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Tutela procesal administrativa de los derechos fundamentales

El amparo ordinario administrativo


Concepto y notas esenciales

El proceso de amparo ordinario en materia administrativa trae su razón de ser en las


mencionadas exigencias constitucionales de "preferencia" y "sumariedad" en la tutela
procesal de los derechos fundamentales plasmadas en el art. 53.2 CE. Así lo recuerda el
art. 114.1 de la Ley 29/1998 Reguladora de la Jurisdicción Contencioso-Administrativa
(LJCA o Ley Jurisdiccional administrativa), precepto con el que comienza la regulación
específica de este amparo en materia contencioso-administrativa.

La LJCA ha introducido en su cuerpo normativo (arts. 114 a 122) las normas destinadas
a regular el proceso especial dedicado a la protección de los derechos fundamentales
frente a las actuaciones dictadas por las AAPP lesivas de aquellos derechos.

El amparo ordinario contencioso-administrativo no es, pues, otra cosa que un proceso


declarativo especial, preferente y de tramitación acelerada, destinado a la tutela de los
derechos fundamentales respecto de las actuaciones administrativas vulneradoras de
tales derechos.

Del concepto apuntado podemos extraer las siguientes notas esenciales:

Proceso especial, preferente y "sumario"

El amparo administrativo es un proceso especial por razón de la materia, limitada a


salvaguardar los derechos fundamentales presuntamente conculcados por la
Administración autora de la actuación por el actor impugnada. Ello significa, que las
llamadas "cuestiones de legalidad ordinaria" no pueden fundamentar jurídicamente, por
sí solas, la pretensión de amparo administrativo (art. 114.1 LJCA). Las antes citadas
cuestiones de mera legalidad habrán de tramitarse a través de los correspondientes
procesos ordinarios administrativos; no es posible, por tanto, fundar la pretensión de
amparo en normas de Derecho Administrativo y, si así lo hiciera el actor, obtendría, no
sólo una Sentencia desestimatoria de su pretensión de amparo, sino, lo que es aún más
grave, la firmeza del acto impugnado, ya que, una vez agotado el plazo de interposición
del recurso contencioso-administrativo, no es posible acudir después de intentada la
expeditiva vía del proceso de amparo a un posterior proceso administrativo ordinario.

El amparo administrativo es "preferente y sumario" (en el sentido de rapidez en su


tramitación) y ello, no sólo porque así lo disponga el art. 53.2 CE. La "preferencia" en la
tramitación de los amparos administrativos, art. 114.3 LJCA dispone "A todos los
efectos, la tramitación de estos recursos tendrá carácter preferente".

Finalmente, la Ley Jurisdiccional ha dotado al amparo administrativo de una


tramitación "urgente", lo que se manifiesta al regular los plazos para la realización de
los distintos actos procesales, que son más breves que los previstos para los procesos
administrativos ordinarios y que pueden abarcan meses y días inhábiles.
Destinado a tutelar los derechos fundamentales frente a las actuaciones administrativas
sujetas al Derecho Administrativo

En todos los procesos de amparo las partes sólo pueden invocar derechos fundamentales
y el Juez reconocer o denegar la existencia de su vulneración. Esta cuestión ya es
conocida y, por tanto, no volveremos sobre la misma. La particularidad del amparo
administrativo consiste en la especificidad del objeto de dicho proceso que,
necesariamente, ha de estar dirigido a impugnar una actuación dictada por una
Administración Pública sometida al Derecho Administrativo. Sólo cuando concurran
todas estas circunstancias es posible acudir al orden jurisdiccional administrativo para
iniciar este proceso de amparo.

Regulación legal

Su regulación legal viene de la LJCA de 1998, Exposición de Motivos "Se trae al texto
de la Ley Jurisdiccional la regulación del proceso especial en materia de derechos
fundamentales, con el mismo carácter preferente y urgente que ya tiene...". El capítulo I
del Tít. V "Procedimiento para la protección de los derechos fundamentales de la
persona", y consta de nueve arts. (114 a 122), aunque, en puridad, el último de los
citados preceptos regula un proceso especial dedicado al derecho fundamental de
reunión.

