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En la Iglesia primitiva, la regla de fe se encontraba en la enseñanza oral de los apóstoles y de los

primeros evangelizadores. Pasado el tiempo, esa generación empezó a morir y se sintió la urgencia
de consignar por escrito las enseñanzas de Jesucristo y los rasgos más sobresalientes de su vida. Esta
es la causa de los escritos de los Evangelios. Por otra parte, de acuerdo a los problemas que iban
surgiendo los apóstoles alimentaban espiritualmente a sus fieles mediante cartas. Este fue el origen
de las Epístolas.

A finales del siglo I y principios del siglo II, la colección de escritos variaba de una iglesia a otra.
Además en el siglo II, las ideas del hereje Marción, que afirmaba que únicamente el Evangelio de
Lucas y las diez epístolas de Pablo tenían un origen divino; y del montanismo, que pretendía
introducir como libros santos los escritos de Montano, apresuraron la determinación del Canon del
Nuevo Testamento.

En tiempos de San Agustín, los concilios de Hipona en al año 393 y de Cartago años 397 y 419
(conocidos como los concilios africanos) reconocieron los 27 libros, así como el concilio de Trullo
(Constantinopla, en el 692) y el concilio florentino en 1441.

El protestantismo renovó antiguas dudas y excluyó algunos libros. El doctor Martín Lutero rechazaba
Hebreos, Santiago, Judas y Apocalipsis. En el Concilio de Trento celebrado en 1546, se presentó
oficial y dogmáticamente la lista íntegra del Nuevo Testamento. La explicación teológica era que los
libros debían ser revelados por el Espíritu Santo y transmitidos fielmente por él. Los principales
criterios prácticos fueron cuatro: su origen apostólico o de la generación apostólica, su ortodoxia en
la doctrina, su uso litúrgico y su uso generalizado.

Siglos IV y V: oficialización del cristianismo en el Imperio romal obispo Melitón de Sardes registró la
primera lista conocida de la Septuaginta en el año 170 d. C. Contenía 45 libros, pareciera que falta
uno puesto que el libro de las Lamentaciones se consideraba como parte de Jeremías.

Nuevo Testamento[editar]

El Nuevo Testamento está formado por 27 libros, y se divide en cuatro partes: el Evangelio o
Evangelios, los Hechos de los Apóstoles, las Epístolas y el Apocalipsis. De estos libros, siete fueron
puestos en duda: Epístola a los Hebreos, Epístola de Santiago, segunda epístola de Pedro, segunda
epístola de Juan, tercera epístola de Juan, epístola de Judas y Apocalipsis. La duda de que fueran
inspirados fundaba sobre su autenticidad.
En la Iglesia primitiva, la regla de fe se encontraba en la enseñanza oral de los apóstoles y de los
primeros evangelizadores. Pasado el tiempo, esa generación empezó a morir y se sintió la urgencia
de consignar por escrito las enseñanzas de Jesucristo y los rasgos más sobresalientes de su vida. Esta
es la causa de los escritos de los Evangelios. Por otra parte, de acuerdo a los problemas que iban
surgiendo los apóstoles alimentaban espiritualmente a sus fieles mediante cartas. Este fue el origen
de las Epístolas.

A finales del siglo I y principios del siglo II, la colección de escritos variaba de una iglesia a otra.
Además en el siglo II, las ideas del hereje Marción, que afirmaba que únicamente el Evangelio de
Lucas y las diez epístolas de Pablo tenían un origen divino; y del montanismo, que pretendía
introducir como libros santos los escritos de Montano, apresuraron la determinación del Canon del
Nuevo Testamento.

En tiempos de San Agustín, los concilios de Hipona en al año 393 y de Cartago años 397 y 419
(conocidos como los concilios africanos) reconocieron los 27 libros, así como el concilio de Trullo
(Constantinopla, en el 692) y el concilio florentino en 1441.

El protestantismo renovó antiguas dudas y excluyó algunos libros. El doctor Martín Lutero rechazaba
Hebreos, Santiago, Judas y Apocalipsis. En el Concilio de Trento celebrado en 1546, se presentó
oficial y dogmáticamente la lista íntegra del Nuevo Testamento. La explicación teológica era que los
libros debían ser revelados por el Espíritu Santo y transmitidos fielmente por él. Los principales
criterios prácticos fueron cuatro: su origen apostólico o de la generación apostólica, su ortodoxia en
la doctrina, su uso litúrgico y su uso generalizado.

Siglos IV y V: oficialización del cristianismo en el Imperio romano[editar]

Constantino I[editar]

Desarrollo del canon de la escritura[editar]

Loel núcleo central de la revelación de Dios, si bien la Iglesia católica incluye, como parte de la
revelación, la Tradición. Con el pasar del tiempo, la Iglesia católica determinó cuáles libros forman
parte del canon de la Biblia y cuáles no, distinguiendo entre textos inspirados y textos no inspirados
por Dios. Ello explica que existan libros surgidos en ambientes cercanos al cristianismo que no se
consideran como parte de la Biblia ni por los católicos ni por otros grupos cristianos: Un evangelio de
Santo Tomás, otro de San Pedro, Hechos de San Pablo, otros de San Juan, un Apocalipsis atribuido a
Pedro.4

En un principio, no existía un listado oficial de libros del Nuevo Testamento. Dentro del cristianismo
primitivo se tomaban en consideración sólo las "Escrituras", los libros sagrados del judaísmo que
fueron traducidos al griego e incluidos en la llamada Biblia "Septuaginta". Esta compilación incluía
también a los libros llamados deuterocanónicos aceptados por la Iglesia católica y apócrifos por los
protestantes. Los LXX o Septuaginta es la que San Pablo llama "Escrituras" en sus escritos.4

El proceso de conformación de lo que actualmente se conoce como Biblia es el siguiente: La Iglesia


católica dio la lista de los libros que se consideraban inspirados por el Espíritu Santo, la que fue
declarada por la autoridad de los papas Damaso I, Siricio I e Inocencio I4 , y por los siguientes
concilios y sínodos: Sínodo Romano en el año 382, Concilio de Hipona en el año 393, III Concilio de
Cartago en el año 397 y IV Concilio de Cartago en el año 419. Este fue el mismo nuevo testamento
que utilizaron Martín Lutero y Juan Calvino.4

Canon del Antiguo Testamento[editar]

Después de Jesucristo los judíos en Jamnia quitaron los deuterocanónicos del canon de su Tanaj
usando un criterio anticristiano[cita requerida]. Esto implicaría que los judíos ya no tenían autoridad
para designar qué libros eran inspirados, sino más bien la primitiva Iglesia y ésta había aceptado la
versión de los LXX o Septuaginta. Además, que la versión que San Pablo cita en sus epístolas es la
Septuaginta y es a la que se refiere cuando habla de la Escrituras.

Los libros incluidos en la versión de los LXX son: Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio,
Josué, Jueces, Rut, los dos libros de Samuel (I Samuel y II Samuel), los dos libros de los Reyes (I Reyes
y II Reyes), los dos libros de las Crónicas (I Crónicas y II Crónicas), Esdras, Nehemías, Ester, Job, los
Salmos, los Proverbios, el Eclesiastés, el Cantar de los Cantares, Isaías, Jeremías, las Lamentaciones,
Baruc, Ezequiel, Daniel, Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahúm, Habacuc, Sofonías, Ageo,
Zacarías y Malaquías.

Los judíos tenían dos cánones para sus libros santos: el breve o palestinense y el largo o alejandrino.
El breve está conformado por 39 libros y se divide en tres partes: Torá (La Ley), Nevi'im (Profetas) y
Ketuvim (escritos), el acrónimo de estas tres partes da como resultado la palabra Tanak o Tanaj. A
estos 39 libros se les conoce como libros "proto-canónicos". El canon de Palestina se hizo en Jamnia,
y está basado en una traducción hebrea de la Biblia hecha después de Cristo; no son los textos
originales sino una traducción.
La versión de los LXX (el Antiguo Testamento en griego) está conformada por 46 libros con siete
libros más que son: Tobías, Judit, Baruc, Eclesiástico, I y II de Macabeos y Sabiduría. Además esta
versión de los setenta tenía algunas secciones griegas de Ester y Daniel que no están en los proto-
canónicos. A estos libros se les llama "deutero-canónicos".

Los judíos en Alejandría creían que Dios no dejaba de comunicarse con su pueblo incluso fuera de
Israel, e iluminaba a sus hijos en las nuevas circunstancias en que se encontraban.[cita requerida]

Jesús debió usar el canon corto o palestinense, pero los apóstoles, al llevar el Evangelio a todo el
Imperio romano, usaron el canon alejandrino. La Iglesia primitiva recibió este canon que consta de 46
libros.

A partir del año 393 diferentes concilios, fueron precisando la lista de los Libros "canónicos" para la
Iglesia cristiana. Estos fueron: el Concilio de Hipona en el año 393, el Concilio de Cartago en los años
397 y 419, el Concilio de Florencia en el año 1441 y el concilio de Trento en el año 1546.

Los protestantes admiten como libros sagrados los 39 libros del canon hebreo que fue fijado después
de Cristo por los judíos, sin ninguna intervención cristiana. El primero que negó la canonicidad de los
libros deuterocanónicos fue Carlstadt en 1520, y después Lutero en 1534 y Calvino en 1540. Aunque
Lutero parece contradecirse pues en su Comentario sobre San Juan dijo: "Estamos obligados a
admitir de los papistas que ellos tienen la Palabra de Dios, que la hemos recibido de ellos, y que sin
ellos no tendríamos ningún conocimiento de ésta". Esta Iglesia "papista" pronunció que los 73 libros
que componen el Antiguo y Nuevo Testamento son revelación.

El obispo Melitón de Sardes registró la primera lista conocida de la Septuaginta en el año 170 d. C.
Contenía 45 libros, pareciera que falta uno puesto que el libro de las Lamentaciones se consideraba
como parte de Jeremías.

Nuevo Testamento[editar]

El Nuevo Testamento está formado por 27 libros, y se divide en cuatro partes: el Evangelio o
Evangelios, los Hechos de los Apóstoles, las Epístolas y el Apocalipsis. De estos libros, siete fueron
puestos en duda: Epístola a los Hebreos, Epístola de Santiago, segunda epístola de Pedro, segunda
epístola de Juan, tercera epístola de Juan, epístola de Judas y Apocalipsis. La duda de que fueran
inspirados fundaba sobre su autenticidad.
En la Iglesia primitiva, la regla de fe se encontraba en la enseñanza oral de los apóstoles y de los
primeros evangelizadores. Pasado el tiempo, esa generación empezó a morir y se sintió la urgencia
de consignar por escrito las enseñanzas de Jesucristo y los rasgos más sobresalientes de su vida. Esta
es la causa de los escritos de los Evangelios. Por otra parte, de acuerdo a los problemas que iban
surgiendo los apóstoles alimentaban espiritualmente a sus fieles mediante cartas. Este fue el origen
de las Epístolas.

A finales del siglo I y principios del siglo II, la colección de escritos variaba de una iglesia a otra.
Además en el siglo II, las ideas del hereje Marción, que afirmaba que únicamente el Evangelio de
Lucas y las diez epístolas de Pablo tenían un origen divino; y del montanismo, que pretendía
introducir como libros santos los escritos de Montano, apresuraron la determinación del Canon del
Nuevo Testamento.

En tiempos de San Agustín, los concilios de Hipona en al año 393 y de Cartago años 397 y 419
(conocidos como los concilios africanos) reconocieron los 27 libros, así como el concilio de Trullo
(Constantinopla, en el 692) y el concilio florentino en 1441.

El protestantismo renovó antiguas dudas y excluyó algunos libros. El doctor Martín Lutero rechazaba
Hebreos, Santiago, Judas y Apocalipsis. En el Concilio de Trento celebrado en 1546, se presentó
oficial y dogmáticamente la lista íntegra del Nuevo Testamento. La explicación teológica era que los
libros debían ser revelados por el Espíritu Santo y transmitidos fielmente por él. Los principales
criterios prácticos fueron cuatro: su origen apostólico o de la generación apostólica, su ortodoxia en
la doctrina, su uso litúrgico y su uso generalizado.

Siglos IV y V: oficialización del cristianismo en el Imperio romal obispo Melitón de Sardes registró la
primera lista conocida de la Septuaginta en el año 170 d. C. Contenía 45 libros, pareciera que falta
uno puesto que el libro de las Lamentaciones se consideraba como parte de Jeremías.

