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A RE NA A B1ERTA

De la ingenuidad al fraude científico

o ERT lo PAR~(
ARENA ABIERTA es una colección dirigida a
un público amplio interesado por temas de
actualidad en el campo de la historia, la socio-
logía, la ciencia, la política, la economía o las ¿Qué tienen en comlin la fusión fría, la máquina de movimiento perpetuo, el
nuevas tecnologías, y está abierta al ensayo, la empleo de la mecánica cuántica como «alternativa al envejecimiento», la
biografía o el reportaje de investigación perio- afirmación de que las líneas de alta tensión provocan cánce~ la homeopatía
dística. ARENA ABIERTA quiere proponer los o la comercialización de la «vitamina O» como fuente suplementaria de
temas más relevantes del mundo que nos oxígeno? Según el profesor Robert L. Park se trata de casos flagrantes
rodea, expuestos por autores acreditados en su de seudociencia o «ciencia vudú». En este libro el lector encontrará una
área de conocimiento, con un estilo informativo entretenida y detallada explicación de por qué es imposible que estos falsos
y accesible. descubrimientos, panaceas médicas y máquinas milagrosas puedan funcio-
nar tal como defienden sus autores y proclaman algunos medios de comuni-
Otros títulos en ARENA ABIERTA cación, recibiendo de paso una magistral lección de verdadera ciencia y de
sentido común.
BOBOS EN EL PARAÍSO
Ni hippies ni yuppies: un retrato «El libro de Robert L. Park debiera ser lectura obligatoria para cualquier
de la nueva clase triunfadora autor, periodista o político interesado en la ciencia.»
David Brooks Wilfred Drew, State University of New York

JAQUE A LA GLOBALIZACIÓN «Me. acabé el libro en un día y a continuación padecí tal síndrome de absti-
Cómo crean su red los nuevos nencia que regresé a la primera página y comencé de nuevo. No sólo disfru-
movimientos sociales y alternativos tará leyéndolo, sino que dejará de malgastar su dinero con astrólogos,
Pepa Roma 'curanderos cuánticos', homeópatas, dobladores de cucharillas, mercaderes
del movimiento perpetuo o fantasías de abducciones alienígenas.»
Richard Dawkins, autor de El gen egoísta
De próxima aparición:

CRÓNICAS PALESTINAS
Árabes e israelíes ante el nuevo milenio
Edward W. Said

FUERA DE LUGAR
Memorias
Edward W. Said

EL FUTURO DEL SEXO


Robin Baker
ROBERT L. PARK
,
CIENCIA O VUDU
De la ingenuidad al fraude científico

Traducción de Francisco Ramos

grijalbo mondadori
Índice general

PREFACIO . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11

1. No ES NOTICIA: ES ESPECTÁCULO, o Cómo tratan a la


ciencia vudú los medios de comunicación 15
Joe Newman y la máquina energética .. 15
Ciencia vudú . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 23
La pila de Patterson y las cuentas mágicas 25
La fusión fría y los químicos de Utah . . . 30

2. EL GEN DE LA CREENCIA, Cómo la ciencia ofrece una


O

estrategia para resolver la verdad ..... 51


Quedan rigurosamente prohibidas, sin la autorización escrita de los titulares del copyrigllt, bajo La más común de todas las locuras . . .. 51
las sanciones establecidas por las leyes, la reproducción total o parcial de esta o~ra por ~ualquler
medio o procedimiento, comprendidos la reprogra6a y el trata,nllemo I~formatlco, asl como la
El gran debate del calentamiento global 55
distribución de ejemplares de la misma medIante alquIler o prestamo publicos. Parque pleistoceno . 59
¿Q ue' es 1a CIenCIa.
. '? . . 64
Título original: De vuelta a la guerra del dióxido de carbono 72
WOODOO SCIENCE
Traducido de la edición original de
Oxford University Press, Nueva York 3. Los PLACEBOS TIENEN EFECTOS SECUNDARIOS, O Cómo
© 1999, Oxford University Press, Nueva York
© 2001 de la edición en castellano para todo el mundo: la gente vuelve a la medicina «natural» . . . . . . . . 75
GRlJALBO MONDADORI, S.A. Cuando los cadáveres se amontonen .. 75
Aragó, 385, 08013 Barcelona
www.grijalbo.com ¿Es el canto del gallo el que hace que salga el sol? 79
© 2001, Francisco Ramos, por la traducción Cuanto menos, mejor 82
Primera edición
Rservados lodos los derechos Agua inteligente . . . 85
ISON: 84-253-3595-7 Atracción magnética 91
Impreso en Italia por Milanostampa Farigliano

7
CIENCIA O VUDÚ ÍNDICE

Las alternativas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 98 Tejemanejes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 209


La polémica actual 218
4. EL ASTRONAUTA VIRTUAL, o Cómo la gente sueña con La puerta se cierra de golpe . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 230
mundos artificiales 105
El sueño de una estación espacial. . . . . . . . . . . . . . .. 105 8. EL DÍA DEL JUICIO, o Cómo los tribunales se enfrentan
Más allá de la ionosfera . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 112 a la «cien~ia basura» 237
La retirada a la órbita terrestre baja . . . . . . . . . . . . . .. 119 Los campos electromagnéticos atraen a los «tiburones» 237
Crónicas marcianas. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 122 Principios científicamente válidos 239
Inventando el futuro . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 130 La avalancha que nunca ocurrió 244
Los astronautas virtuales 132 Los tribunales revisan la ciencia basura . . . . . . . . . . .. 246
El viajero del tiempo 135
9. SÓLO LOS CHAMPIÑONES CRECEN EN LA OSCURIDAD,
5. DEBERÍA HABER UNA LEY, o Cómo el Congreso esta- o Cómo el secretismo oficial favorece a la ciencia vudú 251
dounidense trata de derogar las leyes de la termodiná- El incidente de Roswell 251
truca 139 Abducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 254
La fusión fría se presenta ante el Congreso . . . . . . . .. 139 El proyecto Mongol . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 256
Joe Newman se presenta ante el Congreso. . . . . . . .. 147 La «guerra de las galaxias» 264
Garabed Giragossian se presenta ante el Congreso ... 158 El mítico láser de rayos X . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 267
La muerte de la Oficina de Evaluación Tecnológica .. 161 El «avión husmeador» . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 275

6. PERPETUUM MOBILE, o Cómo la gente sueña con una 10. ¿Es TAN EXTRAÑO EL UNIVERSO?, o Cómo las antiguas
energía gratuita e ilimitada 165 supersticiones reaparecen en forma de seudociencia .. 279
El retorno deJoe Newman . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 165 Las rarezas de Newton 279
De nuevo la pila de Patterson 169 Ascendente Marte 283
Los curas fornicadores . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 174 Contra las mariposas. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 291
Dennis Lee y el motor de Fisher . . . . . . . . . . . . . . .. 183 Heisenberg tenía razón . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 295
«Cariño, he encogido el hidrógeno» 194 El universo inconsciente . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 299
El escudo gravitatorio de Podkletnov . . . . . . . . . . . .. 198 La científica más joven 301
El genio rural . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 202 El zoom cósmico 304

7. CORRIENTES DE TEMOR, o Cómo las líneas eléctricas ÍNDICE ALFABÉTICO . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 309


son sospechosas de producir cáncer 205
Es llIejor evitar la pobreza . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 205

8 9
Prefacio

En 1982, William (Willy) Fowler, el eminente fisico del Instituto


de Tecnología de California cuyo influyente trabajo sobre la abun-
dancia relativa de los elementos le haría acreedor al Premio Nobel
un año después, me llamó para preguntarme si pensaba utilizar mi
año sabático para establecer en Washington una oficina de relacio-
nes públicas de la Sociedad Física Norteamericana. Los fisicos de
dicha ciudad necesitaban estar informados de aquellos avances que
estaban produciendo un profundo efecto en ellos y en las cosas
que valoraban. Quizás -me dijo-, también sería posible comuni-
car las preocupaciones de la comunidad de los fisicos, no sólo a los
jefes de gobierno, sino al público en general.
Iba a ser todo un experimento. Durante la mayor parte de su
existencia, la Sociedad Física Norteamericana, que por entonces
tenía su sede central en Nueva York, no había sentido la necesi-
dad de estar presente en Washington; pero los tiempos estaban
cambiando. La cuestión del apoyo público a la ciencia había em-
pezado a aclararse durante la guerra de Vietnam. Los científicos,
que habían gozado de la adulación pública por sus contribuciones
a la victoria en la Segunda Guerra Mundial y por poner a un hom-
bre en la Luna, veían cómo se les denunciaba por mantener unos
vínculos con el gobierno que hasta hacía poco tiempo se conside-
raban patrióticos. En el seno del gobierno mandaba la guerra ma.
Los censores gubernamentales trataban de controlar el intercam-
bio de artículos científicos no clasificados en los congresos cientí-

11
CIENCIA O VUDÚ PREFACIO

ficos abiertos, el presupuesto federal norteamericano para investi- da en que yo aspiraba a defender a la ciencia, seguí luchando con-
gación fundamental se había recortado y la carrera armamentística tra aquellas ideas y postulados científicos que están total, indiscu-
nuclear había entrado en una espiral fuera de control. tible y extravagantemente equivocados, pero que, a pesar de ello,
Hacía ya tiempo que iba retrasando mi año sabático. Pero no atraen a un largo séquito de defensores, apasionados y, a veces,
había habido ni un solo momento en el que sintiera que podía poderosos. Me di cuenta de que muchas personas eligen sus creen-
marcharme: los alumnos graduados necesitaban una guía, estaba la cias científicas del mismo modo que deciden ser metodistas, o de-
constante demanda de propuestas por escrito para mantener en mócratas, o hinchas de un determinado club de fútbol. Juzgan la
funcionamiento un amplio grupo de investigación, yo editaba una ciencia en función de cómo concuerde con el modo en que qui-
revista internacional en el ámbito de la fisica de superficies, y ade- sieran que fuera el mundo.
más presidía el Departamento de Física y Astronomía de la Uni- Cierto guro sanador y autor de best-sellers sostiene que su línea
versidad de Maryland. En la primavera, sin embargo, Ellen Wi- de curación espiritual se asienta firmemente en la teoría cuántica;
lliams, que venía del Instituto de Tecnología de California y se la mitad de la población cree que la Tierra está siendo visitada por
había unido a mi grupo de investigación en el marco de su pos- extraterrestres que conocen el modo de viajar más rápido que la
doctorado, fue nombrada profesora adjunta. Ahora podía dejar el luz, y mucha gente culta lleva imanes en sus zapatos para recupe-
grupo en sus manos durante un año. Al acabar ese año otra perso- rar la energía natural. ¿Debemos condenarlos por ello? ¿Acaso,
na se haría cargo de lo de Washington, y yo volvería a la docencia debido a nuestro entusiasmo por compartir la emoción del descu-
y a la investigación de la estructura atómica de las superficies cris- brimiento, los científicos hemos difundido el mensaje de que el
talinas, que había ocupado la mayor parte de mis horas de vigilia universo es tan extraño que en él todo es posible? ¿Qué podemos
durante más de veint~ años. decir a la gente para ayudarla a decidir qué postulados son ciencia,
Sin embargo, cuando hubo transcurrido el año no había nadie y cuáles «vudú»?
dispuesto a ocupar mi plaza en Washington. No hay mayor privile- Empecé a hablar de mis encuentros con la ciencia vudú en mi
gio que gozar del cargo de profesor vitalicio de fisica en una gran columna electrónica semanal, What's New, así como en diversos
universidad, pero dicho cargo comporta la obligación de hablar cla- artículos publicados en periódicos y revistas de divulgación. A
ro contra los errores de nuestra época. Elegí dividir mi tiempo entre uno de estos artículos, aparecido en el New York Times, el editor le
la enseñanza en la Universidad de Maryland y la dirección de la ofi- dio el título de «Ciencia vudú». Tanto el artículo como el título
cina de Washington. Mi participación directa en la investigación parecieron hallar cierto eco entre los lectores, y recibí la invita-
disminuyó cuando mis alumnos graduados completaron sus investi- ción de ampliarlo para incluirlo en un maravilloso libro de ensa-
gaciones, y hacía tiempo que mi grupo de investigación se había yos, Dumbing Down: Essays on the Strip-Mining of American Culture,
convertido en el grupo de Ellen, prosperando bajo su dirección. editado por Katherine Washburn y John Thornton en la editorial
Entre los principales problemas a los que se enfrenta la socie- WW Norton. Mi agente, Theresa Park (que no es pariente mía),
dad -y que afectan al medio ambiente, la seguridad nacional, la me instó a ampliar todavía más «Ciencia vudú» hasta convertirlo
salud y la econonúa"':' hay pocos que se puedan abordar de una en un libro. Ella ha sido una constante fuente de aliento y de apo-
manera sensata sin apelar a la ciencia. Sin embargo, y en la medi- yo, incluso después de un desastroso primer intento.

12 13
CIENCIA O VUDÚ

Obviamente, me encantaría que los científicos leyeran mi libro


y lo encontraran entretenido; pero no lo he escrito para ellos. No
tenía ningún interés en escribir un libro académico que sólo leye-
ran otros académicos. Kirk Jensen, mi editor en Oxford Univer-
sity Press, estaba de acuerdo conmigo, y me sugirió que, en la
medida de lo posible, hiciera un libro que se leyera como una na-
rración y careciera de la pesadez de las referencias bibliográficas y 1
de las notas a pie de página. El precio de este planteamiento es
que apenas deja oportunidad para reconocer las obras de otros No es noticia: es espectáculo
autores, especialmente las de los lúcidos defensores de una visión o Cómo tratan a la ciencia vudú los medios de comunicación
del universo racional y científica: Richard Dawkins, Martin
Gardner, Ursula Goodenough, Steven Gould, James Randi, Mi-
chael Shermer, Steven Weinberg y E.o. Wilson. JOE NEWMAN y LA MÁQUINA ENERGÉTICA
También estoy en deuda con todos aquellos que robaron tiem-
po a su propia obra para leer todo o algunas partes del manuscrito: Telefoneé a Joe Newman a su casa, en Lucedale, Mississippi. Me
Barry Beyerstein, K.c. Cole, Alex Dessler, Ursula Goodenough, sorprendió que fuera él quien contestara: había probado ya varias
Francis Slakey, David Voss y Peter Zimmerman. Todos ellos me veces, y siempre me salía un mensaje grabado en el que se ofrecía
sugirieron numerosas mejoras y me ahorraron algún bochorno, su libro, The Energy Machine ofJoseph W Newman, por 74,95 dóla-
aunque yo soy el único responsable de los defectos que hayan po- res. Le expliqué que estaba escribiendo un libro sobre diversas
dido quedar. Deseo dar especialmente las gracias a mi hijo, Ro- ideas que generalmente no son aceptadas por los científicos, y que
bert T. Park, quien me ayudó a pensar sobre muchas de las ideas éste no resultaría completo sin una descripción detallada de la má-
del libro durante nuestros largos paseos dominicales por North- quina energética. Pareció recelar.
west Branch. Finalmente, deseo expresar mi agradecimiento a la -Lea mi libro -contestó secamente.
Sociedad Física Norteamericana, que durante dieciséis años me Le dije que ya lo había leído en 1986, coincidiendo con su au-
ha permitido compartir mis pensamientos con un elenco de lec- diencia en el Senado, pero me preguntaba si sus ideas habían cam-
tores constituido por algunas de las personas más inteligentes del biado con los años. Su voz se suavizó. Bueno, me dijo, el libro se
mundo, pidiéndome únicamente que incluyera en mi columna había ampliado y yo debería comprar un nuevo ejemplar, pero él
semanal una nota aclarando que «las opiniones aquí expuestas son seguía manteniendo todo lo que había dicho anteriormente acer-
del autor, y la SFA no las comparte necesariamente, aunque debe- ca del funcionamiento de la máquina energética.
ría hacerlo). Aguardé durante un largo silencio mientras él pensaba qué
más debía decirme. Entonces empezó a hablar. El gran cambio
desde la audiencia en el Senado había sido que Joe Newman había
encontrado a Dios. Criado en un orfanato metodista hasta que se

