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Reseñas

normativas para equilibrar las relaciones entre


Iglesia, Estado y ricos con pobres: la pobreza
era parte del orden vigente. De n t ro del pacto
de reciprocidadades entre ricos y pobres cada
cual estaba consciente de sus obligaciones y de-
rechos. Los unos con limosnas y los otros con
oraciones demostrando gratitud. Milton sostie-
ne que el dar era una expresión de poder, los
pobres podían llegar a conmover a ese poder
mediante peticiones y demandas. Los pactos
sociales entre ricos y pobres cambiaron en el
tiempo al evolucionar los significados de la po-
breza y los conceptos de alivio, pero estos cam-
bios nunca minaron el orden estamental y de
castas que fundamentaba la sociedad colonial.
No todos los pobres en la América hispánica
eran iguales, fue necesario distinguir la Repú-
blica de Españoles de la República de Indios
Cynthia E. Milton para reconocer en cada una derechos y obliga-
The many meanings of poverty: ciones en relación con la idea de pobrez a .
Colonialism, Social Compacts, and Las voces de los pobres son el soporte del
Assistance in Eighteenth-Century Ecuador tema de estudio. La pobreza tenía muchos
Stanford University Press, Stanford, 2007, sentidos y estaba en correlación con una di-
356 págs. versidad de actores. Los significados mismos
fueron lugares de prácticas cambiantes y de
La historiografía ecuatoriana carecía de un es- negociaciones sobre los derechos a conseguir.
tudio sobre la pobreza durante el período co- Diferentes actores trabajaron por derechos y
lonial. La obra de Cynthia E. Milton llena en obligaciones de acuerdo al lugar que como po-
gran parte este vacío. El concepto actual de bres ocupaban, lo que determinó la corres-
pobreza, circunscrito a la escasez de bienes pondiente forma de ayuda. Los Borbones am-
materiales, que posibiliten una vida digna, está pliaron los medios de asistencia porque la po-
lejos de las dimensiones y significados que breza tuvo más significados y aquello incluía
tenía en los siglos XVII y XVIII. La autora necesariamente a más gente.
ofrece una mirada del tema desde las relacio- El Estado moderno atribuyó a las autorida-
nes sujeto-Estado y desde las negociaciones de des seculares un papel preponderante de cara a
los pactos coloniales orientados a mantener el la asistencia a los pobres, pero sin perder el re-
equilibrio entre ricos y pobres dentro de un ferente paternalista característico del régimen
Estado cristiano-paternalista. monárquico: el rey era guardián de sus vasa-
El libro propone comprende la pobreza co- llos. No se exoneró a la Iglesia ni a los podero-
lonial desde conceptos medievales de caridad y sos de sus obligaciones de caridad. El asunto
de pobreza que pautaron las relaciones entre fue cómo definir quien era el pobre merecedor
ricos y menesterosos. El reconocimiento social y el no-merecedor de ayuda, y de qué tipo de
del pobre garantizaba al no pobre la oport u n i- ayuda. El Estado, al adjudicarse la protección
dad de la práctica de la caridad. De esta mane- de los pobres a través de la beneficencia, asu-
ra nació la dialéctica rico-pobre que originó mió el ejercicio de la caridad que hasta antes

