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ADVOCACIÓN MARIANA

Las Advocaciones son un título, referencia o nombre aludido que se otorga a un lugar,
figura, imagen o recuerdo. Literalmente indica el “modo de llamar” o designar.
Es común que muchos de los que se hacen llamar cristianos, por falta de información o
mejor dicho “formación”, confundan esos distintos nombres con distintos santos,
santas o “virgencitas”, como suelen llamarle.
Por ejemplo, los católicos solemos “apodar” a la Virgen María, Madre de Dios, de
distintas maneras, según el lugar dónde se halla instalada la devoción, o según la
circunstancia, si es una aparición o se la nombra Patrona, etc.
Esto no quiere decir que haya multitud de vírgenes. La Virgen es una sola.
En la Biblia, solemos encontrar distintas advocaciones para referirse por ejemplo a
Jesús y no por ello significa que haya muchos y distintos Jesús.

MARÍA EN LA BIBLIA
La persona prudente es de pocas palabras. María no era de esas personas que no
hablaba nada, pero ella sabía que “todos debemos ser prontos para escuchar y lentos
para hablar” el evangelio conserva las siguientes palabras o frases de la Santísima
Virgen.
A. ¿Cómo será esto? Lc 1,34
La persona prudente siempre pregunta. No se queda con sus dudas, sino que
consulta a las personas que saben. El sabio Salomón decía “Quien pregunta a los
que saben triunfan. Quien no consulta fracasa”
B. “He aquí la esclava del Señor, hágase en mi según tu palabra” Lc1,38
A nosotros también nos pide que digamos como esta señora en las ocasiones más
graves e importantes de nuestras vidas “hágase la santa voluntad de Dios” esto es
lo que Jesucristo repetía en sus horas difíciles “Padre, hágase tu voluntad”
C. “Él hizo maravillas en mí maravillas al señor” Lc 1, 46
También a nosotros nos pide el Señor que en los momentos de alegría nos
acordemos de dar gracias a Dios, por lo bueno que es Jesucristo. Él levantaba los
ojos y decía “Gracias te doy oh Padre”
D. “Por qué te has portado así” Lc 2, 48
La virgen corrigió a su hijo porque todas las mamas tienen la obligación de corregir
a sus hijos. Debemos escuchar las correcciones que Dios nos da , también las de
nuestros padres. No es por hacernos sufrir para que seamos mejores
E. “No tiene vino” “Hagan lo que él les diga”
Todos los días sigue la virgen diciendo a su hijo por nosotros “No tienen vino, ósea
mira no tienen caridad, paciencia, valor, fervor…y Jesús, cada vez que ella ruega
por nosotros también nos dice: “hagan lo que él les diga”. Ósea cumplan bien lo
que les enseña el evangelio y podrán experimentar lo que dicen los Santos:
“cuando María ruega todos obtienen, nadie se niega”

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Se objeta a veces que la Escritura menciona unos hermanos y hermanas
de Jesús (Mc 3, 31-55; 6, 3; 1 Co 9, 5; Ga 1, 19). La Iglesia siempre ha
ELEGIDA POR DIOS Y LA PROMESA CUMPLIDA entendido estos pasajes como no referidos a otros hijos de la Virgen
La mujer elegida por Dios fue la Virgen María para que de ella naciera el María; en efecto, Santiago y José "hermanos de Jesús" (Mt 13, 55) son los
Mesías prometido que es Jesús, nuestro Salvador. hijos de una María discípula de Cristo (Mt 27, 56) que se designa de
manera significativa como "la otra María" (Mt 28, 1). Se trata de parientes
DIOS LE CONCEDIO PRIVILEGIOS: DOGMAS próximos de Jesús, según una expresión conocida del Antiguo
Testamento (Gn 13, 8; 14, 16;29, 15; etc.).
A. INMACULADA CONCEPCIÓN
Para ser la Madre del Salvador, María fue "dotada por Dios con Jesús es el Hijo único de María. Pero la maternidad espiritual de María se
dones a la medida de una misión tan importante" (LG 56). El ángel extiende (Jn 19, 26-27; Ap 12, 17) a todos los hombres a los cuales, El vino
Gabriel en el momento de la anunciación la saluda como "llena de a salvar: "Dio a luz al Hijo, al que Dios constituyó el mayor de muchos
gracia" (Lc 1, 28). En efecto, para poder dar el asentimiento libre hermanos (Rom 8,29), es decir, de los creyentes, a cuyo nacimiento y
educación colabora con amor de madre" (LG 63).
de su fe al anuncio de su vocación era preciso que ella estuviese
totalmente poseída por la gracia de Dios. C. MATERNIDAD DIVINA
A lo largo de los siglos, la Iglesia ha tomado conciencia de que Llamada en los Evangelios "la Madre de Jesús"(Jn 2, 1; 19, 25; Mt
María "llena de gracia" por Dios (Lc 1, 28) había sido redimida 13, 55, etc.), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como
desde su concepción. Es lo que confiesa el dogma de la "la madre de mi Señor" desde antes del nacimiento de su hijo ( Lc
Inmaculada Concepción, proclamado en 1854 por el Papa Pío IX. 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra
B. PERPETUA VIRGINIDAD del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo
la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda
Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es
afirmando también el aspecto corporal de este suceso, esto es, verdaderamente Madre de Dios ["Theotokos"] .
sin elemento humano, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven
en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el D. ASUNCIÓN EN CUERPO Y ALMA
Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra la Virgen Inmaculada, preservada libre de toda mancha de pecado
Los relatos evangélicos (Cf. Mt 1, 18-25; Lc 1, 26-38) presentan la original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue llevada a la gloria
concepción virginal como una obra divina que sobrepasa toda del cielo y elevada al trono por el Señor como Reina del universo, para
comprensión y toda posibilidad humanas (Cf. Lc 1, 34): "Lo ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los Señores y
concebido en ella viene del Espíritu Santo", dice el ángel a José a vencedor del pecado y de la muerte" (LG 59; Cf. la proclamación del
dogma de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María por el Papa
propósito de María, su desposada (Mt 1, 20). La Iglesia ve en ello
Pío XII en 1950: DS 3903). La Asunción de la Santísima Virgen constituye
el cumplimiento de la promesa divina hecha por el profeta Isaías:
una participación singular en la Resurrección de su Hijo y una
"He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un Hijo" (Is 7, 14 anticipación de la resurrección de los demás cristianos
según la traducción griega de Mt 1, 23). celebramos este dogma el 15 de agosto

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