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CIENCIA O VUDÚ NO ES NOTICIA: ES ESPECTÁCULO

escapó a los catorce años, Joe se había hecho ateo porque no po- joe Newman realmente ha encontrado un modo de generar can-
día creer que Dios permitiera que los niños pequeños sufrieran tidades ilimitadas de energía. Newman me dijo que seguía exhi-
tanto. Pero ahora se daba cuenta de que la máquina energética es- biendo su máquina energética por todo Mississippi y Luisiana, y
taba destinada a aliviar el sufrimiento humano, y que Dios había que de vez en cuando le entrevistaban en programas de radio. Me
elegido a Joe Newman para que hiciera aquel descubrimiento dijo que en dichos programas era muy apreciado.
porque «Él sabía que Joe Newman sería un buen administrador de -No porque me crean, sino porque hago subir para los índices
su don». de audiencia. Las personas creadoras -suspiró joe- mueren po-
Sin embargo, a Newman le entristecía el hecho de que, a pe- bres. -Hizo otra larga pausa-o La gente de Mississippi no ha de-
sar de sus esfuerzos, los beneficios de la máquina energética toda- fendido esta tecnología como deberían haberlo hecho -me dijo-o
vía no alcanzaban a la población mundial. Ahora dejo el Estado y me dirijo hacia el oeste. A la gente de allí
-Lo hago por la raza humana -me dijo-, pero la gente en la le preocupa mucho la contaminación; ellos sabrán reconocer lo
que más confiaba me traicionó a mí y a la raza humana. que puede hacer esta tecnología.
El abogado que había defendido la patente, la empresa que su- ¿Hasta qué punto Joe cree realmente en todo esto? Aún hoy
ministraba las baterías para su máquina, e incluso quienes habían resulta imposible decirlo. Quizás ni siquiera joe Newman lo sepa.
testificado a su favor en los tribunales y en la audiencia en el Se- Pero le han quitado de en medio antes de averiguarlo.
nado: todos ellos habían utilizado o vendido sus ideas. Ahora mis- La primera vez que oí hablar de él y de su máquina energética
mo existían en el mercado motores basados en dichas ideas, me fue el 11 de enero de 1984, en el noticiario Eveníng News de la
aseguró, con una eficacia mayor del cien por cien; sin embargo, cadena CBS.
los fabricantes se negaban a admitirlo, ya que no querían pagarle -¿Cuál es la respuesta a la crisis energética? -se estaba pregun-
derechos. No le importaba que le robaran sus ideas si eso signifi- tando el presentador, Dan Rather-. ¿Se imagina que un tipo le
caba que éstas se hubiesen de convertir en cosas que ayudaran al dijera que la respuesta era una máquina que él había desarrollado?
mundo; pero esas personas estaban ocultando la verdad acerca de Antes de reírse, eche un vistazo con Bruce Hall.
su descubrimiento. El reportero de la CBS Bruce Hall se había desplazado hasta el
-No les importa la humanidad -añadió tristemente. pueblecito de Lucedale. Tras recorrer algo más de un kilómetro y
El viejo Joe Newman pareció resurgir por un momento cuan- medio por una pista sin asfaltar, y pasados los consabidos letreros
do juró que demandaría a quienes le habían traicionado. La nega- de «no pasar» y «prohibida la entrada», Hall se encontró con Jo-
tiva de la Oficina Estadounidense de Patentes y Marcas a conce- seph Wesley Newman ante su garaje-taller. Describió a Newman
derle la patente de «una fuente de energía ilimitada» ya no como «un brillante inventor autodidacta». Aquel mecánico, un
importaba, me explicó: había patentado la máquina energética en hombre apuesto y serio, de unos cuarenta años, vestido con ropa
México y, gracias a los acuerdos NAFTA y GATT, su patente de trabajo y el cabello negro peinado hacia atrás, hablaba con pa-
ahora era válida en todo el mundo. labras sencillas y miraba directamente a los ojos de los televiden-
-Un jurado enterrará a toda esa gente -me aseguró. tes. Declaró que su máquina energética podía producir diez veces
Mientras tanto, un montón de personas siguen creyendo que la energía eléctrica que consumía para funcionar.

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CIENCIA O VUDÚ NO ES NOTICIA: ES ESPECTÁCULO

-Ponga una en su casa -dijo-, y nunca más tendrá que pagar Europa hacía ya siglos que se utilizaba la rueda hidráulica para
un recibo de electricidad. moler harina, pero muchas zonas carecían de las corrientes de
Es el tipo de historia que les gusta a los norteamericanos. Un agua necesarias para construir un molino. Los agricultores de di-
genio que vive en una zona aislada, y que no acabó la enseñanza chas áreas se veían forzados a transportar el grano hasta otros mo-
superior, realiza un descubrimiento científico revolucionario. En- linos distantes, y luego acarrear de nuevo la harina hasta su lugar
tonces ve cómo se le niega el producto de su genialidad por parte de origen. En 1618, un famoso médico londinense llamado Ro-
de un pomposo establishment científico y de un inspector de pa- bert Fludd se preguntó si no se podría hallar un modo de hacer
tentes que rechaza su solicitud de patentar «una fuente de energía funcionar un molino sin tener que depender de que la naturaleza
ilimitada» sin examinarla siquiera, basándose en que siempre se ha proporcionara una corriente de agua. Como Joe Newman, el
negado la patente a todas las supuestas invenciones de máquinas doctor Fludd estaba dotado de una ilimitada confianza en sí mis-
de movimiento perpetuo. Pero Joseph Wesley Newman no es mo, además de una amplia imaginación (más adelante volveremos
hombre que se deje amedrentar, y desana al gobierno de Estados a referirnos a él en su papel de sanador). Al doctor Fludd se le
Unidos, presentando una demanda contra la Oficina de Patentes y ocurrió que la rueda hidráulica se podría utilizar para accionar
Marcas ante el tribunal federal. Es el hombrecillo luchando contra una bomba además de moler la harina. Luego, el agua que habría
un sistema gigantesco e impersonal. elevado la rueda se podría bombear de nuevo hacia el saetín. De
Nadie en el noticiario Evening News de la CBS ponía en duda ese modo, razonaba, se dispondría de un depósito de agua que
el postulado de Newman. Lejos de ello, el reportaje incluía el res- permitiría mover el molino indefinidamente.
paldo de dos «expertos» que habían examinado la máquina ener- La idea del doctor Fludd fracasó, pero su fracaso contribuyó a
gética de Newman. Roger Hastings, un doctor en nsica de aspec- guiar a otras personas hacia una de las mayores ideas científicas de
to juvenil, que trabajaba en la empresa Sperry Corporation, la historia, preparando el camino para la revolución industrial. La
declaraba: cantidad de trabajo que puede realizar una rueda hidráulica se
-Es posible que su teoría sea correcta y que esto pueda revolu- mide por el peso del agua que entra por el saetín, multiplicado
cionar a la sociedad. por la distancia que desciende el agua al girar la rueda. Para que la
Milton Everett, al que se identificaba como ingeniero del De- idea del doctor Fludd funcionara, el agua se tendría que elevar de
partamento de Transportes de Mississippi, decía a los televidentes: nuevo hasta la misma altura desde la que desciende cuando la rue-
-Joe es un pensador original. Ha ido más allá de lo que se da gira. Así, se necesitaría toda la energía generada al girar la rue-
puede leer en los libros de texto. da sólo para elevar de nuevo el agua hacia el depósito. No queda-
Al ver el programa de la CBS de aquella noche, muchos es- ría, pues, energía para moler la harina.
pectadores debieron de preguntarse cómo la Oficina de Patentes Pero el concepto de energía o «trabajo» como una cantidad
podía estar tan segura de que Joe Newman no tenía razón. mensurable no existía en el siglo XVII. Harían falta otros doscien-
La Oficina de Patentes basaba su juicio en la larga y pintoresca tos años para que el defecto de la máquina del doctor Fludd se ex-
historia de los intentos fallidos de construir máquinas de movi- presara en la forma de una ley fundamental de la naturaleza: la
miento perpetuo, que se remonta como mínimo al siglo XVII. En energía se conserva. Ésta, escrita como ecuación matemática, se co-

18 19
CIENCIA O VUDÚ NO ES NOTICIA: ES ESPECTÁCULO

nace como la Primera ley de la termodinámica. No hay pilar más fir- delo de la máquina real y en funcionamiento en dicha oficina.
me en toda la ciencia moderna. Ésta es la ley que explica por qué Ninguno de los dispositivos resultó ser perpetuo del todo y, así, la
una pelota, independientemente del material del que esté hecha, nueva disposición pareció poner fin a las solicitudes de patentes
nunca bota hasta una altura superior al punto desde donde se la para máquinas de movimiento perpetuo.
ha dejado caer. La conservación de la energía es coherente con Ninguno de estos antecedentes se abordaba en el reportaje del
nuestra experiencia cotidiana: no se puede conseguir algo a cam- noticiario de la CBS, que acababa con un plano final de Joe New-
bio de nada. man con la mandíbula apretada, afirmando:
Sin embargo, aunque no moliera nada de harina, la rueda hi- -Seguiré luchando, y lucharé hasta el día del juicio.
dráulica del doctor Fludd tampoco se podría mantener en funcio- Aquel hombre tenía algo que lo hacía convincente. Sea lo que
namiento: las pérdidas de energía, incluyendo el calor generado sea el carisma, el caso es que Joe lo tenía. Pero no importa, pensé:
por la fricción de la maquinaria, resultan inevitables. Sin añadir nadie lo tomará en serio. Aquella sería la primera y la última vez
energía, cualquier máquina real -por muy bien construida que que vería a Joe Newman y a su máquina energética.
esté- poco a poco iría perdiendo velocidad, hasta detenerse. Esto Por supuesto, me equivoqué. Los telespectadores con un esca-
se expresa en la Segunda ley de la termodinámica. En realidad, nues- so conocimiento de la conservación de la energía no tenían nin-
tra pelota botadora -insistimos: independientemente del material guna razón para mofarse. Los expertos habían respondido por
del que esté hecha- no puede botar nunca ni siquiera hasta la mis- Newman, y el presentador, Dan Rather, un huésped de confianza
ma altura desde la que se ha dejado caer. La primera ley afirma en millones de hogares, había invitado a la gente a que se tomara
que no se puede ganar; la segunda, que ni siquiera se puede em- el asunto en serio. Decenas de miles de personas lo hicieron. Joe
patar. Newman es el clásico norteamericano pintoresco en la línea de
En los casi cuatrocientos años transcurridos desde que fracasa- Elmer Gantry; * y, sean cuales sean sus defectos, los norteamerica-
ra la idea de Robert Fludd, cientos de inventores de todo el mun- nos quieren a Elmer Gantry. Y querían que Joe Newman tuviera
do han tratado de vencer a las leyes de la termodinámica. Pero és- razón.
tas se alzan siempre con la victoria. En su frustración, y quizás en El noticiario de la CBS convirtió a Joe Newman en una cele-
su bochorno, numerosos inventores han acabado recurriendo al bridad. Apareció en el sho/./J de Johny Carson, un programa de
fraude, construyendo complejos dispositivos dotados de fuentes gran audiencia, y alquiló durante toda una semana el Superdo-
de energía ingeniosamente ocultas que los mantenían en funcio- me** de Nueva Orleans, donde miles de seguidores pagaron un
namiento. Cada fracaso y cada fraude descubierto no han hecho dólar para ver la exhibición de su máquina energética. El rudi-
sino establecer con mayor firmeza las leyes de la termodinámica. mentario aparato, de más de doscientos kilos de peso, con sus
En 1911, el comisario de patentes estadounidense, molesto por el
hecho de que la Oficina de Patentes dedicara tanto tiempo a ideas
* Personaje del escritor Sinclair Lewis, y protagonista de la novela del mismo título y de
imposibles, dispuso que no se aceptaría ninguna solicitud de pa- la película Elfuego y la palabra (1960), representa la figura de un líder religioso falso e hipócrita,
tente para una máquina de movimiento perpetuo hasta que no infiltrado en la Iglesia protestante. (N del T)
** Gigantesco estadio cubierto, inaugurado en 1975, con capacidad para unos 70.000
hubiera transcurrido un año después de que se depositara un mo- asientos y una estructura de 30 pisos de altura. (N del T)

20 21
CIENCIA O VUDÚ NO ES NOTICIA: ES ESPECTÁCULO

enormes electroimanes, que él y su esposa habían enrollado labo- el postulado de loe Newman apelaba a uno de los mitos más per-
riosamente a mano en su cocina, se hallaba ahora oculto bajo el sistentes del mundo industrializado: la energía gratuita. ¿Quién no
capó de un lustroso coche deportivo rojo, que Newman conducía ha oído hablar del automóvil que funciona con agua del grifo,
a lo largo de la pista del Superdome a la majestuosa velocidad de pero que, por supuesto, la industria del petróleo se encarga de
seis kilómetros por hora mientras la multitud aplaudía. ocultar? La gente nunca se cansa de esta historia.
Tras salir triunfante del automóvil como si hubiera ganado las Más adelante volveremos sobre el sueño de la energía gratuita,
500 millas de Indianápolis, dijo a la multitud que podía haber y tropezaremos de nuevo con loe Newman. Quizás lleguemos a
conducido eternamente. Los aplausos se convirtieron en ovación. comprenderlo. Pero su máquina energética no constituye más que
-¡Esta máquina va a cambiar el mundo! -proclamó-o ¿Y sabéis un pequeño ejemplo de cómo se maltrata a la ciencia a nuestro al-
por qué puedo decir eso? Es muy sencillo. La verdad es como un rededor.
rayo láser de gran intensidad, que se abre paso quemando la basura.
La multitud estaba emocionada.
-¿Podéis creer que este coche se movía por la corriente de una CIENCIA VUDÚ
sola pila de transistor? Quiero oíros -gritó, sosteniendo una dimi-
nuta radio de transistores sobre su cabeza. La ciencia nos fascina por su capacidad para sorprendernos. Re-
La multitud rugió de aprobación; los silbidos y las voces críti- sultados inesperados que parecen infringir las leyes aceptadas de la
cas fueron acalladas por los vítores. Newman estaba preparado naturaleza pueden presagiar avances revolucionarios en el conoci-
para la traca final. Entonces, desafió a cualquier fisico que se en- miento humano. En el siglo pasado, tales descubrimientos cientí-
contrara presente a que bajara y discutiera con él. Entre los espec- ficos duplicaron nuestra esperanza de vida, nos liberaron del tra-
tadores se hizo un momentáneo silencio. Luego empezaron a reír- bajo pesado y entumecedor que había marcado el destino de la
se mientras Newman entornaba los ojos, pretendiendo buscar en gente corriente durante toda la historia, revelaron la inmensidad
vano algún fisico que apareciera en las gradas. del universo y pusieron todo el conocimiento del mundo al al-
La mayoría de los científicos, sin embargo, se limitaron a no cance de la mano. Con el inicio del nuevo siglo, la biología mole-
hacer caso de loe Newman. La perspectiva de que alguien con es- cular está desentrañando los secretos de la propia vida, y los fisicos
casa educación y sin ningún logro científico en su haber pudiera se atreven a soñar en una «teoría final» que daría sentido al univer-
echar abajo las leyes más básicas de la fisica, leyes que han resistido so entero.
a todos los desafios, parecía demasiado poco probable como para Por desgracia, muchos descubrimientos «revolucionarios» re-
preocuparse por ella. Así, hicieron la vista gorda mientras se mal- sultar ser erróneos. El error constituye una parte normal de la
trataba a la ciencia. Pero ¿acaso podían haberlo evitado? Quizás la ciencia, y descubrir los defectos de las observaciones o de los ra-
característica más atractiva de los norteamericanos sea su simpatía zonamientos de la ciencia constituye el trabajo cotidiano de los
por los desvalidos, mientras están resentidos con los arrogantes científicos. Éstos tratan de evitar atribuir significado a unos resul-
científicos que les hablan con condescendencia en un lenguaje tados espurios repitiendo las mediciones y diseñando formas de
extraño y los burócratas que se esconden tras las normas. Además, controlar los experimentos. Pero incluso científicos eminentes han

