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Este artículo es copia fiel del publicado en la revista NUEVA SOCIEDAD

■ Tribuna Global No 255, enero-febrero de 2015, ISSN: 0251-3552, <www.nuso.org>.

Para una crítica de las operaciones


extractivas del capital
Patrón de acumulación y luchas sociales en el tiempo
de la inanciarización

Verónica GaGo / Sandro Mezzadra

En el capitalismo del siglo xxi –y en el marco de los debates actuales–,


resulta necesaria una ampliación de las categorías de extracción
y extractivismo para delinear algunos rasgos fundamentales de la
lógica que caracteriza los procesos de valorización y acumulación
contemporáneos. «Extracción» y «extractivismo» no son sinónimos,
pero están íntimamente ligados. Este proyecto de ampliación
del concepto de extracción se conecta, además, metodológica y
políticamente con una larga historia de luchas y elaboraciones teóricas
que expandieron el concepto mismo de explotación. Asimismo, resulta
importante volver críticamente sobre conceptos como «acumulación
por desposesión», que marcan el pensamiento crítico y radical actual.

■■■Más allá de la transición «los 30 años gloriosos» –la época del


llamado «fordismo» y de la compleja
Hace ya cuatro décadas que la dis- geopolítica de conlictos, guerras frías
cusión crítica sobre el capitalismo se y calientes, revoluciones, insurgencia
mueve en el interior de la narrativa de y contrainsurgencia que la acompa-
una transición. El desacople del dólar ñó a escala mundial–. En América La-
respecto del patrón oro en 1971 y la cri- tina ese calendario puede conectarse
sis del petróleo de 1973 marcan las fe- con otro: el del golpe contra Salvador
chas del inicio del in de una época que Allende, también en 1973, así como
en Occidente ha sido celebrada como la secuencia iniciada con las diversas

Verónica Gago: doctora en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires (uba). Es do-
cente en la Facultad de Ciencias Sociales de la uba y en el Instituto de Altos Estudios Sociales
(idaes) de la Universidad Nacional de San Martín (unsam).
Sandro Mezzadra: doctor en Historia de las Teorías Políticas por la Universidad de Torino. Es
docente en la Universidad de Boloña.
Palabras claves: acumulación originaria, capitalismo del siglo xxi, extracción, extractivismo,
inanciarización, lo común.
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dictaduras y reformas inancieras que dar cuenta de estos procesos. Desde


remodelaron el continente. Un segun- hace más de una década, en América
do momento en esa serie puede fe- Latina se lo discute, se lo combate y,
charse en 1989, año que para muchos en los últimos años, aparece en la re-
marcaba un primer in de la transi- tórica de varios gobiernos como una
ción e inauguraba otro cierre: el llama- rémora arcaica, como parte de un pa-
do «in de la Historia». El Consen- sado ya superado. La crisis global de
so de Washington se difundía como 2007-2008 fue vista como una opor-
síntesis de reescritura de una época. tunidad para el continente, frente a
La aparente estabilización conseguida la evidencia del declive de Estados
en la década de 1990, sin embargo, fue Unidos y Europa. Las imágenes aso-
breve: los primeros años del siglo xxi ciadas a los bric (Brasil, Rusia, la In-
se vieron conmovidos a escala plane- dia y China) se popularizaron como
taria por guerras, turbulencias e insu- una alternativa en el mapa mundial.
rrecciones. El derrumbe inanciero de Sin embargo, el continente no estu-
2007-2008 corona una serie de crisis y vo blindado frente a la crisis. Brasil
reabre dramáticamente la pregunta y Argentina muestran las consecuen-
acerca de la dirección de la transición. cias de ese impacto, que no es solo
económico sino también político, en
Para nosotros, esta pregunta está vincu- la medida en que cuestiona la fuen-
lada prioritariamente a un intento de te de la propia legitimidad de los go-
entender las condiciones de vida y biernos «progresistas».
de lucha que hacen de la crisis una si-
tuación de inestabilidad y de apertu- Al mismo tiempo, se evidencia el
ra de perspectivas en un sentido pro- modo restringido bajo el cual se carac-
fundo. A partir de estas premisas que terizó el neoliberalismo como una se-
nos orientan y organizan, tanto me- rie de medidas inspiradas en la ideolo-
todológica como políticamente, abor- gía de los organismos internacionales
damos temas claves que están en el de crédito y como políticas macroeco-
centro de la discusión crítica sobre la nómicas de privatización y ajuste, con
transición, aún actual, del capitalismo. la meta de lograr un retroceso del Es-
En particular, desplegando la cues- tado. Más allá de la crisis de legitimi-
tión de una transformación radical de dad política del neoliberalismo puesta
la lógica del régimen de acumulación en evidencia por las insurgencias po-
más allá del paradigma industrial y pulares que lo cuestionaron y abrieron
planteando el problema de la organi- un espacio de posibilidad para otro
zación global de esta nueva fase. tipo de gubernamentalidad, queda
aún pendiente su caracterización en
El neoliberalismo se convirtió en una términos de producción de subjetivi-
de las narrativas más difundidas para dades vinculadas a las modiicaciones
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estructurales ya acontecidas en las dé- del trabajo, que limitaría estructural-