Estas normas rigen el proceso de amparo en calidad de derecho primario y, para lo no


previsto expresamente en las mismas, con supletoriedad de segundo grado, la LEC (DF
1ª LJCA y art. 4 LEC).

El amparo ordinario administrativo se encuentra, pues, previsto en sus normas


específicas (los citados arts. 114 a 122); pero también existen menciones explícitas a la
tutela de los derechos fundamentales fuera del cap. I de la Ley Jurisdiccional.

Procedimiento aplicable

No obstante la aparente claridad del art. 114.1 LJCA ("El procedimiento de amparo
judicial... se regirá... por lo dispuesto en este Capítulo..."), lo cierto es que, frente a las
actuaciones administrativas lesivas de los derechos fundamentales, la persona agraviada
podrá optar por iniciar el proceso especial de amparo, el proceso ordinario que
corresponda (el común o el abreviado) o, incluso, los dos procesos (el especial y el
ordinario) al mismo tiempo. Lo que no podrá hacer es acudir, en primer lugar, al amparo
administrativo y, después, es decir, en el caso de obtener la resolución firme
desfavorable del amparo solicitado, al proceso ordinario.

La posibilidad procesal de que el actor escoja la vía del proceso de amparo


administrativo parece, en principio, evidente, al tratarse de un proceso especial
preferente y rápido. Sin embargo, la razón por la que no siempre se elige esta alternativa
estriba en la limitación de su objeto que ha de ceñirse a la vulneración de los derechos
fundamentales, unido a la mayor brevedad del plazo para el ejercicio de la acción (10
días). Cuando el particular sabe de la ilegalidad del acto, que le es perjudicial, pero duda
acerca del motivo de nulidad en el que el mismo incurre, o entiende que es más
plausible desde un punto de vista probatorio que el juzgador anule el acto impugnado
por violar una norma ordinaria que por vulnerar un derecho fundamental, lo más
probable es que acuda al proceso declarativo ordinario en vez del amparo.

Sólo es aconsejable optar por este proceso especial, cuando la vulneración del derecho
fundamental sea evidente.

Precisamente con el fin de evitar estas consecuencias tan drásticas, la jurisprudencia ha


permitido la posibilidad de iniciar, dentro del plazo legalmente previsto para el ejercicio
de la correspondiente acción, los dos procesos al mismo tiempo, es decir, el amparo y el
ordinario. Efectivamente, desde la STC 23/1984, tanto el TC como el TS sostienen de
manera unánime, de un lado, la citada posibilidad de iniciar estos procesos al mismo
tiempo y, de otro, que el plazo para el ejercicio de la acción lo es de caducidad, por lo
que la interposición del recurso de amparo administrativo no suspende (ni se
interrumpe) el plazo para iniciar el proceso administrativo ordinario (2 meses, art. 46
LJCA).

Objeto

La Ley procesal administrativa (LJCA) regula de objeto del proceso de amparo


administrativo:

 Art. 114.2 LJCA "Podrán hacerse valer en este proceso las pretensiones a que se
refieren los arts. 31 y 32, siempre que tengan como finalidad la de restablecer o
preservar los derechos o libertades por razón de los cuales el recurso hubiere
sido formulado".
 Art. 121.2 hace referencia a la obligación del juzgador de dictar una Sentencia
estimatoria de la pretensión del actor cuando la actuación administrativa
impugnada incurra "en cualquier infracción del ordenamiento jurídico, incluso la
desviación de poder, y como consecuencia de la misma vulneren un derecho de
los susceptibles de amparo".

Materia objeto del proceso de amparo administrativo

Por una parte, se regula tanto las pretensiones de condena a prestaciones de dar (el
reconocimiento de un situación jurídica individualizada y, en su caso, la indemnización
por los daños y perjuicios por el actor padecidos, art. 31), como las de hacer (en los
casos de la inactividad administrativa del art. 29 o de las vías de hecho; cfr. art. 32); y,
por otra, también se admite que la pretensión de amparo se funde jurídicamente no sólo
en la presunta vulneración de los derechos fundamentales, sino, al mismo tiempo, en las
normas legales que los desarrollan (los llamados derechos fundamentales de
configuración legal).

