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ALMACENAMIENTO DE AGUAS

1) Obras de almacenamiento:

Las facilidades de almacenamiento se clasifican en dos grandes


categorías: embalses y estanques. En los primeros la capacidad física necesaria
es usualmente facilitada por una configuración topográfica natural, mientras que
en los segundos, esa facilidad se construye ad-hoc. Otra diferencia significativa
radica en que las aguas aportadas a los embalses provienen directamente de un
río o quebrada, mientras que en los estanques, los gastos afluentes han sido
casi siempre, previamente regulados o controlados.

Dos diferencias más, consecuencias ambas de lo dicho en el párrafo


anterior, merecen también destacarse: los embalses tienen capacidades
relativamente mucho mayores que los estanques, y en estos últimos las aguas
alimentadoras tienen, por lo general, un contenido bajo o prácticamente
inexistente de sedimentos.

1.1) Vaso de almacenamiento y obras de embalse:

El vaso de almacenamiento es el espacio físico que va a ser ocupado por las


aguas del embalse. Las obras hidráulicas que conforman el embalse son las
siguientes:
• Presas, que son los obstáculos que se interponen en los ríos, represando las
aguas y creando, así, los embalses propiamente dichos.
• Tapones, son estructuras similares a las presas, pero construidas fuera de los
lechos de los ríos. Su objetivo es cerrar los botaderos naturales de los vasos de
almacenamiento.
• Tomas, son las obras destinadas a permitir la extracción en forma regulada de
las aguas del embalse, con el propósito de satisfacer las demandas o controlar
los excesos.
• Descargas de fondo, están destinadas a dos propósitos generales, evacuar
sedimentos y facilitar el vaciado total del embalse en caso de emergencia.
• Aliviaderos, son aquellas estructuras hidráulicas destinadas a dar salida a los
excesos de agua del embalse, diferencias entre las disponibilidades brutas y
netas. Generalmente, los alivios correspondientes están sometidos a algún tipo
de control.
• Obras de desvío, son aquellas obras cuyo propósito es desviar
provisionalmente las aguas del río, con el fin de permitir la construcción de las
obras de embalse.
• Obras misceláneas, serían aquellas de diversa índole, como, por ejemplo,
muelles para uso recreativo, estructuras para facilitar el paso de peces y obras
de protección contra la erosión.

No todos los embalses poseen todas las obras señaladas, salvo las
presas y aliviaderos que siempre son necesarias; por ejemplo, en un embalse
exclusivamente para fines de protección, la toma puede no ser necesaria, o bien
en un río con un largo período de verano con gastos nulos, no se requeriría la
obra de desvío.
La ubicación de un embalse depende de muchos factores, entre los cuales
merecen destacarse:
• Configuración topográfica del vaso de almacenamiento. En principio, los
mejores lugares son aquellos que tienen un área inundada amplia para alturas
pequeñas, con sitios de presa angostos (curvas de áreas-capacidades
achatadas, ver Literal e. de este aparte). Lugares con botaderos naturales, salvo
que sean aprovechables para ubicación de aliviaderos, no son recomendables.
• Características geológicas del vaso de almacenamiento. Los vasos
impermeables son la mejor selección, pero no siempre es posible. Deben
evitarse lugares donde exista la posibilidad de formación de cavernas.
• Localización de las obras de embalse.- Aquellos vasos que presentan sitios
apropiados, tanto técnica como económicamente, para ubicar las obras antes
descritas son recomendables. Especial importancia tiene la localización de la
presa, pues ella es, por lo general, la estructura más costosa. La ubicación de
las obras de embalse se tratará en los Capítulos S, 6
y7.
• Factores climatológicos.- La evaporación y el viento son variables que se deben
considerar; por ejemplo, un embalse muy llano -curva de áreas- capacidades
muy extendida- puede ocasionar pérdidas por evaporación significativas, que
afecten sensiblemente el balance disponibilidades-demandas. El viento muy
fuerte puede producir serios problemas de oleaje, que aunque, por lo general, no
son determinantes en la ubicación de los embalses, no pueden despreciarse en
su concepción.
• Uso y valor de la tierra.- El uso actual y potencial de las tierras a ser inundadas
por el embalse es un factor importante, pues él influye en los costos que pueden
ser determinantes en el análisis de la bondad económica del embalse.
• Consideraciones ecológicas.- La influencia que el embalse puede tener en el
sistema ecológico circundante, es un elemento de juicio imprescindible,
especialmente en embalses grandes.

