Vous êtes sur la page 1sur 2

Aristóteles: “La metáfora es la translación del nombre de una cosa a otra” (Poet.

21,
1457b17).

Deleuze y Guattari utilizan la metáfora del rizoma para referirse, en principio, a la figura del
Libro y, más en general, para explicar lo que significa pensar. Las metáforas del rizoma y del
árbol pueden ser consideradas, si bien los autores no lo explicitan, como una respuesta a la
gran pregunta kantiana “¿qué significa orientarse en el pensamiento?”. Hoy dos maneras de
orientarse o, más bien, dos planos posibles a los cuales puede recurrir el pensamiento para
orientarse: un plano de trascendencia y uno de inmanencia. Al primero corresponde la
metáfora del árbol; al segundo, la del rizoma. En líneas generales, el rizoma, la imagen
rizomática del pensamiento, se define a partir de 5 rasgos:

1) Principio de conexión: cualquier punto del rizoma puede ser conectado con cualquier otro.
Esto no sucede en el árbol ni en la raíz, que siempre fijan un punto y siguen un orden
predeterminado.
2) Principio de heterogeneidad: un rizoma está compuesto por elementos heterogéneos:
agenciamientos colectivos de enunciación y agenciamientos maquínicos de cuerpos.
3) Principio de multiplicidad: no hay unidad que sirva de soporte, ni en el objeto ni en el
sujeto. Una multiplicidad no tiene ni sujeto ni objeto, sino sólo velocidades, dimensiones,
afectos, intensidades, etc. En un rizoma no hay puntos o posiciones, sólo líneas. Estas líneas
proliferan en un plano de inmanencia o de consistencia. Las multiplicidades son
asignificantes y asubjetivas. Son designadas por los artículos indefinidos: una vida…
4) Principio de ruptura asignificante: un rizoma puede ser roto, interrumpido en cualquier
parte, pero siempre recomienza en alguna de sus líneas. Todo rizoma comprende líneas de
estratificación, de territorialización, de organización y significación, pero también líneas de
desterritorialización, de deorganización y de fuga por las cuales escapa. Los elementos de un
rizoma entran en relaciones de devenir.
5) Principio de cartografía: el rizoma es un mapa abierto, alterable, con múltiples entradas.
Es un plano de inmanencia en el que se experimenta con el pensamiento. Oposición entre
mapa y calco. El primero designa el plano de inmanencia; el segundo, el de trascendencia.
El pensamiento no es arborescente, sino rizomático. El árbol o la raíz es una imagen triste
del pensamiento que funciona siempre a partir de un centro fundamental. Los sistemas
arborescentes son sistemas jerárquicos que implican centros de significación y de
subjetivación. El pensamiento rizomático, en cambio, es acentrado e inmanente, horizontal.
El pensamiento se debate entre estos dos extremos, entre el árbol y el rizoma. Así como en
estos hay nudos de arborescencia, en aquéllos hay deformaciones anárquicas. Un rizoma no
empieza ni acaba, está siempre entre las cosas, inter-ser, intermezzo. El entre, el devenir, es
un movimiento transversal que arrastra a los dos términos en una dirección perpendicular.