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Omisión y Calidad de Garante.

Dr. Mario Octavio Vázquez Padilla.


Fuentes de la calidad de garante.
A) La Ley. Por lo general se comprenden dentro de esta categoría las personas que tienen una
estrecha relación familiar con el titular del bien jurídico expuesto al peligro, o quienes los
sustituyen en el ejercicio de la patria potestad. Ejemplo, los padres que no proporcionan
alimentos al hijo incapaz de valerse por sí, responden, si este muere por inanición, por parricidio
u homicidio entre parientes.
B) El contrato. La persona que mediante la celebración de un contrato se obliga a proteger el
bien jurídico, se convierte, por imperio de ese acuerdo de voluntades, en garante y, por tanto,
está constreñido a tutelar ese bien de los posibles peligros a los que pueda verse expuesto.
Ejemplos, el ginecólogo cuyos servicios se contratan para que asista un parto y después del
alumbramiento omite anudar el cordón umbilical; o el enfermero que a pesar de haber sido
contratado para suministrar medicamentos a los ancianos de un asilo que padecen
enfermedades del corazón, omite proporcionárselos, etc.
C) El actuar precedente o injerencia.
Cuando el sujeto, mediante la realización de un acto precedente, genera un riesgo para el objeto
jurídico, adquiere por ese hecho la calidad de garante y con ello el deber de resguardar el bien,
ejemplo: el chofer de un automóvil que por imprudencia arrolla a un motociclista causándole
lesiones que de no ser atendidas en forma oportuna pueden determinar la muerte. Si el
conductor, en lugar de llevar al atropellado a un centro de salud, huye del lugar del suceso y
este muere, responderá por homicidio doloso, en comisión por omisión.
La adquisición de la calidad de garante, en función del actuar precedente o injerencia,
está regida por los siguientes principios.
Primero. EL deber de garantía surge a condición de que el salvamento de la vida dependa
exclusivamente del auxilio del autor del acto precedente. Por tanto, si en el ejemplo anterior, el
atropellamiento se realiza en una avenida muy concurrida, donde la prestación de socorro del
causante de las lesiones no es determinante para lograr el salvamento del bien jurídico, no
existirá tal obligación.
Segundo.- Tampoco existirá deber de garantía si el acto precedente sólo ocasiona de manera
fortuita la situación de riesgo para el bien jurídico. Ejemplo: un chofer conduce su automóvil con
suma precaución y a la velocidad indicada a pesar de lo cual no puede impedir lesionar
gravemente a un suicida que se lanza a las llantas del vehículo. En este supuesto, el peligro fue
creado por el propio suicida y por lo tanto no surge para el conductor el deber de garante. No
obstante, si el acontecimiento tiene lugar en despoblado y el chofer abandona al suicida
malherido-- quien posteriormente muere por falta de auxilios oportunos--, aquel responderá por
la simple omisión de socorro, dada su falta de solidaridad.
Tercero.- Para que surja el deber de garantía es menester que el actuar precedente sea
antijurídico. Quien en ejercicio de la legítima defensa, hiere gravemente a su agresor, no
adquiere por ello calidad de garante, ni le es atribuible su muerte por no prestarle auxilio.