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LA BANDEJA DE ARENA, UNA TÉCNICA SIMBÓLICA PARA LA EXPLORACIÓN


DEL ALMA INFANTIL

Un poco de Historia

La técnica terapéutica del juego con arena, que implica la colocación de miniaturas
dentro de un cajón poco profundo lleno de arena seca o mojada a fin de crear una escena,
se originó en 1929 con niños que trabajaban terapéuticamente con Margaret Lowenfeld,
médico londinense. Ella abasteció su cuarto de juegos con diversos juguetes pequeños y
con dos bandejas de cinc, una llena de arena y la otra llena de agua. En menos de tres
meses, sus pacientes infantiles habían combinado estos elementos de manera espontánea
y habían creado una nueva técnica; los niños llamaban a esta experiencia “crear su
mundo”. Lowenfeld, utilizó la técnica del mundo para observar y registrar en forma
objetiva la disposición emocional de los niños. Sus presentaciones mundiales de este
nuevo enfoque se recibieron con entusiasmo, ya que la técnica ofrecía una manera de
registrar las comunicaciones de los niños a través de su lenguaje natural de juego por
medio de esquematizar o fotografiar la escena (Lowenfeld, 1979).

Unos 25 años después, en 1954, Dora Kalff se encontraba finalizando su


capacitación en el Instituto C. G. Jung; debido a su continuo interés en ayudar a los niños,
asistió a una conferencia de Margaret Lowenfeld en Zurich. A causa de la profunda
impresión que le causó la técnica del mundo e intrigada con la posibilidad de examinarla
aún más, Kalff le habló a su amigo, C. G. Jung, acerca de este nuevo enfoque. Jung mismo
recordó haber asistido a una conferencia en Francia, en 1937, donde había dado respuesta
formal a una presentación de Lowenfeld. Alentó el interés de Kalff en continuar con esta
técnica, reconociendo el potencial del uso de miniaturas y de arena para reflejar las
imágenes provenientes del inconsciente. Entonces, Kalff se comunicó con Lowenfeld en
cuanto a la posibilidad de trabajar con ella en Londres; ésta estuvo de acuerdo y Kalff
estudió con ella durante un año en 1956 (Mitchell, Friedman, 1994).

Al regresar a Zurich para continuar con su trabajo con niños, Kalff inició el proceso
creativo de intentar la integración de su enfoque basado en Jung con aquel que había
aprendido de su trabajo con Lowenfeld. Durante este período de incubación, mientras sus
propias ideas se cristalizaban, tuvo poco contacto con Lowenfeld y con otros miembros de
la comunidad psicológica suiza, ya que era la única analista junguiana que se encontraba
trabajando con esta técnica en Suiza (Mitchell, Friedman, 1994).

A causa de su entrenamiento junguiano, Kalff tuvo la visión de reconocer que los


símbolos que surgían del arenero objetivaban la energía y movimiento del inconsciente, y
proporcionaban una modalidad terapéutica natural no sólo para que los pacientes
comunicaran sus mundos internos y externos, sino también para sanar heridas psíquicas.
Kalff (1980) señaló que si el terapeuta lograba proporcionar un ambiente terapéutico
positivo, es decir, un “espacio libre y protegido”, se podía establecer la conexión vital
entre el Yo consciente externamente orientado y el Sí mismo inconsciente internamente
orientado. Después de varios años de observar la manera en que participar en el juego
con arena (el nombre que ella dio a la técnica) parecía ayudar a los niños a volverse más
equilibrados y espontáneos, empezó a utilizar esta técnica ampliamente con adultos y
encontró que era asimismo benéfica.

En los últimos años del decenio de 1950-59, después que Kalff había consolidado
su propia teoría de bases junguianas, Lowenfeld y Kalff intercambiaron cartas. En esta
correspondencia, Kalff expresaba su agradecimiento a Lowenfeld y acordaba darle
reconocimiento como creadora de la técnica. También estuvieron de acuerdo en que Kalff
utilizaría el término “juego con arena” para describir su trabajo, a fin de que no se
confundiera con la técnica del mundo.

Cómo se arma una bandeja de arena: particularidades acerca de la


bandeja, la arena y la colección de miniaturas.

La terapia de juego con arena requiere del uso de una caja de arena poco
profunda, arena, agua, y objetos pequeños o miniaturas. Estos materiales concretos
involucran los sentidos táctiles, visuales, olfatorios y cinestésicos. Asimismo, el silencio de
la experiencia tiene un impacto sobre el sentido auditivo.

La caja de arena

La caja de arena sirve como contenedor de la transformación psicológica.


Proporciona un espacio seguro, donde el paciente está libre de concentrar su imaginación
sobre la experiencia inmediata, dentro de los límites protectores de la caja. Los terapeutas
con un enfoque teórico junguiano tienen dos cajas disponibles, una con arena húmeda y
otra con arena seca; la primera se puede moldear, mientras que la segunda es fluida y
agradable al tacto.

Las dimensiones de la caja de arena son claves para la experiencia de un espacio


libre y protegido, de modo que cuenta con un tamaño específico (49.5 ancho × 72.5 cm.
largo, con una profundidad de 7.5 cm.), se coloca a una altura aproximada de 75 cm., y se
pinta de color azul por dentro, para dar la impresión de agua o cielo. Dicho tamaño
permite al paciente que observe la escena de una sola mirada sin tener que mover su
cabeza de un lado a otro (correspondiendo al campo de visión de una persona sentada
frente a la caja, lo que proporciona una percepción constante sobre el campo y favorece la
concentración). De este modo, la caja de arena proporciona un teatro para la total
libertad de la fantasía, pero tiene una limitación inherente, a saber, el tamaño del cajón.
Algunos terapeutas colocan la bandeja sobre el piso, aunque existe discusión entre los
expertos en cuanto a que esto podría promover una regresión forzada e influir la dirección
del proceso terapéutico.
La arena y el agua

La arena representa el instinto, la naturaleza, lo maternal y los poderes sanadores


de la Madre Tierra (Kalff, 1980); por lo común se utiliza arena esterilizada, ligera, de
granofino y en general, cada arenero se llena de arena a la mitad, con 4.5 a 7 kg.
El elemento de la arena es altamente evocador, trae tanto sensaciones positivas de
vida y alegría, cuando se la relaciona con los areneros de los parques y escuelas o con
niños y adultos jugando, construyendo y disfrutando en las playas a la orilla del mar, como
imágenes de muerte y aridez, al asociarla con arenas movedizas o con los ardientes
desiertos. Simboliza asimismo el paso del tiempo, cuando se la recuerda en los relojes de
arena (Schwarzblat).

