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Las obligaciones matrimoniales según el judaísmo

Un recordatorio diario de lo que significa ser un caballero.


por Rav Dov Heller

El judaísmo es un sistema de vida que está construido en base a obligaciones


en lugar de derechos. Esto es especialmente verdad respecto al enfoque judío
del matrimonio. Las obligaciones fomentan la responsabilidad y el dar. Los
derechos fomentan un sentido de privilegio que puede llevar a la
irresponsabilidad. En el judaísmo, uno no tiene derecho a nada; todo lo bueno
que tenemos es un regalo.

Entonces, con esto en mente, presento el ‘Protocolo de obligaciones


matrimoniales’ del judaísmo:

Tengo la obligación de:

1. Ser un mensch (caballero); ¿Hace falta que diga algo más? Si hace falta,
entonces deja que te lo defina…

2. Luchar para darle a mi pareja placer, y no dolor.

3. Evitar culpar y atacar a mi pareja por cosas que me molestan.

4. Expresar lo que necesito y no esperar que mi pareja me lea la mente.

5. Tomar los sentimientos y las necesidades de mi pareja seriamente.

6. Asegurar que mi pareja se sienta emocionalmente segura conmigo.

7. Darle a mi pareja una intimidad física disfrutable y consistente.

8. Expresar consistentemente amor y afecto.

9. Reconocer las cosas que mi pareja hace por mí y expresar gratitud por ellas.

10. Reconocer mis errores y asumir responsabilidad por ellos.

11. Trabajar con mi pareja para encontrar soluciones a nuestros problemas que
nos satisfagan a ambos.

12. Buscar ayuda profesional de un psicoterapeuta licenciado o de un rabino si


no podemos resolver nuestros temas por cuenta propia.
13. Siempre hablarle a mi pareja con respeto.

14. Siempre tratar a mi pareja con respeto y dignidad.

15. "Pelear limpio".

16. Nunca pelear con mi pareja frente a nuestros hijos.

17. Apoyar y alentar el crecimiento personal de mi pareja.

18. Luchar siempre para ser un buen amigo de mi pareja y compartir sus
batallas personales.

19. Poner límites para proteger nuestro matrimonio de influencias externas


nocivas.

20. Hacer que mi pareja sea mi prioridad número uno (no mi carrera, los niños
o mis padres).

21. Nunca discutir nuestros problemas matrimoniales con nadie a menos que
mi pareja lo sepa y me dé permiso, con excepción de cuando yo esté seguro/a
de que a mi pareja no le importará.

22. Mantener límites "sanos" entre mí y las personas del sexo opuesto.

23. Ser financieramente responsable.

24. Ser feliz y saber que mi pareja no es responsable por mi felicidad.

25. Luchar para crear una atmósfera hogareña pacífica y relajada.

26. Nunca gritar con furia, ser violento/a, causar temor ni ser controlador/a.

27. Dejar que mi pareja sepa en dónde estoy, adónde estoy yendo, qué estoy
haciendo y con quién estoy.

28. Permitir que mi pareja tenga su espacio y privacidad.

29. Halagar a mi pareja, y nunca ofenderla.

30. Divertirnos juntos y buscar un balance en nuestras vidas.

31. Nunca amenazar a mi pareja con el divorcio.


32. Hacer mi parte para asegurar que estemos trabajando juntos como un
equipo.

33. ¡Ser un mensch! ¡Ahora sabes lo que significa!

Artículo relacionado: Las promesas de un marido.

El secreto para un matrimonio feliz: Guía para hombres


Tu esposa necesita sentir que ante tus ojos ella está en primer lugar. Y debes
demostrárselo con tus acciones.
por Emuna Braverman

Si leíste el artículo que escribí para las mujeres, lo adivinaste. El secreto es el


mismo: haz que tu esposa sea una prioridad para ti. Ya sé, probablemente
crees que ya lo hiciste… pero ella tiene que sentirlo. ¿A qué me refiero?

Una prioridad incluso antes que tu trabajo. Puede que adores tu trabajo y
que te emociones con el sentimiento de logro (tal vez incluso tienes un placer
secreto por estar haciendo un mejor trabajo y ganando más que el vecino).
Hacer un buen trabajo te hace sentir validado. Ganar mucho dinero es el
glaseado del pastel y realmente te hace sentir que eres “alguien”. Te sorprende
cuando tu esposa se queja (quizás no de la forma más amorosa y adorable) y
dice que estás pasando demasiado tiempo en el trabajo. “Estoy haciendo esto
por ti querida; para mantener a nuestra familia y para que puedas comprar lo
que necesitas”. Si esa es realmente tu motivación (y esto requiere de reflexión
sincera), podrías sorprenderte al descubrir que tu esposa estaría dispuesta a
aceptar un ingreso menor para poder pasar más tiempo contigo, y por lo tanto,
esa explicación (¿excusa?) ya no es válida.

