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TEMA 11 – LA ATMOSFERA: ESTRUCTURA,

COMPOSICIÓN Y DINÁMICA. LA
CONTAMINACIÓN ATMOSFÉRICA.
MÉTODOS DE DETERMINACIÓN Y DE
CORRECCIÓN

1. INTRODUCCION
La atmósfera terrestre es la cubierta gaseosa que envuelve la Tierra. Esta cubierta gaseosa, tras
recibir la energía calorífica emitida por el sol, es la causante de los estados del tiempo
meteorológico y del clima. Constituye un eficaz filtro que retiene un 57% de la energía procedente
del Sol, disminuyendo, al mismo tiempo, la tasa de energía irradiada por el planeta Tierra al
espacio interestelar, evitando por tanto el enfriamiento del planeta.
Como consecuencia de la compresibilidad de los gases y de la atracción gravitatoria terrestre, la
mayor parte de la masa de la atmósfera se encuentra comprimida cerca de la superficie del
planeta, de tal manera que en los primeros 15 Km se encuentra el 95% del total de su masa. Sin
embargo, las proporciones de los diferentes gases, lo que coloquialmente se conoce como aire, se
mantienen casi inalterables hasta los 80-100 Km. de altitud (homosfera), el resto tienen una
composición más variable (heterosfera). El límite superior de la atmósfera se estima alrededor de
los 10.000 Km de altura donde la concentración de gases es tan baja (prácticamente despreciable)
que se asemeja a la del espacio exterior, aunque algunos autores ponen el límite en 30.000, otros
40.0000…
Además de los gases, en la composición de la atmósfera también aparecen líquidos (agua
líquida en las nubes) y sólidos como polen, esporas, polvo, microorganismos, sales, cenizas y agua
sólida en las nubes formando minúsculos cristales de hielo

2. LA ATMOSFERA: ESTRUCTURA, COMPOSICIÓN Y DINÁMICA


2.1. Estructura
Para poder ver la dinámica de la atmósfera y su papel protector es necesario conocer su
estructura. La atmósfera se divide es varias capas atendiendo a factores tales como la temperatura
y presión. Estas capas no son esféricas, como podría deducirse de sus nombres o de las alturas
medias.

La troposfera
En primer lugar, está la troposfera que es la parte más baja de la atmósfera, el límite es muy
variable, dependiendo fundamentalmente de la altitud y de la estación del año considerada. Tiene
un espesor medio de 12 Km en invierno y de 15 Km en verano. En el ecuador la troposfera llega a
16 Km, y en los polos sólo a 8 Km. La temperatura desciende gradualmente a medida que aumenta
la altitud, creándose un gradiente térmico, que tiene un valor de -6,4°C/Km. Según este gradiente
el límite superior de la troposfera toma valores de —45°C en los polos y de —80°C en el Ecuador.
Sin embargo, los tres o cuatro mil metros reflejan la influencia directa del terreno, que se
manifiesta en una acentuada agitación mecánica de estos niveles por obra del rozamiento con las
irregularidades topográficas (capa geográfica o turbulenta) y en el alto contenido de partículas
contaminantes tanto de origen natural como industrial, por esto en esta capa el gradiente de
temperatura no es del todo constante, mientras, que sobrepasados estos tres o cuatro mil metros,
el gradiente térmico mantiene una acentuada constancia.

Sobre la troposfera se encuentra una delgada zona de transición, denominada tropopausa, de gran
interés en las predicciones meteorológicas, y se caracteriza por una inflexión en el gradiente de
temperatura. A partir de la tropopausa la temperatura tiende a estabilizarse, e incluso a aumentar.
En la troposfera los movimientos son verticales y horizontales.

La estratosfera

La siguiente capa es la estratosfera, que se extiende hasta los 50 Km. La densidad del aire es ya
muy baja y los movimientos del mismo de carácter preponderantemente horizontal, de donde le
viene el nombre. En ella se filtra la radiación ultravioleta procedente del sol, que es absorbida por
el oxígeno, para transformarse en ozono. Ello determina que esa radiación ultravioleta de efectos
letales para los seres vivos, no alcance la superficie de la Tierra, y que la formación y ulterior
descomposición del ozono calienten la estratosfera, por ser este último proceso de carácter
exotérmico.

Se diferencian dos zonas: La primera zona que llega hasta los 30 Km la temperatura aumenta muy
poco, la segunda zona, de los 30 a los 50 Km, la temperatura aumenta a un ritmo constante hasta
llegar a los 800 C. Al alcanzar esta temperatura y altura, se produce una nueva inversión de
temperaturas, es la estratopausa, que da paso a la siguiente capa, o la mesosfera.
La mesosfera

Se extiende desde el límite superior de la estratosfera (Estratopausa) hasta los 80-90km de altura
en que acaba la homosfera. La temperatura vuelve a descender, partiendo de 0ºC a los 50km
alcanzando valores de -142 a unos 80km. Se separa de la siguiente capa por la mesopausa.

Es en estos niveles donde los meteoritos que entran en la atmósfera terrestre se tornan
incandescentes por el rozamiento con el aire (estrellas fugaces)

La termosfera o ionosfera

Aquí se da otra inversión de temperatura que vuelve aumentar paulatinamente hasta tomar
valores de 1.100°C a 1.600°C, se trata de la última zona, la termosfera, su límite con la mesosfera
se denomina mesopausa.

La ionosfera o ionosfera es la parte de la atmósfera ionizada permanentemente debido a la


fotoionización que provoca la radiación solar. Constituye el límite inferior de la magnetosfera
encontrándose dentro de la termosfera. La ionosfera permite que la atmósfera superior refleje las
ondas de radio emitidas desde la superficie terrestre posibilitando que éstas puedan viajar grandes
distancias sobre la Tierra.

Por encima de esta se extiende la


magnetosfera, una capa de protección
frente a las partículas de alta energía
procedentes del sol generada por el
magnetismo terrestre. El magnetismo desvía
las partículas procedentes del sol formando
los cinturones de Van Allen, que penetran en
los polos donde se generan las auroras
(boreales o australes). Esta capa es mucho
más extensa por la cara opuesta al sol.
2.2. Composición

La atmósfera se puede dividir en dos grandes capas atendiendo a su composición:

Homosfera

La Homosfera, que tiene un espesor de 80 Km, formada por una mezcla homogénea de gases. La
composición química expresada en % en volumen es la siguiente:

Nitrógeno (N2) 78.1 %

Oxígeno (O2) 21 %

Argón (Ar) 0.934 %

CO2 0.035 %

Ne, He, Kr, H2, Xe, CH4, O3, NOx 0.003 %

Vapor de agua 4-1%


El oxígeno, debido a la acción de los rayos ultravioleta sobre los átomos produce ozono en una
región comprendida entre los 20-35km (aunque esto varía según la latitud y estaciones). Los
átomos de oxígeno se fotodisocian en oxígeno atómico por la influencia de la radiación solar y se
combinan con oxígeno molecular dando lugar al ozono. Este es inestable y se descompone en
oxigeno de nuevo para dar lugar a un nuevo ciclo. Esta capa de ozono nos protege de las
radiaciones UV y es la causante del aumento de temperatura en la estratosfera. El deterioro de la
capa de ozono se conoce como agujero de la capa de ozono y está causado principalmente por el
uso de los CFC.

El CO2 se encuentra únicamente en las capas más bajas de la homosfera, y su concentración tiene
una gran influencia en el clima. Un descenso de 0,015% descendería 5ºC la temperatura de la
tierra, pero como lo que se está dando es un aumento de su concentración debido a la quema de
combustibles fósiles entre otras cosas, se da un aumento de efecto invernadero.

El vapor de agua también está solo en la parte más inferior de la troposfera y su contenido y
concentración es muy variable.

Heterosfera

La Heterosfera está formada por cuatro capas, cada una de las cuales está formada por una
composición química distinta. En la heterosfera se produce una decantación, estando los gases más
pesados en la capa inferior y los más ligeros en las superiores. Comienza después de la mesopausa
en la termosfera.

COMPOSICIÓN DE LA HETEROSFERA

GAS PREDOMINANTE ALTITUD (km)

Nitrógeno molecular (N) 80-200

Oxígeno atómico (O) 200-1000

Helio (He) 1100-3500

Hidrógeno atómico >3500


La composición de la atmósfera ha debido de ser prácticamente estable desde el Precámbrico
Superior hasta la revolución industrial, a partir de la cual el hombre ha alterado su composición
natural. La industrialización y la tecnificación de la civilización actual cubre sus necesidades
energéticas recurriendo a combustibles fósiles. Los residuos de este proceso de producción
energética son incorporados a la atmósfera en medida creciente y alteran su composición.

Si en épocas anteriores fueron sucesos naturales los que influían temporalmente en la situación de
la atmósfera, tales como erupciones volcánicas, tormentas de arena o incendios, en nuestra época
es la actividad misma del hombre la responsable de una contaminación de la atmósfera en
constante aumento. Como es un aumento constante, la atmosfera no tiene tiempo para recuperar
su estado inicial por autodepuración.

Capa de la Rangos de altitud Temperaturas Vientos Composición


atmósfera predominantes básica
Troposfera 8-16 -6,4 cada 100m Verticales y N, O, CO2, vapor
horizontales de agua y polvo

Estratosfera hasta 50km Max 80ºC Horizontales


Mesosfera 50-80km 80ºC -100ºC
Termosfera 80-500km Hasta los 1500ºC

2.3. Dinámica atmosférica

A. La presión atmosférica

Gracias a la compresibilidad de los gases, casi la totalidad de la masa de la atmósfera se encuentra


en los primeros kilómetros próximos a la superficie. Esto condiciona que la presión atmosférica
disminuya rápidamente con la altura.

La presión atmosférica se representa trazando líneas, llamadas isóbaras, que unen puntos de igual
presión atmosférica (cada 4 milibares). En la atmósfera existen zonas de elevadas presiones
(anticiclones) y zonas de bajas presiones (borrascas o ciclones). El gradiente de presión hace que el
viento se desplace desde los anticiclones hacia las borrascas. El viento será tanto más intenso
cuanto mayor sea la diferencia de presiones entre anticiclones y borrascas.

B. Los vientos
Es el desplazamiento del aire desde los núcleos de alta presión o anticiclones hasta los de baja
presión o borrascas. Este movimiento es interferido por la Fuerza de Coriolis, de forma que el
desplazamiento del aire se hace oblicuo a las líneas isóbaras.

o En las borrascas o áreas ciclónicas la circulación del aire es sinestrosa y son


zonas de convergencia, donde se produce ascenso de masas de aire.

o En los anticiclones o áreas anticiclónicas la circulación del aire es dextrosa y


son zonas de divergencia con subsidencia de masas de aire.

Con el nombre de frentes se conocen los contactos entre masas de aire de distintas características.
En latitudes medias los frentes más frecuentes son los frentes fríos, que se producen cuando se
encuentran masas de aire polar con masas de aire tropical, originando borrascas ondulatorias,
donde la masa de aire frío desaloja a la masa de aire caliente hacia arriba. En los frentes cálidos la
masa de aire caliente y más ligera remonta a la masa de aire frío.

Existen también los denominados vientos locales, que pueden ejercer una influencia notable en
ciertas regiones geográficas. Los más importantes son:

– Brisa marina: el viento sopla durante el día de mar a tierra y durante la noche
de tierra a mar, suaviza las temperaturas de las zonas costeras.

– Vientos de montaña y valle: el aire se desplaza durante el día del valle hacia
las cumbres a lo largo de las laderas y por la noche desciende de la montaña al valle.
A. Circulación atmosférica general

Debido a que la radiación solar calienta de forma distinta la superficie de la Tierra, las zonas
ecuatoriales son más cálidas que las zonas polares. Esto permite pensar que el aire caliente
ecuatorial menos denso se eleva, y que el aire frío polar más denso, desciende y se desplaza al
ecuador para sustituir al aire cálido. Es decir, se formaría una circulación superficial de aire frío
desde los polos al ecuador que, al calentarse, ascendería circulando hacia los polos, donde al
enfriarse, volvería a iniciar el ciclo. Se originarían 2 células convectivas, una en cada hemisferio.

El modelo anterior no es real porque sólo sirve para cuerpos estáticos, en La Tierra debido a la
rotación terrestre (de oeste a este) y a la diferente velocidad tangencial de las distintas latitudes,
todo móvil que se desplace desde el polo Norte al ecuador, siguiendo un meridiano, sufrirá una
desviación a la derecha.

Este fenómeno físico que recibe el nombre de fuerza o efecto de CORIOLIS, influye en la circulación
atmosférica general: Se forman tres células convectivas en cada hemisferio, dos directas en las
zonas polar y ecuatorial, y otra inversa en latitudes medias, representadas por dos zonas de altas
presiones (los polos y sobre 25-30°) y dos de bajas presiones (5°-ecuador y 55°). Como resultado
de este esquema tricelular en cada hemisferio, se produce una distribución latitudinal de zonas de
alta y baja presión:

– Zonas ecuatoriales cálidas de baja – Zonas subpolares de baja presión


presión. (alrededor de 60° latitud).

– Zonas subtropicales (alrededor de 30° – Zonas polares frías de alta presión.


de latitud) de alta presión.

A su vez, esto produce una alternancia latitudinal de los vientos: los levantes polares, westerlies o
vientos de poniente y alisios.

A la zona de choque entre los alisios del norte y los alisios del sur se le llama zona de calmas
ecuatoriales o zona de convergencia intertropical (ZCIT). Esta última zona no se sitúa exactamente
sobre el ecuador, sino que sufre desplazamientos hacia el norte o hacia el sur principalmente de
carácter estacional o condicionados por los monzones locales.
Como consecuencia de la inclinación del eje de rotación de La Tierra, a lo largo de las estaciones,
las células convectivas se desplazan en dirección N-S produciendo las breves estaciones lluviosas
en las zonas subtropicales, la llegada de aire polar en las zonas templadas, etc.

A. Nubosidad y precipitación

En la atmósfera la presión y la temperatura están íntimamente relacionadas y son


interdependientes. En un gas la temperatura es función del número de moléculas por unidad de
volumen, de forma que para enfriarlo o calentarlo bastará con expandirlo o comprimirlo
respectivamente, sin necesidad de intercambiar calor: cambios adiabáticos.

 Gradiente Adiabático Seco (GAS)

Al ascender en el seno de la atmósfera la densidad y la presión disminuyen rápidamente. En


consecuencia, la temperatura también descendería a razón de 1°C cada 100 m.

Tras esta fase y una vez superado el punto de rocío vuelve a enfriarse más pero ahora según el
Gradiente Adiabático Húmedo (GAH), a razón de 0,6°C por cada 100 metros, produciéndose la
precipitación.

 Gradiente térmico vertical (GTV)

Realmente y en condiciones normales, este gradiente es de sólo 0’65°C cada 100 m, debido al
enfriamiento producido en la superficie por la evaporación del agua. Dicha circunstancia impediría
el ascenso vertical del aire, dado que, si una masa de aire ascendente se enfriase adiabáticamente,
a razón de 1°C cada 100 m (G.A.S.), pasaría a tener una temperatura menor y una densidad mayor
que las del aire estático circundante, cuya temperatura viene marcada por el G.T.V., lo cual
constituye una imposibilidad física.

Cuando hay condiciones de estabilidad atmosférica (G.A.S. > G.T.V) se produce un ascenso
paulatino de aire caliente, hasta que su temperatura se iguala con la de la atmósfera circundante.

Los mecanismos concretos que producen nubosidad y precipitación son tres:


– De tipo frontal, que se origina cuando chocan frontalmente dos masas de aire de
temperaturas diferentes, pudiendo ocurrir dos procesos: el llamado frente cálido, cuando la
masa de aire caliente y más ligera remonta a la masa de aire frío, o el llamado frente frío,
cuando la masa de aire frío desaloja a la masa de
aire caliente hacia arriba.

– De tipo orográfico, cuando el aire caliente y húmedo remonta una cadena montañosa, se
enfría y da lugar a precipitación en la ladera de barlovento, llegando a la ladera de
sotavento el viento seco. A este fenómeno se le llama efecto Fóehn.

– De tipo convectivo, que se da por ascenso vertical directo del aire recalentado por contacto
con el suelo, provocando tormentas más o menos violentas.
A. Tipos de precipitación

– Lluvia: Se produce por la coalescencia de numerosas gotas de pequeño tamaño que dan
lugar a gotas mayores, incapaces de mantenerse en suspensión. Cuando su diámetro es
menor de 0,5 mm constituyen la llovizna.

– Nieve: Constituida por masas de cristales de hielo formados directamente a partir del vapor
de agua atmosférico allí donde la temperatura del aire es inferior al punto de congelación.
Son cristales planos hexagonales o prismáticos.

– Granizo: Son formas redondeadas de hielo con una estructura interna en capas
concéntricas, de 0,5-5 cm de media, sólo se forman en los cumulonimbos donde existen
fortísimas corrientes de aire ascendentes. Las gotas de lluvia son arrastradas a grandes
alturas donde se congelan para volver a caer y mantenidas en suspensión cada granizo
crece por la unión de nuevas gotas hasta precipitar.

– Rocío: Se produce en la superficie terrestre cuando ésta y las partículas de vapor de agua
contenidas en el aire sufren un enfriamiento por pérdida de calor, se alcanza el punto de
rocío (temperatura a la cual el aire está saturado) y se enfría algo más.

– Escarcha: Es igual al rocío, pero se produce cuando la temperatura está por debajo de 0°C.

– Niebla: Condensación de las masas húmedas de aire en las capas inferiores de la atmósfera.

A. Tipos de nubes

 Según su forma

o Estratos: planos de gran extensión y bastante uniformes.

o Cúmulos: masas aisladas de nubes voluminosas con su porción superior a modo de


coliflor.

o Cirros: de aspecto filamento o sedoso con cristales de hielo.


o Nimbos: nubes de temporal.

o Estratocúmulos, Cumulonimbos: lo normal es que aparezcan nubes con


características intermedias, como éstas o los cirroestratos, altoestratos,…

 Según su altitud

o Bajas: hasta 2.500 m

o Medias: de 2.500 m a 6.000 rn

o Altas: más de 6.000 m

 Según su estratificación

o Estables: grandes extensiones de estratos y cierta estabilidad en sentido


horizontal.

o Lábiles: masas aisladas esferoidales.

 Según su estructura

o Nubes de agua: formas perfectamente delineadas y delimitadas al menos en


sentido vertical.

o Nubes de hielo: estructura deshilacliada con contornos indefinidos.

o Nubes de chubasco: se alargan en forma de yunque u hongo de hielo


3. LA CONTAMINACIÓN ATMOSFÉRICA

3.1. El aire: propiedades

El aire es una mezcla de gases y no un gas en sentido estricto. La composición y las cantidades
relativas de gases que forman la atmósfera han cambiado gradualmente a lo largo de millones de
años, en la misma medida que ha evolucionado la geografía terrestre y la vida misma.

Sin embargo, en cuanto a nosotros concierne, el aire puede considerarse constante tanto a lo largo
del tiempo como del espacio

El nitrógeno y el oxígeno son los gases predominantes y juntos constituyen el 99% de la mezcla en
volumen. Casi toda la atmósfera restante está formada por argón y dióxido de carbono. El
porcentaje total en volumen de estos cuatro componentes, en aire seco y limpio, es del 99,99%.

El vapor de agua suele ser el quinto componente principal del aire limpio, no se encuentra
recogido en la tabla por encontrarse en cantidades variables.

Dependiendo de la temperatura y de la tasa de evaporación a partir de fuentes disponibles de


agua, el contenido atmosférico en vapor de agua oscila entre el 0,01 y el 5 %. Por tanto la inclusión
del porcentaje del vapor de agua disminuiría las concentraciones de los otros componentes
atmosféricos. Como el vapor de agua es muy permeable a la radiación solar de onda corta, pero
absorbe algo de la radiación terrestre de onda larga, su variación con respecto al tiempo y al
espacio influye de manera importante en el balance de radiación entre la Tierra y el Sol; ello hace
que la temperatura aumente o disminuya en un momento y lugar determinados. Los componentes
menores del aire son numerosos, y varios de ellos provienen de procesos naturales. Así el sulfuro
de hidrógeno, el dióxido de azufre y el monóxido de carbono son vertidos a la atmósfera por la
actividad volcánica. La putrefacción de los seres vivos produce metano, amoníaco y sulfuro de
hidrógeno.

Los óxidos de nitrógeno son producidos por descargas eléctricas durante las tormentas, mientras
que toneladas de monóxido de carbono son generadas en los incendios forestales.
La adición de cualquier sustancia alterará en cierto grado las propiedades físicas y químicas del aire
puro. Por tanto, esta sustancia podrá considerarse como un contaminante del mismo.

No obstante, se clasifican como contaminantes aquellas sustancias, que, añadidas en suficientes


cantidades, causan efectos mensurables sobre los seres vivos y/o materiales.

Un ejemplo de contaminante, que altera las propiedades del aire es la disminución de la


concentración del gas ozono, principalmente en la estratosfera.

Todos los seres vivos respiran oxígeno y expulsan dióxido de carbono, por lo que estos gases son
vitales para cualquier forma de vida. Las plantas en la fotosíntesis asimilan dióxido de carbono y
regeneran oxígeno. Se mantiene de esta forma un equilibrio entre los dos gases, pero si el hombre
con la combustión aumenta la proporción de dióxido de carbono vertido a la atmósfera, se
produce una alteración climática, ya que deja pasar la radiación solar que llega a la superficie de la
Tierra, pero absorbe con gran facilidad la radiación saliente, produciéndose el efecto invernadero
excesivo. Cálculos recientes demuestran que la cantidad de dióxido de carbono de la atmósfera
aumenta aproximadamente un 0,5 % de su concentración actual cada año. No está claro el efecto
de este incremento sobre la temperatura; algunas experiencias sugieren que un incremento del
10% puede elevar la temperatura media en una proporción de sólo medio grado centígrado. No
obstante, un incremento continuo puede conducir a una modificación eventual de las zonas
climáticas, con consecuencias provechosas o no, pero en cualquier caso mucho mayores de lo que
sugiere ese pequeño cambio de la temperatura media.

En el aire también existen partículas de polvo suspendidas, las principales son humo, sal, arena
fina y cenizas volcánicas. Las partículas con un radio superior a lOja no suelen ser transportadas
por el viento, bien se depositan por la acción de la gravedad o bien son arrastradas por la lluvia.
Las partículas más pequeñas permanecen suspendidas en el aire y tienen una función vital en la
formación de las nubes.

3.2. Contaminación atmosférica

Los contaminantes atendiendo a como se forman se dividen en primarios y secundarios:


 Los contaminantes primarios: Son sustancias vertidas directamente a la atmósfera y entre ellos
se encuentran: los aerosoles, óxidos de azufre, monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno,
hidrocarburos, ozono, y dióxido de carbono.

 Los contaminantes secundarios: No se vierten directamente a la atmósfera desde los focos


emisores, sino que se producen como consecuencia de las transformaciones y reacciones
químicas y fotoquímicas que sufren los contaminantes primarios en el seno de la misma. Estos
contaminantes secundarios son los causantes del smog fotoquímico, la lluvia acida, y la rotura
de la capa de ozono. La calidad del aire se evalúa por medio de los niveles de inmisión, que se
definen como la concentración media de un contaminante presente en el aire durante un
período de tiempo determinado, es decir las concentraciones habituales en la atmósfera de un
contaminante determinado. Los contaminantes presentes en la atmósfera proceden de dos
tipos de fuentes emisoras las naturales (volcanes, incendios forestales y descomposición de la
materia orgánica) y las antropogénicas (transporte, combustión de carburantes. procesos
industriales, eliminación de residuos sólidos, etc.). La concentración de los contaminantes en
los focos se denomina niveles de emisión y lógicamente esta concentración es superior a la de
inmisión, ya que se produce una dispersión de los contaminantes en el aire.

Los principales contaminantes son:

 Monóxido de carbono: Es un gas de vida relativamente larga y se concentra en la atmósfera, la


mayoría de él procede de fuentes naturales, como son los procesos de descomposición
bacteriana. La combustión incompleta en los motores de explosión origina su acumulación en
el aire de las grandes ciudades.

 Dióxido de carbono: Se produce por la combustión de combustibles fósiles y de biomasa


vegetal. El 50% del dióxido de carbono producido permanece en la atmósfera, el resto se
combina en los océanos (14%), o se incorpora a la biosfera (36%). Las consecuencias del
aumento de su concentración están en relación con posibles cambios climáticos.

 Óxidos de azufre: Son compuestos de vida corta, debido a su alta afinidad química. Están
presentes en el aire en pequeñas cantidades en ausencia de contaminación. Pero la
combustión de carbón, de fuel y algunos procesos metalúrgicos, han incrementado
notablemente su presencia en los últimos tiempos. En la combustión se produce primero SO^
gaseoso, que con el curso del tiempo es convertido en SO 42~ por oxidación. Estas sustancias se
encuentran entre los contaminantes atmosféricos más activos y producen los siguientes
efectos: Formación de aerosoles, acidificación de las precipitaciones y del agua superficial, y
sedimentación en superficies y efecto corrosivo.

 Óxidos de nitrógeno: Se producen en cantidades apreciables en combustiones a temperaturas


elevadas, como las de los motores de explosión. El peróxido de nitrógeno es el más tóxico, el
cual no permanece mucho tiempo en la atmósfera ya que se transforma en ácido nítrico, que
en contacto con el amoníaco origina nitratos en forma de aerosoles.

 Hidrocarburos: El número de hidrocarburos implicados en la contaminación del aire es muy


grande y la mayor parte de sus efectos son indirectos a través de los productos formados
cuando reaccionan en la atmósfera. Estos compuestos producen radicales libres muy activos y
que la reaccionar con diversas sustancias generan el smog fotoquímico.

 Halocarburos: O clorofluorocarbonados se usan como refrigerantes, propelentes de


pulverizantes y disolventes en la producción de espumas. Llegan inalterados a la estratosfera y
por la acción de la radiación ultravioleta, se liberan átomos de cloro que pueden destruir el
ozono, catalizando su conversión en oxígeno molecular diatómico.

3.3. Propagación de Los contaminantes

Es necesario conocer la circulación horizontal y vertical del aire, para saber cómo se propagan los
contaminantes atmosféricos aprovechando esta circulación.

 Propagación horizontal

El viento transporta los contaminantes, produciendo su dispersión, y determina la zona que va


a estar expuesta a los mismos. Por lo general, una mayor velocidad del viento reducirá las
concentraciones de contaminantes al nivel del suelo, ya que se producirá una mayor dilución,
pero pueden producirse circulaciones cerradas de viento, como en el caso de las brisas del mar
y las de valle y montaña, en las que los contaminantes lanzados a la atmósfera se incorporan a
la circulación del viento con lo que se produce una acumulación progresiva de contaminantes,
que da lugar a un aumento de la concentración de los mismos en las zonas barridas por estos
vientos. Efectos similares se producen cuando los vientos fuertes inciden perpendicularmente
a las crestas de montañas, a un valle, o sobre los edificios altos; en estas condiciones, los
efectos aerodinámicos de estos obstáculos pueden tener consecuencias negativas para la
dispersión de contaminantes, acumulándolos en determinadas zonas.
 Difusión vertical

El principal factor que lo determina de contaminantes es la variación vertical de temperatura


en la atmósfera. Se puede determinar la capacidad de difusión vertical de contaminantes
comparando la variación vertical de temperaturas de un estrato de aire atmosférico con el
gradiente vertical adiabático de aire, que corresponde a una variación aproximada de -1°C por
cada 100 metros de altura. Así se obtienen tres clases diferentes de estabilidad atmosférica en
el estrato., según la variación de temperatura con la altura sea mayor, igual o inferior que la
correspondiente al gradiente vertical adiabático.

Si en la capa de aire la temperatura desciende con la altura bastante menos de un grado cada
100 metros, los movimientos verticales del aire están muy limitados por lo que hay poca o
nula dispersión vertical de los contaminantes. En estas condiciones se dice que la clase de
estabilidad atmosférica es del tipo estable.

Cuando la temperatura del estrato desciende con la altura más de un grado cada 100 metros
de altura, la estabilidad atmosférica será del tipo inestable, estando los movimientos verticales
del aire muy favorecidos difundiéndose los contaminantes verticalmente hasta donde alcance
la inestabilidad.

Por último, si la variación de temperatura del estrato coincide con el gradiente vertical
adiabático, se tiene la estratificación indiferente o neutra, en la cual la dispersión vertical de
contaminantes no está limitada.

3.4. Repercusiones en la salud

La contaminación atmosférica afecta a millones de personas de todo el mundo, especialmente a


aquellas que viven en los grandes núcleos urbanos y en áreas fuertemente industrializadas, con
denso tráfico de vehículos. Las emanaciones de polvos y gases corrosivos determinan el medio
ambiente dando lugar a olores desagradables, pérdida de visibilidad y daños para la salud humana,
para los cultivos y otras formas de vegetación y sobre los materiales de construcción.

La contaminación atmosférica apareció primero como una molestia grave, para posteriormente
convertirse en una amenaza para la calidad de vida, ya que una contaminación excesiva puede
poner en peligro la salud y llegar a convertir a algunas zonas en lugares no aptos para ser
normalmente habitados. Los efectos producidos por la contaminación atmosférica dependen
principalmente de la concentración de contaminantes, del tipo de contaminantes presentes, del
tiempo de exposición y de las fluctuaciones temporales en las concentraciones de contaminantes,
así como de la sensibilidad de los receptores y los sinergismos entre contaminantes. Hay que tener
en cuenta la graduación del efecto a medida que aumenta la concentración y el tiempo de
exposición.

Las relaciones existentes entre las enfermedades humanas y la exposición a la contaminación, no


son sencillas, ni se conocen con exactitud. No obstante, existen pruebas abundantes de que en
general, las concentraciones elevadas de contaminantes en el aire son peligrosas para los seres
humanos. Los efectos que producen sobre la salud se ponen claramente de manifiesto, como se ha
observado en Londres, Nueva York y Osaka entre otras ciudades, por el aumento de la mortalidad,
sobre todo en las personas de edad avanzada, o en los individuos más sensibles por cualquier
razón. Más difíciles de discernir son los efectos que, a largo plazo, pueden producir las
exposiciones episódicas a elevadas concentraciones medias y bajas de contaminantes.

Se ha comprobado las relaciones existentes entre la contaminación atmosférica, producida por


partículas en suspensión y óxido sulfuroso, y la aparición de bronquitis crónica caracterizada por la
producción de flemas, la exacerbación de catarros y dificultades respiratorias tanto en los
hombres, como en las mujeres. Se ha observado igualmente, que cuando las concentraciones
tanto de óxido de azufre, como de partículas en suspensión superan los 500 u,g/m 3 de SO2y de
humos se ha registrado el empeoramiento de los enfermos con afecciones pulmonares.

Es de destacar que las concentraciones de partículas y de SO 2 que pueden provocar la aparición de


efectos sobre la salud, pueden variar de un lugar a otro según sean las características físicas y
químicas de las partículas, y en función de la presencia en el aire de otros contaminantes que
puedan producir efectos sinérgicos con aquéllos.

La presencia en el aire de elevadas concentraciones de monóxido de carbono representa una


amenaza para la salud, ya que el monóxido inhalado se combina con la hemoglobina de la sangre,
dando lugar a la formación de carbooxihemoglobina, lo que reduce la capacidad de la sangre para
el transporte de oxígeno desde los pulmones hasta los tejidos. Se ha comprobado que una
saturación de carbooxihemoglobina por encima del 10% puede provocar efectos sobre la función
psicomotora que se manifiesta con síntomas de cansancio, cefaleas y alteraciones de la
coordinación. Por encima del 5% de saturación se producen cambios funcionales cardíacos y
pulmonares y se aumenta el umbral visual. No se han encontrado pruebas que indiquen los efectos
significativos con una concentración de carbooxiheinoglobina inferior al 2%.

Los óxidos de nitrógeno son contaminantes igualmente peligrosos para la salud. La mayor parte de
los estudios relativos a los efectos de los óxidos de nitrógeno se han ocupado, sobre todo, del NO 2
ya que es el más tóxico. Los efectos producidos sobre los animales y los seres humanos afectan,
casi por entero, al tracto respiratorio. Se ha observado que si una concentración media de NO 2 de
190 u.g/Nm3 supera el 40% de los días, aumenta la frecuencia de infecciones de las vías
respiratorias en la población expuesta.

Otros tipos de contaminantes que afectan a la salud del hombre son los oxidantes fotoquímicos.
Se han realizado estudios epidemiológicos en la ciudad de Los Ángeles y no se descubrió ningún
aumento de la mortalidad como consecuencia de episodios de contaminación fotoquímica, cuando
las concentraciones de oxidantes variaban entre 0,5 y 0,9 p.p.m. No obstante, se ha observado que
los oxidantes fotoquímicos tienen efectos nocivos sobre la salud, produciendo irritación de los ojos
y mucosas. Afectan especialmente a personas con afecciones asmáticas y broncopulrnonares, en
los que se han observado crisis asmáticas y disminución de la función pulmonar cuando las
concentraciones atmosféricas de oxidantes eran superiores a 500 ug/Nm 3.

Además, el hidrocarburo benzopireno, que es un anillo aromático policíclico muy abundante en la


atmósfera de las zonas urbanas, sobre todo durante el período de calefacción invernal, tiene una
acción cancerígena.

Los metales tóxicos presentes en el aire representan una amenaza para la salud humana cuando
se inhalan en cantidades suficientes, debido a la tendencia que presenta el organismo a su
acumulación. Por su importancia se destaca la importancia del plomo.

Los compuestos inorgánicos del plomo atmosférico son absorbidos por el hombre, principalmente
a través del sistema respiratorio, alcanzando el torrente sanguíneo aproximadamente el 35% del
plomo inhalado por los pulmones. Una vez incorporado el plomo a la corriente sanguínea, una
parte se almacena en los huesos y otra se expulsa por la orina, en una continua fase de renovación
en el organismo. A partir de ciertas cantidades puede producir efectos adversos en el
comportamiento, afectan a la inteligencia de los niños y puede ser causa de anormalidades en los
fetos de las madres gestantes. Los adultos, por lo general, son menos sensibles que los niños a los
efectos del plomo, pero una acumulación excesiva en el organismo puede producir serios e
irreversibles daños en el sistema nervioso provocando una enfermedad conocida como
saturnismo. La OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda para los sectores de población
más sensible, que la concentración en sangre de plomo no supere los 30 jig/100 mi con el fin de
prevenir los efectos nocivos para la salud. Para el resto de la población se consideran dentro de la
normalidad concentraciones de 40 u.g/ 100 mi.

Otras sustancias tóxicas presentes en el aire tales como el cadmio, amianto, el cloruro de vinilo,
varios compuestos orgánicos halogenados y el benceno, pueden provocar modificaciones
genéticas y malformaciones en los fetos, siendo algunos de ellos cancerígenos. No obstante, no se
sabe todavía que efectos pueden producir sobre la salud humana una exposición prolongada a
bajas concentraciones de estas sustancias.

Contaminante Efecto sobre la salud

Partículas en suspensión y oxido sulfuroso Bronquitis crónica, empeoramiento de enfermos


de afecciones pulmonares.

Monóxido de carbono Formación de carboxihemoglobina en sangre, que


puede provocar efectos sobre la función
psicomotora, cansancio, cefaleas, cambios
funcionales cardiacos y pulmonares…

Óxidos de nitrógeno Tracto respiratorio

Oxidantes fotoquímicos Irritación de ojos y mucosas. Especialmente


personas con afecciones broncopulmonares.

Hidrocarburo benzopireno Acción cancerígena

Metales tóxicos Acumulación en tejido óseo, posibles efectos


adversos en el comportamiento, inteligencia de
niños y anomalías en fetos. Una acumulación
excesiva afecta a SN provocando saturnismo

Otros: Cadmio, amianto, cloruro de vinilo, Modificaciones genéticas y malformaciones en


compuestos orgánicos halogenados, benceno… fetos. Efectos cancerígenos.
4. MÉTODOS DE DETERMINACIÓN Y DE CORRECCIÓN

4.1. Métodos de determinación

Para detectar la contaminación del aire existen las redes de vigilancia y control, que miden los
niveles de inmisión y emisión de contaminantes. La vigilancia controla los niveles de inmisión y por
medio de modelos matemáticos realiza la predicción para posteriormente tomar las medidas de
corrección y prevención. El control se ejerce sobre los focos de emisión.

El análisis de contaminantes presentes en la atmósfera por procedimientos físico-químicos consiste


en la toma de muestras de aire en las distintas estaciones que componen la red de vigilancia a las
que somete a distintos procesos analíticos para la de terminación de los diferentes contaminantes.

Por lo general, la toma de muestras incluye la separación del contaminante del seno del gas por
filtración o por retención en un absorbente líquido.

Para instalar la red de vigilancia hay que tener en cuenta diferentes factores como son: los
geográficos, meteorológicos, demográficos, localización de edificios, actividades industriales y
fuentes de emisión. Hay que planificarla a largo plazo, con una capacidad dos o tres veces mayor
que la necesaria en el momento de su instalación.

Las redes pueden ser manuales o automáticas. Las redes manuales lo que tienen son captadores
para los diferentes contaminantes que se deseen medir, por lo que posteriormente hay que
recoger las muestras y llevarlas al laboratorio para que sean analizadas. Las redes automáticas
llevan analizadores computarizados, con lo cual ellos mismos realizan la captación, recogida y
análisis de los datos, enviando los resultados a las centrales de datos.

Normalmente primero se establecen las redes manuales para observar si el lugar elegido es el
correcto y posteriormente se automatizan, ya que éstas dan valores reales de los contaminantes,
puesto que pueden dar valores puntuales o medios.

4.2. Métodos de corrección

La mayoría de los países industriales han desarrollado reglamentaciones de lucha contra la


contaminación atmosférica, adoptando estrategias en función de sus peculiares características
tradicionales, culturales y ambientales. No obstante se reconocen una serie de principios generales
que deben de tenerse presentes para una eficaz lucha contra la contaminación atmosférica entre
los que se pueden destacar:

– Las decisiones deben de basarse en datos correctos obtenidos del conocimiento científico y
técnico, y de los procesos ecológicos y de la tecnología para el control de las fuentes de emisión.

– Los métodos a aplicar han de ser flexibles, de forma que puedan adaptarse al cambiante
desarrollo del conocimiento del problema y de las técnicas para resolverlo.

– Han de tenerse en cuenta las circunstancias tanto económicas como ambientales, siendo
necesario disponer de un buen sistema de análisis económico y de prioridades económicas.

– La coordinación y una eficaz estructura legislativa y administrativa son necesarias para


convertir las prioridades y decisiones en acción.

Aparte de estos principios de carácter general es imprescindible para llevar a cabo un programa de
lucha contra la contaminación atmosférica una fuerte concienciación del público a través de una
información lo más amplia posible y una decidida voluntad política, ya que la promulgación de
leyes contra la contaminación atmosférica es una decisión de carácter político que necesita de
apoyo social.

La contaminación atmosférica suele ser el resultado de la aplicación de una tecnología defectuosa


o mal empleada, así como de la ausencia de criterios ambientales al realizar la planificación
económica nacional. Basándose en esa hipótesis, se plantean a continuación los pasos a seguir
para reducir la contaminación. El primer paso es fijar el objetivo principal que se quiere alcanzar.
de forma que se optimicen los beneficios globales netos de la reducción de la contaminación, ya
que existen muchos tipos de receptores. Para poder fijar el objetivo principal es necesario:

– Disponer de un inventario completo de las fuentes de contaminación.

– Conocer las tecnologías descontaminantes aplicables, así como las relaciones


coste-eficacia de su aplicación.

– Disponer de modelos atmosféricos que permitan conocer las relaciones entre


las emisiones en los distintos focos y la calidad del aire en los receptores.
– Conocer los efectos que sobre la salud, los ecosistemas y los bienes materiales
producen las distintas concentraciones de contaminantes, cuantificándolos de
alguna forma.

Con la información disponible y a través de las técnicas que relacionan los costos y beneficios se
analizan las distintas opciones, eligiendo la más interesante como objetivo social. Una vez fijado el
objetivo y planteadas las prioridades de actuación, es necesario formular la estrategia a seguir para
su consecución.

Por lo tanto, para combatir la contaminación se deben de seguir dos estrategias, una fijar unas
normas de calidad del aire, que no deben sobrepasarse y otra controlar las emisiones mediante el
empleo de la mejor tecnología para la reducción de contaminantes. Además, la estrategia se debe
de fijar unas metas a conseguir, a corto, medio y largo plazo.

Para combatir la contaminación es necesario emprender una serie de acciones curativas y


preventivas.

Las acciones curativas correctoras

Se aplican en aquellas zonas en donde se superan regularmente los niveles admisibles de la calidad
del aire. Consisten, por lo general, en la adopción de medidas correctoras de la contaminación
atmosférica, en aquellos focos en funcionamiento que se considere contribuyen en mayor medida
a generar este tipo de contaminación. Estas medidas actúan disminuyendo la emisión de
contaminantes al mejorar los sistemas de depuración o mejorando las condiciones de dispersión
de contaminantes.

Entre los distintos tipos de medidas que se pueden adoptar para reducir la emisión de
contaminantes se pueden destacar las que actúan sobre los gases y humos, las que lo hacen sobre
el propio proceso tecnológico, o aquellas que inciden sobre los combustibles y materias primas
utilizadas.

Es de destacar que la adopción de medidas correctoras es un sistema eficaz para solucionar un


problema de contaminación local, pero no es correcto desde el punto de vista ambiental más
amplio, porque:
– Se transfiere el problema de contaminación atmosférica a otro medio, como consecuencia de
que los contaminantes captados hay que depositarlos en algún lugar.

– El funcionamiento de los equipos de depuración consume materias primas y energía cuya


generación produce contaminación atmosférica en otras zonas.

Con el fin de evitar inconvenientes se considera que para proteger el medio hay que recurrir a la
aplicación de técnicas poco contaminantes y sin desechos. Estas técnicas tratan de atacar el
problema de la contaminación en el origen, desarrollando procesos técnicamente más eficaces en
el aprovechamiento de las materias primas y de los recursos energéticos consumidos.

Las formas de prevenir en el origen la contaminación son: la reformulación del producto, la


modificación del proceso y el reciclado o recuperación de los subproductos obtenidos. Hay que
destacar que este tipo de tecnología no está en la actualidad totalmente desarrollado.

Puesto que el uso de combustibles suele ser la principal fuente de contaminación; una medida
muy eficaz para combatir la contaminación es la reglamentación de las características, calidades y
condiciones de uso de los distintos combustibles sólidos y líquidos.

Otra de las acciones posibles para reducir la contaminación local es mejorar las condiciones de
dispersión de los contaminantes utilizando la capacidad de auto depuración de la atmósfera
mediante la elevación de la altura de chimeneas de las fuentes estacionarias, o modificando las
condiciones de emisión de los gases, tales como la velocidad y temperatura de salida de los
mismos.

Las acciones preventivas

Son aquellas dirigidas a evitar que aparezcan los problemas de contaminación. Entre las distintas
acciones posibles se puede destacar: la planificación urbana, los estudios previos de evaluación de
impacto ambiental, y el ahorro energético.
TROPOSFERA

ESTRATOSFERA

ESTRUCTURA

MESOSFERA

TERMOSFERA

HOMOSFERA

COMPOSICIÓN
LA ATMÓSFERA. ESTRUCTURA,
COMPOSICIÓN Y DINÁMICA
HETEROSFERA

LA PRESIÓN ATMOSFÉRICA

LOS VIENTOS
DINÁMICA. LA CONTAMINACION ATMOSFERICA. METODOS
TEMA 11. LA ATMÓSFERA. ESTRUCTURA, COMPOSICIÓN Y

DE DETERMINACION Y DE CORRECCIÓN

DINÁMICA ATMOSFÉRICA LOS FENTES

CIRCULACIÓN ATMOSFÉRICA
EL AIRE QUE RESPIRAMOS
GENERAL

CONTAMINANTES PRESENTES EN LA
NUBOSIDAD Y PRECIPITACIÓN
ATMÓSFERA

CONTAMINACIÓN ATMOSFÉRICA

PROPAGACIÓN DE LOS
CONTAMINANTES

REPERCUSIONES SOBRE LA SALUD DEL


HOMBRE

DETERMINACIÓN DE LA
PRINCIPIOS GENERALES
CONTAMINACIÓN
MÉTODOS DE DETERMINACIÓN Y DE
CORRECIÓN

MEDIDAS CORRECTORAS ACCIONES CORRECTORAS

LAS ACCIONES PREVENTICVAS