Vous êtes sur la page 1sur 22

Unidad 8

• Análisis de misiones
Análisis de misiones
La finalidad primordial de un análisis sistemático es identificar los requisitos de la
solución de problemas y los posibles métodos para satisfacer cada uno de los
requisitos. A partir de un problema bosquejado, basado en necesidades demostradas,
analizamos el problema para identificar todas sus características, determinar las
relaciones recíprocas entre sus partes y especificar requisitos mensurables para lograr
la mejor solución del problema general y para resolver cada una de sus partes.
Con frecuencia, los problemas educativos se identifican en términos
relativamente globales y vagos; sin embargo, se necesita un planificador o un diseñador
educativo para determinar la naturaleza exacta de los problemas, con el fin de poder
disponer de un punto de referencia preciso para que puedan tener lugar el análisis, el
diseño, la implantación y la evaluación ulterior. Por ejemplo, la misión educativa (trabajo
general) de hacer que cada niño se desarrolle hasta el límite de su propia capacidad,
proporciona al planificador poca información utilizable. Lo que se necesita es un
enunciado más preciso de las metas que cubran la gama real de capacidades y las
características al ingreso de los alumnos, al tiempo que la identificación de las
habilidades y conocimientos reales que se requieren para completar con éxito la misión.
Por lo común, la especificación de lo que debe hacerse exactamente, como resultado
de las actividades planificadas, es una experiencia dura y difícil las primeras veces que
se lleva a cabo. Sin embargo, como sucede en el caso de cualquier otra conducta
aprendida, las capacidades afines mejoran y cada vez que se aplica el análisis
sistemático a la planificación educativa, se necesita menos tiempo y esfuerzo.
(¿Recuerdan la primera vez que se pusieron tras el volante de un automóvil para
aprender a conducir, cuando se enfrentaron a un conjunto de botones, palancas y
pedales? Seguramente pensaban que era una habilidad demasiado compleja para
poder dominarla. En retrospectiva, la conducción fue bastante fácil de aprender y la
mayoría de nosotros, en la actualidad, conducimos de una manera más o menos
automática.) Con la práctica, las capacidades que se requieren en el análisis
sistemático se hacen más sencillas y fáciles de utilizar y los resultados de una
planificación educativa valedera se merecen todos los esfuerzos.
Aunque las necesidades (las carencias) pueden ser numerosas y variadas y aun
cuando pueden proceder de muchas fuentes, el esfuerzo de solución de problemas
educativos resulta más eficiente y eficaz cuando se identifican y analizan problemas
reales y de gran urgencia que se basan en necesidades documentadas, como se indicó
en el capítulo anterior. Para este punto pudiera resultar de utilidad recordar lo que se
expuso en el capítulo 3 sobre la evaluación de necesidades y, en el material de intro-
ducción del capítulo 2, acerca de la relación existente entre las necesidades y los
problemas. Una necesidad educativa, tal como la definimos aquí, es una distancia o
laguna mensurable entre nuestros resultados presentes y los deseados (o requeridos).
Cuando llevamos a cabo una evaluación de necesidades, la concluimos con numerosas
lagunas o carencias dispuestas en orden de importancia, indicando las que deben
eliminarse. Esas carencias, una vez seleccionadas para la acción, son los problemas.
Así pues, los problemas son lagunas (necesidades) seleccionadas. Si no tenemos
ningunas carencias, no habrá problemas.

¿EN QUÉ CONSISTE UNA MISIÓN?


Una misión es un trabajo general -un producto, un servicio completo o un cambio
en las condiciones de algo o alguien- que debe realizarse. Como dijimos previamente,
el análisis de misiones es una determinación de "hacia dónde vamos", "cómo sabremos
cuándo hemos llegado" y "cuáles son las principales etapas para ir del punto en que
estamos a donde debemos estar". Puesto que la planificación educativa debe realizarse
en forma consistente sobre datos analíticos que se han obtenido, el planificador debe
asegurarse que los datos utilizados sean tan completos, correctos y actuales como sea
posible. Es fundamental disponer de una base válida y precisa, en relación con el
producto o el resultado, para esta misión primera y esencial.

ELEMENTOS DEL ANÁLISIS DE MISIONES


Tal como lo definimos aquí, el análisis de misiones consta de dos elementos
1. Objetivo de misión y requisitos afines de ejecución.
2. Perfil de misiones.
Ambos elementos se describen a lo largo de los procesos de los cuales derivan.

OBJETIVO DE MISIÓN
Un objetivo de misión es una declaración precisa, expresada en términos de
ejecución, que describe el resultado de una misión. El objetivo de misión puede
derivarse de una meta relativa a la satisfacción de una necesidad. La finalidad de
delinear un objetivo de misión es traducir ese esfuerzo en una declaración mensurable
más general -aunque la abarque- de los resultados (la misión) que deben obtenerse.
Entre los ejemplos de misiones para un planificador educativo, pueden incluirse
lineamientos como
1. Construcción de una escuela secundaria.
2. Determinación de las necesidades de los alumnos en el distrito escolar Melton.
3. Contratación de nuevos maestros.
4. Formación de un centro de medios de instrucción.
Aun cuando se nos presentan muchos problemas expresados en esos términos,
los enunciados anteriores no contienen suficiente información para que los
planificadores puedan trabajar. Debemos ser más explícitos para poder seguir adelante
con la confianza de que nuestros esfuerzos serán eficaces y eficientes.
Los objetivos de misiones son objetivos de ejecución que especifican resultados
en términos mensurables. Requieren el mismo grado de especificidad que cualquier
otra ejecución de objetivos conductuales, como los descritos por Mager (1961). Por
consiguiente, un objetivo de misión debe indicar de manera precisa las condiciones
siguientes para el resultado final:
1. ¿Qué debe hacerse para demostrar que se ha terminado?
2. ¿Quién debe hacerlo o sea quién presentará el resultado?
3. ¿Bajo qué condiciones debe demostrarse el resultado?
4. ¿Qué criterios se utilizarán para determinar si se ha alcanzado o no el objetivo?
Así pues, los objetivos de misiones describen exactamente adónde debemos
llegar y/o qué es lo que debe producirse.1 Observar los siguientes objetivos hipotéticos
de misión:
Inaceptable: Diseño de un plan de estudios. (Esta es una declaración elemental
de un intento, no un objetivo de misión.)
Mejor: Para el 30 de junio de 1978, al menos el 90% de los estudiantes de física
con características XYZ, en el distrito escolar Cox, lograrán resultados Z de
acuerdo con una medición de criterio L. (Este objetivo es más específico y
preciso que el anterior. Indica, de manera precisa, qué se hará, bajo qué
condiciones y hasta qué punto; por consiguiente, satisface mejor los requisitos
de un objetivo de misión.)
Así pues, al realizar un análisis de misión, comenzamos por la especificación de
qué debe hacerse: exponer la misión en la primera etapa.
Como ejemplos de puntos de partida podemos citar:
1. Enviar un hombre a Marte y recuperarlo indemne, antes de 1990.
2. Reducir en un 1517o para el próximo año los accidentes de tránsito registrados
en California.
3. Eliminar el analfabetismo en el Condado Janice en un periodo de cinco años.
Obsérvese que cada una de las declaraciones anteriores tiene aspectos tanto
cuantitativos como cualitativos. Analicemos el primer ejemplo:
¿Qué debe hacerse? Ir a Marte
¿Quién debe hacerlo? Un hombre
¿Bajo qué condiciones? En 1990, con un presupuesto de $X.

1
Cuando se utiliza un modelo completo de enfoque sistemático, los datos de la evaluación de
necesidades proporcionarán directamente el objetivo de misión y los requisitos de ejecución en el
enunciado de “lo que debe ser”.
¿Cuáles son los criterios (cuánto o Viaje de regreso, 100%, e indemne. hasta
qué punto)
Para asegurar la comunicación, todos los que se ocupan de un objetivo de
misión y de su implantación debe comprender las condiciones y los criterios de
ejecución que se utilizan. Así pues, esas condiciones deben incluir también las bases
para la evaluación. Puesto que los términos amplios o confusos, como apreciar y sentir
no son significativos a menos que se definan operacionalmente, deberán aplicarse
todos los esfuerzos necesarios para eliminar las zonas que se presten a conceptos
erróneos o malas interpretaciones.
La última característica de un objetivo de misión, que está más estrictamente
relacionada con los objetivos del plan de estudios que con los administrativos o de
dirección, es el requisito de “centrarse en el alumno”.
Así, existen cuatro condiciones que se indican para un objetivo de misión que
sea valedero y que, en general deben mostrar por lo menos tres características:

Condiciones Características

1. ¿Qué debe hacerse para cumplir la misión? Los objetivos deben comunicarse
satisfactoriamente a todos los usuarios y
2. ¿Quién debe realizarla? evaluadores. Todas las condiciones para los
3. ¿Bajo qué condiciones debe efectuarse? resultados deben contener bases para la
evaluación; el centro deben ser los alumnos y
4. ¿Qué criterios se utilizarán para determinar si se deben expresarse en términos de ejecuciones
ha cumplido o no? (¿cuánto o cómo se ha hecho?) mensurables que tengan validez y no den lugar a
confusiones.