cadas pasadas. Esto es algo que per- mente las posibilidades de los países
manece impensado cuando se nombra latinoamericanos. Pero agrega que el
el momento actual como «neodesarro- neoextractivismo funcionaría como vía
llismo», contraponiéndolo de modo li- posible de superación de la hegemonía
neal al neoliberalismo. inanciera tal como se desarrolló du-
rante la década de 19902. Sin embargo, a
Pero también frente a uno de los diag- pesar de ser contrapuestas (una mirada
nósticos más difundidos sobre la eta- es crítica y la otra celebratoria del mo-
pa presente, que se expresa en la idea mento actual), ambas argumentaciones
de un neoextractivismo que pondría comparten un supuesto: el extractivis-
a la región ante una remozada forma mo aparece diferenciado del momento
de dependencia y primarización de su inanciero. Nos interesa, entonces, ra-
economía. La novedad, frente a otros dicalizar la noción misma de extracti-
momentos históricos, provendría de vismo para, por un lado, señalar su re-
la forma en que el Estado es capaz de lación orgánica con las inanzas y, por
direccionar cierta parte de la renta ex- otro, ir más allá de su sectorización en
traordinaria de los recursos naturales. las materias primas. Una ampliación
Una fórmula con que se sintetiza esta del concepto de extracción puede ayu-
escena regional es la que habla de un darnos a deinir de una manera más
pasaje: del Consenso de Washington sistémica rasgos fundamentales de la
al Consenso de los Commodities1. Una lógica de funcionamiento del capita-
serie de explotaciones vinculadas a re- lismo actual, más allá de la recurren-
cursos primarios generalmente no re- te deinición negativa (lo que ya no es),
novables, que van de la megaminería pero también de su inacabada transi-
al agribusiness, pasando por reservas ción (un ininito post).
hidrocarburíferas y la frontera fores-
tal y pesquera (con las infraestructu- Mientras que la crítica del neoextrac-
ras logísticas articuladas), recoloca a tivismo3 es muy eicaz para subrayar
las economías latinoamericanas en su
clásico papel de proveedoras de mate- 1. Maristella Svampa: «‘Consenso de los Commodi-
ties’ y lenguajes de valoración en América Lati-
rias primas, solo que esta vez dirigi-
na» en Nueva Sociedad No 244, 3-4/2013, pp. 30-
das principalmente a China. 46, disponible en <www.nuso.org/upload/
articulos/3926_1.pdf>.
2. A. García Linera: Geopolítica de la Amazonía,
Uno de los referentes de los gobiernos Vicepresidencia del Estado, La Paz, 2012.
progresistas, el vicepresidente boli- 3. Por neoextractivismo nos referimos a las
características que combinan modalidades
viano Álvaro García Linera, deiende extractivas de materias primas (con larga tradi-
este modelo haciendo referencia a una ción en el continente), con políticas que postu-
lan la inclusión social y, por tanto, la interven-
supuesta rigidez absoluta del mercado ción del Estado, aun si ya no se produce bajo el
mundial y de la división internacional modelo industrialista de desarrollo.
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continuidades en el patrón de desa- da para abrir el signiicante «extrac-


rrollo, y por tanto para obligarnos a ción». La primera es, a simple vista,
abrir un espacio para la búsqueda de más clásicamente asociada a una va-
alternativas, nos resulta problemáti- riante neoextractiva: la nueva semi-
ca su perspectiva política inmediata. lla de Monsanto denominada Intac-
Por una parte, porque tiende a dejar ta rr2 Pro y propagandizada como
de lado las complejas economías po- parte de una nueva generación de se-
líticas de los territorios periféricos su- millas cuya misión es permitir la ex-
burbanos, enfocándose en los sitios pansión de las oleaginosas incluso en
especíicos de las actividades extrac- áreas «cada vez más marginales»4. Esa
tivas, de modo tal que termina por expansión que busca colonizar nue-
desconectar ambos espacios y ambas vos territorios está vehiculizada por
economías. Por otra parte, al enfocar un complejo juego entre patentes, in-
como único conector entre ellas los sumos tecnológicos, instrumentos i-
subsidios estatales, la crítica del neo- nancieros y una dinámica concreta de
extractivismo contribuye a una pa- producción y apropiación de conoci-
sivización de las poblaciones pobres miento. Al mismo tiempo, ese avance
urbanas que funciona en paralelo a territorial es imposible sin unas for-
una tendencia a la victimización de mas especíicas de violencia política
las poblaciones rurales afectadas. En sobre las tierras para volverlas «dispo-
esta modalidad de análisis, en la que nibles», una condición que no es para
conceptos como desposesión y des- nada natural. De modo tal que la ex-
pojo se vuelven centrales, se opaca tracción aquí se basa en una dinámica
por un lado la categoría misma de que antecede a la semilla, a la vez que
explotación y, por otro, se desconoce la presupone: la producción del terri-
la producción de valor de esas po- torio mismo y, por tanto, del proceso
blaciones que las propias inanzas de valorización en el que se inscribe.
ya consideran como no marginales. Esta imagen puede también funcio-
Hay que agregar que nuestro pro- nar como metáfora de un proceso más
yecto de ampliación de la idea de ex- amplio en el cual el capital ocupa es-
tracción se conecta metodológica y pacios marginales para convertirlos en
políticamente con una larga historia suelo de sus operaciones.
de luchas y elaboraciones teóricas
que ampliaron el concepto mismo La segunda imagen nos lleva al mun-
de explotación. do de la minería pero en un sentido