Nuevo Testamento[editar]

El Nuevo Testamento está formado por 27 libros, y se divide en cuatro partes: el Evangelio o
Evangelios, los Hechos de los Apóstoles, las Epístolas y el Apocalipsis. De estos libros, siete fueron
puestos en duda: Epístola a los Hebreos, Epístola de Santiago, segunda epístola de Pedro, segunda
epístola de Juan, tercera epístola de Juan, epístola de Judas y Apocalipsis. La duda de que fueran
inspirados fundaba sobre su autenticidad.
En la Iglesia primitiva, la regla de fe se encontraba en la enseñanza oral de los apóstoles y de los
primeros evangelizadores. Pasado el tiempo, esa generación empezó a morir y se sintió la urgencia
de consignar por escrito las enseñanzas de Jesucristo y los rasgos más sobresalientes de su vida. Esta
es la causa de los escritos de los Evangelios. Por otra parte, de acuerdo a los problemas que iban
surgiendo los apóstoles alimentaban espiritualmente a sus fieles mediante cartas. Este fue el origen
de las Epístolas.

A finales del siglo I y principios del siglo II, la colección de escritos variaba de una iglesia a otra.
Además en el siglo II, las ideas del hereje Marción, que afirmaba que únicamente el Evangelio de
Lucas y las diez epístolas de Pablo tenían un origen divino; y del montanismo, que pretendía
introducir como libros santos los escritos de Montano, apresuraron la determinación del Canon del
Nuevo Testamento.

En tiempos de San Agustín, los concilios de Hipona en al año 393 y de Cartago años 397 y 419
(conocidos como los concilios africanos) reconocieron los 27 libros, así como el concilio de Trullo
(Constantinopla, en el 692) y el concilio florentino en 1441.

El protestantismo renovó antiguas dudas y excluyó algunos libros. El doctor Martín Lutero rechazaba
Hebreos, Santiago, Judas y Apocalipsis. En el Concilio de Trento celebrado en 1546, se presentó
oficial y dogmáticamente la lista íntegra del Nuevo Testamento. La explicación teológica era que los
libros debían ser revelados por el Espíritu Santo y transmitidos fielmente por él. Los principales
criterios prácticos fueron cuatro: su origen apostólico o de la generación apostólica, su ortodoxia en
la doctrina, su uso litúrgico y su uso generalizado.

Siglos IV y V: oficialización del cristianismo en el Imperio romano[editar]

Constantino I[editar]

El emperador Constantino I junto con Licinio, promulgaron en el 313 el Edicto de Milán, decretando
libertad de cultos en todo el Imperio y terminando así la persecución a los cristianos.5 Constantino
fue, como los emperadores antes que él, el sacerdote superior del mitraísmo. Sin embargo, también
estaba interesado en crear unidad para facilitar el gobierno, y para hacer esto se involucró en la
disputa entre grupos cristianos sobre el arrianismo, invocando el Primer Concilio de Nicea, este
concilio produjo el Credo Niceno.

Constantino mitigó algunas diferencias entre el cristianismo ortodoxo y su principal competidor, la


religión oficial del Sol Invictus. Por ejemplo, en tiempos de Constantino se decretó el domingo
cristiano como día de reposo oficial. Además, Constantino instituyó el uso de símbolo chi-rho
(crismón), representativo del cristianismo, aunque según algunos estudiosos esto servía para
propósitos cristianos y no cristianos simultáneamente.[cita requerida]Después se empezó a celebrar
el nacimiento de Jesús el 25 de diciembre[cita requerida], debido a que esta era la fecha de
celebración del nacimiento de Mitra y Baco, así como la fecha de los festivales del solsticio de
invierno tales como la Saturnalia.

La creencia popular dice que Constantino I era cristiano, sin embargo, nunca repudió oficialmente su
posición de alto sacerdote de Mitra Sol Invictus públicamente, y su única "conversión" conocida fue
moribundo en su cama (como se dijo luego por Padres de la Iglesia cristiana posteriores), lo cual es
imposible de verificar. Sin embargo, no era inusual para la gente del siglo IV el evitar convertirse
completamente al cristianismo hasta muy avanzada su vida, por la fuerza de las advertencias en
contra de que continuaran en pecado después de haberse convertido y por las consecuencias
espirituales que aquello traía.

Cambio constantiniano[editar]

Críticos de la unión de la Iglesia y el Estado apuntan a este cambio como el comienzo de la era del
constantinianismo, cuando el cristianismo y la voluntad de Dios gradualmente se vieron identificadas
con la voluntad de la élite gobernante; y en algunos casos fue más que una justificación religiosa para
el ejercicio del poder.

Arrianismo[editar]

Artículo principal: Arrianismo

Arrio (250-336) proponía que Jesús y Dios estaban muy separados y eran entidades diferentes: Jesús
estaba más cerca de Dios que ningún otro humano, pero nació humano, y no tenía una existencia
previa, por ende no era Dios; una persona parecida o semejante a Dios, sin ser necesariamente el
mismo. Por otra parte, Dios había existido siempre. Arrio sentía que cualquier intento de reconocer
la divinidad de Cristo desdibujaba la línea entre el cristianismo y las religiones paganas. Si el
cristianismo reconocía dos dioses separados, el El emperador Constantino I junto con Licinio,
promulgaron en el 313 el Edicto de Milán, decretando libertad de cultos en todo el Imperio y
terminando así la persecución a los cristianos.5 Constantino fue, como los emperadores antes que él,
el sacerdote superior del mitraísmo. Sin embargo, también estaba interesado en crear unidad para
facilitar el gobierno, y para hacer esto se involucró en la disputa entre grupos cristianos sobre el
arrianismo, invocando el Primer Concilio de Nicea, este concilio produjo el Credo Niceno.

Constantino mitigó algunas diferencias entre el cristianismo ortodoxo y su principal competidor, la


religión oficial del Sol Invictus. Por ejemplo, en tiempos de Constantino se decretó el domingo
cristiano como día de reposo oficial. Además, Constantino instituyó el uso de símbolo chi-rho
(crismón), representativo del cristianismo, aunque según algunos estudiosos esto servía para
propósitos cristianos y no cristianos simultáneamente.[cita requerida]Después se empezó a celebrar
el nacimiento de Jesús el 25 de diciembre[cita requerida], debido a que esta era la fecha de
celebración del nacimiento de Mitra y Baco, así como la fecha de los festivales del solsticio de
invierno tales como la Saturnalia.

La creencia popular dice que Constantino I era cristiano, sin embargo, nunca repudió oficialmente su
posición de alto sacerdote de Mitra Sol Invictus públicamente, y su única "conversión" conocida fue
moribundo en su cama (como se dijo luego por Padres de la Iglesia cristiana posteriores), lo cual es
imposible de verificar. Sin embargo, no era inusual para la gente del siglo IV el evitar convertirse
completamente al cristianismo hasta muy avanzada su vida, por la fuerza de las advertencias en
contra de que continuaran en pecado después de haberse convertido y por las consecuencias
espirituales que aquello traía.

Cambio constantiniano[editar]

Críticos de la unión de la Iglesia y el Estado apuntan a este cambio como el comienzo de la era del
constantinianismo, cuando el cristianismo y la voluntad de Dios gradualmente se vieron identificadas
con la voluntad de la élite gobernante; y en algunos casos fue más que una justificación religiosa para
el ejercicio del poder.

Arrianismo[editar]

Artículo principal: Arrianismo

Arrio (250-336) proponía que Jesús y Dios estaban muy separados y eran entidades diferentes: Jesús
estaba más cerca de Dios que ningún otro humano, pero nació humano, y no tenía una existencia
previa, por ende no era Dios; una persona parecida o semejante a Dios, sin ser necesariamente el
mismo. Por otra parte, Dios había existido siempre. Arrio sentía que cualquier intento de reconocer
la divinidad de Cristo desdibujaba la línea entre el cristianismo y las religiones paganas. Si el
cristianismo reconocía dos dioses separados, el

Desarrollo del canon de la escritura[editar]

Loel núcleo central de la revelación de Dios, si bien la Iglesia católica incluye, como parte de la
revelación, la Tradición. Con el pasar del tiempo, la Iglesia católica determinó cuáles libros forman
parte del canon de la Biblia y cuáles no, distinguiendo entre textos inspirados y textos no inspirados
por Dios. Ello explica que existan libros surgidos en ambientes cercanos al cristianismo que no se
consideran como parte de la Biblia ni por los católicos ni por otros grupos cristianos: Un evangelio de
Santo Tomás, otro de San Pedro, Hechos de San Pablo, otros de San Juan, un Apocalipsis atribuido a
Pedro.4
En un principio, no existía un listado oficial de libros del Nuevo Testamento. Dentro del cristianismo
primitivo se tomaban en consideración sólo las "Escrituras", los libros sagrados del judaísmo que
fueron traducidos al griego e incluidos en la llamada Biblia "Septuaginta". Esta compilación incluía
también a los libros llamados deuterocanónicos aceptados por la Iglesia católica y apócrifos por los
protestantes. Los LXX o Septuaginta es la que San Pablo llama "Escrituras" en sus escritos.4

El proceso de conformación de lo que actualmente se conoce como Biblia es el siguiente: La Iglesia


católica dio la lista de los libros que se consideraban inspirados por el Espíritu Santo, la que fue
declarada por la autoridad de los papas Damaso I, Siricio I e Inocencio I4 , y por los siguientes
concilios y sínodos: Sínodo Romano en el año 382, Concilio de Hipona en el año 393, III Concilio de
Cartago en el año 397 y IV Concilio de Cartago en el año 419. Este fue el mismo nuevo testamento
que utilizaron Martín Lutero y Juan Calvino.4

Canon del Antiguo Testamento[editar]

Después de Jesucristo los judíos en Jamnia quitaron los deuterocanónicos del canon de su Tanaj
usando un criterio anticristiano[cita requerida]. Esto implicaría que los judíos ya no tenían autoridad
para designar qué libros eran inspirados, sino más bien la primitiva Iglesia y ésta había aceptado la
versión de los LXX o Septuaginta. Además, que la versión que San Pablo cita en sus epístolas es la
Septuaginta y es a la que se refiere cuando habla de la Escrituras.

Los libros incluidos en la versión de los LXX son: Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio,
Josué, Jueces, Rut, los dos libros de Samuel (I Samuel y II Samuel), los dos libros de los Reyes (I Reyes
y II Reyes), los dos libros de las Crónicas (I Crónicas y II Crónicas), Esdras, Nehemías, Ester, Job, los
Salmos, los Proverbios, el Eclesiastés, el Cantar de los Cantares, Isaías, Jeremías, las Lamentaciones,
Baruc, Ezequiel, Daniel, Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahúm, Habacuc, Sofonías, Ageo,
Zacarías y Malaquías.

Los judíos tenían dos cánones para sus libros santos: el breve o palestinense y el largo o alejandrino.
El breve está conformado por 39 libros y se divide en tres partes: Torá (La Ley), Nevi'im (Profetas) y
Ketuvim (escritos), el acrónimo de estas tres partes da como resultado la palabra Tanak o Tanaj. A
estos 39 libros se les conoce como libros "proto-canónicos". El canon de Palestina se hizo en Jamnia,
y está basado en una traducción hebrea de la Biblia hecha después de Cristo; no son los textos
originales sino una traducción.

La versión de los LXX (el Antiguo Testamento en griego) está conformada por 46 libros con siete
libros más que son: Tobías, Judit, Baruc, Eclesiástico, I y II de Macabeos y Sabiduría. Además esta
versión de los setenta tenía algunas secciones griegas de Ester y Daniel que no están en los proto-
canónicos. A estos libros se les llama "deutero-canónicos".
Los judíos en Alejandría creían que Dios no dejaba de comunicarse con su pueblo incluso fuera de
Israel, e iluminaba a sus hijos en las nuevas circunstancias en que se encontraban.[cita requerida]

Jesús debió usar el canon corto o palestinense, pero los apóstoles, al llevar el Evangelio a todo el
Imperio romano, usaron el canon alejandrino. La Iglesia primitiva recibió este canon que consta de 46
libros.

