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CUIDADOS HIGIENICOS EN CASA

Cuando se habla de higiene del hogar se tiende a pensar sólo en la limpieza diaria de la casa, pero en la
práctica este concepto es mucho más amplio y corresponde a la suma de todas las medidas que
procuran prevenir infecciones, y en definitiva cuidar la salud de los integrantes del hogar. Seguro que con
este par de consejos reforzaras tus costumbres.
Ten en cuenta que hay más gérmenes en el estropajo de la cocina que en la taza del baño. La desinfección es
un procedimiento que nunca debe saltarse al momento de limpiar, de lo contrario el ciclo de la higiene no está
completo y se corre el riesgo de contaminar.

En general, cualquier parte de la casa debe está libre de suciedad, el polvo y los ácaros, están en el día a día,
no es necesario ser exagerado y limpiar a todo momento, pero la mejor técnica es mantener el orden, y hacer
una limpieza completa a la semana, y repaso a diario de las siguientes zonas.

Higiene del baño:


 Ciertos gérmenes dañinos y parásitos pueden ser transmitidos a causa de una pobre higiene en el baño.
 A los padres se les recomienda especialmente que se aseguren que todos los miembros de la familia
cumplan con la regla de aseo de manos después de utilizar el baño.
 La primera línea de defensa contra la transmisión de enfermedades es el papel higiénico.
 Las toallas de baño son personales, cada miembro de la familia debe tener una y se tiene que preocupar
de secarla o dejarla extendida después de su uso. Todas las superficies del baño-incluida la grifería hay
que limpiarlas y desinfectarlas.
Higiene de la cocina:
 Suciedad es sinónimo de bacterias que se traspasan a los alimentos y utensilios de cocina.
 Rigurosa higiene personal: manos limpias, uñas cortas, pelo limpio y gorro en lo posible.

 Mantener el interior del refrigerador y del horno muy aseado.


 Cambiar frecuentemente el paño de cocina.
 Las superficies e instalaciones donde se preparan y se almacenan los alimentos deben ser sometidas a
higiene permanente.
 Las tablas de picar son una fuente de contaminación cruzada de alto riesgo.

APRENDER HACIENDOLO
1. Lavarse las manos
Es una obviedad, pero muchos la olvidan. No hace falta estar todo el día con las manos bajo el grifo, pero la
sencilla costumbre de lavarse las manos antes de comer y después de ir al retrete reduce en un 20% las
posibilidades de contraer infecciones respiratorias y digestivas.

2. Cerrar la tapa del váter


Esta sencilla costumbre, que muchos se saltan, evita que los gérmenes se extiendan por todo el baño y
acaben en nuestros pulmones. Si la tapa del inodoro está abierta cuando tiramos de la cadena, los gérmenes
fecales se desplazan casi dos metros a todas las direcciones.

3. Cambiar la almohada regularmente


Al cabo de dos años el 10% del peso de una almohada que no ha pasado por la tintorería corresponde a
ácaros muertos o deyecciones de éstos.

4. Limpiar la nevera
Debemos vaciar la nevera y limpiarla por completo dos veces al mes. Los microbios como la temible Listeria
se desarrollan justamente en atmósferas frías y húmedas a cuatro grados, y no nos interesa que anden cerca
de nuestra comida.
5. Congelar los alimentos crudos
Este es un consejo que hace unos años se impuso en todos los restaurantes de España, pero en muchas
casas sigue sin tomarse. Congelar el pescado si se quiere consumir crudo elimina el anisakis, un parásito que
puede ser la causad de una perforación intestinal; hacer lo mismo con la carne de buey preparada para steak
tartar evita contraer la solitaria.

6. Mantener separados los utensilios de limpieza


Las herramientas que usamos para limpiar son un vector terrible de suciedad. Una esponja o una bayeta
pueden convertirse en un nido de microbios si no se pasan por lejía regularmente antes de ponerlas a secar.
Los trapos de cocina deben lavarse los más a menudo posible a sesenta grados, y jamás deben reutilizarse si
están húmedos.

7. No compartir la toalla
La toalla no se debe compartir con toda la familia: al pasarnos la toalla nos pasamos al mismo tiempo los
microbios. La toalla, además, debe estar bien seca antes de usarse. Si todavía está húmeda, es mejor tirarla
sin vacilar al cesto de la ropa sucia, porque una toalla húmeda es un perfecto medio de cultivo para que se
desarrollen los microbios. En veinticuatro horas tienen tiempo suficiente para multiplicarse. Resultado: una vez
limpio habrás esparcido por tu cuerpo una colonia de microbios que se desarrollarán perfectamente en los
pliegues, provocando luego rojeces e infecciones. El guante de ducha sólo se debe utilizar una vez, y luego
lavarlo. De lo contrario servirá para repartir la mugre por todo el cuerpo.

8. Lavar el cepillo de dientes


Es aconsejable cambiar regularmente de cepillo de dientes, sobre todo después de una gripe o unas anginas,
para evitar volver a sembrar y arrastrar las infecciones. Para ahorrar en cepillos de dientes basta con ponerlos
a lavar de vez en cuando en el lavavajillas, con el detergente habitual. Un estudio científico ha demostrado
que este método hacía desaparecer la totalidad de los microbios presentes.

9. No acumular platos en la pila


La pila de la cocina puede llegar a acumular 500.000 bacterias por metro cuadrado y, si somos de acumular
vajilla, convertiremos el fregadero en el lugar más sucio de nuestra casa, por encima del váter. Si no puedes
lavar los platos en ese momento, enjuágalos con agua y unas gotas de lejía para evitar que se forme un caldo
de cultivo.

10. Limpiar los objetos cotidianos


Es importante no olvidar limpiar los objetos cotidianos que quizás jamás hemos limpiado: el mando de la tele,
los interruptores de la lamparilla de noche, el teléfono portátil, las gafas, la parte de debajo del reloj…
Sabiendo queel 92% de los móviles están recubiertos de microbios, entre ellos un 16% de bacterias fecales,
hay motivos suficiente para limpiarlos y, en todo caso, para evitar prestarlos e intercambiar la porquería.