■■■operaciones extractivas 4. Daniel M. Cáceres: «Accumulation by Dis-


possession and Socio-Environmental Con-
licts Caused by the Expansion of Agribu-
Hay algunas imágenes conceptuales que siness in Argentina» en Journal of Agrarian
podemos tomar como punto de parti- Change, 2/2014.
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no tradicional: a lo que se podría lla- arman la producción de periles (de


mar una forma de «minería digital». consumo, de salud, de conductas) y
En algunas regiones de China, pero de aquellos que organizan las ope-
también en otras partes del mundo, raciones inancieras en el tiempo del
miles de jóvenes migrantes trabajan high-frequency trading6.
jugando. Pasan horas y horas en ta-
lleres-galpones frente a computado- Por último, en los cordones de la peri-
ras y bajo control de sus patrones. Se feria de Buenos Aires están las inan-
especializan en diferentes juegos de cieras montadas en los mismos locales
rol multijugador masivos online, en en los que se vende ropa deportiva o
los que se trata de acumular puntos o electrodomésticos. A distancia de una
bienes virtuales –por eso se denomi- escalera, se ofrecen los créditos para el
na a esta actividad gold farming (culti- consumo que se van a destinar a com-
vo o recolección de oro)–, que luego prar en ese mismo espacio físico. A su
son vendidos por dinero a jugado- vez, esos créditos de dinero inmediato
res de países desarrollados: acumu- se consiguen por medio de una acre-
lar para sus personajes esos bienes o ditación muy precisa: el número de
puntos, que les dan poder, suele de- beneiciario de quien recibe un plan
mandar mucho tiempo, del cual nor- social o subsidio estatal. La extracción
malmente esos jugadores carecen, y inanciera se organiza sobre sectores
por eso están dispuestos a pagar por que no tienen una capacidad de sol-
ellos5. Esta imagen nos parece espe- vencia dada por el mercado de trabajo
cialmente importante porque pone tradicional pero que, sin embargo, al
de relieve la cuestión del trabajo en ser reconocidos como población sub-
la actualidad, de su organización y sidiada, pueden acreditar una inscrip-
explotación. Además, la problemá- ción bancaria que fue gestionada por
tica de la «minería digital» deja ver el Estado. Así, las inancieras extraen
de modo directo el papel clave que literalmente valor de un conjunto de
juegan las operaciones extractivas actividades, formas de cooperación y
en el llamado «capitalismo digital». de obligaciones de laboriosidad a fu-
Lo que se conoce como data mining turo, con garantía del Estado.
(minería de datos) es, otra vez, una
condición preliminar necesaria, para 5. Nick Dyer-Witheford y Greig de Peuter: Ga-
la valorización del capital en espa- mes of Empire: Global Capitalism and Video Games,
University of Minnesota Press, Minneapolis,
cios empresariales que todos usamos 2009; Moritz Altenried: «The Digital Factory: On
cotidianamente, tales como Google the Political Economy of Informational Capita-
lism», tesis de doctorado, Goldsmith University,
o Facebook. La forma en que se ins- Londres, 2014. (Agradecemos al autor por com-
trumenta esa extracción es a través partir con nosotros un capítulo de su tesis de
doctorado, aún en proceso).
de algoritmos cada vez más soistica- 6. Matteo Pasquinelli (comp.): Gli algoritmi del
dos, no tan distintos de aquellos que capitale, Ombre Corte, Verona, 2014.
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Empezamos a ver, de este modo, cómo misma de explotación. Si la extrac-


la extracción, tomada en un sentido ción es un rasgo constitutivo de las
amplio, delinea rasgos preponderan- operaciones actuales del capital, hace
tes de las operaciones del capital en falta plantear el tema de cómo el ca-
sectores estratégicos de su desarrollo pital mismo se relaciona con lo que
actual –de lo territorial a lo digital, en términos tradicionales se puede
pasando por lo inanciero–. La pri- llamar trabajo, y que sin embargo
mera imagen nos habla en particular toma cada vez más la forma de una
de la importancia que toma, tanto li- cooperación social compleja y alta-
teral como simbólicamente, la expan- mente heterogénea.
sión de las fronteras del capital hacia
espacios y sujetos construidos como b) Desde este punto de vista, el con-
marginales y periféricos7. Por el mo- cepto de extracción supone cierta ex-
mento, podemos singularizar tres terioridad del capital frente al trabajo
rasgos salientes del concepto amplia- vivo y a la cooperación social. La re-
do de extracción que, nos parece, es- lación extractiva se presenta bastan-
tán en juego en las imágenes que aca- te diferente de la relación de explota-
bamos de presentar. ción que se conforma en una fábrica
a partir de la estipulación de un con-
a) En primer lugar, la extracción no trato de trabajo asalariado. Mientras
puede reducirse a operaciones vincu- que el contrato introduce al trabaja-
ladas a materias primas devenidas dor en un espacio que está directa-
commodities a escala global. Por un mente organizado por el capital, en
lado, porque la dinámica de lo digital casos tan distintos como las inanzas
y de lo inanciero tiene un papel fun- populares (vía créditos al consumo)
damental incluso en las operaciones o de Facebook (por medio de una
de extracción de materias primas, en empresa que extrae valor de las inte-
la organización de la logística de su racciones de datos) nos encontramos
circulación y hasta en la determina- con actores capitalistas que no orga-
ción de alzas y bajas de precios en nizan directamente la cooperación
las bolsas internacionales. Esto im- social que explotan. En este sentido
plica complejizar la imagen misma hablamos de cierta exterioridad. Pero
de América Latina y de su posición es necesario complejizar y cuestionar
en la llamada «división internacional la idea de exterioridad, por lo menos
del trabajo». Por otro lado, porque la en dos sentidos. Por un lado, si bien
extracción no puede ser coninada a los actores capitalistas de los que
materias inertes. Esta se vincula tam-
bién a la extracción de fuerza de tra-
7. S. Mezzadra y Brett Neilson: Border as Method,
bajo, en un sentido tal que permite or, The Multiplication of Labor, Duke University
ampliar y complementar la noción Press, Durham, 2013.
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hablamos no organizan directamen- el dinamismo urbano de las perife-