1.2) Estanques:

Existen numerosos tipos de estanques, que se podrían clasificar de diferentes


formas dependiendo del criterio que se adopte para ello. En un primer intento
puede usarse la siguiente división de acuerdo al material de que estén
construidos:
• Tierra, que pueden ser excavados, conformados por diques, o bien
combinación de los dos anteriores. Generalmente se utilizan para volúmenes
cuantiosos, en comparación a otros tipos de estanques. Sus principales
problemas son: garantizar la impermeabilidad y el costo de mantenimiento;
además de las pérdidas por infiltración y las que puede ocasionar la evaporación,
por ser usualmente descubiertos.
• Concreto, son los más utilizados por su versatilidad y flexibilidad. Los hay de
diversas formas, pero los cilíndricos y los rectangulares son los más comunes,
con techo o sin él los hay de concreto armado tradicional o pretensados, e
inclusive de partes prefabricadas. Pueden utilizarse económicamente para
capacidades pequeñas y medianas, hasta de unos 80.000 m3• Asimismo,
pueden localizarse en el suelo, subterráneos o elevados; este último tipo para
capacidades más pequeñas. Tienen poco costo de mantenimiento.
• Metálicos, son también versátiles y flexibles, casi siempre de acero, siendo las
formas más usuales la cilíndrica y la esférica. Su mejor adaptabilidad es para
capacidades pequeñas y medianas, con localizaciones similares a los de
concreto. Su mayor inconveniente son los costos de mantenimiento.
• Otros tipos, existen estanques de otros materiales: plásticos y de asbesto-
cemento, para capacidades muy pequeñas, cuya utilidad es principalmente a
nivel del usuario final.

Además del estanque propiamente dicho, son necesarias algunas obras


complementarias, tales como: las de alimentación (tuberías o canales y sus
mecanismos de control), las de extracción con mecanismos similares; los
reboses que juegan un papel similar a los aliviaderos, pero que sólo deben
funcionar en situaciones anormales, y los drenajes, que tienen una función
semejante a las descargas de fondo de los embalses.

La ubicación de los estanques está básicamente condicionada por la


función específica que deben cumplir, por lo cual resulta más apropiado tratar el
tema en los capítulos correspondientes a cada uso en particular.

1.3) Otros aspectos relativos a embalses:

Para finalizar con el capítulo de regulación y control de las aguas, se incluyen


unos breves comentarios sobre cuatro aspectos, con el único propósito de llamar
la atención sobre su importancia.

a. Efectos de los embalses en los ríos:

La construcción de un embalse interfiere el discurrir natural del río


correspondiente. Esta interferencia, lógicamente, rompe el equilibrio alcanzado
por el río a través de los años, modificando la relación existente entre los gastos
sólidos y líquidos, es decir, cambia la capacidad de transporte de sedimentos del
río. Puede ser que cuando se construya el embalse, todavía el río no esté en
equilibrio, pero, en todo caso, se altera el proceso que lleva a él.

Se pueden producir dos fenómenos diferentes, el primero, la agradación de


los ríos aguas arriba del embalse y el segundo la degradación aguas abajo. La
agradación es la deposición de material sólido en el río, con el consiguiente
levantamiento del nivel del fondo y allanamiento de las pendientes, lo cual
ocasiona una disminución de su capacidad hidráulica. Esto ocurre porque el
embalse va formando deltas en su cola -como ya antes se mencionó- fenómeno
que ocurre particularmente en embalses de poca profundidad. La disminución de
la capacidad hidráulica puede ocasionar inundaciones y otros problemas aguas
arriba del embalse, que deben ser considerados oportunamente.

Aguas abajo, el control de sedimentos por el embalse aumenta la capacidad


de erosión del agua limpia en el cauce principal; al disminuir las cantidades de
agua en el río se crea una mayor pendiente hidráulica en sus tributarios
inferiores, lo que, a su vez, aumenta su potencial para erosionar, produciéndose
degradación; es decir, un acentuamiento de sus pendientes de fondo naturales.
Las consecuencias de estos fenómenos pueden ser beneficiosas, pues aumenta
la capacidad hidráulica, pero puede crear problemas de erosión indeseables en
las márgenes y fondo del río que, por ejemplo, afecten a embalses o ciudades
situadas aguas abajo.