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había sido casi exclusivo del clero. Este proce- debían ser pobres. Su identidad étnica les ase-
so originó la fundación de los fondos de pen- g u ró privilegios desde la conquista. Los indí-
siones para las viudas, los montes de piedad y genas, los mestizos y negros, los pobres econó-
el establecimiento de casas de pobres de dife- micos, que eran las mayorías, vivían en los lí-
rentes clases. Los pobres de la sociedad estaban mites de la superv i vencia. Ellos eran los “m i s e-
destinados a ser asistidos y el rey podía llamar rables” o los “desgraciados”. De n t ro de la lógi-
a la lealtad de sus súbditos. ca colonial la pobreza era para ellos; ellos eran
Cynthia E. Milton constata la existencia de los trabajadores y tributarios pobres del orden
dos clases de pobres: los pobres económicos y social. Los españoles o criollos pobres contra-
los pobres sociales, la pobreza podía ser real o decían ese orden, debían estar en lo alto, eran
un constructo. Sobre los primeros no necesita- los merecedores. Para ellos había que crear
mos detenernos; los segundos, los pobres so- ayudas diferentes a las pro p o rcionadas a los
ciales fueron aquellos cuya vida no estaba con- pobres económicos, quienes recibían auxilios
forme a sus expectativas. El sistema de domi- ocasionales en tiempos difíciles: sequías, terre-
nación funcionaba por diferencias jerárquicas motos, epidemias y otras causas que agrava b a n
y méritos; el aspecto étnico influenció desde su rutina de limitaciones. Los “miserables”,
los días de la conquista para definir quienes ante la deficiente atención del Estado o de
eran los merecedores y quienes los no-merece- otras instancias caritativas, buscaron mecanis-
dores de ayuda y con qué fin se había de orien- mos legitimados por la costumbre, dentro o
tar esa ayuda. Para comprender la pobreza fuera de la ley, que les permitieran subsistir
como identidad social construida, era necesa- d e n t ro de las relaciones sociales urbanas. El
rio distinguir a las personas: mujeres y hom- mendigar, el migrar, el empeñar bienes o el re-
bres, adultos y ancianos, casados, solteros o currir a los contactos sociales: la familia am-
viudos, niños representados por sus tutores, pliada, las cofradías, las hermandades y el ve-
religiosos y religiosas, que invocaban esa situa- c i n d a r i o. Las redes comunitarias y familiares
ción buscando legitimar el reconocimiento de daban cohesión social para la vida y para las
pobres y recibir una subvención. El Estado, prácticas de supervivencia. Migrar podía signi-
consecuente con su política de caridad y bene- ficar más empobrecimiento, puesto que el fo-
ficencia, les concedería ayuda con el propósito r a s t e ro quedaba fuera de sus redes sociales. El
de mantener o elevar el nivel económico de los robo, condenado por todos, fue otro mecanis-
peticionarios. No era necesario ser pobre en mo de autoayuda que respondía al empobre c i-
los términos actuales para pedir ayuda o men- m i e n t o. Las pensiones de montepío, rentas,
digar. La mendicidad no era exclusiva de los m e rcedes de tierra y otros tipos de socorro es-
miserables sino un derecho de todo aquel que taban reservadas a los pobres sociales, quienes
se sentía disminuido. Pobreza podía significar eran gente respetable. Al distinguir pobres eco-
la carencia de bienes materiales, el desamparo nómicos y sociales se estableció una nueva ta-
en el caso de la mujer y del menor por la au- xonomía: la de merecedores y no-merecedores.
sencia del padre, jefe de un núcleo patriarcal o El recurso utilizado más frecuentemente
la imposibilidad de llevar el estilo de vida de para recibir ayuda del Estado, a más de los Ca s o s
acuerdo al estatus social. La pobreza podía ser de cort e, fue la Declaratoria de pobreza de solem-
una realidad y/o un constructo para cuya legi- n i d a d. Declaratoria para quienes había caído en
timación entraron en juego consideraciones de p o b reza y no para quienes habían nacido en po-
linaje, estamento, género y casta. breza. Las peticiones narran problemas econó-
De acuerdo al pensamiento de la época, los micos que no empataban con su ubicación so-
españoles y sus descendientes, los criollos, no cial, honor y clase y consideraban las cargas fa-

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miliares que había que cuidar: esposa, hijos e nes la pobreza era una situación prevista en su
hijas casaderas. Los procesos eran libres de gasto vida, comenzaron a aprovechar las medidas de
o de costo reducido. Nada tenían que ver con ayuda que en un comienzo estuvieron reserva-
los indígenas, negros, mestizos y las castas, los das para la gente “respetable”, poniendo fin al
carentes de honor y mérito, para quienes estu- monopolio de la élite como beneficiaria de la
vo negada por principio la “p o b reza solemne” Declaratoria de pobreza de solemnidad.
El honor fue un atributo de la República La raza dejó de ser un elemento que definía
de Españoles; obligaban a hombres y mujeres este tipo de pobreza. Es más, los “p o b res eco-
a comportamientos y a responsabilidades so- nómicos” acudieron a la raza y al género para
ciales que definían “la honorabilidad”. Honor autodefinirse como “merecedores”, lo que sir-
para las mujeres significa re c o g i m i e n t o. vió también a los funcionarios para decidir
Género, honor, vergüenza, calidad y raza se sobre quien era pobre. A pesar de que este re-
combinaban para la construcción del discurso curso no fue concedido en principio para las
de las mujeres para argumentar pobreza. Por mezclas, los pobres acudían a lograrlo apro-
vía del linaje se probaba fácilmente el honor, piándose del discurso de la “gente respetable” y
lo que les hacía diferentes a las castas. Los es- a p rovechando la defensa gratuita del defensor
pañoles y criollos caídos en pobreza utilizaban p ú b l i c o. Funcionarios locales y peninsulares
en su construcción discursiva ideas como des- i n t ro d u j e ron nuevas normas y medidas para
nudez, hambre, falta de salud, orfandad y alivio de los pobres y para re f o rzar los pactos.
mendicidad, pero no eran vagabundos, podí- Otro cambio significativo que se produjo
an vestir de harapos, pero no eran indígenas. en Quito con las reformas borbónicas fue en el
Eran pobres en tiempos difíciles no por elec- hospicio. Este fue creado para retirar a los po-
ción o por vicio, pues no abandonaban sus bres de las calles: inválidos, ancianos, despro-
obligaciones familiares. tegidos y mujeres solas. El objetivo era el con-
A fines del XVIII, por las dificultades eco- finamiento temporal para los no respetables,
nómicas, aumentó el número de Declaratorias instruirles en la fe y adiestrarles en algún ofi-
de pobreza de solemnidad. Hubo movilidad so- cio para ganarse dignamente la vida. Era un
cial: propietarios de tierras empobre c i d o s , lugar con régimen de trabajo rígido, educa-
cambios de estilos de vida y aumento en el nú- ción y disciplina. Fue un cambio significativo
mero de personas que anteponían a su nombre del papel del Estado frente a los pobres la idea
el distintivo honorífico de “don” o “doña”. Las de hacer de ellos sujetos útiles para la socie-
castas se apropiaron también de conceptos de dad. La vida de los internos se balanceaba
riqueza, vivienda, vestuario y del uso de fór- entre caridad y castigo, trabajo forzado y edu-
mulas de tratamiento ampliando los límites cación obligada. El hospicio fue hospital de
étno-raciales. La línea entre pobreza social y aislamiento para separar enfermos contagiosos
pobreza económica se hizo borrosa. y locos del resto de pobres, y cárcel y confina-
La expansión del uso de mecanismos de miento para corregir a los rebeldes a través de
ayuda para aliviar la pobreza trajo cambios y la rehabilitación y la enseñanza. El trabajo iba
desafíos. Mientras los peticionarios argüían en beneficio de los internos, los productos que
sus razones, los funcionarios comenzaron a salían de la casa competían con los precios del
quejarse del abuso de los llamados “pobres mercado. El hospicio fue para hombres y mu-
propietarios, merc a d e res y comerc i a n t e s” jeres de los estratos humildes, sin tomar en
quienes habían recibido reconocimiento sin cuenta la etnicidad, sexo o edad.
mayores averiguaciones. Dentro de las refor- El libro es un novedoso aporte sobre los sig-
mas borbónicas, los “desgraciados”, para quie- nificados de la pobreza y los pactos sociales na-