te la cooperación de los sujetos, esta rias, es también diferente a la ciudad
cooperación está lejos de ser libre: en gentriicada con la que se vincula la
el caso de Facebook, está permeada renta extractiva hablando de «ex-
por las operaciones del algoritmo; en tractivismo urbano»8. Las lógicas ex-
el caso de las inanzas populares, se tractivas cruzan en este sentido el
desarrolla bajo el signo de la deuda. gobierno de la pobreza, producien-
Por otro lado, en esta cooperación do violencia e hibridándose con las
actúan otros actores capitalistas, en- mismas lógicas y retóricas de inclu-
tre los cuales se encuentran también sión planteadas por el discurso de
los más clásicos empresarios indus- la ciudadanía. Bajo esta perspectiva,
triales. De todas maneras, es esta creemos, se logra también una lec-
coordenada compleja entre afuera y tura de las nuevas conlictividades
adentro la que abre un campo de ba- sociales que permite mapear la tra-
talla en el sentido de una disputa por ma del agribusiness, las inanzas, las
apropiaciones, codiicaciones y posi- economías ilegales y los subsidios
bilidades de liberación. estatales según lógicas a la vez com-
plementarias y en competencia. Son
c) En tercer lugar, el extractivismo no estas lógicas, al mismo tiempo, las
puede asociarse unilateralmente al que permiten correrse de la imagen
paisaje rural o no urbano. Por lo ya victimista que la narración del des-
señalado –porque no se trata solo de pojo tiende a resaltar.
materias primas y porque no esta-
mos frente a una exterioridad total–, ■■■Extractivismo inanciero
es necesario subrayar los circuitos y inanzas populares
en los cuales las operaciones extracti-
vas toman forma y velocidad, desar- Lo que nos parece más importante
mando el binarismo campo-ciudad. subrayar respecto del momento ac-
Pero a menudo, cuando se hace no- tual es una posición de lo inanciero
tar ese vínculo, se lo hace criticando extremadamente singular tanto en su
el populismo como momento político escala como en su intensidad. Desde
que se adosa a un modelo económi- el punto de vista de la pregunta que
co de tipo extractivo. Como intenta- planteamos al comienzo de este ar-
mos marcar, esta división despoli- tículo sobre la persistencia o no del
tiza otras formas extractivas en las paradigma industrial en el capitalis-
que, de modos precisos, se activa la mo actual, es necesario resaltar que
extracción de valor de una vitalidad justamente las mismas actividades
popular crecientemente endeudada
pero nunca totalmente sumisa. Esta 8. Gabriela Massuh: El robo de Buenos Aires,
ciudad, que aparece formateada por Sudamericana, Buenos Aires, 2014, pp. 55-60.
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industriales aparecen subordinadas alteración en la naturaleza misma de


a la lógica y a la racionalidad inan- la mercancía. Otra vez, el contraste
ciera. Nos encontramos entonces en con lo industrial es llamativo: don-
una situación radicalmente distinta de la línea de montaje junta todos los
de la descripta en los debates clásicos elementos en un lugar para construir
sobre el imperialismo de principios una mercancía integrada, la ingenie-
del siglo xx, como son las posiciones, ría inanciera invierte el procedimien-
por ejemplo, de Rudolf Hilferding y to, «desmontando la mercancía en sus
Lenin. En análisis recientes propues- elementos variables y constituyentes
tos por autores como Christian Ma- y dispersando sus atributos para ser
razzi y Randy Martin, lo inanciero conectados con elementos de otras
emerge como momento de mando y mercancías de interés para un merca-
de articulación unitaria del capita- do global orientado por el intercam-
lismo contemporáneo9. Por un lado, bio bajo la lógica del riesgo»11. Hay
la interdependencia a escala global, que subrayar que esta lógica puede
con las turbulencias y los conlictos ilustrar la dinámica de los commodities
que la atraviesan, es regulada prin- asociados al extractivismo, remarcan-
cipalmente a través de los mercados do su vinculación íntima con las lógi-
inancieros. Por otro, lo inanciero es cas de las inanzas.
caracterizado hoy por una tendencia
hacia la penetración intensiva en la Desde otro ángulo, analizando la crisis
vida social, convirtiéndose en la me- de las hipotecas subprime en eeuu, Sas-
diación cotidiana tanto del consumo kia Sassen pone de relieve la tenden-
como de las múltiples formas de em- cia de las inanzas a la incorporación de
pleo, así como en la condición bajo la economías no inanciarizadas. En esta
cual se redireccionan los llamados expansión continua de las fronteras de
«derechos sociales» –desde las jubi- la valorización inanciera a través de
laciones hasta la vivienda–10. la «colonización» de territorios socia-
les ajenos a su mando, aparece paula-
Una mención aparte merece la cues- tinamente una dimensión extractiva de
tión de los derivados, que jugaron un las operaciones inancieras. Haciendo
papel sobresaliente en la reorgani-
zación de las inanzas, sea en su di- 9. C. Marazzi: Capital y lenguaje. Hacia el gobier-
mensión extensiva (en la articulación no de las inanzas, Tinta Limón, Buenos Aires,
2014; R. Martin: Financialization of Daily Life,
de la interdependencia global), sea en Temple University Press, Filadelia, 2002.
su dimensión intensiva (en la penetra- 10. V., entre otros, Colin Crouch: «Privatised
Keynesianism: An Unacknowledged Policy
ción de lo social). Como señala Mar- Regime» en The British Journal of Politics and
tin, la difusión y la soisticación cada International Relations vol. 11, 2009, pp. 382-399.
11. R. Martin: «After Economy? Social Logics
vez mayor de estos instrumentos i- of the Derivative» en Social Text vol. 31, 2013,
nancieros produjeron una profunda p. 89.
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hincapié en la ola de ejecuciones hi- los instrumentos inancieros con los


