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Pienso que no es estrictamente necesario tomar a Kant para explicar los fundamentos de la moral;

de hecho te recomiendo que no te metas en citas específicas y solo menciona que gran parte de
los fundamentos de la moral kantiana están contenidos a lo largo de su obra “Crítica de la Razón
Práctica”. De todos modos te dejo dos frases de él que ilustran en algo que este personaje tenía
dos centros esenciales, a saber, el hombre y la razón (que no es lo mismo que pensar, pues pensar
es una capacidad que tienen todos los seres humanos, es inherente a nosotros, mientras que la
razón es el poner en práctica esa capacidad de pensar que tienen todas las personas).

La PRIMERA frase es… “Obra de modo que la máxima de tu voluntad pueda siempre valer como
principio de una ley general”. En pocas palabras, hay que obrar SIEMPRE de la mejor forma que sea
posible, lo más apegado a los principios morales establecidos, es decir, a las normas. Esto puede
generar una incógnita… ¿entonces los que actúen fuera de la norma están mal? Desde la frase
anterior la respuesta a esta pregunta sería NO, porque si observas bien dicha frase, se pone el
énfasis en el OBRAR, y no tanto en la norma, por lo que se queda abierta la posibilidad de
establecer nuevas normas o actualizarlas a partir de un contexto real y no de uno meramente
teórico. También checa que se especifica la VOLUNTAD, es decir, la capacidad de querer o no
querer optar por una u otra cosa. En la misma frase también se observa la palabra LEY, es decir,
aquello que es pauta rectora establecida, lo que marca el camino a seguir. Por ende, si mezclas el
OBRAR, la VOLUNTAD y la LEY, lo puedes resumir en algo muy simple: “PIENSA BIEN LAS COSAS
ANTES DE ACTUAR”, porque si piensas bien lo que vas a hacer antes de actuar será MUY DIFÍCIL
que puedas actuar erróneamente y así conseguir un mal en vez de un bien; y de aquí puedes sacar
que es incluso indispensable que el ejercicio de pensamiento es un elemento NECESARIO para
poder practicar el amor al prójimo.

La SEGUNDA frase dice… “Obra de tal suerte que siempre tomes a la humanidad como fin y jamás como
simple medio, ya en tu persona, ya en la persona de cualquier otro”. Aquí se trata de reubicar al ser
humano en un lugar privilegiado dentro del contexto de lo real, es decir, no todo es pura razón ni
pura experiencia, sino más bien una combinación de ambas por medio de un medio necesario: el
hombre. El hombre es el principal actor, como dijera Descartes, en el gran libro del mundo; es el
hombre quien ejecuta las normas en el plano de lo empírico; es el hombre quien reflexiona sus
acciones a través de las normas por medio del ejercicio de pensamiento. Por consecuencia, el
hombre no debe ser subestimado ni marginado. Aquí puedes meter lo que es el amor al prójimo y
el amor a uno mismo (amarás al prójimo como a ti mismo).