A partir del año 393 diferentes concilios, fueron precisando la lista de los Libros "canónicos" para la
Iglesia cristiana. Estos fueron: el Concilio de Hipona en el año 393, el Concilio de Cartago en los años
397 y 419, el Concilio de Florencia en el año 1441 y el concilio de Trento en el año 1546.

Los protestantes admiten como libros sagrados los 39 libros del canon hebreo que fue fijado después
de Cristo por los judíos, sin ninguna intervención cristiana. El primero que negó la canonicidad de los
libros deuterocanónicos fue Carlstadt en 1520, y después Lutero en 1534 y Calvino en 1540. Aunque
Lutero parece contradecirse pues en su Comentario sobre San Juan dijo: "Estamos obligados a
admitir de los papistas que ellos tienen la Palabra de Dios, que la hemos recibido de ellos, y que sin
ellos no tendríamos ningún conocimiento de ésta". Esta Iglesia "papista" pronunció que los 73 libros
que componen el Antiguo y Nuevo Testamento son revelación.

El obispo Melitón de Sardes registró la primera lista conocida de la Septuaginta en el año 170 d. C.
Contenía 45 libros, pareciera que falta uno puesto que el libro de las Lamentaciones se consideraba
como parte de Jeremías.

Nuevo Testamento[editar]

El Nuevo Testamento está formado por 27 libros, y se divide en cuatro partes: el Evangelio o
Evangelios, los Hechos de los Apóstoles, las Epístolas y el Apocalipsis. De estos libros, siete fueron
puestos en duda: Epístola a los Hebreos, Epístola de Santiago, segunda epístola de Pedro, segunda
epístola de Juan, tercera epístola de Juan, epístola de Judas y Apocalipsis. La duda de que fueran
inspirados fundaba sobre su autenticidad.

En la Iglesia primitiva, la regla de fe se encontraba en la enseñanza oral de los apóstoles y de los


primeros evangelizadores. Pasado el tiempo, esa generación empezó a morir y se sintió la urgencia
de consignar por escrito las enseñanzas de Jesucristo y los rasgos más sobresalientes de su vida. Esta
es la causa de los escritos de los Evangelios. Por otra parte, de acuerdo a los problemas que iban
surgiendo los apóstoles alimentaban espiritualmente a sus fieles mediante cartas. Este fue el origen
de las Epístolas.

A finales del siglo I y principios del siglo II, la colección de escritos variaba de una iglesia a otra.
Además en el siglo II, las ideas del hereje Marción, que afirmaba que únicamente el Evangelio de
Lucas y las diez epístolas de Pablo tenían un origen divino; y del montanismo, que pretendía
introducir como libros santos los escritos de Montano, apresuraron la determinación del Canon del
Nuevo Testamento.

En tiempos de San Agustín, los concilios de Hipona en al año 393 y de Cartago años 397 y 419
(conocidos como los concilios africanos) reconocieron los 27 libros, así como el concilio de Trullo
(Constantinopla, en el 692) y el concilio florentino en 1441.

El protestantismo renovó antiguas dudas y excluyó algunos libros. El doctor Martín Lutero rechazaba
Hebreos, Santiago, Judas y Apocalipsis. En el Concilio de Trento celebrado en 1546, se presentó
oficial y dogmáticamente la lista íntegra del Nuevo Testamento. La explicación teológica era que los
libros debían ser revelados por el Espíritu Santo y transmitidos fielmente por él. Los principales
criterios prácticos fueron cuatro: su origen apostólico o de la generación apostólica, su ortodoxia en
la doctrina, su uso litúrgico y su uso generalizado.

Siglos IV y V: oficialización del cristianismo en el Imperio romal obispo Melitón de Sardes registró la
primera lista conocida de la Septuaginta en el año 170 d. C. Contenía 45 libros, pareciera que falta
uno puesto que el libro de las Lamentaciones se consideraba como parte de Jeremías.

Nuevo Testamento[editar]

El Nuevo Testamento está formado por 27 libros, y se divide en cuatro partes: el Evangelio o
Evangelios, los Hechos de los Apóstoles, las Epístolas y el Apocalipsis. De estos libros, siete fueron
puestos en duda: Epístola a los Hebreos, Epístola de Santiago, segunda epístola de Pedro, segunda
epístola de Juan, tercera epístola de Juan, epístola de Judas y Apocalipsis. La duda de que fueran
inspirados fundaba sobre su autenticidad.

En la Iglesia primitiva, la regla de fe se encontraba en la enseñanza oral de los apóstoles y de los


primeros evangelizadores. Pasado el tiempo, esa generación empezó a morir y se sintió la urgencia
de consignar por escrito las enseñanzas de Jesucristo y los rasgos más sobresalientes de su vida. Esta
es la causa de los escritos de los Evangelios. Por otra parte, de acuerdo a los problemas que iban
surgiendo los apóstoles alimentaban espiritualmente a sus fieles mediante cartas. Este fue el origen
de las Epístolas.
A finales del siglo I y principios del siglo II, la colección de escritos variaba de una iglesia a otra.
Además en el siglo II, las ideas del hereje Marción, que afirmaba que únicamente el Evangelio de
Lucas y las diez epístolas de Pablo tenían un origen divino; y del montanismo, que pretendía
introducir como libros santos los escritos de Montano, apresuraron la determinación del Canon del
Nuevo Testamento.

En tiempos de San Agustín, los concilios de Hipona en al año 393 y de Cartago años 397 y 419
(conocidos como los concilios africanos) reconocieron los 27 libros, así como el concilio de Trullo
(Constantinopla, en el 692) y el concilio florentino en 1441.

El protestantismo renovó antiguas dudas y excluyó algunos libros. El doctor Martín Lutero rechazaba
Hebreos, Santiago, Judas y Apocalipsis. En el Concilio de Trento celebrado en 1546, se presentó
oficial y dogmáticamente la lista íntegra del Nuevo Testamento. La explicación teológica era que los
libros debían ser revelados por el Espíritu Santo y transmitidos fielmente por él. Los principales
criterios prácticos fueron cuatro: su origen apostólico o de la generación apostólica, su ortodoxia en
la doctrina, su uso litúrgico y su uso generalizado.

Siglos IV y V: oficialización del cristianismo en el Imperio romano[editar]

Constantino I[editar]

El emperador Constantino I junto con Licinio, promulgaron en el 313 el Edicto de Milán, decretando
libertad de cultos en todo el Imperio y terminando así la persecución a los cristianos.5 Constantino
fue, como los emperadores antes que él, el sacerdote superior del mitraísmo. Sin embargo, también
estaba interesado en crear unidad para facilitar el gobierno, y para hacer esto se involucró en la
disputa entre grupos cristianos sobre el arrianismo, invocando el Primer Concilio de Nicea, este
concilio produjo el Credo Niceno.

Constantino mitigó algunas diferencias entre el cristianismo ortodoxo y su principal competidor, la


religión oficial del Sol Invictus. Por ejemplo, en tiempos de Constantino se decretó el domingo
cristiano como día de reposo oficial. Además, Constantino instituyó el uso de símbolo chi-rho
(crismón), representativo del cristianismo, aunque según algunos estudiosos esto servía para
propósitos cristianos y no cristianos simultáneamente.[cita requerida]Después se empezó a celebrar
el nacimiento de Jesús el 25 de diciembre[cita requerida], debido a que esta era la fecha de
celebración del nacimiento de Mitra y Baco, así como la fecha de los festivales del solsticio de
invierno tales como la Saturnalia.
La creencia popular dice que Constantino I era cristiano, sin embargo, nunca repudió oficialmente su
posición de alto sacerdote de Mitra Sol Invictus públicamente, y su única "conversión" conocida fue
moribundo en su cama (como se dijo luego por Padres de la Iglesia cristiana posteriores), lo cual es
imposible de verificar. Sin embargo, no era inusual para la gente del siglo IV el evitar convertirse
completamente al cristianismo hasta muy avanzada su vida, por la fuerza de las advertencias en
contra de que continuaran en pecado después de haberse convertido y por las consecuencias
espirituales que aquello traía.

Cambio constantiniano[editar]

Críticos de la unión de la Iglesia y el Estado apuntan a este cambio como el comienzo de la era del
constantinianismo, cuando el cristianismo y la voluntad de Dios gradualmente se vieron identificadas
con la voluntad de la élite gobernante; y en algunos casos fue más que una justificación religiosa para
el ejercicio del poder.

Arrianismo[editar]

Artículo principal: Arrianismo

Arrio (250-336) proponía que Jesús y Dios estaban muy separados y eran entidades diferentes: Jesús
estaba más cerca de Dios que ningún otro humano, pero nació humano, y no tenía una existencia
previa, por ende no era Dios; una persona parecida o semejante a Dios, sin ser necesariamente el
mismo. Por otra parte, Dios había existido siempre. Arrio sentía que cualquier intento de reconocer
la divinidad de Cristo desdibujaba la línea entre el cristianismo y las religiones paganas. Si el
cristianismo reconocía dos dioses separados, el Padre y Jesús, se convertiría en una religión
politeísta.

Credo Niceno[editar]

Dentro del Concilio de Nicea, la asamblea compuso un credo para expresar la fe de la Iglesia cristiana.
Se incluyó entre otras cosas la intervención de Constantino para que se incluyera la palabra
“consubstancial”,6 llegando finalmente al Credo de Nicea.

Cesaropapismo[editar]

El cesaropapismo se inició cuando el papa León III coronó a Carlomagno emperador del Sacro
Imperio Romano Germánico, ocasionando dos efectos: el apoyo de la Iglesia al Estado y viceversa, el
apoyo del Estado a la Iglesia, lo cual derivó en el cesaropapismo, que sostenía la teoría del origen
divino de los reyes y les daba poder absoluto sobre la religión y el gobierno a la vez.
Reavivamiento del paganismo por Roma en el siglo IV[editar]

Golpeado por estos desarrollos, el emperador Juliano (denominado "el Apóstata" debido a su
rechazo del cristianismo y su conversión al mitraísmo y al neoplatonismo) intentó restaurar el estado
anterior entre las religiones del imperio al eliminar los privilegios dados por antiguos emperadores
romanos como Constantino (exención de impuestos entre el clero cristiano, por ejemplo),
prohibiendo a las distintas denominaciones cristianas perseguirse entre sí y volviendo a traer a
arzobispos quienes habían sido proscritos por el arrianismo, alentando al judaísmo y una suerte de
neopaganismo.

Cristianismo niceno se opone a los emperadores bizantinos[editar]

San Atanasio exiliado de su arzobispado en Alejandría al menos cinco veces por oponerse al
arrianismo.

San Juan Crisóstomo (patriarca de Constantinopla) muere en el exilio por criticar a la corte imperial
en sus homilías.

El cristianismo se convierte en religión del Estado[editar]

La oposición de Juliano duró por poco, emperadores como Constantino II repelieron las acciones de
Juliano e incentivaron el crecimiento del cristianismo. Este estado de cosas fue finalmente reforzado
por una serie de decretos (como el Edicto de Tesalónica) por el emperador niceno Teodosio I,
comenzando en febrero de 381, y continuando por su reinado. Así, a fines del siglo IV el cristianismo
se transformó en la religión oficial del Imperio romano.

Otro material de esta era[editar]

Ambrosio de Milán (arzobispo y santo).

Pentarquía, organización de la iglesia en 5 patriarcados.

Primeras controversias cristológicas[editar]

Las controversias cristológicas incluyen examen de preguntas como: ¿era Cristo divino, humano, un
ser angélico creado, o más allá de una simple clasificación en una de estas categorías? ¿Los milagros
de Cristo realmente cambiaron la realidad física o sólo eran simbólicos? ¿El cuerpo de Cristo
realmente se elevó de la muerte o el Cristo resucitado era un ser sobrenatural que no estaba
limitado por las leyes físicas?

Arrio, Atanasio de Alejandría

Diodoro de Sicilia, Teodoro de Mopsuestia

Cirilo de Alejandría y Nestorio


El concilio de Éfeso antinestoriano y el concilio de Calcedonia antimonofisita en el 451.

La búsqueda por la reconciliación y la herejía de una voluntad (monotelismo, la creencia de que


Jesucristo tenía una voluntad [divina] como oposición a las dos voluntades, una divina y otra
humana). El Quinto concilio ecuménico condenó el monotelismo y falló al alcanzar la reconciliación
deseada por el emperador bizantino.