potecarias y desalojos que siguió a la que esta se operativiza.
crisis de 2007-2008, Sassen destaca el
momento de la expulsión como rasgo Las inanzas, sin embargo, no dejan de
distintivo del capitalismo contempo- desocultarse y evidenciarse por aba-
ráneo. Mientras que esta autora plan- jo. Un escenario en el que estos des-
tea una oposición binaria entre ex- plazamientos exhiben una velocidad
pulsión e incorporación12, nos parece sorprendente es el mercado inmobi-
más productivo pensar la hipótesis liario informal, producido por secuen-
según la cual lo que está en juego en cias que van de la ocupación de tierras
la expansión de las operaciones ex- (expansión horizontal) al crecimiento
tractivas de las inanzas es el despla- vertical de las villas, favelas o slums
zamiento y el continuo replanteo de (ocupación intensiva del espacio). En
la propia frontera entre incorpora- Buenos Aires, en particular, esta di-
ción y expulsión13. námica popular no es ajena a la lógica
inanciera y lo hace de un modo que
¿Cómo afectan estos procesos de i- nos obliga a pensar cómo las inanzas
nanciarización a la región latinoame- se sumergen y no solo capturan desde
ricana? Esta inanciarización aparece arriba las economías vitales. Se abre
bajo una paradojal doble negación. así un terreno más promiscuo que con-
Por un lado, porque desde los llama- juga de manera variable incorporacio-
dos «gobiernos progresistas», como nes, expulsiones, pero también formas
ya señalamos, la hegemonía de las diferenciales de acceso a la vivienda y
inanzas parece ser una cuestión disputa por la tierra en contextos urba-
limitada a la década de 1990. Sin nos. El mercado inmobiliario informal,
embargo, en el actual momento de además, expresa una combinación que
desaceleración del crecimiento en no es tenida en cuenta por la lógica ex-
países como Argentina y Brasil, las clusión/inclusión en términos absolu-
formas en que se vuelve a pensar la tos: la vinculación orgánica entre pro-
relación especialmente con el crédi- greso económico y crecimiento de las
to externo, pero en forma más gene-
ral con el desarrollo mismo, repone
12. S. Sassen: Expulsions: Brutality and Comple-
varias de aquellas premisas que pa- xity in the Global Economy, Harvard University
recían del pasado14. Por otro, por- Press, Cambridge, 2014, p. 211.
13. S. Mezzadra y B. Neilson: «Operations of
que la combinación entre inanzas e Capital» en South Atlantic Quarterly vol. 114 No
inclusión social, bajo la fórmula de 1, en prensa.
14. Comisión Económica para América Latina
una inanciarización de los derechos y el Caribe (Cepal): «Integración regional. Ha-
sociales, remarca especialmente en cia una estrategia de cadenas de valor inclusi-
vas», Naciones Unidas, Santiago de Chile, 2014,
las retóricas oicialistas su dimen- disponible en <www.cepal.org/publicaciones/
sión inclusiva y deja en las sombras xml/5/52745/Integracionregional.pdf>.
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villas, favelas o slums y asentamientos, ciero despliega con la cooperación


