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TRATADO PRACTICO DEL MAGNETISM0.
4
TRATADO PRACTICO
DEL MAGNETISM0,
ó RESUMEN.

DE TODOS LOS PRINCINIS Y PROCEDIMIENTOSUNAMOSIASIA EL DIA,

AUBIN GAUTHIER,

TRADUCIDO AL CASTELLANO

JPCDR, DON II, MI, DE V. Y R.

si EL ARTE Nos ABANDoNA


Nos QUEDA LA NATURALEZA.
Mésner.

MADRIIID.-1852.

IMPRENTA DE DIAz y coMPAÑIA,


Paula del duque de Alba, nº 4
o 3%

Esta obra es propiedad del Editor, el que perseguirá ante la ley al que la
)
reimprima sin su permiso, y se considerarán como furtivos todos los ejem
plares que no lleven la rúbrica del mismo.
PREFACIO.

Aunque destinada á aparecer en primer término, el Trata


do del Magnetismo y del Sonambulismo, será mi última obra,
á menos que la Providencia no se sirva señalarme un nuevo ca
mino en que poderser útil á mis semejantes.
Este libro es. un verdadero tratado práctico; en él me he
propuesto reunir todos los documentos conocidos hasta el dia en
la materia, poniéndole al alcance de la generalidad, y facili
tando por medio de un estenso índice, á las personas que no
puedan leerlo entero, la eleccion de los puntos que desean es
tudiar ó consultar, bien porinteréspropio, bien por mera curio
sidad.
No creo que tenga por qué arrepentirme de la senda en que
me he lanzado;para conseguir mi objeto no he perdonado fati
ga, ni dado tregua á mi perseverancia; el retardo que ha sufri
do la mas importante de mis publicaciones lo prueba suficiente
mente, así como el órden establecido en ella justifica que mi
plan, aunque no escrito, estaba trazado de antemano.
Ignoro la suerte que cabrá á mi obra durante mi vida, en
una época en que los libros de estudio sqn tan poco apreciados,
y el magnetismo un objeto de duda, ya que no de irrision para
la generalidad; en todo caso me atrevo á esperar que se le
apreciará como un libro útil y concienzudo.
Varias observaciones amistosas me han sido dirigidas desde
vi
que comencé á imprimirle acerca de la abundancia de notas y
las frecuentes citas de los primeros y mas célebres magnetiza
dores. Mi respuesta , á mi modo de ver satisfactoria en alto gra
do, siempre ha sido esta.
La major parte de los hombres y aun los médicos, no ha
biendo oido hablar nunca del sonambulismo , no conociendo del
magnetismo mas que la ¡parte maravillosa, creen que la ciencia
se halla en el estado embriónico, y que solo el tiempo podrá es
clarecerla. Ademas , los nombres de Puysegur, de Bruno y de
Deleuze les son completamente desconocidos , no habiendo lle
gado á ellos mas que el de Mésmer, con el epíteto de charlatán,
sin el cual no le comprenden ó no le quieren comprender, y es
peran un hombre , nuevo Mesías , dotado de la suficiente ca
pacidad para llevar la luz allí donde solo creen que hay tinie
blas. • -
Una de dos : ó aun no existe la luz para el magnetismo, co
mo suponen , y yo me presento reasumiendo en mí toda la cien
cia, ó existe, y las tinieblas son supuestas, y yo he tenido
mas maestros que Mésmer. En el primer caso ¿qué confianza
podia inspirar, á qué dictado no me hacia merecedor, conver
tido en apologista de Mésmer, cuyas lecciones , como es noto
rio, tengo á gloria haber seguido? En el segundo se dudaría,
sino de mi buena fé , al menos de la exactitud de mis alegacio
nes tomadas bajo el punto de vista de la esperiencia personal.
Necesitaba, pues, el apoyo de autoridades y de autoridades re
conocidas.
¿A quién, por ejemplo, podría persuadir con la mera lectura
de mi obra , exenta de examen , que la imposición de la mano
sobre una rodilla hace descender la sangre y favorece, en las
mujeres, el flujo periódico? ¿A quién que todo movimiento cir
cular operado en el esterior del cuerpo se repite en el interior, y
que un movimiento demasiado brusco, puede herir ó dañar á un
enfermo aunque sin rozarle apenas? ¿A quién, repito, podria
persuadir?.... ¿quién me creería? Nadie ciertamente. ¿Pero qué
podrá echárseme en cara, cuando después de sentar un hecho,
VII

recomendar unprocedimiento, anunciar un efecto, llame en fa


vor de misproposiciones nombres tan dignos de respeto como
Jussieu, Eslon, Puysegur, Rouller y Deleuze? Solo podrá du
darse la verdad de mis asertos suponiendo á todos mis ilustres
antecesores locos de remate ó charlatanes como Mésmer.
- ¡Mésmer!!....¿Quién se atreverá á sostener delante de mí
que Mésmer era un charlatan, si puedo probarle hasta la evi
dencia que no lo era? Bruno le llama «un genio quetiene dere
cho al reconocimiento de la humanidad entera y á cuya memo
ria todo hombre honrado y virtuoso debe un tributo de vene
racion y respeto (1) y, al que no es posible negar, segun De
leuze, las cualidades de metafísico distinguido y profundo ob
servador (2).» Como sábios y filósofos eminentes, el aprecio
público ha acompañado á Deleuze y Bruno hasta mas allá de la
tumba.
¡He amontonado notas sobre notas! es verdad , y la mayor
parte de ellas serán inútiles dentro de algunos años; pero lo he
hecho porque conozco la profunda ignorancia y el embarazo en
que se encuentran los hombres, los médicos en general y un
gran número de personas bien intencionadas que desean estu
diar la ciencia del magnetismo. No quiero que en tiempo ni lu
gar alguno se les cierre la boca diciéndoles que yo profesaba
una doctrina aparte : la comparacion de mis opiniones con el
testo de las notas les probará todo lo contrario, siendo de adver
tir que aun en los puntos en que difiero, bajo cualquier punto
de vista, con los prácticos ó metafísicos que mas comunmente
invoco, los cito para que se aprecien en su justo valor mis aser
tos. Creo que acerca de esto he dicho bastante: pasemos ahora
á la segunda objecion, que aun me parece menos fundada que
la primera.
«Citais demasiado á menudo, se me ha dicho, por lo cual
Vuestro trabajo peca de prolijo: si hubieseis dado nueva forma

(32) Bruno,tomo 1.° Discursos preliminares, pág. 2.


Deleuze, Historia crítica,tomo 2°, pág. 20.
VIII

á esas citas, el libro que nos ofreceis os honraria mucho mas.


¿No escribís tan bien como vuestros antecesores?» Hé aquí mi
respuesta. - -

No sé si digo tan bien como los autores citados: creo única


mente que despues de ellosy con la facilidad que tengo para
escribir, hubiera ganado mas honra dejándome llevar de mis
propias inspiraciones; pero no hubiese conseguido el fin que me
propongo, que es asegurar el triunfo de la causa magnética.
¿La elegancia de estilo produciria en mis lectores el mismo
efecto que la concordancia sucesiva, por espacio de medio si
glo, de las opiniones de todos los sábios que me han precedido?
¿Se me llama reformador porque prohibo las esperiencias?
Confieso desde luego que abrigo la conviccion de que la espe
riencia nace únicamente de las observaciones prácticas; peró al
proponerla sigo las lecciones de mis maestros: Puysegur, Bru
no, Deleuze han probado que las esperiencias eran inútiles y á
vecespeligrosas; el doctor Roullier las llama medios forzados, y
el comisario del rey Jussieu decia ya en 1784 que eran la parte
de mágia del magnetismo. " -

Todos mis esfuerzos, hasta el dia, han tendido á establecer


diferencias entre el magnetismo y el sonambulismo: ápropósito
del último he dicho: «que se habia tomado el efecto por la cau
» sa; que el magnetismo podia degenerar en sonambulismo, y
» que se prestaba en su esencia á la cura de las enfermedades
» ordinarias que tanto dan que hacer á la medicina (1):» aña
diendo en seguida « que las locuras sonambúlicas eran la cau
-»sa del descrédito del magnetismo (2).». No soy yo solo el que
cree esto: Mésmer se lamentaba de lo mismo, culpando de tan
grave mal «á las exageraciones, á los abusos, á los absurdos á
» que habia dado lugar su descubrimiento, y á las estrañas es
»plicaciones emitidas por personas que apenas le conocian su
»perficialmente (5).» Mésmer tiene razon,–opina Deleuze— y

(1) lntroduccion al magnetismo, pag. 337.


(2) Magnetismo cat., págs. 55 y 66
(3) Mésmer, segunda memoria, prólogo.
IX

parece inclinarse al principio de «practicar el magnetismo em


»píricamente despues de una sólida instruccion apartándose del
» sonambulismo y nada mas razonable á mi modo de ver. Por
» que si bien es cierto que de la observacion del sonambulismo
» han surgido infinitas verdades, tambien lo es que ha dado már
»gen á las mayores estravagancias (1).» En vista de esto, justo
me parece que despues de setenta años de locura vuelva á bri
llar en el cielo de la ciencia el sol de la razon, mal que sus ra
yos obliguen á nuestros magnetizadores á olvidarlo aprendido
y comenzará aprender.
De acuerdo con mis razonamientos y esplicaciones se han
limitado á decirme: « vuestro tratado será, para la generalidad,
» una compilacion: nada se creerá vuestro ; todo de vuestros
» anteCeSOreS. »

Lo que interesa á mis conciudadanos y á la causa magnéti


ca es que mi libro sea bueno, téngase por original ó pompila
cion. «En una obra el autor es lo de menos, el éxito lo de
»mas (2).» Además, una compilacion bien hecha es siempre un
trabajo útil, sobre todo no existiendo ninguno que reasuma con
venientemente los principios y procedimientos que forman la
ciencia magnética. Mi libro, pues, aun como compilacion, es
un progreso.
Pero causa tanimportante requiere sostenedores de gran ta
lento, sobre todo de talento reconocido: no creo que lo sea el
mio. Aun cuando lo fuera no confiaria en él, porque el hom
bre solo puede confiar y responder de su perseverancia, de su
talento no; porque el talento, colosal ó reducido, es un présta
mo de la Divinidad, cuyovalorno se conoce sino porsu fruto.
Tampoco hubiera sido cuerdo obrar en todo por mí mismo,
teniendo á mano tan poderosos ynobles auxiliares. ¿No nos ha
trasmitido con orgullo las lecciones de su maestro Sócrates, el
divino Platon?

(1) Deleuze, Historia crítica, tomo 2.º,págs. 18y 19.


(2) Deleuze, Instruccion práctica . pág. 7.
X

Al agrupar en torno de la bandera levantada en favor de la


causa magnética, á los hombres mas capaces de ilustrarla y sos
tenerla, creo haber dado una prueba de buen sentido y dejus
ticia: sise cree mi obra mas suya que mia, téngase desde este
instante por un tributo rendidoá sus doctas lecciones, y ¡plegue
al cielo que la posteridad vea en ella un monumento elevado á
su gloria!
TRATADO DEL MAGNETISMO.
PRIMERA PARTE.

3?, «B»8393384\, D8b NEAGSBRS3A4B»,

IIBR) PRIER),
ESPLICACION Y DEFINICION DEL MAGNIETISMO).

CAPLITULO I.

DEL MAGNFrismo considerADo como FAcuITAD.

El alma es un principio, la voluntad un poder, el movimiento


un efecto.
El hombre tiene un movimiento interior mas ó menos vivo, mas
ó menos sostenido segun su constitucion, su edad, sus enfermeda
des ó sus hábitos: este movimiento constituye la vida.
Efecto de ejercer todo cuerpo una accion relativa sobre cuan
to le rodea, el hombre posee cierta influencia sobre su semejan
te (1) cuando hace uso de ella, su voluntad produce un efecto, y
este efecto es una comunicacion del movimiento (2).
CAPITULO II.

DEL MAGNETISMO CONSIDERADO COMO AGENTE rísico.

El magnetismo es un agente esparcido en la naturaleza y del


cual están impregnados todos los cuerpos (5).

1) Mésmer. Aforismo 237–Deleuze. Instruc. pract., pág. 9.


2) Mésmer. Segunda memeria, pág.73., edic. Garmer Bailliere.
(3) Wirdig. Nueva medicina spirituüm, lib. 1, cap. 27—Mésmer, segunda
–2 –

Es tal su sutileza que no se le vé. Los antiguos le conocian


bajo el nombre de espíritu oculto (1), los modernos bajo el de es
píritu vital, fluido nervioso, y nosotros bajo el de fluido magné
tico.
Si no se le vé, se sienten y se pueden observar sus efectos , lo
que basta á fijar su existencia; el hombre (2) en estādo de so-
nambulismo vé el fluido bajo la forma de un fuego brillante que
sale fraccionado en partículas de las manos del magnetizador (5),
lo que esplica por qué los antiguos representaban á los dioses cón
una lengueta de fuego al estremo de cada dedo (4), y por qué Més
mer ha dicho « que el magnetismo animal , considerado como
agente físico, es un fuego invisible (5).»
Siendo el hombre una inteligencia ligada á los órganos, aunque
servida por ellos, necesita principalmente de las manos para mag
netizar; razon por la que las estátuas de los dioses paganos tenian
muchos brazos (6) y se suponian en las manos cualidades medici
nales (7).
Para obrar magnéticamente basta querer (8). Desde el mo
mento en que se quiere, la voluntad se reduce al acto visible ó
sensible. ----------

CAPTTULO III.

DEL MAGNETISMO CONSIDERADO COMO ACTO.

El cuerpo humano es como una esponja: siempre está dis


puesto á recibir y espeler.

proposicion, primera memoria, pág 42—ld., segunda memoria, pág. 61—


Bruno, 91. -

1) En griego uoo» ó bo», en latin mens óspiritus intus. Aristóteles. Me


taf., lib. 12, cap. 3.—Virgilio, Eneida, lib. 6, verso 735.
(2) La palabra hombre está tomada en una acepcion general:las mujeres
tambien pueden magnetizar, á parte el mayor ó menor grado de fuerza é ins
truccion.
(3) Mésmer. Aforismos 269 á275—Bruno, pág. 29.
(4) Sonnerat. viag. álas Indias occ., tomo 1.º, lib. 2°, págs.32 y 155.
(5) Mésmer. Segunda memoria, pág. 75.
(6) Sonnerat. Id., pag. 157 á 175.
(7) Virgilio. Encida, libro 12, v.402.
(8) Deleuze. Inst. pract., pág. 11.
. El magnetismo es la comunicación de las fuerzas vitales de un
hombre á otro (1).
Toda acción magnética lleva en sí dos seres, el uno activo y el
otro pasivo ; el primero mas fuerte que el segundo: este recibe,
aquel dá (2).
Opérase entonces en el magnetizado un cambio sensible: su mo
vimiento no le pertenece ; de simple se convierte en compuesto;
poco á poco se aproxima al del magnetizador hasta que toma su
giro (3)..
Con el tiempo se establece la uniformidad de movimiento: am
bos cuerpos son igualmente fuertes y la acción cesa (4).

CAPITUJLO IV.

DEL MAGNETISMO. COMO CIENCIA.

Entre los descubrimientos unos se desarrollan instantáneamen


te destruyendo toda oscuridad , otros, por el contrario, permane
cen largo tiempo envueltos en ella , á no tropezar con un hombre
laborioso y concienzudo que los saque á luz siquiera para que otros
los perfeccionen. El tiempo imprime en sus tareas un sello parti
cular de que hasta entonces habían carecido; la verdad aparece en
todo su esplendor y pocos son los que no se sorprenden de no ha
berla apercibido antes.
Desde el primer dia de un descubrimiento hasta el instante en
que su existencia recibe una consagración casi general , se calcu
lan los efectos obtenidos , se cuenta el número de fenómenos aper
cibidos, se discuten, se comparan, se buscan los medios de repro
ducirlos, se pasa de un medio á otro, se establece la práctica , se
reúnen y comparan los hechos recogiendo las observaciones par
ciales y la nueva ciencia existe.
Cuando el doctor Mésmer aplicó el magnetismo á la curación
de las enfermedades, imaginó una teoría é indicó sus procedimien-

(t) Mésmer. Prop. 8 13, 17, segunda memoria, pág. 73.—Aforismos 189,
160 y 237.—Bruno, pág. 55.—Deleuze. Inst. pract., pág. 9 y 22.
(2) Mésmer. Afor. 210.—Bruno, pág. 60.
(3) Bruno , pág. 55
'4) Deleuze. Híst.
Hi crít. , tomo 1.°, pág. 96.
—4 —
tos; mas tarde Puysegur, ocupándose únicamente del sonambulis
mo, estudió y aprendió en sus enfermos la estension del poder de
la voluntad; en fin, Deleuze, cuarenta años despues que Mésmer,
aprovechando las lecciones de este gran genio y las observaciones
de Puysegur, Bruno, Lutzelbourg, Roullier, Fournel, Tardy de
Montravel y otros eminentes magnetizadores, no menos que las de
bidas á su propia esperiencia,publicó una Instruccion práctica
para las personas que quisieran magnetizar. En esta obra sentó
principios invariables, indicó procedimientos imperiosos y faculta
tivos y á partir desde este momento la ciencia magnética se redu
jo á arte.
CAPTTULO V.

DEL MAGNETISMO COMO ARTE.

Se entiende por ciencia el conocimiento de una cosa , y por


arte su mas alta apreciacion. Hay ciencias que no pueden reducir
se á arte.
La observacion del sonambulismo no puede dejar de ser cien
cia, porque los efectos sonambúlicosvarian segun losindividuos:
la direccion de los sonámbulos solo podrá constituir un arte. Al
contrario, la manera de magnetizar, obra de la inteligencia huma
mana, fruto de sus pesquisas y observaciones, es un arte.
Hasta ahora el magnetismo no ha sido un arte,porque los hom
bres laboriosos que le han estudiado y practicado no podian sino
reunir los materiales necesarios para la justa apreciacion de los
efectos magnéticos: de hoy mas lo será siguiendo las huellas de
Deleuze, dado caso que se perfeccionen los procedimientos consa
grados por la esperiencia.
— 5 —

LIBRO SEGUNDO-

EFECTOS DEL MAGNETISMO.

CAPITULO I.

EFECTOS GENERALES.

El magnetismo es un medio de dirigir y regularizar las fuerzas


vitales (1); claro es que cuanto mas fuera de su centro se halla la
naturaleza, tanto mas difícil será restablecer el equilibrio apeteci
do (2).
El magnetismo es por sí mismo un agente sumamente activo,
cuya principal propiedad consiste en atraer fuera del cuerpo , par
ticularmente hacia las estremidades , todo lo que interrumpe ó im
posibilita la armonía natural (3).
Casi siempre, en cuanto el magnetismo obra, el pulso y la
traspiración se regularizan (4).
Es calmante en cuanto restablece el equilibrio (5), y tónico en
cuanto facilita la circulación y aumenta las fuerzas vitales (6).
Apresura el curso de las enfermedades (7) , despierta los anti
guos dolores (8), acelera las crisis que deben dar por resultado la
curación (9), y prueba sobre todo su poder curativo cuando cesa
de producir efectos una vez devuelto el cuerpo al estado de sa
lud (10). '

(1) Mésmer. Prop. 26, segunda memoria, pág. 73.—Bruno , pág. 50.—
Deleuze. Inst. práct., pág. 18, 205.
(2) Deleuze. Inst. prác, pág. 18. —Puysegur. Memoria 309.
(3) Alejandro da Tralles, lii>. 1.*—Geatrakes Pechlin. Observationum me-
dicarum, lib. 3. Deleuze. Inst. práct., pág. 35.
(i) Bruno, pág. 207.—Deleuze. Hist. crit., pág. 150 y 151, inst. práct., 204.
Deleuze. Inst. práct. , 237.
Deleuze. Hist. crít., 135, inst. práct., 205 y ¡210 Bruno, 51.
Mésmer. Aforismo 212 y 215.—Deleuze. Hist. crít., tomo 1.°, pág. 6».
Deleuze. Hist. crít., tomo 1.°, pág. 151, inst. práct., pág. 20.
Mésmer. Afor. 327 y prop. 24. —Deleuze. Hist. crít., tomo i.', pág. 151.
i Mésmer. Afor. 211.—Deleuze. Inst. práct., pág. 257.
CAPITULO II.

EFECTOS PARTICULARES.

Hay sintonías especiales á la constitución de los enfermos y que


se. revelan mas particularmente en unos que en otros (1).
Cuando un enfermo se vé afectado de varias dolencias á un
tiempo y de las que solo una predomina ó tiene síntomas mas apa
rentes, acontece que el magnetismo ejerce su acción sobre una
sola de_ellas. Luego una vez en camino de curación se dirije hacia
la menos sensible, cuya existencia se revela por completo (2).
Los efectos en el magnetizado consisten casi siempre en una
calma mas ó menos grande, bien moral, bien física (3) ; hay tam
bién enfermedades para las cuales es un agente demasiado activo,
sobre todo cuando obra sobre los nervios (4).
La mayor parte de las veces, en los enfermos que tienen un ve
jigatorio ó una fuente, la úlcera se cierra (8) siguiendo el humor
el curso que le señala el magnetizador; pero en otros la abundan
cia de este es tan estraordinaria y aumenta dé tal modo la secre
ción que hay que renovar el aposito de corto en corto tiempo (6).
.' Hay enfermos en los que obra en dos ó tres minutos , en otros
necesita muchos dias (7), y en algunos hasta meses (8).
Hay quien es insensible á sus efectos mientras se halla buen es
tado de salud, y sensible en caso de enfermedad (9).
Otros que no esperimentan ningún bien del magnetismo en en
fermedad grave, y sien una ligera indisposición (10).

Deleuze. Inst. práct., pág. 15 y 196.—Jussieu. Relación al rey, pág. 8.


Puysegur. Memorias, 141 y 211.—Id. Hist. crit., tomo i.8, pág. 170.
Deleuze, pág. 142.—Jussieu. Relación , págs. 8 y 9.
Deleuze, pág. 219, inst. práct., pág. 62.—Bruno, pág. 207 y 208.
Deleuze. Inst. práct., pág. 380.
(6) He tratado una oftalmía que. había abandonado casi del todo el vejiga
torio del brazo izquierdo : apenas le Curaba una vez por semana. Desde el ter
cer dia, los humores afluyeron á la úlcera y por espacio de seis semanas que
duró la cura , para devolverle la vista tuvo que colocarse sobre ella hasta 1 6
compresas por dia: un dia atravesó su ropa un caño de pus.
(7) Deleuze. Inst. práct:, pág. 38, 46, 47 y 213.
(8) Koreff: Carta á Deleuze, inst: práct. , pág. 403.
(9) Mésmer. Afor. 210.—Deleuze. Inst. práct., pág. 13, '."■"'
(10) Deleuze. Hist.' crít. ¿tomo !.", pág. 242.—Deleuze. Inst. práct., pág. 15.
CAPITULO III.

EFECTOS APARENTES.

Cuando el magnetismo daña, se conoce: produee algunas veces


efectos aparentes sin buen resultado para la enfermedad (1).
Los síntomas que anuncian mas particularmente la acción del
magnetismo son: entorpecimiento délas estremidades inferiores,
imposibilidad de abrirlos ojos , tendencia á la traspiración , co
municación de frió ó calor que se hace sentir en el rostro y aun á
través de la ropa; el sopor, el sueño, el sonambulismo, los espas
mos ó una traspiración considerable (2).
Algunas veces la primera impresión del magnetismo produce
una crisis pasagera , caracterizada por movimientos convulsivos,
rigidez en los miembros, accesos de llanto ó risa (3).
En otras la crisis va acompañada de quejidos , movimientos
nerviosos, ganas de vomitar, dolores de vientre ó necesidad de ori
nar (4).
En cuanto la traspiración se interrumpe la acción del magne
tismo restablece la circulación (5).

CAPITULO IV.

EFECTOS LATENTES.

Hay enfermedades en las que la acción del magnetismo no es


evidente (6).
Hay quien esperimenta efectos notables y aun muy aparentes
en una enfermedad, y en otra ni la menor sensación , no curando
tampoco (7).
(1) Deleuze. Hist. crít. , tomo 1.°, pág. 147 y 220; inst. práct. , pág. 223.
(2) Deleuze. Inst. práct., págl 48 á 52; hist. crít., tomo 1.", pág. 169
y 170.
(3; Deleuze. Inst. práct., pág. 59.—Bruno, pág. 208.—Puysegur. Memo
rias, 133.
(4) Deleuze. Inst. práct. , pág. 42 á 52. —Puysegur. Memorias . pág. 411.
(5) Mésmer. Afor. 333 á 347.—Deleuze. Inst. práct., pág. 237.
(6) Deleuze. Inst. práct., pág. 15.-- M. Hist. cn't. , tomo 1.°, pág. 242.
(7) Deleuze. Hist. crit.. tomo t.°, pág. 242.—Paysegur. Memorias, 140,
143 y 211.
S
–8–

Sucede frecuentemente que el magnetismo restablece poco á


poco la armonía sin producir ninguna sensacion, no apercibiéndo
se de su influencia sino en el caso de alivio ó restablecimiento de
salud (1). -

Hay enfermedades en las que los efectos van en aumento, otras


en que se siente, desde la primera vez, todo lo que puede sentirse
en el curso de un largo tratamiento; y otras, finalmente, en que
despues de haber obtenido desde el primer dia los efectos mas no
tables, no se percibe la mas mínima impresion (2).
La accion curativa se anuncia tanto mas pronto, cuanto es me
nos inveterada la enfermedad : en las crónicas es indispensable
magnetizar por espacio de uno ó dos meses cuando menos, obtén
ganse ó no crísis aparentes (5).
En las enfermedades nerviosas, habiendo postracion de fuerzas,
atonía ó entorpecimiento de algun miembro , obra el magnetismo
sin producir crísis aparentes (4).
Porúltimo, en las curasno siempre preceden efectos que anun
cien su accion, por lo que nunca se debe desalentar (5).

CAPTTUI LO V.

EFECTOS CURATIVOS.

El efecto mas comun del magnetismo es el de restablecer la


traspiracion (6) y hacer descender los humores y la sangre de las
regiones superiores(7) por lo que evita las sangrias muy á me
nudo (8).
Si alguno tiene la cabeza caliente y los pies frios, magnetizán
dole de la cabeza á los pies con algunos otros pases ó fricciones

(1) Deleuce. Inst. práct , pág. 45; hist. crít., pág. 242.
(2) Mésmer. Afor. 210 á217—Deleuze. Inst. prác., pág.47.
(3) Deleuze. Inst. práct., pág. 213.
(4) Id., pág. 243; hist. crít., tomo 1°, pág. 242—Koreff. Carta á Deleu
ze, inst. prác., pág. 404.
(3) Deleuze. Inst. prác.,pág. 46.-Koreff, id., pág. 407.
D“Eslon, Afor., 14—Deleuze, inst. práct., pág. 37.-Jussieu, re
lacion 40.
(7) Mésmer. Afor. 332—Deleuze, hist. crít., tomo 1°,págs. 105,113 y 151.
–Bruno, 21 l y 237.
(8). Deleuze. Hist. crít., tomo 1°, pág. 153.
— 9 —
en las rodillas , la cabeza se descarga y los pies entran en calor (i).
Si alguno tiene un dolor en la espalda, dándole unos pases des
de este punto á la estremidad de los dedos , el dolor desaparece
por las manos , donde acto continuo se manifiesta una traspiración
ligera (2).
El dolor de estómago, antes de disiparse enteramente, se deja
sentir hacia el bajo vientre; entonces es cuando el magnetismo ar
rastra consigo todo lo que perturba la armonía , no cesando su ac
ción hasta que queda restablecido el equilibrio (5).
A veces no es posible en un solo instante, ni aun en una sola
sesión atraer un dolor lejos de la parte en que se ha fijado ; debe
tratarse únicamente de separarle de ella progresivamente y poco á
poco: una dolencia fija en un punto cualquiera de la cabeza se de
bilitará aproximándola al centro: después se desviará á derecha
ó izquierda, y á cada pase se la irá desalojando y disminuyendo.
Disiparla del todo es cuestión de tiempo (4).
Al contrario, en otros casos, el magnetismo reanima la vida en
el instante en que esta parece amortiguarse, no de otro modo que
el gas oxígeno reanima al carbón' que apenas conserva una débil
chispa de fuego (8).
Hánse visto enfermedades agudas en su mayor grado de violen
cia curadas repentinamente por el magnetismo, cuya acción cal
mante ha bastado á restablecer el equilibrio (6).
En las enfermedades nerviosas, con postración de fuerzas , en
torpecimiento y atonía, el magnetismo no tiene rival (7).

CAPITULO Vi.

EFECTOS REACTIVOS.

La prueba mas evidente de que el magnetizado siente el efecto

(1) Deleuze. Inst. práct. , pág. 34.


(i) Bruno, págs. 211 y 212.—Deleuze. Inst. práct., pág. 34.
(3) Del'mze. Inst. práct., pág 33.
Í4) Puysegur. Memorias, 411. Deleuze. Inst. práct., pág. 38.
(5) Deleuze. Inst. práct., pág. 211. — Foissac. Relaciones sobre el magne
tismo, pág. 272.
(6) Mesmer. Prop. 23.—Deleuze. Inst. práct., pág. 209.
(7) Mésmer. Prop. 8 y 23.— Deleuze., Inst. prác, pág. 223.

i
– 10 –

de la accion, aun cuando no sea sonámbulo, es que él mismo obra


sin saberlo sobre el magnetizador (1). -

De modo que una sensacion de frio indica casi siempre obstruc


cion , infarto ó atonía (2).
Un calor seco y abrasador anuncia tension en las fibras (3),
suave y húmedo, circulacion, libre y á veces evacuacion (4).
El hormigueo en las estremidades de los dedos indica la exis
tencia de bilis mezclada con los humores, y de una sangre acre,
sobre todo cuando se deja sentir en la magnetizacion de la cabe
za ó los brazos (5).
El entorpecimiento de la mano, de los dedos ó de sus estremi
dades anuncia un defecto de circulacion (6).
El magnetizador esperimenta á veces un movimiento de fluc
tuacion en las manos que le revela que se opera otro sanguíneo en
el enfermo (7). Cuando hay materiasviscosas en el pecho ó en el
estómago los dedos se envaran, esperimentando en ellos una pre
sion circular, como si les rodease una hebra de seda (8), cuya
presion en circunstancias especiales sube hasta la muñeca y aun
hasta el codo (9).
En caso de debilidad nerviosa los efectos son contrarios á los
que acabo de indicar: la mano se fatiga al instante, sintiéndose
cierta debilidad en los dedos y en la muñeca (10).

CAPTTULO VI.

EFECTOS PELIGROSOS.

S. 1.° Efectos peligrosos por esencia.

No se ha dicho una sola vez, que si el magnetismo no hacia

(1) D° Eslon. Afor. 10—Bruno, págs. 62, 69y 72.


(2) Bruno, págs. 76 y 79—Beleuze. Inst. práct., pág. 341.
(3) Bruno, 79.-Deleuze, Inst. prác., pág. 342.
4) D“ Eslon. Afor, 14–Bruno, págs. 78,79 y 80–Deleuze, pág. 342.
Bruno, pág. 79.-Deleuze, pág. 342.
6) Bruno, págs. 77 y 78-Deleuze. Inst. práct., pág. 342.
7) Bruno, pág. 78—Deleuze, pág. 342.
(8) Delenze. Inst. prác., pág. 342.
(9) Dº Eslon. Afor. 10–Bruno, pág. 77.
(1) Bruno, pág. 78—Deleuze. Inst. 343.
— il —
bien, tampoco hacia mal. Esto requiere que nos detengamos á es-
plicarlo.
. Consistiendo el acto magnético en una comunicación del mo
vimiento, es peligroso magnetizar cuando se está enfermo ó bajo
el influjo de una escitacion nerviosa , porque se trasmitirían al
magnetizado las mismas sensaciones del magnetizador, exacerbán
dole en vez de calmarle (1).
Ademas,, el magnetismo , como todo remedio requiere ser ad
ministrado con tino y reflexión: teniendo en su favor la gran venta
ja de que si hace mal se conoce y se cesa en su uso (2.)
Hay ocasiones en que es preciso debilitar mas bien que fortifi-
ficar al enfermo: en este caso el magnetismo no conviene, porque
calmante por naturaleza, se convertiría en tónico (3).
En el tercer grado de tisis pulmonal seria de temer que aumen
tando la actividad vital se acelerase la última crisis (4).
Cuando se magnetiza por diversión, haciendo alarde de curio
sidad ó fuerza, se escitan movimientos nerviosos que fatigan nota
blemente al enfermo comprometiendo á veces su salud (3).
«Cuando se escitan crisis violentas en un individuo, dice con
»este motivo Mésmer, se declara en los órganos un estado de elas
ticidad forzada que disminuye en la fibra la facultad de resistirse
»á sí misma, y á los humores que contiene, de lo que se sigue una
«especie de inercia, sosteniendo el estado contra la naturaleza que
»le ocasiona (6). »

§. 2." Efectos peligrosos por ignorancia ó desprecio de los prin


cipios y por olvido ó negligencia de los procedimientos usuales.

Ante todo es preciso sentar como principio que no se debe


magnetizar mas que á los enfermos (7).

£1)
(0 Deleuze. Inst. práct., pág. 288.
1 Deleuze. Hist. 220; inst. práct. 281.—Jussieu. Relación 37.
Deleuze. Historia, pág. 320; inst. práct., pág. 201.—Deleuze le com
para al opio que, empleado para calmar los dolores y provocar el sueño, agita
y enfurece cuando se administra en fuertes dosis; inst. práct.
(4) Deleuze. Hist. crít., págs. 163 y 165; inst. 221.—Jussieu, pág. 42.
(5) Deleuze. Inst. 288.
(6) Mésmer. Afor. 342.
(7) Deleuze. Hist. erít., pág, 96 ; inst. 15, 19 y ISO
— 12 -
Ademas, nunca se deben dar pases ó fricciones ascendentes (1).
El equilibrio del cuerpo se establece y se mantiene por los pases y
las fricciones descendentes: de lo contrario , la armonía se des
truye (2). «Magnetizando de abajo á arriba, dice D' Eslon , se dá
«nuevo curso á los líquidos del cuerpo humano: la cabeza del en-
»fermo se cargaría notablemente produciendo una conmoción fu
nesta en el cerebro: quizá una apoplegia (3).»
Prescíndese de esta regla en los casos siguientes:
i." Si el enfermo es sonámbulo; porque en su posición, aprecia
los buenos resultados de una magnetización en sentido inverso,
indicándola él mismo, asi como en ciertas ocasiones se proscribe el
veneno como medio curativo (4).
2." Cuando un instinto particular conduce al enfermo á pedir
tal ó cual género de magnetización (o).
Debiendo ser el magnetismo administrado con precaución y
poco á poco, si se le da de repente una fuerza estraordinaria , es
fácil convertir en mal el bien que el paciente espera (6).'
Si en lugar de cuidar de la salud del enfermo solo se procura
hacerle sonámbulo, y para conseguirlo se concentra la acción en
un órgano, particularmente en la cabeza, resultan inconvenien
tes muy graves, ó cuando menos aturdimiento , pesadez ó mal
estar (7).
Lo mismo sucede cuando se desprecia ó se obra con indiferen
cia en la elección de ciertos procedimientos y su aplicación (8).
Los efectos son diferentes cuando se emplea la magnetización pal-

0) Mésmer. Afor. 287.—D' Eslon. Afor. 12.—Deleuze. Hist. , pág. 223.


(2 Bruno, págs. 177 y 21 1.—Deleuze. Hist., págs. 105 y 223.
'(3) D'Eslon. Afor. 12.—Bruno, pág. 211.
(4) Deleuze. Inst. 43.
(5) Mésmer. Afor. 195. —Deleuze. Hist. 111.—Existe otro tercer caso en
que el magnetizador parece que debe ceder á sus propias sensaciones para
magnetizar en sentido inverso, y es cuando se trata del acarreamiento.
Es tan poco lo que conozco de los acarrea mientos que apenas me ocuparé
de ellos en este tratado. Mas adelante veremos lo que son, según el parecer de
Mr. de Bruno, en qué casos debe echarse mano de ellos y los resultados que
producen. Citaré unas cuantas líneas acerca de este punto.
«Cuando no se obra para operar un acarreamiento y la voluntad solo di-
»rige la mano, es quizá peligroso dar los pases en sentido inverso, es decir, de
«abajo á arriba, porque no es el curso común del fluido vital.» Bruno, 177.
(6) Deleuze. Inst. prác. 288.
(7) Deleuze. Inst. práct. 288; hist. crít. , pág. 221.—Bruno, pág. 213.
(8) Mésmer. Segunda memoria, pág. 76,—Deleuze. Inst. práct., pág. 43.
— 15 —
mar (1) en vez de la digital. (2) , y las fricciones en vez de los pa
ses (3), porque los procedimientos deben emplearse y variarse se
gún la delicadeza de los órganos afectados y de la naturaleza de
la enfermedad (4); aquí de la esperiencia : no es posible mirarla
con desden sin esponerse á justos reproches y penosos lamentos.

$. 5." Efectos contractados.

En el acto magnético la simpatía que el magnetizador tiende á


establecer entre el cuerpo del magnetizado y el suyo llega á ser
tan fuerte, que los resultados no solo se hacen sentir de aquel á
á este, sino también vice-versa. Esplicaré esta proposición.
El hombre sano obra sobre el enfermo con todas las partes de
su cuerpo , y sobre cada parte del cuerpo enfermo con la parte
correspondiente del suyo. « Cuando atrae sobre su semejante, dice
«Bruno, la acción general de todas las partes de su cuerpo, le co-
«munica el movimiento de todas ellas en el orden que tienen esta
blecido. Si goza de buena salud, sin duda debe producir un efec-
»to favorable hasta no mas; pero si su armonía individual se halla
«alterada, es decir, si está enfermo, el efecto necesariamente ha
»de ser pernicioso, porque solo puede comunicar movimientos
«contrarios á la armonía general y trasmitir las impresiones délas
«dolencias que le aquejan (5).»
A su vez el enfermo ejerce una influencia física sobre su mag
netizador.
Se desprende de todas las partes de nuestro cuerpo, continúa
Bruno, «como yo mismo lo he esperimentado , pero particular-
amenté de aquellas mas afectas á la dolencia , una corriente de
«materia sutil que cae sobre el magnetizador, y mas á menudo so-
«bre la parte opuesta á la enferma ó su semejante: del hígado al
«bazo, ó del bazo al hígado (6).»

(1) Mésmer. Afor. 328.—Deleuze. Inst. práct.,39, 43 y 235; hist.crít. 149.


(2) Mésmer. Afor. 318 y 332.—Deleuze. Inst. prác, pág. 39 y 40; hist.
crit., pág. 113.
(3) Mésmer. Afor. 291, 292 y 331.—Deleuze. Inst. práct., pág. 28 y 31.
(4) Mésmer. Segunda memoria, pág. 76.—Deleuze. Inst. prác, pág. 43.—
Bruno , pág. 206.
Bruno, pág. 58.—Deleuze. Inst. prác, pág. 289.
í§ Mésmer, 60, 80 y 161.—Bruno, pág. 58.

,-
— 14 —
«Magnetizando á cualquiera que traspire, dice D'Eslon, se
•siente algunas veces una agradable frescura , y la corriente de
• fluido es mas sensible (1).»
De esto resulla :
1." Que la acción magnética comunica la salud ó la enferme
dad del magnetizador (2) , de aquí que este debe gozar buena
salud.
2." Que el enfermo impulsado por la corriente magnética de
vuelve al que le acciona de otra materia morbífica que puede influir
sobre la salud del último sino se purifica por los medios usuales y
de que mas adelante hablaré.

CAPITULO VIII.

EFECTOS CRÍTICOS.

El magnetismo escita á veces dolores en la parte del cuerpo en


que se encuentra el mal, y renueva los antiguos y adormecidos.
Son pasajeros y provienen del esfuerzo de la naturaleza, en cuyo
auxilio viene el magnetismo dispuesto á triunfar de la enfermedad:
el magnetizado halla un gran alivio después de haberlos esperi-
mentado (3).
Llámanse estos dolores , dolores críticos para distinguirlos de
los que provienen del progreso del mal.
Cuando la mano del magnetizador abandona el sitio del mal
para atraer hacia las estremedidas las causas morbíficas, el enfer
mo esperimenta un ligero dolor: parece como que la mano arrastra
tras sí alguna cosa: el dolor la sigue y suele á veces detenerse en
el codo ó en las muñecas, en las rodillas ó en la articulación del
pié. Si la mano se retira el dolor se fija ó se detiene en el sitio en
que la mano cesa de obrar, y donde vuelve á hallarle y á servirle
de guia cuando continúa descendiendo (4).

'Eslon. Afor. 14.


(2) Montagne.—Ensayos, tomo 1.°— Bruno, pág. 89.
Mol
(3) Mésmer. Afor. 212.—Dekuze. Inst. prác, pág. 20; hist. crít.—Puyse-
gur. Memorias 363 y 364.
(4) Deleuze. Inst. práct., pág. 34 y 38.—Jussieu. Relación 11 á 13.
— Í5 —
En las enfermedades del estómago cuando hay inflamación ó
irritación» raras veces puede el enfermo soportar la imposición de
la mano sobre el centro de la afección (1); se sofoca y aun retira
por sí mismo la mano del magnetizador.
En caso de obstrucción llega un momento en que conviene des
alojar el mal y atraerle hacia las estremidades; pero antes es pre
ciso disolver esta. Para conseguirlo se ejecuta por imposición ó
addigitacion un movimiento de rotación. Dicho movimiento se re
pite en el interior como si la mano del magnetizador penetrase en
él, debiendo evitar que este movimiento sea demasiado vivo porque
atormentaría al enfermo (2).
Tratándose de atraer del estómago al bajo vientre materias
aglomeradas ó elementos mal digeridos, la addigitacion atrayente
produce igualmente en el interior del cuerpo un dolor muy vivo;
se le figura al enfermo que el magnetizador ha cogido con los dedos
un cuerpo que apenas puede arrastrar (3).
Algunas veces el magnetismo produce los efectos del remedio
que debiera emplearse , probándolo asi la utilidad de las evacua
ciones promovidas (i).

CAPITULO IX.

EFECTOS ENGAÑOSOS.

Hipócrates ha definido la medicina diciendo : que es el arte de


curar las enfermedades ó aliviar sus dolores, escepto aquellos cuya
causa por naturaleza ó descuido llega al estado de incurables (5).
Lo mismo sucede con el magnetismo: cura ó alivia, pero na
da puede contra las enfermedades incurables. ¿Pero cuáles son
estas? ¿las que los médicos reputan por tales? No ciertamente, sino
lasque la esperiencia señala á todos como desesperadas. En estas
últimas es inútil emprender el tratamiento magnético. Si en caso

(i) Bruno 212, 213.—Deleuze. Inst. 43.—Jussieu. 39.


(2) Bruno, pág. 239 á 241.—Deleuze. Hist. crít., pág. 111; inst. 217 y 235.
Í3) Bruno, págs. 71, 221 y 241.—Jussieu, pág. 40.
(4) Roullier, pág. 54.—Deleuze. Hist. crít., págs. 124 y 162; inst. práct.,
págs. 74 y 135.—Jussieu, pág. 37.
(5) Hipócrates. Del arte.
— 16 —
de duda se cree deber aventurar algunos esfuerzos, es preciso ser
muy circunspecto con el enfermo y no hacerle concebir esperan
zas que la acción del magnetismo infunde á los prácticos poco es-
perimentados (1).
Sucede en efecto que en muchas enfermedades crónicas con
vertidas en incurables por haber atacado ó destruido algún órgano
esencial, la magnetización produce un cambio de todo punto in
esperado. Si se carece de esperiencia se concibe la esperanza de
cura, haciendo participar de ella al enfermo, para quien es tanto
mas agradable cuanto la medicina ordinaria nada semejante había
conseguido alcanzar.
Pero bien pronto los efectos cesan , el magnetismo deja obrar
y el enfermo vuelve á recaer en su primitivo estado (2).
En otros casos es indispensable economizar !as alabanzas de
que ha llegado á hacerse acreedora la acción curativa del magne
tismo: porque si llegan á conseguirse curaciones prontas y aun
instantáneas, puede creerse que está todo hecho : y que el magne
tismo ha sido la única causa del beneficio alcanzado , siendo mas
justo , y sobre todo mas modesto , suponer que lo que ha hecho
este no ha sido mas que determinar una crisis á que la na
turaleza estaba dispuesta. Debe contarse antes con la naturaleza
propia de cada individuo , que con el magnetismo. Hipócrates ha
dicho las enfermedades se curan por la propia naturaleza (3).

CAPITULO X.
IMPOTENCIA RELATIVA DEL MAGNETISMO.

Las personas sanas no son generalmente sensibles á la acción del


magnetismo. De cada cien personas en completo estado de salud,
Jas dos terceras partes no esperimentarán ningún efecto , y las otras
restantes los esperimentará , pero muy ligeros (4). Siendo el mag
netismo una comunicación de las fuerzas vitales, no hay lugar á

(i) Deleuze. Hist. crít., pág. 163; inst. práct.,pág. 254.


(2) Deleuze. Hist. crít., pág. 163; inst. práct., 254.
(3) Epidemias, tomo 6.°, sect. 5.
(4) Puysegur, memorias 164.—Deleuze, Hist. crít, págs. 65, 96; inst. 15.
— 17 —
ninguna acción entre dos personas que disfruten igual grado de
salud : ni una ni otra pueden recibir lo que tienen en abundan
cia (1).
El magnetismo no es un remedio mas universal que la medicina
ordinaria (2): conviene á unos, y en otros no ejerce ninguna ac
ción. Sin embargo, la ejercerá en personas que le hayan ensayado
ya sin éxito , si se encuentran colocadas en posiciones diferen
tes (3).
Para declarar que el magnetismo es impotente en un enfermo,
se necesitan, cuando menos, quince dias (4), algunas veces dos
meses (5) y aun mas (6); en fin , sucede con él como con los reme
dios de la medicina ordinaria, que el cuerpo se habitúa á él. Para
su uso se requiere, como para el de los demás medicamentos, dis
cernimiento, tacto y un exacto conocimiento de sus efectos (7).

(0 Mésraer. Afor. 20S, 210, 211.—Deleuze , Hist. crit., pág. 65, 96 ins
trucción 15.
(2) Mésraer. Segunda memoria, pág. 101 —Deleuze, hist., págs. 06 y 135;
inst. 16, págs. 252 y 254.
(3) Deleuze, inst. 15 y 16.—Jussíeu, pág. 37.
(4) Deleuze, itis. 45.—Puysegur, memoria 165.
t5) Deleuze, inst. 227.
(6) KorefC, Carta á Mr. Deleuze, inst. práct., pág. 403.
(7) Jussieu, págs. 37 y 38.


IBRO) TERCER).

FISIOLOGIA DEL MAGNIETIZADOR.

CAPITULO I.

cARACTER DEL MAGNerizADon.

Mr. Deleuze ha dicho: «El mejor magnetizador es aquel que


» tiene un buen temperamento, un carácter á la vez firme y tran
»quilo,el gérmen de las pasiones vivas,sin ser subyugadopor ellas,
una voluntad firme, sin entusiasmo, actividad y á la vez pacien
»cia, facultad de concentrar la atencion sin esfuerzo, y que, al
»magnetizar, se ocupe únicamente de lo que hace (1).»
Por consecuencia, el magnetizador debe reunir en su persona
muchas cualidades preciosas, físicas y morales. Esplicaré mas es
tensamente lo que Mr. Deleuze analiza tan bien y en tan pocas
palabras. -

S. 1.° Carácter físico.

Una accion magnética, bien entendida, supone la posicion for


zada de dos indivíduos; uno cuenta con las fuerzas vitales sufi
cientes á su exsistencia y el otro no. En este estado, siendo el mag
netismo, como queda dicho, una comunicacion de las fuerzas vi
tales, el movimiento, despues de la magnetizacion, es igual entre
magnetizador y magnetizado.
Pero el magnetizador, para trasmitir su movimiento, sus fuer
zas, su vida, tales como las goza él mismo, necesita indispensa
blemente estar bueno, porque á no ser asi, la comunicacion que
operara seria nociva. Nunca debe prescindirse de este principio, y
la historia del magnetismo proporciona un gran número de hechos

(1) Deleuze. Hist. crít,tomo 1°, pág. 136.


— 19 —
que patentizan los peligrosos resultados de una magnetización ejer
cida por personas enfermas (í).
Hay, sin embargo, que distinguir entre una persona completa
mente enferma y otra que salo padezca una afección local. En unos
están afectadas las vias urinarias, en otros el estómago; este tiene
la vista débil , aquel padece de reumatismo : hé aquí enfermedades
con las cuales se puede vivir muchos años. Las personas víctimas
de ellas pueden magnetizarse, cuidando de no tropezar con indivi
duos afectados de los mismos males (2).

$. 2.° Carácter moral.


■ Es indispensable que el magnetizador tenga una vida juiciosa
y arreglada. Su posición no se parece en nada á la del médico:
por muchos escesos que este haga; por grandes que sean los traba
jos á que se entregue , le basta ver al enfermo, reflexionar y po
ner por obra los recursos de su ciencia : pero el magnetizador , al
comunicar al enfermo sus propias impresiones , su propio movi
miento, debe procurar por cuantos medios estén á su alcance, ha
llarse en un estado de calma y reposo constantes.
Un hombre sobrio es el mismo á todas las horas del dia y en to
das las circunstancias de la vida : un magnetizador debe , pues, vi
vir sobriamente. Es necesario , es indispensable que sea así; por
que si su enfermo reclama cuidados continuos , ó si tiene muchos
enfermos , no podría magnetizarlos después de haber hecho esce
sos en la mesa, sopeña de dañarlos , y aun de dañarse á sí mismo.
Un magnetizador debe ser muy reservado y poco susceptible al
entusiasmo. Hay hombres que , con su ardor inconsiderado é irre
flexivo, comprometen el magnetismo y los magnetizados: muy ra
ras veces tienen razón á ios ojos de los incrédulos que añaden esta

(1) «A la peligrosa costumbre que tenia mi difunto amigo D'Eslon , de de


jarse magnetizar por personas afectadas de las mas graves enfermedades,
atribuyo eti gran parte la prematura muerte que nos ha privado de él á sus nu
merosos amigos: le advertí mil veces el peligro; pero siempre en vano, porque
no estábamos de acuerdo en este punto, á pesar de estarlo en otros muchos.—
Bruno, pág. 59.
(2) Deleuce, inst. práct., pág. 289. —Remito igualmante al lector, á cuanto
acerca del asunto he espuesto con mas estension en mi introducción al mag
netismo, págs. 272 á 278.
– 20 –

impresion mas á las muchas que contra el magnetismo abrigan.


La curiosidad, que es un gran defecto en la vida ordinaria , es
un vicio radical en el magnetizador. Un curioso no concede reposo
al enfermo, mientras no obtenga efectos que le distraigan del fasti
dio que esperimenta magnetizando. Por lo tanto, las personas cu
riosas no suelen obtener ningun éxito curativo porque no obran
movidos por el interés que lesinspira el enfermo: su atencion
está distraida y fija en otro objeto que en el restablecimiento de
la salud, y de ahí el no haber resultado,y si le hay espoco satis
factorio.
La calma es una de las grandes cualidades magnéticas: con un
magnetizador que conserve su sangre fria, el enfermo saldrá siem
pre felizmente de las crísis que la naturaleza ó la fuerza de la en
fermedad hayan promovido (1).
En mi introduccion al magnetismo (2) he hablado largamente
de las condiciones necesarias para magnetizar, como igualmente
del grado de benevolencia indispensable, de voluntad, de creencia,
de confianza, de atencion y de paciencia. Reasumiré aquí cuanto he
espuesto acerca de este punto.
Necesidad de la benevolencia. Siendo el objeto del magnetismo
aliviar ó curará nuestros semejantes, el que quiera operar útil
mente, debe contar con un fondo de benevolencia inagotable. Hi
pócrates ha dicho: «no se puede amará la medicina sin amará los
hombres (5).»
El mayor ó menor grado de benevolencia hace que se diferen
cien notablemente los resultados magnéticos: el hombre escesiva
mente benévolo producirá efectos en alto grado saludables; el que
no lo sea mas que la generalidad, será un buen magnetizador y na
da mas; cuando la diferencia existe, los resultados, sobre poco mas
ó menos son casi siempre nulos.
La benevolencia no es indispensable para obrar sino para ser
útil.
Necesidad de la voluntad. Cuando no obra la voluntad en una
accion magnética trayendo consigo la atencion, ó si obra yse fija

(1) Bruno, pág. 205.


(2) Págs. 239 á271.
(3) Hipócrates. Preceptos.
— 21 —
débilmente, no es posible contar con resultados notables y útiles,
porque no se está en lo que se hace.
Si un hombre magnetiza con voluntad tan débil que es casi nu
la , no obtendrá ningún efecto, ó si los obtiene serán escasos ó des
ordenados, porque el magnetizador ni tiene objeto ni intención. Si
no hay efectos , la acción es nula y el tiempo se malgasta lastimo
samente : tiempo precioso para el enfermo. Si los hay , pero esca
sos, hubieran sido mas numerosos y mas notables , sostenidos por
una voluntad enérgica, mientras que falta de esa energía, solo se
consigue cambiar el estado del enfermo , dándole un movimien
to insuficiente á que va á verse abandonado.
Se puede magnetizar sin voluntad; pero la voluntad es nece
saria para dirigir y sostener una acción.
Necesidad de la atención. Sin voluntad , no hay atención. Si la
atención se aparta del objeto principal , la voluntad se debilita : la
una dirige, la oirá ilumina, y con ambas puede el magnetizador ca
minar seguro.
No bien comience la acción debe el magnetizador aislarse para
ser enteramente de su enfermo : hay mas , porque su atención tie
ne que obrar tanto sobre sí mismo como sobre el magnetizado.
Las sensaciones de este no deben dar lugar á la menor inquie
tud , porque puede él mismo darse cuenta de ellas; no así la del
magnetizador, que son tan delicadas que las ignora él mismo , sino
se detiene á observarlas y aun á sorprenderlas.
Suceda lo que suceda , la curiosidad no debe jamás posesio
narse del lugar de la atención. El verdadero magnetizador no se
propone otra cosa que la curación del enfermo, por lo tanto no
debe cuidarse de mas.
Necesidad de la confianza. La confianza duplica los medios. El
que desconfia , duda ó vacila , obra débilmente: no solo hace poco
bien, sino que se espone á hacer mucho mal.
Sino hay confianza, la voluntad y la atención se paralizan: ¿có
mo vencer los obstáculos , cómo aprovechar los resultados, cuando
no se cuenta con los medios que se emplean? Se teme un efecto
magnético en lugar de desearlo, sobreviene y no se le vé sino con
inquietud.
La confianza , al contrario , da energía á la voluntad ; con ella
la atención nunca es inútil.
— 22 —
Necesidad de la creencia. Para magnetizar, es preciso ante to
do querer : la creencia viene después. Si fuera indispensable creer
de antemano, jamás se convencerían los incrédulos.
La creencia no es, pues , una condición forzosa para intentar
una ación magnética : viene naturalmente, porque seria difícil no
creer en lo que uno mismo produce.
Cuando la creencia se debe únicamente á la esperiencia , sin
que haya mediado preparación alguna por medio del estudio ó la
reflexión, es tan profunda, que pudiera descarriarnos. Muchas per
sonas que han magnetizado sin creer, se han sorprendido al tocar
los efectos magnéticos producidos por ellas mismas á pesar de su
incredulidad, y han cometido imprudencias llevadas de su entu
siasmo, las que no hubieran tenido lugar, si hubiesen llamado en su
ayuda á la reflexión.
Es , pues , preciso , tanto en bien propio como ajeno, preparar
las vias de la creencia , estudiando y haciendo estudiar el magne
tismo en los autores mas acreditados, ó al lado de prácticos ins
truidos y recomendables.
La incredulidad no impide obrar ; pero no puede alcanzar bue
nos resultados cuando carece de dirección. Nnnca se debe contar
con los efectos saludables de una acción ejercida por un incrédulo.
Necesidad de la paciencia. Todos los esfuerzos, todas las ten- ■
talivas se malograrán sí al magnetizador le abandona la paciencia,
en el período de una acción.
La paciencia es la verdadera base de toda acción magnética:
sin ella el bien puede convertirse en mal.
El que crea poder magnetizar sin poner á prueba su paciencia,
tiene una idea falsa del magnetismo. Se puede magnetizar sin
creencia y sin confianza , y, por medio de la paciencia, obtener
un resultado.
El magnetizador debe esperarlo todo: la curación puede sobre
venir de un instante á otro; pero el tratamiento al contrario , con
sistir simplemente en la observación de la enfermedad así como
también en apelar al empleo de todos los instantes y de todas
las fuerzas magnéticas. La vida del magnetizador pertenece al en
fermo si llega al estado de sonámbulo (i).
(1) Véase, ademas, acerca del mismo asunto, mi Intr. al mag , págs. 279
á287.
~*
– 25 –

CAPITULO II.

DE LA PosicioN PERsoNAL DEL MAGNETizADoR.

Entre los hombres que necesitan conservar un carácter parti


cular, que no se confunda con el de los demas, figura en primer
término el médico. Pero si del alto rango en que la medicina se ha
lla, descendemos al en que se encuentran los magnetizadores, creo
que necesitan mas circunspeccion, sabiduría y dignidad que los
médicos mismos.
Antes de trazar los deberes que el estado actual de cosas impo
me á los magnetizadores modernos, pondré ante sus ojos los prin
cipios de conducta que parecen haber sido trazados para ellos, á
pesar de haber sido escritos para los médicos hace dos mil doscien
tos años.
«La austeridad es siempre repugnante para los sanos; pero lo
» es mucho mas para los enfermos. El médico debe observarse mu
»cho: no hablar demasiado en presencia de personas poco instrui
»das, limitándose á decir lo estrictamente preciso. Un buen médi
»co desdeña todos los medios estraños é inútiles á la cura que se
propone: nada quiere inútil nifantástico.
»Procurad, antes de irá verá los enfermos, saber lo que ha
»beis de hacer; alivios, no razonamientos, es lo que necesita.»
Hablad poco, guardándoos, sobre todo, de no turbaros, ni
» de turbará las personas que os rodeen. Abordad á los enfermos
» con precaucion. Que en vuestras respuestas se trasluzca la calma
» devuestro espíritu , pero no la agitacion que os embarace, dando
»á conocer que estais prontos á obrar segun las circunstancias
» exijan.» -

» Es muy esencial que los enfermos no sorprendan en vosotros


»ni el mas mínimo asomo de temor, sino la mayor serenidad. Sa
»bed apartarlos de sus gustos, uniendo á este propósito cierta se
»veridad á la autoridad que os reviste y á la dulzura que debe
» distinguiros. Consoladlos; pero sin darlos á conocer el verdadero
»estado de la enfermedad, ni lo que puede dar de sí, porqueya ha
»sucedido , por faltará este principio, acelerar las enfermedades
5
– 24 —

» y aun sus crisis (1).» Tales fueron las lecciones de Hipócrates, que
fué gran médico y magnetizador. -

Los médicos modernos raras veces se aproximan á sus enfermos


pensando en Dios y en su poder Divino; pero los magnetizadores no
deben seguir su ejemplo , antes bien deben repetirá menudo esta
bella plegaria de Bruno :
«¡Oh Dios! Creador y conservador de cuanto existe, en ti depo
»sito mi confianza ; concédeme la gracia de hacer en bien de tu
» criatura todo el que esté á mis cortos alcances, todo el que esté
» en estado de recibir.
»Yvosotros, seres inmateriales y bienhechores, si os es per
»mitido ejercer alguna influencia en mis operaciones, ayudadme
»á obtener un resultado favorable (2).» "

No os turbeispor mas que algunos se rian de vosotros, y de


esta invocacion: sed dignos de la medicina, á pesar de los médicos,
y de contestarles hacedlo con estas palabras de su maestro:
«La medicina confiesa humildemente que todo se lo debe á
» Dios, y todo lo encamina á Dios: porque su poder no reside en
» ella misma. Verdad es que los médicos triunfan muchas veces;
»pero ¿cuántas no son vencidos, aun valiéndose de los mismos me
» dios con que antes han triunfado? Todo lo que está al alcance de
» la medicina proviene del manantial Divino: la senda porque ha
*
» marchado hasta ahora , acompañada de la sabiduría, el dedo de
» los dioses se la mostró: todas son obras suyas: los médicos lo re
» conocen así, y aun los que no lo creen convienen en ello, al ver
» lo que pasa en nuestro cuerpo y lo que el arte alcanza, cambian
» do ó desalojando las enfermedades, y dando al cabo por resultado
» la curacion de estas mismas, bien por medio de la cirujía, los
» remedios ó el régimen.» Esto prueba que existe un principio al
que somos deudores por el conocimiento de todas estas cosas (5).
Añadiré á estos pensamientos algunas palabras acomodadas á la
época actual.
Es preciso no perder de vista que no sucede lo mismo con el
magnetismo que lo que con las otras ciencias. Para estastodos los

(1) Ilipócrates. De la dignidad en los médicos.


2) Bruno, pág. 62.
3) Hipócrates. Fin de la obra citada.
— 25 –

momentos, todos los sitios son indiferentes, y puede hablarse de


ellas á la generalidad. Pero el magnetismo ofrece al observador ó al
oyente hechostan estraordinariosy algunas veces tan inesplicables,
que es á menudo peligroso empeñarse con ciertas personas, en
discusiones cuyo resultado es absolutamente nulo.
Cuando una cosa esinesplicable; es inútil perderse en conje
turassin fin: vale mas decir con Ciceron: «¿La causa?. La ignoro;
veo, y esto basta (1).» El tiempo hará lo demas.
Cuando en una reunion se tropieza con personas que quieren
aventurar un esperimento con el solo objeto de divertirá la socie
dad, antes de que comience , debe todo hombre sensato retirarse,
siendo preferible esto á tener que autorizar actos que pondrian en
ridículo no solo al magnetismo, sino á aquellos que con su presen
cia autorizan.
El magnetismo médico es un acto religioso y debe ejercerse co
mo tal. -

De hallarse frente á frente con un médico, no siéndolo uno,


debe siempre cedérsele el paso: él manda porque tiene ese dere
cho, la ley se le da, pues solo en él reconoce aptitud para ejer
cer el arte de curar. Pero una vez ordenada la magnetizacion, y
puesto el enfermo á los cuidados del magnetizador, este brilla en
su verdadera altura, no debiendo dar cuenta mas que de la parte
ulterior de sus operacionesº
Respetando de este modo á los demas, se hace uno respetará sí
mismo, inspirando hácia el magnetismo el grave interés, sin el
cual no podria este tomar puesto entre las ciencias: finalmente,
solo así podrá probarse que el magnetizador es el verdadero
émulo del médico. : -

«Tal es el medio de granjearse la estimacion de los hombres de


nuestros dias. Decia Hipócrates: «El que carezca del mérito de la
»ciencia, tendrá al menos el de la prudencia (5). .

Ciceron. Divinacion, lib. 1.


(2) Hipóerates. Fin de la obra citada.
— 2fi —

CAPITULO III.
- ■_ * . i i
DE LA RESPONSABILIDAD DEL MAGNETIZADOR Y DE LA DEL MEDICO
COMPARADAS.

§. 1.° Responsabilidad moral.

La responsabilidad del magnetizador es mas grave que la del mé


dico. Hablo de la responsabilidad moral únicamente, sentando siem
pre como hecho constante que nunca debe emprenderse una cura,
sin previo mandato ó consejo del médico, de quien el magnetizador
es un mero comisionado. En este caso, uno y otro están á cubierto
de cualquier acontecimiento imprevisto.
En nuestra época no se ha acudido al magnetismo sino en las
enfermedades que han resistido victoriosamente á los recursos de
la medicina, y esto, no porque se esté convencido de sus buenos
efectos, sino porque no esperan de él mas que de los remedios or
dinarios: después de lo cual , si el magnetismo no cura, le refutan
por una quimera.
De aqui, dos intereses distintos que nunca debe perder de vista
el magnetizador: primero, el del magnetismo, y en seguida el suyo
propio; razón mas para reflexionar, cdl relación á la importancia
de la proposición , y para proceder con la mayor circunspección
en el curso del tratamiento, evitando que se diga que el magnetis
mo no tiene las virtudes pretendidas, y de uno, que es un charla-
tan. Ademas, cuantas veces procure el enfermo informarse de la
naturaleza de los efectos magnéticos y de la estension de su acción
curativa, es preciso ser muy parco en los elogios que se prodiguen
á sus virtudes. Hay muchos enfermos con la suficiente escasez de
buen juicio para preguntar si se está seguro de curarles, siendo
evidente que semejante pregunta va en busca de una respuesta afir
mativa.
El magnetizador debe ver, en los que de tal modo procedan,
hombres de espíritu débil ó momentáneamente distraido, cuando no
un lazo tendido por la desconfianza de los mas, que le tildarían de
charlatán, caso de responder de la curación.
Es preciso, pues, esplicarles , que el magnetismo ha curado
– 27 —

muchas enfermedades; pero que estas varian en los individuos se


gun su organizacion particular ó su temperamento. Espónese en se
guida los casos en que se han curado enfermedades semejantes, ó
al menos aquellos señaladospor los prácticos, terminando con de
cir, que si hay lugar, todo inclina á creer que la magnetizacion
alcanzará un efecto favorable (1).
Si el enfermo se decide, es preciso no perder de vista los acon
tecimientos fatales ó las contrariedades de que es hoy blanco la
práctica del magnetismo. Nada es mas fácil que preverlos, y en su
consecuencia obrar.
Por lo tanto, se procurará que el enfermo se preste al trata
miento todo el tiempo necesario, haciéndole comprender que una
enfermedad crónica no puede destruirse como por encanto, y que
el tiempo de las curacionesvaría ordinariamente de uno á seis me
ses, yá veces mas; en seguida debe conocerse la naturaleza de sus
relaciones en el mundo, y el grado de influencia de las personas
que le rodean ó ejercen alguna autoridad sobre él, á fin de darle
tiempo para deliberar y escoger entre la opinion de sus amigos y
la de las personas que le han aconsejado el magnetismo (2).
Ninguna de estas precauciones es inútil; porque, y no me can
saré de repetirlo, es á menudo peligroso interrumpir un tratamien
to; es preciso sostener las crísis que pudieran sobrevenir para al
canzar un feliz resultado; pero si el enfermo se negase á conti
nuar, el bien se convertiria en mal. ¿Se trata de una afeccion local,
de un tumor cualquiera, de un absceso? A pesar de sus sufrimien-.
tos el enfermo cuenta aun con una existencia soportable: lo que no
espere de la medicina lo puede esperar de la naturaleza. Ahora
bien, ¿qué hace el magnetismo? Acelerar la marcha de la natu
raleza. Esto es muy conveniente si logra su objeto; pero si desalo
ja al mal; si el humor comienza á circular, y de repente la mag
netizacion cesa, el enfermo se halla entregado á sí mismo. Si la
naturaleza está favorablemente dispuesta, los humores siguen su
curso sin peligro, pero si necesita ayuda, ó volverán al sitio en
que se los desalojó, ó atacarán áun órgano mas importante, cóm

() Deleuze. Hist. crít., págs. 145, 222, 225; instr. práct.,págs. 18, 183á
194.—Puysegur. Men., págs. 259,260.
(2) Deleuze, instr. págs. 24 y 274.
— 28 –

prometiendo gravemente susalud (1), lo que es tan preciso como


fácil evitar.

S.2° Responsabilidad judicial.

La ley no confiere mas que al médico el derecho de ejercer el


arte de curar. -

Muchas personas creen que basta no admitir remuneracion por


sus cuidados para evitar una condena: esto es un error. La ley no
distingue, y seria fácil eludirla ; mas un ignorante animado por
sentimientos caritativos y desinteresados, no es menos peligroso que
un charlatan avariento.
Si el magnetismo cura, ¿se puede practicarsin ser médico? Hé
aquí una pregunta á la que se debe contestar negativamente árcau
sa de los principios; pero que merece ser examinada en razon á sus
consecuencias.
Primeramente, ¿ el magnetismo cura las enfermedades? Si esta
cuestion fuese presentada á los tribunales, no dejarian de verse los
jueces embarazados para resolverla, sobre todo en Paris (2), don
de un gran número de médicos se rien de aquellos de sus compa
ñeros que creen en el magnetismo y le practican. Pero no será la
cuestion en sí misma la que se juzgue, pues solo se tendrán pre
sentes sus efectos. Uno habrá curado por medio del magnetismo,
otro habrá comprometido á un enfermo, y será acusado de ser la
causa de su muerte, conclusion forzosa, á pesar de las academias,
el magnetismo es un arte de combatir las enfermedades, de curar
ó cuando menos de aliviar á los pacientes.
Si los tribunales declarasen que el magnetismo era un medio
curativo, no seria menos cierto que la medicina no le reconocia
por tal, de lo que resultaria, ó al menos pareceria resultar, que no
estando previstos por la ley los casos magnéticos, no era posible
pronunciar sentencia. Pero no definiendo la ley la medicina, los
jueces abandonados á sí mismos por las corporaciones científicas
y las academias, tendrian que recurrir á su buen sentido, y aun
buscar los medios de instruirse en la materia.

(1) Mésmer. Afor., págs.205 á 220 y338—Puy segur, págs. 42 y370—


Deleuze, hist., págs. 221 y 222;inst., págs. 252á255,282á 287.
(2) La ley 10 ventoso, año 11.—Marzo 10 de 1803.
— 29 —
No definiendo la ley la medicina, y pretendiendo los médicos de
la época que el magnetismo no forma parte de ella, por mas qué
cure algunas enfermedades, siendo como son los conocimientos ac
tuales el resultado de antiguas doctrinas , los tribunales tendrían
forzosamente que acudir á estas.
Hipócrates, como ya he dicho, define la medicina de la manera
siguiente :
«Voy á definir la medicina tal como la comprendo.
»La medicina es el arte que cura los enfermos, ó calma sus pa-
«decimientos , esceplo á aquellos que padecen una enfermedad in
curable; porque lo que no tiene remedio la medicina no alcanza á
■ curarlo (1).»
Por lo tanto , según las antiguas reglas , la medicina consiste
en aliviar ó curar; consecuencia: todo magnetizador que cura ó
alivia, ejerce la medicina; esto es evidente.
. Si, pues, los tribunales fuesen llamados para juzgar una cura ó
un error magnético, declararían ciertamente, lo que declaró la co
misión de la academia real de medicina de París en 1831: «Que el
«magnetismo considerado como medio terapéutico , merecía un
• puesto en el cuadro de los conocimientos médicos , y que soló los
«médicos debían usarle ó vigilar su emplea (2).»
En esto estado, nadie debe hacer profesión de magnetizar, si
para ello no está autorizado , bien por una ley que le confiera este
derecho , bien por el parecer de un médico.

CAPITULO IV.

DEL GRADO DE INSTRUCCIÓN NECESARIA AL MAGNETIZADOR.

Las artes nacen con las necesidades del hombre , componién


dose estas del tributo de luces que cada cual ofrece con objeto de

(1) Hipócrates. Del aite.


(2) Hé aquí el testo de las conclusiones de la comisión.
§ 29. Considerado como agente de fenómenos fisiológicos , ó como me
dio terapéutico , el magnetismo debería figurar entre, los conocimientos médi
cos, y por consecuencia solo á los médicos los estaría bien usarle ó vigilar su
empleo, como se practica en los países del Norte.—Foissac; Relaciones sobre
t magnetismo, pá«s. 199 á 206.—Véase también mi introducción al magnetis-
"■, págs. 147 á 154.
– 50 —

ser útil á sus semejantes. «Nuestro arte, dice Hipócrates hablando


» de la medicina, se formó así, recibiendo de todos, y comparando
» despues los hechos unos con otros (1).» -

Habiendo tenido hasta ahora libertad para magnetizar todo el


mundo, hay quien ha hecho mucho bien en particulary en gene
ral. El mal no concierne sino á los individuos que le sufren: el bien
por el contrario, constituye en la actualidad una ciencia de obser
vacion y un arte de práctica.
Puesto que la práctica del magnetismo es aun patrimonio del
público, que, con muy cortas escepciones, cuenta con la virtud
magnética, conviene examinar quiénes son los que pueden practi
carle con mas éxito, por efecto de sus estudios y de su espe
riencia.
«El magnetismo, segun Mr. Deleuze, puede considerarse bajo
» dos puntos de vista: ó como el simple uso de una facultad que
» Dios nos ha concedido, ó como una ciencia cuya teoría abraza
»los mas grandes problemas de la fisiologia y de la psicologia, y
» cuyas aplicaciones son en estremo variadas (2).»
Mr. Deleuze divide los magnetizadores en dos clases: una
compuesta de personas que reconociendo en sí mismos las faculta
des magnéticas, se valen de ellas para con sus amigos en circuns
tancias especiales; y otra , que conociéndolas tambien quieren
practicarlasy hacer de ellas un detenido estudio. Recomiendo efi
cazmente á mis lectores las instrucciones de Mr. Deleuze acerca de
tan grave punto (5), limitándome aquíá dar algunos consejos á los
prácticos ó á los que quieran serlo, aunque á decir verdad solo se
rán un resúmen de los avisos de Mr. Deleuze.
Nunca aconsejaré á nadie que magnetice, sin instruirse de ante
mano con la lectura de los buenos autores, ó en vista de los triun
fos obtenidos por los prácticos: « la ignorancia es un mal te
soro (4).» ,

La instruccion práctica de Mr. Deleuze, es un libro que reco


miendo á cuantos no tengan alguna idea del magnetismo. Encuén

(1) Hipócrates. Preceptos.


ibeleuze; ins, práct, pág. 37.
(3) Deleuze;instr. práct., c. 10, págs. 347á 374. ,

(4) Hipócrates. Ley. -


— 31 -
transe en él reunidos á la práctica, la ciencia de observación y los
mas nobles sentimientos. Es un resumen de las observaciones de
Mésmer, de Puysegur y de Bruno, enriquecido con los vastos cono
cimientos del autor, hijos de treinta años de continuos estudios.
Después de la instrucción práctica recomiendo la lectura de la
obra que he publicado bajo el titulo de Magnetismo católico, ó in
troducción á la verdadera práctica, porque en ella se hallarán es
puestas con la mayor sencillez las diferencias entre el magnetismo
y el sonambulismo, entre la escuela de Mésmer y la de Puysegur.
Reasumiendo en dicho tratado todas las opiuiones emitidas has
ta el dia por los magnetizadores mas esperimentados, indicando to
dos los procedimientos mas en uso, y las principales observaciones
de los grandes maestros , le ofrezco como un libro escrito para
servir en cuantas ocasiones se ofrezcan de punto de apoyo al prác
tico, á quien seria difícil recoger y clasificar en su memoria los
conocimientos esparcidos en un sin número de obras.
Uno de los primeros estudios que debe hacer el que se propon
ga seguir la práctica del magnetismo, es el de la anatomía. El exac- ■
to conocimiento de la estructura del cuerpo humano , es indispen
sable para magnetizar con éxito. ...
Después de estos estudios , si el práctico puede dedicar mas
tiempo á la lectura , no debe contentarse con los estrados de las
obras de los grandes maestros que se le presenten : deberá leer las
Memorias y los Aforismos de Mésmer, los del doctor D' Eslon ; las
Memorias é indagaciones fisiológicas de Puysegur ; los Principios
y procedimientos de Bruno, publicados por Lausanne (tomo 1); la
Historia critica del magnetismo por Deleuze, y los Anales y la Bi
blioteca del magnetismo, llenos de materiales preciosos emanados
de los mas sabios autores..
Por último, nunca debe olvidarse lo útil que es, ver á muchos
magnetizadores á fin de poder comparar los hechos obtenidos por
ellos con los obtenidos por uno mismo. :■ ., ,.
Purante el curso de estos estudios, será conveniente, si es po
sible, otro de teórica y práctica del magnetismo. , . ; ,..

y
— 32 —

CAPITULO V.

DEL ORADO DE SIMPATÍA NECESARIO PARA MAGNETIZAR

§. i." Simpatía física.

Cuando un enfermo se decide á recurrir á los cuidados de un


magnetizador y recurre efectivamente, este tiene grandes reflexio
nes que hacerle, numerosas observaciones que dirigirle.
Si la enfermedad de que es victima el que consulta le da un as
pecto tan poco grato que el magnetizador no se siente con valor
para emprender su cura , es preciso tomar un partido , sino en el
mismo instante, al menos después de algunas horas ó algunos dias
de reflexión , guardándose sobre todo de emprender un tratamiento
que se prevee de antemano la imposibilidad de continuar (i).
Si la naturaleza de la enfermedad es opuesta al temperamento
del magnetizador, y la jurga capaz de alterar su propia salud, seria
ejercer un acto de caridad mal entendida ó demostrar un deseo de
ganancia inmoderado, encargarse de la cura, porque á su vez el
magnetizador caeria enfermo. Es pues, indispensable en estos casos
privarse de emprender un tratamiento cuyas consecuencias podrían
llegar á ser doblemente perniciosas (2).
Si después de examinarse el magnetizador á sí mismo, del modo
que queda dicho, cree poder emprender el tratamiento , debe ha
cerlo previa la seguridad posible de no hallar por parte del enfermo
ningún otro obstáculo (5).

§. 2.° Simpatía relativa.

Si el enfermo es pobre ó se halla á mucha distancia del sitio en


que tienen efecto las consultas y no puede trasladarse á él, debe el
magnetizador calcular si el empleo de su tiempo, le permite com
prometerse á la cura.

(i) Deleuza. Hist. crít., 59. — Inst. práct.,2í!2 á 287.


(2) Bruno, S8 y 88.— Dele
(3) Deleuze. Inst. 84 289.
— 35 —
¡Nunca se debe prometer lo que haya alguua duda en cumujii ,
porque antes del tratamiento seria fácil al enfermo buscar y encon
trar otro que le magnetizase ; pero una vez emprendido este no
conviene bajo concepto alguno cambiar de magnetizador : por lo
tanto debe continuar, aunque se oríjinen graves inconvenientes, pues
son muchos los que provienen de no ser atendido regular y conve
nientemente (1).
Las precauciones preparatorias son mas ó menos importantes,
según el sexo del magnetizado.
Si el enfermo es hombre, el magnetizador puede limitarse á sa
ber si está decidido á emprender el tratamiento. Si es joven, le pre
guntará si sus parientes conocen sus intenciones y les parecen bien
ó mal; sobre todo si son opuestos al magnetismo y le remiten á sus
cuidados después de habérselo prohibido en otras ocasiones, ó si le
han inspirado la idea de que el magnetismo no proporciona bien al
guno y ello cree asi, pues ca este caso debe suspenderse toda ten
tativa hasta que su convicción sea mas profunda.
Si el enfermo afirma que está dispuesto á todo, que tiene con
fianza en el magnetismo y en el que lo practica, y que es tan dueño
de sus acciones como de sí mismo, puede accederse á sus deseos y
emprender el tratamiento (2); cuando el enfermo pertenece al sexo
femenino, se necesita obrar con mayor circunspección.
Si la enferma es joven y se presenta sola ó acompañada de una
persona de su edad, se la preguntará si ha consultado á sus parien
tes, y por que no se presenta bajo su patrocinio: se la dirá lo que se
piense acerca de su dolencia , y si es posible , emprender el trata
miento, se la obligará á asistir á las sesiones acompañada de una per
sona de mas edad , de lo contrario no se debe proceder al trata
miento.
Si la enferma es ya una mujer, debe informarse el magnetizador
de si es soltera, casada ó viuda.
En el primer caso, se la harán las mismas objeciones que á un
hombre; si efectivamente está decidida á emprender el tratamiento,
se la obligará á asistir con otra persona.
Si es casada, deberá ir con su marido, y en caso de imposibili-

(1) Puysegur, memorias 238.— Delcuze, inst. práe., 282 á 284.


(2) Deleuze. Inist. préct., 24. .. .
— 34 —

dad, con algun pariente ó cuando menos amigo. Es sumamente im


portante para el magnetizador, en el caso en que se alegue la ausen
cia del marido, informarse de la verdad del hecho; pero de ningun
modo debe recibir para la cura por medio de su ciencia á una mu
jer, sea cualquiera su estado, sin la asistencia de un testigo (1).
Si el testigo falta, suspéndase la sesion, porque es imposible
prever el número y la calidad de las imputaciones malévolas á que
darian lugar los resultados de una sesion magnética entre un hom
bre y una mujer casada sin testigos.
Si la enferma es viuda, procédase con ella como con la mujer
de alguna edad ó soltera (2). -

Mas adelante espondré la marchaparticular que conviene seguir


con las mujeres en un tratamiento magnético.

CAPTTULO VI.

ExÁMENPREPARATORIo ENToDo TRATAMIENTO MAGNETICo.

No me cansaré de repetir que antes de emprender la cura de un


enfermo, el magnetizador debe examinarse á sí mismo.
Debe primeramente estar penetrado de que el ejercicio del mag
netismo es un sacerdocio; que al emprender la cura de un enfermo
va á desempeñar un acto religioso, al que deben presidir las mas
puras intenciones, el mas absoluto desinterés, la mas completa dis
crecion y el mas severo aspecto (5). -

En segundo lugar, el premio que espere de su trabajo debe ocupar


en su imaginacion un puesto secundario; por no hacerse acreedor
á los reproches que Hipócrates dirigia á algunos médicos de su tiem.
po y que por desgracia cuadran perfectamente á no pocos magneti
zadores del nuestro: «Los que se hallen sumidos en una profunda
»ignorancia del arte, no comprenderán ciertamente estos preceptos;
»su conducta lo prueba hasta la evidencia: porque careciendo de
»fortuna propia, su repentina elevacion revela medios deshon
»rosos, medios que no pueden provenir sino de la esplotacion de los
-

(1) Deleuze. Inst. práct., 268.