Identificaremos una misión hipotética y la “recorreremos” como pudiera hacerlo


un planificador cuando establece un objetivo de misión expresado adecuadamente.
Podemos comenzar con un enunciado de la misión (o sea, lo que deseamos que
se realice), revisarlo y afinarlo, hasta que se haya elaborado un objetivo de ejecución
mensurable:
1. “Mejorar la educación en California.”
Debemos detallar esta declaración general hasta que sea más precisa, en
relación a la reducción o la eliminación de una necesidad definida y
documentada.
2. “Acrecentar el dominio, por parte de los estudiantes de California, de habilidades
y conocimientos fundamentales, y mejorar el autoconcepto que tengan los
alumnos.” El planificador ha afinado un poco más la declaración, al especificar
las capacidades y conocimientos críticos fundamentales que también pudieran
asociarse con el modo en que cada estudiante se considera a sí mismo.
A continuación:
3. “Mejorar de manera mensurable por parte de los escolares de California el
dominio de la lectura y de la aritmética y producir un acrecentamiento del
autoconcepto que tienen los alumnos.” El planificador se ha acercado más a la
mensurabilidad.
A continuación:
4. “Incrementar las calificaciones de los estudiantes de California, medidas por el
test X de lectura y el test Z de aritmética, con mejoramientos medios del 10 y del
12%, respectivamente, y mejoramiento significativo del autoconcepto que tienen
esos mismos alumnos, medido por el instrumento válido Q, dentro de un plazo
de dos años.”
La declaración 1 se ha transformado en un objetivo aceptable, al proporcionar
criterios de ejecución y bases para la evaluación. A medida que la expresión es cada
vez más precisa, establecemos un objetivo de misión realista y evaluable, además de
que comunica con exactitud cuál es el producto o resultado, sin dar lugar a que se
produzcan malas interpretaciones.

REQUISITOS DE EJECUCIÓN
Resulta evidente que los criterios precisos y mensurables para describir y
determinar los resultados forman un elemento fundamental en el enunciado de un
objetivo de misión. Esos criterios se denominan requisitos de ejecución.
El resultado final de la ejecución de una misión es la creación de un producto o el
logro de un resultado específico y mensurable. Los requisitos de ejecución para la
misión proporcionan las especificaciones exactas, por medio de las que puede medirse
el éxito (o fracaso) de la misión. Deben contener lo siguiente:
1. Especificaciones que indiquen los criterios que permiten medir el éxito final en
cuanto al objetivo de la misión, es decir cómo será el producto o lo que
realmente debe ser.
2. Especificaciones que indiquen el contexto o las “reglas básicas” bajo las que
debe producirse el resultado, como el medio, costos, personal y otros “datos”.
Definición de los requisitos de ejecución. Un requisito de ejecución se
compone de los criterios mensurables que describen el producto de dicha misión o el
resultado del desempeño de una función. Pueden abarcar categorías como la manera
en que actuará el producto, las condiciones en que deberá hacerlo, características del
diseño del producto y especificaciones y restricciones de ejecución o reglas
establecidas para la elaboración del producto. Especifican cómo será el producto y/o
qué deberá hacer y las condiciones “dadas” para su elaboración, en el caso de que
haya alguna. Un ejemplo de especificaciones de un programa hipotético de
autoinstrucción podría ser el siguiente:
1. Deben obtenerse ejecuciones de los alumnos mediante el programa a un nivel
de criterios de 90/90 (90% de los alumnos con resultados del 90% o mejores
según el test de criterio), cuando el plan de estudios resultante lo emplee la
población específica a la que se destina y las preguntas del test se relacionen
con necesidades definidas.
2. El conjunto del plan de estudios (programa) no debe costar más de 5 dólares
aproximadamente.
3. El 85% de los alumnos que utilizan el plan de estudios deberán llegar a
dominarlo por completo en dos horas.
4. Dos de los cinco miembros de la junta escolar se oponen a este proyecto.
Los requisitos de ejecución los establece frecuentemente el “cliente” (todos
tenemos por lo menos un jefe). Representan lo que el cliente (o jefe) percibe que debe
hacerse y, asimismo, sus ideas sobre cómo evaluar el éxito o el fracaso. Un cliente
puede indicar los requisitos en términos no evaluables. Si actuamos de acuerdo con
ello, correremos el riesgo de malinterpretar lo que desea y efectuar, en realidad, algo
totalmente distinto a lo esperado. El análisis de misiones representa un proceso por
medio del cual: 1) el cliente y el planificador pueden llegar a elaborar un conjunto de
criterios mensurables para los resultados esperados al implantar la misión, o bien 2) el
planificador puede “plantear” la misión con el cliente, si descubre que el intento original
no resulta suficientemente funcional.
Existe otro punto importante que debe tenerse en consideración. Solo por el
hecho de que un cliente haya establecido ciertos requisitos de ejecución, no debe
considerarse necesariamente que dichos requisitos sean realistas o siquiera factibles.
El planificador educativo, utilizando los elementos y siguiendo las etapas del análisis
sistemático, deberá evaluar la viabilidad de los requisitos que se le dan. Cuando se
enuncian en términos precisos, objetivos y mensurables, los requisitos de ejecución
proporcionarán los criterios para la primera determinación de la viabilidad de realizar lo
que se solicita (en el capítulo 7, Análisis de métodos y medios, estudiaremos más
profundamente todo lo relativo a la determinación de la viabilidad).
Cómo enumerar los requisitos de ejecución. Cuando se identifican los requisitos
de ejecución, es conveniente que se les pueda consultar, lo cual puede hacerse mejor
en forma tabulada, en la que se adjunte a cada requisito de ejecución, mediante el
número de la función, una declaración escrita de lo que representa (cuadro 4.1).
CUADRO 4.1. Requisitos de ejecución
0.0 es el símbolo utilizado para el objetivo de misión y los requisitos de ejecución. No es preciso que haya
un nuevo requisito de ejecución para cada función, si es apropiado el de alguna de las funciones previas,
pero se debe indicar (como “lo mismo que 0.0”).