El estudio de estos fenómenos corresponde a aspectos de hidráulica fluvial,


que escapan al alcance de este libro, por ello se aconseja al lector recurrir a las
Referencias (27p17.5), (30cS) y (28c8).

b. Control de sedimentos:

La acumulación de sedimentos en los embalses es la variable más importante


en la fijación de su vida útil, de allí que cualquier acción encaminada a reducir
esa acumulación, en términos económicos razonables, debe ser bienvenida.
Entre los procedimientos que atemperan esa acumulación están:

• Descargas de fondo, que se colocan dentro de la capacidad ad-hoc de es, las


cuales sólo afectan en un área limitada circundante a la descarga; en
consecuencia, únicamente pueden ser efectivas para eliminar sedimentos en
embalses pequeños o estanques.
• Conservación de la cuenca tributaria contra la erosión. Esto es muy importante
en la protección de la superficie de la cuenca, como en las márgenes de los ríos.
Sin embargo, en algunos casos, cuando existe ya considerable deterioro, las
medidas correctivas pueden resultar demasiado costosas.
• Íntimamente ligada al punto anterior, está la regulación del uso de la tierra en
la cuenca tributaria. En la medida de lo razonable, deben impedirse usos
agrícolas y urbanos reñidos con las prácticas conservacionistas.
• Protección de las márgenes del embalse. Si el vaso de almacenamiento tiene
laderas deleznables, éstas deben ser protegidas, en especial contra la acción
del oleaje en el embalse. Esto es importante también desde el punto de vista de
seguridad de la presa.
• Cuando el material a ser extraído puede ser vendido, puede ser factible
económicamente el dragado de embalses.

c. Control de la evaporación y de la vegetación:

Se han tratado de desarrollar técnicas mediante el empleo de sustancias


químicas para reducir las pérdidas por evaporación; sin embargo, su uso no se
ha extendido, por ser poco práctico y efectivo.

El crecimiento de vegetación acuática, como los lirios, puede afectar


seriamente la operación de los embalses e influir sobre la calidad de las aguas;
su eliminación es, por lo tanto, aconsejable.

Con alguna frecuencia, el vaso de almacenamiento es deforestado antes de


ser llenado, pero rara vez es justificable desde un punto de vista económico. No
deforestar puede significar: la posible creación del mal olor y sabor del agua;
material flotante como troncos y ramas, creando, así, problemas de operación.
La existencia de árboles por encima del nivel del agua, o cercano a él, afecta el
uso del embalse con fines de recreación.
Si la madera de los árboles que se han de remover es utilizable con fines
comerciales, es posible que se obvien algunas o todas las dificultades, desde el
punto de vista económico. Es usual que se deforeste de cierto nivel hacia arriba,
por ejemplo, el nivel aguas mínimas, lo cual elimina buena parte del problema.
En Venezuela, normalmente se deforestan los embalses que van a ser utilizados
con fines de abastecimiento urbano.

d. Conservación de la fauna:

La inundación de las áreas ocupadas por los embalses puede ocasionar la


muerte de la fauna existente. Si el embalse es pequeño o tiene escapatorias
fáciles para los animales, esta situación posiblemente no se presente; pero si es
grande o se generan islas, se debe tener cuidado. En el Embalse de Guri, sobre
el río Caroní en Venezuela, de un tamaño muy grande, se han hecho
operaciones especiales de salvamento, para conservar la fauna terrestre
existente en el vaso.

2) Presas:

Una presa es una estructura hidráulica que se construye con la finalidad


de crear un embalse para regular los escurrimientos de un río o bien, con el
propósito de desviar sus aguas fuera de su cauce natural usualmente, las presas
se construyen a través de los valles por donde corren los ríos y el área por ellas
ocupada recibe el nombre de sitio de presa.

2.1) Tipos de presas.

Existen tres clases de presas que derivan su nombre del tipo de material
predominante en su sección: presas de concreto, presas de enrocado y presas
de tierra; estas dos últimas se agrupan a veces bajo la denominación de presas
de materiales sueltos. Las presas de concreto pueden, a su vez, subdividirse en:
las de tipo convencional y las compactadas con rodillo (más conocidas por su
denominación anglosajona RCC liroller compacted concrete") que empezaron a
utilizarse a gran escala en la década de los 80.

A continuación se da una breve descripción introductoria de cada uno de


los tres tipos: concreto, tierra y enrocado.