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visto deslucida su trayectoria profesional por interpretar errónea- la necedad del fraude es muy delgada. Y, dado que no siempre re-
mente acontecimientos sin importancia de una manera tan con- sulta facil saber cuándo se ha cruzado, utilizaré la expresión ciencia
vincente que desde ese momento son incapaces de liberarse de la vudú para referirme de forma conjunta a todas estas variedades:
convicción de que han realizado un gran descubrimiento. Ade- ciencia patológica, ciencia basura, seudociencia y ciencia fraudu-
más, los científicos tienen tendencia -como todo el mundo- a ver lenta. El presente volumen pretende ayudar al lector a reconocer
lo que esperan ver, y una conclusión errónea formulada por un la ciencia vudú y a comprender las fuerzas que parecen conspirar
respetado colega suele arrastrar a otros científicos por la senda de para mantenerla viva.
la ignominia. Se trata de una ciencia patológica, en la que los cientí- El primer contacto que tiene la mayoría de la gente con cada
ficos logran engañarse a sí mismos. nuevo postulado científico se da a través de los noticiarios de los
Si los científicos pueden engañarse a sí mismos, ¿cuánto más medios de comunicación, normalmente de la televisión; y ahí,
facil no resulta fabricar argumentos deliberadamente orientados a justamente, empieza nuestra historia.
confundir a juristas o legisladores con pocos o ningún conoci-
miento científico? Ésta es la ciencia basura, que suele consistir en
elaborar retorcidas teorías acerca de que podría ser así, sin aportar LA PILA DE PATTERSON y LAS CUENTAS MÁGICAS
apenas evidencias que demuestren que realmente es así.
A veces no hay evidencias en absoluto. Hace doscientos años El 6 de febrero de 1996, el noticiario Morning News de la cadena
la gente culta imaginaba que la mayor contribución de la ciencia ABC incluía un reportaje sobre otro inventor, James Patterson, y
sería liberar al mundo de la superstición y la mentira. Pero eso no otra fuente de energía inagotable.
ha ocurrido. Las antiguas creencias en los demonios y la magia si- -Cuando Jack plantó sus semillas mágicas obtuvo un tallo de
guen recorriendo el paisaje actual, vestidas ahora con el lenguaje y judía -empezó el presentador del noticiario-, pero cuando el in-
los símbolos de la ciencia; así, y como ya mencionábamos antes: ventor James Patterson coge sus cuentas -unas cuentas casi perfec-
cierto gurú sanador y autor de best-sellers explica que su línea de tamente redondas- y las mezcla con agua, dice que obtiene ener-
curación espiritual se asienta firmemente en la teoría cuántica; la gía, y montones de ella. Pero su invento podría resultar como la
mitad de la población cree que la Tierra está siendo visitada por gallina de los huevos de oro. Damos paso a Michael Guillen.
extraterrestres del espacio que conocen el modo de viajar más rá- De nuevo, un noticiario de una cadena de probada seriedad
pido que la luz, y mucha gente culta lleva imanes en sus zapatos invitaba a la gente a tomar en serio una historia «científica».
para extraer energía de la Tierra. Esto es seudociencia. Puede que El corresponsal Michael Guillen estaba de pie junto a James
quienes la practican crean que es auténtica ciencia, del mismo Patterson en el desordenado garaje-taller del inventor. Patterson
modo que seguramente las brujas y los curanderos creen realmen- había logrado cierto éxito en un proceso para fabricar minúsculas
te que pueden invocar poderes sobrenaturales. cuentas de plástico, que tienen diversos usos bastante anodinos.
Sin embargo, lo que puede empezar siendo un honesto error De setenta y cinco años de edad, cabello blanco, aspecto alegre y
suele hallar el modo de evolucionar, a través de etapas casi imper- vestido con una bata de laboratorio, parecía una especie de carica-
ceptibles, desde el autoengaño hasta el fraude. La línea que separa tura del típico inventor de aspecto bonachón.

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CIENCIA O VUDÚ NO ES NOTICIA: ES ESPECTÁCULO

-Soy más que millonario. He modificado la alquimia para que -Funciona, pero no sabemos por qué. Ése es el qu·id.
convierta pequeñas cuentas en oro -dijo con una risita. El «debate» íntegro había durado apenas siete segundos.
Le explicó a Guillen que, cuando cubría sus cuentas de plásti- Quentin Bowles era un ingeniero poco conocido. Por su par-
co con níquel y paladio, las mezclaba con agua salada y hacía que te, John Huizenga era un distinguido profesor de química nuclear
una corriente eléctrica las atravesara, obtenía una energía doscien- en la Universidad de Rochester, miembro de la Academia Nacio-
tas veces superior a la empleada. ¿Cómo sucedía eso? Afirmaba nal de Ciencias, director del grupo de expertos convocado por el
que no tenía ni idea. gobierno en 1989 para investigar la supuesta fusión fría de
¿Paladio? ¿Pilas electrolíticas? Empecé a prestar más atención. El Fleischmann y Pons, y autor de la obra más autorizada sobre la
postulado de Patterson se parecía sospechosamente a la desacredita- polémica de la fusión fría. Guillen no podía haber encontrado a
da «fusión fría» formulada siete años antes por Stanley Pons y Mar- un experto mejor cualificado. Cualquier científico que hubiera
tin Fleischmann, dos químicos de la Universidad de Utah. Es muy seguido el tema de la fusión fría sabía quién era John Huizenga,
probable que Michael Guillen, también nsico, reconociera aquella pero la mayoría de los telespectadores no habían oído hablar nun-
similitud; pero, si lo hizo, no informó a su público. En lugar de ello, ca de ninguno de los dos. Esto creaba lo que Christopher Tou-
Guillen se dirigió directamente a la cámara con rostro serio: mey, en su obra Conjuring Science, denomina «seudosimetría»: la
-Ha habido montones de supuestas fuentes de energía ideales falsa impresión de que la opinión de los científicos se halla dividi-
en todo el mundo, pero este aparato es distinto, debido a los presti- da por igual respecto a cuestiones que, en realidad, pueden tener
giosos antecedentes del inventor y debido a que ya ha atraído seria- muy poco respaldo científico, o ninguno en absoluto.
mente el interés de grandes empresas. Y, lo que es más importante, Busqué en los periódicos de la mañana alguna mención a la
parece ser que ha sido confirmado por científicos independientes pila de Patterson. Los noticiarios de televisión resultan inestima-
de prestigiosas universidades. Pero para algunos, simplemente eso bles cuando hay que advertir de algún peligro, pero no sustituyen
no suena a cierto. a la prensa escrita: con la televisión, por ejemplo, uno puede du-
Estas palabras sirvieron para dar paso a lo que en la jerga tele- dar si en un rótulo ponía Missouri o Mississippi, pero no puede
visiva se conoce como «bustos parlantes» (personajes de los que volver atrás para comprobarlo. Pero en este caso los periódicos no
sólo se ve el busto), en este caso varios «expertos», identificados decían nada. Un sencillo aparato que produce doscientas veces la
únicamente por un breve rótulo, haciendo breves declaraciones energía que consume alteraría el curso de la historia. Se podría
previamente grabadas. Éstos suelen constituir la guarnición habi- suponer que James Patterson y sus cuentas mágicas constituirían
tual en el tratamiento que la televisión da a la ciencia. El primer una importante noticia y, sin embargo, en ninguna otra edición
busto parlante, que apareció acompañado del rótulo de (~ohn de ningún otro medio de comunicación se les mencionaba. Y
Huizenga, científico nuclear», afirmó: además, ¿por qué Michael Guillen había evitado tan cuidadosa-
-Estaría dispuesto a apostar que no sirve para nada. mente mencionar la fusión fría? ¿Se estaba confundiendo al públi-
En menos de tres segundos llegó el punto de vista opuesto. co deliberadamente?
Una segunda eminencia, identificada como Quentin Bowles, Es posible. Aquella historia no era noticia, y ciertamente tam-
profesor de la Universidad de Missouri, discrepaba: poco era ciencia: era espectáculo. Patterson, como Joe Newman,

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es un personaje atractivo y pintoresco. La expresión fusión fría se nión de Sapporo, Morrison se jubiló oficialmente; pero para él,
evitó cuidadosamente porque evoca una imagen negativa: la ma- como para muchos científicos prominentes, eso significaba única-
yoría de los telespectadores estadounidenses recuerdan vagamente mente menos ingresos y mayor libertad para dedicarse a cualquier
que la supuesta fusión fría había quedado finalmente desacredita- cosa que considerara interesante e importante. No parece afectarle
da. Al evitar utilizar dichos términos, sin embargo, Guillen oscu- el hecho de ser tratado con recelo e, incluso, con abierta hostilidad
recía la historia realmente interesante: ¡la fusión fría no ha muer- por otros asistentes, muchos de los cuales aparentemente creen que
to! Sigue entre nosotros. está a sueldo de alguna poderosa organización internacional empe-
Aunque la fusión fría desapareció de las portadas hace años, un ñada en eliminar la fusión fría. Morrison, que tiene que pagar su
grupo de creyentes, cada vez más reducido, ha seguido reunién- asistencia de su propio bolsillo, explica simplemente que le gusta la
dose anualmente desde 1989 para celebrar una reunión en algún buena ciencia y le disgusta la mala. Recuerda que Pons, en una en-
centro turístico internacional de moda con el fin de poner en co- trevista realizada en 1989, había mostrado lo que él afirmaba que
mún sus esfuerzos para resucitarla. Así, el lugar donde se celebró era una pequeña caldera de fusión fría.
el Congreso Internacional sobre la Fusión Fría de 1996 fue un lu- -Dicho de manera sencilla -había explicado Pons-: tal como
joso hotel de Sapporo, Japón, que disponía de su propio campo de está ahora podría proporcionar agua hirviendo para una taza de té.
golf. En 1995 la reunión fue en Montecarlo; el año anterior, en la Cada año, en el congreso sobre fusión fría, Morrison pregun-
isla de Maui (en Hawai). Como en anteriores encuentros, el con- taba cortésmente:
greso de Sapporo fue una reunión pacífica, ya que no se le suele -Por favor, ¿puedo tomar una taza de té?
dar publicidad fuera del pequeño grupo de creyentes conocidos: Los partidarios vuelven cada año esperando buenas nottclaS,
quizá sea porque se sienten asediados por el resto de la comunidad pero las noticias de 1996 eran preocupantes. La principal fuente de
científica, el caso es que prácticamente no hay discrepancia entre financiación para la investigación sobre fusión fría en Estados Uni-
ellos. Incluso cuando parece que han obtenido resultados contra- dos había sido el Instituto de Investigación sobre Energía Eléctrica
dictorios, evitan criticar abiertamente el trabajo de los demás y (EPRI), gestionado conjuntamente por varias compañías eléctricas
luchan por encontrar un denominador común. Uno de los po- privadas. Unos meses antes, el EPRI había anunciado que daba por
nentes del congreso sobre fusión fría de Sapporo fue el inventor finalizado su apoyo a la investigación sobre la fusión fría. Ahora co-
James Patterson. rría el rumor de que el Ministerio de Industria y Comercio Inter-
Quienes albergan dudas acerca de la fusión fría no se sienten nacional japonés, que patrocinaba la reunión de Sapporo, también
cómodos en dichas reuniones, y raramente asisten a ellas. Una no- había decidido abandonar la fusión fría. Para sus partidarios, aquello
table excepción es Douglas Morrison, un físico de altas energías parecía inexplicable. ¿Por qué dichas organizaciones retiraban su
nacido en Gran Bretaña y que actualmente trabaja en el CERN, apoyo precisamente cuando la investigación estaba a un paso de de-
sede del gran laboratorio y acelerador de partículas europeo, radi- sentrañar finalmente el rompecabezas de la fusión fría?
cado en Suiza. Morrison se encarga de asistir a todas y cada una de Por desgracia, siempre ha estado a un paso. Cada año, en el
esas reuniones y de mantener informado del contenido de sus actas congreso sobre fusión fría se producía una gran excitación acerca
al resto de la comunidad científica. Hace dos años, antes de la reu- de los últimos resultados, que, se decía, finalmente van a dar a co-

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nacer una prueba incontrovertible de que la fusión también se da normalmente se comparten inicialmente con algunos colegas cer-
a bajas temperaturas. Quizá sea una nueva evidencia de neutrones canos, y a veces se someten a prueba en un grupo reducido. Tam-
y de rayos gamma característicos de la fusión del deuterio; o que bién es posible que se presente oficialmente el trabajo en un con-
se ha encontrado helio, el producto de la fusión, en la estructura greso científico, aunque seguramente no se vería con buenos ojos
metálica; o que por fin un experimento fidedigno ha demostrado que el lugar de reunión fuera el Superdome. Si no surgen proble-
que existe la ganancia de energía, o que un nuevo análisis teórico mas, el trabajo se somete a una revista científica adecuada para
ha mostrado que, después de todo, la fusión fría resulta ser cohe- que lo publique. El editor de la revista elegirá a una serie de ex-
rente con las leyes fisicas conocidas. Pero para la siguiente reunión pertos anónimos para que revisen el trabajo en busca de errores
muchos de aquellas ponencias han sido desacreditadas o retiradas obvios en sus métodos o en su razonamiento, y para que se asegu-
porque se han descubierto problemas con el equipo, o porque se ren que se tiene en la debida consideración todo el trabajo ante-
ha encontrado un defecto en el análisis teórico, o porque otras rior realizado en ese ámbito. Revisar los manuscritos de otros
personas han sido incapaces de obtener los mismos resultados. La científicos cuidadosa y objetivamente se considera una obligación
fusión fría no está hoy más cerca de verse confirmada de lo que 10 sagrada.
estaba el día en que se anunció. De todas formas, ésa es sólo la teoría. En la práctica, el proce-
Se trata de científicos; presumiblemente se les ha formado para dimiento resulta en ocasiones escandaloso y desagradable. En los
observar cualquier nuevo postulado con escepticismo. ¿Qué les hace congresos científicos pueden darse acalorados debates. A veces se
volver un año tras otro llenos de esperanza? ¿Por qué este pequeño acusa a los revisores de obstruir la publicación de resultados que
grupo cree tan fervientemente en algo que el resto de la comunidad contradicen a sus propios trabajos, y a los editores, de falta de ob-
científica rechazó hace años como una fantasía? Fax Mulder, el po- jetividad. Surgen rivalidades que llegan a ser tan fuertes como las
pular agente del FBI de la serie Expediente X, encargado de casos que se producen en el terreno deportivo. Trabajos estúpidos lo-
que parecen tener relación con 10 paranormal, tiene un póster col- gran llegar a la imprenta, mientras que una idea sensacional puede
gado en una de las paredes de su despacho que reza simplemente: quedar enfangada en un debate mezquino. Y sin embargo, en su
«Quiero creen>. Al igual que el agente Mulder, los creyentes en la fu- conjunto el sistema funciona sorprendentemente bien: los huenos
sión fría quieren creer. Si deseamos comprender por qué han elegi- trabajos acaban por aflorar, mientras que el revoltijo de la ciencia
do creer precisamente en la fusión fría, primero debemos repasar los de pacotilla sigue siendo manejable. El método científico trascien-
extraordinarios acontecimientos de la primavera de 1989. de los fallos humanos de los científicos individuales; pero en el
caso de la fusión fría este método sufrió una violenta sacudida.
Era jueves, 23 de marzo de 1989. Ese día el Sol calentaba la
LA FUSiÓN FRÍA Y LOS QUÍMICOS DE UTAH Tierra como lo había hecho durante cuatro mil quinientos millo-
nes de años, gracias a la fusión de núcleos de hidrógeno a altas
Una de las razones por las que los científicos parecen incapaces de temperaturas. Y seguirá haciéndolo durante muchos miles de mi-
aceptar los postulados de Joe Newman era que éste no había se- llones de años más, lo que significa que, incluso en el tremendo
guido ninguna de las «reglas». Los nuevos hallazgos científicos caldero del Sol, la fusión es un proceso bastante lento, lo cual re-