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cidos en el mundo de la pobreza quiteña du-


rante la colonia tardía. El pobre estaba presen-
te como grupo que no cambiaba. Hombres y
mujeres, pobres sociales y pobres económicos
inventaron argumentos para manipular los cri-
terios de pobreza ante el poder colonia y obte-
ner ayuda que podía significar renta, mercedes
de varias clases, montepío, casa de pobres, hos-
pital, cárcel, reclusión o trabajos forzados. Fue
el tiempo en que el Estado gana protagonismo
en la protección al pobre; sin embargo, la ex-
pansión de la beneficencia pública en Qu i t o
no necesariamente se orientó hacia los despo-
seídos, sino hacia los que lo merecían según
criterios de la época, aunque con una apert u r a
para llegar hacia más gente.

Jorge Moreno Jason Pribilsky


La Chulla Vida: Gender, Migration,
and the Family in Andean Ecuador
and New York City
Syracuse, New York, Syracuse University
Press, 2007, 336 págs.

Sea que los hombres jóvenes deseen migrar o no,


entienden claramente como los mismos prerrequi-
sitos del ser hombre en los Andes rurales –propie-
dad de la tierra, matrimonio y el establecimiento
de hogares autónomos– se han vuelto casi imposi-
bles de conseguir sin los tipos de capital económi-
co y social que la migración provee (p. 11)

El principal objetivo de la etnografía de


Pribilsky es explorar cómo las identidades de
género moldean las experiencias migratorias
de los hombres. A través de un análisis sobre
consumo, matrimonios transnacionales y re-
definición de los roles de género, el autor in-
vestiga cómo hombres andinos redefinen sus
identidades masculinas (como esposos, pa-
dres y amigos) mientras trabajan como mi-
grantes indocumentados en Nueva York.
En la primera parte del libro Pribilsky
ofrece una caracterización histórica y contex-
tual tanto de origen –el cantón Jatundelég en
la provincia del Cañar/Azuay– como de des-