La pretensión de amparo administrativo puede ser declarativa o mixta

Son pretensiones declarativas las que persiguen, únicamente, la nulidad radical de la


actuación administrativa lesiva de los derechos fundamentales (v.gr. la nulidad de una
sanción administrativa que ha vulnerado el derecho a la presunción de inocencia (art.
24.2 CE) o que carece de la necesaria cobertura legal (art. 25.1 CE). Cuando el actor
sólo persigue este fin y la actuación administrativa ha vulnerado un derecho
fundamental, dicho acto adolece de un motivo de nulidad radical (art. 62.1.a LRJPAC),
apreciable incluso de oficio en cualquiera de las instancias jurisdiccionales.

Cuando el actor solicita la nulidad de la actuación administrativa impugnada y, además,


el reconocimiento de otra petición de dar, hacer o no hacer, nos encontramos ante las
denominadas pretensiones mixtas, ya que instan un pronunciamiento mero-declarativo y
de condena. Así ocurre, por ejemplo, cuando el demandante de amparo solicita, no sólo
la nulidad radical de la actuación impugnada 15 (acto expreso, presunto, norma de
rango inferior a la Ley, o una vía de hecho), sino también el reconocimiento de una
individualizada situación jurídica (v.gr. su derecho a la obtención de una licencia que le
ha sido denegada por la Administración demandada), la indemnización por los daños y
perjuicios padecidos (siguiendo el ejemplo anterior, el actor puede reclamar tanto el
daño emergente, como el lucro cesante) o la condena a la Administración a realizar una
determinada prestación.

Legitimación

La Ley Jurisdiccional no dedica precepto alguno a la regulación específica de la


legitimación en el proceso de amparo objeto de nuestro estudio. Rigen, por tanto, con
carácter supletorio (art. 114.1), las normas generales dedicadas a la legitimación
previstas en los arts. 19 y ss de dicha Ley.

Activa

Conforme a lo previsto en el art. 19 LJCA, se encuentran activamente legitimados para


iniciar el proceso de amparo administrativo, los sujetos de derecho (ya sean personas
físicas, jurídicas, grupos de afectados o uniones sin personalidad a las que se refieren
los arts. 18 y 19 LJCA) titulares de un interés legítimo respecto de la actuación
administrativa impugnada lesiva de un derecho fundamental.

También se encuentran legitimados para iniciar el proceso de amparo administrativo el


MF y el Defensor del Pueblo.

Pasiva

En todo proceso administrativo existe una parte pasivamente legitimada necesaria (la
administración demandada) y otra, contingente (el codemandado). La razón de esta
realidad está íntimamente unida al objeto de todo proceso administrativo: la pretensión
administrativa ha de basarse en una previa actuación dictada por una Administración
Pública sujeta a Derecho Administrativo. Es lo que suele calificarse como "el carácter
revisor" del orden jurisdiccional administrativo. Por ello, la Administración autora de la
actuación administrativa impugnada es siempre parte pasivamente legitimada, no sólo
en este proceso especial, sino también en los demás procesos administrativos (art. 21.1.a
LJCA).

La figura del codemandado que, al igual que la Administración demandada, es parte


principal, ha sido objeto de una nueva (y criticable) regulación por la LJCA. En efecto,
la anterior Ley jurisdiccional de 1956 distinguía entre dos figuras: el codemandado y el
coadyuvante; el primero, titular de un derecho subjetivo, era parte principal, mientras
que el segundo, titular de un mero interés, era parte accesoria. Sin embargo, la vigente
Ley procesal administrativa ha unificado ambas figuras, a las que denomina de la misma
manera (partes codemandadas), tratándolas como partes principales en pie de igualdad
con la Administración demandada. No obstante, lo dispuesto en el citado precepto, no
debería ser posible equiparar a efectos procesales a dos sujetos que ostentan diferentes
títulos de legitimación desde el punto de vista del derecho material; si la igualdad
consiste en dar a cada uno lo suyo y no en tratar a todos por igual, de lege ferenda
debería volverse a distinguir entre el titular del derecho subjetivo (parte principal desde
el punto de vista de la legitimación pasiva) y el del interés legítimo (parte coadyuvante
subordinada a las principales).