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sulta estupendo para nosotros. En Salt Lake City, la Universidad Pero si hubo un accidente aquella noche. Cuatro minutos des-
de Utah convocó una conferencia de prensa para anunciar que pués de la medianoche, por alguna cruel travesura de los dioses, el
dos químicos, Martin Fleischmann y Stanley Pons, habían descu- superpetrolero Exxon ~ldez encalló en el arrecife Bligh Reef, si-
bierto una fuente de energía ilimitada y no contaminante. La de- tuado en el canal Prince William Sound, en Alaska, dando lugar
nominaban «fusión fría». al mayor vertido de petróleo de toda la historia de Estados Uni-
-Hemos desencadenado una reacción de fusión sostenida por dos. La noticia del desastre del Exxon ~ldez llegó demasiado tar-
medios considerablemente más simples que las técnicas conven- de para aparecer en los periódicos de la mañana de la Costa Este,
cionales -declaraba el profesor Pons. pero el descubrimiento de una fuente de energía ilimitada y no
De ser cierto lo que decían, habian logrado copiar la fuente de contaminante saltaba a la portada del New York Times. En los días
la energía del Sol, iY en un tubo de ensayo! que siguieron, las trágicas imágenes de aves y focas moribundas,
Moshe Gai, fisico nuclear de Yale, recuerda que se encontraba cubiertas de una gruesa capa de negro petróleo, constituirían un re-
en la autopista de camino a casa cuando escuchó la noticia en la cordatorio cotidiano del precio que paga la civilización por la ener-
NPR (Radio Pública Nacional). Si aquello era cierto, sería el des- gía que la impulsa. La contaminación de Prince William Sound se
cubrimiento cientifico del siglo. Gai se acercaba rápidamente a la añadia a la lluvia ácida, la minería a cielo abierto, Chernóbil, el
salida 51, y apenas tuvo tiempo de maniobrar para coger el carril efecto invernadero y los residuos nucleares; la civilización parecía
de salida. Cruzó por encima de la autopista y volvió a entrar en estar ahogándose en los excrementos de su propia producción de
sentido contrario, dirigiéndose de nuevo hacia la universidad. energía. La fusión fría prometía liberar a la Tierra de su lento es-
Pensaba que sabia cómo poner a prueba el postulado de Utah. trangulamiento.
En realidad, la historia había salido a la luz aquella mañana. La reacción de la comunidad científica a las noticias proceden-
Horas antes de la conferencia de prensa de Salt Lake City, había tes de Salt Lake City contrastaba marcadamente con la indiferen-
aparecido ya en el Financial Times de Londres y en el Wall Street cia con la que se había acogido, cinco años antes, el postulado de
journal de Nueva York. Durante las semanas siguientes este últi- Joe Newman acerca de su fuente de energía ilimitada. Al fin y al
mo publicaría con infatigable optimismo diversos reportajes so- cabo, Pons era profesor de química en la Universidad de Utah,
bre la fusión fría, y hasta incluiría un editorial utilizando el episo- con una larga lista de trabajos de investigación publicados, mien-
dio para jactarse de ser el número uno a la hora de informar de tras que Fleischmann, profesor invitado en Utah, era profesor en
los nuevos desarrollos tecnológicos. La Universidad de Utah es- la Universidad de Southampton y miembro de la Royal Society
taba utilizando el Wall Street journal para vender la fusión fría, y el británica, un símbolo de considerable distinción científica. No se
VVall Street journal utilizaría la fusión fria para vender más ejem- les podía dejar de prestar atención.
plares. Un descubrimiento así podía engendrar una industria ma- El día después de la conferencia de prensa, en los laboratorios
yor que cualquiera de las que hasta ahora ha conocido la Tierra; de todo el mundo los científicos se reunieron en torno a sus piza-
y el hecho de que la historia se hubiera filtrado a los diarios fi- rras para debatir los fragmentos de información que habían apare-
nancieros más influyentes del mundo, ciertamente, no era acci- cido en las noticias. El primer paso era preguntarse si el postulado
dental. de Utah era coherente con los principios fisicos aceptados. Los

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cálculos iniciales no parecieron prometedores. Sin embargo, la in- La fusión de dos átomos de deuterio para formar helio fue es-
formación proporcionada por la prensa carecía de ciertos detalles tudiada por Ernest Rutherford, en Cambridge, ya en 1934. Desde
que podrían permitir a otros científicos juzgar la fuerza del postu- entonces, hay pocos procesos nucleares que se hayan explorado
lado de Utah o repetir el experimento. Las llamadas a la Universi- tan a fondo. Debido a su carga positiva, normalmente los núcleos
dad de Utah pidiendo más información sólo dieron como resulta- de deuterio se repelen entre sÍ. Sin embargo, si se les puede forzar
do una nota de prensa, que se preocupaba más por el potencial a acercarse lo suficiente interviene la denominada «interacción
económico de la fusión fría que por su evidencia científica. débil», una fuerza nuclear de corto alcance, y los dos núcleos se
Pero no sólo se había roto el protocolo. La ciencia se basa ínte- «fusionan» para formar un núcleo compuesto formado por dos
gramente en la disposición de los científicos a poner a prueba sus protones y dos neutrones. Se trata de las mismas partículas que
ideas y resultados en confrontación directa con sus colegas. La forman el núcleo del helio ordinario, o helio-4; sin embargo,
Universidad de Utah estaba infringiendo flagrantemente este pa- mientras que el núcleo del helio-4 es muy estable, el núcleo com-
trón de conducta científica. Fleischmann y Pons salían en todos puesto despide violentamente su exceso de energía.
los noticiarios, pero no contestaban a las llamadas de los otros Este exceso de energía es expulsado en forma de radiación nu-
científicos. Al igual que hiciera Joe Newman, se habían dirigido clear. Aproximadamente la mitad de las veces, esta radiación con-
directamente a los medios de comunicación, y los científicos de- siste en un neutrón despedido del núcleo que viaja a velocidades
pendían totalmente de éstos para obtener información. muy elevadas. Esto convierte al núcleo en un núcleo de helio-3,
Como decía Cad Sagan, es de esperar que los postulados ex- un isótopo del helio más ligero, pero estable. Tanto el helio-3
traordinarios se vean refrendados por evidencias también extraordi- como los neutrones cargados de energía constituyen una eviden-
narias. Normalmente, un anuncio de tal importancia habría venido cia inequívoca de que ha tenido lugar la fusión. Dado que los
precedido por un cuidadoso examen en el seno de la comunidad neutrones no tienen carga eléctrica, escapan facilmente a través de
científica, y en el momento de la conferencia de prensa se habría las paredes de la pila experimental, y se pueden detectar con el
puesto a disposición de los científicos interesados un informe deta- equipo adecuado.
llado. Sin embargo, el postulado básico de los dos químicos estaba Sin embargo, incluso para las más elevadas concentraciones de
claro: durante la electrólisis del agua pesada (agua en la que el deu- deuterio en el cátodo de paladio, no parece que los núcleos de
terio reemplaza al hidrógeno ordinario), los núcleos de deuterio se deuterio lleguen a acercarse nunca tanto como para llegar a fusio-
agrupan tan estrechamente en un cátodo de paladio que llegan a fu- narse. Fleischmann había explicado en una entrevista en televisión
sionarse, liberando grandes cantidades de energía. El deuterio es un que la elevada concentración de deuterio en el paladio era equiva-
isótopo del hidrógeno, estable, que se produce de forma natural; su lente a una presión muy alta.
núcleo contiene un neutrón, además del único protón que también -Los fisicos -añadió condescendiente- han concentrado sus
se halla en el núcleo del hidrógeno ordinario. Dado que el deuterio esfuerzos en las altas temperaturas; nadie ha pensado en utilizar
representa aproximadamente el 0,014 % de todos los átomos de hi- una presión elevada.
drógeno que hay en los océanos, sus reservas son prácticamente Aquel comentario me sorprendió. Llevamos años estudiando
inagotables. las altas concentraciones de isótopos de hidrógeno en los metales.

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De hecho, en metales como el titanio, el escandia y el erbio los rios de la NBC, Robert Bazell. La NBC era la única de las prin-
isótopos de hidrógeno pueden alcanzar concentraciones dos o tres cipales cadenas de noticias que todavía no había hablado del tema.
veces mayores de las que son posible en el paladio. Incluso se uti- Bazell había encontrado entre los científicos, y especialmente en-
lizan dichos metales para almacenar deuterio y tritia (un isótopo tre los fisicos, la firme convicción de que los postulados de Utah
radiactivo del hidrógeno con dos neutrones en el núcleo) en de- eran erróneos. Pero nadie parecía dispuesto a decirlo abiertamen-
terminados componentes de las armas nucleares, y resultan per- te ante las cámaras, y a él le preocupaba la posibilidad de que no
fectamente estables. Normalmente, cuando los científicos creen se le diera al público una información veraz.
que tienen una nueva idea, lo primero que hacen es acudir a la bi- La entrevista tuvo lugar en mi oficina de Washington. Resumí
blioteca para ver si alguien ha pensado lo mismo antes que ellos. brevemente por qué el postulado de la fusión fría tenía que ser
¿Cómo es posible -me preguntaba- que Pons y Fleischmann ha- erróneo. Cuando el cámara de la NBC estaba recogiendo su
yan estado trabajando en la idea de la fusión fría durante cinco equipo para marcharse, Bazell me hizo la pregunta que no podía
años, según afirman, sin ir a la biblioteca a enterarse de todo lo formular en amena:
que ya se sabe acerca del hidrógeno en los metales? -Entonces, ¿qué es lo que está ocurriendo? ¿Es un fraude?
Pero había más problemas: los subproductos de la fusión del -No lo creo -le respondí-o Pero espere unas semanas.
deuterio, además del helio, son los neutrones, el tritio y los rayos Pons y Fleischmann se habían convertido en celebridades mun-
gamma. Con los niveles de potencia que Pons y Fleischmann afir- diales de la noche a la mañana; pero al anunciar su postulado de
maban haber utilizado, lo normal era que su pila experimental hu- manera tan enérgica y pública, se habían privado a sí mismos de la
biera emitido dosis letales de radiación nuclear. Y, sin embargo, ahí posibilidad de retractarse. Si su postulado no se sostenía -y yo es-
estaban los dos flamantes químicos, en una fotografia que aparecía taba seguro de que no lo haría-, su carácter se iba a someter a una
en las portadas de los periódicos de todo el mundo, vestidos con dura prueba.
chaqueta y corbata, sosteniendo orgullosamente su pila ante las cá- Una de las razones por las que Pons y Fleischmann tenían que
maras. Como comentó el fisico nuclear Frank Clase, ésta habría estar equivocados era que el número de electrones que contabili-
sido la fuente de radiación más caliente al oeste de Chernóbil. En zaban era al menos un millón de veces demasiado pequeño para
el Departamento de Física de la Universidad de Utah se mostraban explicar la energía que afirmaban obtener. Aun así, si el experi-
escépticos, e incluso circulaba allí un macabro chiste que decía: mento producía aunque sólo fuera un neutrón, éste constituiría
«¿Te has enterado de la desgracia del ayudante de investigación del una prueba de que estaba teniendo lugar algún tipo de proceso
laboratorio de Pons? ¡Se encuentra en perfecto estado de salud!». nuclear.
Si aquello era fusión, constituía un tipo de fusión nunca visto, en Hay algo que hace difícil esta medición, y es el «ruido de fon-
el que la energía se liberaba en forma de calor sin producir apenas do» de neutrones procedentes de los rayos cósmicos. Es como tra-
radiación. Y si la fisica nuclear no podía explicarlo -parecían estar tar de mantener una conversación en medio de una ruidosa fiesta:
diciendo los dos químicos- ¡peor para la fisica nuclear! de nada serviría un audífono, puesto que éste amplificaría también
Unos días después de la conferencia de prensa de Salt Lake la cháchara de fondo. Lo mejor es acercarse lo máximo posible a
City fui entrevistado por el redactor científico jefe de los noticia- la otra persona, y hablarse directamente al oído. En Yale, Moshe

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Gai y sus estudiantes habían construido un detector de neutrones Gai y Lynn no eran los únicos que estaban obsesionados con la
de gran abertura, que trabajaba basándose en este mismo princi- fusión ma. Científicos que no habían hecho ningún caso de la má-
pio: capturar tanta «señal» como fuera posible. Utilizaban el de- quina energética de Joe Newman trabajaban ahora día y noche en
tector para medir niveles muy bajos de emisión de neutrones pro- la fusión fría, a pesar de que el postulado de Utah parecía infringir
cedentes de ciertas desintegraciones poco comunes de núcleos una gran parte de lo que se sabía acerca de la fisica nuclear.
atómicos. -Si todo el mundo sabe que es un error -me preguntaba, per-
Para estudiar la fusión fría, Gai tuvo una inspiración: rodearía plejo, un periodista-, ¿por qué todos están intentándolo?
la pila de fusión fría de dos capas de detectores y contaría única- Ciertamente, estaba la fascinación de una nueva ciencia; pero
mente los neutrones detectados por ambas capas en la secuencia para muchos podía ser también el olor a sangre.
correcta. En la analogía de la fiesta, era como disponer de un filtro -La multitud grita igual cuando se falla un penalti que cuando
que sólo dejara pasar una de las voces. Estaba tan entusiasmado se marca -le respondí al periodista.
con la idea que comió y durnúó en el laboratorio de fisica nuclear Pero la pregunta daba qué pensar. Cualesquiera que fueran los
durante el mes que dedicó a perfeccionar el nuevo detector. Fi- motivos, el caso era que científicos de todo el mundo, en todas las
nalmente logró reducir el nivel del ruido de fondo a la increíble ramas de la fisica y de la química, se estaban uniendo a la carrera
cantidad de dos neutrones por día, a los que denominó jocosa- por poner a prueba el postulado de Utah. Aquello empezaba a
mente Stanley y Martin. Gai confiaba en que con aquel detector parecer una estampida.
podría poner a prueba el postulado de la fusión fría, pero no sabía Una estampida similar la había desencadenado el descubri-
nada de electroquímica. miento, dos años antes, de la superconductividad a altas tempera-
El jefe del laboratorio de fisica nuclear de Vale era Allan turas, otro resultado bastante inesperado que iba en contra de
Bromley, uno de los más destacados científicos del país, política- muchas ideas preconcebidas. Pero había una importante diferen-
mente conservador, del que se rumoreaba que figuraba en la cor- cia: los descubridores de la superconductividad a altas temperatu-
ta lista de candidatos a ocupar el cargo de asesor científico del re- ras, Georg Bednorz y Karl Müller, que trabajaban en ellaborato-
cién elegido presidente Bush. Brornley se dio cuenta de que Gai rio de IBM en Zurich y que un año después compartirían el
necesitaría la colaboración de un experto en electroquímica. Y le Premio Nobel por su descubrimiento, se adhirieron meticulosa-
puso en contacto con Kelvin Lynn, un electroquímico de cuaren- mente a las «reglas» del intercambio científico. El anuncio públi-
ta y un años que trabajaba en el Laboratorio Nacional de Brook- co de su descubrimiento coincidió con la publicación en una re-
haven, situado a sólo dos horas de allí, en el extremo oriental de vista, supervisada por colegas suyos, de todos los detalles de su
Long Island. Resultó que Lynn había estudiado en la Universidad experimento. Y todos los que lo intentaron obtuvieron los mis-
de Utah, y conocía tanto a Pons como a Fleischmann. Se inclina- mos resultados. Al cabo de unas semanas, los superconductores
ba a creer que su postulado había de tener algo de cierto, y había de altas temperaturas se fabricaban en las clases de ciencia de los
empezado ya a construir el tipo de pila electrolítica que ellos ha- institutos.
bían utilizado. Fue una colaboración fructífera: Gai y Lynn abor- Cualquier científico que quisiera repetir el experimento de
daron el problema con expectativas diametralmente opuestas. Pons y Fleischmann, sin embargo, habría de averiguar primero en

