus de rialles,
a interpretar-los. De la mateixa manera ens tornen els diversos silencis, els comentaris irònics... Quan
els discursos a la ment quan indaguem els processos l’analista és la transcriptora i llegeix les transcrip-
històrics, aleshores entem part dels comportaments cions, apareixen les veus en off dels subjectes que
i de les formacions dels subjectes subjectats per les ens narren el corpus de la investigació. Les rialles,
seves posicions socials. De la mateixa manera que els silencis, els tres punts...cobren vida i mostren
Vallés parla de ‘l’omnipresència de l’anàlisi’ nosal- els sentits ocults de les converses.
tres ens aventurem a parlar de l’omnipresència de A més a més, el fet d’escoltar moltes hores els dis-
la transcripció, que una vegada realitzada, farà que cursos ens és útil per a interioritzar a l’altre i captar
els discursos ens acompanyen durant totes les fases les valoracions, les opinions i les motivacions. En
de la investigació i que farà que els nostres dissenys suma, ens ajuda a veure la dissociació entre el dir
siguin més flexibles i oberts, condició sine qua non i el fer. Això pel que fa al nivell micro.
de les investigacions qualitatives. D’aquesta mane- Pel que fa al nivell macro, quan es transcriuen
ra, el procés de transcripció potencia el caràcter in- totes les entrevistes i grups de discussió d’una inves-
ductiu que ha de tindre la investigació qualitativa. tigació, ens permet veure com s’articulen les dife-
Essent aquest el primer tret, el caràcter inductiu, rents motivacions i opinions i quines són les qüesti-

121
NÚM.31, DESEMBRE, 14 LA TRANSCRIPCIÓ, UNA ESCOLTA QUE ES FA TEXT I UN TEXT QUE ESCOLTA

ons socials que les condicionen. De manera que ens www.elpulso.es/Sociedad/Analisis/Angel-de-Lu-


ajuda a comprendre la percepció social i l’imaginari cas-maestro-de-la-escucha.html>.
col·lectiu sobre un determinat fenomen social . Al- CASTILLO, J.J. (1978) «Propietarios muy pobres.
hora que ens ajuda a comprendre i interpretar les Planteamientos básicos para el estudio de
diferents cares del mateix fenomen. la Confederación Nacional Católico-Agraria
Aquesta interiorització del discurs de l’altra tam- (1917-1942)» Agricultura y sociedad, Nº 6,
bé ens ajuda a veure la connexió amb el marc teòric 1978, págs. 71-136.
a la vegada que també pot fer-lo ampliar al tractar-se COLECTIVO IOÉ (2010) «¿Para qué sirve un gru-
qüestions al discurs que no s’han abordat de mane- po de discusión? Una revisión crítica del uso de
ra teòrica. De la mateixa manera, la interiorització técnicas grupales en los estudios sobre migra-
ens ajuda a que afegim objectius a la investigació ciones» Empiria, Revista de metodologia de
que prèviament no havíem contemplat. Per tot això ciencias sociales, 19:73-99.
i més, la transcripció és una important eina dintre CONDE, F. (2009) Análisis sociológico del sistema
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123
NÚM. 31, DESEMBRE 2014, ISSN: 1137-7038, pp. 125-142

EL CUALITATIVISMO CRÍTICO COMO ESPACIO


DE ENCUENTRO Y APRENDIZAJE PARA EL
CAMBIO SOCIAL Y PERSONAL*
Ana Martínez Pérez
Unidad de apoyo a la investigación de la Universidad de las Américas, Quito
Victoriano Camas Baena
Investigador Prometeo en SENESCYT-CIESPAL, Ecuador
Recepció: noviembre 2014; acceptació: diciembre 2014

R E S U M E N
Presentamos un texto de reflexión conjunta y balance sobre lo que ha su-
puesto el cualitativismo crítico en nuestra formación desde la realización
del curso de postgrado «Praxis de la sociología del consumo» hace ya dos
décadas. Desde ese punto de partida, nos mueve la necesidad de transmitir
el legado de nuestra propia transformación tanto en el contexto de la do-
cencia universitaria como en la intervención social que llevamos a cabo. En
este artículo, describimos el proyecto docente que hemos llegado a articu-
lar de un modo constructivista entre el aprendizaje del método etnográfico
en antropología visual y de las técnicas cualitativas en sociología. Ahora,
cuando parece que las ciencias sociales más humanas y los enfoques más
críticos están siendo escandalosamente expulsados de la «academia» a ni-
vel global, rescatamos el valor de las enseñanzas del cualitativismo crítico
para la práctica de una investigación comprometida con el cambio social.

PALABRAS CLAVE:

intervención social, técnicas cualitativas, antropología

1. Contextos micro y macro del cualitativismo es el discurso sociológico, la mercancía que negocia
crítico: valor de cambio y valor de uso y de la que extrae un valor de cambio (…) y en el
que se enfrenta con otros sujetos en la negociación
El sociólogo ejerce su actividad en dos contextos: un de esa mercancía; y un macro-contexto abierto, la
micro-contexto cerrado, cuyos dos polos son la ins- sociedad global, en el que su discurso puede tener
titución académica y el mercado, en el que su objeto un valor de uso, positivo, negativo o neutro, según

*
El presente trabajo fue patrocinado por el Proyecto Prometeo de la Secretaría de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación
de la República del Ecuador.

125
NÚM.31, DESEMBRE, 14 EL CUALITATIVISMO CRÍTICO COMO ESPACIO DE ENCUENTRO Y APRENDIZAJE...

contribuya en forma positiva, negativa, o sea indi- etcétera. Hemos ido articulando un modelo centra-
ferente, a la supervivencia de esa sociedad o sistema do en los objetivos, a veces de forma un tanto intui-
social, y en el que se enfrenta con otros sujetos, los tiva pero siempre implicada, que nos llevara a en-
ciudadanos o seres humanos que forman parte del tender la praxis a la maniera aristotélica, «como
sistema social, y a los que puede contribuir a reducir la forma de acción en la que los fines son simple-
a objetos o meros sujetos del enunciado, o a los que
puede contribuir a liberar, a que recobren su condi-
mente los actos que se producen» (citado en Abril,
ción de sujetos de la enunciación o sujetos de poder. 2007: 106) frente a una poiesis más ocupada en que
los fines de la acción transciendan los actos. En los
Jesús Ibáñez, Del algoritmo al sujeto, productos de nuestro trabajo, en forma de soporte
Madrid, Siglo XXI, 1985: 67. escrito o visual, los discursos de los informantes nos
llevaban a la práctica social, de ahí, por ejemplo,
La cita que encabeza este epígrafe tiene sentido el uso del método biográfico en los documentales.
como hoja de ruta de un itinerario primero de for- Llegamos al universo de lo simbólico gracias al
mación y luego de investigación aplicada al cambio universo de significado que nos dan los relatos. Y
social. Llegamos al curso de «Praxis de la sociolo- como bien se representa en el gráfico que tomamos
gía del consumo y de la investigación de mercado» de Gonzalo Abril en el mismo texto (2007), el
desde la antropología y la psicología con la inten- poder, para el que algunas veces hemos trabajado,
ción de completar una visión interdisciplinar que dándole valor de cambio a esta tarea que hacemos,
se acercaba como fundamentación a aquello que llega a tomar forma en la práctica social gracias
entendíamos por investigación social. Sin embar- a la eficacia simbólica: la de la publicidad, la del
go, lo que recibimos en la llamada Escuela de so- cine, la del fotoperiodismo. Sin embargo, sabemos
ciología cualitativa del cualitativismo crítico fue también por el día a día del trabajo, que la práctica
mucho más que eso. Desde nuestro paso por el cur- social llega al poder mediante la praxis, y ahí es
so de postgrado, fuimos capaces de entender que, si donde el valor de uso de la investigación social, tal
bien nos teníamos que ganar la vida en el contexto y como la entendemos, tiene sentido.
cerrado, dándole un valor de cambio a nuestro tra-
bajo, el marco de actuación (y de activismo) pasaba 2. Investigación aplicada y participativa para
por una visión comprensiva de la realidad social en el cambio social
la que nada de lo humano nos era ajeno cuando
se trataba de contribuir a la transformación de las El testigo desapasionado versus el teórico participante.
personas en sujetos de poder, de enunciación. Los Hasta ahora, el psicólogo social ha evitado en gran me-
grandes giros de timón, los virajes, tienen que ver dida las preguntas de valor, escondiéndose detrás de la
máscara del «observador desapasionado». Sin embargo,
más con el valor de uso que con el de cambio: de
a pesar de estos intentos, encontramos que los frutos de
ahí que ahora estemos en América Latina, contri- la neutralidad son apasionados en sus consecuencias.
buyendo con lo que sabemos hacer a un cambio
social que en España se hace irrespirable. Kenneth Gergen, Construccionismo social,
A lo largo de los años que van desde los primeros aportes para el debate y la práctica.
90 del pasado siglo hasta hoy, hemos ido constatan- Bogotá, Uniandes, 2007: 80.
do cuánto de este planteamiento era contingente y
necesario para hacer una investigación social co- Hemos tratado de ser apasionados en los pro-
herente con cada uno de los grupos humanos con cesos y en los productos porque sabíamos que la
los que hemos tenido el privilegio de trabajar: in- mosca en la pared, cuando uno se acerca, se esca-
formantes en diferentes investigaciones, personas pa volando. No se puede hacer una investigación
entrevistadas en estudios de mercado, estudiantes social desapasionada porque, como dice Gergen, la
universitarios, miembros de diferentes asociaciones pasión termina llegando aunque sea con las con-
y de colectivos de movimientos sociales, y un largo secuencias derivadas. El itinerario formativo trans-

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NÚM.31, DESEMBRE, 14 EL CUALITATIVISMO CRÍTICO COMO ESPACIO DE ENCUENTRO Y APRENDIZAJE...

El lugar de la Praxis
PODER

PRÁCTICA SOCIAL

PRAXIS PRÁCTICA DISCURSIVA EFICACIA


SIMBÓLICA
TEXTO

PRÁCTICA
A partir de GonzaloAbril, Análisis
SOCIAL
crítico de textos visuales,
Síntesis, Madrid, 2007:106

curre de forma paralela al de la investigación: nos en términos prácticos, es «externa» a la naturale-


tomamos un tiempo en descubrir que la interacción za del objeto al que se enfrenta. Todo indica, así, la
con los informantes era el espacio de encuentro del necesidad del autoanálisis, en el sentido de hacer
aprendizaje que nos permitía, no sólo conocer gen- explícitos los límites de la investigación en razón a
te interesante en los diferentes ámbitos de la vida la metodología empleada. Este es el núcleo del pro-
blema: ¿cómo dar cuenta de que el observador es un
social, sino desarrollar esa «sociología de segundo «investigador en proceso»?
orden» a la que se refería Ibáñez tantas veces. No Camas, V. 2008: 26.
somos capaces de imaginar una posición de «tes-
tigos desapasionados» porque, como decimos en Esto es lo que intentamos en varios proyectos que
otro lugar, la participación auto-observante es realizamos a día de hoy en Ecuador, donde propone-
la forma más apropiada de «estar en el campo». mos que cualquier investigación acerca de la cone-
xión entre realidad e identidades socio-culturales,
El investigador social es un «participante» efectivo
en un estado plurinacional e intercultural como el
del proceso que somete a observación. Sin embargo,
si bien supone un paso adelante, la PO (participación ecuatoriano, debe tener cabida en la acción públi-
observante) no resuelve carencias y/o deficiencias ca de las instituciones en general y, en particular,
epistémicas y metodológicas de la OP (observación en la actividad desplegada desde los ámbitos cien-
participante) tradicional; para muchos investigado- tíficos-académicos. Y ello porque creemos que sólo
res la PO sólo supone un recurso dramatúrgico para propiciando el encuentro de distintas voces acerca
solucionar un problema mal planteado. Ello es así de la realidad y de las identidades socio-culturales,
porque el investigador se interpreta a sí mismo en resulta posible un intercambio o transacción de co-
tanto observador. Su participación, aunque efectiva nocimientos entre los discursos expertos (científi-

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NÚM.31, DESEMBRE, 14 EL CUALITATIVISMO CRÍTICO COMO ESPACIO DE ENCUENTRO Y APRENDIZAJE...

cos sociales, comunicólogos e instituciones públi- En resumen, los documentales etnográficos des-
cas) y no expertos (diversos actores y colectivos de de la investigación-acción-participación, (en ade-
la sociedad ecuatoriana) del que se derive nuevas lante, IAP) contribuyen muy significativamente a
epistemologías y ontologías de producción de sa- revelar y refinar el conocimiento de la identidad,
beres en el contexto de este complejo y apasionado la cultura y la sociedad a nivel individual y social-
país, el de la «revolución ciudadana». De manera comunitario, además de enriquecer a la ciencia so-
que nuestros proyectos involucran cuestiones de cial. En otras palabras, se trata de investigar y traba-
identidad social y cultural y pretenden incidir en jar para un cambio social que busca un modelo de
la necesidad de explorar una «otredad epistémica» sociedad basado en la autogestión y la solidaridad
entendida como aquella que se ubica en la inter- de, y entre, las personas y los grupos; desvelando
sección de lo tradicional y lo moderno. Investiga- lo oculto, lo que nos cuesta trabajo ver y sentir de
ciones, en suma, que se ubican en la problemática nosotros mismos y de nuestra sociedad; y ello para
conocimiento/poder, y tienen en el cualitativismo mostrar que el cambio social sólo es posible desde
crítico y en la investigación-acción participativa sus la permanente transformación individual y que el
principales palancas de intervención, intentando trabajo en grupo supone la mejor manera de ex-
crear espacios de encuentro y aprendizaje para el tenderlo al resto de colectivos sociales. Así, consi-
cambio social y personal. deramos la investigación/intervención social no
En este sentido, damos cuenta a continuación de sólo como mera práctica metodológica sino como
«Sociedad, cultura e identidad: Documentales etno- actitud y posicionamiento ético-ideológico que
gráficos e investigación-acción participativa en el ayuda a disolver la barrera entre sujeto y objeto de
Ecuador del Buen Vivir».1 Un proyecto donde mos- investigación, situando a ambos en el mismo pla-
tramos cómo los documentales etnográficos, lleva- no epistémico y de poder (de decisión y actuación)
dos a cabo a través de grupos de tarea-formación en todo el proceso (Camas, Martínez et alii, 2001).
para la intervención social, es decir, desde los pos- Queda de manifiesto, pues, que la IAP resulta
tulados de la investigación-acción-participación, una alternativa a las formas tradicionales de rea-
constituyen: a) un modelo válido y pertinente –en lización de documentales etnográficos, que consi-
lo epistemológico, teórico y metodológico– para la deran a los sujetos, grupos y colectivos estudiados
investigación de las diversas dimensiones sociales como meras fuentes de información, objetos de ob-
y culturales de la identidad (individual y colecti- servación y experimentación científica. En efecto,
va); b) una vía coherente y eficaz para fortalecer la IAP aplicada a la realización de documentales
los vínculos entre ciencia y sociedad, es decir, para etnográficos supone, en lo epistemológico, una im-
la producción de conocimiento científico y social- plicación real y comprometida entre investigador e
mente relevante en estos ámbitos; c) una inmejo- investigado, dado que ambos se convierten en suje-
rable estrategia para el impulso del cambio social, tos activos de la investigación/realización; siendo
la democratización y el desarrollo comunitario.2 así que la dicotomía entre observador y observado

2
El proyecto se está desarrollando gracias al programa Prometeo, de la SENESCYT, en el Centro Internacional de Estudios Superiores de
Comunicación para América Latina (CIESPAL), en Quito, Ecuador, entre abril de 2014 y abril de 2015.
3
El propósito de estos documentales etnográficos es que emerjan dimensiones relativas a cuestiones que atraviesan y condicionan la rea-
lidad y la identidad social y cultural actual de Ecuador (identidades en crisis, desarrollo comunitario, problemas de exclusión social o labo-
ral, modelos de cultura del trabajo en vías de desaparición, etc.) cuyo desvelamiento contribuya a desarrollar capacidad de crítica respecto
de interpretaciones instituidas; tensiones existentes entre discursos convencionales (expertos) y no convencionales (populares, ciudadanas,
identitarias); situaciones traumáticas, etc. El proyecto promoverá impulsar unidades de producción con la participación de diversos acto-
res ciudadanos, comunidades y profesionales para que investiguen, diseñen, produzcan y definan las estrategias de difusión del documental
etnográfico que producirán, desarrollando procesos permanentes de investigación, capacitación y asesoría. Se busca dejar constituidas uni-
dades de producción capacitadas en el manejo del documental etnográfico desde la metodología de la investigación-acción participativa.

128
NÚM.31, DESEMBRE, 14 EL CUALITATIVISMO CRÍTICO COMO ESPACIO DE ENCUENTRO Y APRENDIZAJE...

se rompe deliberadamente para incorporar la mi- puesta en práctica de estrategias de distribución del
rada y la historia de ambos actores como principal poder en las distintas etapas del proceso, Esto pasa
referente del proceso investigador. Proceso investi- porque los realizadores propongan estrategias que
gador (y no simple proyecto) que sirve, no tanto, promuevan la reversibilidad de la relación con el
ni sólo, para alcanzar objetivos y/o conocimientos sujeto representado. Así, por ejemplo, el uso partici-
académico-científicos, sino para orientar acciones pativo de la cámara es una estrategia que facilita no
que transformen algún aspecto de la realidad en el sólo la auto-representación de éste sino, también,
sentido establecido, querido o reivindicado por los el intercambio de miradas y de roles y con esto la
propios actores sociales, protagonistas –ahora sí–, distribución del poder en la relación. En el mismo
de un proceso continuo de conocimiento partici- sentido, un enunciador que propone una lógica de
pado para la acción. Y esto conlleva establecer una intercambio de saberes, reconoce las relaciones de
relación dialógica entre los realizadores (investiga- poder y posibilita su transformación.
dores externos) y los actores sociales (convertidos Viene al hilo mencionar la propuesta hecha por
en investigadores internos) para llevar a cabo un Myerhoff, quien manifiesta que es necesario realizar
producto en autoría conjunta. Es decir, no se trata películas donde las visiones provenientes del exte-
de registrar ni de integrar dos miradas contrapues- rior (al sujeto) y del interior (al etnólogo) se unan
tas o complementarias de la realidad, ni de conju- para crear una nueva perspectiva (Myerhoff, 1979).
gar representaciones más o menos científicas de la La manera en que tecnologías audiovisuales desa-
misma, sino que el investigador externo es parte de fían o contribuyen a la construcción de imaginarios
la construcción visual de la realidad social y cul- nacionales, alteridades y memoria histórica; o la
tural estudiada, como también lo es el informante forma en que éstas aportan a momentos de trans-
o investigador interno. No se pretende representar formación social a lo largo del siglo xx son aspec-
y explicar al otro, sino explorar en conjunto con el tos relevantes de un debate vigente en las ciencias
otro para reconstruir una experiencia socio-cultural sociales alrededor de la lucha de representaciones
y elaborar un relato audiovisual sobre ella desde la contemporáneas, donde el componente audiovisual
base del diálogo, de la auto-gestión democrática e –incorporado por las comunidades ‘subalternas’ a
implicativa.3 Dicho en otros términos: alcanzar el sus dinámicas sociales– se ha convertido en princi-
objetivo de que todos los participantes en el proyecto pio como un instrumento de auto-representación
se constituyan como sistemas/agentes de participa- en oposición a las narrativas hegemónicas. En pa-
ción auto-observante (Camas, 2008). labras del maestro Canclini:
Los documentales etnográficos desde la IAP cri-
tican las estrategias epistemológicas de «cosifica- Movimientos culturales y agrupamientos sociales no
ción y sub-alternización» de los objetos» investiga- gubernamentales que intentan la convergencia de
dos –desarrolladas por la antropología visual y, en excluidos y marginados por los Estados nacionales
concreto del cine documental etnográfico tradicio- y por los mercados globalizados, (…) movimientos
y medios comunicacionales comunitarios que ac-
nal– para construir un nuevo lugar de enunciación
túan en el espacio micro-público y se enlazan vía
desde el que los objetos estudiados y/o representados Internet, o asociándose con movimientos, radios y
pasen a ser sujetos activos que producen y articu- productoras musicales de otros países para establecer
lan sus propias representaciones (Piault, 2002). El circuitos de información y colaboración en los que la
modelo de la IAP contribuye al uso de metodologías representatividad cultural y política prevalezca sobre
más participativas en el proceso de realización del las cuentas mercantiles.
documental etnográfico y requiere, además, de la García Canclini, 1989.

4
Hay que señalar que la IAP tiene a uno de sus principales fundadores en la figura de Paulo Freire y su apuesta por una educación con
objetivos transformadores y propulsor de un desarrollo endógeno, construido desde el mismo seno de las comunidades que se educan para
responder a sus necesidades y no a las del sistema económico-político que las gobierna (Freire, 1983).

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Concluyendo, filmar la vida de una persona o La principal aportación del documental etnográ-
de un colectivo es el fin último de quienes reali- fico desde la IAP estriba, pues, en el dispositivo ope-
zan documentales etnográficos. Tarea que, por lo rativo construido, basado en un modelo integrado
demás, requiere la participación de, al menos, tres en el que se articulan: por un lado, los grupos de
grupos: los investigadores sociales, los técnicos au- tarea-formación para la intervención (que generan
diovisuales y los sujetos investigados. Habría que los materiales necesarios para desarrollar el proyec-
añadir un cuarto grupo formado por los receptores to); y por otro, las imágenes grabadas de este proce-
o destinatarios de la investigación-producto audio- so, que ofrecen la posibilidad de difundir propuestas
visual. Siendo la integración armónica entre dichos de trabajo y sensibilizar al público en general en una
colectivos una condición determinante para el buen suerte de retroalimentación propia de todo proceso
funcionamiento del proyecto, lo es tanto, o incluso de recepción. En efecto, elaborar un proyecto de esta
más, que exista una integración en lo epistemoló- índole –donde se procura articular investigación so-
gico (lo ideológico o el para qué del proyecto). Y cial rigurosa con destreza técnica y cuyo producto,
aquí es donde el modelo de la IAP supone un marco el documental, refleja realidades sociales, general-
de referencia para la realización de documentales mente ocultas, narradas a través de la imagen y las
etnográficos. Los documentales etnográficos desde palabras de sus propios protagonistas– requiere una
la IAP permiten, pues, la producción conjunta de compleja y ajustada articulación de los tres grupos
imágenes y la reproducción de las mismas, esto es, implicados (investigadores, técnicos audiovisuales
crean una representación polifónica de quiénes y y protagonistas) durante todo el proceso y ha de res-
cómo somos y qué hacemos los participantes en el ponder a un modo de organización que podríamos
proyecto (investigadores, técnicos audiovisuales y denominar como «autogestión democrática, hori-
protagonistas) para desvelar una realidad que de zontal e implicativa», basado en: la definición de
otro modo permanecería oculta. Representación objetivos, una división de tareas y el reparto de fun-
polifónica que sirve, de un lado, como punto de ciones. Aspectos decididos y aceptados en consenso
partida para la reflexión y sensibilización de la ciu- para cada fase del proceso y siempre teniendo en
dadanía: el gran público; y de otra parte, muestra cuenta las capacidades y recursos de cada miembro
a otros sectores de público especializado (expertos del equipo. Es así como el documental etnográfi-
en la temática, docentes, estudiantes, técnicos au- co desde la IAP termina constituyéndose como un
diovisuales o investigadores sociales) una novedo- dispositivo de análisis construido en terminología
sa propuesta de investigación e intervención en los del análisis institucional, porque todo documental
ámbitos tratados. termina siendo un poderoso analizador y pone en
El postulado del documental etnográfico desde marcha dinámicas de reflexión interna que siempre
las claves de la investigación-acción participativa conviene tener en cuenta para que opere en favor
considera la integración entre investigadores socia- del proyecto, nunca para que termine constituyén-
les, profesionales audiovisuales e investigados como dose, de manera consciente o inconsciente, en un
una relación dialéctica entre varias comunidades simulacro de «evaluación» de la actividad de los tres
diferentes, socioculturalmente hablando, y el vín- grupos implicados. Considerando que el objetivo de
culo entre dichos colectivos debe establecerse des- cualquier actividad humana radica en la realización
de un principio igualitario y no etnocéntrico. Para del proceso mismo, el documental etnográfico des-
realizar un documental etnográfico basado en la de la IAP se propone el reto de reflejar el proceso de
investigación-acción participativa, resulta necesa- trabajo de un grupo de personas que apuestan por
rio que los tres grupos se constituyan en uno solo: emplear la investigación social y los medios audio-
un grupo de tarea-formación para la intervención visuales para enriquecer y mejorar sus propias vidas,
donde se compartan los conocimientos y se nego- para generar nuevos modos de conocimiento y de
cien de modo consensuado el qué, el cómo y el para prácticas que ayuden al cambio social, a conseguir
qué del proyecto. una sociedad más justa, libre y humana.

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3. Acción para la formación en investigación como en la máxima griega. Partiendo de la divi-


social y la capacitación de comunidades y grupos sión que establece la necesidad de articular el saber,
con el saber hacer y el saber estar en la profesión,
«Frente a los irreflexivos, que nunca dudan, fuimos adaptando las actividades de cada asigna-
están los reflexivos que nunca actúan. tura en función de las competencias a desarrollar.
No dudan para llegar a la decisión, sino En los cursos académicos más recientes nos ha
Para eludir la decisión.(…) dado buen resultado la aplicación de metodologías
Por eso, si alabáis la duda,
tradicionales en algunos países latinoamericanos
no alabéis, naturalmente,
la duda que es desesperación». pero novedosas en Europa. El aprendizaje servicio
nos posibilita una conexión con la realidad social
Bertold Brecht, Poemas y canciones, en la que resulta imprescindible la aplicación de
Madrid, Alianza, 2001 (1968): 65. lo aprendido en el aula.4 Tanto las actividades aca-
démicas dirigidas de cada materia, como las prác-
Nos posicionamos entre una irreflexión que ticas externas del grado o algunas de las prácticas
no duda y una reflexión que no actúa para dar resultan escenarios idóneos para prestar servicios
forma a un modelo de capacitación en ciencias a las comunidades (grupos organizados, organiza-
sociales basado en el construccionismo (Gergen, ciones no gubernamentales, asociaciones, etc.) que
2007) y el constructivismo social (Vygotsky, citado de otro modo no podrían permitirse una persona
en Newman, Griffin y Cole, 1991). En este nuestro trabajando para sus proyectos. No podemos con-
proyecto docente, el estudiantado vive su propia fundir este periodo de aprendizaje con un servicio
transformación en el desarrollo de investigaciones profesional porque se trata de personas en forma-
empoderantes que les permiten ensayar con cam- ción que, saliendo de las aulas universitarias, ob-
biar la sociedad mientras se conocen a sí mismos. tienen una visión más cercana a la realidad con la
Impartir asignaturas como Sociología del con- que van a trabajar como titulados superiores. Del
sumo o Técnicas cualitativas en las titulaciones mismo modo, los seminarios organizados en cada
de Publicidad o Sociología en diferentes univer- asignatura permiten al estudiantado una toma de
sidades nos ha permitido ensayar un modo de en- contacto con profesionales que cuentan con una
trenamiento para la investigación social alejado experiencia que el profesorado no puede ofrecerles.
de la reproducción de contenidos y centrado en el Abrir los muros de las universidades, vincular las
discente más que en quien enseña. Sabemos que instituciones de educación superior a la sociedad,
no se puede pretender enseñar algo sin estar dis- es una tarea pendiente de la educación superior
puestos a aprender del estudiantado, y en la acción en Europa que ahora están tratando de hacer en
docente hay un escenario de aprendizaje horizontal América Latina, y a la que vamos a contribuir en
privilegiado. Hemos tomado el concepto de zona de la medida de nuestras posibilidades.5
desarrollo próximo del constructivismo para saber Todos estos giros copernicanos en educación su-
que toda persona que se acerca la sociología (o a la perior estaban planteados en las reformas recientes
antropología, a la psicología) tiene conocimientos de la Unión Europea. Nos preguntamos retórica-
previos que operan a modo de puntos de apoyo so- mente, sabiendo la respuesta, cuánto interés había
bre los que hacer palanca «para mover el mundo», en no aplicar lo verdaderamente novedoso del Tra-

5
Para conocer las posibilidades del aprendizaje servicio en la educación superior, consultar la compilación de Miquel Martínez (2008),
para conocer la aplicación de esta técnica en la URJC en general ver Gallardo, C y Martínez Pérez, A., 2012. La experiencia del Seminario de
Sociología Educativa ha sido desarrollada durante los meses de enero y junio de 2014 y no ha sido publicada hasta la fecha.
6
El proyecto “Comunidades de aprendizaje y transferencia de conocimiento en promoción de la salud entre la Universidad Central del
Ecuador y las provincias de Pichincha, Esmeraldas, Sucumbíos e Imbabura en el Ecuador del Buen Vivir” ha sido diseñado precisamente
para vincular las universidades y la sociedad.

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tado de Bolonia de 1999. El avance metodológico didácticas de las imágenes (Martínez Pérez, 2008)
que suponía esta reforma pedagógica para los casi y la conformación de una antropología visual apli-
cincuenta países firmantes, estaba muy por enci- cada y participativa (Camas, en prensa) nos per-
ma de todos los aspectos de gestión económica, los miten estar hablando de un modelo que, si bien
únicos que se han aplicado, que nos han llevado a deriva de las enseñanzas de los maestros cualita-
perder autonomía en las universidades sin ganar tivistas, se ha ido ensayando e integrando por de-
en la consolidación de las diferentes disciplinas y fecto. Hemos llegado a una confluencia tal que ni
lo que es más grave, sin incorporar la necesidad de podríamos enseñar sin imágenes ni investigar sin
transferir conocimiento de la sociedad a las univer- cámaras, ni creemos que se pueda aprender/hacer
sidades y viceversa. Esto es, cumplir con la verdade- investigación social sin la aplicación de lo visual y
ra función social de esas, cada vez más, «cárceles sin participación de los actores sociales, informan-
del conocimiento» empeñadas en una responsabi- tes y coautores del producto resultante.
lidad social cada vez más corporativa y menos so- El estudiantado vive su propia transformación
cial. Así, estamos en un punto, no sabemos si con personal en la aplicación de lo aprendido en inves-
retorno, en el que las ciencias sociales y humanas tigaciones empoderantes para uno mismo y para
no tienen cabida en el proyecto por cuanto contri- la comunidad, del mismo modo que nuestra expe-
buyen a desarrollar conciencias críticas y personas riencia nos ha llevado a aplicar lo aprendido en la
comprometidas con el cambio social. Cierto es que tarea llevada a cabo en investigación, acción y par-
no todo el estudiantado tiene un alto nivel de im- ticipación. Como cuenta Gergen, John Dewey veía
plicación, tampoco el profesorado, pero como no en la educación «un suelo de germinación para la
se transforma la realidad es reproduciendo unos democracia» (2007: 229) en un momento el que
contenidos sin aplicación y sin cuestionamiento «se creía que el conocimiento real era objetivo y
algunos, «desconectados de la totalidad que los en- políticamente neutral». Pero sabemos, que cual-
gendró y que le podrían dar sentido. Las palabras quier forma de conocimiento está llena de juicios
son despojadas de su forma concreta y se convier- de valor puesto que construimos el conocimiento
ten en una verbosidad hueca, alienada y alienado- desde nuestra zona de desarrollo real y potencial,
ra». (Freire, 1973: 57). En el concepto de educa- dirá Vygotsky. Por eso, continua diciendo Gergen:
ción bancaria de Freire, el estudiantado escucha
de forma pasiva, toma sus apuntes y reproduce el Así, entrar en un dominio de conocimiento es inter-
discurso casi como si de un trastorno bulímico se venir en una forma particular de vida. Dicha entrada
tratara. Sin embargo, «no hay palabra verdadera no es en sí misma un paso hacia la democracia; es
que no sea una unión inquebrantable entre acción adquirir una voz, posiblemente a expensas de otras.
En este sentido, los argumentos presentes prestan
y reflexión y, por ende, que no sea praxis» (Ibídem,
un fuerte apoyo a los movimientos actuales hacia
1973: 23). Si cada concepto o teoría puede ser pues- la plurivocalidad en la educación, los intentos de
to en cuestión, aprendemos a dudar para ser más empoderar a aquellos que tradicionalmente han
libres y para generar nuestros propios avances en sido excluidos de la producción del conocimiento.
la praxis, que es donde verdaderamente se aprende.
El método etnográfico basado en la observa- Gergen, K. 2007: 229.
ción participante y la entrevista en profundidad
tiene unas posibilidades didácticas sólo equipara- Este autor propone, desde el construccionismo
bles a las de introducir las imágenes en el proceso en psicología social, que los profesores universitarios
de aprendizaje en investigación social. Esa suerte seamos más «creadores del currículo» en lugar de
de convergencia didáctica ha ido tomando forma aceptar las versiones de expertos. Aconseja la investi-
al tiempo que incorporábamos los medios audio- gación-acción en la docencia universitaria por cuan-
visuales en unas investigaciones que demandaban to permite, al profesorado y al estudiantado, buscar
su uso (Martínez Pérez, 1998). Las posibilidades sus propios datos y dotarlos de sentido explorando
sus intuiciones y diseñando el futuro, como veremos
132
NÚM.31, DESEMBRE, 14 EL CUALITATIVISMO CRÍTICO COMO ESPACIO DE ENCUENTRO Y APRENDIZAJE...

más adelante. El ligero matiz que introduce el cons- En el Taller Investigación cualitativa y docu-
truccionismo social respecto al constructivismo nos mental social:puntos en común y potencialidad
interesa en tanto que el primero se centra en los pro- de un encuentro, impartido en la Universitat de
cesos sociales y el segundo en los procesos mentales, València en abril de 2012 planteábamos la siner-
no en vano, uno se ubica en el entorno de la psico- gia entre la antropología visual y el cualitativismo
logía social y el otro en el cognitivismo, aunque ter- crítico, según la analogía entre «La película» y «El
mine renunciando a él en cierto modo. Los escritos making-off». El «film» del que hablamos trata de
socioconstruccionistas se centran, como los etnográ- describir la antropología visual como la aplicación
ficos, en el discurso, en el diálogo, la coordinación, de los medios a la investigación social, como vere-
la construcción conjunta de significados (Bruffee, mos más adelante. Este planteamiento requiere una
1993; Walkerdine, 1997; Wortham, 1994, citados en revisión, en tanto Occidente privilegia la vista frente
Gergen, 2007). Dados los problemas inherentes del a otros sentidos, y el trabajo etnográfico se centra en
conocimiento basado en la autoridad, coincidimos un pasado inmediato con vestigios de presente que
en esa «desacralización del conocimiento profesional. no nos permite consensuar sobre lo que queremos
En vez de asumir que los creadores del conocimiento hacer con nuestras vidas. Si en la primera parte
tradicional proveen la «mejor» o la «última» pala- nos centramos en eso que convenimos en llamar
bra, démonos cuenta de que todas las aseveraciones nuevos medios para viejas herramientas en la
sobre el conocimiento crecen a partir de tradiciones investigación social participativa; en el «cómo se
histórica y culturalmente situadas» (Ibídem: 228) En hizo» desciframos el carácter híbrido de esas herra-
este sentido, esas universidades que en la actualidad mientas, situadas entre lo social y lo personal, que
se encargan de jerarquizar los conocimientos, refor- describimos en el esquema de la página siguiente.
zadas por las herramientas de una academia cada vez Esa forma de entender la investigación social
más totalitaria y neocolonial, como bien se descubre aplicada a la docencia como un aprendizaje de téc-
al hacer una genealogía de las empresas editoriales nicas cualitativas centrado en quien aprende nos ha
que coordinan la evaluación de las revistas científi- permitido ensayar nuevas formas de hacer trabajo
cas. «O, en términos de Foucault (1979, 1980), la di- de campo y de enseñar-aprender sociología. «Lear-
seminación del conocimiento expande las relaciones ning by doing» decía Dora Russell para su escuela
de poder en las que el usuario sirve, de últimas, como de Beacon Hill hace ya algunos años.
peón» (Ibídem: 223)
Este «conocer cómo hacer» (Bruner, 1996) al 4. Participación y activismo ciudadano: el va-
que nos invitan el aprendizaje servicio y nuestro lor de uso
propio modelo de investigación aplicada a la do-
cencia nos lleva a afirmar que la educación uni- Permítasenos pues, que el diseño gire en torno a imagi-
versitaria debe estar vinculada a la sociedad por es- nar el futuro. Lejos de buscar una finalidad y un cierre,
tar en ella las circunstancias en que lo aprendido es un imaginar de final abierto. Trata a cerca de espe-
puede ser aplicado, mucho mejor cuando es, ade- ranzas y sueños más que sobre planes y predicciones.
Los diseñadores, para abreviar, son «atrapasueños».7
más, «participativo, proactivo, comunal, colabo-
rativo y dedicado a construir significado» (p. 84). Ingold, 2012: 29 citado en Pink, 2014: 5.
A lo mejor, en lugar de ser la educación la que nos
prepare para vivir juntos, deberíamos ser nosotros, Tomamos la cita de Ingold por cuanto nos re-
como comunidad, los que determináramos cuánto mite a uno de nuestros trabajos en el que ya se
y cómo debe ser aprendido. daba el encuentro entre una antropología visual

7
Traducción propia del siguiente texto original: “Let us allow then that designing is about imagining the future. But far from seeking
finality and closure, it is an imagining that is open-ended. It is about hopes and dreams rather than plans and predictions. Designers, in
short, are dream-catchers”.

133
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Posición de las técnicas híbridas en la


investigación social
Lo individual Historias de vida Lo grupal

PROYEECIÓN/DESCRIPCIÓN (densa)/INTERACCIÓN
Observación
participante

Grupos
Entrevista de
Relatos discusión
biográficos

Etnogramas

Grupos
triangulares
Retroalimentación
Retroalimentación
personalizada
socializada
Recomendaciones (triangulación)

aplicada y una investigación-acción participati- MacDougall (1997) ya nos emplazaba a pensar en


va. En efecto, en Al compás de los sueños (2003),8 una antropología que pudiese repensarse desde lo
pudimos trabajar con los informantes a cerca del visual. Hoy, Ingold nos propone una antropología
futuro soñado: entre todas y todos construimos un del diseño que es del futuro como síntesis de lo re-
relato que se acercaba a lo soñado más desde la es- latado en las etnografías sobre el presente-pasado
peranza que desde la planificación. Como se dice inmediato. Howes por su parte piensa en una antro-
en algún momento del documental, «soñar, soña- pología que rompa con la hegemonía de lo visual
mos todos», es algo que nos iguala porque no está para convertirse en una etnografía sensorial. Pink,
escrito, en lo porvenir, todos somos «gente común en una posición conciliadora, pretende y practica
innovando la cotidianidad»9 (Pink, 2014: 4). El una etnografía centrada en el futuro diseñado y pro-
debate ante la propuesta de Sarah Pink sobre una yectado por la gente y sirviéndose de los sentidos y
nueva forma de etnografía que aúne lo digital con de lo digital para relatar experiencias de una coti-
lo sensorial tiene una trascendencia en el intercam- dianidad compartida con los receptores en general y
bio académico entre los tres autores que defienden no sólo con los antropólogos de la academia, como
estos nuevos modos de hacer antropología. David antaño (Pink, 2014). Así, la antropología visual se
Howes y Tim Ingold junto con la propia Sarah Pink convierte en digital (Pink, 2013) como un modo de
argumentan en torno a estas posibilidades metodo- hacer etnografía que es parte de y partícipe de un
lógicas y, sobre todo, epistemológicas, de una etno- medio digital-material-sensorial más que simple-
grafía centrada en el futuro y abierta a los sentidos, mente una etnografía sobre lo digital. Retomamos
y no sólo visual (Ingold, 2011). Si en los noventa, esta idea de una nueva forma de hacer etnografía

8
Existe una versión escrita de este trabajo audiovisual en Pink, S. (Ed.) 2007 Visual Interventions “The rhythm of our dreams” y un de-
sarrollo del proceso de intervención en Martínez Pérez, A. 2008.
9
La eficacia simbólica con la que el poder nos hace llegar el sentido del futuro se condensa muy bien en aquel anuncio de Audi. Un va-
rón joven mira de cuclillas un coche mientras “resuena” la siguiente reflexión: “El futuro no es aquello que está por venir. Es aquello que
vamos a buscar” (Abril, 2007: 178).

134
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entendiendo «el diseño como compromiso con el arriba, la capacitación de grupos, la docencia uni-
futuro (…) como eje innovador de lo que es po- versitaria, el trabajo con los movimientos sociales,
sible» (Pink, 2014). Vendría a ser un futuro apli- son escenarios para que la espiral devenga en cinta
cado, como ocurrió en Al compás de los sueños, «moebiana». En efecto, el análisis de la demanda
de los grupos sociales nos ha conducido a consti-
Aparece Marina contando su sueño, componemos tuir comunidades de aprendizaje y conocimiento. El
un primer plano de esta niña preadolescente, tími- modelo que mejor encaja con lo que pretendemos
da, coqueta y espontánea. Marina es capaz de flir- y hacemos, sólo que descrito antes por el colectivo
tear con la cámara como una profesional de la tele- LabComplex de México, es el de «Cibercultur@ en
visión y afirma resuelta que su sueño es ser artista.
comunidades emergentes de conocimiento local»
La película es un éxito entre los protagonistas y sus
familiares: la madre de la artista presume del arte de (González, 2006, 2007, 2008).
su niña, los padres compiten por el reconocimiento
merecido y asienten orgullosos «mira que canta bo- «Desarrollar Cibercultur@ significa rediseñar colec-
nito». Viendo «Los ratones coloraos» de Jesús Quin- tivamente y de abajo hacia arriba (bottom-up), una
tero descubrimos una noche a la Marina coqueta diferente actitud y al mismo tiempo aprehender una
que ha visto cumplido su sueño: ya es artista, ha serie de habilidades transmisibles, que nos permitan
sacado su disco, se vende con éxito, tiene una gira operar diestramente con las tecnologías al alcance
veraniega programada repleta de conciertos y galas. frente a necesidades de información, para generar y
Marina se comporta de modo diferente, ha perdido valorar el conocimiento y para coordinar acciones
espontaneidad, ahora es una estrella televisiva, si- de comunicación que permitan romper el círculo
gue siendo tan telegénica como antes pero resulta vicioso de la dependencia tecnológica. Nos ocupar-
menos «natural». «Menos natural» para nosotros, nos colectivamente de retejer nuestros añejos y des-
realizadores de documentales que deseamos repre- balanceados vínculos sociales».
sentar una vida en la que no quieren verse reflejados González, 2007:37.
los protagonistas, en la que no se sienten retratados
ni falta que les hace. Porque ese «flamenco jondo y Cibercultur@ tiene tres ejes estratégicos para
sentío» no da de comer, no nos saca de pobres, nos restañar el tejido social de forma socioconstructi-
hace permanecer donde la sociedad nos tiene ubi-
cados aunque nosotros no queramos vivir allí ni así
va: información, conocimiento y las redes de ac-
por más tiempo. El flamenco soñado no está en Al ción para usar información y conocimiento. En
compás de los sueños, la gente quiere bailar eso más la aplicación de medios audiovisuales a la investi-
comercial de Cómo ronea, cómo ronea, delante el gación social, que es nuestro modo de entender la
novio pa que la vea… antropología visual desde que fundamos el Taller
Martínez Pérez, A., 2005. de Antropología visual en el año 1992 (Martínez
Pérez, 2008), sabemos que la tecnología lleva al
Esta etnografía sobre lo posible, o de un futuro conocimiento cuando se sabe cómo utilizarla, «de
aplicado, describe el valor de uso de la investiga- lo contrario actúa desempoderando a las comu-
ción social que pretendemos y practicamos y tiene nidades y a los sujetos (González, 2006: 8). De ahí
una representación gráfica que sería el tránsito de que los tiempos dedicados a la capacitación sean
la espiral abierta de Durero a la cinta de Moebius. fundamentales para nuestro modo de «faenar», no
En la primera imagen existe un adentro y un afue- tanto por la fascinación ante lo tecnológico que nos
ra; con el modelo geométrico de la cinta, el adentro desvía del camino haciendo de los medios, fines en
es afuera sin posibilidad de diferenciarlos. Volvien- sí mismos; sino porque el objetivo es llegar a co-
do a la cita de Ibáñez que encabeza esta reflexión, municar para contarnos a nosotros mismos cómo
articulando el micro-contexto cerrado y el macro- queremos vivir. Si perdemos de vista los objetivos,
contexto abierto, estamos siendo «sujetos en pro- perdemos el equilibrio y nos caemos como bailari-
ceso» y logramos liberar a los «sujetos de la enun- nes que pierden su punto de referencia en la pared,
ciación» (Ibáñez, 1985). Como hemos visto más y lo que queremos hacer al generar un producto au-

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diovisual es llegar a contar y contarnos la realidad cultura, pérdida de la cultura anterior (desculturi-
social tal y como la entendemos de abajo a arriba zación) y creación de un nuevo contexto cultural o
y de un modo participativo y aplicado. Esta etno- neoculturización (2007:225-6) refiriéndose a Mir-
grafía participada y multisituada (Marcus, 2001) zoeff en su célebre reader de antropología visual.
que pretendemos apunta al futuro, remitiendo al El exotismo y el ensimismamiento son los riesgos
debate Pink-Ingold antes descrito, entendido como extremos de la traducción cultural, de ahí que ten-
el diseño colectivo de cuánto queremos ser y sen- gan que ser dos las «riendas» del análisis cultural:10
tir como sujetos en proceso. O dicho en términos familiarizarse con lo extraño y extrañarse de lo fa-
de Ulrich Beck, «en una sociedad de riesgo, la pre- miliar, para no caer ni en el mito del buen salvaje
gunta que nos debemos hacer es: ¿Cómo queremos ni en eso tan provinciano propio de algunos paí-
vivir?» (2000: 12) ses europeos que «están de vuelta sin haber ido a
La etnografía centrada en el futuro es también ninguna parte», como dice Sabina. «Como en mi
una construcción sobre esa vieja y vigente idea de país, no se vive en ningún lado» se atreven a afir-
Winnicott (1971) de entender «la cultura como el mar sin haber sobrepasado el umbral de su casa.
lugar donde poner lo que encontramos», o en el de- Existe un desajuste entre el yo social y el yo vir-
cir de Penélope Ranera: «el lugar de la ubicación tual que termina ensimismando a los sujetos co-
de la experiencia cultural es el espacio potencia que nectados en una realidad que, siendo virtual, les
existe entre el individuo y su entorno» (2007: 4). parece más real que la social en la que tienen que
Aprendemos en el análisis de la sociedad de con- negociar significados y consensuar las elecciones,
sumo que al fin, en este capitalismo tardío y deca- esas sí, totalmente racionales y razonadas. La ex-
dente, se nos vende la idea de que somos electores periencia de análisis y observación participante en
racionales, cuando en realidad somos «demanda los movimientos sociales surgidos en España en los
cautiva» que sabe que los objetos se eligen precisa- últimos años nos lleva a entender que las redes so-
mente porque no son neutrales, porque al elegirlos, ciales y el acceso a la información en general son
elegimos «una cultura, una opción cultural», dirá útiles cuando alcanzan a horizontalizar el poder.
Mary Douglas (1998: 96). El intercambio entre lo En efecto, como bien dice César Rendueles en
instrumental y lo simbólico, o lo que es lo mismo, su libro Sociofobia:
entre lo material y lo digital en consumo y en co-
municación, resulta análogo al eje entre lo social y Internet se ha convertido en un arma formidable no
lo institucional de la propuesta del encuentro pre- para sacar a la gente a la calle sino cuando la gente
visto para noviembre de este mismo año en Chile, ha salido a la calle. (…) Si la red está jugando un
titulado precisamente «Encuentros con lo digital papel tan importante en el movimiento es porque he-
mos redescubierto la fuerza de los encuentros cara a
y lo material». En paralelo, nos planteábamos en
cara y de los compromisos, y hemos entendido que
las Jornadas de Acceso a la información, celebra- vivimos en un contexto donde son extremadamente
das en CIESPAL, Quito, en julio de 2014, que el difíciles e improbables.
familiarizarnos con lo extraño y extrañarnos de
lo familiar del proceso investigador ha de ser «al C. Rendueles, Sociofobia, 2013: 194.
compás», de lo contrario fomentamos el uso, por
momentos perverso, de los medios que, siendo fines, Las asambleas surgidas al amparo del movi-
nos alejan de quienes están cerca y nos acercan a miento indignado del 2011 son un ejemplo de
quienes están lejos. aquello que Jorge González (2011) llama nosotrifi-
Gonzalo Abril cita los conceptos de transcultu- car, en clara referencia al antropólogo Lenkersdorf
ración (aculturación) como adquisición de otra y su trabajo con los tojolabales, cuya lengua no tie-

10
Esta metáfora de llevar las dos riendas del caballo con el fin de que no se desboque resulta, didácticamente útil, para explicar cómo
opera el relativismo metodológico.

136
NÚM.31, DESEMBRE, 14 EL CUALITATIVISMO CRÍTICO COMO ESPACIO DE ENCUENTRO Y APRENDIZAJE...

ne la posibilidad de conjugar los verbos en primera vemos en las plazas». Efectivamente, tuvo éxito (si
persona del singular. Esto es, generar estructuras se entiende que iniciativas como Podemos o Ga-
nosotrificadas de gestión colectiva, un nosotros nemos derivan de ahí y que son exitosas) la idea
incluyente y expansivo (Lenkersdorf, 1999). Suge- de trasladar el movimiento generado en una sola
rente la propuesta de esta gramática tan opuesta a a plaza a las plazas de los barrios de las ciudades
un occidente egocentrado donde la primera persona en forma de asambleas periódicas y reivindicacio-
del plural se encuentra en vías de extinción, no sólo, nes que permitieran articular lo local con lo glo-
aunque también, por la imposibilidad anglosajona bal. Esta distribución radial de la Puerta del Sol,
de construir predicados sin sujeto. el lugar en el que el franquismo hizo coincidir el
Los movimientos sociales contemporáneos, al Kilómetro 0 de todas las carreteras «nacionales» y
menos en los territorios transitados, se constitu- el inicio del año con el reloj de las campanadas de
yen en comunidades de aprendizaje para la trans- Nochevieja, venía de un movimiento previo, quién
ferencia de conocimiento en diálogo entre ellas y sabe si subterráneo o aéreo, surgido en las redes so-
el resto de la sociedad. A los movimientos sociales ciales que cristalizó en la marcha del 15 de mayo
les ocurre aquello que de ser «aulas sin muros», de 2001 y tuvo sus réplicas en todas las posteriores.
como decíamos con anterioridad, el desiderátum Nos interesa la reflexión en torno a la conexión
contracultural para unas universidades cada vez tecnológica y la desconexión social. Al fin, esa ju-
más medievalmente enclaustradas. Estos entornos ventud de un lado de la brecha digital nos convo-
de implicación política que son los movimientos ca diciendo que nos vemos en las plazas para re-
sociales en países con democracias incompletas cuperar el ágora (Rendueles, 2013). Sin embargo,
(Navarro, 2003) facilitan la pedagogía por el tra- no podemos perder de vista que comunicar viene
bajo a la que hacía referencia Celestine Freinet en de común, comunis significa «participar en», ac-
la primera mitad del siglo pasado (publicado en tuar en común, y es así que nuestra investigación
castellano en 1971). Hemos podido presenciar ha- social sólo puede entenderse desde la praxis y desde
ciendo trabajo de campo que la generación en torno la participación. «A buen común» es el modo de
a los 30 años, la que nació cuando Franco había organización del trabajo que aprendimos de unos
muerto, cuando las dictaduras latinoamericanas jornaleros anarquistas en Bujalance, Córdoba, y el
estaban por desfallecer y cuando nos postulábamos nombre del documental en el que retratamos esa
para ser «europeos», capacita a las generaciones experiencia. (Ver Camas, Martínez, et al. 2001).
anteriores no sólo en el uso de las tecnologías de Aprendimos de los maestros de la Escuela del
la comunicación sino también en cómo dinami- cualitativismo crítico que «objectum» es aquello
zar una asamblea, competencia que el franquismo que puede ser arrojado, y es cierto que somos su-
se encargó de alejar o clandestinizar (Registro en jetos y estamos sujetos a la realidad social que nos
diario de campo, mayo de 2011). trama: somos un texto tejido en su contexto que no
El trabajo de estos movimientos se ha ido diri- puede perder su dimensión crítica porque se hace
giendo a generar modos alternativos de gobernanza unidimensional, en el decir de Marcuse. Por el so-
en las comunidades. De tal suerte que, las experien- cioconstructivismo de Vygotsky (citado en Newman,
cias de soberanía alimentaria, los muchos y varia- Griffin y Cole, 1991) sabemos también que la uni-
dos huertos urbanos, los centros autogestionados, dad de análisis de una realidad social no son tan-
las cooperativas de consumo, etc. son espacios de to los propios sujetos como su «zona de desarrollo
mediación entre poder y ciudadanía y ocupan el lu- próximo», precisamente por esa interacción con
gar de la praxis al que nos referíamos en el cuadro el medio que nos configura como seres sociales
primero. De todos los eslóganes y mensajes icónicos con identidad. La sociología crítica nos ha llevado
surgidos en esos días en torno a la Puerta del sol a reconciliarnos con el fin último de nuestra tarea
(ver el trabajo de Elena Gil, 2012) nos quedamos en la investigación social gracias a las Epistemolo-
con ese emplazarnos fijado en la sentencia «Nos gías del Sur, como las llama Boaventura de Sousa

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NÚM.31, DESEMBRE, 14 EL CUALITATIVISMO CRÍTICO COMO ESPACIO DE ENCUENTRO Y APRENDIZAJE...

Santos (1995, 2014). Jorge González nos conmina a y resiliente frente a lo español, colonialista e impo-
trabajar «de abajo a arriba, de dentro a fuera y entre sitivo. Por otro lado, de entre lo invisibilizado, des-
los confines», y en ello estamos. En la frontera está taca, por mayoritario aunque con tratamiento de
la esencia de la identidad (Martínez Pérez, 1998), de minoría, el colectivo de las mujeres, más de la mi-
ahí los conflictos vecinales, de ahí los integrismos tad de la población ecuatoriana, que permanecen
culturales, de ahí tantas guerras. Pero también de veladas como si de figurantes se tratara, sin identi-
los confines, surge la posibilidad de una «ecología dad propia en el discurso dominante y sin aporte de
simbólica» (González, 2007) para retejer el tejido sus atributos al común de lo ecuatoriano. Estas dos
social o un diálogo/»ecología de saberes» (Sousa, formas de invisibilización de la identidad guardan
2014). En las ciencias sociales que proponemos, es- relación entre sí, dado que como dice Jorge Icaza:
tamos en disposición de «aprender que existe el Sur, «el chulla no critica a la madre sino que la bo-
aprender a ir hacia el Sur; aprender a partir del Sur rra, niega el mestizaje» (citado en Donoso, 2004)
y con el Sur» (Sousa, 1995: 508) y para ello nos sir- frente a la Malinche, chingada pero madre, de lo
ven estas epistemologías, «otras», como «conjunto mexicano mestizo, según Octavio Paz. Al margen
de intervenciones epistemológicas que denuncian de lo que ocurre con las mujeres, aquí y en cual-
la supresión de saberes llevada a cabo durante los quier latitud, esta negación se ve igualmente clara
dos últimos siglos por la norma epistemológica con ambos colectivos, indígenas y afroecuatoria-
dominante, valoran los saberes que resistieron con nos; sin embargo, no estamos ante un país latino-
éxito y las reflexiones que han producido e investi- americano donde la presencia de estos grupos sea
gan las condiciones de un diálogo horizontal entre minoritaria como podría ocurrir en tantos lugares
conocimientos» (Sousa, 1995, 2014). donde el genocidio terminó con la población indí-
En los documentales realizados hasta la fecha gena. El proceso de mestizaje, ladinización o «eu-
nos hemos servido del método biográfico y de eso ropeización» que, en estos otros casos es real, en
que nos gusta llamar, con Bertaux, genealogías Ecuador no se ha dado en el exterminio sino en la
sociales (Bertaux, 94). Una genealogía social nos invisibilización. Desde lo simbólico, esta situación
permite conocer cómo las personas entrevistadas es más compleja porque lejos de desaparecer son
con las que trabajamos «dan significado a sus vi- colectivos muy «presentes» en sus atuendos, en sus
das y relaciones contando su experiencia» (White costumbres, en su estar.
y Epson en Gergen, 2007: 154). En este momento, En las imágenes grabadas en el páramo seco y
al reflexionar sobre la construcción de la identidad hostil de las zonas más altas de los Andes de Ecua-
del Ecuador, se hace evidente la invisibilización de dor, destaca la indumentaria de las mujeres ki-
colectivos y grupos como estrategia de ocultación de chwas, ataviadas con colores casi fluorescentes pero
una parte no resuelta del autoconcepto cultural. Al ocultas bajo todo tipo de sombreros, bufandas y re-
menos dos grupos humanos y sus correspondientes bozos para combatir el frío. Captadas en la distan-
atributos mantienen un lugar velado en el pano- cia y con el sonido del viento de fondo, nos vienen
rama de lo expuesto en esta construcción cultural lecturas iconográficas del cine de terror y pensamos
ecuatoriana dominante (mainstreaming, que en cuánto de ese colorido está al servicio del control
dirían los anglosajones). Por un lado, los grupos social de unos varones en supremacía patriarcal de
indígenas en general, con especial atención a los género, incapaces por sí mismos, culturalmente
habitantes de las cinco provincias amazónicas, que hablando, de cuestionar su posición dominante.
quedan ocultos a espaldas de los Andes. También Ellas, en cambio, cuando se les da la palabra y la
los afroecuatorianos de la costa viven a espaldas de cámara, se proponen contar lo que ocurre en los
una frontera que los distancia de sus «otros invisi- espacios íntimos de sus casas con la violencia que
bles». La sierra constituye el contexto por excelen- sufren de forma silenciosa e invisibilizada. La rea-
cia del mestizaje encubierto por cuanto lo kichwa lidad social se resiste a permanecer oculta, emerge
se incorpora como propio en el origen dignificante por efecto de estas etnografías del empoderamiento

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NÚM.31, DESEMBRE, 14 EL CUALITATIVISMO CRÍTICO COMO ESPACIO DE ENCUENTRO Y APRENDIZAJE...

(Trueba y Delgado, 2004) en las que hemos encon- externas e internas» (Rivera Cusicanqui, 2010)
trado una vía para hacer confluir la antropología para construir escenarios de diálogo horizontal
visual y el cualitativismo crítico. entre conocimientos, una «ecología de saberes»
De este modo, nuestra propuestas de documen- surgida desde y para el Sur (Sousa Santos, 1995).
tales surgen de una investigación social sobre lo En el caso específico de la situación de las mu-
no-dicho o lo ausente en tanto que «activamente jeres, el modelo de poder patriarcal, seguramente
producido como no existente, o sea, como una al- la ideología más y mejor extendida a lo largo y an-
ternativa creíble a lo que existe» (Boaventura de cho de la geografía e historia de la humanidad, ha
Sousa Santos, Sociología de las ausencias, 2010). sido el que ha fomentado una enemistad femenina
De entre los modos de producción de la ausencia exacerbada en la rivalidad de la cercanía con el va-
en las culturas parece que el utilizado en el caso rón-macho. La estructura de poder dominante las
de Ecuador para lo indígena-amazónico y lo fe- ha enfrentado en una de las muchas modalidades
menino-intercultural, es el de considerar que estos de «guerras de pobres» o conflictos entre someti-
grupos son inferiores al ecuatoriano tipo: varón, dos. La promesa siempre incumplida para incen-
blanco-mestizo, urbano, serrano o costeño, con tivar la victoria consiste en una aparente posición
antepasados españoles y referentes kichwas. Esta de privilegio en el área de influencia del varón do-
consideración de inferioridad tiene un atributo que minante, por pura contigüidad, por el mero hecho
la hace insuperable y es que indígenas y mujeres de la cercanía.
son menos por naturaleza, por el mero hecho de La sororidad (y la reciprocidad entre grupos in-
haber nacido diferentes al modelo prototípico que dígenas) posibilita una construcción completa de
identifica lo ecuatoriano. Ante esta situación de la identidad femenina, sin aspiración de llegar a
desigualdad desbordada y no reconocida, cabe una ser media naranja, sin inferioridad por naturaleza,
reflexión en voz alta y en imágenes que obligue a sin la aspiración de ser varones. Las mujeres que
encarar el espejo de la realidad como única posi- se acolitan (como se dice en Ecuador) entre ellas
bilidad de entendimiento futuro. se ven como hermanas y no como niñas huérfanas
En primer lugar, el reconocimiento de la supre- dependientes de un varón-padre, varón-hermano
macía étnica y de género nos permite construir un mayor, varón-esposo… (Lagarde, 1989). Desde
modelo nuevo de convivencia, dignificando las po- esta sororidad, dejamos de competir con el resto
siciones de dominación y sumisión inherentes a la de las mujeres, que en el anterior modelo, «son la
construcción de la identidad vigente pero caduca. otra» como dice Lagarde, para revelarnos enteras
Teniendo en cuenta que todas las relaciones socia- y distintas. Necesitamos el gesto valiente de echar
les son culturales y políticas (Sousa Santos, 2014), la melena atrás y levantar la mirada para recono-
en uno y otro caso van a establecerse los vínculos cernos «otras» pero no «las otras», las rivales, sino
desde una distribución desigual del poder, que para «otras» en afirmación del propio deseo, en el en-
ser revisada hemos de poner sobre la mesa. Sabe- cuentro con la parte oculta de cada una.
mos por Silvia Rivera Cusicanqui que «oprimir y Desvelado lo oculto de la identidad ecuatoriana,
explotar en aymara se dice empequeñecer, porque nos queda plantear la hoja de ruta del cambio de
lo que te rebaja la dignidad, te hace más pequeño» identidad para un Ecuador del Buen vivir, del Su-
(2010). Toda vez que este paso previo de reconoci- mak Kawsay. La fusión o fisión entre lo público y lo
miento de los privilegios entendidos como derechos, privado, entre lo manual y lo intelectual, entre lo
se ha dado, nos disponemos a redefinir los vínculos rural y lo urbano, entre lo femenino y lo masculi-
entre las comunidades invisibilizadas, indígenas no otorga un sentido de coherencia a esa alteridad
y/o mujeres, para establecer redes de apoyo mu- alternativa. Porque…
tuo, recíprocas y/o de sororidad. Este nuevo modo
de relacionarnos debe romper con los binomios de Lo que sí es permanente y es vergonzoso como iden-
enfrentamiento impuestos desde «colonizaciones tidad es la violencia de género, la violencia contra

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NÚM.31, DESEMBRE, 14 EL CUALITATIVISMO CRÍTICO COMO ESPACIO DE ENCUENTRO Y APRENDIZAJE...

la mujer… La violencia contra el otro, la violencia logía del trabajo, primavera 2001, Universi-
contra el más débil, la violencia contra la niñez y dad Complutense de Madrid, pp. 95-118. Existe
la adolescencia… Y esa es una identidad que cru- una versión en inglés, revisada: «Revealing the
za a todo el pueblo. Y es una violencia que va desde hidden. Making anthropological documenta-
el poder hasta la familia más elemental. Y es que al ries» en PINK, S., KÜRTI, L., y AFONSO, A.I.
poder le interesa que exista esa violencia, así su dis-
curso diga lo contrario, porque su práctica no es de
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diálogo, es de imposición, por lo tanto de violencia. representation in ethnography. Routledge,
Su práctica no es de reconocer al otro como lo que Londres, 2004, pp. 131-146.
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NÚM. 31, DESEMBRE 2014, ISSN: 1137-7038, pp. 143-154

ANÁLISE DE DADOS NA PESQUISA


QUALITATIVA
DESAFIOS AO PENSAMENTO CRIATIVO

Marilis Lemos de Almeida*


Universidade Federal do Rio Grande do Sul
Recepció: noviembre 2014; acceptació: diciembre 2014

R E S U M O

Este artigo, de cunho metodológico, promove uma reflexão sobre o processo


de análise de dados na pesquisa qualitativa desenvolvida nas Ciências Sociais.
Para tal busca-se, inicialmente, evidenciar as conexões entre problema de pes-
quisa, investigação e análise de dados. Na sequência são apresentadas distintas
estratégias de análise de dados, tais como análise de discurso, análise de con-
teúdo, análise de narrativas, análise de enunciação, análise de retórica e análise
argumentativa. Ao percorrer os métodos de análise de dados busca-se apontar
as conexões entre estes e a natureza dos problemas de pesquisa colocados, bem
como as possiblidades e limites de cada um deles. Por fim, o argumento central
do artigo, é que a análise de dados é uma fase negligenciada no processo de
pesquisa, em que pese sua inegável importância e que o melhor método de aná-
lise é aquele construído crítica e criativamente pelo pesquisador, como resul-
tado de um diálogo entre os dados e o problema de pesquisa.

PALAVRAS-CHAVE
metodologia; pesquisa qualitativa; análise de dados; análise de discurso;
análise de conteúdo; análise de narrativas; análise de enunciação; análise
de retórica; análise argumentativa.

Situando a questão mais especificamente sobre o processo de análise


de dados nas ciências sociais. Embora a pesquisa
Este artigo, construído a partir de uma lon- em sociologia, no Brasil, tenha se desenvolvido for-
ga experiência como professora de metodologia e temente orientada por metodologias qualitativas, é
de epistemologia, apresenta uma reflexão sobre o ainda recente a difusão de uma literatura crítica e
processo de investigação na pesquisa qualitativa, reflexiva sobre o tema da análise de dados. Recupe-

* Professora do Departamento e do Programa de Pós-Graduação em Sociologia da UFRGS. Email: <marilis.almeida@ufrgs.br>.

143
NÚM.31, DESEMBRE, 14 ANÁLISE DE DADOS NA PESQUISA QUALITATIVA

rando o princípio bachelardiano de que a objetivi- As relações entre os problemas de pesquisa e


dade é socialmente construída e fundada no olhar a escolha dos métodos de análise dos dados
do outro, e deve ser conquistada pelo pesquisador
na prática da pesquisa, desde o momento inicial Analisar os dados é um dos momentos mais de-
da designação do objeto até o estabelecimento das licados e menos estudados do processo de pesqui-
interpretações sobre o mesmo (Bachelard 1996), sa, talvez por resquício de um pressuposto de que
uma tarefa de reflexão sobre o fazer científico se os dados falariam por si, o que evidentemente não
impõe acerca de métodos de pesquisa, estratégias ocorre e bem sabe aqueles que ao final de um lon-
de produção de dados e métodos de análise e inter- go trabalho de campo se deparam com um volume
pretação dos dados. enorme e disforme de dados sobre a mesa de traba-
A articulação entre a discussão metodológica lho. Consideramos que a análise dos dados ainda
e epistemológica e o aumento do rigor no de- permanece como uma das áreas mais frágeis da
senvolvimento das pesquisas e das interpretações pesquisa qualitativa. Como afirma Heloisa Martins
dos dados revela-se fundamental em nossa área,
pois além de conferir vitalidade ao pensamento, Outra característica importante da metodologia qua-
a sociologia e em particular a pesquisa social de litativa consiste na heterodoxia no momento da aná-
cunho qualitativo, ainda carentes de legitimida- lise dos dados. A variedade de material obtido qua-
de acadêmica, poderiam beneficiar-se significa- litativamente exige do pesquisador uma capacidade
integrativa e analítica que, por sua vez, depende do
tivamente de uma objetividade construída. Pau-
desenvolvimento de uma capacidade criadora e in-
latinamente vem se dando um fortalecimento da tuitiva. A maior dificuldade da disciplina de métodos
metodologia da pesquisa qualitativa nas ciências e técnicas de pesquisa está na dificuldade de ensinar
sociais, especialmente no que tange aos métodos como se analisa os dados –isto é, como se atribui a
e às técnicas utilizadas para a produção de dados eles significados– sendo mais fácil ensinar a coletá-
por parte dos pesquisadores. Nestas áreas, é no- -los ou a realizar trabalho de campo. A intuição aqui
tável a sofisticação dos métodos, a busca por um mencionada não é um dom, mas uma resultante da
maior rigor e o refinamento no uso das técnicas, formação teórica e dos exercícios práticos do pesqui-
bem como a ampliação das estratégias de inves- sador. (Martins 2004: 292)
tigação que os pesquisadores lançam mão no
decorrer de seus estudos. No entanto, permanece Neste artigo propomos acurar a reflexão acer-
como momento crítico da pesquisa qualitativa a ca das escolhas dos métodos de análise de dados à
fase de análise dos dados. É frequente deparar-se luz das abordagens utilizadas na delimitação do
com trabalhos cujos problemas de pesquisa são problema de pesquisa. O desafio nesta questão, nos
bem construídos e os campos realizados com de- parece ser, pensar sistematicamente sobre os dados
dicação e rigor, trazendo à tona fenômenos ricos para que seja possível extrair dos mesmos mais do
em conteúdo e diversidade, mas que são frágeis que eles nos fornecem descritivamente. Para isso
do ponto de vista interpretativo por carecerem de têm-se algumas estratégias já consagradas de aná-
métodos de análise bem conduzidos e, especial- lise de dados, tais como a análise de conteúdo e de
mente, consistentes com os problemas de pesqui- discurso, e outra ainda incipientes como análise de
sas que guiaram a investigação. argumentação e de retórica, que exigem um esfor-
Tais considerações feitas até aqui visam introdu- ço de elaboração para torná-las operacionais. Mas
zir e, se possível, demonstrar ao leitor a pertinência sobretudo, este é um campo de criação do pesquisa-
dos objetivos deste artigo, que são o de, inicialmen- dor, pois se de um lado métodos de análise fornecem
te, problematizar as relações entre o problema de caminhos, de outro o modelo de análise a ser utili-
pesquisa e a escolha dos métodos de interpretação zado é necessariamente definido e constituído em
dos dados e, por fim, discutir estratégias de análise função do objeto de pesquisa. Portanto não se trata
qualitativa de dados. de escolher e aplicar um método de análise, mas de

144
NÚM.31, DESEMBRE, 14 ANÁLISE DE DADOS NA PESQUISA QUALITATIVA

examinar quais as melhores estratégias analíticas O discurso como dado: analisando a constru-
disponíveis para tratar os dados, considerando as ção de sentidos
limitações e possibilidades das mesmas diante das
questões de pesquisa colocadas. Do ponto de vista metodológico a análise de
O que é proposto neste artigo não é a defesa da discurso pode ser uma escolha adequada quando
superioridade de um método de análise em especí- o problema de pesquisa envolve uma reflexão acer-
fico, tampouco um manual com procedimentos de- ca das condições de produção do texto, dos senti-
talhados e formais, mas uma tentativa de articular dos que ele produz e da forma como tais sentidos
questões de pesquisa, métodos de análise possíveis são gerados. Para tal, a análise do discurso não se
e estratégias para superar possíveis limitações e di- restringe ao que está manifesto texto, buscando
ficuldades na análise do material. Um bom ponto identificar as relações de força entre interlocuto-
de partida seria retornar ao problema de pesquisa, res, via apreensão das posições relativas de ambos,
para retomar o sentido da problematização, o que das relações de sentido mobilizadas com outros dis-
se buscava responder e que orientou o trabalho de cursos (intertextualidade), das relações de anteci-
produção de dados durante o trabalho de campo. pação acerca da reação esperada do interlocutor.
Iniciemos com um breve exemplo, o qual pode A análise de discurso é relativamente recente, foi
ajudar a elucidar a relação que se tenta estabelecer. proposta por Pêcheux nos anos 1960 como crítica
Se este problema de pesquisa implica conhecer o à análise conteúdo tradicional de perfil quantita-
que foi dito, os sentidos produzidos, as representa- tivo, articulando as determinações históricas da
ções sociais acerca de algo, será necessário reduzir semântica e os elementos simbólicos presentes na
os textos brutos para encontrar ali as unidades de enunciação. O discurso é considerado determina-
significado que permitirão apreender o conteúdo e do pelas condições de sua produção, mas também
a intenção do material original. De outra parte, se pelo sistema linguístico, que é a forma de existir
a ênfase recai não sobre o que foi dito, mas sobre do discurso e que constitui uma realidade própria.
como foi, ou seja se o problema de pesquisa envolve (MINAYO,1993; GILL, 2011; ORLANDI, 2005; PÊ-
uma reflexão acerca das condições de produção do CHEUX, 1997).
texto,1 dos sentidos que ele produz e da forma como Do ponto de vista epistemológico, a análise de
tais sentidos são gerados, será importante examinar discurso tem alguns pressupostos implicados, liga-
quem fala, de que lugar esta fala provém, para quem dos às suas origens.2 A primeira dela é que a lin-
ela se destina, quais as relações de força entre os in- guagem não é uma expressão neutra de uma rea-
terlocutores e as relações de sentido mobilizadas por lidade objetiva, ela vai além do texto mobilizando
meio da palavra, entre outros aspectos que podem sentidos produzidos fora do texto e trazidos pela
ser considerados relevantes. Ora, estamos falando memória coletiva. Um segundo pressuposto forte
de duas maneiras de lidar com o mesmo material é que os enunciados possuem múltiplas leituras
empírico, as quais produzirão respostas diferentes, uma vez que os sentidos não são dados pela pala-
uma vez que se parte de problematizações distintas. vra, mas pelas intepretações, que por sua vez são

1
Texto está sendo aqui entendido como o locus no qual o discurso se expressa, seja sob a forma imagética, oral ou escrita (Gill, 2011).
Pode-se fazer uso combinado de distintas fontes de materiais, desde fontes secundárias, como jornais, textos impressos, fotografias e vídeos,
até fontes primárias, produzidas pelo pesquisador, como entrevistas narrativas, histórias de vida, entrevistas episódicas e outros textos produzi-
dos pelo próprio sujeito pesquisado, tais como cartas e diários. Sobre estas técnicas de entrevistas e outras ver Flick (2004 e 2011); Gaskell
(2011); Jovchelovitch e Bauer (2011); Loizos (2011).
2
Segundo Orlandi (2005) a análise de discurso se constituiu nos anos sessenta a partir de três áreas disciplinares, quais sejam tem em
sua origem influencias do materialismo histórico –que traz a dimensão histórica e ideológica na produção de sentidos–, da linguística –
aportando o pressuposto da «não-transparência da linguagem», da análise da enunciação e dos recursos linguísticos de persuasão e psi-
canálise– e da psicanálise para pensar o sujeito do discurso «descentrado» e afetado tanto pelas dimensões simbólicas, quanto ideológicas
presentes no texto. Ver também Pêcheux (1997).

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construídas contextualmente e situacionalmente e para os sujeitos. Assim, a análise é desencadeada


tanto pelo sujeito que produz o texto, quanto por a partir de uma questão, para cujo entendimento o
aquele que apreende o texto, incluindo o analista analista mobilizará conceitos criando um dispositi-
de discurso. Um terceiro pressuposto é que os dis- vo teórico de interpretação e um dispositivo analíti-
cursos buscam ocultar sua dependência de forma- co de interpretação, construído para cada análise,
ções ideológicas, que estão presentes em todos os uma vez que implica a questão colocada, a natu-
discursos, uma vez que o sentido é produzido em reza do material e a própria finalidade da análise.
meio às relações de forças que expressam posições Gilbert e Mulkay (1984) discutem o uso da aná-
ideológicas em disputa (PÊCHEUX, 1997; ORLAN- lise de discurso a partir de uma abordagem distinta
DI, 2005, MINAYO, 1993).3 da anterior, pois ao invés de considerarem os dis-
O discurso é a palavra em movimento, a prá- cursos como expressão de posições ideológicas, ado-
tica da linguagem; trata-se de compreender a lín- tam o relativismo metodológico. Nesta perspectiva
gua fazendo sentido enquanto trabalho simbólico o pressuposto central é que os discursos dos parti-
constitutivo do homem e de sua linguagem. A aná- cipantes envolvidos em uma disputa em torno da
lise de discurso trabalha com a língua no mundo, fixação de sentidos são flexíveis e altamente depen-
portanto com as maneiras de significar, o que en- dentes do contexto da sua produção. Mais ainda,
volve relacionar a linguagem à sua exterioridade. quando o que está em disputa é o próprio fato, ou
Com isso, a análise de discurso coloca questões sua definição e reconhecimento como evento cru-
para a linguística –em relação à historicidade que cial, a questão relevante torna-se compreender as
ela apaga– e para as ciências sociais –por tomar construções de fatos em disputa. Assim o cientista
a linguagem como transparente–. Não se trabalha social não podendo recorrer aos fatos para expli-
com a língua nela mesma, mas o discurso como car esta disputa (por não possuir conhecimento
um objeto sócio-histórico, pois a palavra adquire suficiente para distinguir qual relato reproduz
sentido no entrecruzamento entre história e so- fielmente uma realidade, daqueles relatos parciais
ciedade, dimensionada no tempo e no espaço. A ou distorcidos), ou não querendo (por adotar uma
questão da análise de discurso é: como este texto posição relativista), usa a análise de discurso como
significa? O texto é visto como dotado de uma ma- forma de apreender o processo de construção, dis-
terialidade própria e significativa, com uma espes- puta e negociação dos fatos. Desde esta perspectiva,
sura semântica. Na análise de discurso não se trata ainda que muitos relatos sejam convergentes, isto é
de transmissão de informação (emissor, receptor, que regularidades sejam identificadas em diferen-
referente, mensagem), o processo de significação se tes falas, é necessário problematizá-los, pois este
dá no discurso, que põe em relação sujeitos e sen- resultado pode decorrer do compartilhamento de
tidos, afetados pela língua e pela história. Ou seja, um mesmo contexto e não por expressarem uma
não temos apenas uma transmissão de sentido, mas mesma e única realidade objetiva. Assim como na
um processo complexo de constituição desses su- perspectiva anterior, não se busca por meio do dis-
jeitos e de produção de sentidos. São processos de curso revelar a realidade social, mas sim compre-
construção da realidade. ender as controvérsias e disputas presentes na pro-
Para Orlandi (2005) a análise de discurso visa dução dos fatos; de que forma os relatos e as crenças
compreender como os objetos simbólicos, que pode são socialmente geradas, e como estes relatos são
ser a própria língua, produzem sentidos e como es- organizados contextualmente para sustentar as
tes objetos são investidos de sentidos pelos sujeitos ações e as crenças dos indivíduos de forma apro-

3
Para uma crítica da análise de discurso, limitações e aspectos controversos, especialmente quanto a operacionalidade do mesmo, ver
Wooffitt (2005), Minayo (1993) e Gill (2011). Wooffitt, além de apresentar considerações críticas sobre a análise de discurso, com base em
exemplos de estudos empíricos como os de Collins e Pinch (2003), defende o uso da análise de conversação, demonstrando que a partir
da análise interacional é possível apreender as relações de poder e os aspectos macros que produzem os sentidos mobilizados na conversa.

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priada. Gilbert e Mulkay apoiam suas proposições partir de seus pressupostos. Nesta perspectiva, uma
acerca da utilização da análise de discurso, nos es- vez que se assume que o discurso é intersubjetivo,
tudos sociais de ciência e tecnologia que partilham a análise de dados implica apreender quem são os
perspectivas construtivistas, sendo que além de seus interlocutores, explícitos ou implícitos para quem
próprios trabalhos sobre a comunidade científica, o texto produzido se dirige e realizar uma análise
referem também aos estudos de Knorr-Cetina, La- linguística do texto, identificando associações de
tour, Callon e Woolgar.4 ideias, ambiguidades, contradições, inconsistên-
Spink (1994), assumindo uma perspectiva inte- cias e incoerências. A análise de discurso proposta
racional que ela define como microgênese, compar- por Spink (1994) implica tanto a dimensão lin-
tilha com o interacionismo simbólico o pressuposto guística do discurso, por meio de uma análise de
de que a realidade só aparece mediada pela percep- enunciação, quanto o exame das formações dis-
ção dos indivíduos. Portanto caberia ao pesquisa- cursivas aos quais se vinculam, além da análise
dor trabalhar tanto ao nível micro, triangulando e da argumentação.
interpretando os significados, quanto apreendendo
o contexto interpretativo no qual os sentidos são ge- As narrativas como dados: interpretando cons-
rados, para aproximar os horizontes e permitir uma truções produzidas no processo interacional
melhor interpretação. Os discursos são entendidos
como práticas geradoras de realidades psicológicas De outro modo, se o problema de pesquisa de-
e sociais. Spink propõe analisar, articuladamente, lineado pretende adotar uma perspectiva micro,
três escalas ou tempos, a micro, na qual as inte- com ênfase na interpretação da vida das pessoas,
rações sociais presidem a atribuição intersubjetiva dos modos como os sentidos que amparam suas
de sentidos, e a do contexto cultural e social, que práticas e crenças são produzidas, compatível
desdobra-se em dois tempos: com um esquema interpretativo interacionis-
ta, a análise de narrativas permite reconstruir,
(...) o tempo histórico em que se inscrevem os conteú- a partir da perspectiva e estruturas de referência
dos imaginários derivados das formações discursivas do interlocutor, acontecimentos sociais e os sen-
de diferentes épocas; e o tempo vivido em que se ins- tidos envolvidos.
crevem os conteúdos derivados dos processos de so- A análise reconstrutiva, proposta de Fritz Schüt-
cialização primária e secundária. (SPINK 1994: 151)
ze (2014), busca reconstruir trajetórias coletivas,
por meio da identificação de trajetórias individu-
Na escala das interações pessoais, a autora ais compartilhadas. Para o autor é preciso consi-
propõe entrevistas organizadas em tornos de blo- derar que as narrativas são sensíveis aos processos
cos temáticos vinculados ao problema de pesquisa interacionais nos quais estão engajadas, produ-
proposto, com perguntas que investigam os signi- zindo reorganizações e adequações interpretativas
ficados. Na escala dos contextos, nível em que in- de experiências próprias de acontecimentos sociais
divíduos e grupos compartilham experiências, por aos esquemas atuais de interpretação e avaliação.
meio de várias entrevistas seria possível apreender
o que há de comum, as regularidades, para então Toda narrativa é, por princípio, interação e está su-
chegar nas representações sociais. Na análise dos jeita à dupla contingência do processo interacional
discursos, a autora salienta a necessidade de con- de não só poder partir dos próprios impulsos para a
siderar (e incluir na análise) o ato da entrevista atividade, mas de levar também em consideração os
como processo interacional, na qual o entrevista- impulsos do(s) parceiro(s) da interação na constru-
do interpreta a própria entrevista e as perguntas a ção da narrativa. (Schütze 2014: e14)

4
O método da análise de discurso pode ser combinado com análise de argumentação (LIAKOPOULOS, 2011) e análise de conversação
ou enunciação (GILL, 2011; WOFFITT, 2005; MINAYO, 1993).

147
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Rosenthal, de forma similar, destaca que a nar- nizado em sentenças sintéticas, progressivamente
rativa feita no presente seleciona acontecimentos até conseguir obter palavras-chave, que permitem
do passado, bem como articula e estabelece uma a categorização e codificação do texto. Por fim, as
sequência específica dos mesmos a partir de um codificações das entrevistas podem ser organiza-
«presente [que] surge do passado e de um futuro das em um sistema geral de categorização para o
que se visa e anuncia». (2014: 247) conjunto das narrativas.
A análise das narrativas envolve a reconstru- Outra possibilidade para analisar narrativas,
ção dos acontecimentos passados por meio da apresentada por Jovchelovitch e Bauer (2011), é
apreensão da sequência cronológica dos eventos denominada de análise estruturalista. Este enfoque
biográficos, ainda que este seja sempre um olhar privilegia a identificação de elementos presentes
retrospectivo orientado pelo presente que se deseja em todas narrativas, tais como ações, personagens
produzir e pelo futuro que se pretende alcançar. Tais (protagonistas e testemunhas), situações, crono-
«elementos indexados» (eventos, ações, contextos, logias (início, crises, estabilizações, desfechos) e
etc.) são separados dos «não-indexados» (juízos, a ordenação destes elementos nas narrativas, or-
valores, argumentações, etc.). Estes últimos, são ganizada em torno de um enredo que lhe dá coe-
analisados como uma «autoapresentação biográ- rência e significado. Diferentes narrativas podem
fica», ou seja, uma expressão dos significados e ser comparadas a partir da cronologia e do enredo,
enquadramentos presentes atribuídos pelo narrado permitindo identificar similaridades entre as mes-
ao seu próprio passado. Por fim, procede-se, tanto mas e cursos singulares. Interessa salientar que em
a reconstrução das trajetórias a partir dos primei- ambas as propostas, à análise de narrativa se soma
ros, quanto a recomposição das teorias operativas, a análise temática de conteúdo, a análise dos ele-
a partir dos elementos não-indexados. mentos estruturantes da narrativa e a análise das
Segundo Jovchelovitch e Bauer (2011) a en- trajetórias e teorias objetivas subjacentes.
trevista narrativa tem a vantagem de preservar as
perspectivas particulares dos entrevistados, permi- Análise de conteúdo: estratégia de identifica-
tindo ao interlocutor colocar sua experiência em ção de núcleos de sentido no texto
uma sequência articulada pelos sentidos atribuí-
dos e por uma avaliação, que envolve uma refle- A análise de conteúdo é um exercício de redução
xão sobre a própria trajetória, organizada em seus de dados, por meio do qual o texto bruto é agregado
próprios termos. Diferentemente de um roteiro de em unidades, expandido, sistematizado, enumera-
entrevista com perguntas formuladas pelo pesqui- do de forma a fornecer uma representação do con-
sador, no qual a posição do entrevistado é de espe- teúdo que permite apreender os elementos que dia-
ra pelo estímulo da próxima pergunta que indi- logam com a questão proposta. O desafio é reduzir
cará o caminho do seu relato e que oferece uma uma grande quantidade de material em unidades
estrutura para a sua fala, a narrativa exige uma significativas de análise, sem perder o conteúdo e
postura mais ativa por parte do interlocutor, que a intenção do material escrito original. Esta pers-
deverá selecionar os eventos relevantes, reconstruir pectiva tem como ponto de partida a ideia de que
ações, lugares e tempos e ligá-los numa trajetória o mundo é representado socialmente por meio de
coerente por meio de sentidos e motivações. Nes- símbolos e que as representações sociais são ex-
te caso, a codificação é inteiramente construída pressas por meio de textos, os quais possuem uma
a partir da narrativa, aproximando-se da análise fonte (condições de produção) e fazem apelo a um
temática de conteúdo descrita por Bardin (1977), público (condições de recepção).
porém produzida indutivamente. A estratégia uti-
lizada é a da redução de sentido, ou seja, a partir A análise de conteúdo permite reconstruir indicadores
da transcrição integral da narrativa busca-se iden- e cosmovisões, valores, atitudes e opiniões, preconcei-
tificar unidades de sentido no texto, que é reorga- tos e estereótipos e compará-los entre comunidades.
(Bauer 2002: 192)

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NÚM.31, DESEMBRE, 14 ANÁLISE DE DADOS NA PESQUISA QUALITATIVA

Este método de análise destaca-se por sua versa- Um conjunto de técnicas de análise da comunica-
tilidade e capacidade de transformar-se ao longo do ção visando obter, por procedimentos, sistemáticos
tempo, integrando um conjunto variado de técnicas e objetivos de descrição do conteúdo das mensagens
e oferecendo muitas possibilidades de aplicação. Esta indicadores (quantitativos ou não) que permitam a
flexibilidade e baixo grau de formalização pode ser inferência de conhecimentos relativos às condições
de produção/recepção (variáveis inferidas) das men-
entendida como resultado do próprio método que, sagens. (BARDIN 1977: 42)
segundo Bardin (1977), apresenta apenas algumas
regras de base, devendo ser reinventada e adequada Acrescente-se que as reformulações do méto-
ao domínio e objetivos de cada investigação. do levaram ao desenvolvimento de técnicas mais
qualitativas, como a análise temática que busca
Desde mensagens linguística em forma de ícones
até comunicações em três dimensões, quanto mais não mensurar a frequência das ocorrências, mas
o código se torna complexo, ou instável, ou mal ex- apreender significados latentes, que ultrapassam
plicado, maior terá de ser o esforço do analista no o conteúdo manifesto no texto. A análise temática
sentido de uma interpretação com vista à elaboração reorganiza o texto transversalmente a partir das
de técnicas novas. E quanto mais o objeto de análise unidades de significado, definidos a partir do pro-
e natureza de suas interpretações forem invulgares e blema de pesquisa, hipóteses e teorias mobilizadas
mesmo insólitas, maiores dificuldades existirão em na mesma, permitindo codificar o texto exaustiva-
colher elementos nas análises já realizadas para ne- mente. Ou seja, a cada nova pesquisa um novo sis-
las se inspirar. (BARDIN, 1977: 32) tema categorial deve ser desenvolvido. Desta forma
a análise temática de conteúdo, como método de
Bardin alinha-se à abordagens explicativas e geração de inferências, voltada para a descoberta de
crítico-explicativas, citando como referentes epis- núcleos de sentido revela-se um método de análise
temológicos do método autores como Durkheim, adequado para problemas de pesquisa no qual há
Bourdieu e Bachelard, ao sustentar que a análise um interesse sobre «o que é dito», ou seja, sobre o
de conteúdo permite ao pesquisador superar a ilu- conteúdo da manifestação.
são da transparência e da compreensão espontânea. O método, contudo, apresenta algumas fragi-
Assim, a análise sistemática do material visaria ul- lidades, uma delas é o risco de tomar o texto e o
trapassar as incertezas da apreensão primeira do conteúdo manifesto como capazes de esgotar a to-
material, enriquecer a leitura do mesmo buscando talidade dos sentidos presentes no texto, como se
evidências que permitam o diálogo com as hipóte- a língua fosse apenas um meio de expressar uma
ses, bem como a integração das descobertas empí- mensagem. Outra dificuldade envolve a estratégia
ricas com a teoria. Bardin foi crítica da análise de de categorização, por meio da qual se opera uma
discurso emergente nos anos sessenta, chegando a redução dos dados brutos, neste caso o risco está na
apontar uma ‘Invasão do campo científico [da so- perda da integralidade da fala do sujeito, da sin-
ciologia] por áreas afins como a semiótica e a lin- gularidade que atravessa e diferencia a sua fala.
guística». Em resposta às críticas relacionadas ao Ao reorganizar o texto a partir das categorias de
caráter quantitativista e positivista da análise de análise construídas pelo pesquisador e ao analisar
conteúdo, que ela própria demonstra ter dominado o conjunto dos dados, sejam documentos ou entre-
o método desde sua origem até os anos sessenta, a vistas, por meio destas categorias pode-se perder a
autora integra entre o rol de técnicas de análise de sequência do enunciado e a estrutura do argumen-
conteúdo a análise de enunciação, a análise retó- to. Este procedimento carrega o risco de fragmentar
rica e a análise de discurso.5 Para Bardin a análise o texto e dificultar o tratamento das ambiguidades
de conteúdo pode ser definida como: e inconsistências internas aos mesmo.

Não obstante esta tentativa de trazer a análise de discurso para o campo da análise de conteúdo, os analistas de discurso afirmaram-se
5

como método de análise distinto, reafirmando as críticas ao método de Bardin. Sobre este embate ver Gill (2011) e Minayo (1993).

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Manter uma atitude crítica em relação aos mé- Ao analista cabe observar o domínio da palavra
todos de análise de dados permite apreender as pos- e as lacunas, recaindo a ênfase sobre os enuncia-
sibilidades e as limitações de cada um dos métodos dos, as proposições contidas e o sequenciamento do
para dar conta dos dados que se pretende analisar. texto. A análise de enunciação ainda contempla a
A cada nova pesquisa iniciada esta reflexão se co- dimensão sintática e as estruturas gramaticais do
loca como um imperativo ao pesquisador, que do texto, o arranjo ou fluxo do discurso, os elemen-
confronto entre problema de pesquisa, dados e pos- tos atípicos tais como silêncios, repetições, lapsos e
sibilidades de análise pode fazer emergir novas pos- omissões e as figuras de retórica, como metáforas,
sibilidades analíticas. Dada a diversidade de dados hipérboles e metonímias. A análise de enuncia-
produzidos em uma pesquisa qualitativa é difícil ção bebe de fontes teóricas e metodológicas diver-
supor que uma única técnica de análise possa ser sas, que incluem Lacan e a concepção do discurso
suficiente, sendo mais plausível pensar que um dis- como manifestação formal que oculta e estrutura
positivo analítico específico e subordinado ao pro- a emergência de conflitos latentes, assim como um
blema de pesquisa proposto deve ser criado a partir certo interesse pelos jogos de palavras, lapsos, omis-
da combinação de diferentes técnicas e métodos. sões. Da lógica vem uma ideia de que a disposição
Assim, é preciso pensar diante dos dados e buscar do discurso, sua organização carrega um sentido,
estratégias analíticas que possam contribuir para além da dimensão linguística, que está presente por
ampliar a nossa compreensão e capacidade de in- meio da atenção à expressão e no entendimento de
terpretação dos fenômenos investigados, fortalecen- que sua determinação é dada pelo grupo social.
do os métodos de análise nos aspectos que se mos- A análise de enunciação pode ser usada de forma
tram mais frágeis. Com este intuito retomaremos, complementar à análise temática, pois enquanto
de forma complementar e um tanto provocativa, esta última é transversal, a análise de enunciação
três técnicas de análise de dados pouco difundidas busca compreender o processo em ato, levando a
na investigação sociológica e ainda muito inci- considerar cada entrevista em si mesma como uma
pientes, carecendo de um maior aprofundamento totalidade. A dinâmica do discurso é um elemento
especialmente no que tange às conexões com os central, assim busca-se apreender a lógica intrín-
pressupostos metodológicos que as sustentam. São seca a cada entrevista, o que pode ser alcançado
elas a análise de enunciação, a análise de retórica por meio de uma análise lógica ou uma análise
e a análise argumentativa. sequencial. A análise lógica busca aproximar do
A análise de enunciação, segundo Minayo (1993) raciocínio do locutor, por meio da observação das
tem como pressuposto o reconhecimento da co- relações entre as proposições, ou seja, entre senten-
municação como um processo e do discurso como ças que afirmam (ou negam) alguma coisa em re-
«palavra em ato», ou seja, no ato da produção da lação a algo ou alguém, estabelecendo uma relação
palavra elabora-se um sentido e se transforma. Para entre ambos. Já a análise sequencial busca captar
compreender este processo é necessário considerar a estrutura do enunciado, enfocando a progressão
as condições de produção da palavra, que envolvem do discurso. Ambas, juntamente com a análise es-
a tríade locutor-objeto-interlocutor, quem enuncia, tilística e dos elementos atípicos, permitem com-
o que é enunciado e para quem se destina esta fala. preender as conexões com os temas, as tensões, as
Neste triangulo, no qual a palavra é produzida, o perdas de domínio, as contradições e os conflitos
locutor que fala acerca do objeto carrega ambiva- que animam o discurso. (Bardin, 1977)
lências e incoerências, portanto o sentido produzi- A análise de argumentação, segundo Liakopou-
do não é unívoco, sendo construído perante o outro, los, tem por objetivo «documentar a maneira como
em uma relação que implica uma fala organizada afirmações são estruturadas dentro de um texto dis-
em consonância com uma lógica socializada, o que cursivo, e avaliar sua solidez» (2011: 219). O argu-
permite que o enunciado seja apreendido pelo inter- mento são as afirmações, segundo o autor, escritas
locutor, tornando essa fala um discurso. ou verbais, porém poderíamos acrescentar as ima-

150
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géticas e as performáticas, que visam a afirmar ou ficos, quais as estruturas de argumentação, metáfo-
refutar uma afirmação e a persuadir um público. ras e os princípios estruturantes dos mesmos. A fala
O locus privilegiado de análise é o debate, no qual retórica é considerada como produtora de realida-
um argumento é construído por uma ou mais pes- de, ao valorizar determinados temas e desqualificar
soas que estabelecem uma interação. A proposta de outros, possuindo portanto uma dimensão ideoló-
análise recai sobre os aspectos estruturais do argu- gica. Leach (2011) aponta alguns critérios para a
mento,6 ao assumir que há elementos invariantes análise de retórica, como a definição da «situação
presentes no mesmo, enquanto o contexto impor- retórica» ou contexto, que envolve a identificação
ta para explicar a maior ou menor legitimidade do público para quem ela foi construída.
que um tipo de argumento pode obter em campos As categorias propostas para a análise são
distintos. Tipicamente a estrutura de argumento oriundas do campo da produção da retórica, ca-
seria composta por proposição, dados, garantias recendo de maior sofisticação analítica, e estão li-
do argumento (substantivas, motivacionais ou de gadas à qualidade da fala, classificadas em emo-
autoridade) e apoios, sendo que os dados precede- cional (pathos), moral ou ético (ethos) e racional
riam a proposição. A estrutura do argumento seria ou lógico (logus). Assim o pathos refere-se a uma
formada por uma proposição ou conclusão prece- forma de argumentação persuasiva que apela às
dida por dados e fatos que a apoiam. Muitas vezes o emoções, o ethos seria uma forma de argumen-
dado possui um qualificador (uma garantia), que tação persuasiva que se fundamenta no estabele-
seria uma premissa adotada e usada para defender cimento da credibilidade do autor ou locutor, en-
que os dados são legitimamente empregados para quanto que o logus remete ao exame de como os
apoiar uma proposição. Uma significativa dificul- argumentos lógicos funcionam no convencimen-
dade reside na possibilidade de discernir dados, os to de sua validade ou para construir determinadas
quais seriam explícitos e em geral particulares, cosmovisões. Estas qualidades podem ser mobili-
usados para legitimar a conclusão com referência zadas conjuntamente em um mesmo texto e a ên-
a fatos, de um lado, de apoios e garantias, usados fase em uma delas pode ser associado ao público
para legitimar o processo que conduz dos dados às a quem o discurso e dirigido.
proposições, de outro. Segundo Leach (2011: 307), a análise retórica é
A fragilidade do modelo reside tanto na simpli- um ato discursivo que produz argumentações sobre
cidade excessiva do modelo, pouco adequado para argumentações. As fontes clássicas de análise são
situações complexas, quanto no pressuposto de que falas de políticos, editoriais de jornais, discursos
há uma estrutura argumentativa invariante ao con- do judiciário, executivo, legislativo; documentos
texto, hipótese não corroborada por outros estudos. oficiais governamentais e a retórica de campos es-
Uma vertente interacionista da análise argumen- pecíficos, como cientifico. Algumas fragilidades da
tativa examina o uso informal da argumentação análise de retórica têm origem nos pressupostos as-
na fala do dia a dia, neste caso a ênfase recai sobre sumidos de que a intencionalidade da fala pode ser
os mecanismos de persuasão e de convencimento. apreendida a partir dos textos, de que os contextos
A análise de retórica em muitos aspectos se apro- de recepção são transparentes e de que os processos
xima da análise de argumentação, pois busca esta- de construção retórica são passíveis de serem recu-
belecer os elementos de persuasão mobilizados no perados. Outro problema é o excesso de formalismo
texto, porém assumindo a hipótese contrária de que proposto para a análise, o que a torna inexequível e
cada fala retórica varia contextualmente. O estudo desinteressante, pois ao invés de operar como uma
da retórica se debruça sobre textos buscando anali- espécie de arte interpretativa, torna-se uma técni-
sar como e por que eles são atrativos e persuasivos, ca erigida sobre um conjunto de regras e cânones
por que eles se desenvolveram em momentos especí- muito estritos. (Leach 2011)

6
O autor apoia-se amplamente em para expor o modelo de estrutura de argumento. Ver Liakopoulos (2011).

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Análise de enunciação, análise de retórica e aná- saber por que se analisa, ou, qual a pergunta que
lise de argumentação são técnicas que oferecem lançamos sobre o mundo, para que possamos deci-
maior grau de formalização nos procedimentos de dir como analisar, que métodos e técnicas escolher.
exame do texto, o que por vezes, se torna pouco re-
alista e sua principal fonte de fragilidade. Ainda as- Referências
sim, podem ser utilizadas em combinação com os
métodos de análise de discurso, de narrativas e de BACHELARD, G. (1996) A formação do espírito
conteúdo, ou servir como referência para aprofundar científico: contribuição para uma psicana-
as reflexões acerca do papel da retórica nos mesmos. lise do conhecimento. Rio de Janeiro: Contra-
ponto, 1996.
*** BAUER, M. (2011) «Análise de conteúdo: uma re-
visão». BAUER, Martin. W.; GASKELL, G. (org.),
Este texto buscou promover, ainda que breve- Pesquisa qualitativa com texto imagem e
mente, uma articulação entre momentos do pro- som: um manual prático. Petrópolis: Vozes.
cesso de pesquisa que, se do ponto de vista formal BARDIN, L. (1977) Análise de Conteúdo. Lisboa,
aparecem separados, são integrados umbilicalmen- Portugal: Edições 70.
te. A definição do problema de pesquisa, para que BOURDIEU, P. (1989) O poder simbólico. Difel/
ultrapasse o nível inicial de uma pergunta de par- Bertrand Brasil, Rio de Janeiro.
tida de cunho empírico, carece de uma abordagem COLLINS. H. M.; PINCH, T. J. (2003) O Golem: O
teórica e epistemológica capaz de apontar como o que você deveria saber sobre ciência. São Pau-
objeto empírico será abordado, ou dito de outra for- lo: Editora UNESP.
ma, como se converte um problema social em um FLICK, U. (2011) «Entrevista episódica». In:
problema científico. Mas para que a pesquisa seja BAUER, M.; GASKELL, G.. Pesquisa Qualitati-
capaz de gerar os elementos necessários para dialo- va com texto, imagem e som. Petrópolis: Vo-
gar com o problema de pesquisa e prover respostas zes, pp. 114-136.
ao mesmo, as escolhas metodológicas, incluindo FLICK, U. (2004) Uma introdução à pesquisa
técnicas de produção de dados precisam estar em Qualitativa. Porto Alegre: Bookman.
sintonia. Contudo, entre a rigidez do cumprimento FOUREZ, G. (1995) A construção das ciências:
de passos e a abordagem impressionista dos dados introdução à filosofia e à ética das ciências.
do campo, o domínio dos fundamentos epistemoló- São Paulo: Unesp.
gicos das técnicas permite ao pesquisador dominar GASKELL, G. (2011) «Entrevistas Individuais e
os métodos de análise de dados e construir um ca- Grupais». In: BAUER, M.; GASKELL, G. Pesqui-
minho analítico para orientar a leitura dos dados. sa Qualitativa com texto, imagem e som. Pe-
Em suma, o argumento central deste texto é que trópolis: Vozes, pp. 64-89.
é possível articular com rigor e criatividade diferen- GILBERT, G. N.; MULKAY, M. (1984) Opening
tes técnicas, pois não há caminho único para orien- Pandora’s Box - A Sociological analysis of
tar a análise dos dados produzidos na pesquisa, scientists’ discourse. Cambridge: Cambridge
contudo, isso requer o uso controlado e consciente University Press.
das diferentes possibilidades abertas pelos métodos GILL, R. (2011) «Análise de discurso». In: BAUER,
qualitativos de análise de dados. O trabalho de aná- M. W.; GASKELL, G. (org.), Pesquisa qualita-
lise requer uma reflexão diante dos dados organi- tiva com texto imagem e som: um manual
zados a partir da problematização proposta, para prático. Petrópolis: Vozes.
construir um modelo de análise capaz de permitir JOVCHELOVITCH, S.; BAUER, M. (2011) «Entrevista
extrair o máximo de inferência, controlando os narrativa». In: BAUER, M.; GASKELL, G.. Pes-
vieses e limitações de um método, por meio da sua quisa Qualitativa com texto, imagem e som.
articulação com outros. Acima de tudo é necessário Petrópolis: Vozes, pp. 90-113.

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NÚM.31, DESEMBRE, 14 ANÁLISE DE DADOS NA PESQUISA QUALITATIVA

LATOUR, B. (2011) Ciência em Ação. São Paulo: ORLANDI, E. P. (2005) Análise de Discurso. 6ª ed.
Unesp, 2011. Campinas: Ed. Pontes.
LEACH, J. (2011) «Análise Retórica». In: BAUER, PÊCHEUX, M. (1997) O discurso – Estrutura e
M.; GASKELL, G. Pesquisa Qualitativa com tex- acontecimento. Tradução: ORLANDI, E. P. Cam-
to, imagem e som. Petrópolis: Vozes. pinas: Ed. Pontes.
LIAKOPOULOS, M. (2011) «Entrevista Análise ar- ROSENTHAL, G. (2014) «História de vida viven-
gumentativa». In: BAUER, M.; GASKELL, G., ciada e história de vida narrada», Civitas, 14-
Pesquisa Qualitativa com texto, imagem e 2: 227-249.SCHÜTZE, F. (2014) «Análise so-
som. Petrópolis: Vozes. ciológica e linguística de narrativas», Civitas,
LOIZOS, P. (2011) «Vídeo, filme e fotografia como 14-2: 227-249.
documentos de pesquisa». In: BAUER, M.; SPINK, M. J. (1994 «O discurso como produção de
GASKELL, G. Pesquisa Qualitativa com texto, sentido» In: SCHULZE, C. (org.). Novas con-
imagem e som. Petrópolis: Vozes, pp. 137-155. tribuições para a teorização e pesquisa em
MARTINS, H. (2004) «Metodologia qualitativa representações sociais. Coletâneas da ANPEPP.
de pesquisa», Educação e Pesquisa, 30-2, p.: Florianópolis: UFSC,v. l, n. 10, p. 37-46.
289-300. WOOFFITT, R. (2005) Analysis and Discourse
MINAYO, C. (1993) O desafio do conhecimento. 2ª Analysis - A Comparative and Critical Intro-
ed., São Paulo: Hucitec. duction. London: Sage.

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NÚM. 31, DESEMBRE 2014, ISSN: 1137-7038, pp. 155-188

LOS MATERIALES DIDÁCTICOS


DEL SEMINARIO IMPARTIDO POR
ÁNGEL DE LUCAS Y ALFONSO ORTÍ
«EL ANÁLISIS SOCIOLÓGICO DE TEXTOS Y DISCURSOS»

Jose Manuel Rodríguez Victoriano


Departamento de Sociología y Antropología Social
Universitat de València
Recepció: noviembre 2014; acceptació: diciembre 2014

En la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de hemos recuperado de aquel seminario -la mayoría
la Universidad Complutense de Madrid hemos abierto de ellos manuscritos por Alfonso Ortí- constituyen
durante los últimos años un pequeño túnel: empeza- una pequeña muestra del modo artesanal -en el
ba en mis clases, continuaba con las de Luis Martín sentido que Richard Sennett atribuye a este térmi-
santos y Ángel de Lucas, desembocando en mis clases no, es decir, un trabajo bien realizado-, con el que
de doctorado. Por él han transitado muchos de los
estudiantes más inquietos e inteligentes…
estos dos grandes maestros del cualitativismo crítico
practicaron su labor docente. Una docencia artesa-
Jesús Ibáñez nal que, al igual que la que ejercieron Jesús Ibáñez
y Luis Martín Santos, se caracterizó por una gene-
Como colofón del presente monográfico, inclui- rosa dedicación y atención con sus estudiantes; así
mos los esquemas didácticos y materiales teóricos como, por compaginar la exhaustividad y el rigor
del seminario: «El análisis sociológico de textos y teórico de los contenidos con el minucioso cuidado
discursos». El seminario, celebrado en septiem- didáctico en su transmisión docente. De ellos hemos
bre de 2000 en el Departamento de Sociología y aprendido que transmitir las cuestiones complejas
Antropología Social de la Universidad de Valencia de un modo fácil no sólo requiere mucho talento,
fue impartido al alimón por los profesores Ángel requiere también mucho esfuerzo y dedicación.
de Lucas y Alfonso Ortí. El seminario tuvo lugar Por supuesto, su concepción de la docencia esta-
a lo largo de dos sesiones y estuvo estructurado en ba estrechamente ligada a su profundo compromiso
cuatro secciones temáticas: 1) El análisis integral con la universidad pública. Con una talla teórica e
de la interacción social «hechos» y «discursos» intelectual equiparable a la de los grandes maestros
como construcciones metodológicas; 2) Discurso e de la sociología europea; con una experiencia de
ideología en su perspectiva histórica: subjetividad, investigación empírica superior a la mayoría de sus
clase y movimiento organizado como instancia contemporáneos, Ángel de Lucas y Alfonso Ortí se
discursiva; 3) La perspectiva socio-hermenéutica distanciaron radicalmente del academicismo fatuo
del proceso de producción/interpretación del sen- y de la excelencia que cantan sus sirenas. Apelando
tido: sujeto, orden social y sistema de signos en la a nuestra propia experiencia en sus clases, la es-
articulación del discurso; 4) Los estilos personales cucha con la que nos regalaron su atención y las
y movimientos empíricos en el trabajo de análisis palabras con las que estimularon nuestro conoci-
y modelización del discurso: protocolos metodoló- miento fue, para muchos de nosotros, esencial en
gicos polarizados. Los materiales y esquemas que el proceso de aprendizaje del oficio de sociólogo.

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También, para los coordinadores de este nú- cultural de la Caja de Ahorros entre 8 de Mayo y el
mero, la reproducción de estos materiales es otro 6 de Junio y fue impartido por Jesús Ibáñez, Ángel
modo de mostrar la deuda y el agradecimiento de Lucas, Alfonso Ortí, Walter Actis y Carlos Pereda
que un grupo de profesoras y profesores del De- del Colectivo IOE, Luis Seoane y Anselmo Peinado.
partamento de Sociología y Antropología social A finales de la década de los ochenta Jesús Ibáñez
de la Universidad de Valencia tenemos con dicha se incorporó, durante dos cursos, al programa de
tradición sociológica. No es este el lugar para dar doctorado de nuestro departamento. Ya en la déca-
cuenta de una relación que se mantiene a lo lar- da siguiente, en 1993, Antonio Santos, Pura Duart
go de casi tres décadas, pero sí cabe, para con- y José Manuel Rodríguez coordinaron un nuevo se-
cluir, realizar una mínima referencia de algunos minario sobre investigación cualitativa donde, por
momentos centrales. El cualitativismo crítico lle- primera vez, asistieron las figuras más jóvenes del
gó al Departamento de Sociología y Antropología cualitativismo crítico español: Luis Enrique Alon-
Social de la Universidad de Valencia ‘importado’ so, Javier Callejo, Tomás Rodríguez-Villasante…
por un grupo de -entonces jóvenes- sociólogas y En la década pasada, fueron especialmente re-
sociólogos valencianos: Artur Aparici, Ana Martí, levantes las tres ediciones del seminario Interna-
Fátima Perelló, José Manuel Rodríguez…- que cional de Sociología Crítica «Jesús Ibáñez», ce-
habían pasado por las clases de Jesús Ibáñez, Án- lebradas en 2003, 2005 y 2007 en la Facultad de
gel de Lucas o Luis Martín Santos en la Facultad Ciencias Sociales. Los seminarios fueron coordi-
de Ciencias Políticas y Sociología de la Universi- nados por José Manuel Rodríguez con la estrecha
dad Complutense. A mitad de los años ochenta colaboración de Antonio Santos, Antonio Benedito
del siglo pasado, este grupo se fue incorporando y Rafa Xambó entre otros. En aquellos seminarios,
al Departamento de Sociología de la Universidad las primeras promociones de estudiantes de Socio-
de Valencia e incorporaron, a su vez, dicha tradi- logía y las de Trabajo Social de la Universidad de
ción. En aquel momento se inició el diálogo con Valencia conocieron, a partir de sus principales ar-
la, también entonces, dinámica sociología críti- tífices, la perspectiva sociológica del cualitativismo
ca valenciana. Las figuras más emblemáticas de crítico. En ellos intervinieron las dos generaciones
aquella corriente valenciana: Josep Vicent Marqués, del cualitativismo crítico español. Desde Ángel de
María Poveda, Ernest García, Pura Duart, Gonzalo Lucas y Alfonso Ortí, hasta la que ha sido caracte-
Anaya, hicieron suyos, en mayor o menor medida, rizada como la segunda generación del cualitati-
los instrumentos teóricos y metodológicos de esta vismo crítico español: Colectivo Ioé, Luis Enrique
tradición. A lo largo de este proceso fueron cru- Alonso, Javier Callejo, Miguel Marinas, Fernando
ciales los seminarios de investigación cualitativa. Conde, Cristina Santamarina, Enrique Martín Cria-
Seminarios que organizados desde la Universidad do o Fernando Álvarez-Uría.
de Valencia, permitieron continuar el diálogo entre En suma, desde aquel primer seminario y a lo
ambas tradiciones. Así, en la primavera de 1986, largo de casi tres décadas, la tradición del cualita-
Pura Duart y José Manuel Rodríguez coordinaron tivismo crítico ha sido una fuente permanente de
el primer seminario de investigación cualitativa inspiración teórica y metodológica para la sociolo-
titulado: «Las técnicas cualitativas de investiga- gía crítica valenciana que nos ha permitido seguir
ción sociológica». El seminario, organizado por aprendiendo y ejercitándonos en este apasionante
la Universidad de Valencia, se realizó en el centro oficio de la sociología crítica.

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CRISIS Y CAPITALISMO FINANCIARIZADO


LA EXPLOSIÓN DE LA DESIGUALDAD

Isabel De La Cruz García


Departamento de Sociología y Antropología Social
Universitat de València
<Isabel.de-la-Cruz@uv.es>
Andrés Piqueras Infante
Departamento de de Filosofía y Sociología
Universitat Jaume I de Castellón
<piqueraa@fis.uji.es>
Recepció: noviembre 2014; acceptació: diciembre 2014

R E S U M E N

El artículo expone un conjunto de consideraciones teóricas sobre las ra-


zones estructurales de las crisis y Grandes Crisis en el capitalismo históri-
co, estableciendo las diferentes respuestas que históricamente se han dado
a las mismas. Su objetivo es analizar el conjunto de procesos que preten-
den constituirse en una vía de salida de la presente Gran Crisis y mostrar
cómo aquéllos, a diferencia de lo que ocurrió en la anterior Crisis de Lar-
ga Duración, han conducido a un nuevo proceso de desposesión parejo a
una inestable financiariación de la economía, así como a un aumento expo-
nencial de la desigualdad social, motivado este último sobre todo por la
depreciación de la fuerza de trabajo. Mediante la facilitación de datos y el
razonamiento teórico-inductivo, el artículo muestra una profundización
en la pauperización absoluta y relativa de la población, a través no sólo de
la desigualdad de clase, sino también de género, etnia u origen y genera-
ción. Todo lo cual abre, además, un periodo de alta inestabilidad sistémica.

PALABRAS CLAVE:
crisis, financiarización, desposesión, desigualdad, desgobernanza.

1. Presupuestos teóricos. Las razones estruc- utilización de fuerza de trabajo por unidad de ca-
turales de la crisis pital invertido tienda a ser significativamente me-
nor, provocando una tendencia hacia la elimina-
La automatización o, en general, la tendencia ción de empleos y lo que es realmente grave para
al desarrollo de las fuerzas productivas, que es in- el funcionamiento capitalista, una sobreacumula-
herente a la acumulación capitalista, hace que la ción de capital invertido por unidad de valor que se

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es capaz de generar. La sobreproducción de capital Hay, pues, históricamente, una tendencia a la


es una sobreproducción de mercancías como me- sobreacumulación de capital en relación a su capa-
dios de producción cuando el valor producido por cidad de generar ganancia. Proceso que se agrava
el capital invertido no incrementa lo suficiente o con la aceleración de la propia competencia técnica
incluso llega a ser menor que el producido antes intercapitalista y la trepidante batalla en torno al
de la inversión. La consecuente desinversión con- I+D, que deviene cada vez más onerosa, dado que
trae también la compraventa entre empresas ca- la rápida caducidad tecnológica no permite la sa-
pitalistas (los pedidos que unas se hacen a otras), tisfactoria amortización del capital invertido.1 En
rompe la cadena de cobros y pagos que se resuelve realidad, la permanente revolución de la tecnolo-
normalmente en la quiebra y cierre de empresas, gía, en una también constante e implacable com-
incremento de la desocupación y depreciación del petencia, resulta a la postre una suerte de destruc-
capital en funciones, incluido el capital variable, ción de fuerzas productivas, mas no siempre en su
esto es, los salarios. Todo ello arroja una creciente versión «creativa» schumpeteriana.
cantidad de «capitales excedentes» que en buena Sin embargo, esa tendencia, que está siempre
parte o bien buscan su valorización en otros terri- ahí larvada, no tiene porqué manifestarse nece-
torios, o bien adquieren la forma de activos finan- sariamente en forma de cataclismos capitalistas.
cieros en pos de mayor rentabilidad. De hecho, históricamente ha sido contrarrestada a
En la primera opción la competencia por atraer través de numerosos factores y procesos, tantos que
aquellos capitales excedentes se transforma en a menudo aquélla pareciera no tener ninguna ma-
competitividad de los más exitosos, que no es otra nifestación real concreta, y ha llevado a buena parte
cosa que su eficacia en explotar en mayor grado a de científicos sociales, incluso críticos, a negarla.
su fuerza de trabajo o en «ofrecer» una fuerza de La monopolización, la guerra, la expansión de la
trabajo más disciplinada. De manera que si en una frontera y la posible formación de nuevos centros
formación social se incrementa la tasa de explota- de acumulación preferencial, fueron los procesos
ción, se prevé que en principio aumente también contratendenciales de tipo «macro». Igualmente
su capacidad para atraer flujos internacionales de lo fueron muchos otros procesos puestos en mar-
capitales productivos (y financieros). Tal suposición cha para contrarrestar la crisis de valorización del
comienza a tener menos probabilidades de reali- capital entre otros pasos y desplazamientos que ve-
zarse, sin embargo, cuando todas las formaciones remos en los siguientes apartados.
sociales «compiten» por lo mismo en los mismos Hay, en cambio, otro tipo de crisis estructural
términos. Además, la inversión externa directa de subyacente. Tiene que ver con las inadecuaciones
capitales tiende a trasladar parecidos problemas de entre la forma dominante de mediación social que
sobreacumulación a zonas periféricas que hasta adquiere históricamente la explotación capitalista
entonces se hallaban fuera de esa contradicción. (más o menos despótica, más o menos reformista
Más adelante veremos a qué conduce la segunda o democrática, que se traduce en la naturaleza que
opción, la financiera. adquiere el Estado en cada momento) y las plasma-

1
Con la innovación tecnológica disminuye la edad media de la tecnología empleada, es decir, se reduce la vida media del stock de capi-
tal fijo. Conforme se reduce la vida media de la tecnología utilizada, el tiempo de producción disponible para transferir su costo al producto
disminuye también. A partir de cierto punto, el costo de mano de obra por unidad de capital fijo empleado ya no disminuye sino que más
bien aumenta, es decir, el costo de renovación aumenta más de prisa de lo que disminuye el costo laboral (con una vida media teórica del
capital fijo tendente a cero, el costo laboral por unidad de capital fijo tendería a infinito). Con ello baja la tasa de retorno y se desmiente el
supuesto de que la innovación tecnológica y la consecuente baja en la edad media de la tecnología conllevan a una mayor capacidad com-
petitiva. El capital se desplaza entonces a aquellos lugares donde el desarrollo tecnológico es menor y también es más lenta la velocidad de
sustitución tecnológica (formaciones periféricas), con menor precio, asimismo, de la fuerza de trabajo. No hay espacio en este artículo para
detallar y dar profundidad explicativa a las diferentes claves de las crisis sistémicas capitalistas y especialmente la actual. Tenemos que remi-
tir para ello a Piqueras (2014), donde se puede encontrar también amplia bibliografía al respecto.

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ciones socio-institucionales y maneras de expresar La primera Gran Crisis comenzó en los años 70
la relación de clase que permiten el valor y la for- del siglo xix y, tras un breve repunte ascendente de
ma mercancía y gestionan la fuerza de trabajo de mediados de los años 90 del siglo xix hasta media-
cara a optimizar su consumo productivo (es decir, dos de los años 10 del xx,2 convulsionó el planeta
la generación de plusvalía por mediación de los se- entero: dos Guerras Mundiales, un derrumbe eco-
res humanos). Estas inadecuaciones se traducen en nómico generalizado en las formaciones sociales
crisis de regulación. capitalistas, el mayor crack bursátil conocido por
Cuando las crisis de regulación coinciden con al capitalismo hasta hoy y también la mayor ruptu-
las crisis de valorización provocan grandes con- ra habida con el mundo capitalista, la Revolución
mociones internas del capitalismo, que le hacen Soviética. Igualmente desembocó, en las formacio-
mutar y, al fin, pueden poner en peligro su propia nes sociales centrales del capitalismo mundializa-
continuidad. Estamos en presencia, entonces, de las do o Sistema Mundial, en la mutación más grave
Grandes Crisis o Crisis de Larga Duración. experimentada por este modo de producción hasta
Éstas dejan indefectiblemente atrás una gene- nuestros días. El capitalismo renunció a su funcio-
ralizada desvalorización de capitales (los menos namiento puro para ser cada vez más asistido por el
«competitivos»), promueven el acrecentamiento Estado a través del Departamento III o de servicios
del «ejército industrial de reserva» y una gran des- sociales, encargado de absorber la plusvalía que
trucción de fuerzas productivas, incluida la paupe- los otros dos (el de producción de bienes de equipo
rización de la fuerza de trabajo, así como la rápida y el de producción de bienes de consumo, no po-
elevación de la tasa de ganancia de los capitales dían reinvertir de cara a la acumulación). Esto lo
supervivientes (que tienen la posibilidad, por eli- transformó en un capitalismo social.
minación de competencia, de aprovechar mejor los La segunda Gran Crisis se ha producido exac-
últimos avances tecnológicos). Se inicia un nuevo tamente un siglo después, a mediados de los años
ciclo de acumulación, pero con diferentes formas 70. Y, con ciertos repuntes o altibajos, la arrastra-
de gestionar los procesos productivos y de establecer mos hasta la actualidad con todo el fardo dramá-
la mediación social. También se modifican las di- tico que ello implica. Dentro de ese fardo hay que
námicas de generación y apropiación del plusvalor. contar con otra drástica y radical transformación
Las Grandes Crisis trastocan asimismo la geo- en curso del capitalismo.
grafía de la acumulación, trasladando la dinámica En los años 70 del siglo xx se hicieron evidentes
principal de la misma hacia otras localizaciones. los límites de los mecanismos anticíclicos keyne-
Lo que quiere decir que otras formaciones socio- sianos del capitalismo social. La pérdida de eficacia
estatales son susceptibles de convertirse en nuevos de éstos propiciaron las condiciones para abrir el
centros sistémicos. camino a iniciativas de represión de la demanda y
regresión fiscal, combinadas con políticas recesivas
2. Crisis, acumulación, explotación y despo- y de control del déficit y de la inflación, así como
sesión de fomento de la financiación privada. Serían las
que presidirían en adelante por doquier las estra-
El capitalismo histórico ha padecido dos Gran- tegias de gobierno de un capitalismo que iniciaba
des Crisis de Larga Duración, que se separan entre su dimensión transnacional.
sí por un siglo de distancia y que han dado lugar a Empezaba así una nueva intervención masiva
dos cambios sistémicos de modelos de crecimiento del Estado en favor de una acumulación capitalista
o Grandes Mutaciones capitalistas. que (de nuevo) no mostraba fuelle por sí misma.

2
Normalmente, la Larga Crisis iniciada en los años 70 del siglo xix se entiende separada de la Gran Depresión de finales de los 20 en el
siguiente siglo. Aquí, no obstante, la vamos a considerar como parte de una misma Gran Crisis que no se terminó de solucionar sino hasta
la Segunda Postguerra Mundial, con la Primera Gran Transformación capitalista.

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Pero ahora esa intervención se realizaba, con todo de riqueza social por parte del Capital (a lo que se
tipo de medidas, del lado de la oferta. El neolibera- ha llamado también «acumulación por despose-
lismo sería la versión supraestructural encastrada sión», Harvey, 2007).
en toda esta nueva modificación sistémica, que si Veamos, en orden a contrarrestar los obstáculos
bien ha dejado muchas dudas sobre su capacidad en la valorización, el Capital:
de propiciar acumulación sostenida, inclinó drás-
ticamente la distribución del plusvalor en favor del • Consiguió disminuir el coste de las mate-
Capital, favoreciendo una enorme concentración de rias primas. En general, reduce el valor de
la riqueza. Le compensaba, así, de alguna mane- las mercancías que determinan el valor de
ra, de la falta de rentabilidad productiva. No hubo la fuerza de trabajo, reduciendo también
que esperar mucho para evidenciar los resultados el valor de ésta.
procíclicos que ello entrañaba, más allá de las de- • Ha efectuado una desvalorización, si bien
vastadoras consecuencias sociales. insuficiente, de capitales obsoletos, a tra-
El shock financiero-bancario de los años dos mil vés de bancarrotas, anexiones y fusiones.
no es sino el resultado del fracaso en los intentos • Ha abaratado el empleo de capital constante:
de escapar de la Segunda Gran Crisis, comenzada a) aumentando el volumen de producción
hacia 1973 y sólo parcialmente esquivada3 median- (p.e. a través de la prolongación del tiempo
te la nueva mutación capitalista hacia un capita- de trabajo, con turnos ininterrumpidos, horas
lismo híbrido, pero ahora basado en la exclusión extras…); b) utilizando más racionalmente
y la crisis (dependiente también a escala mundial materias primas y energía, o ahorrando en
cada vez más de la guerra) como maneras de ges- medidas de protección laboral (seguridad
tionar la relación Capital-Trabajo y, en general, social, condiciones de seguridad laboral…).
la vida de las poblaciones, así como de convertir • Ha reducido en sus sectores más avanzados
la Política en administración, eliminando toda la el tiempo de rotación del capital y de su re-
dimensión social («keynesiana») del capitalismo novación, acortando eficazmente el tiempo
híbrido anterior. entre la producción y la venta.
Tenemos, entonces, que la salida a la Primera • Los capitales excedentes han buscado cre-
Crisis Sistémica se realizó mediante todo un con- cientemente su valorización en localiza-
junto de dispositivos económicos e institucionales ciones (por lo general periféricas) donde
tendentes a desarrollar la demanda, a través de un la composición orgánica del capital es to-
capitalismo híbrido que se vio forzado a reconocer davía menor (incorporando mayor trabajo
a su fuerza de trabajo como parte de la ciudadanía. humano); o bien a través de la penetración
La salida a la Segunda Crisis de Larga Duración se final de sectores que todavía no estaban or-
ha venido llevando a cabo, en cambio, mediante ganizados plenamente de forma capitalista.
procedimientos contrarios: deprimiendo la deman- • A todo ello se ha sumado el intento de «in-
da (su capacidad adquisitiva real) y manteniéndola materialización» de la economía. Proceso
indirectamente a través del crédito-endeudamiento perseguido a través de la «revolución infor-
y la participación en la especulación financiera, mática», que combina formas de trabajo
como enseguida veremos. También a través del in- flexibles, reticulares, de auto-explotación,
cremento de las tasas de plusvalía y de una mayor a las que se ha dado en llamar, en referen-
concentración del capital nutrida asimismo por un cia a Bill Gates, «gatesianitas» (Lacroix y
continuado y amplio movimiento de apropiación Tremblay, 1997).

3
La reestructuración o restauración pseudo-liberal no pudo aumentar los indicadores de crecimiento. En los años 60 del siglo xx el cre-
cimiento de las economías centrales fue de 3,5 puntos, y de 2,5 en los 70 con políticas keynesianas, En los 80 fue de 1,4 y en los 90 de 1,1,
con políticas neoliberales (Brenner, 2009; datos muy similares proporciona el Banco Mundial).

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Pero la estrategia que sirvió de común denomi- • Empresarización y privatización de insti-


nador a todas las otras medidas fue el aumento sig- tuciones públicas (como las universidades
nificativo de la tasa de explotación de la fuerza de e incluso la Administración).
trabajo. Se trató de una carrera competitiva «hacia • Apropiación militar directa de los recursos
el fondo» (bajo pena de pérdida de competitividad y materias primas más codiciadas.
o de inversión de capital). Tal aumento se com-
prueba en la porción creciente que va a «capital», Todo ello se complementaría con la compra de
opuesta a «trabajo», en el producto nacional de las empresas y bienes de producción a través de dine-
formaciones sociales centrales del Sistema Mundial ro financiero, que permitió un colosal proceso de
(Harman, 2007). En EE.UU., país que marca ten- concentración y centralización del capital.
dencia para el resto del mundo capitalista, la tasa Este conjunto de procesos ha arruinado tanto el
de plusvalía pasó de 1.71 en 1975 a 2.22 en 1987 poder social de negociación de la fuerza de trabajo
y a 2,33 a mitad de los 90 (Moseley, 1991 y 1997). como su poder adquisitivo, deteriorando al tiem-
Aquí radica uno de los elementos subyacentes o po el ciclo de acumulación capitalista. De todo lo
estructurales del aumento de la concentración de cual podemos inferir, al menos, que el crecimiento
la riqueza y de la desigualdad social. Más aún si capitalista presenta en la actualidad una relación
tenemos en cuenta que se complementó o combi- harto problemática con el consumo o la esfera de
nó con otras dinámicas tendentes a la desposesión realización de la ganancia, pues los intentos de so-
de la fuerza de trabajo y de la población en gene- lución de los problemas en el ámbito de la valoriza-
ral, las cuales han sido bautizadas bajo la rúbrica ción (debido a la sobreacumulación), a través de la
de acumulación por desposesión (Harvey, 2007a) o sobre-explotación, la desposesión o apropiación de
despojo universal (a la manera de la «acumulación la riqueza colectiva por la clase capitalista, agra-
primitiva» de capital, o más bien como continua- vaban en cambio las dificultades en la esfera de la
ción e intensificación de ella). Ésta se ha expresado realización (por depresión de la demanda paralela
a través de los siguientes puntos: a la creciente desigualdad social y la concentración
de la riqueza, lo que se traduce en sobreproducción
• Privatización de la riqueza social y cultu- de mercancías y de medios de producción).
ral acumulada a través de generaciones. El Capital creyó encontrar en las últimas déca-
Afecta, entre otros aspectos, a los servicios das del siglo xx una vía de fuga (todavía recorrida
públicos (sanidad, educación, transporte, hasta hoy) ante esas contradicciones, emprendien-
comunicaciones, etc.); infraestructuras do algunos «desplazamientos» productivos. Pero
(red viaria, instalaciones…) y patrimo- muy especialmente lo intentó a través de la finan-
nio construido. ciarización económica.
• Privatización también del patrimonio na-
tural. Mercantilización de la naturaleza en 3. El neoliberalismo financiero o la huída fic-
todas sus formas. ticia del capital
• Apropiación de tierras. Eliminación de
propiedades comunales o colectivas. Des- Al atascarse el proceso en el circuito primario
plazamientos de poblaciones campesinas de acumulación (donde se produce plusvalor según
(sustitución de agricultura campesina o una dinámica de reproducción ampliada y donde
familiar por agroindustrias; intensificación los ciclos de valoración están en función de la pro-
de la desaparición de formas de producción ducción y circulación de mercancías), se tienden a
y consumo no capitalistas). priorizar o acentuar tres tipos de desplazamientos:
• Mercantilización de los recursos genéticos. uno espacial dentro del circuito primario de acu-
• Derechos de propiedad intelectual o paten- mulación, otro espacio-temporal hacia el circuito
tes sobre recursos ajenos. secundario y terciario de acumulación y un tercero

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absoluto, renunciando a la acumulación, es decir, encontrar posibilidades de valoración) hacia el fi-


fuera de la producción. nanciero-especulativo, lo que ha constituido una
Por otra parte, un conjunto de dispositivos eco- generalizada financiarización de la economía. Con
nómicos y extraeconómicos para relanzar la tasa ella, los Estados han hecho dejación de su sobera-
de ganancia superando la crisis de realización ha nía, permitiendo que los Bancos Centrales se inde-
sido, también, puesto en juego: pendicen de ellos mientras que ellos mismos pasan
a emitir títulos de deuda en los mercados financie-
• Intensificación de la utilización decrecien- ros mundiales, con lo que entran como cualquier
te de las mercancías como bienes de con- otra entidad en el «rating internacional de riesgo»
sumo. Obsolescencia física programada y dictaminado por agencias privadas, obligándose a
acortamiento artificial de la vida media de llevar a cabo políticas ortodoxas monetarias y fis-
productos básicos. cales subordinadas a los intereses del capital finan-
• Creciente nivel de subutilización crónica y ciero internacional.
el acortamiento artificial del ciclo de amor- Para tener libre esa «salida» había que desman-
tización de las maquinarias e instalaciones. telar primero los mecanismos de control financiero
• Orientación de una mayor parte de la pro- o las instituciones financieras keynesianas y des-
ducción hacia el consumo sofisticado, o lo reprimir al capital de interés (desregulación del
que es lo mismo, potenciación del consumo sistema bancario y de las finanzas) para posibili-
de las capas con medio-alto y alto poder tar la base especulativo-rentista que caracterizaría
adquisitivo de las sociedades centrales, así en adelante al capitalismo tardío degenerativo. Al
como de las tradicionales élites comprado- mismo tiempo, se da un creciente bombeo de la
ras de las sociedades periféricas. Medidas renta y el ahorro, (tanto presente como colocado
que se complementan con la generación en forma de futuras pensiones o ahorros de futu-
de nuevos sectores consumistas de las pe- ro) hacia los mercados financieros, agrandado la
riferias «emergentes». importancia de éstos, así como, en consecuencia,
• Expansión del complejo industrial-militar el aumento de las cotizaciones bursátiles. Se genera
para sustraer cada vez más producción del con todo ello una ingente masa de capital ficticio
mercado (el Estado es en este punto un (para un mayor detalle, bibliografía y explicación
comprador seguro) e intentar paliar la de este último así como para los procesos descri-
sobreproducción. tos hasta aquí en este apartado, Piqueras, 2014).
Congruentemente con todo esto, y en orden a
Como puede inferirse fácilmente, el conjunto proporcionar su condición de posibilidad, el Estado
de medidas descrito conduce a la agudización del asume su nuevo papel «neoliberal», el de regular y
choque ecológico-energético para poder alimentar hacer entrar en la dinámica de acumulación prin-
esta rueda de crecimiento, mostrando el gradual cipal los circuitos que hasta ese momento eran se-
predominio de las fuerzas destructivas sobre las cundarios en la acumulación de capital (el suelo, la
productivas. Además, el valor de cambio se mani- vivienda, las hipotecas). Para ello será fundamental
fiesta cada vez más contra los valores de uso de la una nueva gestión del territorio de cara a su valo-
Humanidad, con crecientes dinámicas de esquil- rización especulativa (lo que significa a la postre,
mamiento y destrucción. la depredación del espacio, o del hábitat –como la
economía ecológica no ha cesado de advertir–).
La huida financiera No se trata tanto de una pugna entre el capital
financiero y el productivo. Lo que ocurre ante todo
Todos los procesos descritos fueron compagina- es que aquel primero se independiza crecientemen-
dos con una «huída» del capital del ámbito pro- te para buscar valorización por sí mismo, en lugar
ductivo (dado que se hace crecientemente difícil de aportar fondos para la inversión productiva. Se

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alimenta así el mayor de los espejismos capitalistas: identitaria laboral colectiva. Ni que decir tiene que
que el dinero se reproduce a sí mismo. El proceso el salario aumenta también, así, su poder discipli-
elemental de la acumulación capitalista a través de nador, y trasluce cada vez más lo que siempre se
la producción y reproducción ampliada del capital supuso que debía ser pero que nunca terminó de
(D-M-D’), es crecientemente sustituido por la vía realizar debido a las resistencias del Trabajo: una
imaginaria de reproducción a partir del dinero por medida arbitraria, un simple dispositivo de dispo-
el dinero (D-D’). sición y sujeción de la fuerza de trabajo (sobre esto
La gran masa de capital financiero va a des- último, Piqueras, 2011; para el conjunto de lo ex-
empeñar, no obstante, una función de especial presado en estos puntos hay una excelente síntesis
importancia para el capital productivo: abolir las en López y Rodríguez, 2010).
delimitaciones de los espacios de valorización. A El ataque frontal al pilar keynesiano de indexa-
ello contribuye su creciente capacidad para pasar ción de los salarios a la productividad puede reali-
a gran velocidad (merced al desarrollo de las tec- zarse así de forma más eficaz e impune.
nologías de la información y de la comunicación) Tal desvinculación del salario respecto de la
de una zona económica a otra, de un sector a otro, productividad y la débil capacidad contractual del
moviéndose de forma ampliada. capitalismo financiarizado conducen a una cre-
Así que si por un lado la financiarización con- ciente individualización del salario.4 De la lucha
duce a una hiper-competencia entre capitales (con por el salario como variable independiente, propia
fusión de los productivo-financieros más exitosos, de la radicalización de la protesta del Trabajo en
como mega-oligopolios), por otro les despeja el ca- la fase final keynesiana, pasamos así a la dilución
mino frente al Trabajo, ayudando a socavar por do- en aumento de la contraparte obrera en el conflic-
quier la regulación social del Sistema y a imponer, to Capital/Trabajo.
por contra, muy similares dispositivos de regulación Las rentas financieras como consecuencia de la
unilateral por parte del Capital. revalorización creciente de esos activos han venido
Por otra parte, se priorizan formas de creci- siendo el sustituto de la aseguración colectiva. La
miento económico que no dependen del aumento seguridad social, que fue objetivo y resultado de
de la capacidad productiva de la hora de trabajo. las luchas seculares del Trabajo y que conformó el
Un crecimiento sin acumulación que tiene, entre núcleo duro de la mutación reformista que per-
otras, una consecuencia especialmente importante mitió la sobrevivencia de la acumulación capita-
para la gestión de la fuerza de trabajo, y es que el lista durante buena parte del siglo xx, iba siendo
salario muestra una creciente arbitrariedad en su así sustituida por mecanismos de seguro individual
composición, se desconecta más y más de la medida (lo que se llamó «keynesianismo del precio de acti-
de trabajo realizado, estando cada vez menos rela- vos»). Todo ello iría indisociablemente unido a la
cionado con cantidades concretas de tiempo relati- entelequia del individualismo propietario como
vas a unidades discretas de producción, para pasar convención financiera dominante.5
a vincularse a la posición respecto de la jerarquía De la mano de estos procesos ha tenido lugar
empresarial o a la relación que se tiene con ella, a una profunda modificación de los modos de perte-
la promoción personal (que entraña la competen- nencia y acceso a los derechos respecto de los de la
cia horizontal entre otros posibles ocupantes de esa sociedad industrial clásica, en la que el trabajo era
posición); en detrimento, pues, de cualquier opción el principal medio de afiliación social y en la que

4
Durante el periodo keynesiano el salario indexado a la productividad podía ser mensurable y comprobable institucionalmente y pactada
por tanto su vinculación de forma colectiva en el ámbito social.
5
Esta convención estaba basada a su vez en dos abstracciones ideológicas: el mercado como lugar de decisión neutral y objetiva, y el
individuo como agente económico que toma sus decisiones aisladamente, de forma racional y en pos de la maximización de su beneficio, y
que tiene la oportunidad de enriquecerse si se lo merece.

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existía un consenso respecto al reconocimiento de social dentro del proceso de valorización (Lucarelli,
la valía de la actividad laboral (e incluso en algu- 2009). No sólo una manera de diluir la conflictivi-
na medida, de su dignidad), que se constituía en la dad inherente al salario y, en conjunto, de «huir»
principal fuente de riqueza social y de posibilidades de las relaciones laborales, sino, mucho más aún,
de vida de la absoluta mayor parte de la población. de generar complicidad del Trabajo.
Todo ello ha desembocado en un endeudamien- Por eso, la financiariazación, más allá de su
to de las familias, que se exacerbó en los años 90 del dimensión «ficticia», se ha erigido en la forma
siglo xx y en la primera década del siglo xxi hasta predominante de seguir posibilitando la ganancia
la crisis de 2007, especialmente en aquellos países capitalista (frente a los atascos en las esferas de la
que más tiraron del recurso financiero para «im- producción y circulación). Para ello se da su cre-
pulsar» la economía. Así por ejemplo entre 2001 y ciente conversión en renta financiera (flujos de li-
2007, el nivel de deuda de los hogares aumentó un quidez transferidos a las finanzas a través de títulos
80% en Estados Unidos; un 87% en el Reino Unido de propiedad sobre el plusvalor futuro). Los bienes
y, en España, un 168%. En 2007 y los años siguien- y servicios de todo tipo pasan a ser transformados y
tes los hogares tuvieron más pasivos que activos. gestionados en forma de activos financieros (López
Los resultados de los procesos descritos se mues- y Rodríguez, 2010: 78-79).
tran bastante concluyentes. A medida que la des- Estas medidas suponen un ingente trasvase de
igualdad del ingreso se acentúa, el sector más rico rentas del Trabajo al Capital, una inmensa apro-
de la población (la clase capitalista financiera sobre piación de riqueza social por parte de la clase capi-
todo) le presta a los trabajadores, cuyo apalanca- talista global. Con el neoliberalismo «estructura»
miento aumenta en función de la disminución de y «supraestructura» se complementan para dispa-
su salario real. Las rentas financieras de aquellos rar la desigualdad social (lo que conlleva una seria
primeros, por su parte, aumentan exponencialmen- contradicción entre valorización y realización) y en
te, dentro de una dinámica que podríamos llamar consecuencia también, la inestabilidad sistémica y
de apalancamiento de la desigualdad. la ingobernabilidad (contradicción entre acumu-
Por otra parte, si el Estado Social se constituyó lación y legitimación).
en torno a la protección de la relación laboral y de
la fuerza de trabajo implicada en ella, la financia- 4. Resultados: desigualdad, pauperización, pre-
rización de las economías familiares, los ataques cariedad laboral, y dilución social
desde diferentes fuentes al salario y la dilución de la
propia relación salarial «han conseguido quebrar La exacerbación de la desigualdad y la pauperiza -
la constitución material de la sociedad del trabajo» ción social
(López y Rodríguez, 2010: 253).
La prestación laboral es sustituida de alguna Los resultados de los procesos descritos arrojan
manera por la propiedad en «activos» como prin- datos inequívocos al respecto.
cipal fuente de renta. Mientras que el trabajo-em- En su informe sobre la participación de los salarios
pleo se ha ido convirtiendo cada vez más en una en el producto nacional, la OIT anunciaba en 2012
fuente de renta destinada a la compra de activos, que en 16 economías de capitalismo avanzado la par-
consiguiéndose de esta guisa un ingente trasvase ticipación salarial media decayó del 75% del producto
de los salarios a todo tipo de instituciones y artilu- nacional en mitad de los años 70, al 65% en los años
gios financieros (forma extensiva de financiación). justo anteriores a la crisis de los años 2000, volviendo
La financiarización puede verse también, por a decaer a partir de 2009. En otras 16 economías «en
tanto, como un conjunto de reglas sociales ten- desarrollo» o «emergentes» estudiadas, el informe se-
dentes a homogeneizar los comportamientos de los ñala que esa participación media de los salarios cayó
individuos, como una forma de biopoder que faci- del 62% del PIB en los primeros años 90, al 58% justo
lita la subsunción de la circulación y reproducción antes de la actual crisis (OIT, 2012).

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Por su parte, Oxfam publicaba el 20 de enero be, es interesante aprovechar de esta investigación
de 2014 un informe que desglosa cómo ha crecido, la constatación documentada de la tendencia a la
por contraposición, el porcentaje de participación desigualdad de las formaciones sociales capitalistas,
en la renta del 1% más rico de la población en 24 que el autor ve expresada por el crecimiento per-
de los 26 países que tienen registrados estos datos manentemente mayor de las tasas de rendimiento
(The World Top Incomes Database). A escala glo- del capital (en forma de beneficios, dividendos, in-
bal señala que el 10% más rico del planeta posee tereses, alquileres y otros ingresos anuales) frente a
el 86% de los recursos, mientras que el 1% acapara la tasa de crecimiento nacional (incremento anual
cada vez más cerca de la mitad de la riqueza mun- del ingreso y de la producción). Así, la desigualdad
dial (Oxfam, 2014). de los rendimientos del capital en función del nivel
Estos datos vienen reforzados por los del Insti- inicial de fortuna ha ido creciendo exponencial-
tuto Mundial para la Investigación del Desarrollo mente. Por ejemplo, si el milil superior de población
Económico de la Universidad de la ONU (UNU-WI- se ha beneficiado de un crecimiento de su patrimo-
DER), en su informe de 2008, que mide la riqueza nio de 6% por año, mientras que la progresión del
como el valor neto que los individuos tienen. El patrimonio medio mundial no ha crecido sino en
valor neto es el resultado del total del valor de ac- un 2% anual, esto implica que en 30 años la par-
tivos físicos y financieros con el que aquéllos cuen- ticipación de esa milésima de población más rica
tan, menos los pasivos (digamos, lo que deben por sobre el total del capital del planeta se habrá más
créditos, préstamos, hipotecas, etc.). Esto se tradu- que triplicado, detentando más del 60% del patri-
ce en la propiedad de capital que tiene cada quien. monio mundial. Lo cual es difícil de imaginar no
Pues bien, según el UNU-WIDER, en el año 2000 sólo sin violentas reacciones políticas, sino inclu-
el 1% de la población adulta del mundo poseía el so que ese proceso se realice compatiblemente con
40% de los activos globales y el 10% tenía el 85% de las instituciones políticas actuales existentes en
éstos, mientras que la mitad de la población adulta las formaciones sociales de capitalismo avanzado.
mundial sólo contaba con el 1% del total de los ac-
tivos. En cuanto al índice de Gini global, que mide La precarización
la desigualdad (1 es la desigualdad total, 0 es la
igualdad total), daba un resultado de 0.89; lo que Dos conjuntos de procesos confluyen para sumar
significa que de cada 10 personas 1 se queda casi a la acentuación de la desigualdad una igualmen-
con el 99% de la riqueza, y las otras 9 con el 1%. te creciente precarización de la fuerza de trabajo,
Una década más tarde, tanto la OCDE (2011) esto es, de las grandes mayorías sociales, no sólo
como la propia ONU (2013), no harían sino corro- en la mayor parte de las economías periférica sino
borar esas tendencias, entre otros muchos informes también en los países de capitalismo avanzado.
de distintos organismos internacionales aparecidos En éstos, y a pesar de todos los esfuerzos realiza-
desde entonces y que advierten cada vez más alar- dos y del recurso a la explotación extensiva de vieja
mantemente sobre una deriva desigualitaria que y nueva fuerza de trabajo, la composición orgánica
hará en breve que el 1% más rico posea más que del capital ha seguido aumentando. El incremen-
el resto de la Humanidad (Credit Suisse, 2014). to de la proporción de maquinaria en relación a la
También hay un reciente trabajo que ha cobra- mano de obra ha tenido lugar en todos los sectores
do importante difusión no sólo en medios acadé- vinculados a la actividad de las empresas transna-
micos sino también extra-académicos, fundado en cionales. Especialmente responsable de ello ha sido
15 años de investigaciones por un equipo interna- la informatización de los procesos productivos, pre-
cional sobre 3 siglos de desigualdades en 20 países, cisamente aquella que en principio estaba llamada
recogido parcialmente en Piketti (2013). Más allá a iniciar un nuevo ciclo de acumulación del capital.
del desacierto del autor en identificar los elementos Esto quiere decir que en las formaciones de ca-
explicativos profundos de los procesos que descri- pitalismo avanzado cada vez se hace más difícil la

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vinculación entre capitalismo y asalarización. El «falsos autónomos»; d) la cada vez mayor dimen-
empleo, la relación salarial, va agotándose como sión de la economía sumergida (alrededor de un
principal elemento de integración, de identifica- cuarto del PIB español); e) las peores condiciones
ción y de fidelización de las nuevas generaciones. laborales en relación a aspectos como los bajos sa-
También como vehículo de acceso al «bienestar».6 larios, el desajuste entre la formación adquirida y
Hacia el año 2006 el «efecto de reemplazo» –el el puesto de trabajo desempeñado, la prolongación
reemplazo del trabajo manual por computadoras o de la jornada laboral (a menudo sin compensación
elementos técnicos en general– se mantenía a un económica) y la flexibilidad horaria, así como la
ritmo del siete por ciento anual en el sector de ser- elevada incidencia de la siniestralidad laboral; f)
vicios. Lo que contribuyó estructuralmente al fin el menor acceso a la protección social; y g) una
del empleo seguro. tutela colectiva debilitada por el recorte de los de-
Este proceso de sustitución del trabajo asalaria- rechos protegidos por las normas internacionales
do, polarizó el mercado laboral y eliminó los tra- de trabajo, incluidas la libertad sindical, la nego-
bajos seguros y bien pagados, dejando un reducido ciación colectiva y la protección contra el acoso y
sector de empleos con altos salarios que requieren la discriminación.
de muy altas cualificaciones, mucha educación y Toda esta economía política de la inseguridad
capacitación, y una gran cantidad de empleos con y el miedo laboral (Bourdieu, 2001; Beck, 2002)
muy bajos salarios para una mano de obra poco coinciden en la disminución del valor de la fuer-
cualificada (Autor y Dorn, 2011). Esto contribuye za de trabajo (pauperización) y por tanto en la re-
a impedir generar suficientes empleos y salarios ducción de su poder social de negociación. Lo que
adecuados para mantener una robusta demanda deja una población asalariada en condiciones de
final, y con ello las condiciones de posibilidad de hacer de ejército de reserva de sí misma: contra-
mantener amplias clases medias. tada y despedida a discreción, abordará cada nueva
En Europa se necesitarían unos 20 millones de relación laboral con un listón reivindicativo más
empleos en los próximos años sólo para posibilitar bajo, con un menor poder social de negociación.
el acceso laboral a las nuevas generaciones. Ob- Con cada contrarreforma laboral y social cre-
jetivo harto difícil de conseguir no sólo debido a ce también otra importante contradicción, pues al
los procesos de automatización, sino al muy lento cerrarse otras vías de reproducción de la fuerza de
crecimiento de las economías Comunitarias, que trabajo, se muestra más acusada la dependencia de
en algunos casos se mantienen muy próximas al la vida en torno al salario, al tiempo que se hace
estancamiento. más y más difícil el acceso al empleo asalariado.
Pero el neoliberalismo financiero se ha concre- Contradicción que tiende a poner en peligro, según
tado además en un conjunto de contrarreformas se hacen más necesarios, el conjunto de relaciones
laborales que han constituido pasos hacia la re- y trabajos no mercantiles, destinados a la reproduc-
gulación unilateral de los mercados laborales por ción social (regeneración de la fuerza de trabajo,
parte del empresariado, con un poder cada vez más protección de los sectores del Trabajo no atañidos
discrecional de éste. ni por el Estado ni por el Mercado, etc.) o, en con-
La precariedad laboral resultante de ello es tam- junto, a la reproducción de la Vida. No es de extra-
bién del todo patente en aspectos como: a) La tem- ñar, entonces, que se reviertan con ello también las
poralidad laboral (en torno al 13,8% en la media condiciones de posibilidad de emancipación de las
Comunitaria; 23,1% en España); b) la importan- mujeres, quedando por el contrario profundizadas
cia de las modalidades de trabajo sin relación la- la clave de género y la división sexual del trabajo,
boral; c) la creciente extensión de la figura de los que sustentan todo el entramado productivo-repro-

6
No sólo porque se pierde sino también porque cuando se tiene ya no es garantía de salvación de la pobreza, al contrario de lo que pa-
sara en la fase keynesiana en las formaciones centrales.

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ductivo capitalista.7 Congruentemente con ello, en lidad sino también su viabilidad a medio plazo.
más y más formaciones sociales, y muy especial- Es un reto para la Ciencia Social implicarse en la
mente en las centrales, se va perdiendo la capa- lucha contra ello.
cidad de reemplazo generacional (ver al respecto
Dierckxsens, 2011). Bibliografía
Se hacen por eso cada vez más necesarios y re-
levantes los estudios que profundicen, a través de AUTOR, D. y DORN, D. (2011). «The Growth of
análisis diacrónicos, en las diferentes expresiones Low Skill Service and the Polarization of the
estructurales de desigualdad: de clase, de género, U.S. Labour market», en <http://econ-www.
de generación y también la que marca la autocto- mit.edu/files/1474>.
nía-heteroctonía es decir, la que divide a la fuerza BECK, U. (2002). La sociedad del riesgo global.
de trabajo entre «nacionales» e «inmigrantes», Siglo XXI. Madrid.
entre otras. BOURDIEU, P. (2001). Contrafuegos 2. Por un
Así, por ejemplo, es importante tener en cuen- movimiento social europeo. Anagrama. Bar-
ta que el empleo de la población entre 16 y 29 celona.
años en España ha registrado entre 2008 y 2012 BRENNER, R. (2009). La economía de la turbu-
un descenso de 1,9 millones de personas, que re- lencia global. Akal. Madrid.
presentan el 67% del total de población que ha CREDIT SUISSE (2014). «Global Wealth Report», en
perdido su trabajo en este período, siendo el fac- <http://economics.uwo.ca/people/davies_docs/
tor más determinante de su mayor vulnerabilidad credit-suisse-global-wealth-report-2014.pdf>.
la notable precariedad laboral, que constituye el DIERCKXSENS, W. (2011). «Población, fuerza de
rasgo estructural más relevante −y casi «natura- trabajo y rebelión en el siglo xxi. ¿De las revuel-
lizado»− de la situación laboral de ese segmento tas populares de 1848 en Europa a la rebelión
edatario de la población. mundial actual?», en A. PIQUERAS y W. DIERC-
También puede contrastarse que si durante la KXSENS, El colapso de la globalización. La
primera fase de la crisis 2007-2008 la tasa de paro humanidad frente a la gran transición. El
de los extranjeros creció más lentamente que la tasa Viejo Topo. Barcelona.
de paro de los nativos, la misma cambia a partir del DUMENIL, G. Y LEVY, D. (2006). «La finance ca-
cuarto trimestre de 2008 cuando los «autóctonos» pitaliste: rapports de production et rapports de
tienen una tasa paro del 12.5% y los «inmigrantes» clase», en S. de BRUNHOFF, F. CHESNAIS, G. DU-
del 21.3%, pasando el primer trimestre de 2009 al MÉNIL, M. HUSSON y D. LÉVY, La finance ca-
15,2% y 27.1% respectivamente. Diferencia que se pitaliste. Actuel Marx Confrontation. PUF. París.
mantiene al alza hasta la fecha, pero en porcentajes HARMAN, CH. (2007). «The rate of profit and
superiores de las dos tasas: 24,25 y 37,7. the world today», en International So-
Más allá del terreno ético, cada vez son más los cialism, nº 115, en <http://www.isj.org.
estudios sociales y económicos que insisten en que uk/?s=contents&issue=115> (versión en es-
una excesiva desigualdad está vinculada a la in- pañol en <https://www.marxists.org/espanol/
sostenibilidad de la acumulación capitalista. Las harman/2007/001/index.htm>).
sociedades basadas en la pulsión individual (el HARVEY, D. (2007). El nuevo imperialismo. Akal.
individualismo posesivo) y en las que la desigual- Madrid.
dad alcanza los desorbitados niveles actuales, em- LACROIX, J-G. y TREMBLAY, G. (1997). «The ‘In-
piezan a ver peligrar no sólo su cohesión y estabi- formation Society’ and Cultural Industries

7
Se cronifica, de esta forma, la contradicción de género inherente a la dinámica de desarrollo capitalista: por un lado el capital genera con-
diciones renovadas para la destrucción de las relaciones domésticas que desató en su origen, al empujar a las mujeres al ámbito de la produc-
ción y la esfera pública. Por otro, en cambio, niega permanentemente la posibilidad de terminar de romper el lazo de subordinación de género.

199
NÚM.31, DESEMBRE, 14 CRISIS Y CAPITALISMO FINANCIARIZADO: LA EXPLOSIÓN DE LA DESIGUALDAD

Theory», en Current Sociology, Vol.45, 4. Sage ONU (2013). «Inequality Matters. Report of the
Publications. Londres. World Social Situation», en <http://www.
LÓPEZ, I. y RODRÍGUEZ, E. (2010). Financiari- un.org/esa/socdev/documents/reports/Inequa-
zación, territorio y sociedad de propietarios lityMatters.pdf>.
en la onda larga del capitalismo hispano OXFAM (2014). «Gobernar para las élites. Secues-
(1959-2010). Traficantes de Sueños. Madrid. tro democrático y desigualdad económica»,
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forma de biopoder», en A. FUMAGALLI; S. LU- fault/files/documentos/files/bp-working-for-
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y nuevos escenarios políticos. Traficantes de Seuil. Paris.
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drid/download/tendenciasmundiales2012.pdf>. papers/2008/en_GB/dp2008-03/>.

200
NÚM. 31, DESEMBRE 2014, ISSN: 1137-7038, pp. 201-212

SOBRE LA HISTÒRIA DE LA SOCIOLOGIA


VALENCIANA
(MEITAT DEL S. XIX - GUERRA CIVIL)

Francesc J. Hernàndez i Dobon


Departament Sociologia i Antropologia Social
de
Universitat de València
<francesc.j.hernandez@uv.es>
Recepció: octubre 2014; acceptació: noviembre 2014

R E S U M

L’article País Valencià, des de la mei-


repassa la història de la sociologia al
tat del segle XIX fins la Guerra Civil. Durant aquest període es realitzaren
quatre aproximacions a la sociologia: l’aproximació jurídica (amb Eduardo
Pérez Pujol i Augusto Villalonga), l’aproximació religiosa (amb Antonio
Vicent), l’aproximació política (amb un setmanari sociològic i Antonio Ló-
pez) i l’aproximació pedagògica (amb Maria Carbonell). L’article parla tam-
bé d’Antonio María Fabié i José R. Medina Echavarría.

PARAULES CLAU
Història de la sociologia; Sociologia valenciana; Pérez Pujol;
El Corsario; Medina Echevarría; Maria Carbonell.

Sobre la història de la sociologia valenciana d’allò que hem anomenat l’aproximació jurídica,
(meitat del s. xix - Guerra Civil) la religiosa, la política i la pedagògica a la sociolo-
gia, val a dir, a la presència de referències a aquesta
L’existència de la sociologia al País Valencià està disciplina o la recerca en aquests àmbits. Natural-
ben explicada després de la seua incorporació espe- ment, aquestes notes tenen la voluntat d’animar
cífica als estudis universitaris en la segona meitat estudis de més abast.
del segle xx (Picó 1987). Abans, però, la sociologia
tingué una existència diversa a terres valencianes, 1. L’aproximació jurídica a la sociologia
més bé poc estudiada. En aquest article aportem
algunes anotacions sobre la sociologia valenciana 1.1. El remot precedent del diputat imposat Fabié
entre la segona meitat del segle xix i la Guerra Ci-
vil o sobre persones notables relacionades amb la L’hemeroteca digitalitzada per la Biblioteca Na-
sociologia que en aquest període tingueren relació cional arreplega un primer ús del mot «sociologia»
amb el País Valencià. Tractarem successivament en un article del periòdic La Discusión, datat en

201
NÚM.31, DESEMBRE, 14 SOBRE LA HISTÒRIA DE LA SOCIOLOGIA VALENCIANA (MEITAT DEL S. XIX-GUERRA CIVIL)

octubre de 1857, però publicat el 21 de novembre. i principis del 1883, a l’Ateneu de Madrid hi hagué
, on Antonio María Fabié y Escudero (1834-1899), un debat sobre els «Fonaments de la sociologia»
en un article titulat «Instrucció Pública», feia una (els diaris La Iberia i El Día en donaren notícia
síntesi de les idees d’Auguste Comte, sense esmen- de les sessions).
tar-lo (Fabié 1857). Fabié era un farmacèutic, que Així doncs, el mot «sociologia», quan va apa-
havia estudiat lleis a Sevilla. Sembla que fou influït rèixer a Espanya, no tingué un ús unívoc: tant es
pel seu professor José Cantero y Ramírez, el qual va referir al positivisme, com a altres corrents fi-
pretenia una certa renovació del panorama intel· losòfiques, tant es relacionà amb el dret com amb
lectual. Per això, Cantero s’havia orientat cap a la qüestió social. No ha d’estranyar, per tant, que,
un cert hegelianisme, que, com va establir Elías de llevat de l’efímera relació del diputat imposat Fa-
Tejada, tenia poca fidelitat a la dialèctica de Hegel bié amb el País Valencià, la primera gran aparició
i era més bé un moviment de renovació de la filo- pública de la sociologia a casa nostra vinguera de
sofia del dret (Núñez 1999: 26). Com poc abans la la mà del dret i la preocupació per la qüestió social.
«metafísica dels costums» de Kant, la «filosofia del
dret» de Hegel eren filosofies pràctiques, que pre- 1.2. Pérez Pujol i el Congrés Sociològic de 1883
sentaven una abstracció de les relacions jurídiques
i econòmiques de la societat, i que coincidiren en El 1883 se celebrà a València un Congrés Soci-
el temps amb el projecte de Comte d’establir una ològic, impulsat per Eduardo Pérez Pujol (1830-
«física social». L’anomenada Escola de Sevilla va 1894), una persona en la que confluïren la preocu-
influir també en figures més conegudes com ara Pi pació jurídica i social, així com també l’interés per
y Margall o Emilio Castelar (Fraile 1972). la història (Romeu, 1979). Pérez Pujol fou professor
Precisament aquell any de 1857, Fabié marxà a a les universitats de Santiago, Valladolid i València,
Madrid per dedicar-se al periodisme. Com informa a la qual arribà el 1858 i on fou rector el període
l’Arxiu del Congrés de Diputats, Fabié fou diputat 1869-73.Fou un exponent del reformisme krausis-
per Asp durant el període legislatiu de 1863-64 i per ta, un moviment liberal promotor d’una reforma
Alcoi durant la legislatura 1864-65, encara que no pedagògica naturalista, que impulsà la fundació de
podem suposar que tinguera un lligam particular la Institució Lliure d’Ensenyament. Era partidari
amb el País Valencià, perquè també fou diputat per també dels gremis i el cooperativisme.
Badajoz i Sevilla, i ministre d’Ultramar el 1890. El 1872, Pérez Pujol va realitzar l’informe La cues-
Ni la paraula «sociologia» ni el mot «sociòleg» tión social en Valencia, editat per la Reial Societat
tingueren una gran extensió als llibres abans dels d’Amics del País de València, i que pot considerar-se
anys vuitanta del segle xix. El Corpus Diacrònic de el primer estudi sociològic fet a casa nostra. L’informe
l’Espanyol (RAE) informa de l’ús del mot «socio- es fonamenta en una sèrie de dades arreplegades per
logia» en l’obra El Bandolerismo, publicada en Pérez Pujol, com ara: els socis que tenia l’Associació
diversos volums en 1876-80,de Julián Zugasti y Internacional de Treballadors a València, distribuïts
Sáenz, també sevillà i jurista,qui esmenta explíci- per seccions laborals (1.570), la quantitat de pobres
tament Comte (Zugasti 1983) i en la Historia de als quals donaven suport les Juntes de Beneficiència
los Heterodoxos Españoles de Menéndez y Pelayo, parroquials (741), el nombre de membres de les con-
que es refereix als també positivistes Alfred Foui- fraries que prestaven auxili de viàtic i funeral (8.550),
llée i Herbert Spencer (Menéndez 1946-48, I, 26, i les germandats que també donaven suport en cas de
V, 28, respectivament). La paraula «sociòleg» fou malaltia o soterrament (879), els associats de les par-
emprada per Emilia Pardo Bazán en La cuestión ròquies que proporcionaven viàtics (2.648), els socis
palpitante (1882-1883). Tant sociòlegs, com cri- de les societats d’auxili(2.254) i els de les societats
minalistes o moralistes, podrien aprofitar els en- cooperatives (798) (Pérez 1872: 136-143). Després
senyaments de les novel·les de Zola (Pardo 1989: de l’Informe va publicar La sociología y la fórmula
151).De manera coetània, a les darreries del 1882 del derecho (1875).

202
NÚM.31, DESEMBRE, 14 SOBRE LA HISTÒRIA DE LA SOCIOLOGIA VALENCIANA (MEITAT DEL S. XIX-GUERRA CIVIL)

A les darreries de juliol de 1883, Pérez Pujol logia i el dret i s’orientà a la relació d’aquesta dis-
presidí (per votació) el Congrés Sociològic,que havia ciplina amb la història. El Pla del ministre Gamazo
sigut convocat per l’Ateneu Obrer de la ciutat (per de 1883 havia introduït l’assignatura d’història del
la qual cosa també se li anomenà Congrés Obrer). dret a les facultats, i Pérez Pujol, que tenia la cà-
L’esdeveniment començà el 20 de juliol, al temps tedra de dret civil, optà per aquesta nova matèria,
que la ciutat encetava la Fira de Juliol (El globo, amb nomenament de 1884 (Blasco 1996). Els dar-
22/07/1883, p. 2), estaven guarnits els carrers, hi ha- rers anys de la seua vida es dedicà al estudi de les
via bous i circ d’estiu. També s’hi va inaugurar en- formes jurídiques, socials i, fins i tot, artístiques del
mig d’aquelles jornades festives el tren València-Bu- període visigòtic, el que va donar lloc a la seua obra
nyol. Al Congrés participaren més de 250 persones. en quatre volums Historia de las instituciones so-
Va concloure el dia 24, amb una sèrie de resolucions, ciales de la España goda, publicada el 1896, dos
com ara la de Carmelo Navarro Reverter sobre l’en- anys després de la seua mort.
senyament obligatori, gratuït, laic i integral. Pérez
Pujol s’adreçà als participants per fer el resum final, 1.3. Augusto Villalonga Alemany
palesant «la vastísima erudición que posee en soci-
ología» (El globo, 27/07/1883, pp. 3-4). En cert sentit, Augusto Villalonga va continuar
Dissortadament, després del Congrés, Pérez Pu- el camí sociològic d’Eduardo Pérez Pujol. Després
jol s’allunyà del estudi de la relació entre la socio- de formar-se als Jesuites de València, feu estudis de

IL·LUSTRACIÓ 1
FÈRETRE AMB LES DESPULLES D’EDUARDO PÉREZ PUJOL, 1894

Font: Fotografia de J. Lozano. Col·lecció Díaz Prósper.

203
NÚM.31, DESEMBRE, 14 SOBRE LA HISTÒRIA DE LA SOCIOLOGIA VALENCIANA (MEITAT DEL S. XIX-GUERRA CIVIL)

dret. El 1895 es presentà a les oposicions a una cà- tes párrafos expuso y resolvió los problemas todos
tedra d’història del dret de la Universitat d’Oviedo, de la instrucción primaria en nuestra patria.» (Ga-
on donava classes, en aquella època, Clarín. En el ceta de Instrucción Pública, 21/09/1912, p. 16).
tribunal de l’oposició estava l’esmentat Menéndez El 1923, el periòdic de Madrid La Acciónva fer
y Pelayo. També hi va concórrer Elías Tormo, nas- un «plebiscit» per buscar nous polítics mitjançant
cut a Albaida i vinculat, anys després, a la protec- cartes dels lectors. Villalonga aparegué en la porta-
ció del patrimoni artístic valencià (Tormo 1944). da, com un dels més recomanats. El periodista ho
Villalonga abandonà en el primer exercici (Gaceta resumeix així: «Se nos dice que es un hombre de
de Instrucción Pública, 7/11/1895; Petit 1996). El mérito extraordinario, de gran austeridad, de cul-
1896 es va presentar, també sense èxit, a una pla- tura vastísima y de mentalidad tan recia que evo-
ça de professor de Dret a la Universitat de València ca el recuerdo de [Joaquín] Costa.» (La Acción,
(Gaceta de Instrucción Pública, 15/06/1896). 12/10/1923, p. 1). Un any després dissertà a la Fa-
Potser pel fracàs de les seues pretensions acadèmi- cultat de Dret de València sobre «Bienes propios y
ques, Villalonga orientà el seu exercici professional comunes de los pueblos: consideraciones históricas
al càrrec de notari. Ocupà plaça a Pedreguer, on es y doctrinales acerca de los mismos» (Nuestro Ti-
conserven protocols seus des del 1901. empo, 12/1924, p. 312). El maig de 1928 dictà una
El 27 de maig de 1906 participà en l’assemblea altra a l’Ateneu sobre temes econòmics i socials (El
de Solidaridad Levantina, un congrés agrari encap- Imparcial, 17/05/1928, p. 7).
çalat per l’alcalde Sanchis Bergón, per debatre de Durant aquests anys esdevingué un fet dramà-
la distribució i la política aranzelària del govern tic, amb el qual va tenir una certa relació Villalon-
de l’Estat. Villalonga parlà en representació de la ga. Un altre dels notaris de Pedreguer a principis
Unión de Productores de La Marina. La crònica d’El del s. xx, Jaime María Ferrando Costa, amb el qual
Heraldo de Madrid(27/05/1906, p. 3) resumeix mantenia una bona amistat, ocupà plaça de jutge
així la seua intervenció: a la població. El jutge va contraure matrimoni amb
una dona anomenada Teresa, que, segons sembla,
[...] dice que el Gobierno, en vez de proteger la ex- li va ocultar que havia estat forçada per un altre
portación de las principales riquezas, las amenza con advocat i banquer del poble, Bartolomé Pons Cabre-
un brutal Arancel, que arruinará la comarca que re- ra. Jaime María s’allunyà de la seua dona, que va
presenta, y con ella á todas las demás. Se lamenta rebre el suport de la família d’Augusto Villalonga.
de que el quintal de pasas y de aceite cueste un duro
Es va refer la relació, però el 1927, el jutge matà
llevarlo á Madrid, mientras que solamente cuesta
cinco reales llevarlo á Londres. [...] Continúa el Sr. Bartolomé Pons, perquè pensava que havia forçat
Villalonga diciendo que las tarifas de ferrocarriles novament la seua dona. Ella li ho hauria confessat
matan el comercio. Además, nunca se sabe cuándo al retor de Teulada i Villalonga n’estaria assaben-
salen y cuándo llegan los trenes de mercancías, peli- tat, però al judici, celebrat el 1927, ell ho negà al
grando los frutos. Necesítase resucitar los tiempos del judici i el capellà va adduir secret de confesió (La
conde de Aranda y hacer el Gobierno toda suerte de Voz, 23/07/1927, p. 6; El Sol, 23/071927, p. 8; La
reformas beneficiosas para el país, aunque vociferen Vanguardia, 24/03/1927, p. 22). Enrique Cerdán
Empresas explotadoras. Precisa demostrar que sabe- Tato va composar una narració dels fets en el seu
mos defender la Constitución que nuestros padres, llibre Matar con Mózart y 29 atrocidades más.
más hombres que nosotros conquistaron. La seua aportació sociològica fonamental té a veu-
re amb el llibre El problema social en las democra-
El 1909, Villalonga fou el secretari del con- cias. Villalonga publicà aquesta obreta el 1931, dins
grés notarial a València (La correspondencia de de la col·lecció Cuadernos de Cultura, que publicava
España, 20 de novembre 1909, p. 7). El 1912, la l’editorial Orto a València i Madrid sota la direcció de
premsa arreplega una intervenció seua davant dels Marín Civera Martínez, d’orientació anarquista. La il·
mestres de la comarca reunits al teatre principal de lustració de la portada fou de Josep Renau.
Dénia en un «míting pedagógico», on «en brillan-
204
NÚM.31, DESEMBRE, 14 SOBRE LA HISTÒRIA DE LA SOCIOLOGIA VALENCIANA (MEITAT DEL S. XIX-GUERRA CIVIL)

IL·LUSTRACIÓ 2
PORTADA DE «EL PROBLEMA SOCIAL EN LAS DEMOCRACIAS» D’AUGUSTO VILLALONGA

Font: Portada de Josep Renau.

Villalonga participà en les eleccions a les corts El 1934, María López Godet, la dona d’Augus-
constituents de 1931 com a independent en una to Villalonga, va fer una donació per fer un llava-
candidatura de la dreta liberal, encapçalada per dor públic a Pedreguer. L’alcalde, Juan Puigcerver
Mariano Gómez, rector de la Universitat de Valèn- (comerciant exportador), proposà nomenar-los
cia, junt a Alcalá-Zamora i José García-Berlanga fills adoptius. A Villalonga li dedicaren un carrer.
Pardo, pare del conegut director de cinema valen- El març de 1936 hi hagueren manifestacions de
cià (Marzal 2011).El 9 de desembre de 1933 i el repulsa i embrutaren la placa. Ell proposà que li
13 de gener de 1934 va dictar una conferència en llevaren el nom. L’Ajuntament accedí i passà a ano-
dues parts, titulada Nuestra constitución agra- menar-se Mártir Luis Sirval (un periodista liberal
ria, impartida al Col·legi Notarial de València, assassinat per un legionari en els esdeveniments
que fou publicada per l’editorial Tipografia Mo- d’Astúries de 1934). En produir-se el colp d’Estat de
derna de València. 1936, a Pedreguer hi hagueren incendis enfront de

205
NÚM.31, DESEMBRE, 14 SOBRE LA HISTÒRIA DE LA SOCIOLOGIA VALENCIANA (MEITAT DEL S. XIX-GUERRA CIVIL)

casa seua, com també enfront de casa de l’alcalde. El 1931 marxà al lectorat de castellà de la Uni-
(Ballester 1995). A hores d’ara, Augusto Villalonga versitat de Marburg, que era, junt amb la de Ba-
i María López tenen dues avingudes amb els seus den, un dels focus de pensament neokantià i, en
noms a Pedreguer. Augusto Villalonga fou soterrat sociologia, de defensa de l’orientació comprensiva
al Cementeri General de València. de Freyer, Mannheim, Simmel, Tönnies o Weber.
Per això es relacionà amb Ortega y Gasset, amb el
1.4. José R. Medina Echavarría qual compartia l’interés també per l’historicisme i
la fenomenologia. La Junta d’Ampliació d’Estudis
En la mateixa tradició jurídica hem d’ubicar (JAE), una institució creada per la República que
José Medina Echavarría (1903-1970), un dels sociò- afavorí molt el progrés de la ciència espanyola, li
legs de projecció internacional més important nas- donà suport pe a les estades a Alemanya de 1932 i
cut a terres valencianes. La seua trajectòria està ben 1933. En aquella època, l’interés sociològic ja era
documentada, entre altres publicacions, per la tesi palés en La situación presente de la filosofía ju-
de Juan Jesús Morales (2012), disponible a la Xarxa. rídica, el seu primer llibre publicat el 1935 (Me-
José R. Medina Echavarría va nàixer a Castelló dina 2008). El febrer d’aquell any fou nomenat
iva fer els estudis secundaris a l’Institut Lluís Vives catedràtic a la Universitat de Múrcia. Va rebre una
de València (el seu títol du data del 3 de setembre de nova ajuda a la JAE per ampliar estudis a Londres
1919). Feu estudis a la Facultat de Dret de la Univer- i Nova York. Entre 1932 i 1937 fou lletrat del Con-
sitat de València i traslladà el seu expedient a la de grés dels Diputats.
Múrcia (hem localitzat la constància del seu trasllat Durant la Guerra Civil, el govern de la República
en Anales de la Universidad de Valencia Memorias hagué de recórrer al professorat de Dret per refer el
y estadísticas del Curso 1922-1923, p. 328). Després cos diplomàtic (aquesta és la raó per la qual l’es-
es doctorà a la Complutense, amb una tesi amb el tí- criptor Jorge Semprún, fill d’un professor de Dret,
tol La representación profesional en las Asamble- va passar un anys de la seua joventut a Holanda) i
as legislativas. Adolfo Posada, catedràtic de filosofia Medina Echavarria fou destinat a l’ambaixada de
del dret de formació krausista, li va influir per deixar Varsòvia. Mantingué tota la seua vida la fidelitat
la filosofia del dret i aproximar-se a la sociologia. als valors de la II República.

IL·LUSTRACIÓ 3
FITXA D’IMMIGRACIÓ DE JOSÉ MEDINA

Font: Arxiu del Col·legi Espanyol a Mèxic.


206
NÚM.31, DESEMBRE, 14 SOBRE LA HISTÒRIA DE LA SOCIOLOGIA VALENCIANA (MEITAT DEL S. XIX-GUERRA CIVIL)

El 10 de maig de 1939, Medina arribà com exi- Antonio Vicent Dolz (1837-1912) estudià bat-
liat a Mèxic. El president del país Lázaro Cárdenas xillerat a Castelló i Filosofia i Dret a la Universitat
va entendre el paper dinamitzador que els republi- Complutense. En acabar aquest estudis, ingressà
cans espanyols podien realitzar al país nordamericà en la Companyia de Jesús. Després estudià ciènci-
i obri les portes als exiliats. Un any després publica es (biologia) a la Universitat de Sevilla i va fundar
en la Casa d’Espanya Panorama de la sociología el primer Cercle Catòlic a Manresa (1865) (altres
contemporánea. (Medina 1940). Ocupà la primera fonts parlen d’Alcoi). En l’època de la Revolució de
càtedra de sociologia a la Universitat Nacional Au- 1868, marxà a l’exili. En 1883 tornà i fou destinat
tònoma de Mèxic, dictà classes a l’Escola Nacional a València, on continuà fundant cercles, coopera-
d’Economia i fou el responsable de la primera tra- tives i patronats educatius. Així, va fundar la Casa
ducció que es va fer, que fou al castellà, d’Economia dels Obrers de Sant Vicent Ferrer (al carrer Sagunt,
i societat de Weber, publicada pel Fondo de Cultura 112; l’edifici, amb un teatre, del carrer Cavallers
Económica. Medina fou també el responsable de fou fundat el 1908. El teatre Talia, que s’hi troba,
l’àrea de sociologia d’aquesta editorial i col·labo- començà les representacions el desembre de 1928.
rà també en la Revista Mexicana de Sociologia. També apareix com adreça el carrer de l’Àngel, 1).
El 1946, Medina es trasllada a Colòmbia, on La fundació dels Cercles Catòlics sintonitzà
fou professor visitant a la Universitat Nacional, amb la nova doctrina eclesiàstica sobre la qüestió
amb seu a Bogotà. També visità la Universitat de social. Cap al 1895 hi havia uns quaranta cercles
Puerto Rico a Río Piedras (1946-1952). El 1952 es i quasi trenta patronats al País Valencià. Alguns
traslladà a Xile treballant en la Comissió Econò- cercles, com ara els de Vila-real, Onda o Borria-
mica per a Amèrica Llatina i el Carib (la CEPAL, na, tenien més de cinc-cents socis. En total, comp-
promoguda per l’ONU). Com a expert d’UNESCO taven uns 20.000 socis. A tota Espanya hi havien
arribà a la Facultat Llatinoamericana de Ciènci- uns 80.000 socis. Vicent comptà amb el suport del
es Socials (FLACSO), on fou el primer director de cardenal Sancha, arquebisbe de València (1892-
l’Escola Llatinoamericana de Sociologia (ELAS), 1898). Aquest moviment s’escampà a la creació de
1958-1959. En aquella època publicà: Aspectos so- sindicats de camperols d’inspiració cristiana, que
ciales del desenvolupament econòmic (1959), disposaven de cooperatives o caixes de crèdit rural.
Consideraciones sociológicas del desarrollo eco- En el camp polític, aquest moviment donaria lloc a
nómico (1963), obres fonamentals del desenvolu- la Lliga Catòlica, que fou creada el 1903 (Martínez
pament llatinoamericà. 1998: 203; Furió 1995: 531-533).
José Medina va morir a Santiago de Xile el 1977, Cal dir que Antonio Vicent, per la seua formació
amb 73 anys. La nota necrològica publicada a La científica, també va fer per a València algunes tasques
Vanguardia (16/11/1977) començava amb l’afir- relacionades amb la biològica, com ara una anàlisi
mació ben certa: «La sociología iberoamericana microbiològica de les aigües de la ciutat (1890) i fou
ha perdido a uno de sus hombres importantes...». el promotor de l’Observatori de l’Ebre.Mossen Alcover
(conegut pel diccionari Alcover-Moll) el va conéixer
2. L’aproximació religiosa a la sociologia en un viatge i va escriure d’ell:

Una altra aproximació a la sociologia es va do- També he vist el P. Antoni Vicent, honor de la Com-
nar a terres valencianes a les darreries del segle xix panyia de Jesús, glòria de la ciència espanyola, apòstol
i principis del xx, que tingué a veure amb l’estratè- de la sociologia catòlica y dels Circols d’Obrers. Me di-
gia de l’Església Catòlica front al Moviment Obrer, gué que recomana per tot l’obra del Diccionari y que
seguirà fent lo mateix. (Bolletí del Diccionari de la
sobretot després de l’encíclica Rerum Novarum
Llengua Catalana, 1902, 154, cit. March 2000: 428)
de Lleó XIII (1891), i que fou ben representada (i
en cert sentit avançada) per l’activitat i l’obra del
Antonio Vicent deixa una significativa bibliografia.
retor castellonenc Antonio Vicent Dolz.
Va publicar: Socialismo y anarquismo (1893), sobre

207
NÚM.31, DESEMBRE, 14 SOBRE LA HISTÒRIA DE LA SOCIOLOGIA VALENCIANA (MEITAT DEL S. XIX-GUERRA CIVIL)

IL·LUSTRACIÓ 4
RETRAT DEL P. VICENT

Font: «La Hormiga de oro», 15/6/1912, p. 7. Fotografia de Gómez Durán.

l’encíclica de Lleó XIII (reed. Vicent 1972), De la agre- dedicar un carrer, l’anomenat: «Pare Vicent, sociò-
miación dentro y fuera de los círculos católicos obre- leg», que es troba entre el carrer Font de la Figuera
ros (1905), Cooperativismo católico (1906) i Manu- i el carrer de la Font de Sant Lluís. És l’única via de
al de las escuelas de reforma social (1911). Però a la ciutat que té referències sociològiques.
més, promogué que la Casa de los Obreros organitza-
ra una biblioteca popular circulant (El Siglo Futuro, 3. L’aproximació política a la sociologia
7/1/1910, núm.750, pàgina 3, inclou un anunci amb la
consigna:»Se trata de la descritianizada Valencia»). En algunes orientacions polítiques, més bé anar-
Un any després de la seua mort se li va retre ho- quistes i feministes, també podem trobar referències
menatge al cementeri de València, encapçalat pel explícites a la sociologia, una bona mostra de les
diputat Juan Pérez Lucía (La Hormiga de oro. quals fou la publicació d’un «setmanari sociolò-
12/7/1913, p. 6).L’Ajuntament de València li va gic», anomenat El corsario.

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NÚM.31, DESEMBRE, 14 SOBRE LA HISTÒRIA DE LA SOCIOLOGIA VALENCIANA (MEITAT DEL S. XIX-GUERRA CIVIL)

El 8 de juny de 1902 es publicà a València el pri- A partir del segon número tingué periodicitat set-
mer número de El Corsario. Periódico Sociológico, manal, per la qual cosa canvia el seu títol a El Corsa-
que era l’hereu del periòdic anarquista i feminista rio. Semanario Sociológico. En el periòdic col·labora-
La Humanidad Libre, que també es va publicar ren autors anarquistes, com ara T. Ros, María Losada,
durant 1902. L’exemplar es venia a cinc cèntims Soledad Gustavo, el cèlebre Anselmo Lorenzo, Charles
(paquet de 30 exemplars, 1 pesseta) i la redacció Malato, Ricardo Mella,A. López Rodrigo, Juan Orte-
estava ubicada al carrer Lepanto, 16, 4t, de la ca- ga, Leopoldo Bonafulla i José Alarcón (aquest també
pital. A l’Institut d’Història Social d’Amsterdam es col·laborà en La Alarma, que s’editava a Reus, i que
conserven els números 1-3 i 18-27. tenia com a lema Sociología-Solidaridad).

IL·LUSTRACIÓ 5
CAPÇALERA D’EL CORSARIO. SEMANARIO SOCIOLÓGICO

Font: <www.estelnegre.org>.

El contingut d’El Corsario. Semanario Socioló- autor, les dues editades per F. Sempere a València (cf.
gico es mostrava crític amb la premsa republicana Reclus 2001), així com Evolució, revolució i anar-
(El Mercantil Valenciano). Arreplegava comunicats quisme. Encara que algunes edicions no estan da-
de La mano negra i mostres de solidaritat amb els tades, aquestes publicacions bé podrien ser anteriors
empresonats d’aquest grup armat. Després d’una a la seua participació en el Semanario Sociológico.
llarga sèrie de denúncies, segrestos i, fins i tot, de- En els anys vint el trobem com un dels respon-
tencions del seu director, deixà de publicar-se. El dar- sables de la masoneria valenciana, concretament
rer número conegut és del 12 de desembre de 1902. la Federación Valentina núm. 2 de la Gr. Log.
Un dels membres més actius de la redacció d’El Reg. Del Levante de España. Hem conservat un
Corsario fou Antonio López Rodrigo. De fet, pel seu salconduit signat per ell, de 1927, a favor de Juli
domini del francés, redactà i signà cartes de promo- Just Gimeno (1894-1976), notable polític valencià,
ció de la publicació enviades a altres nuclis anàlegs. ministre en el govern de Largo Caballero i en el go-
S’ha conservat una, datada el 5 d’abril, adreçada a vern republicà en l’exili fins a 1976.
anarquistes francesos.
López també col·laborà en l’esmentat La Alar- 4. L’aproximació pedagògica a la sociologia
ma, remetent articles des de València. Apareix com
a traductor al castellà de diversos llibres del geògraf i Per últim, volem fer constar una altra apro-
anarquista francés Élisée Reclus, membre de la Pri- ximació, diguem-ne, a l’anàlisi sociològica, que
mera Internacional, com ara, Les meues exploraci- procedia de la formació pedagògica i que trobem
ons d’Amèrica, La muntanya i El rierol del mateix exemplificada en les visites que organitzava la pro-

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NÚM.31, DESEMBRE, 14 SOBRE LA HISTÒRIA DE LA SOCIOLOGIA VALENCIANA (MEITAT DEL S. XIX-GUERRA CIVIL)

fessora de Magisteri María Carbonell Sánchez a les El 1922, la Gaceta de Madrid (el BOE) publicà la
fàbriques o a les instal·lacions industrials. seua jubilació com a professora numerària de Peda-
Amb motiu del seu nomenament com a filla pre- gogia de l’Escola Normal de Mestres [dones] e (La
dilecta de València,l’alcalde inaugurà una placa a Gaceta, 22/05/1922; La Época del mateix dia, p.
l’Escola de Magisteri (carrer Arquebisbe Mayoral), 4). Probablement per aquest motiu, el mateix any
precisament on ara és l’Ajuntament (Almanaque li atorgaren «costeadas por el Magisterio», les in-
Bailly-Bailliere, 1917, p. 216). La revista La Escue- sígnies de la Creu d’Alfons XII. L’acte se celebrà al
la Moderna, amb la que col·laborava, li dedicà una Paranimf de la Universitat de València (La Unión
semblança biogràfica en el número292 (12/1915). Ilustrada, 14/06/1922).
María Carbonell va nàixer a València. Ingressà a la Oro de Ley publicà en el seu número del
Normal el 1871. Obtingué plaça a Xest el 1877 (pro- 15/09/1926, p. 13, una nota necrològica, en la
bablement quan va complir l’edat de treballar) i a qual, a més de professora de Magisteri, presentava
l’escola del carrer Barques de València. El 1900 ob- María Carbonell com «directora pedagógica en la
tingué plaça de professora de la Normal de Grana- Institución para la Enseñanza, Vicepresidenta del
da i, l’any següent, per permuta, plaça a València. A Tribunal de niños y vocal de la Junta de Protección
partir d’aquell moment participà activament en tot a la Infancia.» Abans de la Guerra Civil, hi havia a
tipus d’esdeveniments socials i pedagògics. En una València dues «cantines escolars» per a infants in-
crònica de 1919 d’una assemblea nacional de mestres digents. Una duia el nom de Blasco Ibáñez i l’altra
(millor dit de dos, perquè estaven separades homes i el de María Carbonell (Moll 1935, 12).
dones) és descrita com «verdadera y legítima gloria Pel que fa al seu vincle amb la recerca sociolò-
profesional» (La Acción, 12/9/1919, p. 6). Publicà gica, hem de destacar les visites a centres produc-
Los pequeños defectos: ligeros estudios sobre la tius que feia amb estudiants.
educación en la juventud (València, F. Doménech En el setmanari catòlic i conservador La hor-
i Matías Real, 1888), Lecciones de Geografía (Valèn- miga de oro, de 8/03/1913, p. 13, s’arreplega la
cia, Manuel Alufre, 1892), Pedagogía maternal i la següent notícia, on, de manera no molt clara, re-
novel·la Coqueterías. Sencillo episodio de la vida ín- laciona les excursions científiques amb l’activitat
tima relatado a los lectores de El Correo de Valencia de Maria Carbonell:
(València, Imprenta de Ripolles, 1897), Discursos y
conferencias (València, F. Vives Mora, 1904), Temas El Ateneo Pedagógico de Valencia está dando una
de pedagogía (València, Hijos de F. Mora, 1920), Las prueba de su actividad con sus excursiones científicas
hadas modernas (València, Hijos de F. Mora, 1922). como la que acaba de realizar al cargadero de hierro
Hi ha una reedició de La mujeres del Quijote y otros de Canet (Sagunto), y en las notables conferencias
que a menudo se dan en su local social. La profe-
escritos (València, Alfòns el Magnànim; Debats).
sora de la Normal y cultísima escritora doña María
El seu ideari estava pròxim a l’Escola Moderna Carbonell desarrolló hace pocos días la conferencia
(participà activament en la revista homònima), cuyo tema fue el siguiente: «Moralidad y sensibilidad
amb un cert feminisme, com es veu als articles que infantil. Medios educativos con ellos relacionados.»
hi va publicar, com ara «Educación Femenina» Comienza la conferenciante diciendo que no se tiene
(1/05/1917, pp. 273-282) o «La Pedagogía después tan presente como debiera la influencia del medio
de la Guerra»: «¿Seguiremos diciendo a las niñas y ambiente cuando se trata de la educación. La ma-
jóvenes que la mujer ha venido sólo para la fami- dre debe procurar limpieza y perfección del ambiente
lia, para el hogar, para la maternidad?» (Carbonell moral en que vive el niño. Nada hay despreciable ni
1918: 650). Però també va gaudir d’una bona con- insignificante en lo que se refiere a la formación del
sideració per part de la premsa confessional, com sano ambiente educativo.
Censuró a continuación la excesiva transigencia
palesen les notes, esmentades més endavant. De fet,
de algunas madres con las peticiones egoístas de sus
se l’ha considerada també pròxima al regeneracio- hijos. El ejemplo es el mejor medio para conducirles
nisme i el catolicisme social. por el buen camino. Piensen las madres –dijo– en

210
NÚM.31, DESEMBRE, 14 SOBRE LA HISTÒRIA DE LA SOCIOLOGIA VALENCIANA (MEITAT DEL S. XIX-GUERRA CIVIL)

que educar a un niño es influir constantemente so- María Carbonell, realizan estudios en varias fábri-
bre él, y considerar que su almita reacciona a cada cas de la capital».
impresión como una sensitiva y que una leve des- El valor de les excursions i les visites fou argu-
confianza, una burla, una pequeña injusticia puede mentat per María Carbonell en un article de 1909
causar a su espíritu una herida incurable que se abra publicat en La Escuela Moderna:
y duela muchas veces en la vida.
La notabilísima conferenciante doña María Car-
Medio de cultura el más á propósito para conocer el
bonell fue coronada por una salva de aplausos.
pasado y el presente, observar é investigar, disciplinar
La escogida concurrencia felicitó a tan ilustrada
la mente y aprender en la realidad viva de las cosas
profesora como distinguida publicista.
las particularidades más interesantes y pintorescas
de la Historia y la Geografía, la Industria y el Arte,
Tres anys després, el setmanari, que es publicava la Naturaleza y los hechos humanos. Leer en el gran
a Barcelona, tornà a donar notícia de les visites de libro del mundo y de las cosas es la gran lectura, y
la professora Carbonell, amb la fotografia següent, aprender observando y mirando, la gran enseñan-
al peu de la qual es llig: «Grupo de maestras que za.» (Carbonell 1909, 19).
bajo la dirección de la profesora de la Normal doña

IL·LUSTRACIÓ 6
MARÍA CARBONELL (AL CENTRE) AMB LES SEUES ESTUDIANTS DE MAGISTERI,
VISITANT FÀBRIQUES DE VALÈNCIA

Font: «La Hormiga de oro», 2/12/1916, p. 5. Foto Cabedo.

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NÚM.31, DESEMBRE, 14 SOBRE LA HISTÒRIA DE LA SOCIOLOGIA VALENCIANA (MEITAT DEL S. XIX-GUERRA CIVIL)

Aquest aprendre observant els fets humans jus- MENÉNDEZ Y PELAYO (1946-48), Marcelino: His-
tificava les visites a les fàbriques i, naturalment, toria de los heterodoxos españoles. 5 vols. Ma-
suposava la primera introducció de la sociologia drid, CSIC.
en la Facultat de Magisteri. MOLL, María Teresa (1935): «Puericultura. Labor
social. La Visitadora», en Puericultura Españo-
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212
NÚM. 31, DESEMBRE 2014, ISSN: 1137-7038, pp. 213-226

VIOLENCIAS CONTRA LAS MUJERES


Gabriela Moriana
Departamento de Trabajo Social y Servicios Sociales
Universitat de València
Recepció: octubre 2014; acceptació: diciembre 2014

R E S U M E N

Este artículo pretende visibilizar la violencia contra las mujeres. Para ello,
en primer lugar, se efectúa una aproximación a las más importantes defini-
ciones de violencia contra las mujeres recogidas en la normativa interna-
cional, europea, del Estado español y de la Comunidad Valenciana, para
seguidamente realizar un análisis de datos secundarios en referencia a la
violencia contra las mujeres percibida, la violencia contra las mujeres y de
género manifestada, la violencia de género denunciada y violencia de gé-
nero más extrema con resultado de muerte, en base a los datos conjuntos
del Estado español y de la Comunidad Valenciana.

PALABRAS CLAVE:

Violencia contra las mujeres, ámbitos, tipos, violencia de género, cifras


de la violencia de género.

1. Introducción bito de lo doméstico-privado (Murillo, 1996). El


tema empezó a tomar relevancia a partir de la dé-
La violencia contra las mujeres es una estra- cada de los 70 del siglo pasado, gracias al trabajo
tegia que utilizan los distintos patriarcados o sis- de las organizaciones de mujeres de todo el mundo
temas estratificadores de género para subordinar que en su lucha por la igualdad se fueron dando
a las mujeres con el objetivo de apropiarse de su cuenta de que los malos que sufren las mujeres no
cuerpo, trabajo y descendencia (Moriana, 2010). eran casuales ni aislados.1 Así, iniciaron el proce-
Es un fenómeno universal e histórico que aqueja so de visibilización de la problemática que consti-
a las mujeres de todas las clases sociales y edades. tuye una manifestación de las relaciones de poder
Este tipo de violencia ha permanecido silenciada históricamente desiguales entre las mujeres y los
y limitada a ser vivida, sentida y sufrida en el ám- hombres (ONU, 1994), llegando a desempeñar un

1
La violencia contra las mujeres fue abordada en la primera Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada en México en 1975, y en los
demás encuentros que posteriormente se realizaron donde surgían nuevos debates y aportaciones. Una de las cuestiones identificadas en estas
reuniones es que la desigualdad de género es uno de los factores que aumenta el riesgo de la violencia contra las mujeres.

213
NÚM.31, DESEMBRE, 14 VIOLENCIAS CONTRA LAS MUJERES

papel primordial en la lucha por su erradicación. blema a una cuestión privada que sólo concierne
En palabras de Miguel (2003),2 el avance hacía so- a las personas implicadas en la relación de pareja,
ciedades más igualitarias junto con la progresiva quedando justificado que nadie se inmiscuya, pues
aceptación de los marcos de interpretación desar- no le incumbe. Desde la década de los 60-70 del si-
rollados por el movimiento feminista explican, en glo pasado, el movimiento feminista ha utilizado
buena medida, la deslegitimación de la violencia la consigna de «lo personal es político», con el ob-
contra las mujeres y su conceptualización como jetivo de que algunos de los problemas que tienen
problema social. las mujeres en sus relaciones de pareja (como es
No existe un sólo concepto aceptado universal- el caso de la violencia) salgan de la esfera privada
mente para nombrar la violencia contra las muje- del hogar al ámbito público. En este proceso fue-
res. Para comprender la diversidad terminológica ron determinantes algunos hitos relevantes a nivel
y las definiciones relacionadas es importante tener internacional, como la Declaración y Programa de
en cuenta el contexto social y momento histórico Acción del II Congreso Mundial de Derechos Hu-
en el que se producen (Melgar, 2009). Pero tam- manos de 1993 en Viena, donde la ONU afirma la
bién el dinamismo de su proceso de comprensión universalidad de los derechos humanos de las mu-
(Comas, 2011; Marugán y Vega, 2002). Los orga- jeres y declara la violencia contra ellas como una
nismos internacionales suelen usar indistintamente violación de los mismos.
el concepto de violencia contra las mujeres y vio- El objetivo de este artículo es visibilizar un im-
lencia de género. En el Estado español se manejan portante problema social: la violencia contra las
diferentes términos: violencia contra las mujeres en mujeres. Para ello, en primer lugar se efectúa una
la pareja, violencia conyugal, violencia de género, aproximación a las más importantes definiciones
violencia machista, violencia patriarcal, violencia normativas, para seguidamente realizar un análi-
sexista, terrorismo patriarcal, terrorismo machista, sis de los datos secundarios conjuntos referentes
entre otros. Toda esta terminología tiene en común al Estado español y a la Comunidad Autónoma
que hace referencia a los malos tratos que sufren Valenciana.
las mujeres por el hecho de serlo.
Hasta hace relativamente poco tiempo se utili- 2. La violencia contra las mujeres en la norma-
zaba y aún en la actualidad se emplea tanto a ni- tiva internacional, europea, del estado español
vel internacional como estatal el término de vio- y de la Comunidad Valenciana
lencia doméstica para aludir a los malos tratos que
sufren las mujeres en sus relaciones de pareja. Sin La definición de violencia contra las mujeres
embargo, este concepto no resulta adecuado por más utilizada a nivel internacional es la de la ONU
varios motivos. Por una parte, porque existen otros de 1993, en la Declaración sobre la Eliminación de
muchos tipos de violencia en el ámbito doméstico la Violencia contra la Mujer, en la que se entiende
contra las mujeres, pero también contra las perso- «todo acto de violencia basado en la pertenencia
nas mayores y las y los menores. Por otra, porque al sexo femenino que tenga o pueda tener como
elimina el sexo de las personas protagonistas, tanto resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o
el de las mujeres que sufren la violencia, como de psicológico para la mujer, así como las amenazas
los agresores que la ejercen. Y finalmente, porque de tales actos, la coacción o la privación arbitraria
pone el énfasis en el entorno, que restituye el pro- de la libertad, tanto si se producen en la vida pú-
2
De Miguel (2003), defiende el papel crucial de los movimientos sociales como creadores de nuevos marcos de interpretación de la rea-
lidad. Desde este enfoque, contribuye a una comprensión mejor de la influencia del movimiento feminista sobre los cambios que están afec-
tando a las relaciones entre hombres y mujeres, y sus posiciones diferenciales en la sociedad. En concreto, el papel del movimiento feminista
en el reciente proceso de redefinición y deslegitimación de la violencia contra las mujeres. Este proceso ha aportado una nueva explicación
de las causas de la violencia y ha significado el tránsito de este tipo de violencia del espacio privado al espacio público y de la calificación
de drama privado a problema social.

214
NÚM.31, DESEMBRE, 14 VIOLENCIAS CONTRA LAS MUJERES

blica como en la vida privada» (ONU, 1994). Se en el hogar o entre cónyuges o parejas de hecho
trata de una definición amplia de violencia contra antiguos o actuales, independientemente de que
las mujeres, que incluye los tipos o manifestacio- el autor del delito comparta o haya compartido el
nes de la violencia física, psíquica y sexual que se mismo domicilio que la víctima» y finalmente la
produce en los distintos contextos o ámbitos: en la violencia contra la mujer por razones de género
familia o en la unidad doméstica (incluye, entre comprenderá «toda violencia contra una mujer
otras, las agresiones físicas y mentales, los abusos porque es una mujer o que afecte a las mujeres de
emocionales y psicológicos, las violaciones y abu- manera desproporcionada».
sos sexuales, el incesto, la violación entre cónyu- Otro hito, esta vez de carácter estatal, reivindi-
ges, compañeros ocasionales o estables y personas cado largamente por las asociaciones feministas,
con las que conviven, los crímenes perpetrados en fue la aprobación en el Estado español de la Ley Or-
nombre del honor, la mutilación genital y sexual gánica de Medidas de Protección Integral contra la
femenina y otras prácticas tradicionales perjudici- Violencia de Género4 (Ley Integral). Ésta califica la
ales para las mujeres, como los matrimonios for- violencia de género como el símbolo más brutal de
zados); en la comunidad en general (que incluye la desigualdad existente en nuestra sociedad. Se tra-
las violaciones, los abusos sexuales, el acoso sexual ta de una violencia que se ejerce sobre las mujeres
y la intimidación en el trabajo, en las instituciones por el hecho mismo de serlo, por ser consideradas
o cualquier otro lugar, el tráfico ilegal de mujeres por sus agresores carentes de los derechos mínimos
con fines de explotación sexual y económica y el de libertad, respeto y capacidad de decisión. La Ley
turismo sexual) y la perpetrada o tolerada por el Integral tiene por objeto actuar contra la violencia
Estado o sus funcionarios. que «como manifestación de la discriminación, la
Por su parte, el Convenio de Estambul3 aprobado situación de desigualdad y las relaciones de poder
por el Consejo de Europa en 2011, supone el primer de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre
instrumento de carácter vinculante en el ámbito eu- éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus
ropeo en materia de violencia contra las mujeres y cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados
es el tratado internacional de mayor alcance para a ellas por relaciones similares de afectividad, aún
hacer frente a esta grave violación de los derechos sin convivencia». La Ley Integral comprende todo
humanos, estableciendo una tolerancia cero con tipo de violencia física, psíquica y sexual y pone
respecto a la violencia contra las mujeres, enten- de manifiesto que no se trata de un problema que
dida en este Convenio como una violación de los afecte al ámbito privado, sino que se produce tanto
derechos humanos y una forma de discriminación en el espacio público como en el privado.
contra las mujeres. Por violencia contra las muje- Finalmente, la Ley Integral Contra la Violencia
res entiende «todos los actos de violencia basados hacia las mujeres en el ámbito de la Comunitat Va-
en el género que implican o pueden implicar para lenciana,5 entiende por violencia sobre las mujeres
las mujeres daños o sufrimientos de naturaleza fí- «todo comportamiento de acción u omisión por el
sica, sexual, psicológica o económica, incluidas las que un hombre inflige en la mujer daños físicos,
amenazas de realizar dichos actos, la coacción o la sexuales y/o psicológicos, basados en la pertenen-
privación arbitraria de libertad, en la vida pública cia de ésta al sexo femenino, como resultado de la
o privada»; por violencia doméstica se entenderán situación de desigualdad y de las relaciones de po-
«todos los actos de violencia física, sexual, psicoló- der de los hombres sobre las mujeres; así como las
gica o económica que se producen en la familia o amenazas de tales actos, la coacción o la privación

3
Firmado por el Estado español, entra en vigor el 1 de agosto de 2014. El Convenio de Estambul ha sido publicado en el BOE del viernes
6 de junio de 2014, se puede encontrar en el enlace: <http://www.boe.es/boe/dias/2014/06/06/pdfs/BOE-A-2014-5947.pdf>.
4
Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género.
5
Ley 7/2012, de 23 de noviembre, Integral Contra la Violencia sobre la mujer en el ámbito de la Comunitat Valenciana.

215
NÚM.31, DESEMBRE, 14 VIOLENCIAS CONTRA LAS MUJERES

arbitraria de libertad». La Ley autonómica consi- jer 2012, desde septiembre de 2000 hasta diciembre
dera en particular y sin carácter excluyente que la de 2012, del total de 335.4907 personas encuesta-
violencia sobre la mujer se enmarca dentro de las das por el CIS en sus barómetros mensuales, 8.508
siguientes manifestaciones: la violencia física, psí- (2,5%) en el ámbito estatal y del total de 35.269
quica, sexual, económica (a la que considera toda personas encuestadas, 948 (2,7%) en la Comuni-
aquella limitación, privación no justificada legal- dad Valenciana, declararon que la violencia con-
mente o discriminación en la disposición de sus bie- tra las mujeres constituye uno de los tres principa-
nes, recursos patrimoniales o derechos económicos, les problemas de España. Mientras que un total de
comprendidos en el ámbito de convivencia de la 2.292 (0,7%) en el ámbito estatal y 632 (1,8%) en
pareja o en los casos de ruptura de la relación), la el autonómico, indicaron que era uno de los tres
mutilación genital femenina u otras prácticas tradi- principales problemas personales. Así, la respuesta
cionales y/o culturales nocivas o perjudiciales para a la percepción de la violencia como uno de los tres
las mujeres y niñas y finalmente, la trata de muje- principales problemas de España coincide prácti-
res y niñas (a la que entiende como la captación, camente en los dos conjuntos territoriales y sin
el transporte, el traslado, la acogida o la recepción embargo, la percepción de la violencia como uno
de mujeres, recurriendo a la amenaza o al uso de de los tres principales problemas personales de las
la fuerza u otras formas de coacción, con fines de personas encuestadas es superior en el espacio au-
explotación sexual) en cualquier ámbito social. tonómico. Pero además, es importante destacar que
la percepción social del fenómeno es distinta para
3. Cifras conjuntas de la violencia contra las hombres y mujeres, siendo las mujeres las que mu-
mujeres: estado español y Comunidad Valenciana estran mayor preocupación. De las 8.504 personas
que indicaban que la violencia contra las mujeres
A partir de la creación de la Delegación del Go- era uno de los principales problemas de España,
bierno6 contamos con bastante información de la 6.030 (70,9%)8 eran mujeres y 2.474 (29,1%) va-
violencia de género a nivel estatal, aunque apenas rones. De la misma manera, de las 2.292 personas
disponemos de datos referentes a la Comunidad que indicaban la violencia contra las mujeres como
Valenciana. Sin embargo, tenemos alguna infor- uno de sus principales problemas personales, 1.804
mación conjunta relativa a cuatro aspectos de la (78,7%) eran mujeres y 488 (21,29%) varones, por
violencia: la violencia contra las mujeres percibi- lo que en ambos casos el porcentaje de las mujeres
da, la violencia contra las mujeres manifestada, la es muy superior al de los varones.
violencia de género denunciada y la más extrema Las tres Macroencuestas del Instituto de la Mujer
violencia de género con resultado de muerte. (1999, 2001, 2006) permiten un acercamiento a la
Respecto a la percepción social de la violencia violencia manifestada y detectada9 (la Delegación
contra las mujeres, siguiendo el VI Informe Anual del Gobierno ha realizado otra Macroencuesta en
del Observatorio Estatal de Violencia sobre la Mu- 2011, aunque hasta el momento sólo ha facilitado

6
La Delegación del Gobierno para la Violencia de Género, se crea por mor del artículo 29 de la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre,
de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género. Dicho precepto la configura como un órgano al que corresponde la formu-
lación de las políticas públicas en relación con la violencia de género, la coordinación e impulso de las acciones que se desarrollen en esta
materia, trabajando en colaboración y coordinación con las administraciones con competencia en la materia y el seguimiento y evaluación
de las actuaciones llevadas a cabo, función esta última que desarrolla en colaboración con el Observatorio Estatal de Violencia sobre la Mujer.
7
De las 335.490 personas encuestadas en el período considerado, 171.970 eran mujeres, y 163.530 hombres, es decir, las mujeres supo-
nen el 51,3% del total y los hombres, el 48,7%.
8
Siguiendo los datos de la Macroencuesta europea del FRA (2014), la percepción de que la violencia de género es un problema muy o
bastante extendido es compartida por el 78% de las europeas.
9
Son aquellas mujeres que afirman que, en la actualidad, alguna persona de su hogar (o su novio/pareja que no convive con ella) es
causante, «frecuentemente» o «a veces», de al menos una de las situaciones de violencia psicológica, económica, estructural, sexual, física,

216
NÚM.31, DESEMBRE, 14 VIOLENCIAS CONTRA LAS MUJERES

el avance de resultados, que no da información refe- En relación a la violencia de género denuncia-


rente a las Comunidades Autónomas. Pero además, da, contamos con datos referentes a las denuncias
se refiere exclusivamente a la violencia de género interpuestas por violencia de género, la autoría de
declarada, habiéndose eliminado el concepto de las delaciones, las órdenes de protección y los per-
maltrato técnico). En el año 2006 y con respecto misos de residencia temporal y trabajo concedidos
al año 2002 (Tabla 1, anexo) se detecta un impor- a las mujeres extranjeras. La información de las de-
tante descenso en la proporción de mujeres conside- nuncias de violencia de género las empezó a recoger
radas técnicamente maltratadas en la Comunidad el Observatorio Estatal de Violencia sobre la Mujer
Valenciana y, sobre todo, en el conjunto estatal. Sin en 2007, disponemos de ella hasta 2013 (Tabla 2,
embargo, respecto a las mujeres que se autoclasi- anexo). Entre los años 2007 y 2013 se realizaron
fican como maltratadas, el descenso se produce el una media anual de 132.205 denuncias en el Esta-
ámbito estatal y no en el autonómico. Con respec- do español y 18.110 en la Comunidad Valenciana,
to a 1999, las diferencias son mayores y, en los dos lo que representa el 13,6 del total estatal.10 Obser-
casos, significativas. Así, en el año 2006, el 3,4% de vándose una clara tendencia a la baja en ambos
las mujeres residentes en la Comunidad Valenciana conjuntos territoriales (que se hace evidente en el
y el 3,6% en el Estado español de 18 y más años de- Estado español desde el año 2008 y en la Comuni-
clararon haber sufrido malos tratos durante el úl- dad Valenciana desde el año 2010). Por su parte,
timo año por alguna de las personas que conviven y de acuerdo con la Macroencuesta del Ministerio
en su hogar, o por su pareja, aunque no existiese de Sanidad, Asuntos Sociales e Igualdad de 2011,
convivencia. Este porcentaje de mujeres auto-clasi- la cifra de mujeres que sufrieron malos tratos en
ficadas como maltratadas representa en el conjunto el Estado español ese año es de casi 600.000. Sin
estatal un total de 677.352 de entre las 18.606.347 embargo, ese año se interpusieron 134.000 delaci-
del total de esa edad. En el caso de las mujeres que ones, por lo que aproximadamente 466.000 muje-
se declaran maltratadas, la mayor parte de los actos res no denunciaron.
de violencia en el ámbito doméstico son causados Respecto a la autoría de las denuncias por vi-
por su pareja (57,3%), lo que supone que un total olencia de género, el Observatorio Estatal de vi-
de 388.125 mujeres que se consideran maltratadas olencia sobre las mujeres viene proporcionando
ha sufrido violencia de género durante el año 2006. información desde enero de 2007, contamos con
Por su parte, el 9% de las mujeres residentes en la los datos del Estado español y de la Comunidad
Comunidad Valenciana y una proporción un poco Valenciana hasta diciembre de 2012. Durante este
superior (9,6%) en el conjunto estatal de 18 y más periodo temporal, en ambos conjuntos territoriales
años son consideradas técnicamente maltratadas, son las mujeres que sufren violencia las que han
lo que representa un total de 1.786.978 mujeres interpuesto el mayor número de denuncias, aun-
aproximadamente. De éstas, el 75% son maltrata- que en superior proporción en el Estado español
das por sus parejas, lo que supone que 1.340.234 que en la Comunidad Valenciana (73,3% y 58,7%
mujeres sufrieron violencia de género el año 2006. respectivamente) a pesar de que el ciclo de violen-
Es importante descubrir este tipo de información, cia es una de las barreras culturales que impide o
ya que permite, por una parte, desvelar a través del dificulta a las mujeres abandonar la relación vio-
maltrato técnico muchas situaciones de violencia lenta (Moriana, 2014), y de la teoría de indefensión
oculta y por otra, desafiar el mito de que los malos aprendida (Walker, 1979). A las denuncias de las
tratos contra las mujeres son raros e infrecuentes. propias mujeres que sufren la violencia les siguen

espiritual. Es decir, aunque ellas no se hayan reconocido explícitamente como maltratadas, han sido consideradas «técnicamente» como tales
al admitir, mediante una batería de preguntas, que su pareja les insulta, amenaza o controla de forma frecuente.
10
Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), a 1 de enero de 2011, la población total de mujeres de 15 y más años en
el Estado español es de 20.499.869, de ellas, el 10,8%, es decir 2.203.974 residen en la Comunidad Valenciana.

217
NÚM.31, DESEMBRE, 14 VIOLENCIAS CONTRA LAS MUJERES

las interpuestas por atestados policiales, servicios de que sufren violencia de género en el espacio esta-
asistencia y terceros (14% y 21% respectivamente), tal, 568 en el contexto autonómico (lo que supone
partes de lesiones (11,3% y 19,1 % respectivamente) una media anual de 470 y 81 respectivamente). A
y en último lugar, en ambos contextos territoriales, las mujeres extranjeras residentes en la Comuni-
coincide la bajísima proporción de las interpues- dad Valenciana les han sido concedidas el 17,2% de
tas por la familia (1,4% y 1,3% respectivamente). total estatal. Estas autorizaciones van en aumento
Las órdenes de protección por violencia entra- de forma clara y continuada año tras año en am-
ron en vigor el 1 de agosto de 2003.11 Según los da- bos conjuntos territoriales hasta el 2010, en el que
tos estadísticos del Observatorio estatal de Violencia se observa una clara tendencia a la baja tanto en
contra las mujeres y del Observatorio de la violen- el ámbito estatal como en el autonómico. Experi-
cia doméstica y de género del Consejo General del mentando, además, una escandaloso descenso en
Poder Judicial, desde el 1 de agosto del año 2003 y el año 2012, muy superior en el contexto autonó-
hasta el año 2013 (Tabla 3, anexo), la media anual mico (213 y 20 respectivamente).
de órdenes de protección concedidas en el ámbito En el Estado español los primeros datos existen-
estatal oscila alrededor del 70% de las solicitadas, tes en relación con la violencia de género extrema
siendo la proporción bastante superior en la Comu- con resultado de muerte fueron elaborados por el
nidad Valenciana (82%), por lo que el 12,3% de las Instituto de la Mujer12 y datan del año 1999, desde
acordadas en el Estado español corresponden a esta esta fecha y hasta 2005 proceden de citado Insti-
comunidad autónoma. La media anual de concesio- tut, que se basaba en la información facilitada por
nes los años enteros, es decir, desde 2004 hasta 2013, los medios de comunicación. A partir de enero de
en el ámbito estatal es de 38.443 y en el autonómico 2006 proceden de la Delegación del Gobierno para
de 4.472. Aunque en ambos conjuntos territoriales la Violencia de Género y recogen la información
(en el Estatal desde 2009 y en el autonómico des- facilitada por las Delegaciones y Subdelegaciones
de 2010) se observa una importante tendencia a la del Gobierno y, desde su creación en 2007, de las
baja, que puede estar relacionada con el descenso Unidades de Coordinación y Unidades de Violencia
de denuncias interpuestas por violencia de género. contra la Mujer. Así, desde el año 1999 hasta el 2013
La Ley integral garantiza los derechos de las (Tabla 5, anexo), se produce la escalofriante cifra
mujeres víctimas de violencia de género con inde- de 932 mujeres asesinadas por violencia de géne-
pendencia de su origen, religión o cualquier otra ro en el Estado español, 121 de ellas (el 12,9%) en
condición o circunstancia personal o social. Por nuestra comunidad autónoma. Durante el perio-
ello se concede la autorización de residencia tem- do temporal mencionado no ha habido ni un solo
poral y trabajo a las mujeres extranjeras que su- año en el que no hayan sido asesinadas mujeres
fren violencia de género por circunstancias excep- por sus parejas o exparejas en ambos conjuntos
cionales y razones humanitarias. El Observatorio territoriales, sin que se observe un patrón claro de
Estatal de la Violencia sobre la Mujer proporciona aumento o disminución. Por lo que la persistencia
datos sobre este aspecto referentes a los conjuntos de los asesinatos y la variabilidad de los porcentajes
estatal y autonómico desde el 1 de enero de 2006 a lo largo del tiempo evidencia que la violencia de
hasta el 31 de diciembre de 2012 y cuya fuente es el género en su expresión más brutal con resultado
Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas de muerte afecta a las mujeres de todo el territorio
(Tabla 4, anexo). Así, entre los años 2006 y 2012 estatal de forma asistemática.
se han concedido 3.295 autorizaciones temporales Por su parte, el Instituto de la Mujer proporci-
de residencia y trabajo a las mujeres extranjeras ona datos de las mujeres españolas y extranjeras

11
Ley 27/2003, de 31 de julio, reguladora de la Orden de Protección de las víctimas de la Violencia Doméstica (BOE nº 183, de 1 de agosto).
12
El Instituto de la Mujer, creado en octubre de 1983, es organismo autónomo que tiene como función la promoción y el fomento de las
condiciones que posibiliten la igualdad social de ambos sexos y la participación de las mujeres en la vida política, cultural, económica y social.

218
NÚM.31, DESEMBRE, 14 VIOLENCIAS CONTRA LAS MUJERES

asesinadas por sus parejas o exparejas en el ámbito de la violencia de género, no ha llegado a mante-
estatal y autonómico, información que desde el año nerse ni a generalizarse. En este sentido, desde que
2000 hasta el año 2005 fue de elaboración propia se incluyó este tema en los barómetros mensuales
a partir de noticias de prensa y del Ministerio del del CIS se observa la fluctuación de los resultados,
Interior, a partir de 2006 de la Delegación Especi- situándose los porcentajes más altos en el perío-
al del Gobierno contra la Violencia sobre la Mujer. do preparatorio, de aprobación y entrada en vigor
Así, entre los años 2000 y 2011 (Tabla 6, anexo) de la Ley Integral. Probablemente porque durante
la proporción de mujeres españolas y extranjeras este tiempo se puso más énfasis y se hizo especial
asesinadas por sus parejas o exparejas también au- hincapié desde la administración pública y desde
menta y disminuye sin un patrón claro en ambos los medios de comunicación en la situación de las
conjuntos territoriales, resultando que en el ámbi- mujeres que sufren violencia de género y en la ne-
to español un porcentaje del 68% eran españolas y cesidad de poner en marcha medidas concretas para
un 32% extranjeras. Mientras que en la Comunidad su erradicación. Ello indica claramente que tanto la
Valenciana el porcentaje es de 60% españolas y 40% administración pública como los medios de comu-
extranjeras (la proporción de mujeres extranjeras nicación tienen una responsabilidad e importancia
sobre el total de mujeres empadronadas en el Esta- crucial en la percepción de este tipo de problemas.
do español supera ligeramente el 11%). Así y desde el año 2005 la percepción social de la
También se dispone de información completa violencia contra las mujeres a través de los tres pro-
y consistente sobre las actuaciones anteriores a los blemas principales (de España y personales) ha ido
asesinatos de las mujeres por parte de las fuerzas y disminuyendo, alcanzando el año 2012 la cifra más
cuerpos de seguridad y de los tribunales de justicia baja de todo el periodo 2000-2012, a pesar de los
conjunta del Estado español y de la Comunidad datos y cifras que cada día nos devuelve la realidad
Valenciana entre los años 2006 y 2011. En el pe- y a la cantidad de mujeres asesinadas en manos de
riodo temporal mencionado, el 28% de las mujeres sus parejas y exparejas.
asesinadas por sus parejas o exparejas habían de- Por su parte, siguiendo la Macroencuesta del
nunciado a sus agresores en el Estado español y el Instituto de la Mujer del año 2006, el porcentaje
42% en la Comunidad Valenciana. Por lo tanto, la de mujeres del Estado español y de la Comunidad
proporción de mujeres asesinadas por violencia de Valenciana de 18 y más años que manifiestan ha-
género que habían interpuesto una o más denun- ber sufrido distintos tipos de malos tratos durante
cias contra su homicida ha sido significativamente el último año por alguna de las personas que con-
superior en la Comunidad Valenciana. viven en su hogar o por su pareja, aunque no exista
convivencia, es muy similar, tratándose principal-
4. Conclusiones mente de violencia de género.
Respecto a las denuncias por violencia de géne-
En primer lugar y respecto a la percepción de la ro, entre los años 2007 y 2013 se observa una clara
violencia contra las mujeres como uno de los tres tendencia a la baja tanto en el Estado español como
principales problemas de España y personales de en la Comunidad Valenciana. Según expertas en el
las personas encuestadas tanto en el Estado español tema como Inmaculada Montalbán, presidenta del
como en la Comunidad Valenciana, los resultados Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Gé-
no dejan de ser sorprendentes, puesto que se trata nero del Consejo General del Poder Judicial (2013) y
de porcentajes ínfimos. A pesar de que el asesina- de la Comisión de Investigación de los Malos Tratos
to de Ana Orantes (quemada viva en 1997 tras de- a Mujeres (2013),13 este hecho no implica que los
nunciar en televisión que sufría malos tratos) ini- malos tratos se hayan reducido, sino que la crisis
ció un proceso de conciencia social del problema económica obliga a las mujeres a mantenerse en si-

13
<http://malostratos.org/la-comision/gabinete-de-comunicacion/notas-de-prensa/>.

219
NÚM.31, DESEMBRE, 14 VIOLENCIAS CONTRA LAS MUJERES

lencio, costándoles mucho más salir de la situación toma mayor relevancia el mito de las denuncias fal-
porque dependen económicamente de sus parejas. sas, a pesar de la ínfima proporción de ellas. Según
Pero también, porque hay menos medios instituci- la Memoria de la Fiscalía (2013) correspondiente a
onales para atenderlas. Como apuntan desde Dones 2012, se incoaron 32 procedimientos por denuncia
Juristes (2014), en los últimos dos años el gobier- falsa de total de 128.543 delaciones, de ello se puede
no ha recortados un 8,34% los fondos destinados a concluir que por resolución judicial el 0,0038% de
la prevención de la violencia de género. A estos re- las denuncias interpuestas fueron falsas.17
cortes directos se deben sumar los que han sufrido Por su parte, la media anual de órdenes de pro-
otras áreas, como las destinadas a la promoción de tección concedidas ha sido superior en el ámbito de
la igualdad de oportunidades, que tienen, también, la comunidad autónoma que en el estatal. La aso-
una evidente incidencia en las políticas contra la vi- ciación de mujeres juristas Themis pone de mani-
olencia machista. Por su parte y según el Informe fiesto que uno de los principales problemas en la
sombra (2014),14 las Comunidades Autónomas han lucha contra la violencia de género es que hay una
recortado, en promedio, el 32% en sus políticas de carencia en la aplicación de la Ley Integral y «se de-
igualdad. Esto se traduce en la merma y desapari- niegan infinidad de órdenes de alejamiento y se arc-
ción de programas e instrumentos y aunque en la hivan decenas de denuncias por falta de pruebas».18
Comunidad Valenciana el incremento del presu- En este mismo sentido cabe destacar que si bien
puesto aumenta el 4,8%, éste enmascara la integra- los permisos temporales de residencia y trabajo a las
ción de políticas de familias y mujeres. La ausencia mujeres extranjeras que sufren violencia de género
de recursos económicos y la carencia de apoyo insti- tanto en el ámbito estatal como en el autonómico
tucional son dos de las más importantes dificultades fueron en aumento de forma clara y continuada
o barreras estructurales que impiden a las mujeres hasta 2010, a partir del 2011 se observa una clara
escapar de la violencia de género (Moriana, 2014). tendencia a la baja en ambos conjuntos territoria-
De acuerdo con la Macroencuesta de 2011, si les; experimentando, además, una escandaloso des-
comparamos la cifra de mujeres que sufrieron ma- censo en el año 2012, muy superior en el contexto
los tratos ese año con el de denuncias interpuestas, autonómico. Ello convierte a las mujeres extran-
podemos concluir que el número de delaciones mu- jeras en un colectivo muy vulnerable a la violencia
estran la punta del iceberg y que la problemática de género, porque les impide o dificulta una vida
real existente no termina de emerger. En palabras independiente de los agresores, es decir, escapar de
de Montalbán (2013), existe una «bolsa oculta de la violencia en sus relaciones de pareja.
violencia». Por su parte, la reciente Macroencuesta Entre el año 1999 y 2013 han sido asesinadas por
europea (2014)15 también pone de manifiesto esta sus parejas o exparejas una media anual de 62 mu-
cuestión, el 22% de las mujeres del Estado español jeres en el Estado español y 8 en la Comunidad Va-
sufre violencia física o sexual,16 y en un 13% de los lenciana. Sin embargo y como hemos visto, no existe
casos el autor de la agresión es su propia pareja y alarma social ni se considera una cuestión de Estado.
sólo una de cada tres mujeres denuncia. Sin embar- Quizá las mujeres tienen menos importancia que las
go, a este tema suele pasar desapercibido y cada vez víctimas mortales de otro tipo de terrorismo. Por su

14
Informe sombra 2008-2014, sobre la aplicación en España de la convención para la eliminación de toda forma discriminación con-
tra las mujeres (CEDAW).
15
Macroencuesta realizada por la Unión Europea con 42.000 mujeres (1.500 por cada país de la UE). Según la misma, sesenta y dos mi-
llones de mujeres de los 28 países de la Unión han sufrido algún tipo de violencia.
16
Siguiendo la misma Macroencuesta se trata de una de las cifras más bajas, siendo el porcentaje medio de las europeas que sufren vio-
lencia física o sexual por sus parejas o exparejas el 33%.
17
Como había 24 causas en tramitación, podría variar el resultado (para el caso de que, respecto de ellas se dictara sentencia condena-
toria) por un porcentaje de 0,022 por 100.
18
<http://www.castillayleon.ccoo.es/comunes/recursos/6/181161manifiesto_de_CCOO_contra_la_Violencia_de_Genero.pdf>.

220
NÚM.31, DESEMBRE, 14 VIOLENCIAS CONTRA LAS MUJERES

parte, la violencia de género con resultado de muer- COMAS, D. (2011): «La violencia sobre las mujeres
te muestra una sobrerrepresentación de las mujeres en la agenda política, en la sociedad y en los me-
extranjeras tanto en la Comunidad Valenciana como dios de comunicación», Ankulegi, 16: 175-190.
en el Estado español, que se puede agravar si no se les CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL (2011-
conceden los derechos que la Ley Integral les otorga o 2012-2013): Datos de denuncias, procedimi-
se les niegan los recursos necesarios para escapar de entos penales y civiles registrados, órdenes de
ella. Pero además, casi la tercera parte de las mujeres protección solicitadas en los juzgados de vio-
asesinadas en el ámbito estatal y más de la mitad en lencia sobre la mujer y sentencias dictadas por
el autonómico no interpusieron denuncia, de manera los órganos jurisdiccionales en esta materia.
que es necesario plantearse muy seriamente por qué DE MIGUEL, A. (2003): «El movimiento feminista y
estas mujeres no accedieron a la protección y ayuda la construcción de marcos de interpretación. El
que podría haber salvado sus vidas. caso de la violencia contra las mujeres». Revista
La normativa internacional, estatal y autonó- Internacional de Sociología, volumen 61, 35.
mica reconoce que la violencia contra las mujeres FISCALÍA GENERAL DEL ESTADO (2013): Memoria
es el resultado de la situación cultural de desigual- Fiscal Sala Coordinadora contra la Violencia
dad y relaciones de poder de los hombres sobre las sobre la Mujer.
mujeres. Por lo que la administración pública tie- INSTITUTO DE LA MUJER (2006): La violencia
ne la obligación de comprometerse con la igualdad contra las mujeres. Resultados de la Macro-
de género y luchar por la erradicación de todas las encuesta. Madrid.
formas de violencia contra las mujeres, sensibili- MARUGÁN, B.; VEGA, C. (2001): «El cuerpo con-
zando a la sociedad, castigando a los asesinos/agre- tra-puesto. Discursos feministas sobre la vio-
sores y dotando a las mujeres que sufren violencia lencia contra las mujeres». VIII Congreso de
de todos los recursos necesarios, tanto psicológicos Sociología. Salamanca.
(dada la situación en la que las ha dejado el pro- MELGAR, P. (2009): Trenquem el silenci: supe-
ceso de violencia) como materiales (debido a las ración de las relaciones afectivas y sexuales
dependencias económicas y a las cargas familiares). abusivas por parte de las mujeres víctimas
Porque el hecho de no hacerlo supone una impor- de violencia de género. Tesis Doctoral: Univer-
tante barreras que dificulta o impide a las mujeres sitat de Barcelona.
y especialmente a las más vulnerables escapar de la MENCHERO, B. (2013): «Entrevista a Inmaculada Mon-
violencia de género (Moriana, 2014) y ello se puede talbán. Presidenta del Consejo General del Poder Ju-
considerar violencia institucional (en el sentido de dicial», en Iuris: 8-15. <http://revistaiuris.laley.es>.
que se trata de violencia permitida o tolerada por el MINISTERIO DE SANIDAD, SERVICIOS SOCIALES
Estado). La violencia contra las mujeres es recono- E IGUALDAD (2012): Boletín estadístico anu-
cida en el Convenio de Estambul como una viola- al de la Delegación del Gobierno para la vi-
ción de los derechos humanos y como una forma olencia de género.
de discriminación, considerando responsables a MINISTERIO DE SANIDAD, SERVICIOS SOCIALES
los Estados si no responden de manera adecuada. E IGUALDAD (2014): VI Informe anual del Ob-
servatorio Estatal de Violencia Sobre la Mujer
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MINISTERIO DE SANIDAD, SERVICIOS SOCIALES E
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Declaración sobre la Eliminación de la Violencia


Contra la Mujer, de 20 de diciembre de 1993.
ONU. A.RES.48.104.

222
NÚM.31, DESEMBRE, 14 VIOLENCIAS CONTRA LAS MUJERES

ANEXO

TABLA 1
MUJERES CONSIDERADAS TÉCNICAMENTE MALTRATADAS Y AUTO-CLASIFICADAS MALTRATADAS

CONSIDERADAS TÉCNICAMENTE AUTO-CLASIFICADAS COMO


COMO MALTRATADAS MALTRATADAS
AÑO ESTADO COMUNIDAD ESTADO COMUNIDAD
ESPAÑOL VALENCIANA ESPAÑOL VALENCIANA
% % % %
1999 12,4 11,6 4,2 4,5
2002 11,1 09,9 4,0 3,2
2006 9,6 9,0 3,6 3,4

Fuente: elaboración propia a partir de los datos de la III Macroencuesta sobre Violencia contra las mujeres, Insti-
tuto de la Mujer, 2006.

TABLA 2
DENUNCIAS POR VIOLENCIA DE GÉNERO EN EL ESTADO ESPAÑOL Y EN LA COMUNIDAD VALENCIANA
ENTRE LOS AÑOS 2007 Y 2013

ESTADO COMUNIDAD
ESPAÑOL VALENCIANA
AÑO
% DEL TOTAL
CA19 % CA %
ESTATAL
2007 126.293 13,6 15.614 12,3 12,3
2008 142.125 15,3 19.003