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LOS EFECTOS SONOROS

La primacía de la voz y la música en la radio de nuestros días enmascara el importante


papel que para la producción radiofónica juegan igualmente los efectos sonoros. Se trata,
como ahora veremos, de una materia prima esencial para un medio ciego, ya que, entre
otras cosas, también ayudan a describir ambientes, lugares y atmósferas, es decir, paisajes
sonoros. El efecto lo podemos definir, de manera muy ortodoxa, como aquel sonido,
natural o artificial, que sustituye objetiva o subjetivamente la realidad, desencadenando en
el oyente la percepción de una imagen auditiva, es decir, del referente al cual restituye. Las
formas sonoras de un efecto se reconocen y se interpretan porque están asociadas al mundo
que nos rodea: objetos, animales, fenómenos meteorológicos, etc., aunque en ciertas
ocasiones dichas formas pueden no tener un referente real, como por ejemplo las señales
horarias radiofónicas o el sonido de una nave extraterrestre.

HIPOACUSIA DE INTENSIDAD

La hipoacusia se define como la pérdida de la capacidad auditiva produciéndose una


dificultad o imposibilidad para oír normalmente. Puede ser unilateral afectando a un solo
oído o bilateral si afecta a los dos. La audición puede medirse con pruebas auditivas
sencillas que permiten valorar el grado de sordera. La intensidad de la hipoacusia se mide
en decibelios (dB) y representa el nivel más bajo al que se oyen las distintas frecuencias de
sonido.

Audición normal: Se pueden oír sonidos suaves por encima de 20 dB.

Hipoacusia leve: Entre 20 y 40 dB en el mejor oído. Cuesta entender en entornos


ruidosos.
Hipoacusia moderada: Entre 40 y 70 dB en el mejor oído. Cuesta entender sin prótesis
auditiva.
Hipoacusia severa: Entre 70 y 90 dB en el mejor oído. Hay necesidad de prótesis
auditivas o de un implante coclear.
Hipoacusia profunda: Por encima de los 90 dB. No se perciben sonidos.
Hipoacusia conductiva o de transmisión: Causada por enfermedades u obstrucciones en el
oído externo o medio, frenando el paso de las ondas sonoras al oído interno. Es el efecto
de taparse el oído y normalmente se afectan todas las frecuencias de sonido de manera
uniforme. Suele responder bien con tratamiento médico o quirúrgico o con audífonos,
según sea la causa que lo origina.
Hipoacusia neurosensorial o de percepción: Son los casos en que el oído interno o el
nervio auditivo se encuentran dañados. Es irreversible y a menudo se afectan unas
frecuencias de sonido más que otras, escuchándose de forma muy distorsionada.
Dependiendo de la intensidad de la hipoacusia será necesario un audífono o un implante
coclear para recuperar audición.
Hipoacusia mixta: Son los casos en los que existen aspectos de pérdidas conductivas y
sensoriales por problemas tanto en el oído externo o medio como en el interno.