clásicamente pensados como lo otro social que explota nos lleva a desa-
del desarrollo. La mixtura de tempo- rrollar de una manera más ina la
ralidades, que desbordan el progreso cuestión de la exterioridad que pare-
en su sentido lineal pero que no de- ce pertenecer al concepto mismo de
jan de tener en cuenta esa noción y extracción. Nos encontramos así con
de disputarla, también puede verse un problema clásico en el análisis del
en el mundo del trabajo. El crecimien- capitalismo: ¿qué constituye el afue-
to de modalidades de empleo formal ra del capital si es que podemos sos-
es inescindible de una proliferación y tener que existe? Dicho de otra ma-
multiplicación de espacios informa- nera, ¿el capital logra y hasta necesita
les, ilegales, que no funcionan como totalizar el conjunto de las relaciones
un mundo aparte sino conectándose, sociales? Desde distintas perspecti-
también de maneras variadas, con el vas, tanto Rosa Luxemburgo17 como
llamado «crecimiento económico»15. Karl Polanyi18 plantearon estos inte-
rrogantes y concluyeron que el ca-
Es en este terreno promiscuo donde pitalismo necesita algo así como un
las inanzas se concretizan, tocan el afuera constitutivo, capaz de proveer
piso y aparecen de manera a la vez recursos de renovación permanente.
violenta y seductora, abriendo una
serie de disputas y tensiones. Las En un ensayo reciente, Nancy Fraser,
lógicas de consumo a través del en- como parte de su propuesta de «una
deudamiento de los sectores popu- concepción ampliada del capitalismo»,
lares no solo ponen de relieve su di- argumenta que la mercantilización y
mensión de sometimiento16, sino que monetarización de las relaciones so-
nos obligan a pensar cómo promue- ciales nunca ha sido ni es completa.
ven formas de inclusión que ponen Más bien, por el contrario, el capital
en cuestión el término mismo. Es el dependería «para su misma existencia
«polimorismo» que caracteriza al de zonas no mercantilizadas»: emerge
neoliberalismo el que desplaza esas
fronteras y avanza sobre el modo en 15. V. Gago: La razón neoliberal. Economías barro-
que son incorporadas economías pe- cas y pragmática popular, Tinta Limón, Buenos
Aires, 2014 y «Financialization of Popular Life
riféricas a una dinámica de valoriza-
and the Extractive Operations of Capital: A
ción inanciera, extrayendo valor de Perspective from Argentina» en South Atlantic
una cooperación y una vitalidad so- Quarterly vol. 114 No 1, en prensa.
16. Maurizio Lazzarato: La fábrica del hombre
cial que no contribuyen a organizar. endeudado, Amorrortu, Buenos Aires, 2013.

■■■¿afuera del capital?


17. R. Luxemburgo: La acumulación del capital
[1913], Grijalbo, México, df, 1967.
18. K. Polanyi: La gran transformación: los orí-
genes políticos y económicos de nuestro tiempo
Lo que acabamos de argumentar so- [1944], Fondo de Cultura Económica, México,
bre la relación que el capital inan- df, 2003.
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así lo que ella llama «enfrentamientos rar»20. Si bien en este pasaje Marx su-
por los límites»19. braya la dimensión extensiva de la ex-
pansión de las fronteras del capital,
Aun si este planteo resulta sugeren- nos parece que la dialéctica entre «lí-
te e interesante, queremos propo- mite» y «barrera» es extremadamente
ner otra vía de entrada al problema sugerente también para analizar la di-
del «afuera» del capital. Retomando mensión intensiva de la misma expan-
el análisis marxista de la acumula- sión. Es la combinación precisa entre
ción originaria, hay que subrayar las dos dimensiones lo que permite al
que si aceptamos la hipótesis de su capital reproducirse, aun cuando se
continuidad a lo largo y a lo ancho haya completado su expansión geo-
del desarrollo del capitalismo, es di- gráica. Al mismo tiempo, si bien hay
fícil considerar la existencia de zo- una tendencia totalizante que perte-
nas no mercantilizadas en el presen- nece al «concepto mismo de capital»
te. Mientras que el análisis de Karl en cuanto modo de producción, el
Marx se concentraba en el momento encuentro con el «límite» sigue sien-
de la transición hacia el capitalismo, do un recurso fundamental para su
el uso contemporáneo de la categoría desarrollo. Y en el momento en que
misma de acumulación originaria no hay más límites en un sentido li-
se reiere a transiciones en el interior teral, los límites son producidos por el
del capitalismo y, más en general, a propio capital a través de dinámicas
momentos constitutivos del accionar que recuerdan las dinámicas de la
del capital. acumulación originaria21.

Cercamientos, violencia extraeconómi- Entre estas dinámicas juegan un pa-


ca, apertura del mercado mundial: es- pel sobresaliente los procesos de des-
tos procesos destacados por Marx como posesión vinculados a operaciones ex-
característicos de la acumulación origi- tractivas. En este sentido, el concepto
naria se representan de forma distin- de «acumulación por desposesión»
ta en el momento en que el problema propuesto por David Harvey permi-
ya no es la «colonización» de espa- te desprender a la acumulación origi-
cios geográicos y sociales no capita- naria de su vinculación únicamente
listas, sino la violenta reorganización con el «origen» del capitalismo, para
de espacios y sociedades ya sumidos
a la lógica de la valorización capita- 19. Nancy Fraser: «Tras la morada oculta de
lista. En los Grundrisse, Marx escribe Marx. Por una concepción ampliada del capi-
talismo» en New Left Review No 86, 2014, p. 70.
que «la tendencia a crear el mercado 20. K. Marx: Elementos fundamentales para la crí-
mundial está dada directamente en la tica de la economía política II, Siglo xxi, México,
df, 1989, p. 360.
idea misma del capital. Todo límite se 21. S. Mezzadra: En la cocina de Marx, Tinta Li-
le presenta como una barrera a supe- món, Buenos Aires, 2014.
49 TribunA GlobAl
Para una crítica de las operaciones extractivas del capital