Por su parte, el agua, es central para el proceso de juego con arena, ya que no sólo
simboliza al inconsciente, sino que desempeña una función integral en el proceso de
transformación. De manera práctica, el agua se utiliza en el arenero de diversas formas:
hacer desaparecer una forma y crear una nueva; humedecer la arena y facilitar que se
modele y se le dé forma; Para alterar y suavizar; Para inundar o sumergir o para disolver
una escena existente.

A fin de mantener húmeda la arena en forma adecuada, la mayoría de los


terapeutas de juego con arena mojan la arena de uno de los areneros con cerca de un litro
de agua cada tres días aproximadamente. La arena sólo debe estar un tanto húmeda y se
debería poder moldear al tocarla. La mayoría de los terapeutas conservan una cantidad
adicional de agua a la mano en una jarra, en una botella con difusor, o ambas, para el uso
de los participantes. Además de verter agua de manera directa en el arenero, los
pacientes también seleccionan objetos que representan agua, como trozos de espejo,
tapas brillantes o platos planos que contienen agua real. También apartan la arena del
interior del arenero, dejando expuesto el fondo azul cuando desean representar un lago,
río u océano.

Colección de miniaturas

Las miniaturas dan realización formal a los mundos internos del paciente. “Las
figuras que pueden elegir, deben ofrecer de la manera más completa posible, una muestra
representativa de todos los seres animados e inanimados que podemos encontrar en el
mundo externo, así como en el mundo imaginativo interno” (Kalff, Journal of Sandplay
Therapy, Vol 1, Num 1, 1991). Tales miniaturas ayudan a desencadenar la experiencia
interna y facilitan la expresión de los sentimientos, emociones o situaciones
representadas en la bandeja de arena.

La creación de la colección es una experiencia personal para cada terapeuta y


refleja su propia individualidad, cualidades y conocimiento. No hay estándares
recomendados en cuanto a la cantidad o variedad de miniaturas; sin embargo, la variedad
y tipo de objetos son consideraciones importantes en el desarrollo de una colección que
ofrezca opciones suficientes y polifacéticas que estimulen la imaginación. Así, por
ejemplo, la colección debería contener objetos que sirvan de símbolos primitivos,
agresivos y feroces, además de aquellos que reflejen la vida y espiritualidad comunes.
Algunas categorías principales son:

Categorías Ejemplos
Personas  Adultos (hombres y mujeres), ancianos y niños de diversas
nacionalidades, razas, religiones y condiciones sociales, así como
héroes y villanos.
 Soldados que puedan constituir dos ejércitos
 Distintos tipos de profesiones y oficios: policías, profesores,
deportistas, etc.
 Personas del pasado histórico: caballeros, cowboys, indios

Animales  Animales salvajes, del bosque, domésticos, prehistóricos, de fantasía,


de granja. Pájaros, Insectos, Animales marinos; Reptiles y anfibios
 Considerar familias de animales, animales en distintos tamaños.
 Animales mitad humanos (centauros, sirenas, sátiros)

Figuras de  Personajes de dibujos animados. Ej. Los padrinos Mágicos


Fantasía  Personajes de historietas (Cómic): Batman, Superman, Mujer
Maravilla
 Personajes de cuentos de hadas: Caperucita Roja, Blancanieves,
brujas, etc.
 De otro mundo: criaturas del espacio y exploradores
 Monstruos: de todos los tipos y tamaños, vampiros, brujas, demonios
y de caricaturas populares (Ej. Hulk)

Alimento  Comida de distintos tipos; verduras, frutas, tortas, licores.

Mitos modernos  Colecciones que encarnan la confrontación entre un héroe y un


villano, variables en el tiempo. Ej. Colección de Star Wars, Harry
Potter, etc.

Edificios,  Casas, iglesias, escuelas, castillos, hospital, estación de bomberos,


construcciones iglú, tipi, etc.
e implementos  Vallas, puentes, rejas, pozos y muros
 Mobiliario de escuela, doméstico, de hospital (camillas, etc.)

Vegetación,  Árboles, arbustos, flores y plantas de muchas variedades, algas


paisaje y marinas, troncos
Naturaleza  Montañas, cuevas y volcanes. Conchitas, rocas y piedras
Transportes  Terrestres (automóviles, camiones, motos), ferroviarios, marinos
(barcos, balsas), aéreos (aviones, helicópteros) y espaciales (cohetes),
así como transportes de construcción y de auxilio (carro de
bomberos, ambulancia, coche policía, tractor).
 Señales del tránsito (stop, peligro, etc.) y equipamiento vial
Imágenes  Imágenes arquetípicas del fuego, agua, aire, tierra, etc.
Transpersonales  Símbolos universales: Sol, Luna, estrellas
 De los mitos y leyendas: hechiceros con varita, hombres o mujeres
sabios con cristales, animales con cristales (Unicornio, Pegaso, etc.)
 De las historias de fantasía: Mago Merlín, Rey Arturo, Yoda de la
Guerra de las Galaxias, etc.
 De materiales arquetípicos: Mandalas, círculos, piedras sagradas e
imágenes sagradas en general.
 Figuras espirituales, formas y símbolos religiosos: dioses, diosas,
santos, ángeles, budas, diablos, figuras de diversas religiones.
 Cualquier imagen que pueda considerarse arquetípica desde la
perspectiva del(a) creador(a) de la colección.

Materiales de  Hilo, bolitas, trozos de madera del mar, mosaicos, legos, velas,
propósitos conchas, piedras, vainas, plumas y papel.
múltiples

Amatruda y Simpson (1997 cit. en Mitchell & Friedman, 2005) prestan especial
atención a la inclusión de representaciones simbólicas de elementos básicos, como tierra
(p. ej., cuevas, tractores, palas en miniatura, mineros), agua (p. ej., barcos, buzos, vida
marina, conchas), fuego (p. ej., velas, estufas, bomberos) y aire (p.ej., molinos de viento,
pilotos, aves en vuelo, plumas).