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tino de los migrantes –las comunidades de como un primer paso para la conformación
El m h u r s t - C o rona y Jackson Heights en de nuevos hogares independientes. Las muje-
Queens. Adicionalmente, proporciona infor- res prefieren que los hombres partan después
mación sobre la población ecuatoriana que de consolidar el matrimonio con el nacimien-
vive en el área metropolitana de Nueva York. to de un hijo. Adicionalmente, ser una mujer
Paralelamente rastrea la historia de Jatunde- casada con hijos permite a las jóvenes vivir in-
lég, las transformaciones en la economía de la dependientemente.
paja toquilla, la migración estacional a las Una vez en Nueva York, la vida de los mi-
plantaciones de banano y la crisis de la eco- grantes varones está mediada por los tipos de
nomía en la década de los ochenta que em- trabajo que encuentran –como esquineros1,
pujó a los hombres a la migración internacio- trabajadores para tiendas coreanas, para la in-
nal. Pribilsky también describe cómo las re- dustria de prendas de vestir o en restaurantes.
mesas en dólares inflaron los precios de la tie- Sus nuevas condiciones de vida y trabajo dis-
rra, monetarizaron tipos de trabajo que solían locan al migrante de su vida e identidades
basarse en la cooperación, incrementaron la previas (como esposos, hermanos, hijos y co-
estratificación rural y cambiaron los patrones muneros). Su objetivo de generar remesas
de consumo y símbolos de estatus. para sus familias en Ecuador entra en contra-
En conjunto con los cambios en la econo- dicción con su aspiración propia de encontrar
mía política de Jatundelég, Pribilsky explora una moderna aventura urbana en la metrópo-
los elementos simbólicos que vinculan la mi- li. El estilo de vida iony se ve muy limitado
gración con aspiraciones de modernidad. por las necesidades de ahorrar dinero, traba-
Frente a la discriminación que sufren los ha- jar durante largas horas y adherirse a una vida
bitantes de Jatundelég como campesinos atra- estrictamente disciplinada (“de la casa al tra-
sados –y como choloboys cuando migran–, la bajo y del trabajo a la casa”).
migración constituye, ella misma, una mane- Pribilsky está interesado especialmente en
ra de reclamar modernidad, en la versión de la cómo los constreñimientos respecto al consu-
iony (p roveniente de I NY), y no sólo una es- mo se relacionan con la construcción de iden-
trategia económica. Esta modernidad conlleva tidades sociales. Los hombres deben aprender
el consumo de una cultura extranjera (formas estrategias de manejo de dinero para poder
de hablar, moda y actitud influidas por los generar ingresos para las remesas. En intentos
Estados Unidos), pero también una ruptura por balancear su presupuesto y controlar el
con el pasado, pues implica “salir adelante”. gasto, los hombres se acercan a formas de ad-
El análisis de Pribilsky rastrea la manera en ministración del dinero ligadas al rol femeni-
que se constituyen los hogares transnaciona- no y sus maneras de manejo del consumo. Un
les. En un primer momento observa una dife- ejemplo es el cambio en el consumo de alco-
rencia entre hijas e hijos jóvenes. Las primeras hol, entendido como una forma de socializa-
son mantenidas en la casa por sus capacidades ción masculina y una representación de virili-
domésticas, mientras que los segundos son dad. Los hombres migrantes se distancian de
vistos como un gasto, a menos que contribu- dichas ocasiones sociales tanto para evitar el
yan significativamente al ingreso del hogar. La gasto como para prevenir la posibilidad de
generación joven enfrenta varios pro b l e m a s : faltar al trabajo; pero a cambio, estos migran-
salarios por debajo de los niveles de subsisten-
cia que disminuyen constantemente, falta de 1 Trabajadores informales para tareas específicas que
son reclutados en lugares determinados lugares –cier-
acceso a tierra heredada y precios altos por la
tas esquinas por ejemplo–, donde se reúnen en espera
misma. En este contexto, la migración se ve de ser contratados.

