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Los pilares de esta teoría están basados en su sencillez y simplicidad argumentativa de lo bueno, que

tiene como interés la felicidad general de una sociedad. Y el carácter altruista generado por la busca
del placer la cual es tomada como una verdad que no es necesaria demostrar y donde los actos son
juzgados por el conocimiento intuitivo del legislador. De donde se desprende las herramientas para
refutar esta teoría moral.
Ya que el conocimiento intuitivo puede ser subjetivo con lo cual, los criterios para decidir lo moralmente
bueno intrínsecamente pueden contener opiniones e interpretaciones de cada sujeto. Además en un
juicio moral, esta doctrina imposibilitan cualquier razonamiento o argumentación que no conlleve el
significado de lo útil limitando la acción de auto reflexión y estudio de lo moral. Es aquí donde se
presenta el conflicto del sentir común moral de esta doctrina porque en ésta no existiría diferencia en
realizar un acto que beneficie a la mayoría y moralmente sea injusto con alguna minoría de individuos.
Por ejemplo, sería lo mismo castigar a un inocente que a un culpable, o asesinar a un individuo no
peligroso que a un terrorista porque al fin y al cabo cuantitativamente produce el mismo beneficio para
la comunidad en general y no hay manera de poder juzgar individualmente la consecuencias para un
sujeto, con tal efecto de la perdida de la dignificación del ser humano como hombre social pero también
individual.
Así mismo un sujeto por mas reflexivo y racional puede llevar a cabo acciones útilmente egoístas bajo
los principios del utilitarismo (confusión entre lo deseado y lo deseable) por su misma condición del
conocimiento intuitivo ( el cual puede ser errónea) desboronando los pilares en los cuales se
fundamentaba esta teoría por que no cumple con su principio de imparcialidad y su posibilidad de
cuestionar lo moralmente bueno para reformularlo; omitiendo características, aparte de la utilidad, para
definir una acción como moralmente correcta, que puede estar bajo el criterio de la subjetividad y sin
argumentos racionales que cuestionen los lineamiento de lo correcto.