Un amplio rango de objetos entre los cuales escoger es especialmente importante


para el trabajo con adultos. La escala de las miniaturas debería ser similar (de
aproximadamente 2.5 a 15 cm. para figuras humanas de pie); una variedad demasiado
amplia de tamaños quizá resulte confusa a los participantes.

En ocasiones, los terapeutas de juego con arena caen en la trampa de tratar de


adquirir la colección “perfecta”. Aunque es importante contar con miniaturas
representativas de las categorías ya mencionadas, la cantidad y calidad de la colección
sólo son dos de los factores que facilitan el proceso de obtener alivio. Al proporcionarle un
“espacio libre y protegido”, se puede confiar en que la psique encuentre su propio camino
con una colección que no necesariamente sea perfecta. La comprensión del significado
simbólico de las miniaturas que se elijan y de lo que está sucediendo dentro de la bandeja
se obtiene a partir de libros, conferencias, talleres y otras experiencias personales y
educativas que enriquezcan el conocimiento del profesional en cuanto a simbolismo.

Exhibición de las miniaturas


Las miniaturas deben estar a la vista del paciente al momento de crear el mundo
en la arena. Las miniaturas pueden ser ordenadas de distintas formas: en repisas que es la
forma original, en canastos o en cajas. Es importante la categorización y el orden del
material, para facilitar la búsqueda del niño-adolescente. Los criterios para organizar las
miniaturas son personales, pero es importante que se vean todos los objetos.

Si las miniaturas y objetos se exhiben sobre repisas y se disponen en


agrupamientos “familiares”, como agrupaciones de gente común y corriente, grupos de
animales salvajes, de animales domésticos y de figuras religiosas, el paciente podrá
examinar los grupos con facilidad e identificar las miniaturas específicas que contengan
una atracción magnética para él.
Aquí podemos ver algunas imágenes que muestran cómo exponer y agrupar la
colección de miniaturas.
¿Qué es la bandeja de arena?, ¿Cómo funciona la técnica?

El trabajo en la bandeja de arena es un método terapéutico utilizado para la


objetivación de los contenidos de la imaginación; está basado en el trabajo creativo, no
racional, que alcanza el nivel pre-verbal de la psique. Se puede decir que la escena
producida, es una fotografía tridimensional de la psique, en la que la asociación de un
espacio delimitado (caja) con materia (arena) y objetos, favorece el nacimiento de la
representación de contenidos profundos. (Yoshikawa, 2006)

Las escenas que toman forma en la bandeja son comparables a las imágenes
simbólicas que ocurren en los sueños. Inmerso en el juego, el paciente -niño o adulto-
pierde las inhibiciones propias del nivel consciente y entra en el mundo de lo inconsciente.
La actividad es multidimensional –se utiliza la vista, las manos, el cuerpo, la mente y el
espíritu- teniendo así una resonancia profunda en el paciente. El terapeuta atestigua la
escena sin dirección o interpretación, respondiendo sólo a los comentarios del paciente.
Se mantiene un espacio sagrado, permitiendo al individuo unirse con los contenidos
psíquicos profundos en su propio espacio y tiempo. El análisis psicológico o la
interpretación, debe hacerse cuidadosamente. Para que no haya interrupción del flujo de
emociones y sentimientos, que comúnmente siguen a la creación de la escena, las
interpretaciones son aplazadas hasta que se tenga disponibilidad interna.

El papel del terapeuta es el de testigo, actuando como partero de la creación del


símbolo, por tanto, es importante que tenga una actitud de apertura y aceptación –en la
que la expresión del sí mismo estará segura y con una actitud de protección- para que el
paciente permanezca dentro de sus propios límites naturales. (Yoshikawa, 2006)

Debido a que la técnica de la caja de arena ha ido evolucionando y es usada


actualmente por distintos enfoques teóricos, la actitud del terapeuta y del paciente
pueden ser significativamente diferentes dependiendo de la orientación teórica del
clínico, a partir de esto, en este curso revisaremos un modo general de abordaje y los
aportes que diversas teorías pueden hacer al uso de la técnica.

Etapas de una sesión individual de bandeja de arena

Se ha planteado un esquema de intervención (Labovitz & Goodwin, 2000) para las


bandejas de arena de los pacientes, la cual resulta particularmente útil con bandejas
estáticas, esto es, aquellas que muestran una escena, pero sin que se desarrolle
movimiento en ella.

Etapa I: Creación del mundo

 Introducción de la técnica al paciente: Crear un espacio seguro, protegido y libre.


Establecer una expectativa positiva. Introducir al paciente a la bandeja, las miniaturas y
el proceso. Ubicarse en una posición que sea confortable para el paciente. Deje que el
paciente sepa que no hay una forma correcta de usar la bandeja de arena. Pídale que le
avise cuando haya terminado. En el caso de los niños, se les explica qué es la bandeja
de arena, se lo deja explorar la arena y las miniaturas, el tiempo que sea necesario.
 Construyendo el mundo: el paciente crea una escena en la arena. El terapeuta atestigua
la experiencia con honor y respeto, sin interferencia o interpretación. Se pide al niño:
“me gustaría que crearas en la bandeja una escena, una historia, un cuento, o un sueño
que hayas tenido”. El paciente construye el mundo con o sin objetos, y con o sin agua.
El terapeuta se mantiene en silencio y totalmente atento.

La consigna específica para introducir al paciente en la técnica, variará un poco


dependiendo de la orientación teórica del terapeuta. En un enfoque gestáltico, se prioriza
la narración de la escena construida y la vivencia-experimentación con las miniaturas, para
favorecer la expresión de situaciones y conflictos reales en el mundo externo, así como la
expresión de sentimientos por parte del niño(a). Al respecto, Violet Oaklander indica “A
veces pido a los niños que elijan cualquier ítem que deseen para hacer una "escena" o un
"cuadro" en la arena, y en otras ocasiones puede que yo escoja las piezas para centrarlos
en una situación específica”. En este caso por ejemplo, el terapeuta puede pedir al niño(a)
que represente una discusión reciente con sus padres, las visitas a la madre, una mañana
en la sala de clases, etc., entendiendo que tales representaciones de situaciones reales,
también podrían hacerse sin usar la arena. En el caso de los adolescentes, se enfatiza la
idea de un mundo personal, identitario. “Suelo sugerir a los adolescentes que escojan de
los estantes, sin pensarlo mucho, artículos que puedan atraerles, o que construyan su
mundo tal como lo ven y sienten. Suelo decirles: "Cierra los ojos y visualiza, por un
momento, tu mundo. Ahora arma una escena que represente lo que viste dentro de tu
mente", señala la autora.