Competencia

La Ley Jurisdiccional, a diferencia de lo que sucede en la LPL o en la LEC, se inspira


en el llamado "principio de la jerarquía del acto" para determinar el Tribunal que, en
primera o única instancia, ha de conocer del proceso. En virtud del citado principio,
conocerán de los litigios administrativos los Juzgados de lo Contencioso-administrativo
(o los Juzgados Centrales), las Salas de lo Contencioso-administrativo de los TSJ, la
Sala de lo Contencioso-administrativo de la AN o la Sala Tercera del TS en función del
rango del órgano administrativo del que emana la actuación impugnada. De esta forma
y, por regla general, las actuaciones dictadas por el Consejo de Ministros son
enjuiciadas por el TS, las emanadas de los Ministros por la AN, las procedentes de las
CCAA por los TSJ y, finalmente, a nivel municipal, conocerán los Juzgados de lo
Contencioso-administrativo (LJCA).

La competencia territorial de los Juzgados y de los TSJ. En primer lugar, es competente


el Tribunal en cuya circunscripción tenga su sede la Administración autora de la
actuación impugnada. Las especialidades (que afectan a distintas materias como las de
personal, propiedades especiales, sanciones, inmuebles, etc.).

Finalmente, la única mención que dedica la LJCA a la competencia en materia de


amparo lo es a la funcional; ello sucede en el art. 121.3 cuando establece que "contra las
Sentencias de los Juzgados de lo Contencioso-Administrativo procederá la apelación en
un solo efecto".

Contra las Sentencias dictadas en procesos de primera instancia en materia de amparo


cabe interponer recurso de apelación o de casación, en función del Tribunal
objetivamente competente. Así, contra las Sentencias dictadas por los Juzgados de lo
administrativo, cabe interponer apelación ante la Sala de lo Contencioso-administrativo
del TSJ; del mismo modo, contra las dictadas por los Juzgados Centrales de lo
Contencioso-administrativo, cabe apelación ante la Sala de lo Contencioso-
administrativo de la AN. Sin embargo, contra las Sentencias dictadas por los TSJ y por
la AN, sólo cabe interponer recurso de casación ante la Sala 3ª del TS.

Procedimiento

Iniciación: el escrito de interposición

El amparo administrativo comienza, de conformidad con las normas generales previstas


en la Ley Jurisdiccional, mediante un escrito (mal denominado "escrito de interposición
del recurso" cuando en puridad no es un recurso, sino un proceso), en el que el actor
ejercita su derecho de acción, no así la pretensión (que la introducirá posteriormente
mediante el escrito de demanda). En efecto, el contenido del escrito de interposición se
caracteriza por su brevedad, puesto que, a través de él, el actor únicamente solicita la
iniciación del proceso administrativo, su admisión en él en calidad de parte demandante,
e identifica a la Administración autora de la actuación administrativa que impugna, así
como la actuación vulneradora del derecho fundamental.

Plazo para el ejercicio de la acción de amparo

Art. 115.1 LJCA regula dos plazos para el ejercicio de la acción de amparo: el común y
el especial.

El plazo común es de 10 días hábiles, el mes de agosto es hábil a estos efectos. El plazo
lo es de caducidad (es improrrogable) y el dies a quo del mismo comienza a computarse
a partir del día siguiente de la notificación del acto (expreso), de la publicación de la
disposición impugnada, del requerimiento para el cese de la vía de hecho o del
transcurso del plazo fijado para la resolución (acto presunto).

Dicho plazo común tiene una especialidad (plazo especial) para los casos relativos a las
vías de hecho, sin requerimiento previo de cese, a la inactividad administrativa o a la
interposición del recurso administrativo potestativo de reposición. En tales supuestos, el
plazo de los 10 días comenzará a computarse una vez transcurridos 20 días desde el
inicio de la actuación administrativa en vía de hecho, la reclamación o la presentación
del recurso de reposición, respectivamente.