Siglo V[editar]

La conversión del mundo mediterráneo[editar]

Desarrollo del cristianismo en el mundo Mediterráneo.

Agustín de Hipona

Jerónimo de Estridón

Desarrollo del cristianismo fuera del mundo mediterráneo[editar]

El cristianismo no estuvo restringido a la cuenca mediterránea y a sus alrededores; en el tiempo de


Jesús una gran proporción de población judía vivía en Mesopotamia, fuera del Imperio romano,
especialmente en la ciudad de Babilonia, donde se desarrolló gran parte del Talmud.

Cristianos de Santo Tomás se establecen en India posiblemente comenzando en 52 y ciertamente


hasta antes de 325.

Cristianismo en Etiopía.

Cristianismo en el Imperio sasánida

El cristianismo llega a las islas Británicas.

El cristianismo llega a Irlanda (datado tradicionalmente en 432) y la evolución del cristianismo céltico.

Misioneros irlandeses y la diseminación del cristianismo a Bretaña y el norte de Europa.

El establecimiento de la autoridad papal en Irlanda después del Gran Cisma.

Cristianos nestorianos viajan por la ruta de la seda para establecer una comunidad en la Dinastía
Tang con capital en Chang'an, construyendo la Pagoda Daqin en 640.

El levantamiento del islam[editar]

Islam

Historia del islam

La expansión del Imperio islámico


Persecuciones[editar]

Las Cruzadas

Persecución a los cristianos

Iconoclasia

Diseminación del cristianismo en Europa central y oriental[editar]

Santos Cirilo y Metodius traducen la Biblia y la liturgia en la Iglesia eslava en el siglo IX.

El Bautismo de Kiev en 988 disemina el cristianismo por toda Rusia, estableciendo la identidad
cristiana oriental de Ucrania, Bielorrusia y Rusia.

Iglesia cristiana y Estado en el medievo occidental[editar]

Papa Gregorio VII

Órdenes monásticas

Inquisición e Inquisición medieval

Cisma entre Oriente y Occidente[editar]

Artículos principales: Cisma de Oriente y Sucesión apostólica.

Tomó mucho tiempo en desarrollarse; los temas principales fueron el papel del papa de Roma y la
cláusula Filioque. El cisma "oficial" aconteció en 1054, por la excomunión romana del Patriarca de
Constantinopla Miguel I Cerulario, seguido por la excomunión constantinopolitana del representante
del papa.

Las excomuniones fueron rescindidas mutuamente por el papa y el patriarca de Constantinopla en la


década de 1960, aun así el cisma no ha sido eliminado por completo.

El Gran Cisma se produjo entre el catolicismo Romano y la ortodoxia Oriental. Ambas tradiciones
ponen énfasis en la sucesión apostólica, e históricamente ambas aseguran ser la única descendencia
legítima de la Iglesia primitiva. Cada una, además, asevera mantener de manera más correcta la
tradición de los apóstoles y que la otra se ha desviado. Los católicos romanos a menudo se refieren a
sí mismos simplemente como "católicos", que significa "universal", y mantienen que también son
ortodoxos. Los ortodoxos orientales se refieren a sí mismos simplemente como "ortodoxos" que
significa "adoración correcta", y también se denominan a sí mismos católicos. Inicialmente, el cisma
era primordialmente entre el Oriente y el Occidente, pero hoy ambas congregaciones están
extendidas por todo el mundo. Aún se refieren entre ellas en esos términos por razones históricas.

Finales de la Edad Media[editar]

Las Cruzadas

El movimiento conciliador
Humanismo cristiano

Fin del Imperio bizantino en 1453

Caza de brujas

América antigua[editar]

Conquistadores

Santería, una fusión del catolicismo con tradiciones religiosas de África occidental traídas
originalmente entre los esclavos.

La reforma protestante y la contrarreforma católica[editar]

Artículos principales: Reforma protestante y Contrarreforma.

El rol de la imprenta de Juan Gutenberg en la diseminación de los textos reformistas.

Martín Lutero

Juan Calvino y el Calvinismo

Biblia King James

Concilio de Trento

Guerra de los Treinta Años

Inquisición

Reforma Radical y los Anabaptistas

Amish, Menonitas

Surgimiento de las denominaciones religiosas del protestantismo[editar]

Discute el levantamiento de las mayores denominaciones religiosas después de la Reforma


Protestante y los retos enfrentados por el catolicismo.

Iglesias bautistas

Iglesias presbiterianas

Iglesia de Inglaterra

John Wesley y el Metodismo

Francis Asbury, Thomas Coke y Metodismo Americano

Primer Gran Despertar

Pentecostalismo
Luteranismo

Hermandades de Cristo

Los Puritanos

Los Cuáqueros

Noconformistas

La Guerra Civil Inglesa

Congreso de Religiones, 1893

Siglo XIX[editar]

Resurgimiento católico en la Europa Romántica

Anglocatólicos o Movimiento de Oxford en la Iglesia de Inglaterra

Misioneros y Colonialismo

Friedrich Schleiermacher y el Cristianismo Liberal

Anticlericalismo y comunismo ateo[editar]

En algunos movimientos revolucionarios la Iglesia católica fue vista como aliada con los gobernantes
derrocados, por lo que fue perseguida. Por ejemplo, después de la Revolución francesa y de la
Revolución mexicana hubo acciones de persecución y represalia contra los católicos. En el contexto
del mundo comunista, Karl Marx condenó a la religión como el "opio del pueblo" [1] y los gobiernos
marxista-leninistas del siglo XX a menudo eran ateos; de estos, sólo Albania se declaró oficialmente
como un estado ateo.

Siglo XX[editar]

El cristianismo en el siglo XX se caracteriza por una fragmentación acelerada. El siglo vio el


levantamiento de grupos liberales y conservadores, así como una secularización general de la
sociedad occidental. La Iglesia católica instituyó muchas reformas para modernizarse. Los misioneros
hicieron incursiones en el Lejano oriente, estableciendo seguidores en China, Taiwán y Japón. Al
mismo tiempo, la persecución en la Europa Oriental comunista y la Unión Soviética trajo a muchos
cristianos ortodoxos a la Europa Occidental y a los Estados Unidos, aumentando el contacto entre el
cristianismo occidental y oriental. Además, el ecumenismo creció en importancia, cuyo comienzo fue
en la Conferencia Misionera de Edimburgo en 1910, aunque se critica que Latinoamérica haya sido
excluida debido a que la predicación protestante en Latinoamérica ha sido frecuentemente
anticatólica.7

Reformas católicas[editar]
Concilio Vaticano II

Iniciativas ecuménicas

Anatemas (excomuniones) del Gran Cisma revocadas mutuamente por el papa y el patriarca de
Constantinopla (1960).

Papa Juan Pablo II

Otros movimientos[editar]

Otro movimiento que creció en el siglo XX fue el Anarquismo cristiano, el cual rechaza la iglesia
cristiana, estado o cualquier otro poder excepto el de Dios. También creen en la no violencia
absoluta. El libro de León Tolstói llamado El Reino de Dios está dentro de ti publicado en 1894 fue el
catalizador de este movimiento.

En la década de los 50, se dio una expansión evangélica en América. La prosperidad posterior a la
segunda guerra mundial experimentada en Estados Unidos también tuvo efectos religiosos,
denominados "fundamentalismo morfológico". El número de templos cristianos aumentó, y las
actividades de las Iglesias evangélicas crecieron expansivamente.

Dentro del catolicismo surge formalmente en los años 60 la Teología de la Liberación (T.L.) en
América Latina, como respuesta al malestar producido por la opresión y la pobreza características de
los pueblos de esta región. La Iglesia católica de manera oficial no acepta los postulados de la T.L.,
por una posible estrecha relación con el marxismo, aunque los teólogos de la liberación niegan tal
relación, aunque sí aceptan la existencia de conceptos como la lucha de clases. Sin embargo, la
Iglesia católica de todas formas sí acepta algunos postulados de la misma T.L. sobre todo en lo
referente a la necesidad de libertad de los pueblos en el mundo, pero generalizando también la idea
a la libertad de los otros pecados también.

Otro desarrollo notable en el siglo XX dentro del cristianismo fue el levantamiento de movimientos
pentecostales. Aunque sus raíces datan desde antes del año 1900, su nacimiento real se atribuye
comúnmente al siglo XX. Brotaron de raíces metodistas, se levantaron de las reuniones en una misión
urbana en la calle Azusa en Los Ángeles. Desde ahí se diseminaron por todo el mundo, llevado por
aquellos quienes experimentaron lo que creen ser movimientos milagrosos de Dios en ese lugar. El
pentecostalismo, que dio inicio al movimiento carismático dentro de denominaciones ya
establecidas, continúa siendo una importante fuerza en el cristianismo occidental.

Modernismo y la reacción fundamentalista[editar]

Las implicaciones radicales de las influencias científicas y culturales por la Ilustración se hicieron
notar en las Iglesias protestantes, especialmente en el siglo XIX; el cristianismo liberal pretendía unir
a las Iglesias junto con la amplia revolución que el modernismo representaba. Al hacerlo, nuevas
aproximaciones críticas de la Biblia fueron desarrolladas, nuevas actitudes se volvieron evidentes
sobre el rol de la religión en la sociedad, y un nuevo pensamiento comenzó a cuestionar las casi
universalmente aceptadas definiciones del cristianismo ortodoxo.

En reacción a estos acontecimientos, el fundamentalismo cristiano fue un movimiento que rechazaba


las influencias radicales del humanismo filosófico, debido a que afectaban al cristianismo. Apuntando
especialmente a los alcances críticos de la interpretación de la Biblia, y tratando de bloquear las
incursiones hechas en sus iglesias cristianas por presunciones científicas ateas, los fundamentalistas
comenzaron a aparecer en varias denominaciones como movimientos independientes numerosos de
resistencia a los bruscos cambios del cristianismo histórico. Con el tiempo, los movimientos
fundamentalistas evangélicos se habían dividido en dos ramas, una con la etiqueta de
fundamentalista, mientras que un movimiento más moderado prefirió la etiqueta de evangélico.
Aunque ambos movimientos se originaron primeramente en el mundo anglosajón, la mayoría de los
Evangélicos se encuentran por todas partes.

Véase también: Fundamentalismo cristiano

El auge del movimiento evangélico[editar]

En los Estados Unidos y en el resto del mundo, ha habido un marcado crecimiento del sector
evangélico de las denominaciones protestantes, especialmente en aquellas que se identifican
exclusivamente como evangélicas, y un declive de aquellas Iglesias identificadas con corrientes más
liberales. En el periodo de entreguerras (años 20), el cristianismo liberal fue el sector de más rápido
crecimiento, cosa que cambió después de la segunda guerra mundial, cuando dirigentes de tendencia
más conservadora arribaron a las estructuras eclesiásticas.

El movimiento evangélico no es una entidad. Las Iglesias evangélicas y sus seguidores no pueden ser
fácilmente clasificados. La mayoría no es fundamentalista, en el estricto sentido que algunos dan a
ese término, aunque muchos se siguen refiriendo a sí mismos como tales.

Sin embargo, el movimiento ha logrado manejarse de una manera informal, para reservar el nombre
de Evangélico para aquellos grupos y creyentes que se adhieren a una profesión de fe cristiana que
ellos consideran histórica, una paleo-ortodoxia, como algunos la denominan. Aquellos que se
denominan "evangélicos moderados" señalan mantenerse aún más unidos a esos fundamentos
cristianos "históricos", y los "evangélicos liberales" no se aplican a sí mismos este apelativo en
términos definitorios de su teología, sino que de su vida "progresiva" en la perspectiva cívica, social o
científica.
Existe una gran diversidad de comunidades evangélicas alrededor del mundo, los lazos entre ellas
son sólo aparentes (varias organizaciones locales y globales los vinculan, pero ninguna a todos), pero
la mayoría coincide en las siguientes creencias: una "alta estima" de las Escrituras, creencia en la
deidad de Cristo, en la Trinidad, en la salvación por gracia mediante la fe, en la resurrección física de
Cristo, por mencionar solo algunas.

Evangelismo en la ventana 10/40[editar]

Artículo principal: Ventana 10/40

Evangélicos definen y priorizan esfuerzos para alcanzar a los "no alcanzados" a fines del siglo XX y
principios del XXI al enfocarse en países que se encuentran entre las latitudes 10º norte y 40º sur.
Esta área está dominada mayormente por naciones musulmanas, muchas de las cuales no permiten
misioneros de otras religiones en sus países.