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CiENCIA O VUDÚ NO ES NOTICIA: ES ESPECTÁCULO

qué conslstla. En realidad, muchos científicos parecían disfrutar los científicos para ocultar «el secreto» mientras negociaban con
con el desafío de penetrar en el muro de secretismo que rodeaba a potenciales inversores.
los químicos de Utah. De la noche a la mañana se formó una red Sin ~mbargo, el 12 de abril, en la reunión anual de la Sociedad
intelectual extraoficial. Internet todavía no existía, pero se creó Química Norteamericana, celebrada en Dalias, siete mil químicos
un consejo editor de un boletín informático destinado al inter- saludaron a Pons con una gran ovación. Era la primera vez, desde
cambio de información entre los laboratorios de todo el mundo. la conferencia de prensa del 23 de marzo, que el hermético Pons
Se utilizó el fax para intercambiar recortes de prensa. Se reprodu- se sometía a las preguntas de otros científicos. Compartía el estra-
cían una y otra vez cintas de vídeo con entrevistas a Pons y do con el físico Harold Furth, el director del laboratorio de Prin-
, Fleischmann. Se ampliaban las fotografía de los periódicos para ceton que había gastado centenares de millones de dólares tratan-
ver con mayor detalle el aparato de Utah, utilizando la anchura de do de crear una reacción de fusión sostenida a altas temperaturas.
la muñeca de Pons para calcular sus dimensiones. A los pocos días Éste era el trabajo sobre el que Pons había ironizado en la confe-
ya había otros laboratorios que creían que podían repetir los expe- rencia de prensa de Salt Lake City con su comentario sobre las
rimentos de la fusión fría de Pons y Fleischmann. «técnicas convencionales».
Los primeros reportajes de prensa parecieron beneficiar a Debemos hacer aquí un breve paréntesis para hablar de qué es
Utah. La estampida científica desencadenada por la fusión fría fue (o, al menos, qué podría ser) la fusión «convencional». Desde la
interpretada por muchos periodistas como una evidencia de que década de 1950 los científicos han soñado con construir un reac-
debía de haber algo de cierto, y la fusión fría apareció en las noti- tor de fusión práctico utilizando el mismo principio que suminis-
cias casi diariamente. La manía se alimentaba a sí misma. Los re- tra la energía del Sol: un plasma a altas temperaturas, donde los
portajes de prensa más optimistas alentaban a otros grupos a hacer núcleos de los isótopos del hidrógeno chocan entre sí con tal vio-
públicos sus propios, y prematuros, hallazgos. Un cable suelto, la lencia que superan su repulsión mutua y se fusionan. En física, el
contaminación de los electrodos, errores de calibración, detecto- término plasma alude a un gas que se halla a una temperatura tan
res defectuosos: todo se identificaba como «resultados anómalos» elevada que los electrones se separan de los átomos; por tanto, en
o «confirmaciones parciales». lugar de un gas formado por átomos neutros, el plasma es un gas
Cuando se recibían informes de grupos que no hallaban evi- compuesto por iones cargados positivamente y electrones negati-
dencia alguna de la fusión fría, Pons y Fleischmann explicaban vos. Pero incluso en el Solla fusión es un proceso lento, y de ahí
que se necesitaban varios días para «cargan> el cátodo con deuterio que éste simplemente no explote: lleva miles de millones de años
antes de que se iniciase la reacción. Cuando dichos grupos se- «quemándose», y seguirá haciéndolo durante muchos miles de
guían sin ver nada al cabo de una semana, los científicos de Utah millones más antes de agotar su combustible.
decían que a veces se necesitaban diez días; o tres semanas; o que Es bastante fácil reproducir este proceso en el laboratorio; el
el cátodo no tenía el tamaño apropiado; o que no estaban utili- problema es que, a la escala que un laboratorio permite, apenas
zando el electrolito correcto; o que sólo funcionaba con el pala- resulta eficaz. Un gas caliente tiende a expandirse, enfriándose a
dio colado, pero no con el extrudido. Se extendió el rumor de medida que lo hace; por tanto, hay que confinar al plasma de al-
que Pons y Fleischmann estaban confundiendo deliberadamente a gún modo, y ahí radica el problema. En el Sol, qtie afortunada-

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CIENCIA O VUDÚ NO ES NOTICIA: ES ESPECTÁCULO

mente se quema con bastante lentitud, la tendencia del gas calien- tarla en otro orden de magnitud, hasta los 1.500 km/h, choca con
te a expandirse se ve contrarrestada por la intensa gravedad. En un la barrera del sonido, que se sitúa en torno a los 1.200 km/h. Si-
reactor de fusión práctico el plasma debe estar aún más caliente gue siendo posible, pero una serie de principios fisicos que a 150
que el del Sol. Pero ¿qué recipiente de la Tierra podría soportar km/h se podían evitar lo hacen extraordinariamente dificil.
tales temperaturas? Lo mismo sucede con la fusión. Un reactor de fusión debe su-
Los científicos han tratado de utilizar lo que se denomina una perar el punto de· equilibrio, el punto en el que la energía de fu-
«botella magnética», un cilindro que funciona según este princi- sión excede a la energía necesaria para calentar el plasma. Pero
pio: una partícula cargada que se mueva en un campo magnético antes de poder alcanzar dicho punto se producen diversas inesta-
experimenta una fuerza que forma ángulos rectos con dicho mo- bilidades inesperadas, que provocan escapes en la botella magnéti-
vimiento, haciendo que se desplace en espiral por dicho campo ca. Es algo parecido a tratar de comprimir un globo con las ma-
describiendo una trayectoria helicoidal. Cuanto más fuerte sea el nos: éste empieza a deformarse entre nuestros dedos. Cuando se
campo magnético, más apretada será la espiral. Estas trayectorias encuentra el modo de superar un determinado tipo de inestabili-
helicoidales se comportan como las bobinas de un electroimán, dad y se consigue elevar un poco más la temperatura, aparece otro
generando su propio campo, que se añade al campo exterior, com- nuevo. Se sigue avanzando regularmente en la superación de estos
primiendo aún más el plasma caliente y elevando todavía más la problemas, pero la posibilidad de un reactor de fusión práctico ba-
temperatura. Utilizando este «efecto de constricción» -se creía-, sado en el confinamiento magnético parece estar más lejana que
una botella magnética podría contener un plasma a la temperatura nunca. Éste tendría unos costes económicos tan elevados que la
necesaria para una fusión sostenida. Cuando a finales de la década fusión no resultaría práctica a menos que se agotara el resto de las
de 1950 se demostró el efecto de constricción, se creyó que las fuentes de energía. Los cínicos ironizan: «la fusión es la fuente de
centrales de energía de fusión estaban prácticamente a la vuelta de energía del futuro... y siempre lo será».
la esquina. Por entonces, la instalación más avanzada del mundo dedicada
Evidentemente, el plasma todavía se podía escapar por los ex- a la investigación de la fusión mediante confinamiento magnético
tremos del cilindro; pero esto se resolvería doblándolo hasta con- era el Laboratorio de Física del Plasma de Princeton, dirigido por
vertirlo en un toro (es decir, en forma de donut), de modo que Harold Furth. La pieza central del laboratorio de Princeton era
no tuviera extremos. Todo pareció funcionar según lo planeado, un gigantesco dispositivo de confinamiento toroide de increíble
hasta que se intentó ampliar la escala para llegar al punto en que la complejidad, denominado «(tokamab.
fusión produjera más energía de la necesaria para calentar el plas- Volvamos a nuestra reunión en Dallas. Pons mostró al público
ma. Cuando se amplía la escala de algo, a menudo surgen sorpre- una diapositiva del experimento de Utah, donde se veía un apara-
sas. Así, por ejemplo, el primer automóvil podía viajar a unos 15 to de sobremesa metido en una especie de barreño con el fin de
km/h. Varios sencillos adelantos en los motores, la suspensión, la obtener un baño a temperatura constante.
dirección, la transmisión, etc., han incrementado dicha velocidad -Esto -dijo impasible- es el «(tokamab de Utah.
en un orden de magnitud (es decir, en un factor de diez), eleván- El multitudinario público estalló en una carcajada. Impertur-
dola a unos 150 km/h. Sin embargo, cualquier intento de aumen- bable, Harold Furth hizo una sola pregunta:

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CIENCIA O VUDÚ NO ES NOTICIA: ES ESPECTÁCULO

-¿Qué ocurre en su experimento si se sustituye el agua pesada Aparentemente, el experimento funcionaba más o menos
por agua ordinaria? igual con el agua ordinaria que con agua deuterizada. Pero Pons y
Una gran parte de la investigación experimental consiste en Fleischmann nunca volvieron a mencionar su experimento con
diseñar «controles» para asegurarse de que los resultados muestran agua ligera.
lo que uno cree, y no algún defecto en el equipo o en el diseilo Esto marcó un punto de inflexión en el desarrollo de la histo-
del experimento. Un experimento de control ha de ser lo más pa- ria de la fusión fría. Pons había sometido su hipótesis a una prue-
recido posible al experimento real excepto en un determinado ba básica, y aquélla no la había superado. Pero en lugar de aceptar
elemento básico. En este caso, el agua era precisamente este fac- la conclusión obvia, eligieron o bien hacer caso omiso del resulta-
tor. Dado que en el agua ordinaria los átomos de hidrógeno no do, o bien creer que con el hidrógeno ordinario tenía lugar tam-
tienen neutrones, éstos no pueden fusionarse directamente para bién algún tipo de fusión. ¿Acaso ahora sus deseos gobernaban su
formar helio, que necesita o uno o dos neutrones en el núcleo. Si voluntad, borrando toda una vida de formación científica? ¿O era
algo que uno ha atribuido a la fusión del deuterio se observa en el otra cosa?
agua ordinaria, eso significa que uno se está engailando. Mientras tanto, en New Haven, Allan Brornley había recibido.
Pons respondió que no había probado con agua ordinaria, una llamada de la Casa Blanca. El presidente Bush, graduado en
aunque le parecía una buena idea. ¿Cómo era posible que los Vale, deseaba reunirse con él inmediatamente para hablar del
científicos de Utah hubieran estado trabajando en la fusión duran- puesto de asesor científico. Brornley era el candidato natural a
te cinco años, según afirmaban, y no hubieran llevado a cabo un aquel puesto. Había servido al presidente Reagan en el Consejo
experimento de control tan elemental? Sin embargo, aquella di- Científico de la Casa Blanca, y había asesorado a Bush durante la
minuta ola en un océano de optimismo no logró advertir a los pe- campaña electoral. Brornley encajaba perfectamente en el papel.
riodistas, como tampoco a muchos científicos, de que algo iba Los fisicos tienden a ser flacos y de aspecto desaliñado, pues están
mal bajo la superficie. Muchos de los periodistas interpretaron la demasiado absortos en su trabajo para prestar atención a su apa-
pregunta de Furth como un producto de la envidia, y la prensa riencia; no se sienten cómodos con los trajes oscuros y las camisas
empezó a hablar de una guerra entre fisicos y químicos. Era un blancas que se estilan en Washington. Brornley, en cambio, tenía
buen titular; sin embargo, en muchos laboratorios los fisicos y los un aspecto impresionante, vestido con traje de corte clásico y pa-
químicos habían empezado a aunar esfuerzos -como en el caso de jarita, con una abundante mata de cabellos negros ondulados que
la colaboración entre Moshe Gai y Kelvin Lynn- para abordar el se rizaban hacia atrás en el cogote, y el tipo de voz que uno le
problema de cómo reproducir el experimento de Utah. atribuiría a un senador romano. En todas las reuniones parecía que
Después de la reunión de DalIas, Pons regresó a Utah aparen- él siempre mandaba.
temente ansioso por probar el experimento de control del «agua Brornley se dirigió al aeropuerto de La Guardia y cogió el
ligera» sugerido por Furth; pero unos días después, cuando un pe- puente aéreo a Washington. En la Casa Blanca, lo primero que le
riodista le preguntó cuál había sido el resultado, Pons se limitó a preguntó el presidente Bush fue si los informes publicados en
comentar en un susurro: Utah acerca de la fusión fría resultaban creíbles. Tanto la adminis-
-No obtuvimos los datos de control que esperábamos. tración como el Congreso estaban siendo objeto de una creciente

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CIENCIA O VUDÚ NO ES NOTICIA: ES ESPECTÁCULO

presión para que investigaran en profundidad lo que ya se estaba transporte de las fuerzas aéreas qué llevaría a un grupo de dignata-
vendiendo como la fuente de energía del siglo XXI. Brornley esta- rios de Washington a Salt Lake City, con el fin de que pudieran
ba preparado para responder a aquella pregunta; Gai y Lynn, que echar un vistazo por sí mismos. El diputado Robert Walker, vice-
materializaban la colaboración entre Yale y Brookhaven, acababan presidente republicano del Comité de la Casa Blanca, envió una
de informarle de sus descubrimientos preliminares: no había emi- enmienda presupuestaria por la que se transferían a la fusión fría
sión de neutrones. Confidencialmente informó al presidente de cinco millones de dólares procedentes del programa de «fusión ca-
que los informes de Utah estaban equivocados. liente», o «convencional», del Ministerio de Energía, y el comité
En Utah, la asamblea legislativa estatal, sin hacer caso del cre- anunció que celebraría audiencias sobre «los recientes avances en
ciente escepticismo de la comunidad científica, se reunió en se- la energía de fusión». La fusión fría parecía haber dejado a un lado
sión especial para votar una dotación de cinco millones de dólares al resto de la actividad científica.
a la Universidad de Utah para empezar a desarrollar la fusión fría. En New Haven, a las siete de la mañana del 21 de abril, Allan
La Universidad afirmó que sólo se firmarían acuerdos con empre- Brornley estaba en la ducha cuando sonó el teléfono. Lo cogió su
sas que basaran algunas de sus operaciones en Utah. Se informó esposa Pat.
de que James Fletcher, director de la NASA a punto de jubilarse y -¿Puedo hablar con Allan? -dijo una voz familiar-o Soy Geor-
antiguo presidente de la Universidad de Utah, había aceptado su- ge Bush.
pervisar el programa de fusión fría. Fletcher era un devoto mor- Sin arreglar y chorreando agua por todo su estudio, Bromley
món, y en Utah muchos mormones estaban convencidos de que corrió hacia el teléfono. Mientras se formaba un charco a sus pies,
el descubrimiento de la fusión fría provenía directamente de Dios el presidente Bush le pidió que asumiera sus deberes de asesor
con el fin de librar al Estado de sus graves problemas económicos. científico. Le necesitaban en Washington.
En el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore, en Califor- Durante este tiempo, el público en general apenas se había en-
nia, Edward Teller, anciano «padre de la bomba H» y casi un hé- terado del creciente escepticismo de los científicos. Obviamente,
roe mítico para los conservadores, había declarado, poco después no corresponde a los medios de comunicación decidir qué es
de la conferencia de prensa de Salt Lake City, que la fusión fría buena o mala ciencia, y éstos se limitaban a informar de lo que
«suena bien». Su protegido Lowell Wood, ansioso por demostrar oían decir a los científicos. Sin embargo, sólo una pequeña parte
que su mentor tenía razón, trató de reproducir el experimento de de todos los investigadores han hablado alguna vez con los me-
Pons y Fleischmann. Poco familiarizado con la electroquímica, dios, y la mayoría de los científicos no se han cruzado nunca con
Wood provocó una explosión en su laboratorio al prender el hi- un periodista en toda su trayectoria profesional. Los nuevos resul-
drógeno liberado en la electrólisis. La onda expansiva hizo añicos tados e ideas se discuten en las salas de las instituciones de investi-
sus aparatos y puso fin a su búsqueda de la fusión fría. gación, se presentan en las reuniones científicas y se publican en
En Washington, la Iniciativa de Defensa Estratégica empezó a las revistas académicas, todo ello fuera de la vista del público en ge-
organizar un seminario para examinar si la fusión fría podría pro- neral. La ciencia vudú, en cambio, se suele lanzar directamente a
pulsar los misiles de defensa de la llamada «guerra de las galaxias», los medios de comunicación, eludiendo el procedimiento normal
mientras el senador Jake Garn, de Utah, preparaba un vuelo de de revisión y debate científico. Lo hemos visto en los casos de la

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CIENCIA O VUDÚ NO ES NOTICIA: ES ESPECTÁCULO

máquina energética de Newman, la pila de Patterson y los postu- energetlca de Joe Newman, o de las cuentas maglCas de James
lados de la fusión fría de Pons y Fleischmann. El resultado es que Patterson. Sigue habiendo lecciones que aprender de estos episo-
una parte desproporcionadamente grande de la ciencia que llega dios, así como preguntas sin contestar. ¿Se trataba -se trata- de un
hasta el público en general ei deficiente. fraude? ¿Se precipitó la comunidad científica al emitir su juicio en
La renuencia de los científicos a enfrentarse públicamente a la la primavera de 1989? Trataremos de encontrar las respuestas a es-
ciencia vudú es exasperante. Aunque constantemente están la- tas preguntas y de buscar paralelismos en otros ejemplos de ciencia
mentando el analfabetismo científico generalizado, los científicos vudú. Pero primero debemos preguntarnos por qué, enfrentadas
se vuelven repentinamente tímidos cuando se les da la oportuni- al mismo conjunto de hechos, unas personas creen mientras otras
dad de ayudar a educar al público expuesto a algún postulado ab- dudan.
surdo. Si llegan a hacer algún comentario, sus palabras suelen estar
tan cargadas de matizaciones que da la impresión de que nunca se
puede saber nada con seguridad. Esta timidez se deriva, en parte,
de un comprensible temor a que se les considere intolerantes con
las nuevas ideas. Proviene asimismo del sentimiento de que airear las
disputas científicas en público tiene, de algún modo, repercusio-
nes negativas en la ciencia. El resultado es que al público se le nie-
ga la posibilidad de observar el proceso por el que las nuevas ideas
científicas ganan aceptación. Hablaremos de dicho proceso en el
próximo capítulo. .
En vista de lo anterior, resulta desconcertante la reacción des-
mesurada de la comunidad científica a unos postulados improba-
bles, basados en las evidencias más endebles y envueltos en el se-
cretismo. Al fin y al cabo, la principal razón para mantener la
ciencia en secreto es que ésta resulta cuestionable. Quizás a mu-
chos científicos la cuestión de la fusión fría les aliviara del aburri-
miento. Una gran parte del tiempo de los científicos se consume
en el trabajo rutinario relativo a pequeños avances; las ideas re-
pentinas -los «momentos de eureka»- que constituyen la recom-
pensa que busca el científico investigador pueden estar separadas
por largos períodos de tedio.
Hemos dejado la historia de la fusión fría inacabada, pero más
adelante volveremos con Pons y Fleischmann, que no tuvieron
suficiente cuidado. Tampoco hemos visto el final de la máquina

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2

El gen de la creencia
o Cómo la ciencia ofrece una estrategia para resolver la verdad

LA MÁS COMÚN DE TODAS LAS LOCURAS

En 1995, el Partido de la Ley Natural logró introducir a su candida-


to presidencial, John Hagelin, en las elecciones de los cincuenta Es-
tados que integran Estados Unidos, un objetivo que se había esca-
pado a otros aspirantes a ocupar el lugar de tercer partido de la
nación, incluido el de Ross Perot cuatro años antes. La plataforma
del Partido de la Ley Natural ofrecía un «plan de acción para revita-
lizar Norteamérica», basado en «soluciones científicamente proba-
das). La pieza central de dicha prueba científica era un experimen-
to realizado en la ciudad de Washington, en el verano de 1993.
Más de cinco mil expertos en meditación trascendental (MT)
procedentes de todo Estados Unidos y de otros ochenta países del
mundo hicieron turnos de dos semanas en la capital de la nación
como parte del Proyecto de Demostración Nacional para Reducir
el Crimen Violento en Washington. En su mayoría jóvenes profe-
sionales de raza blanca, empezaron a llegar el 5 de junio. Su obje-
tivo durante las semanas siguientes iba a ser el de meditar al uníso-
no, creando un «campo de conciencia coherente) que produciría
un efecto tranquilizador, no sólo entre los meditadores, sino en
toda la ciudad. Los organizadores del proyecto, que tuvo un coste

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CIENCIA O VUDÚ EL GEN DE LA CREENCIA

de seis millones de dólares, predijeron que en Washington el cri- Las semanas que siguieron parecieron sacadas de una de aquellas
men violento se reduciría en un 20 %. viejas películas cuyo protagonista era un científico loco y un experi-
El director del proyecto era John Hagelin, un físico de treinta mento que salía horriblemente mal. Cada lunes por la mañana, el
y nueve años con entradas en el pelo y una perpetua sonrisa ange- Washington Post informaba de las horribles matanzas que habían teni-
lical. Ningún pensamiento negativo surcaba su frente. Graduado do lugar en la ciudad durante el fin de semana. Los participantes en el
en Dartmouth con sobresaliente cum laude, Hagelin había obteni- proyecto parecían serenan1ente inconscientes de la creciente carnice-
do el doctorado en física en Harvard. En 1983 se le consideraba ría que les rodeaba mientras se sentaban con las piernas cruzadas y en
un competente físico teórico, y fue invitado a realizar una investi- grupos, repartidos por toda la ciudad, con los ojos cerrados, repitien-
gación de posdoctorado en el acelerador lineal de Stanford; luego, do pacíficamente sus mantras. Durante aquellos dos meses el índice
agobiado por problemas personales, simplemente se esfumó, rea- de asesinatos alcanzó unas cifras que nunca antes se habían producido,
pareciendo un año después como presidente del Departamento de y que hasta hoy tampoco se han vuelto a repetir después.
Física de la Universidad Internacional Maharishi, en Fairfield Al final del período de la demostración, Hagelin, con su espi-
(Iowa). Dicha universidad había sido fundada por el yogui Maha- ritual sonrisa, reconoció que en realidad los asesinatos se habían
rishi Mahesh, el gurú indio que saltó a la fama tras convertirse en incrementado, «debido a las temperaturas inusualmente elevadas»,
el consejero espiritual de los Beatles. pero que el «crimen brutah> había disminuido. Sólo cabía imagi-
Hagelin celebró una conferencia de prensa en la Sede del Dis- nar que los asesinos habían actuado de una manera más humana,
trito para anunciar el proyecto de reducción de la violencia. Anta- matando quizás a sus víctimas de un tiro limpio entre ceja y ceja,
ño hermoso ejemplo del clásico edificio municipal de mármol en lugar de hacerlo a garrotazos. Durante el próximo año -pro-
blanco, la ruinosa estructura parecía simbolizar la incapacidad del metió Hagelin-, los resultados serían cuidadosamente analizados
Distrito de Columbia para gobernarse a sí mismo. Las salas, antes de acuerdo con estrictos patrones científicos.
amplias, se habían estrechado debido a una serie de destartaladas Tal como prometió, Hagelin volvió al cabo de un año con un
separaciones levantadas con el fin de crear más despachos para car- informe de cincuenta y cinco páginas sobre los resultados del pro-
gos políticos. En una sala de conferencias con desconchados de yecto. Era un caso clínico de distorsión de los datos. Un radiante
pintura en las paredes, Hagelin explicó que el Proyecto para redu- Hagelin anunció en una conferencia de prensa que, durante el pe-
cir el crimen violento era «una demostración científica que pro- ríodo del experimento, el crimen violento se había reducido en
porcionará la prueba de un campo de supercuerda unificado». La un nada despreciable 18 %.
denominada «teoría de supercuerdas» es una teoría física, abstracta -¿Un 18 % comparado con qué? -preguntó un desconcertado
y extremadamente especulativa, que trata de conectar todas las periodista del Washington Post, recordando la espantosa oleada de
fuerzas de la naturaleza. Para Hagelin, una de esas fuerzas es una violencia del verano de 1993.
conciencia colectiva a la que se puede acceder mediante la medi- Hagelin le explicó pacientemente que comparado con lo que
tación trascendental. Un campo de supercuerda, generado por habría ocurrido si los meditadores no hubieran estado meditando.
muchas mentes meditando al unísono, se irradiaría a toda la co- -Pero ¿cómo puede saber cuál habría sido el índice en ese
munidad, reduciendo el estrés y diti.mdiendo la tranquilidad. caso? -insistió el periodista.

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CIENCIA O VUDÚ EL GEN DE LA CREENCIA

Habían llegado a saberlo, respondió Hagelin con apenas una sintieran responsables de hacer que los hechos sustentaran dicha
sombra de irritación, mediante un «riguroso análisis de series creencia. La gente se esfuerza en engañarse a sí misma tanto como
temporales», que incluía no sólo los datos sobre el crimen, sino en engañar a los demás, y eso es precisamente lo que hace tan di-
también factores tales como el clima y las fluctuaciones en el cam- ficil saber dónde está la línea que separa la necedad del fraude.
po magnético de la Tierra. Obviamente, la inmensa mayoría de los investigadores científi-
Según Hagelin, su análisis mostraba una importante reducción cos están muy lejos tanto de la necedad como del fraude. Pero ¿en
en las llamadas a los servicios de urgencia psiquiátrica, menos que- qué medida las interpretaciones que se dan a las evidencias cientí-
jas contra la policía, y un incremento en el apoyo público al presi- ficas están modeladas por la cosmovisión del científico? Un buen
dente Clinton durante el período del experimento, todo ello co- lugar para examinar esta cuestión es la actual polémica sobre el ca-
herente con la hipótesis de que la acción conjunta de un grupo de lentamiento global.
expertos en meditación trascendental puede aliviar el estrés co-
munitario e invertir las tendencias sociales negativas. Esto había
sido cuidadosamente examinado por el «consejo editorial de una EL GRAN DEBATE DEL CALENTAMIENTO GLOBAL
revista científica independiente», varios de cuyos miembros esta-
ban presentes en la conferencia de prensa. Hagelin se mostró visi- André Gide, el gran moralista francés, escribió en su Diario hace
blemente irritado cuando le pregunté cuántos de los miembros medio siglo: «La responsabilidad del hombre aumenta a medida
del consejo editorial de aquella revista «independiente» practica- que disminuye la de los dioses). Cada paso dado por la ciencia re-
ban la meditación trascendental. clama un territorio hasta entonces ocupado por lo sobrenatural.
-Algunos miembros del consejo de la revista tienen ya expe- Mientras que antaño aceptábamos que las tormentas y la sequía
riencia con la meditación trascendental -replicó, luchando por eran producto de la voluntad divina, hoy existen abrumadoras
conservar un rastro de su sonrisa. evidencias científicas de que nosotros mismos podemos influir en
Abandonó la lucha cuando insistí en saber quiénes eran los el clima de la Tierra. Y el hecho de que los científicos hayan asu-
miembros del consejo editorial de la revista científica: todos eran mido la responsabilidad de decirnos si nuestro planeta se calienta
seguidores de Maharishi. por alguna catástrofe climática, o por nuestra propia acción, y, de
«La más común de todas las locuras -escribió H.L. Mencken- ser así, qué pasos podemos dar para evitarlo es precisamente una
es creer apasionadamente en lo palpablemente falso.» La creencia indicación de hasta dónde ha llegado la ciencia.
de los seguidores de Maharishi en el poder de la meditación tras- Las evidencias provienen de una revolución en la investigación
cendental no se vio influida en lo más mínimo por el resultado del climática de la última década, desencadenada por las nuevas técni-
«experimento». Aquello era seudociencia: toda la verborrea sobre cas de observación, incluyendo los satélites, y el prodigioso incre-
la «teoría de supercuerdas», los «campos de conciencia) y los «aná- mento de las capacidades de tratamiento y almacenamiento de da-
lisis de series temporales» estaba destinada a dar una apariencia de tos posibilitado por la microelectrónica. Hoy parece innegable
ciencia. Eso no significa que los implicados no fueran sinceros en que las temperaturas superficiales son más elevadas que hace cien
su creencia. Es posible que lo creyeran tan fervientemente que se ai'íos. Asimismo, no cabe duda de que la combustión de combus-

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ClENCIA o VUDÚ EL GEN DE LA CREENCIA

tibIes fósiles desde los inicios de la revolución industrial ha dado gos-, podría tener consecuencias desastrosas en el siglo XXI: muchas
como resultado un significativo incremento del dióxido de carbo- de las grandes ciudades del mundo quedarían sumergidas debido al
no atmosférico. aumento del nivel de los mares producido por la fusión de los cas-
Lo que se debate es cuáles serán las consecuencias a largo pla- quetes polares, y una serie de drásticos cambios en los períodos de
zo del constante incremento del dióxido de carbono para la Tie- lluvias podrían arruinar la producción mundial de alimentos.
rra y para la calidad de vida. Al dióxido de carbono, o CO 2 , se le La temperatura media de la Tierra ha aumentado aproximada-
denomina «gas de invernadero» debido a que, al igual que los in- mente medio grado centígrado durante el siglo XX, y seguramen-
vernaderos -o como nuestro coche cuando lo dejamos aparcado te este incremento habría sido mayor si no hubiéramos contami-
al sol con las ventanas cerradas-, atrapa el calor. Una parte de la nado la atmósfera también con hollín, que bloquea una parte de
luz del Sol que llega a la Tierra es absorbida, calentando el plane- los rayos del Sol. La mayor preocupación es que existen mecanis-
ta, que luego irradia de nuevo energía. Pero dado que la Tierra no mos de retroalimentación que podrían hacer que este calenta-
es ni de lejos tan caliente como el Sol -cuya luz es más intensa en miento gradual se acelerara. El deshielo de la tundra, por ejemplo,
la región del espectro visible correspondiente a los colores amari- podría liberar el metano ahora atrapado en su interior, otro gas de
llo y verde-, aquélla irradia con unas longitudes de onda mucho invernadero, provocando un calentamiento aún mayor. Asimismo,
más largas, que alcanzan su máxima intensidad en la región infra- el calentamiento podría reducir la cantidad de hielo de los mares.
rroja del espectro, invisible. El CO 2 , como el cristal, es transpa- Una gran parte de la luz solar que cae sobre el hielo es reflejada
rente a los rayos de la luz solar visible que calientan la Tierra, pero al espacio, mientras que el agua la absorbe con bastante eficiencia.
impide que el calor sea irradiado de nuevo al espacio. La presencia Si el área de la Tierra cubierta por el hielo se reduce, el calenta-
del CO 2 y de otros gases de invernadero en la atmósfera ayuda a miento se acelerará todavía más. De hecho, hay evidencias de un
mantener caliente nuestro planeta. El CO 2 constituye también la calentamiento tan rápido como éste en tiempos prehistóricos. Las
materia prima para el crecimiento de las plantas. Utilizando la ener- naciones del mundo, afirman numerosos científicos, deberían to-
gía de la luz solar, las plantas utilizan el CO 2 del aire para producir mar inmediatamente medidas para controlar la combustión de com-
hidratos de carbono, liberando oxígeno a la atmósfera como sub- bustibles fósiles, al menos hasta que podamos predecir mejor las
producto. Cuando la planta muere y se descompone, cuando se consecuencias. No tenemos derecho, declaran, a poner en peligro
quema o cuando es ingerida por un animal, el carbono se recom- a las generaciones futuras.
bina con el oxígeno y regresa a la atmósfera como dióxido de car- Pero no todos los científicos están de acuerdo. Una serie de
bono, completando el ciclo. destacados investigadores señalan que ya hubo períodos de calen-
Antes de la revolución industrial la concentración de dióxido de tamiento global mucho antes de que los humanos empezaran a
carbono representaba un equilibrio natural, pero en poco más de quemar combustibles fósiles, y que el CO 2 es un gas de inverna-
un siglo los seres humanos hemos perturbado dicho equilibrio que- dero de importancia relativamente moderada en la atmósfera.
mando combustibles fósiles acumulados en depósitos subterráneos Afirman que cualquier incremento de la temperatura global desde
durante centenares de millones de años. Si esta liberación de dióxi- 1850 puede ser simplemente el resultado de variaciones solares
do de carbono a la atmósfera continúa -advierten los climatólo- naturales. Algunos van aún más allá, describiendo el aumento del