(2) Deleuze. Inst. prác.,267. *

(3) Puysegur, memorias, 258– Deleuze, inst. 22—Bruno, 62.


– 55 –

»ricos y la ruina de los pobres (1).» Pero como desgraciadamente


puede suceder que el magnetizador mas dispuesto á hacer bien no
se halle en posicion de trabajargratis,su plan de conducta debe ser
notorio, de modo que al acudirá él, sepan todos que tiene derecho
á una remuneracion , que debe satisfacérsele sin esperar que se le
exija. Mas adelante me ocuparé (2), de la importancia de dicha re
muneracion.
En cuanto el práctico esté bien seguro de su propia fuerza mag
néticay crea comprender y poder esplicar la importancia del mi
nisterio que va á desempeñar, debe desde luego emprender el tra
tamiento
Réstanos examinar las modificaciones que las ocupaciones dia
rias del magnetizador ó la posicion del enfermo pueden introducir.

CAPITULO VII.

DEL ESTIPENDIO DEL MAGNETIZADOR.

En un siglo como el nuestro, con un esceso de civilizacion que


exije á menudo, particularmente en las grandes poblaciones, una re
presentacion social, no seria posible al hombre que ha sacrificado
una parte de su vida en los estudios magnéticos dispensar sus aten
ciones y sus conocimientos, sin recibir algo en cambio; en el esta
do de la sociedad todo trabajo merece una remuneracion. -

En la época actual,sobre todo en el dia en que la remuneracion


de los cuidados magnéticos no está justificada suficientemente á los
ojos de los antagonistas del magnetismo, todo el que se dedique á la
profesion de magnetizar, debe al darse á conocer como tal, fijar el
estipendio de que crea merecedores sus trabajos , cuidando de que
sea moderado.
En el estado en que se halla el magnetismo, quizá parecerá es
to estraño, pero yo demostraré que no es sino racional; vale mas
ciertamente advertir al enfermo el precio de los cuidados que recla
ma, que dejarle en la duda de si se le abandonará una vez comenza
do el tratamiento.

(1) Hipócrates, preceptos.—Traduccion del autor.


(2) Véase el capítulo siguiente. -
— 56 –

Estos principios no son nuevos; Hipócrates lo ha dicho.


«Hay un punto importantísimo sobre que voy á llamar la aten
»cion de los médicos,pues merece una consideracion particular:
» si comenzaispor fijar con el enfermo el estipendio de vuestras vi
sitas(y este es punto capital en todo el tratamiento), el enfermo
concebirá la esperanza de que contais con sacarle adelante, pro
poniendoos sobre todo no abandonarle á sí mismo: si nada decidis
sacerca de este punto, es fácil que tema que le descuideis y no le
» ofrezcais cuantos cuidados exijan las circunstancias. -

». Es pues, necesario fijar el tanto del estipendio, sobre todo en


»las enfermedades agudas, á fin de que no se apoderen del enfer
»mo preocupaciones dañosas (1).»
Este precepto, no era solamente de Hipócratesy del pueblo grie
go; entre los hebreos, donde la lepra causaba tantos estragos, Moi
sés fijó el tanto del estipendio por las curas.
Dijo en el Levítico, cap. 14, que los leprosos admitidos á la cu
racion debian presentarse en el Tabernáculo, con dos corderos una
oveja, aceite y flor de harina, sentando en el versículo 15 que «la
hóstia ofrecida por la ofensa y la ofrecida por el pecadopertenecian
al sacerdote.» Hé aqui el precio de las curas entre los hebreos. Je
sucristo despues de curar al leproso, le dijo:—«Vé al sacerdote y
ofrecele el don señalado por Moisés (2).
Pero el pobre no puede pagar como el rico, ni el magnetizador
que habita en el campo puede exjir el mismo estipendio que el que
habita en lasgrandes poblaciones; asi como el humilde debe esperar
á hacerse una reputacion,para exjir de los ricoslo que no pueden
darle los pobres.

(1) Hipócrates, preceptos—Hé aquí el testo de este pasage importante:–Si


á mercede initium duxeris (quod ad totum negotium aliquid confert), aegroto
quidemistaminjicies opinionen, te eo relicto non discessurum. Quod nisicum
eo comveneris, quod et eum neglecturus sis, neque de quibusdam ad rem
presentem necesaries sis admoniturus. De mercede igitur constituenda curan
oportet habere. Ejusmodi enim animi inductionem aegro, inutiem esse existi
mamus, idque, multo magis in morbo acuto.—Trad. del latin por Foessius, pá
gina 26, edic. de 1657—Hé subrayado estas últimas palabras multo magisin
morbo acuto, porque el médico Gardeil en su pretendida traduccion de Hipócra
tes, dice escepto en las enfermedades agudas, debiendo decir: sobre todo en
las enfermedades agudas.
(2) San Mateo, cap. 7º,vers. 4°—San Marcos, cap. 1° vers. 44–San Lu
cas, cap. 5° vers. 4°.
– 57 –
La antigüedad nos ofrece ejemplos de remuneracion proporcio
nada á las costumbres y al estado de civilizacion de los hombres:
asi entre los paganos como entre los hebreos se habia establecido
un tanto de estipendio en relacion al estado de las personas. Hero
doto (1) y Pausanias (2), describen á menudo en sus relaciones, los
dones inmensos que los reyes, y los particulares ricos enviaban á
Delfos y otros lugares, en remuneracion de los remedios indicados
para sus enfermedades. Pausanias dice tambien que cerca del tem
plo de Amfiaraus habia una fuente en la que los enfermos que cura
ban, arrojaban piezas de oro óplata (5).
Moises, déspues de haber fijado el don de los leprosos en doscor
deros, una oveja una medida de aceite y tres décimos de flor de ari
na (4), añade porvia de derogacion: «si el leproso espobre y no
» puede grangearse lo prescrito, dé solamente un cordero, un dé
»cimo deflor de harina,una medida de aceite y dos tórtolas (5). »
Entre los pérsas y los griegos y aun en Egipto, los ricos y los
grandes señores hacian magníficos presentes en recompensa de sus
curas. Naaman , general al servicio de la Pérsia, cayó enfermo de
lepra, é hizo trasladarse al Elíseo con diez talentos de plata, seis
mil escudos de oro y diez ricosvestidos (6). Pero los hebreos no po
dian hacer tan ricos presentes. Habiendo caido enfermo un hijo de
Jeroboam, dijo este á su mujer: «Toma diez panes, una tórtola, un
»vaso lleno de miel y ve á Silo donde está el profeta Ahias, para
» que te diga la suerte que reserva á muestro hijo» (7).
Si de los antiguos pasamos á los usos modernos, veremos que
no hay reglas establecidas para renumeracion de los magnetizado
res, lo que se concibe muy fácilmente.
Mesmer exigia ó cobraba todos los meses, diez luises, ó sean
doscientas cuarenta libras, que tenian doble valor que en el dia.
Despues de él, y á causa de las desgracias que se grangeó, á pesas
de su talento, mas que por su deseo de hacer fortuna en poco tiem

(1) Ilerodoto, lib. 1.º, párr. 14,25, 49,50, 51.-Lib, 7.º, párr.27—Lib.8º,
párr. 122—Lib. 19, párr. 80.
(2) Pausanias, 10, cap 12.
(3) Pausanias, lib. 1°, cap. 34.
Levítico, cap. 14, vers. 10.
(5) Levítico, vers. 21 y 22.
(6) Reyes, lib. 4.º, cap. 5°
(7) Reyes, lib.3°,cap. 14.
— 58 –

po (1), por que el magnetismo se miraba aun como una impostura y


una quimera, todos rechazaron la idea de recibir renumeracion
por sus trabajos magnéticos. El magnetismo es un sacerdocio, se
decia; el que magnetice por dinero no puede interesarse por sus
enfermos. En vista de esto, en los estatutos de la sociedad de mag
netismo de París, fundada en 1815, por Puysegur y Deleuze, artí
culö24, se estableció: «que cada uno de sus miembros se compro
» metia á practicar el magnetismo gratuitamente, sin otro objeto
» que el de ser útiles. El que pretendiera hacer de él una especula
» cion dejaria al punto de pertenecer á la sociedad.»
Pero estos nobles sentimientos debian modificarse ante las nece
sidades de los hombres que podian servir á los intereses de la causa
magnética. Ya en 1820, Puysegur fijó en los que cultivaban el
magnetismo como carrera (2), y cinco años despues Deleuze, que
dicho sea de paso, nunca exigió nada á los enfermos, previó que
era llegado el momento en que, los magnetizadores debian ser re
munerados como los médicos, por lo que dijo en su instruccion
práctica; «Hay algunos médicos que creen en el magnetismo, pero
» que no le cultivan por que sus ocupaciones no se le permiten.
». ¿No podria hallarse un magnetizador cuyos cuidados se recono
» ciesen, y á quien se indemnizare de la pérdida de su tiempo?» (5)
Y con respecto á los sonámbulos, añade: «Es muy natural que se
» les remunere el trabajo y el tiempo que sacrifican (4).»
Nuestros prácticos médicos, ó solo magnetizadores, han adop
tado la cuota de diez francos por sesion de media hora á tres cuar
tos de hora. Cuando esta cantidad ha sido exigida por personassin
reputacion ha parecido exorbitante á la generalidad, estrañándose
en alto grado que los magnetizadores hayan fijado sus honorarios en
el doble de los de los médicos. -

Esta objecion hecha por personas que no tienen ninguna idea


del magnetismo, requiere una esplicacion que va á ser objeto del
capítulo siguiente.

(1) Véase la hist. crít. del magnetismo por Deleuze tít. 1.º,págs. 18 á25.—
Hist. del Sonambulismo,tomo 2°, págs. 224 á 242.
(2) Puysegur, memorias 77.
(3) Deleuze inst. práctica 182.
(4). Deleuze,inst. práctica 304.
— 59 —

CAPITULÓ VIH.

DE LAS CAUSAS DE LA DIFERENCIA ENTRE LOS HONORARIOS DEL MAGNETIZADOR


Y LOS DEL MEDICO.

Un buen médico posee trescosas; instrucción, esperiencía y diag


nóstico: si une á esto el exacto conocimiento del temperamento del
enfermo, tiene cuanto podía esperar y le era posible desear. "Esto
no basta al magnetizador. Necesita de todos los conocimientos del
médico, ó al menos los del magnetismo con asistencia de la medi
cina, y por complemento gozar de buena salud. -
Que un médico esté temporalmente afectado de una enferme
dad, que esta enfermedad haya llegado al estado de crónica; que
padezca de tisis, epilepsia, reumatismo, gota, su situación es in
diferente al enfermo que solo necesita de su ciencia y de su diag
nóstico; pero en el magnetismo si la ciencia es algo, el hombre es
mas: se requiere mas bien que un hombre sabio y práctico, un
hombre sano: tanto vale el, hombre, tanto valdrá el remedio.
Un médico solo prodiga sus conocimientos y su talento particu
lar, mientras que el magnetizador prodiga su propia vida : la salud
que atesora , se la da al enfermo al magnetizarle.
La ocasión es á propósito para notar la diferencia que existe
entre las visitas que hacen los magnetizadores y los médicos.
El médico se traslada á la cabecera del enfermo ó le recibe en
su casa: le hace esponer las razones.que le han obligado á acudir
á él, le examina y le preopina un tratamiento: trasmílense sus ór
denes al farmacéutico, y el médico se relira olvidando al enfermo
ó meditando sobre su situación, según la conciencia con que ejerza
su profesión. Lo que hace el ^magnetizador por el enfermo pertene
ce á un orden de cosas mas elevado.
«Con el tiempo, decia Puysegur, y á consecuencia del magne
tismo, el estado del médico adquirirá mas lustre, porque será mas
«penoso: no bastará á los médicos el uso de sus conocimientos teó
ricos, necesitarán además cuidar de sus personas, pues de la rna-
»yor ó menor perfección de su máquina eléctrico-animal, es decir,
— 40 —
»de
dansus facultades, dependerá el éxito
(1).» de las curas que empren-

Para prodigar el magnetizador sus cuidados, debe contar de


antemano, si no con conocimientos médicos al menos con la sufi
ciente práctica para poder apreciar los efectos de los diversos pro
cedimientos del magnetismo; pero sobre todo conun desinteres sin
límites.
Muchas personas que han visto áun sonámbulo creen que solo
en eso consiste el magnetismo: ven un efecto y hacen consistir el
arte en el medio de producirlo. Si fuera asi tendrian razon; pero lo
que toman por el fondo de las cosas no es mas que una parte de
ella (2).
Cuando un magnetizador impone la mano sobre un enfermo, se
desprenden de su cuerpo infinitas corrientes de materia fluídica que
se dirigen hácia el magnetizado: «Obsérvase con ayuda de la es
»periencia, dice Mesmer, la corriente de una materia cuya sutili
» dad penetra en todos los cuerpos (5).» Por lo cual no es dificil
concebir que el magnetizador no solo prodiga el fruto de sus estu
dios sino tambien una parte de su existencia: no desempeña como
el médico un acto ordinario y puramente espiritual.
No me ocuparé alhora de los actos magnéticos, de las incom
parables curas operadaspor Jesucristo; solo recordaré que habien
do tocado al borde de sus vestidos una muger enferma, curó, y
Jesucristo preguntó: —«¿Quién me ha tocado?—Todos callaron,
»pero San Pedro y los que le acompañaban dijeron: Maestro, pre
»guntais quién os toca, cuando la multitud os rodea y os sofoca.
»Jesus respondió: alguien me ha tocado porque he sentido despren
» derse de mi cuerpo una virtud (4).» - -

Estas palabras de Jesucristo, en boca de San Lucas tienen un


caracter particular sumamente interesante para el magnetismo; por
que San Mateo que era el recaudador de las rentas públicas (3) no

(1) Puysegur, memor. 77. -

(2) Acerca de esto remito á mis lectores á las esplicaciones emitidas en mi


tratado del magnetismo católico, seccion 3”, cap. 1.°,2° y3.º,pag. 48á50.
(3) Mesmer, prop. 13. -

(4) San Lucas, cap. 8—«Et dixit Jesus: teligit me aliquis, nam ego novi
virtutem de me exisse.
(5). San Mateo, cap. 9, vers. 9.
– 41 –

habla de la virtud desprendida del cuerpo de Jesucristo, sino so


lamente de la cura (1); San Márcos, discípulo de San Pedro y pes
cador (2), dijo únicamente que Jesucristo, reconociendo en sí mis
mo la virtud desprendida de su cuerpo, se volvió hácia la multitud
y dijo: «Quién ha tocado mi vestidura (5).» San Juan nada dice
acerca de esto: solo San Lucas, pues, es el que nos trasmite el
resto de sus divinaspalabras: «Alguien me ha tocado,porque he
»sentido una virtud desprenderse de mí.»
¿Por qué esta superioridad de San Lucas sobre los demás evan
gelistas? ¿Por qué esta frase característica de la virtud atribuida á
un simple tocamiento? Porque San Lucas era médico (4).Su evan
gelio ofrece tambien esa particularidad medicinal y magnética y él
es el único de los evangelistas que dice de la muger enferma: «que
»habia sacrificado todos sus bienespor los médicos sin poder hallar
uno que la curase (3). La cura para San Lucas era debida á la
virtud desprendida del cuerpo de su divino maestro.
Ahora bien, la virtud magnética que en tan alto grado existia
en Jesucristo, existe, aunque en menos grado, en todos los hom
bres, y cada vez que el magnetizador impone Ias manos, se des
prende una virtud de él.
La accion magnética debilita doblemente al que la ejerce: los
movimientos reiterados que se vé en la precision de hacer,fatigan
sus órganos; además usa de sus fuerzas vitales aunque sin exage
rar, pues porgrande que sea su deseo de hacer un bien á sus se
mejantes, ó su amor al dinero que le proporcione su arte, nunca
podrá ir mas allá de lo que le permitan sus fuerzas.
Estas esplicaciones deben bastar para demostrar que el ejerci
cio del magnetizador y el del médico son muy diferentes: un mé
dico puede en un dia visitar á cien enfermos y aconsejarlos; un
magnetizador no puede hacerse cargo mas que de un corto número;
el uno habla, el otro obra.

(1) ld. vers. 20, 21, 22.


2) Id. cap. 4,vers. 18.
3) San Märcos cap.5, vers.30.
4) San Pablo, epítome á los Colossienses, cap. 4,vers, 14 -San Geréni
mo, 96, Historia de los escritores sagrados.
(5) San Lucas, cap. 8, vers. 43. -
– 42 –

CAPITULo Ix.

oru, JuRAMENTo DE Los MEDicos HIPocnATicos y EL DE Los MAGNerizADones


COMPARADO,

S. 1.° Observaciones preliminares.

Hipócrates nos ha dejado el modelo del magnífico juramento


que debian prestar los médicos de su tiempo para distinguirse de
los charlatanes que deshonraban su arte. Muchos críticos modernos
han dudado de la autenticidad de este juramento: yo creo que es
incontestable.
Sostendré primeramente con Mr. Litré, que un pasage de Aris
tófanes y una cita de Erotien parecen no dejar la menor duda acer
ca de esto. Aristófanes, que era contemporáneo de Hipócrates, hace
decir á Mnesiloque que exije una promesa positiva: «¿Qué mejor
juramento que el que Hipócrates establece para sus compañeros?»
Eurípides responde entonces: «Juro por todos los dioses, » luego
esta frase se halla en el juramento de Hipócrates. Además, Erotien
que vivia en tiempo de Neron (año 60 de J. C.), inscribió este
juramento en su lista de las obras hipocráticas. De modo que
segun el citado Mr. Litre y el sabio Triller, «Erotien habia tomado
» esta cita de los comentadores antiguos, no pudiéndose dudar que
» el juramento no formaba parte de las obras hipocráticas.»
A esta advertencia de Litré y Triller acerca de la autenticidad
del juramento y aun á la cita aristofánica, añadiré otra prueba mas
completa, pues en ella casi se hallan trazados el testo y el objeto
del juramento. Dice San Gerónimo á Nepote en una de sus obras.
«Como vuestro ministerio os obliga á visitará los enfermos, á
saber dónde se hallan las mugeres virtuosas, áconocer sus hijos
» y á guardar fielmente los secretos que os confien las personas
» dignas de respeto, debeis velar cuidadosamente sobre vuestras
»intenciones y aun sobre vuestras palabras. No hableis nunca de
»la beldad de una muger, ni por vos se sepa en una casa lo que se
» hace en utra. Hipócrates, antes de recibir á sus discípulos les
– 45 –
»imponia el silencio por medio de un juramento, prescribiéndoles
»un modo de vivir, de portarse y de vestir (1).»
Es, pues, imposible abrigar hoy la menor duda acerca de la
autenticidad del juramento, y ademas la alta inteligencia que ha
presidido á su redaccion anuncia un sér superior, que no puede ser
otro que Hipócrates de Cos, sobre todo si se le compara con el resto
de las obras que componen la coleccion hipocrática, con el objeto
de distinguir las que pertenecen á Hipócrates y las que á sus suce
sores (2). Pero aun hay otra prueba en una falsa interpretacion,
dada por los traductores latinos y franceses al pasage del juramen
to, pues pretenden que en vez de él se trata únicamente de la ope
tracion de la talla.
En su traduccion de las obras completas de Hipócrates, Mr. Li
tré hace decir al autor: «Yo nunca practicaré la operacion de la
» talla, dejándola á las personas que de ella se ocupan (5);» y en
efecto, antes que él Calvo (4), Foesius (3), Mercuriali (6), Corna
rius (7) y Vander Linden (8), han opinado sobre poco mas ó menos
… lo mismo. Los traductores franceses que han precedido áMr. Litré,
Gail (9), Gardeil (10), Demercy (11) y Daremberg (12), dan el mis
mo sentido al testo griego, aunque ninguno de ellospudo esplicar
se, porque llipócrates proscribia la operacion de la talla. Mencio

(1) , Tratado de los deberes de los sacerdotes y de las obligaciones de los


solitarios, primera parte al final.—Véase mas adelante el juramento de Hipó
crate.S.
(2) La doctrina medicinal se trasmitia entonces de padres á hijos. Véanse
con este objeto las notas de Mr. Litré. tom. 1.º, pág. 343 y tom.4°, pág. 610.
Litré, tom. 4”,págs. 645 á 620, -

(4) Calculosos vero numquam secabo quod ilis relinquam qui hoc exercet.
“ (5) Neque vero calculo laborantes secabo, sed magistris ejus peritis, id mu
neris concelam. - ··" ·

(6) Nec vero calculo laborantes secabo, sed viris chirurgiae operariis ejus
reifaciendae locum dabo. , …
() , Nec vero calculo laborantes secabo, sed viris chirurgiae operaris ejus
rei fáciendae locum dabo.
(8) Nec vero calculo laborantes secabo sed viris chirurgiae operariis ejus
rei faciendae locum dabo. •

(º). No tallaré nunca á los que tengan piedra, dejando esta operacion para
los maestros que la cultiven párticularmente. " ". "
(10) No tallaré á las personas que tengan piedra, dejando esta operacion para
los que acostumbren á usarla. - ,-

(1) No tallaré á los que estén atacados de piedra, abandonando esta ope
racion en manos de los hombres prácticos en su uss. - -

(12). No tallaré nunca á los calculosos, pero los dirigiré á los ne se ocupan
especiolmeute en esta operacion.
— 44 —
naré en este lugar, porque me parece indispensable, una parte de
la nota de Mr. Litré sobre tan importante punto. • ,
«Un pasage del juramento ha parecido siempre difícil, dice
• este sabio y laborioso traductor, aquel en que. el autor prohibe
• practicar la operación de la talla. Boerner, en una disertación ad
*hoc ha intentado demostrar que tal es, en efecto, el sentido de este
jpasage y que ya en los tiempos de Hipócrates habia médicos lilho-
» tomistas, citando con este propósito un párrafo de Herodoto
»(H, 84) en que el ilustre historiador dice que en Egipto cada mé-
»dico teniasu especialidad, pues unos se ocupaban de las enfer
medades de los ojos otros de las de la cabeza, otros de las del
• vientre, y otros finalmente, de las ocultas. Todo, pues, impele á
• creer que ya entonces se practicaba la operación de la talla. Cel-
•90 (VII, 26), hablándonos como nos habla de la invención de un
• instrumento para dividir el cálculo ó la piedra que por su dema-
• siado tamaño no puede pasar por la incisión practicada en el
• perineo, debida ú un tal Amraonius de Alejandría, nada nos dice
• del descubrimiento de la operación de la talla, que hubiera sido
• mas notable. Dicha operación, pues, debe ser, anterior al Alejan-
• drino Ammonius y pertenecer á la cirugía tradicional que los
• griegos habían recibido, y de que se vé un memorable ejemplo
• en la trepanación del cráneo, mencionada y empleada por Hipó
crates como cosa del dominio común.
• Esto sentado y probado, no se comprende por qué el jura-
amento proscribe la práctica de la citada operación. Autores hay
• que opinan que es preciso ver en esto la separación de la medicir
»na y de la cirujia, y una advertencia á los médicos para que evi-
• ten en lo posible practicar la cirujia, oficio indigno de ellos; en
»una palabra, una cosa parecida á lo que sucede hoy, pues enton-
»ces los cirujanos estaban al mismo nivel que los barberos. Seme
jante opinión no se presta al menor examen
• Dejando á un lado esta esplicacion, convengamos en que está
• muy oscuro el por qué de la interdicción establecida en el jurá-
*menlo, tanto mas cuanto dicha interdicción, que solo puede con-
•siderarse como un aviso prudente , figura al lado de consejos pu
ramente morales. Pero hoy han creido ver en la cuestión que nos
• ocupa un consejo moral; tal es Rene Moreau, que opina qué el
•juramento prohibe practicar la talla y la castración. Confieso que
– 45 –
hubiera preferido ocuparme de la castracion mejor que la de la
»talla, porque al menos la cuestion se aclararia, demostrando por
»símismo el motivo de prohibir la práctica de semejante mutila
»cion, y el por qué médicos de un órden tan elevado como los de
la escuela de Cos, prohibieron á sus discípulos rebajar su minis
•terio á semejantes actos dignos solo de los que ya entonces lo
» ejercitaban, y en cuyo dominio no debia inquietárseles. Yo tam.
»bien crei leer aréovez en vez de k0ñvz: no haré la operacion de
• la talla sino á los que me la pidan; pero las indicaciones que
»acabo de reunir están bien lejos de autorizar que una mano atre
»vida tergiverse el testo. La cuestion queda como estaba á pesar
de tanta discusion, porque al lado de la imposibilidad de encon
»trar en el testo la interdiccion de hacer eunucos, interdiccion que
» se comprenderia, se halla la dificultad de couprender el motivo
» de la interdiccion de tallar la piedra ó cálculo, y que está en el
» testo (1).»
De modo que, segun unos, Hipócrates se refiere á lo castracion,
pero para sostener su dictámen tienen que alterar el valor de las
palabras griegas, lo que es inadmisible, segun otros, no se pueden
esprimir ni alambicar tanto los testos, siendo una verdadera des
gracia que en lugar de talla no se encuentre escrita la palabra cas
tracion. Finalmente, todos los médicos se limitan á creer: «que
» está muy oscuro el por qué de la interdiccion de la talla, tanto
»mas, añade Mr. Litré, cuanto dicha interdiccion, que solo puede
» considerarse como un aviso prudente, figura al lado de consejos
»puramente morales.»
En efecto, he aqui una gran dificultad, si hemos de creerá los
médicos modernos; pero á haberlo ellos querido ya estaria resuel
ta, vencida y no en el estado de suspension y duda en que ha siglos
se encuentra: bastaba con pesar, como yo lo he hecho, el valor de
las palabras, sin despreciar ninguna por inutil.
Sostendré sin preámbulos que el testo de Hipócrates no ha su
frido la menor alteracion; que está perfectamente claro y preciso,
que no ofrece ninguna duda para su interpretacion, siendo muy
estraño que los traductores latinos y franceses, entre los que los
hay de nombradía y mérito, hayan equivocado el testo tal vez por
seguirse unos á otros.
(1) Litre, tom.4°, pág. 615 á 620.
— 46 –
El testo hipocrático dice:
6), tséo 8 obè py X0ivas, Éxopao 8: Maravāy82za rgo ta8e.
La traduccion debe decir:
No castraré á nadie ni á los que tengan piedra, dejando esta
operacion á los que se ocupan en este oficio.
Si mi traduccion es buena, no se trata de la talla sino de la
castracion; y segun Hipócrates no es del cometido de los médicos,
ni debe serlo tan dolorosa operacion. Me falta justificar, primero:
que el verbo revo, que traduzco por couper tiene esta significacion
..", ·
y segundo: que couper es castrar.
En este caso obro rigorosamente: admitiendo que Hipócrates
no es voto en materias de lenguaje, buscaré la verdadera significa
cion del verbo revo en Herodoto, que floreció 128 años antes que
Hipócrates. Como Herodoto escribia igualmente en ioniano, impor
ta mucho á la medicina saber en qué ocasiones dicho escritor em
plea el verbo revo, temno; si esta es una palabra especial y si
quiere decir tallar ó castrar.
«No eonozco á nadie, dice el padre de la historia, que se haya
»vengado mas cruelmente que Hermotime de Pédases. . ..."

» Habiendo sido cogido prisionero por los enemigos fue vendido


ȇ Panionius, ciudadano de la Isla de Chio. Panionius vivia de un -

»tráfico infame comprabajóvenes de belleza notable y los castra


»ba (exágov, ectamnonn); en seguida los mandaba á Efeso, don
» de los vendia.á gran precio, porque la fidelidad de los eunucos
»les hacia entre los bárbaros mas preciosos que los que no lo
» eran. Panionius, que como digo se ocupaba en este tráfico, cas
»tro (32ge) un sinnúmero de jóvenes y entre ellos á Hermotime.
» Hermotime no fue del todo desgraciado: conducido al rey de
»Sardes con otros presentes, llegó con el, tiempo á merecer gran
» favor de Xercés. - a " -

»Mientras que el rey estaba en Sardes y se disponia á partir al


» frente de sus tropas contra Atenas, Hermotime partió para asun
»tos propios á Atarnée, canton de Mesia, cultivado por los habi
»tantes de Chio, y encontró á Panionius. Habiéndole reconocido al
» punto le brindó con su amistad, refiriéndole los inmensos benefi
»cios á que le era acreedor por haberle castrado, y prometiéndole
»grandes ventajas de posicion social si accedia á ir á vivir con el
» en compañía de su muger é hijos. Panionius encantado con tanto
— 47 –

» ofrecimiento, se decidió por fin y fue á instalarse en casa de Her


»motime con su muger y sus hijos: cuando este le tuvo en su po
»der con toda su familia, le dijo: «Oh el mas vil de los hombres,
pues te ganas la vida en tan infame oficio, ¿qué mal habiamos he
»cho mis compañeros y yo á los tuyos y á tí, para habernos privado
» del sexo y reducido á tan triste estado?¿Pensaste que los dioses
dejarian sin castigo tan horroroso crímen? Ellos te ponen hoy en
»mis manos á fin de que no puedas quejarte de la pena que voy á
imponerte.» Despues de este desahogo, hizo llamar á los cua
stro hijos de Panionius y le obligó á que los castrara él mismo
» (rotáyev, apotamneinn). Panionius, viéndose desamparado eje
»cutó la operacion, y algun tiempo despues Hermotime obligó á los
»hijos á castrar al padre (récápwov, apetannonn) (1).»
De esto se deduce, que en tiempo de Herodoto é Hipócrates se
decia castrar a un hombre, como hoy se dice castrar un caballo,
un perro, etc. Por lo tanto Hipócrates en su juramento se refiere
á la castracion al decir, yo no castraré á nadie.
Veamos ahora por qué añade: ni á los que tengan piedra,
dejando esta operacion á las personas que la tienen por oficio.
En tiempo de Ilipócrates, la castracion habia dado lugará abu
sos monstruosos: no solo se practicaba para facilitar la eura de
---

ciertas enfermedades, como la lepra, la piedra, é impedir su pro


greso, sino para dará los hombres el carácter de mugeres y ha
cerlos impotentes. La venta de los eunucos, segun Herodoto, era
un tráfico infame y la accion de castrar á un hombre un crímen;
tal lo apellida el sabio historiador; solo esto era tolerado cuando se
ejecutaba sobre un esclavo. La humanidad prohibia al médico pres
tarse á semejante operacion: y el que dijo, no se puede amar á la
medicina sin amar á los hombres (2), no podia sino pronunciarse
abiertamente contra tal atrocidad. Pero la castracion era necesa
ria para satisfacer los gustos de los reyes, los grandes y los ricos,
y habia personas que ejercian como profesion el vil oficio de cas

trar á los hombres. Tales eran Panionius, en la Isla de Chio; en


tiempo de Neron y Trajano Eliodoro, del que Juvenal ha dicho:
testiculos rapit Heliodorus (5).
Herodoto , lib. 8º, párr.
(2) Hipócrates, preceptos.
" (3) Juvenal, sátira VI.
— 48 —
. En la época de Trajano (primer siglo de la era cristiana), los
cirujanos solo se prestaban á la castración de los esclavos; pero
mas tarde se negaron, aunque en vano, pues se les obligó á ello;
por esto en el Vil siglo se vé á Pablo de Egine avergonzándose de
que le obliguen á practicar la operación de la castración, pues la
cree indigna de un médico, comenzando por decir: «Nuestro arte
• tiene por objeto devolver el cuerpo humano de un estado contra
»su naturaleza á su estado natural; es cierto que el objeto de la
•castración está en abie/la contrariedad con este principio, pero
»como á pesar nuestro nos vemos obligados á practicarla, bueno
•será indicar el método mas conveniente (1).
Si del siglo de Trajano y del del Bajo Imperio se llega al del
renacimiento de las arles, se verá que en el siglo XV y XVI los ci
rujanos operaban la cura de la hernia por la ablación de los tes
tículos. Este estado de cosas duró mucho tiempo: muchos regla
mentos no autorizaban la castración sino en caso de una afección
morbosa de las partes viriles. Sin embargo, en 1776 se hizo ver al
Gobierno y á la sociedad de medicina acerca de los cirujanos her
niados : que muchos de ellos por curar las hernias , mutilaban un
gran número de niños. La sociedad real de medicina ordenó enton
ces de conformidad con sus antiguos estatutos: «Que no se permi
tiese á los cirujanos recibidos practicar la operación de la hernia,
no pudiéndose en ningún caso resolverlas por medio de la castra
ción (2).»
De modo que en tiempo de Hipócrates se castraba á los hom
bres para hacerlos impotentes; en el de Trajano Heliodoro castra
ba con el mismo objeto, los esclavos de las damas romanas ; cu e]
Bajo Imperio, Pablo de Egine se vio obligado, bajo las mas graves
penas, á practicarla misma operación; y cuando la religión cris-
Uaná hizo abolir la esclavitud y predicó la humanidad y la caridad
para con lodos indistintamente, los abusos sa renovaron á prelesto
de curar las enfermedades (o).

(1) Pablo de Egine, De re medica, Ví ,,68.—Litré, tom. 4.°, p1g. 619.


(2) Vg;isft el diccionario d<i ciencias médicas, palabra Castración.
(3) En fin, en 1804 estableció el código penal en su artículo 316: «Que
ntodo el que aparezca culpable de castración sufrirá la pena de cadena perpe
tua. Si muriese el paciente antes de los cuarenta dias siguientes al crimen, se
»le impondrá la última pena.» Los romanos también llegaron á prohibir la cas
tración.— Ley corn¿lia. —Digeste, lib. XLVI1I, tom. 1.°, pág. 8.
— 49 —
Hipócrates queda, pues, plenamente justificado de haber hecho
voto de no castrar ningún hombre aunque tuviese piedra , porque
es evidente que para conseguir su objeto los que se dedicaban (lla
mémoslos obreros como Herodolo), (1) (¿PY«T¡/.<jt) á hacer eunucos
hubiesen preleslado casos morbosos, aunque del todo imaginarios.
Mr. Litré con objeto de orientarse, y con motivo de la inhibi
ción hecha por Hipócrates, cita justamente este párrafo del libro
primero de las enfermedades: «En cirujía hay error ó ignorancia
»en no poder al practicar el catheterismo (2), llegar á la vegiga y
• en caso de llegar, desconocer la presencia de un cálculo.» «De
• modo, dice Mr. Litré, que hay médicos hipocráticos que sondan á
• los enfermos para reconocer si la vegiga e.ncierra alguna piedra,
•y este es el ensayo preliminar de la operaqon de la talla (o).» La
palabra talla no esti aqui en su lugar. La talla implica necesaria
mente para nosotros una incisión , no habiendo nada que pruebe
que en tiempo de Hipócrates se practicaba esta operación ; él al
me,nos no lo ha dicho. ■ • . .
Creo suficientes estas esplicaciones para probar que Hipócrates
en el juramento se refiere á la castración y no á la talla : el testo
es tan claro que me sorprende cómo los traductores latinos y fran
ceses no le han comprendido; todos, sin escepcion, dicen: no ta
llaré á los que tengan piedra : (4) y Mr. Litré, esquivando la difi
cultad, se contenta con decir: no practicaré la operación de la
talla, de modo que aplica visiblemente toda esta frase al verbo
té(xvü)j y suprime el sentido necesario del adjetivo XiOi&vti*;.
Pero lo que es aun mas incomprensible es que ningtin traduc
tor ha dado su verdadero valor á los adverbios °»&é pív oude menn
en los cuales estriba una de las principales cualidades.
©úSá quiere decir, ni aun y hay una gran diferencia en decir:
No practicaré la operación de la talla en los que tengan piedra,
á decir, ni aun en los que tengan piedra. En la primera acepción
no habria mas que un solo caso de talla; en el segundo deben su
ponerse muchos. De esto resultaría que Hipócrates no se había

(1) Esta es la palabra que Herodoto aplica á Panionius en la cita que pre
cede.
(2) Introducción do un cuerpo en la vegiga.
'" Tomo 4.", pág. 616.
(3)
w Véase la pág. 49.
– 50 –

limitado á decir que no tallaria á los calculosos, sino á nadie.


Ademas, ¿qué seria del verbo tallar dándole una acepcion gene
ral? Cuando se dice: tallar un enfermo, se comprende en seguida
que se trata de operar sobre una persona que tiene piedra en la
vegiga. Si el verbo griego significare realmente tallar Hipócrates
se limitóá decir: no practicaré la operacion de la talla; mientras
que añadiendo: ni á los que tengan piedra, esponiéndose á que le
preguntasen cuáles eran los enfermos que consentia en tallar.
Muchos médicos han observado que la inhibicion Hipocrática
envolvia un notable punto de moralidad. En efecto, la eleccion de
las palabras lo prueba, bastando para convencerse reflexionar con
algun detenimiento. Hipócrates no se contenta con decir: no cas
traré á nadie, añade o priv, y el adverbio y es aun mas es
presivo que oé y significa sobre todo, particularmente. De modo
que, palabra por palabra, Hipócrates dice: no castraré á nadie,
ni mucho menos á los que tengan piedra. Esto prueba que hay
casos importantes en que es preciso prescindir de las traducciones
y recurrir al testo.
Yo á mi vez he traducido nuevamente el juramento y creo que
con mas acierto que mis antecesores, pues herevelado los errores
de la medicina, aprovechando de paso sus trabajos. La generalidad
de los traductores se han engañado al creer que bastaba para tra
ducirá Hipócrates ser médicos y helenistas: estas cualidades ó no
significan nada ó significan muy poco. Hipócrates era un hombre
divino, incomparable, y al que ningun médico puede acercarse ni
remotamente. A mas de buen médico era filósofo, escelente hablis
tay profundo naturalista. En mi IIistoria del Sonambulismo he
observado que para traducir bien algunos pasages y algunas obras
hipocráticas, era indispensable ser magnetizador; he hecho mas,
lo he probado, (1) y espero mas adelante probarlo evidentemente
si es posible: por hoy me contento con sentar que para traducir á
Hipócrates se necesita ser como Hipócrates, médico filósofo, escri
tor yfilólogo. Mientras no logren reunirse en un solo hombre estas
preciosas cualidades, careceremos de una buena traduccion de las
obras del médico griego.

() Tomo 1", pág. 66 á89 y 130 áis8.


:
-
- -
· -
– 51 –

$. 2° Juramento de Hipócrates.

«Por Apolo, médico, por Esculapio, Higia y Panaceo, por cuan


»tos dioses y diosas tomo por testigos, juro, mientras no me aban
» donen mis fuerzas ó mi juicio, cumplir el juramento que voy á
»prestar, y cumplir el compromiso que contraigo por escrito.
»"Tendré siempre por mi maestro á aquel que me ha enseñado
» el arte de la medicina: no estableceré diferencia entre él y los
»autores de mis dias: partiré con él mis bienes: si llega á necesitar,
»le suministraré cuanto sea indispensable para vivir.
» Consideraré á sus hijos como á mis propios hermanos: si
»quieren aprender la medicina, se la enseñaré sin condicion ni re
stribucion alguna.
»Familiarizaré á mis hijos y á los de mi maestro, como á los
» discípulos que presten el juramento y se obliguen á cuanto es cos
stumbre obligarse en medicina, con los preceptos, lecciones y de
más de la enseñanza de mi ciencia: pero solo á ellos y nunca en
» presencia de estraños.
»Haré seguir al enfermo el método que me parezca, con ayuda
» de mi saber y juicio, mas conveniente, absteniéndome de todo
» cuanto pudiera perjudícarles ó dañarles.
» Aunque se me suplique encarecidamente, nunca administraré
»á nadie un medicamento que produzca la muerte, ni aconsejaré á
»nadie que lo haga.
» Por la misma razon tampoco facilitaré á una muger nada que
» pueda hacerla abortar.
»Mivida será casta y pura, haciendo que estos sentimientos
resalten en el ejercicio de mi arte.
No castraré á nadie ni aun á los que tengan piedra, dejando
esta operacion á los que la practican por oficio.
* » En cuantas casas entre, lo haré para ser útil á los enfermos,
»preservándome de toda falta voluntaria, de corrupcion y sobre
» todo de actosvenéreos con respecto á las mugeres y á los hom
»bres, esclavos ó libres. -

». Cuanto oiga y vea en el ejercicio de mi profesion ó fuera de


»la vida ordinaria, y que por su naturaleza no deba ser divulga
— 52 —

» do, lo reservaré, estimando que debe ser un secreto para todos


»ignorado. -

Si cumplo religiosamente el juramento que acabo de prestar,


»no buscando medio de eludirle, pueda en todos tiempos y aun
»mas allá de este mundo, gozar de la vida y de la gloria de mi
»arte; pero si le violo, si perjuro de él, sucédame lo contrario.»

S. 5° Juramento del magnetizador.

Despues de haber leido y meditado largo tiempo el juramento


de Hipócrates, he escrito el siguiente para los magnetizadores.
» Por mi honor y mi conciencia, delante de Dios y de los hom
»bres: -

»Prometo enseñar á todos indistintamente los principios del


»arte de curar las enfermedadespor el magnetismo,instruyéndoles
» en su práctica, despues de haber prestado el mismo jurumento
» que y0. " -

»Juro ocuparme esclusivamente de la salud de los enfermos que


» se pongan en mis manos, secundar los esfuerzos de su naturaleza
» sin contrariarlajamás, preparándola contra toda accion impru
» dente ó dañosa.
. »No pondré nunca en espectáculo á los sonámbulos: ni los so
» meteréá esperiencias contrarias á su cura.
» Cuanto se me diga en estado de sonambulismo, y yo conozca
» que no debe ser repetido, será un secreto para todos y un depó
»sito sagrado para mí. - -

»Donde quiera que se me llame respetaré á las mugeres: ni las


» seduciré ni intentaré seducirlas, saliendo incólume de toda accion
» deshonesta.
»Si en la práctica descubro algun medio de hacer mal no le
» divulgaré, ni le enseñaré á los que deseen conocerle.
»Cumpliré este juramento fielmente, sin violar el menor de los
»articulos: si hiciere lo contrario, la pérdida de mi reputacion y
» desprecio público sean mi castigo.»
LIBRO) (UINT),

HIGENE DEL MAGNETIZAD0.

CAPTTULO II.

neL GRADo DE coNFIANZA INDIsPENSABLE EN EL MAGNETizADo.

En nuestra época el enfermo que ha agotado los recursos de la


medicina, no recurre con gran confianza al magnetismo, despre
ciándole quizás porque no le conoce. Este no es un motivo para que
el magnetismo no le devuelva la salud: la confianza no es del todo
indispensable (1). .
El enfermo que se decide á acudir á un magnetizador, debe
procurarse por sí ó por cualquiera otra persona, algunas nocio
nes de sus efectos curativos. Muy á menudo las curas de que se
oye hablar ó que se presencian, puede mucho en la determina
cion de probar un remedio ó un método.
Preténdase formalmente recibir los cuidados de la medicina
magnética ó ensayarla, sea en jóven ó en viejo, dormido ó des
pierto, conocedor ó no de los efectos magnéticos, créase en ellos
ó no, todo esto es indiferente para el objeto principal, que es la
cura. El estar enfermo basta: el magnetismo hace lo demás(2).
El enfermo debe prescindir de cuanto haya oido hablar acer
ca de la creencia indispensable en el magnetizado, y de los mis
terios del magnetismo. Sucede hoy con este lo que con el so
nambulismo: en 1812 decia el doctor Gall á Mr. Puysegur. «Si
» efectivamente es cosa probada que un hombre puede sonambu
»lizará otro, se ha hecho un importante descubrimiento; pero,
»francamente, no lo creo (5). Sin embargo, hoy todos conveni
mos en este hecho. En 1826 el doctor Bertrand, renegando de sus
propios hechos, esclamaba que el magnetismo era una quimera:

(1) : memorias, 256—Deleuze, inst. práct., 18. -

(2) Deleuze, inst. práct., 18–Introduccion al magnetismo,301 á321.


(3) Puysegur, tratamiento deljóven Hebert, pág. 67—Historia del sonam
bulismo,tom. 2°,págs. 267 á27.
– 54 —
sin embargo, en 1851 la academia de medicina le conoció como
medio terapéutico (1). -

Esto consiste en que el tiempo es un gran maestro, y que cada


dia enfermos, médicos y magnetizadores aprendemos lo que no
sabiamos. Todo se esplica hoy, y como observa muy bien el doc
tor Roullier: «las verdades rechazadas desde un principio por mal
» presentadas, se acojen con mas dificultad que las verdades incon
»testables..... Todo hombre justo y honrado debe mirar con pre
-
»vencion el espíritu de corporacion, útil en ciertos casos, pero
» dañoso las mas veces: espíritu que se mira con celo casi sagrado,
»pero que es solo egoísmo, tanto mas peligroso, cuanto á veces se
» reviste con los colores del espíritu público (2).»
Todo hombre de buen sentido que desee recurrir al magnetis
mo, aun cuando no tenga una conviccion profunda de la bondad
de sus efectos, puede sin ningun inconveniente permanecer en la
duda, pues la duda no daña á nadie, mucho mas no existiendo
remedio cuyos efectos no sean falibles.
«Es prudente dudar de los remedios que se administran á los
» enfermos, dice Hipócrates, y no afirmar que los administrados
» son los únicos que pueden curar; pues no hay enfermedad que
» por las fases que presente ó por cualquiera otra circunstancia, no
» haga esperar hasta el último momento (5).»
CAPTTULO III.

DE LA ELECCIon DE MAGNETIZADOR.

» La confianza en los magnetizadores, decia en 1785 Mr. de


» Puy segur, debe precederá la confianza en al magnetismo, pues
» este no puede tener eficacia mientras no sea administrado con
» seguridad y prudencia (4).»
, En efecto, bajo el punto de vistá moral, el magnetizador nece
sita para con el público mas recomendacion que el médico para
inspirarle mas confianza, porque el magnetismo es aun tan desco

(1) Foisac, relaciones sobre el magnetismo, 206.


3 Roullier, prefacio.
Hipócrates, preceptos.
(4) Puysegur, memorias, 261.
- 55 -

nocido para unos y tan despreciable para otros, que no es estrañó


que se diga á los magnetizadores: «No creo en el magnetismo, pero
»confio envos,» frase que da los mejoresresultados, pues el mag
netismo aun en manos poco hábiles, ha curado enfermedades in
"...
veteradas. " , , ,, , , , "" l" li, ;;

La eleccion del magnetizador es muy importante; mas que la


del médico, porque el temperamento del magnetizador influye
sobre el del enfermo, y esindispensable que el primero solo dé al
segundo la salud y no las afecciones morbificas de que pudiera
estar atacado. " ... , , el “io i .
Ademas, bueno será advertir que en las indisposiciones ligeras
que no necesitan un tratamiento completo, sino asíduos cuidados
por espacio de algunos dias, la eleccion de magnetizador no es
tan importante como en caso contrario. El primeró que la voz pú
blica señala ó la casualidad proporciona, puede hacer el iservicio
que se apetece (1). Solamente para las enfermedades graves se re
quieretino en la eleccion. " " " " Y tº 20
No basta que un hombre sea conocido como práctico, sino
cómo practica, qué clase de enfermedades puede curar y qué
efectes ha producido en sus anteriores enfermos (2). 3
Voyá esponer los motivos, i al o ajili o zo
, ,, , toine"is , crito b oro
«» oi: carerro n, si di ,
,, , “7 "Triba
l
a ... u.
o i il el coev, o io
DE LANTURALEZA DE Los EFEqTos o DE LAscURAS.MAGNICAs, seguN
a cancia y El, Truentro AntiguAR DE Los MacNeizamos
•iado al i o»: el 0.ie ir
*h. La naturaleza del hombre no ha cambiado es la misma que
en la antigüedad. Entre los egipcios, los griegos, los romanos y
én la edad media había personas que curaban unas enfermedades
mejor que otras; lo mismo sucede hoy (5). Hay hombres, aunque
muchos de ellos viven oscurecidos, en quienes se reconocen virtu
des particulares, propias para curar ciertas enfermedades, asi como
(1) Deleuze, inst. práct., 67. ,
3 Puysegur, memorias, 165—Deleuze, inst. práct., 174. "
3) Puysegur, memorias, 165–Deleuze, historia, 39–Insti,
–,56 -

hay otros que solo emplean sus fuerzas en producirfenómenos fisio


lógicos. o ...,

Como hasta ahora el magnetismo ha mecesitado ser sostenido y


probado de todas maneras, fisiológica y medicinalmente, se han
hecho multitud de esperimentos sobre toda clase de enfermedades,
cuyo resultado ha sido la consagracion de la existencia del mag
netismo, de la realidad del sueño sonambúlico y de su utilidad en
medicina (1), i . . . . . . . . . . lo de
Pero hoy ofreceriagraves inconvenientes seguir la misma mar
cha, siendo por lo tanto indispensable colocar á los magnetizado
resen dos clases distintas: en una los que se dedican con especia
lidad, en buscar, esperiencias fisiológicas, y en otra los que tienen
por objeto, curar las enfermedades. ... ". qr
En cuanto á los que ejercen por circunstancias particulares
una accion cuya estension no conocen, puede considerárselos como
magnetizandos, pero no como magnetizadores: hay muchos de
los primeros y pocos de los segundos, no debiendo nunca po
nerse en manos de aquellos sino en caso de una indisposicion li
gera (2) , , , , , , , - , .

En cuanto á los magnetizadores que se ocupan de esperiencias


tales como la paralísis de los miembros, la atraccion, ó que en
caso de sonambulismo, obren sobre la imaginacion de los enfer
mos, deben evitarse con gran cuidado: son imprudentespeligrosos
cuya mano está armada como la de los malos cirujanos, que des
precian los avisos y las lecciones de la esperiencia y las de los
maestros del arte. Hipócrates decia de los hombres de su tiempo
que ejercian la medicina sin principios, por lo que no conseguian
producir sinofatales resultados: «¿No tienen los enfermos bastante
» con su enfermedad, sin tener que soportar las consecuencias de
la impremeditacion de los médicos? (3)»
... Ennuestra época hay magnetizadores que producen con mas
facilidad que otros el sonambulismo: acúdase á ellos cuando se
necesite ser sonámbulo., , .
... Hay quien, al contrario, no puede hacer dormirá sus enfer

Puysegur, memorias, 231,232. .


2) Puysegur, indagaciones, 14—Memorias, 172,216 y 229.
(3) Hipócrates, preceptos.
– 57 –

mos,pero que cura con la simple aplicacion del magnetismo. Acú


dase,á estos si se teme al sonambulismo..
Hay tambien quien somete á sus enfermos á un sueño magné
tico, imprimiéndoles un carácter de insensibilidad, muy conve
niente á veces para evitar los dolores de una operacion quirúrgica;
si se cree oportuno el sonambulismoy la operacion esindispensa
ble, recúrraserá estos.
Hay tambien, finalmente, quien no cura ninguna. enfermedad,
pero que apacigua momentáneamente los mas agudos dolores (1).
En el dia son generalmente desconocidas las cualidades mag
néticas y aun los magnetizadores, por lo que no es del todo fácil
que un enfermo encuentre el magnetizador que le conviene, á me
nos que no lo deba á una feliz circunstancia. Pero nadie debe in
quietarse por esto, pues salvo un corto número de escepciones, es
cuestion de tiempo, conseguir bajo la direccion de cualquier mag
netizador la cura que otro conseguiria, gracias á una virtud par
ticular, con mayor rapidez.
a
CAPITULO W."; " , ""
, " "" " " ,, ,

-— ... 4.--.
o
DE LAs oalicaciones
" " .. ..."
previas
. " pl úorizabo." ".
- r

El enfermo que recurre al magnetismo no debe ocultar nada al


magnetizador acerca de su enfermedad, sus causas conocidas ó
probables.
Si ha acudido antes á la medicina (y esto sobre poco masó
menos es lo que debe preguntarse siempre), mencionando los "re
medios que ha tomado y las operaciones á que se ha prestado,
Dirá en seguida cuánto tiempo hace que no véá su médico ni
observa sus preceptos.
Si se ha puesto en manos de los empíricos, médicos ó mo mé
dicos, y los resultados buenos ó malos que ha conseguido.
Si tiene aun médico deberá hacerlo presente tambien, y si este
médico merece su confianza: en caso contrario espondrá-los moti
vos de su silencio.

() Puysegur, memorias, 163—Deleuze, inst. 16 y mi introduccion al


magnetismo, 297 á299 y 447 á 462. -
– 58–

Prévias estas esplicaciones, oirá aténtamente el parecer del


magnetizador (1), que fijará de acuerdo con el enfermo el precio
de sus cuidados (2).o
Prometerá enseguida ser exacto en la aplicacion del tratamien
to, en los dias y horas que convengan, ‘lir 299º otroiti
Se cómprometerá igualmente el enfermo á su vezá no contra
riar la accion del magnetismo, tomando, sin conocimiento del
magnetizador,remedios cuyos efectos no podrialesté prever (3).
Finalmente, si el enfermo es muger, no asistirá nunca altrata
miento sola, sino acompañada de un testigo (4): si lº
, , , , , , , , ‘’ fin
a ,, , , , CAPITULO V. orillº 3 º
, ...: , ... ", si " el 9 ce
DE, GRAbo me por Nora o imporencia DE MAGNerismo; sión a dos
Trución y ErmpERAuturo DEL MAGNErzno, boirº
, , , , el pio físi
Los enfermos son generalmente sensibles á la accion del mag
netismo (5); los que no en una ocasion en otra (6), debiendo pre
verse este caso puesto que esposible, · -

De modo que un enfermo que se magnetiza, ó no siente nada ó


esperimenta un efecto, ya favorable ya adverso, , a
«El efecto mas comun en las personas levemente enfermas, de
ncia en 1784 Mr. Jussieu, sueleser el restablecimiento de las fuer
zas, el apetito.ó el sueño: muchos han esperimentadosolo con
» esto notable mejoría, sin percibir ninguna accion sensible del calor
introducido en su cuerpo; algunos perciben estas sensaciones pero
muy ligeras, olonia o bip con
En el primer caso en que el enfermo no siente nadá, se conti
nuará un mes por lo menos y mas si se puede, sobre todonote
niendo esperanza en la medicina. aq a 2 6 vozdo
. En el segundo en que esperimenta un alivio, continuará eltra
tamiento sin concebir grandes esperanzas de cura, por si sucede
lº contrario,
. . . -
con el. ... . v.
de cibir … e soni i«l
. - . .

1) Deleuze, inst. práct., 174. cionoli na o cov


2) Deleuze, 182.
= » TT ¿175.

(1) Deleuze, inst.práct., 263—Bruno, 216. , , , , ,


(6)
***** irá.
Deleuze, inst. práct, 15 y 18–Histº ent., 26,217. " "º"
- 59 -

En fin, en el tercero en que el magnetismo daña, lo que es


muy raro, renunciará áél á los pocos dias de ensayo, para acu
dirde nuevo á la medicina comun, ó abandonarse álos esfuer
zos de la naturaleza (1). En estos dos últimos casos es préciso
obrar con mucho tino, pues si bien es cierto que puede haber ali
vio, tambien, lo, es que puede cesar la accion y el magnetismo
convertirse en impotente (2); del mismo modo que puede dañar
aparentemente, es decir, ocasionar» algunipadecimiento que es
indispensable soportar, pues es la prueba de un trabajo nece
sario (5). , , , , , y civil el los e . . .

- (...) i ,
-o , fili CAPITULO V. " ,
-noi, ", il ii ". l
.vi es malaicien DE MAcNerizAbo. o . 1
obit, ot o bot. "
Durante el tratamiento, el enfermo se sujetará á un régimen
severo, evitando todo alimento pesado ó de difícil digestion, pues
turban el sueño é influyen en las disposiciones delidia (4).
Se abstendrá de toda bebida alcohólica (5), pudiendo en caso
de hacer uso del vino mezclarle, don agua magnetizada, siempre
que de este modo no le produzca trastorno alguno (6).
Cesará en el uso del tabaco si acostumbrará usarle. «El tabaco,
» dice con mucha razon Mésmer, causa una impresion irritante,
propagada por la membrana pituitaria á la garganta, al pecho y
»á la cabeza, ocasionando crispaciones contrarias á la armo
»nía (7)» . “"

Cesará igualmente, sea cualquiera su sexo, en el empleo ó


aplicacion de cosméticos, con oloró sin él, que bajo pretesto de
blanquaró embellecer la piel, destruyen los poros (8),
Evitará los escesos de toda clase, las vigilias, la fatiga del
cuerpo y del espíritu: huirá de cuanto pueda producirle emocio
nes vivas, buscando el reposo del alma. o
— —L–
"
Deleuze, hist. ent., 163, 170, 171—Inst. 17.
2) Deleuze, hist., 163—Inst.253,254. ___________
3)Mésmer, afor: 212–Puysegur, 140—Deleuze, inst. 20, 178. "
Mésmer, afor. 312–Deleuze, inst. 179.
5 Mésmer, afor.313, , , , , , , , , , 11
Puysegur, memor., 63–Deleuze, inst. 179.
7) Mésmèr,áfor. 313—DEslon, afor. 27.
(8) D'Eslon, afor. 27. y . 1 -
– 60 –
Cumplirá fielmente supromesa de no tomar remedio, ni medi
camento alguno sin la autorizacion y aprobacion de su magnetiza
dor, y por el contrario, de ejecutar cuanto se le ordene (1) por este.
No tomará baños sin decirlo ó sin hacerlos magnetizar, pues
aunque convenientes á la accion magnética, suelen sustraer una
gran parte del fluido comunicado: si los ha tomado debe advertir
lo, á fin de evitar que el magnetizador se entregue ávanas conje
turas, al ver que disminuyen en vez de aumentar los efectos mag
néticos (2). .
Lo mismo hará respecto á los lavatorios y fricciones: puede to
marlas, pero magnetizadas (5).
Tendrá un gran cuidado en dar cuenta de los síntomas, favo
rables ó adversos que se manifiesten en el intérvalo del tratamien
to, á fin de que el magnetizador pueda dirigir una accion razonada,
y secundar ó impedir la reproduccion de los síntomas apercibidos.
Falta ahora iniciarle en las sensaciones que puede esperimen
tar, previniéndole contra los temores que pudieran inspirarle ó que
él mismo concibiera. , , ,
de
, , , CAPITULO VII. o el
, , , , , , ,o o *
sus smisaciones ni monurzano.
, , ...
Muchas personas que han visto magnetizar por curiosidadó
con el solo objeto de producir el sónambulismo, vacilan en recur
rir al magnetismo, á causa de los movimientos nerviosos que ob
servan en el magnetizado; es pues importantísimo demostrarles
que este efecto casi siempre es hijoó del mal empleo del magne
tismo ó de su abuso, particularmente cuando se opera en indivi
duos que gozan de perfecta salud, cuya economía animal se per
turba conuna accion importuna y desde luego dañosa. Es muy raro
que el magnetismo obre de este modo sobre los nervios, cuando la
magnetizacien está bien dirigida —
" " " —

- ——
- , . " , o
(1) Puysegur, indagaciones,401 á409–Deleuze, inst. 74,475.
(2) Mésmer, afor. 275–Deleuze, inst. 70–Miallé, Esposicion de las cu
ras, tom.2°, pág. 48. - … " "
(3) Puysegur, memor. 324–Deleuze,inst, 79. S
– 61 –
Describiré, ademas, los efectos del magnetismo en un enfermo.

S. 1.” Estado físico del magnetizado.


"

El enfermo al recibir la accion magnética óse duerme ó no


sucede uno ú otro.
Su sueño puede ser natural ó magnético. Generalmente de cada
cien enfermos, solo se consiguen diez sónámbulos. Se observa muy
á menudo que casi todos los enfermos se equivocán cuando cuen
tan con el sonambulismo para curar: el sonambulismo es muy raro
á, menos que no se solicite con detrimento de la salud: felizmente,
puede prescindirse de él. 1
, Es mas importante conocer el estado y las sensaciones delen
fermo cuando no se duerme, que cuando se sonambuliza.
, Cuando el enfermo no se duerme, puede acontecerle:y
, Ono siente nada ó esperimenta una sensacion cualquiera, y se
alivia ó se empeora (1). . ... ", i.
»Los enfermos deben tratarse de distinto modo.á unbs que á
ptros, decia con este motivoMr. de Bruno. Los que tienen un
»temperamento seco y ardiente y una fibra dura, necesitan una
» accion, maderada, dulce, insinuante que ablande, y dilate. Los
que, al contrario, sean de fibra muelle y de temperamento débil y
»húmedo, requieren una accion sostenida. Con los primeros el tra
» bajo se declara con lentitud, con los segundos muy en breve (2).
1,. Si el enfermo no siente nada, es que el magnetismo no obra,
Sucede no obstante que obra y la accion no es sensible ni aparente,
puesto que lo demuestra el restablecimiento de la salud...", o
... Si esperimenta una sensacion desusada, es que el magnetismo
obra, pero falta saber si la accion será curativa. .
Si esperimenta alivio, la accion le conviene: hay esperanza.
Si se empeora, es contrario, no conviene, ó bien los sufri
mientos del enfermo son un malestar general, en nada parecido al
que proviene de la enfermedad (5). 1. la
Algunos instantes despues de que la accion ha comenzado, el
Deleuze, inst. práct. 177.
Bruno, 207. .. --
(3) Mésmer, afor. 288–Puysegur, memor.,363 á364-Deleuze, inst.
práct. 59.
– 62 –

magnetizado siente comunmente un calor que se desprende de la


mano del magnetizador.
Cuando la mano se separa de la cara, siente penetrar dicho
calor á través de sus vestidos y recorrer todas las partes de su
cuerpo hácia las que se dirije el magnetizador. .
Si la mano no desciende hasta los pies, se entorpecen las pier
nas, y para que se pueda andares indispensable pasar la mano á lo
largo de la parte entumecida, y aun hasta los pies.
-Aveces da frio en Iugar de calor la mano del magnetizador.
Al pasar por delante de la cara,parece que se rocia al enfermo
con agua de nieve, siendo otras veces de una temperatura agrada.
ble la que se deja correr por todo su cuerpo. "º"
Estas diversas sensaciones precedenó siguen la manó del que
opera. .vilínto a otro el . oto o el
En vez de todas estas sensaciones, se establece de vez en cuan
do un calor por todo el cuerpo, que es seguido de una traspiracion
considerable (1). .(1) o ii
Cuando el enfermo padece una enfermedad aguda, reumatismo
por ejemplo, si esté afecta á lá espalda, la mano colocada sobre la
espina dorsalatrae desde luego el dolor, le hace seguir al través
de la médula espinal, descender de aliá los muslos, de los mus
los á las rodillas, de las rodillas á los tobillos, y de estos á las
estremidades de los dedos y el dolor desaparece. La operaciones
mas ó menos larga: bastaná veces algunos minutos, asi como tam
bien suele bastar el simple pase de la mano para atraer el dolor: el
magnetizado siente cuando aquel sigue álamaño ócuando la pre
cede (2).ba ob inillº
Si la mano del magnetizado se detiene, el dolor se detiene
tambien: si continúa, sigue su curso: si se para dé repente, el
dolor se fija allidonde la mano ha cesado de obrar."º"
-i Hay veces en que el enfermo desea que la accion cese, pórque
esperimenta cierta impresion desagradable cuando continúa prolon
gándola mas de lo que es costumbre." º " " " "
Hay tambien ocasiones en que en lugar de una sensacion, solo
---------- - ---- - -----

— ——
1) Deleuze, hist, 148á 150—Inst. 48á53—Jussieu, 9, 13,40,
: "-º".
- 65 -

se esperimenta un alivio que se produce muy dulcemente sin saber


como, y hun sin preceder el menor efecto sensible ó aparente. Este
alivio no se consigue de repente, sino progresivamente; pocolá
poco (4). 9 de lo origin lo o lº o .
o El magnetizado sueleiámenudo esperimentar necesidad de cer
rar los ojos: cuantas veces la mano del magnetizador pasa por de
lante de ellos se cierran. Despues no puede abrirlos, se aletarga y
seduerme; pe : y el nºriollo codiº a.
-El sueño es mas ó menos profundo: comunmente el enferno se
déspierta cuando se le hablaó por si solo; traseurrido cierto es
pació de tiempo que no se puede fijar: y como la accion ha conti
nuado, y aunha sido mas poderosa durante el sueño; es raro que
no esperimiente alguna mejºría al despertai (2)).olitº ""
Cuando el enfermó séduerme; se le habla y responde de viva
voz ó haciendo señas con la cabeza; per62 sin despertarse, es so
námbulo (3).
.7 ), "Tºº

S. 2° Estado moral del magnetizado.


.."11... ()".33l 20, II l./00, I).1), I

Cuando el enfermo no se duerme, halla, sobre todo en el caso


de uneifermeuleuron y en el acto
magnético.9Ejerciendo el magnétismo genéralmente una de eión
dulce, el magnetizado está casi siempre dispuestó álucalma y al
repos6 l zo 19 von o , biodo xo , op to
En tanto que la acciondura, aún etiendo sea una hora, el
magnetizado no se hastía; no esperimentando ningun) éfectó mar.
cado del magnétismo; no hay ligará esos movimientos de impa
eíefleiáñaturales en núchas personas que esperan una cosa que no
llegatin pronto elono desean: atinios quéio pueden permanecer
selitados mucho tiempo no manifiestan anhelo pólevantarse (4)
obLoshimos particularmente, parece, aun los demas corta edad
que sé dejafiñagnétizar con placer. Los mas pequeños, sentados
sobre las rodillas y sometidos álá acción magnética, suspenden
oisini hot rol cohol anilio oto o ni

- 2

· •

4) Deleuze, list,143-Inst 51,53


-

la "" ... 1" (:

-
– 64 –

por sí mismos los gritos mas ó menos agudos en que prorumpen


en sus horas de alegría. Permanecen tranquilos, sin que haya que
obligarlos á ello, sonrien y despues se duermen (1)., rie
Cuando, por el contrario el magnetismo obra sobre los ner
vios y hace mal (lo que obliga almagnetizador á cesar en el acto)
la imprevista calma que esperimenta el enfermo le parecetanles
traordinaria, que novacila en pedir se he magnetice de nuevo (2).
Los miembros se entorpecen muchas veces: es que el enfermo
está dispuesto á dormir y no trata de impedirlo. Los párpadospe
san, se cierran: sucede el letargo y despues un sueños ligero El
enfermo no se pertenece ya, reposa dulcemente; no vé pero oye y
se despierta al menor, ruido. Su sueño es mas bien un instante de
ensimismamiento. Cuando se despiertaiyyuelve ásus padecimien
tos, suspira por el estado en que se hallaba y esperal casi siempre
º impaciencia una nuevasesiondo los año obtiel , soy
- () edi
CAPTTULO VIII.
en loy y Wyos el º. .%
DE LA APRECIACION RACIONAL DE LOS EFECTOS MAGNETICOS.

oso lo o obo 9ido , eli ,orroboa o milia lo obni 0


o Los efectos por los que el magnetismo pruebas accionison
en estremo variados. Ya solo uno de estos efectos tiene dugar,ya
muchos juntos ó sucesivamente y en un mismo enfermo. Es muy
comun que, una vez obtenidos, se renueven todas las sesiones:
tambien lo es que cambien ámedida que se opera un cambio en la
enfermedad (3). obsenios o : on brio
Si los síntomas morbosos aparecen mas marcados despues
de algunos dias de magnetizacion, espreciso nº alarmarse, ni
suspender al punto el tratamiento, sino al *:
El médico (porque el médico debe presenciarlotado y ser la
mado en caso de alarma), el médico, repito, y el magnetizador
asegurarán al enfermo acerca de su posicion, pudiendº tener este
por seguro que el magnetismo no puede agravar su enfermeda
sino solo poner en juego todos los resortes de su organizacion y uti

a , ex" - f. . . ..." ("
(1) Deleuze,
Puysegur,hist, 143-Inst. 29, ".
51,53, 204. y w
(3) Deleuze, hist. crit, 147 á 151–Inst. si
– 65 –

lizar toda la fuerza de su temperamento para espulsar las causas


morbíficas (1). -

El magnetizado, pues, puede tener tanta confianza en sí mismo


como en el apoyo del magnetizador, que no puede faltarle si es
buena la eleccion.
Si esperimenta padecimientos nuevos para él, debe soportarlos
en la persuasion de que es la prueba de un trabajo saludable, con
siderando que de impacientarse ó rendirse, como el movimiento
comunicado ni sería sostenido ni regularizado, le produciria funes
tos resultados (2).
Si el enfermosiente una mejoría notable, hará presente su es
tado al magnetizador, describiéndosele, si le fuere posible.
Se indicará igualmente, tanto despues de la sesion como duran
teellos
ella, los procedimientos
(5)." () o ob
que mas poo
le convienen
º
para servirse de
A veces escita el magnetismo una irritacion herviosay un mal"
estar que continúa despues de terminadas las sesiones: el este caso
el enfermo se lo advertirá al magnetizador, para qué desista del pro
cedimiento empleado ú obre conforme á las observaciones de la
ciencia (4). o obra
si el emples de un procedimiento tiene desde luegº resultados
evidentes, y las sensaciones del magnetizado son nota les después
de no haber esperimentado ninguna debe hacerlo tambien presen
le al cabo de tierto tiempo de lo orque es una "prueba de
que el procedimiento ha dado de si cuanto le 1;".
era de
esperar, siendo indispensable valerse de otro, ""."
Cuando despues de repetidos varios procedimie tos magnéti
cos, es la mejoría patente y el enfermó no siente na a bajo la mano
del magnetizador, quiere decir que se ha restablecido su armo
nía (8); debe dejar de magnetizarse desde aquel momento, pues de
no hacerlo así el bien se convertiría en mal, Los remedios inútiles,
fatigan el cuerpo y no producen sus efectos comunes. ," ".
-
——— —

- r - f. .
(). Mésmer, afor.205 á220—Deleuze, histerit. 156–Instrucción prác
tica, 21, 57 y 59.
2) Mésmer, afor. 333 á334–Deleuze, inst. 178.
Deleuze, inst. 41, 175.
4) Deleuze, hist. 111.—Inst. 20.
(5) Mésmer, afor.210—Puysegur, memor. 167–Indagaciones, 28.-De
leuze, inst. 180.
— 66 –
a la
lo CAPrrulo IX. lo ovi

a la
, pleno basterizaron asomas esmas, o
.tiolo d
El enfermoniº debe perder de vista que se desprende del neg
netizador una materianiil que obra sobre el magnetizado (), pers,
en él como el uego en Ciert9Seguerpos por opacos que sea,
Debe perse como principiº esta yerdad magnética: luebeling,
netizador debe gozar de buena salud (2). .() aolio 2o.
Estableciendo el pagnetismo una eomunicacion real entreados
individuos de los ales el unda y el otra recibe esºlaro que
el que da trasmite la armonia de que gozasi está bueno, mientras
que si no lo está trasmite los sintomas y los principios morbificos
de que está atacado. Yo creo que he dicho esto (5); pero nome,
cansar de repetirlo, pºrque está probado que en una relacion
magnética bien sostenida se establece cierta simpatía entre las ár
ganos respectivos de dividuos (4), así como en la sociedad,
se, al *
mas á menudo se ven (5).
espiritu y la moral de las personas que,
..(A) sitio
: individuo que tenga el pecho delicado no
puede sin pe ligromagnetizará un enfermoue padezca. tambieno

nes
: diendo
*eter con el reumatismo y las afecciori
ad lo mismo*: el magnetizador se im:
pregne de las causas del magnetizado, caraciendo de la
suficiente fuerza para rechazarlas, como y es lomas comun, que
agrayes posicion (6). oi, o al otº
He aquí en lo que mas esencialmente difiere el magnetizador,
del
el médico."
medio, amplib pobxito ob
- L— — l

—H-mm-H— -
(3), Mésmer, 13–Afor, 60, 286,291. Inst. 11,13;
.7
3). Véanse las págs. 18 y 19lo
*:
12 lit. 136–Inst.o13.,
" .
4) Mésmer, afor. 257—Bruno, 58-Deleuze, inst. 11. _.
-(t)-Deleuze, hist. 26—Bruno, 58,59.—
(6 Bruno, 59.-Deleuze, inst 289, . )
«- , si
- 2 a - º
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e ...—. i, )
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- " ll PRIERO, IXI..." " , "


11. VIIl
DE LA MAGNIETIZACION.

, ,,, ,, Tr , otor y 2, o iqi, l.


otipo , ti - :olicio ori
-iloq i- Aero. :ocios orq
19dob zobo : , , zol alto al ob osti o aco
, Psynsas cass Monrnacional,
.olio 21 bit; bibitiº il o sxilioneo, il l
Hay tres modos de magnetizar (1) directa (2), indirectamen
te.() á por cuerpos intermedios (4) iba sit9up o el arido
Hº magnetizacion, directa es la que se ejerce individualmente
pprel mismo magnetizador, la indirecta la que emplea trasmitien
do su accioná otra persona que le suple para con el enfermo ()
y la intermedia la que tiene lugar trasmitiendo su fluido á los ani
la orial el ribo II limiti coil o , hiz
M a villa eso hot
s (1) , qMisprocedimientos, : ficados, decia Mé
dicio si nº estuviesenjusti serian
.76.)
: ce *: ompdo le obrar con eselusion
62S

ndemas, anade el mismo Bruno; es pregiso echar, mano,


felodós los recursos que : *: los medios,
ien
»posible á los enfermos cuya cura se emprenda.» (Pág. 202.
Mésmerator:237;28729z=Bruñó; 60—Deleuze, Instiz—
(3), Mésmer, afor.302-ruysegur, memor, 264,37–Deleuza hist 131–
lmsé,47, 14 ....m...;...ene ()
(jºëstierrópráóAfor 2022.308. uy segur, memor.9,
11 ,15,24, 39,67, 84, 244, 264, 25 309, 323,324, ,405, 407, 45, 450,
946-ndágaciones, 281 384.-Eslenato á26=Bruno, 27.-Deleu
a ºbra. . ..31% - 1", 13
"Mésmer, afor 3-Puisegur, menor 2. ibeles hist. sin
Inst. 94, 117, 119.
– 68 –
males (1), las plantas (2), ciertos cuerposmateriales como el agua,
los alimentos, los remedios, las telas y los metales (5).
Una vez magnetizados, estos cuerpos son los depositarios de la
fuerza vital, que comunicanal enfermo cuando se pone en contac
to con ellos (4).
Hay procedimiento parañagnetizar directamente, así como
tambien para trasmitir su accion-á-los cuerpos intermedios anima
dos ó inanimados (5). -

.22:3. 8
CAPITULO II.

pr, cºmo De actrizacio se l De Racrican pl mac


obo
NETIZADOR,

y
El ópio es un veneno, y suuso como remedio necesita de un
tino esquisito: el fuego sin el que no podriamos vivir, requiere las
mayores precauciones: las armas de cualquiera especie son peli
grosas en manos de los ignorantes ó los malvados: todos deben
cerrar las puertas de sus casas por temorá los ladrones: en gene
ral la desconfianza es la seguridad; nada mas cierto.
Pero la desconfianza tiene sus límites necesarios: he conocido
hombres que no querian médicos para sus allegados, porque cono
eián el efecto de los venenos, y diariamente vemos personas que no
se atreven á salir de sus casas por miedo á los ladrones. ¿No es
preferible abandonarse álafé pública? ¿Los que propinan el ópio
á los enfermos no tienen un poderoso interés en conservarles la
vida, y no dormimos tranquilos aun cuando tienen los herreros el
modelo de todas nuestras llaves?
No hay duda de que el que puede el bien puede el mal, pero
hay leyes para castigará los que infrigen el pacto social.
1) Hasta ahora no ha residido la práctica del magnetismo en ma
.
— — —
(1) Mésmer, afor.304-Puysegur, memor.469.
2) Mésmer, afor.304,306—Puysegur, memor. 15,24,281,450–Deleu
efist. 122-Inst. 7, 80 á82. " " " " " "
afor. 304, 366–Deleuze, hist. 117 á 129–Inst. 71 á96–
Rouffieris, 5, 50—Despine, toda la obra,
*)ésner, prop. 125 y 6-Áfor 24.
3 Mésmer,2 memor.76—Afor.285á382—D'Eslon, afor. 9 á26–
Bruño,5á75–Deleuze, inst. 71 á96. " " " " "
– 69 –

nos especiales, de modo que sus malos efectos son aun mas desco
nocidos que sus buenos resultados. Diariamente vemos magnetiza
dores que hacen esperiencias sobre individuos en quienes el mag
netismo se prolonga cuanto se quiere: despues cuando uno mismo
desea magnetizar ó hacer un esperimento, se obtienen efectos fisi ... . ..."
-

cos interesantes; pero no se cura, és decir, leímpiden que cure.


, Aconsejaré, pues, á todo enfermo; que si no tiene, confianza
en la persona que le magnetiza, busque otro: cuando crea haberle
encontrado, si aun le queda alguna duda, consulte la Instruccion
práctica de Mr. Deleuze, página174, en la que leerá:
«Entregaos con confianza ávuestro magnetizador, despues de
»que os haya dado palabra de no intentar en vosotros ninguna es
»periencia, obrando únicamente en favor de vuestra salud.»
Buscaden seguida la página de este tratado en que se habla
del juramento,
contrario informaos de si lo ha prestado lealmente,f",y en"..caso
exigidselo. -
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i, el obision oto y sxilio o uoo oril»
2, unos pWasos Mºpos: MAragºmarcalao ,
«.blsa -, v lo oril 19 rica liot9ioq
* sus es:
º "por"el tactó (2). "¡ el o iz el
3° Por la mirada (5). .0iºba, orio

4.° Por el aliento (4).


5° Por la voz (3).
Siendo indudable la existencia de un fluido magnético, se re
conoce la exactitud de esta proposicion de Mésmer: «La esperien
»cia manifiesta la corriente de una materia cuya sutileza penetra
» en todos los cuerpos, sin perder nada de su actividad (6).»
En la inteligencia de que los cuerpos materiales son sensibles ó
invisibles, Mésmer admite dos maneras de tocar; inmediatamente
óá distancia por un cuerpo intermedio: «La naturaleza del fluido
magnético es desconocida, decia en 1825 Mr. Deleuze, su exis
»tencia no está probada; pero sin embargo pasa como si existie
ra (7).»
En efecto, en el tacto y el contacto es en lo que consiste prin
cipalmente el magnetismo: cada cual tiene sus efectos particulares

1) Mésmer, afor 238–Deleuze, hist. 95–Inst. 29, 30.


Mésmer, prop. i4–Bruno, 74–Deleuze, inst. 28,31–Mas adelante
esprésaré la diferencia que existe entre el tacto y el contacto.
(3) Mésmer, afor.273,302=Puysegur, memor. 183–Deleuze, hist. 109—
Inst. 15.
(4) D“Eslon, afor.23—Deleuze, hist 111—Inst.38.
(5) Mésmer, prop. 16—Afor.302—Deleuze, hist. 123–Inst. prác. 15.
(6) Mésmer, prop. 13.
(1) Deleuze, inst. práct. 10.
– 71 –

que indicaré mas adelante: ahora voy á ocuparme de las diferen


cias que deben existir entre ellos.

CAPTTULO II.

DE LA DIFERENCIA DE LA MAGNETIZACION POR MEDIO DEL TACTO Y EL


CONTACTO.

En la época del renacimiento de las artes ya se conocia ó se


hablaba al menos de la medicina por medio del tacto; en 1600
Van Helmont y Maxwell trocaron este nombre en el de magnetismo:
Mésmer vino en seguida y dijo: tocar á distancia es mas sencillo
porque existe una corriente entre la mano ó el conductor y el en
fermo (1); el magnetismo á distancia produce tambien efectos mas
saludables que cuando se aplica inmediatamente (2).»
De aquí las diferencias siguientes entre el contacto y el tacto
magnéticos.
Hay contacto cuando se cojen los dedos pulgares del enfermo,
el brazo ó cualquiera otra parte de su cuerpo.
Hay igualmente contacto, cuando se coloca la mano sobre una
parte del cuerpo y cuando se apoya la estremidad de un dedo so
bre cualquier punto del cuerpo del magnetizado.
Pero no hay mas que tacto (5): cuando se toca á distancia con
ayuda de un cuerpo invisible é intermediario.
En otros términos, se magnetiza tocando y sin tocar: cuando
se toca hay union visible de los dos cuerpos: cuando no se toca la
hay tambien.á causa de sus efluvios ó fluidos.

(1) Mésmer, afor. 291.


(2) Mésmer, afor.303. -

Voyá reproducir aquí las observaciones que he hecho en las págs. 179
y 80 del Magnetismo católico, sobre la diferencía que existe entre las palabras
contactoy tacto.He dicho: el diccionario de la Academiafrancesa dice: «Tacto,
accion de tocar.=Nuestro Señor curaba las enfermedades con solo el tacto.=
»Se conoce la dureza óflexibilidad de un cuerpo con el tacto.=Contacto, roce
»de dos cuerpos.=Esto se usa en la didáctica: el contacto de dos cuerpos, el
»punto de contacto.»=Para apreciar el valor de las palabras, es preciso bus
car su etimología: contacto se deriva de contactus, cómpuesto de tangere cum,
tocar con: indica la union de dos cuerpos.
Tacto viene de attactus, derivado de attingere, tocar á: indica solamente
la comunicacion de un cuerpo á otro.
Las definiciones académicas, gracias á los conocimientos magnéticos, es
perimentarán alguna modificacion. . 11 -
— 72 —
Mas adelante veremos la diferencia que existe entre los efectos
de la imposición y de la aplicación , y los de las fricciones y los
pases.
CAPITULO III.

DE LOS RESULTADOS DEL CONTACTO Y EL TACTO COMPARADOS.

He observado , dice Mésmer, que la influencia general que exis


te entre los cuerpos es debida en gran parte á los modos , tonos y
movimientos porque puede esta influencia efectuarse (1). De aquí
infinidad de procedimientos siempre variados y racionales.
La magnetización por el contacto y la por el tacto es corporal
ó manual: de modo que igualmente puede magnetizarse con todo
el cuerpo ó una parte de él, con una ó dos manos, con uno, dos
ó mas dedos. "i. . "- •
Hay diferencias muy notables en los resultados de las acciones
magnéticas ejercidas de este modo, y una particularmente entre
los producidos por el contacto considerado como unión de un cuer
po á otros, y los debidos al tacto. ■;**>',
El contacto es útil para concentrar la acción sobre cualquier
parte del cuerpo (2); muchas veces indispensable entre personas
que no se conocen y no hay relación habitual ninguna (3); es pre
ciso que los dos fluidos, para magnetizar, se unan por medio del
contacto. Uno recibe el movimiento de otro. i > .■ ■• .¡ •<'..«-
En el primer instante, puede creerse que es mas fácil obrar so
bre el enfermo tocándole que no tocándole : esto es cierto , gene
ralmente hablando , y sobre todo al principio de una a ccion , porque
casi ledas las sesiones magnéticas comienzan por establecer cierta
relación entre magnetizado y magnetizador. Sin embargo , es evi
dente que si el magnetizador no toca inmediatamente al enfermo,
le trasmite su acción un cuerpo intermedio. Bajo un punto de vista,
esta es una mera cuestión de tiempo, y bajo otro de intensidad: hay
magnetizadores que obran con mayor prontitud á distancia que otros

(i) Mésmer, segunda memoria, 74.


(2) Puysegur, memor. 451.—Bruno, 70, 91, 84, 221.—Deleuze, hist. 95.—
lost. 37.
(3) Deleuze, inst. 25, 30—Bruno, 51 á 55. -Deleuze, hist. 95.— Inst. 11.

s
– 75 – "»,
por medio del contacto. La práctica entra por mucho en estas
ferencias. -

Hay hombres que hacen bien por el solo contacto,y otros que
tambien lo hacen,pero sin necesidad de tocar, óporque su natu
raleza es superior á la de los otros ó está mas en armonía con la
del enfermo. En cualquier caso de estos, los procedimientos se mo
difican segun el temperamento y la organizacion de los magnetiza
dores y los enfermos (1).

Saaao Saco.
DE LA MAGNETIZACION CORPORAL.

CAPTTULO II.

DE LA NATURALEZA DE LA MAGNETIZACION componAL.

Se magnetiza con el cuerpo entero, estrechando al enfermo y


uniéndose á todas las partes de su cuerpo.
La magnetizacion corporal esun gran medio de accion, pero
no admite discernimiento: el arte no puede guiarla. En primer lu
gar el que se entregue á ella no es movido mas que por un instinto
secreto: en segundo lugar, es indispensable que se halle en tal es
tado de exaltacion que todas las vias naturales, aparentes y ocultas
de su cuerpo se abran instantáneamente, dejando salir el fluido
magnético, de que el paciente se apodera en seguida.
Esta clase de magnetizacion debe ser objeto de graves observa
ciones, pues no esposible ni conveniente imprimir ó querer im
primir direccion á una facultad puramente instintiva.

CAPITULo II.
DE LOS EFECTOS DE LA MAGNETIZACION CORPORAL.
-

Plinio reconocia que habia hombres cuyos cuerpos eran medi


cinales, y que la fuerza de voluntad podia dará sus emanaciones,
(1) Deleuze,inst. práct.23.
– 74 –
virtudes curativas (1). La esperiencia, en efecto, ha demostrado
del modo mas palpable en mas de una ocasion los efectos del con
tacto, ó mas bien de la union de dos cuerpos animados.
Prescindiendo del cúmulo de ejemplos que nos ofrece la anti
güedad, y de que ya me he ocupado en mi Introduccion al magne
tismo (2), me ceñiré á citar dos solos casos; uno en que una ma
dre (la princesa de Ligne, de la familia de Pozzo di Borgo) con ar
rojarse sobre el cuerpo de su hijo que todos creian muerto, y opri
miéndole contra su seno le devolvióá la vida (5), y otro en nuestros
".

1) Plinio, Historia natural, libro VI.


Introduccion, lib. 2°, págs. 25 á79.
(3) He aquí el hecho tal como le refiere Puysegur en sus Indagaciones
fisiológicas. «La princesa de Ligne, que de seguro no habria oido hablar de
»Mésmer ni de su doctrina, tenia uno de sus hijos en cama atacado de virue
»las, no habiéndose separado de él un solo instante desde que se anunció la
»terrible erupcion, Obligada á salir de casa por un negocio importante, eligió
»para hacerlo un momento en que su hijo parecia dormir profundamente: ¡pèro
»cuál no seria su sorpresa y su espanto cuando al volver halló á cuantos dejó
»serenos cubiertos de lágrimas! Habian llamado un médico, pero aun no hā
»bia acudido: se informó de todo;su hijo que dormia profundamente se des
»pertó apenas le abandonó su madre, y despues de prorumpir en desesperados
»lamentôs notaron que las viruelas sé le habian secado, de modo que la situacion
»era muy grave. Oyó la princesa cuanto la dijeron sin exhalar una queja,y
»atenta solo al maternal sentimieuto, precipítase sobre su hijo, le saca de la
»cama, y en el trasporte de su desesperacion le pone en el "súelo, le cubre
»con su cuerpo y susvestidos,permaneciendo de este modo mas de media hora
»en una especie de éxtasis y cómo sumida en la mas profunda y sombria me
»ditacion. Durante este tiempo reinó en torno de ella un religióso silencio, y
«no hubiera habido fuerzas humanas capaces de arrancarla del sitio á que la
»atraccion de su sentimiento la unia magnéticamente, hasta que los gritos de,
»su hijo la hicieron volver en sí: se levantó, respiró libremente y sus ojos se
»reanimaron. La enfermedad desde aquel instante siguió su curso, y el" niño
»á poco tiempo recobró la salud. ... ". -

"»Este efecto, dice Mr. Puysegur, que no habian preparado de antemano


resolucion ni reflexion ninguna, es un fenómeno del magnetismo animalins
»tintivo. Aun los animalesgozan de esta misma facultad. Las hembras de, las
»avespuede decirse que magnetizan, y magnetizan con tanta mas energía y efi
»cacia, cuanto no tièmen idea ni raciòcinio que puede debilitar ó distraer la
»emocion, principio de su electro-magnetismo.
»La gallina empollando sus huevos, es la que puede dará nuestra inteli
»gencia la mas clara y evidente idea del acto magnético animal instintivo. Co
»municando la emanacion de un calor cuya intensidad aumenta en razon á
» la igualdad y continuidad de la accion, es como la gallina consigue, por
»medio de este agente de la naturaleza, dar movimiento y vida al gérmen
» del polluelo que quiere dar á luz. - "
»Comparad el hecho que he citado, resultado del amor maternal de la prin
»cesa de Ligne, con el fenómeno, resultado de laincubacion de la galliña, y
» decidid si efectos tan semejantes no deben tener una misma causa.» Indaga
ciones fisiológicas sobre el estado del hombre en sonambulismo, pág. 67 “
– 75 –
días, en que el Dr. Desprez, resistiendo las súplicas de sus amigos,
que pretendian arrancarle del aposentó en que acababa de espi
rar su muger, logró quedarse á solas con ella, se desnudó se acostó
al lado de la presunta muerta con toda la energía que la desespe
racion y un presentimiento pueden dar, y la muerta volvió á la
vida (1).

Saaao ataca.
DE LA MAGNETIZACION MANUAL.

CAPETULO I.

DE LAS DIVERSAS CLASES DE MAGNETIZACION MANUAL.

La magnetizacion manual es palmar (2) ó digital (5) y á veces


uno y otro (4). ,

Es concentrada ó á distancia (5).


—— . - -

(1) He aquí el hecho tal como le refiere Mr. Foissac. «Entre las curas
»operadaspor Mr. Desprez, hay una que por su importancia debe recordarse:
»la de su muger. Despues de un partö esperimentó accidentes tan graves, que
»todos los recursos de la ciencia fueron inútiles para precaverlos y evitarlos. La
»enferma fue perdiendo poco á poco sus fuerzas, y creyendo su fin próximo se
»despidió de su marido, quedando en el acto privadà de conocimiento. Sus
»compañeros, y amigos, creyendo que habia espirado, quisieron llevarse á
»Mr. Desprez; pero detenido por no sé quévaga esperanza, se negó á seguir
»los, suplicándoles que le dejasen selo con su muger. En cuanto se vió solo,
»cerró la puerta, se desnudó, se acostó al lado de la supuesta muerta, la tomó
»en sus brazos,procurando infundirla su calory reanimar su vida. Al cabo de
veinte minutos la feliz esposa exhaló un profundo suspiro, abrió los ojos, le
»reconoció y recobró el uso de la palabra. Algunos dias despues estaba ente -
«ramente buena.» Foissac, Relaciones sobre el magnetismo, pág. 272.
2) Mésmer, afor.291.-Deleuze, hist. 111..—Inst.36–Bruno 71.
3) Mésmer, afor.291,317—Deleuze, hist. 113.—lnst. 30,40—Bruno 71.
4)Mésmer, afor. 29í,315,317—ld, inst. 31,32.
5) Mésmer, afor. 29, 317, 328, 339, 332—Deleuze, hist. 108, 109.
Inst. 35,38–Bruno,71, 75. " "
----
—76 —

CAPITULO II. , , , , ,,
-
"
DE LAs DIVERSAs cLASEs DE MAGNETIZACION MANUAL. , ,
,
-

Hay cinco clases de magnetizacion manual que se nombran


imposiciones (1), aplicaciones ópresentacíones (2), fricciones (5),
pases (4) y addigitaciones (5).
Cada uno de estos modos tiene sus efectos particulares.

saaaao apaaa.
DE LA MANETizacios "PALMAR.

CAPITULo 1.
, , , , , - , , ":
DE LA NATURALEZA DE LA MAGNETIZACION PALMAR.

La imposicion de las manos era conocida en la historia antes


que Mésmer descubriese el magnetismo: y justifica en el dia la
accion bienhechora de este agente.
En efecto, se desprende mucho mas fluido de la palma de la
mano que de su superficie esterior (6), y teniendo la mano fija inme
diatamente óá distancia sobre cualquier parte del cuerpo, llámase
y acumúlase en ella con gran prontitud el fluido. En esto consiste
la magnetizacion palmar (7).
La magnetizacion palmar es concentrada ó á distancia; es de
cir, que se pone la mano en la parte dolorida (8) óse la presenta
- - -

(1) Mésmer, afor. los citades yel 330—Deleuze, hist. 108, 111–Inst, 36,
39,43, 52,207.—Bruno, Principios, 71.
(2) Mésmer, afor. 29,318,331—Deleuze, hist. 109–Inst.39–Bruno,
Principios, 84.
3) Mésmer, afor.287, 316, 328, 330.—Deleuze , inst. 29.
4) Mésmer, afor. 291, 317, 331.—Deleuze, inst. 28.52, 207.
5) Mésmer, afor.274,291, 317,318–Deleuze, hist. 111, 113–Inst.32,
38, 40–Bruno, Principios.70, 71.
(6) Mésmer, afor. 315,332.
(7) Bruno, 71, 73–Deleuze, 26,33, 207,234, 235,236.
(8) Mésmer, afor. 332–Deleuze, inst. 35,38.
–77 –
solamente (1); en el primer caso se llama magnetizacion por im
posicion y en el segundo por aplicacion (2).
CAPITULO , II.

DE LA IMPosicioN.

La sola palabra imposicion lleva envuelta en sí misma la idea


de contacto; es, pues, indispensable poner la mano en la parte
enferma, ó colocarla de modo que la abraze con la una ó las dos
manos.
i la imposicion tiene lugar sobre la cabeza, la matriz, el bajo
vientre y con la sola intencion de calmar el dolor, es preciso co
locar la palma sobre la parte dolorida; pero solo esta, conservan
do los dedos rectos y separados de ella (5).
En cuanto sobreviene la calma, se pasa á la accion curativa:
entonces si el mal está en el codo, en la rodilla, en el talon, en la
barba ó en cualquiera estremidad de forma redonda, se coloca la
palma de la mano sobre el órgano afectado, y se aumenta la accion
dejando reposar los dedos en laspartesinmediatas: la magnetiza
cion dobla su intensidad por el fluido que se desprende de las es
tremidades interiores de los dedos.
Si el mal está en la parte superior de la cabeza, se la cubre
en cuanto sea posible, con la mano: óbrase del mismo modo con
respecto á las orejas, los ojos ó toda parte difícil de abarcar. -

Sobre los partes planas, así como el estómago, la espalda, debe


desviarse la mano cuanto sea posible, antes de dar lugará una ten
sion de nervios. - - -

(1) Mésmer, afor. 303, 317, 328–Deleuze, inst. 40, 207,235–Cuando


un magnetizador coloca las manossobre el enfermo, se dice que obra por im
posicion. Véase lo que acerca de esto digo en el Magnetismo católico, pág. 181.
(2) Cuando se magnetiza, ó se imponen las manos sobre el enfermo óse
le presentan á alguna distancia de su cuerpo;se entiende que se obra por im
posicion y aplicacion.
Cuando un magnetizador aplica una de sus manos áuna parte enferma, la
acerca, pero no la pone. Esta distincion de que los efectos de la imposicion
son distintos
gía las
debras
losimposicion
de la aplicacion, es muy importante—Véase la etimolo
y aplicacion en el Magnetismo católico, pági
nas 185 y 186.
(3) Mésmer, afor. 332—Bruno,84—Deleuze, inst.36–Deleuze, inst. 28.
– 78 –

CAPITULO II. , , , ,

DE Los EFECTos DE LA IMPosicioN.

Los dolores locales mas vivos ceden á la influencia de este pro


cedimiento (1); establece un verdadero centro de calórico y con
cluye por atraer la sangre y los humores hácia la parte en que
tiene lugar la imposicion, de la que se les hace descender en se
guida hácia las estremidades inferiores (2). El método de impo
sicion bajo este punto de vista es importantísimo para favorecer el
La imposicion de las manos sobre la cabeza con los dedos le
vantados y separados de ella, egerce una accion refrescante. El
fluido se escapa por las estremidades de los dedos (4).
En caso de aglomeracion de hnmores, de abscesos ú obstruc
cion prepara su disolucion (3), , , ,
Cuando hay contraccion ó irritacion en una parte, colocando
sobre ella la palma de la mano renace la calma, se relajan y se
dilatan las fibras (6).
Tiene tambien sus peligros en ciertos casos: muchas personas
no pueden soportar la imposicion de la mano sobre el estómago (7);
la sangre carga á la cabeza: los mismos enfermos dicen que se so
focan y retiran la mano del magnetizador. En estos casos es con
veniente presentar la mano á distancia (8), que es lo que se llama
por aplicacion (9). " , , ,

Deleuze, inst. 39,207.


Bruno, 211, 212–Deleuze; inst. 34, 36. ------------
3) Mésmer, 232–Deleuze, hist. 113.--Inst. 234.
(4) Bruno, 71.—Deleuze, inst. 38.
(5). Mésmer, afor. 315.—Deleuze, inst. 36. " ""
(6) Mésner, afor.332–Bruno, 71.—Deleuze, 14 1,1 13; inst, 39.
(7) Deleuze, hist. 113;inst. 43,234.
(8) Bruno, 84.-Deleuze, inst. 39. * , ,,
(9) Véase la nota 3 de la pág. 88.
".
, , , , , ,,
, ",
– 79 –

CAPITULo iv.
DE LA APLICACION.

La aplicacion de la mano reemplaza á la imposicion, cuando esta


no puede tener lugar (1).
Se aplica la mano por delante ó mejor por detrás de la parte
enferma, como si se la cubriese realmente por imposicion (2).
La distancia á que debe colocarse la mano del magnetizador
respecto al enfermo, no pasará de 5 á 10 centímetros (3).

CAPTTULO V. , ,

DE LOSEFECTOS DE LA APLICACION.

La palma de la manopresentada á distancia ejerce una accion


sumamente dulce, menos viva que cuando se coloca inmediata
mente sobre la parte enferma. En general se emplea este procedi
miento para calmar. Basta las mas de las veces, como el de la im
posicion, para hacer cesar los mas vivos dolores (4).
Puede tambien emplearse con éxito en las enfermedades agudas
y en las fluxiones de pecho (5).
No ofrece inconveniente de ninguna especie.Cuando por la apli
cacion no se consigue nada, ni los efectos de la imposicion son
satisfactorios ó se han producido todos, puede entonces acudirse á
la addigitacion (6) y á la insuflacion (7).
, CAPTTULO V.

DE LA RoTAcroNPALMAR.

La esperiencia demuestra que el movimiento operado en el es-


1) Deleuze, hist. 113; inst. 48,234, 235. -


2) Bruno 73,8.
3) Bruno,73–Deleuze, inst. 39, 235.
4) - Deleuze, inst. 39.—Bruno,71. . . .
5) Bruno, 84–Deleuze, inst. 203, 296,207.
(6) . Deleuze, hist. 111; inst. 32,36,40—Véase mas adelante lo que debe
entenderse por addigitacion. -

(7) Bruno, 238–Deleuze, inst. 38, 72,73.


— 80 –

terior del cuerpo, cuando se ha conseguido por medio de un tra


tamiento metódico, pone al enfermo en el conveniente estado de
sensibilidad, el cual se hace sentir, en el interior (1). Es tal la
union de los fluidos y su accion tan íntima, que los poros respec
tivos de la parte enferma y de la mano del magnetizador se comu
nican los unos con los otros como tubos colocados estremo con es
tremo. " . . . . . . . .
En este estado, la rotacion que antes de la operacion solamen
te hubiera producido un ligero frote, pero superficial, rompe la
comunicacion fluídica que se opera en el interior. o
De cualquier modo que pudiera esplicarse este fenómeno, lo
cierto es que el movimiento se repite interiormente: esto basta
para usar de un procedimiento que tan útiles resultados ofrece.
Cuando, por consiguiente, en caso de obstrucciones, abscesos
ó aglomeracion de humores, despues de dejarse por espacio de
algun tiempo la mano inmóvil ypuesta sobre la parte enferma, y
cuando la calma renace y los dolores cesan, debe operarse un mo
vimiento circular de derecha á izquierda ó de izquierda á derecha,
como si se quisiere bruñir una caña. , " ,

Este movimiento necesita ser ejecutado con mucha lentitud.


Produce efectos tan satisfactorios como interesantes.
Al tratar de rotacion digital, probaré que los egipcios conocian
y usaban este género de magnetizacion (2).
.
CAPITULO VII.
. ,, , , , , , , , ,
DE Los EFECros DE LA
-
noracion PALMAR.
.. . .

La accion de volver la mano, el movimiento rotatorio, sea pal


mar ó digital (mas adelante hablaré de este último) tiene por efec
to principal disolver los infartos y las obstrucciones, ó cuando me
nos cambiar su forma (5). - - --. ----------------------------

Todo absceso, obstruccion ó causa morbifica contra las que


se emplee la rotacion palmar, se encuentra precisamente en la

(1) Deleuze, hist. 111; inst.86—Bruno, 240.


33) Véase el capítulo que trata de rotacion digital,
Deleuze, inst. 36,239. -
– 81 –

misma posicion que toda materia pesada ó cuerpo grasiento, pues


to, por ejemplo, en el hueco de la manó izquierda y cubierto con
la palma de la derecha. El cuerpo grasiento despues de cierto tiem
po, es mas fácil de manejar y de esperimentar una especie de me
tamórfosis: algunas veces el calórico de las dosmanos basta para
producir la descomposicion: cuando no se opera con la prontitud
deseada ó el calor ha producido en el cuerpo debilitado todo el
efecto posible, al volver la mano apoyándola en él ligeramente, se
arroja el cuerpo que ejerce la presion; se divide y se estiende en
el instante sobre la superficie de la mano que le contiene.
Lo mismo sucede por la rotacion palmar, aun cuando la obs
truccion ó el absceso no se adhieran á la mano del que opera.
. En el primer momento, estos efectos parecen imposibles;pero
reflexionando que los poros inhalantes de la piel son casi impercep
tibles y no hacen sino llenar sus funciones, se concibe su dilatacion
una vez puestos en contacto con un cuerpo semejante.
«La existencia de los cuerpos tales como aparecen á nuestros
» ojos, dice Mr. Bruno, es hipotética. No tenemos para creer en
sellos mas testimonio que el de nuestros sentidos, que nos engañan
continuamente, sabiendo además que nada de cuanto vemos ni
cuanto tocamos es como se nos presenta (1).»
Uno de mis enfermos, decia Mésmer, veia los poros de nues
»tra piel de un tamaño considerable, esplicando su forma tal como
»el microscopio nos la deja entrever: iba aun mas lejos; la piel le
parecia una criba; distinguia á través de ella la textura de los
músculos en los parajes en que habia carne, esplicándolo todo
ingeniosamente, y á veces impacíentado por la esterilidad é insu
»ficiencia de las palabras para espresar las ideas. Un cuerpo opaco
muy delgado no le impedia distinguir los objetos, sino solo dis
minuir la impresion que pudieran causarle (2).»
Si, pues, todo lo que vemos tiene otra forma que la que habi
tualmente percibimos, no es estraño, sino al contrario muy senci
llo, que no podamos apreciar todas las propiedades de los instru
mentos de que solo tenemos una ideaimperfecta. -
Además, ahorrando comentarios y esplicaciones, basta con sa

3 Bruno pág. 5.
j Menérirs7.
– 82 –
ber que es así; y tanto, que si en vez de ejecutar el movimiento
con lentitud y suavidad se ejeéutara con energía y viveza, se da
ñaria al magnetizado notablemente. : , , ,
.
, , Saaa.9 994. .. . . .
,, , , , * , , s -
" DE LA"ADDIGITACION (1) ó MAGNETizAcioN DIGITAL.
" " " " "
. ",
," CAPITULO I,
" - - - -

Dr. La NATURALza DE LA MacNerizacios poral.


, “

«Por las estremidades de los dedos y particularmente por los


pulgares es por donde se escapa el fluido magnético con mas acti
. . .. .. , , , ... ".

(1) Voy á trasladar aquí lo que con motivo de la palabra addigitaciones


puse en las págs. 175á 178 en el magnetismo católico.—No hay palabra grie
ga que esprese la accion de tocará uno, enfermo ó no, con él" dedo, ni la
de dirigir hácia él uno ó muchos dedos; lo que no es estraño; pues los grie
gos, como ya he dicho, no tomaron de los egipcios mas que el uso de los
sueños y los oráculos.—Respecto á las fricciones, se empleaban en la medici
na griega; pero no se sabe á punto cierto de qué modo lo hacian, sino solo
que eran tan importantesque debian servir á Hipócrates para asunto de una
de sus obras. Este sábío, dijo ápropósito de las luxacionés del brazo: «Se dan
»fricciones suaves sobre la espalda, »—«Un médiconecesita saber mu
»chas cosas: no debe ignorar las ventajas que pueden sacarse de las fricciones,
»que producen efectos enteramente opuestos, pues unas veces unen las arti
nculacionesflojas, y otras relajan las muytirantes. En otro tratado me ocuparé
»del método de dar las fricciones y su utilidad—En el caso presente, las
»fricciones deben darse en la espalda, con las manos y con mucha suavidad.
»bepito que esindispensable que sea con, mucha suavidad para que sean úti
»les.» (Tratado de lás articulaciones,párr. 10)—En Roma, hasta la caida de
la República, y aun algun tiempo despues, no se conoció la accion de tocará
una persona con uno ó mas dedos.—Plauto, que vivia en el año 520 de la fun
dación de Roma (230 años de nuestra era), define la friccion magnética con
una perífrasis, dice: Tractim tangere, tocar atrayendo; pero quería decir
con toda la mano. (Amfitrion, escena I, v. 157). En Ciceron no se encuentra
ni sustantivo niverbo aplicable á la misma accion.—Galeno, que florecia en
el año 460 de nuestra era, en los reinados de los emperadores"Marco Aurelio
y Severo, parece haber estudiado atentamente y bajó un punto de vista parti-
cular, el modo de dar las fricciones; tambien" escribió un libro sobre est
asunto. Esto esplica que los romanos, despues de someter el Egipto en
tiempo de Julio César, tomaron las costumbres útiles de este pais -
varon al suyo. Ahora bien, entre los que pertenecian al dominio de la medi
cina, figuraban las fricciones circulares, á lo largo ó volviendo"la mano.
—Galeno que las prescribe, es el primer médico que habla de esta espe
cie de fricciones:" en efectó, dice, en el caso de que se ocupa, que será
mecesario obrar sobre el enferme por medio de fricciones que deberán hacer
se girando la mano, rotundas frictiones, segun dice su sábio traductor el
médico Chartier. (Gáleno, libro citado.—Traduccion Chartier)—Todas estas
– 85 –

vidad,» dice Mr. Deleuze (1). «Los cinco dedos de cada mano son
»otros tantos canales, » añade Mr. Bruno; y antes que ellos habia ya
dicho Mésmer: «Todos los cuerpos cuya figura termina en punta ó
» en ángulo sirven para recibir las corrientes y ser sus conductores,
» que pueden considerarse como las aberturas de les troncos ó de
»los canalespor donde circula el agua (2).» La esperiencia justifica
todos estos aforismos.
La magnetizacion digital tiene un objeto enteramente distinto
al de la magnetizacion palmar, y por consecuencia produce efectos
diferentes. " "

Es comunicativa (3) ó activa (4), corriente (5) ó atrayente (6),


concentrada (7) ó rotatoria (8). " .

Cada uno de estos modos constituye un procedimiento particu


lar, y cada procedimiento efectos que le son propios.
friccionesse daban con toda la mano,ysolo en la edad media fué cuando em
pezóá hablarse de lasfricciones digitales.—Próspero "Alpiri, que viajó por
Egipto en los años de 1580, ha dejado una obra muy notable sobre la medici
ná entre los egipcios, en que trata de las fricciones, y dice, que en el trata
miento de los flujos disentéricos, los egipcios, despues de friccionar suave
mente con la mano, ponian el dede en el ombligo, girándole enseguida mu
chas veces: digitumque pluriés circumvertunt. (De medicina Egyptiorum, li
bro 3, cap. 14: De disenteriae curatione empirica)—Creyó "Alpiní tan impor
tante esta especie de friccion, que dice haber visto devolver con ella la saludá
los enfermos de disenteria *: dysentericos sanitati fuisse restitutos ne
mini, id.), y creó una palabra latinizada, correspondiente"á la que empleaban
los egipciosal escribir. Hay pocos que comprendan y sepan ejecutar esta cir
cunvolucion del ombligo, circomwolutionemumbilici.—Si en 1580 se necesi
taba una palabra francesa latina para dar cuenta de los procedimientos egip
cios, claro es que tambien será hoy indispensable para espresar los que están
en uso.–Respecto al verbo indigitare, y á los sustantivos indigitatio y indi
gitamenta, són palabras creadas en el siglo V para espresar ideas en un todo
estrañas á la medicina de las fricciones. (Vossius , Etymologicon linguae latí
nae)—Dividiéndose la magnetizacion digital en diferentes géneros, siendo co
municativa ó activa, cursiva ó atrayente, concentrada,á distancia ó rotato
ria, constituyendo cada especie un procedimiento particular, y teniendo cada
procedimiento un efecto qüe le es propio, se hubieran mecesitado trespalabras
para indicaruna accion, como magnetizacion digital, cursiva y rotatoria; es
ciertamente mas sencillo decir, addigitacion cursiva.—Bajo el punto de vista
etimológico, addigitacion se deriva de digitus, dedo, agere, obrar, y ad.
Ahora bien , nada es mas racional ni mas espresivo que digito agere ad ali
quem ó aliquid. .
1) Deleuze, inst. práct. 31. "

2) Mésmer, afor. 166 y 167. , , " " "" " "


(3), Bruno, afor.54, 62, 63,69, 81.-Deleuze, hist. 105; inst. 32.
4). Jussieu, relacion 6–Bruno 71,87–Deleuze, hist. 113.
(5), Bruno, 207–Deleuze, hist. 106; inst. 29.- , , , , ,
(6), Bruno, 210,211.—Deleuze, hist. 107; inst. 29. , , , , ,, , ,
(7) Mésmer, afor. 317,318,332—Bruno, 66á70—Deleuze, inst. 37.
(8) Bruno, 69.-Deleuze, hist. 111, 443; inst. 36,241.
– 84 –

En lugar de la frase magnetizacion digital comunicativa ó


magnetizacion digital corriente, usaré siempre que sea necesario
de la palabra addigitacion. -

CAPITULO II.
"
DE LA DIFERENCIA ENTRE LAS MAGNETIZACIONESPALMAR Y DIGITAL. o
" -

Muchas personas poco acostumbradas á magnetizar, y los mag


netizadores que se ocupan casi esclusivamente del sonambulismo y
los sonámbulos, suelen cuidarse poco de los procedimientos, en
la creencia de que la voluntad lo hace todo sin necesitar otro
apoyo (1). * - .
Si fuera así, perderia un tiempo precioso en escribir este trata
do; porque atento á suvoluntad al magnetizar, podria cada cual
hacer de ella un tratado, mas en armonía con sus opiniones; pero
esto no es posible. Como creo haber demostrado en el Magnetismo
católico, existe una gran diferencia entre las escuelas de Mésmer
y Mr. Puysegur: es indispensable distinguir entre los procedimien
tos magnéticos y los procedimientos especiales para provocar el
sonambulismo (2); mi esperiencia y la de los apreciables magneti
. "... .. . . . . .

- (1) La voluntad del hombre no es mas que un medio para escitar en él


mismo la fuerza medicinal que adquiere su mas alto desarrollo en el sonambu
lismo.—Koreff, carta á Deleuze, ins. 396.
(2) Los sonámbulos han indicado áMr. Puysegur procedimientos especia
les, únicamente de circunstancias y apropiados á los dolores que esperimen
taban, mientras que Mésmer los describe con sus efectos aprèciables y apli
cables á los órganosy á las vísceras del cuerpo humano en general. Los dos
han brillado: para los dos ha habido gloria; pero con la diferencia de que el
médico alemandió fundamento á un gran arte, y el gentil-hombre francés se
redujo al papel de simple observador, en lo que conviene el mismo al decir:
«Continúo haciendo uso del peder que me ha otorgado Mésmer, y que bendi
»go todos los dias, porque consigo ser útil y opero efectos muy saludables
ȑn los enfermos de los alrededores.Una vez reconocida mi incapacidad para
»esplicar el pacífico trabajo de la naturaleza en el magnetismo animal, he crei
»do de mi deber limitarme á la observacion de los fenómenos que he produci
»do yo mismo.» (Memorias, págs.329, 342)—¿Cuáles eran, por ejemplo, los
procedimientos empleados por Mésmer para determinar un movimiento magné
tico en el enfermo? De este modo se esplica en su aforismo 287—«Para esta
blecer y fortificar en el hombre la circulacion contínua hay muchos medios.
El mas seguro es ponerse en oposicion con la persona que se quiere tocar, es
decir en frente. Para ponerse en armonía con él, es necesario poner las ma
nos en las espaldas, seguir todo lo largo del brazo hasta la estremidad de los
dedos, tomándole por un momento el pulgar; repetir despues por dos ó tres
veces esta operación, con lo que queda establecida la corriento desde la ca
— 85 —
madores que han escrito y esperimentado antes que yo , demuestra
esta verdad y cada cual puede apreciar la utilidad de los procedi
mientos, comparando los diferentes resultados de la magnetización
palmar y digital. •• • ••';:'•: ; .. ■' ■• ,; ; ;...; ,< ... -

beza á los pies.» —¿Cuáles son los procedimientos de Mr. Puysegur, no para
curar las enfermedades , sino para hacer sonámbulos? Hé aquí lo que se lee
en uno de sus capítulos cuyo título indica perfectamente el punto de direc
ción de su autor, pues está concebido en estos términos: ¿Cómo se provoca el
sonambulismo?. —«Cuando toquéis á un enfermo con el deseo de curar ó ali
viar sus males (pues de otro modo no debe tocársele), comenzad primeramen
te por colocar una mano ó las dos en donde esperimente el dolor, y si no le
tiene , poned una en el estómago, y la otra por oposición en la espalda. Este
tacto preliminar es necesario para establecer la comunicación entre el fluido
del magnetizando y magnetizado.—Después de haber tenido por espacio de
algunos instantes las manos en la cabeza y delante de los ojos del enfermo, ad
vertiréis que sus párpados se cargan, prueba inequívoca de la penetración de
vuestra saludable influencia.» (Indagaciones fisiológicas, págs. 14 y 15). —Hé
aquí los procedimientos empleados por Mr. Puysegur ; pero estos procedi
mientos no bastan á curar como los indicados por Mésmer: tienen un objeto
especial : el de poner á los enfermos en estado de curarse por sí mismos. En
este punto no existe semejanza alguna entre la escuela de Puysegur y Mésmer:
este creó, inventó procedimientos particulares para cada enfermedad; aquel,
después de haber hecho uso de ellos, le imprimió ciertas modificaciones indis
pensables para producir el sonambulismo.—¿Qué sucedió entonces? Como es
mas fácil y menos fatigoso magnetizar por espacio de un cuarto de hora para
obtener el sonambulismo y divertirse ó interesarse con él , la generalidad de
los magnetizandos desertaron de la escuela Mesmeriana , la despreciaron, y
su autor fue condenado al olvido: para la mayor parte de la Francia, el magne
tismo consistía en el medio de hacer un sonámbulo, y solo se dirigían á mon-
sieur de Puysegur con este objeto.—«Muchas personas , dice este, convenci
das de la existencia del magnetismo animal, después de haber leido mis pri
meras memorias , pretenden que no he esplicado suficientemente los medios
que empleaba para producir en los enfermos el sonambulismo magnético. Pue
de ser que sea así ; pero no escribiendo para el público en general , creo quo
para los inteligentes basta con lo dicho.—¿Qué han hecho para probar la ac
ción curativa del magnetismo, los imitadores de los procedimientos de mon-
sieur Puysegur, prescindiendo de sus sabias lecciones y de las de Mésmer?
¡Solo buscar el sonambulismo! De modo que para los insistentes ó los incré
dulos, si: el sueño no tenia efecto, si el sonámbulo no se colocaba al nivel de
la inteligencia deseada , el magnetismo no existia!—Dos escuelas distintas,
aunque no opuestas, se formaron después del descubrimiente de Mr. Puyse
gur: una, la de Mésmer, que daba gran importancia á la elección de procedi
mientos; otra que tenia por divisa estas palabras que llegaron á hacerse céle
bres: Creed y quered. —Para instruir á sus discípulos Mr. de Puysegur, los re
unía ; esponia la teoría de Mésmer en que se trataba de Dios, de la materia y
del movimiento, de la formación del universo, del fluido, de las corrientes, de
la conexión, del fuego, de la invención y remisión en las propiedades de la
materia, del flujo y reflujo del mar, de la electricidad , de la estructura de la
tierra y del hombre , de las sensaciones, del instinto, de la enfermedad y de los
procedimientos relativos á cada afección; en seguida les decía: hé aquí la espo-
sicion de los opúsculos y délas nociones de Mésmer, á lo que no añadiré ningu
na reflexión con objeto de no influir en la opinión que de ellas forméis.—Cual
quiera conoce qne con esto indicaba Mr. Puysegur que no participaba de to-
— 86 —
La magnetización palmar concentrada es tónica: á distancia
calmante : solo se emplea para acallar los dolores. Ahora bien , ¿qué
magnetizador pretenderá haber estirpado siempre un mal agudo ó
disipado una afección crónica con solo poner la mano sobre el en

cías las opiniones de su maestro, y que en vez de despreciar las reflexiones de


su auditurio por supérfluas, parecía provocarlas. En efecto, sus discípulos en
tre los que habia personas bastante distinguidas y de grande instrucción , le
digeron: «Ese sistema de materialismo será muy bueno ; pero estamos seguros
«que no le tenéis presente cuando magnetizáis, así como lo estamos también
«de que vuestro ayuda de cámara Ribault, no sabe lo que es materia caótica ni
«agregación de átomos, etc. ¿Qué hacia, qué pensaba, cuando en Busancyobte-
»nia tantos sonámbulos como vos? No queremos saber mas que él.» Puysegur
contestaba que la voluntad era el principio de todos los efectos que le habían
visto producir.— «¿Cómo , respondían los asistentes , solo la voluntad?—Sí,
«porque es lo único que me han enseñado "Víctor, Joly y Vielet (tres sonám-
«bulos).—De modo, que ¿basta poner la mano sobre el enfermo y querer cu-
«rarle, para obtener los maravillosos efectos de que hemos sido testigos?—Na-
»da mas: al menos yo no sé mas: toda la doctrina del magnetismo está encer-
»rada en estas dos palabras: creed y quered , que he puesto al frente de mis
«primeras memorias.»—Ya se vé cerne Mr. Puysegur y sus educandos se sepa
raron de los principios de Mósmer en materia de procedimientos , en vista de
los efectas de la voluntad en personas dispuestas al sueño magnético.—Según
Mr. Puysegur , toda la doctrina magnética está encerrada en estas dos pala
bras: creed y quered : la teoría de Mésmer es imaginaria : sus procedimientos
poco menos que inútiles : ¡basto con la voluntadl—Cuando , por ejemplo , se
toca á un paralitico, que no es sonánmbulo , ¿qué influencia puede ejercer so
bre él la voluntad? Ninguna. Verdad es que Jesús dijo al paralítico: levántate
y camina , y el paralítico se levantó ; pero Jesús era Jesús podia loque
nosotros no podemos, y lo que nosotros podemos es muy poco.—La voluntad
puede bastar cuando ei enfermo es sonámbulo; pero cuando no lo es ¿qué pue
de significar.—Guando se toma el brazo de un reumático, se baja la mano de
la espalda al estremo de los dedos, y después de un cuarto de hora levanta el
brazo , la voluntad del magnetizador no entra para nada en la operación : úni
camente ha servido para encaminar nuestra atención al enfermo , y esta aten
ción para distribuir en el brazo la corriente de la materia sutil de que su cuer
po está impregnado. Las sensaciones del enfermo prueban mejor que nada,
que la operación es puramente fluídica , porque hay veces que él mismo co
noce la diferencia de las fricciones lentas y las aceleradas. De modo que sue
le decir: «Guando me friccionáis con viveza, se dilatan mis nervios :' cuando
»!o hacéis con lentitud , mi brazo adquiere flexibilidad.» La observación del
enfermo, que nace de sus propias sensaciones , y para iluminar al magnetiza
dor, es una nueva prueba de que la unión de los cuerpos es en magnetismo
simple, lo que la unión de las almas es en sonambulismo. —¿Qué debe con
cluirse de aquí , sino que la voluntad es un vehículo poderoso, dependiente
de la materia, y á veces esclavo de sus leyes?—Cómo creer, por ejemplo, que
la voluntad baste á suplir los procedimientos indicados por Mésmer, cuando
dice: «Los males de la cabeza se tocan en la frente, en la coronilla, los parie-
«tales, el estómago, etc. El asma, la opresión y demás enfermedades de la ca-
»vidad torácica se tocan en la parte donde residan , pasando lentamente una
«mano por delante del pecho y otra á lo largo del espinazo, deteniéndolas cier-
»to tiempo en la parte superior, y descendiendo en seguida con lentitud hasta
»el estómago, debiendo repetirse la operación si es necesario, como lo suele
«ser en el asma húmeda, etc. (Afor. 328 )
■%
— 87 —
fermo? Se ha visto , es verdad , algunas veces y en ciertas enferme
dades; pero estos casos son muy raros y hacen escepcion. «La pal"
• madelamano, dice Bruno, produce relajamiento y flojedad.

Mr. de Puysegur fué naturalmente dado al examen de los fenómenos del


soHambulismo. Todas sus observaciones son hijas de un juicio sólido , y una
verdadera sabiduría; pero es evidente que su estudio especial le ha impedido
continuar el examen de los procedimientos de Mésmer. —La prueba mas palpa
ble, es que muchas veces recurría á sus principios, prueba también de que en
su mente ocupaba un punto distinguido. Habiendo sonambulizado á un joven
de 14 años llamado Amé, después de haberle puesto el pulgar varias veces so
bre la frente , le preguntó si la acción era mas fuerte que con toda la mano.
—«Sí , respondió; el efecto es mas violento.—¿Qué dedo es , pues , el mas
«fuerte?—El pulgar, en seguida el meñique, después los dos intermedios : el
»de enmedio es nulo.» (Memorias 326).—Kibault, ayudante de Mr. Puysegur,
magnetizando á un sordo, le preguntó cuál ora el procedimiento mas ventajo
so. — El del pulgar de una mano en la oreja y el iniñique en la opuesta. Como
se ve, esta forma parte de los principios y procedimientos de Mésmer , que ha
dicho: «Todos los cuerpos cuya figura termine en punta ó en ángulo, sirven
upara recibir las corrientes y para ser sus condustores (afor. 166) Los con-*
«ductores pueden considerarse como las aberturas de los troncos , y de los ca
rnales que facilitan el curso de las aguas (afor. 167). —Para la sordera , el tac-
>Ho debe hacerse poniendo la estremidad del pulgar en la oreja, separando los
«demás dedos, y presentándolos á la corriente del fluido magnético (afor. 317).»
—Con este motivo dijo Mr. Puysegur: «Por la distinción que me ha hecho el
«joven Amé de ciertos dedos de la mano, es elúnico de cuantos sonámbulos
»ne producido y estudiado , que me ha recordado la teoría de los polos en el
«hombre de que Mésmer se ocupa en sus aforismos. Hasta ahora no habia te-
«nido ocasión de observarlo ni reconocerlo, confesando que á pesar deque
»le sospechaba, no habia parado la atención teórica en ella al magnetizar. ¿Oe
nqué utilidad, en efecto, puede ser una propiedad que la voluntad del mag-
nnetizador puede producir ó anonadar siempre que le plazca!» (Memorias
433). —Si fuere indiferente tocar de un modo ú otro, no podria menos de con
fesarse que Mésmer habia sobrecargado su doctrina con procedimientos insig
nificantes; Puysegur es el que no los ha examinado suficientemente, porque su
atención estaba concentrada en el sonambulismo.-^Una sola y última cita lo
probará sin necesidad de tener que recurrir otra vez á este punto. «Según
«Mésmer, dice Mr. Puysegur, no es necesario magnetizar cuando uno mismo
»ó el enfermo tienen las piernas cruzadas , ni hacer que la mano taya de
nabajo á arriba, pues todo esto contraría el efecto de las corrientes, y produ-
»ce en el enfermo choques desagradables y peligrosos.» (Memorias. Prefacio).
—Sin embargo, las observaciones de los contemporáneos de Puysegur y da
sus sucesores, prueban la exactitud da la proposición de Mésmer. El doctor
D'Eslon decia en sus aforismos: «Si se magnetizase de abajo á arriba, se im-
«primiria nuevo curso á los líquidos del cuerpo humano; la cabeza del enfermo
»se perturbaría, cuando no fuese víctima de una conmoción funesta, quizá de
«una apoplegía.» (Afor. i2).—A este precepto importante, debe unirse la opi
nión de Mr. Bruno , uno de los hombres mas notables que el magnetismo-
cuenta en sus lilas: «La prohibición de Mésmer, de accionar de abajo á arriba,
»es acertadísima, porque de no ser así produciría malos efectos Es peligro-
aso obrar de abajo á arriba , porque no es este el curso del fluido vital.» (Pá
gina 176).—Cuarenta años después, dijo Mr. Ueleuze: «El magnetismo puede
«causar convulsiones cuando se aplica en sentido inverso,, es decir, de los pies
15
–88 –

»Aplicada al estómago ó á otra cualquier parte, ejerce una accion


»mucho mas dulce que los dedos (1).» - .."

La esperiencia demuestra, en efecto, que la accion magnética


es mas viva cuando se emplean las estremidades de los dedos (2) y
aun la de uno solo (5), que cuando se emplea la mano entera con
los dedos derechos y separados del cuerpo del enfermo (4).
He dicho en mi Introduccion al magnetismo que la ma
no del magnetizador esparcia el fluido por el cuerpo como
los agujeros de una regadera el agua sobre las plantas de un
jardin (3). Esta imágen es aplicable particularmente á las friccio
nes y á los pases, pero sobre todo á los pases á distancia llamados
grandes corrientes de que voyá ocuparme.
La esperiencia demuestra igualmente que las estremidades tie
nen mas accion que el cuerpo entero, y que la fortaleza de un
cuerpo es mucho mas sensible en las estremidades, sobre todo en
las acabadas en punta.
Cuando los tubos que conducen el agua al centro de una fuente
se dividen en muchos surtidores, la fuerza de ascension se divide
. -
, , , , ,, , , — -- ——-
" . . . "

»á la cabeza, ó bien en otras circunstancias que contraríen la accion del fluido.


»He visto hacer ensayos de esta especie, no sé si por curiosidad ó entreteni
»miento; pero advierto que pueden acarrear fatales consecuencias.» (Hist. crí
tica, 223)—Las mismas escepciones confirman la proposicion del maestro del
arte magnético: «Si Mésmer hubiera dado á conocer los atraimientos, dijo en
» 1786 Mr. Bruno, hubiera puesto escepciones á esta regla (aquí el autor des
»cribe los efectos de los atraimientos); no os detengais, pues, en este precep
»to de Mésmer,por muy sábio, por muy necesario que sea para los que cono
»cen los atraimientos. Dejadir por sí misma á la mano, sea cualquiera la di
»reccion que la corriente la haga tomar; pero no la obligueis jamás, solo por
»que así sea vuestra voluntad, á accionar de abajo á arriba.» (Pág- 177).-En
fin, en 1825 el doctor Koreff, escribia á Mr. Deleuze , que no habia, en la
práctica, observado una sola vez una escepcion en el método de magnetizar en
sentido inverso: que mo aconsejaba su uso, ni aun ligeramente, porque habia
visto de sus resultas muchas paralísis permanentes y catalépsias pásajeras (ins
truccion práctica 410)–Todo esto prueba que Puysegur magnetizaba general
mente á sus enfermos en vista de las indicaciones que ellos mismos le hacian
durante su sueño, y que se diferenciaba el discípulo y el maestro, en que uno
curaba á los enfermos y otro las enfermedades. *

(1) Bruno,70, 84–Deleuze, hist. 95, 111; inst. 2), 23,24,39, sobre los
procedimientos primitivos.—42, 43,44, sobre la necesidad de los procedimien
tos particulares—Bruno, 5 á75–Roullier,50á86.
-(2) Bruno,79,71—Deleuze, hist. 111, 118;id. inst. 32,40.
3) Jussieu,Relacion 11 á 13–Deleuze, hist. 113; inst. 241.
4) Deleuze, inst. 38.
(3) lntroduccion,pág. 388.
- 89 -

tambien entre todos; pero al contrariose concentra cuando no hay


mas que uno. Lo mismo sucede con los cinco dedos de la mano, al
dirigirse á un cuerpo el fluido sale por todos, cediéndoles la palma
su accion ; luego, si cuatro de ellos se retiran, toda la fuerza mag
nética residirá en el quinto.
Resulta de este exámen, que es conveniente sacar partido de
toda clase de magnetizacion y aplicarla segun su virtud.
Voy á describir las diferentes especies de magnetizacion digital
é indicar los resultados peculiares á cada cual. -

, , , "" ) , t.

CAPITULo uI.
, , " " ". ". ", “, .
REGLA PRELIMINAR EN TODA MAGNETIZACION DIGITAL.

En medicina, las fricciones se administran por medio de un


movimiento contínuo de arriba, á abajo ó de abajo á arriba: en
magnetismo varia este procedimiento.
Una friccion ó un pase es casi siempre descendente, rara vez
ascendente (1); de modo que la accion descendente es magnética;
la ascendente, no (2). " -

He aquí la razon.
* La virtud principal del magnetismo consiste en establecer en el
curso de la sangre una circulacion perfecta, y hacer descender
hácia las estremidades inferiores los humores que residen en las
partes superiores del cuerpo (5). Así opinaban los antiguos prácticos
como lo atestigua particularmente Alejandro de Tralles:—«Las fric
»ciones suaves, decia, atraen las causas morbíficas hácia las partes
»inferiores (4).» Es, pues, fácil de comprender, que unpase ófric
cion ascendente (hecha de abajo á arriba) tenga un resultado con
trario al de un pase ófriccion descendente , turbando la armonía
general del cuerpo (5). Esta regla tiene pocas escepciones, mas
adelante las indicaré (6). . . . . * " " ,

——
-------------

Véanse las páginas 12 y 87, 8 -


2) Mesmer, aför.239–Jüssieu. Relacion al rey, 12 y 13—Bruno. Prin
cipios 177—Deleuze, hit.105–Inst. 26,28 —" " "
3) D. Eslon, afor. 12—Bruno, 211–Deleuze,34, 36,37.
A. de Tralles, lib. 1.º. . ...
5) D. Eslon, afor. 12—Bruno 211.
(6) Véase la nota página i2. .
CAPITULo iv.
DE LAS FRICCIONES,

Las fricciones magnéticas no son las que nuestros médicos in


dican en ciertos casos. -

Entiéndesepor fricciones, en magnetismo, la accion de pasar la


mano sobre el cuerpo apoyando ó restregando con mas ó menos
fuerza (1). Hipócrates, cuyo tratado acerca de las fricciones se ha
perdido desgraciadamente, refiriéndose á ellas, dijo en su tratado
sobre la circulacion: «Un médico necesita saber muchas cosas: no
debe ignorar las grandes ventajas que proporcionan las fricciones:
á veces pueden producir efectos contrarios entre sí (2).»
Las fricciones difieren de los pases, en que estos se dan sin
tocar y las fricciones tocando (3).
Las fricciones tienen lugar, asi como los pases, de alto abajo;
de la cabeza á los pies ó las rodillas; ó de la espalda á las estremi
dades de los dedos de la mano, ó desde la nuca hasta la parte infe
rior de la columna vertebral (4).
Se hacen con la mano abierta, los dedos ligeramente separados
unos de otros y un tanto encorbados (5).
No se debe emplear ninguna fuerza, ni dar lugará ninguna cris
pacion. " ,

Deben darse con lentitud: por ejemplo, tardando quince se


gundos para ir de la espalda al estremo del brazo ó de las rodillas;
medio minuto para recorrer el espacio que media entre la cabeza
y los pies (6). Respecto á lo demas debe obrar en conformidad con
las sensaciones del enfermo.
Las fricciones producen efectos comunicativos (7) ó activos (8)
segun como se hacen.
(1) Tocar atrayendo, tractim tangere.—Plauto. Amfitryon,tom. 1.º, pá
ina 157.
3 2) Véase la nota de la página 82. -

3) Mésmer, 291,331.-Bruno 73,74, Deleuze,inst.práct, 29.


(4) Mésmer, afor.287—Deleuze, inst. práct. 26, 30,52.
5) Mésmer, afor. 291.—Deleuze, inst. 31.
Bruno 215.-Deleuze, inst. 31.
Bruno 221–Deleuze, inst. 26.
Bruno 235–Deleuze, inst. 29.
— 91 —

CAPITULO V.

DEL EFECTO DE LAS FRICCIONES.

Las primeras fricciones hacen penetrar el fluido en el cuerpo


enfermo (1). La esperiencia demuestra que el fluido se desprende
con mas facilidad del estremo de los dedos (2) de la superficie del
pulgar (3) y de lá palma de la mano (4). Por esto se principian
todas las sesiones magnéticas, administrando al enfermo seis ú ocho
fricciones longitudinales (3). : ••' ■
Las fricciones convienen particularmente al reumatismo y á los
dolores en general (6); aveces obran demasiado sobre el enfer
mo (7) y debe acudirse á los llamados pases (8).

CAPITULO VI.

DE LOS PASES.

Se llaman pases á la acción de pasar las manos por delante del


cuerpo ó de la parte enferma, sin tocarla (9).
Los pases son longitudinales (10) transversales (11) Ó perpendi
culares (12). .

(1) Mésmer. afor. 286.—Deleuce, hist. IOS á 107.—Inst. 26, 36.


(2) Mésmer, afor. 166, 274.—Deleuze, inst. 3i.—Bruno 81, 87.
(3) Mésmer, 274.—Deleuze, inst. 31.—Bruno, 65 á 70.
(4) Mésmer 332.—Bruno 71, 84, 85, 237.—Deleuze, inst. 32, 35, 37, 38.
(5) Deleuze, hist. 105, 109.—Inst. 26.
(6) Mésmer, afor. 330, 331.—Bruno 210, 211.—Deleuze, hist. 158.—
Inst. 29, 36.
(7) Mésmer, afor. 331, 341.—Bruno 207, 211.—Deleuze, inst. 28.
(8) En su Instrucción práctica, página 26, llama Mr. Deleuze pases á todos
los movimientos hechos con las manos al pasar por el cuerpo, ya tocándole li
geramente, ya á distancia; después en la página 28 dice: «Creo deber distin
guir los pases que se hacen sin tocar de los que se hacen tocando, no solo con
la punta de los dedos, sino con toda la mano estendida, empleando una ligera
presión: á estos los llamo fricciones magnéticas.» Es evidente que el segundo
miembro de la frase debia ser el primero.
(9) Deleuce, inst. 26.
(10) Mésmer, afor. 239, 287.—Deleuze, hist. 159.—Inst. 29.
(11) Deleuze, inst. pract. 27, 135.
(12) Deleuze 29 y 30.

y
$ 1.°Pases longitudinales.

Lospases longitudinales se hacen adelantando una ó dos ma


nos y estendiéndolas en seguida, á partir de la cabeza del magne
tizado hasta las estremidades de los pies, ósolamente de las manos,
ó de la cabeza al estremo del tronco (1), () al
Para administrar los pases no es necesario, emplear ninguna
fuerza muscular,sino presentagmas bien que tender la mano:
Debe presentarse plana, la palma hácia dentro y como soste
nidapor el aire; en seguida dejarla descender, cómo si se quisieran
trazar dos ó tres líneas perpendiculares en inmencerado con un
clarion. ; () , , , , ,
Los dedos se presentarán separados unos de otros, pero natu
ralmente, sin tension de ninguna clase.
Un pase de la cabeza á los pies embebe cerca de treinta segun
dos; empleándose despues el tiempo que requieran las sensacio
nes del magnetizador y las de el enfermo (2). -

Si al llegar á los pies (5) á las rodillas (4) ó solamente á las


estremidades de los dedos () segun el efecto que se quiera pro
ducir, y terminado el pase se desea practicar otro, deben alzarse
las manos del mismo modo que se las ha hecho descender (6), se
pararlas un poco del cuerpo volviéndolas de modo que la superficie
interior quede de la parte de fuera (7).
------
-------------

$2° Pases transversales.


- 1 , ,, , " " -.

Los pases transversales son casi siempre lo opuesto de los pases


longitudinales (8): se emplean para terminar las sesiones.
(1) Mésmer, afor, 287–Bruno 241.-Deleuze 17,á31. , , , ,
(2) Mesmer 291.—Deleuze, inst. 31. , " " ", "
(3) Lo que tiene lugar cuando se quiere, obrar sobre todo el cuerpo para
establecer una calma, general. - , ), "1,
(4) Cuando por ejemplo, se pretende establecer la circulacion de la sangre
gradualmente. , , , , , , , , , , , " -

(5). Cuando se quiere estraerpor las estremidades las causas morbíficas que
afectan las partes superiores del cuerpo. , ,, " , ". " , "
(6) Véanse en los capítulos signientes las razones de este procedimiento.
(7) Deleuze, inst, pract. 26-Véanse en el capítulosiguiente, las razones de
este procedimiento. ... "
(8). Véase la escepcion indicada en la pág.94, párf.2° y ("
- 95

El pase longitudinal se practica como hemos visto, con las


manos abiertas, los dedos presentados al cuerpo, la palma hácia
dentro y plana; pero el pase transversal se practica con las manos
abiertas, presentando sucesivamente las palmas ó el reverso de la
mano y los dedos unos debajo de otros (1).
En esta posicion cada mano hace el oficio de un abanico, y
cada movimiento de derecha á izquierda, constituye el pase trans
versal, cuyos efectos no son los de los pases longitudinales, como
mas adetante se verá. "

" .. , " . ". -


$5° P s perpendiculares.

- El pase perpendicular se emplea al fin de las sesiones y despues


del transversal. ..

Se hace que el enfermo se ponga en pié, colócase uno á su


lado, se le ponen las manos en la cabeza,una delanteyotra detras,
haciéndolas descender en seguida hasta el suelo,y de este modo
se repite la operacion seis ú ocho veces, cuidando de apartar las
manos al remontarlas para no atraer sobre sí mismo el fluido y los
humores combatidos (2).
,

CAPITULovII.
.
-

" DE Los RFECros De Los PAses. "”


$1° Pases longitudinales.
" " , , , , , ,

El pase ófriccion á distancia tiene un efecto mas suave y cal


mante que el pase tocando, ófriccion (5).
En un gran número de casos el enfermo no puede soportar el
contacto inmediato (4). En cuanto se percibe, es indispensable
cesar, continuando la magnetizacion á 10 ó 25 centímetros de dis
tancia (3). Si la agitacion del enfermo continúa debe retirarse

Mésmer, afor.317—Deleuze inst. práct.27, 135


2) Deleuze, inst. 28, 29.
(3) Bruno 211,239.-Deleuze, inst. 29,30. " " " "
(4) Mésmer, afor. 331, 341. . . . . . . . ,
(5) Bruno 211,239–Deleuze, inst. 29,30.
– 94 –
hasta 50 centímetros, un metro, y á veces mas; poco á poco la
accion se debilita de modo que puede continuarse obrando á la pri
mitiva distancia.
El pase como la friccion, tiene la virtud de atraer los humores
y restablecer la circulacion: ademas produce en algunos enfermos
un sentimiento indefinible de bienestar, calma y frescura (1).
Si despues de magnetizar por imposicion, es decir, colocando
la palma y los dedos de la mano en la parte dolorida, se dá un pase,
el fluido que se acumula á causa de tener las manos inmóviles, des
ciende y arrastra consigo una toda ó parte de la causa morbífica (2).
De aquí resulta, que la magnetizacion por medio de fricciones,
tiene mas intensidad que la de por medio de pases, y que si la im
posicion de las manostiene la virtud de concentrar, los pases tie
nen la de atraer. .

.. .

$2° Pases transversales.

Lasfricciones, del mismo modo que los pases longitudinales,


establecen una circulacion nueya: en otros términos, constituyen
la accion interior; pero una porcion del fluido del magnetizador se
esparce al desprenderse de su cuerpo y forma en derredor del en
fermo una atmósfera particular á la que se unen las emanaciones y
los humores que abandonan al magnetizado, una vez terminado el
pase ó la friccion: esta atmósfera es nociva, y por consiguiente
debe librársele de ella (5).
Para conseguirlo, se le dan al fin de cada sesion siete ú ocho
pases transversales con la una ó las dos manos, comenzando en la
cabeza y concluyendo en el suelo. Este procedimiento descarga la
cabeza, restablece el equilibrio y procura nuevas fuerzas (4).
Hay casos en que el pase transversal toma el carácter de pase
longitudinal, y tiene sus efectos: en las enfermedades de los ojos,
prescindiendo de los pases ordinarios, se atrae el mal noblemente
practicando pases transversales de la nariz hasta la oreja.

(1) Bruno 178–Deleuze, inst. 29. ".

(2) Bruno 211,237—Deleuze, inst.36,38,39.


(3) Deleuze, inst. 28,33. , "

(4). Deleuze, inst. 30. ,


– 95 -

Si,finalmente, se cree que se ha emitido demasiado fluido, y el


enfermo se halla incómodo, se le libra de él por medio de pases
transversales, y el efecto no tarda en manifestarse. El mismo en
fermo compara el bien que esperimenta con el que resultaria de
abrir una ventana al que se hallase encerrado en un aposento redu
cido, caliente, y lleno de diferentes fluidos.

$5° Pases perpendiculares.


".."

El pase perpendicular, asi como el transversal, descarga la ca


beza, establece el equilibrio y procura nuevas fuerzas(1); además,
es muy comun que al terminar la sesion se hinchen ligeramente
las piernas del enfermo, no permitiéndole andar con desembarazo:
algunos pases perpendiculares desde los riñones hasta los pies,
bastaná hacer desaparecer este síntoma (2).
CAPITULO VIII.

pE LAADDIGITAcion cuasivAóMAGNErizacion A GRANDEs comRIENTEsr sus


EFECTOS,

Llámase grandes corrientes la accion de magnetizar por medio


de fricciones ó pases longitudinales, dirigiendo el fluido de la ca
beza á las estremidades, sin fijarle en ninguna parte (5).
En su consecuencia, se tiende el brazo con la mano abierta y
los dedos en direccion á la frente del magnetizado: se da el primer
pase ófriccion, descendiendo de la frente á los riñones (4); el se
gundo y el tercero, á derecha é izquierda, partiendo siempre de la
frente y descendiendo hasta el estremo de los brazos á los pies,vol
viéndose á empezar.
En la actitud en que el magnetizador se coloca, el fluido sale
de las estremidades de los dedos, y se esparce desde luego por el
cuerpo; en seguida la afinidad, que la magnetizacion continua le

Mésmer, afor.239,287–Deleuze, inst. 29.


(2) Bruno 211.—Deleuze, inst.34.
(3) Mésmer, afor. 287,294–Deleuze, inst. 29.
(4) Bruno207—Deleuze, hist. 159, 160, inst. 34. 14
– 96–
da con el cuerpo del enfermoatrae hácia fuera las causas morbífi
cas que salen por las partes inferiores, que esá donde el magneti
zador encamina su accion (1).
Respecto á esto, esindispensable observar, que una vez comen
zada la magnetizacion, por medio del magnetismo á grandes cor
rientes, reconocido como el masfavorablé al caso, no debe limi
tarse la accion á obrar sobre el lado izquierdo ó derecho, porque
sucederia que no se magnetizaria mas que el lado elegido y el otro
no. He conocido reumáticos que, magnetizados en el lado dere
cho, han esperimentado en él un grande alivio, pero en el izquierdo
ninguno, sino sus dolores como de costumbre.
... Si el magnetizador se fatiga al conducir la accion de la cabeza
á los pies, puede detenerse en las rodillas, y despues de un cierto
número depases, dar otro igual de las rodillas al estremo de los
pies (2). . . . . . . . . " " , " " (" "

Muchos enfermos prueban la verdad de lo que acabo de decir


por las sensaciones que despiertan en ellos la magnetizacion, por
lo que repetiré lo que acerca de este propósito dije en miIntroduc
cional magnetismo, , , , o
«Cuando la mano del magnetizador desciende, el enfermo dice
» que parece que la sigue algo hasta el estremo del pié, y que des
aparece cuando la mano se separa.
» Esta sensacion indefinible que el magnetizado esperimenta, no
»tarda en ser reemplazada por un dolor que se deja sentir primero
» en los muslos, y despues en las rodillas.
«Cada yez que la mano llega al muslo, se apodera del dolor al
pasar conduciéndolaá las estremidades de los pies; el dolor cesa
en el acto y el enfermo cree que ha seguido á la mano: mas cuan
do esta vuelve á obrar de la cabeza á el muslo, el dolor se renueva
y le sigue: desciende poco á poco y luego con menos lentitud,
pero el dolor siempre con ella, llega á la rodilla, de esta á la arti
culacion tibio tarsiana; de este modo continúa, hasta que desapare
ce por los dedos de los pies (5).» -

Bruno 211, 213—Deleuze, inst. 35.


(2) Bruno 211,212, 214–Deleuze, list. 130.-Inst. 27.
(3) Introduccion al magnetismo, pág. 45l. ,
- 97 - -

o ,,, , ... ,, i

CAPITULO IX.
" - , , , , , , , , , , , , ,
DE LAADDIGITACION conomTRADAY sus EFECTos. ",
i, .i . . . . , io
La palabra concentrada espresa suficientemente la diferencia
que existe entre la magnetizacion circulari y laá grandes corrien
tes. Esta tiene por objeto el cuerpo entero, mientras la digital solo
una de sus partes. vi o
La concentracion es comunicativa ó activa: . .. .
a "n “ole , ini; ,
b ti$1°Concentracion comuniciativa. . . .
iro» b"i riti o
- Cuando parece que la relacion se establece con dificultad ólen
titud por medio de los pulgares, óse quiere darnas intensidadá
esta accion preliminar, se presentan las estremidades de los diez
dedos de las manos á las correspondientes de los del enfermo, co
locándolas de modo que se toquen por todos lados, y una palma.
cubra á la otra. Tambien es útil que los dedos setoquen en toda su
longitud (1). . . .
Inavéz establecida esta primera relacion, de un modo ó de
otro, puede sostenerse por un procedimiento cuyos resultados,
nulos áveces respecto á algunos enfermos, son escelentes para la
generalidad. ... " vi
Colócanse los pulgares en la rejion del estómago, de manera
que las uñas setoquen; estiéndense en seguida las dos manos sobre
las caderas, apoyando en los costados la palma y los otros cuatro.
dedos. La relacionise aumental considerablemente y aun casi puede
decirse que la accion comienza (2). . . . . . . ..
i y " .. . . . . . .
... oto S2.°Concentracion activa. . v. . . .
. . . . . . . do
La addigitacion activa concentrada, puede tener lugar con to
dos los dedos, con dos y á veces con uno solo." --

. . . . .
— — ———
. . * )
(1) Bruno.87-Deleuze, inst.32. , , ,, , , , , , , , , ,
(2) Bruno 67 á70—Deleuze inst. 26á27. ...)
– 98 –

1° Magnetizacion quinquidigita (con los cinco dedos.)


Cuando se quiere ejercer una accion muy viva sobre cualquier
parte del cuerpo en que hay obstruccion ó absceso, colócanse de
lante de dicha parte (segun la posicion del cuerpo enferpo) los
cinco dedos de la mano reunidos, es decir, de modo que las estre
midades se toquen,formando un haz, como si con ellos se sostu
viera una pluma ó un lápiz (1). " ,
El fluido se desprende con mayor abundancia de los cinco dedos
reunidos y se precipita con mas viveza que cuando están sepa
rados (2). ; .

En esta posicion,se hace de cuando en cuando un movimiento


de retroceso. Es preciso figurarse que las estremidades de los
dedos son un instrumento que se intenta introducir en una esponja
ó cualquiera otra materia viscosa, en estado compacto, que se
quiere dividir antes de disolver. .
En efecto, el fluido penetra en el estómago del enfermo, como
pudiera hacerlo el instrumento, el magnetizado lo siente, operán
dose en su interior un trabajo, que á veces es indispensable sus
pender, porque le fatiga, aunque le resista sin temor ni impacien
cia (5).
2° Magnetizacion bidigita y tridígita (con dos ó tres dedos).
En las enfermedades de los ojos, cuando no hayinflamacion y
si la ha habido se ha calmado, es muy oportuno intentar una ac
cion viva y atraer las causas de la afeccion.
: Preséntanse ante el ojo enfermo tres dedos: el índice, el del
medio y el anular, manteniéndolos derechos, un poco mas abajo
de las cejas; en esta posicion, y á una distancia de 15 á20 centí
metros, se los deja inmóviles ante el ojo. Despues de algunos mi
nutos, y casi en seguida, el enfermo se queja de que parece que le
han picado con una aguja, señal de que la magnetizacion digital
es mas eficaz, pero como sería mucho mas viva concentrándola,
debe evitarse, obrando como mejor parezca en vista de los efectos,

(1) Deleuze, inst. 36.


(2) Bruno 70–Deleuze, inst. 38,39.
(3) Creo de mi deber recomendar á mis lectores la lectura, en la introduc
* gnetismo,
7
del capitulo de las esperiencias magneticas, páginas
– 99 –

para la atraccion de humores, aun el método mas conveniente es


hacer que la mano descienda del ojo á la estremidad de las fosas
nasales, donde lostres dedos operadores se detienen, para, pasado
algun tiempo, cambiar el lado de las operaciones, colocando los
tres dedos verticalmente y transformándolos en una especie de es-.
pátula que debe pasarse muy lentamente de la nariz hasta las
sienes (1). " -

s 3.° Magnetizacion unidigita. (Con un solo dedo).


Un solo dedo, el índice sobre todo,y los demas bajos yunidos
á la palma, ejerce una accion mas viva que los cinco reunidos,
aun cuando se presenten en forma de haz (2).
Se magnetiza con un solo dedo cuando se quiere determinar el
sonambulismo, colocándole ante la frente por cima de la nariz y
entre los dos ojos.
Este procedimiento tiene aun mas efecto en algunas personas
que la imposicion de los pulgares ó magnetizacion pollicariana.
La magnetizacion policariana (3) (por el pulgar) produce no
tables efectos, ysu accion es mas dulce que la de los demas dedos,
empleados como queda dicho (4).
En esta nueva clase de magnetizacion se acciona con menos vi
veza y facilidad que en la que se emplean dos ótres dedos; pero
como su efecto es mas dulce, debe dársela la primacía para empe
zar é ir de este modo acostumbrando al enfermo al trabajo sinto
mático, sin causarle conmociones demasiado fuertes.
"" " CAPITULO X.
y

DE LAADDicIAcon PolicARIANA (3)óMAGNErizacion Pon Los Puleans


Y SUSEFECTos.

$ 1° Magnetizacion comunicativa.
Por los pulgares mas bien que por el resto de los dedos, por
OS

1) Mésmer, afor. 318.


2) Mésmer, afor. 274–D, Eslon, afors. 6, 7 y 8.
3 Véase en el capítulo siguiente la esplicacion de esta palabra.
Deleuze, hist. 113.—Inst. 241.
5) Plinio se sirvió del adjetivo pollicaris para indicar el cuerpo largo de
una pulgada (Plinio historia natural, lib. 6°, pärf. 52). En la magnetización de
que se trata el fluido solo se desprende de la superficie interior del pulgar.
– 100

donde se desprende con mas prontitud y facilidad el fluido magné


tico (1); pór esta razon toda magnetizacion bien conducida debe
comenzar por la addigitacion pollicariana (2). i i "
Tómanse con el pulgar y el índice, los pulgares del enfermo,
uniendo las partes carnosas é interiores (5). Al cabo de dos minu
tos, el hormigueo que sobreviene, haciéndose cada vez mas vivo,
indica que la comunicacion fluídica se efectúa (4). Llámase esta
especie de preparacion magnética, poner en relacion (5).
Bastaná veces cinco minutos para establecer una relacion bien
sostenida; pero en las primeras sesiones, si se quiere juzgar con
acierto del mayorómenórgrado de afinidad de su propio fluido
con el del enfermo, debe continuarse teniendo los pulgares del úl
timo; la comunicación fluídica, comunmente, llega al estado de
union perfecta, de adhesion,ó en otros términos mas precisos y
magnéticós, el fluido del enfermo toma el tono del de el magneti
zador (6). o z! is

Pero sino se toma facilmente,es que en el magnetizador existe


un germen de agitacion, por lo que espreciso, en tal caso, aban
donar los pulgares y magnetizará grandes corrientes (7). .
. Cuandose quiere prolongar la sesion, yse está fatigado, don
viene en los momentos de reposo, volverá tomar los pulgares al
enfermo, y colocar las manos en sus rodillas (8); de este modo la
accion se sostiene sinla menor interrupcion liil
edo ... es a ollo coo
o le $2° Magnetizacion activa. 9b i , y
i leotro lo ni oiti
Cuando se cree deber determinaró acelerar una crisis sonam
búlica en el enfermo, lo que es muy raro, pues vale mas esperará
que se verifique por impulsion propiáó natural (9); óbien cuando
se quiere llamar al enfermo"al estadó sonambúlico, se colocan
- va se sºy ”.
* ---- ... …. "…
(1) Mésner, afor.274,287, 2–blete, hi. 105, inst.31. " ,
-------------------------------
-(2)--Bruno-54á55–Roulier6f
(3) Bruno 54. . . . . . …, ; ,
Deleuze, inst. 30. . . . . . —, .. . . . ."
5) Bruno 52á55–Deleuze 25 á31.--Roulier,61. " /
6) D, Eslon, 6,7, 10.—Bruno 51 á65.-Deleuze,inst. 30.
(7). Bruno 207.-Deleuze, inst. 29,37, , "l
, (8), Deleuze, inst.53.( ; ; " . ')
Bruno 236.-Deleuze, inst. 103... "º
– 101 –

lospulgares en la frente (1) y la palma y los dedos de cada mano


apoyados en las partes laterales ósea hácia las sienes.
La accion se desarrolla en el cerebro y da comunmente el re
sultado apetecido, si el enfermo está predispuesto para el sonam
bulismo: hay á quien no conviene este procedimiento, porque asi
como unasveces es impotente, otras es demasiado activo (2).
Usase ademas de la magnetizacion por medio de lospulgares,
en otros varios casos y aun para curar enfermedades. Mas adelante
me ocuparé de esto. . . . . . . .. ."

CAPITULo x. * ", , , ,

DE LA ADDicrracion norarona.
"1" ",

Ya he demostrado (5) apropósito de la magnetizacion palmar,


como se podia, volviendo lentamente la palma de la mano sobre la
parte enferma, conseguir la disolucion de un abceso, obstruccion
ó aglomeracion cualquiera; pero hay casos en que la accion de la
palma es insuficiente,y se necesita para el objeto, mas fuerza flui
dica que la que aquella puede suministrar. En este caso, empléese
la magnetizacion digital. .
, La rotación tiene por objeto, como ya he dicho, disolver como
con un pincel las materias que la magnetizacion digital ha dividido,
á fin de atraerlas con mas facilidad.
- Preséntanse los cinco dedos á la parte enferma, un si es no es
separados, tal como si abrazaran la circunferencia de una moneda
de cinco francos (4). , , , , , ,
Una vez colocados los dedos de este modo, comiénzase el mo
vimiento de rotacion, como si se estuviera impulsando la péndola
de un reloj. Esta accion serepite interiormente, segun mas arriba
he esplicado (3) y al cabo de algunos movimientos circulares, la
accion se deja sentir (6).
–—- -

"" - . . ... ....


1) Deléuze, hist. 105. –Inst. 21. "
-(2) Deleuze; inst. 103. — —
3). Véanse las páginas 80 y 81.
(4) Bruno 69,235,236—Deleuze, inst. 217.
(5). Véase la pág. 81.
(6) . Deleuze 217.—Bruno 240. ( ,
– 102 –

Mientras la accion dura; cuídese de hacer girar la mano con la


mayor dulzura posible y como si se temiese romper cualquier re
sorte; porque á obrar con ligereza y prontitud al repetirse el movi
miento circular en el interior causaria al enfermo sensaciones do
lorosisimas que se comunicarian á todo el organismo, á las que
habria que acudir en primer lugar para disminuir sus malos efec-
tos, en perjuicio de la cura principal.
Regla general. Mientras un procedimiento de buenos resultados,
no se debe dejar por otro. «Es indispensable, dice Bruno, favore
»cer la crisis, continuando el procedimiento que la ha provocado;
» si se le abandonase por otro, se perderia lo conseguido (1).»
Cuando el enfermo deja de sentir, es que la rotacion no tiene
ya efecto: entonces hay que ocuparse del modo de atraer el mal
hácia las estremidades (2). -

En las enfermedades de los ojos, preséntase el pulgar al ojo en


fermo y se le hace describir un mevimiento circular á la distancia
de 15 á20 centímetros, volviéndose la superficie interior que ha de
estar precisamente frente por frente con la misma dulzura que si se
quisiese doblar un papel con los pulgares. De este modo se dilatan
los nervios sin irritarlos (3).
En las irritaciones de las vísceras, los cólicos y todas las afec
ciones del bajo vientre; pónese el pulgar en el ombligo del enfer
mo (4) volviéndole con mas viveza que en los casos citados, atra
yendo en seguida por medio de fricciones, siguiendo los contornos
abdominales. El fluido penetra en el cuerpo, disipa el engrosamien
to de los intestinos, y restablece la armonía.
SEGGG)N SBSRA,
DE LA MAGNETIZACION OCULAR.

CAPITULo 1. -

DE LA NATURALEZA DE LA MAGNETIZACION OCULAR.

Mésmer dijo: «para que dos hombres obren lo mas fuertemente


el uno sobre el otro, espreciso que se coloquen ó esten colocados
Bruno 236.
2) Deleuze, inst. 217–Bruno237,238,239.--Puysegur, memorias 411.
(3) Mésmer, afor. 311–Deleuze, inst. 241.
(4) Alpin; Medicina egipcia: de los remedios secretos, lib. Iv, cap. 15.
– 105 –
frente,á frente. En esta posicion provocan la intension de las pro
piedades de un modo armónico y pueden ser considerados como
formando un todo.
«De esta necesidad resulta la oposicion de los polos en el cuer
po humano. Estos polos, como lo demuestra el imán, están en opo
sicion. , , , , "" .

»Hay unainfinidad de medios imposibles de detallar, como el


sonido, la música, la vista, los anteojos, etc. (1).» i

Estas proposiciones no tardaron en justificarse. Desde 1784 ha


bia dicho Jussieu: que los enfermos mas fáciles que otros á con
moverse sentian el poder de la mirada que se fijaba en ellos(2).
Mr. Bruno añadió despues que él: «Cuando os fijais en un ojo infla
mado, ¿no sentís en los vuestros cierta picazon, y mas estando cer
ca de la persona afectada de dicho mal (5)?».
Los ojos, en efecto, tienen un poder magnético. La magnetiza
cion ocular se emplea para curar y para determinar ó acelerar una
crísis. " • " , ,

Sentado enfrente del enfermo, el magnetizador los fija, procu


rando mantenerlos inmóviles (4).
"

CAPTTULO I, . ... , ,

DE Los EFECros DE LA MAGNEtzAcion oculan.

· $. 1° Efectos físicos. "

Los ojos se consideran como estremidades del cuerpo, y lanzan


el fluido con gran abundancia. Pero estos órganos son tan débiles
que su accion no puede ser sino accesoria y de poca duracion.
Héchase mano de ella en la práctica para determinar el sonam
bulismo, cuando es útil provocarle. Fijándose fuertemente en el

Véase la pág. 96—Mésmer, afor. 330, 33–Bruno 69, 235, 236–Deleuze


inst. 5:17.
(1) Mésmer, afor. 238, 312.
2) Jussieu, Relacion al rey, 8.
3) Bruno, 231.
4) Deleuze, inst. práct. 26.
15
"

—, 104 –
enfermo se le comunica una corriente fluídica que obra en primer
lugar sobre el cerebro, y enseguida sobre el resto del cuerpo.

, S.2° Efectos curativos. ,

Fijándose dulce y tranquilamente por espacio de algun tiempo


en ojos debilitados ó afectados se les comunica la fuerzay la salud
de que carecen. . " . . . . .

… Unese á esta accion algun otro procedimiento de los que estan


mas en uso y de que me ocuparé mas adelante.
". .

CAPITULO III. " , , ,


-

" . . . . . . .

DE Los PELIGaos DE LA MAGNETizAcion ocULAR.


-
. . . . . . .

Para curará una persona que padece de los ojos, es indispen


sable que uno tenga los suyos sanos y vigorosos (1).
Siendo los ojos de por sí órganos muy débiles, la corriente
morbífica que emana de los del enfermo, afectaria sensiblemente
los del magnetizador (2).
Para curar las enfermedades de los ojos hay otros medios: cuan
do un magnetizadortiene la vista débil, puede dispensarse,por su
propio interés, de fijarla en la del enfermo.
Saaao Saa.

DE LA MAGNETIZACION VOCA L.

cAerrulo 1.
DE Los EFECTos DE MAGNETIZACION wa. ,

La voz es un tónico (5); emplease para producir ó renovar el

1) Bruno, 58.
2) Bruno, 59,231.—Véase en la pág. 16 el ejemplo que he citado del an
ciano de que habla Montaigne, que fijaba sus ojos en la frescura del rostro del
último.—Véase tambien Jussieu, Relacion, 29.
(3) Mésmer, prop. 16, af.302.-D“Eslon, af. 28.-Deleuze, inst. 123.
– 105 –
sonambulismo (1) y aun para cálmar los movimientos nervio
sos (2).
Sus efectos varian segun las inflexiones que se le da.
Una voz dulce solo produce buenos efectos; inclina al sueño y
dispone favorablemente los órganos (5).
El canto tiene una accion curativa y contribuye al restableci
miento de la salud. Pero para que la voz, por dulce que sea, obre
sobre los nervios, se necesita antes de todo, consultar el gusto y el
temperamento del enfermo (4).
CAPITULO II.
, ,, , " . ..." -",
,
DE LOS INCONVENIENTES DE LA MAGNETIZACIONVOCAL,

Una voz dura, llena y sonora, ejerce una profunda impresion


sobre el organismo. Cuando imprevistamente se echa mano de ella,
el enfermo se sonambuliza, si tiene predisposicion, pero es raro
que este medio no influya perniciosamente sobre su saludy sus fa
cultades, ".

Cuando el magnetizador se sirve de la voz dándola una in


flexion dura y terrible, y haciendo uso de toda la fuerza de sus
pulmones, logra asustar al enfermo, el organismo se conmueve y
el sistema nervioso se irrita (5), perdiéndose acasopara siempre la
esperanza de un feliz resultado, del sueño magnético ósonámbulico.
Dulce ó dura, eufonica ó sinfonica el uso de la palabra, recita
da ó cantada ofrece ventajas y presenta inconvenientes que necesi
tan ensayos preliminares y moderados. «No hay duda, dice Deleu
ze despues de Mésmer, que el canto del magnetizador no produce
efecto. Ademas, dicho medio, obra sobre los nervios; y en misis-
tema particular todo lo que obra sobre los nervios, aun del

(1) Deleuze, inst. 123–Koreff, 401—Despine, 55. "


(2) Despine,55–Deleuze, hist. 123. "
3) Despine, 255. ...
4) Bruno, 207–Deleuze, 123—Despine,52,230, 255.
(5) Deleuze, inst.53,58–El abate Faria hacia en cierto modo consistir e
magnetismo en dormirálas personas que se le presentaban. Dotado de una
figura terrible y dura, gritaba con una voz estentórea. Duérmete. Este
procedimlento le bastābā casi siempre, no para hacer buenos sonámbulos, sino
para probar la resistencia del sonambulismo, cosa inútil en el día. “
—106 —
modo mas dulce no debe emplearse sino con grandes precaucio
nes (1).» " ,
Mas adelante me ocuparé del magnetismo por medio del sonido.
" , ,, ,; ;
saaaao o arawa.
DE LA INsuFLAccioNóMAGNETizAcioN Pola MEDIo DEL ALIENTo.
.
… , , , - …" ,

CAPITULO I, , , , ,,, , ,
DEL ALIENTO consibERabo como nuncipio be la vida." . "
El aliento, en el hombre y los animales, indica la vida. El Gé
nesis dice que despues de haber formado al hombre del barro, Dios
le dió aliento vital (2),
Una respiracion libre indica salud; la dificultad en la respira
cion indica por el contrario una enfermedad; si, pues, el hombre
puede obrarsobre su semejante y curarle por medio de sus emana
cíones, no hay duda de que la insuflaccion tiene una accion cura
tiva. , , , ,, , , , , , , , , , , , , , ,
Empléase con éxito en las obstrucciones, hinchazones (5), as
fixias (4), males de estómago (5), melancolía, afecciones glandulo
sas (6), catalepsias (7), males de oides, sorderas (8), y para favo
recer la transpiracion (9).
"
APITULO III. , , ,, , , -

, DE MA. NATURALEA DE LA INSUFLACCION Y SUS EFECTOS GENERALES.


. . . .

. La insuflaccion puede ser caliente (10)ófria (11), calmante (12)


— — * " , — —
". "
(1) Deleuze, hist. crít. 123.
(2) Génesis, cap. Il, vers. 7. --" ---
(3) Deleuze, hist. crít. 111, 112; ins. 38.
Deleuze, inst. 247. - -
(5) Jussieu, Relacion 40. Despine 104, 171. - -
(6) Deleuze, hist. crít. 112.
(7) Despine, 171. . - "- .
(8). Deleuze, inst. prac. 244. . . . . .
Jussieu, Relacional rey, 40.
Bruno, 238--Deleuze, hist. 111, inst. 38, 216.
(1) Deleuze, hist. 112, inst. 38. . , ,
" ,
(12) Bruno, 238–Deleuze, inst.38. . . . . . . .

y.
- 107 –
ótónica (1), disolvente (2) ó refrescante (5), segun la clase de
espiracion empleada. * -- ti:
»Yo empleo, dice Mr. de Bruno, un procedimiento calmante y
fortificante, que es el aliento cálido sobre la parte irritada, ó en que
los dolores son mas vivos. Me sirvo del aliento en muchas circuns
tancias, y siempre con éxito (4).»
«Si al magnetizar, se ha cargado demasiado la cabeza, dice
Mr. Deleuze, de seguro se la despeja con el aliento frio, emitido
desde lejos (5).»
Los benéficos efectos de la insuflaccion, han sido reconocidos
en todos los tiempos, como los de tocar. «Esto no tiene nada de
particular, decia Zacutus, como vemos diariamente (6);» desde los
primeros momentos del reconocimiento del magnetismo, se indicaba"
ya el aliento como uno de los medios magnéticos mas activos. «En
algunas personas, dijo Mr. Jussieu, en su erudita memoria al rey,
el calor insinuado en el estómago, se esparce por todo el cuerpo y
determina la humedady el calor(7).»- -
-
, ;
-
- . .. . . . .

CAPITULo II.
DE LOS DIVERSOS MODOS DE INSUFLACCION. "

La insuflaccion es inmediata (8), mediata (9) óá distancia (10).


Inmediata y mediata son cálidas, vivas (11) y á veces abrasado
ras (12), á distancia es refrescante solamente (15). " "
Para emitir el aire caliente, el magnetizador tiene que colocar
los lábios sobre la parte enferma, cuando la decencia no se opon

(1) Bruno, 238—Deleuze, inst. 247–Despine, 104, 171.


2). Deleuze, hist. 111 y 112; inst. 216. * .

(3). Deleuze, hist. 112; inst 38. . . . . . . . . . .


4) Bruno, 238.
Deleuze, hist. crít. 112. - - -

6). Véase acerca de esto los hechos que refiero en mi introduccion al mag.
netismo, págs. 75 á77. y
(7). Juissieu, Relacion, 40. ,, , , , " ,
8) Bruno, 238–Despiene, 104. " " ,

9) Deleuze, hist. 111 y 112, inst. 38,26,247. , , , "


16) Deleuze, hist. 111 y 112, inst.38, 216, 247. , , ,
11) Bruno, 238. ... ,
(12). Deleuze, hist. 112. *
13) Bruno,238.-Deleuze hist. 112, inst. 38.
– 108 –
ga á ello (1), ó bien á través de un lienzo (2)ó en tubo, cuya es
tremidad reposa en el lienzo que cubre la parte enferma.
, Para emitir el airefrio, hay que colocarse á la distancia de 50
centímetros, á 1 metro, dirigiendo el aliento hácia la parte en
ferma. , ,, , , , ,
CAPITULO IV. a . . .
,

* , DEL ALIENTO CALIENTE Y sus EFECTos. . . . . . .

Toda vez que haya dolor local,la insuflaccion cálida es unpro


cedimiento eficacísimo para calmar, disolver y fortificar. " ,

Cuando la decencia lo permite, es decir, cuando se trata de


obrar sobre la mano, el brazo, algunas articulaciones, el cerebro,
se puede emitir el aliento conservando dichas partes desnudas: en
cualquier otro caso,debe colocarse sobre la parte enferma un cuer
pointermedio.
Es esto tanto mas útil cuanto está probadopor la esperiencia
que los cuerpos intermedios entretienen mas tiempo la accion:
cuando el magnetizador está fatigado, el fluido esparcido en el cuer
poconductor se conserva en él distribuyéndose progresivamente por
la parte afectada. , , . ,

Colócase en el centro de la afeccion un lienzo plegado como un


pañuelo ó una servilleta, siendo indiferente que sea de lana, hilo ó
algodon; aplícase la boca y el aliento pasa al través (5).
El enfermo esperimenta entonces un calor muy vivo que le pe
metra profundamente. La calma sobreviene y cuando el dolor des
aparece del todo, cesa la insuflaccion que ha producido su efecto
para atraer hácia las estremidades con la ayuda de los pases longi
tudinales (4). ... " " . " ,

En caso de asfixia, ó cuando un niño recien nacido da apenas se


ñales de vida, se emite el aliento cálido al través de un cuerpo con
-

———, —---,

(1) «La decencia, dice Bruno, es no solamente necesaria á las costumbres


simoindispensable á los efectos que se pretendan producir.Se necesita ser muy
ignorante en magnetismo, para "no conocer los malos efectos que producirian
ciertos contactos que distraen los pensamientos.» Pág. 216.
(2) Deleuze, hist. é inst. 216, 247.
(3) Deleuze, hist. 111;inst. 38, 216, 247.
(1) Deleuze, inst. 38. -
— 109 —
ductor, que se coloca sobre el pecho y el aire espirado, se introdu
ce en el cuerpo del magnetizado (1). ■•.'. • ""<;
Hay enfermos que se teme tocar, con mas razón repugnará
unirse á ellos por medio de la insuflaccion ordinaria. Para estos pa
sos deben tomarse precauciones particulares.
Tómese un tubo de vidrio, de cuerno ó de madera, pere es pre
ferible de vidrio, del largo de 20 á 30 centímetros; coloqúese la.es-
tremidad inferior sobre un lienzo que se pone en la parte enferma y
apoyando los labios sobre la otra estremidad, el aliento penetra
también como si la boca estuviera en contacto con dicha parte (2).

CAPITULO V.

DEL ALIENTO FRIÓ Y SUS EFECTOS.

El aliento frió tiene lugar cuando obra á cierta distancia. Se


puede todos los dias, y sin magnetizar, darse cuenta de la diferen
cia que existe entre el aliento á distancia y el inmediato.
El aliento frió tiene una acción refrescante, procura la calma y
se emplea con éxito en los males de cabeza, las agitaciones febriles
y los ataques nerviosos (3).
Empléase, también como medio de magnetizar el agua (4).

(1) Deleuze, inst. 247.—Mr. Theriat, comadrón y médico de las aguas Plom-
biéres, se aseguró que el magnetismo producía con prontitud el efecto desea
do. Despujs de un parto laborioso, el niño apareció cerno asfixiado ; el corazón
le latía lenta y dulcemente; se valió primeramente de la; fricciones la inmer
sión en agua tibia ; sopló metódicamente en el pecho. Esta última maniobra
aumentó un poco los movimientos del corazón. Operó por espacio de una hora
y la esperanza de un éxito feliz fue cada vez mas incierta, por lo que se deter
minó á obrar mas directamente sobre el corazón y el diafragma, aplicando sobre
la región de estos dos órganos un lienzo seco, y comenzó á soplar caliente so
bre el corazón. Algunos minutos bastaron para imprimir á los latidos un grado
de vivacidad que le reanimó. Una acción mas prolongada hubiera sido inútil y
aun peligrosa, produciendo una oscitación demasiado viva. Comenzó á soplar
cálido por toda la parte anterior é inferior del tórax que se escitó lentamente y
poco á poco con mas fuerza, sobreviniendo algunas inspiraciones lejanas, pero
que al tin se aproximaron, hasta que la respiración se estableció del todo.—
«Esta especie de resurrección, que desesperaba deobtener por los medios usua
les, dice Mr. Thiriat, se aseguró al cabo de una hora de influjo magnético.»
Estracto de la biblioteca del magnetismo, tomo 4.°, pág. 149.
(2) Bruno, 238.—Deleuze, tiist. H2.
(3) Deleuze, hist. 126, inst. 73.
(4) D'Eslon, af. 23.
· – 110 –

Finalmente, hay hombres cuyo aliento tiene una virtud curativa


prodigiosa: la historia nos ofrece ejemplos de esta verdad casimi
lagrosos (1). Pero como las virtudes de esta insuflaccion pertene
cen á determinadaspersonas, no son de este lugar,pues yo trato
las cosas en general.
-

, f –
...", , , “ — .

- ": ". • , .. ; -

() .Véase la ".
introduccion al magnetismo, págs. 76,77,96, 97. .
-

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-
LIBR0 TERCER0. , "

DE LA MAGNETZAC10 Indiacra. . 1

SBGGO PRNBR4)

nE LA MATURALEZA DE LA MAGNETizACION INDIRECTA Y SUS D


VERSAS (CLASES.

CAPITULo 1.
. DE LA NATunaleza DE LA MAGNIETIZACION INDIRECTA.

" " ..

Entiéndese por magnetizacion indirecta aquella que en un caso


fortuito se ejerce por otra persona que la que se habia hecho car
go de la magnetizacion primitivamente, y poseia las cualidades efi
cientes necesarias (1).
Tiene lugar cuando se trasmite la accion á otro que es el susti
tuto del que la ejercia por sí mismo (2) ó cuando se magnetizan
muchos enfermos, dándoles á todos un movimiento uniforme que
obra en el acto de unos á otros (3). -

En el primer caso la accion se llama transmagnética, en el s


gundo comagnética. Los procedimientos mas usuales se llaman
transmagnetizacion ó magnetizacion por sustitucion y comagne
tizacion ó magnetizacion comun.
- " " ,

CAPITTULO III.

DE LA TRANSMAGNETIZACION ó MAGNETIZACION POR SUSTITUCION.

Esun principio admitido qne el enfermo no debe ser magnetiza


dopor muchas personas.
«No espreciso,decia ya en 1785 Mr. Bruno, someterse á la ac

1) Mésmer, afor.294,302,338–D“Eslon, afor.25.


2) Puysegur, memorias, 264,317.
3) Mósmèr, afor.298–D“Eslon, afor. 25-Puysegur, memorias, 11,67,
264,319–Deleuze, hist. 117—inst. práct.89á94-Bruno, ws. -
– 112 –
»cion de muchos magnetizadores en el curso de la cura, sino antes
»al contrario, procurar que sea uno solo el que la emprenda y la ter-
»mine. La accion sucesiva ó simultánea de dos ó trespersonas, no es
» casi nunca favorable y no debe permitirse sino en circunstancias
»dadas en casos muy graves, en los que es preferible que sea uno
» el que magnetice, aun cuando con ayuda de otros bien, formando
»cadena (1), bien haciendo que le pongan las manos en la es
»palda (2).» ... , " " " " . . . . . .

Mr. de Puysegur, convencido de esta verdad, la lleva mas ade


lante en la cándida respuesta que le dió un jóven sonámbulo que
magnetizaba su ayuda de cámara Ribault:—«Ribault es el que ha
empezado, dijo el niño, y el que debe concluir (5).»
Pero en todo tiempo, el magnetizador ha sido designado y pre
parado de antemano de entre aquellas personas que tienen fama de
ser las depositarias de las virtudes magnéticas. " , , , ,

* En nuestra época, cuando un magnetizador está sobrecargado


de enfermos ó sevé en la precision de ausentarse, ó no puede per
sonarse en el lugar en que radique por estar enfermo ó por lejano,
puede valerse de otro. Pero esta sustitucion no es tan fácil com
pudiera creerse á primera vista.
Un magnetizador no se reemplaza como un médico reemplaza
á otro ó un abogado á otro compañero. Hay casos en que la sustitu
ciones imposible y otros, los mas, en que exije meditadas precau
* •,
caucionesy requisitos (4) indispensables. " "
* En primer lugar, el magnetizador debe conocer de "muchos
años física y moralmente á la persona que llama en su auxilio y su
sustituto en el tratamiento magnético (5), porque con los hombres
sucede lo que con las cosas; la generalidad puede ayudar á la ac
cion (6) ó suplirla (7), otros no pueden (8) sin faltar quien en vez
de bien causaria mal (9).
== ——
Ya esplicaré mas adelante lo que es cadena. . . . . .1
-"
3 Bruno, 207.
3) Puysegur, memorias 317. ,
Bruno, 207—Deleuze, inst. práct. 64.
Puysegur, memorias, 165, 198,318. -

Puysegur, id. 191—Deleuze, hist. 135.


Mésmer, afor. 309–Id., id. 131.
Id, prop. 11 y 18—ld íd. 131.
9 "Id, 18-ld, inst. 13, 19,20,289. . . . . . . . .. . "
– 115 –
En pos de las razonesfísicas,vienen las morales. Es preciso que
haya una armonía entre los dos para que uno pueda reemplazar al
otro, «La conformidad en las costumbres que une á las gentes hon
radas, dice Ciceron, es el mas fuerte y mas dulce de los vínculos.
Amamos como á nosotros mismos, á los que piensan eomo nosotros,
reduciendo á práctica la famosa práctica de Pitágoras: la amistad
hace de muchos hombres uno solo (1). •

«Y no solamente es preciso, dice Mr. Puysegur, que el ayudante


del magnetizador se ponga en armonía física con su compañero, en
tonces su jefe, por medio del tacto, sino tambien que exista entre
ellos la armonía moral é interior, pues de nada servirian los adema
nes esteriores no estando de acuerdo sus intenciones (2).» -

En magnetismo, el sustituto del magnetizador no es sino un ins


trumento de la voluntad de este y debe obrar conforme en un todo
con su métodoy sus principios, no empleando otrosprocedimien
tos que los suyos(5). La observacion de estas reglas es muy impor
tante y adquiere mas gravedad cuando el enfermo se sonám
buliza (4). s

Tampoco basta que los dos magnetizadores esten en relaciones


perfectas, falta saber si el sustituto convendrá al enferme, es de
cir, si su accion le será simpática, si le hará bien,tambien podria
suceder que la accionni, aun se dejase sentir (5).
Antes de unirse el nuevo magnetizador al enfermo, es indispen
sable ponerle en relacion con él tomándole los pulgares, colocán
dole las manos en la espalda é intentando algunos pases y fric
ciones, á fin de que sus movimientos adquieran uniformidad y el
magnetizado no esperimente ningun cambio (6). -

Llenados estos requisitos y hechas estas preparaciones, el mag


netizadorpuede ausentarse tranquilo.

(:

Ciceron, Tratado de los deberes, lib. 1, 5,56.


2) Puysegur, memorias, 190.
3
4) Bruno, 236—Deleuze,inst.
-

prátc. 94, 117, 119. .

Deleuze, hist. 131.—Inst. 16.95,117. " "•


" " " •
""
6) Puysegur, memorias, 190, á 192-Deleuze, hist. 131, inst. 91 –Bru
no, 207.
– 114 – .
CAPITULO III. "
, , , , "
. . . . .
n LA conAGNerizacion (AGNerizacion comuN)órnaranero poa LA
cADENA Y sus EFECTos CENERALES. " .
…, , , , , , , , r 5
ha Entiéndese por cadena la reunion de muchas personas en un
mismo sitio: forman en círculo, se toman mútuamente los pulga
res, tocándose con las puntas de los pies, y si es posible con las
rodillas. . . . . . . : .. . . . .
En esta posicion, dice Mésmer, los enfermos forman un solo
cuerpo, por el que circula el fluido magnético, y reforzado por sus
diferentes puntos de contacto, á lo que se añade el que puedente
ner entre sí los enfermos que esten frente áfrente (1).
Debe el magnetizador, en cuanto le sea posible, sino le distrae
del cuidado particular de alguno de sus enfermos, formar parte de
-
la cadena (2).
La comagnetización ó tratamiento por la cadena, es un pode
roso medio para poner en juego las fuerzas magnéticas (5): sus
efectosson evidentes. Ofrece grandesventajas;pero tiene tambien
sus inconvenientes que requieren un estudio particular y una aten
cion incansable. «La cadena, dice Deleuze, es uno de los mas po
derosos medios para aumentar la fuerza del magnetismo y ponerle
en circulacion; peropor lo mismo que ofrece grandes ventajas,
tiene tambien grandes inconvenientes (4).»
,
; ; ; , , , , ,
- ,

saaaao eaana. . . . . .

DE LA NATURALEZA DEL TRATAMIENTo por MEDio DE LA CADENA


, , , , Y SUDIRECCION, ." " " " " " ".
e

CAPITULO I.

DE LA FORMACION DE LA CADENA.
" , , " ,

La cadena se forma de personas que gocen de buena salud (),


---—————
(1) Mésmer, afor. 298—D“Eslon, afor. 25.
(2). Puysegur, memorias 11.-Deleuze, inst. 90. .
(3) Jussieu, relacion 5–Puysegur, memorias 11.
4) Deleuze, inst. práct. 89.
5), Mésmer, afor.302.-Puysegur, memorias,319.-Deleuze,inst. 69
Roulier, 59–Despine, 116.
– 115 –

interesados por el enfermo, ó los enfermos en contacto con


ellas (1). , ". : , , ,
En el primer caso, la cadena compuesta de personas que se han
reunido con el solo objeto de prestar al enfermo la fuerza y el
movimiento de que carece, es simplemente comunicativa (2).
En el segundo, cada enfermo obrando sobre el inmediato, y el
•inmediato sobre él, y todos respectivamente los unos sobre los
otros, la cadena es y se llama activa (5). i -
. . .. . . . . . . , , , , ,
$.4° Cadena comunicativa.
a li 1 . . . . . . . . .
Cuando el enfermo está rodeado de su familia, de sus amigos ó
conocidos que se interesan por él y desean su restablecimiento, en
el supuesto de que todos ellos gocen de buena salud y confien en
elmaguetismo, se forma la cadena á la que no tarda en unirse él
mismo. Al cabo de un cuarto de hora próximamente, el fluido está
en circulacion. , , , , , ,, , , , , , ,,
Para que la cadena surta el efecto apetecido, es indispensable
que todos los que la componenseocupenúnicamente del enfermo,
que esten de acuerdo con las intenciones del magnetizador, y re
conozcan en él una persona mejor instruida que ellos del estado
del enfermo y de la direccion que requiere el tratamiento.
La cadena comunicativa se emplea fácilmente en el interior de
las familias, en que se pueden reunir cinco ó seis personas bien
intencionadas, y para las que el alivio del enfermo es una satisfac
cion. , , , , , , , ... . . . . -

En el campo, como las costumbres son mas puras y los hábi


tos de los habitantes mas sencillos, la cadena es aun mas favora
ble. Al oscurecer, cuando la hora de la oraciouse aproxima, an
tes de entregarse al reposo el padre, la madre, los niños, coloca
dos en torno del enfermo, escuchan con la mas viva atencion las
plegarias que uno de ellos recita en alta voz. La oraciones una in
vocacion hecha al Divino Hacedor por la conservacion de lasper
, , " ..- :

(1) Mésmer,290 y 302–Puysegur, 67,319–Deleuze,inst. 90, 91. -

3 Mésmer, prop. 11 y 17; afor. 240-Jussieu, relacion 5.


(3) Mésmer,prop. 11 y 17.-Puysegur,11.-Deleuze, inst. práct.89á91.
– 116 –

sonas que se aman: todo, pues, conspira á hacer de la cadena un


admirable instrumento. . . . . . ..
Una vez reunidas laspersonas antes de que el enfermo entre á
formar parte de la cadena, el magnetizador debe ponerse en rela
cion con los que la componen, con objeto de que “el enfermo no
esperimente ningun choque violento.
La cadena debe, en cuanto sea posible, componerse de los"
mismos individuos, y si el magnetizador admite en ella uno nuevo,
es preciso que le comunique el tono del movimiento general, po
niéndose en relacion con él. Esta precaucion es aun mas necesaria
cuando la admisiontiene lugar despues de formada la cadena (1).
-
, ,

$. 2° Cadena activa."
, ,

Tan sencillos y fáciles de seguir son los efectos de la cadena


comunicativa, como complicados y difíciles los de la activa, que
requiere grandes cuidados, atencion, sangre fria,y aun se puede
decir talente práctico. - -. ..."
Cuando el magnetizador está encargado de muchos enfermos,
y no puede dedicará cada uno cierto espacio de tiempo separada
mente, puede emprender el tratamiento comun y reunirlos por un
mismo vínculo. ,
La cadena se forma entonces como dejo dicho, y el magnetiza
dor forma parte en ella. •

Si hay delante algunas personas caritativas que quieran imitar


su ejemplo para acelerar el movimiento y procurar ese bien á los
parientes, no hay inconveniente en admitirles, prévias ciertas pre
cauciones (2).
En la cadena comunicativa todos los fluidos se dirigen á un in
dividuo; pero en la activa, no bien el movimiento se efectúa, to
dos los enfermos sienten la accion del magnetismo, esperimentan
do efectos mas ó menos sensibles segun su estado y la naturaleza
de sus afecciones. ": , , ,
En razon á esta última diferencia, la cadena entre enfermos

3 Pu segur, memorias,319–Deleuze, hist. 120; inst. 89á91.


2) Deleuze, inst. 91. . ...
- 417 – -

tiene inconvenientes y aun peligros. Me ocuparé de unos y otros no


bien termine la esposicion de los efectos curativos.
*, . - : , .. . . . . .

CAPITULO II.
.
-
DE LOS EFECTOS DE LA CADENA. … "

Poco hay que decir acerca de los efectos de la cadena comuni


cativa formada de personas que gozan de buena salud interesadas
por un solo enfermo. - ... ¡ , , , , ,
El fluido en circulacion, al cabo de un cuarto de hora, se re
gulariza al punto entre cuantos se han prestado, en bien del enfer
mo,á formar la cadena. Su movimiento adquiere uniformidad, y
solo se detiene á causa de la desigualdad y resistencia que encuen
tra en el magnetizado. Este , recibiendo por derecha é izquierda,
los fluidos que le rodean, no tarda en darlos entrada: su movi
miento comienza á ser el de las personas cuyas comunicaciones
recibe, bebiendo en ellas la salud de que carece (1) , , ,
En la cadena compuesta de enfermos, en su mayor parte, los
efectos son patentes ú ocultos, mas ó menos aparentes,á, veces
repentinos, á veces instantáneos. . . .í
En una cadena de esta clase todos los enfermosu esperimentan
efectos; aun cuando se admita á algunas personas en buen, estado,
de salud perciben tambien estos mismos (2). . .» -
Hánse visto personas ligeramente indispuestas sentarse y formar
parte de una cadena y curar sin otro auxilio (3). Otras, en mayor
número, llevarse á su casa el vehículo donado por el magnetiza-,
dor, y magnetizarse no bien principia el tratamiento directo. Hay
tambien quien absorve tal cantidad de fluido, que su participacion
en la cadena basta por sí sola á determinar en ellos el sonambulis
mo, cuando á él estan dispuestos (4). .. . . .
- " —, , , I —II

(1) Puysegur, memorias —Deleuze, inst. 90—Despine, del empleó del


magnetismo, 116. - --- --- ---- ------------------

Deleuze, hist. 118.


3 Id., id. 118; inst. 90.
4 Puysegur, memorias 11.-Deleuze, hist. 118; inst. 94–Roullier,60.
– 118 –
. CAPÍTULO III. “
«e

DE LOS INCONVENIENTES Y PELIGROS DEL "TRATAMIENTO POR LA CADENA.


A "

La cadena comunicativa no ofrece inconvenientes; pero téngase


presente que es un remedio, y todo remedio debe administrarse
con tino. * " .

Es preciso, ademas de las precauciones indicadas, no dejar


mucho tiempo al enfermo en la cadena. Basta con media hora: des
pues de un breve rato de descanso se le puede volverá hacer en
trar y sacarle ó dejarle, segun su estado y los efectos que esperi
mente. - - " -

. Ya he dichó que una cadena compuesta de enfermos ofrecia in


convenientes y peligros. Hélos aquí: ya se verá que es fácil preve
* , i
nirlos. -

Primeramente, no esimposible queá pesar de las indagaciones ---

del magnetizador, se coloquen en la cadena personas afectadas de


enfermedades que se comunican. Ademas, la accion de la cadena
puede determinar crisis nerviosas en algunas personas, y este esta
done podria menos de influir en las disposiciones de los concur
rentes (1). ". ,, , , , "

En fin, si alguno se supone enfermo ó amigo de un enfermo y


pretende formar parte de la cadena, siendo incrédulo ó mal inten
cionado, su tono no puede ser el del magnetizador, y como el que
él imprime es contrario, puede hasta cierto punto impedir los bue
nos efectos dc la cadena (2). .

De aquí resulta que el tratamiento por medio de la cadena ne


cesita ser conducido con la mayor severidad. " -

, - , , , , ,

, CAPITULOV. .
-. ," " , , , , , , , , , " -

ne LA DIREccion DEL TRATAMIENTo Poa medio DE LA CADENA. .

En la cadena comunicativa la responsabilidad del magnetiza


dor se halla en cierto modo á cubierto, una vez que ha esplicado
1) Deleuze, hist. 120; inst. 90.
2) Mésmer,prop. 10.-Deleuze, ins. 93.-
— 119 —
los efectos de esta clase de magnetización indicado el modo de ele
gir las personas, sus buenas intenciones, su estado de salud; de
manera que tanto el enfermo como las personas que le rodean de
ben saber á que atenerse.
Preopinada la formación de la cadena y reunidas las personas
que la han deformar, el jefe del tratamiento recomienda el silen
cio, suplicando á los miembros cooperantes no se distraigan un
punto del objeto que los reúne, que es el alivio ó cura del enfermo.
Cada cual , pues, debe ocuparse únicamente del magnetizado ó abs
traerse durante la media hora que dura el tratamiento (1). A veces
es enojoso procurar fijarse en una idea y prestar atención , pero no
lo es no pensar en nada por espacio de algunos segundos.
En la cadena de enfermos el magnetizador debe ejercer una vi
gilancia activa. Dedicando á cada eafcrmo la atención que su es-,
tado exija (2).
Cada enfermo que se siente á formar parte de la cadena debe
ser magnetizado previamente (3), y si nunca lo ha sido esperar
ocasión y magnetizarse para poder tener cabida en el tratamiento.
Cuando el fluido se halla en circulación y hay movimiento uni
forme, puede el magnetizador, si es posible, retirarse de la cade
na. A veces es necesario: bien porque un enfermo se encuentra in
dispuesto y necesita algunos pases ó fricciones , bien porque en
otro necesita regularizarse el movimiento, consiguiéndolo con al
gunos pases. También sucede que es preciso calmar algunas crisis
nerviosas: si continuaran debe retirarse al enfermo de la jca-
dena (4). ... ..... :;
Cuando un magnetizado se retira debe cerrarse la cadena
reuniendo á las dos personas mas próximas al que se retira.
Generalmente, la circulación establecida, el magnetizador deja
de formar parte de la cadena y magnetiza sucesivamente á cada
enfermo, volviendo después á ella á observar el estado de cada
cual.
Cuando la cadena escede de diez enfermos, el magnetizador ne-

(1) Deleuze, inst. práct. 90.


(2) Puysegur, meras. H.—Deleuze, hist. 118, 120.
(3) Bruno, 207.—Deleuze, inst. 91.
(+) Deleuze, hist. 118, 120; inst. 90.
17
— 120 –
cesita de una persona que le ayude por si sucede que se ve en la
precision de concentrar todos sus cuidados en uno solo. Confia en
tonces á dicha persona la direccion de la cadena (1). ... , , ,
Todo magnetizado que esperimente crísis nerviosas, debe ser
retirado de la cadena en el instante si la crísis no se calma por
medio de las fricciones. Su estado influiria en el del resto de los
enfermos. En tal caso se le hace retirará una pieza inmediata don
de se continúa prodigándole los cuidados que su situacion re
quiera (2).
Los epilépticos no pueden por esta razon formar parte de una
cadena; en primer lugar porque á él le preocuparia el temor de
un ataque en presencia de las personas que le rodeasen, y en se
gundo porque la epilepsia es un mal tan terrible que seria pru
dente para evitar mayores males, ahorrar tan triste espectáculo á
les demas enfermos.
Regla general: -
No debe hacerse uso de la cadena sino en el caso de estar so
bre cargado de enfermos. *
Es indispensable conocer de antemano á laspersonas que se ad
mitan en ellà, porque recibirá las que notoriamente son susceptibles
ó capaces de desvirtuarla, es esponer al resto de los enfermos, ó
cuando menos turbar la armonía comun (3).
La cadena comunicativa, por el contrario, es un vehículo tan
feliz como poderoso: ofrece ventajas al enfermo y auxilio al mag
netizador (4).
Hay, finalmente, otros procedimientos auxiliares que pueden
reemplazará la cadena activa sin presentar sus inconvenientes. Di
chos procedimientos constituyen la magnetizacion intermedia.
.
,, , ,, ,, ,
"" " , . ..." . " -- ." " , " , ," ,,
(4) Deleuze, inst. 90 y 92–Roulier, 60.
" (2) Puesegur, mems.377–Deleuze, hist. 120; inst. 89. ... , , ,
(3) Puysegur. mems.87, 318.-Deleuze, hist. 117, 120, 123; inst. 87,93.
(4) Puysegur, mems.319.-Deleuze, inst.93–Despine, 416–Roullier. ,59.
. . .
-

, . ...".

* - ----
LIB0 (UAT),

DE LA MAGNETIZACION INTERMEDIA.
.

eaaaao amaaaa.
DE LA NATURALEZA DE LA MAGNETIZACION INTERMEDIA, Y DE Los
CUERPOS MAGNETICOS.

CAPITULO PRIMERO.
DE LAS DIFERENTES CLASES DE MACNETIZACION INTERMEDIA.

Entiéndese por magnetizacion intermedia á aquella por la que


el magnetizador trasmite á otro cuerpo, que no es el de su seme
jante, el fluido que emana del suyo (1).
En efecto, la accion del magnetismo puede ser comunicada y
propagada á cuerpos animados é inanimados (2).
Sin embargo, no todos los cuerpos pueden ser magnetizados.
Los que mas se prestan, despues del hombre, son los animales, mas
por su propio interés que por el de aquel: despues los vegetales,
despues de los vegetales, un gran número de minerales, compren
diendo bajo este nombre todos los cuerpos materiales sin escep
cion (5).
Entre los cuerpos animados é inanimados los hay que son anti
magnéticos (4); los hay que reciben mas ó menos la virtud magné
tica (5); y otros, en fin, que una vez magnetizados, solo producen
efectos nocivos (6).
Los cuerpos magnetizados, depositarios ya del fluido del hom

(1) Mésmer, prop. 11.-D“Eslon, af. 21 á26.


(2) Mésmer, af.292–Puysegur, mems. 281–Bruno, 13–Deleuze, his.
117 á 127; ins. práct. 71 á90.
(3) , Mésmer, prop. 18—Deleuze, hist. 117; inst. 71–Roulier, 53 á 58–
Despine, 31,42, 55, 63,64,97, 100, 103, 306, 112, 124, 133, 134,229,232.
4) Mésmer, p. 18-Bruno, 190, 191, 195–Despíne,45, 57,633. -

5). Mésmer, p. 11, af.292.-Puysegur, m.264;indagaciones 289-Rou


llier, 53 á60—Deleuze, inst. 79, 81,66,87.
(6) Mésmer,p. 18–Deleuze, inst.82, 87,96-Roullier,59.-Despine, 43,
45,51,52, 62, 64, 69, 134, 159,230,240.
– 122 –

bre,son, en caso de ausencia ó reposo del magnetizador, un sosten


iutermedio entre el enfermo y él.
La accionese llama, segun el cuerpo que interviené, phitomag
nética, geomagnética ó zoomagnética; y da lugar á los procedi
mientos que constituyen:
1." La phitomagnetizacion ómagnetizacion por medio de los
vegetales; •

2° La geomagnetizacion ó magnetizacion por medio de los


minerales; -

5° La zoomagnetizacion, que comprende la magnetizacion in


termedia por medio de los animales y la magnetizacion directa de
estos en el interés de su propia conservacion, -

CAPITULO II.

DE Los CUERPos MAGNETICos. . . .

Mésmer ha dicho: «La accion y la virtud del magnetismo ani


malpuede ser comunicada á otros cuerpos animados éinanimados:
unos y otros, sin embargo, son mas ó menos susceptibles de ellas»
(Prop. 11).
Del mismo modo que hay hombres que no pueden magnetizar
miser magnetizados, hay tambien animales, vegetales y minerales,
que reciben mas ó menos fácilmente y conservan mas ó menos
tiempo el fluido magnético: los hay tambien que producirian fata
les consecuencias, caso de valerse de ellos (1). , , , , , , ,
«De todos los cuerpos, el que puede obrar mas eficazmente so
bre el hombre, essu semejante» (Mésmer, af. 257). , ,
«Despues del hombre y los animales, los vegetales, y particu
larmente los arbustos, son los mas susceptibles de magnetismo»
(af. 504). -----------------------------

Las emanaciones de los animales domésticos son poco favora


bles al cuerpo humano; sin embargo, suelen magnetizarse con
éxito los caballos (2) y ciertas razas de perros (5). Magnetizados
por sí mismo, es decir, con objeto de
——
su propia. conservacion, los
* — ——
= –——

, , ,, " "" ;
(1) Deleuze, inst. prác.82–Roullier, 88.
(2) Mésmer, carta á Mr. Vallzen 1775.
(3) Puysegur, mems. 469.
— 125 –
animales domésticos son tan suscetibles como el hombre á la ac
cion magnética.
Entre los árboles, prefiéranse los mas compactos, tales como la
encina, el olmo, el fresno, el tilo y genefalmente las maderas du
ras (1).
Entre los arbustos, el naranjo y el mirto (2).
Entre las flores, las que se emplean generalmente en medicina
y otras de que me ocuparé mas adelante (5).
Entre los minerales, como comprendiendo en esta denominacion
todos los cuerpos materiales:
En estado sólido: 1.° el vidrio, el hierro, el acero, el oro, la
plata, la lana, el lienzo, el algodon y el paño (4).
2° Los medicamentos, los alimentos (5).
En estado liquido, el caldo, el vino y particularmente el
agua (6).
" Los cuerpos compuestos de muchas partes se magnetizan tam
bien con éxito, cuando dichas partes no son antimagnéticas.
De modo, que se magnetizan los vestidos de hombre y de mu
ger (7) cuando no tienen botones de cobre (8), los muebles sin
adornos metálicos, y en caso de que los tengan han de ser muy li
geros y solo como accesorios (9) los instrumentos de música (10) las
alhajas de oro, plata, hierro y acero (11).
Todos estos objetos magnetizados, son el intermedio entre el
enfermo y el magnetizador, y producen en el primero efectos tan
admirables como útiles.

(1) Mésmer, af. 304–Puysegur, mems. 15, 24,450.-Deleuze, list. 122;


inst. práct. 82—Roullier, 59.
2) Deleuze, hist. 122; inst. práct. 82–Reullier, 59.
Mésmer, af. 306-Juisieu, rel. 24.
(4) Mésmer, af. 240á292—Deleuze, hist. 123 á 128; ins.87—Roullier,
53, 57–Despine, 44,42, 43,51 52, 63, 64, 69,67, 97, 100, 104, 105, 106,
112á 124, 129, 133, 134,232, 234 y siguientes.
(5) Puysegur, mems. 324—Deleuze, inst. 79, 86.
(6) Mésmer, af.295 á297—Puysegur, mems. 63,84.—Deleuze, hist, 124,
126, inst. 71, 80–Rosillier, 53,54.
(7) Puysegur, mems.309.-Deleuze, inst. 87.
(8) Despine, 132.
(9) Id, 133, 135.
(10)
Oria 123.
ener 280, 306–Jussieu, rel. 13–Puyseur, meins..-Deleuze, lis
(11) Mésmer, af. 240—Despine, 134.
— 124 —

CAPTTULO III. , , , ,, ,

DE Los cUEmpos anuactricos.


Ya he dicho que los cuerpos inanimados no eran igualmente
susceptibles de magnetismo: los hay aun que son muy raros, que
tienen cualidades tan opuestas, que basta su presencia á destruir
todos los efectos magnéticos en otros cuerpos» (Mésmer, prop. 18).
Todos los cuerpos animados é inanimados, hombres, animales,
vegetales y minerales, que se acerquen ó en circunstancias dadas
deban acercarse al enfermo, deben ser magnetizados de antemano
para que estén en armonía con él (1).
Entre los animales, el gato esuno de los que se cree son mas
contrarios á la accion magnética. Los sonámbulos no pueden resis
tir su proximidad; están seguros de su presencia cuando entra en
un cuarto ó pasa á su lado (2).
Se ha visto que la presencia ó el encuentro de un gato producia
en los sonámbulos fatales efectos: débese, pues, alejarlos todo lo
que seaposible (5).
Los perros causan una sensacion menos nociva, pero los so
námbulos tampoco pueden resistirlos, particularmente si tienen
muchas lanas (4).
Los canarios, segun Mr. Bruno, imprimen una accion desagra
dable, pero débil (5).
Entre los metales, el hierro imantado (6) y el zinc (7) causan á
los sonámbulos sensaciones vivísimasy difíciles de vencer (8), otros
son peligrosos; el cobre, por ejemplo,y sobre todo cuando le lle
van el magnetizador ó cualquiera de los asistentes, en botones, he
villas ó joyas falsas (9). , , , , , , ,, , ,
— ——

(1) Bruno, 194. - -


" (2) Bruno 191–Despine, 45, 57. 63.
(3) Despine, 45, 57, 63.
(4) Bruno, 190, 195, 195–Despine. 63. .
(5) Méstner, carta de Mr. de Vuzen, anales del magnetismo t. I, 55.
6) Lausanne, t. 2, 138–Despine, 112, 124.
7) Despine, 124. . ... ". " . . . .

8) Despine, 129.
(9) Id. 132.
– 125 –

La seda parece serun obstáculo al paso del fluido (1).


No todos los colores son convenientes, como por ejemplo, el ne
gro, el rojo, el violeta (2).
La pluma y la piel de ciertos animales, convertidas en forros,
ocasionan crísis (5).
- Entre los vegetales, la higuera, el tejo, el laurel-rosa (4), el
laurel-real, y zumaque, son nocivos (5).
Hecha esta esposicion de los efectos generales, voy á pasar al
exámen de los resultados observados hasta aqui y que varian con
forme las personas que los esperimentan.

CAPTTULO IV.

DEL EFECTo DE LOS CUERPOS ANTIMAGNETICOS.

S 1.° Cuerpos animados.

Voy á probar por medio de ejemplos á cual masinteresantes la


verdad de esta proposicion de Mésmer. «Hay cuerpos animados»
aunque muy raros, con propiedades tan opuestas que su sola pre
sencia basta á destruir los efectos magnéticos en otros cuerpos (6).»
"" Gatos. «Mi banqueta magnética, dice Bruno, está rodeada de
»un alto biombo colocado entre la puerta y la banqueta. Mis sonám
»bulos se sentaban comunmente formándo círculo, y unidos por las
»manos. Un dia esperaba á Mr. Bazire, ayuda de cámara del rey;
»muchas personas habian llegado ya, pero desde el momento en que
» habian puesto los pies en el dintel de la puerta, que de antemano
»y espresamente habia yo dejado abierta, noté cierto estremecimien
»to en mis sonámbulos. En cuanto Mr. Bazire salvó el biombo, to
» dos cuatro esperimentaron una profunda conmocion y se desperta
»ron, hasta que salió sin descubrir el gato que traia oculto en su re
dingot. Cuando volvió al poco rato me dijo que el gato habia espe
»rimentado una conmocion terrible; que habia percibido en él ul
(1) Bruno 27—Deleuze, hist, crít. 430–Despine, 43.62.
(2) Véanse las notas del cap. siguiente.
(3) Despine, 43, 62.
Roullier,58.-Deleuze, inst. 82.
5) Deleuze, inst 82.
(6) Mésmer, 1° memoria, pág. 44—. Prop. 18
– 126 –
»temblor general, que no se calmóhasta hallarse lejos de allí. Cuan.
»do restablecílas crísis suspendidas, lo que me costógran trabajo,
»interrogué á cada uno de mis sonámbulos en particular, y sus res
» puestas fueron en un todo conformes. La crísis se habia suspendido
» y aun cambiado de rumbo porun movimiento diferente de que yo
»les habia impreso. Unos me dijeron que el movimiento era en sen
»tido contrario; otros que al esperimentarle creyeron que le echa
»ban fuego. El efecto para mí fue el de una conmocion eléc
»trica (1).»
«Cuando pasaba al lado de Estela algun gato, dice Mr. Despi
»ne, le parecia que arrojaba llamas y se sentia afectada de una crí
»sis cataléptica.»
«En efecto, muchas veces esperimentólomismo cuando cualquier
»gato de la casa pasaba casualmente por entre sus piernas, ótrope
»zaba con sus pies cuando estaba sentada ó se paseaba por su
» cuarto (2).»
Perros. «He magnetizado, dice Mésmer, el papel, el pan...,
»hombres, perros, en una palabra, todo lo que tocaba, hasta el
»punto que estas materias produjeran en los enfermos los mismos
»efectos que el iman (5). Pero Bruno añade tratando de lo mismo;
»recuerdo que en una entrevista que tuve con él, hace muchos
»años, me habló de un perro que tenia y en quien reconocia esta
»virtud antimagnética (4).»
«Con este mismo objeto, consulté hace tres años á muchos y
»escelentes sonámbulos, y hallando sus respuestas casi conformes
»me decidíá hacer un esperimentopor mí mismo.»
«Dje al oido á mi criado, que figuraba en el número de mis
»enfermos, que trajese un gran perro mastin que no entraba nunca
» en la sala durante el tratamiento. El perro entró y se dirigióá aca
»riciarme: acto continuo mis cuatro sonámbulos se agitaron. Mandé
» al criado que se llevase al perro, me acerquéá ellos y les pregunté
» lo que esperimentaban.»
»Uno me dijo.—Aquí debe haber algun animal.—¿Por qué?
Porque este movimiento es diferente al que pudiera imprimir un

Bruno, 191.
2) Despine, 45, 57.
Mésmer, carta á Mr. de Vuzen: anales del magnetismo,tomo 1.°,55.
Bruno, 193. -
– 127 –

hombre al entrar en esta habitacion.—Otro dijo: Aqui hayun per


ro: he esperimentado su accion.—¿Es favorable ó contraria?-No
es igual á la del hombre; hace mal. Los demas tambien opinaron
que la diferencia era muy sensible.—Uno añadió: me da una espe
cie de temblor desagradable (1).
«Mi cuñado, que sin duda olvida mis advertencias respecto á
los animales, me escribe desde Lóndres hace un mes lo siguiente.
Cuantas veces el perrillo de mi hermana se acerca á ella, cuando
está pendiente de crísis, esperimenta un temblor que la perjudica
y me obliga á alejarle de alli (2).»
Hombres. Asi como los sonámbulos distinguen entre los flui
dos del hombre y del perro, reconocen y sienten igualmente las
diferencias espirituales ó materiales que existen entre los indi
viduos. " -

«He tenido dos sonámbulos, dice Mr. Bruno, de los cuales uno
tenia una sensibilidad verdaderamente prodigiosa. En cuanto cual
quiera le ponia la mano en el estómago, reconocia el movimiento
que le era propio, cuando de antemano habia tenido ocasion de es
perimentarlo. Llegaba á tal punto la delicadeza de sus sensaciones
que conocia las relaciones que entre muchas personas existian, ya
por parentesco, amistad ó trato.»
«La presencia de un hombre que no estuviese en relacion con
el sonámbulo, le hacia mal, del mismo modo que la de cualquiera
otra persona cuyo movimiento fuese insoportable, ya por enferme
dad, ú otra causa particular, ya por diferencia de opinion ó carác
ter. He tenido dos sonámbulos mas, para quienes nada de esto pa
saba desapercibido. Uno de ellos me dijo un dia refiriéndose á una
cuestion relativa al movimiento propio del magnetismo. «Amigo
mio, se magnetiza con el carácter, porque el carácter de un hom
bre es tal cual sea su movimiento (5).»
«Mi hijo mayor volvió de un viaje que le habia tenido ausente
» cerca de dos meses. Uno de mis sonámbulos no le habia visto mun
»ea, ni aun sabia que yo tuviera mas hijo que los dos que conocia
» por verlos en mi casa. Se hallaba en migabinete en estado de crí

(1) Bruno, 189.


Bruno, 195.
3) Bruno, 188, 189. 18
— 128 –

»sis; vi llegar á mi hijo, saliá recibirle y le lice entrar en el gabi


»nete. Coloqué su mano sobre el estómago de mi sonámbulo y le
»pregunté quién era... Examinadle bien, le dije: viene de muy le
»jos.—Tiene el mismo movimiento que vos y vuestra esposa, pero
» no es ni Adriano ni su hermanita... Ah¡parece que está conmo
»vido! ¿Teneis por ventura otro hijo?–Tal vez.-Si le teneis, es él.
»—¿Y si no le tuviera?—¡Ah! sí le teneis y es este: le conozco (1).»
-

, " " " ...

$2º. Cuerpos inanimados.


.
Minerales. El hierro, y generalmente todos lós cuerpos metá
licos, causaná casi todos los sonámbulos una sensacion desagrada
ble cuando no están magnetizados. El contacto de una llave ó una
cerradura, les crispa, les abrasa.
» El hierro, refiere Mr. de Lausanne, causaba á la señora C.
una sensacion desagradable; un dia me dijo con este propósito que
todos los cuerpos metálicos la afectaban del mismo modo. La he
visto esperimentar grandes movimientos nerviosos con solo llevar
la mano á una cerradura. " " " “
»0tro dia, despues de muchos esfuerzos inútiles en los que su
voz parecia iba á espirar en su garganta, estendió los brazos como
para indicarme la causa de su imprevisto ahogo. Despues de mirar
escrupulosamente en torno mio; sin poder dar con el objeto que tan
singular accion producia, vi una Ilave pendiente de un clavo de la
chimenea, la tomé y la señora C. me indicó que aquella era la cau
sa de su malestar. Llevé la llave á otra pieza y el estado anterior
disminuyó gradualmente hasta que pudo decirme que el hierro de
las cerraduras tambien la incomodaba. Hice que se colocase en
mitad del aposento, y prevenir al magnetizarla, destruir la dañosa
influencia de este metal (2).
..» Cuando se sienten á la mesa, dice Mr. Despine, los enfermos
abocados á crísis, deben tener un gran cuidado de ver si el cuchillo
de que van á servirse, tiene el puño del mismo metal que la hoja,
para no cojerle nunca por el lado en que los dos metales se to

(1) Bruno, 194.


(2) Lausanne, 1, 2, 138, 149.
– 129 —

quen. Un cuchillo de mango de plata, de cobre ó de estaño no ha


sido cogido nunca por ninguno de mis enfermos de catalépsia sino
porel corte ó la hoja. Si por casualidad sucedia que le cogieran
por el punto de contacto de los dos metales, es decir, del mango
y la hoja, le dejaban caer, ó le abandonaban sacudiendo los dedos,
pues sentian desprenderse del cuchillo como una chispa eléctrica
que les quemaba los dedos. Una llave de relóx de oro ó de plata pre.
senta el mismo fenómeno en el punto de reunion con la parte de
acero y el resto de la llave (1). , , , , .

«Una de las cosas que mas me han admirado siempre, es la re


gularidad en el órden de clasificar los metales por los enfermos: el
oro, ocupaba el estremo negativo de la cadena y el zinc el estremo
positivo, y sucesivamente, entre el oro y el zinc, colocan la plata;
el cobre, el hierro, el estaño, el plomo; la platina la hacen figu
rar al lado del oro,pero siempre despues que él, nunca antes. El
cobre y todos los metales de liga fatigan estremadamente á los en
fermos (2). ... ,

»Un relóx de oro es preferible á uno de plata y con mas razon á


otro de cobre, de oro de Manheim ú otra cualquier composicion.
El relóx con caja lisa es tambien preferible al que la tenga acom
pañada de relieves, gravados, esmalte y aun oro de diferentes
colores 5. ; ;; -

» Estos relojes deben estar sujetos por un cordon de hilo pero


nunca de seda (4).
* En el número de sonámbulos que hetratado ó que he visto tra
tar, dice Bruno, ha habido algunos que me han hecho notar que
los vestidos de seda influian en los efectos del fluido.
» La seda no es ciertamente buena, decia uno de ellos; la lana, el
»hilo, el algodon son preferibles (5). Está probado por repetidos es
»perimentos, dice Deleuze, que el fluido se modifica conforme á la
» distancia quetiene que atraerse. Hay quien supone que ciertas sus
»tancias ofrecen obstáculos á su pasoy que la seda es una de ellas.
»Me atrevo á asegurar que un vestido de seda no podría impedir su
(1) Despine, 129.
33) Despine, 132.
Id. 133.
(4) Id., id. ,
(5) Bruno, 27. ""
— 150 —
accion, y que no abandonaria al magnetismo como abandona á la
» electricidad; pero es cierto que puede disminuir sus efectos y es
preciso evitarlo. Aconsejo, pues, á los magnetizadores que hagan
que sus enfermos no lleven vestidos de seda durante lasesion (1).»
Los colores dan lugará crisis violentas, cosa que se ha observa
do antes ydespues del descubrimiento del magnetismo. Hácia media
dos del siglo XV, segun Lebrun, un hombre veía á traves de todas
las telas, escepto las pintadas de colorado (2). La influencia del ne
gro, se deja percibir en algunos sonámbulos (5), y el rojo y el vio
leta en otros (4). -

Los perros de grandes lanas tienen una accion antimagnética,


así como todos los trajes y cosas forradas de pieles. Tocando con
cualquiera de estos objetos á los enfermos de Mr. Despine, esperi
mentaban efectos nerviosos sumamente notables (5).
Las propiedades dañosas de los vegetales son conocidasy no
necesitan justificacion: "A pesar de esta preocupacion vulgar, el
nogal, segun el doctor Roullier, no ha sido perjudicial en sus tra
tamientos (6). "

CAPITULO V. "

DEL uso Racional. De Los cUEnros neurabos y REconocidos como Amri


MAGNETICOS.

Del mismo modo que los medicamentos mas comunmente peli


grosos son, por escepcion, útiles é indispensables para ciertos en
fermos, los cuerpos antimagnéticos dejan de serlo para algunos in
dividuos.
Un enfermo esperimentará un efecto dañoso con el contacto de
un cuerpo, y otra permanecerá indiferente á él (7); un cuerpo im
pedirá la accion en un individuo, y la favorecerá en otro (8). Estas

1) Deleuze, hist. crít. 130. -

2) Lebrun. hist. de las supersticiones, lib. 1, cap. 6. _____


3) Bruno, 27—Despine, 230.
(4). Despine, 43, 51,52, 64, 69, 159,240. ,
(5) Id.43, 62.
6) Roullier, 59.
Bruno 27,28. , ". "
(8). Despine 230. -
– 131 –

escepciones, son indispensable conocerlas, pues ilustran al prác


tico, sin destruir la generalidad de las observaciones.
Finalmente, el efecto de los cuerpos antimagnéticos, como el
de los magnéticos, cesan en el momento que se recobra la salud (1).

CAPITULO VI.

DEL EFEGTO GENERAL DE LOS CUERPOS MAGNETIZADOS.

Los cuerpos intermedios de que se hace uso despues de mag


netizados, tienen una accion tan real como poderosa y saludable.
Sus efectos se estienden á todas las enfermedades.
Desde luego sostienen y entretienen el movimientoimpreso por el
magnetizador (2), lo que es muy esencial, porque no conviene que
un enfermo cambie á menudo de magnetizadory pase de una ma
no á otra (3).
Calman los dolores con una velocidad sorprendente, y algunas
veces mas radicalmente que la mano del magnetizador (4).
Ayudan á renovar las crísis y promover el sonambulismo, y
aun sirven para calmar las crisis nerviosas y aislar las que proce
den de la accion de los cuerpos anti-magnéticos y de toda influen
cia estraña á la del magnetismo ordinario (5).
Ciertos cuerpos pierden con demasiada prontitud la virtud mag
nética que se le comunica: otros la conservan por espacio de algun
tiempo, y otros,semejantes á los que conservan siempre el olor
en que se los impregna, nada pierden nunca (6), ni aun en caso de
ebulicion.
CAPITULo viI.
DEL USO RAC1ONAL DE LOS CUERPOS MAGNETIZADOS.

Los cuerpos magnetizados de que el enfermo se sirve diaria

(1) Despine, 63.


(2) Mésmer, proposiciones 11 á20, afors.240,294á308–Deleuze, hist. 117
á 129, inst 71á 96–Roullier, 51 á 60.
(3) Deleuze, hist. 131–Bruno, 206.
Despine, 44,43,97, 100–Deleuze,inst. 71 á89.
5) Deleuze, inst. práct.,81 á 89.
(6) Id., id., 79,84–Roullier,55 á 57.
– M32 –

mente y que solo á él y por él le convienen, ofrecen ventajas;pero


jamás inconvenientes, por lo que siempre puede echarse mano de
ellos; pero hay otros de que el magnetizador debe hacer un uso
razonado, y meditado. -

En este número deben incluirse los receptáculos magnéticos en


que se admiten muchos enfermos, conocidos por el nombre de
cubetas los árbolcs magnetizados, la cadena y los instrumentos en
igual estado que presentan grandesinconvenientes (1). Esto es muy
fácil de remediar, y bajo este punto de vista son muy convenien
tes los ausiliares, de que no se debe hacer uso sino cuando hay que
tratar muchos enfermos.
En caso que un magnetizador no tenga mas que un enfermo, no
necesita ausiliares, su propia fuerza le basta y debe limitarse á
practicar el uso de los cuerpos magnetizados que no ofrecen peli
gro alguno (2).
«Una cubeta, decia hace muchos años Mr. de Puysegur, no es
de primera necesidad, y siempre se cuenta con la suficiente fuerza
magnética para magnetizar á un solo enfermo (3).» «En sus pri
meros tratamientos, dice Mr. Deleuze,Mésmer hacia un gran uso
de la cadena, de la cubeta, de los árboles magnetizados y de la
música. Estos medios no carecen de eficacia; pero tienen inconve
níentes y solo se deben practicar cuando hay muchos enfermos que
someterá la accion magnética. Cuando el magnetizador solo tiene
á su cargo un enfermo, no los necesita, su fuerza les basta, aun casi
dirige mejor la accion (4).»
Voy á ocuparme de los grandes receptáculos magnéticos que
ofrecen inconvenientes, y de los que se emplean con acierto.
.
* " . . . . . .

(1) Deleuze, hist, crít. 117. -

3 Puysegur, memorias318, 377–Deleuze inst. 80 á94, hist. 117.


3) Puysegur, memorias 318—Deleuze, inst.85—Roulier 53.
(4) Puysegur, memorias 318. , , ,, , , , ,,
---- - - -
--- ------

* »,
IIB0 (UINT0,
DE LA PHITomAGNETizacion o MANETizacion pos
, , , , MEDIO DE LOs VEGETALEs.
-

, , , , * ,

" saaaao anaaaa.


DE LA MAGNETIZACION PoRMEDIO DE Los ARBoLEs, ,,

. CAPITULo 1. -

DE LOS ARB0LES MAGNETIZADOS Y DE SUS EPECTOs.

Despues del hombre y los animales, dijo Mesmer, los vegetales,


y sobre todo los árboles, son los mas susceptibles al magnetismo
animal (1).» /
De todos los medios ausiliares á que puede recurrir un magne
tizador, el tratamiento por medio de los árboles, es el que ofrece
mas ventajas. Se han operado ciertas maravillas con ayuda de los
árboles magnetizados (2). En Buzancy, Beaubourg y Bayona, se
han visto,bajo los árboles, los mas sorprendentes efectos magné
ticos. «He conseguido efectos en estremo saludables en bien de los
enfermos de los alrededores, decia Mr. Puysegur; que se agrupan
en derredor de mi árbol, pues cobijaban esta mañana mas de cien
to treinta (5), " "
Los árboles llenos de fuerza y de vida, á los que se comunica
un propio fluido, se convierten engrandes receptáculos, en que
muchos enfermos pueden proveerse del fluido bienhechor que su
magnetizador ha sabido poner en movimiento y de que se impregnan
con solo buscar su nombre ()». No hay mejor cubeta que mi árbol,
añadia Mr, de Puysegur: pues no tiene una hoja que no comunique
- . " " f , , ,
la salud (5).
La accion de los árboles magnetizados es, con muy raras escep-
ciones, dulcísimas (6); calma y procura el sueño, aumenta las * -- --------

(1) Mésmer afor. 304. .


(2) Deleuze, hist. 122, inst.81.—Roullier 57. "
(3) Puysegur, memorias z6. "
(4) Mésmer, afor. 304.
(5) Puysegur, memorias 26.
(6) Mésmer af.304.
– 154 –

fuerzasy regulariza la circulacion de la sangre , del mismo mod


que los pases del magnetizador (1). -

Los árboles magnetizados preparan, entretienen y sostienen los


efectos de la magnetizacion directa: son preferibles á los receptá
culos materiales. Primeramente, porque la fuerza vital está mas en
armonía con el cuerpo humano y despues, porque sin reunion de
enfermos al aire libre, establece tal circulacíon , que el receptá
culo se agranda considerablemente y sus efectos son admirables.
«El árbol goza entonces, decia Mr. Mésmer, de todas las virtu
des del magnetismo. Aun los sanos, estando algun tiempo á su lado,
ó tocándole, sentirian su efecto, por lo que no es estraño que los
enfermos, y particularmente los ya magnetizados, le sientan en
mayor escala y esperimenten crísis como en la cubeta, aunque mas
suaves (2).»
El tratamiento por medio de los árboles magnetizados, no tiene
inconvenientes; pero exige precauciones; no pudiéndole usar siem
pre, ni con toda clase de árboles (3).
... r

CAPITULO II.
DE Los ARBoLEs MAGNETizABLEs Y DE Uso Racional.

En invierno cuando la vegetacion se paraliza, y en otoño,


cuando comienza á decaer, ofrecen corto ausilio vital los árboles.
Es, pues, evidente que este tratamiento magnético solo puede te
ner lugar en la primavera (4); en cualquier otro caso los efectos
serian menos curativos (5).
La esperiencia ha demostrado que la eleccion de árboles no es
indiferente, por lo que deben rechazarse todos aquellos cuya savia
sea cáustica óvenenosa, tales como la higuera, la adelfa, el laurel
real, cuya accion seria nociva (6).

1) Deleuze, hist. crít. 122,inst.prac. 81.


Mésmer, afor.304.
(3) Deleuze, hist. 1,22, inst.82–Roullier,58.
(4) Puysegur, memorias, 15.
5) Deleuze, hist. 82-Roullier, 58.
3 Deleuze, inst. 82–Roullier,59.
— 135 —
El olmo, el fresno, el tilo , el naranjo , son hasta ahora los mas
admitidos por su uso y á los que mas se debe (i).
Ya he dicho que según los esperimeulos del doctor Roullicr , el
álamo, á pesar de las preocupaciones vulgares , uo ha dado ningún
resultado nocivo.

CAPITULO III.

DE LA MAGNETIZACIÓN DE LOS ARBOLES.

Para magnetizar un árbol se comienza por tenerle abrazado por


espacio de algunos minutos, alejarse en seguida, dirigiendo el fluido
hacia la copa , y de la copa hacia el tronco, siguiendo siempre Ja
dirección de las ramas mas corpulentas.
Una vez llegados á la reunión de las ramas, se desciende hasta
la parte del tronco y se termina magnetizando el espacio de tierra
que ocupa el árbol esterior é interiormente, en la suposición de que
las hojas se estiendau cinco ó seis pies al rededor.
Dase , pues, la vuelta al árbol magnetizándole , de modo que el
fluido se esparza por las ramas llamándole en seguida al pie del ár
bol. Cuando se ha concluido un lado, se verifica la misma opera
ción por el otro.
Átense después á las ramas que se hallen mas á mano ó estén
mejor situadas, prefiriendo las que parlan inmediatamente del tron
co, varias cuerdas ó cordones de cerda ó lana que lleguen hasta el
suelo, sin tocarle, con objeto de que no roce con los vestidos. Es-
las cuerdas ó cordones hacen el oficio de conductores fluídicos;
Jos enfermos ó se agarran á ellos ó se los rodean al cuerpo (2).
Hecho todo esto se hace venir á los enfermos ; pero es indispen
sable continuarla magnetización del árbol por espacio de cuatro o
cinco días mas. Si el tratamiento adelantase poco, se le magnetiza
rá todos los meses (3). Si hay siempre enfermos, su presencia y la
del magnetismo hacen la magnetización casi inútil. «El efecto cura

(1) Mésmer, afer. 304.—Deleuze, inst. 82.—Itoullier. 39.


(2) Mésmer, afor. 304.
(3) No se puede asegurar cuanto tiempo conserva el árbol el magnetismo
Se cree que puede llegar á algunos- meses: lo mas seguro es renovarlo de tiem
po cu tiempo.—Mésmer, afor. 301.
19
— 156 —
livo de los árboles magnatizados, dice Mr. Mésmer, es tanlo mas ac
tivo, cuanto es mayor el número de los enfermos, pues se aumenta
ea energía multiplicando las corrientes , las fuerzas y los contac
tos (1)» «la reunión de los enfermos en torno del árbol , aña
de Mr. Deleuze, entretiene la circulación del fluido. Sin embargo,
es muy conveniente que el magnetizador se acerque de tiempo en
tiempo á renovar y regularizar la acción; basta para esto con tocar
el árbol algunos momentos (2).

CAPITULO IV.

DE LA DIRECCIÓN DEL TRATAMIENTO POR MEDIO DE LOS ARBOLES MAGNETIZADOS.

Aunque el tratamiento por medio de los árboles no ofrece los


inconvenientes de la cadena ó de los grandes receptáculos mate
riales, exije, no obstante grandes precauciones por parle del mag
netizador á causa de los efectos que pueden producir en los enfar-
mos y de las crisis que pueden desarrollar (3).
Cuando el magnetizador lleva á un enfermo al tronco, debe
tocarle antes todo por espacio de algunos minutos', bien haciendo
que se apoye en el tronco, bien, si está fatigado, haciéndosele lo
car con las manos.
En seguida se le hace sentar en el suelo ó en una silla, ponién
dole una de las cuerdas conductoras en la mano. Si el enfermo
tiene una parte del cuerpo mas afectada que las otras , el brazo,
el muslo, los ríñones, se le rodea al cuerpo y permanece de este
modo por espacio de media hora próximamente.
Si está sujeto á crisis debe retirarse, para ser objeto de cuida
dos particulares (4). - . "
De tiempo en tiempo el magnetizador regulariza la circulación
fiuídica , tocando el árbol y pasando la mano por las cuerdas de
estremo á estremo. Esta pequeña magnetización, unida á la reu
nión de los enfermos, en derredor del árbol entretiene la circu
lación.

(4) Mésmer, afor, 304. ■ •„•


(2) Deleuze, uist. práct. 81.
(3) Mésmer, afor. 304.—Deleuze, inst. 81.—Hist. 122.
(4) Mésmer, afor. 394.
— 157 —
El magnetizador no debe abandonar el tratamiento por medio
de los árboles, así como tampoco la cadena ó el receptáculo ma
terial; si le inspira las mismas aprensiones que estos últimos, debe,
con doble motivo, hallarse presente y dispuesto á favorecer, re
primir ó calmar las crísis de los enfermos,

saaaao eaeoba.

br"LA MANETizAcioN pon MEDIO DE Los ARBUSTos, Flones y HoAs.

CAPITULo 1.
pr: Los ARBusros, Flores y IIoAs consibERADos Covo RECEFTACULos
PARTICULAREs Y DE LA MAGNETIZACION.

Sucede en las ciudades con mucha frecuencia que un enfermo


ó un magnetizador no tiene jardin donde establecer el tratamiento
por medio de los árboles magnetizados; además, la estacion de las
flores pasa, los árboles pierden su follage y la vegetacion se para
liza. En estos casos se suple el tratamiento por medio de los árbo
les magnetizando arbustos que se conservan en cajas ógrandes
tiestos y se encuentran fácilmente en todas partes. -

Se prefieren los naranjos y el mirto, cuidando de no colocarlos


en cajas pintadas, ó al menos recientemente.
Se magnetiza un arbusto tomándole entre las manos, la punta
de los dedos en alto, y descendiendo hasta el tronco, se magnetiza
tambien la caja y la tierra, conduciendo el fluido por las ramas: si
son visibles deben magnetizarse hasta las raices (1). ,
Es preciso dedicará esta operacion, por espacio de tres ó cua
tro dias, un cuarto de hora; pero si hay un receptáculo material,
puede ahorrarse este trabajo. Despues de magnetizado el arbusto
se le pone al abrigo del receptáculo y el magnetismo continúa.

(1) Mésmer, afor. 304–Deleuze, inst.82.


— 158 —
§. 2.» De las /lores.

Del mismo modo que se magnetizan los arbustos se magnetizan


las flores (1).
Se escojen las que aparezcan mas vigorosas, no estando ni flo
ridas en esceso, ni deshojadas en estremo. Deben evitarse las que
exigen demasiados cuidados ó demasiada agua, porque si se aban
donan se marchitan y pierden su vigor.
Hay algunas con muchas ramas: son preferibles las que tienen
muchas hojas.
§. 3." De las hojas.

Cuando un enfermo reconoce que su sumisión al tratamiento


por medio de los árboles magnetizados le ha sido favorable, hay
casos en que produce muy buenos efectos la aplicación de hojas
magnetizadas á la parte enferma (2).
Se magnetizan las hojas dejándolas entre las palmas de la mano
y restregando suavemente después, con las estremidades de los
dedos reunidas.
Las hojas del olmo, del hojaranzo, y del naranjo, son las que se
creen mas propicias.
Las hojas colocadas en un receptáculo se magnetizan sin nece
sidad del tacto.
CAPITULO II.
* ■■ ''■
DEL USO RACIONAL DE LOS ARBUSTOS, FLOllES Y HOJAS MAGNETIZABAS , Y DE
SUS EFECTOS.

El mejor tratamiento por medio de los arbustos , flores y hojas


es aquel en que se emplean los árboles y los receptáculos materia
les; porque conservan por espacio de mucho tiempo la fuerza mag
nética y aun la tienen por sí misma. Los pequeños receptáculos de
que nos vamos ocupando requieren ser magnetizados á menudo, es
decir, que cada tres dias debe el magnetizador darles nueva fuer
za, magnetizándoles durante algunos minutos (3).
(1) Mésraer, afor. 306.
(2) Delcuze, inst. 89.
(3) Deleuze, inst. 87.
— 139 —
Los arbustos y las flores no son escitantes como los árboles y
los receptáculos materiales, sino simplemente depositarios de la
fuerza magnética. Usase de ellos para sostener la acción y entrete
ner el fluido esperando la magnetización.
Tienen por efecto principal calmar y aun disipar los dolores.
Cuando se está en la cama y no es posible tocar el arbusto ó
las flores, se unen á un cordón que llegue hasta ella y con el que
se rodea el cuerpo ó la parle enferma (1).
Las hojas magnetizadas tienen también la propiedad de disipar
los dolores (2). . »
Todos estos receptáculos materiales tienen ventajas pero no in
convenientes; mas sus efectos son relativos y puramente acce
sorios.

()) Mésmer afor. 299, 304 y 306.


(2) Deleuze, inst. 89.

^
IBR) SST),

DE LA GEOMAGNIETIZACION 0.MAGNIETIZAC10N DE LA
MATERA CONSIDEIRADA. COMO REDEPTACULO MAGNIETICO.

aaaaaos ada ae.


,, " ,
DEL TRATAMIENTO DEL RECEPTACULO MAGNErico.

b LA NArunatez Del mecerraculo.

- Entiéndese generalmente por receptáculo magnético un cuerpo


simple ó compuesto en que se aumenta el fluido. Para que esta acu
mulacion tenga lugar se escogen cuerpos conocidos para que se
carguen mas fácilmente y conserven el fluido el mayor tiempo po
sible (1). Dábase en otra época á los receptáculos magnéticos el
nombre de banqueta, porque estaban hechos de madera, cercados
de hierro y de forma redonda, asemejándose á las banquetas co
munes. Despues de estudiada detenidamente la utilidad de la reu
nion de varios cuerpos para encerrar y sostener la accion indivi
dual, se cambió de nombre, y con justo motivo, pues en el dia se
conocen receptáculos de varias formas: ahora bien; es incontesta
ble que cualquier cuerpo por pequeño que sea, cuando está im
pregnado de fluido, esun verdadero receptáculo. Un pañuelo mag
netizado, un vaso, una botella de agua conservan por mucho
tiempo el fluido y le trasmiten al enfermo que los toca.

CAAPTTULO HI.

DE LA CONSTRUCCION Y COMPOSICION DEL REEPTACUL0.

Desde hace sesenta años quefué descubierto el magnetismo por

(1) Mésmer,prop. 11 á21, af. 214—Puysegur, mem. 6—Deleuze, histo


ria 121; Inst,82á 86—Reullier 57–0“Eslon, afor. 18á26.
— 141 —
Mesraer, ha sufrido notables variaciones el modo de construir y so
bre todo de componer el receptáculo (1).
La forma redonda es la mas usual, prefiriendo para la compo
sición los receptáculos que contengan botellas llenas de agua á los
que contengan agua solo. Los primeros son mas propios, porque
es muy difícil que el agua no se escape de la banqueta , y caso de
que no, se descompondría con el tiempo: su renovación ó coloca
ción por orden de materias, en caso de cualquier accidente es mas
fácil (2).;
•.'. Hé aquí cómo en el díase construyen los receptáculos destina
dos al tratamiento magnético, cuáles son las materias que los com
ponen, cómo se les magnetiza, y cuál es su orden interior y este-
rior y el aspecto que deben presentar. -¿

§. 1." Construcción.

Se manda construir un mueble ó caja de pino, dándole la for


ma mas conveniente y apropiada al sitio en que se le quiere co
locar.

(t) Hé aquí cómoMésmer esplica la composición de la banqueta , af. 296:


«Una banqueta es una especie de tina redonda, cuadrada ú ovalada, de un diá
metro proporcionado al número de enfermos que se quieran sentar, de tablas
«espesas, bien ensambladas, juntadas y unidas de modo que puedan contener
«agua, de profundidad de un pie, la parte superior mas larga que el fondo, dos
«pulgadas lo menos, cubiertas de un toldo de dos piezas , cuya ensambladura
anazca en la tina, y el borde se apoye inmediatamente en el dé ella.
«Colócanse en el interior varias botellas, unas con los rayos convergentes
nal centro, otras echadas al rededor del fondo y una sola de pie, dejando ontre
«ellas el espacio suficiente para el cuello de otra; hecho este,, colócase en el cen-
»tro del vaso otra derecha ó echada, de que parten los rayos que se forman con
»las medias botellas primeramente y en seguida con las grandes cuando las
«divergencias lo permita. El fondo de la primera está en el centro: su cuello
«entre el fondo de la siguiente, de modo que el de la última se halla á la altura
«deia circunferencia. Ustas botellas deben estar llenas de agua, magnetizadas
«del mismo modo y si es posible por el mismo individuo.
«Para dar mas actividad á la banqueta, se pone un segundo ó tercer orden
»de -botellas sobre el primero, pero generalmente solo se pone otro que, par
tiendo del centro, cubre la tercera parte, la mitad á las tres cuatras partes del
«primero. L'énase en seguida la tina de agua hasta cierta altura, pero la sufi-
«ciente para cubrir todas las botellas. Pueden mezclarse con ella limaduras de
«hierro, pedazos de vasos rotos y otros cuerpos semejantes, sobre los que tengo
«varias opiniones.» Mas adelante espondré el medo con que Mésmer construid
una banqueta sin agua.
(2) Deleuze, inst. pract. 85.

S
– 142 –

Esta forma es y debe ser generalmente la redonda, porque per


mite colocar en él mas número de personas que la cuadrada, cu
yos ángulos á mas de inútiles son peligrosos.
El mueble ó caja destinado á ocho personas, tendrá 70 centí
metros de altura y 2 ó 5 metros de circunferencia. Debe distar del
suelo 6 centímetros sostenido por pies, ó mejor por fuertes ruedas
de madera.
Colócase en el centro una barra de hierro del grueso del dedo
indice (2 ó 5 centímetros próximamente.) Esta barra debe fijarse
sólidamente en el fondo del receptáculo, sostenida porun pié de
cristal grueso, elevándose á la altura de 90 centímetros á un me
tro, ó de 50 á 50 centímetros. Este es el principal conductor del
fluido: y es preciso que termine en su parte superior por un anillo
en el que se coloca un globo que se abre ó una copa.
Ciérrase el receptáculo con un toldo formado de dos piezas bien
unidas, y sin embargo fáciles de separarse. En el centro habrá una
abertura que dé paso al conductor central. Puede igualmente el
toldo componerse de tres piezas; la de enmedio menos larga que
las demás y fija con estabilidad. El conductor principal pasa por
medio y las otras dos se desprenden y se levantan á voluntad.
Hácense en el asiento y en los puntos correspondientes sobre
poco mas ó menos á los intervalos que existen entre las botellas,
muchos agujeros destinados á recibir los conductores de hierro,
que se introducen en el receptáculo y quedan inmóviles: sobresa
len del asiento de 50 á 40 centímetros, salen y entran, se suben
y se bajan á voluntad, dirigiéndolos sobre tal ó cual parte del
cuerpo, y pasándoles tambien la mano para sustraer el fluido.
Y finalmente, átanse al estremo del conductorcentral varios
cordones de hilo ó de lana con que los enfermos se rodean el cuer
po ó la parte enferma (1).

(1) Hé aquí cómo Mésmer formaba la banqueta sin agua: af. 297:–«Hácen
»se igualmente banquetas sin agua, rellenando los intervalos de las botellas con
»vidrio molido, linaduras, escoria de hierro y arena. Antes de poner el agua y
»los otros cuerpos se marcan en el asiento los sitios en que deben practicarse los
»agujeros destinados á recibir los hierros que deben tocar el fondo de las prime
»ras botellas, distando cinco óseis pulgadas de las paredes de la banqueta.
Los hierros son una especie de triángulos hechos de hierro blando, que
»bajan en línea recta hasta el fondo de la banqueta, replegándose á la salida de
»moto que puedan terminar en punta obusa en la parte que se quiera tocar,
»como la frente, las orejas, el estómago, etc., etc.
— 145 —
§. 2." Composición.

La composición de un receptáculo magnético tiene lugar con


agua, botellas, barriles de hierro, limaduras del mismo metal,
arena cuarzosa y vidrio molido.
Después de haberse asegurado, por la capacidad del recep
táculo, de la cantidad aproximativa de agua y materias que requie
re se los magnetiza unos en pos de otros (1).

$. 5." Magnetización.

Llénanse las botellas de agua y se procede á la magnetización


de ambas cosas al mismo tiempo.
Para conseguirlo, se sostiene, valiéndose de la mano izquierda,
cou el pulgar, el índice y el de enmedio, la estremidad inferior del
gollete de la botella , y haciendo, con la otra, descenderlos cin
co dedos de arriba á abajo. De minuto en minuto, y con ayuda de
un ligero movimiento de dedos se hace girar la botella de modo
que todas las parles del cristal queden igualmente magnetizadas:
cadu botella necesita de 3 á 5 minutos para magnetizarse.
Los tapones se magnetizan cogiéndolos con el pulgar y el índice
y haciendo descender los cinco dedos de una estremidad á otra.
Las barras de hierro , del misino modo que los tapones, se les
lava por primera vez con agua común, se les deja reposar con la
magnetizada y secar en seguida. Ya secos, seles magnetiza su
miendo las manos en el agua y dejando pasar por entre los dedos
la masa contenida en ellas.
El vidrio molido, del mismo modo que la arena, tomando las

»Afor. 298 —Del interior ó del estertor de la banqueta, parte unida ai hierro
»»una cuerda larga, que los enfermos aplican á la parte doliente: con esta cuerda
«forman una especie Ue cadena, apoyando el pulgar izquierdo sobiv el derecho,
»ó el derecho sobre el izquierdo de su vecino, do modo que el interior de un
»pulgar toque al otro. Acércanse lo mas que pueden por hacer que sus rodillas
»se loquen, así como los muslos y los pies, formando, por decirlo así, un cuerpo
«contiguo, por el que el fluido magnético circula conlínuam nle y se refuerza
»en lodos sus punios de contacto en que influye hasta la posición de los enfer-
»íhos que están Tinos enfrente de otros.
«Hay hierros lo suficientemente largo para tocar á los de segundo órdon,
»por el intervalo de los del primero,
(t) Mésmer, afor. 296 — Deleuze, inst. pract. £3.
20
– 144 –
prevenciones necesarias para no herirse sobre todo la yema de los
dedos. Puede hacerse con guantes de piel ó hilo.
La limadura de hierro, lo mismo que la arena.
Hechas estas operaciones, se comienza la clasificacion distri
butiva de materias en el receptáculo (1).
Regla general: un receptáculo, debe ser siempre magnetizado
por la misma persona (2). "
,

$. 4° Orden interior.

Siendo el receptáculo de forma redonda, se colocan las botellas


unas sobre otras, los golletes encima del conductor central, de
modo que se comuniquen todas con él por medio de la barrita de
hierro que atraviesa el tapon.
Colócanse en seguida otras cuatro órdenes de botellas encima
del primero, mezcladas con la arena, las limaduras y el vidrio mo
lido, con que se llena lentamente el receptáculo; dispuestas y mez
cladas de este modo las materias, pasan por entre los intervalos
que forman naturalmente los golletes de las botellas, concluyendo
por llenarse el receptáculo hasta la altura de la superficie de es
tas (5). "

S. 5° Orden esterior.

Ciérrase el receptáculo con el asiento: introdúcense en él por


los agujeros practicados al efecto los conductores movibles, colo
cándolos de modo que solo el ángulo salga al esterior.
Colócanse en el anillo que forma el conductor principal en su
parte superior, cordones de hilo ó lana de dos metros de largo
próximamente que caen desde el asiento hasta el pie del con
ductor. -

El globo, que se abre, ó la copa que corona el conductor, sir


ve para depositar los objetos de metal que los enfermos, sobre todo
los que parecen tener disposiciones somnambúlicas, traigan consi
go. Pueden tambien depositar en ella, suplicándoles á veces que lo

(1) Deleuze, inst. pract. 83.


(2) Mésmer, afor.296.
(3) Deleuze, inst. pract, 83.
– 245 –

hagan, si no se les ocurre, los objetos de que se sirven diariamente,


como la llave, el cuchillo, las agujas, dedales, hilo, lana, algo
don, etc. Colocados así dichos objetos se magnetizan con la sola
accion del conductor.
Colócanse además en el asiento, á 15 ó 20 centímetros de dis
tancia unos de otros, siete ú ocho potes de porcelana, contenien
do pequeños arbustos que se magnetizan y aun se encuentran na
tnralmente en este estado. Estos son otros tantos receptáculos por
tátiles prontos á obrar sobre el enfermo que los necesite y necesa
rios para el aspecto del receptáculo principal (1).
Finalmente, el gefe del tratamiento, necesitando de contínuo
dar agua magnetizada, debe colocar todos los dias en el recep
táculo botellas ó garrafones de agua para qué se magnetice con
solo la accion del conductor.

$. 6° Aspecto. - -

En la época actual no es conveniente dar al receptáculo un as


pecto estraordinario, sino al contrario, disimular su presencia,
pues no solamente losincrédulos podrian al verle hacer ridículas
comparaciones, siuo tambien, en ausencia ó descuido del magne
tizador, depositar en él un fluido estraño con solo tocarle: por lo
mismo que son fáciles, deben evitarse todas estas eventualidades.
Si el magnetizador tiene en su gabinete, sala ópiezas en que
magnetiza, muebles de caoba, puede cubrir el receptáculo con la
misma materia y hacer un mueble mas.
Como el conductor central y los cordones podrian llamar la
atencion, se procura escoger flores pomposas ó arbustos de gran
des ramas y hojas para que oculten todo esto lo mejor posible.
Tambien debe cuidarse de que los cordones no sean de color muy
chillon; los ángulos de hierro quedan igualmente al abrigo del fo
llage, si no se cuida, que es muy conveniente, de sumirlos en el
receptáculo cuando el enfermo los abandona.
Cuando el receptáculo es de pino y se quiere ocultar su forma
poco agradable ó su defectuosidad,se cubre conuna bala de lana
ó de hilo pintado, cuidando de que los colores no sean muy visto

(1) Deleuze, inst. pract. 38.


— Í46 —
sos, para no llamar la atención, como indudablemente la llamarían
el negro, el violeta y el rojo, que son ó aparecen ser antimagné
ticos.
Las precauciones que indico en este párrafo son inútiles en una
sala destinada á tratamientos en que no hay enfermos; pero no así
en otra en que reemplazan al magnetizado curiosos ó incré
dulos (1).
. CAPITULO III.

DE LOS EFECTOS DEL BECEPTACULO.

La virtud comunicada al receptáculo subsiste en ausencia del


magnetizador y se sostiene y renueva poco mas ó menos como la
virtud del imán (2).
La única diferencia que existe entre la magnetización por medio
del receptáculo y la magnetización directa , es que la acción del
receptáculo material se deja sentir particularmente en el organis-

(t) Hé aquí cómo Dcleuzc indica la construcción y composición de los re


ceptáculos:—«Proporcionaos una cají de madera de dos pies de alto, sobre
»;)OCO mas ó menos, y según el número de enfermos que penséis reunir en tor-
»no de ella, que diste del suelo una pulgada por el espesor del fondo. Colocad
»en su centro, para servir de principal conductor una barra de seis líneas á una
«pulgada de diámetro, que desciende hasta una pulgada mas bajo que el fondo
»rue desci-nde hasta tres pies mas que el borde superior. El estremo inferior
»ie esta barra está fijo en el fondo del receptáculo en un pie de cristal para
«que no pierda su posición vertical por nada.
«Poned en la caja botellas de anua magnetizada ó de otras sustancias en el
»mismo istadu: tapadlas y haoed pasar al través del tapón una barrita de bicr-
»ro que sobresalga dos ó tres pulgadas; hechaiilas y colocadlas de modo que los
«golletes estén próximos al conductor central y se comuniquen con él por me-
«dio de la barrita de hierro que atraviesa el tapón: practicad en seguida un se-
«gundo orden de botellas encirna del primero, Si la banqueta es grande aun
«se pueden colorar otros dos órdenes del mismo modo que los anteriores: el
«gollete de unas comunicará con el fondo de otras. Hecho esto, llenareis la caja
» le agua, arena cuarzosa pero bien lavada, vidrio molido y limaduras de hier-
»ro, todo bien magnetizado.
«Por cima de todo esto pondréis una cubierta on dos piezas bien reunidas,
«con un agujero enmcdio para dar paso al conductor. principal. A alguna dis-
«tancia de la circunferencia con puntos correspondientes á los intervalos que
« íxisten entre las bote'Jas, haced varios agujeros destinados á introducir en el
«receptáculo los conductores de hierro movibles, que suban y bajen á volun-
«tíid, á ün de poderlos dirigirá cualquier parte del cuerpo, y pasando las m.nos
«sustraer el fluido. Finalmente , atad ai conductor principal varios cordones
»ie hilo y lana , de que los enfermos pueden rodearse al cuerpo.»— Inst-
práct. 83.
(2) Puysegur, mem 430.— Deleuze, hist. crít. 121; Inst. pracf. 84.
— 147 —
mo, mientras que la individual obra mas bien sobre las funcio
nes (1).
De aquí resulta que el receptáculo debe emplearse en ciertos
casos mas bien que en otros, como en la hidropesía, las hinchazo
nes glandulosas, los dolores reumáticos, las inflamaciones crónicas
de estómago y todas aquellas enfermedades procedentes de atonía
ó debilidad. Al contrario las enfermedades nerviosas encontrarían
en él demasiada fuerza y las escitaria. La banqueta produce crisis,
dice Mésmer (2).
La acción del receptáculo es lenta pero dulce; se han visto en
fermos, encontrarse mucho mejor después de media hora de se
sión por este método; además, han tenido lugar un sinnúmero de
curas con solo su auxilio (3).
El receptáculo es escelente para los niños enfermos, aun los de
corta edad: los da fueizas sin afectarlos é impiden que hablen y
jueguen (4).
Por último, el enfermo que espera ver para ser magnetizado,
está, al abandonar el receptáculo, cargado de un fluido homogé
neo y en perfecta armonía con él (5).

CAPITULO IV.

DK LOS INCONVENIENTES DEL TRATAMIENTO POR MEDIO DEL RECEPTÁCULO.

El receptáculo, como acabo de decir, no conviene á las per


sonas nerviosas.
A pesar de ser la magnetización mas dulce que la individual, las
personas afectadas de enfermedades graves, que no tiene su origen
en la atonía, se esponen al someterse á este, tratamiento, á crisis
que no deben descuidarse.
Estas crisis obran, aunque de distinto modo, sobre el resto de

(0 Roreff, 398. '• • i « -■;."• .


m
(3)
Mésmer, af. 338.—Deleuze, inst. pract. 93.
Mialle. Esposicion de cur*is. —Véanse las relaciones á cuya cabezi figu
ra el nombre de banqueta. n r •• • !
(4) Deleuze, inst. pract. 246, 249.
(5) Mésmer, af. 2? 4.—Deleuze, inst. pract. 82, 93.
— 148 —
los enfermos; pueden también comunicarse por simpatía ó imita
ción (1).
El receptáculo no tiene los inconvenientes que la cadena, por
que los enfermos no se tocan inmediatamente de modo que no es
de temer la comunicación de las enfermedades , pero la vigilancia
del magnetizador debe ser siempre la misma para estar al tanto de
las crisis que sobrevengan (2).
Es preciso no olvidar que tanto el receptáculo como la cadena
común á muchos enfermos, difiere en sus efectos y en el modo de
ser dirigido. Cuando se establece la cadena es para que un enfermo
reciba la influencia de todas las personas que la componen (3)
mientras que la remisión de muchos enfermos en un receptáculo
solo hace esperimenlar los efectos de los fluidos en él concentra
dos, sin ninguna especie de comunicación directa (4).

CAPITULO Vi

SE LA DIRECCIÓN DEL TRATAMIENTO EN COMÜN POR MEDIO DEL RECEPTÁCULO.

Cuando un enfermo se sujeta á ua tratamiento y se ve obligado


á esperar ásu magnetizador, se encuentra, con solo sentarse en el
receptáculo, mejor dispuesto á recibir los auxilios del magnetis
mo: comienza la acción del fluido depositado en él, y que ya ha ab-
sorvido.
Cuando se reúnen muchos enfermos en torno del receptáculo,
<es preciso alejarlos unos de los otros, es decir, hacer de modo que
no se toquen, por evitar los inconvenientes de la cadena (5).
Cada enfermo se sienta de manera que sus rodillas toquen próc-
simamente al receptáculo y el eslremo de sus pies se oculte debajo
de él hasta el empeine: ciñe en seguida al cuerpo ó la parte enfer
ma con el conductor de lana, agarrando el conductor de hierro mo
vible , atrayéndole hacia sí ó bien aplicándole á la parte afec
tada (6).

Puysegur. mem. 9.—Delouze, inst. pract. 92, 93.


Deleuze, hist. 121.—Inst. 90,
Mésmer, afor. 302.—Roullier, 59. '
Deleuze, Inst. prac. 91.
Deleuze, inst. 94.
Deleuze, inst. 81.
— 149 —
Si sobreviene la crisis, el magnetizador debe carmarla acto con
tinuo por medio de pases, y si continúa, alejarle del receptáculo y
magnetizarle aparte (1).
Es también indispensable, como en la cadena, evitar que for
men parte del receptáculo personas afectadas de enfermedades no
civas y sobre todo epilépticas. A estas las preocuparía el temor de
una crisis, y los asistentes , conociendo su afección, creerían que
su acceso tendría lugar de un momento á otro. Es inútil toda in
quietud: es mejor evitar el mal que sus efectos, y esto se consigue
tomando algunas precauciones.
El receptáculo es un gran recurso para el gefe de un tratamien-
to porque magnetiza á todos en general y particularmente el agua,
las plantas y yerbas tónicas ó calmantes que están indicadas como
remedios (2).
Los garrafones Henos de agua depositados en el receptáculo no
necesitan mas magnetización que la del mismo receptáculo (3). Es
conveniente, pues, colocar todos con cierto número de garrafones
correspondiente al de los enfermos que necesiten agua: se econo
mizan tiempo y fatigas.
Con las bebidas preparadas sucede lo mismo, Déjanse unos y
otros todo el tiempo que se quiere , pero por lo menos un cuarto
de hora.
Respecto á las plantas y yerbas que formen las bebidas, deben
colocarse otras tantas en el fondo del receptáculo, magnetizándose
solo con esto y teniéndolas prontas á cualquier uso.

CAPITULO VI.

DEL TRATAMIENTO PARTICULAR DEL RECEPTÁCULO.

Cuando prueba bien á un enfermo la acción del receptáculo, es


preciso no dejar que se interrumpan los buenos efectos que esperi-
menta. Para conseguirlo, se le proporciona un receptáculo portátil
de que se sirve en su casa.

(1) Ídem 81.


(2) Mésmer, afor. 299.—Deleuze, inst. 86, 87.
(3) Deleuze, Inst. 87.

S
- — 150 —
Este es una gran botella llena de agua y otras materias indica
das mas arriba; está armada de un alambre que atraviesa el tapon
y forma á la salida una curva de cerca de 20 centímetros. Este
alambre termina por un boton redondo ó un anillo (1).
El enfermo se agarra al alambre y le sujeta con la mano si solo
quiere una comunicacion fluídica, ó bien aplica su estremidad en
la parte enferma ó bien le añade un cordon que ata al alambre y al
gollete de la botella con que se rodea el miembro ó parte del cuer
po que padece. -

En los males de oidos, de dientes, de nariz y en las fiuxiones, á


causa de los abcesos que se forman en las encias, se aplica la bo
tella á la parte enferma, obteniendo de este modo la calma ó ali
vio y precipitando la duracion de la enfermedad.
En las inflamaciones de la nariz, de los ojos, una simple botella
de agua magnetizada , sin accesorios, cuya abertura se aplica à
las fosas nasales, produce los mejores resultados (2).
* En cuanto á la magnetizacion remito á mis lectores á los proce
dimientos indicados en los capítulos anteriores, aunque voy á es
tractarlos brevemente.
Magnetizar de antemano y por separado todos los objetos, si la
'botella no está pronta y depositada en el gran receptáculo y ter
minada su separacion, dar algunos pases mas.
Para recargar la botella,no se la vacía, se coloca el hierro en
corvado en la mano izquierda y con la otra se magnetiza (5).

(1) Deleuze, inst. 86.


(2) Deleuze, inst. 241.
(3) Deleuze, inst. 86.
– 151 —

“ sacasos somba

"DE . RECEPTACULo
, , "
PAnricULAn ó cUERpos portATILEs y De su ,

MAGNETizACION.

CAPITULo 1.
DE LOS LlENZ0S, DESUMAGNETIZACION Y EFECTOS.

La magnetizacion de las telas es una cosa muy importante en


ciertas enfermedades; es muy fácil y dá muy buenos resulta
dos (1). -

Para todos los dolores en general y en particular los reumáti


cos, pero aun mas en la gota, es preciso magnetizar los vestidos
y no ponerse otros que no estén magnetizados. -

Los vestidosse magnetizan tomándolos del modo mas cómodo:


como si se tocase á la persona á quien representa el vestido éin
dica una parte del cuerpo. .
Los pañuelos se magnetizan soplando por debajo, caliente, ó
desplegándolos y teniéndolos en la mano: con la otra mano, se
presentan los dedos en punta sobre las partes que están entre el
pulgar y el índice el meñique y el anular. .
Las telas magnetizadas entretienen la accion mientras las que
no lo están la destruyen ó al menos la debilitan. , , , - L:

En muchas personas el frio en lospies es permanente;á veces


es tan intenso que impide el sueño; én. estos casos, las medias
magnetizadas llaman el calor á las estremidades (2); lo mismo su
cede con los guantes.
Los efectos de los pañuelos magnetizados son admirables. Un
pañuelo magnetizado calma los dolores como podria hacerlo la
palma de la mano del magnetizador; sostiene un dulce calor en la
, , " " , , , , , , ,
-— —
- ". , "1
. ,, , , , ,
(1) Idem 86. . . . .
(2): «He visto muy amenudo, dice Mr. Deleuze, calcetas magneladas
pro
»ducir en lospies un calor que no se habia podido obtener por ningun otro
»medio. Dichas calcetas conservaban su virtud durante cuatro ó cinco dias: al
»poco tiempo se debilitaba óse perdia del todo.»-Deleuze, inst.87.
- 21
— 152 —
parte enferma, disipa los espasmos, facilita la respiración y ealma
los movimientos nerviosos (1).
Los gorros que se ponea en la cabeza son también un poderoso
auxilio: una vez magnetizados calman y refrescan: úsase de ellos
particularmente para los males de cabeza (2).

CAPITULO II.

DE!/ CRISTAL , SU MAGNETIZACIÓN Y EFECTOS.

El cristal parece ser uno de los mejores minerales para recibir


y conservar la fuerza magnética.
«Entre los cuerpos privados de vida, dice Mésmer, el hierro y
»el cristal son los que obran con mas intensidad: el cristal además
«es un escelente conductor (3). .
«Ignoraba, dice Puysegur, hasta qué punto puede servir el cris-
»tal para impeler á la continuación de un tratamiento magnético.
• Cuando quería nó solo doblar sino triplicar mi acción sobre Mag-
«dalena (una de mis enfermas) llamaba á dos ó tres de mis criados
«dándoles á cada uno una botella vacia que hacia dirigirá la po-
»bre niña, á veces á gran distancia.»
i *No sabia donde colocarse: se llevaba ambas manos por todas las
«partes de su cuerpo, aumentándose en ella los efectos de la magne
tización de un modo prodigioso. ¡Cuántas veces he alcanzado gran-
»des triunfos por este medio! (4). ... -i.
«La intensidad del vidrio magnetizado se nota en estremo en los
«enfermos sonámbulos (5). Cuando no está magnetizado sienten há-
o»ciaél una inclinación (6) ó estrañeza notable (7). ¡i ^ U \ ,.¡:<:;

(1) «Un pañuelo magnetizado colocado en el estómago, sostiene la acción


«durante el intervalo de las sesiones y puede calmar los espasmos y los movi-
«mientos nerviosos.» Deleuze, inst. práct. 87.
(2) «Disipase á veces la melancolía envolviéndose la cabeza por las noches
»con una cinta magnetizada.»—Id. 88.
(3) Mésmer, afor. 240, 292.
(4) Puysegur, mem. 263.
(5) Puysegur, mem. 39, 262, 263, 323, 368, 40S, 407 , 415; investigacio
nes, 249.
(6) ídem. ■'■ '"
(7) Id. 414.—Despine, 82, 403,133.
– 155 –
». Cuando sobreviene un refuerzo activo, su uso pide mucha aten
•cion y prudencia; pero á veces no pueden los enfermos soportar por
•mucho tiempo la accion. «Sirvase vd. de las botellas, decia una de
»las enfermas de Mr. Puysegur: haced que os ayude cualquier per
•sona, con objeto de accionará la vez sobre el estómago y los riño
»nes. La enferma les suplicará la dejen quieta, se quejará de lo mu
»cho que la atormentan, no hacedla caso, continuad vuestra ope
•racion; pero deteneos en pasando diez minutos, porque entonces
»no la quedarán fuerzas suficientes para soportar por mas tiempo la
»operacion (1).»
Por el contrario, cuando los enfermos sonámbulos desean el vi
drio, entonces no hay riesgo alguno: todos son beneficios (2).
Algunos lo piden con tanto anhelo como la mano del magneti
zador, lo cual justifica el aforismo D’‘Eslon que dice: «Una botella
»colocada en el estómago del enfermo, causa el mismo efecto que
»la mano del magnetizador (5).»
¿Siente vd. mucho alivio con la botella? decia Puysegurá una
jóven sonámbula.-Sí, pero no tanto como con su mano (4). En
tonces Puysegur cogia la botella con una mano y tocaba con la
otra la parte enferma. Es preciso que quitevd. la una ó la otra, re
plicaba la enferma: la botella ó la mano(5).
Algunos sonámbulos repudian el vidrio (6). Y otros hasta te
men tocarle (7).
Una botella magnetizada sirve tambien para atraer y estraer fue

(1) Puysegur, mem.322.


(2) En cierta ocasion díá una enferma para que lo tuviese junto al estó
magó un tubo de cristal, el cual le tuvo sin mover mas de un cuarto de hora.
Cuándo se despertó
cristal.—Sí, señor-Yla pregunté síha
¿pörqué le setenídovd.
acordaba de haber
tanto tenido
tiempo unaltubo
juuto de
estó
mago?–Porque no podia quitarlo.—Y
za bajo mimano superior ála mia.-Y ¿quién se lo impedia?–Habia una fuer
¿esto laincomèdaba ávd.?—No tal.
Puvsegur, indagaciones, 289.
Afor. 24.
(4). En efecto, así debia ser: la botella vacía causa menos quietud que la
que está llena de agua, y en su aforismo, del cual estracto mas adelante dos
líneas, D“Eslon habla de botellas llenas de agua. -

Memorias, 398.
6) Memorias, 414.
(7) «El cristal, dice Despine , estremecia todos los nervios D"Estella."
»El solo contacto del cristal hacia esperimentar á mis enfermos una sensacion
» de fuego muy estraordinaria.—Un relój, teniendo cristal lo cogian con suma
»precaucion, á fin de no tocar el cristal»; páginas 103, 133.
— 154 —
ra del cuerpo humano los humores que impiden la circulacion (1).
En este caso, segun opina Puysegur, hace el oficio de sifon (2).
Una plancha de vidrio, llevada por espacio de unos dias sobre
la parte afectada del enfermo y trasmitida á un sonámbulo consul
tista, sirve á este último de escelente guia, tanto que le permite
reconocer y describir á larga distancia el estado del enfermo, y
proponerle un acertado plan curativo (5).
Tomando el vidrio con avidez el fluido, debe cuidarse de no
trasmitiry aplicará un sonámbulo, toda plancha llevada por algun
tiempo por un enfermo, sin examinarla antes, y consultar con ma
durez á fin de no esponerle á los malos efectos de una comunica
cion morbífica demasiado intensa; porque lo mismo se trasmiten
las enfermedades que la salud; el principio salvador como el des
tructor (4).
Los efectos del vidrio magnetizado sobre los enfermos sonám
bulos, son tambien muy importantes en la práctica.
Se magnetiza con igual facilidad el vidrio fabricado bajo una ó
diversas formas, segun el uso que de él se vaá hacer.
Cuando es necesario aislar á un enfermo de cuanto le rodea,
para determinar, favorecer ó entretener el sueño sonambúlico, se
magnetizan unos pies de vidrio cóncavos, los cuales se hacen con
fondos de botellas, y se colocan sobre ellos los cuatro pies de la si
lla, sobre la cual se ha de colocar al enfermo. Al cuerpo magneti
zado en esta forma, se le dá el nombre de aislador. El enfermo co
locado en estos aisladores, ni oye ni vé mas que á su magnetiza
dor, y es inaccesible al fluido de cuantos le rodean. Esta magneti
zacion ofrece grandes resultados por la gran seguridad que inspira
al enfermo.
" Tambien se magnetizan tubos grandes de cristal cuando se
quiere introducir en ellos una parte enferma del cuerpo, tal como
un brazo, un pié una pierna, etc., en cuyo caso el fluido se con

(1) Puysegur, mem.368. . . . . . .

(2) Id., id., 415.


(3) Se debe á los sonámbulos de Roullier el descubrimiento del benéfico
uso del cristal aplicado sobre la parte enferna; Roullier, 55–Deleuze, ins
truccion práctica, 88. .. . .
(4) Mésmer, prop. 17 y 18—Bruno, 59–Tardy de Montrevel, diario ci
tado.—Mialle, id., pág. 192 en la nota.
– 155 —
centra y acumula en la parte enferma, dejándola en este estado
el mismo tiempo empleado en la magnetizacion ordinaria.
Para los ciegos, los afectos á oftalmía y gota serena,y que tie
nen la costumbre de llevar anteojos, se magnetizan estos, tanto el
cristal como las guarniciones, y se tiene cuidado de que no los gas
ten sin magnetizar." " -

Asimismo se magnetizan cristales lenticulares, ó bien engarza


dos en concha, ó bien perfectamente pulidos, de modo que no
puedan herir la piel, haciéndoles un agujerito en medio, de mo
do que pueda pasar una seda, y se cuelgan al cuello del enfermo
como si fuese un medallon (1).
La aplicacion de los vidrios lenticulares sobre el estómago y
sobre la region del corazon, sirve de mucho, porque contribuyen
á debilitar los dolores, facilitar la circulacion de la sangre y cal
mar laspalpitaciones (2). ".

Los vidrios magnetizados se pegan con frecuencia á la piel, y


permanecen de ese modo ó una noche ó una mañana entera; des
pues se despegan por haber perdido ya la virtud. El cristal sin mag
netizar no se adhiere á la piel.
«En muchas ocasiones, dice el doctor Roulier, he obligado á mís
enfermos despues de haber consultado la opinion de sonámbulos
»lucidos, á que lleven sobre el estómago un cristal magnetizado;
este vidrio se adhiere por lo regular á la piel" con fuerza y
» queda asi por espacio de varias horas. No necesito decir que segun
las personas y sus circustancias, se pegará con mas ó menos fuer
»za, por mas ó menos tiempo; algunos les dura varios dias, casi he
» observado el mismo fenómeno en otros tres sonámbulos y en varias
»personas magnetizadas que no caían en el sonambulismo.». "
* El cristal seco sin magnetizar jamás se adhiere (3). "
"Se preferirán los cristales gruesos á los finos, para que el cinfer
mo no los rompa y se lastime, y cuando no este bien pulimentados
se envuelven" en un pedazo de seda magnetizado y el enfermo se le
i i ,
aplicará sobre la parte doliente. "

. . . . . .. . . , -

--------- - - - -- - --- ---

1) Deleuze,inst. práct., 88.—Reullier, 55.


2) Puy segur, mem., 398—Deleuze, inst. práct., 88.
3) Roulier, 54 á 56. ".
— 156 –
Para magnetizar un tubo ó un bocal ó cualquier otro cuerpo
cóncabo, se introduce la mano abierta y de modo que le sostenga
con las yemas de los dedos, y con la otra mano se magnetiza por
medio de pases. .. . . . .
Los anteojos se magnetizan colocando el dedo pulgar sobre el
cristal, y dejándole apoyado sobre él. Las guarniciones, se magneti-
zan partiendo desde el centrohácia los estremos, siempre que estas
sean de oro, plata, concha úacero. , , , , ,, ,
Los cristales lenticulares, se magnetizan poniendo tambien los
dedos pulgares sobre el cristal y sosteniéndoles con los otros de
dos. En seguida se le rodea con los cinco dedos de una mano, colo
cando sobre ella los cinco de la otra.
Pocos minutos son suficientes para estas magnetizaciones ().
.
",, ,
, " " "
,
,
,
" ".
" , "
),
.
, ," "
. . .
*

CAPITULO III, i
.
DEL, ono, DE su MAGNETizAcioN Y DE sus EFECTos-.,
. " " , , , ,
Mésmer colocó el oro despues del cristal y delfierro, conside
rando á los tres como buenos cuerpos conductores (2). Mas el oro
iene en sí una virtud calmante, lo cual hace que seapreferible pa-
ra la magnetizacion. ' oli
, «Al principio de mis investigaciones sobre los fenómenos ner-,
viosos tan particulares, que presentan los enfermos atacados de
catalepsia, dice Despine, noté el singular deseo que mis enfermos
»mostraban por el oro, y sobre todo por el oro puro. Tambien naté
» la singular y diferenteinfluencia quo egercia sobre el zinc, el co
»bre amarillo y fierro magnetizado. Antes de preguntará dichos en-.
»fermos acerca de las sensaciones que estos metales les producia,
» quise esperimentar por mi mismo la mayor ó menor consecuencia
» que podrian prometer al producir y desarrollar tales fenómenos,
»vi dependian de alguna ley natural que yo no habia observado to
» davia, bien fuese debido á la casualidad ó al capricho de los enfer
»mos. Al cabo de algunas investigaciones reservadas que hice, sa

(1) Deleuze, Inst. prac. 87, 89.


(2) Mésmer, afor. 292. -
— 157 —

• qué que dichosfenómenos se presentaban constantemente siempre


» que los enfermos eran de igual naturaleza, deduciendo por último,
que dichos fenómenos pertenecian á un órden natural sujeto á le
ºyes fijas, no estudiadas aun, y que debian ser tan inmutables como
las principales leyes que rigen el universo (1).» " , " "

». Cuando Ana Roux queria aliviarse de los atroces dolores que


esperimentaba, en el occipucio, se frotaba dicha parte de la ca
•beza con una saboneta de oro que llevaba constantemente colgada
• del cuello ó bien con una moneda de oro de las mayores.» r
»Micaela Viollet cuando estaba en crisis, cogia con avidez
• cuantas sortijas, alfileres y monedas de oro , tenia cerca de sí. Se
• las metia en la boca, y á poco se notaba instantáneamente cesar el
• trismus, principal fenómeno de su estado de crisis.
» El cobre amarillo modificaba los miembros atacados; un pe
» dazo de acero colocado entre los dientes, atraia inmediatamente el
» trismus, mas el oro le hacia desaparecer al momento que se toca
»ba con él. - , , , ,
» Entonces, pregunté á mis enfermos lo que sentian y los moti
»vos que tenian para obrar de este modo.-¡Buena preguntá! me res
»pondieron. No ve vd., señor doctor, que me va bien con ello! Si
» se me abrasa ó hiela la cabeza, el oro arregla mis nervios y los
» modifica; si mis dientes se unen, el oro los desune. En fin, frotán
» dome con el oro me siento buena (2).»
En los dolores locales se usa el oro para darse fricciones.
En las crispaciones nerviosas frotándose los miembros con oro
,
cesa la crisis (5). " ," , " "

El oro refresca y alivia, y la calma que él proporciona al en .


fermo dispone y ayuda para la curacion. a
Atrae suavemente el sonambulismo, y hace tornará él cuando
iil

3 Despine, 124.
ld., 126, 127, véanse tambien las 103, 104, 105, 134, 234, y en
adelante. . . . . .. . . …
(3) Estella, dice Despine, piensa en lo la ha de aliviar, pide el reló,
»pàra desparalizarse. Le lleva sucesivamente al oido izquierdo, al ojo derecho,
»al izquierdo, á la barba, pide una moneda de oro porque el movimiento de lá
»máquina la escita. Entonces coloca el reló y la moneda en los hoyos clavicu-,
»lares, y á poco menea las piernas como el dia antes, pero con mas facilidad y
»soltura» Por medio de la "moneda estiende y encoje la pierna cuando quiere.
Pág. 105 y 106.
— 158 —
un accidente imprevisto ha hecho que el enfermo salga de aquel
estado (1). - , , , , , , ,, , , , "
El oro se magnetiza del mismo modo que eleristal y el acero
segun su forma , sin olvidar que por el pulgar ópor las yemas "de
los dedos reunidos, es por donde sale el fluido con mas actividad.
«Dice Eslon, así como una placa de fierro se aimanta eon mas
» dificultad que los objetos largos y puntiagudos, tales como la hoja
» de una espada que deja al fluido magnético una especie de camino
que recorrer, por la misma razon se dirige con mas facilidad este
»fluido sobre los diversos objetos ó ramificaciones nerviosas cón un
» dedo tal como el pulgar ó indice que no con toda la mano. Los que
» estan poco versados en la anatomía y no conocen el sistema ner
»vioso, magnetizan con todo los dedos (2).» . . . . .
Las sortijas son cómodas de magnetizarse y sobre todo las
gruesas (5). Las monedas de oro, grande sobre todo, asi como las
cajas del mismo metal, son mas propias para la friccion (4)."
Tambien llevan suspensas del cuello, del mismo modo que los
lentes, monedas de oro, y cajasó relojes de doble caja, para ser
virse de ellas en caso de crisis, y sobre todo los sonámbulos hacen
mucho uso de ellas por sí solos, logrando casi "siempre pronto
alivio (5). , el
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . … c.
dl. 1, o lº o el
. . . . .. .
CAPTU"w"
. . . .
. . . . . . .
"
.
"
.
"." .
e cio
DEL Acero, De su MAGNETIzAcioN Y DE sus EFECTos, el , ,
, , , , , , i
Los primeros ensayos que hizo Mésmer, despues de muchas
meditaciones, fueron con el acero.
Habiendo esperimentado la enferma una renovacion completa
- "

(*) «Estella quiere volverá su cama, su moneda de ore cae… pierde de


»repente sus fuerzas, y cae tambien á tierra. Tan pronto Uomo cogió la moneda
»de oro, se leventó y atravesó la alcoba»—14 y 45, 64, y sobre todo
- la 104. . , .

(2) d'Eslon, afor. 7 y 8–Puiseguy, menorías 36–Deleuze, instruc


ción práctica, 31.
(3)” Deleuze, inst.89–Despine, 104, 108,417, 127. "
4). Despine,
(5) Id., 135. 43,57,97, 100y 6tras. • "
— 159 —

de sus accesos ordinarios (1), la aplicó tres pedazos de acero


imantado sobre el estómago y sobre las piernas. A poco esperi
mentó sensaciones estraordinarias, sintió interiormente dolorosas
corrientes de una materia sutil, la que despues de varios esfuerzos
que hizo para tomar direccion, esta se encaminó hácia la parte in
ferior,y pasaron en seis horas todos los sintomas del acceso. Ha
biéndose visto despues el facultativo en la precision de renovar
la prueba ó causa del estado de la enferma, consiguió iguales re
sultados.
Esta observacion, unido al conocimiento que tenia sobre el sis
tema general, le ilustró mucho mas; confirmando las precedentes
ideas sobre la influencia del agente general, le enseñó que otro prim
cipio hacia obrar al iman, incapaz por sí solo de ejercer esta accion
solre los nervios (2). "
El ferro y el acero reciben el fluido magnético casi con tanta
facilidad como el cristal, y si bien es cierto que le conservan por
menos tiempo, en cambio es mayor su intensidad (5).
Muchos sonámbulos no pueden sufrir el olor del fierro (4); y
por lo general el contacto de ajuel, del acero y del cristal, los
irrita; quema é inquieta (5).
Mas el cristal, acero y fierro magnetizados, no dejan por esto
de ejercer una accion curativa y en alto grado calmante, sobre los
enfermos no sonámbulos (6). -

El fierro y el acero se magnetizan del mismo modo que el cris


tal,segun su forma y tamaño; solo que el acero siendo menos buen
conductor y conservando menos tiempo el fluidó, es preciso car
garle con mas fuerza. -

Cuando se nota que el cristal no causa efecto y que se consi


r,

" … "..." "- 1 , , ,, , ... ", " " " . 3.


(1) «Por los años 1773 y 1774, Mésner emprendió en SUl casa el tratamiento
»de una señorita de 29 años llamada AEsterlina, atacada de convulsiones y cu
»yos graves síntomas se manifestaban por la aglomeracion de sangre á la
»cabeza, causándola crueles dolores de dientes y oidos, á los cuales seguian el
» delirio, los vómitos y el desmayo. Mésmer, primera memoria, pág. 11.»
(2), Mésmer, primera memoria, 13, " ,
-

".
(3) ll., afor., 240, 292. ". " " -

(4) Lausanne, tomo 2 º, 140. , , , , , , , , ": , , ...


(5). Id., 138—Despine,4, 42, 127, 128, 129, 132, 133, 27,y otras.
(6) Mésmer, primera memoria , 13.—Deleuze , inst. prát.—87-Ryu
llier,54á57. ,, , ,, , , , , ,
- 22
– 160 –

gue con el acero, se puede evitar la molestia de magnetizarle mu


cho tiempo, depositándole en la copa del conductor central de un
depósito material. Alli se impregna de fluido y el magnetizador no
necesita mas que cargarle un poco mas antes de hacer uso de él.

CAPITULov. .

DE LAS PIEDRAS MAGNETIZADAS.


".
La mas alta antigüedad y épocas muy cercanas á nosotros, nos
dan pruebas de que existen piedras cuyo contacto es curativo,y
otras igualmente que obran sobre el sistema nervioso, y por úl
timo, las hay tambien que tienen una virtud narcótica.
Con mucha razon dijo Mésmer que habia magnetizado pie
dras (1), lo que no ha hecho ha sido manifestar los resultados que
ellas le dieron. "o"
Tambien indicó que se abstenia de emitir su opinion sobre el
particular, hasta mas adelante.
Hago aqui mencion de ellas, para atraer la atencion de los nar
turalistas magnetizadores, á fin de que clasifiquen las piedras mag
netizadas y magnetizables. -

Mas adelante me ocuparé de ello.

Gaal o Baas
". . "

o E LA MAGNETizAC 10.N. Acus TICA.

CAAPTTULO H. - •

DE UA MAGNETIZACION POR MEDIO DE LOS SONIDOS.

S. 1.° Sus efectos.

Todo lo que ocasiona un ruido cualquiera, obra magnética


mente sobre ciertos individuos.

(1) Mésmer, Carta al Dr. Vuzen, (1773)—Anales del magnetismo, t. I, 55.


– 16l –
El viento, el mecer de las hojas, el murmullo de un rio, el
de una cascada, el de las olas, etc., aumentan la accion magné-,
tica y atraen el sonambulismo, si el enfermo está predispuesto á
él (1).
S. 2.° Su uso racional y sus inconvenientes. , , , , ,
"

Para usar con un enfermo la magnetizacion sonante, ó por me


jor decir para obrar sobre él por medio de un ruido cualquiera es
necesario ensayarle antes y graduarle.
Todo lo que causa una sorpresa es por lo general dañoso y á
veces peligroso. *

Un cuerpo pesado que fuere á caer de improviso al lado de un


enfermo que estuviese distraido ó durmiendo, podria causarle una
impresion demasiado violenta, y sobre todo le impediria el sueño
magnético (2). Por desgracia he esperimentado resultados muy
desgraciados. ,, , , , ,
"
, ,
"
,
" ..
f *

- CAPITULo II.

DE LA MAGNErizActoN INSTRUMENTAL.
. 1.
".
S. 1.° Sus efectos.
. . . . . . . . . . . . .. . .
Un instrumento musical es un buen conductor de la fuerza
magnética.
El sonido de ciertos instrumentos alivia y cura á veces ciertas
enfermedades; citaré como ejemplo dos casos admirables sacados,
de los libros santos. , , , , , , ,
«Cuando el espíritu del se se retiró de Saúl, este se vió agi
iel Señor
»tado por el maligno espíritu. " . -
,"
» Entonces sus oficiales le digeron: Sigusta el rey nuestro se.
»ñor, sus servidores buscarán un hombre que sabe tocar el arpa,
»á fin de que os alivieis un tanto.» Levius Fenas (5). ------
No solamente alivia á los enfermos el sonido del arpa, sino
-

(1) Id , afor. 164–Koreff, 401. , ,


3 Deleuze, hist. crit., 123.
(3) Jusieu, noticias al rey, 13. , , , , , 't
— 162 —
que contribuye admirablemente á la curacion; porque tambien
está dicho: ,
«Que todas las veces que el espíritu maligno enviado por el Se
»ñor se apoderaba de Saúl, David cogia el arpa y la tocaba.»
Saúl volvia en si RFocia arum y se aliviaba, Levius Haben ar (1).
Tambien hallamos los mismos efectos en los tiempos modernos:
«Mi hermano y yo, dice Puysegur, durante un acceso de Joly que
» duró hora y cuarto, se nos antojó tocar el arpa; un pequeño mo
»vimiento suyo nos dióá entender que le catisaba placer. Vuelto
» de su aeceso, le vinos levantarse con los ojos cerrados y en es
»tado magnético. Habiéndole preguntado si habia sufrido mucho,
» nos respondió que tan pronto como oyó la música se habia que
» dado dormido y que no habia sentido nada. Imaginé para dis
»traerle y alegrarle tocar y cantar al arpa (lo cual nos dijo le
»causó mucho bien) (2)»
El sonido de los instrumentos es aun un medio poderoso para
provocar al sueño magnético y para hacer salir de él al enfer-
mo (5), así como para renovar el sonambulismo (4).
Determina y aumenta las crisis á las cuales está dispuesto el
individuo (5). Mas la eleccion de los instrumentos pide mueha
atencion. - -

. . . . .. .

S. 2º Instrumentos
: iii;
buenos conductores de
magnética." o la fuerza
-
-

..
Los instrumentos de viento son preferibles á todos los demas.
El soplo humano produce en el sonido una propiedad particular.
«Observé, dice Mésmer, con suma atencion á una persona atacada
» de "enfermedades nerviosas que no podia sufrir el sonido de la
»trompa sin afectarse de un modo estraordinario (6); otras yeces
» la veia quejarse porque oia. uno,
, , , ,
y acababa por darla una
. . . . ...;. " " - " -
fuerte
—————-——— -————

(1) Reyes, lib. 1°, cap 16, v. 11, 15 y 16. :


(2) Id., v. 23. -

3) Puysegur, Memorias, 146. - - ---------- - -


«Joly, añade Puy segur, entró y salió del estado magnético por medio
»de la música sin que mi hermano y yo la tocáramos.» Puysegur; mem. 146. "
(5) Deleuze, hist. crit., 123 –Korelf, 40. .. ... ". t - , l
(6) Jussieu, relacion 13. "… ,
— 165 —
»convulsion, diciendo que se acercaba el sonido, cuando apenas
» logré oirle hasta despues de un cuarto de hora (1).» - -

La flauta (2), el arpa (5) y la lira ó guitarra (4), se mag


netizan con suma facilidad, y son muy buenos conductores de la
magnetizacion. " - -

Despues de los instrumentos de viento, los de cuerda, son los


mas á propósito para recibir la influencia magnética y para tras
mitirla (5).

S. 5.” Uso racional é inconvenicntes.

Hay personas á las cuales ciertos instrumentos las producen


efectos particulares y á veces contrarios, á los que se manifiestan
en otros individuos (6). ,
Los unos esperimentan un beneficio positivo (7), y los otros
esperimentan cansancio ó agitacion en el organismo (8).
De aquí resulta que es preciso no emplear la magnetizacion
acústica en un tratamiento comun sino solamente en particu
lar (9). ,, , , , , . ... . . . . …,
Y por último, que se debe consultar al enfermo cuál instru
mento prefiere y qué efecto le produce despues, de varias tentati
vas (10).
" " S.A.° Magnetizacion de los instrumentos. "
" , . . . . . . . .. . . . . .
" . - .. "... . "
La esperiencia demuestra que los sonidos producidos por un
instrumento magnetizado causan mas sensacion ó efecto á un en

(1) «Muchas veces las personas en crísis (dice el mismo en el aforismo


»que precede)se ven atormentadas por un ruido que las aturde y que le ca
»racterizan tal y como es, sin que apenas se note como no sea acercándose mu
»cho al punto de donde dimana el sonido. Afor. 279.
2) Mésmer, afor. 280.
3) Reyes, lib. 1.º, cap. 10, v. 5—Despine, 231.
4) Id., cap. 16, v. 14, 15, 16, 23—Puysegur, mem. 146–Ko
reff, 40 l.
(5) Reyes, lib. 1.º, cap. 10, v. 5.
6) Puysegur, mem., 146.
Despine, 52,330, 331, (3), id. 63.
8) Puysegur, mem., 187—Deleuze, inst. 123.
9) Puysegur, mem., 189.
(10) lc., págs, 146, 188–Despine, 52, 231.
— 164 —
fermo que los sonidos de un instrumento sin magnetizar; y que di
cha acción ó efecto es mas vivo y acelerado.
Es preciso, pues, de antemano magnetizar el instrumento de
que se van á servir, siempre y cuando no sea de viento.
Si fuese un arpa , se puntean las cuerdas y se saca sonido de
ellas; se magnetiza la madera y el metal que eontenga, bajando la
mauo de arriba ?bajo y en todas direcciones , siguiendo los con
tornos y tocando el metal. En seguida se magnetizan las cuerdas,
partiendo desde el principio y llegando hasta la parte inferior.
El piano se magnetiza ejecutando sobre él algunas piezas ó
buscando acordes; después se levanta la lapa que le cubre y se co
loca ligeramente la mano sobre todas las cuerdas y accesorios; y
después se magnetizan todas las teclas.
La flauta y la trompa, que producen á veces los mismos soni
dos que la voz humana , se magnetizan ellos mismos con el aire
que en ellos se introduce al tocarlos.
En estas operaciones el magnetizador se asemeja á una máqui
na eléctrica (1); mas no debe contentarse con depositaren los
' instrumentos su fluido magnético, porque todos estos actos deben
estar unidos á una viva atención en lo que está ejerciendo y á un
vivo deseo de ser útil al enfermo (2).

(1) «Todo ser viviente, diceJussieu en sus memorias al rey, es un verda-


ndero cuerpo eléctrico, constantemente impregnado de este prncipio activo,
«pero no siempre en igual proporción» Pág. 28.
(2) Mésmer, segunda memoria, 75 y 76.—Id., afor 306. ,, ,
LIBR0 STII0,

DE LA MAGNETIZACION MEDICINAL Y ALIMENTICIA.

CAPITULo 1.

DEL AGUA CONSIDERADA COMO CUERPO DUEN CONDUCTOR DEL FLUIDO


MAGNÉTICO.

El agua es uno de los mejores conductores de la fuerza magné


tica, y tambien el mas activo. Citaré de ello admirables ejemplos.
El uno pertenece á Mésmer y el otro á Despine.
«Mésmer, dice Thouret, hallándose un dia con MMr. Camp....
»y D°E..... cerca de un estanque en Mendon , les propuso que pa
»sasen alternativamente al otro lado del estanque mientras él esta
»ria en su sitio. Los hizo meter una caña en el agua y metió él
» tambien la suya. A esta distancia Mr. Camp.... sintió un ataque
» de asma, y Mr. D“E..... un dolor en el hígado , del cual ya esta
»ba afecto. Se han visto personas que no han podido esperimen
»tar esta operacion sin desmayarse (1).
»Ved ahora el segundo ejemplo sucedido en 1856: Cincuenta y
» seis años despues que el anterior.Una cataléptica, la señorita Es
»tella L.° segun Despine, médico inspector de las aguas de Aix,
» se bañó por primera vez en un estanque. Estándose paseando
» dentro de él, esperimentando la temperatura que mas la con
»venia, llegó al centro del estanque, donde la llegaba el agua
» hasta la barba. Al punto la dá un ataque de epilepsia, y queda tie
»sa é inmóvil en el centro del estanque como una estátua de már
»mol. Su madre que estaba presente se sobrecoje, la bañera se en
» contraba en el mismo caso temiendo que la jóven cayese á fondo,
» en cuyo caso me hubiese arrojado para salvarla. Sin embargo, Es
»tella no pierde su equilibrio,tranquilizo á su madre,y llamo a vo
»ces á Estella, la cual no me responde: ¿qué hacer, pues?

(1) Thouret, Investigacionesy dudas, pág. 65. -


— 166 –

»Me persuadiá poco de que el instinto que condujo á Estella al


» punto donde estaba, la sugeriria tambien la idea de salir de él;
»¡mas quien puede calmar fácilmente. la. zozobra,
»lo que pasó." , *. . . . . ..."
-
de -una
la
madre!oid
. . .

» Estella se hallaba en el centro de un estanque de tres pies de


» profundidad, teniendo 48 de largo por 22 de ancho, el cual era
» accesible por medio de dos gradas colocadas en sus estremos. .
»Su mirada se fijaba al lado opuesto al en que nos encontrábamos
» su madre y yo. La llamé varias veces y no obtuve respuesta algu
»na; pasé al lado opuesto, la llamé de nuevo, mas mi voz se per
» dia todavia bajo la bóveda del estanque y no logré respuesta
»alguna. -

» Dirijí despues mis manos hácia aquella estátua inmóvil, la


» hice de lejos algunos pases magnéticos, y nada logré. Estella per
» mauecia quieta, tranquilicé un tanto á su señora madre y me
»pasé de nuevo á mi primitivo sitio, donde me senté sobre el pri
»mer escalon que Estella tuvo que pisar para bajar al estanque,
» dispuestos ambos á, no separarnos de allí hasta ver en qué termi
»naba aquella escena, y prontos á favorecerá la jóven en cualquier
»catástrofe imprevista. En este estado, me ocurrió de repente, que
» el agua era un buen conductor de la voz sobre los bordesde un
»lago ó de un estanque, y haciendo aplicacion de este principio
» con el magoetismo animal, convine en sumergir el dedo indica
» dor de una de mismanos en el estanque al pronunciar el nombre
» de ¡Estella!. De repente la estátua de Pigmaleon toma oido, hace
»un fuerte sacudimiento, se vuelve hácia nosotros,y no bien nos
»vió, cuando se vino derecha á nuestro lado (1).» , , , , ,,
. . . .
CAPITULO HI. " .

..., DEL AGUA CoNSIDERADA coMo RECEPTÁCULo MAGNETico. ."


i. " - , f *

El agua es el cuerpo que adquiere mas fluido magnético (2).


Mésmer dice con mucha razon, que magnetizó el agua (5); y
-
,

-(4) Bespine,54 y 55. - --------

(2) D“Eslon, afor. 21.—Deleuze, hist. crít. 124.


(3) Mésmer, carta al doctor Vuzen.
- 167 -
demostró al mismo tiempo el modo de magnetizar un baño y sus efec
tos una vez magnetizado (1); pero sin colocarla en el primer rango de
los cuerpos materiales considerados como escelentes conductores y
depositarios de la fuerza magnética. Sus mismos esperimentos y los
de sus sucesores son los que han probado hasta la evidencia que me
rece figurar en esa categoría.
«El agua, decia en 1780 el doctor D'Eslon, discípulo de Mesmer
está llena de partículas ferruginosas y magnéticas; es uno de los mas
poderosos conductores de la electricidad, ypor lo tanto, apropósito
para propagar el magnetismo (2)».
«El agua que propino á mis enfermos durante ese tratamiento,
está siempre magnetizada, añadia en 1785 Mr. de Puysegur (3); y es
sin disputa uno de los grandes recursos de la medicina magnética.
Solo un enfermo en el período de crísis puede apreciar la diferencia
que existe entre el agua comun y la magnetizada. Los diferentes ca
sos en que he tenido ocasion de estudiar este fenómeno, no me han
dejado duda alguna acerca de la certeza de mi aserto. Todos mis en
fermos en semejante estado, concuerdan" en recomendar esta agua á
los hidrópicos, asegurando que les probaba mejor que ningun otro
remedio, incluso el contacto esterior. Si, como yo creo, esta indicacion
es cierta; cuán importante será que la esperiencia acabe de justificar
su triunfo (4).»
cEntre los accesorios de los tratamientos magnéticos, dice el doc
tor Roullier (1817), creo y considero al agua como uno de los mas
preciosos. Me he valido de él muchasveces y siempre con buen éxito,
admirando, no pocas, la cantidad de evacuaciones albinas que pro
mueve. Uno de mis enfermos, por espacio de un mes, obraba de cinco
á seis veces por dia y esperimentaba, sin embargo, un bienestar inde
finible y marcado, á pesar de lo copioso de las evacuaciones, en que
la medicina ordinaria hnbiera visto un peligro, anunciando todo la
vuelta de la salud (5).»
«Finalmente, el agua magnetizada, dice Mr. Deleuze, es uno de los
agentes mas poderosos y saludables que pueden emplearse. La he visto
producir efectos tan maravillosos, que creeria sueños de mi fantasía, á
no haberme demostrado la esperiencia todo lo contrario (6).» "
(1) Mésmer. Afor 295 y 307.
2) D°Eslon. Afor. 21.
3) Puysegur. Mem. 63. .
(4) Puysegur. Mem. 84,85. -
Roullier. 53,54. 2,
6) Deleuze. Instruccion práctica 71 á80.
-9o elia y oídn nexilol, otocil oni le miemb
ob optar ninq lo n CAPITULO III, olivia y y eo
asolubio etnoloeo o no eobiolicio o elin io el
apr, los EEEEros EAGAMANIAPAYpsulMAGETIACIONb
-on ep ciofolio s "Eji el 9 et a ese a al
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o *R: 111)"),
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"... , úble áláà ..."
tres sesiónes por "semáná, el agua magnetizada "suple -
a acción dil
..",
recta (3). . . -
3), es mas
veces salud temás
mas saludable l eo!
más dulce ,io
y produce el lo
fies IeSU11
1 20 U tizació ...,piel"9". o 19 , y l) i"
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"... 4 misma,
"..." •, L , ,, ,,,
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, ,
fila aisladamente ha basta dáveces ára curar (5)."il
ire o 11 d nará s énf asº facán

... s preciso ordenará los enfermos que no hagan uso de
"..." sint l : 1.11. , , , , , "li otra agua
urante las comidas
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ni en los intérvalos
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11711
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y
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op to isa Efectos particulares , lo su y lidiiiil


t olo o ni un "onisq ft i di in o sin sí
Si se da un vaso de agua magnetizada á una persona que esperi
nente mindolor localén el estómago;ó en el bajo vientre, parece co
mbique la siente descenderhácia el sitio del mala(7). o
-
en es
- - • •

(1) Puysegur. Mem.85.-Deleuze, histí24–lms práct73, 74, en


: prác. 73. - -

(3) Deleuze. Inst. 78. -" " -, " " . • L.""


(4) Puysegur. Mem. 85. o
(5). Deleuze. Inst. prác.72á75—Mialle.esposicion de curas, t. I, 43, 4 º,
l 12 y siguientes. ...
ruysegur,
7) Deleuze.
(7) Mem.
Inst.
uze. Inst. 63-Deleuze.
práct.
práct. 74,75.
74,75 Inst. práct. 72,73.
º “...
=.169 –
-Si un enfermo necesita púrgarse debe emprenderseºliadminis
tracion del remedio ordinario, haciéndole beber agua magnetizada:
vedes produée el mism6 efecto que el remedio propuesto, sin tener
ninguna de sus desventajas (), suo el olumn y no lo
En los males de ojos escita comunmente una sensacion parecida'á
la que producirla ellavárselos coigua en qué se hubiese echado
unas gotas de cualquier espíritu 9. 23
En el curso del tratamiento magfistieó, si dentrar el enfermo en
el baño, ó al hallarse ya en él, encontrase el aguafría; métése etii ella
un baston óun conductor, estableciendo una corriente pbrºmedio del
frotamiento. Esta aceion háte afeñferno espérimentarumá, seis clon
de calor que cree ver en el agua (3). ..) eonio en
Una botella de agua fria, magnetizada y puesta á los pies del em
fermo que se queja de fia en ellos, escita el calor y la transpira
cion (4).
Los enfermos sonámbulos encuentran un gusto particular al agua
magnetizada y generatadntela distingen de la que no.1o está, Los
que no lo son, suelenthacer iguatidistincíont8) line el 9 y ...lo:
- .() sigui".
- O ...lº "i"
..) tran & 3. , El orige el l
«atr" no a • r re

"gitalificial reinatural,
dispuesta yfavorece igualmente la traspiracion, las evacuaciones y
la circulacion de la sangre (6).
Calma las dolores. ... "... 2
Produce áveces en el estómago un calor sumamente dulce, que no
tarda, en por tºdº el ue seguillº de Ull 33 al tas
O
tí";
ev "B"
": 3C. -
ósi
"1.10 el rri , ,olod s: zo o ¡ .omi
males de gsºs?"."mismo
eridis" , mogue
agnetiz
f oro los" los apósitos
" " (Ef. 5
las heridas, las lociones con agua magnetizaga
fria"ótibil 1) T., tiv y saluda y"rolos o años leales"")
aguafría"ótibia, obran muy activa y saludablemente (8). -

. .. . .at.terror. Al (1)
1) Deleuze. Hist. 124-Instipráct:74+-Roulier,54.. ()
2) Deleuze. lnst. práct. 75, 77,241. . .21 ...I ()
3) Mésmer. Afor. 307. . .i.l (
4) Deleuze. Hist. 127—List.77io -.. ..lino .2H—. Y .i. (
3) Mésmer. Afor. 3034-Deleuze. Hist.ot95 Inst. práct77. Il (º
6) Deleuze. Inst. práct. 72. . . . .aul .xiloff (7
(7) ld.id.72,75. 76. ....tar.xoll (º
(8) Mésmer. Afor.320–Rouillier 54 .oxiI-68. .onel (e
– 170 - -

tos, contrarios en un todo á los baños ordinarios que casi siempre de


bilitan al enfermo (1).
... En las enfermedades nerviosas, el agua magnetizada basta á obte
ner la calma y muy á menudo la cura, sin necesidad de otro remedio
ó tratamiento (2). , , , ,, , . . . . . . . .
En las fiebres intermitentes impide la repeticion de los accesos (3).
Es ademas un poderoso agente en las convalecencias; facilita la
digestion y hace evacuar, bien por la orina, bien por medio de la
traspiracion, que es lo que mas suele oponerse al restablecimiento
del doliente (4). . . ... . . . . .. . . . ... ".
Cuando purga ú opera los efectos de un medicamento, no ocasio
na cólicos (5).
.. . .. . . . ...,
.
$. 4.° Efectos florgánicos.
; , ," " -

El agua magnetizada eleva directamente el fluido hácia los órganos


afectados, y en las enfermedades internas tiene una accion tónica es
traordinaria (6), . . . . " ,

Fortifica el estómago (7). . . . .. . ..


En las enfermedades de los ojos, fortifica el órgano resentido (8).
En las inflamaciones de la nariz hace cesar los dolores y restablece
el organismo (9). -

r" ( )
" " ,, , , ,
O

, i
S.5° Magnetizacion. , , , , , , , , , , ,
... , , , , , , , , , , ,, , , , , " " - 3 r.
, , " " " , 3", ... ", -

Para magnetizar el agua tómase en las manos la vasija que la con


tiene. Si esta es una botellaó una alcarraza, únense los cinco dedos de
la mano y se presentan á su embocadura: de este modo se introduce en
ellas el fluido; pero debe procurarse particularmente ficcionarlas de
—— - "
" , . . . .»
- --

{3} Mésmer. Afor.295,307,320–Deleuze. Inst. práct.77–Roulier,54.


2) Deleuze. Inst. práct.78–Mialle; esposicion de curas...
235.
ll-4. . .
idi-Hist. crit. 124–Roulier, 54.
*:
7) eleuze. Inst. práct.72,75.
r.320.-Deleuze. Inst. práct.72, 74.
8). Deleuze. lnst. práct. 241.
º) Mésmer. Afor’320–Delenze. Inst. 24.
--171 –

arriba á abajo apoyando la estremidad de los dedosyla parte anterior


del pulgar en la botella (1).
…Si en vez de botella fuese una taza,cógese con las dos manos, ofre
ciéndola con el dedo del corazonó medio, y cuidando de fijar los de
mas en el estremo opuesto. Al cabo de cierto tiempo queda magneti
zada de un lado, y para conseguir que lo esté del otro, basta con lla
mar el fluido hácia él.
Cuando se le da á beber al enfermo debe cuidarse de presentarle el
vaso por el lado á que se ha llamado el fluido: muchos la hallan cierto
sabor que desaparece, aunque no existe, cuando beben por el lado
opuesto (2).
Si es un vaso, colócase en la palma de la mano, apoyando los de
dos en las paredes, y poniendo los cinco de la otra reunidos á la su
perficie del agua.
Se agita el agua con el pulgar y se sopla con el mismo objeto (3).
Si se teme desagradar ó molestar al enfermo con estos últimos pro
cedimientos, puede circunscribirse el magnetizador á los demas ó bien
servirse de la varita, introduciéndola en el agua como se hace con el
estremo de una cuchara para deshacer el azúcar ().
Dos minutos bastan para magnetizar un vaso ó una taza, y tres á
cinco una alcarraza.

r
(1) Deleuze. Instruccionpráctica,72 y73.
Hé aqui los procedimientos de Mésmer y los D“ Eslon: «Para magnetizar una
»botella, cógese porsus dos estremidades, que deben frotarse con los dedos pré
»viamente, : el movimiento háciá el borde; sepáranse en seguida de
»ella las manos, una despues de otra, comprimiendo, por decirlo asi, el flui
»do—Mésmer. Afor.305—Frótase cada botella conviveza y por espacio de
»algun tiempo, en una misma direccion, llevando las manos dé alto á bajo:llé
»nase en seguida por medio de una corriente de aire sostenida el mayor tiempo,
»posible; despues se tapa y se coloca en la banqueta.» Tambien se magnetiza de
este modo. «Se las coge por la parte inferior y se humedece el pulgar de la otra
»mano, de modo que absorba algunasgotas de agua. Despues de introducido
»en la garganta de la botella, se le hace girar sobre su eje, las gotas de agua se
»desprenden, y al cabo de dos minutos de este movimiento sostenido, la bote-.
»lla puede tapärse y colocarse en el* del enfermo, donde opera el mis
»moefecto que la mano del magnetizador, ó en el fondo de la banqueta.». D'Es
lon. Afor.23 y 24–Por lo visto se deja ver bien claramente que no se trata de
las botellas que contengan agua destimada áservir de bebida. " " ".
(2) Hé aquílo que dice Mésmer. «Tomad un vaso ó cualquiera otra vasija
del mismo modo y magnetizareistambien el fluido que contiene, cuidando de
: al que ha de beber en él, sostenido con el dedo pulgar y el meñiqu
aciendo que beba en igual direccion; el enfermo hallará al liquidoün gustó que
no le hallaria si bebiera en sentido contrario» " " ".
3). Deleuze. Hist. crít. 126–Inst.práct.72
4) Id.id. 95. “r“r y 73; la e
– 172 –
Lo mismo que el receptáculo matinal debe llenarse "siempre por
el mismo magnetizador, y el agua magnetizarse por el qué haya"em
prendido
gun otro el tratamiento,
(1). . . . de que
ira , es el principal
vo agente y no por
r. nin
. .

in' i . . . . . . . .
- re. - , HA-2 . v
CAPITULO IV. " ini i i lo
1, ; iroz; , a i i , oe
… , , , , , DE Los BAÑos MAGNETIzAposY DE Sys EFECTos. , , ,
el , , , ,, , , , , , ...»
-o * la
S. 1.o Efectos. ... qo ,

- a qg , en coo.or ni e i
·. · el r.
-DEslón ha dejado dichó: «Para facilitar lásemisiones del fluido”
1. La Lull
magnético,
L i, s
se requiere en primer lugar unaLlgran
.
cualidad, tanto"en"el3.° 2'-- - -
que---L...
magnetiza como en el2 que vááser....i...
magnetizado: la limpieza.4. Lá
vase todo el cuerpo muy á mienudo, decía Maxwell, s queres esperi
L. r. En el 11 Lewift ..."
mientar
Lo los
--
salúdables efectos dél magnetismo
“La se usa" lo
(2)»ssos
. ."
"s "" ento -

os baños comúnes debilitan, los" magnetizados sostienen y ento


. niv, o "nos "; " ro"ene
nan (3).
* Los primeros contrarlan'instés no es la accion del magnetismo;
á la sesion siguiente se advierte que el enfermo tarda mas"tiémpo"én’’
esperimentar los efectos (4), cuyo inconveniente no existe si se mag--
netiza el baño, que no da márgen al menor cambio, ...; ()
vi m l
- i O l. •" " - .
$, 4. Magnetizacion, . .
- . i, , , , . . .. . .. . . . . . .
-" " . " .. , ",. "--. .. . . "..
Fl baño puede ser frio ó caliente y puede tomarse en una bañera,
ó en un barreño. i il
n-------…. ----------"2" y
Baño en bañera: se magnetiza de muchos m"s."
- , , , ,
·
. ... ", , , , , , ,

Uno es llevando la mano abierta de un estremo á otro de la bañe


ra, dejándola dentro por algun tiempo, ó bien las dos, presentándose
is A.A.·.A.aas- a ....." " " " " ""
las estrémidades para encontrarse en el centro."
- Otro procedimiento hay menos fatigoso que consiste en----
magneti
al--------
zarle con la varitacon**)un" 1.
ó ---".
.; 1
baston, (si se. acostumbra
"º , f * ,
. . .
; 1
. .
(
ái-usar
*
este
.:
---
con,
o ro . i p o ill ()
——– T—;

,, , T.
, , ,, , , "" " " p 12
(1) Deleuze. Inst. 78, , , , , , , , , , op cio
2) Dellon. Afor. 27. i t to . . . 3: " " .
3) Deleuze. Inst. 77-Roulier,54. , ,, , ()
4) Mialle, Esposicion de curas, t. 1.º,pág. 32. - . . i. ()
preferencia á aquella): se la sume en el agua, procurando que perma
nezca inmóvil, aunque de todos modos el fluido penetra.
Para esta operacion se necesitan diez minutos (1).
Si el magnetizador se halla ausente y se cree indispensable el baño,
llénase. con el agua magnetizada de las botellas que debe todo enfer
mo tener en su casa, y en caso de que asi no fuese, agenciárselas á
toda costa: la armonía entre el agua magnetizada y la que no lo está,
no tarda en establecerse (2). " " " ""
«Finalmente, dice Mésmer, en los parajes en que haya banqueta
magnética, ó árboles magnetizados, eon una cuerda que ponga en
comunicacionambos cuerpos, se evitan todas las demas prepara
ciónes (3) l o vo op

Baño en piscina: Un barreño, dice tambien Mésmer, se magnetiza


del mismo modo que un baño, sumiendo en él un baston 6 cualquier
otro conductor para fijar la corriente: agitando el agua en línea recta la
persona colocada enfrente de ella esperimentará sus efectos (). Si el
barreño fuese de gran tamaño, deben establecer cuatro puntos de par
tida que serán los cardinales, trazando una línea á su alrededor de
este á norte y de oeste al mismo punto, é igualmente cuando se lle
gue al sud." * , -

Cuantos puedan y quieran colocarse en torno del barreño, esperi


mentarán los efectos magnéticos, si fueran muchos, despues de haber
agitado la masa de agua las mas veces posibles,trácense tantas líneas
cuantas ellas sean, cuidando que cada cual guarde la direccion cor
respondiente (5). . . . . . .
Si el barreño está rodeado de árboles, se les magnetizará ó se les
pondrá en comunicacion por medio de una cuerda, como antes diji
mos, para trasmitir el fluido de un cuerpoá otro... y i
— º " " . . . . .. . .
..., 1, ; el lº
(1), Hé aqui el procedimiento de Mésmer, «Frotando las dos estremidades de
unà l que toquen el agua, en des-,
criben una linea en la misma direccion y esto mas de una vez, se m gn iza un
baño. Puede agitarse el aguaen diferentessentidos, insistiendo en la linea des
1C.-AIOI", JUI.
reune en sí las que la rodeanyVuelveáser
2) Mésmer. Afor.307 ..) olio
3) Id. id. id. __. . . .. . --.. -- . ------.- .

(4). Véaseel hecho personal en Mésmer, quemas arriba hemos citado 165
(
) Miner. Alores. -

... . . . . (
-

; t
. .. . . . . .» (
- . . ... rºi (
..- 174 -

CAPITULov.
De Los ALMENTos, DE su MAGNETizACIoN Y DE sus EFECTos.
" ,, ,

S. 1° Principios de magnetizacion.
… ",
En todo tratamiento magnético la armonia es un punto capital. Pa
ra colocar al enfermo en estado de seguir sus leyes, es indispensable
que lo esté antes el tratamiento, pero de un modo invariable y sóli
do. Cuando el magnetizado demuestre aversion ó repugnancia hácia
cualquier bebida ó sustanciá que conviene que prefiera á otra y se le
obliga á hacerlo asi, es preciso magnetizarle antes para destruir toda.
contrariedad.

S.2° Efectos. ..
Si se suministra al enfermo cualquier alimento que le inspire re
pugnancia, es muy posible que lo devuelva, ó cuando menos que tar
de en digerirlo. Magnetizándole, no solamente no se devuelve, sino
que se digiere con prontitud y facilidad (1).
Hay líquidos que ciertas personas nunca han podido tomar sin
grave resistencia; la leche es uno de ellos: magnetizándola se bebe sin
esfuerzo y hasta con gusto (2).
S. 3° Magnetizacion.
Los alimentos sólidos se magnetizan, presentando á alguna distan
cia de ellas y por espacio de tres minutos, los einco dedos de la mano
reunidos. Se les toca cuando su naturaleza no se opone á ello y de ha
"cerlo no resulta inconveniente ni disgusto para el enfermo.
Los líquidos se magnetizan lo mismo que el agua (3). La varita es
muy útil (4). - ,

La magnetizacion debe tener lugar por la misma persona; en caso


de sonambulismo, la mescolanza de fluidos es dañosísima al pa
ciente (5). .
-

\
Puysegur. Mem.324–Deleuze. Hist. 125 y 126. Inst. práct. 79.
2) Deleuze. Id. id.
). Véase la pág. 170.
) Deleuze. Inst. práct. 95, 96.
(5) Puysegur. Mem. 317—Deleuze. Inst. 78,79.
- 175 -

CAPITULO VI. "

DE LOS MEDICAMIENTOS MAGNETIZADOS Y LOS EFECTOS DE SU


MAGNETIZACION.
, , , , , ,

S-1-º De los remedios de la medicina comun y de su accion, segun


- . - Mésner.
1. . . . ", . * - " ,

Se ha creido por espacio de mucho tiempo y aun hay personas


que creen que Mésmer, á pesar de ser médico, proscribió los recur
sos de su'facultad, por engrandecer el magnetismo. Si no me equi
voco, creo que he probado todo lo contrario en mi Introduccion á la
verdadera práctica, ó magnetismo católico, al ocuparme de su doc
trina y de sus procedimientos. Repetiré sus propias espresiones:
«No hay mas que una enfermedad y un remedio."."
»La perfecta armonia de todos nuestros órganos y sus funciones
»es lo que constituye la salud; la enfermedad es la aberracion de esta
»armonia. La curacion estriba en restablecer la armonia perturbada.
» El remedio general es la aplicacion del magnetismo por los medios
»indicados. El movimiento aumenta ó disminuye en el cuerpo y es
»indispensable atemperarle ó escitarle. El efecto del magnetismo obra
»directamente sobre los sólidos: siendo la accion de las vísceras el
»medio de que se sirve la naturaleza para preparar, triturar y asimi
»lar los humores, sus funciones son las que hay que rectificar.
»Sin proscribir enteramente los remedios, bien internos, bien es
»ternos, conozco que su empleo requiere mucho tactó, pues las mas
» de las veces son contrarios ó inútiles.
»Contrarios, porque en su mayor parte se resienten de acritud y
»aumentan la irritacion y el espasmo, sin enumerar el cúmulo de in
»convenientes que ofrecen contrarios á la armonia qué se pretende
»restablecer ó entretener: tales son los purgantes violentos, los diuré
»ticos calientes, los aperitivos, los vegigatorios y todos los epis
»páticos.
»Inútiles: porque los remedios recibidos en el estómago y las pri
»meras vias sufren en ellas la misma elaboracion que los alimentos,
»asimilándose por medio de la quilificacion, las partes análogas á
»nuestros humores, al paso que las eterogéneas se espelen por las
»secreciones. - •

»No obrando el fluido magnético sobre los cues estraños, ni


— 176"—
»sobre los que estan fuera del sistema vascular, cuando el estómago
»contiene moco, materias en estado de putrefaccion óvilis abundante
»y viciada, hay que recurrir al emético ó á los purgantes.
»Si el ácido domina, convienen absorventes, tales como la magne
»sia: si el alcali, ácidos, como el crémor tártaro. Si se quiere admi
»nistrar como purgante, hay que hacerlo en la cantidad de una á dos
»onzas: en menor dósis neutralizan mejor los ácidos y los alcálisfa
»cilitando su evacuacion por cualquiera de las vias.Como es mas co
»mun que domine el alcali que el ácido, el régimen de bebida que se
prescribe es, la grosella, la cereza, la limonada, los jarabes ácidos,
»el oxícrato ligero, etc., etc., etc. (1).» , *
- . . . . . ..." "... , , ,,
S.2° De los medicamentos magnetizados y de sus efectos. r
Es mas oportuno magnetizar los medicamentos que los alimentos,
pues nada mas importante que ponerlos en armonía con el cuerpo del
enfermo., " ·
… Deben magnetizarse todos los que se piensan suministrar, pero en
particular aquellos que el enfermo mire con mas prevencion; razonpor
la cual deben magnetizarse todas las tisanas. , , , ,, , , , ,
, Los líquidos puros ó compuestos, deben tambien magnetizarse. , ,
Las cataplasmas deben hacerse con materias magnetizadas, y en
volverlas en paños tambien magnetizados. Si no se ha hecho asi, es
preciso hacerlo antes de ejecutar el remedio, , , , , , , , , , , , ,
En las enfermedades agudas, la magnetizaciones aun mas necesa
ria: los remedios obran mejor, rara vez fallan sus efectos y se dirigen
hácia el lugar de la dolencia (2). , o . .. .
. .. .. y
$.3° Magnetizacion.
Hay dos modos de magnetizar los remedios; uno si estan hechos y
otro si estan por hacer.
Cuando estan hechos se les magnetiza como el agua, los alimentos
y los líquidos (3).
Pero cuando estan por hacer puede evitarse mucho trabajo, porque
todo magnetizador tiene agua magnetizada y plantas medicinales en
.
(1) Mésmer, afor., 309, 310, 311. " " ...", " ,
2) Deleuze,hist. 125. Inst.,79. . ... "

(3) Véase la pág. 165. • , , , , , ,, , , ,


– 177 –

el interior de su receptáculo. Si no tiene las que necesita en aquel


momento, puede buscarlas y ponerlas en él por espacio de algunas ho
ras. El agua y las plantas magnetizadas de antemano no pierden nada
en la ebulicion y nada hay que hacer una vez hecho el remedio (1).
- •
-
-
-
----- - -

- -

1) Deleuze, inst...87-Vúase la pág. 165.

•,

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"…" . III.0 Tw0.
DE Los Instrumeros coNDucrones Y EscTADOREs
nE LA FUERZAMAGNETICA
"

CAPITULo I.
DEL TUBo, DE su MAGNETizACION Y DE SUS EFECTos.

S. 1.° Su naturaleza y magnetizacion.

Llámase tubo un conductor hueco y de una longitud proporcionada


al uso que se quiere hacer de él. .."

Esta varia segun la distancia á que se quiere estar del enfermo


desde 30 hasta 90 centímetros. " "
Los tubos deben ser siempre de cristal y parecerse á una cer
batana. - - " .

Se les magnetiza sin preparacion con solo servirse de ellos; pero


es mejor cogerlos con los cinco dedos de la mano por una de sus es
tremidades, llevándolos lentamente hácia la otra. Despues de cuatro
ó cinco fricciones, puede hacerse uso de él, sin temor de que dismi
nuya la accion curativa en los primeros ensayos. . .
S. 2° Su uso racional.

Se emplea el tubo todas las veces que se quiere soplar caliente sin
acercarse al enfermo.
Hay ocasiones en que la insuflaccion es absolutamente necesaria y
la posicion que el magnetizador se ve obligado águardar muy incómo
da, si ha de obrar con entera libertad yprobabilidades de buen éxito.
Ademas, la decencia se opone en algunos casos á que se aproximen
demasiado los labios del magnetizador al cuerpo del enfermo: final
mente, existen enfermedades en que por muy indicada que esté la in
suflaccion, hay muchos que prescinden de ello por repugnancia. El
uso del tubo zanja todas las dificultades. .
– 179 –

$.3° Sus efectos.


El tubo tiene la ventaja de llevar el aliento del magnetizador al
enfermo, sin desperdicio ni alteracion alguna, y la de concentrar todo
el fluido sobre la parte afectada.
En las hinchazones de lasvísceras,pero sobre todo en los infartos
glandulares, en las debilidades de estómago ó pecho y en las afeccio
nespolipianas, nada hay mas conveniente que el tubo. El fluido pe
netra mas profundamente que por medio de la insuflaccion comun, los
polipos y losinfartosglandulosos desaparecen, el estómago recobra
SUl fuerza y vuelven á la vida el tísico y el axfisiado.
CAPITULO II.

S. 1.° De las cuerdas y los cordones.


Las cuerdas ó los cordones de hilo, de cáñamo y sobre todo de la
na, son tambien escelentes conductores de la fuerza magnética (1).
Se hace uso de los primeros cuando tienen que quedar espuestos
al aire, en que corren menos riesgo de podrirse que los de lana, ade
mas reciben y retienen menos la humedad.
No siendo nada los cordones por sí mismos y perteneciendo á un
receptáculo en que sirven para trasmitir la influencia, se magnetizan
en el mero hecho de ponerse en comunicacion con otros cuerpos
materiales. " "

Puede hacerse uso de los que se tengan en el receptáculo.

$.2° Uso racional.


Cuando el enfermo no puede levantarse éir al receptáculo magné
ico, se improvisa otroportátil (2), de que parten los cordones de la
na con que se rodea el cuerpo ó la parte enferma (3).
Cuando no puede bajar al jardin óponerse bajo la influencia de un
árbol magnetizado, se ata al árbol una cuerda que llegue hasta el le
cho del enfermo y el fluido se trasmite de un cuerpo á otro.
". "

(1) Mésmer, afor.,294, 299,304—D“slon, afor., 25–Puysegur. Mem. 0.


—Deleuze, inst. prác., 84,85. -

3.3) Véase la pág. 151 y siguientes.


Mésmer, afor., 304. , , , , ,
— 180 —

S.3°"Efectos curativos.
": , , , , "," ": r" , , ,, , . "
«Se aumenta la accion del magnetismo, dice Mésner, aumentan
do las corrientes hácia el enfermo. ofrece mas ventajas tocar de fren
te que de cualquier otro lado, porque emanando las corrientes de las
vísceras y del cuerpo del magnetizador, establecen una circulacion con
el enfermo. La misma razon prucba la utilidad de los árboles y los
cordones.
En las enfermedades de los oidos, el enfermo se rodeará el cordon
-

á la cabeza. .. . . . . . . . . . . . . . . . .

Los enfermos que suelen sufrir dolores vivísimos en las partes ul


ceradas y heridas, se calman súbitamente, poniéndolas en contacto
con los cordones. … ",
La lepra se trata como la tiña, colocando la cuerda al rededor de
la parte afectada (1).» -

S. lº Inconvenientes.

Trasmitiendo las cuerdas pura y simplemente la accion de los gran


des receptáculos, tales como los árboles magnetizados, la cadena y el
receptáculo material tienen todas sus ventajas y todos sus inconve
mientes. La banqueta, el hierro, la cuerda y la cadena producen crí
sis, dice Mésmer. Si se cree que no son bastantes para obrar victório
samente sobre la enfermedad á que se aplican, tocando con ellas el
sitio del doloró de su causa, se fórtifican y puede esperarse un buen
resultado. Cuando la crísis está en su apogeo, uno de cuyos principa
les síntomas es la calma, se la deja terminar ó si se la cree suficiente
sesumido enfermo del estado de adormecimiento y estupor en que está
saca al(2). . " - t." ,

El uso de las cuerdas unidas á un gran receptáculo, requiere gran


circunspeccion y profundo conocimiento de cuanto dejamos dicho
acerca de este tratamiento (3). Las que dependen de un receptáculó de
mas reducidas proporciones, tienen ventajas proporcionadas á una ac
cion débil, pero ningun inconveniente. " "
- ---------

(1) Mésmer, afor,294, 37,320,32. ,


(2) Mésmer, afor., 338. " "- .
(3 Véanse las páginas 136 a 139, 138,150, 171.
— 181 —
, , l .. . .

CAPITULo III.
DE LA BARITA, DE su MAGNETIzACION Y DESUS EFECTos.

- , 1°
Llámase barita un instrumento del largo de 30 centímetros y de
dos á tres de gruesor, redondo y apropiado al nombre que lleva (1).
Debe ser devidrio ó acero, pero es mas conveniente que sea, de lo
primero (2) con una estremidad mas gruesa que otra (3),
Se la toma de modo que la mas gruesa toque en el hueco de la
mano y los dedos la cubran enteramente: con esto queda magneti
. . . . . .
zada (). ""
A falta de ella puede emplearse un baston de madera dura, sin con
tera ni puño de cobre (5), ó mejor una botella de cristal espeso, pues
se toma y presenta del mismo modo que la barita (6).
S, 2° Su uso racional.
Se emplea la barita como cuerpo escitante ó conductor. Mas ade
lante espondré sus efectos como escitante.
Considerada como conductor, sirve para evitar el contacto inme
diato en ciertas enfermedades (7).
Para magnetizar el agua sin necesidad de los dedos, como menos
fatigoso (8).
Para dirigir el fluido á distancia y fijarle en el punto designado
con mas certeza que por medio de la magnetizacion digital (9). -

--- —
= - – —
-IT * ,, , , ,

(1) Mesmer, afor, 292—DEslon, afor., 17—Jussieu, relacion, 17— eleu


ze, hist.orít, 133–Inst. prác.,95. -

(2) La semejanza que he hallado entre los efectos magnéticos y los eléc
tricos, decia en 4784 Puysegur, me hizo preferir las baritas de vidrio á las de
hierro. Son mejores conductores —Poysegur, mem., 84–Mas adelante vere.
mos los inconvenientes de las de hierro.
3) Mésmer, afor., 292—D“Eslon, afor., 17.
4) Deleuze, inst. prác., 95. , , ,
(5) Mésmer, afor, 292, 205,304 y 307.
6) Puysegúr, mém., 38,263,323,368,405, 409, 45.-Deleuze, historia
crítica, 124, inst. prác., 95.
7) Mlésmer, afor., 292—Deleuze, inst.,95, 96.
Mésmer, afor., 307—Deleuze, ins.,95.
(9) Mésmer, afor., 104–Deleuze, inst, 93. -
— 182 –
La barita debe pertenecer al magnetizador que la usa,y no usarla
nadie mas que él(1).

S.3° Sus efectos.

«Se toca inmediatamente, con ventaja, dice Mésmer; valiéndose de


un conductor estraño. Este suele ser comunmente la barita.
En las enfermedades de los oidos el enfermo, se coloca la cuerda al
rededor de la cabeza, un hierro de la banqueta en la parte enferma, y
la barita en la boca (2).
» Las de los ojos se tratan con el hierro ó las estremidades de los
dedos presentadas á la parte, ógirando en torno del globo ó de los pár
pados: la barita es muy conveniente sobre todo en las manchas de (5)
la cornea.» - ,
Existe una gran diferencia entre las baritas de hierro imantado y
las que no lo estan. -

Si lo estan, dice Mésmer, tienen mas accion: pero es de advertir


que hay circunstancias en que no, como por ejemplo en las inflama
ciones de los ojos, en que el escesivo erectismo es perjudicial; es
pues muy acertado teneruna imantada y otra que no lo esté (4).

S. 4.° Sus inconvenicntes.

La barita,fuera de la mano del magnetizador, no es como cualquie


ra otro cuerpo magnetizado, mas que un simple depositario. Pero cuan
do el magnetizador la toma para hacer uso de ella, se convierte en un
cuerpo escitante: su accion es mas enérgica.que cuantas addigitaciones
se conocen. Hay enfermos que no pueden resistir el tactó ni aun con
tacto, sobre todo los sonámbulos, sin esperimentar graves crísis ner
viosas (5). •

Los no sonámbulos no son menos sensibles. Mésmer lo conocia,


, ".

(1) Deleuze, ins.,96. -


2) Mésmer, afor., 292,317. -

3) Mésmer, afor.,318.
4) Mésmer, afor., 292—Véase un hecho interesante que versa sobre el
particular. Estela decia al Dr. Despine: «No sé que advierto envos que me f
tiga.» El doctorllevaba efectivamente una barita de hierroimantado para im
tentarun ensayo magnético eléctrico sobre la paciente y esto era lo que la lla
maba la atención, pues nada sabia.—Despine, pág. 112. - ,

(5) Mésmer, afor., 292—Deleuze, hist. crít., 233, inst. prác.,95.


- 183 –

pues dijo al ocuparse de la varita: «En las enfermedades de los


ojos, y en caso de inflamacion debe tocarse muy ligeramente (1).
Hay quien ha abandonado el uso de la varita, por ser objeto de
burlas yde comparaciones que la ridiculizan, ypor sus malos efec
tos en ciertas enfermedades, sin parar mientes en que quizá con
sistia todo en la poca precaucion con que se empleaba, y en que no
es posible que haya un remedio que convenga á todas las enferme
dades (2).
La varita no es indispensable, pero sí útil. La de hierro ejerce
una accion mas enérgica que la de cristal, y la de hierro imantado
mas que la que no lo está. Finalmente, es mas bien un escitante que
un conductor: se conocen mejor susinconvenientesque sus ventajas:
su estudio por lo tanto, es muy digno de la atencion de los prác-
ticos.

1) Mesmer, afor., 318.


2) Deleuze, inst. práctica, 96.
. ..." " -

IIIR0 MWM).
b: La iniciacio.
—só-es--

SECCION PIBRA. . "


. .

De la naturáleza de la magnetizacion.

CAPITULO I. - --

DEL PRINCIPIO VITAL EN EL HOMBRE Y EN LOS ANIMALES. -

El principio del movimiento, dice Jussieu, debe considerarse


como cl agenteinmediato de todas las funciones animales. Dirigidos
por leyes inmutables, impulsado á veces por causas estrañas, tiende
siempre á seguir la impresion primitiva, y general que se le ha dado,
aunque á menudo se lo estorban los mismos cuerpos sometidos á
su accion. Movil, por esencia, se fija constituyéndose parte de ellos;
pero desembarazado de ellos á poco, recobra su naturaleza primi
tiva para obrar sobre otros cuerpos. De aquí que los seres movi
dospor este principio le trasmitan con la misma facilidad que le
adquieren y esto de continuo: principio del movimiento en la natu
raleza entera, lo es tambien del calor en los cuerpos animados: de
aquí igualmente la correspondencia entre las variaciones atmosfé
ricas y el estado de nuestros órganos.
«Las grandes causas físicas obran en el hombre de una manera
uniforme, continua y general. La marcha de la imaginacion es par
ticular, inconstante y variada en cada individuo; no puede suspen
der las funciones animadas ejercidas sin su apoyo, pero sí entorpe
cerlas y escitarlas. Muchas veces, durante el sueño, cede á las im
presiones esteriores, otras, durante el apogeo de su actividad, lucha
y arrolla cuanto se le pone por delante. Contenida en un espacio
demasiado estrecho para ella, se agita sin descanso, y atormenta el
principio sometido á su influencia, paseándole rápidamente por to
– 185 -
das las partes del cuerpo; llamándole así ó rechazándole siempre
Con igual fuerza, produciendo con estos tres movimientos diver
sos todos los efectos que se atribuyen á su accion.»
«Las clases de animales cuya organizacion es mas débil y en
los que la imaginaciones nula, ópoco menos, estan espuestos áme
nos Variaciones, y por lo tanto, se acerca mas á los vegetales.
El principio activo basta á todas las funciones vegetales en que
no interviene ninguna otra accion superior. Este principio, nece
sariamente existente, es en los cuerpos organizados el principio
vital, en los animados el principio del calor animal y en la natura
leza el principio del movimiento (1).»
-, .

CAPITULO II.
as FAGUITADES MAGNÉTICAs DEL HoMBRE Y DE Los ANIMALEs
COMPARADAS.

… El hombre demuestra en todo y por todo su superioridad respec


to á los demas seres. La razon ó el raciocinio le guia en todas sus
acciones. Si hace mal, sabe que puede remediarlo y hacer bien: las
bestias, al contrario, siguen su instinto natural sin reflexion ni cál
Casi todo el mundo conoce las facultades magnéticas de algunos
animales: la serpiente y el sapo atraen á otros animales, pero los
atraen para destruirlos: su accion es siempre nociva y destructora.
Bajo este punto de vista no tienen ninguna semejanza con las ac
ciones magnéticas del hombre; prescindiendo de que yo solo me
ocupo en este lugar de los medios de ser útil á los que sufren y de
que escribo un tratado de hacer bien. . *

Me refiero, pues, á las facultades atractivas de los animales co


mo una particularidad fisiológica, que en cualquiera otra obra,
pudiera colocarle al lado de las facultades eléctricas que distinguen
á otros, y de este modo llamar la atencion acerca de las grandes fa
cultades atractivas y destructivas de los animalos y aun de los ve
getales (3) cosa de que pocos se han ocupado.
ie .
— ==== — —
l. 4 -

regla sin escepcion.,


e
: *:y de
iría del*:
magnetismo acerca de las acciones
páginas 247á228, o
- 186 -

CAPITULO III.
DE LA DIFERENCIA QUE HAY QUE ESTABLECER ENTRE EL MAGNETISMo
HUMIANO Y EL ANIMAL. -

Desde que el magnetismo figura en el rango de las ciencias á


pesar de los abusos y locuras inherentes á la observacion del som
nambulismo, las cuestiones de magnetismo terrestre pertenecen al
dominio de la física ordinaria. Cuando se habla de magnetismo, no
se necesita ya agregarle el epiteto animal, no hay pues equívoco
y se sabe que va á tratarse del descubrimiento mesmeriano (1).
Pero va á necesitarseuna nueva modificacion,por que no es po
sible calificar con el mismo nombre la magnetizacion del hombre
sobre su semejante y la que ejerce sobre los animales: el arte del
veterinario ha sido siempre una parte distinta de la medicina.
«La voluntad y la atencion, decia en 1785, el sábio fisiologista
Bruno, son los principales agentes del magnetismo humano.»
- «Digo humano y no animal, si bien es verdad que Mesmer se
servia de esta última espresion, lo hacia refiriéndose á su accion
puramentefísica; por que no es probable que fuera su intencion
concederátodos los animales indistintamente el mismo grado de
voluntady atencion, capaz de los efectos que de nosotros podemos
esperar. Repito pues, que se servia de aquella espresion para de
signar los efectos físicos del movimiento de los cuerpos, movimien
tos ciegos, y sometidos á las leyes generales de la gravitacion.
«El magnetismo animal emana de las propiedades del cuerpo,
el magnetismo humano de las facultades del alma. Este difiere esen
cialmente de aquel, por que, teniendo por principio el alma y sus
facultades, sus efectos no están enteramente sometidos á las leyes
de la gravitacion de los cuerpos.»

(1) Desde 1816, anunció Mr. Deleuze la posibilidad de prescindir de la pa-


labrá animal en magnetismo. Desde el descubrimiento de la electricidad se
llamó agnetismo á secas, y Mesmer sin duda para evitar la confusion de nom
bres, pues le habia terrestre y humano, llamóá este último animal.Al describir
Mr. Deleuze en 1816 el magnetismo asi en su forma como en su esencia, dice:
Que sabe que esindispensable añadir al magnetismo el epiteto animal, y que
solo debe cortarse en caso de equívoco, hasta hallar otra palabra mas conve
niente á la gravedad de toda ciencia. Definicion del magnetismopor Deleuze.—
Anales del magnetismo,tomo VIII,pág. 120, c. Historia del sonambulismo, to
mo II, pág.290. -
— 187 —
«Aunque todo el magnetismo se reduce á la comunicación del
movimiento de un individuo á otro y que tenga su razón en la ley
general de la gravitación que rige al universo, puede subdividirsc
en tantas clases de magnetismo, cuantas clases de seres vivientes
hay. Dentro de estas mismas clases, cada especie tiene su movi
miento particular, por lo que su magnetismo es diferente al de los
demás.»
«El magnetismo de clases puede igualmente dividirse en vege
tal y animal: en la especie de los animales el del hombre figura en
primer lugar (1).»
Después de acatar respetuosamente estas notables esplicacio-
nes, me detengo y saco de ellas las deducciones siguientes:
Antes del descubrimiento mesmeriano, solo se conocía un mag
netismo terrestre; Mesmer llamaba la acción del hombre sobre el
hombre, magnetismo; en la actualidad es indudable que la especie
humana ejerce sobre los animales una acción muy semejante á la
que uno ejerce sobre sus propios miembros, y que puede trasmi
tir y depositar su movimiento en los vegetales y en la materia.
El magnetismo considerado como ciencia ó como arte, cuando
se emplea para aliviar ó curar al hombre se llama magnetismo hu
mano, y cuando se trata de los animales, magnetismo animal.
La aplicación del magnetismo a las enfermedades y sus proce
dimientos principales pertenecen á Mesmer. En Inglaterra se llama
al arte magnético y sus resultados mesmerismo.
La magnetización de los animales, por medio de los mismos
procedimientos que indica el magnetismo humano , para conseguir
igual fin , es el resultado de las observaciones prácticas de los imi
tadores de Mesmer. Como no puede llamarse magnetismo animal
porque el hombre es también un ser animado, designaremos con
el nombre de Mesmerismo el magnetismo humano , y el de los ani
males con el de zoomagnetizacion.

(1). Bruno, págs. 43 á 203.

-V
– 188—

secciox secuNA.
De la zoomagnetizacion ó magnetizacion por medio de los
animales.

CAPITULO I.
DE LAS PROPIEDADES MAGNÉTICAS DEL HOMBRE Y LOS ANIMALES, COM
PARADAS, . . . .

De las veinte y sieteproposiciones de Mesmer, dice Bruño, la


mas notable es la diez y ocho: hela aquí. -

«He dicho que los cuerpos animados no eran igualmente sus


ceptibles al magnetismo: hay otros, aunque son muy raros, con
cualidades tan contrarias, que su sola presencia basta á inutilizar
sus efectos en los demas cuerpos.»
«No sé, añade Mr. Bruno, si Mesmer aclaró este puntó ásús
afiliados: no creo que lo dejase sin ventilar. Esta asercion sin éñm
bargo ha dado lugará que sus enemigos le acusen de haberse re
servado por este medio pretestos para escusar, en ciertos casos, el
poco efecto de su accion. No se ha dignado contestarlosy ha hecho
bien. ¿Pero no es esta asercion por símisma digna de un completo
desarrollo? Recuerdo que en una entrevista que tuve con él hace
muchos años, me habló de un perro que habia tenido, dotado de
esta virtud antimagnética. Creo que tambien me dijo háberla reco
nocido en un caballo.»
«Estas particularidades y las palabras que emplea en su propo
sicion, un tanto estrañas, prueban que creia que dicha virtud era
peculiará ciertosindividuos y no comun á las especies: la espe
riencia me ha demostrado que tambien lo es y que todo individúo
de una especie diferente del hombre, podia por la comunicacion de
su movimiento, turbar mas ó menos el movimiento impreso por el
magnetizador.» -------- ------- - ---------------

«Mesmer sin duda no tuvo presente, ni observó esta particularidad


en los animales: mis reflexiones acerca del tómo particular á cada
especie me indujoá hacer los esperimentos deque he hablado(1).»

(1) Bruno págs. 193, y 194–Suplico á aquellos de mis lectores á quienes


esta cuestion interese, lean en la obra de Mr. Bruno la relacion de los espe
rimentos que él mismo ha hecho con perros y gatos. El estracto que de ello han
leido, págs. 145,y 149, da ya una idea de lo quepuede ser.
Sºy de la misma ºpinion que Mrle uno. Creo como él y Mes
:
nºticiº
largo; pero animadoreemplo ello y en un
de ver, conforme los todo
secontieneBruno,
el
todo animal urba el movimiento impresa por el magnetizador"
No siendo los resortes del cuerpo que los de los
animales asi como su ****:
trabajºs y las acciºnes de las bestias subordinadas á sus órganos,
nº siempre iguales en todo reino, puesto que se divide en especies
y cada el tiene sus costumbres, sus actitudes y un alimento apro
piado á su organizacion peculiary finalmente, estando la imagina
: reducido en
los animales á un simple espíritu de observacion, es evidente que
su movimiento no puede ser el del hombre."
Consistiendo el magnetismo humano en la comunicacion delino
****** : los los
agentes magnéticos, y el equilibrio esposible y se establece; pero
no asi cuando se trata de un hombre y un animal;
esperfecto porque al principio vital que les anima ha esperimen
tado en sus respectivºs cuerpos, una cional y apro;
piada á su organimacion.
Resulta de aquí en conformidad cºn mis esperimentos que la
presencia de cualquier animales mas dañosa que saludable en el
régimentagnético. Conviene pues alelos, ó comunicarlos una
pºrcion del movimiento humanº que les ponga, en cuanto sea por
sible átomo cºn el magnetizadº -

CAPÍTULO II.
, , , , , , ,, , , " " ,

DE Los ANNALEs cospRADos como cUEros MAGNETIgos INTER


... . . . . . , , , , , , MED9$.
IT , , , ,
---------

La magnetizacion de los animales, en un tratamiento, tiene por


objeto impedir que el enfermoso impresione por un fluido estraño,
caso de que llegara al somnambulismo. Mientras esto no severifi
que, la presencia del animal turba el movimiento impreso, hace al
enfermo
. --
menos
" "
sensible á- la accion, y retarda ósofocar, las
* , , , ... , ,
disposi
ciones somnambúlicas.
"Ya he citado dos ejemplos, debidos á Mr. Bruno, de la diferen
cia que hacen los somnámbulos
- "
entre el movimiento de- un animal
-

-
=
. — 190 -
y el de un hombre, como igualmente los inconvenientes de permi
tir la proximidad de los gatos al enfermo (1). Añadiré á ellos otro
tercer ejemplo del peligro que se corre, consintiendo perros cerca
de los somnámbulos.
Ana Rémond, mujer de Burguet, de edad de cuarenta y ocho
años, hizo un esfuerzo para separar los brazos y llevarlos hacia la
espalda y comenzó á hechar sangre por las narices y la boea. Puesta
en somnambulismo por Mr. de Puysegur, dijo que la cesación de
reglas, que se acercaba como consecuencia de su edad, era la causa
de su enfermedad: esperimentaba, en sus accesos convulsivos, in
flamaciones de pecho.
Puesta otro dia en igual estado en una pieza inmediata á la sala,
á la que la trasladaron, al sentarse tropezó con un perro y acto
continuo se declaró un movimiento convulsivo, como de espanto
y dolor, y Mr. Puysegur lo atribuyó al roce con el perro. Indicó
que tenia que esperimentar cinco inflamaciones de pecho en lugar
de una que habia esperimentado la víspera. La garganta se la hin
chó considerablemente.
Al dia siguiente la preguntó Mr. Puysegur si esperimentaria los
mismos accesos que la víspera, y contestó «no, sino me hacen mal
como ayer.»
«Hasta entonces, añade Mr. Puysegur, cuidaba de tocar á cuan
tas personas la rodeaban, y á veces la cogiapor el cabello y la tira
ba de él, no haciéndola daño sino cuando alguno de los asistentes no
estaban en armonía con ella. La aventura de la víspera , causada
por el contacto del perro, me hizo doblar las precauciones (2).
Sea cualquiera el animal que deba, ó pueda, en ocasiones, apro
ximarse al enfermo, conviene magnetizarle de antemano á fin de
atenuar los malos efectos que producen comunmente las emana
ciones que se desprenden de su cuerpo y las corrientes llevan al
enfermo: nada debe romper ó disminuir la armonía que reina entre
este y el que le magnetiza.
CAPITULO III.
BE LOS ANIMALES MAGNETIZABLES.

Creo que es inútil magnetizar á los gatos: su naturaleza esen

i) Véanse las págs. 122 y siguientes.


2) Puysegur. Indagaciones fisiológicas, 260 á 263.
- 191 -
cialmente eléctrica dominará siempre; recibirán la acción magné
tica pero no la trasmitirán.
Los perros de lanas muy largas, presentan el mismo inconve
niente que los gatos. Se disminuirán mucho sus efectos magnetizán
doles fuertemente. Lo mas oportuno es alejarlos si hay probabili
dades de que el enfermo se somnambulize: en todo caso, deberá es
quilárselos para disminuirlas corrientes eléctricas que se despren
den de cada uno de sus pelos.
Los caballos son muy susceptibles de magnetizarse y ademas
escelentes depositarios de la fuerza magnética.
Todo animal de que no pueda prascindirse ó que se necesite, ó
pueda acercarse al enfermo, debe , en cuanto sea posible , beber
agua magnetizada con preferencia á la común, y casos hay en que
se le verá dejar esta por aquella.
Después de hablar de los efectos del magnetismo en los anima
les, me ocuparé del modo de magnetizarlos.

SECCIÓN TERCERA.
De la Koomagiiclizacioit ó magnetización veterinaria.

CAPITULO I.
DE LOS EFECTOS DEL MAGNETISMO EN LOS ANIMALES.

«Después de hablar del magnetismo como de una facultad que


nos ha sido concedida para curar ó aliviar las dolencias de nuestros
semejantes, dice Mr. Deleuze en su instrucción práctica con esa
bondad que caracteriza sus obras , no creo fuera de propósito ha
blar del partido que de esta ciencia puede sacarse para curar á los
animales domésticos que nos ayudan en nuestros trabajos, ó nos in
teresan por cualquier concepto.»
«El magnetismo puede emplearse con gran éxito para la curación
de los animales domésticos: parece que su acción es mas segura,
mas constante y mas eficaz en los animales que en el hombre, bien
sea por que este tiene, por sus facultades , una gran superioridad
sobre ellos, bien por que ellos no la oponen ninguna resistencia y
se abandonan enteramente á la influencia que reciben (1).»

(i) Deleuze, iust. práctica, 261 á 263.


26
Nº hehechos,
mero de
intentado nunca curará los animales, perº
recogidos por mí,ypor
un gran nú
mis amigos, obr,

*:
prºduce en ellos, como lo prueban las crisis y curaciones obtenidas
con un facilia y prominarios perros, caballos, ya
cas, cabras, etc. -

Mr. Deleuze, escribia estº hace veinte años y despues se ha


confirmado por numerosos esperimentos.
He magnetizado animales varias veces con un éxito que me ha
llenado de satisfaccion. Cuando estan enfermos y sienten la accion
bienhechora del magnetismose prestan á tod9, lo que aleja del mag
netizador el temor que abriga cuando se trata de su semejante, y
esta seguridad le anima á continuar socorriéndolos. Recuerdo que
un dia me preguntaron sieramédico de perros; esta calificacion creí
que me honraba.
Sucedia esto en 1838. Al dirigirme al observatorio, lo hice por
la parte mas estrecha del jardin del Luxemburgo, cuando un perro
negro, recien esquilado, que se hallaba gomoá unos quince pasos de
mí, cayó atacado de una epilepsia. Sus convulsiones turbaron el si
lencio de aquel retirado sitio y la dueña del infeliz animal, señora
de edad sentada á corta distancia, corrió hácia él llorando.
Yo, que ya habia magnetizado muchos perros la pregunté cuán
to tiempo acostumbraban á durarle aquellos abcesos y me contes
tó que de cinco á seis minos, y algunas yeces, aunque pocas, un
cuarto de hora, y media de cansancio. Me bajé y le magneticé: la
crísis cesóá las primeras fricciones y pasados cinco minutos anda
ba. Su dueña estupefacta me preguntó si era médico de perros y
me pidió las señas de mi casa. Se las dí, recomendándola que siem
pre que recayera el perro procurase tocarle como yo lo habia he
cho, sin dar lugará los abcesos. , , ,
Tambien hemagnetizado una perra recien parida, la leche se le
habia subido á la cabeza y sufria horriblemente; tenia los ojos hin
chados y casi cerrados. A las tres sesiones los abria, habiéndose
calmado los dolores, y á los tres dias estaba buena... , , , ,
Otra perrilla que agaba igualmente deparir, tenia en cierto mon
do mas gruesa la cabeza que el resto del cuerpo: la magnetizé tres
dias seguidos y una vez por dia. A cada sesionihan cesando los do
lores y comenzaba á dormir. Al tercer dia, despues de una evacua
cion estraordinaria, terminó minision, pues estaba completamen
te curada. , -
— 193
Tambien hé mágnetizado un caballo, pero estaba herido de
gravedad, y no pude continuar magnetizándole. Mientras buscaban
* veterinario, le friccioné tanfuertemente que me fatigué y no
me atrevo á asegurar si la desaparicion del temblor que esperi
mentaba fue debida á mi accion óá una causa natural.
He operado sobre una vaca en una circunstancia crítica, y he
obtenido un suceso completo. Habia comido trébol mojado, cuyos
terribles efectos son bien sabidos, hallándose en consecuencia pro
digiosamente meteorizada. No viendo por allí ninguna persona que
la suministrará los socorros usados en semejantes casos, me quité
la casaca, recogí las mangas de la camisa y me puse á operar: á
este tiempo llegó el vaquero con los demas criados de la casa, que
dando todos ellos sumamente sorprendidos al verme en aquella
forma.
Conociendo por mí mismo y por la calma súbita del animal que
el magnetismo obraba fuertemente, manifesté á los recien :
que nótenia necesidad de sus servicios, y continué mitarea. Des
graciadamente por haber hecho desarrollarse una cantidad de accion
magnética demasiado fuerte, me fatigué muy prontó; pero el va
quero viendo que el animal no padecia tanto como antes, yque por
lo mísmo ya empezába á tener confianzá en mí, se ofreció á ayu
darme. Acepté, y despues dé decirle lo que debía hacer, dejé que
operase él solo.
Al cabo de veinte minutos todo lo mas espelió la vaca algunos
gases, que nos animarón. Entonces redobló su energía el magne
tizador-veterinario improvisado, y despues de un cuarto de hora
de magnetizacion sostenida, lanzó el pobre animal un raudal de ga
ses, que nos regocijaron infinito y restablecieron su salud.
He magnetizado gatos y hallado, relativamente á la accion de
magnetizarlos una diferencia entre ellos y los perros. Estos, á la
verdad, parecia que me daban las gracias con sus miradas y con
sus inquietos movimientos, empero aquellos se prestan maravillo
samente, á la mágnetizacion: dan vueltas y revueltas sin fin, colo
cándose por último en posicion tan adecuada como si uno mismo
la hubiese elegido para serles útil. Mr. Mialle me ha referido áéste
propósito un hecho curioso en todos conceptos.
Al subír un dia á su habitacion, vió en el patio de la casa varios
criados reunidos en derredor de la bomba, cuyo émbolo ponia uno
de ellos en movimiento para echar agua en una cesta, donde habian
metido un gato, que cayó al patio desde el piso cuarto. No dando
--------r
- 194 -

señales de vida tan pronto como á ellos se les antojaba y sabiendo


la aversion que tienen al agua los gatos, imaginaron restituirle el
sentido sumergiéndole en ella; pero en vano, pues el gato, al pare
cer muerto, permanecia sin movimiento.
Luego que hubo entrado en su aposento, Mr. Mialle se acercóá
la ventana y viendo que el gato hizoun ligero movimiento mandó
que se le trajeran: le limpió bien, le cubrió con un lienzo, le aco
modó despues sobre la alfombra y le magnetizó. Bien pronto cono
ció por los movimientos que hacia el cuerpo de aquel, que el mag
netismo obraba,y asi continuó la operacion: pasado un cuarto de
hora proximamente se movió el animal, al parecer para tomar una
posicion mas cómoda, estendió las patas, meneó la cabeza, la dió
otra direccion, luego abrió los ojos y despues los cerró, pareciendo
que esperaba tranquilamente el resultado de la operacion. Al cabo
de media hora, hallándose el magnetizador fatigado, suspendió su
trabajo, preguntándose á sí mismo si conseguiria su objeto, cuando
el gato que solo estaba magnetizadopor un lado se volvió del otro.
Mr. Mialle operó en seguida sobre el lado que no habia sufrido la
accion magnética,y pasados cinco minutos creyó poderlo dejar;
mas contó sin el huesped: pues apenas hubo cesado la magnetiza
cion, el gato tornó á volverse; le dió algunas fricciones mas y se
revolvió otra vez, luego otra y despues otra, hasta quepor fin, sin
levantarse enteramente pero apoyándose en el vientre, manifestó
con sus multiplicados ronquidos, que se hallaba satisfecho de los
socorros recibidos: de lo que dió una prueba evidente saliéndose
por la puerta.

CAPITULO II.

DE LA UTILIDAD DE Los coNSEJos soMNAMBÚLICos EN EL TRATAMIENTo


DE LAS ENFERMEDADES QUE PADECEN LOS ANIMALES.

- -
He procurado observar con atencion las personas, á quienes he
magnetizado, con objeto de asegurarme si se desenvuelve en ellas
un somnambulismoracional; pero desgraciadamente siempre que las
tocaba ó hablaba, he escitado su sistema nervioso en términos de
perturbar la tranquilidad de su sueño. Mis ocupaciones particula
res y el servicio de mis semejantes han impedido que lleve mas le
jos estas investigaciones.
Me he servido de los consejos somnanbúlicos en el tratamiento
- 195 - -

de los animales domésticos, y debo manifestar que me han sido muy


útiles.
Los sonámbulos, como ya lo he dicho no toleran la presencia
de los animales en el curso de un tratamiento ysobre todo cuando
aparecen de improviso; pero magnetizando á estos últimos, ypre
viniendo á los enfermos antes que se aproximen, se hace menos
sensible la falta de simpatía; hasta puedo asegurar que casi desa
parece, cuando se trata de aliviar los padecimientos de un animal.
Antes de ponerá estos en contacto con los somnámbulos, he so
lido presentarlos algunas cerdas ó pelos, tan cuidadosamente en
vueltos como si fuesen cabellos, áfin de disponerles favorablemente
á recibir mi proposicion. Despues de las risitas que esta travesu
rilla ocasionaba, obtenia consejos escelentes: los somnámbulos des
cribian perfectamente la enfermedad, sus causas, su curso, el re
medio que convenia administrar, eltratamiento que debia seguirse:
e igualmente indicaban el sexo, la edad, la alzada y aun el color de
la piel.
He magnetizado áun lechero, y en el curso del tratamiento, su
mujer obligada á trabajarpor ambos, sucumbiendo á lafatiga, cayó
tambien enferma. El caballo que llevaba la leche al mercado, confiado
ámanos estrañas, quedó bien pronto fuera de servicio; de modo que
todos, animales ypersonas, se hallaban malos en la casa. La mu
jer, que era somnámbula me habia ilustrado completamente sobre
su propio estado, y el de su marido, mas á pesar de lo mucho que
la afligia el de su caballo, jamás habia querido verle, niaun indicar
el modo de aliviarle.
«Yaque tanto osinquieta la enfermedad de vuestro caballo, ¿por
»qué, la dije en una ocasion, no vais á la cuadra, y os asegurais
»por vos misma de su estado.?»—«Teneis razon, señor, me respon
»dió, los animales son como nosotros.» Y dispuso que se sangrara
el caballo aquel mismo dia.
Los gatos son particularmente antimagnéticos; asi es que los
somnámbulos se estremecen no tan solo al aproximarse á ellos uno
de estos animales, sí que tambien cuando entra en la habitacion
donde se hallan. No obstante esto, alguna vez he conseguido poner
en contacto á un somnámbulo con un gato enfermo, y ya fuese por
haber perdido ó hallarse debilitadas las propiedades eléctricas ya
tambien por deseo de ser útil al animal que padecia, lo cierto es
que el somnámbulo le tocó sin temor ni repugnancia, y mandó que
se le hiciera beber leche en abundancia. ,
– 196–
En la antigüedad se halla un hecho análogº, Tºyº he citado en
otra obra. Un ciudadano, llamado Láeneo, sumamente afligido por
el mal estado en que se hallaba la salud de un caballo, á quien que
... ", , , ...
ria en estreno, y al ver los progresos que la enfermedad iba ha
ciendo consultó en sueños á Serapis, el cual le índicó por sueños
-

un remedio que operó la curacion ()


CAPITULo III.
*
posmocrmistos barracos yana.
-- " " -· · " - . .. . .
«Los procedimientos
"-". " " " " -.
que se
- emplean en los animales,
... , " ". dice ". " *

»Mr. Deleuze, son los *: los hombres. Si se conoce el


»sitioy de la enfermedad,
eve se concentra
es la accion en la parte afecta,
lº se como se en
»corrientes á distancia (2)» la se ”,
Lo mismo efectivamente he operado con los animales que con
mis semejantes, es decir, que parto de la cabeza para llegará las
estremidades, de producirles evacuaciones, lo que casi
siempre me ha dado escelentes resultados.
Por lo demas, he notado que
•"" " "" •",son"imenos susceptibles
"“. ¿r . de
. irrita-,
. -

cion que los hombres, lo que está en su naturaleza, y asi pueden


las mas veces usarse las fricciones en vez de los pases: de este modo
se produce una accion mas enérgica. " " ".
El agua magnetizada es tan eficaz en ellos como en los hom
bres. «Tengo, dice Mr. Deleuze, ejemplos verdaderamente admira-.
»bles de la eficacia del agua magnetizada * lociones y
»compresas en la curacion de las h ridas situadas en las estremi
»dades de los caballos (3)» " " "" " " ,
La imposicion de las manos tiene en los animales igual virtud
que en los hombres; produce un alivio, un bienestar indefinible,
Puedo citará este propósito un hecho, cuyo recuerdo me enter
nece todavia. , , ,, , ,
En un viaje : el verano de 1840, vi en el patio de la fon
da donde me hallaba hospedado, un perro de caza que cojeaba bas
—— ———

s . . . . . . .
(1) AElian, lib.V, cap. XXXI;é hist. del sonnambulismo, t. II, pág. 15:
3} Deleuze, instr. pract.,363... . .
Deleuze, instr. pract., 3.
. " " " ...
, , , , , , , , , , , , ,
– 17 —
tante y fiè, al parecer sutria mucho ciando andaba. El mózo á
pregunté me dijo que tres dias antes se habia heridó la pata;
ada mas sabia, y ni ni persona alguna trató de aliviarlos pade
cimientos de áquel pobre animal, cuyos alaridos y triste continenté
ánunciaban un dolor agudo. -

* Reconocila pata, y hallé en ella una tuméfacción considerable,


infiriendo que el perro habia pasado por algun sitio, cuyo piso es
taba lleno de cascos de vidrio, pues al separar los de la pata
para introducir uno de los mios, encontré todavia un pedazo. El
animal se estuvo quieto todo el tiempo que duró la esploracion, y
solo dió algunos quejidos á consecuencia del dolor que le causaba;
cuando la lue concluido le llamé para curarle en mi habitacion
donde me siguió.
Lavé la herida con agua magnetizada, apliqué encima algunas
hilas y cubrí todo con un lienzo que até lo mejor posible; mientras
duró esta operacion, el perro se estuvo tambien completamente
inmóvil, y espues permaneci algunos minutos á su lado sosté
niendo su pata con mi manó izquierda. t

Mas bien pronto quedódormido: entonces dejé pasar algunos


minutos, y luego retiré pausadamente la mano á fin de levantarme
y salir de allí; pero apenas lo hube hecho, cuando el perro abrió
los ojos mirándome con un aire de queja tal que aun hoy dia no
puedo esplicar, pero que me hizo volverá tomar maquinalmente
la misma posicion... ,
, En * momento pasó por mí una cosa muy estraordinaria.
La virtud del magnetismo, obrando sobre ese perro herido y pa
ciente, virtud cuyos buenos efectos parecia revindicar, esa virtud
repito, me escitó un sentimiento de admiracion mas profundo que
nunca por la simplicidad y eficacia de los remedios que el Criador
ha puesto á nuestra disposicion.
, El primer enfermo á quien magnetizé no me inspiró mas que
sorpresa, al ver la accion curativa que ejercia sobre él; pero en el
presente casó la confianza del perro, la calma que le daba la impo
sicion de mi mano, esa mirada espresiva, que me había dirigido
como para quejarse de que le dejara tan pronto, todo esto me hizo
un efecto tal, que á la admiracion, se juntaba mi reconocimiento á
Dios, y olvidándome completamente de que pudiera entrar alguien
y verme sentado en el suelo, tuve un momento de contemplacion
divina, que me dió á mí tambien una calma, una dulce tranquili
dad de espíritu unida á la mas completa satisfaccion.
— 198 —
No dejó de ser provechosa para el perro esta disposición de mi
espíritu, de la que ciertamente participó, pero retiré la mano y
quedó dormido. A este tiempo llamó á comer la campana, salí y
cerré la puerta; una hora después estaba de vuelta, miré por el
ventanillo y le vi durmiendo todavía; pero al entrar se despertó.
En la tarde del dia siguiente había ya desaparecido la inflamación,
y tres dias después comia con su natural ligereza.
Siempre he atribuido á la imposición de la mano una gran par
te de la calma súbita y el sueño de que gozó este perro, el cual
había pasado la noche anterior y toda la mañana siguiente dando
frecuentes y dolorosos ahullidos. Creo no haberme engañado al
formar este juicio, pero, después de esta curación , he visto en un
episodio muy conocido de la antigüedad confirmado el mismo efec
to de la imposición de la mano sobre un animal mucho mas ter
rible.
Todos saben la historia de Androcles echado á las fieras para
que le devorasen. Un enorme león corrió furioso hacia él; mas de
pronto se detiene, luego se aproxima pausadamente al pobre escla
vo aterrado, pone la cabeza entre sus pies, menea la cola como un
perro cuando halaga, y lame las manos del que iba á despedazar.
Sacado del circo por orden del emperador, Androcles refirió
que hallándose en África huyendo de un amo cruel , llegó á una
selva, y viendo una caverna alejada de todo camino transitable,
se ocultó en ella; mas hé aquí que de repente aparece un león á la
entrada, llevando un pie herido y ensangrentado y dando rugidos
dolorosos, que indicaban los sufrimientos que su mal le producia.
Viendo un hombre en el lugar que le servia de morada, la fiera se
dirigió á él con aire apacible y manso (mitis et mansuetos), y le
vantando el pie, parecía mostrársele para implorar su ayuda. An
drocles , en efecto se la dio , sacándole una gruesa espina que se
habia clavado, y estrayendo luego la sangre que tenia coagulada
dentro de la herida. De aquí el reconocimiento del león , con quien
vivió Androcles tres años, durante los cuales le dejaba todos los
dias una parte de su caza : no necesito trascribir aquí la historia
completa, pues cada cual la sabe ó puede leerla (1). Pero lo que
no se sabe, lo que yo mismo ignoraba, es que Androcles empleó la
imposición de las manos para curar al león herido : «Ule tune mea

(1) Auloi-Gelio, leonis et serví innovata nolitia, lib. V. cap. XIV.


– 199 – "
popera ac medella levatus, PEDE IN MANIBUS MEIS POSITO,
»recubuit ac quievit, dice Aulo-Gelio;—habiendose aliviado con
»mi asistencia y este tratamiento, se echó y quedó dormido, apo
»yando (posito) el pie SOBRE MIS MANOSl
«Cuando hay contraccion ó irritacion en una parte, dice Bru
»no, acostumbro aplicará ella la palma de la mano, que produce
»relajacion, flacidez, y de este modo la calmo (1).»
«El que cura á los animales suele hacerun gran servicio á los
»hombres, dice Mr. Deleuze; por otra parte, siempre es un bien
»aliviar al que padece (2)» "Yo pór"mf puedo añadir que son ya
muchos los enfermos á quienes he curado, y de ellosunos han re
negado, otros huyen de mí; lágratitud párece ser para ellos una
carga. Los animales, por el contrario todos son reconocidos: «has
ta los brutos agradecen los beneficios que se les hace, dice Séne
ca (3).» Confieso que me halaga, el que me llamen médico de los
perros, lo que me ha recordado nicha vece la inscripcion puesta
debajo del retrato de Androcles y de su leon: «Este es el leon que
»dió hospitalidad á un hombre; este es el hombre que fue médico.
» de un leon (4).» - *

1) Bruno, 7, 84."
.." º" " " " " se "

2) Deleuze, Inst. práct.,264.


Séneca, de losbeneficios, lib. I, cap. III.
4), «Hic est leo hospes hominis: hic es homo medicus leonis-Aulo-,
Gelio, id.» - r
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onsavaciones rminans. . . . )
( ,
Mesmer ha dicho: «El sentido que mas fenómenos presenta á
«la
«el observacion y del
dia es el tacto que menos conocimientó se ha tenido hasta
(1).» - • ----
-

Uno de los comisarios nombrados por el rey Luis XVI para


juzgar del mérito de su descubrimiento, y que se negó áfirmar el
informe presentado por sus colegas, Mr. de Jussieu, se espresa en
estos términos al dar su informe particular. -

«La proporcion del principio activo, variable en los seres vi


»vientes, puede y debe diferir de igual manera, ya pasajera ya ha
»bitualmente, en los diversos órganos del mismo individuo. El
»movimiento acelerado ó retardado en algunas partes del cuerpo
»indica diferencias en la cantidad de principio que contienen. Una
»causa pasajera puede esparcir por todo el cuerpo el calor con
»centrado en un solo punto, ó reunir en un órgano el que se halla
»repartido entre todos. Si este cfecto llega á hacerse permanente

(1) Mesmer, Aphor., 284.


": ·
– 201–

»resulta una alteracion, un vicio en la constitucion del individuo.


»La admósfera particular de los órganosviciados debe sufrir igual-,
»mente la misma alteracion, pero se necesita un tacto esis o
»para distinguir sus diferentes graduaciones al a ser la maho
»por la superficie del cuerpo enfermo.»
zo«Masfacilmente se esperimentará por el mismo procedimiento
»la aceion general del principio activo cuando pasa de un cuerpo á
»otro. Si sigue las afinidades del fluido eléctrico se escapará por
»todos los poros, por todas las superficies del cuerpo y principal
»mente por aquellos que mas se aproximan á la forma prolongada
»y aguda de los conductores eléctricos, tales como la mano y el
»dedo, Este, aplicado por un individuo á cualquier parte de otro
»individuo, observará de diverso modo, segun sea el estado en que
»se hallen los dos seres. El órgano activo, menos fuerte ó menos
»abundante de principio que el órgano pasivo, le robará el que
»tiene en vez de prestársele, y recibiendo una impresion de calor
»le comunicará otra de frio. Si la proporcion de dicho principio es
la misma en los dos órganos, como cada uno de ellos day recibe
»una cantidad igual, no resultará ninguna accion, ninguna sensa
»cion perceptible. Esta accion se hallará en razon de la cantidad
»superabundante de principio que haya en el dedo conductor y de
»la sensibilidad del órgano, al que se ha dirigido la corriente: es
»perientando este mas ó menos calor y otros efectos mas ó menos
- -

»notables. En fin, si el conductor en vez de estar en contacto con


»la parte, se halla solo ácierta distancia, concíbese que la accion
»estará en razon de esta misma distancia, de la disposicion de los
»sugetos, de la estension y de la fuerza de su admósfera parti
»cular (1).» r * , , , , ,, , , , , , , , , .
Esplicaciones tan sensatas debian llamar la atencion de los mag
netizadores instruidos, y con efecto Mr. de Bruno, sabio fisiólogo,
introductor de embajadores cerca del Sr. conde de Artois, her
mano. del rey, hizo investigaciones del mayor interés sobre un
asunto á que se hallaba naturalmente inclinado por razon del estu
dio que habia hecho de suspropias sensaciones al tiempo de mag
netizar. Halló en sí mismo ese tacto que deseaba Mr. de Jussieu,
tacto esquisito para distinguir las diferentes gradaciones de al
s
-
-
,

-x , , , ,
r. v.-….». o nos o u A -" -

sieu, relicial rey, pes, y 30. , , , , , ... . . . . .


- 202 -

teracion, al pasear ta mano, por la superficie de un cuerpo en


fermo. - -

«Si la naturaleza, dice Mr. de Bruno, ha dotado al que magne


»tiza de alguna finura en la sensibilidad de sus nervios, esperimen
»tará esteriormente una gran parte de los movimientos irregulares.
»que se verifican en la persona magnetizada. Estas sensaciones
»serán para él indicaciones seguras del trabajo, que la naturaleza
»opera con su ayuda en el enfermo.» .

«Verdad es que no todas las personas estan dotadas de esa sen


»sibilidad, ni se halla siempre en el mismo grado de finura en la
»misma persona; pero hay por el contrario algunas para las cuales
»es ya una incomodidad, y otras que en un estado de enfermedad,
»tienen tal sensibilidad que parece increible lo que la delicadeza
»de sus órganos les hace capaces de distinguir...»
«A mi organizacion natural debo indudablemente la sensibili
»dad bastante esquisita de que gozo, mas yo por mi parte he pro
»curado perfeccionarla, haciendo un uso continuo de esta propie
»dad de mis sentidos, y estudiando con cuidado mis sensaciones.
»Si todos hicieran lo mismo, llegaria á ser mas comunesta pro
»piedad, y podrian desenvolverse en algunos individuos una finura
»de sensaciones tal que pareceria mas estraordinaria que cuanto yó
»pueda decir de las mias en adelante (1)»
Mr. de Bruno escribió sus observaciones en el intervalo de 1785
á1804, y no murió hasta 1818. Segun la intencion del autor hubie
ran formado dos volúmenes: mas no queriendo su familia que apa
recieran con el nombre verdadero, se las remitió á la sociedad del
magnetismo establecido en Paris, y uno de sus miembros, Mr. de
Lausanne, se encargó de hacer un estracto, que publicó en su pro
pio nombre.
Este estracto es el que apareció en 1819 formando un volúmen
en 8º de 2 páginas (2); pero al leerle no puede sino dejar de
convenes e la pérdia de originales irreparable pero lly
en el estracto una cierta confusion que no podia existir en la obra
o
— — — ---
----
---- --- = === ---

Páginas 6 y 94.
2) le los principios y de los procedimientos magnetismo y de sus rela
mes ases de la fesia de la fisiologia, por Mr. de Lausanne uno
de los frs de la Sociedad del magnetismo de Paris, 1819, dos volúmenes
en 8."—Dentu, librero.—El segundo yolúmen es de Mr. de Lausanne, y debe
llamarigualmente la atencion de los prácticos por muchos conceptos.
• – 203 –
primitiva. Sin embargo, tal cual existe, todavía es un libro del ma
yor interés, y que debió recomendarse en el momento de su apa
ricion, á la meditacion de los pensadores y de los hombres ins
truidôs, ,, " " - -

Desgraciadamente la práctica del magnetismo se hallaba destina


da á andar vagando por otro camimo antes de entrar de lleno en el
que acababa de trazarla Mr. de Bruno. Su obra no fue conocida, ni
apenas podia serlo mas que de aquellos, hombres graves y poco
numerosos que se ocupaban entonces silenciosamente en el examen
de los efectos magnéticos, ,

Cuando Mr. Deleuze publicó en 1813 su historia crítica del mag.


netismo, nada dijo acerca de la obra de Mr. de Bruno, pues estaba
inédita, ni del mismo Mr. de Bruno; que no se habia dado á conocer
como magnetizador. En 1825, al dar su Instruccion práctica, ma
nifiesta que no estando dotado de la facultud de sentir los males de
otros y no habiéndose ejercitado en reconocer la accion de las
corrientes, no habia dicho casi nada sobre esta materia en su his
toria crítica,toda vez que no podia hablar por su propia esperien
cia. «Despues he leido, añade, algunos manuscritos de Mr. d'Eslon
»en los que se trata este asunto: he visto tambien una obra ma
»nuscrita, compuesta treinta y seis años há por un hombre muy
»ilustrado, muy buen observador, y que habiendo sido discípulo
» de Mr. dº Eslon adelantó mucho los conocimientos que recibió de
»su maestro, y me he convencido de que el punto, cuyo conoci
»miento desatendí es un fenómeno muy notable y su observacion
»de suma utilidad en la prática (1).
Creo que es una felicidad para el magnetismo que Mr. Deleuze
no tuviera esperiencia de las corrientes, de los acarreamientos y
de otros medios de esploracion indicados porMr. de Bruno, y que
SUl prudencia habitual le inclinará á guardar silencio sobre este
punto. Cuando se publicó la historia crítica se negaba la existencia
del fluido magnético, todavia se negaba en 1825 y aun mucho mas
tarde; ¡qué no se hubiera dicho sobre la existencia de corrientes
fluídicas que pasan del magnetizado al magnetizador, guian ó ar
rastran la mano de este último, le conducen al sitio de las enfer
medades, le permiten determinar su estension y apreciar la natu
raleza de las alteraciones! -

- ------ s-- -. -------. -


--- —----------
----------------, -

(1) Instruccion práctica, pág. 328 •


—364—
Hoy mismo me hallo yo colocado en ináposición bastante aná
loga á la que tenia Mr. Deleuze en 1825: pero si bien al publicar
este tratado salgo garante de la veracidad, exactitud, utilidad éin
convenientes de todos los medios que invitó á los magnetizaderes
á poner en uso, tanto porque han sido recomendádos por los maes
tros del arte, como por que yo mismo los he esperimentado, no
puedo sin embargo decir otro tanto de un método que apenas he
practicado. .
En primer lugar, yo no estoy dotado de la facultad de sentir
los males de otros, pues aunque dos hechos muy notables debieran
acaso darme idea de lo contrario, espero la percepcion de nue
vas sensaciones para formar ni juició en esta parte. Y ense
gundo, no soy sensible á la acción fé las corrientes: solo las sen
saciones que esperimento en las manos, en la punta y alrededor
de los dedos, en la muñeca, en el brazo y hasta en la espaldá son
las que me sirven para establecer un diagnóstico que jamas me ha
engañado y que me ha sido sumamente util en muchas ocasio
nes (1). - sew se re
En esta posición, no debiendo por una parte hablar sinó segun
mipropia esperiencia, á fin de dar una entera seguridad á los
prácticos y aun á las demas personas que leyeren este tratado, y
operasen conforme á los procedimientos que el arte y la ésperien
cia me han enseñado; y no pudiendo por otra, pomerénduda la
existencia de las corriéntes y su importancia, ni todo ho demás que
Mr. de Bruno ha esplicado tan bien, voy á hacer aquí un estracto
de las observaciones de este sabíofisiólogo, pero sin mezclar con
ellas las mias para no introducir la confusion y el desorden
El estracto que va á leerse no evita á los hombres estudiosos y
prácticos la necesidad de consultar la obra misma, pues sobre
haber tenido que descartar una multitud de cosas interesantes, he
omitido de intento taretacion de ciertos efectos en estreno curio
sos, pero demasiado sorprendentes para un lector que no tenga
ninguna idea del asunto: efectos, que creo serán mas fáciles de
comprender despues de haber leido el mencionado estracto. Por
último, prevengo que la obra de Mr. de Bruno no está escrita en el
orden que he adoptado por parecerme que, dando mas enlace y
conexion á las ideas y razonamientos esparcidos por toda ella, ha

(1) Véase arriba, págs. y (0.


-205 —.”
ria mas facil su inteligencia. Formé este estracto para mi uso par
ticular, mas habiendo sacado de él un grañprovecho, he creido que
podria ser tambien util á mis lectores, ayudándoles á compren
der con mas facilidad y prontitud un orden de cosas muevo para
ellos, y casi generalmente ignorado:
He aquí ahora mi dictamen sobre la esploracion.
Creo, con Mr. de Bruno, que las sensaciones esternas é inter
nas que se esperimentan al magnetizar, no han sido hasta ahora
bastante estudiadas por los prácticos, y que sucede con ellas lo mis
mó que con las demas facultades magnéticás: se desarrollan cón el
ejercicio. .o7 " "2

Mas ved en lo que se diferencia mi opinion, de la de Mr. de


Bruno azor exar — 2
Este sabio mira la esploracion como la base de todo tratamiento
mientras yo la considero solo como un medio accesorio de ilustrar
se acerca del camino que conviene seguir. Sucede, á mi juicio, con
lasfacultades de esploracion, lo que con los consejos, somnambúli
cos: son unos socorros preciosos que hacen, al magnetizador ina
preciables servicios. Si se poseen, bueno: mírese como una dicha;
pero si de ello se carece, nada importa, pero no por eso dejará de
llegarse al término deseado siguiendo los otros caminos, que tiene
la ciencia. En una palabra, la esploracion es un medio mas, medio
admirable, cuyo descubrimiento asegura á su autor el reconoci
miento de la humanidad, asi por lo util que será en la práctica, co
mo por las nociones físicas á que conducirá en adelante. ...,
Me felicito de poder dar hoy al nombre de Mr. de Bruno el bri
llo magnético que de justicia se le debe: tributo de admiracion y
feconocimiento que me complazco, en ofrecerá su memoria, en
cambio de las ráfagas de luz que me ha hecho percibir y de las re
flexiones útiles que sus meditaciones me han inspirado. . . ...,
e y ,, -"
- " , , , " " ... ,
-
. . . . ... ,, , , ,
" ; . . . . . . .. . ... "," , ,, ,
, . . . . . ...", " . , , , , ,

- " ,
,
"

. " . . . . . . " , " " .


—206 –
- , " , - ,
" SECCION PRIMERA.
-, , , , " , " " , , , ,
De la naturaleza de la esploracion y procedimientos esplo
ratorios.; , , , ,..., ; …, ", -


" . . . . . . .
" CAPITULO I,
- •. - " ... . ..."
DE LA DIFERENCIA ENTRE LAS ESCUELAS DE MESMER. Y PYSEGUR, Y LA
DE MIR. DE BRUNO. .
, , , .. , , , ,, , , , , " y
S I—DIFERENCIAs MorALES.
" «Antes de presentar los procedimientos de que uso en magne
«tismo (1), creo necesario dará conocer los principios que me
"guian."" -

"«Este arte, aunque todavía en su infancia, ofrece ya notables


»diferencias en los procedimientos: diferencias cuyo origen se ha
la en los diversos sistemas que los magnetizadores han adoptado.
"»Preciso es, sin embargo, convenir en que todos estos sistemas se
"»reunen en un mismo punto, concurren á un mismo fin: la cura
"»cion de las enfermedades, ó el alívio de los padecimientos á que
»está espuesta la humanidad.»
" No puede sin injusticia quitarse la gloria de la invencioná
»Mesmer: lo que le hace tan recomendable que á despecho de la
envidia pasará á la posteridad, como los hombres ilustres de todos
"»los siglos; mereciendo ser contado en el número de los bienhe
ychöres de la humanidad, á cuya memoria el hombre honrado"y
virtuoso paga un tributo de respeto y de veneracion justamente
»merecida...» " "
«Es dificil para un hombre acostumbrado á razonar el dejar de
»remontarse hasta las causas de los fenómenos que se presentan á
»nuestros sentidos. Al revelarnos ese poder que nos es dado ejercer so
»bre nuestros semejantes, alhacernos conocerunaparte delos medios
»de ejercerle, Mesmer no ha creido sin duda encadenar nuestras

(1) Advierto á mis lectores, que es el mismo Mr. de Bruno quien va á ha


blar; lo que continuará haciendo hasta fin del libro de la esploracion—Llamo
igualmente su atencion sobre las opiniones de MM. de Jussien y Deleuze,
que se hallan en las notas.
- 207 –
ideas, y hacer, de sus discípulos una máquina magnetizante. Mas
»dejando su sistema imperfectamente desenvuelto, debió esperar
que brotasen de él una multitud de ideas, que por su divergencia,
»formarian otras tantas sectas nuevas: esto es precisamente lo que
»ha sucedido.» , ,
«Es probable que no sin designio, Mesmer lo ha referido todo
»á causas puramente físicas, echando un velo sobre, las causas pri
»meras de los efectos que producia. No ha dado jamas á conocer la
»influencia de la moral sobre lo fisico, ni hablado mas que de la in
»tencion; Mr. de Puysegur es el primero que ha dicho, ó al menos
»impreso (1), tened voluntad; pero ni el maestro, ni los discípulos
»han designado al alma como la causa primera de la mayor parte
de los efectos magnéticos que pueden producirse.». , , , ,
«En todo lo que Mesmer ha enseñado, se ve siempre el hombre
material movido por causas fecundas nunca movido por su propia
voluntad. Semejante silencio ha debido sorprenderá los que apre
cian el genio de este hombre célebre. Una persona medianamente
instruida puede ser materialista aun de buena fé, pero un talento
tan ilustrado como el suyo, no es posible, que cayera en tal absur
do (2)» . . . . . . . .. .
«Llegó ámis manos una relacion del tratamiento empleado en
Busancy (3); ví en él médicos que operaban con los ojos cerrados;
que hablaban, y andaban; bien hubiera yo querido tenerámidis
posicion somnámbulos semejantes, Mis dos enfermos hacian mara
villas, pero no rayaban tan alto como estos médicos. Los mios no
hablaban, dormian profundamente: siendo verdaderas máquinas
imantadas. Me consolaba, sin embargo, considerando que debia
-

" .. ..." , , , , ,

——— ",
— , . . . . . . .
(1) , Mr. de Puysegur ha hecho unoy otro; sus Memorias tienen el epígrafe
siguiente: Creed y quered, y á sus discípulos, que antes lo fueron de Mesmer,
les ha dicho: «La voluntād es el principio de todos los efectos que me ha beis
visto : magnetismo animal, pág. 30—Vedademas la nota de la
pág. 100 de este tratado. . . . . . . ,f " * ,

" (2), Obra citada, pág. á4. , , , , . . . . . . .


, (3). Lugar cerca de Soissons, donde Mr. de Puysegur tenia sus propiedades
ue fue la cuna del somnibilismo. En 1811, hallándomecerca dè este punto
á saludar el arbol magnetizado por Mr. de Puysegur: es un olmo :
ácuyo pie corre una fuente. La villa disputó en cierta ocasion la ad del
solará Mr.de Puysegur hijo. Y este, aunque el lítigio era infundado, antes de
partir para un largo viaje, dió orden á su ádministrador que hiciera á toda costa
la adquisición del terreno. Asi lo hizo, en efecto, no pasando el negocio mas
adelante: Mr. de Puysegur ganó su pleito y el olmo, y él terrono son hoy dia
propiedad suya. El ádministrador mismo me ha referido *3
– 208 —
mediar un grande intervalo entre un discípulo de Mesmery yo,
que solo practicaba el arte á beneficio de algunas ráfagas de luz
que habia podido percibir en diferentes conversaciones con perso
nas instruidas en la ciencia magnética.» " " ""
«No tardé mucho, como ya puede juzgarse, en conocer qué es
tos dos sugetos eran verdaderos somnánbulos del género de los de
Busancy; pero me hallaba lejos entonces de dar este nombre á per
sonas que me decian: «No duermo; os veo distintamente.»"Lás
atracciones magnéticas absorvian toda mi atencion (1)»
- • ·· . •,

«La accion que se comunica á un enfermo desde cierta distan


cia es mas enérgica. Mesmer lo ha dicho antes que yo, y la prác-
tica ha confirmado esta asercion. He aquí sus palabras: «El tacto
situado á corta distancia de la parte, produce mayor efecto, porque
entonces se forma una corriente entre la mano ó el conductor y el
enfermo.» Esta corriente se forma, en efecto, y de ella habló en su
proposicion vigésima tercera: «La esperiencia, dice, manifiesta la
corriente de una materia, cuya sutileza penetra todos los cuerpos
sin perder nada de su actividad.»
No cabe duda en que Mesmer ha designado aquí formalmente
las corrientes, y que por tanto las ha conocido; mas nada me hace
creerque haya esplicado esta materia á sus discípulos (2)»
... "...": : ;

as.
1) 0bra citada, pág. 130. a
asi
(2) Mesmer conoció ciertamente las corrientes tales como Mr. de Bruno nos
las ha hálase la prueba en su 13.° proposicion y en sus aforismos 236,
y 250 á284. ... ". "

*: otra parte, su teoría de las corrientes debia necesariamente encaminar á


sus discípulos; lá mejor prueba es que ella ha inspirado á Mr. de Bruno. Para
mayor inteligencia del léctor daré àquí un estracto de esta teoría. " "
«Entre todos los cubrpos coexistentes hay una tendencia recípróca. Esta
»tendencia está en razon de las masas y de las distancias.»—Aphoriº.
«Las causas de esta tendencia, son l corrientes en que esos cuerpos estra
yños se hallan como sumergidos, y cuya fuerza y cantidad de movimiento estan
»en razon compuesta de su masa, de su magnitud y de su celeridad»—99.
«Esta tendencia se llama gravedad; luego todos los cuerpos coexistentes gra
»vitan unos sobre otros.»–100. " "
«Una corriente general de la materia sutil elemental dirigida hácia el centro
de la tierra, arrastra en su direccion toda la materia combinada que encue
y que por su composicion opone resistencia áeste fluido.»—101”
"Mas adelante añade: "
«Hallándose el hombre constantemente colocado entre las corrientes univer
—209– - -

"- , *, . ... - cºn ". A .. · ... e


He estado y estoy todavia en relaciones con un gran número
de ellos, los he visto operar, he tenido con algunos de los mas ins
truidos, conversaciones en que hemos discutido profundamente esta
materia; pero ningun conocimiento tenian de sus efectos, ni hacian
entonces ningun uso de ellas. Algunos, á la verdad, esperimenta
ban sensaciones en las manos, pero no tenían la menor idea de los
arrastramientos ni de las sensaciones internas, y por último, en
ninguna de las obras de Mesmer se trata este asunto.»
«Sin embargo, yo creo que las sensaciones esperímentadas en
las manos, las internas y que afectan las principales vísceras, la
circulacion de la sangre, los nervios y otras partes menos impor
, tantes, los arrastramientos y sus efectos, deben mirarse como la
base en que se apoya la práctica del magnetismo. " "
«A beneficio de estas sensaciones se opera con seguridad y efica
cia;y aun me atrevo á afirmar sin temor de que se me desmienta,
que nadíe puede lisonjearse de que magnetiza con perfeccion y de
que hace todo el bien que estáá sus alcances sin el conocimiento y
sin el uso de ellas (1)» " " " " " " " "
«Las sensaciones que esperimentó interiormente son efectos de
su simpatía.
T
Esta. similitud
"... . .
de movimientos
. . . . . . . . . .
en dos cuerpos elevados
. . . . .,


" " - ,

»sales y particulares, es penetrado dicio


»por las diferentes organizaciones, sé hace tónico; en este estado, sigue la con
»tinuidad del cuerpo todo el pº que puede, es decir, que se encamina hácia
blas partes mas eminentes.»–160. -

«Por estas partes eminentes ó estremidades salen, y entran las corrientes,


»cuando un cuerpo capaz de recibirlasó de cederlas se hälla puesto en presencia.
»En este caso como las corrientes estañ acumuladas en un sólo punto, aumentan
»de celeridad.»—161, ,, . . . . .
“dEstos puntos por donde salen y entran, las corrientes tónicas que se destru
»yen y se refuerzän como en el iman; su comunicacion es la misma: basta deter
»minäruno para que el opuesto se forme al instante.»—163.
«Estas corrientes* propagarsey comunicarse á distancias considerables
»yapor una continuidad ó encadeñamiento de cuerpos sólidos, ya por la de un
»fluido, como el airey el agua»—165. . . ... " " .
«Todos los cuerpos, cuya figura termina en punta ó en ángulo son á propósi
»to para recibir las corrientes y se hacen por lo mismo conductores, »—66.
«Pueden mirarse los conductores como aberturas, tubos ó canales que sir
»ven para dar salida á las corrientes.»—167. , , , , , , , ,
«Dichas corrientes conservando siempre el caracter tónico que recibieron,
»pueden penetrar todos los cuerpos sólidos y líquidos. *
«Pueden comunicarse ropagarse por todo intermedio donde exista conti
»nuidad, bien sea sólida ófluida á travès de los rayos luminosos y por la conti.
»nuidad de las oscilaciones y de los sonidos.»–169. ”. ,
(1), Obra citada, pág.7, 75, " " " " ". "
—210 –
tono, ó al menos cuyos tonos son consonantes se efect
"al mismo...,...,
-

con mas facilidad en los cuerposanimados que en los que se hallan


privados de vida. Este fenómeno está en la marcha ordinaria de la
naturaleza; ninguna
ercibido sino dirigirley
la nueva nosádescubre,
atencion ni necesitaba para ser
sus efectos; asi es que no era
esconocido; pero aquellos que por su estado debieran estudiarle,
le examinarón muy superficialmente, óse apartaron del camino que
les" ":á la verdad. La comunicacion de enfer
medades semejantes entre personas que viven habitualmente juntas,
ó que se rozan con frecuencia es un efecto suyo muy notable (1)»
Algunos sabios han observado las diferentes simpatías de los
cuerpos animados, de los inanimados y de las partes de un mismo
cuerpo entre sí; pero les ha faltado compararlas. El filósofo que
* Se aislaba y examinaba las relaciones
que estos cuerpos tienen entre sí; pero faltaba que observase
las que tiene con el suyo; y puesto que todos nuestros cono
cimientos nos son trasmitidos por el ministerio de los sentidos
que se valiese de sus sentidos, de todos sus sentidos, para obser
yar estas relaciones bajo todas sus fases»
”. hallan todos los
¿Se , órganos en la superficie del cuerpo? Las
-

partes internas ¿no reciben tambien sensaciones que el uso puede


perfeccionar? Ya lo he dicho en otra parte y aquí lo repito: por el
deseo de conocer lo que está fuera de nosotros hemos desatendido
1– -

el util estudio de nuestras propias sensaciones (2).»


.


– - -
(1) Mr. de ussieu en su admirable Relacion al rey había dicho, aunquein
utilmente todo esto en 1784 á los médicos y á los sabios que querianjuzgar del
descubrimiento de Mesmer:
«Todo ser viviente es un verdadero cuerpo eléctrico, constantemente im
de ese principio activo, aunque no siempre en igual proporcion, pues
os únos tienen mas, los otros menos; de aquí en parte esa diferencia asi en los
como en las constituciones generales, La movilidad perpetua
de dicho agente, es otra consecuencia natural de esta variacion. Dedúcese ade
mas que será repelido por los unos y atraido ávidamente por los otros; que la
proximidad del que le tenga en abundancia, será provechosa al que se halle pri
vado de niño con el anciano, es utilá este y perjudicial
á aquel. Los *: en el plantel, crecen con vigory lozanía;
peró allado de un árbolviejo se marchitan y perecen.»—Páginas 28 y 29.
Obra citada, pág. 101á 103.."
Mide Jussieuhábia tambien dicho todo esto á los médicos de 1784, y siem
pre inutilmente.".
«Misideas presentadas de un modo abreviado y susceptibles de mayor des
»arrollo, bastarán acaso para esplicar algunos fenómenos de economía animal ob
»servados, ya en el tratamiento llamado magnético, óya en otras circunstancias,
– 21 —
«Dirigiendo una atencion continua á todas sus sensaciones, el
observador hubiera distinguido otras nuevas, cuya causa habria
procurado descubrir. Las manos le hubieran hecho percibir un
torrente de emanaciones sutiles que habria podido seguir hasta su
origen. Al observar el sitio de donde parte la corriente y aquelen
que termina, al comparar las sensaciones esperimientadas por él
con las que esperimenta la persona que se las comunica, habria"
reconocido en los cuerpos animados, lo mismo que en los inami-"
mados, esa ley general por cuyo mediotodos los cuerpos ejercen
unos sobre otros cierta accion recíproca, y esa otra, no menos ge
neral, que hace que las partes similares tiendan necesariamente á
unirse.» " - ", " ".

«Siguiendo estas mismas leyes, las emanaciones de los cuerpos


animados se atraen mutuamente y su atraccion está en razon de su
analogía (1)» ", "
" ,
" - 1 , ‘

CAPÍTULO II. -

, ,, ," "

u DE LA NATURALEZA DE LA ESPLORACION. .

«La esploracion debe mirarse como la base de todas las opera


ciones magnéticas.»
«Esplorará un enfermo, es observar, examinar atentamente,
indagar con cuidado el sitio de la enfermedad y de sus ramifica

III—
" . . . . . . . .
»Se estrañará menos esa influencia de un cuerpo sobre otro cuerpo, esa corres
»pondencia á veces bastante sensible entre la accion de un individuo y la sensa
»cion de otro, ó entre dos órganos del mismo individuo; no se confundirá tanto
»la accion del alma y de la imaginacion con la accion simplemente animal; se
»distinguirá la causa que determina y el agente que ejecutà; se podrá suponer
»que el principio activo, siempre obràndoinmediátamente sobre nuestros órga
»ños, es escitado ya por la imaginacionyla voluntad, como causas superiores é
»internas, y por úna porcion de sí mismo emanada de los cuerposcircunvecinos,
»ya también por todas estas causas reunidas...» "

«Ese principio, necesariamente existente, es en los cuerpos organizados el


»principio vital; en los animados, el principio del calor animal; en la naturaleza
»el movimiento. Emanado de los cuerpos organizados, se confunde.
»con el fluido eléctrico; unido á estos mismos cuerpos se :
en ellos por la
»accion orgánica que altera algunas de sus propiedades. Bajo la forma de calor
»animal, pasa de un cuerpo animado á otro cuerpo semejante, y por esta trasla
»cion, produce diversos cambios relativos al : del cuerpo que abandonay de ,
»aquel en que penetra.»—Relacion al rey, pág. 32 y 33. " " -
1),Obra citada, pág. 103, 104.
á conclusion de Mr de Joussieu es absolutamente la misma:
—212 –
ciones; las sensaciones y los arrastramientos sirven para indi
Carlas.» . . . . . ..
«El intérprete de Mesmer manda en sus aforismos que se esta-,
blezcan corrientes desde la cabeza hasta los pies: ¿buscais, añade,
la causa, el sitio de la enfermedad y del dolor? pues el enfermo os
indicará el del dolor y con frecuencia su causa. Empero mas co
munmente será el tacto y el razonamiento quienes os dená cono
cer el sitio, la causa de la enfermedad y del dolor, que, en la ma-,
yor parte de ellas, reside en el lado opuesto á este, sobre todo en,
las paralisis, reumatismos y otras de esta especie.» Afor.,287,
«Mi modo de esplorar no ha sido revelado por Mesmer á su in-,
térprete; asi es que en ninguna parte de los aforismos se hace,
mencion de las sensaciones esternas é internas ni de los arastra
mientos, Ignoro si en sus instrucciones secretas habló de esto á
sus discípulos; pero es lo cierto que jamas les he visto emplear ta
les medios (1).»
«Dí parte de mis esperiencias áMr, dislon, que me tenia ofre
cida su cooperacion luego que diera de mano á ciertos empeños
que habia contraideº;y solo medijo:Iue colocara las manos á la
distancia de una ó dos pulgadas del estómago de uno de mis enfer
mos, observando con guidada las sensaciones que esperimentara
en laspartes carnosas que ribetean la raiz de las uñas.»
«Asi lo hice, y nada sentí por espacio de muchos dias;pero á
-.. . . . . . . . . . . . . . . . .

«.....Hubiérase demostrado por las emanaciones odoríficas la estension consi


nderable de las atmósferas particulares; hubierase observado que los cuerpos es
»traños sumergidos en estas atmósferas debian absorverinsensiblemente una parte;
»habriase advertido esta accionabsorvente era mas sensible en los lugares
»caldeados por la reunion de múchos individuos. Comparando esas emanaciones
»con la del fluido eléctrico, se hubiera señalado con mas distincion el camino que
»siguen lás corrientes al pasar por ciertas partes del cuerpo, y se habria acaso
»llegado sucesivamente á evidenciar que existe cierto número de seres enfermizos
»ó ficadamente organizados, que son á veces susceptibles de ser afectados á
»considerable distancia por esas enanaciones y esas cörrientes: asi se hubieran
»admitido sin dificultad muchas causas para unefecto.»=Relacion al rey,47,48.
(1) * Obra citada, pág. 155,156.
Asi se espresa Mr. Deleuze sobre * -
«La proposicion 27 de Mesmer empieza con estas palabras: Esta doctrina
al médico en estado de poder apreciar el grado de salud de cada indi
pido, y " -“ " " "" - " " " " ,
No se ha reflexionado lo bástante sobre esta proposicion, y se busca vana
»mente en la mayor parte de las obras publicadas, el modo cómo conduce el mag
»netismo á la apreciacion del estado de los enfermos,» -
«Mesmer ha dichouía.
tambien
.
...
(pr If. osicion 13): La esperiencia
… ". J, " "... . . .
, -" .
manifesta,
. ..." " ,
la
– 213 —
fuerza de atencion, esperimenté en la estremidad de los dedos ló
que hubiera debido percibir en las partes designadas por d’Eslon.
Fijé toda mi atencion en este ligero prurito, y bien pronto aque
llas sensaciones llegaron á ser distintas; pero distintas hasta tal
punto, que reconocí al momento la identidad de su causa y la de
la atraccion que seguia observando. Muy luego mi mano fue atrai
da, repelida, llevada de un lado,á otro del enfermo, y dirigida há- ,
cia otras personas; pero he adquiridopor hábito la facilidad de ce
derá todos los movimientos y de seguir todas las direcciones de las
corrientes.» , ...
«Ponia ademassumo cuidado en observar la diferentegrada
cion de estas sensaciones para formar juicio del trabajo que se es
ploraba en el enfermo; pues he reconocido con el tiempo que esas
corrientes son producidas por el trabajo secreto de la naturaleza,
que tiende sin cesará mantener la armonia del todo restableciendo
la de laspartes discordantes». . . . . . . . . . . .»
«Para esto me servia de mucho la sensibilidad de mis somnám
bulos, de los que he llegado á tener seis á la vez. Ellos han sido
mis maestros y mis guias; les debo la mayor parte de lo que sé en
esta materia y confieso que me hubiera sido imposible pasar sin
laslices que me comunicaban. Sin embargo, no por eso se crea
que me entregaba ciegamente.á ellos; pues les he sorprendido mu-2
chas veces en erroró hallado en contradiccion consigo mismos ó
entre sí; pero hasta estos mismos errores me han sido provecho
. . . . . . . . . . . y " …
=— — —
—— ==== --

- 23 se de
»corriente de una materia cuya sutileza penetra todos los cuerpos sin perder
»nada de su acticidad. Proposición que se ha esplicado tántó como la 27.
«Mesmer ha hablado en seguida con mucha estension de las corrientes, y
ha procurado entender lo que queria decir, Convcngo en que la hipótesis
»de las corrientes entrantes y salientes, asi como la de los polos, és accidéntalá.
»su sistema general y que para comprender esto no se necesita hacer un estudio
»muy detenido de aquella Pero si la esperiencia manifiesta la corriente de uu
»fluido sutil,y si es á esta emanacion á la que se dá el nombre de corriente, la
»naturaleza dë dicha emanacion,elgrado de fuerza con que es emitida y la cau
»sa de la direccion que sigue, son problemas de física y de fisiologia dignos de "
»examinarse con la mayor atencion.»
«El fenómeno observado por Mesmerha sido conocido de muchos de sus dis
»cípulos, yparticularmente de Mr. d'Eslon, que ha fijado sobre este asunto la
»atencion de todos aquellos á quienes ha enseñado el magnetismáéi Ni eran es
»traños á su conocimiento muchos de los miembros de la sociedad de Strasbur
»go; y sin embargo en las numerosas memorias que han publicado, hablan de
»éstamateria deuu modo sumaménte vago, como de una cosa conocida de todos
»poruna tradicion oral y que es inutil esplicar.....»–Instr.pract.,326.
– 214 —
sos, pues, he aprendido infinito al indagar la causa que les habia
engañado (1).» . * ,
-
CAPÍTULO
,, ,
III. " " " " "
, DE Los MEDios DE ESPLoRAcioN. *
- · .
«Cuando esploro á un enfermo, esquivo toda pregunta relativa
á su enfermedad, á fin de precaverme contra las preocupaciones
que pudieran avasallar misideas é inducirme á error. Luego, que
he terminado la esploracion, hago ya uso de este medio con objeto
de comparar los conocimientos que he adquirido con los quepueda
comunicarme el enfermo.» " " " " ... " . . . ... , , , , ,

«Le tomo los pulgares, recojo mi espíritu, y hago oracion.


Cuando he acabado esto, me pongo en relacion íntima con él, por
medio de los procedimientos que tengo indicados (2)», e is,
«No solo pongo en accion todas laspartes de su cuerpo con las
que en el mio le son correspondientes, sino que fijo ademas pina
atencion particular en la reaccion que las mias deben esperimen
tar; el primerproceden me da ya algunas luces. . .
«Cuando se halla establecida la relacion, pongo mis pulgares
tres dedos mas abajo del cartílago sifoides, y acciono sobre el plexo
solar, colocado inmediatamente detras del estómago; en seguida
sobre este. En esta operacion me sirvo de la imaginacion que me
representa dichas partes.» . i
«Mientras conservo aplicados los pulgares á estas partes, tengo
las manos estendidas—hácia cada-lado, la una sobre el hígado y la
otra sobre el bazo. Este tacto inmediato dura cinco minutos próxi
mamente, en cuyo tiempo recorre mi pensamiento las partes que
toco y se detiene en cada una un breve espacio. Dirijo sobre ellas
mi accion, repartiéndose mi atencion entre aquella parte del en
fermo sobre la cual acciono y la que en mi cuerpo le corresponde.
En esta segunda operacion, mis sensaciones internas se desarro
llan, haciéndose distintos en razon de la relacion establecida entre
nosotros, y del efecto de mi accion» * 1.

: citada, pág. 132, 133.


Obra citada, pág. 156. Los procedimientos empleados por Mr. de Bruno
Son con corta diferencia los mismos que usamos hoy dia; pero estan perfecta
motivas
d010 la Il,0.
y esplicados(pág. 51 á76). Ya volveré á hablar de ellos mas
— 215 ■—
«Pasado un espacio de cinco á seis minutos, separo las dos ma
nos y las coloco á distancia de una pulgada en la posición indicada
cap. II (1). Dirijo mi acción sobre el estómago sin hacer movimien
to; reparto la atención entre esta viscera que me represento; y las
impresiones que la reacción debe trasmitir á mis manos (2).»
«Cuando quiero ponerme en relación con una persona en estado
de crisis (3), sin interrumpir el trabajo que se opera en ella, y sin
perturbar el orden de los movimientos impresos , no dirijo mi ac
ción sobre ella , no la comunico mi tono , sino que recibo su ac
ción y me pongo en el suyo ; de modo que soy pasivo en lugar de
ser activo.»
«Presto desde luego una ligera atención á todo el cuerpo de la
persona que se halla en estado de crisis , y por mi propia voluntad
recibo en el mió su acción. Cuando siento los efectos , empleo el
procedimiento que ha de ponerme en relación íntima , recorriendo
con el pensamiento las principales visceras , á empezar por la ca
beza.» ' '• '
«La acción física de la persona en estado de crisis, produce una
reacción; y como no obra mi voluntad, pues no hay mas que un
simple consentimiento de mi parte , dicha reacción sigue las senci
llas leyes de la acción de los cuerpos unos sobre otros ; las impre
siones del enfermo, modifican mi movimiento y me ponen sobre
poco mas ó menos en su mismo tono. Se ve , pues , que si quiero
obrar sobre él en esta situación, puedo hacerlo sin alterarle dema
siado , dirigiendo mi acción de modo que vaya aumentándose pro
gresivamente. Con esta marcha prudente , mi acción predomina al
fin y puedo comunicarle mi tono sin que esto le fatigue. Casi siem
pre me ha salido bien este ensayo (4).»
CAPITULO IV.
DE LAS SENSACIONES MANUALES.

«Las sensaciones varían según el estado de la persona que mag


netizáis. Es difícil caracterizarlas todas; pero voy á hacerlo con el
mayor número.»

Ved la nota de la página precedente. l ■


<8J Obra citada; págs. 157 y 158.
(3) Aquí Mr. Bruno Solo habla de la relación guc debe establecerse con una
persona en estado do crisis, • ' ' ' *
(4) Obra citada, páps. Oí! y 09.
29
- 216 -
«Sentís, por ejemplo, que el hálito proyectado sobre vuestras
manos es caliente. En este calor hallais graduaciones que la cosr
tumbre os enseña á distinguir;ya es mas ó menos intenso, ya mas
ómenos seco.» •

«A veces os reseca las manos; por cuya razon acostumbro á


humedecérmelas, sin secarlas, pues la corriente me robabien pron
to el esceso de humedad; y de este modo consigo, conservar en
ellas la sensibilidad que disminuye por la sequedad.» -
«Otrasveces el calor es suave y húmedo, aunque con mas fre
cuencia suelen ser tibias sus emanaciones; entonces solo recibís la
sensacion de una neblina mas ó menos espesa, sobre la cual se apo
ya en cierto modo vuestra mano cuando la presentais la palma.»
«En otras circunstancias, esperimentais sensaciones de frio, y
este frio tiene tambien sus grados diferentes.»
«Algunas veces sentís una ligera titilacion en la estremidad de
los dedos,y otra cierta comezon, que suele estenderse por toda su
longitud hasta la palma de la mano.»
«En otras circunstancias se esperimenta en ellos un entorpeci
miento, que se prolonga á menudo hasta la palma de la mano y aun
áveces hasta el brazo. , " -

«Siéntense tambien estremecimientos nerviosos (1)»


SECCION SEGUNIDA.

EBe las eorrientes.

CAPITULO I.
DE LA NATURALEZA DE LAs qoRRIENTEs.
«Las corrientes se componen de emanaciones sutiles, arrastra
das de las partes enfermas por el fluido vital que recorre incesan
temente todas las partes del cuerpo.»
“... . .. . . . . . . . . . . . . . .. .

()-0bra citada;
blado en la M0.
págs. 7 y 8–Vedademas las sensaciones de que he ha
, •

He aquí las que Mr. Deleuze ha estraido de una obra inglesa escrita por el
doctor Maineduc. Mr. Deleuze ha visto esta obra; yo no tengo de ella el menor
conocimiento, pero he esperimentado en las manos las sensaciones indicadas
por el médico inglés. ,
- 217 –
«Esparcido en la naturaleza entera, el fluido obra sobre todos
los seres vivientes, manteniendo la armonía de los movimientos
que les son propios; las emanaciones que arrastra en su curso,
trasmiten á los cuerpos en que penetra impresiones, cuyo grado
de distincion será mayoró menor segun lo fuere la fuerza de la
corriente, la cantidad de sensibilidad de la persona que reciba su
accion
«Los árboles, las banquetas y las botellas magnetizadas producen
corrientes.» " , ,, , , ,
«El agua y los líquidos magnetizados, sobre todo calientes, ori
ginan corrientes y arrastramientos (2)»
«La corriente esun vehículo que trasporta la accion á la perso
na del que magnetiza (3)»
«Cuando me hallo en presencia y frente á frente del enfermo,
siento la reaccion de su trabajo en la parte opuesta; de suerte que
un dolor en el hígado se hace sentir en el bazo ó en las partes ad
yacentes, y el del bazo en el higado...» ,

«Observad que solo hablo de las partes opuestas unas á otras


como las sienes, los ojos, las orejas; cuando toda la cabeza está
afectada, la mia se resiente; y el estómago se corresponde con el
mio (4).»
«Cuando estoy lejos del enfermo, los dolores se hacen sentir en
las visceras semejantes á las que padecen en la persona enferma,
porque la corriente que sale de la parte afectada llega á ellas sin
encontrar en su camino ninguna parte de mi cuerpo...»
Estas observaciones, reproducidas casi todos los dias por espacio
de tres años, me confirma en el dictamen que nos induce ácreer que
las partes semejantes de cada individuo ejercen unas sobre otras
, , , , , , , , , , , , , , "- "" , , , , , ,

«Cuando existen mucosidades en él estómago ó en el pecho, el magnetiza


»dor esperimenta una sensacion de crasitud y rigidez en los dedos: áveces sien
»te en su estremidad una presion , como un hilo les *: *

"En la debilidad nerviosa, desfallecimiento en los dedos y en la muñeca."


»En las obstrucciones esperimenta una sensacion de acritud, de sequedad,
contraccion y de hormigueo,si no hay inflamacion; y de calor, si la hay.
...»las
y) contusiones prºducen pesadezyentorpecimiento en la mano...
”, *: gueo en los de
dos.»—Instruccion práctica, 342,343,
(1) Obra citada, 91,92. - . - - -----

2) Obra citada, 188.


(3) Obra citada, 89. , , , ,
4) Obra citada, 88. -
— 218 —
cierta acción recíproca, porque estando destinadas a las mismas
funciones deben tener entre sí la mayor analogía, y por lo mismo
esperimentar mas particularmente esa fuerza gravitativa, notable
entre las partes similares (1).
«Algunos sujetos que conocen mi propiedad de percibirlas sen
saciones de que he hablado, propiedad mucho mas común de lo que
se cree, la atribuyen á enfermedad; mas yo no lo creo así.»
«He notado á veces que la corriente del hígado ó del bazo pro
ducía en la parte opuesta de mi cuerpo una impresión que me ha
cia percibir una separación bastante distante de la forma del híga
do, lo que no ha contribuido poco á afirmar mis conjeturas.»
«He reparado también que no siempre es exactamente en el
bazo ó en el hígado donde siento dichas impresiones, sino en las
partes adyacentes é internas de mi cuerpo...»
«Me ha sucedido llegar a sentir esos mismos efectos produci
dos por personas con las cuales solo tenia muy ligeras relacio
nes (2).»
«Al seguir las corrientes he visto que algunos describían líneas
curvas de mucho diámetro... Estas corrientes, en su dirección,
suelen encontrar un muro, ó bien dirigirse hacia el piso ó el techo
de la habitación; mas tales obstáculos no detienen su marcha.»
Si hay muchas personas reunidas en un mismo aposento, y se
hallan sometidas á la misma acción, las corrientes se lanzan de
unas á otras, es decir, que las corrientes ya establecidas adquieren
una fuerza que las hace sensibles á la persona que sigue su curso;
y cuya mano arrastrada pasa de unas á otras, y con frecuencia
también á las personas sobre las cuales se lanza.
«Si vuestra mano quiere resistir á esta fuerza arrastrante, es-
perimentais un efecto muy sensible de su parte.»
«He observado su marcha con atención, y creo poder asegurar
que se proyectan preferentemente entre personas que tienen la
mayor relación entre sí. Dichas relaciones las establece el paren
tesco, y en razón de este el trato frecuente, la amistad, la confor
midad de carácter, y sobre todo la acción magnética (3).»
«No siempre la primera ni la segunda vez se esperimentarán.
sensaciones. He conocido algunas personas que han necesitado mas
. _ , , _ ,—, ... ■ .,,, .
(i) Obra citada, 90, 91.
(2) Obra citada, 94, 95.
(1) Obra citada, 117, 119.
– 219 –
de un mes, y otros dos ó tres para distinguir una; pero desde el
momento que la percibís, la costumbre os la hace familiar y os en
seña á distinguir sus diferentes matices (1).»
CAPITULO II.
DEL EFECTO GENERRL DE LAS CORRIENTES.

«Poned vuestras manos á la distancia de una ó dos pulgadas


del estómago, y observad con atencion las sensaciones que espe
rimentan.» - ,

«Percibireis entonces la sensacion de un hálito que desde el es


tómago se proyecta sobre vuestras manos. Ese hálito, ese flatus no
tiene exactamente el caracter de una corriente de aire, sino que os
produce la sensacion que pudieran escitar emanaciones corpora
les muy sutiles (2).»
«Mis manos esperimentan sacudidas por la fuerza de la corrien
te, mas antes de este efecto, se siente en ellas una cierta pesadez;
es necesario ceder ligeramente, quitartoda resistencia á la mano y
al brazo, y solo oponer la indispensablemente necesaria para que
vuestra mano se sostenga.»
«Este sacudimiento tiene lugar de varios modos: algunas veces
las manos son atraidas lhácia el estómago ytienden á aplicarse so
bre él; otras son alternativamente atraidas y repelidas, ó bien ad
quieren un ligero movimiento circular.»
«Todos estos movimientos son por lo comun suaves y lentos;
pero sucede tambien á veces que la fuerza de las corrientes las im
prime un movimiento bastante vivo (3).»
CADITULO III.
DEL ESTUDIO DE LAS CORRIENTES Y DE SU UTILIDAD.

«Cuando las corrientes suben á la cabeza con demasiada violen


cia y produzcan en ella turbacion ú otros malos efectos, ceded, de

1) Obra citada, 76.


2) Obra citada, 76.
(3) Obra citada, pág. 158.
«Conozco, dice Mr. Deleuze, un hombre que siente que su mano está como
venvuelta en un vapor, cuya corriente percibe sin que obre su voluntad, y este
»vapor le conduce por diferentes caminos hasta el sitio donde intenta detener
»se.»-Instruccion práctica, 340, "
– 220 -

jaos arrastrar; oponedlas únicamente un poco de resistencia para


disminuir su rapidez.
»Entonces, desde la cabeza volvedlas á conducir lentamente há
cia las partes laterales del pecho y hace las bajar por los lados á
las rodillas y aun hasta los pies; repetid, por fin, esta operacion
cuantas veces sea necesario para volver la calma á la cabeza.
»Tambien podeis disminuir csos efectos conduciendo las cor
rientes por los hombros hasta la estremidad de los dedos. Estos
efectos son casi siempre producidos por la sangre que se acumula
en la cabeza d por los espíritus animales que suben á ella con de ,
masiada abundancia.
»Puedese igualmente cuando dichos efectos son debidos á la
sangre, hacerla descender por detras de la cabeza en sentido recto
de la cspina dorsal hasta debajo de los riñones. Este último proce
dimiento da fáciles resultados en las fiebres cálidas (1). l
»La sensacion de las corrientes y su uso son indispensablés en
el magnetismo: y me atrevo á decirlo, todo magnetizador que no"
tenga conocimiento de las corrientes y de su arrastramiento, no
puede lisonjearse de que opera con certidumbre.
»Para obtener esta sensacion y poder dejarse llevar del arrastra
miento de una corriente, es necesario no dar al brazo sino muy
poca fuerza, solo aquella que sea precisa para sostenerle en el aire
sin que tenga ninguna rigidez. La mano debe presentarse á la par
te de donde sale la corriente, y la supongo frente á frente del estó-.
mago, en una posicion cómoda, con los dedos naturalmente esten
didos ya presenteis su superficie superior ó ya la inferior..."
»Cuando síntomas segurosos den á conocer un desarreglo en
las funciones del hígado ó de cualquiera otra parte, presentadle
vuestra mano con toda la soltura que he indicado, y conseguireis
por tal medio percibir esta sensacion con mas facilidad: cuanto mas
profundo es el desarreglo de una parte, mas sensibles son las im
presiones que trasmite la corriente. Como esta se reparte entre
ambas manos, no debe presentarse mas que una,á fin de que la re
ciba por entero y sea mas distinta su imprcsion (2). -
»Cuando se está familiarizado con las corrientes, se las lleva
sin interrupcion desde la cabeza hasta los pics. -

—- “ ,,, — – —
"" , , , , , ,, , , , , ,

1) obra citada, 178,479.


2) Cbra citada, 185, 187. "
- 221 -

»Es indiferente operar con la mano derecha ó con la izquierda:


lo que importa es no cambiarla, cualquiera que sea el lado que se
recorra, á fin de no perder el camino que sigue la corriente. Yo
por mi parte no he hallado hasta ahora ninguna diferencia en el uso
de mis dos manos, salvo la comodidad que su posicion me
ofrece (1).» - -

"" - " ".

-" CAPITULO IV.


-
";

DEL ARRASTRAmeNTo DE LAs comRIENTEs AL sirio DE LAs ENFER

, ,, , , , ,
MEDADEs.
«He observado que las enfermedades del hígadoy la supresionó
una gran diminucion en las reglas son causasfrecuentes de las afec
ciones de pecho de que se ve atacada una gran parte de la juven
tud, porque hacen refluir la sangre hácia esta cavidad.
»Cuando la causa proviene de las reglas, es facil conocerla; pero
cando procede de una afeccion del hígado, es tanto mas dificil dis
tinguirla, cuanto que el mayor número de veces las obstrucciones
no son apreciables ni sensibles al tacto, y que esta víscera puede
estar alterada sin que en ella se perciba un dolor bien manifiesto.
» En estas ocasiones es en las que se conoce la grande utilidad de
los arrastramientos, que nos descubren el origen oculto de una en
fermedad visible, y nos revelan el trabajo de esa fuerza interior que
en los cuerpos organizados tiende incesantemente á restablecer la
armonía general, acudiendo á todas las partes donde se ha alte
rado.
»Solo hablaré de un corto número de las relaciones particulares
que los arrastramientos me han dado á conocer, por este asunto
tan interesante y digno de desenvolverse por completo, exige una
obra que le esté enteramente consagrada.
»Independientemente de las relaciones generales que las princi
pales vísceras tienen entre sí y con las demas partes del cuerpo,
poseen ademas otras particulares, como he dicho ya. Estas se ma
nifiestan por medio de enfermedades que pueden llamarse secun
darias, y que son los efectos de la simpatía que reina entre ciertas
partes; de suerte que cuando una de ellas está enferma su altera
— —— — —
".
" . . . . . . . . .
"

(1) Obra citada,211,215.


— 222 —
cion se comunica á las otras. Dichas relaciones son estreñidamen
te complicadas; tal parte recibe la influencia de otra sin que esta
influencia tenga una reciprocidad marcada.
»Partes sexuales. —Las partes sexuales tienen íntima relación con
el pecho, la garganta y la cabeza. La diminución del flujo periódico
influye sobre el pecho, donde la sangre se acumula en demasiada
abundancia y produce inflamaciones dañosas cuando son descuida
das ó mal tratadas. Si la evacuación menstrual se verifica con difi
cultad, se perturba la cabeza. .
»En uno y otro caso, es necesario obrar sobre la sangre y diri
gir grandes corrientes desde la cabeza ó el pecho á estas partes, y
de allí hasta las rodillas, á las que debe comunicarse una acción
suave, teniendo por algún tiempo aplicada sobre ellas la palma de
la mano.
» Cabeza.—La cabeza tiene numerosas relaciones con todas las
partes del organismo, k causa de que los nervios tienen en ella su
origen, y que desde allí se distribuyen por todo el cuerpo. Las mas
notables son las que posee con las principales visceras del bajo
vientre, con el estómago, el hígado, el bazo, las partes sexuales, y
sobre todo con las glándulas y los ganglios.
^Estómago. —Después de la cabeza, el estómago es la viscera
que tiene mas estensas relaciones: por esta razón empiezo siempre
toda operación magnética dirigiendo mi acción sobre ella. Esas re
laciones son verdaderamente numerosas en razón de sus funciones
importantes, y á causa del plexo-solar colocado inmediatamente de
tras, y del diafragma que se halla encima.
» Bazo. —El bazo es muy irritable, y tiene íntima relación con el
sistema nervioso. Su volumen influye sobre el colon, el estómago,
el diafragma y sobre la rodilla, la pierna y el pie izquierdo. En la
cabeza, tiene relaciones con las sienes y los ojos.
«Exige una acción moderada. Los arrastramientos me han hecho
hacer algunas observaciones acerca de este asunto.
»Si cuando la corriente del bazo arrastra la mano y la hace subir
á la cabeza, se fija en la sien ó en el ojo izquierdo, dicha mano será
conducida por delante de esta; pero si se fijare en la sien ó en el
ojo derecho-será llevada por detras de la misma.
»La corriente puede seguir dos caminos: en el uno eleva vuestra
mano haciéndola pasar por debajo de la axila izquierda, ó bien por
cima del hombro; desde allí sube hacia la nuca y va á parar á la
sien ó al ojo trazando una diagonal que pasa por encima de la ore
— 223 —
ja derecha. En el otro describe una línea recta, que termina de
bajo de la oreja izquierda, y desde allí pasa á la sien derecha por
medio de una línea circular que abraza diagonalmente la parte pos
terior de la cabeza. . . .
»E1 bazo que parece destinado á la secreción de una especie de
bilis particular, tiene mucha relación con el páncreas y menos con
el hígado. Por relaciones particulares entiendo las que establecen
enfermedades ó dolores habituales en ciertas partes, cuando otras
están afectadas; pero solo trataré de ellas superficialmente, porque
mi intención principal es indicar los arrastramientos que resultan.
La práctica y las observaciones suplirán á mi silencio.
aHigado.—El hígado ejerce mucha influencia sobre el estómago»
bien á causa de la presión producida por su inmenso volumen, ó
bien por la bilis que lleva á él en gran abundancia y que le esti
mula. Influye también mucho sobre el pecho, y así es que sus en
fermedades ocasionan con frecuencia ardores intensos ó irritacio
nes en la pleura que se manifiestan por una tos seca. A estos sínto
mas suele juntarse un dolor en la espalda debajo del omoplato, ó
un poco mas hacia la mitad del dorso. Proviene de la tirantez que
ocasiona al diafragma, al que está atado por muchos ligamentos. .(1
»En las inflamaciones de esta viscera, la oreja derecha se pone de
color rojo; sois arrastrado á ella por delante y casi en línea recta.
»Lo que he dicho del arrastramiento del bazo á las sienes y á los
ojos se manifiesta con frecuencia del hígado á estas mismas partes
cuando están enfermas, ya sea por dolores, obstrucciones, ó ya
también por inflamaciones. He notado una pequeña difericncia, y
es que las mas veces pasa por la oreja derecha. .
.• »No digo que las enfermedades procedan siempre del hígado ó
del bazo, sino que cuando estas visceras ocultan su causa los arras
tramientos la descubren;, de suerte que si bien el hígado, por ejem
plo, puede ocasionar una afección así en el ojo izquierdo como en
el derecho, solo el arrastramiento podrá indicar con seguridad de
cual de los dos proviene el mal, en cual de estas visceras reside la
causa.
»En general, cuando el hígado se halla gravemente alterado, la
frente aparece ceñida con una franja amarillenta, ó bien otras ve
ces se ven esparcidas por ella algunas manchas del mismo color y
bastante anchas, sobre todo hacía las sienes. Puédese reconocer el
progreso de la curación del hígado en la desaparición 6UCCsiva do
tales manchas, que se disipan con la enfermedad.
30
– 224 –

»Las afecciones de esta víscera suelen tambien hacer aparecer


en las mejillas y en la nariz manchas rojizas y aun granos que lle
gan á una supuracion imperfecta. He conseguido desalojar este
humor y trasportarle debajo del brazo, donde se fijó en forma de
una inflamacion erisipelatosa.
»Mientras ha durado la inflamacion, mi mano ha sido constante
mente llevada desde el hígado á la mejilla derecha, desde esta á la
izquierda atravesando la nariz, y luego al hombro izquierdo si
guiendo toda la longitud del brazo hasta debajo del codo donde el
humor se fijó. Cuanto mas accionaba sobre el hígado, mas interisó
era el arrastramiento. A veces desde el codo era llevado hasta la
estremidad de la mano; mas entonces el arrastramiento me condu
cia directamente al higado. Cuando la corriente no seguia este rum
bo, me volvia á trasportar al hígado por el mismo camino que
desde esta víscera me habia conducido al codo. Pero sea al ir, sea
al volver, siempre quedaba detenido en la cara.
»Voyá añadir todavia una observacion muy importante:
" yAntes que el humorse dejara espulsar, mi mano era frecuente
mente arrastrada hácia el codo, pasando por el hombro. Muchas
observaciones de este género me hicieron preveer la posibilidad de
desalojar el humor y su fijacion en el brazo izquierdo, sin que pu
diese señalar el sitio con esactitud; lo cual me determinóá empren
der esa espulsion.
»Esta especie de indicacion puede servir paradesviar hácia cual
quiera otro lado un humor, cuya detencion en una parte delicada
podria causar graves perjuicios. Si los arrastramientos de que
acabo de hablar me hubieran conducido desde la cara al pecho,
por ejemplo, dándome á conocer esta indicacion, la tendencia que
el humor hubiera adquirido á ser dirigido por aquí, me habria he
cho tomar al instante la precaucion de separarle de este camino.
»Creo que todo esto es demasiado importante para que no se fije
en ello la mº" atencion (1)»

(1) obra citada, 169 á 176.


- -

.
- 225 –

CAPÍTULO V.

DE LA UNox ocuTA Y DE LA ATRAccroN DE Los cuenos ENTRE sí


* , PoR MIEDro DE LAs corRIENTEs.

… - 2" . · .. . . . ..
, $. I—Atraccion de magnetizado á magnetizador.
- , • ,

«El fenómeno que mas admiracion me ha causado (1) por ser el


primero que se ha presentado ámi vista, es el que voyá referir. Le "
debo el conocimiento de los arrastramientos y un gran número de
observaciones importantes.
» Una joven de diez y ocho á diez y nueve años, hacia de cinco
á seis meses que se hallaba profundamente afectada del pulmon. Al
tercer ó cuarto dia de tratamiento empezó á quedarse dormida,
haciéndose su sueño *: mas profundo. Cuando la magnetizaba
su cabeza se inclinaba hácia mi de tal manera, que me veía obligado
á empujarla suavemente hácia el respaldo de su asiento para im
pedir que me cayera encima. Como este es un efecto ordinario del
sueño, no hice el menor aprecio, y así despues de haberla mag
netizado, la dejé dormir tranquilamente y pasé á otro enfermo.
»Nuevo embarazo: la joven volvia á inclinarse, pero entonces
de lado, cayendo algunas veces sobre su vecina, de modo que con
tinuamente se estaba enderezándola. Dispuse que la dieran un
ancho sillon, propio para dormir con comodidad. Inutil precaucion:
su cabeza declinaba poco á poco, pero siempre por medio de sacu
didasgraduales,y toda aquella parte de su cuerpo que no se hallaba
sostenida por el sillon seguia el movimiento.
» De repente me ocurrió una idea, pareciéndome que la cabeza,
de aquella joven se inclinaba siempre hácia el lado donde yo estaba,
mudé lentamente de sitio, mas cuál fue mi admiracion al ver que
esa cabeza, como una verdadera aguja imantada, siguió la curva
que describí en torno de ella á una distancia de cinco á seis pies.
Sedetuvo cuando yo me paré y quedó enfilada en la direccion de .
mi cuerpo... Por mas que me alejase, el efecto siempre era idén- ,
tico, Salí de la habitacion, bajó al patio y tomé diferentes direc-

Recomiendo á mis lectores la lectura del hecho idéntico observado en


1784, por Mr. de Jussien, que hallarán en una nota de este capítulo.
- 226 —
ciones : me situé en el ángulo que hace mi casa formado por las
dos tapias de un segundo patio, las cuales dan á dos calles diferen
tes, y que se halla á una distancia considerable; pero mi brújula de
signaba siempre con la mas perfecta exactitud los puntos del hori
zonte que yo ocupaba , siendo preciso sostenerla para que no
cayese.
«Este mismo esperimento me salió perfectamente cuando le
hice delante de un medico, á cuyo arbitrio habia dejado la elección
del sitio donde hubiera de verificarse. Después de hacerme ocupar
diferentes puntos fuera de la habitación , en la que se quedó él para
ser testigo de la dirección que tomaba esta brújula humana, me'
propuso que saliera á la calle y él mismo me condujo hasta ese án
gulo tan distante que he dicho tiene mi casa. Dejé mandado que no
se tocase á la enferma , á fin de poder comprobar su dirección á
nuestra vuelta.
«Luego que el médico me dejó situado, se volvió prontamente y
subió la escalera con la mayor precipitación. Halló á la joven caida
ett el suelo; pero yo habia tenido la precaución de sentarla en una
silla muy baja , encargando que se la vigilase para que no cayera
con violencia , y aun que se la ayudase en la caida sosteniéndola
con el brazo hasta llegar al suelo. Yo no sabia dónde querria el mé- "
dico colocarme, pero no le ocurrió la idea de señalar sitio hasta
que estuvimos en la calle. La dirección de su cuerpo no era exacta
mente la del lugar en que yo me hallaba, por haberlo impedido el
respaldo de su silla ; pero habia caido hacia aquel lado. Entretanto
seguía durmiendo con la mayor tranquilidad.
«Al dia siguiente , el médico concibió algunas dudas sobre la
dirección de la caida, que no le parecia exacta, ni tuvo por satisfac
toria la razón que le di para probarle que lo era, y así me suplicó
que repitiera la esperiencia.
«Guando bajamos al patio , me manifestó su deseo, el cual era
que diese vuelta á la casa por fuera de ella, y me colocase después
en el patio de la inmediata , situado al Oeste. En seguida se marchó
para observar lo que arriba pasara; á donde llegó muy á tiempo
para ser testigo del prodigio que operó su conversión. Habíamos
convenido quó se evitaría que la joven cayera' al suelo. Entre tanto
yo seguía lentamente mi camino , pensando siempre en la enferma,
y esto sin conocer toda la importancia de esta operncion mental.
La cabeza de la joven le indicó perfectamente la dirección que yo
llevaba ; también conoció una corta detención que hice, por la posi
— 227 —
don del cuerpo, que amenazaba una próxima caída. Una doncella
que acostumbraba cuidarla cuando estaba en este estado, la contu
bo. Mas pronto dejó de ser necesaria esta precaución , pues ella
misma volvió á levantarse y la nueva dirección de su cabeza, que
describía una curva de Este á Oeste , anunció mi vuelta (1).
«Una enferma sumamente sensible y que tenia infinita relación
conmigo , confirmó mi opinión sobre las corrientes. Era escelente
sonámbula ; pero como la trataba separadamente, no las habia visto
nunca. Deseando conocerlas me suplicó que la permitiera venir á
la hora del tratamiento para presenciarle, y así lo hice.
■' «Antes de subir yo se me advirtió que ya habia llegado la en
ferma en cuestión. Entonces me ocurrió la idea de esperimentar
en ella la fuerza atractiva de las corrientes, con cuyo objeto me
paré en la mitad de la escalera , colocándome en la abertura del
ángulo que forman dos gruesas paredes ; dirección que me ponia
enfrente de la habitación en que estaban mis enfermos.
«Ya iba á subir á operar, cuando madama de Sainl-P... com
pañera y amiga de esta señorita y á la que habia yo concedido el
mismo permiso, me encontró en la escalera. Preguntándome lo que
hacia allí se lo dije; pero la encargué que nada dígera y que ob-
. servase lo que hacia su amiga. Apenas hubo entrado en la habitación
madama de Saint -P... cuando la señorita de H. la preguntó si es
taba yo en la escalera.—¿Por qué me hacéis esa pregunta? la dijo
ella. —Porque siento una cosa que parece que me atrae, respondió

(1) Obra citada, pág. 123 á 128.


He aquí la observación hecha sobre el mismo asunto antes que Mr. de
Pruno por Mr. de Jussieu , cuando hacia esperiencias , como comisario nom
brado por el rey para examinar la realidad y las propiedades del descubrimiento
anunciado por el doctor Mesmer.
«La crisis de otro enfermo era un espasmo general, acompañado de pérdida
«pasajera de sentidos sin ningún movimiento violento. Tenia la cabeza inclina-
wfa hacia adelante, los ojos cerrados, los brazos replegados hacia atrás y tendi-
»dos sobre los lados, las manos abiertas con los dedos muy separados. Puesto
am\ dedo en contacto con la parte de la frente que está entre los ojos, parecía
«aliviarle un poco: y si le separaba poco á poco, su cabeza, aunque no estu-
«viera ya en contacto, le seguía maquinaknente en todas direcciones hasta que
«llegaba á descansar sobre él. Si después de haber inclinado así su cabeza á un
«lado, presentaba la otra mano á una pulgada de distancia de la mano opuesta,
«la retiraba precipitadamente con muestras de una impresión viva.»—Relación,
página~Z2 y 23.
El fenómeno que. tanto ha dominado á Mr. de Bruno es hoy dia muy común
en magnetismo; muchos somnámbulos parecen brújulas; pero no se ha estudia
do lo bastante la acción de las corrientes.
- - 228 –
su amiga, y me impeleá levantarme y salir; pero me agarro albrar
zo de mi sillon y no me moveré.
, » Una carjada de madama de Saint-P... descubrió el misterio;
vinieron á buscarme y me hicieron subir ().»
. .. S. II-Atraccion de magnetizadará magnetizado,
, , " ..." . . . . . . . . . . . .

... Ya puede creerse que no dejé sin aplicacion un descubrimientº


tan interesamte (2)... . . . . . ..."
»Yo no conocia aun las atracciones sino por los efectos sensi
bles de que he hablado, pero veia que de activo me convertia en
pasivo. Un dia sentí la atraccion en la cabeza,y fue esto en tanto
grado que me costótrabajo retenerla. Nuestras dos cabezas se atra
jeron mutuamente contal vehemencia que si no hubiera hecho yo
un esfuerzo para detener la mia, habrian chocado una contra otra.
» En otra ocasion mi cabeza fue impelida hácia traspor la atracr
cion de uno de mis enfermos que, estando sentado detras de mí, se
quedó dormido, -

»Desde este momento fue completa mi instruccion, porque


sentí en mí mismo el modo como la atraccion obraba. Mi primera
observacion fue que se ejercia mutuamente, y la segunda que pre
cisamente habia un cuerpo intermediario que era la causa de esta
atraccion. Este cuerpo no podia ser otro que un fluido, puesto que
tiene todos los caracteres de tal. Yo le suponia análogo al fluido
magnético hácia el cual dirigia la mayor parte de miatencion: pero
atendida la diferencia que hay entre los cuerpos animados é inani
mados, me incliné al dictamen de Mesmer,y le llamé, como él,
fluido magnético animal.»
$. III—Atracciones racionales. " -

«He observado con atencion las corrientes y creo poder asegu


rar que se proyectan preferentemente entre personas que tienen
la mayor relacion entre sí, Dichas relaciones las establece el paren
tesco y en razón de este el tratofrecuente, la amistad, la conformi
dad de caracter, y sobre todo la accion magnética
e . usbs .

L. . ... , , , , " " "


3. Obra citada, p s. 143 y 144. .
2) Este párrafo es la continuacion del precedente, , ,, ,
– 229 —
»Puedo citar un ejemplo notable de corrientes que, mientras yo
magnetizaba á mi hija, se dirigieron á su madre, á su hermano yá
sutio que se hallaban jugando una partida de ajedrez bastante lejos
de nosotros,
» La corriente pasó por encima del hombro y de la mejilla dere
cha de lapersona que jugaba con el tio, y que nos volvía la espal
da, yendo áperderse en el pecho de mi cuñado.
»(Es de advertir que este padecia de alguna dificultad en la res
piracion). " , , , , , , , , ,
»Debe observarse ademas que las corrientes no se dirigieroná
ninguna otra persona, aunque entre ellas habia tres estrañas, y es
una señora que se divertia en magnetizará mi hija sin
aberla prevenido, lo cual la hizo daño. En vista de esto la rogué
que suspendiese la operacion y yo la continué; mas á pesar de ha
llarse ya establecida alguna relacion entre ambas, no por eso se di
rigieron á ella las corrientes...
»Cuando en un tratamiento se sentaban muchas personas alre
redor do una banqueta magnética, he visto sin poderlo dudar
que las corrientes eran el medio de comunicacion de las crisis.
Mientras que magnetizaba á una de ellas, era mi mano súbita
mente arrastrada con una fuerza muy sensible hácia alguna de las
otras, que en el acto pasaba al estado de crisis; estableciéndose en
tonces una corriente desde la una á la otra que mantenia y au
mentaba la reciprocidad de accion.
«Este fenómeno no se manifiesta únicamente entre dos solas per
sonas, sino que se comunica muchas veces á una tercera y algunas
ámayor número. Esa comunicacion de accion no era un efecto
nuevo para mí, porque como tengo dicho, existe entre todos los se
res vivientes; pero en las presentes circunstancias, se hizo mas ac
tiva por las relaciones que mi accion estableció entre los enfermos.
A medida que estas relaciones llegaban á ser mas íntimas, la accion
adquiria mayor intensidad (1)» ...". "

S. HP-Atracciones generales.
«Una muger sonámbula, estremadamente sensible y viva, llegó
á serme ya molesta, porque á todas partes me seguia y cuando que
ria impedirselo, se ponia desazonada.

(1) Obra citada, pág. 119 á 121.


— 230 –

» En cierta ocasion, un obrero queria hablarme, y con este moti


vo, leintroduje en una habitacion escusada que hay al fin de un cor
redor, dejando abierta la puerta. Escuchándole estaba, cuando sien
to apoyarse dos manos sobre mis espaldas, y no eran otras que las
de dicha mujer, la cual habia venido á buscarme en un sitio donde
no recuerdo que hubiese estado nunca.
»Preguntada sobre esto, me dijo que sentia una cosa que la
atraia hacia mí; comparando esta cosa á un cinturon sembrado de
brillantes lentejuelas, ó á uno de esos rayos de sol que entran en
un aposento.¿Y no veis ese cinturon sino entre vos y yo? la dije en
tonces —Perdonad, señor, pero le veo tambien en algunas otras
personas, aunque no tienen tanta fuerza—¿Y producen el mismo
efecto?–Si señor, tambien atraen.
»Este fue un nuevo rayo de luz,porque dos de mis sonámbulas
se buscaban recíprocamente cuando se hallaban en estado de cri
sis. Queriendo hacer uso de este descubrimiento, me coloqué bas
tante lejos de otra sonámbula; y dirigí mis manos hácia ella, al
punto sentí pasar una corriente muy fuerte y semejante á las que
solian arrastrar mis manos.Tirela pausadamente hácia mí, desean
do vivamente que se levantara y viniera á donde yo estaba y en
cfecto, se levantó y vino.
»Yo conocia ya el poder de la voluntady del deseo, pero nunca
habia hecho de éluna pruebatandecisiva. Las numerosasesperiencias
que he ejecutado despues, me han hecho ver la gran influencia del
deseo, de la atencion y sobre todo de la voluntad. Comparando mis
sensasiones con las de esos seres estraordinariamente sensibles, he
llegado á comprender una parte de esos resortes secretos, por me
dio de los cuales obra lo moral sobre lo físico, y este sobre lo
moral. -

»El cuerpo es un autómata al que hace obrar el alma; pero las


impresiones que esta máquina recibe de los objetos circunvecinos,
desenvuelven las facultades de aquella (1)» - .. . . . .

(1) , Obra citada, pág. 134 y 135.


,, , r -

- -
"
-
— 231 —
SECCIOX TEKCESS.V
Be los urrastraiii i cu !« s.

CAPITULO I.
DE LA NATURALEZA DE LOS ARRASTRAMIENTOS.

«Ya he hablado de esas emanaciones que, bajo la forma de cor


rientes mas ó menos rápidas, trasmiten á las manos sensaciones
cuya graduación es muy distinta, y he indicado el mayor número
de ellas. Pero todavia no he hablado del efecto mas estraordinario
en la práctica del magnetismo; y es aquel por cuyo medio es arras
trada vuestra mano, de esas corrientes que salen de las partes afecta
das, ó á las cuales prestáis vuestra atención y dirigís vuestra acción.
«Esta fuerza arrastrante es muy sensible, y cuando se está habi
tuado á ella, se cede con una facilidad que os permite seguirla cor
riente que arrastra vuestras manos por do quiera que se dirige su
curso, y en todas las inflexiones que describe. .
«Confieso que no he podido comprender la causa de esos giros
circulares. He seguido corrientes que describían líneas curvas de
mucho diámetro.
«Estas corrientes, en su dirección, suelen encontrar un muro,
6 bien dirigirse hacia el piso ó el techo de la habitación; mas tales
obstáculos no detienen su marcha (1).»

CAPITULO 1L
DEL EFECTO DE LOS ARRASTRAMIENTOS.

§. I.—Efectos generales.
«Los arrastramientos os conducen al sitio del mal; la acción que
dirigís sobre dicho sitio opera en él un trabajo que se caracteriza
de muchos modos: ya esperimentais una sensación de frió, ya de
calor, ya entorpecimiento, ya comezón...

(1) Obra citada, i 16, 1 17.—Se advertirán de cuando en cuando algunas re


peticiones, pero ya tengo referidas las últimas líneas que acaban de leerse: he
creído que ante todo era necesario que el autor fuera comprendido, por otra par
te, debía evitar oscuridad en las ideas de un escritor a quien solo conocemos
por un eitracto, . , , , .
31
- 232 -

»Compréndese que todo lo que indica falta de circulacion, exige


una accion que determine su movimiento, y que todo lo que escita
dolores demasiado vivos ó una grande irritacion debe calmarse pe
ro solo hasta cierto punto,á fin de mantener el trabajo que la na
turaleza opera en esta parte...
»Es necesario mitigar estos dolores cuando llegan al punto de
hacerse insoportables al enfermo,siquiera se dejen sentir en elsitio
del mal. Si se perciben en otra parte distinta del sitio principal, y
por efecto de la accion que dirigís sobre él, tambien conviene miti
garlos en cuanto se hagan un poco fuertes:pero algunas veces son
perjudiciales y casisiempre inútiles. -

»El trabajo de la naturaleza que favoreceis y acrecentais con


vuestra accion, siguiéndole por do quiera que el arrastramiento ha
llevado vuestra mano, disminuye sensiblemente. Cuando llega á su
fin, las manos son impelidas una hácia otra, ya en frente del estó
mago,ya hácia las regiones situadas debajo: despues se separan,
descendiendo por la longitud de los muslos y de las piernas hasta la
estremidad de los pies: y luego, se dírigen al suelo por medio de una
línea horizontal. Entonces puede mirarse el trabajo como acabado,
aunque no lo esté totalmente y se haga todavia en alguna parte. La
principal crisis está terminada, y podeis ya dejar al enfermo, to
mando antes la precaucion de dirigir corrientes repetidas de la ca
beza á los pies y á la estremidad de las manos, comprimiendo sua
vemente los hombros y los brazos. Si os separareis del enfermo
antes que el arrastramiento os manifieste estos indicios, dejariais
la crisis imperfecta. -

»¿Cómo podria, sin ayuda de los arastramientos conocerse con


certidumbre el fin de la crisis? Sucede con frecuencia que los sig
nos sensibles de una crisis violenta han desaparecido, y el trabajo
existe todavia, sigue con perseverancia. Existe, y el enfermo se ha
lla tranquilo, y hasta muy aliviado: todo anuncia que la naturaleza
descansa, y sin embargo la naturaleza trabaja aun por espacio de
“media hora, para completar su obra. Sus esfuerzos habrian sido
casi inútiles, si no la ayudarais á llevarla á su fin. ¿Pero qué digo?
A ese reposo aparente, suceden nuevos dolores, y se necesita fa
vorecery dirigir; el enfermo puede entonces estar lejos de vos
otros, y su vida hallarse en peligro (1).»
-

() obra citada, 179á 182. .


- 233 -

CAPITULO III.

DEL ESTUDio DE Los ARRASTRAMIENTos y DE su uTILIDAD EN LA


PRACTICA.

» Los arrastramientos, son medios seguros para conocer las cor


respondencias particulares que ciertas partes del cuerpo tienen
entre sí. Son, como puede calcularse, de la mayor utilidad, no tan
solo á los magnetizadores, sino tambien á los médicos,porque con
ellos evitarian la administracion de infinitos remedios, que son
inútiles, porque se aplican á los efectos aparentes de una enferme
dad, cuyo origen se halla lejos de la parte afectada.
- » En estas ocasiones es en las que se conoce la grande utilidad
de los arrastramientos, que nos descubren el origen oculto de una
enfermedad visible, y nos revelan el trabajo de esa fuerza inte
-rior que en los cuerpos organizados tiende incesantemente á resta
blecer la armonía general, acudiendo á todas laspartes donde se
ha alterado (1). -

»Los arastramientos os servirán de guias fieles: seguidlos esac


tamente: accionad sobre las partes hácia las cuales son atraidas ó
arrastradas vuestras manos, hasta que un nuevo arrastramiento os
lleve á otra parte ú os conduzca al origen del mal, lo que sucede
con mucha frecuencia.
»Si Mesmer hubiera dado á conocer los arrastramientos, habria
puesto escepciones á la regla general de no accionar de abajo á ar
riba. El arrastramiento es producido por el trabajo y se opera in
teriormente dejando vuestra mano á merced de la corriente, favo
receis y ayudais el trabajo, porque aumentais la fuerza del medio
que emplea la naturaleza en esta operacion; ó si es una aberracion
“del curso de cualquier fluido, moderais su impetuosidad con vues
tra voluntad.
»No os sometais, pues, á ese precepto de Mesmer, por pruden
te, por necesario que sea para los que no conocen los arrastramien
tos (2). Dejadávuestra mano que siga la corriente, sea cualquiera
la direccion que la haga tomar; pero no la sustituyais nunca ávues
tra voluntad en esta direccion de abajo á arriba (3).

Obra citada, 168.


Ved mas arriba la nota 5 de la pág. 12.
3 Obra citada, 177.
— 234 —
«Cuando mis manos han sido arrastradas y recorriendo la longi
tud de los muslos, han llegado á las rodillas, suelo retirar la mano
izquierda y dejar que la derecha termine la operación. Sucede en
tonces con la mayor frecuencia que mi mano derecha, colocada
frente á frente de la rodilla izquierda, es echada sobre la rodilla de
recha y después rechazada sobre la izquierda. Esta oscilación tie
rno lugar en mayor ó menor grado, según las circunstancias; en se-
; guida es arrastrada hacia la parte media de las piernas, donde su
cede á veces' lo mismo desde una pierna á otra; de allí á la gargan
ta de los pies, donde mi mano oscila tanto tiempo como en las rodi
llas, y finalmente, es llevada luego hacia la estremidad de los pies,
que la estraen y rechazan recíprocamente.
»Mi mano describe entonces líneas circulares, que tienen á ve
ces siete á ocho pulgadas do radio, según la distancia que media en
tre uno y otro pie. Esta atracción y repulsión suele durar uno ó
dos minutos y algunas veces menos; después es impelida háciaade-
lantc y echada bastante lejos.
»He ahí constantemente el fin del trabajo; pero me ha sucedido
con frecuencia que desde las rodillas ó desde la parte media de las
piernas era conducido al estómago y detenido allí de cinco á seis
minutos para recorrer en seguida el mismo camino. En el mismo
momento en que yo ereia ser impelido hacia la estremidad de uno
de los pies, era vuelto á llevar á la cabeza, verificándose esto con
gran violencia, y no sin que el enfermo sintiera el efecto. Entonces
se necesita moderar la velocidad de la corriente, á fin de hacerla
volver hacia abajo muy lentamente, describiendo líneas circulares
de tres á cuatro pulgadas de diámetro.
»E1 arrastramiento no se verificará á veces sino al cabo de un
. minuto: es necesario que no os apresuréis. Tampoco sois rechaza
dos al instante del estómago y llevados á otra parte; pero la mano
siente una cierta pesadez, atractiva unas veces y repulsiva otras.
Conviene ceder á este movimiento cualquiera que él sea.
»Si vuestras dos manos están frente á frente del estómago, sois
atraído y repelido alternativamente por cada mano; sucede con fre
cuencia que la una es llevada suavemente á tal ó cual sitio, mientras
la otra recibe un movimiento circular y se queda enfrente de Ir
parte á la cual la habéis presentado. Al principio debe favorecerse
un poco este movimiento (1).

(t) Obra citada, 183, W.


– 235 –
» Creo haber dado suficientemente á conocer la importancia de
los arrastramientos, que os indican con toda la exactitud que puede
desearse el sitio del mal, el trabajo que la naturaleza opera en él y
la cesacion de sus esfuerzos. Las sensaciones externas é internas
que se juntan á los arrastramientos, comunican á muestro entendi
miento las luces que pueden guiarle en sus operaciones. Mas al ha
ceruso de todos estos auxilios físicos, no olvideis nunca que el de
seo de hacer bien debe animar vuestras acciones, y que la voluntad,
que es el primer agente de nuestro poder, no obra con eficacia si
no en tanto que se lnalla sostenida por toda la atencion de que sois
susceptibles (1).

SECCNN CATITA.

Pel taeto amagnético.

CAPTULo I.

DE LAssNSASIONES DEL SITIO DE LAs ENFERMEDADEs (2)»

»Las sensaciones internas se acrecientan en razon de la rela


cion del movimiento establecido entre el magnetizador y el magne
tizado: haciéndose tanto mas sensible cuanto mayor sea la atencion
que las presteis.

(1) Obra citada, 196.


2) «Todo el mundo sabe, dice Mr. Deleuze, que los buenos sonámbulos des
. »cubren el sitio de la enfermedad que padecen las personas con las cuales se las
»pone en relacion, ya esperimentando simpáticamente dolores en la parte de su
»cuerpo correspondiente á la que está afectada en el enfermo, ya paseando las
»manos sobre ellos y examinándoles con atencion de la cabeza á los pies. Todos
»saben tambien que sin ninguna instruccion previa, magnetizan mucho mejor
»que lo harian estando despiertos, y que dan al fluido magnético la direccion
mas conveniente. "

»Esta facúltad de conocer instintivamente el sitio de las enfermedades y la


»direccion que conviene dar al magnetismo, no pertenece esclusivamente á los
»sonámbulos, sino que se desarrolla tambien en muchos magnetizadores, cuan
»do cuidan de analizar las diferentes semisaciones que esperimentan, bien al mag
»netizar á diversos enfermos, bien al dirigir la accion del magnetismo sobre tal
»ó cual órgano del enfermo con quien están en relacion.
»lle conocido á un médico que esperimentó esta sensacion la vez primera
— 236 —
«Las sensaciones de las manos no son las únicas á las que debe
dirigir su atención el magnetizador, sino que es necesario que la
emplee también sobre toda su persona.
»Si la naturaleza os ha dotado de alguna finura en la sensibilidad
de vuestros nervios, percibiréis interiormente una gran parte de
los movimientos irregulares que se verifican en la persona del que
magnetizáis. Estas sensaciones serán para vosotros indicaciones se-1
guras del trabajo que la naturaleza, con ayuda vuestra, opera en el
enfermo.
»Las diferentes sensaciones se rectifican unas con otras; la mas
segura es á mi parecer, el arrastramiento que os designa él sitio
del mal por el lugar donde sois detenido.
«Las sensaciones de frió, de calor, de entorpecimiento, de co
mezón y otra las internas y arrastramiento concurren á daros á co
nocer el sitio, y la especie de mal que ha atacado á la viscera (1).
«Si cuando la cabeza del enfermo está constipada y sus libras
constreñidas, ya por crispaciones ya por otra causa, se opera en
ellas relajación, el mismo efecto esperimentarán las mias, y su re-
blandecimiento hace que estornude ó me suene.
«Los efectos mas sensibles son los borborigmos. Yo no soy pro
penso á tenerlos; y sin embargo, en cuanto el enfermo deja escu
charlos, responden los mios como por eco y casi siempre en las
partes correspondientes (2).

«que trató de magnetizar. En otros sugetos por el contrario solo se manifiesta,


«después de repetidos ensayos: así es que nunca la he reconocido en mí; pero él'
«gran número de las ocupaciones que me rodean, no íne lian permitido mag-
«netizar sino por intervalos, ó cuando me guiaba el deseo de aliviar á un enfer-
»mo. No obstante, algunos efectos que he esperimentado en diversas circuns-
«tancias, me hacen creer que la hubiera adquirido si hubiese tratado do indagar
»la causa que las habia producido.))—Instrucción práctica, 329, 33Ü.
(1) Obra citada, 160 á 162.
«Debemos á Mr. Bapst, dice Mr. Daleuze, el conocimiento de un medio de
«esploracion que le ha dado siempre felices resultados. Ha notado que cuando
«coloca la mano sobre el sitio del mal, se eleva su pulso. En consecuencia, des-
«pues de haberse puesto en relación, pasea lentamente su mano derecha por
«delante del cuerpo del enfermo; tiene al mismo tiempo su izquierda cerrada de
«manera que pueda sentir con el dedo pulgar el movimiento de la arteria, y re-
«concentra toda su atención en esta mano. Guando cesan las pulsaciones, él se
«detiene también, .y si la aceleración continúa, deduce que ha encontrado el sitio
«del mal. Aunque he tratado inútilmente de esperimentar este efecto, invito á
«los magnetizadores ¡i observarle. Me parece que se sentiría mas distintamente
«la aceleración del movimiento arterial poniendo el dado de la mano izquierda
«sobre la arteria témpora!. « —Instrucción práctica, 343, 354.
(2) Obra citada, 93.
– 237 -

»Aunque en la armonía de nuestra organizacion todas las partes


del cuerpo están entre sí relacionadas y tienden al mismo fin, hay
ciertas partes que tienen con algunas otras relaciones mas particu
lares, y que la práctica del magnetismoy sobre todo los arrastra
mientos nos dan á conocer. A cstas relaciones debe atribuirse las
irradiaciones que proyecta el sitio principal del mal por cuyo me
dio, cuando una víscera está alterada, se propaga insensiblemente
la alteracion á otras muchas.
»Buffon ha hecho comprender bien su importancia cuando di
ce: «Las correspondencias que tienen ciertas partes del cuerpo
humano con otras muy distantes y muy diferentes, son en mayor
número de lo que generalmente se cree; mas por falta de atencion
á los efectos, ni aun se sospecha qué pueden ser sus causas. Esta
es sin duda la razon por la que nunca se ha pensado en examinar
detenidamente tales correspondencias, sobre las cuales giran sin
embargo en mucha parte el juego de la máquina animal...
»Si los médicos instruidos se propusieran ilustrar este asunto,
me parece que su empeño seria algo mas util que la nomenclatura
de la anatomía. Que con los antiguos se llame simpatía esa corres
pondencia singular de las diferentes partes del cuerpo, ó que con los
modernos se la considere como una relacion desconocida en la ac
eion de los nervios, esa simpatía ó esta relacion existe en toda la
economía animal, y nunca será escesiva la aplicacion que se ponga
en estudiar sus efectos, si se quiere perfeccionar la teoría de la me
dicina (1).»
».A veces se halla oculto el sitio de las enfermedades: es poco
perceptible al magnetizado, y el mal se manifiesta en una parte
muy distante. Así es que he notado males de ojos, cuyo origen era
obstruccion del bazo; flojedad en las rodillas que impedian el uso
de la pierna izquierda, y que provenian de una hinchazon del bazo
que comprimia una parte de los nervios que van á terminar en esta
rodilla. He visto manifestarse en dos personas los síntomas de una
enfermedad de pecho muy grave, causada por obstrucciones en el
hígado, las cuales eran insensibles, hinchazones de piernas ocasio
nadas por una hinchazon de estómago, y he calmado dolores de
muelas ocasionados sobre las glándulas situadas debajo de la oreja
y destinadas á la filtracion de la saliva (2).

() obra citada, 165 á168.


(2), Obra citada, 163.
— 238 —
»Una persona á quien estaba tratando una enfermedad que ha
bía influido mucho sobre sus nervios por el uso de remedios vio
lentos, me hizo esperimentar un tlia estremecimientos que se pro
longaban hasta el codo. La di parte de este efecto; y me confesó
que habiendo recibido en la víspera la noticia de la muerte de una
persona que la era muy querida, sentía de vez en cuando desde es
te momento estremecimientos interiores que la incomodaban en es
tremo (1).
CAPITULO II.
DE LAS SENSACIONES DE LAS CRISIS.

«Sentís á veces en toda la longitud de las manos una fluctuación


bien distinta que se prolonga hasta la punta de los dedos, y se deja
percibir también en lo interior.de la mano, pareciendo que la san
gre se dirige desde cerca de la muñeca hasta la estremidad de los
dedos y que desde aquí refluye otra vez hacia la muñeca.
»La esperiencia me ha hecho conocer que esta última sensación
era producida por la acción de la sangre cuando baja en gran can
tidad. No se halla nunca acampanada de sequedad y sí muchas ve
ces de un calor suave, y algunas otras húmedo. En esta última cir
cunstancia, cuando la sangre se dirige acierta parte, está dispues
ta á evacuarse; es signo infalible de una época particular al sexo, y
que indica con frecuencia el flujo hemorroidal (2).
«Solo hablo aquí (Le mis propias sensaciones; otras pueden te
ner mayor sensibilidad, de nervios que yo. Lo que se me ha referi
do de algunos sugetos, y que me hace fácilmente creer cuanto soy
susceptible de sentir en mí mismo, no me deja en manera alguna
dudar que podamos dar por medjo de la atención una gran latitud
á ese sentido interno tan descuidado hasta ahora, y que dicha lati
tud ño nos trasmita un número infinito de conocimientos cuya ad
quisición nos ha parecido siempre imposible (3).

(1) Obra citada, 78.


(2) Obra citada, pág. 78.
(3) Obra citada, pág. 92.
«Ciwiozcn; dice Mr. Deleuze, un sugeto que ha estado muy relacionado con
»el autor (Mr. de Bruno) de la obra que lio citado. Siente el mal de los que mag
netiza: experimenta de antemano, y á veces de un modo muy doloroso, las cri-
»sts que después lian de tener; y hace que se desarrollen. Cuando se halla pues
to en relación, examina sucesivamente todas las partes del cuerpo del enfor
– 239 –

CAPITULO III.

DE LAS SENSACIONES DE LA NATURALEZA DE LAS ENFERMEDADES,

» Las emanaciones de todas las partes del cuerpo afectadas de


cualesquiera enfermedad os dan sensaciones. Mientras el estómago
os envia parte de su calor, el hígado ó el bazo os hace esperimentar
comezon ó frio. Un calor vivo y seco designa mucho ardor y gran
tension en las fibras de la parte afectada.
»Elfrio indica,ya una obstruccion,ya una estancacion de humo
res, ó al menos una gran disminucion del movimiento circulatorio.
Estas diferencias se distinguen por la estension que ocupa el frio,
porsu fijeza en un mismo lugar, y por la mayor ó menor dificultad
que se esperimenta en disminuirle ó en trasformarle en calor.
» La comezon os da á conocer la presencia de una bilis mas ó
menos acre,segun la frecuencia y la intensidad con que la sentís.
»Un calor suavey húmedo es síntoma favorable, pues anuncia
casi siempre una circulacion libre, blandura en la parte ó un hu
mor que puede ser facilmente evacuado.
»Me he visto precisado algunas veces á alejarme de la orquesta
de nuestros espectáculos; porque me resentia del mal de cabeza,
del hígado ó del bazo que padecia alguno de mis vecinos. Estas
sensaciones desagradables desaparecian con la distancia y la dis
traccion (1).»
CAPITULO IV.

DE LAS SENSACIONES DEL PRINCIPIO DE LAS ENFERMEDADES.

»He tenido sensacion muy perceptible de enfermedades curadas


ó mas bien paliadas hacia muchos años. Jamás lo hubiera creido,
sino hubiese hallado tantas veces la ocasion de comprobarlo.

»mo; cierra los ojos y concentra su atencion... Le he visto magnetizar algunas


»veces muchas horas de seguida; solo cesa cuando la crisis está terminada.»
Instruccion práctica, pág. 340.
Conozco á una señora de cerca de cincuenta años y con nietos, que ha asis
tido á todos los partos de su nuera, y que poniendo las manos sobre el sitio del
dolor, sentiay anunciaba de antemanó las crisis que iban á sobrevenir (Nota
del autor).
(1) Obra citada.92, 93. 2
32
- 240 -
Madama Rossignol, que vivia en una comunidad de religio
sas, acudió á mí en 1785, no tanto con la esperanza de curar
se una gota serena que hacia de doce á quince años la tenia priva
da del ojo izquierdo, cuanto por el deseo de contener una enfer
medad muy alarmante, que en dos años habia hecho progresos
sensibles. El ojo derecho se la oscurecia hasta tal punto que no
podia leer sino con un lente que abultaba escesivamente los obje
tos, ni atreverse á salir sola y sin báculo. Sentia de tiempo en tiem
po cierto entorpecimiento en toda la parte izquierda de su cuerpo,
habiendo quedado casi insensibles el muslo y pierna de este lado.
»No solo me callaba sus males sino hasta la intencion de recurrir
ámí, porque sabia que el número de mis enfermos se hallaba com
pleto y no queria contraer nuevos compromisos. Sin embargo, de
seando conocer mi dictamen acerca de la posibilidad que tuviere
la curacion de su ojo derecho, me suplicó que la esplorase,
» La primera sensacion que vi fue un dolor en las entrañas, el
que despues de un momento se hizo mas distinto y se convirtió en
retortijones. Mi mano derecha fue arrastrada hacia el bazo. Des
cubriel sitio del mal, sus diferentes ramificaciones; y emprendien
do la curacion de la nueva enferma tuve la dicha en muy poco tiem
po de librarla enteramente de sus entorpecimientos, y de restituirla
el ojo derecho que habia estado á punto de perder. Algunos me
ses despues leia sin anteojos.
»Habiéndome pedido que la dijera mi parecer acerca del ojo
izquierdo, la declaré que aunque tal vez podria curarse, no me era
posible el intentarlo. En el curso del tratamiento tuvimos algunos
motivos de creer que la cura era mas facil de lo que á primera vis
ta parecia: y ello es cierto que la enferma advirtió ya en los últimos
dias que la nube tan oscura que cubria este ojo, se habia aclarado
muchísimo por el negro, que era su color primitivo, habia pasado
al azulado. -

» Durante la esploracion, la pregunté si sentia algunos dolores


en las entrañas: pero me aseguró que nada sentia.Repeti igual pre
gunta despues de esperimentar yo los retortijones, y obstuve la
misma respuesta. Volvila á preguntar si solia padecer dolores de
entrañas ó cólicos, y me dijo que no; creí, pues, haberme enga
ñado (1). -

"

(1) «No quiero hablar aquí de otras sensaciones que tuve tambien» (Nota de
Mr. de Bruno.
– 241 –

»El dia siguiente la esploré otra vez: tuve las mismas sensacio
nes, pero menos distintas, y no volví á percibirlas ya en todo el
tiempo que duró el tratamiento.
«Cuando estuve seguro de que el sitio del mal se hallaba en el
bazo, cuyos arrastramientos me conducian ya á un ojo ya á otro,
y muchas veces á lo largo del musloy de la pierna izquierda, la su
pliqué que me contara sus males. Me dijo que habia acertado en to
do escepto en lo relativo á los cólicos y á los dolores de entrañas; y
luego, haciéndome la historia de su enfermedad, empezando por su
principio, me refirió que tres meses despues de su primer parto la
sobrevinieron fuertes cólicos y dolores de entrañas muy violentos
que desaparecieron totalmente á beneficio de varias sängrias: que
entonces gozó por algun tiempo una salud bastante buena; pero que
su ojo izquierdo empezó á debilitarse, despues á oscurecerse un
poco, hasta que por último perdió la facultad de ver con él: y en
fin, que pasaron mas de doce años antes de sentir en el otro ojo
los mismossíntomas. Luego añadiósonriendo: «noson esos dolores
de entrañas los que habeis esperimentado, pero despues de las san
grias, no he vuelto á sufrirlos.» Contentéme con decirla que no era
imposible fueran los mismos, y mudé de conversacion.
»No lo hubiera creido yo mismo á no haber tenido en otras oca
ciones la sensacion de antiguos males. Aunque despues de esta épo
ca he esperimentado varias veceslo mismo, no sé sin embargo qué
pensar todavia. Si algo me afirma contra las dudas que se levantan
en mi espíritu, son las sensaciones multiplicadas que continuamente
estoy recibiendo yque me dan á conocer dolores recientes ó actua
les, ó que no se perciben sino muchas horas despues de haberlos
sentido yo.
»Como quiera que sea, dicho fenómeno me hace al menos com
prender cómo puede un sonámbulo, que sin duda alguna es infini
tamente mas sensible que yo, conocer el principio y el encadena
miento de los diversos acontecimientos de una enfermedad crónica
muy antigua, cuando esplora á un enfermo (1).» "

(1) Obra citada, 164 á 167.


He oido ir á muchos enfermos que tal sonámbulo no pasaba al estado de
lucidez, ni habia acertado á señalar la naturaleza de la enfermedad, al paso
que las sensaciones,por el contrario, le conducian del primer golpe al cono
cimiento de males antiguosy aun venideros.(Nota del autor). -
CAPITULO V.

DE LAS SENSACIONES QUE IND1CAN LA GOTA Y EL REUMATISMO.

»Sucede con mucha frecuencia que cuando el enfermo siente


frio en una parte de su cuerpo, aun no le percibe mi mano: cuando
llego á sentirle, disminuye en la parte enferma y ya ha desapare
cido de ella cuando yo le siento todavia. Me inclino á creer que es
ta sensacion es producida por ciertas emanaciones frias que exhalan
aquellas partes, las cuales se acumulan aquí en mayor ó menor
cantidad, y que elfrio cesa cuando otras partículas se ponen en
movimiento y son en parte desalojadas. -

»Verdad es que muy á menudo el enfermo no siente frio sino


cuando accionais sobre la parte, y que tal sensacion no es habitual:
pero vuestra accion establece un principio de circulacion que tien
de á desprender esas partículas frias y que son espulsadas á medida
que la circulacion adquiere mas libertad, por el fluido que sale de
ella en razon de la cantidad acumulada en la parte afecta.
»Acaso estasparticulas frias, diseminadas en una estension mas
ómenos considerable por los músculos, las partes óseasó la super
ficie de los huesos, sean las que nos causan esos dolores reumáticos
tan difíciles de curar. Lo cierto es que el reumatismo trasmite
siempre sensaciones de frio,y que yo he observado salia de las
partes afectadas de esta enfermedad un álito muy frio y sensible.
»Una eseelente sonámbula padecia un dolor reumático muy vivo
en el hombro derecho que se la estendia hasta el codo. Cuando lo
gré hacerle bajar á la mano, me dijo: «poned vuestra mano frente
á la palma de la mia, y sentireis un viento glacial.» Sentíle en efec
to, muy distintamente. -

»Esta misma persona, al examinar atentamente su brazo, me


.decia que el reumatismo afectaba la médula de sus huesos: que esta,
que debiera ser como manteca derretida, pero no enteramente li
quida, estaba por varias partes como el aceite que se guarda en la
cueva. «A medida que estas partes se funden,—ytraslado sus mis
mas espresiones, —sale frio de ellas: todo esto se reune y causa el
frio que sentís (1).»

(1) «Este frio se mantuvo largo tiempo en el hombro desde donde pasóáfi
jarse en el codo, y allí permaneció durañte algunos dias; descendió á los huesos
del antebrazo,y salió en fin por la palma de la mano. El dolor del hombro, del
— 243 —
»Me hallo dispuesto á creer que estas partículas frías tienen
muchas relaciones con la gota, de la que pueden muy bien ser el
principio (1).
CAPITULO VI.
DEL PASO SÚBITO DE LOS DOLORES DE ÍJM ÓRGANO Á OTRO, ESPLICA.DO
. ' rOR LAS SENSACIONES.

«Observemos en primer lugar que la gota se manifiesta en las


articulaciones, y que la detención de estas partículas en las extremi
dades ó cabeza de los huesos debe impedir la soltura de sus movi
mientos y producir dolores muy agudos á causa de los músculos y
los nervios de que están provistas.
«En segundo lugar, los reumatismos terminan con frecuencia
en la gota, y hay acaso tanto derecho para llamarlos gota vaga,
corno reumatismos gotosos. Es, pues, de pr sumir que los dolores
reumáticos adquieren mas intensidad, cuando esas partículas frías
se detienen y acumulan sobre partes muy sensibles.
»Un tercer hecho puede darnos razón de la súbita traslación de
la gota desde un lugar á otro que le es correspondiente, del pulgar
de un pie al pulgar del otro pie, de una muñeca á otra. Estos efec
tos son tan comunes que será difícil hallar una sola persona afecta
da de gota, que no los haya esperimentado.
«He dicho ya que habia observado que existe una corriente es
tablecida entre las partes semejantes y dobles que se hallan desti
nadas á las mismas funciones. Ne es probable que las corrientes
sean los medios de comunicación del mal, de la traslación de los hu
mores, que exhalándose de una parte, van á" introducirse en otra.
«Las ideas que aquí emito no son sin fundamento.
»He visto trasmitirse una inflamación de un ojo á otro, de una
amígdala á otra; comunicarse súbitamente un dolor de una á otra
sien. En estas ocasiones mi mano era llevada por una corriente
muy sensible desde una de dichas partes á la que la es correspon
diente. Los dolores se trasmitían con bastante rapidez; pero el frió
y la inflamación se establecían mas lentamente.

codo y el déla muñeca fueron muy agudos. La sonámbula ha quedado entera


mente curada, y desde entonces, que hace ya cerca de dos años, no ha vuelto
á resentirse en lo mas mínimo.» (Nota de Mr. de Bruno).
(t) Obra citada, 927 á 229,
(i guando os fijáis en un ojo, inflamado, ¿no sentís en los vuestros
•tjierta picazón y mas estando cerca de la persona afectada de dicho
mal? Semejante comunicación solo puede establecerse por un cuer
po intermediario, cualquiera que sea, el cual trasporta las emana
ciones del ojo enfermo á los vuestros.
»Me hallo tanto mas inclinado á atribuir tales efectos simpáticos
ala acción de las corrientes, cuanto que es difícil esplicarlos de una
manera satisfactoria por medio de una comunicación, pues, esto
presentada objeciones sumamente fuertes.
¿Suponed por «n momento que siguiendo vias interiores, sea co
mo la gota se traslada desde el pulgar de un pie al pulgar del otro,
con la rapidez que conocemos en este efecto. Cualquiera que fue
re el camino que haya elegido, ¡cuántos sitios habrá hallado en los
que suele otras veces detenerse! ¡Cuántos obstáculos habrá encon
trado que debieran haber contenido su curso! Y sin embargo, na-
Idade esto sucede: pasa ordinariamente de un pulgar á otro, de una
..nrufieca ó de una rodilla á la otra, sin detenerse en ninguna de las
numerosas articulaciones que hay en el camino que necesita recor
rer para llegar allí.
»¿Y por qué desde el pulgar de un pie se traslada precisamente
al pulgar del otro pie, que es la parte mas distante? ¿Por qué des-
. de una rodilla á otra?
«¿Han hallado los fisiólogos en el movimiento de la sangre ó de
cualquiera otro líquido, la razón de un fenómeno tan singular?
Ciertamente que no, y aun les seria muy difícil presentar una ve
rosímil. La observación de las corrientes establecidas entre las par
tes correspondientes y duplicadas, es la que nos descubre el secre
to que la naturaleza parecia reservarse.
»Mis conjeturas tienen en su apoyo un grado sumo de probabi
lidad. No se trata de poner en duda la existencia de las corrientes;
pero existen efectivamente, y para convencerse, basta estudiarlas
.con asiduidad, hasta que su sensación se perciba de una manera
clara é indubitable. .•.-••■
(>tSi «Pero la gota, dirá alguno, se fija á veces en la cabeza, en el
estómago ó en el pecho, después de haber desaparecido de las ma
nos ó de los pies. Verdad es que sucede, pero raras veces. Y digo
raras veces, suponiendo que tal efecto se verifica desde la rodilla
al estómago ó de los pies á la cabeza. Ya he indicado las rela
ciones que estas partes mantienen unas con otras por el interme
dio de las corrientes; las cuales se dirigen de una parte á otra en
- 245 -
razon de la debilidad de que es afectada alguna de ellas, ydel tra»
bajo que emplea la naturaleza. Así pues, si el estómago se halla en
fermo, no es sorprendente que las corrientes de las rodillas se di
rijan á dicha víscera; si la corriente lleva consigo emanaciones
gotosas, cuyas partículas frias condensadas y acumuladas se nos
presentan bajo la apariencia de una tierra gredosa, las depositará
en el estómago.
y A uno de nis mas íntimos amigos, afectado de gota, le dió un
lijero ataque en mi casa. El dolor que se fijó en el estómago, junto
con otros síntomas habituales en semejantes casos, le hizo creer
que lo que sentia era efecto de la gota. Inmediatamente le magneti
zé, percibiendo en las manos la sensacion de una corriente muy
viva y mas bien fria que tibia, que procuré conducir hácia la rodi
lla y á la estremidad de los pies. De cuando en cuando aplicaba mis
pulgares sobre el dolor y separando uno de otro, comprimia lije
ramente la parte mortificada. Repetí muchas veces este procedi
miento, y despues desvié las manos para recibirla corriente y ar
rastrarla por abajo muy lentamente, sin perder jamás la sensacion.
»A poco mi amigo espelió algunosgases por la boca, que fueron
seguidos de pituitas. En fin, la flatulencia y la espectoracion se hi
cieron estraordinariamente abundantes, y este doble efecto duró
media hora larga sin interrupcion; fue insensiblemente disminuyen
do, hasta que cesó con el dolory todos los síntomas que le habian
acompañado. *

»Nunca he tenido proporcion de manejár enfermos atacados de


gota: pero si alguna vez se me presentara, seria mi primer cuida
do el establecer la traspiracion sobre la parte afectada; y como esta
se halla irritada, procuraria relajar las fibras á fin de que siendo
mas libre la circulacion,pudiese el fluido arrastrar con mayor fa
cilidad el humor que encontrase detenido (1).

CAPITULO VII,
-

DEL ESTUDIO PRÁCTIC0 DE LAS SENSACIONES Y DE LOS PROCEDIMIENTO


PARA DESARROLLARLAS.

»A veces el calor os reseca las manos, por lo que entonces acos


tumbro á humedecerlas, sin secarlas, pues la corriente me roba

(1) Obra citada, 221 á223,


— 246 -
Lien pronto el esceso de humedad. Hago esto por conservar en
ella la sensibilidad, que disminuye conla sequedad.
»Un calor fuerte y seco se hace mas suave y á veces húmedo
también, después que se ha disminuido la tensión de las ñbras y
establecido una circulación fácil y moderada.
»La parte donde sentís comezón os ayuda á formar vuestro jui
cio: si percibís esta sensación al recorrer la cabeza, los hombros,
el pecho, los costados, los brazos, los muslos y las piernas, indi
ca acritud en la sangre (1).
»Pero si se limita al estómago, al hígado, al bazo 6 á los intes
tinos, es de ordinario ocasionada por la bilis.
«Guando solo se siente en un lugar, designa mucho ardor, mu
cho fuego en aquel sitio, sobre todo si es muy picante, muy fre
cuente, y se percibe ademas la sensación de un calor seco.
»Es difícil señalar todas las especies de sensaciones que se es-
perimentan, por lo que creo que bastan las designadas: la práctica
y la atención suplirán mi silencio.
«Obro en conformidad de estas sensaciones: acciono sobre aque
llas partes que tienen necesidad de movimiento y de una circula
ción fácil: pero doy á mi acción diferentes matices.
«Las indicaciones suministradas por el frió exigen al principio
una acción suave, insinuante y tal como la que produce la aplica
ción de la estremidad de los pulgares. Se la refuerza con la adjun
ción de uno ó mas dedos y á veces de todos cinco reunidos en pun
ta y apoyados sobre la parte fria. Esta acción debe irse aumentan
do por grados.
»La acción de las manos y de los dedos, á una distancia de dos
á tres pulgadas, aumenta de intensidad, como tengo dicho. No me
contento con presentarlas solamente á las partes sobre que quiero
accionar, sino que les doy un movimiento de atrás adelante, unas
veces con los dedos sin mover la mano, y otras con toda la mano
revolviendo el brazo.
»En lugar de tener aplicados los pulgares , pueden posarse las
manos en los hombros, ó bien oponer y colocar los diez dedos de
las manos sobre los del enfermo, por su estremidad. Pero ad
vierto que esta última posición trasmite una acción viva á la cabeza
y que no debe por lo mismo emplearse con las personas que tienen

(1) Obra citada, 77Ú80.


- 247 –
mucha sensibilidad, en los nervios de la misma y sobre todo con
las que padecen vértigos ó enfermedades nerviosas. ,

»Este es el procedimiento de que me sirvo para esplorará un


enfermo, y no me pongo en relacion intima sino por medio de esta
operacion. Los efectos que produce me serian demasiado incómo-.
dos si hubiera de emplearle siempre que magnetizo (1), , , , ,
»En la estancacion de, humores y en las obstrucciones, la cor
riente produce en vuestra mano una sensasion de frio, la que per-,
cibe tambien el enfermo sobre el estómago en una estension mas ó
menos grande, , , , , , , , , , , , , , , , , , ,, , ,
» El frio, que produce la obstrucciones mucho mas, circunscri
to, que el ocasionado por una detencionó estancacion de humores;
parece algunas veces que el magnetizador despide de sus manos,
una gran cantidad de frio hácia esa parte. Aunque en estas cir,
cunstancias se necesita comunicar al enfermo una accion bastante
viva, conviene sin embargo empezar siempre "á operar con una
accion moderada; aumentándola poco á poco y sosteniéndola hasta
que se llegue á disipar el frio ó á disminuirle considerablemente.
» El frio, cuando es general ósus sensaciones son las del febril,
es producido por los músculos y los nervios; sobre los cuales es
preciso accionar, sosteniendo la accion hasta que se disipe aquel.
Esta crisis termina muchas veces con fiebre y algunas con sudo
res frios; sudores que conviene sostener y aun acrecentar, espe
cialmente cuando son tibios. Algunas otras veces termina con
sueño, cuyo reposo es siempre favorable. En cuanto á la fiebre,
conviene no tratar de aumentarla, sino continuar la accion mode
radamente y procurar laxar hasta que se obtenga la traspiracion (2).
»El pecho es una parte sobre la cual no debe dirigirse una
accion demasiado fuerte, pues el mayor número de veces nece
sita templarse; hablo de los pulmones contenidos en esta cavi
dad y de la pleura que los cubre.
»Una accion algo viva seria perjudicial á una víscera que tan
ta propension tiene á enardecerse. Cuando dirijo mi accion sobre
ella, lo hago casi siempre con las manos estendidas, y aplica
das (3), ya á distancia de una ó dos pulgadas; examinando atenta
mente las sensaciones que trasmite á mis manos.

(1) Obra citada, 83 á88.


(2) Obra citada, 83 á88.
(3) lmpuestas.
3.
= 248 – -

a Cuando aquellas son gravitantes y atraetivas, cedo y aphes


las manos. Cuando solo son gravitantes sin atracción bien decidi
da, las imprimo una ligera sacudida á"fin de determinar un no
vimiento circular; mientras este movimiento retiene mis ñanos
sobre el pecho, me mantengo quieto allí, pero cedo al arrastra
miento en cuanto tiene lugar. Y lo que entonces sucede con más
frecuencia
cia"bajo, »
es que "dicho arrastramiento
,
conduce mis manos ha
1911 y 1 al 13

Si por el contrario me conduce á la cabeza, cedo; pero ha


go uso de mi voluntad para llevarle hácia bajo ya por los costa
dós, ya por detrás de la cabeza. Sin embargo deho advertir aquí
que si la corriente me conduce al nacihientó de la nariz, entre
los ojos, no trato de retirafla nano, porque tal efecto es uhain
dicación de sonambulismo (1). o la s; ni
1, 2, inir

-m—m—-r-m—-mm---
() Obra citada, 234 á236.
-
il: , ;- a lo lo »,
... a az
, - - i , in oil r
a a z" e ir otio; 29
.
l. " ito oin, ai:
-o el art eino 1-1
º el aiii. 21
no . e - f. aoidi oe o u olitio
quiz a ezoq el oe
- 1 , 11 o la 9, 1:1 o tiro
,
u to 2, ; y anha
de c a oís;
ir e o lib no in
i en el 1 d : la iz
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-a- , , , , , , , ":

CAPITULO I."
... - 1
º borbEN Dixotró
in
bE T,
LAssesiones.""
on
Generalmente hablando, y salvo las lescepciones particulares
al temperamento de los individuos, á las profesiones que ejercen,
al tiempo de que pueden disponér, así como á la facilidad ódifi
cultad que tienen para relaciones con el enfermo y reciprocamen
te esté con ellos toda persona que goce buena salud puede em
prender el tratamiento de um enfermo, siendo stificiente una sesion
de tres cuartos de horaó dos sesiones de media hora cadá una
aldia.e, e h . Lo cie asílino y o 2
- El que está abituado ánagnetizarse fatiga múcho menos, y
así puede tratar muchos enfermos áhoras diferentes, con tal de
que deje pasar un intervaló de media hora por lo menos ehtre
una y otra magnetizacion(1) * el o io
Las primeras sesiones deben durar cuándo menos tres cuartos
de hora (2); cinco minutos para la posa y la relacion, diez de fric
ciones y de pases primitivos, : (tomando los pulga
es y posando las manos en las rodillas) y grca de media hora
impleada “en magnetizará grándes, corrientes ó en él principio
de aplicacion de un procedimiento particular, así como en los pro
cedimientos terminárioso de 1de " " 1.
-En las sesiones siguientes, como la relacion se halla ya estable
cida, la acciona se dejaísentir múcho mas pronto (3). Se dan en
tonces menos fricciones, menos pases primitivos; se llegamas
pronto á la magnetizacion-por medio- de grandes corrientes y á la
L—-A---
el exulu-0,3 ovoit ... (s
Deleuze, Instr., 17. M .. .. . . . )
2) Deleuze, Instr., 40. r ii
(3) Deleuze, Instr., 30–Bruno, Principios, 64,
- 250 -

que debe ser especial al género de enfermedad, de suerte que bas


ta media hora (1).
Pero cuando se desarrolla una crisis y tarda en acabar, es ne-
cesario esperar el fin de ella, sostener y calmar al enfermo por
medio de las grandes corrientes, sin pensar de ningun modo en
abreviar la sesion (2).
Debe emplearse orden, regularidad y uniformidad en el trata
miento; siguiendo esta norma: "
Repeticion periódica de las sesiones;
Igualdad de su duracion; , , , , , ,
Esclusion de personas curiosas;
Separacion de personas estrañas, salvo el testigo elegido;
Un mismo grado de fuerza magnética;
Continuacion de los procedimientos adoptados, salvo aquellos
cuyo empleo pueden indicar las circunstancias (3). , ,

Si las sesiones se verifican todos los dias, es preciso cuidar de


que el enfermo sea esacto. , , , ,, , , , ,
Cuando los efectos del magnetismo necesitan ser calculados
y observados, se suspende, si así se cree, conveniente, uno ómas
dias, pero solo por espíritu de observacion.
Si las sesiones no han de verificarse sino cada dos dias, com
viene guardar una periodicidad constante, y que un dia no se rem
place indiferentemente por otro(4). , , , , , , , ,
Cuando á un enfermo le es imposible asistiró el mismo mag
netizador no puede prestar sus cotidianos servicios, es necesario
suplir la accion con un receptáculo ó con agua magnetizada (5).
"... , ,
-
*
“ ". ". * ------ " " " . "
CAPITULO II.
bE LA RELAcion oue se NecesitA EstABLEceR rNTRE EL MAGNETizADo
"; " "" " " - "Y EL MAGNETIZADOR."
- , , , , , ,

«Para que un individuo obre sobre otro, dice Mr. Deleuze, es


»preciso que haya entre ellos una simpatía moral y física, seme
»jante á la que existe entre todos los miembros de un cuerpo
»animado. , : .
—— --------— ----—
---

... (1) Deleuze, Instr.,41. - - "

2) Puysegur, Memorias, 42,370.-Deleuze, Instr.,50.


3) . Deleuze, Instr., 41.
3
Ibid., 41, 174.
3) Ibid., Instr., 73. " -
, (,
- 251 -

Cuando esta simpatia se halla bien establecida entre dos indi


»viduos se dice que estan en relacion (1).»
Se entiende por relacion la comunicacion del principio vi
tal, y la uniformidad de movimiento que se opera entre dos in
dividuos (2).
La simpatía física se establece poniéndose al lado y mejor en
frente del enfermo (3), tomando, sus pulgares (4), y posando las
manos en sus hombros;, se dan en seguidafricciones y pases "en
los brazos y por último se posan las manos, en el estómago (5).
, Los magnetizadores ejercitados conocen, por las sensaciones
que perciben, cuando se halla establecida la relacion: siendo raro
que no se verifique esto último, desde la primera sesion.
Una vez que la relacion se halla ya establecida, remuévase la
accion en las sesiones siguientes desde el instante mismo en que
se empieza á magnetizar (6).
La relacion se establece unas veces muy pronto y otras des
pues de un espacio mas ó menos largo, porque la naturaleza ha
dispuesto que hayamas, ó menos simpatía entre ciertos indivi
duos (7). , , , ,, ,, , , ,, , , , , , , , , ,
Los, vínculos de sangre contribuyen á establecer la relacion,
siendo la accion tan pronta y facil como entre personas cuya sim
patía es natural (8). , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,
Si no se magnetiza, consecutivamente, "la relacion se debilita,
y hay que gastar cierto tiempo en restablecerla. -

Cuando el magnetizado es sonámbulo, la relacion ofrece ca


racteres particulares, que, daré á conocer cuando me ocupe del
sonambulismo. , "

,, , , " " " " , "... , , ,

... " " -


1) Deleuze, Instr. pract., 11. . . . .. .
(2) «Basta que un hombre se ponga junto á otro hombre para obrar sobre
él provocando la intencion de sus propiedades.»—Mesmer, Afor, 40—En el
aforismo siguiente dice que es necesario ponerse frente áfrente.
Puysegur, Memorias,319.-Deleuze, Hist, 105-Instr. 25-Bruno,
y - .
(4). Deleuze, Hist.; 105 á 107–Instr., 26–Bruno, 55,87.
::
runo, bleieuze, instr,40..., o L
" Puysegur, Miemorias, 65, fDeleuze, Hist. 131.-Instr-, 30.
(8) Puysegur, Memorias, 165,264.-Deleuze, Instr68,185,186.
a 152 -
ro, oto cos, ni se cine 2 of
CAPITULOIH. oph a arra
- 1 le, too irio o ne s
hizíses entrencias
hviñ
Dejaré hablar aquíáMesmer, Jussieta y Bruno;iº
«La posicion respectiva de dos seres que hayan de obrar uno sol
»bre otro no es indiferente, dice Mesmer. Para saber cuál deba
»ser esta posicion, es necesario considerar cada ser como un todo
»compuesto de partes diversas y dotada cada una de ellas de una
»forma ó de un movimiento tónico particular; por este medio, se
»concibe que dos seres ejercen uno sobre otro la mayor inflúeñéia
»posible cuando estan colocados de modo que sus partes análogas
»obren las unas sobre las otras en la más completa oposiciones
»Para que dos hombres obren uno sobre otro con la mayor
»energía posible, es preciso, pues, que se hallen colocados frente á
»frente. En esta posicion, próvocan la intencion de sus propiedá.
»des de una manera armónica y pueden considerarse cómo si solo
»formaran un todo. Cuando en un hombre aislado padece una sola
»parte, toda la accion vítal se dirige hácia ella para destruir la cau
»sa del padecimiento; del mismo itiodo, cuañdó dos hombres obran
»uno sobre otro, la accion entera de esta reunion obrará sobre la
parte enferma con una fuerza proporcional al aumento de la
DITlaSa. sido a 7 o ; f *
-»Hablando en general, puede decirse, pues; que la accion del
»magnetismo aumentá en razon de las masas: La ación del magne
»tismo se puede dirigir mas particularmente sobre tal ó cuál par
»te; para lo cual basta establecer una continuidad mas exacta entre
»las partes que se tocan y el individuo que toca. Nuestros brazos
pueden considerarse
... , ,
como conductores
, f , f …"
adecuados para establecer
esta continuidad. i"- q ir , , , ,
»Siguese pues de lo que acabamos de decir acerca de la posicion
»mas ventajosa para que dos seres obren uno sobre otro, que para
»mantener la armonía del todo, se debe tocar la parte derecha con
el brazo izquierdo, y reciprocamente. (1)»
«La práctica de los procedimientos magnéticos varia segun el
»estado de los enfermos áquienes se trata dice Mr. de Jussieu en

(1) Mesmer, Afor., 238.


su Relacional rey hay sin embargo reglas generales para operar
y partessobre las cuales se obra mas constantemente. , ,
»La cavidad del estómago, al que corresponde, el diafragma y
un plexonervioso, está señalada con razon como una de las mas
»sensibles; algunas otras lo son mucho, pero no todas en igual pro
»porcion en los mismos sugetos. En general, la parte anterior del
cuerpo es considerada como mas irritable que la posterior, y las
personas magnetizadas por mí de los dos modos, me lo han confir
ºnado (1).
pEl primero de todos los procedimientos, dice Bruno, consiste
en establecer relaciones, mas particulares entre el tono de vues
»tro movimiento y el de la persona que quereis magnetizar,
Para efectuarlo, es preciso colocarse en frente uno de otrº y
»en la posicion mas cómoda; presentar las estremidades de vuestros
pies á las estremidades de los de la persona sobre la cual se quie
»re obrar, vuestras rodillas á las suyas; posar la palma de la mano
»sobre los hombros en el arranque del cuello, estender los dedos y
»tocar con estos la parte posterior de aquellos. , , ,
En esta nosicion, el magnetizador tiene bajo sus manos la ma
yor parte de los nervios, que descendiendo de la cabeza se distri
buyen á todas las partes del cuerpo; y como van áreunirse al
plexo solar, que está colocado inmediatamente detrás del estóma
go, es necesario que fije y dirija su atencion de los hombros hácia
esa reunion general de nervios. ,, , , , ,, , ,
Haciende uso de sus facultades, el hombre da á sus propieda
»des el desarrollo y elfin necesario que se propone. , , ,
Los principales agentes de que el hombre se sirve en magne
ºtismo son la voluntad y la atencion, La voluntad determina y di
ºrige la accion, la atencion la sostiene y la acrecienta; con la volun
»tad pues, imprime su accion y la dirige sobre el plexo solar.
»Por medio de la imaginacion, se representa esta reunion de
nervios que como acabo de decir, está colocada detrás del estó
mago y que forman dos ganglios llamados semilunares, el umo si
»tuado á la derecha y el otro á la izquierda. Se envian mutuamente
»filamentos nerviosos que se enlazan y forman por su reunion ese
plexo al que yan á parar, casi todos los nervios de la parte supe
»rior del cuerpo, los cuales se prolongan hasta las estremidades in
li o lo izo q: , o el
a , iT Tl ;
(1) Retación al rey, pág. 11.
A
- 25 –
sferiores. El magnetizador fija pues su atencion y dirige su accion
»sobre este enlazamiento de nervio, que la comunica átodo el sis
Votema nervioso." º º " " " ""
No diré lo que deba hacerse, pero sí lo que yo hago, y las
rázones que me han determinado á adoptar estos procedi
mientos. º º
»Empiezoáponerme en relacion en la posicion que acabo de
indicar, conservándola dos minutos con corta diferencia. Despúes
»de este tiempo, levanto las manos; las mantengo levantadas á una
"»ó dos pulgadas de distancia debajo de los hombros, y las hago
descender lentamente hácía el estómago, llevandolas por las
»partes laterales del pecho y poco nas ó menos en direccion de
"»los nervios intercostales. Repito el mismo procedimiento otras
dos veces, segumlas circunstancias—el descenso de las manos se
verifica desde los hombros al estómago;—las vuelvo á dirigir so
»bre los hombros, donde las poso un momento, ylas bajo por la
"»longitud de los brazos, comprimiéndolos ligeramente líasta la es
»tremidad de los dedos: entonces cojo el pulgar de cada mano, que
comprimo ligeramente con el mió, teniendo cuidado de qué su par
yte carnosa se halle aplicada á la misma parte del pulgar que toco.
»Esta presion dura cerca de un minuto, y por medio del pensa
»miento dirijo mi accion desde el pulgará los hombros, y desde
"»estos al estómago. Termino el procedimiento presentando mis dos
»manos frente á frente de las partes laterales de la cabeza, y las
»vuelvóá llevar muy lentamente frente al estómago de la maner
»que acabo de indidar ahora poco. “r " " " ""
"» Estos procedimientos os ponen en relacion con la persona que
»magnetizais, es decir, os elevan con corta diferencia á un mismo
»tono, y dan á los movimientos de uno y otro mayor analogía que
»laque antes tenían. y " " º "
* »No debiendo indicar procedimientos sin razonarlos, se me
»permitirá que esplique cómo efectúan los que acabó de describir
»esa analogía de movimiento y hasta qué punto es esta necesaria.
"»La accion del hombre es la comunicacion de su movimiento.
»Cuando dos hombres se accionan mutuamente, resulta de esta co
"»municacion reciproca un movimiento *: es ya el de cada uno
de ellos, sino un compuésto del uno y del otro; en cada individuo
se efectúa un cambio de tono que aproxime el tono particular de
»cada uno áun tono comun con corta diferencia, lo que necesaria
»mente produce una mayor analogía en su movimiento
– 255 –
Otro modo hay de ponerse en relacion intima, y es como
» sigue: - vº , , ,

»Cuando he posado las manos en los hombros de la persona


que magnetizo, dirijo mi accion sobre las principales partes de su
»cuerpo, empezando por la cabeza, y las comunico mi accion con
»la parte correspondiente de mi cuerpo. Me esplicaré: con ayuda
» de la imaginacion, me represento el cerebro de la persona que
»magnetizo, y la comunico la accion de mi cerebro; acciono sobre
»su frente y sus ojos con mi frentey mis ojos, sobre su pecho con
ael mio, sobre su estómago con el mio, sobre su hígado y su bazo
»con mi hígado y mi bazo, y así de las restantes. Esta operacion
-»se hace fijando su atencion en la parte accionada y en aquella con
»la cual se acciona. Me ayudo de un ligero movimiento del cuerpo
»hácia la parte sobre que obro... ,

»Ya puede conocerse que este procedimiento debe establecer


una gran relacion ile movimiento entre dos personas, por que di
mrigiéndose la accion sobre cada víscera en particular modifica
nsu movimiento al de las vísceras análogas de las dos personas (1).»
"
- ,,

CAPITULo iv.
DEL EMPLEo GENERAL DE Los PRocEDIMIENTosEN EL CURso DE UNA
sEsoN.
, " , , , , , ,

S. I.—Procedimientos primitivos. . . .

Posa—Se hace sentar al enfermo en una silla cómoda y en la


que esté con toda libertad, colocándose el operador frente áfrente
de él (2) en un asiento algo mas elevado que el suyo(3).
Si el enfermo se halla en la cama, se le invita á que se ponga
horizontalmente con los brazos tocando el cuerpo, las manos sobre
los muslos, sueltas las piernas y los brazos fuera del lecho (4) sino
hay en ello inconveniente. , , , ,

La cubierta puede ser tan gruesa como el enfermo desee; pero


como las manos del magnetizador han de pasearse por encima, es
---- --- ----- ----—
- -
. …" ,
1) Bruno, 5l á 37. . . . . .. . .. . . . . .
2) Mesmer, Afor.,287,291.—D“Eslon, Afor.,9–Bruno, 52.
Deleuze, Instr., 25. ,, , , ,
Mesmer, Afor. 291.—D Eslon, Afor., 7,13-Dcleuze, Instr., 3,33.
34
–256 -

preciso evitar toda especie de obstáculo que pudiera detenerlas.


Contacto.—Tomad los pulgares al enfermo de manera que la
superficie interior de los vuestros toque lá de los suyos (1), yfijad
los ojos en él, si es hombre (2); pero si es mujer contentaos conte
ner asidos los pulgares sin ninguna presion. , , ," "

En esta posicion, conocereis al cabo de dosminutos que se es


tablece una comunicacion entre ambos: dejándose sentir en vues
tros pulgares titulaciones, pulsaciones yun ligero prurito.
o. Al cabo de cinco minutos, y áveces antes, especialmente des
pues de verificarse algunas sesiones, disminuyen las pulsaciones,
cesa todo movimiento y se establece un calor general (3). «
Cuando se produce este efecto, existe uniformidad de novi
miento entre el magnetizador y el enfermo, y este último puede
ser accionado. e iría
i Fricciones —Establecida la relacion, se dejan los pulgares, y
se desvian las manos á derecha y á izquierda, volviéndolas de modo
que la superficie interior quedé porfuera; se llevan despues hasta
la cabeza; se las baja hasta los hombros, en las cuales se posan y
mantienen cerca de un minuto, y luego se prosigue su descanso
por lo largo de los brazos hasta la estremidad de los de dos.
Se reitera esta friccion cinco ó seis veces, desviando siempre
las manos cuando se ha acabado, y alejándolasun pocondel cuerpo
para volverlas á acercar y empezar la operacion (4).
Se ponen despues las manos encima la cabeza del enfermo,
manteniéndolas allí algunos segundos, y luego sebajan,pasándolas
por delante de los ojos á distancia de ocho ó diez centímetros, has
ta frente del estómago. - ,
"Aquí se para uno ódos minutos durante los cuales se ponen los
pulgares sobre cl punto correspondiente del estómago y setienden
los otros dedos debajo de los costados. " ir
"Se desciende lentamente por la longitud del cuerpo hasta las
rodillas, y mejor si es posible hasta la punta de los pies, sobre todo
cuando el enfermo está en la cama. el
Se reitera esta friccion cinco ó seis veces (5).
..., " . . ... " " , ,, , ,, ,

Puysegur, Memorias; 316–Deleuze, Instr., 25, 3,33. - ---

2) Deleuze, Memorias, 32. - -

3) Mesmer, Afor.,238–Deleuze, Instr.,26.


4) Mesmer, id., 287–Deleuze, id., 26. " " " " "
5). Mesmer, Afor, 287—Delenze, Hist, 106 á 109. Instr, 25, 26—
Brüm6, Principios, 3,
.
55,87. " " " ""
— 257 –
º Pases+Despues de las fricciones de que acaba de hablarse, vie
nen los pases, en el a
- Se presenta la mano ó las manos delante del enfermo, partier
do de la frente á la barba; de esta á los hombros; del hombro á la
estremidad de los dedos, que deben descansar sobre el muslo; de
este álas rodillas,
pies.oit 2o
y si es",posible sinfatigarse
, ,
hasta la punta de los
, , , ,

** Para nó fatigarse, se pueden dar algunospases desde la cabeza


hasta el fin de los brazos, y otros en seguida desde el estómago ála
estrellinidad de los pies (1). -

o . . . . . . . . . . .. . . . . . .í.
$. II—Procedimientos alternativos. " " º
sia ; ) ,, , , , " y
Hay magnetizadores que no satisfechos de dar las primeras
fricciones y algunos pases con las dos nanos, prosiguen óperando
con ambas á la vez, lo que les fatiga en denasía, cualquiera que
sea la fuerza de que esten dotados: y así, despues de los primeros
pases, conviene no magnetizar mas que con una mano, sirviéndo
se á veces de la derecha y á veces de la izquierda.
Cáando el magnetizador quiere descansar, toma los pulgares
al enfermo, óposa las nanos sobre sus rodillas (2)- 1
i (1. , , , ,

$. III—Procedimientos relativos.
- wa" o ", e ... - "I %

«Los procedimientos, dice Mr. Deleuze, tienen por objeto diri


»gir el fluido sobre tal cuál parte, y este fluido obra con tantá ma
»yor energía cuanto mas sensible es el órgano en qué se fijan. De
»aquí una diferencia en los efectos producidos por los diversos
»procedimientos: de aquí tambien el inconveniente de magnetizar
»sin haber recibido ninguna instruccion (3).
Los procedimientos que la ciencia indica, y que hoy dia cons
tituyen un arte, son el resultado de largas observaciones prácticas,
cuya exactitud ha sido severamente comprobada. Deben, pues, mi
rárse sus éfectos como ciertos. Pero como las enfermedades no
son siempre las mismas en todos los individuos, sucede áveces
que un procedimiento deja de producir en un enfermo el efecto
——----—---

(1) Deleuze, Instr


- T", 27 . .. . . "-. \ 1,
2) Deleuze, instr un real, as, 214.
3 Deleuze, Hist, crist.t. I, p. 96. -
- 258 –

que se esperaba, mientras otro que se tenia por indiferente da re


sultados imprevistos é inesperados. En tales casos, no hay mas re
medio que echará un lado, el procedimicnto puesto en uso, y se
guir el indicado por las circunstancias (1). , , , ,, , ,, ,
Algunas veces tambien el enfermo, que conoce su mal que apre
cia los efectos de un procedimiento mas bien que los de otro, in
dica él mismo cuál es el que conviene: entonces es preciso obede
cer (2). La ciencia es una cosa grande y escelente; pero sobre ella
está el instinto que es el que la forma, , , , , , , ,
Llega por fin un momento en que el procedimiento, usado con
feliz éxito, acaba por no producir efecto, y sin embargo, el enfer
mo sigue padeciendo:y es que el procedimiento era relativo al
efecto producido, que no alcanza á mas, y que por consiguiente
para conseguir la curacion se necesita emplear otro (3), , , ,
Es un punto importante, y que conviene no perder nunca de
vista, que el estado de somnambulismo cambiaá veces enteramen
te el modo de magnetizar. y
, Como los sonámbulos tienen una intuicion particular que les
permite ver el punto de donde parta la enfermedad, seguir su des
arrollo, reconocer exactamente el sitio del mal y la estension exac
ta de sus ramificaciones, es necesario seguir sus instrucciones y
obedecer á su instinto (4).
-
$. IV–Procedimientos terminarios.
- 2,
Al fin de cada sesion y antes de terminarla, se procede por fric
ciones y pases. .
. Se posan las dos manos en los hombros del enfermo, se las
hace descender por la longitud de los brazos hasta la punta de los
dedos, que deben descansar sobre el muslo, y se prosigue baján
dolos hasta la estremidad de los pies. , , , , , , , .
Al fin de cada friccion se ponen las manos á alguna distancia del
enfermoy se las dá una ligera sacudida,á fin de que la materia su
til desprendida del cuerpo, de aquel no refluya sobre uno mismo.
Despues de las fricciones se dan pases trasversales delante de
— — —————------—— —

1) Deleuze, Instr., 44. -------------

Deleuze, Instr., 20. - "

(4) Bruno,
Bruno, 236-beleuze,
167-Deleuze,Instr.,
Instr.,37,39,
43, 1: á-
44. .." a
... . .
– 259–

los ojos y el pecho del enfermo, para desembarazarle del fluido de


que puede estar cargada la atmósfera que le rodea.
Terminada esta operacion, se indica al magnetizado que se le
vante y que se mantenga de pie: dándole entonces en la parte an
terior y posterior del cuerpo algunas fricciones perpendiculares
con las manos opuestas una á otra (1). -
, , , , , , , , , , , , , ,

$. V–Procedimientos purificatorios.
,, , , , , , , , , , ,

La atencion que el magnetizador dirige al enfermo durante la


sesion, se hace con frecuencia que no cuide de alejar un tanto las
manos del cuerpo de aquel, despues de haber terminado un pase ó
una friccion; resultando de aquí que el fluido atraido se proyecta
sobre él. Por otra parte, las manos y brazos del magnetizador como
que se hallan en contacto con el enfermo, se impregnan y penetran
abundantemente del fluido de este último. Es, pues, importante
que el magnetizador tome para sí mismo útiles precauciones (2).
"Así cuando se halla presente á la sesion un testigo bien predis
puesto que no tiene temor ni repugnancia al magnetismo, se le pide
que haga por dos ó tres minutos un favor con corta diferencia se
mejante al que se acaba de prestar; es decir, que el testigo, segun
la indicacion que se le hace,fricciona al magnetizador desde la ca
beza hasta los pies. Si el testigo conoce á este, sabe muy bien que
semejante operacion es un procedimiento refrigerante y purifi
cativo. " - 1 ,

Despues de este primer procedimiento, dá el testigo con las dos


manos algunos pasos trasversales que alejan el fluido.
Si el testigo no quiere magnetizar, ósi está solo con el enfermo,
se hace uno mismo el servicio que le hubiera prestado otro. Para
lo cual se posa la mano derecha sobre el hombro izquierdo, y se
dan algunas fricciones desde allí hasta la estremidad de los dedos;
en seguida se ejecuta la misma operacion con la mano izquierda en
el lado opuesto
, ,
(3)., ""

1) peleuze, Instr, 2830.


(). Deleuze, Hist, 129.
"
3). Deleuze, lc., 129 130.-Instr, 64.
---- - -
– 260–
" " " ... , , , , , , , , la en s
CAPITULOV. p
, - 1 ... ". , ,o : "I
DE LA NEGEspAD Y DE LA UTIIDAD DE Los PRoqEpENTos.
2 , » o y 11
Si el sonambulismo no hubiese seguido tan de cerca el descubri
miento del magnetismo,jamás se hubiera puesto en dudala utilidad
de los procedimientos magnéticos; porque la esperiencia habria en
señado que conviene emplear un procedimiento mas bien que otro
para magnetizar taló cual órgano, Pero indicando los sonámbulos
el modo cómo debe magnetizárselos, muchos magnetizadores han
hallado mas cómodo recibir de aquellos los consejos apropiados al
caso que se les presenta. , , , a el
Siguiendo semejantes principios, se sabe por lo que conviene
hacer con un enfermo cuando es sonámbulo; pero se ignoran com
pletamente los medios de curarle cuando no lo es; es decir, que el
sonámbulo lo sabe todo y el magnetizador nada, Conchese que
con semejante sistema los pretendidos magnetizadores que tanto
abundan hoy, deben hallarse muy apurados para operar cuando se
ven privados de los consejos sonambúlicos., , , , , ,
De todo se abusa, y especialmente cuandose trata de los pri
meros ensayos de un remedio ó de un arte desconocido Como los
sonámbulos indican ellos mismos los remedios, se les consulta,
se les cree, se ejecutan sus prescripciones, sin reflexionarquerno
son infalibles y sin buscar los medios de reparar sus errores. Lo
mismo sucede cuando un sugeto carece de la facultad de pasar al
estado de sonámbulo; puestampoco se buscan entonces somer
dios de curarle sin recurrir al sonámbulismo, Verdad es que se
hacen ensayos; pero se dejan pronto y se abandona al enfermo,
… Y, sin embargo, el que quisiera tomarse la molestia de abrir los
libros de los mejores prácticos, reconogeria que los procedimien
tos producen bien ó mal segun las disposicionesó el temperamen
to del magnetizado: de donde resulta que se necesita estudiarlos,
hacer distincion entre ellos y variar la aplicacion, como lo ha re
--------- ----------

«En 1780 este grande hombre demostraba (1) los tristes resulta
»dos de la inobservancia ó de la aplicacion ciega de los
... e . -08 . , , )

(1) Segunda Memoria, p. 77.


- 261 –

»tos. «Todos aquellos, decia, que han querido asegurarse por su


»propia esperiencia de la realidad del magnetismo prácticándóle sin
»conocer los principios, le han rechazado por no haber obtenido
»el suceso que esperaban, imaginándose que los efectos debian ser
»el resultado inmediato de los procedimientos como los de la elec
»tricidadó de las operaciones químicas.» " " " " "."
» Quereis curar un dolor en el hombro, dice Mr. Deleuze, man
tened atti la mano por espacio de algunos minutos, descended
en seguida, y despues de haber llegado á la estremidad de los de
dos, volved pacientemente á emplear el mismo procedimiento.
Queres eurar un mal de estómago, pues posad durante algunos
minutos las manos sobre ta víscera, y hacedlas fuego bajar hasta
»tas rodillas; de este modo conseguireis acumular el fluido, man
»teniendo vuestras manos inmóviles, y arrastrará la vez el fluído
»y el mal, haciéndoles bajar. Si el enfermo tiene una obstruccion
posad la mano sobre ella, etc. (1). Y Mesmer hábia dicho: «Los
»dolores, los embarazos, las obstrucciones del hígado, del bazo y de
» otras vísceras se tocan localmente y exigen más ó menos cons
»tancia y tiempo, á proporcion del volumen, de la antigüedad y
de la dureza de los tumores (2)»
"»En las jaquecas, añade Mr. Deleuze, cuando el dolor es muy
fuerte y hay calor en la parte, despues que por algun tiempo ha
»beis posado las manos enta cabeza, retiradlas como si creyerais
que el fluido que habeisemitido se haumído al del enfermo, que este
»fluido mezclado se ha adherido ávuestras manos, y que desvian
»do estas y sacudiendo los dedos podeis desprenderle; tales un
efecto lo que vereis suceder. Si la causa de la jaqueca reside en el
estómago, este procedimiento no bastará por sí solo, sino que
» será necesario obrar sobre aquel..." (3)» y Mesmer habiá dicho:
«En la jaqueca, se toca el estómago y taregion temporat en que se
siente el dolor (4)»"
Nada son los procedimientos, decia despues que él Mr. Deleu
ze en 1825, si no van unidos á una intención determinada; y aun
»puede
7 a
decirse
1. . .
que no son. ellas
. . .
la causa de la accion imagnética;
. . …, el “
——" "."

—(1) Deleuze, Instr., 35 y 36.- --- --- -

(2) Aforismo, 330.


(3) Instr. pract.,37. . . . .. ,
(4) Aforismo, 327.
–262 -
» es incontestable que son necesarios para concentrarla y dirigirla
»y que deben variarse segun el fin que uno se propone. , , ,
»Los sonámbulos indican para sus propias enfermedades proce
» dimientos muy diferentes, segun el sitio que aquellas ocupan; y
»cuando aconsejan á un sugeto, que haga uso del magnetismo tie
»nen buen cuidado de prescribirle los procedimientos que debe em
»plear. ,-

" "

»Es cierto que, por medio de los procedimientos y no por la


» sola voluntad, se desaloja un dolor, se hace descender, se acelera
»la circulacion de la sangre, se disipa un infarto, se restablece el
»equilibrio. Pero hay casos en que se causa mucho bien posando
»las manos en las rodillas, mientras que se causaria mucho mal
»manteniéndolas largo tiempo sobre el estómago: cargando dema
»siado la cabeza de fluido produce aturdimiento,pesadez y mal
»estar (1)», "
Así que el mismo procedimiento puede hacer bien ó mal segun
el órgano afectado y la naturaleza de la enfermedad. , ,,
Algunos magnetizadores que nada han leido,que jamás han re
flexionado un solo instante, y en fin que no han magnetizado mas
que sonámbulos, pretenden que cada uno puede seguir su método
particular; pero es probahle que no comprendan toda la latitud de
sus palabras. Hay ciertamente procedimientos facultativos, mas
tambien los hay imperativos, que exigen mucha atencion y discer
nimiento. Escuchad las observaciones que Mr. Deleuze hace sobre
este asunto: , , , , , ,, , , , , , ,, , , , ,
«Cuando he dicho que un método diferente del mio puede tam
bien producir la curacion, he querido decir que cada uno modifi
caba los procedimientos segun sus ideas y sus hábitos, pero no que
puedan escusarse ó emplearse de un modo opuesto á las reglas ge
nerales: así los diversos magnetizadores operan igualmente bien
por medio de pases mas lentos ó mas rápidos, por el contacto ó
»á distancia, manteniendo las manos en el mismo paraje, ó estable
ciendo corrientes. Pero es un absurdo creer que se eurarán los
nsabañones de los pies poniendo las manos sobre el pecho.
-

»Hay procedimientos generales que se emplean al comenzar la


»operacion y hay otros que son indicadospor las circunstancias ó
»por los efectos que se han producido (2).
-

(1) Instruccion práctica,43.


(2) Instruccion práctica,43 y 44. ...
»Si el finaghietismo produce anhelacion ó irritacion en el pecho,
dad pases desde mis arribt de este litista las rotlillas.
Si se sienten cólicos y estos indican que la circulacion deberia
acelerarse, procurad no detener las manos sobre el pecho ni aun
sobre el estómago. Si el enfermo tiene dolores en la espalda dad
pases á lo largo de la columna vertebral, etc., etc., etc.
»Si os parece que el magnetismo obra con demasiada intensi
»rdad moderad la accion y hacedla mas calmante, dando los pases
» desde lejos.» - ,

De modo que conviene conocer los procedimientos, no solo por


que tienden á producir con seguridad el bien, sino todavia mucho
mas por el mal que de ellas puede resultar cuando se usan con in
diferéñcia; por esta razon es indispensable saber emplear los mis
mos procedimientos en casos diferentes, para causar el bien y evi
tar el mal con entera seguridad. No os he engañado pues cuando os
dije en otra obra (1), que el magnetizar bien era un arte.
CAPÍTULO VI.
bE LA MobiricAcios bE Los procepntextos sEGUN Los Ercros. " .

Si el enfermo percibe una sensación de caloró de frescura que


sale de vuestros dedos, contentaos con magnetizará grandes cor
rteñtes. -
Si la accion del magnetismo escita un dolor en taló cual órga
no, concentrad la acción sobre este órgano para arrastrar en se
guida.
* Si se manifiesta calor ó pesadez en la cabeza, atraéd sobre las
ródillas.
Si el magnetismo produce sofocacionó irritación en el pecho,
dad pases desde mas arriba de este hasta las rodillas.
* Si se sienten cólicos y estos indican, como se verifica con fre
cuencia en las mujeres, que la circulacion deberia acelelarse, pro
curad no detener las manos sobre el pecho ni aun sobre el estóma
go; dirigid la accion sobre los costados y abajó, dad pases á lo lar
gó delos muslos y fijad por algun tiempo las mamíós éñºlas rodillas.
Si el enfermo tiene dolores en la espalda, dad pases á lo largo de
la columna vertebral.
—L – --=
." , , ,
(1) Magnetismo católico. " * , ,, . ...". as "z
– 164 –
Si notais algunos movimientos nerviosos, calmadlos con la vo
luntad, tomando primero los pulgares ó las muñecas y dando des
pues pases á la distancia de algunas pulgadas, y aun de algunos pies
con la mano abierta.
Si el magnetismo obra al parecer con demasiada energía, mo
derad la accion y hacedla mas calmante dando los pases desde
lejos.
Si se duerme el enfermo dejadle dormir tranquilamente y con
tinuad magnetizándole (1).

CAPITULO VII. .

DE LA MODIFICACION RACIONAL DE TODOS Los PRoCEDIMIENTOS.


MAGNÉTICOs.

Hay una gran diferencia entre los principios y los procedimien


tos; los primeros deben siempre respetarse y no perderse jamás
de vista. «De su aplicacion, dice Mr. Deleuze, depende el poder y
la eficacia del magnetismo (2)» En cuanto á los segundos, no su
cede lo mismo; pues la esperiencia es el todo en un arte nacien
te, y la práctica rectifica cada dia lo que se habia usado hasta en
tOnCeS. - -.. . . . .

Cuando ya se ha adquirido el hábito de magnetizar y se está se-,


guro de sí mismo, hay procedimientos preliminares de los que po
demos emanciparnos y que se reemplazan con otros que nos pare
cen mas cómodos.
Así, con el tiempo, y cuando un enfermo es sensible á la accion
se empieza desde luego á magnetizar sin ponerse en relacion,y no
por eso deja el enfermo de scntir al instante los efectos (3).
Por el contrario, hay ciertos procedimientos, cuyo uso está su
jeto áreglas invariables, es decir, que no debe emplearse tal ó cual
procedimiento, en tales circunstancias, cuando se sabe que su em
pleo conduce á resultados diferentes.
Si en las oftalmias presentais los dedos en punta delante del ojo
enfermo, causareis un vivo dolory aumentareis la inflamacion de

(1) Todo este capítulo estáliteralmente traducido de la Instruccion práctica


de Mr. Deleuze, pág. 51 á53. -- -- - - - - ---

2) Instrucción práctica, pág. 23.


3) Instruccion práctica, 30—Bruno, Principios, 63. l
– 265 -

este órgano (1); por lo que es necesario emplear el procedimiento


recomendado y justificado por la práctica, el de los pases vertica
les, que tienen la propiedad de arrastrar suavemente los humo
res (2).
Hay procedimientos que se necesita modificar segun las cir
cunstancias y los lugares: así cuando nos hallamos delante de per
sonas que ninguna idea tienen del magnetismo, debe evitarse todo
lo que pudiera parecerles estraordinario, dará nuestros ademanes
la mayor naturalidad (3) y emplear los procedimientos menos cho
cantes. La varilla y el tubo convidarian inevitablemente áreir, por
lo que no deben usarse en la época actual (4).
Es una escelente costumbre el desviar y alejar las manos de
nuestro propio cuerpo y del de el enfermo al terminar un pase,
pues de este modo se despide lejos el fluido en vez de atraerle há
cia sí(5); pero como las manos describen entonces una especie de
circulo, conviene, cuando hay espectadores poco familiarizados con
el magnetismo, disminuir la estension del circulo trazado á fin de,
no presentar el aspecto de un mágico. "
Cuando un hombre sea llamado para magnetizará una mujer,"
debe evitar hasta el menor movimiento que pudiera alarmar su pu
dor: gastando un poco más tiempo, que si hicierais uso de los pro
cedimientos indicados, llegareis, por medio de otros, á probarla que,
el magnetismo la es provechoso y que solo debe ver un médico en
el magnetizador (6).
En fin, hasta de palabras técnicas es inutil servirse, pues los en
fermos son como los litigantes, que nada comprenden en cuanto á
los términos del arte; por lo tanto es mas fino y delicado traducir
las voces que no puedan entender. i -

--———– ——
- . "," ,,

(1) Deleuze, Instr. práct., 31,38,40, 241–Bruno, Principios.


(2) Deleuze, id., 241. - -

(3). Deleuze, id., 23. ".

(4) y Deleuze, 95. - - , , , ; ;


(5). Deleuze, Hist., 105—Instr., 28,54. , , , , ,
(6) Deleuze, Instr., 32, 73, 169,267á270.
--------- --
- --- -

"

" , , ,
,
III III.
DE LA DIRECCION DE UNTRATAMIENTO MAGNETICO,
---9-3-QO-e-e-e-e

CAPÍTULo L.
PRELIMINAR DE Topo TRATAMIENTe.
Es esencial, y aun indispensable fijar la hora en que han de ve
rificarse las sesiones así como tambien encargar al enfermo la mas
puntual exactitud.
El mismo magnetizador la tendrá porsu parte; pero en caso de
sonambulismo la inexactitud produce graves consecuencias (1).
Se enterará de las costumbres del enfermo y de su régimen or
dinario; hará en él, sifuere necesarío, las modificaciones conve
nientes, recomendando su observancia, y en cada sesionó al me
nos de tiempo en tiempo se informará de los resultados (2).
Prevendrá al enfermo que mientras fuere posible será siempre
acompañado por el mismo testigo y sobre todo que se guarde bien
de presentar como creyente ó imparcial á un incrédulo ó antago
nista delmagnetismo, manifestándole que la presencia de este últi
mo podria ser perjudicial á la accionó atenuarla (3); y para que
nunca eche en olvido esta advertencia, debe decirle que en caso d
infraccion se verá obligado á abandonarle.
Tomadas estas precauciones, y despues de haberse examinado
el mismo, como ya lo he dicho anteriormente (4), el magnetizador
podrá pasar en seguida al tratamiento. " " " ,

1) Puysegur, Investigaciones, 400—Deleuze, Instr., 176, 79.


2) Deleuze, Instr., 25, 94, 176.
3) Bruno, 194–Deleuze, Inst., 48.
4) Vease pag. 5 á27 por lo que mira á los deberes del magnetizador; y 57
á58por lo que hace á las obligaciones del magnetizado.
– 267 –

CAPITULO II.

DE Los PRINCIPios GENERALES DE LA DIRECCION.

El objeto invariable de un tratamiento magnético es ayudará la


naturaleza sin contrariarla jamás. Conviene, pues, no magnetizar
sino en los casos útiles y necesarios, es decir, para aliviar ó cu
Tar (1), _

Nunca se intentará obrar sobre la imaginacion de los enfermos


ni producir efectos estraordinarios (2); al contrario, nuestra aten
cion debe emplearse toda entera en vigilar las crisis que pueden
sobrevenir y en aprovecharse de ellas (3).
Es necesario tener y conservar una gran calma, y no dejar al
enfermo, cuando se manifiesta una crisis, lhasta que esta haya ter
minado y vuelto aquel á su estado habitual (4). , 4

Cualesquiera que sean las opiniones que se tengan formadas


de la mayor ó menor utilidad de los procedimientos, es indispensa
ble decidirse por alguno, ya siguiendo su propia esperiencia, d ya
la de otros, á fin de no tener un solo momento de duda ó de temor,
de no embarazarse á sí mismo, y de no perder un tiempo precioso
en indagar cuáles son los procedimientos mas convenientes (5).
Debemos emplear nuestras fuerzas gradualmente, y no todas
de una vez (6). " . , º;

No conviene magnetizar despues de comer ni mientras se hace


la digestion, así como tampoco estando en ayunas, para no fatigar
se ó agotar sus fuerzas demasiado pronto (7).
Ni en la época de la enfermedad ni en el tiempo de la convale
cencia se necesita que dure demasiado la magnetizacion; las pri
meras sesiones deben ser de una hora á lo mas, y las siguientes de
tres cuartos á media hora (8).
Casi siempre conviene, tanto por interés del enfermo como por

-

, (1 Pasegur, Investigaciones, p 14—Deleuze, Instr, 19,22.


ld. Memorias, 172—Deleuze, Instr., 19.
(3) Deleuze, Hist, 32—nstr., 20, " " , *
(4)-ld. Instr., 59. -- - -

ld. Instr., 20, 23.


6) ld. 19, 60, V
".
) ld, ó 1,
8 ld, litr", 202, 27,
– 268 –

el del magnetizador, no tener mas que dos sesiones cada dia. Pues
de un lado el magnetismo necesita tiempo para producir sus efec
tos, y de otro,por la misma razon, el operador se fatigaria inutil
II10nte.
Sin embargo, si es necesario sostener una crisis, un movimien
to escitado, lo que sucede algunas veces, nos sujetaremos á las cir
cunstancias segun las necesidades del enfermo y hasta que la crisis
haya terminado. Algunos magnetizadores se han visto obligados á
sosteneruna crisis durante tres, cuatro, cinco horas, á veces todo
un dia ytoda una noche.
Nunca debe empezarse un tratamiento si no hay seguridad de
poderle continuar (1).
Es con frecuencia muy perjudicial interrumpirun tratamiento
comenzado, ó no sostener una crisis que se ha escitado y que la
naturaleza no puede conducir á su fin sin auxilio del magnetis
mo (2). Pero de esto hablaré mas adelante.

cAPITULo III.
DE LA APLICACION DE Los PRINCIPios GENERALEs Á Los cAsos
PARTIcULAREs. " ,

Cuando se ve que el magnetismo obra, conviene redoblar la


atencion sin perder nada de la calma con que se estaban esperan
do sus efectos: y sobre todo guardarse bien de hacer esfuerzos para
aumentar los que se acaban de obtener, pues de otro modo se con
traria la marcha de la naturaleza (3). - - . "

"Si el magnetismo ha puesto al enfermo en un estado que no es


el que tiene ordinariamente, tal como haber escitado en él dolores,
movimientos nerviosos, traspiracion, espasmos ó fuertes cólicos,
y estos diversos síntomas se renuevan en varias sesiones, es nece
sario no alarmarse,pues talessíntomas desaparecerán por sí mis
mos y á veces antes de darfin á la sesion (4). -

Sucede algunas veces, —estos casos son muy raros, pero bueno
es saber que pueden presentarse —sucede que la primera impresion
del magnetismo produce una crisis acompañada de movimientos
(1) Deleuze, 33, 283.
2) Id. Instr., 282 á286.
3) Id. Hist. crit., 224. -

(4) Id. Instr. práct., 21. " -


—96-
convulsivos , rigidez en los miembros , accesos de llanto ó do risa-;
el magnetizador debe no asustarse ni inquietarse por esto , sin*
obrar en consecuencia (1).
Y así procurará inspirar calma y seguridad al enfermo , diri
giéndole palabras blandas y benévolas á la par que firmes y resuel
tas; le tomará los pulgares durante un momento (2), y en seguida
le dará muchas fricciones longitudinales.
Si las fricciones aumentan la excitación del enfermo en vez de
calmarla , se dan pases á distancia y se magnetiza á grandes corrien
tes, con lo que al fin se restablece la calma (3).
Cuando el casdse presente en dos sesiones seguidas, el magne
tizador empleará algunas precauciones en la tercera, contentándo
se con tomar los pulgares, y después de hallarse la relación bien
establecida, magnetizar por medio do pases longitudinales á distan
cia (4). Luego que el enfermo está ya completamente calmado, se
le lleva poco á poco al punto donde se le dejó, y se vuelve á hacer
uso de los procedimientos necesarios, cuya acción llega por último
á soportarse (5).
Ño deben confundirse los movimientos convulsivos que solo
duran un momento con una irritación nerviosa que subsiste des
pués de la sesión y aun se prolonga de una á otra, dejando al mag
netizado en un estado continuo de malestar. Guando se da con su-
gctos que tienen semejante susceptibilidad, es necesario buscar
para ellos los procedimientos mas calmantes y obrar de lejos.
vxr&r.— i : —— -■
\\) Puysegur, Memorias, 42, 370.—Deleuze, Instr. práct., ai, 59.
(2) Deíeuze, Instr. práct., 52.
(3) Instr. práct., 29, 53.
(4) Deleuze, Instr. práct. 29.
(5) Acerca de esto dice Mr. Deleuze: «El efecto de que acabo de hablar (una
«crisis nerviosa al principio de una magnetización) es tan raro, que en una
«práctica de treinta y cinco años no le ha producido mas que tres ó cuatro ve-
»ces. Sé muy bien que se ha presentado en muchas ocasiones, y que ha tenido
«consecuencias sumamente molestas; pero esto solo en manos de personas que
«magnetizaban por hacer esperiencias, por producir fenómenos, y no con cal-
ama y con la única intención de hacer bien. ..:,
«Apenas hubiera hablado de este efecto, sino fuera porque he visto reciente-
«mente un ejemplo de que voy a dar noticia para hacerme comprender mejor,
«aunque esta oora no se halla destinada á presentar hechos en apoyo de lo que
«en eliá adelanto. '. ,
, «Una señora, queriendo magnetizar á su hija, aquejada de una ligera enfer-
«medad, pero muy antigua y cuya causa se ignoraba, me suplicó que la diera
«algunas lecciones. Con este objeto , hice que la madre se pusiera á mi lado, y
«á Tin de que viera los procedimientos, magneticé á su hija, que nada esperi-
«mentaba absolutamente. .-.■.-.; , .
- 270 -

Si se verifica el mismo efecto despues de tres ó cuatro sesio


nes, conviene dejar un dia de intervalo en las siguientes: y si al
cabo de ocho ó diez dias vuelven á presentarse los mismos sínto
mas, desistir enteramente, sacando del hecho las consecuencias
que siguen: el magnetizador ó el magnetismo no aprovechan al
enfermo (1). - •

Para asegurarse de ello, se hace que pase el enfermo á manos


de un nuevo magnetizador, si se verifica el mismo fenómeno, se
entrega á otro diferente: y si todavia aparece, puede probarse
con otro tercero, despues de lo cual, y no habiendo diferencia, se
tendráfundamento para concluir que el magnetismo no conviene al
enfermo. - -

Cualesquiera que sean finalmente las crisis que sobrevengan en


el curso de un tratamiento, no os alarmeis; pues si no os turbais,
si conservais vuestra calma, nada puede suceder, nada sucederá
que perjudique al enfermo (2).

CAPITULO IV.

DEL TIEMPo NECESARio PARA JuzGAR DE LA Accion REAL DEL MAGNs


1. " TISMO. - ,, , , ,
.

Como el magnetismo no siempre produce efectos sensibles y


aparentes; es necesario ser prudente y no decidir con ligereza
-,

»Habiéndome dicho su madre, que habia sido una vez magnetizada, y que
»habia esperimentado la necesidad de cerrar los ojos, quise ver si obraba sobre .
ella: Despues de cuatro ó cinco minutos de pases á grandes corrientes y de .
»aplicación de la mano sobre el estómago, esclamó: ¡Ah! sensacion tan agra- ,
»dable! Un minuto despues su cuerpo se movió convulsivamente; sus miembros
»se envararon, su cuello se infló, y echó la cabeza hácia atrás lanzando algunos
gritos. Entonces la tomé los pulgares; la repetívarias veces con :
»rioso: ¡Calmáos! atraje hácia las piernas; me alejé en seguida para magnetizar
»á grandes corrientes; y en fin tratéde dar siempre pases trasversá
»les para trasladar y espulsar el fluido. Con esto cambió de aspecto; pero sobre
»vinò un acceso de risa que duró algunos minutos. Todo se calmó poco á poco
»asegurandome
»creia por último la enferma que se hallaba perfectamente,
haber padecido. r, y que
7 " " , ,no

ySi hubiese llamado á alguien para sostenerla, si me hubiera asustado, sino


»hubiese calmado la crisis,
tenido incomodidad dias.» Instr.persona
es probable
para algunos así magnetizada
práct... 60á - - habria
r

**grribut " "


2) Puysegur, Atemorias, 42, -Deleuze, Hist, 131-metri, 60, G,
- 271 -
que es impotente en el enfermo cuyo tratamiento se está diri
giendo (). -

En las enfermedades agudas que sobrevienen de repente, muy


raras veces deja el magnetismo de manifestar bien pronto todo el
bien que puede hacer, ó su importancia (2).
Generalmente quince dias son suficientes para determinar y
producir efectos reales y evidentes, aunque se ha visto tambien no
hacerse soniir su accion sino al gabo de algunºs meses (3).
«He visto muchas veces, dige el doctºr Korefi, que en las en
»fermeeades orgánicas éinveteradas, la accion del magnetismo no
» ha empezado á manifestarse hasta dos meses despuos, y aun mu
ncho mas tarde. Tambien he visto á menudo que el sueño magnéti
co solo ha aparecido hácia el fin de la curacion y que los síntomas
mdel sonambulismo no se han manifestado sino en la convalecomeia.
Parecia entonces que toda la fuerza se hallaba concentrada en la
nesfera del mal orgánico, mientras que allí donde el juego de las
funciones estaba principalmente alterado, las sensaciones y los
nfenómenos se manifestaban con frecuencia desde un principio...
He tratado en Viona una enfermedad, de que estaba afectada
mla cuñada del encargado de negocios de Rusia. La curacion se
verificó en el espacio de algunos mesessin que apareciera el me
nnor fenómenó magnético; la enfermedad pareció mantenerse es
»tacionaria por algun tiempo... ":

» En la sordera causada únicamente por una afeccion dinámica


»del nervio, he obtenido muchas veces curaciones completas sin el
-

»menor fenómeno sensible. . - " . .

». Un soldado herido en la batalla de Waterloó, atacado del tifus,


nque habia producido un depósito en una herida por contusion en
»la pantorrilla, ya quebrantado por la fiebre, la diarrea y la supu
»racion que habia pasado por los conductos fistulosos á la articula
»cion de la rodilla, habiéndose negado obstimadamente á la amputa
»cion,fue curado en dos meses por el magnetismo, sin que ningun
síntoma notable se hubiese manifestado en todo este tiempo.
» El corto número de lhechos que acabo de referir, añade Mr.

r-- ——H ====—


-

(1) Deleuze, Inste, práct, , , 7–kore, id., 40a.


Deleuze, Instr. práct.,47, 205, 207,211,217,
Puy6gui, Micenorias, 16.- Belauzé fur. , pudirl., 4, , 117, 242,
k0 ff, 4 3, .." .
— 272 –
»Koreff(1) basta para probar que las curaciones por medio del mag
»netismo no siempre son precedidas de efectos que anuncien su
»accion, y que es necesario no perder la esperanza demasiado
»pronto (2).» •

CAPITULO V.
nEL GRADo DE séNSuBILIDAD MAGNÉTICAsEGUN LA coNSTITUcioN y
EL TEMPERAMIENTO DE LOS ENFERMIOS.

Mesmer habia dicho: «Hay cuerpos mas ó menos susceptibles


»de magnetismo.» Y Mr. de Puysegur, despues de numerosas ob
nservaciones, añadia ya en 1784: Hay enfermedades que, aunque muy
»graves y peligrosas se resisten á la accion magnética durante cier
nto tiempo, lo que desalienta áveces al magnetizador, y al magne
»tizado. Me halló bastante inclinado á creer que tal enferme
»dad, que resiste á la accion de cierto magnetizador, cederia aca
»so mas pronto al imperio de otro hombre. He tenido enfermos
»sobre los cuales no he podido nunca producir el menor efecto, á
»pesar del deseo vehemente que tenian de sentirle, y no lo atribuyo
»á otra cosa que á mi poca analogía con ellos. •

»La esperiencia enseñará acaso que tal hombre ès mas propio


nque otros para curar ciertas enfermedades; quizá tambien acon
»seje que se debe atender en la eleccion de los tratamientos al tem
mperamento, al caracter, al clima, al pais, por razon de que estas
ncausas pueden constituir analogías ó relaciones mas directas entre
»los individuos (3)» -

He aquí, en efecto, lo que demuestran sesenta años de prác


tica:
La generalidad de los enfermos es sensible á la accion mag
nética (4). " , ,
Hay sin embargo algunos sobre los cuales no obra el magne
tismo, ya se deba esto á su constitucion, á su temperamento, ó al

.(1) Me veo precisado á pasar por altomuchos hechos sumamente notables,


cuyo conocimiento encargo á mis lectores que no dejen de adquirir.
2) Koreff; carta á Mr. Deleuze, Iustr. práct.,403 á407.
Puysegur, Memorias, 165.
4) Mesmer, Propos, 1 y 20–Puysegur, Memorias, 164–Deleuze, Ins
truc. práct., 15, 197. . . .
– 273 -

género de la enfermedad, ó ya tambien á su falta de analogía con


el magnetizador (1).
Ocurre tal enfermedad, en la cual la accion del magnetismo no
se deja percibir, y tal otra en que es evidente (2).
La misma persona que ha permanecido insensible en estado de
salud esperimentará los efectos del magnetismo cuando esté en,
ferma (3). . "

La sensibilidad podrá manifestarse en una ligera disposicion,


mientras que no habrá dado señal alguna de aparecer en una enfer
medad grave (4).
Los mismos sugetos son nas ó menos sensibles á la accion, se
gun las disposiciones momentáneas en que se encuentra.
En fin, muchos se creen insensibles á la accion porque no han
encontrado todavia el magnetizador que les conviene (5).
Cuanto mas se haya alterado la marcha de la naturaleza, mas
dificil es restablecerla; así el magnetismo obra de una manera mu
cho mas sensible y eficaz sobre las personas que tienen una vida
simple y frugal, ó que no han sido agotadas por las pasiones, que
sobre aquellas que han inficionado su vida con los hábitos contrai
dos en el gran mundo ó con el abuso de los remedios (6).
Las personas nerviosas, cuando ya una vez el magnetismo ha
tomado imperio sobre ellas, presentan fenómenos singulares,pero
ofrecen menos ejemplos de curaciones (7).
Las gentes del campo, que viven sencillamente, curan con mu
cha mas facilidad yprontitud que las que no tienen esta circuns
tancia (8). - -

En fin, en las enfermedades crónicas, los signos son menos sen


sibles y menos prontos que en las enfermedades agudas (9).
.." - ... " -

(1) Mesmer, Propos. 11 y 18—Puysegur, Memorias, 165—Deleuze, His


toria, 131. Instr., pract., 16. -
".

(2) Deleuze, Instr., 15, 97–Koreff. 403.


Deleuze, Instr., 15. -

(4) Puysegur, Memorias, 165—Deleuze, Instr., 197. " ..., ; 1


Puysegur, Memorias, 164—Deleuze, Instr., 15, 197.
(6) Puysegur, Memorias, 165—Deleuze, Instr. 18. . . .
(7) Deleuze, Instr., 19,
(8). Deleuze, Instr., 18. - . . . . . . a
(9) Puysegur, Memorias, 257, 309. Deleuze, Instr. práct. 298, 105.
,

.. . . . . .
- - -

" “" * , ,
. -
— 174–

CAPITULO VI.

DE LA ESTREMADA seNsiBILIDAD DE Los NIÑos Á LA ACCI9N DEL MAG


NETISMO Y DE SU PRQNTA CURACION,
- 1 , ".

Todas las esperiencias hechas desde Mesmer acá prueban que


no hallándose contrariada la naturaleza por el abuso de la vida, es
mucho mas enérgica y salutífera la accion magnética en los niños
que en los hombres. - -

«La hija primogénita de la princesa de Mº, niña de diez á


»doce meses, dice Mr. de Puysegur (1811), se hallaba hacia algunos
» dias atacada de violentas convulsiones: su interesante madre y
»madama de Ch... su tia, desoladas al pie de su cuna, perdian toda
»esperanza de conservarla. Los remedios útiles en semejantes ca
»sos habian sido infructuosamente administrados; el mal resistia á
»la energía de todos los medicamentos: esto es al menos lo que me
» dijeron MM, de Ch... y de M... al venirme á suplicar que les
»acompañase,á fin de probar si el magnetismo, cuya eficacia ha
»bian oido ensalzar, podia producir algun efecto favorable en su
»infantil enferma, reducida al último estremo; cedísin dificultad
ȇ sus ruegos. - ,

»Cuando entré en casa de madama de Mº se ofregióá mi


»vista un espectáculo triste y doloroso representado en todos
»semblantes. La inocente Honarina, con los ojos abiertosy fijos, es-,
»taba envarada y sin movimiento; y todos susparientes tristes y
»silenciosos en torno de ella, parecia que solo esperaban el mo
»mento de recibir su último suspiro. , , , , ,
»Sin dirigirles la palabra, y aun sin esperar una nueva invita
»cion, tomé á la inocente Honorina en brazos con el cojin en que
» descansaba; me senté, y la puse así sobre mis rodillas. Entonces,
»sin ocuparme en nada de lo que pag.'m al rededor ilui), nue cou
»centré enteramente, tocando á esta tierna criatura, en la sola vo
»luntad de producir sobre ella el efecto que la fuera mas saludable.
»Al cabo de algunos minutos creí advertir que la respiracion volvia
»á reaparecer. Puse la mano sobre su corazon, y sentí algunas
»pulsaciones. A cada momento anunciaba, sin distraerme y como
si solo hablara conmigo mismo, cada una de las observaciones
consoladoras que hacia. Mi profundo recogimiento limonia u
malloncio, que en la dolorosa espectativa en que se estaba, nadiº
- 27 -a
nse habia atrevido á romper, cuando de repente se dejó percibir
»el ruido precursor de una abundante evacuacion. Espresé el gozo
»que este síntoma mè dió, y sin descubrir todavia ni mirar á la
»niña, prosigo con mayor energía el ejercicio de mi accion mag
nnetica; pero bien pronto la elasticidad de todos los músculos y la
»cesacion del estado convulsivo indicaron elfeliz resultado que ha
» habian tenido mis esfuerzos.
... nEn menos de media hora tuve, por fin, la dulce satisfac
ncion de poner entre los brazos de la madre á su querida hija, en
rteramente libre del peligro que habia corrido (1).»
En Rusia, en Prusia, en Baviera los efectos del magnetismo so
bro los niños, han sido permanentes y admirables.
» Se ven á menudo curaciones milagrosas en los niños, dicen
MM. Brosse, médico ruso, y Muck, médico bávaro (1818). No
»oponen dudas niprejuzgan la influoncia magnética; son mas de
»pendientes de la voluntad de los otros, mas susceptibles, mas irri
»tables; y la naturaleza mas activa en ellos en todas, las funciones,
» está mas dispuesta á regularizarlas para restablecer la salud..
»Un niño de diez años indiferente á todo y enteramente idiota,
fue llevado á casa de Mr. Wolfart, en Berlin. Despues de algunos
» dias, manifestaba ya deseo de ir al tratamiento cuando se acerca
»ba la hora. Le he visto, dice uno de estos señores, cuando entraba
nen casa de Mr. Wolfart, abrirse camino por entre la multitud de
»los enfermos para aproximarse á él. Despues de un tratamiento
»de algunos dias, las funciones de los sentidos y las del espíritu se
ndesarrollaron completamente. "
»Un niño de cuatro años habia sido curado de una coxalgia por
»la aplicacion de un cauterio; pero como se habia vigor izado mu
»chas veces el cauterio con el polvo epispástico, la criatura sufria
nen estremo. Los dolores cesaban en cuanto le magnetizaba.
…» Por la noche, habiendo probado la madre á magnetizan le para
nque se durmiese, obtuvo un buen resultado como yo. El niño, la
» decia: continuad, mamá, que esto me hace bien.
»He visto, añade este médico, niños débiles, pálidos, estenuados
»con el vientre duro é hinchado, en fin, en un estado completo de
»atrofia,y en los cuales la estenuacion estaba ya sumamente ade
»lantada, restablecerse en poco tiempo por medio del magnetismo,
»la
-
digestion
.
y la nutricion se verificaban bien, el cuerpo adquiria
(3) p
". Puysegur, Investigaciones
.. . . - , —70 á72.
frisológicas, , , a
—276—
ngordura, los músculos se fortificaban y su completo desarrollo
»hasta entonces detenido se operaba perfectamente...»
»Siempre he notado que el magnetismo obra sobre los niños con
»mas prontitud , energía y éxito. Me acuerdo de una cura que he
»presenciado y que me admiró por su rapidez; se verificó en una
»niña de dos átres años, la cual parecia estar bien nutrida, pues se
»hallaba en un estado regular de gordura,pero no podia mantener
»se de pie: cuando se la queria poner de este modo, se doblaban
»sus rodillas, caia y rompia á llorar; los miembros sin embargo no
»tenian defecto alguno, y únicamente los músculos parecian estar
»un poco flojos y blandos. ”
».A la segunda vez que esta niña fue magnetizada, se tuvo de
»pie, y el tercer dia pudo ya andar perfectamente.
»Entre las enfermedades de que he visto curarse los niños por
»el magnetismo, puedo citar algunas paralisis de los miembros, eri
sipelas, enfermedades de la piel, catarros pulmonales partinaces
»y que haciantemer sobreviniera la tisis mucosa, hinca... de las
»glándulas, diarreas, vómitos convulsivos, enfermedades de los
»ojos...
»Los efectos del magnetismo no son menos sorprendentes en
»las deformidades del torax y de otros huesos producidos por la ra
»quitis. He visto en un niño disminuir de dos á tres pulgadas du
»rante un tratamiento de tres meses escasos, una desviacion bas
»tante considerable de la espina dorsal. -
» En los dolores de cabeza, en las jaquecas, en el hidrocéfalo, en
»la sordera, he observado crisis muy notables por medio de secré
»cionesy de flujospor los oidos, los ojos, la nariz y tambien por
»medio de la salivacion (1). -

En Francia, el magnetismo ha operado con el mismo éxito y


con igual rapidez sobre los niños.
»Una niña de diez y ocho meses, dice Mr. Deleuze (1825), te
»nia un orzuelo que la hacia daño. Su padre la tomó en brazos, y
»la magnetizóponiendo la mano sobre sus ojos, con lo que la niña
»quedó dormida. Una hora despues se despertó, y el orzuelo habia
»ya desaparecido. - , ..."
»Mº en Chalons-sur-Marne, tenia una hija de seis años,

(1) Estracto de la nota de MM. Brusse y Muck, médicos ruso y bávaro, re


mitida á Mr. Deleuze, é insertada en la Biblioteca del magnetismo, tomo V,
página 64, - ." , "
– 177 -

»cuyos intestinos estaban tan relajados que se ensuciaba todas las


»noches. Habíanse empleado todos los medios imaginables para
»remediar este desarreglo, hasta que al fin la madre tomó el par
»tido de magnetizarla.
» La primera vez produjo el magnetismo una evacuacion estraor
»diraria; la segunda hubo todavia algun movimiento, pero á la
»tercera se curó la enferma...
»He conocido á una niña de doce años, cuyas vértebras lumba
»res formaban una protuberancia considerable: un respetable ecle
»siástico, que la habia dado su primera comunion, aconsejó á su
»madre que la magnetizase, y se encargó de dirigir el tratamiento.
»En quince dias las vértebras recobraron la situacion que debian
«tener...(1)» -

n¡Cuánto debemos admirar, dice Mr. de Bruno, esa Providencia


»adorable, que colocando siempre el remedio al lado de la en
»fermedad, pone en manos de cada uno de los miembros de una
»familia los medios de curar ó de aliviar los males inevitables
»á que está espuesta la humanidad!...
»¡Madres! dejaos llevar de la naturaleza, cededá ese instinto que
»os inclina á abrazar ávuestro hijo, á estrecharle dulcemente en
»vuestro seno; poned sobre él vuestra mano bienhechora, tenedla
»aplicada largo tiempo sobre las partes enfermas, sobre las visceras
»principales del bajo vientre; sobre el estómago; buscad solo en
»los campos los recursos que puedan ayudará vuestra accion; des
»echad con horror esos venenos que, si no matan á vuestro hijo,
»alterarán sensiblemente las partes todavia tiernas de su organi
»zacion (2). -

CAPÍTULO VII.
DE LAs CRISIS MAGNÉTICAS.

Hay una diferencia en la acepcion dada por los médicos y los


magnetizadores á lapalabra crisis. - "

»Los médicos, dice Mr. Deleuze, llaman crisis átoda mudan

(1) Deleuze, Instr. práct., 249 á251–He pasado por alto muchos hechos
interesantes citados por Mr. Deleuze. Recomiendo además á mis lectores
que vean acerca de este asunto, la Esposicion de los curas, por Mr. Mialle.
(2) Bruno, 196. -
- 373 =
zá repentina que sobreviniondo en una effermedad, modifica stí
marcha ó su caracter y deja preveer su resultado.
»Estas crisis parecen ser un efecto de la naturaleza para espu
»sar el principio morbfico. Son saludables cuando se operan com
»pletamente; perjudiciales cuando el enfermo carece de la fuerza
»necesaria para sopórtarlas. Se manifiestan con diversos síntomas,
»tales como una mudanza en el sitio del mal, un cambio notable en
»el pulso, evacuaciones, excreciones, erupciones, depósitos, dolo
»res en ciertas partes del cuerpo, movimientos nerviosos, etc. En
»las enfermedades agudas, las crisis se verifican en dias determi
»nados, que se han llamado críticos.
».Los mágnetizadores han llamado crisis á las mudanzas nota
»bles que la accion del magnetismo produce en los que á ella están
sometidos, ó aquel estado diferente del natural en qué el magne
»tismo fes hace entrar; y como entre todos los cambios de estado
»que són la consecuencia del magnetismo, es el sonanbulismo el
»mas singular y caracterizado, le han generalmente designado lós
»magnetizadores con el nombre de crisis, y nombrado á éllós so
sinámbulos crisiacos. -
»Esta espresion, así restringida, se aparta mucho del sentido
»que la dan órdinariamente los médicos; pero basta haberlo pre.
»venido para no equívocarse (1)»
" Así una crisis es el sueño ordinario, peró causado por el mag
nétísmo; es un sueño pesado, siempre provocado; es un acceso de
risa ó de llanto; es un cólico violento, un acceso nervioso, un do
lor crítico cualquiera: es en fin, sobre todo el sonámbulismo (2).
Pero se puede estar en estado magnético sin estar en crisis,
como voy á esplicarlo.

Deleuze, Instr., 3á 57. " "

2) La impresion del magnetismo, decia en 1784 Mr. de Jussieu, ocasiona


sucesivamente agitacion, movimientos convulsivos, pasajeros ó durables, pri
mero ligeros, despúes graves, á veces úna risa poco áveces el sueño
ó la pérdida de los sentidos. Ya permanece estacionaria la persona sometida á
su influjo, ya la habitacion con un aire distraido; él pulso, ordinaria
mente ārreglado, se acelera algunas veces en los fuertes dolores. " "
Estas diversas sensaciones llevan en el tratamiento el nombre de crisis, que
acaba simplemente por la cesacion de los síntomas, ó se termina con lágrimas,
sudor, espe : , mucosidades,vómitos, evacuaciones de cámaras ó de ori
mías—Relacion al rey, 9." ".
.. . . . . . . . . . , , ,, , , ,, ,
– 279 –
; ; de ti - )
, CAPITULO VIII. . y 2. s:39;
-, º a " . " ”. s . … ". ,

pr A princia Nrner NÉTICA.


estabo MANérico y la chis a
- la sh
º
**** . io, lo
- Es importante distinguir el estado magnético del estado de crisis,
Mr. Deleuze tiene dicho: «Háse dado el nombre de estado mag
onetico á todo estado diferente del natural, y que es la consecuenr
ncia de la influencia magnética: esta palabra mas general que la
de crisis, no presenta ningun equívoco (1) , , , o, a
ns Seria enteramente del parecer de Mr. Deleuze si noviese que
en las palabras estado magnético y crisis,las mismas diferencias
que existen entre el magnetismo y sonambulismo, es decir, que
espresan dos estados diferentes y no uno solo. Voyá probarlo.
Cuando un enfermo se presenta á la magnetizacion, está en su
estado ordinario ó en el estado llamado crisis por los médicos, lo
que es estraño al magnetismo. onzíton
Cuando la relacion se encuentra ya establecida entre el magne
tizador y el enfermo, se halla todavia este en el estado ordinario y
no magnético, no siendo la relacion mas que una tentativa.ó un
principio de comunicacion. Pero cuando los efectos aparecen y se
sostienen ya desde la primera sesion,ya-lo que es mas seguro—
despues de algunos dias de tratamiento cuando el magntismo, sin
síntoma aparente, comunica al enfermo, fuerzas que lo tenia, y
que por lo mismo se siente mejor; ya cuando escita el desprendi
miento de los humores fijados en tal parte, que proporciona cada
vez el sueño cuando hace largo tiempo que se está sujeto al insom
nio, es evidente que el enfermo no se halla yà en el estado que
tenia antes de someterse al tratamiento; desde entonces puede de
cirse que estáen estado magnético. ,, , , , sitio,
Se puede pasar al estado magnético sin esperimentar crisis. Así
elsonambulismo se declara, está en una crisis. La traspiragion,
suprinidadesde mucho tiempo ha, llega á restablecerse; una muha
que oscurecia la vista se disipa; doloresantiguos resucitan súbita y
continuamente bajo la mano del operador, hé ali otras tantas crisis
- Echemos por ahora á un lado las opiniones del magnetismo y de
la medicina moderna, y remontémonos á la etimología de la malar
bra crisis. - - ---- - -- ---- ---------

. . ..., —, (1)
(1) Deleuze, Instr. práct, 58. . . . . . . . . . . ... la e:
37
-,
- 280 -
Crisis es una palabra latina, que se deriva de la misma palabra
griega krisis, y esta proviene del verboerinó, que quiere decir
combatir d lararse señalar un caracter que se declara, de don
de sale jetivo crisinos, que sirve paraja, decisio lo que
ha hecho decir á Hipócrates en un libro ex profeso, perikisimonn
de los dias críticos; es decir, dias decisivos, dias que indican, de
ciden, determinan el estado real del enfermo.
Si Hipócrates y aun los médicos de hoydia no hubieran tenido
abusar de las palabras, es probable que hubiesen distinguido el es
tado mórbido con dos adjetivos crisis aparente y crisis atente
púesfuego que se altera la salud de un individuo, este se halla en
un estado transitorio está en crisis, pero la crisis estatemte; al
paso que si la enfermedad se declara visiblemente, si hay accesos,
si los accesos se repiten; es una crisis aparente, se
Un enferio que acude á la medicina no ofrecenas fases que una,
la del retorno a la salud; nientras aquel que se presenta al image
netismo tiene dos: el estado magnético primero, y la crisis despues,
Así pues, conviene establecer lo que sigue:
Entiéndese por estado magnetico aquel en que se halla unen
fermo desde que ha sentido los primeros efectos del magnetismo
hasta que ya le es inutil por haber adquirido la salud,
Se entiende por crisis un efecto aparente que se declaradurante
el estado de magnetismo.
El estado magnético es permanente; la crisis es accidental,
si CAPITULO IX. o sai
"" printsammoto
. . .
b Asciisis"""
i va o ,
Durante la sesion el magnetizador debe conserva una entera
confianza en sí mismo, cualesquiera que sean las crisis que se pre
emiten. - e . 1. 31 t ríº
Si conserva su sangre fria y su valor está seguro de no ser en
gañado. Por el contrario, si se alarma, si se turba, los accidentes
que sobrevengan, aparecerán por culpa suya y no por la del magº
netismo (1). donio
“Cuando se manifiesta una crisis es preciso dejarque se desarro
lte sin interrumpirla; pero no contribuirá que se prolongue (a) si
2zo d

(1) Puysegur, Memorias, 42,370—Deleuze, Isir, 57,63.


8) Deleuze, hi 15–inistr, 57-Puyguidº esos ()
- 231.
... Conviene aprovechar las crisis que se presentan asturalmente,
Si hay dolores en la parte eliferma, si sobrevienen movimientna
nerviosos espasmos, traspiracion, sopor, sueño, se deja pasar al
iempo necesario para que se desarrolle la crisis,
cáuciones convenientes á fin de que no se suspendatomando las pre
la traspiracion
de que ningun accidente esperimente el enfermo, y se le calma
poco á poco por medio de pases. . . . . . … n simpa
Ya duerma naturalmente ó ya esté en estado de sonambalismo,
reciso no despertarle de repente. En el primer caso, se impe
firia que llegase á ser, sonámbulo; en el segundo, se le causarian
convulsiones. l , f , firiº
Para precaver de todos modos estos inconvenientes, conviene
evitär que le toque persona alguna ó al menos, aquellas que no er
tán en relacion con él (1).
Hay crisis útiles, aunque muy dolorosas, y que son indispen
sables; lo que es una prueba de que obra el magnetismo. Estas
crisis son con frecuencia semejantes á las que ocasiona tivómito
ó un purgante: desaparecen y vuelven á aparecer, El enfermo me
cesita tener fuerza y paciencia para resistirlas (2), , , ,
Si los dolores son locales el magnetizado los calma concentran
do la accion; si son generales, se dan pasesá distancia, que son
calmantes, refrigerantes, y comunican nuevas fuerzas (3). , , ,
Cuando se manifiesta una crisis, el magnetizador debe darla
tiempo para que se desarrolle, y ayudarla con una magnetizacion
relativa al estado del enfermo, y sobre todo no dejará este hasta
que la crisis haya terminado. i .
Todo magnetizador debe estar firmemente persuadido, dice,
Mr, de Puysegur, que el éstado de convulsionahandonado.ásí,
mismo es en estremo dañoso,á no ser que se opere sobre epilép
»ticos, en los cuales obra el magnetismo muy lentamente, Siempre
nque se dé con individuos á quienes, el magnetismo ocasiona conm.
vulsiones, es precisoguardarse bien de abandonarlos ásimismos,
y mucho menos de aumentar este estado violento; debiendo, por
el contrario, hacer todo lo posible por calmar y mantenerse al
»lado del enfermo hasta que ya se halle en un estádiº de pl 3.

»tranquilidad (4).» . . ... , -v ()


---------- 11 il

1) Bruno, 194—Deleuze, Instr. 57, ": d


enero
Bruno, miene
21123-Deleuze, Instr, sir, 25:
29,30’":", ee
Memorias, 42." " " " " " -
4 Puegur, . a. lo- . e:
—282 –
- - - -- ...
Cuando la accion del magnetismo, dice Mr. Deleuze, h pues
»al enfermo en un estado diferente del ordinario, y que se mani
fiesta con diversos síntomas, tales como dolores vivos en alguna
mparte del cuerpo, sofocacion, movimientos nerviosos, espas nos,
muna traspiracion considerable, imposibilidad de abrir los
»sopor, sueño, sonambulismo, debeis dejará la crisis el tiempo
que necesita para desarrollarse, calmar poco á poco los espas
»mos, concentrar la accion en el sitio del dolor para arrastrar en
»seguida, cuidar de que no se suspenda la traspiracion, disi
. »poco á poco el soporó el sueño si se prolongan demasiado;
»jamás debeis despertar repentinamente al enfermo, ni permitir
que se le moleste; mi abandonarle hasta que el estado singular en
que le habeis puesto haya cesado enteramente (1)»
" ...
" ".
-getí i o CAPITULOX.
... , , , , o ". a is
bE LAbuAcioN DE Los TRATAMIENTos MANTicos, es
Conviene distinguir un tratamiento magnético de uma magnetiº
zacion accidental y pasejera (2). " " " ”
El quitar un dolor en un instante, en una sesionó en muchas
por medio de algunas fricciones ó de varios pases, no es un trata
miento, al modo que un baño de pies no es la medicina; aunque”
estas dos cosas pertenecen á la clase de remedios; pero como pára
curar una enferidedad se necesita tiempo, hácese indispensable en
estos casos emplear un tratamiento regular y no interrumpido."
La duracion de un tratamiento varía segun el estado del enfermoyº
el género de la afeccion; pero es casi imposible fijar un tiemp6 cúal
quiera, por razon de que las enfermedades difieren encada individuó
- La esperiencia demuestra que las enfermedades se curan las
umas en ocho (3), en quince dias (4), en uno (5) dos (6) y tres me
ses (7), las otras en seis meses y aun áveces necesitan mas tiempo (8)."
Tambien algunas veces, cuando ya se empezaba á perder la es
o. " .. . . . 7 y
——H.
3: 57. , , , " f.
i) eleuzestros, 220.
4). Id., 210,232,239,242,251. * -- - -- . ----

5 Deleuze, 220, 251. ". " ... ," " , , l


C Deleuze, 222, 243,246–Koreff, Carta de un médico estranjero á mon
sieur Deleuze, hir, 403,405. … . . ... , ...
Deleuze, Instr., 29,220,227—Koreff, carta citada, 403.
8) Deleuze, Instr.,219,255—Koreff, carta cítada, 403,406.
-
--
283

-
-

peranza, se hace mas sensible la accion, se atenúa la enfermedad


y la curacion se verifica (), " " " " ". "
* No me cansaré de repetir que como el magnetismo no siempre
produce efectos sensibles y aparentes, es necesario no desalentar
se demasiado pronto.
- - r " ", ,
ra r , r , , , ,"" . "
- 1 CADITULO XI. - ,
, " . .. . . . . . . ... ", .
.

* Priono DE Eurzan uNTRaramento sin seguanan propra


IBAR FIN.
o, el …, '' "... . . . . . . . . . . .
si-Petiros que resultan del desalojamiento de los humores,
" .. . . .
* Habiendo reconocido Jussieu en el magnetismo el poder de
operar desviaciones saludables, dice en su relacion al rey: «pe
este modo se desalojaria un humor que no habria tenido tiempo
de fijarse, se restablecería muchas veces el calor, la vida y el
movimiento en los miembros recientemente paralizados(2)»
"El desalojamiento de los humores es, en efecto, uno de los re
sultados mas frecuentes de la magnetizacion, y entre los muchos
miles de pruebas que hay, citaré una: " " " " ".
«Todo magnetizador que no pueda ó no quiera disponer del
tiempo que se necesita para llevará cabo un tratamiento magné
»ticó no debe emprenderle, dice Mr. de Puysegur; pues cuando
un enfermo ha esperimentado buenos y saludables efectos de la
accion magnética, la cesacion demasiado repentina de esta ac
cion le es siempre perjudicial, como lo probarán los hechos si
»guientes:º *)

«Un joven, afectado de sordera, vino á buscarme á Busancy, y


»la cura de Joli (3), que habia sido mas sordo que él, le escitó el
» deseo de probar el mismo remedio; dicho joven no pasó al estado
de sonámbulo. El efecto que sentia era un dolor en la cabeza
»un zumbido en los oidos, pero esto solo despues de"
pues al principio del tratamiento nada percibía. Poco á poco fue
»aumentando su mal de cabeza de tal modo que algunas vecos te
»nia trazas de idiota.» ,

»Hice que le viera uno de los


o
enfermos sonámbulos que teniasºlº" 2o 12

Deleuze, Hist.285—Koreff, carta citada, 103. ----- --

(2) Relacion al rey, pág.38. . * -- -. - . .


3 cura de Joli, Memorias, pág. 78. " * º
- -

Tí " o
shtonces opera un gran tra ajo en su cabeza, medijo e
námbulo, y le ha de costar mucho soportar el mal=Pues qué le
su se milar
» misiles los y no volvereis áverle. Y
»cuál será la causa de este cruel accidente? —El humor que se des
»aloje en su cabeza, y que quierrá salir. Si se le continúa magneti
»zando, saldrá poco á poco por la nariz y los oidos, aunque tiene
*una 3 millas curará?Si, pero necesitarámucho
-

tomé toda clase de precauciones para


» Una vez advertido,
»naienfermonó se escapara, especialmente por la noche; algunas
ºyeces le veia, con la imaginacionestraviada.
“T. Al cabo de un mes, -

comenzó
gratispiración
lºcº por los oidos y al mismº tiempo
oria
Pérsicello que se me había pronosticado. Un diavinieron
*: isorio despues de quitar todo embarazose
habla la ventanaá beneficio de una cuerda, y que
isladójetaraumeliatamente escribiábormanion
gaite era mesonero, yshee el mismo dia de sumarida
habilgado al bien temprano diciendo que ya es
hijo y bien todas aquellas nersonas
ueron ases suyen conversacion toda
ienestar nº le habia durado muchºs pero al
sitiago árecobrando la sordera su primitiva
e ya tenia en el momento en que esto sema
sia la misma torpeza de oido que antes de ser magnetizado.
09lias espesore
acoral ida de Busancy,oyen volvióáyerme
ni del viaje que hizoyá ya
su no se
casa,
(10.
idea alelo Iglehabia pasadº Ainstancias suyas, tratéda
potravez en movimiento los humores que tenia acumulados
a, pero en Nanº pues habiendo parado el trabajo que
ejecutaba amaturaleza, el mal recobró sus ventajas y todos los
esfuerzos del magnetismofueron impotentes para desalojarlos mue
Vannente. el ai
Es dos ejemplos (Ariade Mr. de Ruysegur, tan instructi
»vos para los magnetizadores como para los enfermos, hacen ver

(), Me veo precisaje


segundo ejemplo,
ármitiralletará la obrmina por lo
“ "º"."
hacial
- 285 -
a los primeros que jamás debe emprenderse un tratamiento maga
nétic6 sin estar antes bien seguro de que, sinada es mas sobe
»rano y victoriosamente curativo que el agente de la naturaleza
»puesto en accion por una fuerte, buena y constante voluntad, nada
»hay tampoco mas perjudicial que suspenderó detener el movi
miento, cuando sus buenos efectos se han nanifestado ya (1) o
o reis I
S.II–Petiros que resultan de promovergérmenes morbificos
"i" y si no sigue el desalojamiento. o s a ot
i
* Joli uno de los enfermos de Mr. Puysegur, escribió un dia en
estado de sonambulismo á su magnetizadorra El magnetismo ani
mal acaba de provocar en mí una enfermedad qué llamancatalep
sia, que se hubiera presentado dentro de seis meses, de la que hu
bierá muerto, y de la que no moriré quizá temiéndola actualmen
te; es pues una gran ventaja para mí decir que moriré quizá, en
vez de seguramente; tengo la firme persuacion de que las muehais
crisis por que he pasado son las que han apresurado la aparicion
de est enfermedad, de lá que esperó no obstante salir con felie
ëidad (2), º a el exiomasm
-o Creo, dice áeste propósitó Mr de Puysagur, que no kaycir
»cunstancias en quemó deban esperarse efectos saludables del imag
9hetismo; pero cuando los enfermos son susceptibles de pasar al
estado mágnético, puede ser entonces perjudiciatususpenderda
acción demásiádo presto, porque tendiendo el magnetismolá de
arrollar el gérmen de las enfermedades próximas á aparecer una
»efecto interrumpido puede contrariar la naturalezasimi ayudara
en nada (3)» “iº te o xer ir a
for" . "tº o sí a oro en lío
in si a CAppyxIIí o rueta
-s" y TTTFT en lo , .. se h
“"bieno de irrimitirvir txrtaratisforzabó. ob
, s" o , , , zol en isr
iIlo que no tiene inconveniente en una afeccionigera y recient
se hace muy grave en las enfermedades crénicas.ísi biois
el Si se mágnetiza para restablecer la circulacion de la sangre a
.2032;
-
------------------ --------

(1) Puysegur Investigaciones fisiológicas, 388á39o -

2 Puseur, Memorias, 143. -, r


3) Puysegur, Memorias, 168, ve 8.92 sol (e)
- 286 -
ROalento detenida átoonsecuenoia de una corriente de aire, de un
enfriamiento, y esto solo se ejecuta en una, dos ó tres sesiones sin
llevarmas lejos el tratamiento, la naturaleza, cuya marcha no es
taba sino un poco desarreglada, es bastante fuerte para reconstir
tuir el movimiento impreso y producir la curacion por sus medios
ordinários. En casos semejantes, valdria mas limitarse.á continuar
la accion, pues los inconvenientes son casi nulos (1).
En una enfermedad grave ó inveterada, es muy distinto, pues
no son ya inconvenientes los que deben temerse sino verdaderos
peligros.
tio Asíá uniénfermo se le ha formado un acceso, un depósito, el
humorenófluye, los remedios de la medicina han sido impotentos
para desalojar el mal, y el sugeto confia en los esfuerzos de la man
turaleza, en el efecto de la mudanza de estacion; mas breve, espera
una crisis, pero la crisis tarda en presentarse á consecuenciada
la constitucion orgánica del enfermo, ó de su temperamento, para
ticular, , , , , , *
es
no En este estado, un magnetizador ofrece sus servicios, ó, bien
se le piden, y empieza el tratamiento. Pasan ocho, quince dias, la
magnetizacion da resultado, dolorescríticos, síntomasparticulares
y ciertos anuncian que se opera un trabajo interior; pero de pron
to, el magnetizador ó el enfermo abandona el tratamiento. .
ls Es evidente que las cosas no están ya en el mismo estado que
antes; se ha modificado, por una alteracion manifiesta, el estado
del enfermo; los humores han variado de curso, y una de dos;ó
es necesario continuar con el remedio administrado, óáfalta del
medio, la naturaleza debe estar pronta,á secundar la accian,,
Pero si la naturaleza no está dispuesta á sostener una crisis que
ella no ha provocado, si su marcha ha sido acelerada, abandonada
á sí misma, no teniendo ontonces los recursos que hubiera tenido
despues, es facil que sucedan graves accidentes. Una vez desaloja
do el mal, los humores se ponen en movimiento, y como la fuerza
magnética no los arrastra, se fijan allí donde primero llegan, ó se
dirigen sobre órgano sensible, casi siempre sobre el mas debil;
siendo incalculables las consecuencias de semejante impruden
cia ()slaí esperiencia prueba tambien aquí la verdad de mis
a86rtOS. -

"et, r
()2) Deleuze, Instr, a83. “"
Deleuze, Instr. práct, 283,87.
" "
. . . .. . ". . " . . ". .
, t.
.
i
-
(r,
- 287 -
asi«En ciertas enfermedades, orgánicas, muy graves y muy anti
»guas, dice Mr. Deleuze, los esfuerzos que hace la naturaleza para
otomar una nueva direccion pueden producir las crisis mas dolo
rosas y alarmantes. Si el magnetizador se turba, si interrumpe
la accion, el enfermo corre peligro de sucumbir. En estos casos,
ndichosamente muy raros, seria necesario tener un sonámbulo
mbastante lucido para anunciar las crisis, el modo de desarrollar
nlas y el resultado que han de producir.El magnetizador, podria
igualmente operar con entera confianza, siendo dirigido por un
médico versado en el conocimiento del magnetismo, A falta de
estos recursos, solo puedo recomendar la confianza y el valor, He
»visto algunas veces que la interrupcion ó la falsa direccion de un
tratamientoproducia á la larga las mas funestas consecuencias;
pero jamás he visto que siguiera un accidente grave á una crisis
nviolenta, si no se habia contrariado su desarrollo (1), …, ''
sin Seria demasiado largo describir aquí, dice el doctor Koreff, el
alastimoso estado á que he visto reducidas algunas personas por
»ber sido abandonadas á la mitad de un tratamiento. He vistomus
»thas veces que la interrupcion de un tratamiento ha sido castiga
nda con males incurables (2), , , ,, , , . Igoza.
G" . . . . . . .. l
a CAPITULO XIII. . . .
el 2 o " , , , , , ,
anL FELIGRo DEMAGNETzAR AUN solo UNA vez suN PREVA Ns-,
se a ThuccioN. ,, , , , , ,
tí . . . . . . . . . . m .
Despues de las esplicaciones que preceden, será mas facion
*****
gias del acto que va á ejecutarse. La mayor parte de las persona
áquienes su esceso de bondad, de celo ó, de curiosidad inclína.
ensayar el magnetismo, aun solo una vez, no tienen ciertamente
idea alguna del mal que pueden causar ni de los remordimientos
que ellos mismos se preparan para toda su vida; pero si así no fue
ra, se abstendrian de practicar tales ensayos antes de haber adqui
rido un conocimiento exacto de los efectos magnéticos. Una sola
sesion de magnetismo puede en efecto, comprometer la vida de
m hombre, si diº , , , , , , ezivos

euze, Instrpráct., 286—Veanse los hechos que cíta Mr. Deleuze.


2) Koreff, 417 á420–Veanse los hechos que cita Mr.re.
= 288 –
"Lo que no causa peligro alguno en las indisposiciones ligeras
es, dice Mr. Deleuze, le produce muy grande en las en
térmedades orgánicas y antiguas. Se puede hacer mucho daño
smíagnetizando una sola vez en energía para disipar un dolorine
»terforprodueldo por un depósito, por un humor que desde mu
schos años antes, acostumbra á dirigirse en ciertas épocas sobre
tal órgano. Cuando se ha alterado ún movimiento ya establecido y
se há escitado otro contrario, es necesario regularizarle para que
Hoocasione ningun desorden. Los accidentes á que da lugar la
interrupcion brusca de un tratamiento empezado, no deben atri
buirse al magnetismo; sino á la imprudencia del magnetiza
5dor (1) en olair.
cúañdo hay sonámbulismo, son igualmente terribles los pei
gros de que vanos hablando y mucho mas inminentes o
Desde luego el contacto ó el tacto de ciertos cuerpos origina
has veces convulsiones espantosas que ponen en peligro la vida
ënfermo, y hé aqui un ejemplo ya antiguo que se ha renovado
con hartá cuencia despues, º ‘’’ colet, obia oda
* Habla tomado utia hotella, dice un tal LehogaisáMr de Puy
»segur, para servirme de ella del modo qué Catáliñá (una soháin
»bula), me indicaba. Mlle. Rousseau sentia cada vez mas efecto,
pero no pasaba al estado de crisis Catalina admirada esclamó: «Es
»cosa singular, voy á tocaryo misma esa botella.» Dejé que así lo
»hičféráèxámñándo" con atención él efecto qué estó produda sobre
»Mlle. Rosseau; pero ¡cuál fue mi sorpresa al ver que instantánea
,
»mente atacaron á Catalina convulsiones espantosas l Aun con la
Lr

ayuda de mí mujer y de mi hija no podía contierla. Esta jóven,


de caracter naturalmente dulce, cuyas crisis eran comunién
tan tranquilas, oponía una fuerza sorprendente y daba gritos hor
ribles. Mucho trabajo me costó calmarla, y liartó asustado dé
efecto que la causé, hice el firme propósito de no volverla at
car. Por la tarde se hallaba ya más tranquila y su safid también
cómo de ordinario, sin sentir síquiera la menor fatiga á coñie.
cuencia de su anterior estado." " " " º
"»Esperába que no tocándola mas evitaria que se repitiéran las
crisis, pero el día siguiente, da misma hora esperimentó igualea
nconvulsiones que el anterior, y hubo la misma dificultad para ha
r
(1)rm -
Delette, s - 283. en i—mi—.
pract. -entol (e)
— 28ó —
cerá ólver en si. En fin, este estado se renovó por espacio de
cuatro días juzgad, Mr., cuálseria mi inquietudy cuátitó pesar
me causaria el haber hecho uso de un medió que soló conocía in
perfectaneites
cierto, que es así respondió Mr. de Puysegur, el único peligro
que tiene la aplicación de magnetismo, es el hacer uso de él sin
:
nizado á esa
á fondo; vuestra indiscrecio pudo haber desorga
oven para toda su vida "
di e r o
rbáá está he tenido
En cada una de las tres obras que p Sl º

asión de hablar de la ia acaecida


cla C l id l
á un joven
médico dotado de talento de sinceridad y detenas intenciones
Convencido de la realidad del magnetismo, joven
tomarse la incomodidad de que trata de la ate
tiagué puede aprenderse decia por esta época en los ser
de hombres que no son médicos s
La primera vez que magnetizó para hacer un sonámbulo
tado completo; pero apenas su enferma quedó :
elcadaestado
de talenenfermedad
que se encontraba le dijo que en tal época sería ata
de la que moriría tal día y á tal Es
pantado,
rrer porf ... la p
- "n" . ráctica sino
... tambien
tan el cómo
. ...,
" .."

predicho (2).
Héaqui otro hecho que prueba cuán peligroso es un l
las massanas intenciones imponer las manos sobre un en
tener ninguna idea de las consecuencias de la magnetizacion
Hace un mes que (3) un sacerdote muy apreciable y saliófisi
co me envió una señora cuya hija, que tenia diez y ocho años de
edad, se hallaba afectada de tisis; asegurando á ambas que polían
tener una entera confianza enmi,
a madre, que no conocía del magnetismo sino los pases por

- "

(1) Puysegur, Memorias, 38—Felizmente la naturaleza vino al socorro de


la enferma; despues de pasar fuertes dolores y una fiebre intermitente que duré
un mes, recobró su salud.—Véase tambien áRoullier, 79.
o (2) Foissac, Relaciones acerca del magnetismo, pág. 289-Hn ceional
gnetismo, pág.442-Hist. del sonambulismo, ton. II, páge824á 826rr
Magnetismo católico, pág.94 á99. . ..
(3) Escribí esto en sétiembre de 1844,
– 290 —
habérselos visto dará los sonambulizadores, quiso anunciar su de
terminacionás confesor; para lo cual fue áyerle con su hijas y
aquella aconsejó que se conformara con
hecha. Pero, padre mio, le dijo esta señora, yo e visto magneti
*la tenia
zar, es cosa muy facil se hace en un instante y la enferma se
pone sonámbula (); si quisierais magnetizará milia, sabríamos
áqué atenernos respecto de su enfermedad. El :
sódiciendo que á pesar de su buen deseo, no entendia nada en esa
materia; pero la madre, insistiendo vivamente y creyendo sin duda
que solo los hombres pueden magnetizar, le mostró ella misma el
modo depasar la mano por delante del rostro. Pareciendo el sacer:
dote quedar admirado de que semejante maravilla pudiera resultar
de una acción tan simple
- - “”,volvióá instarle la madre
““, “" de
que hiciera la prueba, diciéndole que soló
-
-- ... de nombre conocia
Ñir. Aubin Gauthier, mientras en él tenia, como hombre y como
í it s.
confesor una confianza sin lín -

es le -. t
do de estasinstancias,
Vencido de estas instancias,, ,
_-
el sacerdote,
levanta una mano
...
tré
mula a hace .
descender,
.
vuelve .luego
.
á empezar y sigue repl
1......
1
o la misma operación por espacio de algunos *: L J0
ven se adormece en efecto y el sacerdote, despúes de haber
er con
te pl por un instante ese espectáculo nuevo para él, dijo la
"

n
sonámbula, hija nia-Sipadre mio, respondió 0

la joven-Entonces podreis decirnos lo que pensais de vuestra


enfermedad-Ali Mi estado es horrible es ademasiado tarde,

no escaparé de ella lº
estate rrible noticia, cae la madre en la mas violenta de:
sesperacion; el sacerdote, pesaroso de haber servido de instrumen
to ara llegará un resultado tan fatal, se apresura á destruir a re
lacion....."
magnética, y despierta á la enferma
-
que despues no ha vuelto
"
áponerse sonámbula,
"De este modo pues se ha provocado en dicha joven una crisis
utilil “para
para la cual se hallaba preparada la naturaleza y si la enfer
la cual se hallaba preparada la naturaleza y sieter
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(1) «Cuando veis magnetizar y producir el sonambulismo, solo veis un efec


»tómagnéticoy un modo de magnetizar.Si verdaderamente losprocedimientos
»magnéticos se redujeran á los que emplean los sonambulizadores, si el magne
»tismo solo consistiera en el sonambulismo, seria preciso convenir en estas dos
ycosas;primera, que no habria ciencia ni arte de *: