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‘EL TIEMPO DE UNA TESIS. DESCONSTRUCCION E IMPLICACIONES CONCEPTUALES / a JACQUES DERRIDA , (779 - as SUBLIGYECAS E fyi NFORMATION os Ses Derrida, Jacques El tiempo de un tesis : Desconstruceién « implicaciones conceptuales pp.; _ em. — (Cuadernos A. Biblioteca Universitaria ; 3, Antologias) \ Ispn g4.922335.24 1, Desconsinicci6n 2, Derrida, Jacques - Antologias 3. Filosofia francesa - S.XX I. Titulo Il. Coleccién Derrida, Jacques. Procedencia Donacién —__Notax Sum sAuipn 962. ACO DEL Homene eoijopes S.AJING 2/2~ of/F} Primera edici6n: Anthropog/ 93 (1989) y Seplementas Arthropos, 13 (1989) ‘Segunda edicién: 1997 © Proyecto A Ediciones, 1997 Edita: Proyecto A Ediciones. Kings Tree, S.L. Escucdellers Blancs, 3. 08002 Barcelona |\ ISBN: 84.922335-2-4 Depésito legal: B. 11.529-1997 Fotocomposicién: Plural, Servicios Editoriales (Narifio, SI), Rubt. Tel y fax (93) 697 22 96 Jmpresion: Novagrafik, Puigeerda, 127. Barcelona Impreso en Espatia - Printed in Spairt ‘Todos los derechos reservados. Esta publeacin no puede ser reproduce, ni en todo ni en parte ni registra en, trnsmitida por, tn sistema de ecuperacion de informacion, en ninguna forma ni por ningiin meio, sen mecsinico, exotic, cleric, magni, detadpio, por Ftoopa 0 cali or sin el pero previo por er Carta a un amigo japonés* Querido Profesor Izutsu: [..] Con ocasién de nuestro encuentro, le prometi unas reflexiones —esque- miéticas y preliminares— sobre la palabra «desconstruccién». Se trataba, en suma, de unos prolegémenos a una posible traduccién de dicha palabra al japo- nés. Y, con vistas a ello, de intentar al menos una determinacién negativa de las significaciones o connotaciones que deberfan evitarse en la medida de lo posible. Por consiguiente, Ia cuesti6n seria: gqué no es la desconstruccién? O, mas bien equé deberfa no ser? Subrayo estas palabras («posible» y «deberfa») dado que, si bien es factible anticipar las dificultades de traduccién (y la cuestién de la des- construcci6n es, asimismo, de cabo a cabo Ja cuestién de la traduccién y de la Jengua de los conceptos, del corpus conceptual de la metalisica llamada «occi- dental»), no por ello habria que empezar creyendo —eso resultarfa una ingenui- dad— que la palabra «desconstruccién» se adecua, en francés, a alguna signili- cacién clara y univoca. Existe ya, en «mi» Jengua, un oscuro problema de tra- duccién entre aquello a lo que se puede apuntar, aqui y allé, con esta palabra y Ja utilizacién misma, los recursos de dicha palabra. ¥ resulta ya claro que las cosas cambian de un contexto a otro, incluso en francés. Mejor atin, en los medios alemén, inglés y, sobre todo, americano, la misma palabra esté ya vineu- Jada a unas connotaciones, a unas inflexiones, a unos valores afectivos 0 patéti- cos muy diferentes. Su anilisis seria interesante y merecerfa todo un trabajo en otra parte. Cuando elegi esta palabra, o cuando se me impuso —ereo que fue en De la gramatologia—, no pensaba yo que se le iba a reconocer un papel tan central en el discurso que por entonces me interesaba. Entre otras cosas, yo deseaba tradu- cir y adaptar a mi propésito los términos heideggerianos de Destruktion y de Abbau. Ambos significaban, en ese contexto, una operacién relativa a la estructt- ra 0 arquitectura tradicional de los conceptos fundadores de la ontologfa o de la metafisica occidental. Pero, en francés, el término «destruccién» implicaba de forma demasiado visible un aniquilamiento, una reduccién negativa més préxi- ma de la «demolicién» nietzscheana, quizé, que de la interpretacién heideggeria- na o del tipo de lectura que yo proponfa. Por consiguiente, lo descarté. Recuerdo haber investigado si la palabra «desconstruccién» (que me vino de modo apa- * Bata carta, publicada en primer lugar —tal como era su destino— en japonés y més tare en otras lenguas, aparecié en francés en Le Premeneur, XLII, a mediados de octubre de 1985, Publicada, dltimamente, fen Poyche. Inventions de Faure, Paris, Galiléo, 1987. Toshihiko Tautsu es el eélebre Islamist japonds. 23 rentemente muy esponténeo) era efectivamente una palabra francesa. La encon- tré en el Littré. Su alcance gramatical, lingiifstico 0 retérico se hallaba aquf aso- ciado a un alcance «maquinico». Esta asociacién me parecié muy afortunada, muy adecuada a lo que yo querfa, al menos, sugerir, Me permito citar algunos articulos del Littré. «Desconstruccién | Accién de desconstruir. / Término grama- tical. Desarreglo de la construccién de las palabras en una frase. “De la descons- truccién, vulgarmente llamada construccién”, Lemare, Del modo de aprender las lenguas, cap. 17, en Curso de lengua latina. Desconstruir | 1) Desensamblar las partes de un todo. Desconstruir una maquina para transportarla a otra parte. 2) Término de gramatica [...] Desconstruir versos, hacerlos, suprimiendo la me- dida, semejantes a la prosa. / Absolutamente. “En el método de Jas frases preno- cionales, se empieza asimismo por Ia traduccién, y una de las ventajas consiste en no tener nunca necesidad de desconstruir”, Lemare, ibid. 3) Desconstruirse [...] Perder su construccién, “La erudicién moderna confirma que, en una regién del inmévil Oriente, una lengua Ilegada a su perfeccién se ha desconstruido y alterado por sf misma, por la sola ley del cambio, ley natural del espiritu huma- no”, Villemain, Prefacio del Diccionario de la Academia.»' Naturalmente, va a haber que traducir todo esto al japonés, lo cual no hace mas que retrasar el problema. Es evidente que, si todas estas significaciones enumeradas por el Littré me interesaban por su afinidad con lo que yo «querfa- decir», estas no concernfan, metaféricamente, si se quiere, mas que a modelos o a regiones de sentido y no a la totalidad de aquello a lo que puede apuntar la desconstruccién en su ambicién més radical. Esta no se limita ni a un modelo lingiffstico-gramatical, ni siquiera a un modelo semAntico, y menos atin a un modelo maquinico. Estos modelos mismos deberfan ser sometidos a un cuestio- namiento desconstructivo. Cierto es que, mas adelante, dichos «modelos» han dado origen a numerosos malentendidos sobre el concepto y el término de des- construcci6n, pues se ha cafdo en la tentacién de reducir ésta a aquéllos. También hay que decir que la palabra era de uso poco frecuente, a menudo desconocido en Francia. Ha tenido que ser reconstruido en cierto modo, y su valor de uso ha quedado determinado por el discurso que se intenté en la época, en torno a y a partir de De Ja gramatologta. Este valor de uso es el que voy a tratar ahora de precisar, y no cualquier sentido primitivo, cualquier etimologfa al amparo 0 mis alla de toda estrategia contextual. Dos palabras mas referentes al «contexto». El «estructuralismo» dominaba 1. Afiado que Ia edesconstruceién» del siguiente articulo no careceria de interés: «