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Por gentileza de don Jaime Puyol profesor de la Universidad de Navarra, autor de

estos guiones en su libro “Curso de catequesis. Libro del profesor”.

27. QUINTO MANDAMIENTO:


SÓLO DIOS ES DUEÑO DE LA VIDA

GUIÓN PEDAGÓGICO

A. OBJETIVOS
- Conocer muy bien el contenido de lo que manda y prohíbe el quinto mandamiento.
- Descubrir que un hijo de Dios no puede hacer daño a los demás, pues también son
hijos de Dios.
- Darse cuenta que debemos respetar y cuidar de la propia vida.

De Liturgia y vida cristiana


- Aprender las obras de misericordia: las corporales y espirituales.
- Tratar con respeto a los demás: no maltratarles, ni insultarles, Ni ponerles motes
hirientes... Ser amigo de todos, sin excepción.
- No ser vengativos, devolviendo mal por mal. Ni guardar rencor ni desear mal a
nadie.
- Fijarse que al rezar el Padrenuestro, Jesús nos recuerda que hemos de perdonar a los
que nos ofenden. Hay que perdonar en seguida a los que nos han ofendido.

B. DESARROLLO DEL TEMA

Introducción (Diversos puntos de partida)


1.1. Puede empezarse narrando la historia de Caín y Abel. Caín, envidioso de su
hermano Abel, cuyos dones, por ser mejores, eran aceptos a Dios, le invitó a pasear por
el campo y lo mató. Llamó Dios a Caín y le echó en cara su delito y le maldijo por
haber derramado la sangre de un hombre, recordándole que la sangre de su hermano
gritaba venganza contra él. Caín anduvo errante, durante el resto de su vida, sobre la
tierra: agitado siempre e inquieto con la señal de la maldición divina contra el fratricida
(cfr. Gen 4, 1-16) .
Pero este mandamiento no prohíbe sólo matar. Fijarse en esas palabras de Jesús:
«Habéis oído que se dijo a los antiguos: no matarás, y el que mate deberá
ser condenado. Pero yo os digo que todo el que se encolerice contra su hermano,
deberá ser condenado» (Mt 5, 21-22).
Abrir un diálogo con los alumnos con éstas o semejantes preguntas. ¿Fue un pecado
muy grave el de Caín? Sí, pues sólo Dios es el Señor de la vida y de la muerte. ¿Cuáles
son nuestros deberes para con nuestro cuerpo y nuestra alma? Ver texto. ¿ Y los deberes
para el cuerpo y el alma de los demás? Idem. ¿Cuáles son las obras de misericordia?
¿Cómo las vivimos? Ir preguntando. ¿Cómo se llama el pecado de llevar a otros a
pecar? Escándalo.

1.2. Puede servir asimismo para iniciar esta sesión comentar Mt 5,21-26. Jesús nos
dice que no podemos matar, herir ni pegar a los demás; respecto al alma, no debemos
injuriar, ofender, ni ser envidiosos, ni rencorosos con los demás. Lo que Jesús desea es
que ayudemos a los demás a ser mejores.

1.3. Se puede comentar también la parábola del buen samaritano (Lc 10, 30-37).

2. Desarrollar las siguientes ideas


2.1. Sólo Dios es el dueño y Señor de nuestra vida (Distinguir entre el alma y el
cuerpo)

En la transmisión de la vida humana, los padres desempeñan el papel de


cooperadores libres de la Providencia divina, contribuyendo a la concepción del cuerpo.
Pero el alma, que vivifica al hombre, es creada de la nada inmediatamente por Dios en
el instante de la concepción del cuerpo: Dios es el autor y Señor de la vida. Nosotros
sólo somos administradores, y debemos cuidar nuestra vida y la de los demás.
El quinto mandamiento prohíbe todo lo que atenta injustamente contra la vida, tanto
propia como ajena; pero no es meramente negativo sino que, de manera positiva,
impone la caridad, la concordia y la paz con todos, aun con los que se muestran como
enemigos.

2.2. Deberes del quinto mandamiento con uno mismo (Ir viendo cómo viven estos
de-beres y concretar propósitos según la edad)
a) El amor y respeto ordenado de sí mismo. Hemos de queremos a nosotros
mismos de manera ordenada, sin ser egoístas (refiriendo exclusivamente a uno mismo
las personas y las cosas), ni soberbios (con una falsa valoración de las propias
cualidades por ambición, presunción y vanagloria).
b) Usar bien de los talentos de Dios. Dios ha dado a cada hombre talentos y
capacidades tanto naturales como sobrenaturales. En el plano natural están la
inteligencia y la voluntad, que hemos de desarrollar adquiriendo los conocimientos de
que seamos capaces, y formando la voluntad para alcanzar el señorío de nosotros
mismos y una personalidad capaz de grandes empresas. La pereza es el pecado que se
opone a que los talentos fructifiquen.
En el aspecto sobrenatural tenemos la gracia santificante, junto con los dones que la
acompañan. Hemos de corresponder generosamente porque al final de la vida se nos
pedirá cuenta de cómo hemos aprovechado las gracias recibidas.
c) El amor y respeto del cuerpo. El cuerpo es el instrumento que Dios nos ha dado,
ha santificado y un día resucitará lleno de gloria. Por eso hemos de respetarlo y cuidarlo
(alimento, limpieza, deporte), evitando los excesos que puedan dañar la salud. Está
claro que hemos de amarlo de manera ordenada, ya que hay cosas más importantes.
Se oponen a este deber el suicidio, desear la propia muerte, exponerse a grandes
peligros (conducción imprudente de vehículos, excursiones arriesgadas, etc.), la
mutilación de algún miembro, la eutanasia (acortar la vida para rehuir el dolor), la gula
(comer o beber en exceso), la embriaguez y el tomar drogas.
d) El cuidado de la vida espiritual. Es importante cuidar del cuerpo, pero mucho
más cuidar la vida del alma para que la gracia vaya creciendo en nosotros. Se crece
conociendo mejor la doctrina cristiana -a través del Catecismo- para poder cumplirla;
confesando y comulgando con frecuencia, tratando a Jesús en el Sagrario, haciendo
pequeños sacrificios, etc.
Se mata la vida de la gracia en el alma por el pecado mortal, que es como un
suicidio, aunque gracias a la misericordia infinita de Dios existe el remedio del
sacramento de la Penitencia, por el que se puede volver a la vida sobrenatural.

2.3. Deberes del quinto mandamiento para con los demás (Hacer lo mismo que en el
apartado anterior)
a) El respeto a la vida ajena. La misma razón que obliga a respetar la vida propia,
exige el respeto de la vida ajena: cada hombre es criatura de Dios, de quien recibimos la
vida, y sólo El es dueño. Este derecho a la vida es conculcado en el homicidio y en el
aborto, que son crímenes gravísimos contra Dios y contra el hombre.
Dios es el autor de toda clase de- vida. También de la vida de los animales y plantas.
Por eso no podemos matarlos a no ser que nos sea útil y necesario para alimentamos,
pero no podemos causarles dolores inútiles, martirizarles, etc.
b) El respeto a la convivencia. El quinto mandamiento prohíbe no sólo matar, sino
todo lo que va en contra de los demás: odio, envidia, enemistad, discordias, riñas,
venganzas, peleas, desear mal a alguien, alegramos si vemos que los demás sufren o lo
pasan mal, insultar...
El cristiano tiene que perdonar de corazón las injurias que se le hacen, «no siete
veces, sino setenta veces siete» (Mt 18, 22), es decir, siempre. Igualmente ha de saber
pedir perdón de las ofensas que él pueda hacer a los demás; no es ninguna humillación,
sino demostrar con obras que se tiene un corazón grande.
c) El pecado de escándalo. Por atentar contra el bien espiritual del prójimo, el
escándalo es un pecado contra el quinto mandamiento. Escándalo es toda palabra, obra
u omisión que incita a otros a pecar: malas conversaciones, blasfemar, enseñar fotos o
libros inconvenientes, utilizar vestidos indecorosos, no ir a Misa... Estos ejemplos
provocan el pecado en quien los observa o padece, y por eso dijo Jesús refiriéndose al
que comete escándalo: «Más le valiera que atándole una rueda de molino al cuello, le
arrojasen al fondo del mar» (Mt 18, 6). Hemos de huir de aquel compañero que nos
enseña o nos empuja a pecar, haciendo el oficio del demonio. y, si hubiéramos cometido
este pecado, hay que pedir perdón y reparar el daño.
2.4. Ayudar a los demás en sus necesidades materiales y espirituales (Centrarse
en las obras de misericordia y poner ejemplos concretos)

Para vivir el sentido positivo del quinto mandamiento hemos de querer bien al
prójimo, ayudándole con nuestro ejemplo y con nuestra palabra.
Las Obras de Misericordia nos recuerdan algunas de sus necesidades, y en
socorrerlas podremos demostrar la verdad de nuestro amor al prójimo.

3. Preguntas resumen
¿Cuál es el quinto mandamiento de la ley de Dios? ¿Cuáles son los deberes que
impone el quinto mandamiento para uno mismo? ¿Quién peca contra sí mismo en el
quinto mandamiento de la ley de Dios? ¿Cuáles son los deberes que impone para con
los demás este mandamiento? ¿Quién peca contra el prójimo en el quinto mandamiento?
¿Qué es escándalo? ¿Es lícita la venganza? ¿Cuáles son las obras de misericordia?
,
C. SUGERENCIAS PARA UNA MAYOR PARTICIPACIÓN LITÚRGICA
1. El mayor don que Dios nos ha dado es la vida divina por la que nos hacemos hijos
de Dios. Por eso debemos evitar el pecado y que otras personas lo cometan por nuestra
culpa. La repetición frecuente del Padrenuestro puede ayudamos.
2. Como señal de dominio sobre nuestro cuerpo, entre otras cosas, guardar bien las
posturas (de pie, sentados, de rodillas) durante la Santa Misa.
3. Lo mismo que Jesús, nosotros debemos ofrecer a Dios Padre todo aquello que nos
cueste (dolores, enfermedades, castigos, etc.). El mejor modo es ofrecerlo junto con
Jesús en la Santa Misa; para ello, poner especial atención a las palabras que dice el
sacerdote después de la consagración:
«...te ofrecemos, Dios de gloria y majestad,
de los mismos bienes que nos has dado,
el sacrificio puro, inmaculado y santo:
pan de vida eterna
y cáliz de eterna salvación»
(Plegaria Eucarística 1).

D. POSIBLES ACTIVIDADES
- Aprender las preguntas correspondientes del Catecismo.
- Escribir las obras de misericordia en el cuaderno.
- Resumir las principales ideas expuestas en la sesión. Se pueden ilustrar con dibujos
y fotografías.
- Mencionar qué pecados se pueden cometer contra este mandamiento en el juego, en
casa, en la calle y en el colegio.
- Escribir en el cuaderno de actividades cosas que pueden hacer fuerte y sano nuestro
cuerpo, V.gr., levantarnos pronto, obedecer a la primera, ofrecer algún pequeño
sacrificio, cómo retrasar un vaso de agua, ser puntuales, etc.

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