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dióxido de carbono como «un maravilloso e inesperado regalo de de científicos han estado expuestos a distintas cosmovisiones po-
la revolución industrial». El incremento del CO 2 atmosférico ha líticas y religiosas mucho antes de que lo estuvieran a la ciencia
estimulado el crecimiento de las plantas, haciendo nuestro mundo de una manera seria. Puede que después adopten una visión del
más exuberante y productivo, capaz de sostener a una población mundo firmemente científica, pero sus primeras cosmovisiones,
mucho mayor. Además, si existe algún efecto invernadero, puede «aprendidas en el regazo de sus madres», tienden a ocupar todas las
que éste sea precisamente lo que la Tierra necesita para escapar a lagunas que deja el conocimiento científico, y precisamente el de-
otro período glacial. Cuanto más desarrollo industrial tengamos, bate sobre el clima está plagado de lagunas.
incluyendo el incremento en el consumo de combustibles fósiles Los críticos de la ciencia posmodernos se valen de este tipo de
-afirman-, mejor estaremos. Sólo les falta decirnos que tenemos disputas para aducirlas como prueba de que la ciencia es un mero
la obligación moral de quemar más hidrocarburos. reflejo de un sesgo cultural, y no un medio para llegar a una ver-
Si todos los científicos afirman que creen en el método cientí- dad objetiva. Y describen el consenso científico como una vota-
fico, y si todos tienen acceso a los mismos datos, ¿cómo es posible ción para decidir cuál es la verdad. Que los científicos están influi-
que se produzcan desacuerdos tan profundos entre ellos? Si el de- dos por sus creencias es un hecho innegable; pero, para frustración
bate sobre el clima tuviera que ver únicamente con las leyes de la de sus críticos posmodernos, la ciencia resulta enormemente acer-
fisica, pocas discrepancias podría haber. Lo que separa a ambos tada. La ciencia funciona.
bandos en la polémica sobre el clima, sin embargo, no es tanto Más adelante, en este mismo capítulo, volveremos sobre nues-
una argumentación sobre hechos científicos, sobre leyes científicas tro ejemplo de la guerra del clima. Pero, para comprender cómo
o, incluso, sobre el método científico. El clima constituye el siste- la ciencia se puede sobreponer a las creencias de quienes la practi-
ma más complejo ,que los científicos se han atrevido nunca a can, primero debemos saber algo del proceso por el que se gene-
abordar. Existen enormes lagunas en los datos relativos al pasado ran las creencias.
distante, lo cual, unido a las incertidumbres de las simulaciones
informáticas, significa que incluso los cambios más pequeños en
los supuestos previos dan como resultado proyecciones muy dis- PARQUE PLEISTOCENO
tintas y desencaminadas. Ninguno de los dos bandos discrepa en
este punto. También coinciden ambos en que los niveles de CO 2 Partiendo de la misma premisa que la película Parque jurásico, ima-
en la atmósfera están aumentando. Lo que los separa son sus cos- ginemos un mosquito que hubiera picado a uno de nuestros ante-
movisiones políticas y religiosas, profundamente distintas. En po- pasados, un hombre de Cro-Magnon, hace 30.000 años, y luego
cas palabras: quieren cosas distintas para el mundo. hubiera quedado atrapado en ámbar, suministrando a la ciencia
Así pues, el gran debate sobre el calentamiento global consti- actual un ADN humano muy antiguo. ¿Acaso un clan de un
tuye más una discusión sobre valores que sobre ciencia. Parecería hombre de Cro-Magnon, educado en la sociedad actual, sería una
ciencia, con números y ecuaciones, y proyecciones lanzadas de un bestia peligrosa que evitaría y aterrorizaría a la sociedad? Segura-
lado a otro, y los adversarios creen sinceramente que están enzar- mente la película Parque pleistoceno no resultaría tan emocionante:
zados en un debate puramente científico. Sin embargo, la mayoría lo más probable es que el hombre de Cro-Magnon no se diferen-

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ciara del resto de nosotros. Ha transcurrido demasiado poco tiem- Normalmente, la información captada por los sentidos se di-
po para que se haya producido una adaptación genética al mundo rige a través del tálamo, un pequeño sector situado en la parte
moderno. Toda la historia escrita abarca sólo unos 5.000 años; la más interna del cerebro, hasta la corteza sensorial, que la analiza
revolución industrial, unos 200; la era espacial, apenas unas déca- en detalle para decidir qué importancia se le ha de dar. Una ex-
das. Cargamos, pues, con unos genes estancados que fueron selec- cepción la constituye la señal olfativa, que aparentemente sigue
cionados para la vida de los candores-recolectores del pleistoce- caminos evolutivamente más antiguos para llegar a la corteza. Fi-
no, tratando de enfrentarnos a un mundo de aviones a reacción y nalmente, la información sensorial procesada por la corteza llega
ordenadores. Lo que en los páramos del pleistoceno podía pro- a las amígdalas cerebrales, una estructuras en forma de almendra
porcionar una ventaja de supervivencia, no tiene por qué hacerlo situadas en los lóbulos temporales. Las amígdalas contribuyen al
necesariamente también hoy. componente emocional de nuestra respuesta a los estímulos sen-
Los rasgos de comportamiento forman parte de nuestra heren- soriales. Así, por ejemplo, diversas partes de las amígdalas inter-
cia genética tanto como las características físicas. Respondemos a vienen en la reacción de miedo. Los animales con lesiones en dichas
los estímulos externos de maneras que confirieron algún tipo de áreas dejan de perturbarse por estímulos que antes habían apren-
ventaja de supervivencia a nuestros distantes antepasados humanos dido a temer.
y prehumanos. El psicólogo James Alcock describe nuestros cere- Que una creencia se conserve o no depende de lo significativa
bros como «máquinas de creencias», que constantemente están que resulte B -por ejemplo, hasta qué punto nos asustamos-, y de
procesando información procedente de nuestros sentidos y gene- si su asociación con A se ve o no reforzada. Sin el refuerzo, la ex-
rando nuevas creencias sobre el mundo que nos rodea. Estas nue- pectativa de que B seguirá a A se suele desvanecer con el tiempo.
vas creencias son seleccionadas por el cerebro para que sean cohe- El hecho de que B siga otra vez a A, sin embargo, puede ser de
rentes con las creencias previamente sustentadas, pero se generan nuevo una coincidencia; pero ahora nos resultará aún más dificil
sin preocuparse demasiado acerca de qué es verdad y qué no lo es. convencernos de ello.
Una creencia se inicia cuando el cerebro establece una asocia- La creencia puede ser también permanente si la información
ción entre dos acontecimientos, en la forma: B sigue a A. Y la que entra' en el tálamo coincide con un alto nivel de excitación
próxima vez que ocurre A, el cerebro se prepara para que B le siga emocional, como el miedo o la exaltación de la victoria. Los
de nuevo. La ventaja de supervivencia de esta estrategia para nues- mensajeros químicos de la emoción hacen que el tálamo «se salte»
tros primitivos antepasados resulta evidente. Éstos disponían de la corteza sensorial y envíe la información directamente a las
muy pocos medios para diferenciar las conexiones causales de las amígdalas. Éste suele ser el origen de lo que se podría denominar
meras coincidencias; en consecuencia, mejor hacer caso de todas «supersticiones personales» (como, por ejemplo, el golfista que no
las conexiones y asegurarse. Así, por ejemplo, evitamos cierto ali- quiere jugar sin su sombrero de la suerte). La gente desarrolla ela-
mento porque una vez caímos enfermos después de haberlo inge- borados rituales tratando de recrear las condiciones que rodearon
rido. Puede que nuestra enfermedad no tuviera nada que ver con a una determinada experiencia gratificante, o de evitar aquellas
dicho alimento; pero, a menos que la alternativa sea morir de que su cerebro asocia al miedo o al dolor. Con frecuencia nos
hambre, no perdemos gran cosa si lo evitamos. sentimos casi obligados a realizar dichos rituales, aunque nuestra

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corteza cerebral esté diciéndonos que una conexión causal resulta cas sobre Papá Noel y los cuentos de hadas, que se aceptan de ma-
sumamente improbable. nera totalmente acrítica, se abandonan del mismo modo cuando
Evidentemente, este tipo de generación de creencias se daba ya alguien -a menudo un compañero de clase- nos explica que, en
mucho antes de que nuestros antepasados empezaran a parecer hu- realidad, la cosa no va así. Tampoco parece que los niños alber-
manos; pero la aparición del lenguaje abrió un potente y nuevo guen dudas acerca de otras cosas que se les han enseñado por el
canal tanto para la formación de creencias como para su refuerzo. hecho de que la historia de Papá Noel resulte no ser cierta.
El habla nos expone a la generación de creencias compartidas, es A medida que aumenta nuestro archivo de creencias los con-
decir, creencias basadas no en la experiencia personal, sino en ex- flictos con las creencias existentes se hacen cada vez más proba-
periencias que nos han relatado otras personas. Esto tiene la venta- bles, y las dudas empiezan a manifestarse. Cuando el niño llega a
ja de que puede ahorrarnos un montón de situaciones desagrada- la adolescencia las creencias tienden a incorporarse a una matriz
bles. Así, por ejemplo, no hace falta que todo el mundo descubra aislante de creencias interrelacionadas. El proceso de generación
de mala manera que una determinada planta es venenosa. Las de creencias se hace claramente asimétrico: la máquina genera
creencias compartidas de una familia o tribu constituyen también creencias mucho más facilmente que las elimina. Una vez que las
una poderosa fuerza de cohesión social, y se ven reforzadas a lo lar- personas se convencen de que la danza de la lluvia hace que llue-
go de toda nuestra vida. El lenguaje convierte a la experiencia in- va, seguirán sin perder su creencia incluso en los años en que per-
directa en la principal fuente de creencias en los humanos, despla- sista la sequía. Lo más probable es que lleguen a la conclusión de
zando a la experiencia personal. El poder del lenguaje se vio que han perdido el favor del Dios de la Lluvia, y quizás añadan un
enormemente ampliado por la invención de la escritura, y sigue sacrificio humano al ritual.
ampliándose con cada nuevo avance en la comunicación, desde la El resultado es que la mayoría de nosotros acabamos teniendo
imprenta hasta Internet. Ahora, las creencias pueden difundirse creencias que se parecen mucho a las de nuestros padres y a las de
por todo el mundo con el centelleo de un chip de ordenador. Por nuestra comunidad. De hecho, la sociedad suele considerar una
desgracia, eso mismo que nos permite aprender de los demás tam- virtud la adhesión a ciertas creencias a pesar de las evidencias en
bién nos expone a ser manipulados por ellos. sentido contrario. La creencia en aquello que niega la razón se
Los niños pequeños están especialmente abiertos a nuevas asocia a la resolución y al valor, mientras que el escepticismo se sue-
creencias, aceptando sin preguntar cualquier cosa que les digan los le identificar con el cinismo y la debilidad de carácter. Cuanto
adultos. Su máquina de creencias funciona sin restricciones, ha- mas persuasivas sean las evidencias que contradicen una determi-
llando pocas creencias previas que contradigan lo que se les dice. nada creencia, más virtuoso se considerará perseverar en ella.
Para un niño pequeño, que debe aprender rápidamente que las es- Honramos la fe. Ésta puede ser una fuerza positiva, que permita a
tufas queman y los perros extraños muerden, este tipo de creduli- la gente perseverar frente a los pronósticos desalentadores, pero la
dad es importante para la supervivencia. Sin embargo, puesto que línea de separación entre la perseverancia y el fanatismo es peli-
las creencias infantiles no forman parte de una red de creencias grosamente delgada. Llevada a su extremo, la fe se vuelve destruc-
interrelacionadas, los niños parecen capaces de desecharlas casi tiva, como demuestran, por ejemplo, los casos de sectas cuyos lí-
con la misma facilidad con que las adoptan. Las historias fantásti- deres han inducido a sus seguidores al suicidio: se trata de casos en

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CIENCIA O VUDÚ EL GEN DE LA CREENCIA

los que la fe de éstos se ha puesto a prueba y en los que, efectiva- nido en una trayectoria casi recta. Para ello se guían por la luz del
mente, ha superado dicha prueba. Sol-aunque ésta esté oscurecida por las nubes-, utilizando las pau-
Lo asombroso no es que podamos ser engañados con facilidad, tas de la luz polarizada. Pero la capacidad de la Cataglyphis para re-
sino que funcionemos tan bien en un planeta extraño que, en lo conocer pautas, por maravillosa que resulte, es extremadamente es-
que respecta a nuestros genes, no se parece en nada al planeta sal- pecializada. Transplantada a un entorno distinto, como el suelo de
vaje en el que dichos genes fueron seleccionados. Si esto le parece una selva, donde abundan los posibles mojones pero no se puede
desesperadamente pesimista, tenga paciencia: ahora viene la buena ver el cielo, la Cataglyphis se perdería.
noticia. No estamos condenados a sufrir la tiranía de la máquina En los humanos, la capacidad de discernir pautas se halla
de creencias. La primitiva maquinaria de este aparato sigue en su asombrosamente generalizada. De hecho, nos sentimos impulsa-
sitio, pero la evolución no se detiene ahí: nos ha proporcionado dos a buscar pautas en todo aquello a lo que responden nuestros
un antídoto. sentidos. Hasta ahora lo hacemos mejor que el más potente de los
ordenadores, y obtenemos un enorme placer con ello. El recono-
cimiento de pautas constituye la base de todo disfrute estético, sea
¿QUÉ ES LA CIENCIA? música, poesía, ajedrez o física. A medida que nos volvemos más
complejos, buscamos pautas cada vez más sutiles. Sin embargo,
¿Cómo es posible que unos cerebros diseñados para encontrar ali- tan atentos estamos a encontrar pautas que, con frecuencia, insisti-
mento y evitar a los depredadores en una selva del pleistoceno nos mos en verlas incluso allí donde no las hay, del mismo modo que
permitan escribir sonetos y realizar cálculos integrales? Inventa- construimos formas familiares con las manchas de Rorschach. El
mos la poesía y la alta matemática porque nuestro cerebro está mismo cerebro que reconoce que las mareas se hallan vinculadas a
hambriento de pautas. El maravilloso mecanismo de reconoci- las fases de la Luna puede asociar las posiciones de las estrellas a una
miento de pautas, que reside en los centros superiores del cerebro futura hambruna o a una próxima victoria en la batalla.
humano, permitió a nuestros ancestros adaptarse a los cambios de Está funcionando de nuevo la máquina de creencias. Pero una
situación con notable facilidad, captando rápidamente las pautas vez reconocemos con qué facilidad podemos ser engañados por la
características del nuevo entorno. acción de dicha máquina, podemos utilizar los centros superiores
Obviamente, también otros animales con el cerebro mucho más del cerebro para elaborar conscientemente una estrategia más refi-
pequeño que el nuestro dependen del reconocimiento de pautas. nada que combine nuestra aptitud para reconocer pautas con la
Así, por ejemplo, la hormiga Cataglyphis, que vive en el desierto, y acumulación de observaciones sobre la naturaleza posibilitada por
cuyo cerebro contiene unas 100.000 células (mientras que el ce- el lenguaje. A esta estrategia la denominamos «ciencia».
rebro humano contiene un millón de veces esa cantidad), recorre
enormes extensiones de terreno aparentemente sin ningún acci- La ciencia es la empresa sistemática de recopilar conocimientos
dente distintivo, vagabundeando de aquí para allá en busca de co- sobre el mundo, y de organizar y condensar dichos conocimientos en
mida. Cuando, finalmente, estas hormigas encuentran alguna se- leyes y teorías comprobables.
milla arrastrada por el viento, regresan con ella directamente a su

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Esta elegante descripción, que hemos tomado de la obra Con- científicamente culta. Hay algunos conceptos básicos: evolución
silience, del biólogo E.o. Wilson, nos proporciona una plantilla darwiniana, conservación de la energía, tabla periódica, etc., acer-
con la que podemos comparar cualquier postulado para ver si per- ca de los que todas las personas cultas deberían saber algo; pero el
tenece o no al mundo de la ciencia. Lo bien que encaje en la explosivo aumento del conocimiento científico en la segunda mi-
plantilla dependerá de dos preguntas: ¿es posible diseñar una tad del siglo XX ha dejado a los propios científicos luchando por
prueba experimental?, y ¿este postulado hace el mundo más pre- seguir el ritmo de los avances realizados en sus propios y reduci-
decible? Si la respuesta a una cualquiera de estas dos preguntas es dos ámbitos especializados. Lo que la gente necesita no es tanto
«no», no es CIenCIa. los conocimientos científicos como una cosmovisión científica: la
El éxito y la credibilidad de la ciencia se basan en la disposi- comprensión de que vivimos en un universo ordenado, goberna-
ción de los científicos para obedecer dos reglas: do por leyes físicas a las que no es posible sustraerse.
Aunque la vieja maquinaria generadora de creencias del cere-
1. Exponer las nuevas ideas y resultados a la prueba indepen- bro sigue funcionando, se pueden adoptar hábitos de pensamiento
diente y a la reproducción por parte de otros científicos. crítico que sometan a cada nueva creencia a un análisis escéptico
2. Abandonar o modificar los hechos o teorías aceptados a la antes de que el continuo refuerzo la haga irremediablemente re-
luz de otras evidencias experimentales más completas o fidedignas. sistente. La primera cuestión que debemos preguntarnos en rela-
ción con una nueva creencia es si B realmente sigue a A con mayor
La adhesión a estos principios proporciona un mecanismo para frecuencia de la que cabría atribuir a la casualidad. Obviamente, la
la autocorrección que distingue a la ciencia de «otras vías de cono- máquina de creencias no sabe nada de las leyes de la probabilidad;
cimiento», por utiliz;u un eufemismo de moda. Cuando se dispo- por tanto, cualquiera de estos análisis lo deben imponer conscien-
ne de una información mejor los libros de texto científicos se rees- temente los centros superiores del cerebro.
criben sin apenas volver la vista atrás. A mucha gente le produce Así, por ejemplo, la mayoría de las personas asegurarán que
inquietud pisar un terreno tan resbaladizo: busca una certeza que la cuando se arroja una moneda al aire las probabilidades de que sal-
ciencia no le puede ofrecer. Para estas personas, los dictados ina- ga cara y las de que salga cruz son las mismas. Incluso aceptarán
movibles de las antiguas creencias religiosas, o la absoluta confianza que esto mismo vale para cada una de las veces que se arroja la
de los fanáticos, poseen un atractivo más poderoso. Paradójica- moneda. Y sin embargo, si sale cara cuatro veces seguidas (y exis-
mente, sin embargo, su ansia de certeza suele estar mezclada con el te una probabilidad entre dieciséis de que eso suceda), se requiere
respeto por la ciencia. Hace ya tiempo que se viene diciendo que cierta disciplina mental para no creer que en la quinta tirada la
la ciencia moderna respalda las enseñanzas de tal o cual escritura probabilidad de que salga cruz es mayor. La parte de nuestro cere-
antigua, o de tal o cual gurú de la nueva era. Los vendedores de bro que comprende que cara y cruz son igualmente probables es-
seudociencia se han apresurado a explotar esta ambivalencia. pera que la cruz empiece a igualar el número de apariciones de la
En general, los científicos creen que la cura de la seudociencia cara. Esto se conoce como la «falacia de la apuesta»: a largo plazo
pasa por incrementar la cultura científica. Debemos preguntarnos, cara y cruz tenderán a igualarse, pero esto no nos dice nada acerca
sin embargo, qué es lo que querríamos que supiera esa sociedad de la próxima tirada.