Especialidades del contenido del escrito de interposición

El escrito de interposición del amparo administrativo, además de reunir los requisitos


comunes (antes descritos), con los correspondientes documentos que ha de acompañar
el actor a dicho escrito, ha de expresar "con precisión y claridad el derecho o derechos
(fundamentales) cuya tutela se pretende y, de manera concisa, los argumentos
sustanciales que den fundamento al recurso" (art. 115.2 LJCA).

Esta especialidad opera como "filtro" que tendrá lugar en la posterior fase de control
judicial de la admisibilidad del amparo (art. 117 LJCA) y tiene por finalidad evitar la
fraudulenta utilización de este proceso especial y acelerado con fines espurios.
Consiguientemente, el demandante tiene la relevante carga procesal, no sólo de
identificar la actuación administrativa impugnada, sino de explicar las razones por las
que estima que ha vulnerado (o puede vulnerar) un derecho fundamental.

Medidas cautelares

Estas se encuentran previstas en los arts. 129 a 136 LJCA. El actor puede solicitar en
cualquier momento del proceso (o incluso antes de su iniciación) no ya la suspensión de
la ejecución del acto impugnado, sino la medida cautelar que estima más adecuada para
la correcta tutela de su concreta pretensión.

Las medidas cautelares, por lo general, se solicitan en el escrito de interposición del


recurso; de ahí que las incluyamos sistemáticamente en este lugar, y están sometidas a
los requisitos y presupuestos comunes, a los que nos remitimos (sobre la tutela cautelar
en el proceso civil, que rige con carácter supletorio, cfr. los arts. 721 a 747 LEC).

Reclamación y envío del expediente administrativo. Emplazamientos

En el mismo día de la presentación del escrito de interposición o en el día siguiente, el


Juzgado o Tribunal requerirá, con carácter urgente, a la Administración autora de la
actuación impugnada la remisión del expediente administrativo. Dicho requerimiento,
que produce para la Administración demandada los efectos procesales del
emplazamiento (art. 50.1 LJCA), irá acompañado de la copia del escrito de
interposición por el actor interpuesto, y la Administración dispondrá de un plazo
máximo de 5 días para cumplir con una doble obligación:

Remitir el expediente completo. A la vista del expediente, emplazar a los titulares de


derechos subjetivos e intereses legítimos afectados por la iniciación del proceso de
amparo para que comparezcan ante el Tribunal competente en el plazo de 5 días. Las
partes codemandadas pueden personarse con posterioridad a ese plazo, pero sin que se
produzca la retroacción de la actuaciones ya precluidas.

Si la Administración no remite el expediente administrativo en el plazo legalmente


previsto, el proceso no se suspende, sino que seguirá sin él su curso. Tan pronto como el
Tribunal reciba el expediente lo pondrá de manifiesto a las partes por plazo de 48 horas
para que aleguen lo que estimen oportuno y sin que se altere el curso del procedimiento
(art. 116.5).

Finalmente, la Administración demandada, al remitir el expediente, o los


codemandados, al comparecer, podrán solicitar la inadmisión del amparo y la
celebración de la comparecencia sobre la procedencia de este proceso especial, cuando
consideren que, del estudio del escrito de interposición y del expediente administrativo,
no existe la vulneración del derecho fundamental por el actor invocado (art. 116.3
LJCA).

Fase de admisión

El art. 117 LJCA regula la llamada fase de admisibilidad del proceso de amparo.
Conforme a lo dispuesto en la citada norma, el Tribunal competente, una vez recibido el
expediente (o precluido el plazo para su remisión) y, en el caso de existir
codemandados, vencido el plazo para su comparecencia, resolverá sobre la
admisibilidad del amparo.

Si el Tribunal admite el amparo, dictará auto ordenando seguir las actuaciones


legalmente previstas. Contra este auto sólo cabe interponer recurso de súplica (art. 79
LJCA).

Si el Tribunal duda acerca de la viabilidad del amparo por el actor solicitado,


comunicará a las partes el motivo en que pudiera fundarse la inadmisión del
procedimiento y las citará a una comparecencia en la que se les oirá sobre su
procedencia. En el día siguiente, el Tribunal resolverá mediante Auto ordenando el
archivo del amparo o la continuación procedimental del mismo. Contra el Auto de
archivo cabe interponer recurso de apelación, si es dictado por un Juzgado de lo
Contencioso-administrativo; o recurso de casación, previa interposición del recurso de
súplica si quien lo ha resuelto es la Sala de lo Contencioso-administrativo del TSJ o de
la AN.

Como comentábamos al explicar el contenido del escrito de interposición, esta fase


persigue un control "prima facie" sobre la mínima existencia de visos de prosperabilidad
de la pretensión de amparo.

Con ella, la Ley Jurisdiccional pretende crear un filtro a través del cual sólo consigan
pasar los amparos que realmente lo sean y, por tanto, rechazar las peticiones claramente
infundadas. Sin embargo, para estos últimos supuestos la LJCA sigue un sistema tímido
de condena en costas (la temeridad o mala fe), en lugar de establecer un sistema basado
en el principio del vencimiento objetivo, es decir, dicha resolución debería, además,
condenar en costas al actor.

Alegaciones y prueba

Tras la iniciación del proceso de amparo mediante el escrito de interposición, reclamado


y enviado el expediente administrativo (o precluido el plazo para su remisión) y una vez
superada la fase de admisión (con o sin la antes examinada comparecencia), el art. 118
LJCA prevé la carga procesal del actor de formalizar su escrito de demanda en el plazo
de 8 días.

Existe dos momentos procesales, distintos y alejados en el tiempo, de los escritos de


iniciación del proceso (ejercicio del derecho de acción a través del escrito de
interposición) y de introducción de la pretensión (con la demanda). La razón que
provoca esta situación radica en la relevancia del expediente administrativo; dicha
importancia es debida a dos motivos: en primer lugar, porque del estudio de expediente
administrativo el actor podrá fundamentar, con exhaustividad, los hechos de su
pretensión; así podrá realizar mejor su escrito de demanda tanto desde el punto de vista
fáctico como jurídico. En segundo lugar, y puesto que el expediente es un conjunto de
documentos, también tiene un evidente y relevante valor probatorio que, en unos casos,
podrá alcanzar el valor de documento público y, en otros, de documento oficial
(categoría "a caballo" entre el documento público y privado).

Tras la presentación de la demanda (de precluir el plazo para su interposición, el


Tribunal archivará el pleito), la Administración demandada y, en su caso, los
codemandados disponen de un plazo "común" de 8 días para formalizar sus escritos de
contestación a la demanda, con sus documentos (art. 119 LJCA). Para ello, el Tribunal
les dará traslado de la copia de la demanda interpuesta, con sus documentos, y del
expediente administrativo.

Respecto de la fase probatoria el art. 120 LJCA dispone: "Evacuado el trámite de


alegaciones o transcurrido el plazo para efectuarlas, el órgano jurisdiccional decidirá en
el siguiente día sobre el recibimiento a prueba... no será en ningún caso superior a 20
días comunes para su proposición y práctica." Dicha norma hace referencia a tres
cuestiones:

1. que se resuelva el amparo sin que haya lugar a la fase de prueba si las partes así
lo solicitan en sus escritos de alegaciones (art. 57 LJCA).
2. cuando las partes deseen la apertura del procedimiento probatorio, así lo han de
solicitar en sus respectivos escritos de alegaciones e indicar los hechos
controvertidos objeto de la prueba (art. 60.1 LJCA). El Tribunal tiene la facultad
de acordar o no el recibimiento del proceso a prueba sólo cuando considere que
existen hechos controvertidos, pertinentes, relevantes y útiles para la suerte del
litigio, ordenará la apertura del procedimiento probatorio.
3. el plazo legalmente previsto para que las partes propongan los medios de prueba,
el Tribunal resuelva admitir los que considere pertinentes y para que éstos se
practiquen es común: 20 días.

Otra de las consecuencias del carácter "urgente" de este proceso, estriba en que,
practicados, en su caso, los medios de prueba por el Tribunal admitidos, o precluido el
plazo antes citado, no habrá lugar a la fase de conclusiones o vista (arts. 120 y 121.1
LJCA).

Sentencia, medios de impugnación y costas

El art. 121 LJCA dedica tres apartados a regular, respectivamente, el plazo para dictar
Sentencia, las causas de la Sentencia estimatoria y al recurso de apelación y sus efectos.

El plazo para resolver el amparo será de 5 días. Este plazo, que afecta a los órganos
judiciales, no es, sin embargo, una norma imperativa. El Tribunal no resolverá, por
tanto, en dicho plazo, sino "tan pronto como" pueda ser posible, a la vista del volumen
de asuntos pendientes (art. 67.2 LJCA).

La Sentencia que resuelva el proceso podrá tener el siguiente contenido: a) inadmisión


de la demanda por haberse infringido algún presupuesto procesal; esta sonrojante
posibilidad significa que es posible que el Juez, después de todo un proceso, dicte una
resolución absolutoria en la instancia, sin entrar, por tanto, en el fondo del amparo; b)
estimación o desestimación de la pretensión de amparo en función de que se haya
vulnerado o no un derecho fundamental.

Contra la Sentencia, ya sea de inadmisión o de fondo, cabe interponer recurso de


apelación "o de casación" dependiendo de que el juzgador de instancia sea un Juzgado o
un TSJ o AN, respectivamente.

Ambos recursos producirán un solo efecto, es decir, el actor favorecido por la Sentencia
estimatoria podrá solicitar la ejecución provisional de la misma. La interposición del
recurso no impedirá la ejecución provisional de la sentencia recurrida (91.1 LJCA).

En materia de costas, es de aplicación las normas generales (art. 139): principio de


temeridad o mala fe en la primera instancia y del vencimiento en la apelación o en la
casación.

El amparo administrativo especial de tutela del


derecho de reunión
Introducción
El apartado primero del art. 21 CE consagra el derecho fundamental de reunión pacífica
y sin armas, y precisa que el ejercicio de este derecho no necesitará de autorización
previa. Sin embargo, cuando este derecho quiere ejercitarse en "lugares de tránsito
público" y en "manifestaciones", el 21.2 CE lo somete al requisito de la comunicación
previa a la autoridad "que sólo podrá prohibirlas cuando existan razones fundadas de
alteración del orden público, con peligro para personas o bienes", esto es, en este último
supuesto el derecho de reunión no es absoluto o ilimitado, pues requiere de una previa
autorización de la autoridad competente.

El desarrollo del art. 21 CE se lleva a cabo a través de la LO 9/1983 Reguladora del


Derecho de Reunión; bajo la rúbrica "De las reuniones en lugares de tránsito público y
manifestaciones" los arts. 8 a 10, regulan la forma, contenido y plazo de la
comunicación previa que han remitir los promotores a la autoridad gubernativa; y los
arts. 10 y 11 hacen referencia a los motivos en los que ha de basarse la resolución que
prohíbe o modifica la reunión o manifestación, a la necesidad de motivar y notificar
dicho acto y al control jurisdiccional del mismo.

EL artículo 122 LJCA

El citado art. 122 contiene las siguientes especialidades:

 El proceso se inicia mediante escrito de interposición, cuyo petitum se limita a


solicitar la revocación de la prohibición o de la modificación propuesta por la
autoridad gubernativa. El actor tiene, asimismo, la carga de trasladar copia
"debidamente registrada" de dicho escrito a la autoridad gubernativa para que
remita inmediatamente el expediente administrativo.
 El plazo para el ejercicio de la acción es de 48 horas siguientes a la notificación
del acto impugnado.
 El Tribunal competente es la Sala de lo Contencioso-Administrativo del TSJ en
cuya circunscripción tenga su sede la autoridad gubernativa autora del acto
impugnado.
 Una vez recibida la demanda, el Tribunal, en el plazo improrrogable de 4 días,
citará al demandante, al representante legal de la Administración demandada y al
MF a una audiencia. Dicha audiencia se celebrará, tanto si se ha remitido el
expediente administrativo en tan breve período de tiempo (en cuya caso estará a
disposición de las partes), como si no se ha remitido o recibido el mismo. En la
citada audiencia, el Tribunal oirá a las partes y resolverá acto seguido.
 La resolución, que es irrecurrible, se limitará a confirmar la legalidad de la
actuación impugnada o a revocarla. Contra dicha Sentencia cabe interponer
recurso de amparo ante el TC.