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Por gentileza de don Jaime Puyol profesor de la Universidad de Navarra, autor de

estos guiones en su libro “Curso de catequesis. Libro del profesor”. Ed. Eunsa

54. PENTECOSTÉS
GUIÓN PEDAGÓGICO

Nota: Del Espíritu Santo tratan éste y los temas 12 y 36. Conviene tenerlo en cuenta a la
hora de programar y desarrollarlo.

A. OBJETIVOS
- Aumentar el conocimiento y devoción al Espíritu Santo, aprovechando la fiesta de
Pentecostés.
- Invocar al Espíritu Santo, que está en nuestra alma en gracia, para vivir como
buenos cristianos.
- Acostumbrarles a tratar a los demás con respeto, delicadeza y amor, porque son
templos del Espíritu Santo.

De Liturgia y vida cristiana


- Con motivo de la fiesta de Pentecostés, aconsejarles que repitan con frecuencia la
jaculatoria: «¡Ven, Espíritu Santo!».
- Hacer que pidan al Espíritu Santo que ilumine a la Iglesia: al Romano Pontífice, a
los Obispos, Sacerdotes y Religiosos, a los padres y profesores.
- Vivir con fe y devoción esta fiesta litúrgica dedicada al Espíritu Santo.

B. DESARROLLO DEL TEMA


1. Introducción (Diversos puntos de partida)
1.1. Fijarse en el apóstol S. Pedro: Fue elegido por Jesucristo como Cabeza de la
Iglesia: «Tú eres Pedro -le dijo- y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia». Promete ser
fiel a Dios y no abandonarle jamás. Sin embargo, la noche del Jueves Santo, primero se
duerme en el Huerto de los Olivos y después le niega y traiciona tres veces
consecutivas. Pero al recibir el Espíritu Santo en Pentecostés cambia radicalmente.
Recibe la fuerza para predicar, de manera valiente y decidida, que Jesús había
resucitado, y que era el único Salvador de los hombres. Después de predicar y sufrir
mucho, acaba martirizado bajo el imperio de Nerón.
En el diálogo con los niños conviene destacar la acción del Espíritu Santo en San
Pedro: era cobarde y lo volvió valiente, empujándole a predicar el Evangelio y a dar su
vida por defender la fe. Que los niños presenten casos o momentos en los que actúan
como San Pedro antes de Pentecostés, y otros casos en los que son valientes como San
Pedro después de Pentecostés.

1.2. Si se ha explicado recientemente el tema 36, el Sacramento de la Confirmación, se


puede recordar brevemente lo que allí se trató de la venida del Espíritu Santo sobre los
Apóstoles. Si no se ha dado ese tema, se puede desarrollar aquí la escena. Además de lo
dicho en el tema 36, conviene destacar ahora los siguientes puntos:
- Que los Apóstoles esperan junto a la Virgen rezando.
- Cómo se oyó un viento impetuoso, y unas lenguas de fuego se posaron sobre cada
uno de ellos, quedando llenos del Espíritu Santo. Ocurrió 10 días después de la
Ascensión '1 50 después de la Resurrección.
- Cómo los Apóstoles comenzaron a predicar y, levantando Pedro la voz, entendían
todos en su propia lengua lo que les decía. En aquel día se convirtieron y bautizaron
unas 3.000 personas, que se incorporaron a la Iglesia.
En el diálogo pueden salir estas y otras preguntas: ¿Cuándo recibimos nosotros el
Espíritu Santo? ¿Se ve con los ojos de la carne? ¿En qué lo notamos? ¿Hacemos caso
siempre de lo que nos inspira?

2. Desarrollar las siguientes ideas


2.1. Jesús promete enviar el Espíritu Santo (Usar los textos de Ioh /4, /6-26 Y /6,7)
En la Ultima Cena Jesús prometió enviar a sus Apóstoles el Espíritu Santo: «Yo
rogaré al Padre y os dará otro Paráclito para que esté con vosotros siempre»; «El
Paráclito, el Espíritu Santo que el Padre enviará en mi nombre, El os enseñará todo y
os recordará todas las cosas que os he dicho» (Ioh 14, 16.26). «Os conviene que yo me
vaya. Porque, si no me voy, el Paráclito no vendrá a vosotros; pero, si me voy, os lo
enviaré» (Ioh 16, 7).
El Espíritu Santo es verdadero Dios, que procede del Padre y del Hijo, y la Tercera
Persona de la Santísima Trinidad.

