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Nómadas (Col)

ISSN: 0121-7550
nomadas@ucentral.edu.co
Universidad Central
Colombia

Ospina Mesa, César Andrés


Reseña de "TEJIDOS ONÍRICOS: MOVILIDAD, CAPITALISMO Y BIOPOLÍTICA EN BOGOTÁ (1910-
1930)" de Santiago Castro-Gómez
Nómadas (Col), núm. 33, octubre, 2010, pp. 262-264
Universidad Central
Bogotá, Colombia

Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=105118973019

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Nómadas 33 | octubre de 2010 | universidad central | colombia

Libros TEJIDOS ONÍRICOS: MOVILIDAD,


CAPITALISMO Y BIOPOLÍTICA
EN BOGOTÁ (1910-1930)

Oneiric fabrics: mobility, capitalism


and bio-politics in Bogotá (1910-1930)

editorial: Pontificia Universidad Javeriana

autor: Santiago Castro-Gómez

ciudad: Bogotá

año: 2009

número de páginas: 281

César Andrés Ospina Mesa* La entrada de Colombia en la fase in- Santiago Castro-Gómez. Interesa al
dustrial del sistema mundo moder- autor no la visión economicista del ca-
* Filósofo y profesor del Departamento
de Lenguas de la Facultad de no/colonial, que comprende desde la pitalismo, sino las prácticas a partir de
Comunicación Social, Pontificia pérdida de Panamá hasta el inicio de las cuales puede decirse que este siste-
Universidad Javeriana la República liberal, trajo consigo una ma económico echó raíces en Colom-
Bogotá, (Colombia). serie de transformaciones que cambia- bia. Se trata de prácticas que no pasan
E-mail: cesar.ospina@gmail.com
rían para siempre su estructura social. necesariamente por la constitución de
La fábrica emergió como el eje cen- empresas, flujos de capital o institucio-
tral del modo de producción, aunque nes financieras, sino por ámbitos más
la hacienda y las subjetividades colo- “moleculares”. Para el autor, el capita-
niales ligadas a ésta siguieron funcio- lismo no debe ser analizado únicamen-
nando. Colombia logró incursionar en te desde el punto de vista de la pro-
dicha fase sólo hasta el final de la pri- ducción de mercancías, sino también,
mera década del siglo XX, porque du- y sobre todo, desde la perspectiva de
rante todo el siglo anterior el país sirvió la producción de subjetividades que
como despensa de la industrialización hacen posible su experiencia. No es,
de los países centrales, pero sin que la pues, el capitalismo en sí mismo sino la
“lógica cultural” del capitalismo indus- experiencia del capitalismo lo que inte-
trial tuviera alguna incidencia en las resa a nuestro filósofo.
relaciones sociales internas. Durante Castro-Gómez propone, así, una ge-
las primeras décadas del siglo XX asis- nealogía de las prácticas y dispositivos
timos, pues, a una experiencia del ca- que contribuyeron a la producción de
pitalismo que desterritorializó las he- subjetividades acordes con los ideales
rencias coloniales sin aniquilarlas, pero capitalistas, en los cuales el país pre-
resemantizándolas y alimentándose de tendía incursionar. Para ello, toma
éstas. Este es el punto de partida del como contexto de análisis la ciudad de
último libro del filósofo colombiano Bogotá, no tanto por ser ésta la capi-
libr