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CIENCIA O VUDÚ EL GEN DE LA CREENCIA

Debemos preguntarnos también si existe algún mecanismo cada una de ellas de salir-, esto sólo produciría un resultado evi-
plausible por el que A pueda causar B. Aunque estemos convenci- dente después de un gran número de pruebas. Un experimentador
dos de que la conexión entre A y B es algo más que una coinci- que midiera un índice de éxito del 51 % después de un número de
dencia, eso todavía no significa que A cause B: es posible, por pruebas muy grande podría concluir, pues, que el resultado revela
ejemplo, que ambas tengan una causa común. Lo ideal sería que la existencia de un defecto no identificado en el diseño del experi-
conociéramos algún principio fisico que nos ayudara a decidir, mento, y trataría de identificar dicho defecto. Otro, sin embargo,
pero en general lo que hemos de decidir es si hay otras cosas que podría concluir que el sujeto era capaz de influir mentalmente en
parezcan comportarse del mismo modo. la moneda, y no buscaría defecto alguno. En consecuencia, los
En 1934, el gran químico Irving LangnlUir, que en 1932 había postulados científicos que se basan en pequeñas diferencias estadís-
obtenido el Premio Nobel por sus estudios sobre las películas mo- ticas tiene siempre poco peso.
leculares, leyó algo de la obra del psicólogo lB. Rhine, de la Uni- - Otra característica común de la ciencia patológica -observaba
versidad Duke (Carolina del Norte), sobre la percepción extrasen- Langmuir- es que no parece haber ninguna manera de incremen-
sorial (PES). Langmuir se sintió fascinado por lo que él denominó tar la magnitud del efecto. Para oír un sonido con mayor claridad
«ciencia patológica: la ciencia de las cosas que no son así,). Quie- -como en nuestro anterior ejemplo de las conversaciones en las
nes la practican -afirmaba- no son deshonestos; simplemente lo- fiestas-, uno se suele acercar más a la fuente; pero ni el tiempo ni
gran engañarse a sí mismos. Para Langmuir, la PES constituía un la distancia parecían afectar a la PES. No importaba si la moneda
ejemplo clásico de ciencia patológica. se arrojaba al aire en otra ciudad: el índice de éxito sería el mismo.
Uno de los síntomas que Langmuir asociaba a la ciencia pato- Eso -apuntaba Langmuir- es ciertamente contrario al modo en
lógica era que las evidencias siempre parecen estar en el umbral que parecen funcionar el resto de las cosas de este mundo.
mismo de la detectabilidad. En la analogía de la fiesta que men- Sin embargo, si el índice de éxitos fuera realmente mayor del
cionábamos en el capítulo anterior, eso significaría que uno ape- que cabría atribuir al azar -independientemente de lo pequeña que
nas puede distinguir lo que se dice entre el bullicio del ruido de pudiera ser la diferencia-, se trataría de un resultado profunda-
fondo. En tales condiciones es lacil equivocarse acerca de lo que mente importante, que obligaría a reexaminar completamente todos
se está diciendo. nuestros presupuestos sobre el modo en que funciona el mundo.
Si el postulado es que la mente puede influir en el resultado a la Langmuir visitó a Rhine y le planteó sus reservas. Ante su sorpre-
hora de tirar una moneda al aire, por ejemplo, el supuesto índice sa, Rhine pareció no inmutarse, e incluso instó a Langmuir a pu-
de éxitos podría ser del 51 %, en lugar del 50 % que cabría prede- blicar sus puntos de vista. El resultado -predijo Rhine- sería que
cir. Así, se necesitaría hacer muchísimas pruebas para estar razona- la investigación sobre PES atraería a más estudiantes y más fondos.
blemente seguro de que una pequeña desviación de la probabilidad Por lo demás, Rhine se mostró bastante dispuesto a enseñar a Lang-
pura es otra cosa que una previsible variación aleatoria. Pero en- muir cómo realizaba y analizaba sus experimentos.
tonces surge un nuevo problema: si existe algún defecto sistemáti- Rhine había llevado a cabo, durante años, cientos de miles de
co en el diseño del experimento -quizás una ligera asimetría en las pruebas relativas a la capacidad de la gente para imaginar la identi-
dos caras de la moneda, que influye en la probabilidad que tiene dad de cartas colocadas boca abajo. Utilizaba una baraja con 5 car-

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CIENCIA O VUDÚ EL GEN DE LA CREENCIA

tas distintas, y en cada prueba se pedía al sujeto que imaginara una controversia a la categoría de discusión entre científicos igua-
la identidad de 25 cartas. Cabría esperar que, como promedio, la les: es terreno abonado para la ciencia vudú.
gente imaginara la carta correcta el 20 % de las veces, acertando, El último paso a la hora de aplicar una cosmovisión científica
pues, 5 de 25. Obviamente, en ocasiones el sujeto obtenía una consiste en poner a prueba una creencia nueva. Cuando era un
puntuación superior, y en otras, inferior. Pero tras realizar un nú- muchacho interesado en la naturaleza, leí en uno de mis libros
mero enorme de pruebas, Rhine encontró que el promedio era que los mapaches lavan siempre su comida antes de comérsela. Mi
algo mayor de lo que cabría atribuir al azar. padre me había dicho lo mismo, y, por otra parte, siempre había
Sin embargo, Langmuir descubrió con asombro que, a la hora visto a los mapaches haciendo chasquear su comida junto a un to-
de calcular sus promedios, Rhine excluía los resultados obtenidos rrente, de modo que no tenía demasiadas razones para dudar. El
por aquellas personas de las que sospechaba que indicaban delibe- libro explicaba que su conducta no consistía realmente en limpiar
radamente una carta incorrecta. Rhine creía que las personas a las los alimentos, sino sólo en humedecerlos, debido a que los mapa-
que no les caía bien indicaban una carta eql1i·'ocada para fastidiar- ches carecen de glándulas salivales. Me parecía una explicación ra-
lo. En consecuencia, consideraba que incluir sus resultados indu- zonable, y durante mucho tiempo conservé en mi cabeza aquel
ciría a error. Pero ¿cómo sabía que indicaban una carta incorrecta fragmento de saber tradicional, que pasó a formar parte de mi
deliberadamente?: porque su puntuación resultaba demasiado baja propia infancia.
para deberse al azar. En realidad, estaba convencido de que las pun- Un verano, sin embargo, durante un período de prolongada se-
tuaciones anormalmente bajas resultaban tan significativas como quía, una familia de mapaches hambrientos empezó a acercarse
las anormalmente altas en el momento de probar la existencia de hasta nuestra casa cada día al anochecer en busca de comida. Nos
la PES. fue imposible no ayudarlos, y empezamos a comprarles galletas de
Cuando Langmuir trató de explicar a un periodista el fallo en perro, que guardábamos en un cobertizo detrás de la casa. Dado
el razonamiento de Rhine, éste fue incapaz de seguir sus argu- que los pobres mapaches no tenían glándulas salivales, yo solía sacar
mentos estadísticos. Lo que escribió fue que un famoso Premio primero una olla con agua para que pudieran humedecer su comi-
Nobel estaba investigando la PES. Y Rhine se vio desbordado por da. Luego, en cuanto abría el cobertizo y sacaba la bolsa de papel
el aluvión de estudiantes y de ofertas de apoyo financiero. Tal con las galletas, se arremolinaban a mi alrededor. Sin embargo,
como Rhine había supuesto, Langmuir había dado credibilidad a muy pronto descubrí que, apenas oían el ruido de la bolsa de pa-
la PES simplemente por el hecho de haberle prestado atención. pel, los mapaches empezaban a salivar: la saliva caía literalmente de
Esto crea un dilema problemático para los científicos. Puede sus fauces. ¡Yeso que no tenían glándulas salivales! Después de eso,
que el desafio de Joe Newman a los científicos para que debatie- probé a darles de comer sin la olla de agua. No pareció importar-
ran con él fuera retórico, pero si algún fisico destacado hubiera re- les: comían de todas formas. Si el agua estaba allí, la usaban; si no
cogido el guante es casi seguro que habría trabajado en beneficio estaba, se iban derechos a la comida. Sigo sin saber por qué a los
de Newman. En este tipo de debates los argumentos simplistas y mapaches les gusta mojar sus alimentos en el agua; supongo que
el humor burdo suelen resultar más eficaces que citar las leyes de los lavan. La moraleja es que, por muy plausible que parezca una
la termodinámica. El debate tiene el efecto de que parece elevar teoría, el experimento tiene siempre la última palabra.

70 71
CIENCIA O VUDÚ EL GEN DE LA CREENCIA

DE VUELTA A LA GUERRA DEL DIÓXIDO DE CARBONO lentamiento en un ligero enfriallÚento. El grupo A dio las gracias
a B por señalar la corrección, pero eso les llevó a reexallÚnar a su
Esto nos lleva de nuevo al debate sobre el cambio climático plane- vez los datos. Encontraron que otras dos correcciones, debidas a la
tario. La especial responsabilidad de los científicos es la de infor- precesión orbital de los satélites y al desajuste de la calibración del
mar al mundo acerca de cuáles son sus opciones. Durante unos radiómetro, contrarrestaban en gran parte el efecto de la resisten-
3.500 años de evolución, el medio ambiente ha configurado a cia atmosférica. El grupo B apreció la nueva corrección, pero
nuestros genes. Ahora éstos están configurando el medio ambien- consideró que esos efectos eran demasiado pequeños para modifi-
te. Pero pueden pasar años antes de que los efectos antropogéni- car la conclusión de que la troposfera se está calentando.
cos sobre el clima se conozcan lo bastante bien como para que La lección más significativa de los datos de los satélites puede
nuestras opciones resulten claras. Por un lado, hay científicos que ser que la pasión ideológica de los pesimistas malthusianos, en un
nos advierten de que no podemos permitirnos el lujo de esperar. extremo, y de los optimistas tecnológicos, en el otro -en tanto
Estos pesimistas malthusianos defienden el «principio preventivo»: ambos bandos se adhieran al método científico-, en realidad sirve
cambiar el comportamiento humano necesita tiempo -sostie- como un poderoso estímulo para mejorar la ciencia del clima.
nen-, y si no empezamos ahora mismo puede que sea demasiado Cada bando sabe que cualquier defecto en los datos o el menor
tarde para evitar una catástrofe. descuido en sus análisis será aprovechado por sus oponentes. Am-
Por el otro lado están los optimistas tecnológicos, que insisten bos bandos se esfuerzan en producir mejores datos y mejores aná-
en que tomar medidas antes de comprender el problema -si es lisis, en la convicción de que la verdad favorecerá su idea previa.
que realmente hay un problema- constituye una invitación al fra- Los números, cuando la ciencia finalmente los descubra, decidirán
caso. De haber seguido tal política en el pasado -afirman-, se en última instancia quién es el vencedor. Al final, el resultado será
habría negado al mundo los innegables beneficios de la industria- una mejor comprensión del clima planetario.
lización. Nos recuerdan que la ciencia ha encontrado siempre so- De la multitud de problemas que diariamente afligen a la so-
luciones para los problemas generados por el crecimiento de la ciedad moderna, parece ser que muy pocos se pueden resolver
población y por la industrialización. atinadamente sin recurrir al conocimiento de la ciencia. Hay ve-
En la primavera de 1998, un grupo de investigación (grupo ces, sin embargo, en que la sociedad no puede esperar a que los
A), analizando datos procedentes de satélites meteorológicos, lle- científicos acierten. Los tribunales deben resolver disputas, los
gó a la conclusión de que durante un período de veinte años se ha Parlamentos deben promulgar leyes, los organismos guberna-
producido un ligero enfriamiento de la atmósfera superior, en lu- mentales deben imponer reglamentos, los médicos deben tratar
gar del ligero calentamiento que cabría inferir de las mediciones las enfermedades... todo ello basándose en las mejores evidencias
en la superficie. Sin embargo, un segundo grupo (grupo B) reexa- científicas disponibles hasta ese momento. No parece haber ya
minó los datos, y señaló que el análisis fallaba debido a que no te- ninguna duda razonable de que la actividad humana está afectan-
nía en cuenta la resistencia atmosférica: ésta habría hecho que la do al clima de la Tierra. Los gobiernos deben tomar algunas me-
trayectoria de los satélites se desplazara 15 kilómetros más cerca de didas preventivas, aun cuando sus consecuencias exactas no estén
la Tierra, lo que habría tenido el efecto de convertir un ligero ca- todavía claras.

72 73
CIENCIA O VUDÚ

La necesidad de tomar decisiones relativas a cuestiones cientí-


ficas que hasta ahora permanecen sin resolver crea una inevitable
tensión entre quienes desconfían de la tecnología y aquellos que
confían demasiado en ella. En estos dos extremos a veces se sosla-
ya el procedimiento científico, dando origen a la ciencia vudú, tal
como veremos en los dos próximos capítulos.
3

Los placebos tienen efectos secundarios


o Cómo la gente vuelve a la medicina «natural»

CUANDO LOS CADÁVERES SE AMONTONEN

Hace poco apareció en la revista USA 7bday un anuncio a toda


página que aludía a la «Vitamina O». Debajo de la fotografía de
un atractivo grupo de gente vigorosa y sonriente, el anuncio decía
que la «Vitamina O» ayudaba a miles de personas a vivir vidas más
saludables. «Es tan inocua que se puede poner en los ojos, tan na-
tural que contiene los elementos nlás abundantes en la Tierra, tan
eficaz que se podría pasar horas y horas leyendo los testimonios
voluntarios de quienes la han utilizado, con resultados espectacu-
lares.» De hecho, el anuncio incluía varios testimonios, que de-
cían cosas como: «Después de tomar la "Vitamina O" durante va-
rios meses, veo que tengo más energía y resistencia, y me he
hecho inmune a los resfriados y a la gripe».
La «Vitamina O» se tenía que tomar por vía oral, como suple-
lnento. La dosis recomendada era entre quince y veinte gotas dos
o tres veces al día. Según el anuncio, «maximiza sus nutrientes,
purifica su torrente sanguíneo, y elimina venenos y toxinas; en
otras palabras, todos los procesos necesarios para prevenir la enfer-
medad y fomentar la salud». Un frasco de sesenta c.c., que se ven-
día por veinte dólares más gastos de envío, debía durar un mes.

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