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tes se construyen como “más modernos y pro- conyugales y vidas de familia en un espacio
gresistas” creando un diferente sentido de pa- transnacional2. El énfasis de Pribilsky en las
ternidad. El envío de regalos y la entrega di- masculinidades y paternidades transnaciona-
recta de electrodomésticos en Jatundelég son les se puede poner en diálogo con otros estu-
oportunidades para alinear sus identidades dios sobre relaciones de género y familia que
como hombres con su búsqueda de moderni- se centran en la experiencia de los migrantes
dad ‘a la iony’: como migrantes exitosos, es- en países europeos, especialmente España.
posos comprometidos y padres atentos. La información etnográfica apunta a que
Finalmente Pribilsky explora las relaciones los hombres y las mujeres migrantes en
conyugales y la co-paternidad transnacionales. Estados Unidos y España3 están comprometi-
Los hombres migrantes y las mujeres en dos de manera diferente en las luchas sobre la
Jatundelég deben asumir roles de género dis- forma que debe tomar el hogar, las relaciones
tintos a los tradicionales. En el proceso de “or- de género y la vida de la familia. La descrip-
ganizarse”, los migrantes deben realizar tareas ción de Pribilsky provee un retrato en general
domésticas que no habían asumido en su positivo del reajuste de hombres y mujeres a
lugar de origen. Por otro lado, las mujeres ne- sus vidas transnacionales y a su compromiso
cesitan incorporar en su rutina tareas que co- de construir un hogar. Los casos escogidos
rrespondían a sus esposos. Así, los cultivos si- por Pribilsky parecen sugerir que los hombres
guen siendo cruciales para la sobrevivencia del migrantes están más interesados en hacer fun-
hogar durante los primeros años de partida cionar el hogar transnacional, que los casos
del esposo. Las mujeres son llevadas al mundo analizados en relación a mujeres migrantes en
público de la calle, mientras sus esposos son España, quienes migran debido, en parte, a
llevados al mundo de la casa. En las parejas cambios en las relaciones con sus parejas, para
que analiza Pribilsky, las esposas juegan un ro l
central en la administración de las finanzas, 2 Pribilsky, Jason, 2004, “Aprendamos a convivir: con-
necesarias para alcanzar los objetivos que im- jugal relations, co-parenting, and family life among
Ecuadorian transnational migrants in New York City
p u l s a ron la migración. El manejo de las re m e- and the Ecuadorian Andes”, en Global Networks Vol.
sas inviste a las mujeres con un lenguaje de au- 4, No. 3, pp. 313-334.
toridad a través del cual hacen reclamos sobre 3 En especial ver los trabajos de Carrillo, Ma r í a
las necesidades del hogar. Las esposas orq u e s- Cristina, 2004, “Las Mujeres en los Procesos Migrato-
rios”, en Mercedes Prieto, editora, Mujeres ecuatoria-
tan los “proyectos de modernidad” en la orga- nas: entre las crisis y las oportunidades, 1990-2004,
nización de celebraciones para sus hijos, como FLACSO, CONAMU, UNFPA, UNIFEM, Quito,
bautismos, primeras comuniones, confirma- p p. 99-117; He r rera, Gioconda, 2005, “Mu j e re s
ecuatorianas en las cadenas globales del cuidado”, en
ciones y cumpleaños, que hablan sobre los lo- G. Herrera, M. C. Carrillo y A. Torres, editoras, La
g ros de los migrantes tanto en términos de migración ecuatoriana en España. Transnacionalismo,
modernidad i o n y, como de vida familiar. redes e identidades, FLACSO, Quito, pp. 281-303;
López Rodríguez-Gironés, Pilar, 2004, “Relaciones de
El trabajo de Pribilsky constituye una con-
género entre migrantes ecuatorianos en el nuevo con-
tribución a la discusión sobre los efectos de la texto de ‘La Rambla’, Murcia: un acercamiento desde
migración en la redefinición de identidades y la antropología” en Ecuador Debate, No. 63, Quito;
roles de género. El autor coincide con otros Oso Casas, Laura, 2005, “Las Jefas del Hogar en un
Contexto Migratorio. Modelos y Rupturas”, en F.
investigadores en problematizar el difundido Checa y Olmos, editoras, Mujeres en el Camino. El
discurso social sobre los efectos desintegrado- Fenómeno de la Migración Femenina en España, Icaria
res de la migración en las familias. Por lo editorial, Barcelona, pp. 85-104; Wagner, Heike,
2004, “Migrantes ecuatorianas en Ma d r i d :
tanto, centra su análisis en cómo parejas in- Reconstruyendo identidades de género” en Ecuador
tactas se esfuerzan en redefinir sus relaciones Debate, No. 63, Quito.

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conocer el mundo o para romper con los vín-


culos patriarcales y el machismo4. Sin embar-
go, no se puede llegar a una afirmación con-
cluyente pues los casos que se analizan en
España no se centran únicamente en parejas
intactas. A la inversa, es necesario realizar in-
vestigaciones sobre la situación de mujeres
migrantes a los Estados Unidos, pues existen
referencias de una migración femenina inde-
pendiente a Nueva York5 y procesos de reuni-
ficación familiar. No está claro qué tipo de
negociaciones en relación a los roles de géne-
ro y arreglos familiares se producen cuando
las mujeres se reencuentran con sus maridos
en los Estados Unidos, especialmente en
aquellos casos en que la comunicación, las re-
mesas o ambas han disminuido a través de los
años.
La Chulla Vi d a c o n s t i t u ye un aporte a la
etnografía de la migración ecuatoriana, en Ana María Goetschel
especial con respecto a los cambios y conti- Educación de las mujeres, maestras y
nuidades de las relaciones de género y la fa- esferas públicas. Quito en la primera
milia. La contribución de Pribilsky consiste mitad del siglo XX
especialmente en analizar los retos que en- FLACSO-Ecuador, 2008, 328 págs.
f rentan los migrantes hombres, su relación
con la domesticidad, prácticas de consumo y El libro de Ana María Goetschel aborda con
estrategias de manejo de dinero. Es part i c u- una agenda teórica muy clara y una rica gama
larmente sugerente su exploración de la pa- de fuentes históricas un escenario específico:
ternidad transnacional y de la relación afecti- el de las asociaciones de maestras fiscales, para
va construida a través de la atención a los dar una visión del proceso social complejo que
gustos part i c u l a res de los hijos y concre t a d a s u byace a la transformación del campo políti-
en regalos, remesas y comunicación. Por últi- co en el Ecuador, entre la institucionalización
mo, cabe destacar en el análisis de Pribilsky de la re volución liberal y la década del 40. Se
la relación que establece entre migración, enfoca en la formación interrelacionada del
prácticas de consumo y ahorro, y anhelos de campo de la educación pública liberal y de
‘modernidad iony’. asociaciones femeninas de maestras que, a más
de establecer lenguajes especializados y méto-
María Moreno Parra dos de enseñanza renova d o res para jóvenes de
d i versas clases sociales, forjan un modo de po-
sicionarse ante la opinión pública para expan-
4 Pedone en Camacho, Gloria, 2004, “Feminización de
las migraciones en Ecuador” en F. Hidalgo, editor,
dir las fronteras de la participación política.
Migraciones. Un juego de cartas marcadas, Abya-yala, El trabajo está sustentado en una extensa y
Quito, p. 318. minuciosa revisión de fuentes históricas que
5 Kyle, David, 2000, Transnational Peasants. Migration,
incluyen documentos institucionales relativos
Ne t w o rks, and Ethnicity in Andean Ec u a d o r, The Johns
Hopkins Un i versity Press, Baltimore. a la transformación de programas educativos