tal de la República, sino porque desde orden de ideas, la genealogía que el au- propiedades y cualidades. Este dispo-
1910 inició una serie de transformacio- tor realiza en este libro se centra no en sitivo facilitó un tipo de gobierno eco-
nes urbanas que deben ser tomadas en los tejidos empíricos sino en los tejidos nómico sobre las poblaciones a través
cuenta. Según el autor, para las élites oníricos, sobre la hipótesis de que de mecanismos que permitían libe-
industriales el modelo de ciudad ya no rar la fuerza de trabajo de sus codifi-
debía ser Atenas sino Nueva York, ciu- [...] en la Bogotá de comienzos del
caciones locales, con miras a ser ofre-
dad de la circulación y el movimiento siglo XX, el deseo por la mercancía cida en la universalidad abstracta del
por excelencia. Bogotá comenzó a ser precedió la llegada de la mercancía mercado. Sin embargo, no todo debía
vista como un espacio cinético, una misma, es decir, que el capitalismo moverse a su libre albedrío. La biopo-
ciudad donde la movilidad constan- industrial no se instala en nuestro lítica que encarna la movilidad urbana
te debía establecerse como modo de medio primero con las fábricas y se encargó también de estriar los mo-
las máquinas, sino con las palabras,
vida gracias a la llegada de los medios vimientos de ciertos sectores de la po-
los signos y las imágenes. Antes
de transporte y la implementación del blación, como por ejemplo, las muje-
que como un mundo de objetos, la
diseño urbano (city planning), el cual industrialización de los años diez y res y los obreros, dirigiéndolos hacia
tenía como objetivo construir un me- veinte se constituyó entre nosotros lugares donde no fueran un problema
dio ambiente y no tanto construir edi- como un mundo de sueños y de- para los propósitos de las élites.
ficios y calles en un espacio ya prees- seos (Castro-Gómez, 2009: 17). La constitución del homo urbano fue
tablecido. De allí el interés del autor otro de los elementos que, gracias al
por el tema de la movilidad como ele- A lo largo de cinco capítulos, cada
urbanismo, ayudó a la emergencia de
mento fundamental en la experiencia uno de ellos independiente –lo cual
las subjetividades que estudia el libro.
del capitalismo. Ésta es vista como un permite leer el libro desde cualquiera
En efecto, si Bogotá quería ser una
conjunto de prácticas centradas en la de éstos–, el autor desarrolla el análisis
metrópoli similar a Nueva York, reque-
aceleración de la vida. Todo debía mo- de los mecanismos cinéticos que con-
ría de ciudadanos acordes con el modo
verse, no sólo las mercancías y el dine- formaron la Bogotá de principios del
de vida urbano moderno, y para ello
ro, sino también las personas, sus há- siglo XX. Uno de los acontecimientos
fue fundamental la construcción de un
bitos y costumbres, las ideas, de modo importantes analizados es la exposición
medio ambiente propicio. Se fomentó
que se lograse la descodificación de agrícola e industrial de 1910, donde se
la planeación de una ciudad que dejara
unas subjetividades ancladas todavía escenifica por primera vez una semán- atrás su pasado colonial/republicano:
en la “quietud” de la Colonia. tica del progreso, lo cual propició que las élites comenzaron a abandonar el
La hipótesis central del libro de Cas- una parte de la población bogotana centro de la ciudad para alojarse en el
tro-Gómez es que la industrialización se sintiera identificada libidinalmente norte en sectores todavía por urbani-
del país demandó una nueva relación con un estilo de vida capitalista para el zar. Los barrios Teusaquillo y Chapine-
de las personas con el movimiento y, cual no existían todavía las condiciones ro fueron los lugares en donde el des-
con ello, la emergencia de unas sub- materiales. Por su parte, la llegada del arraigo cultural de las élites en relación
jetividades cinéticas capaces de hacer transporte rápido al país fue pieza cla- con su pasado, sería realizable, mien-
realidad el orden social imaginado mas ve en la dinámica de una ciudad que tras que el sector sur terminó acogien-
no realizado por las élites liberales del se pensaba moderna. La incursión del do a la población más pobre de la capi-
siglo XIX. Para que el país lograra en- automóvil, el tranvía eléctrico, el ferro- tal. Se trazó, entonces, la frontera entre
trar en la dinámica del capitalismo in- carril (ya conocido en el siglo XIX) y la ricos y pobres, ya no sobre la base del
dustrial, se requerían cuerpos veloces aviación, facilitaron la transformación linaje de la sangre, como había ocu-
y subjetividades desligadas de sus esfe- de cuerpos inmóviles en cuerpos velo- rrido en la Colonia, sino sobre el pa-
ras primarias, ancladas principalmen- ces, capaces de ir al ritmo ferviente del radigma de la riqueza. El norte pasó a
te en códigos y hábitos preindustriales. capitalismo mundial. A partir de allí, ser el espacio de la modernidad, mien-
Se requerían, en una palabra, sujetos Castro-Gómez elabora el concepto de tras que el centro y el sur continuaron
