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LA ORATORIA

La oratoria es el género literario de los discursos, del arte de exponer y

persuadir a un auditorio mediante el uso de la palabra. A la especulación teórica

sobre los recursos que deben adoptarse para la elaboración de los discursos se la

llama retórica, arte de hablar. Así pues la oratoria es el lado práctico del arte del

discurso, mientras que la retórica ocupa la parcela teórica.

La necesidad de convencer con argumentos no solo a los miembros de un

tribunal, sino al cuerpo de ciudadanos que deciden políticamente en la Asamblea,

está en el origen del género oratorio. Este género práctico, con una finalidad

netamente persuasiva, está ligado, por tanto, al origen y desarrollo de la democracia

ateniense. También influye profundamente en este arte el movimiento sofístico, uno

de cuyos postulados básicos era la imposición de la propia opinión a través de la

palabra.

La oratoria es una forma particular del fenómeno social de la comunicación,

es la ciencia de la persuasión oral, dicho de otra manera es el arte de comunicar y

persuadir a los demás por medio de la palabra.

La oratoria no es sólo el arte del bien decir, sino también el arte de la

demostración en donde el orador domina las voluntades y abre luz al criterio

valiéndose de la ciencia, de la ciencia, de la poesía, de la dialéctica y del inmenso

poder de la elocuencia.
Clases de discursos:

Deliberativos: cuando la ocasión era un debate en la Asamblea o el Consejo,

por lo tanto de contenido político.

Judiciales: cuando se trataba de hablar ante un tribunal de justicia. Su

objetivo no era tanto esclarecer la verdad como convencer al jurado.

Epidícticos: discursos consistentes en una exposición general sobre un tema,

y que se pronunciaban con motivo de algún acontecimiento público destacado.

-Partes de un discurso:

.Introducción

. Exposición

.Argumentación

. Conclusión

Oradores griegos

LISIAS (445-380 a. C.)

.El origen siracusano de su padre, que se estableció en Atenas invitado por

Pericles, determinó la condición de meteco de Lisias. Cuando la tiranía de los

Treinta confiscó la fábrica familiar de armas y asesinó a su hermano, Lisias

contribuyó desde el exilio a la restauración democrática. Pero nunca consiguió la

ciudadanía.
Ejerció la profesión de logógrafo, y a través de sus discursos conocemos

muchos datos de su vida y de las circunstancias sociales, políticas y domésticas en

Atenas.

Escritor de discursos por encargo, al que podía acudir uno para que le

preparara un discurso que luego, aprendido de memoria, podía repetir el interesado

ante los jueces.

Obra. Entre sus discursos más destacables se encuentran Contra Eratóstenes,

en el que Lisias acusa a este miembro de los Treinta Tiranos de haber causado la

muerte del hermano del orador; En defensa del inválido, en el que un pobre hombre

lucha ante el tribunal con astucia y humor por la conservación de su subsidio; Sobre

el asesinato de Eratóstenes, una historia de adulterio y venganza bajo la que

probablemente se ocultaban motivaciones más complejas.

. En Lisias resalta su talento narrativo, su estilo sencillo y claro, su capacidad

para adaptar dicho estilo a la personalidad del cliente y a las circunstancias de la

defensa. Con igual fluidez nos acerca a las intimidades de un hogar ateniense, que a

los bajos fondos o los entresijos de la política o las finanzas de Atenas.

ESQUINES (389-314 a.C)

De familia humilde, su nombre aparece ligado al de Demóstenes, con el que

mantuvo un enfrentamiento político permanente.


Al contrario que su rival, poseía auténticas facultades naturales para hablar

en público y para la improvisación.

Conservamos de él tres discursos, Contra Timarco, Sobre la embajada

corrompida y Contra Ctesifonte, los tres de defensa o acusación frente a

Demóstenes.

DEMÓSTENES (384-322 a. C.)

Nacido en Atenas, pertenecía a la clase de la burguesía enriquecida por la

industria. Su padre poseía un taller de armas, pero murió cuando él era un niño y sus

tutores dilapidaron su patrimonio, de modo que Demóstenes tuvo que entablar

contra ellos numerosos procesos. Pero probablemente no obtuvo éxito, ya que se vio

forzado a ganarse la vida como logógrafo e impartiendo enseñanzas de retórica.

Por lo que se refiere a su enfrentamiento con Filipo de Macedonia, unas

veces se ha mirado a Demóstenes como el estandarte de la libertad, mientras que

otras se le ha condenado por miopía política, por no ver en Filipo al portador de un

nuevo progreso.

Al producirse el sometimiento final de Atenas a Macedonia en la persona de

Antípatro, sucesor de Alejandro, Demóstenes se suicidó antes de ser capturado.

Es legendaria su fuerza de voluntad y su tenacidad para vencer su ineptitud

natural como orador y defectos físicos como el tartamudeo que se le atribuye.


Obra. De entre todos sus discursos destacan los de carácter político,

especialmente las Filípicas, cuatro discursos que dirigió contra Filipo II de

Macedonia, a quien consideraba un peligro para la independencia de la polis.

Consiguió mover la voluntad de sus conciudadanos contra la hegemonía macedónica

aunque no logró frenar su avance.

Considerado como maestro insuperable de la oratoria política, su prosa se

caracteriza por un finísimo efecto rítmico, por la sensación de vida, de auténtica

pasión y de convencimiento que impregna su discurso.

Requisitos para una adecuada Oratoria

Para que nuestra oratoria sea más eficaz y que los interlocutores logren

captarla adecuadamente es necesario tomar en cuenta los siguientes requisitos:

Claridad: En términos generales significa pensamiento diáfano, conceptos

bien definidos, exposición coherente, es decir, una sintaxis correcta y un vocabulario

al alcance de la mayoría. En otras palabras, un estilo es claro cuando el pensamiento

del que emite el mensaje penetra sin esfuerzo en la mente del receptor.

Concisión: Significa que se deben de emplear únicamente palabras

significativas, indispensables para expresar lo que se quiere decir. La concisión es

enemiga de la verborrea, la redundancia y el titubeo, elementos que obstruyen la

comunicación; el mensaje no llega adecuadamente y en muchos casos ni siquiera

llega.
Coherencia: Las relaciones entre las ideas expuestas deben de ser lógicas y

las contradicciones evitadas. Cuando el emisor, orador o conferenciante esté

expresando puntos de vista personales y puntos de vista de otra persona, debe de

prevenir a quienes lo escuchan, porque de lo contrario provocara incomprensión y

distorsión en lo que está diciendo. Además, emplear un vocabulario que se adapte al

nivel de los oyentes, es requisito importante para la claridad de la exposición.

Sencillez: Es una cualidad necesaria para la expresión oral y la oratoria. La

sencillez es para Martín Vivaldi “huir de lo enrevesado, de lo artificioso, de lo

complicado, de lo barroco”. Ser sencillo no es tan fácil, porque cuando nos

situamos ante un público que está pendiente de nuestras palabras, hay un

sentimiento natural que nos lleva a tratar de hablar mejor.

Naturalidad: El orador se sirve de su propio vocabulario, de su habitual

modo expresivo. La naturalidad no está reñida con la elegancia. El orador debe

conjugar lo natural con lo preciso, procurando aunar la sencillez y la exactitud. Ser

uno mismo, sin artificios, no disfrazar la voz, ni emplear palabras ni frases

rebuscadas.