A medida que el análisis sistemático identifica cada vez más funciones, el


analista deberá mantener requisitos registrados de ejecución que se adjunten a las
funciones y tareas, los cuales requerirán varias páginas para un análisis completo.
Cuando un requisito de ejecución es el mismo para una función que para otra (o el
mismo que contiene el objetivo de misión y sus requisitos de ejecución) no será
necesario incluir nuevamente los requisitos de ejecución; simplemente se indicará que
son los mismos (como se hace en el cuadro 4.1).

OBSTÁCULOS
Conforme se identifican posibles obstáculos en el análisis de misiones, se
convierten en requisitos de ejecución; o sea que proporcionan criterios para especificar
las características o las condiciones bajo las que deben obtenerse los resultados de la
misión. Por ejemplo, si se indica que “no pueden gastarse fondos adicionales más allá
del presupuesto hecho”, entonces ese factor se convierte en una de las reglas
fundamentales. Incluso si no puede llenarse un requisito de ejecución (por ejemplo si
existe una coartación), debe especificarse el requisito desfavorable y tratar de satis-
facerlo, antes de fracasar o modificar la misión. Así, vemos que se presenta una
coartación cuando parece imposible alcanzar determinado objetivo de una misión, un
requisito de ejecución o un conjunto de ellos (en el capítulo 7 se analiza la
determinación de una condición de coartación).
Las coartaciones pueden resolverse de varias formas. En primer lugar, es posible
cambiar el objetivo de la misión y/o los requisitos de ejecución. Si no existe ya el
requisito para obtener algo, entonces la coartación se elimina operacionalmente. Una
segunda posibilidad es conciliar la coartación, creando un método nuevo o diferente
para llenar el requisito y, en esa forma, eliminar operacionalmente la coartación. Una
tercera posibilidad es lograr “un término medio” en relación al requisito de ejecución y
su alcance. Ese punto medio podría decirse que equivale a hacer que se tolere una
condición que se encuentra fuera de los límites. Un ejemplo de conciliación de una
coartación puede ser cuando se retira una especificación establecida para un objetivo
(por ejemplo, cambiar un requisito de ejecución de “una media de 75 y una desviación
estándar de 12” a “una media de 75 con una desviación estándar de 15”). En este caso
permanece el requisito básico; pero se deja margen para una variación de “difusión” de
calificaciones de los alumnos. Una cuarta posibilidad para enfrentarse a una coartación
es detenerse; si no es posible lograr la meta, ¿para qué seguir adelante?
La identificación de una coartación2 requiere tomar las decisiones de: 1) inventar,
innovar o crear; 2) reconsiderar, o 3) DETENERSE (no tendría sentido ocuparse de un
problema si hay señales concretas de que los esfuerzos están condenados al fracaso).

2
En el capítulo 7 se analizan de manera más completa las coartaciones y su consideración. Su
importancia se comprende mejor cuando se relaciona la idea con el análisis de métodos y medios.
Si hemos identificado una coartación, sabremos que las probabilidades de fracaso del
resultado serían más altas que lo aceptable.

