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Universidad de San Carlos de Guatemala

Facultad de Odontología
Área de Odontología Socio-Preventiva.
Docente: Dra. Mirna Calderón Márquez.
Quinto Año.

La Antropología y su contribución a la Salud Pública.

Adaptado para docencia por


Dra. M. Calderón M.
Murdock, G. “Sociedad y Cultura.
FCE.1987.

La Antropología por definición constituye “el estudio de los seres humanos” (la
humanidad), incluso cosas que la mayoría de la gente pasa por alto. El estudio de las
costumbres con frecuencia arroja luz sobre diversos aspectos de la cultura y lo que es más
importante, brinda una amplia perspectiva comparativa desde la cual se puede juzgar más
objetivamente la conducta de las personas en nuestra propia sociedad, que es tan compleja.

El principal objetivo de este artículo es indicar cómo se ven los métodos modernos
para enfrentar la problemática salud-enfermedad, desde la perspectiva comparativa e
histórica más amplia posible.

En Antropología la universalidad del comportamiento humano es siempre


significativa. Aún cuando existan variación y diferenciación en las culturas de todo el
mundo, cuando se encuentra una costumbre, actividad o institución cultural presente en
todas las sociedades (desde la más sencilla hasta la más compleja) se puede concluir que es
universal porque es auténticamente útil, adaptable y que todos los pueblos han llegado a
adoptar después de probar y descartar diversos métodos. Este es el caso, por ejemplo, de
costumbres como la prohibición del robo, del incesto y del asesinato y de instituciones
como la familia, el matrimonio y la religión.

Las ocupaciones especializadas son sumamente escasas en las sociedades sencillas;


sin embargo, el “arte de curar” se encuentra en todas las sociedades conocidas por
primitivas que sean, de ahí que la medicina sea considerada una práctica universal y tal vez
una de las más antiguas en la historia de la humanidad a la cual ha rendido servicios útiles
y trascendentales.

El curandero es importante, aún cuando puede que no administre medicamentos ni


realice procedimientos quirúrgicos. Sus actividades están confinadas casi exclusivamente a
los ritos mágicos basados en creencias o supersticiones para las cuales no hay verificación
científica. Es un médico brujo, un exorcista, un curandero por medio de la fe. Su
farmacopea con frecuencia incluye remedios y procedimientos genuinamente eficaces, por
ejemplo la utilización de plantas que tienen propiedades curativas.
Se valen casi exclusivamente de la magia, invocando espíritus ayudantes, entrando
en trance, murmurando abracadabras, fingiendo que sacan objetos extraños del cuerpo de
un paciente, entre otras prácticas consideradas bastante inútiles desde el punto de vista de la
medicina académica... “sin embargo, sus pacientes se curan”.

La terapia mágica realmente funciona, según lo atestiguan numerosos casos. En


cuanto a como funciona, no hay mucho misterio. El principio es el mismo que actúa en la
curación moderna por medio de la fe y en diversas formas de psicoterapia. El éxito puede
atribuirse al hecho de que muchos achaques humanos son de naturaleza “funcional” más
que “orgánica”; esto significa que se deben a causas imaginarias, psicológicas o neuróticas
y no a microorganismos u otras causas biológicas.

Naturalmente que las enfermedades orgánicas no responderán a ningún tratamiento


psicológico, pero cuando una queja es imaginaria muy probablemente desaparecerá si el
paciente se convence de que está curado. La psicoterapia moderna hace esto en una forma;
la terapia mágica lo hace en otra.

Actualmente el curandero con su terapia mágica tiene un papel social importante y


auténticamente útil en diversas poblaciones y culturas.

De igual manera, existen otras instituciones culturales para la atención de la salud-


enfermedad, entre otros: comadronas y sobadores de huesos, cuya persistencia tiene
fundamento en profundos aspectos culturales.

Por otro lado, la medicina científica y la Salud Pública han avanzado tanto hacia el
control de las enfermedades orgánicas, como puede verse por el asombroso incremento de
la duración de la vida que la importancia relativa de las enfermedades funcionales (las
neurosis y psicosis) se nos presenta cada vez con mayor frecuencia y en algunas
sociedades están representar un problema para la medicina científica.

Hay muchas formas en que la Antropología puede contribuir a la Salud Pública. Por
ejemplo, puede aconsejar sobre la forma de adaptar los programas de salud a la estructura
social y cultural de las colectividades, con lo cual pueden tener más eficacia. Diseñar
mecanismos para introducir medidas de salud acertadas en relación con particularidades de
cada colectividad, entre otros.

Sin embargo, una de las mayores contribuciones potenciales de la antropología es


hacer que los profesionales de la salud conceptualicen la salud como un hecho biológico-
social indivisible; visualicen el amplio alcance de la historia de la cultura y su posición en
ella; desarrollen cada vez más interés en los futuros problemas de salud y se preparen de
antemano contra sucesos predecibles. El abordaje de la salud-enfermedad con tales
fundamentos, ofrecerá mayores probabilidades de éxito.