con disposición cinética. Por ello, se dispositivo de movilidad, el cual inscri- siendo el espacio colonial de antaño,
implementaron una serie de tecnolo- bió a gran parte de la población bogota- aquello que debía ser “rebasado” por
gías que propiciaban la rápida circula- na en juegos de poder y verdad donde el progreso. Es allí donde el urbanismo
ción de personas y mercancías. En este el movimiento adquirió determinadas adquirió gran importancia en la medi-
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da en que surgió la pregunta por cómo vieja tecnología de la limpieza de san- para construirla), trabajo fijo, automó-
gobernar a una población, mayorita- gre (dispositivo de blancura), median- vil, vacaciones, poder vestir a la moda,
riamente obrera, que también necesi- te una política sistemática de inmigra- vivir saludablemente y entretenerse.
taba movilizarse. El city planning era ción que pretendía mejorar la “caduca” Finalmente, considero que el libro
en realidad una tecnología de gobier- raza colombiana. La segunda, por el de Santiago Castro-Gómez logra evi-
no sobre la población a través de la pro- contrario, no se concentró en el tema denciar la cara oculta de una parte de
ducción de ambientes urbanos: calles de las razas sino en la conducción de la historia colombiana, que muchos in-
amplias y pavimentadas, parques, vi- la conducta, a través de la gestión de la telectuales desconocen. Utilizando las
viendas en condiciones higiénicas, ser- vida de la población colombiana en su herramientas teóricas de pensadores
vicio de transporte urbano, comercio, conjunto, generando las condiciones tan diferentes como Aníbal Quijano,
etcétera. Toda una estrategia biopolíti- medioambientales que le permitieran Gilles Deleuze y Félix Guattari, Mi-
ca que sectorizó las clases sociales sobre moverse “libremente” y, por tanto, de- chel Foucault, Peter Sloterdijk y Mau-
la base del trabajo y la higiene. sear la ley. Esta segunda tecnología, rizio Lazzarato, entre los más sobresa-
Para Castro-Gómez, la mayor de las que fue la empleada durante la década lientes, Castro-Gómez muestra no sólo
fantasías suscitadas en la época fue la de los treinta, minimizó los riesgos que la importancia que los discursos de las
construcción del Estado moderno por impedían a la población incursionar en élites bogotanas de principios del siglo
parte de la élite política del momento. la emergente sociedad del trabajo. XX tuvieron en la construcción social,
En el fondo de la producción cinética En conexión con los símbolos e imá- cultural y política del país, sino que da
de la población que miraba hacia la im- genes que se difundieron en la exposi- cuenta de las prácticas que hoy cons-
plementación de la sociedad del traba- ción de 1910, la década del veinte tra- tituyen la experiencia de buena par-
jo, y de la estrategia de defensa frente jo consigo todo un arsenal tecnológico te de los colombianos en la época de
a unos “otros” que se movilizaban de que tenía como propósito interpelar los la mundialización del capital. Su libro
manera sospechosa e incómoda, apare- deseos de la población. La publicidad, puede ser visto legítimamente como
ció el Estado como instancia articula- la moda y las diversiones se configura- una ontología del presente. Pero más
dora de todos los movimientos. La so- ron como prácticas que sujetaron a las que un trabajo que intenta indagar por
beranía estatal debía garantizar que la personas al imperativo del trabajo, en- la emergencia de determinados dispo-
multiplicidad de movimientos conver- contrando allí el medio para satisfacer sitivos, Tejidos oníricos puede ser leído
giera en una unidad legitimada por la unas supuestas necesidades y caren- desde la perspectiva de lo que alguna
figura del pueblo. De allí que la pre- cias. Castro-Gómez traza la genealogía vez el escritor Manuel Zapata Olive-
gunta por el cómo gobernar la pobla- de una estética del consumo como ele- lla llamó la descolonización mental. En
ción implicaba poner en marcha una mento clave para la consolidación del tiempos del Bicentenario de la “In-
serie de tecnologías de intervención capitalismo en Colombia en el seno de dependencia” de Colombia, cuando
estatal, a través de las cuales esa po- las élites ciudadanas y de un sector de abundan los discursos celebratorios,
blación se convirtiera en pueblo sobe- la clase trabajadora. De esta manera, el necesitamos reflexionar sobre lo que
rano. Dos posturas fueron importan- consumo de sensaciones, emociones e algunos pensadores latinoamericanos
tes: la primera tomó como centro de imágenes hizo que un sector de la po- han llamado el “proyecto inconcluso
sus reflexiones el “hacer vivir” a un sec- blación bogotana se sintiera parte de de la decolonialidad”. A mi modo de
tor de la población, pero “dejando mo- una comunidad cosmopolita que de- ver, el libro de Castro-Gómez avanza
rir” a la otra parte, reactualizando así la seaba tener vivienda propia (o crédito claramente hacia este propósito.