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en el sistema estatal; publicaciones mediante a la constitución del campo de la educación


las cuales las mujeres liberales forjaron una pública, sobresalen sus discusiones críticas
posición política especifica en el conjunto de frente a apropiaciones a-históricas de Fou-
la esfera pública en expansión; corresponden- cault y de su concepto de disciplina, Por tal
cia entre mujeres maestras quienes iban defi- r a zón, Goetschel ofrece un análisis pormeno-
niendo compromisos profesionales, transfor- rizado de cómo las diversas técnicas que
mando sus identidades y creando lazos de so- a p u n t a ron a organizar el cuerpo y el intelecto
lidaridad. de las alumnas de los colegios públicos laicos,
Aunque la riqueza de este tipo de fuentes constituyeron instrumentos que cobraro n
rebasa generalmente las predicciones de un sentidos no frente al capitalismo como enti-
investigador, Goetschel ha sabido mantener dad omnipresente, sino frente a la competen-
una línea de argumentación guiada por inte- cia que existía entre dos modelos altamente
rrogantes fundamentales. El texto dialoga con contrastantes de sociedad y de soberanía que
a u t o res como Weber, Elías, Foucault, eran impulsados por los grandes movimientos
Bourdieu y Habermas. Haciendo un uso muy liberal y conservador. Es en el antagonismo de
fructífero de sus propuestas metodológicas, se un modelo organicista, centrado en la familia
enfoca en escenarios y objetos en los que se p a t r i a rcal, como eje de relaciones de género ,
observan características de la transición de raza y clase, que el intento de profesionalizar
formaciones sociales basadas en el estatus la justicia, la educación y de crear sujetos mo-
hacia sociedades en las que se empieza a con- dernos en el que están empeñados los y las li-
figurar una interdependencia coordinada por berales en el Ecuador cobra sentido. Sentido
el mercado y el Estado en formación. Objetos que denota la voluntad de transformación
de investigación tales como la transformación mostrada por las maestras y las pupilas de los
de lazos comunitarios en lazos de afinidad, el p royectos pedagógicos de la escuela nueva.
proceso de especialización de lenguajes y sur- Goetschel analiza de manera particular
gimiento de campos profesionales, la relación cómo sujetos naturalizados como subordina-
entre biopolítica del cuerpo y formación del dos al espacio doméstico utilizan estos recur-
sujeto moderno, el surgimiento de nuevas no- sos para constituir nuevas identidades voca-
ciones de sí y la incorporación de hábitos sur- cionales y para adscribirse a referentes de per-
gen del diálogo que establece la autora entre tenencia, más abstractos y menos personales
la teoría social y la investigación histórica en que el padre o la familia, así, la nación, la pro-
procesos locales específicos. Observa además, fesión, el género y hacia los años 30-40 la
los contrastes entre estos procesos vistos en clase y lo indio.
sociedades marcadas por el liberalismo eco- El género aparece como un eje de divisio-
nómico y sociedades postcoloniales, en las nes sociales fundamentales sobre las que se
que la reforma liberal disputó territorios so- constru yó un modo de dominación. Tan im-
ciales al gamonalismo. En este sentido, Ana portante como la división social patrones-in-
María desafía visiones unilineales de forma- dios, fue la división de género entre lo públi-
ción de sociedades modernas desde una lec- co y lo domestico. Ambas divisiones se conci-
tura atenta del papel que juega, en sociedades b i e ron bajo unos códigos culturales según los
postcoloniales, la actualización de categorías cuales las relaciones familiares entre patrones
sociales naturalizadas mediante argumentos y conciertos, señores y sirvientes, padres e
raciales o patriarcales. hijas y esposas eran relaciones basadas en el
Siendo el eje de su investigación la ciuda- afecto y la división natural de roles. La acción
danización femenina como un proceso ligado social que interesa a la autora es la que desafía