Los terapeutas junguianos por su parte, enfatizan el acceso al material


inconsciente, lo que se hace explícito desde la consigna, “quisiera que crearas en la arena
una imagen, puede ser algo de tu fantasía, puede ser un sueño que hayas tenido, algo de
tu imaginación”. En este caso, se apunta directamente a traer contenidos del mundo
interno del paciente, siendo importante el significado de la escena total, expresada a
través de las miniaturas e interpretable en sus símbolos tanto a nivel personal como
colectivo. El simbolismo de las miniaturas cobra especial valor en este enfoque.

Un terapeuta sistémico, por su parte, interesado en las relaciones, podría solicitar en


una sesión diádica (madre-hijo/padre-hijo/pareja) que los pacientes representaran en la
arena, cómo cada uno de ellos ve la relación.

Etapa II: Vivenciar y reacomodar

 Vivenciar: Anime al niño/adolescente a experimentar plenamente su mundo. Siéntese


silenciosamente y observe lo que el paciente refleja en la escena. Este es el momento
para profundizar la experiencia.
 Reacomodar: Informe al paciente que puede dejar el mundo como está o realizar
cambios. De tiempo suficiente para que el paciente experimente el mundo con las
modificaciones realizadas. En esto, es importante que sea el niño/adolescente con su
propio cuerpo quien toque las miniaturas, si quiere hacer algún cambio.

Se genera un clima de introversión, al sentarse en el suelo, elegir en silencio, como una


especie de ritual. El terapeuta tiene una actitud tranquila, con silencio y seriedad, por lo
tanto no propone la técnica si ya han pasado más de diez minutos en sesión.

Estadio III: Intervención terapéutica

 Recorrer el mundo: Acompañe al paciente desde su lado de la bandeja. Solicite un


recorrido por el mundo. Observe el lenguaje y las señales no verbales del paciente.
Quédese atrás de la bandeja. Estimule al paciente a que permanezca en las emociones
que emerjan.
 Intervenciones terapéuticas: pregunte acerca del mundo, reflejando sólo lo que el
paciente ha relatado. Mantenga el foco en los objetos en la bandeja. Aplique su propia
selección de intervenciones terapéuticas (técnicas gestálticas, psicodrama, imaginería,
etc.). Más cambios en la arena frecuentemente ocurren.
En un enfoque gestáltico, la intervención y rol del terapeuta es bastante activo.
“Trabajo con la bandeja de arena en forma muy semejante a como lo hago con un dibujo o
un sueño. Los niños me describen la escena, me cuentan una historia sobre ella, me dicen
lo que está sucediendo o sucederá. Puedo pedirles que se identifiquen con varios objetos
o sostengan diálogos entre objetos. Es probable que un niño diga: "Este tigre se los va a
comer a todos", y yo le pida que haga que tal cosa ocurra. A veces sucede algo nuevo
cuando se lleva a cabo una acción. Por ejemplo, puede que el tigre se los coma a todos
menos a un conejito por el que sintió lástima. A veces miro el cuadro total y comento
sobre la generalización que deriva de éste: "Tu zoológico se ve demasiado aglomerado.
¿Te sientes apiñado en casa?". O puedo comentar sobre el proceso: "Te cuesta seleccionar
los objetos. ¿Tienes problemas para decidir las cosas?" (Oaklander, 2001)

En un enfoque junguiano la intervención es mucho menos directiva y más


contemplativa. El terapeuta posterga las interpretaciones de modo deliberado y se limitan
los comentarios verbales para no interrumpir el flujo de la fantasía. Habitualmente, se
realiza una exploración de cada símbolo, y se indaga el sentido personal de los símbolos
escogidos. El terapeuta pide asociaciones a cada uno de los elementos del sandplay y que
explique lo que cada uno significa para él/ella. Se pregunta por ejemplo, ¿con qué asocias
este bosque, qué se te viene a la mente? Junto con lo anterior, se pide al paciente que no
realice interpretaciones sobre los símbolos (*), y que no se interprete a sí mismo, ya que
existe el riesgo de racionalizar el proceso. Por ejemplo, un paciente que habla del perro
que representa su agresividad y la terapeuta le pide que no interprete, ya que sólo está
viendo el lado sombrío del perro, que también es compañero fiel y guía.

Estadio IV: Documentación

 Fotografía(s) del cliente: se indica al paciente que puede fotografiar su mundo desde
un ángulo de su elección. Se le pide que enfoque con mayor detalle los objetos
significativos para él.
 Fotografía(s) del terapeuta: con el permiso del paciente, se toma una fotografía del
mundo para futuras referencias.

Sobre el uso de fotografías como método de registro, existe bastante consenso


entre los terapeutas de diversas orientaciones respecto de su utilidad, “a menudo se
toman fotografías del trabajo sobre la bandeja durante un período de tiempo con el
objeto de observar, a través de las fotos, el avance de la terapia” (Oaklander, 2001).
Algunos terapeutas, proponen la idea de tomar fotografías durante la construcción, lo que
daría cuenta de la emocionalidad del paciente durante la labor (*).
Una idea bastante práctica para el registro de la escena y su archivo, consiste en
poner un papel con el nombre del paciente y la fecha de realización, al momento de tomar
la fotografía, lo que simplifica bastante el registro.