La diseminación del laicismo[editar]

En Europa Occidental existe un alejamiento general de la observancia religiosa y creencias de las


enseñanzas cristianas y se mueven hacia el laicismo. La "secularización de la sociedad", atribuida al
tiempo del Renacimiento y los años siguientes, es la mayor responsable de este movimiento. Por
ejemplo, un estudio hecho por la Gallup International Millennium muestra que sólo un sexto de los
europeos va a servicios religiosos regulares, menos de la mitad tienen a Dios como de "suma
importancia", y sólo el 40% cree en un "Dios personal". Aunque la gran mayoría considera que
"pertenecen" a una denominación religiosa. Los números muestran que la "de-cristianización" de
Europa ha comenzado lentamente a caminar en la dirección opuesta.

En Norteamérica, Suramérica y Australia, los otros tres continentes donde el cristianismo es la


religión profesada dominante, la observancia religiosa es más alta que en Europa. Al mismo tiempo,
estas regiones a menudo son vistas por otras naciones como conservadoras y "victorianas" en su
urbanidad social.

Sudamérica, históricamente católica, ha experimentado una gran infusión evangélica en los últimos
80 años debido a la influencia de misioneros evangélicos. Por ejemplo, en Brasil, el país más grande
del continente, es el país con mayor número de católicos del mundo y al mismo tiempo el que tiene
el mayor número de evangélicos. Algunas de las más grandes congregaciones en el mundo se
encuentran en Brasil; también en Colombia, un país de tradición católica está sufriendo cambios
dramáticos en su sociedad ya que el cristianismo evangélico está creciendo de manera exponencial,
solo en la ciudad capital Bogotá se encuentran las iglesias en las que se congregan en grupos de
1000, 3000, 10000 y hasta 50000.[cita requeri
Raíces del cristianismo[editar]

Raíces judaicas[editar]

Jesús y sus primeros discípulos fueron judíos. El cristianismo continuó utilizando las escrituras
sagradas hebreas, convirtiéndose el Tanaj en lo que hoy se conoce como el Antiguo Testamento.
Aceptando muchas doctrinas fundamentales del judaísmo, como el monoteísmo, el libre albedrío y el
Mesías, término hebreo usualmente traducido como mesías en español, y su equivalente Cristo
(Cristos "[el] ungido" en griego).

Relaciones con el mundo helenista[editar]

La Tierra de Israel fue sumamente disputada por los antiguos imperios, debido en gran parte a su
ubicación geográfica. Estaba en medio de dos grandes rutas comerciales: Egipto y Mesopotamia,
Arabia y Asia Menor. Alejandro Magno que derrotó a los persas y se adueñó de Palestina, cuando fue
recibido en triunfo en Jerusalén, fue considerado por muchos el mesías tan esperado. Tras la muerte
de Alejandro (323 a. C.), Ptolomeo I se posesiona de Egipto, Seleuco I se adueña de Asiria y
nuevamente Palestina queda en discordia. Recordando la ideología de Alejandro, que era unir a toda
la humanidad bajo una misma civilización de tonalidad marcadamente griega (fusión denominada
Helenismo), esta fusión combinaba elementos griegos con otros tomados de las civilizaciones
conquistadas, aún variando de región en región. Esto le dio una unidad a la cuenca del Mediterráneo,
que serviría a la expansión del Imperio romano y al cristianismo mediante la predicación del
Evangelio. Para los judíos el helenismo era una amenaza para su religión, pues la filosofía helenística
era politeísta. La presión del helenismo era constante y la fidelidad de los judíos a su Dios y a sus
tradiciones también. Esta presión desató una rebelión por una parte de los judíos macabeos, quienes
se rebelaron contra el helenismo de los seléucidas, quienes pretendían imponer sus ideales.

Posteriormente, se presenta el romano Pompeyo en el 63 a. C. quien toma Palestina deponiendo al


último de los macabeos, Aristóbulo II. La política romana era tolerante a la religión y las costumbres
de los pueblos conquistados.

Herodes I, que no era de etnia hebrea sino idumeo, aunque judío por religión, hizo todo lo posible
por introducir el helenismo, a tal grado que, para agradar a los romanos, intentó colocar un águila en
la entrada del Templo de Jerusalén, lo cual provocó una rebelión nuevamente, que se sofocó con dos
mil crucifixiones.

Durante este tiempo existían grupos religiosos como los fariseos que eran un partido del pueblo y no
gozaban de las ventajas materiales que otorgaba el régimen romano y velaban por cumplir la ley,
creían en la resurrección y en la existencia de los ángeles. Los saduceos eran el partido de la
aristocracia, cuyos intereses les llevaban a colaborar con el régimen. Eran aristócratas y
conservadores, no creían en la resurrección ni en los ángeles. Los zelotes eran extremistas militantes
que se oponían tenazmente al régimen romano. Jesús y los apóstoles estaban más cerca de los
fariseos en la doctrina (Jesús no los criticó por ser malos judíos, sino porque en su afán de cumplir la
ley se olvidaban de los seres humanos). Todos los partidos y todas las sectas judías tenían algo en
común, compartían el monoteísmo ético y la esperanza escatológica.

El monoteísmo ético: Creencia en un solo Dios. Dios requiere algo más que un servicio apropiado,
requiere "la justicia" entre los seres humanos (aunque la justicia la interpretaba cada grupo de
manera distinta) y honrar a Dios con toda la vida misma.

La esperanza escatológica: Guardaban la esperanza mesiánica, creían firmemente que el día llegaría
cuando Dios interviniera en la historia de Israel y el cumplir un "reino de Paz y Justicia".

Estas fueron las bases para el cristianismo, ya que ayudaron a su expansión por todo el Imperio
romano.

El cristianismo también continuó con muchos de los patrones encontrados en el judaísmo de la


época de Jesús, como la adaptación de la forma litúrgica de la adoración en la sinagoga a la iglesia o
templo; la oración; la utilización de las sagradas escrituras; un calendario religioso; el uso de la
música en himnos y oración; además de disciplinas como el ayuno. Los cristianos adoptaron
inicialmente las traducciones griegas de las escrituras judías, conocidas como la Septuaginta, como su
propia Biblia, y más tarde se canonizaron muchos de los libros del Nuevo Testamento.

Inicios del cristianismo[editar]

El cristianismo comenzó entre un pequeño número de judíos. En el libro de los Hechos de los
Apóstoles 1:15 se mencionan cerca de 120. En el siglo III, el cristianismo creció hasta convertirse en la
congregación dominante en el norte del mundo mediterráneo. También se extendió de forma
importante al este y al sur del Mediterráneo. Esta sección examinará aquellos primeros 300 años.

Los hechos que acontecieron en los primeros años del cristianismo se relatan en el libro de los
Hechos de los Apóstoles. Actualmente se cuestiona la veracidad de algunos de estos relatos debido a
la gran proliferación de libros falsos sobre los Hechos (o Actos) de los apóstoles que abundaban
durante el cristianismo primitivo, pero la mayor parte ha mantenido la esencia del mensaje,
confirmado por evidencia arqueológica reciente.

La Iglesia cristiana primitiva[editar]

El concepto "judeocristianos primitivos" es utilizado a menudo al discutir sobre el cristianismo


primitivo. Jesús de Nazaret, sus doce apóstoles, los ancianos y la mayor parte de sus seguidores eran
judíos. Así como los 3000 convertidos en Pentecostés luego de la crucifixión descrita en los Hechos
de los Apóstoles 2, donde todos los judíos, prosélitos y todos los convertidos al cristianismo eran no
gentiles antes de la conversión del oficial romano Cornelio por Simón Pedro en Hechos 10, quien es
considerado según la tradición como el primer gentil en ser convertido al cristianismo. La más grande
división en el cristianismo antes de ese tiempo se presentó entre los judíos helenísticos y no
helenísticos o los de habla griega y los de habla aramea (Hechos 6). Sin embargo, después de la
conversión de Cornelio y su aceptación como cristiano, ahora existía otro grupo, los cristianos
gentiles. Como un movimiento escatológico, anticiparon que los gentiles se transformarían al Dios de
Israel como lo profetizaba Isaías en los versículos 56:6-8. El Nuevo Testamento no utiliza el término
"gentil-cristiano" o "judío-cristiano". En cambio, el apóstol Pablo escribe contra quienes, estando
circuncidados, se separaban de los no circuncisos, o querían obligar a los adultos no circuncisos a
circuncidarse para pertenecer a la comunidad cristiana:

Porque en Cristo Jesús, ni la circuncisión ni la incircuncisión tienen valor, sino solamente la fe que
actúa por la caridad.

Epístola a los gálatas 5, 16

Circuncisos y no circuncisos se interpretan generalmente como judíos y griegos respectivamente,


siendo estos últimos quienes predominaban. Sin embargo, esto puede ser una simplificación excesiva
de la realidad en la provincia de Judea del siglo I: existían algunos judíos que no seguían
circuncidándose, y algunos griegos (llamados prosélitos o judaizantes) que sí lo hacían además de
otros tales como egipcios y etíopes.

Final de la etapa apostólica[editar]

Artículo principal: Período apostólico

Hacia el año 62, el sumo sacerdote del judaísmo, Ananías, hizo arrestar a Santiago, que encabezaba
la Iglesia de Jerusalén y lo ajustició. Uno de sus hermanos, Simón, fue llamado a sucederlo, pero la
situación política de Israel se agravaba y los conflictos internos del judaísmo eran cada día mayores.
Se cree que Pablo fue decapitado y Pedro fue muerto crucificado boca abajo en Roma durante la
persecución por parte de Nerón. Al final del siglo I, de los apóstoles originales vivía tan solo Juan, que
se había trasladado a Éfeso, cuya iglesia se considera madre de muchas de Asia Menor y Grecia,
donde se manifestaban brotes gnósticos.

Con el emperador Vespasiano, el cristianismo siguió extendiéndose, hasta que en el año 90 con el
imperio bajo el emperador Nerva (de quien dice su biógrafo Xifilino que «no permitió que se acusase
a nadie por haber observado las ceremonias de la religión judaica o haber descuidado el culto de los
dioses»), pudo regresar Juan a Éfeso, y pocos años después falleció, a edad muy avanzada. Con su
muerte (hacia el año 100) concluye la etapa apostólica.
La Didaché y otros escritos de los Padres Apostólicos documentan las principales prácticas de la
iglesia primitiva.

Mártires del siglo I[editar]

Artículo principal: Persecución a los cristianos

Esteban el primer mártir.

Santiago el Mayor, apóstol.

Pablo de Tarso, apóstol.

Simón Pedro, apóstol.

Onésimo, discípulo de Pablo

Ignacio de Antioquía, discípulo de Pedro y primer arzobispo de Antioquía después de él.

Tecla de Iconio, discípula de Pablo, que entre las mujeres recibió el tratamiento de protomártir.1

Apolinar de Rávena, obispo.

Feliciano de Córdoba.

Pedro de Rates, obispo de Braga.

Marciano de Siracusa, obispo.

Los apologistas[editar]

Artículo principal: Apología del cristianismo

Justino Mártir, convertido de la filosofía griega.

Atenágoras de Atenas

Apolonio

Teófilo de Antioquía

Melitón de Sardes

Lactancio

Minucio Félix

Los escritos[editar]

Los primeros cristianos produjeron durante la historia muchos cánones importantes y otras obras
literarias descritas dentro de la organización de la Iglesia Cristiana. Una de las primeras de éstas es la
Didaché, el cual es normalmente fechado a finales del primer o inicios del segundo siglo.
Las Actas de los mártires recogen las actas de los procesos judiciales contra los cristianos, relatos de
testigos y leyendas varias sobre los primeros mártires cristianos.