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este modo de dominación en tanto pro m u e ve ciente de autores por entender el campo de
mediaciones políticas al poder. Encuentra las publicaciones y productos culturales que,
además procesos de ruptura del hábito con- como las revistas y la prensa, forjaron el
servador y en este sentido, se entiende la apro- campo de la opinión pública de la época. Un
piación femenina del discurso liberal y su ra- segmento de estas publicaciones estuvo a
dicalización. Halla espacios de socialización cargo de mujeres maestras de origen popular
regidos por nuevas reglas y objetivos, que ya y de la naciente clase media. El descubri-
no disputaban solo el control del aparato es- miento de sus revistas y el análisis de su posi-
tatal, sino que creaban una alternativa anta- ción lleva al lector a entender el concepto de
gónica a las formas de sociabilidad tradiciona- esferas públicas contra-hegemónicas.
les. El libro podría leerse como un esfuerzo La obra nos acerca a historias de vida muy
afín a una literatura reciente que aborda las ricas que permiten ver los escenarios entre los
divisiones de género y raciales en el mundo la- que se mueve la formación de nuevas ciuda-
boral y político. Se encuentra en diálogo así danas; sin embargo, es recomendable no leer-
mismo con una literatura que establece impli- la como una obra centrada en la gesta feme-
caciones del concepto de opinión pública en nina. La lucha individual y colectiva de las
el contexto de sociedades postcoloniales. mujeres forma parte de un fenómeno mayor
El trabajo puede ser también inscrito en en el cual la organización social presiona por
el esfuerzo que existe en el pensamiento so- le reconocimiento del trabajo como fuente de
cial ecuatoriano, desde distintas disciplinas, derechos sociales. Este es un momento de ex-
por entender cómo se produjo la entrada de pansión de la organización social y de refor-
las clases subalternas, las masas y sus compo- ma política. La organización popular, con sus
nentes al sistema político. Existen estudios publicaciones, movilizaciones y formas de
s o b re el papel del Ejército en la integración presión sobre la institucionalidad, se expande
de sectores populares al campo político esta- en el ámbito liberal y de izquierda, pero tam-
tal y su reforma; sobre el papel de los sindi- bién, en la esfera de influencia conservadora y
catos y la burocracia como espacios de inte- de una derecha renovada por la incorporación
gración corporativista de sectores populares y de bases populares. Re c o rdemos que en
medios a la vida social y política y trabajos Ecuador como en otros países latinoamerica-
históricos sobre etnicidad y ciudadanía que nos, la ciudadanía no triunfa en el modelo del
deberán ser leídos en dialogo con este nuevo liberalismo individualista de finales del siglo
conocimiento. XIX. Dentro de las esferas en que se forjan las
En una rica discusión en torno a la noción políticas públicas se va conformando un libe-
de esfera pública de Habermas y sus críticos, ralismo social, a tono con el cambio estatal
el libro muestra la formación de esferas pú- internacional posterior a la Primera Guerra
blicas paralelas a las de la tipografía domina- Mundial y acorde a la presión interna por
da por la plana mayor del conservadurismo y romper el monopolio de la justicia en manos
el liberalismo. En las revistas femeninas sobre de la clase gamonal. El reconocimiento del
educación se genera una voz crítica, se afian- trabajo como fuente de derechos sociales fue
za el campo educativo y las mujeres se apro- en su momento, tan importante como el es-
pian del discurso democrático, promoviendo fuerzo por definir campos de saber especiali-
–a pesar del escepticismo oficial– una base zados por parte de la clase media. Así, La ciu-
institucional y social relevante para la sobre- dadanización femenina parece recorrer cami-
vivencia del Estado. Este trabajo contribuye nos cercanos a los de la ciudadanización de las
así, con una nueva perspectiva al esfuerzo re- clases populares del país, pues como lo sugie-

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Reseñas

re la autora, antes que el sufragio al que tu-


vieron temprano derecho las mujeres, estas
buscaron la organización como medio para
disputar sus derechos políticos. Es fundamen-
tal reconocer en el texto la habilidad de
Goetschel para dejar ver que la formación de
la voluntad política femenina, surgida de sus
organizaciones profesionales, se debe a facto-
res complejos que atraviesan al sujeto pero
van más allá de lo individual. Esta voluntad
surge de la sociedad civil, pero encuentra
oportunidad de presionar en un contexto de
reforma del Estado impulsada desde varios
sectores y regiones, sin excluir la participa-
ción de la propia burocracia media.