CÓMO ESPECIFICAR UN OBJETIVO DE MISIÓN


En el capítulo 3 se observó que una evaluación de las necesidades educativas
proporcionará datos concretos acerca de la naturaleza del problema de “lo que es” y “lo
que se requiere”. Los datos empíricos concretos indican que se han identificado
criterios mensurables para documentar tanto las características iniciales como las
finales de un problema dado.
La tarea de escribir un objetivo de misión y los requisitos afines de ejecución, sin
datos precisos, a partir de una evaluación de necesidades, obliga al planificador
educativo a obtener datos valederos acerca del problema y de las características que le
permitan determinar el éxito relativo o el fracaso de la misión. Esta tarea adicional del
planificador o diseñador es vital para el resultado satisfactorio del esfuerzo de planificar
sistemas educativos. Como expresó Mager (1961), “si no saben adónde van, pueden
llegar a un lugar que no quieren”.

FIGURA 4.1. Posible proceso para establecer objetivos de misión pertinentes y detallados y sus
requisitos afines de ejecución.

Aunque se establezcan objetivos en términos precisos y mensurables, podemos


llegar a constatar que la precisión no asegura la validez; no obstante, los datos de
evaluación de necesidades permiten una mayor garantía de validez. Asimismo, los
planificadores podrán encontrar que es difícil pasar de un enunciado general de misión
provisional a los requisitos detallados de ejecución que involucra completar un análisis
satisfactorio de misiones. En este caso, téngase en cuenta la posible utilidad de una
pirámide conceptual (figura 4.1), donde el análisis parte de objetivos “en bruto” para
llegar a un objetivo de misión y luego a los requisitos detallados de ejecución, en los
que se describen las características de los resultados de la misión. Se trata de un
proceso gradual para lograr cada vez mayor especificidad y precisión, al pasar de lo
general a lo particular.
Visto de esta manera, el objetivo de la misión y sus requisitos afines de ejecución
son en realidad un conjunto unitario que indica lo que debe hacerse y cómo determinar
cuándo se ha completado el trabajo. Sin los requisitos afines de ejecución, un objetivo
de misión raramente proporcionará los criterios para la evaluación y, por ende, no le
dará al planificador educativo la información necesaria para establecer un plan perti-
nente y práctico a fin de alcanzar el objetivo y llenar sus objetivos inmediatos de
ejecución. Así pues, el objetivo de la misión y los requisitos de ejecución, en conjunto,
proporcionan el punto inicial de referencia y las especificaciones para el análisis
sistemático.
PERFIL DE MISIONES
El segundo elemento del análisis de misiones es el perfil de misiones. Los
intentos de planificar, hasta ahora, han proporcionado: 1) lo que debe hacerse (el
objetivo de la misión), y 2) los requisitos de ejecución para la misión.
A continuación, el planificador debe tratar de ir de donde se encuentra a donde
debe estar. Esto implica lo que debe hacerse, no “cómo” ni “quién lo hará”. Las “cosas”
que deben hacerse para llevar a cabo el trabajo general, sin tener en consideración
cómo se hagan, se denominan funciones. Cuando se identifican las principales
funciones de una misión y se ordenan en secuencia lógica, constituyen el perfil de la
misión, un plan administrativo que identifica los resultados que deben alcanzarse para
realizar una misión. Así pues, el perfil de misión representa la trayectoria central para
obtener el producto final. Las distintas funciones dentro del perfil de la misión pueden
tener de dos a N funciones, dependiendo de la complejidad de la misión.
Cómo utilizar un análisis de discrepancias para preparar el perfil de misiones. En
un análisis anterior se observó que la identificación de necesidades constituye una
parte de la evaluación de necesidades (análisis de discrepancias). Esta idea del análisis
de discrepancias aparece constantemente, como parte del análisis sistemático, puesto
que en varios casos deseamos identificar lo que debe hacerse para eliminar una discre-
pancia (por ejemplo, satisfacer una necesidad).
En el análisis de misiones especificamos “dónde debemos estar” formulando este
conjunto de datos como objetivo de la misión y los requisitos de realización. Luego
debemos planificar la trayectoria para dirigimos de nuestra posición presente a la
requerida y deducir el perfil de misiones, un plan administrativo que identifica lo que
debe hacerse para poder pasar de la zona de “lo que es”, en nuestra evaluación de
necesidades, a “lo que debe ser”, como se indica en el objetivo de la misión y en los
requisitos de realización. En otras palabras, el perfil de misiones es una declaración de
funciones que, si se realizan en el orden adecuado, eliminarán las discrepancias
identificadas en nuestro más importante y significativo análisis de discrepancias, es
decir, en la evaluación de necesidades.
¿Cómo se deduce un perfil de misiones?
Etapa 1. Obténgase el objetivo de la misión y los requisitos de realización que
indiquen dónde estaremos cuando hayamos completado la misión. A continuación
descríbase el statu quo. Un perfil de misiones, como sabemos, se establece para
determinar lo que debe hacerse para ir de “lo que es” a “lo que se requiere”. Luego
hágase una lista de las funciones necesarias (resultados o subproductos). En este tipo
de análisis, el planificador debe tomar decisiones relativas al orden lógico de las
funciones que deben realizarse.3 Debemos asegurarnos que no se incluya cómo deberá
hacerse el trabajo.
Etapa 2. Una vez que se ha establecido la función principal del perfil de misiones,
debemos preguntarnos: “¿Cuál es la siguiente etapa lógica?” Entonces se determina y
enumera la función siguiente. Este proceso continúa hasta estar seguros de haber
pasado de la primera función del perfil de misiones a la última que se requiere para
alcanzar el objetivo de la misión y satisfacer sus requisitos de ejecución.
Etapa 3. Cuando se hayan identificado todas las funciones esenciales del perfil
de misiones, se reexaminan, en función de las necesidades, el objetivo de la misión y
los requisitos de realización, a fin de asegurar la consistencia interna entre las
funciones y su validez exterior basada en las necesidades.
Debe señalarse que el proceso de verificación y comprobación se realiza a lo
largo de todo el proceso de análisis. Es necesario revisar el alcance y el orden de las
funciones establecidas para determinar si se ha omitido alguna o si se han incluido
funciones innecesarias, y asegurarse que se encuentran en la secuencia apropiada.
Algunas funciones, por ejemplo, pueden unirse de modo más conveniente en una
función mayor y será preciso identificarlas de manera colectiva. El examen del perfil de
misiones puede descubrir también requisitos de ejecución que no se establecieron
previamente o que se pasaron por alto.
Etapa 4. Una vez determinada la consistencia interna, se disponen las funciones
en un conjunto ordenado de rectángulos o cuadrados y se conectan los “bloques”
gráficos por medio de una línea continua de modo que las puntas de las lechas sigan
desde la primera a la última secuencia de las funciones.4
Conforme se lleva a cabo el análisis, pueden surgir nuevos datos que, a su vez,
pueden alterar el perfil de misiones. El análisis sistemático es un proceso dinámico y
mediante la utilización de datos recién obtenidos, puede someterse a cambios el
objetivo de la misión, los requisitos de ejecución y/o el perfil de misiones. El analista
debe estar dispuesto a modificar el perfil en cualquier momento, que debe estar
“moldeado en cera”, no en concreto.

3
Al realizar un análisis sistemático, el planificador, si lo prefiere, puede invertir este proceso cronológico
normal e ir del final al principio. En este “modo de atrás hacia adelante”, el objetivo de misión define el
final; indica dónde estará al completar la misión, lo cual se convierte en un “dato conocido”. Entonces el
análisis se inicia con este “dato conocido” y progresa hacia atrás; hasta llegar al estado inicial.
4
En el capítulo 5, Análisis de funciones, se puede encontrar información más detallada sobre la
preparación de la gráfica de operaciones.
FIGURA 4.2. Muestra de un perfil de misión para realizar la misión de “efectuar un análisis de misiones”.
Este ejemplo muestra que existen cuatro funciones básicas o etapas que debe contener la ejecución de
un análisis de misiones. Obsérvese que es posible la revisión de cualquier función previa; las líneas de
puntos indican la retroalimentación de datos, con fines de revisión.

El proceso general involucrado en un análisis de misión se muestra en la figura


4.2, en la forma de un perfil de misiones. Las principales funciones aparecen como se
describen en este capítulo y las relaciones entre las diversas funciones resultan
evidentes. Estas funciones son: (1.0) enunciado del objetivo de la misión; luego, (2.0)
establecimiento de los requisitos de realización en términos mensurables, que se
deriven del objetivo de la misión, (3.0) deducción del plan administrativo que muestre
las principales funciones que se requieren para la realización de la misión, el perfil de
misiones y (4.0) revisión de cualquiera o de todas las etapas previas, si es necesario,
para mantener la consistencia entre los requisitos originales y las etapas o los
subproductos derivados, al realizar un análisis de misiones. No todas las etapas
analizadas en este capítulo se muestran en la figura 4.2. En ésta se representan
funciones subordinadas que deben realizarse y constituyen subfunciones, que
estudiaremos de manera más detallada en el capítulo siguiente. Obsérvese que el perfil
de misiones constituye un plan de administración (un mapa de carreteras), debido a que
pone de manifiesto cuáles son las principales funciones involucradas para ir de “lo que
es” a “lo que se requiere”.
Puede tomarse un análisis hipotético de misiones de una obra titulada An
Exercise in the Analysis of Planned Chante in Education (Kaufman y Corrigan, 1967).
En este punto, a fin de explicar las etapas y los instrumentos del análisis sistemático, se
propuso un problema hipotético bastante complicado. En la figura 4.3 se representa un
posible perfil de misión para el objetivo de misión, igualmente provisional e hipotético, y
los requisitos afines de ejecución, que consistían en establecer las 50 necesidades
educacionales de mayor urgencia con la determinación de las posibles soluciones
eficaces en cuanto a costos y la implantación de proyectos para reducir o eliminar las
necesidades, con una reducción mensurable de las necesidades, de acuerdo con la
opinión de: 1) el comisionado educacional, y 2) al menos 35 de los inspectores de
instrucción pública de los 50 estados, incluyendo Nueva York, California, Texas, Illinois,
Pensilvania, Massachussets y Florida. Esa reducción mensurable de las necesidades
debe resultar evidente y juzgarse si funciona satisfactoriamente en un plazo de cinco
años a partir de la iniciación del plan. Los fondos deben obtenerse de fuentes federales
y locales.