2.2. Jesús cumplió su promesa el día de Pentecostés (Recordar los hechos narrados)
Diez días después de su Ascensión y 50 después de la Resurrección, Jesucristo
cumplió su promesa y el Espíritu Santo descendió sobre la Virgen y los Apóstoles en
forma de lenguas de fuego, quedando llenos del Espíritu Santo que los transformó.
2.3. Recibimos el Espíritu Santo al recibir los sacramentos, especialmente en la
Confirmación (Preguntar/es los dones del Espíritu Santo)
Una persona que vive en gracia tiene al Espíritu Santo, y siempre que recibimos la
gracia recibimos al Espíritu Santo. Sin embargo hay un sacramento especial, que es la
Confirmación, donde se nos da el Espíritu Santo como a los Apóstoles en Pentecostés.
De ahí que sea a través de los sacramentos como el Espíritu Santo:
Nos santifica. Por el bautismo nos perdona el pecado original y los pecados personales
si los hubiere, y nos hace hijos adoptivos de Dios. Por la Confirmación nos hace fuertes
para profesar públicamente la fe y nos hace soldados de Cristo para siempre. Por la
Penitencia recuperamos la gracia o nos la aumenta. Por la Comunión nos une más a
Cristo y a los cristianos, recibiendo al mismo Cristo que nos alimenta con su Cuerpo y
su Sangre.
- Nos ilumina, para que conozcamos la voluntad de Dios.
- Nos fortalece con su gracia, para cumplir la voluntad de Dios. Cuando alguna cosa
sea difícil de cumplir, hemos de acudir al Espíritu Santo para que nos fortalezca.

2.4. Somos templos del Espíritu Santo (Usar el texto de / Cor 3, /6)
Cuando un alma está en gracia, es templo del Espíritu Santo. Dios Padre, Dios Hijo y
Dios Espíritu Santo habitan en ella. La vida de la gracia es lo más importante que
tenemos. Si hay una cosa importante sobre todo en esta tierra es vivir en gracia como
hijos de Dios. Y sólo una cosa hay que temer: separarse de Dios por el pecado, morir sin
su gracia y perderse eternamente.
Tenemos que acostumbramos a tratar en nuestra alma en gracia al Padre, al Hijo y al
Espíritu Santo, acudiendo especialmente al Espíritu Santo para que nos santifique,
ilumine y fortalezca.
Hemos de tratar a todos con gran respeto y amor, pues toda persona que está en gracia
es templo del Espíritu Santo.
2.5. Pedir al Espíritu Santo por la Iglesia (Hacer ver la obligación que tenemos de
rezar por el Romano Pontífice, Obispos, Superiores, etc.).
El Espíritu Santo dirige y asiste a la Iglesia y a las personas que la gobiernan:
Romano Pontífice, Obispos, Superiores, etc. Hemos de pedir con frecuencia al Espíritu
Santo que proteja siempre a su Iglesia para que el Papa, los Obispos y demás
autoridades, nos conduzcan por el camino del amor de Dios.

3. Preguntas resumen
¿Qué prometió Jesucristo al subir a los Cielos? ¿Quién es el Espíritu Santo? ¿Cuándo
envió Jesucristo al Espíritu Santo? ¿Para qué envió Jesucristo el Espíritu Santo? ¿Cómo
nos santifica el Espíritu Santo?

C. SUGERENCIAS PARA UNA MAYOR PARTICIPACIÓN LITÚRGICA


1. La fiesta de Pentecostés es una ocasión para tratar más al Espíritu Santo. Se puede
recordar la. secuencia de la Misa transcrita en el apartado C, b) del tema 12.

2. En el Prefacio de esta fiesta, la Iglesia hace como un resumen de la actividad del


Espíritu Santo.
«Pues, para llevar a plenitud el misterio pascual,
enviaste hoy el Espíritu Santo
sobre los que habías adoptado como hijos
por su participación en Cristo (...)
y el mismo Espíritu
que sigue vivificando a tu Iglesia,
e inspira a todos los hombres de buena voluntad
que buscan tu reino».
En esta fiesta conviene agradecer al Espíritu Santo su ayuda continua, que nos invita
y nos mueve a cumplir lo que Dios quiere de nosotros.

D. POSIBLES ACTIVIDADES
- Aprender las preguntas correspondientes del Catecismo.
- Que hagan en sus cuadernos un buen resumen de las ideas de la sesión.
- Escribir con letras más grandes y artísticas una jaculatoria, por ejemplo: «Envía,
Señor, tu Espíritu».
- Hacer una redacción sobre «el día de Pentecostés».
- Recitar a coro la secuencia de la Misa del Espíritu Santo (ver tema 12).
- Aprender el canto: «Oh Señor, envía tu Espíritu y renueva la faz de la tierra».