(*) Paula Pantoja, en Seminario Reflexiones clínicas “Diversas maneras de emplear la caja de arena en la
clínica”. Sociedad Chilena de Psicología Analítica SCPA, Noviembre 2015
Sobre la posibilidad de tener acceso a las fotografías de la bandeja existe discusión,
mientras algunos terapeutas permiten que el paciente pueda llevar estas fotografías a
casa, enviarlas por correo o por métodos electrónicos, otros mantienen bajo estricta
confidencialidad las mismas, bajo la idea de que son imágenes simbólicas muy potentes y
personales, debiendo ser resguardadas en el espacio terapéutico (**).
Finalmente, existe también un método complementario para documentar la
escena y consiste en realizar un boceto o diagrama en papel. En éste se pone especial
cuidado en dejar registro de la ubicación y dirección en la que miran las figuras. Este
método, es realizable en tanto las creaciones son estáticas, con niños pequeños en tanto,
resulta poco práctico.

Etapa V: Transición

 Dar sentido: Ayude al paciente a comprender y usar los insights de los que haya
comenzado a hacerse consciente a través del juego con arena.
 Conecte el juego en la bandeja de arena, con el mundo real del paciente: Pregunte al
paciente, cuál de los eventos en la bandeja reflejan su vida. Ayude al paciente a hacer
sentido al mundo. Anime al paciente a observar cuáles de los temas de la bandeja
aparecen en su vida diaria.

Etapa VI: Desmantelamiento del mundo

 Comprendiendo el mundo: desmantele el mundo cuidadosamente después de que el


paciente haya dejado la sala de terapia. Reflexione sobre el proceso del paciente.
 Limpiando el mundo: Observe los cambios que han ocurrido. Ubique los objetos en los
lugares apropiados en las repisas. Complete sus notas.

Es apropiado dar al paciente la elección de desmantelar la escena antes que él/ella se


vaya o dejarla intacta. Para algunos pacientes desarmar lo que han creado, refuerza su
conocimiento de que ellos tienen el poder de anular lo que hacen (por ejemplo, de
rectificar sus errores). Para otros, desmantelar el mundo sirve para completar un acto y
abrir el camino a nuevas creaciones. La mayoría de los pacientes, eligen dejar la escena tal
cual como la construyeron. Dejar el mundo intacto, permite al paciente llevarse una
imagen, una vez que ellos salen de la sala de terapia.
Si el paciente no desarma la escena, se le indica que el terapeuta lo hará una vez que él
se retire. Cuando se desmantela la escena, es importante tomarse un tiempo para
reflexionar y recordar la experiencia.
Hay momentos en los cuales no es factible esperar hasta que el paciente se retire,
como cuando hay otro paciente inmediatamente. En este caso, sería necesario
desmantelarla antes de que se vaya. Se le solicita que retire una figura de la bandeja,
antes de poner las miniaturas en las repisas. El objetivo de dejar al paciente sacar la
primera figura es doble.
(**) Ulrich Gündermann, en Curso Teoría y Práctica de la Caja de Arena 1 y 2. Fundación Chilena de
Psicología Analítica, Junio 2011
En primer lugar, esta ha sido una experiencia profundamente creativa y expresiva para
él/ella, por lo tanto, es muy importante que la energía sea rota por propio el paciente. En
segundo lugar, el objeto que el paciente retira, frecuentemente tiene mucha importancia
o potencia para él. Esto nos provee de información adicional para explorar. Después que
el paciente saque la primera figura, le preguntamos si podemos ayudarle a retirar el resto
de las miniaturas. Si resulta evidente para nosotros que desmantelar la escena en
presencia del paciente, podría ser perturbador o dañino para su proceso, habría que
encontrar otra manera de resolver la situación. Una posibilidad en este caso, sería tener
una bandeja extra.
Finalmente, es importante tomarse el tiempo de re-experimentar el proceso del
paciente y aprender más acerca del significado de su mundo. Habitualmente encontramos
nuevas comprensiones.

Reflexiones acerca del rol del terapeuta y características de los pacientes en


el uso de la técnica

Transferencia y Rol del terapeuta

El rol del terapeuta en la caja de arena es establecer un espacio libre y protegido en


donde el paciente consiga relajarse, y permitir el acceso y expresión de su estado interno.
En la sesión de juego con arena, el paciente tiene la suficiente confianza como para
permitirse una conexión con su mundo interno y la expresión del mismo lo cual, a la larga,
conduce a un contacto con su sí mismo. En forma similar a la madre “suficientemente
buena”, quien está presente y es aceptante, pero no invasiva, la mayoría de los terapeutas
de juego con arena se sienta a un lado del paciente y un poco atrás, procurando quedar
casi imperceptibles (más que de reojo), pero entendiendo que su presencia es esencial.
Este procedimiento ayuda a establecer confianza y rapport más allá de la interacción
verbal e incluye una conexión inconsciente entre paciente y terapeuta. Cuando es posible
proporcionar este espacio, el paciente logra relajarse de verdad y tener acceso a su
imaginación, de modo que está en condiciones de experimentar su mundo interno de
manera segura (Mitchell & Friedman, 2005).

Una actitud compartida por la mayoría de los terapeutas que trabajan con la
bandeja de arena, cualquiera sea su orientación teórica, es la receptividad y atención que
ponen a lo que ocurre en su interior y su resonancia con la escena del paciente, como guía
para la intervención. “Podría añadir que este episodio es un buen ejemplo de la
importancia de que yo esté atenta a lo que está ocurriendo dentro de mí. He aprendido a
confiar y usar mis propios sentimientos y sensaciones físicas cuando trabajo con adultos.
Al trabajar con niños, este aspecto del trabajo es más importante aún, ya que ellos son
sensibles y muy observadores” (Oaklander, 2001).
Los analistas junguianos están receptivos al flujo de imágenes que surge en su
interior (recuerdos, imágenes, etc.) lo que habla de la resonancia con el paciente.
Cualidades importantes del psicoterapeuta

 Conocimiento teórico
 Experiencia clínica
 Comprensión de la psique
 Comprometido con el autoconocimiento y crecimiento personal
 Experiencia con su propia bandeja de arena
 Habilidad para tolerar nuevas experiencias
 Creer en el simbolismo de las imágenes internas
 Conocimiento del cuerpo y de las enfermedades somáticas

Indicaciones en el uso de la técnica

Se ha reflexionado acerca de las características de los pacientes adultos con


mayores probabilidades de beneficiarse del juego con arena (Mitchell & Friedman, 2005),
observándose que esta técnica es más efectiva con aquellos pacientes que están abiertos
a utilizar una técnica no verbal a fin de explorar aspectos personales que tal vez
desconozcan o que estén obstaculizando su desarrollo. Muchos de estos pacientes, que
buscan mayor insight y significado, necesitan sanar heridas tempranas que continúan
interfiriendo su funcionamiento total como adultos. Con frecuencia, quienes tienen
dificultades para expresarse de manera verbal debido a que se sienten bloqueados o
incapaces de articular sus sentimientos profundos, se encuentran abiertos y agradecidos
del “vocabulario” expandido que les proporciona el juego con arena.

Muchos terapeutas han intentado definir el tipo de paciente que posee mayores
probabilidades de beneficiarse de la terapia de juego con arena. Tanto Weinrib (1989)
como Ammann (1991), por ejemplo, identificaron tipos similares de pacientes: a) aquellos
que han sufrido alguna herida preverbal, con frecuencia debida a un trastorno en la
relación primaria con la madre o con figuras maternas, que hizo imposible que crecieran
con una saludable confianza en el mundo o en su propio proceso vital; y b) aquellos con
un Yo fundamentalmente sano y estable pero cuya perspectiva del mundo es demasiado
estrecha y unilateral; personas que tal vez carezcan de un claro sentido de identidad o se
sientan inquietas o deprimidas, e intuyan la necesidad de una expansión de su conciencia.
La confrontación de estas cuestiones y el encuentro con el Sí mismo auténtico en la caja
de arena, alteran los patrones antiguos y propician un movimiento hacia el desarrollo
psíquico y la individuación.
Aunque estos dos tipos de paciente se pueden beneficiar del trabajo en la caja de
arena, no todos los pacientes con estas necesidades, responden a la terapia de juego con
arena. Hay otras características que son de utilidad, entre ellas:
• Apertura al inconsciente creativo.
• Interés genuino en el cambio.
• Valentía para soportar el dolor y la incomodidad que demanda el ir más allá de la
persona o máscara social.
• Disposición a tomar riesgos psicológicos a fin de lograr otro nivel de desarrollo.
• Curiosidad acerca de cuestiones vitales verbalmente inexpresables, como la muerte, el
morir, el abuso, el trauma.
• Actitud incluyente hacia los sueños, imágenes internas espontáneas y sucesos
sincrónicos.
• Capacidad de pensar de manera metafórica.
• Reconocimiento de la existencia de otra dimensión de la realidad más allá de la
conciencia yoica.

Restricciones y Contraindicaciones en el uso de la técnica

Junto con la reflexión sobre la utilidad de la técnica, también se ha pensado sobre


los pacientes adultos con pocas probabilidades de beneficiarse del juego con arena
(Mitchell & Friedman, 2005), así como aquellos casos en los que su utilización, claramente
resulta contraindicado. En este contexto, las preguntas que un terapeuta podría hacerse al
considerar la terapia de juego con arena ante un paciente en particular, son las siguientes:

1. ¿El juego con arena es una técnica óptima para este paciente?
La creación de un espacio libre y protegido es básica para el clima de este método
terapéutico; debido a ello, el juego con arena no se debería utilizar con quienes parezcan
sentirse incómodos con esta técnica. Los pacientes comunican su incomodidad de una
manera u otra, ya sea a través de palabras o por medio de su lenguaje corporal. Tal
incomodidad quizá sea muy sutil, tal vez mostrándose en un movimiento casi
imperceptible de alejamiento del arenero, de las miniaturas o de ambos. En otras
ocasiones, es posible que la resistencia sea franca y abierta, sin sutilidad alguna, a través
de un rechazo incluso a tocar la arena; este tipo de reacción probablemente sugiera que el
paciente no está listo para lidiar con las tensiones, problemas y conflictos internos que
esta técnica hace surgir. En última instancia, el terapeuta debe confiar en el paciente en
cuanto a si deben seguir adelante; el juego con arena nunca se debería alentar con adultos
que rechazan su uso. E l juego con arena parece ser más difícil para aquellos pacientes
cuyo sistema de creencias no incluye la valoración de la mente inconsciente no cognitiva.
Con frecuencia, estos individuos no aprecian la imaginación, son bastante concretos o de
mente literal y tienen una actitud en extremo intelectual hacia la vida y hacia sí mismos.
Es posible que los materiales del juego con arena les parezcan infantiles y poco realistas;
incluso existe la posibilidad de que denigren la técnica. El acceder al mundo simbólico a
través de un medio visual-táctil de expresión no les parece atractivo y quizá no les sea
posible ir más allá de un nivel literal de conciencia.
2. ¿Los pacientes con graves trastornos emocionales son candidatos para el juego con
arena?
Ha habido una continua discusión en cuanto a la utilidad del juego con arena en pacientes
con graves trastornos, como quienes tienen un diagnóstico de esquizofrenia, depresión
clínica o rasgos límite (Miller, 1979, p. 157). A algunos terapeutas les preocupa que
proporcionar una variedad de símbolos refuerce la perspectiva interna caótica y confusa
del mundo que tienen estos pacientes, en lugar de ayudarles a clasificar opciones y a lidiar
con las cuestiones prácticas del mundo cotidiano. Sin embargo, otro punto de vista,
expresado por Perry (1973), afirma que la expresión de la energía interna caótica y
negativa es un paso importante para encontrar y activar los poderes restauradores
naturales e internos.
Al examinar esta cuestión, Betsy Caprio (1989), terapeuta de arte y cofundadora
del Center for Sacred Psychology en Los Ángeles, estudió los areneros iniciales de 50
residentes adultos de un centro psiquiátrico de corto plazo y no encontró evidencia alguna
que contraindicara el uso de esta técnica en pacientes esquizofrénicos y deprimidos
estabilizados. De hecho, pareció confirmarse justo lo contrario: estos pacientes
apreciaban el color, variedad y creatividad que llegó a sus vidas debido a su participación
en el uso del equipo del juego con arena, y su pensamiento no se tornó más
desorganizado o caótico. El hallazgo más impactante de Caprio fue la ausencia de
imaginería extraordinariamente extraña en los areneros de este grupo de pacientes
hospitalizados. Un buen número de areneros contenían pocos elementos que indicaran
enfermedad u hospitalización; más bien, los areneros proporcionaron pistas en cuanto a la
dirección que debía seguir el tratamiento posterior al revelar lo siguiente:
• Experiencias traumáticas que no se habían revelado de manera verbal.
• Retrasos en el desarrollo que indicaron al terapeuta dónde podría comenzar el
trabajo restaurador.
• Áreas específicas de fortaleza.
Aunque Caprio no encontró efecto negativo alguno a partir del uso de areneros con
estos pacientes, el proceso de selección sí eliminó a aquellos que se encontraban
demasiado angustiados o violentos como para participaren esta actividad. Además, estos
pacientes hospitalizados tenían una mayor contención que los que se hallaban en
entornos externos. Algunos terapeutas han señalado que las miniaturas y el equipo de
juego con arena se podrían convertir en objetos peligrosos si los utilizaran pacientes
agresivos. Debido a ello, hasta que se lleven a cabo investigaciones adicionales, no es
posible llegar a ninguna conclusión definitiva en cuanto al uso de areneros y miniaturas
con pacientes gravemente trastornados.

3. ¿El paciente está sobrerreaccionando a la exhibición de miniaturas?


De vez en cuando ocurre que un paciente parece agobiado ante la exhibición de las figuras
en las repisas. El paciente bien puede hablar acerca de este sentimiento al decir que
parece demasiado como para manejarlo (“No me puedo concentrar en nada”) o
sencillamente no podrá continuar con la actividad. Esta reacción sugiere que se ha
estimulado una parte demasiado grande del terreno inconsciente. Lo que el terapeuta
tendría que hacer es notar la indecisión, evocar los sentimientos del paciente e intentar
dialogar acerca de ellos. A través de esta intervención, la sensación de inundación de
material inconsciente del paciente disminuiría, de modo que procedería el juego con
arena, o bien se tomaría la decisión conjunta de que la sesión presente no fue el momento
óptimo para crear imágenes con arena.

4. ¿El contenido del arenero contraindica su uso?


El contenido del arenero quizá alerte al terapeuta a la posibilidad de que el paciente se
está sintiendo abruma-do por la actividad. Aunque esto sucede de manera muy poco
frecuente, el juego con arena es capaz de activar el inconsciente de ciertos individuos a tal
grado que lo mejor es detenerse.

5. ¿El juego con arena se está utilizando como mecanismo de escape?


Una cantidad reducida de adultos utiliza el juego con arena como mecanismo de evitación
o escape para agotar el tiempo de sesión y evitar enfrentarse con la realidad de la relación
cara a cara con el terapeuta. En esta situación es importante que el profesional note la
reticencia del paciente y que tal vez le exprese esta observación de manera delicada,
diciéndole algo como, “He notado que estás tan involucrado en tu juego con la arena que
hay muy poco tiempo para el diálogo cara a cara”. A partir de este comentario, es posible
que surja una discusión que ilumine la reticencia del paciente a hablar. La esencia es la
siguiente: los terapeutas deben confiar en su propio sentido clínico intuitivo en cuanto a si
la situación se torna destructiva y abrumadora, o si se está desenvolviendo un proceso
importante. Cuando haya duda, el profesional inmediatamente debe evocar los
sentimientos del paciente en cuanto a su participación en el juego con arena, además de
expresar sus propias preocupaciones como terapeuta. De manera ideal, la decisión de
continuar o de detener el juego con arena será mutua.

En el ámbito de la psicoterapia infantil y en línea con lo anteriormente señalado, se


han señalado algunas contraindicaciones para el uso de la técnica (Labovitz & Goodwin,
2000). Para algunos pacientes la caja de arena podría resultar inapropiada, inefectiva, o
incluso perjudicial. Factores como la actitud del paciente hacia el sandplay, su estadio del
desarrollo, su estado emocional actual, tipo de personalidad, fortaleza del yo y demandas
ambientales, tienen influencia en la decisión de usar o no el sandplay.

 En el caso de la actitud, si existen fuertes resistencias al sandplay -el paciente hace


comentarios verbales negativos, se aleja de la bandeja, muestra tensión en su
cuerpo o disgusto en su expresión facial cuando se refiere al sandplay- se le indica
que no tiene que hacerlo necesariamente, contándole que si en algún momento
cambia de idea/parecer nos lo haga saber. Estas resistencias frecuentemente se
deben a la necesidad de no ensuciarse o a la creencia de que el sandplay es sólo
para niños, no adolescentes o adultos. Los clientes muy racionales e
intelectualizadores suelen mostrarse también resistentes. En ocasiones, la
resistencia se origina en profundos sentimientos de inadecuación/perfeccionismo,
temor a perder el control verbal y a sentirse abrumado por el material
desconocido, que podría ser revelado.
 Cuando hay un insuficiente nivel de desarrollo, como en el caso de los niños muy
pequeños (menores a dos años y medio), niños evolutiva y madurativamente
inmaduros, o aquellos que se sobre-estimulan con facilidad. Esto, porque su
capacidad mental y sus habilidades motrices finas podrían no estar lo
suficientemente desarrolladas para mantener la arena en la caja, crear historias o
manipular figuras pequeñas. Algunos niños empujan muchos objetos de las
repisas, arrojan o comen la arena, ponen las figuras en sus bocas, o incluso
intentan subirse a la caja. Estos pacientes muestran sus necesidades literalmente,
más que simbólicamente en la bandeja, por lo que sería necesario utilizar otras
intervenciones, hasta que el paciente haya desarrollado las habilidades y esté
preparado para mantenerse dentro de los límites necesarios para el sandplay. Para
aquellos pacientes que son fácilmente distraíbles y sobre-estimulables, se podría
revelar sólo una pequeña porción de los objetos. Para aquellos pacientes que
requieren más actividad motora gruesa (por ejemplo aquellos que arrojan la arena
o quienes se sienten confinados con la actividad), se podría sustituir por una caja
de arena larga, una actividad al aire libre o un juego adentro pero más activo.
 Cuando el paciente llega a la sesión muy emocionado o con un exceso de energía
que parece importante liberar (ejemplo: rabia, frustración), puede necesitar un
espacio más activo y menos restrictivo (con actividad motora gruesa como
punching bags, etc.). De esta manera, se libera la emoción y se previene el
esparcimiento de arena fuera de la caja.
 Cuando hay un desarrollo débil del yo, como en pacientes psicóticos,
esquizofrénicos, borderline o severamente disociados, a menos que estén en un
ambiente controlado (Ejemplo, en un setting hospitalario) donde estén a salvo de
una regresión o ideación psicótica. Particularmente, los pacientes borderline o
aquellos en un estado prepsicótico, son muy vulnerables a inundarse con los
contenidos inconscientes y se sienten inmediatamente atemorizados por cualquier
limitación del control yoico. En este caso, habría que usar una intervención
alternativa, con un enfoque verbal, más consciente y orientado a la realidad.
 Cuando el paciente tiene rasgos de personalidad y comportamiento obsesivo-
compulsivo, puede tener dificultades para usar la caja de arena de una forma
realmente significativa. En estos casos, es usual que inicien otros rituales
defensivos, los cuales se añaden a los rituales que ya presenta el paciente (Ej. El
niño/a se angustia de que no quede perfecto, del contacto con la arena, se pone a
ordenar las miniaturas, etc.).
 Cuando el paciente necesita permanecer alerta a peligros/amenazas fuera de la
sala de terapia, como por ejemplo, si vive en un barrio peligroso, asiste a una
escuela insegura, etc.
 Cuando el paciente necesita un alto nivel de rendimiento después de la sesión de
terapia (ejemplo, en un examen, una presentación, etc.)
BIBLIOGRAFÍA

Amatruda, K. (2005) Conciencia somática en la terapia de juego con arena para adultos en
Schaefer, C. (Ed.), Terapia de Juego con adultos (pp. 147- 170). Editorial Manual Moderno,
México D.F.
Labovitz, B. & Goodwin, A. (2000) Sandplay Therapy: A step-by-step Manual for
psychotherapists of diverse orientations. Ed. Norton, New York
Marrodán, J. (2013) Construyendo puentes. La técnica de la caja de arena. Editorial
Desclée de Brouwer, España.
Mitchell, R. & Friedman, H. (2005) Juego con arena en la terapia con adultos en Schaefer,
C. (Ed.), Terapia de Juego con adultos (pp. 123- 145). Editorial Manual Moderno, México
D.F.
Oaklander, Violet (1988, 2001) Ventanas a nuestros niños. Terapia gestáltica para niños y
adolescentes. Editorial Cuatro Vientos, Santiago
Pearson, M. & Wilson, H. (2001) Sandplay and symbol work. Emotional Healing & Personal
Development with Children, Adolescents & Adults. Shannon Books, Australia.
Schwarzblat, S. La terapia de Arena como técnica terapéutica Junguiana (On line).
Disponible en www.anahuac.mx/psicologia/archivos/No.10%201-14.doc
Yoshikawa, L. (2006) El Sandplay, el hacer simbólico de la Psique: La terapia de la Caja de
Arena (On line). Disponible en: http://www.adepac.org/inicio/el-sandplay-el-hacer-
simbolico-de-la-psique-la-terapia-de-la-caja-de-arena/

SITIOS DE INTERÉS EN CHILE:

Sociedad Chilena de Psicología Analítica http://www.cgjungchile.cl/

SITIOS DE INTERÉS EN EL EXTRANJERO:

Sitio web de la Asociación para el Desarrollo de la Psicología Analítica en Colombia


http://www.adepac.org/b-5.htm

Sitio web de la terapeuta Gisela Domenico, que contiene artículos para descargar sobre
Sandplay http://vision-quest.us/vqisr/index.htm
ANEXO:
DATOS PRÁCTICOS PARA ARMAR LA CAJA DE ARENA
Implementar la técnica de la bandeja de arena en la consulta, es una labor que lleva años.
En este apartado, se entregan una serie de sugerencias para comenzar la labor y contar
con un set básico de materiales.

Recomendaciones generales:
 Ir a barrios, comercios y tiendas en distintos momentos del año, de modo de tener
acceso a diferentes temas y productos. Por ejemplo, en Navidad hay más variedad
de juguetes y ofertas, en época de Halloween, podemos acceder a símbolos
particularmente relacionados con el arquetipo de la sombra.
 Hacerse de un stock básico en comercios populares (Barrios como Meiggs en
Santiago, persas en regiones) que tienen harto y de todo un poco, y luego buscar
productos específicos y sofisticados, que habitualmente tienen mayor valor
económico.
 Explorar, disfrutar e innovar en las compras y productos (no quedarse sólo con lo
conocido). Esto significa que no sólo en las jugueterías podrán buscar miniaturas, en
tiendas de plantas, tiendas de mascotas, en ferias de artesanía y en muchos lugares
podemos encontrar miniaturas adecuadas.
 Aprovechar los viajes y vacaciones para encontrar productos típicos y artesanales,
relativos al folklor de cada región/país.

Miniaturas
 En Santiago: Barrio Meiggs (Estación central) se encuentran animales plásticos de
distintos tipos, automóviles, plantas, figuras religiosas y muchísimas miniaturas a
un costo económico
 En Santiago: Juguetería Cuncuna (Parque Arauco y Alto Las Condes), miniaturas
importadas
 En Santiago: Anatolia (tienda de juguetes reciclados), se encuentran miniaturas
usadas en buen estado. Persa Bío- Bío (miniaturas de colección como Star Wars y
otros clásicos)
 Supermercados (Jumbo, Líder) miniaturas sector juguetería y cumpleaños
(sorpresas).
 Tienda Apatapelá (http://apatapela.cl/): miniaturas importadas
 Mundo Petit: en Parque Arauco, importan figuras playmóbil. Página web
www.mundopetit.cl
 En páginas de compras como Ebay, Amazon, o Aliexpress, buscar por “miniatures
sandplay”

Arena
 Arena de filtro de piscina, en Homecenter

Bandeja
 En Santiago: Dato maestro para confección de bandeja de arena en madera y
muebles, Jorge Ramírez Fonos: 5557326/ Celular 84342866
 En regiones: Bandejas plásticas (Jumbo o feria), bandeja de madera en Mundito DT