FIGURA 4.3. Perfil hipotético de misión para implantar programas educacionales válidos de cambios
planificados. Según Kaufman y Corrigan (1967).

Las tres principales funciones que se determinan en el perfil de misiones son: 1)


establecimiento de programas de cambios planificados; 2) implantación de los
proyectos de cambios planificados, y 3) evaluación de los proyectos de cambios
planificados. La línea de puntos indica la revisión durante todo el proyecto y al
completarse la tercera función del perfil de misiones, denota la disponibilidad de los
datos de realización para la revisión de cualquiera o de todas las funciones y tareas
previas.
Debe señalarse que no todos los perfiles de misiones son similares. Recordemos
el modelo básico de solución de problemas de seis etapas, que muestra un perfil de
misiones para identificar y resolver problemas de manera lógica, y revisar el perfil de
misiones que se presenta en el capítulo 2, que indica las funciones que deben
realizarse para diseñar materiales de instrucción, y que utiliza el enfoque sistemático
(figura 2.2, pág. 29). Por ejemplo, la figura 4.4 (páginas 84-89) es un perfil de misiones
elaborado para un programa K-12, para jóvenes mexicano-norteamericanos, en una
zona rural.5 La figura 4.5 muestra un perfil de misiones para la individualización de un
programa de instrucción.6 En este caso, el objetivo principal es desarrollar métodos y
medios que, si se implantan, modificarán la conducta individual de los estudiantes de
una manera específica, tal como se la define por medio de las necesidades
documentadas (instrucción de respuesta individual).
Cada función de un perfil de misiones determina un subproducto, es decir, un
resultado necesario para alcanzar parcialmente el objetivo de la misión y llenar sus
requisitos de ejecución. El total de los subproductos identificados en un perfil de misión
dará el producto mayor y general, especificado en el objetivo de la misión y en sus
requisitos de ejecución (formación de gráficas de operaciones, como los perfiles de
misiones que se presentan detalladamente en el capítulo siguiente).

5
El material relacionado con este proyecto se publica con la autorización del WASCO Union School
District, Se desarrolló con financiamiento de la U. S. Office of Education, bajo ESEA Title III.
6
El material relacionado con este preyecto se reproduce con la autorización del Utah System Approach to
Individualized Learning (U-SAIL), financiado por la U. S. Office oí Education, bajo ESEA Title III.
RESUMEN
Una misión es el enunciado del trabajo general que deseamos hacer y debe
basarse en necesidades documentadas.
Un objetivo de misión presenta a esta última de manera precisa, como
especificación de ejecuciones, que enuncia lo que debe hacerse, por quién y en qué
condiciones; también se especifica el grado hasta el cual debe ejecutarse la misión.
Los requisitos de ejecución especifican productos mensurables (o resultados) de
la misión y ponen de manifiesto las especificaciones, dentro de las que debe ejecutarse
el producto o la misión. En conjunto, los requisitos de ejecución y el objetivo de misión
enuncian “adónde vamos y cómo sabemos cuando hemos llegado”.
En una secuencia ordenada lógicamente, el perfil de misiones identifica todas las
funciones principales que deben ejecutarse para completar la misión y producir el
resultado (producto), que satisfaga las especificaciones contenidas en los requisitos de
ejecución. Esta es la trayectoria central para alcanzar el objetivo de la misión. Al
completar este último, tanto como sus requisitos de ejecución y el perfil de misiones, el
planificador educativo habrá terminado el análisis de misiones. El escenario quedará
listo para la fase siguiente del análisis sistemático, o sea el análisis de funciones.
Al realizar un análisis de misiones deben incluirse las etapas siguientes:
1. Obtención de datos de necesidades a partir de la evaluación de necesidades y
enunciados de problemas que se derivan.
2. Establecimiento del objetivo de la misión y de los requisitos de ejecución, de
modo que sea posible responder a las preguntas siguientes, en términos de
ejecuciones mensurables: 1. ¿Qué debe hacerse para demostrar que se ha
completado la misión? 2. ¿Quién debe demostrarlo? 3. ¿En qué condiciones
debe demostrarse? 4. ¿Qué criterio se utilizará para determinar si se ha
ejecutado? Estas declaraciones de “adónde vamos” y “cómo sabemos que
hemos llegado” forman el objetivo de la misión y los requisitos de ejecución.
3. Verificación de que el objetivo de misión y los requisitos de ejecución
representan exactamente el problema seleccionado, basado en las necesidades
documentadas. De no ser así, conciliar la discrepancia, con base en los datos de
las necesidades.
4. Preparación del perfil de misiones, que muestra las principales funciones
necesarias para pasar de “lo que es” a “lo que debe ser”, como se indica
mediante el análisis de discrepancias (evaluación de necesidades). Recuérdese
que el perfil de misiones es un plan administrativo que pone de manifiesto cuáles
son las funciones necesarias para eliminar las discrepancias que constituyen el
problema. Cada función identificada:
a) Se enunciará en términos de acción e identificará un resultado (o
subproducto) que deba lograrse.
b) Se trazará gráficamente para demostrar su independencia relativa de las
otras funciones en el perfil de misiones.
c) Debe numerarse en secuencia para mostrar la relación existente entre
una función y cada una de las otras funciones.
d) Se unirá mediante líneas continuas con lechas para denotar el flujo exacto
y la relación entre una función y las demás.
5. Se verificará el análisis de misión, para asegurar que se encuentren presentes
todos los elementos, que estén en el orden correcto, que vayan de acuerdo con
el objetivo de la misión y los requisitos de ejecución y que sean consistentes con
la evaluación de necesidades y de los enunciados de problemas. Efectúense
todos los cambios necesarios, basados en los datos de la evaluación de
necesidades.