reconectarla con cada momento de análisis, es justamente la separación


crisis y relanzamiento de la acumu- de los productores de los medios de
lación22. Es notable la difusión par- producción, el presupuesto de la po-
ticular que este concepto alcanzó en sibilidad misma de la explotación. Lo
América Latina durante los últimos que hay que agregar es que el propio
años, como idea capaz de explicar las Marx trabajaba con la hipótesis de
dinámicas neoextractivas. La despo- que esta explotación, en el capitalis-
sesión o el despojo se convirtieron mo plenamente desplegado, operaba
así en un vocabulario también dis- bajo la norma del trabajo asalariado
ponible para muchas experiencias de «libre». Esta hipótesis se tornó insos-
resistencia que parecían ser aquellas tenible frente al desarrollo de los es-
que emergían tras «el in del trabajo» tudios históricos (por ejemplo, de la
y las luchas asociadas a aquel ciclo. llamada «historia global del trabajo»),
Nuevamente, nos resulta una transi- y también de luchas que cuestiona-
ción problemática, ya que ese pasaje ron categorías binarias como trabajo
del conlicto ligado al empleo y, más productivo e improductivo, manual e
precisamente, al desempleo, hacia lo intelectual, así como la frontera entre
que se ha denominado «giro ecote- producción y reproducción. Es esta
rritorial» de las luchas23, deja de lado ampliación de las categorías mismas
–en su argumento secuencial– las de trabajo y explotación lo que vuelve
formas en que la explotación se re- a poner en el centro la cuestión de la
conigura justamente en paralelo a subjetividad, ya no únicamente bajo
las formas desposesivas. El propio el canon de la interpretación de la
Harvey ha contribuido a este énfasis: proletarización como impulso hacia
mientras que su concepto de despo- el trabajo asalariado «libre». El hecho
sesión resulta novedoso y atractivo, de que, como señalan muchas investi-
su concepto de explotación queda re- gaciones en distintas partes del mun-
legado a una deinición tradicional, do, los procesos contemporáneos de
se convierte en el otro de la despose- acumulación originaria no desembo-
sión y queda vinculado a la realidad can en una absorción de los «despo-
del trabajo asalariado, deinida por seídos» en las fábricas nos pone fren-
una esfera de la producción pensada te a la necesidad de abrir el concepto
bajo el paradigma industrial. de explotación a las maneras en que
el trabajo se multiplica bajo modali-
Creemos que resulta fundamental dades informales, ilegales, serviles,
destacar que en el análisis de Marx
de la acumulación originaria hay un 22. D. Harvey: El nuevo imperialismo, Akal, Ma-
enfoque muy fuerte sobre lo que hoy drid, 2004.
23. M. Svampa y Enrique Viale: Maldesarrollo.
podemos llamar «producción de sub- La Argentina del extractivismo y el despojo, Katz,
jetividad». La desposesión, en este Buenos Aires, 2014.
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incluso en momentos que no dejan de extractivismo o a lo inanciero (re-


ser caracterizados como de progreso leído a través de la categoría de ex-
y desarrollo24. Esta ampliación inclu- tracción), sino que más bien apunta a
ye dispositivos de explotación inan- subrayar la relevancia de un conjun-
ciera que operan bajo modalidades to de operaciones extractivas dentro
extractivas como las que menciona- del capitalismo entendido como cam-
mos más arriba. po heterogéneo de articulaciones. Ese
campo heterogéneo no implica com-
■■■lo común en disputa prender la ampliación que propo-
nemos en términos puramente abs-
La propuesta de ampliación de las ca- tractos, sino más bien enraizar las
tegorías de extracción y extractivis- dinámicas del capitalismo global en
mo que desarrollamos apunta a deli- coordenadas espaciales y temporales
near algunos rasgos fundamentales cada vez más diferenciadas. Las ope-
de la lógica que caracteriza los proce- raciones que llamamos extractivas se
sos de valorización y acumulación en articulan, por un lado, con otras ope-
el capitalismo contemporáneo. Extrac- raciones del capital, que se desarro-
ción y extractivismo no son sinónimos llan bajo una lógica distinta de la ex-
pero están íntimamente ligados. Por tractiva; mientras que, por otro lado,
un lado, el extractivismo está referi- tienen que articularse con un tejido
do a un tipo de actividad que hemos complejo de actividad y trabajo, de
intentado descentrar de sus imágenes formas de vida y de cooperación.
más usuales. Por otro, la extracción, en
nuestro argumento, reiere a una ope- Queremos subrayar que el conjun-
ratoria abstracta que usualmente se to de estas operaciones extractivas
vincula a la hegemonía de las inanzas conigura un patrón de valorización
y que, sin embargo, aquí intentamos muy distinto de aquel que era hege-
describir desde sus aterrizajes territo- mónico en las condiciones del capita-
riales. Este planteo permite combinar lismo industrial, reproduciendo una
ambos niveles de análisis, con el ob- suerte de prototipo que se multiplica
jetivo de ampliar, como venimos di- en distintas escalas y bajo diversas
ciendo, tanto la noción misma de ex- modalidades, y que en tanto tal juega
tractivismo (en términos de recursos, un papel sobresaliente en la organi-
modalidades y conlictos) como la de zación del marco global del desarro-
inanzas (en términos de su capilari- llo capitalista actual. La importancia
dad pero también de sus sentidos más estratégica del momento articulatorio
allá del sometimiento unilateral).
24. Kalyan Sanyal: Rethinking Capitalist Develop-
ment: Primitive Accumulation, Governmentality
Esta ampliación no se propone redu- and the Post-Colonial Capitalism, Routledge,
cir el capitalismo contemporáneo al Londres, 2007.
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Para una crítica de las operaciones extractivas del capital