Primeras herejías[editar]

Las disputas de doctrinas comenzaron en los inicios del cristianismo. La Iglesia cristiana organizó
concilios para resolver estos asuntos. Los concilios que representan a toda la Iglesia cristiana fueron
llamados concilios ecuménicos. Algunos grupos fueron rechazados por herejes, como por ejemplo:

Simonianismo

Nicolaísmo

Judaizantes

Gnosticismo

Marcionismo

Montanismo

Adopcionismo

Mandeanismo

Monarquianismo

Nestorianismo

Apolinarismo

Arrianismo

Docetismo

Arrio (discípulo del obispo Pablo de Samosata) era un líder entre los cristianos que tenía un
entendimiento muy particular del movimiento trinitarista, reflejando la divinidad natural de Cristo.
Aunque muchos de los escritos de Arrio fueron destruidos por el emperador Constantino, podemos
inferir por los argumentos de Atanasio de Alejandría contra Arrio, algunos conceptos básicos del
movimiento.

La hipótesis de Arrio era que Jesús fue creado por Dios (como en, "Hubo un tiempo donde el Hijo no
lo era"), y por ende, era "secundario" a Dios. Su texto de prueba primaria era Juan 17:3. Por su parte,
la posición del cristianismo tradicional era que Jesús fue y siempre ha sido divino, y que tiene una
naturaleza divina junto con el Padre y el Espíritu Santo: existe una Trinidad santa y completa,
asimismo homogénea, es decir, las tres personas tienen el mismo rango.

Gnosticismo[editar]

Un movimiento filosófico-religioso griego conocido como gnosticismo se había desarrollado casi al


mismo tiempo que el cristianismo. Muchos seguidores de este movimiento fueron también cristianos
y enseñaban una síntesis de los dos sistemas de creencias. Esto produjo una gran controversia en la
iglesia primitiva.

Las interpretaciones gnósticas diferían de la corriente principal del cristianismo, debido a que
cristianos ortodoxos toman una interpretación literal de los evangelios como las correctas, mientras
que los gnósticos tienden a leerlas como una alegoría.

Religiones competidoras[editar]

El cristianismo no era la única religión que buscaba creyentes en el siglo I. Los historiadores
modernos del mundo romano, a menudo ponen interés en lo que ellos llaman "religiones mistéricas"
o "cultos mistéricos" que comenzaron en el último siglo de la República Romana y se fueron
incrementando durante los siglos del Imperio romano. Autores romanos, tales como Tito Livio,
comentan la importación de "dioses foráneos" entre las calles del estado romano. El judaísmo
también recibe creyentes y en algunos casos hicieron proselitismo activamente. El Nuevo
Testamento refleja una clase de personas a quienes se les refiere como 'creyentes en Dios' quienes
se piensa que son gentiles convertidos, quizás aquellos quienes no se habían circuncidado; Filón de
Alejandría hace explícito el deber de los judíos de recibir a los nuevos creyentes.

Maniqueísmo[editar]

Artículo principal: Maniqueísmo

El maniqueísmo era una de las mayores religiones antiguas. Aunque su forma organizada se
encuentra casi extinta hoy, un revivamiento se ha intentado bajo el nombre de neomaniqueísmo. Sin
embargo, la mayoría de los escritos de su fundador, el profeta Mani, se han perdido. Algunos
estudiosos argumentan que su influencia continúa sutilmente mediante Agustín de Hipona, quien se
convirtió al cristianismo desde el maniqueísmo y que sus escritos continúan siendo de gran influencia
entre teólogos católicos y protestantes (recordemos que Martín Lutero fue un monje agustino).

La religión fue fundada por Mani, quien se dice que nace en el occidente del Imperio persa y vivió
aproximadamente entre los años 210 y 275. El nombre Mani es más un título de respeto más que un
nombre personal. Este título fue asumido por el fundador mismo y reemplazó completamente su
nombre personal de tal forma que no se conoce su nombre preciso. Mani fue influenciado por el
mandeísmo y comenzó a predicar en una edad temprana. Se declaraba como el Paráclito, como se
promete en el Nuevo Testamento: el Último Profeta y Sello de los Profetas que finalizaban la
sucesión del hombre guiado por Dios e incluían figuras tales como Zoroastro, Hermes, Platón, Buda y
Jesús.

El maniqueísmo recoge elementos de las sectas dualistas, así como del mitraísmo. Sus creyentes
hicieron muchos esfuerzos para incluir todas las tradiciones religiosas conocidas en su fe. Como
resultado, preservaron muchos trabajos apócrifos cristianos, como Hechos de Tomás, que de otra
forma se hubiese perdido. Mani se empeñaba en describirse como un "discípulo de Jesucristo", pero
la iglesia ortodoxa lo rechazó como hereje.

Siglos II y III[editar]

Orígenes.

En el segundo siglo de nuestra era, numerosos eruditos comenzaron a producir escritos que nos
ayudan a entender la forma en que se desarrolló el cristianismo. Estos escritos se pueden agrupar en
dos grandes categorías, trabajos dirigidos a una amplia audiencia de eruditos no creyentes y trabajos
dirigidos a aquéllos que se consideraban cristianos. Los escritos para los no creyentes se llamaban
usualmente "apologéticos" en el mismo sentido que el discurso dado por Sócrates en su defensa
ante la asamblea ateniense, llamada Apología cuya palabra en griego significa "acción de hablar en
defensa de alguien".2 Los apologistas, como se conoce a estos autores, hacen una presentación para
clases educadas de las creencias cristianas, a menudo asociadas con un ataque de las creencias y
prácticas de los paganos.

Otros escritos tienen el propósito de instruir y amonestar a los hermanos cristianos. Muchos escritos
de este período, sin embargo, sucumbieron a la destrucción de la Iglesia católica primitiva como
herejías, o en desacuerdo con su mensaje. Aun así, hoy en día se han encontrado escritos como el
Evangelio de Tomás en 1945.

Origen y evolución de la jerarquía en la Iglesia cristiana[editar]

En la Iglesia, después de las primeras autoridades de carácter carismático en forma de apóstoles, al


desaparecer éstos, emergen en las comunidades cristianas las estructuras jerárquicas que se
asemejan a las de las sociedades de donde proceden. Se distinguen dos bloques:
En las comunidades de origen hebreo, se establecía un gobierno colegial de ancianos o presbíteros,
que seguía la tradición judía, procedentes de las familias más importantes o de las sinagogas. Esta
colegiación estaba a su vez presidida por otro anciano, que en tiempos anteriores, en Jerusalén llegó
a ser Santiago, el hermano de Jesús.

En las comunidades de mayoría gentil, la Iglesia era gobernada por un colegio de obispos (episcopoi)
y diáconos. Las figuras de los obispos como prototipos de autoridad y supervisores de la población
cristiana urbana son los encargados de la administración, prefectos y gestores, mientras que los
diáconos son los servidores o siervos.

Esta doble estructura jerárquica inicial del cristianismo fue tendiendo lentamente a la unificación
para todas las iglesias, fusionándose los obispos y los presbíteros, aunque por un tiempo se les
denominara indistintamente. Finalmente se establecieron las condiciones para poder aspirar a
obispo, e igualmente, para el peldaño inferior de los diáconos, en sus principales tareas asistenciales,
administrativas y auxiliares de los obispos.3

Siglo IV[editar]

Muchos escritos de este período fueron traducidos en los libros de los Padres Nicenos y post
Nicenos.

Desarrollo del canon de la escritura[editar]

Los cristianos consideran que la Biblia contiene el núcleo central de la revelación de Dios, si bien la
Iglesia católica incluye, como parte de la revelación, la Tradición. Con el pasar del tiempo, la Iglesia
católica determinó cuáles libros forman parte del canon de la Biblia y cuáles no, distinguiendo entre
textos inspirados y textos no inspirados por Dios. Ello explica que existan libros surgidos en
ambientes cercanos al cristianismo que no se consideran como parte de la Biblia ni por los católicos
ni por otros grupos cristianos: Un evangelio de Santo Tomás, otro de San Pedro, Hechos de San
Pablo, otros de San Juan, un Apocalipsis atribuido a Pedro.4

En un principio, no existía un listado oficial de libros del Nuevo Testamento. Dentro del cristianismo
primitivo se tomaban en consideración sólo las "Escrituras", los libros sagrados del judaísmo que
fueron traducidos al griego e incluidos en la llamada Biblia "Septuaginta". Esta compilación incluía
también a los libros llamados deuterocanónicos aceptados por la Iglesia católica y apócrifos por los
protestantes. Los LXX o Septuaginta es la que San Pablo llama "Escrituras" en sus escritos.4

El proceso de conformación de lo que actualmente se conoce como Biblia es el siguiente: La Iglesia


católica dio la lista de los libros que se consideraban inspirados por el Espíritu Santo, la que fue
declarada por la autoridad de los papas Damaso I, Siricio I e Inocencio I4 , y por los siguientes
concilios y sínodos: Sínodo Romano en el año 382, Concilio de Hipona en el año 393, III Concilio de
Cartago en el año 397 y IV Concilio de Cartago en el año 419. Este fue el mismo nuevo testamento
que utilizaron Martín Lutero y Juan Calvino.4

Canon del Antiguo Testamento[editar]

Después de Jesucristo los judíos en Jamnia quitaron los deuterocanónicos del canon de su Tanaj
usando un criterio anticristiano[cita requerida]. Esto implicaría que los judíos ya no tenían autoridad
para designar qué libros eran inspirados, sino más bien la primitiva Iglesia y ésta había aceptado la
versión de los LXX o Septuaginta. Además, que la versión que San Pablo cita en sus epístolas es la
Septuaginta y es a la que se refiere cuando habla de la Escrituras.

Los libros incluidos en la versión de los LXX son: Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio,
Josué, Jueces, Rut, los dos libros de Samuel (I Samuel y II Samuel), los dos libros de los Reyes (I Reyes
y II Reyes), los dos libros de las Crónicas (I Crónicas y II Crónicas), Esdras, Nehemías, Ester, Job, los
Salmos, los Proverbios, el Eclesiastés, el Cantar de los Cantares, Isaías, Jeremías, las Lamentaciones,
Baruc, Ezequiel, Daniel, Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahúm, Habacuc, Sofonías, Ageo,
Zacarías y Malaquías.

Los judíos tenían dos cánones para sus libros santos: el breve o palestinense y el largo o alejandrino.
El breve está conformado por 39 libros y se divide en tres partes: Torá (La Ley), Nevi'im (Profetas) y
Ketuvim (escritos), el acrónimo de estas tres partes da como resultado la palabra Tanak o Tanaj. A
estos 39 libros se les conoce como libros "proto-canónicos". El canon de Palestina se hizo en Jamnia,
y está basado en una traducción hebrea de la Biblia hecha después de Cristo; no son los textos
originales sino una traducción.

La versión de los LXX (el Antiguo Testamento en griego) está conformada por 46 libros con siete
libros más que son: Tobías, Judit, Baruc, Eclesiástico, I y II de Macabeos y Sabiduría. Además esta
versión de los setenta tenía algunas secciones griegas de Ester y Daniel que no están en los proto-
canónicos. A estos libros se les llama "deutero-canónicos".

Los judíos en Alejandría creían que Dios no dejaba de comunicarse con su pueblo incluso fuera de
Israel, e iluminaba a sus hijos en las nuevas circunstancias en que se encontraban.[cita requerida]

Jesús debió usar el canon corto o palestinense, pero los apóstoles, al llevar el Evangelio a todo el
Imperio romano, usaron el canon alejandrino. La Iglesia primitiva recibió este canon que consta de 46
libros.
A partir del año 393 diferentes concilios, fueron precisando la lista de los Libros "canónicos" para la
Iglesia cristiana. Estos fueron: el Concilio de Hipona en el año 393, el Concilio de Cartago en los años
397 y 419, el Concilio de Florencia en el año 1441 y el concilio de Trento en el año 1546.

Los protestantes admiten como libros sagrados los 39 libros del canon hebreo que fue fijado después
de Cristo por los judíos, sin ninguna intervención cristiana. El primero que negó la canonicidad de los
libros deuterocanónicos fue Carlstadt en 1520, y después Lutero en 1534 y Calvino en 1540. Aunque
Lutero parece contradecirse pues en su Comentario sobre San Juan dijo: "Estamos obligados a
admitir de los papistas que ellos tienen la Palabra de Dios, que la hemos recibido de ellos, y que sin
ellos no tendríamos ningún conocimiento de ésta". Esta Iglesia "papista" pronunció que los 73 libros
que componen el Antiguo y Nuevo Testamento son revelación.

El obispo Melitón de Sardes registró la primera lista conocida de la Septuaginta en el año 170 d. C.
Contenía 45 libros, pareciera que falta uno puesto que el libro de las Lamentaciones se consideraba
como parte de Jeremías.

Nuevo Testamento[editar]

El Nuevo Testamento está formado por 27 libros, y se divide en cuatro partes: el Evangelio o
Evangelios, los Hechos de los Apóstoles, las Epístolas y el Apocalipsis. De estos libros, siete fueron
puestos en duda: Epístola a los Hebreos, Epístola de Santiago, segunda epístola de Pedro, segunda
epístola de Juan, tercera epístola de Juan, epístola de Judas y Apocalipsis. La duda de que fueran
inspirados fundaba sobre su autenticidad.

En la Iglesia primitiva, la regla de fe se encontraba en la enseñanza oral de los apóstoles y de los


primeros evangelizadores. Pasado el tiempo, esa generación empezó a morir y se sintió la urgencia
de consignar por escrito las enseñanzas de Jesucristo y los rasgos más sobresalientes de su vida. Esta
es la causa de los escritos de los Evangelios. Por otra parte, de acuerdo a los problemas que iban
surgiendo los apóstoles alimentaban espiritualmente a sus fieles mediante cartas. Este fue el origen
de las Epístolas.

A finales del siglo I y principios del siglo II, la colección de escritos variaba de una iglesia a otra.
Además en el siglo II, las ideas del hereje Marción, que afirmaba que únicamente el Evangelio de
Lucas y las diez epístolas de Pablo tenían un origen divino; y del montanismo, que pretendía
introducir como libros santos los escritos de Montano, apresuraron la determinación del Canon del
Nuevo Testamento.
En tiempos de San Agustín, los concilios de Hipona en al año 393 y de Cartago años 397 y 419
(conocidos como los concilios africanos) reconocieron los 27 libros, así como el concilio de Trullo
(Constantinopla, en el 692) y el concilio florentino en 1441.

El protestantismo renovó antiguas dudas y excluyó algunos libros. El doctor Martín Lutero rechazaba
Hebreos, Santiago, Judas y Apocalipsis. En el Concilio de Trento celebrado en 1546, se presentó
oficial y dogmáticamente la lista íntegra del Nuevo Testamento. La explicación teológica era que los
libros debían ser revelados por el Espíritu Santo y transmitidos fielmente por él. Los principales
criterios prácticos fueron cuatro: su origen apostólico o de la generación apostólica, su ortodoxia en
la doctrina, su uso litúrgico y su uso generalizado.

Siglos IV y V: oficialización del cristianismo en el Imperio romano[editar]

Constantino I[editar]

El emperador Constantino I junto con Licinio, promulgaron en el 313 el Edicto de Milán, decretando
libertad de cultos en todo el Imperio y terminando así la persecución a los cristianos.5 Constantino
fue, como los emperadores antes que él, el sacerdote superior del mitraísmo. Sin embargo, también
estaba interesado en crear unidad para facilitar el gobierno, y para hacer esto se involucró en la
disputa entre grupos cristianos sobre el arrianismo, invocando el Primer Concilio de Nicea, este
concilio produjo el Credo Niceno.

Constantino mitigó algunas diferencias entre el cristianismo ortodoxo y su principal competidor, la


religión oficial del Sol Invictus. Por ejemplo, en tiempos de Constantino se decretó el domingo
cristiano como día de reposo oficial. Además, Constantino instituyó el uso de símbolo chi-rho
(crismón), representativo del cristianismo, aunque según algunos estudiosos esto servía para
propósitos cristianos y no cristianos simultáneamente.[cita requerida]Después se empezó a celebrar
el nacimiento de Jesús el 25 de diciembre[cita requerida], debido a que esta era la fecha de
celebración del nacimiento de Mitra y Baco, así como la fecha de los festivales del solsticio de
invierno tales como la Saturnalia.

La creencia popular dice que Constantino I era cristiano, sin embargo, nunca repudió oficialmente su
posición de alto sacerdote de Mitra Sol Invictus públicamente, y su única "conversión" conocida fue
moribundo en su cama (como se dijo luego por Padres de la Iglesia cristiana posteriores), lo cual es
imposible de verificar. Sin embargo, no era inusual para la gente del siglo IV el evitar convertirse
completamente al cristianismo hasta muy avanzada su vida, por la fuerza de las advertencias en
contra de que continuaran en pecado después de haberse convertido y por las consecuencias
espirituales que aquello traía.
Cambio constantiniano[editar]

Críticos de la unión de la Iglesia y el Estado apuntan a este cambio como el comienzo de la era del
constantinianismo, cuando el cristianismo y la voluntad de Dios gradualmente se vieron identificadas
con la voluntad de la élite gobernante; y en algunos casos fue más que una justificación religiosa para
el ejercicio del poder.

Arrianismo[editar]

Artículo principal: Arrianismo

Arrio (250-336) proponía que Jesús y Dios estaban muy separados y eran entidades diferentes: Jesús
estaba más cerca de Dios que ningún otro humano, pero nació humano, y no tenía una existencia
previa, por ende no era Dios; una persona parecida o semejante a Dios, sin ser necesariamente el
mismo. Por otra parte, Dios había existido siempre. Arrio sentía que cualquier intento de reconocer
la divinidad de Cristo desdibujaba la línea entre el cristianismo y las religiones paganas. Si el
cristianismo reconocía dos dioses separados, el Padre y Jesús, se convertiría en una religión
politeísta.

Credo Niceno[editar]

Dentro del Concilio de Nicea, la asamblea compuso un credo para expresar la fe de la Iglesia cristiana.
Se incluyó entre otras cosas la intervención de Constantino para que se incluyera la palabra
“consubstancial”,6 llegando finalmente al Credo de Nicea.

Cesaropapismo[editar]

El cesaropapismo se inició cuando el papa León III coronó a Carlomagno emperador del Sacro
Imperio Romano Germánico, ocasionando dos efectos: el apoyo de la Iglesia al Estado y viceversa, el
apoyo del Estado a la Iglesia, lo cual derivó en el cesaropapismo, que sostenía la teoría del origen
divino de los reyes y les daba poder absoluto sobre la religión y el gobierno a la vez.

Reavivamiento del paganismo por Roma en el siglo IV[editar]

Golpeado por estos desarrollos, el emperador Juliano (denominado "el Apóstata" debido a su
rechazo del cristianismo y su conversión al mitraísmo y al neoplatonismo) intentó restaurar el estado
anterior entre las religiones del imperio al eliminar los privilegios dados por antiguos emperadores
romanos como Constantino (exención de impuestos entre el clero cristiano, por ejemplo),
prohibiendo a las distintas denominaciones cristianas perseguirse entre sí y volviendo a traer a
arzobispos quienes habían sido proscritos por el arrianismo, alentando al judaísmo y una suerte de
neopaganismo.
Cristianismo niceno se opone a los emperadores bizantinos[editar]

San Atanasio exiliado de su arzobispado en Alejandría al menos cinco veces por oponerse al
arrianismo.

San Juan Crisóstomo (patriarca de Constantinopla) muere en el exilio por criticar a la corte imperial
en sus homilías.

El cristianismo se convierte en religión del Estado[editar]

La oposición de Juliano duró por poco, emperadores como Constantino II repelieron las acciones de
Juliano e incentivaron el crecimiento del cristianismo. Este estado de cosas fue finalmente reforzado
por una serie de decretos (como el Edicto de Tesalónica) por el emperador niceno Teodosio I,
comenzando en febrero de 381, y continuando por su reinado. Así, a fines del siglo IV el cristianismo
se transformó en la religión oficial del Imperio romano.

Otro material de esta era[editar]

Ambrosio de Milán (arzobispo y santo).

Pentarquía, organización de la iglesia en 5 patriarcados.

Primeras controversias cristológicas[editar]

Las controversias cristológicas incluyen examen de preguntas como: ¿era Cristo divino, humano, un
ser angélico creado, o más allá de una simple clasificación en una de estas categorías? ¿Los milagros
de Cristo realmente cambiaron la realidad física o sólo eran simbólicos? ¿El cuerpo de Cristo
realmente se elevó de la muerte o el Cristo resucitado era un ser sobrenatural que no estaba
limitado por las leyes físicas?

Arrio, Atanasio de Alejandría

Diodoro de Sicilia, Teodoro de Mopsuestia

Cirilo de Alejandría y Nestorio

El concilio de Éfeso antinestoriano y el concilio de Calcedonia antimonofisita en el 451.

La búsqueda por la reconciliación y la herejía de una voluntad (monotelismo, la creencia de que


Jesucristo tenía una voluntad [divina] como oposición a las dos voluntades, una divina y otra
humana). El Quinto concilio ecuménico condenó el monotelismo y falló al alcanzar la reconciliación
deseada por el emperador bizantino.

Siglo V[editar]

La conversión del mundo mediterráneo[editar]


Desarrollo del cristianismo en el mundo Mediterráneo.

Agustín de Hipona

Jerónimo de Estridón

Desarrollo del cristianismo fuera del mundo mediterráneo[editar]

El cristianismo no estuvo restringido a la cuenca mediterránea y a sus alrededores; en el tiempo de


Jesús una gran proporción de población judía vivía en Mesopotamia, fuera del Imperio romano,
especialmente en la ciudad de Babilonia, donde se desarrolló gran parte del Talmud.

Cristianos de Santo Tomás se establecen en India posiblemente comenzando en 52 y ciertamente


hasta antes de 325.

Cristianismo en Etiopía.

Cristianismo en el Imperio sasánida

El cristianismo llega a las islas Británicas.

El cristianismo llega a Irlanda (datado tradicionalmente en 432) y la evolución del cristianismo céltico.

Misioneros irlandeses y la diseminación del cristianismo a Bretaña y el norte de Europa.

El establecimiento de la autoridad papal en Irlanda después del Gran Cisma.

Cristianos nestorianos viajan por la ruta de la seda para establecer una comunidad en la Dinastía
Tang con capital en Chang'an, construyendo la Pagoda Daqin en 640.

El levantamiento del islam[editar]

Islam

Historia del islam

La expansión del Imperio islámico

Persecuciones[editar]

Las Cruzadas

Persecución a los cristianos

Iconoclasia

Diseminación del cristianismo en Europa central y oriental[editar]

Santos Cirilo y Metodius traducen la Biblia y la liturgia en la Iglesia eslava en el siglo IX.
El Bautismo de Kiev en 988 disemina el cristianismo por toda Rusia, estableciendo la identidad
cristiana oriental de Ucrania, Bielorrusia y Rusia.

Iglesia cristiana y Estado en el medievo occidental[editar]

Papa Gregorio VII

Órdenes monásticas

Inquisición e Inquisición medieval

Cisma entre Oriente y Occidente[editar]

Artículos principales: Cisma de Oriente y Sucesión apostólica.

Tomó mucho tiempo en desarrollarse; los temas principales fueron el papel del papa de Roma y la
cláusula Filioque. El cisma "oficial" aconteció en 1054, por la excomunión romana del Patriarca de
Constantinopla Miguel I Cerulario, seguido por la excomunión constantinopolitana del representante
del papa.

Las excomuniones fueron rescindidas mutuamente por el papa y el patriarca de Constantinopla en la


década de 1960, aun así el cisma no ha sido eliminado por completo.

El Gran Cisma se produjo entre el catolicismo Romano y la ortodoxia Oriental. Ambas tradiciones
ponen énfasis en la sucesión apostólica, e históricamente ambas aseguran ser la única descendencia
legítima de la Iglesia primitiva. Cada una, además, asevera mantener de manera más correcta la
tradición de los apóstoles y que la otra se ha desviado. Los católicos romanos a menudo se refieren a
sí mismos simplemente como "católicos", que significa "universal", y mantienen que también son
ortodoxos. Los ortodoxos orientales se refieren a sí mismos simplemente como "ortodoxos" que
significa "adoración correcta", y también se denominan a sí mismos católicos. Inicialmente, el cisma
era primordialmente entre el Oriente y el Occidente, pero hoy ambas congregaciones están
extendidas por todo el mundo. Aún se refieren entre ellas en esos términos por razones históricas.

Finales de la Edad Media[editar]

Las Cruzadas

El movimiento conciliador

Humanismo cristiano

Fin del Imperio bizantino en 1453

Caza de brujas

América antigua[editar]

Conquistadores
Santería, una fusión del catolicismo con tradiciones religiosas de África occidental traídas
originalmente entre los esclavos.