GLOSARIO
Misión. El trabajo general que debe ejecutarse para satisfacer las necesidades
identificadas y documentadas.
FIGURA 4.4. Ejemplo de perfil de misión, elaborado para un programa educativo completo para alumnos
mexicano-norteamericanos. Elaborado por Robert Kane, Roger A. Kaufman, Jack Ward y Raúl J.
Hernández, en conexión con el Wasco Unión School District's Mexican-American Research Project, “A
Gestalt Approach to Developing the Bi-lingual, Bi-cultural Re-sources of the Mexican-American”.
FIGURA 4.4 (Continuación)
FIGURA 4.4 (Continuación)
FIGURA 4.4 (Continuación)

FIGURA 4.4 (Continuación)


FIGURA 4.4 (Continuación)

Objetivo de misión. Un objetivo que indica, de manera mensurable, las


especificaciones para determinar cuando se alcanza satisfactoriamente el punto al que
es preciso llegar. Este objetivo de ejecución tiene cuatro elementos. 1. ¿Qué debe
hacerse para demostrar su alcance? 2. ¿Quién debe demostrarlo? 3. ¿Bajo qué
condiciones debe demostrarse? 4. ¿Qué criterios se utilizarán para saber si se ha
alcanzado?
Perfil de misión. Un plan administrativo que muestra, en la forma de una gráfica
de operaciones, las funciones o los elementos necesarios para ir de donde nos
encontramos a la ejecución completa y satisfactoria de la misión (de acuerdo con el
objetivo de misión y de los requisitos afines de ejecución).
EJERCICIOS
Elaborar un objetivo de misión, los requisitos de ejecución y un perfil de misión
para un problema educativo de su elección, que satisfaga todos los criterios para estos
elementos:
1. ¿Qué debe hacerse para demostrar que se ha completado la misión?
2. ¿Quién debe hacer la demostración?
3. ¿Bajo qué condiciones debe demostrarse?
4. ¿Qué criterios se utilizarán para determinar si se ha logrado?
Este objetivo de misión en cuatro partes indicará el resultado exacto de la misión
y contendrá el criterio que sirva como base para la evaluación; en el caso del diseño de
planes de estudios, la misión debe centrarse en los alumnos.
Los requisitos de ejecución contendrán especificaciones del producto,
restricciones y características de ejecución del producto (cuando sean aplicables) y
establecerán criterios de medición.
El perfil de la misión determinará las principales funciones que deban ejecutarse
para alcanzar satisfactoriamente la misión. Cada función debe aparecer en su orden
lógico. El perfil de la misión debe ser internamente consistente con el objetivo de misión
y con los requisitos de ejecución; si se implanta, debe alcanzar el objetivo de misión
especificado y los requisitos de ejecución.
Responder correctamente por lo menos 11 de los ítemes siguientes, inclusión
hecha de las respuestas a las preguntas 1, 2, 4, 5, 7, 9, y 10.
Llenar los espacios en blanco
1. Un objetivo de misión debe satisfacer los tres requisitos siguientes: