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«Teología de la

liberación»

1. ¿Qué es la religión? Definiciones operativas.


2. Sobre la esencia de la religión. Su ser.
3. El origen de la religión. Su arché.
4. Crítica de la religión. Función y peligros. Su telos.
5. La experiencia mística: esoterismo y exoterismo. El gran debate.

1. La religión es la institucionalización de la palabra de Dios expresada en su único hijo,


Jesús. La iglesia guarda las llaves del cielo. Y dicha institución sacramenta una serie de
ritos, prácticas y creencias que, juntas, constituyen a dicha religión.

2. La esencia del cristianismo no es Cristo, sino Dios (o la fe en él): Jehová. Creador


nuestro y de todo lo que existe. El sentido de la religión es acercase a Dios,
arrepentirnos de nuestro pecado original: la crucifixión de Jesús. Y lo más importante,
seguir las enseñanzas de Jesús: amar al prójimo como a sí mismo. De ahí que la esencia
sea Dios, pues Dios es amor.

3. El origen del cristianismo, históricamente, puede datarse en el Concilio de Nicea (325


d.c.), en el que se decidió la santidad de Jesús. El imperio romano convertido al
cristianismo: he ahí el origen político de esta religión (por decreto de Teodosio en el
año 380 d.c.). No obstante, el origen religioso del cristianismo es la fe. La creencia
ꟷobedienteꟷ en la comunicación primigenia de Dios con su hijo (que es él mismo y el
espíritu santo a la vez). Sin fe, no hay religión.

4. En la nueva venida de Cristo, reservada para este milenio, seremos juzgados (tanto
vivos como muertos). Quienes hayamos hecho el bien, iremos al cielo. Resucitaremos
en carne y hueso, como lo hizo Cristo. Quienes hayamos vivido en pecado, al inferno
iremos a parar. El peligro de la religión es que caiga en manos corruptas, es decir, en
sacerdotes u otros que estén influenciados por Satanás: la tentación de la carne (no sólo
en sentido sexual) y del oro. Por otro lado, las falsas religiones son las principales
enemigas de la fe cristiana.

5. El cristianismo se decide por una postura exotérica, dada su experiencia con los
templarios, masones y brujas. Además, no habría forma en la que la iglesia sustentara
su poder (que se basa en sus fieles y sus aportes) si es que ella no fuera la depositaria de
la verdadera fe. El esoterismo excluiría dicha posibilidad. El cristianismo nació para el
pueblo y las masas, pues es una religión, al fin y al cabo, universal.