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Lo Fantástico y su conexión con lo real en el cuento “El Aleph” de Jorge

Luis Borges

La literatura o narrativa fantástica se convirtió en uno de los movimientos

artísticos más importantes en América Latina. Su esencia gira en torno a una

nueva forma de ver la realidad y su cotidianidad desde otro punto de vista. Es otra

forma de describir sucesos increíble e insólitos ocurridos desde un mundo

cotidiano. Borges creó sus obras dentro de este modelo convirtiéndose en uno de

los iconos más importantes para la narrativa fantástica y a diferencia de algunos

autores contemporáneos suyos ; Borges concordaba con la etiqueta de su obra,

incluso impartía discursos sobre el tema.

Según el mismo Borges, en una conferencia sobre literatura fantástica de

19967, explica que dentro de este género existen diferentes temáticas; una de

ellas y la más antiguo es la transformación; aclara que aun cuando sea tratado de

manera fantástica, como lo hace Kafka, esta temática se basa en un hecho real y

es que la vida siempre se mantiene cambiante y nunca es estática. Otro tema es

el de la confusión entre lo onírico y lo real para lo cual los escritores se deben de

hacer de palabras clave que permitan esa paradoja. El siguiente es el del hombre

invisible que se enlaza con el sentimiento de angustia y soledad, sin embargo,

este teman, aclara Borges, también se encuentra en otras literaturas.

Los Juegos con el tiempo es otra de las temáticas que enumera el autor y

es justamente eso, un vaivén entre diferentes temporalidades. El siguiente tema,

es uno de los más relacionados con la palabra fantasía; se trata de la presencia de


seres sobre naturales mesclada con las personas. Los últimos que enumera son el

del doble y la idea de acciones paralelas. Dentro de la conferencia Borges explica

que, además de los temas ya mencionados, no cree que existan más.

Tomando en cuenta las temáticas anteriores se puede observar que una de

las maneras en que Borges recurre a la fantasía dentro del cuento es con la

autorreferencia, pues decide llamar al protagonista de la misma manera que él, lo

que genera una sensación de dobles pues ya no es sólo el Borges autor sino

también el personaje. Lo que ya es un primer enlace con la realidad dentro de su

obra pues el autor sirve como un puente entre mundo tangible y texto. Otra de las

temáticas es la de los juegos con el tiempo pues aunque el protagonista no

cambie de línea temporal de manera concreta si visualiza el pasado y todo el

universo a través del aleph.

Otra de las características de su cuento es que, como la gran mayoría de la

literatura hispanoamericana, requiere una gran atención y comprensión por parte

del lector para que pueda dar cuenta de todos los elementos que narra, sus

significados y las herramientas que utiliza para poder darle sentido a la obra y

como esta refleja la realidad a su manera. De lo contrario, esta perspectiva tan

interesante, pasa desapercibida para el lector.

Dentro del cuento se describe al aleph como “uno de los puntos del

espacio que contienen todos los puntos. […] el lugar donde están, sin confundirse,

todos los lugares del orbe, vistos desde todos los ángulos.” (64). Visto desde esta

perspectiva entonces el aleph es un punto focal que termina por unir aun mar al
Borges autor como al personaje, pues cuando el primero se encuentra escribiendo

el cuento se podría decir que se encuentra ante un aleph que le permite ver todos

los puntos que convergen dentro del universo de sus personajes. Reforzando ese

puente entre ficción y realidad que envuelve al cuento.

Cuando el protagonista narra lo que ve en el aleph se crea una imagen

cíclica; primero observa las cosas como haciendo zoom a cada elemento de la

tierra para después terminar en su propio cuerpo, “[…] vi la circulación de mi

oscura sangre, vi el engranaje del amor y la modificación de la muerte, vi el Aleph,

desde todos los puntos, vi en el Aleph la tierra, y en la tierra otra vez el Aleph y en

el Aleph la tierra, vi mi cara y mis vísceras, vi tu cara, y sentí vértigo y lloré, […]”

(66) Borges había englobado en el aleph todo el universo de su historia, pero

trascendió las paginas pues hay un pequeño momento en el que parece que esa

imagen cíclica también atrapa al lector.

Cuando el personaje dice “vi tu cara” lo primero que el lector se imagina es

que hace referencia a Beatriz a quien ya había mencionado pocas líneas antes en

la narración. Sin embargo, al releer el fragmento se puede observar que para

referirse a ella hace uso de la tercera persona gramatical. Esto provoca que al

retomar la imagen y llegar a esa pequeña y única oración el lector se sienta

incluido dentro de la narración, como si fuera observado por el mismo Borges

dentro del aleph, lo que termina por unir todos los puntos del universo mas allá de

las letras y completa el lazo entre realidad y fantasía que ya había comenzado el

autor con ese primer puente creado por su nombre. Esto también puede llevar a

la premisa de que el mismo texto, cualquiera que fuera, es un aleph donde el


lector observa todos los puntos del mundo narrador y en algunas ocasiones, como

Borges, se observa a sí mismo a través de las imágenes.

Borges aclara dentro de su conferencia, citando a Wells, que es

conveniente que dentro de la narración exista un solo hecho fantástico mientras

que lo demás sea cotidiano, esto para poder convencer al lector; ya que si todo se

cubre de hechos fantásticos el lector no se resigna a los sucesos y por lo mismo

no se convence de ellos. Esto se refleja dentro del cuento pues al permanecer el

aleph como único elemento fantástico dentro de un contexto creíble y que podría

formar parte de la vida de cualquiera facilita al lector creer en la existencia de ese

punto universal y más aun, creer que se encuentra dentro del mismo punto

observando y siendo observado dejando esa incertidumbre dentro de él.

Estos enlaces entre ficción y realidad nos llevan a comprender la última

idea con la que Borges cierra su conferencia; “[…] no son invenciones arbitrarias.”

(19). Al ser cuentos fantásticos están llenos de símbolos y elementos que reflejan

al lector, al autor y al ser humano en todas sus construcciones. Conforman lo que

es la vida y todo aquello fantástico e inexplicable que le rodea y la vuelve

interesante. Todos esos cuentos fantásticos se convierten en un reflejo de nuestro

universo dentro de sus propios escenarios justo como el aleph.

En conclusión, Borges lleva más allá al género de la literatura fantástica, no

sólo al reflejar e incluir la realidad dentro de su cuento, sino también al hacer sus

ideas tangibles y más comprensibles al explicar su postura de manera directa al

público lector. De esta manera le da las claves para entender mejor sus historias y
descifrar los elementos que utiliza para reflejar al universo y así permitirle al lector

una vista más amplia de la literatura en general, pues toda obra literaria refleja una

parte de la realidad.

Además ayuda a entender los trasfondos de las historias de otros autores

de Hispanoamérica pertenecientes a la misma época y cuya narrativa engloba

tanto elementos fantásticos como ficticios que están en busca de una identidad

propia o desean reflejar la realidad de su situación sin recurrir de manera directa al

realismo, dando un toque único para la literatura de América Latina.

Bibliografía

Borges, Jorge. “El aleph”. El aleph. Barcelona: Alianza Editorial, 1998.

Borges, Jorge. La literatura fantástica. Buenos Aires. Ediciones Culturales Olivetti,

1967.

Revista Número. “Jorge Luis Borges y la literatura fantástica”. Número. 1. 5

(Noviembre-Diciembre 1949): 448-454.