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UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DEL ESTADO DE MORELOS

Ángelo Visoso Ramírez EES Jicarero


Psicología
4° “A” Reporte de lectura La práctica de la regla

La práctica de la regla: los dos primeros estadios


Aquí es importante observar tres puntos que representan las conductas de los infantes.

 Primero la ausencia de continuidad y dirección en la sucesión de las conductas. El niño intenta


comprender la naturaleza de determinados objetos y adaptar sus esquemas motores a esta nueva
realidad.
 Existencia de ciertas irregularidades: las conductas se esquematizan rápidamente e incluso se
ritualizan.
 Simbolismo que: invade inmediatamente los esquemas motores del niño. Estos símbolos son más
jugados que pensados, pero implican una parte de imaginación.
Genéticamente hablando los rituales y los símbolos parecen explicarse por las condiciones de la
inteligencia motriz pre verbal.
Por lo que respecta a los rituales, desde los 8-10 meses, todos los esquemas motores del niño, dan lugar
a una especie de funcionamiento en el vacío que complace al niño como un juego.
Concluyamos el análisis del 1er. Estadio que antes del juego en común no pueden existir reglas
propiamente dichas: existen ya regularidades y esquemas ritualizados, pero estos rituales, al ser obra
de un solo individuo, no pueden provocar esta sumisión a algo superior al yo, sumisión que caracteriza
la aparición de toda regla.
El segundo estadio es el estadio del egocentrismo.
El egocentrismo nos parece una conducta intermediaria entre las conductas socializadas y las conductas
puramente individuales. Por imitación y a través del lenguaje, e influencias del adulto que presionan
sobre el pensamiento infantil a partir del momento en que es posible el intercambio verbal, el niño
empieza a socializarse en un sentido desde finales de su primer año. La propia naturaleza de la relación
entre el niño y el adulto, pone al niño en una situación aparte, de modo que su pensamiento queda
aislado y, creyendo compartir el punto de vista de todo el mundo, permanece, en realidad, encerrado en
su punto de vista.
Lo mismo ocurre con las reglas del juego. Por una parte, el niño está dominado por un conjunto de
reglas y de ejemplos que se le imponen desde fuera. Pero, por otra parte, al no poder situarse en un
plano de igualdad respecto a sus mayores, utiliza para sí y sin darse cuenta de su aislamiento, lo que ha
podido captar de la realidad social ambiente.
Con el ejemplo de Mae y Wid, Piaget demuestra lo poco que se entienden dos niños de la misma clase
escolar, que viven en la misma casa y tienen la costumbre de jugar juntos. No sólo nos indican reglas
distintas, sino que, cuando juegan juntos, no se vigilan uno a otro ni unifican sus reglas respectivas, ni
siquiera mientras dura la partida.
Así podemos ver los caracteres de este estadio. El niño juega para sí. Su interés no consiste en absoluto
en competir con los compañeros y ligarse a través de reglas comunes para ver cuál de los dos dominará
a los demás.

Psicología Evolutiva
Psic. Adriana Altamirano Alemán
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DEL ESTADO DE MORELOS
EES Jicarero

La práctica de la regla el tercero y cuarto estadios


Hacia los 7-8 años se desarrolla la necesidad de un acuerdo mutuo en el terreno del juego; esta necesidad
de acuerdo define el tercer estadio.
El momento en que el niño designa con la palabra (ganar), el hecho de vencer a los demás, o sea de
conseguir más canicas que los demás, y deja de decir que ha ganado cuando se ha limitado a hacer salir
una canica del cuadrado, sin considerar lo que han hecho sus compañeros de juego. Intentando vencer,
el niño se esfuerza ante todo por luchar con sus compañeros observando reglas comunes.
En cuanto a la diferencia entre el tercero y el cuarto estadios, se trata sólo de una diferencia de grado.
Los niños de 7 a 10 años, aproximadamente (tercer estadio), no conocen todavía el detalle de las reglas.
Estos niños sólo se entienden cuando juegan juntos, copiando al que parece mejor informado, o sobre
todo dejando a un lado todas las formas que podrían dar lugar a una discusión.
Así vemos lo que es el tercer estadio. El interés principal del niño deja de ser un interés psicomotor: es
un interés social.
Los niños del cuarto estadio, por el contrario, poseen a fondo un código y llegan a disfrutar con las
discusiones jurídicas, de fondo o de simple procedimiento, que pueden surgir con ocasión de ciertos
puntos de pleito. El interés dominante parece ser un interés por la regla como tal.
En conclusión, la adquisición y la práctica de las reglas del juego, responden a leyes muy simples y
muy naturales cuyas etapas pueden definirse de la manera siguiente:

 Simples regularidades individuales


 Imitación de los mayores con egocentrismo
 Cooperación
 Interés por la regla en sí misma
La conciencia de regla: los dos primeros estadios
Como demuestra Piaget en sus resultados, no se puede aislar la conciencia de las reglas del juego del
conjunto de la vida moral del niño. Como caso extremo, sería posible estudiar la puesta en práctica de las
reglas, sin preocuparse de la obediencia en general, es decir, de toda la conducta social y moral del niño.
Pero, a partir del momento en que se intenta analizar, como vamos a hacerlo, cómo siente el niño y cómo
se representan estas reglas, nos damos cuenta de que las asimila inconscientemente al conjunto de las
consignas a que está sometido.
El primer estadio, es un estadio que corresponde al estadio puramente individual estudiado
precedentemente. El niño juega a las canicas como le parece, intentando satisfacer sus intereses motores o
su fantasía simbolista. Pero enseguida contrae hábitos que constituyen especies de reglas individuales.
El segundo estadio se inicia pues con el primer momento en que el niño, por imitación o por intercambio
verbal, empieza a desear jugar conforme a unas reglas recibidas del exterior. Piaget toma tres grupos de
cuestiones para explicarlo: la primera es la menos verbal de las tres, pone al sujeto frente a un hecho nuevo,
frente a una regla inventada por sí mismo, y es relativamente fácil observar las reacciones que resultan de
esta situación, por más torpe que sea el niño al formularlas. Las dos cuestiones restantes, por el contrario,
provocan todas las objeciones que se puedan invocar contra el puro interrogatorio, posibilidades de
sugestión, de perseverancia, etc.

Psicología Evolutiva
Psic. Adriana Altamirano Alemán
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DEL ESTADO DE MORELOS
EES Jicarero

La conciencia de la regla: el tercer estadio.


A partir de los 10 años, como término medio, es decir, a partir de la segunda mitad del estadio de la
cooperación y durante todo el estadio de la codificación de las reglas, la conciencia de la regla se transforma
completamente. De ahora· en adelante, la regla se concibe como un libre decreto de las propias conciencias.
Deja de ser coercitiva y exterior: puede ser modificada y adaptada a las tendencias del grupo.
La justicia entre los niños
¿Cómo percibe el niño la justicia entre sus compañeros?
La sanción adulta provoca en la mente del niño ideas de expiación. El niño imagina este castigo como una
especie de reparación que suprime la falta y apacigua la autoridad. Por lo menos el castigo sólo se considera
"justo n en la medida en que existe sensación de autoridad y remordimiento por haber ofendido a esta
autoridad.
Por lo que respecta a la justicia distributiva, la igualdad es la preocupación principal. En los conflictos entre
la sanción y la igualdad, la igualdad, por principio, es más importante. Lo mismo ocurre a fortiori en los
conflictos con la autoridad. Finalmente, en las relaciones entre niños, el igualitarismo se impone
progresivamente con la edad.

Psicología Evolutiva
Psic. Adriana Altamirano Alemán