Además, cualquiera sea tu carrera, ya sea recolectar basura o intentar


encontrar una cura para el cáncer, tu esposa necesita sentir que ella está
primero. Sí, la causa puede ser noble. Y presumiblemente ella la apoya. Pero
necesita sentir que ante tus ojos, ella está en primer lugar. Y no es suficiente
decirlo, sino que debes demostrarlo con tus acciones: recibiendo sus llamadas,
llegando a casa a tiempo, no trabajando los fines de semana, tomándote
vacaciones familiares, llamándola para saber cómo está, sugiriendo una cita a
almorzar cuando sea posible…

A pesar de que obviamente hay excepciones a toda regla, yo creo que muchos
hombres trabajan más horas de las necesarias por adicción, ansiedad, falta de
eficiencia y quizás incluso algo de ambivalencia en relación a ir a casa. La
mayoría de los trabajos pueden terminarse en una cantidad de tiempo
razonable si son realizados con seriedad y competencia. Es una elección, y tu
esposa lo sabe. Tú debes escogerla a ella primero.

Una prioridad incluso antes que tu trabajo comunitario. Obviamente hay


mucho para hacer por la comunidad judía, y a veces tú eres el único que puede
hacerlo. Pero nunca debiera ser a costas de tu matrimonio. No tiene sentido
“salvar” a otros judíos y perder a tu propia familia, Dios no lo quiera. También
hay una enorme presión en el mundo de los negocios y de amigos y colegas
para involucrarse, asistir a banquetes y donar dinero. Pero esto debe ser
realizado estratégicamente y con consideración, y siempre debes discutirlo con
tu esposa. Asegúrate de que ella esté de acuerdo con las organizaciones que
quieres apoyar. Hay un enorme aumento en el ego al ser reconocido como un
gran donante y como alguien que hace mucho por la comunidad,
un “hacedor” como nos gusta decir. Pero el lugar más importante para ser
un “hacedor” es en tu propia casa.

Una prioridad incluso antes que tus amigos. Todos necesitan amigos y
pasar tiempo con ellos, pero nunca debe ser a costas de tu pareja. La
estereotípica socialización masculina ocurre durante los eventos deportivos o
actividades deportivas. Claramente es posible que estas sean salidas
relajantes, pero deben ser limitadas. Reconozco el atractivo. Es mucho más
fácil jugar fútbol y sudar con un grupo de amigos —o bromear frente a un
partido de fútbol televisado— que tener una conversación con tu esposa para
involucrarte y abrirte emocionalmente, y que a veces puede ser sumamente
demandante. Pero la recompensa es mucho mayor (¡incluso si tu equipo
favorito gana!).

Una prioridad incluso antes que tus propias necesidades. Convertir a tu


esposa en tu prioridad significa esencialmente que sus necesidades vienen
antes que las tuyas. Si ella está nerviosa, levántate y revisa las cerraduras. Si
está cansada, ocúpate del bebé en la noche. Si está agobiada, trae comida de
un restaurante. Si quiere conversar, escucha. Si necesita afecto (y casi siempre
lo necesita), dáselo. Puede ser que no siempre estés de ánimo (ella tampoco
está siempre de ánimo para las cosas que tú quieres), pero no se trata de ti. Se
trata de ella. Puede ser que tú solamente quieras llegar a casa y relajarte frente
al televisor con un trago. Entonces deberías haberte conseguido un perro en
vez de una esposa (en realidad una mascota también necesita comer y que la
saquen a pasear). Tu esposa se merece lo mejor de ti y si eso requiere un poco
de esfuerzo (bueno, mucho esfuerzo) y un poco menos de relajación, que así
sea.

Un matrimonio feliz requiere trabajo. Requiere de algunas habilidades de


actuación. Requiere sonreír cuando tienes ganas de fruncir el ceño y de
escuchar cuando tienes ganas de esconderte. Es incómodo porque no es fácil,
pero es la única forma de experimentar las recompensas de una relación
verdadera.

No tienes que seguir obligatoriamente estos consejos. Muchas personas no lo


hacen. Pero al fin y al cabo, a la única persona que estarás perjudicando será a
ti mismo.