exige, entonces, la versatilidad de los parece clave no cristalizar lo común


dispositivos de inanciarización que como sinónimo de bienes naturales
funcionan como formas de traduc- ni como prácticas solidarias incon-
ción de realidades crecientemente taminadas ni caricaturizar el Nor-
heterogéneas, intentando sincroni- te como el continente sin cuerpo, de
zarlas hacia la valorización y plan- trabajo puramente inmaterial.
teando una relación novedosa y pe-
culiar con lo social en general, bajo Creemos que la manera en que lo
distintas modalidades de explotación común emerge del análisis concep-
de lo vital. Lo novedoso es que el pro- tual del cruce entre extractivismo li-
totipo inanciero permite una relación teral y inanzas populares permite,
directa entre el capital y la extrac- por un lado, ver el dinamismo y las
ción de valor, produciendo la imagen temporalidades disímiles asociados
de un in de las mediaciones y hasta a esa sincronización que producen
de una producción de dinero a través las inanzas, también en la organiza-
del dinero que no necesitaría pasar ción de los ritmos de la extracción y
por una relación social con el otro del apropiación de «recursos naturales»;
capital: es decir, para retomar una ca- por otro, lo común aparece como un
tegoría de Marx, con el «trabajo vivo». campo cruzado por subjetividades
El devenir renta de la ganancia25 nos en disputa, más allá de la clasiica-
lleva a recordar que el propio Marx, ción entre incluidas y excluidas. Hay
hablando de la renta del suelo, argu- una dimensión productiva y creativa
mentaba que el capital desarrolla en de lo común que exige no ser ideali-
este caso un poder de «apropiarse» y zada, aunque sin embargo es en ella
aprovecharse de «valores creados sin donde se plantean «principios ope-
su intervención»26. rativos» de organización de la coope-
ración social28. En esos principios se
Queda claro que nuestro trabajo so- operativizan formas de construcción
bre extracción y extractivismo nos
conduce a abrir otra perspectiva so- 25. Ver Pablo Míguez: «El desarrollo y los bie-
bre un problema clave del debate nes comunes en América Latina. Una mirada
desde las tesis del capitalismo cognitivo», tra-
contemporáneo: ¿cómo pensar lo co-
bajo presentado en las ii Jornadas de Pensa-
mún? En América Latina, esta dis- miento Crítico para el Cambio Social, Univer-
cusión está directamente asociada sidad Nacional de La Plata, La Plata, 3 y 4 de
octubre de 2013.
a la discusión sobre el extractivis- 26. K. Marx: El capital III. El proceso global de la
mo y, aun antes, a la emergencia de acumulación capitalista, Siglo xxi, México, df,
1981, p. 822.
los movimientos indígenas y los di- 27. Alberto Acosta y Esperanza Martínez
versos planteos políticos y epistémi- (comps.): El buen vivir. Una vía para el desarrollo,
Abya Yala, Quito, 2009.
cos que se coagularon en la fórmu- 28. Raquel Gutiérrez Aguilar: Los ritmos del Pa-
la del «buen vivir»27. Sin embargo, nos chakuti, Tinta Limón, Buenos Aires, 2008.
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de autoridad, de organización terri- tan de manera profunda las vidas en


torial y de producción de la rique- las periferias suburbanas y las resis-
za que actualizan la dimensión co- tencias directas frente a la violencia
lectiva más allá de las fórmulas del del extractivismo literal, requieren
socialismo estatal. Son estos princi- ser mapeados y vinculados de mane-
pios operativos los que compiten y ra precisa, destacando su interdepen-
colaboran con las operaciones ex- dencia. Solo poniendo énfasis en esta
tractivas del capital de las cuales ve- interdependencia, como trama com-
nimos hablando. Y también los que pleja de conexiones y campo de ar-
vinculan la cuestión de la comuni- ticulaciones, es posible pensar en un
dad hacia lo común, descentrando conjunto de luchas capaces de reabrir
sus atributos rurales y étnicos pre- la disputa misma sobre el patrón de
téritos hacia los dilemas de las me- desarrollo que se airmó en América
trópolis y de las áreas rurales actua- Latina en el marco de un nuevo régi-
les, pero también volviendo a poner men de acumulación capitalista a es-
en el centro la cuestión misma de un cala global.
horizonte de liberación.
En este sentido, lo común exige evi-
El abordaje de estas operaciones re- tar el binarismo entre las retóricas
quiere el desarrollo de un realismo neodesarrollistas de los gobiernos
político de lo común, capaz de asu- «progresistas» y la crítica únicamen-
mir las dimensiones múltiples de la te enfocada en el «otro» (o el revés
extracción y de producir otras normas oculto) de estas retóricas, entendido
e instituciones de organización de la como la violencia de las actividades
cooperación social, que incluyen des- literalmente extractivas. Lo común,
de formas de autodefensa hasta imá- pensado en su versatilidad y toman-
genes controversiales de «progreso» do en cuenta sus dimensiones pro-
y «desarrollo». Los antagonismos que ductivas y creativas, puede ofrecer
emergen por las variadas formas de una referencia fundamental para ar-
extracción y que, como vimos, conec- ticular este mapeo «desde abajo».