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La Iniciación Masónica

Por Gabriel Liberatoscioli.

De las palabras “Iniciación”, “Secreto”, “Misterio y “Esotérico”.


La palabra iniciación indica la acción de iniciar o iniciarse, es decir, comenzar o
empezar algo. Harto conocido su significado, es interesante conocer su etimología, y en
esta materia es menester hacer un paréntesis. Guido Gómez de Silva, en la Introducción
de su Breve Diccionario Etimológico de la Lengua Española dice al respecto: “La
Etimología es la historia de las palabras, y, como las palabras representan cosas, es con
frecuencia la historia de las cosas, y por tanto de la civilización”. Es por ello que usaré
como herramienta la etimología por considerarla una excelente referencia, la cual nos
ayudará a acercarnos a la fuente originaria. En virtud de lo dicho se consulta la
etimología de algunas palabras claves en torno a la iniciación masónica y el resultado es
el siguiente:
Iniciar: del Latín Initiare “Admintir (a alguien) a ritos religioso secretos”, de Initium
“Principio”.

¿Qué curioso? La palabra iniciar e iniciación está relacionado a “ritos religiosos” y que
además son “secretos”. Se podría pensar, entonces, que el origen de la masonería fue de
índole religiosa y en su paso por el tiempo ha sufrido cambios por su condición de
progresista y en virtud de su plena libertad en el pensar. De allí, posiblemente se derive la
analogía existente entre la religión y la masonería de nuestros tiempos.
En este sentido, es necesario, igualmente, consultar “Secreto”.

Secreto: Oculto, escondido, separado de la vista o del conocimiento de los demás. De


Latín Secretus “Separado”, participio pasivo de Secernere “separar, distinguir, poner
aparte”.

Los trabajos y las asambleas dentro de los masones se realizan dentro de un templo que
le llamamos Logia, lejos de las asechanzas de todo aquello que no se considere sagrado
o elevado y de personas no conocedora del Arte Real. Por otra parte, también es secreto
el conocimiento que está inmerso en todas sus simbologías y alegorías. El devaste de la
piedra bruta, trabajo que por lo demás es íntimo y solitario, se efectúa en interior del
templo de nuestro ser, oculto de las asechanzas enajenadoras del mundo exterior, es
decir, su ejecución es en “secreto”.
Cabe destacar que lo secreto está vinculado al misterio y a lo esotérico, cuyas palabras
también se consultarán su etimología:

Misterio: “Algo secreto, inexplicable o inexplicado”. Del Latín Mysterium y del griego
Mysterion “Misterio, secreto, ritos secretos”, de Mýstes, “Persona iniciada en los ritos
secretos”, de Mýein “cerrar los labios, mantener secreto”.

Esotérico: “Reservado para un grupo pequeño” Latín tardío esotericus, del griego
esóterikós “esotérico”, literalmente = “de los de dentro, de los que están en el interior”, de
Esótéró “más adentro”.

Los augustos misterios de la masonería, que en principio es “algo secreto e inexplicable”


para los profanos, solo le son revelados al masón, quien es miembro de un grupo
pequeño llamado orden, cofradía, corporación o logia.

La Iniciación en la Masonería.
La Masonería persigue lograr en su iniciación los siguientes objetivos:
1. Admitir a un hombre con cualidades tales que le permitan potencialmente ser
perfectible, del punto de vista ideal, claro está.
2. Deslastrarle de todo aquello que se considere grosero y perteneciente al
mundo fenoménico y de las apariencias, de los vicios, los agentes enajenadores
del ser y los prejuicios. De allí el color blanco del mandil, porque se supone que
el aprendiz ya se ha liberado a través de una limpieza y una transmutación
simbolizado en la ablución y en el fuego respectivamente. Dando inicio así a
una vida nueva con un nuevo pensar y un nuevo obrar.
3. Dar muerte al hombre profano y renacerlo en un “hombre iniciado” que si bien
es cierto no es perfecto, igualmente cierto es que le “convierte en un ser
humano que emprende el rumbo de una disciplina de progreso”, tal cual
explica el Q:. H:. Humberto Camejo en su obra Masonería Práctica. Esta muerte
al que se hace referencia está vinculado a la Cámara de Reflexiones, que no es
otra cosa que un viaje introspectivo a las profundidades de nuestro ser para
lograr el encuentro con nuestra conciencia íntima y se produzca una
transmutación ontológica de régimen existencial, desde el punto de vista
filosófico. Esta transmutación viene representada por la fórmula alquímica
VITRIOL y en los elementos alquímicos presente en dicha cámara, a saber: agua,
azufre, mercurio, fuego, sal. Simbólicamente hablando, el masón debe trabajar
sus aspectos más bajos, toscos e impuros de su espíritu para que este logre un
estado sublime, exaltado, cual trasformación alquímica del plomo en oro. En
cuanto a la muerte simbólica, Christian Jacq, en su obra “La Masonería” se
refiere al tema de la manera siguiente: “¿Por qué, nos preguntaremos, los ritos
iniciáticos se celebran en tumbas? Los textos egipcios nos proporcionan dos
respuestas. En primer lugar, la “tumba”, como el sarcófago, no es un lugar de
muerte; en realidad, es la morada de una vida nueva obtenida por la muerte
del individuo profano. En segundo lugar, la palabra “tumba” se sustituye
bastante a menudo, en los escritos egipcios, por el término “taller”: crear la obra
de arte y crear al iniciado son dos obras idénticas”.
4. Transmitir a través de sus símbolos y alegorías el conocimiento esotérico o
filosofía iniciática contentiva de la sabiduría que se persigue y que reúne
además toda la tradición que hemos resguardados con estimable celo.

Es importante destacar, que la masonería actualmente está lejos de ser una institución
estudiosa de la filosófica académica como tal, para tal fin han sido creadas las
universidades, aunque cierto es que se sirve de esta como una herramienta de suma
importancia. Al respecto, el Q:. H:. Amando Hurtado en su libro “La Masonería” cita: “La
filosofía masónica es una filosofía antropológica, que siempre tiene en cuenta la relación
entre el microcosmo humano y el macrocosmo universal, y no simplemente una filosofía
académica”.
La iniciación en la masonería es en esencia una ceremonia de carácter simbólico. No
necesariamente en la práctica del rito se logra todo lo inherente a la iniciación. Esta
puede ocurrir antes, durante o después de experimentarla de forma ritual. Cualquier
persona que haya vivido un despertar interior en su más amplio sentido, ya es un iniciado.
Y si lo revive en la masonería, entonces es un iniciado masón. No obstante, la Iniciación
Masónica “es el proceso que se compone de actos simbólicos, pruebas morales y físicas
y, sobre todo, de la voluntad del recipiendario para matar en él, el hombre indigno e
impuro y hacer que nazca en su ser otro hombre, regenerado, digno de recibir
enseñanzas (aprendiz), compartir el pan de la sabiduría (Compañero) y enseñar después
a otros (Maestro)”, tal cual lo expresó nuestro ilustre y querido hermano Pedro Barbosa de
la Torre en su “Curso de Aprendiz”.
De alcanzarse dichos objetivos que persigue la masonería, mencionados anteriormente,
el masón será poseedor de unas series de herramienta que le conllevarán a ser un gran
maestro en el arte del buen vivir lograda a través de la sabiduría adquirida como
consecuencia de su palingenesia. El masón, cual artista, esculpirá su propio ser y cuanto
más perfecto sea su obra, más perfecto será su vivir.

Gabriel Liberatoscioli, M:.M:., P:.M:.


Resp:. Log:. Renacimiento Nº 222
al Or:. de Barquisimeto, Venezuela.