La reforma protestante y la contrarreforma católica[editar]

Artículos principales: Reforma protestante y Contrarreforma.

El rol de la imprenta de Juan Gutenberg en la diseminación de los textos reformistas.

Martín Lutero

Juan Calvino y el Calvinismo

Biblia King James

Concilio de Trento

Guerra de los Treinta Años

Inquisición

Reforma Radical y los Anabaptistas

Amish, Menonitas

Surgimiento de las denominaciones religiosas del protestantismo[editar]

Discute el levantamiento de las mayores denominaciones religiosas después de la Reforma


Protestante y los retos enfrentados por el catolicismo.

Iglesias bautistas

Iglesias presbiterianas

Iglesia de Inglaterra

John Wesley y el Metodismo

Francis Asbury, Thomas Coke y Metodismo Americano

Primer Gran Despertar

Pentecostalismo

Luteranismo

Hermandades de Cristo

Los Puritanos

Los Cuáqueros

Noconformistas
La Guerra Civil Inglesa

Congreso de Religiones, 1893

Siglo XIX[editar]

Resurgimiento católico en la Europa Romántica

Anglocatólicos o Movimiento de Oxford en la Iglesia de Inglaterra

Misioneros y Colonialismo

Friedrich Schleiermacher y el Cristianismo Liberal

Anticlericalismo y comunismo ateo[editar]

En algunos movimientos revolucionarios la Iglesia católica fue vista como aliada con los gobernantes
derrocados, por lo que fue perseguida. Por ejemplo, después de la Revolución francesa y de la
Revolución mexicana hubo acciones de persecución y represalia contra los católicos. En el contexto
del mundo comunista, Karl Marx condenó a la religión como el "opio del pueblo" [1] y los gobiernos
marxista-leninistas del siglo XX a menudo eran ateos; de estos, sólo Albania se declaró oficialmente
como un estado ateo.

Siglo XX[editar]

El cristianismo en el siglo XX se caracteriza por una fragmentación acelerada. El siglo vio el


levantamiento de grupos liberales y conservadores, así como una secularización general de la
sociedad occidental. La Iglesia católica instituyó muchas reformas para modernizarse. Los misioneros
hicieron incursiones en el Lejano oriente, estableciendo seguidores en China, Taiwán y Japón. Al
mismo tiempo, la persecución en la Europa Oriental comunista y la Unión Soviética trajo a muchos
cristianos ortodoxos a la Europa Occidental y a los Estados Unidos, aumentando el contacto entre el
cristianismo occidental y oriental. Además, el ecumenismo creció en importancia, cuyo comienzo fue
en la Conferencia Misionera de Edimburgo en 1910, aunque se critica que Latinoamérica haya sido
excluida debido a que la predicación protestante en Latinoamérica ha sido frecuentemente
anticatólica.7

Reformas católicas[editar]

Concilio Vaticano II

Iniciativas ecuménicas

Anatemas (excomuniones) del Gran Cisma revocadas mutuamente por el papa y el patriarca de
Constantinopla (1960).

Papa Juan Pablo II


Otros movimientos[editar]

Otro movimiento que creció en el siglo XX fue el Anarquismo cristiano, el cual rechaza la iglesia
cristiana, estado o cualquier otro poder excepto el de Dios. También creen en la no violencia
absoluta. El libro de León Tolstói llamado El Reino de Dios está dentro de ti publicado en 1894 fue el
catalizador de este movimiento.

En la década de los 50, se dio una expansión evangélica en América. La prosperidad posterior a la
segunda guerra mundial experimentada en Estados Unidos también tuvo efectos religiosos,
denominados "fundamentalismo morfológico". El número de templos cristianos aumentó, y las
actividades de las Iglesias evangélicas crecieron expansivamente.

Dentro del catolicismo surge formalmente en los años 60 la Teología de la Liberación (T.L.) en
América Latina, como respuesta al malestar producido por la opresión y la pobreza características de
los pueblos de esta región. La Iglesia católica de manera oficial no acepta los postulados de la T.L.,
por una posible estrecha relación con el marxismo, aunque los teólogos de la liberación niegan tal
relación, aunque sí aceptan la existencia de conceptos como la lucha de clases. Sin embargo, la
Iglesia católica de todas formas sí acepta algunos postulados de la misma T.L. sobre todo en lo
referente a la necesidad de libertad de los pueblos en el mundo, pero generalizando también la idea
a la libertad de los otros pecados también.

Otro desarrollo notable en el siglo XX dentro del cristianismo fue el levantamiento de movimientos
pentecostales. Aunque sus raíces datan desde antes del año 1900, su nacimiento real se atribuye
comúnmente al siglo XX. Brotaron de raíces metodistas, se levantaron de las reuniones en una misión
urbana en la calle Azusa en Los Ángeles. Desde ahí se diseminaron por todo el mundo, llevado por
aquellos quienes experimentaron lo que creen ser movimientos milagrosos de Dios en ese lugar. El
pentecostalismo, que dio inicio al movimiento carismático dentro de denominaciones ya
establecidas, continúa siendo una importante fuerza en el cristianismo occidental.

Modernismo y la reacción fundamentalista[editar]

Las implicaciones radicales de las influencias científicas y culturales por la Ilustración se hicieron
notar en las Iglesias protestantes, especialmente en el siglo XIX; el cristianismo liberal pretendía unir
a las Iglesias junto con la amplia revolución que el modernismo representaba. Al hacerlo, nuevas
aproximaciones críticas de la Biblia fueron desarrolladas, nuevas actitudes se volvieron evidentes
sobre el rol de la religión en la sociedad, y un nuevo pensamiento comenzó a cuestionar las casi
universalmente aceptadas definiciones del cristianismo ortodoxo.
En reacción a estos acontecimientos, el fundamentalismo cristiano fue un movimiento que rechazaba
las influencias radicales del humanismo filosófico, debido a que afectaban al cristianismo. Apuntando
especialmente a los alcances críticos de la interpretación de la Biblia, y tratando de bloquear las
incursiones hechas en sus iglesias cristianas por presunciones científicas ateas, los fundamentalistas
comenzaron a aparecer en varias denominaciones como movimientos independientes numerosos de
resistencia a los bruscos cambios del cristianismo histórico. Con el tiempo, los movimientos
fundamentalistas evangélicos se habían dividido en dos ramas, una con la etiqueta de
fundamentalista, mientras que un movimiento más moderado prefirió la etiqueta de evangélico.
Aunque ambos movimientos se originaron primeramente en el mundo anglosajón, la mayoría de los
Evangélicos se encuentran por todas partes.

Véase también: Fundamentalismo cristiano

El auge del movimiento evangélico[editar]

En los Estados Unidos y en el resto del mundo, ha habido un marcado crecimiento del sector
evangélico de las denominaciones protestantes, especialmente en aquellas que se identifican
exclusivamente como evangélicas, y un declive de aquellas Iglesias identificadas con corrientes más
liberales. En el periodo de entreguerras (años 20), el cristianismo liberal fue el sector de más rápido
crecimiento, cosa que cambió después de la segunda guerra mundial, cuando dirigentes de tendencia
más conservadora arribaron a las estructuras eclesiásticas.

El movimiento evangélico no es una entidad. Las Iglesias evangélicas y sus seguidores no pueden ser
fácilmente clasificados. La mayoría no es fundamentalista, en el estricto sentido que algunos dan a
ese término, aunque muchos se siguen refiriendo a sí mismos como tales.

Sin embargo, el movimiento ha logrado manejarse de una manera informal, para reservar el nombre
de Evangélico para aquellos grupos y creyentes que se adhieren a una profesión de fe cristiana que
ellos consideran histórica, una paleo-ortodoxia, como algunos la denominan. Aquellos que se
denominan "evangélicos moderados" señalan mantenerse aún más unidos a esos fundamentos
cristianos "históricos", y los "evangélicos liberales" no se aplican a sí mismos este apelativo en
términos definitorios de su teología, sino que de su vida "progresiva" en la perspectiva cívica, social o
científica.

Existe una gran diversidad de comunidades evangélicas alrededor del mundo, los lazos entre ellas
son sólo aparentes (varias organizaciones locales y globales los vinculan, pero ninguna a todos), pero
la mayoría coincide en las siguientes creencias: una "alta estima" de las Escrituras, creencia en la
deidad de Cristo, en la Trinidad, en la salvación por gracia mediante la fe, en la resurrección física de
Cristo, por mencionar solo algunas.
Evangelismo en la ventana 10/40[editar]

Artículo principal: Ventana 10/40

Evangélicos definen y priorizan esfuerzos para alcanzar a los "no alcanzados" a fines del siglo XX y
principios del XXI al enfocarse en países que se encuentran entre las latitudes 10º norte y 40º sur.
Esta área está dominada mayormente por naciones musulmanas, muchas de las cuales no permiten
misioneros de otras religiones en sus países.

La diseminación del laicismo[editar]

En Europa Occidental existe un alejamiento general de la observancia religiosa y creencias de las


enseñanzas cristianas y se mueven hacia el laicismo. La "secularización de la sociedad", atribuida al
tiempo del Renacimiento y los años siguientes, es la mayor responsable de este movimiento. Por
ejemplo, un estudio hecho por la Gallup International Millennium muestra que sólo un sexto de los
europeos va a servicios religiosos regulares, menos de la mitad tienen a Dios como de "suma
importancia", y sólo el 40% cree en un "Dios personal". Aunque la gran mayoría considera que
"pertenecen" a una denominación religiosa. Los números muestran que la "de-cristianización" de
Europa ha comenzado lentamente a caminar en la dirección opuesta.

En Norteamérica, Suramérica y Australia, los otros tres continentes donde el cristianismo es la


religión profesada dominante, la observancia religiosa es más alta que en Europa. Al mismo tiempo,
estas regiones a menudo son vistas por otras naciones como conservadoras y "victorianas" en su
urbanidad social.

Sudamérica, históricamente católica, ha experimentado una gran infusión evangélica en los últimos
80 años debido a la influencia de misioneros evangélicos. Por ejemplo, en Brasil, el país más grande
del continente, es el país con mayor número de católicos del mundo y al mismo tiempo el que tiene
el mayor número de evangélicos. Algunas de las más grandes congregaciones en el mundo se
encuentran en Brasil; también en Colombia, un país de tradición católica está sufriendo cambios
dramáticos en su sociedad ya que el cristianismo evangélico está creciendo de manera exponencial,
solo en la ciudad capital Bogotá se encuentran las iglesias en las que se congregan en grupos de
1000, 3000, 10000 y hasta 50000.[cita requerida]

características de los pueblos de esta región. La Iglesia católica de manera oficial no acepta los
postulados de la T.L., por una posible estrecha relación con el marxismo, aunque los teólogos de la
liberación niegan tal relación, aunque sí aceptan la existencia de conceptos como la lucha de clases.
Sin embargo, la Iglesia católica de todas formas sí acepta algunos postulados de la misma T.L. sobre
todo en lo referente a la necesidad de libertad de los pueblos en el mundo, pero generalizando
también la idea a la libertad de los otros pecados también.
Otro desarrollo notable en el siglo XX dentro del cristianismo fue el levantamiento de movimientos
pentecostales. Aunque sus raíces datan desde antes del año 1900, su nacimiento real se atribuye
comúnmente al siglo XX. Brotaron de raíces metodistas, se levantaron de las reuniones en una misión
urbana en la calle Azusa en Los Ángeles. Desde ahí se diseminaron por todo el mundo, llevado por
aquellos quienes experimentaron lo que creen ser movimientos milagrosos de Dios en ese lugar. El
pentecostalismo, que dio inicio al movimiento carismático dentro de denominaciones ya
establecidas, continúa siendo una importante fuerza en el cristianismo occidental.

Modernismo y la reacción fundamentalista[editar]

Las implicaciones radicales de las influencias científicas y culturales por la Ilustración se hicieron
notar en las Iglesias protestantes, especialmente en el siglo XIX; el cristianismo liberal pretendía unir
a las Iglesias junto con la amplia revolución que el modernismo representaba. Al hacerlo, nuevas
aproximaciones críticas de la Biblia fueron desarrolladas, nuevas actitudes se volvieron evidentes
sobre el rol de la religión en la sociedad, y un nuevo pensamiento comenzó a cuestionar las casi
universalmente aceptadas definiciones del cristianismo ortodoxo.