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¿POR QUÉ SE HA HABLADO DE CULTURA MAFIOSA EN LA CIUDAD DE

PITALITO EN EL PERIODO 2002-2010?

Colombia es un territorio que se ha caracterizado por los procesos de conflicto interno que
han logrado fragmentar su institucionalidad y además ha dejado diferentes coyunturas que
han dividido la cultura de esta nación. Debido a estos procesos, Colombia ha perdido su
identidad, ya que la inclusión del narcotráfico con los estamentos gubernamentales ha dejado
una huella dentro de los sistemas políticos, sociales, económicos y culturales, que ha dividido
los procesos de organización de este Estado, creando la llamada “cultura mafiosa”. Se dice
que este tipo de cultura tuvo inicio y auge en la época del narcotráfico y se “produjo hace 20
años con el asesinato de Luis Carlos Galán a manos del cartel de Medellín” (QUINTANA,
2010), con su máximo líder Pablo Escobar quien logró impulsar políticas, donde vinculo la
nación al mundo del facilismo y de los procesos donde los avances se dan a partir de la
coerción y el uso de la fuerza como único factor capaz de resolver los problemas,
“sustancialmente la cultura mafiosa se basa en una cultura política tradicional y carismática,
y que al ser este tipo de cultura política predominante en Colombia, la mafiosa es parte
constitutiva de nuestra identidad nacional” (QUINTANA, 2010).
Debido a la reorganización cultural y los cambios en la identidad de la sociedad colombiana;
la cual ha traído consecuencia en la perdida de tradiciones y a arraigos, se ha permitido una
entrada a la ilustración mafiosa, teniendo sus inicios en las periferias de esta nación y sobre
todo en las regiones productoras, donde se “empezaban a dar cuenta periodistas, cronistas,
intelectuales y estetas. La cultura de la ostentación, de los bienes suntuarios, de las mujeres
plásticas, del dinero fácil, se vuelve parte de nuestra cotidianidad y empieza a ser aceptada
por sus élites dirigentes como un mal necesario, asumiendo paradójicamente muchos de estos
desvalores como propios. El dinero, no importa de dónde provenga, se vuelve el rasero de
medición más que los méritos o los logros por esfuerzo propio” (QUINTANA, 2010).
Este tipo de cultura mafiosa se pudo evidenciar en uno de los periodos de mayor
incertidumbre para el narcotráfico, donde encontró el confort durante el periodo del 2002-
2010. En medio de esta problemática, el gobierno de Uribe desato una lucha en aras de
acabar con el conflicto y mitigar el narcotráfico no permitiendo que la política ni la
institucionalidad y sus entes gubernamentales se vieran vinculadas directamente con la
mafia; pero fue todo lo contrario, se desató un caos y grandes escándalos cometidos por este
gobierno que además se le ha señalado de tener “estrechos lazos con el paramilitarismo en
su lucha contra la guerrilla, creando así un poderoso dispositivo militar para oponérseles”
(QUINTANA, 2010), también en caer en la ostentación de la ilegalidad dentro de las
instituciones como “ El Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), la Dirección
Nacional de Estupefacientes (DNE), el Fondo Nacional para la Defensa de la Libertad
Personal (Fondelibertad), el programa Agro Ingreso Seguro (AIS), el Ministerio de
Transporte y un largo etcétera, dan cuenta de la captura mafiosa del Estado en Colombia”
(Quintana Ó. M., 2011); estos son algunos de los casos que siguieron impulsando este tipo
de identidad que fue legitimada por el estado pero no directamente y legalmente, sino a partir
de su debilidad normativa y judicial que ha propiciado la entrada de los antivalores del
narcotráfico que han desquebrajado la institucionalidad y a su sociedad en general.

Otro de los factores a tener en cuenta es como el consumismo de la comunicación han


propiciado que a partir de las novelas, libros y demás medios se hayan encargado de trasmitir
valores de esta cultura a la sociedad colombiana, no solo de forma centralizada si no que ha
llegado a todos los sectores de nuestra nación creando una cultura mafiosa; en la cual, se
evidencia el conflicto, la vida fácil y demás factores que han incidido en el cambio de
mentalidad de la sociedad Colombiana y aún más en las nuevas generaciones que han ido
creando estereotipos debido a las desconstrucciones sociales que se dan en esta nación a partir
de los medios de comunicación, trayendo como consecuencia que “la influencia de los
medios de comunicación en la formación o deformación de valores en una sociedad, está
fuera de duda. Ellos transmiten masivamente determinadas apreciaciones, valoran o no
valoran tales o cuales acontecimientos o políticas, enfatizan como buenas ciertas acciones o
conductas, al tiempo que neutralizan o condenan otras. Esto no solo a través de la
comunicación de noticias y del modo como es mostrado el acontecer mundial, sino también
a través de los valores y tendencias que hay detrás de la publicidad y, en general de toda la
programación con que estos medios informan entretienen, educan y en definitiva, van
formando criterios en sus espectadores o lectores” (Hevia, 1988).
Para aterrizar este contexto en la región sur colombiana, es importante tener en cuenta como
la cultura mafiosa ha permeado muchas de las regiones, además cómo estos sectores de la
periferia han vivido el conflicto y la usurpación del territorio por agentes violentos como lo
han sido las mafias y demás grupos ilegales que han reconfigurado la sociedad a partir de lo
que puede dejar este tipo de cultura dentro de las regiones. Muchas veces podemos evidenciar
que en regiones más apartadas del centralismo de la nación se han propiciado la entrada de
la cultura mafiosa debido a su debilidad institucional; lo cual, ha hecho de estos lugares
perfectos para la implementación del narcotráfico como elementos coercitivo dentro de
nuestra región sur colombiana, ya que la “inexistencia de un Estado nación fuerte,
rápidamente asumen desviaciones patológicas neurálgicas” (QUINTANA, 2010) ejemplo de
estos, son los lugares epicentros de la lucha entre las mafias, como lo son los territorios donde
el estado ha perdido total control; el Putumayo, villa garzón, Mocoa, Caquetá entre otras
regiones rurales, catalogadas como zonas rojas por el control de las drogas y el conflicto
armado.
Un modelo de como la cultura mafiosa intenta desdibujar una identidad es la sociedad
laboyana; pero no desde la parte cultural, sino geopolíticamente, puesto que la cultura
mafiosa no se ha logrado instalar en la sociedad de Pitalito, sino como el narcotráfico ha visto
el valle de laboyos como centro funcional de las regiones del sur colombiano. Hay que
recalcar que Pitalito es el centro de diferentes regiones de conflicto y de comercialización de
la droga como lo es el Putumayo, Cauca, Mocoa, Florencia, entre otras, que han buscado
introducir la identidad del facilismo en esta ciudad. Debido a estos procesos, quisiera dar
cuenta que este territorio puede ser caracterizado como centro, su posición geopolítica es un
lugar geoestratégico para el confort de los diferentes grupos ilegales, ya que este centro
urbano cuenta con las diferentes salidas viales y es un lugar obligado de paso de estos
productos ilegales y de sus mafias debido a su salida vial, además porque cuenta con una
diversidad comercial y su productividad en general que han facilitado estos actos ilegales.

En los últimos años, de manera creciente la ciudad de Pitalito se ha podido categorizar


como una de las ciudades más prospera de Colombia ya que se ha implementado dinámicas
de proyección política, económica y social en aras de su pensamiento a futuro que ha hecho
que esta ciudad sea exitosa, pero se ha ido relacionando con una cultura mafiosa.
Podríamos decir que para considerar una cultura mafiosa debe estar legitimada por sus
representantes municipales y que esta cultura permee la identidad de esta región, donde hasta
el momento su identificación está intacta “Yo no creo que tengamos un Estado mafioso, como
tampoco tenemos una sociedad mafiosa. Lo que hay son grupos de poder, algunos
dominantes, que actúan con prácticas y criterios mafiosos para el beneficio propio”
(QUINTANA, 2010).
Teniendo en cuenta lo anterior, uno de los conceptos que hemos planteado es la geopolítica,
entendida esta como “el estudio de la influencia del espacio geográfico sobre los Estados y
su política” (MONTENEGRO, 2006) lo que hemos querido ver es como el factor de la
geopolítica se debe tener en cuenta dentro del contexto del territorio ya que su organización
territorial y su diversidad puede desarrollar o potenciar a una ciudad por el vínculo que tiene
en las instituciones como “Aristóteles lo expresó: El pueblo y su entorno son inseparables y
se ven afectados tanto por la geografía como por sus instituciones políticas” (Ariza, 2005)
esto entendido como la sociedad está ligada al estado y a su territorio, logrando tener
bienestar en general que les permita saciar sus necesidades, siendo legitimadas por el pueblo;
es decir, por la democracia.

En este sentido, y teniendo en cuenta los conceptos, nos remitiremos a un interrogante,


¿cómo el narcotráfico se ha ubicado en el territorio laboyano siendo este su centro
geopolítico? Debido a la división territorial y su ubicación geográfica, hace que este
territorio pueda ser el centro funcional, ya que cuenta con las diferentes organizaciones
estatales debido a la descentralización y la desconcentración de funciones que han hecho
que el estado cumpla con todas sus funciones llegando a este territorio, no podemos olvidar
que Pitalito cuenta como centro económico del Huila ya que su sistema económico y
poblacional le ha permitido ser una región con gran influencia en el sur colombiano. Lo que
han buscado estos grupos es encontrar una ciudad que cuente con todos los elementos
estatales necesarios, que esté en la periferia y que sea una ciudad caracterizada como
productora y con gran potencialidad para poder habitarla con tranquilidad y contar con todas
las facilidades de movilidad y de recursos para ostentar sus riquezas propiciadas por sus actos
ilegales “la ausencia de una institucionalidad constructora, una disposición económico-
política excluyente y discriminatoria, y la existencia de unas élites lumpezcas, a nivel
regional particularmente, en Colombia” (QUINTANA, 2010). Estos hechos han permitido
que elites con poder busquen apoderarse de ciudades como Pitalito.

En conclusión, lo que se ha querido mostrar es que el uso indebido de uno de los términos
que tiene una connotación tan fuerte como lo es la cultura mafiosa debe ser utilizada de
manera responsable por los profesionales de la comunicación social; sobre todo ellos, ya que
un término como estos puede destruir una identidad de una región como la nuestra. En el
caso de Pitalito, se quiere evidenciar que este territorio no debe estar categorizado ni
organizado dentro los estereotipos de una cultura mafiosa porque este territorio peca por su
posición geopolítica y no porque su cultura y su identidad sea mafiosa, si no que en muchos
de los casos el Valle de laboyos ha sido utilizado por la mafia dentro de su geoestratégica
ilegal ya que en muchos de los casos, las migraciones de culturas arraigadas de la mafia está
llegando de manera masiva a los territorio debido a los conflictos que se dan por el control
del narcotráfico. Algo que hay que anteponer es que si la institucionalidad del estado no llega
a estos territorios legitimando su soberanía y su poder, Pitalito y otras regiones serán
permeadas por una cultura mafiosa que puede poner en jaque a nuestra nación, por lo cual,
es importante reconocer la necesidad que tienen los municipios de poseer un mayor control
geopolítico que le permita tener seguridad y de esta manera poder librar a su sociedad de las
influencias de la mafia.

Bibliografía
Ariza, G. R. (2005). GEOPOLÍTICA Y GEOESTRATEGIA LIDERAZGO Y PODER. Bogota: Universidad
Militar Nueva Granada.

Hevia, R. (1988). valores culturales y medios de comunicacion . En R. Hevia, comunicacion y medios


(págs. 53-60).

Miranda, M. E.-F. (2009). Geopolítica, poder y capacidad nacional: Una aproximación


econométrica. bogota: Criterio Libre.

MONTENEGRO, J. L. (2006). La geopolítica y los delirios imperiales de la expansión territorial a la


conquista de mercados. bogota.

Quintana, Ó. M. (10 de enero de 2011). razon publica. Obtenido de razon publica:


http://www.razonpublica.com/index.php/politica-y-gobierno-temas-27/1678-cultura-
democratica-en-colombia-entre-la-frustracion-y-la-esperanza.html
Quintana, O. M. (2 de mayo de 2010). bdigital Portal de revistas UN . Obtenido de bdigital Portal
de revistas UN :
http://www.revistas.unal.edu.co/index.php/peju/article/view/36710/39499

QUINTANA, Ó. M. (2010). Cultura política mafiosa en colombia . colombia: CIENCIA POLÍTICA Nº


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