Valeria Coronel

Alicia Torres y Jesús Carrasco,


coordinadores
Al filo de la identidad: migración
indígena en América Latina
FLACSO ECUADOR, UNICEF, AECID,
Quito, 2008, 164 págs.

El tema de las migraciones, en general, ha


ido tomando re l e vancia en el contexto co-
yuntural de América Latina, particularmente
en las dos últimas décadas. Di versas inve s t i-
gaciones dan cuenta de su impacto en va r i o s
aspectos de la realidad atravesados por la di-
námica de este fenómeno.
Entre los múltiples factores desencadenan-
tes de las migraciones se han identificado,

[…] los problemas históricos estructurales


no resueltos en los países Latinoamerica-
nos, particularmente la pobreza y la pobre-
za extrema, las desigualdades sociales, la
violencia, el desempleo, la falta de oportu-
nidades para los jóvenes, la falta de respeto
a los derechos de los trabajadores, la discri-
minación racial y de género, la corrupción,
la falta de espacios de participación y la

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concentración de la riqueza en pocas observar las variaciones que se presentan den-


manos1. t ro de estos procesos, lo que permite hablar de
p a rticularidades explicitadas por los coord i n a-
Estos hechos tienden a incrementar las mi- dores, Alicia To r res y Jesús Carrasco, quienes
graciones internacionales y, en la última déca- han recogido y organizado los artículos en
da, han contribuido a dar un cambio en la torno a tres ejes: Migración y Comunidad, Mi-
configuración del migrante: tendencia a la fe- gración e Identidad y Migración y De s a r ro l l o.
minización de ciertos flujos migratorios, in- Con esta base, los diversos artículos nos llevan
serción creciente de jóvenes y de colectivos ét- a entender la migración como un proceso a
nicos en estos procesos. largo plazo, que tiene efectos durante el resto
En este contexto se vuelve necesario poner de la vida del migrante y que afecta a las gene-
en evidencia las dimensiones de la agencia so- raciones subsecuentes.
cial vinculadas a las prácticas de movilidad. En cuanto a los elementos o factores co-
La importancia de la agencia se puede anali- munes en la práctica migratoria destacan: a)
zar en varios campos que otorgan característi- el carácter colectivo que involucra no solo a la
cas específicas a la migración, como el desafío familia del migrante, sino a la comunidad a
de los migrantes ante las fronteras, la cons- que este pertenece y al resto de la sociedad,
trucción social de nuevas formas de ciudada- sea del país de origen como del país de desti-
nías, la hibridación de las culturas, las rein- no; b) las repercusiones económicas, políticas,
venciones étnicas, etc. El libro Al filo de la sociales y culturales que afectan a ambos espa-
identidad: migración indígena en Am é r i c a cios, el de origen y el de destino, en forma e
Latina, que surge a partir de las ponencias intensidad diferentes; c) el desarrollo de redes2
presentadas en el Congreso por los 50 años –figura que retoman los autores– como ele-
del Sistema Internacional FLACSO, busca mento que utilizan los indígenas para sobre-
retomar estos aspectos aplicados a la migra- vivir en el país de arribo. Al compartir sus re-
ción internacional y a la vez se plantea “mirar cursos, no solo materiales, sino de informa-
la migración indígena de América Latina en ción y conocimiento con otros en igualdad de
la riqueza de sus diferencias, intentar enten- condiciones, los migrantes indígenas logran
derla como un proceso cargado de diversidad imponerse a circunstancias individuales.
de arreglos sociales, culturales y económicos y Sobre las particularidades de los procesos
hacerla visible al interior de los estudios de migratorios, los coordinadores han estableci-
migración” (p.19). do en los ejes temáticos una serie de distin-
Es necesario decir que el esfuerzo de este ciones entre el carácter de las migraciones. En
libro es describir y explicar la migración inter- torno al primer eje Migración y Comunidad se
nacional contemporánea como un fenómeno articulan los artículos “Las comunidades
complejo, causa y efecto de diversos cambios mayas de Guatemala en Estados Unidos”, de
en las sociedades. El conjunto de artículos Manuela Camus y “Estrategias, inversiones e
hace posible observar factores comunes en los interacciones de las mujeres migrantes kich-
procesos migratorios, pero también se pueden wa otavalo”, de Andrea Ruiz Balzola.

1 Consejo Centroamericano de Procuradores de 2 Se crean estructuras sociales entre parientes, vecinos y


Derechos Humanos (CCPDH). Encuentro Regional conocidos, que permiten la supervivencia de los indí-
sobre Migrantes, 2007, “Hacia una estrategia regional genas, supliendo la falta de “seguridad social, reem-
de promoción y protección de los derechos humanos plazándola con un tipo de ayuda mutua basada en la
de los migrantes”, realizado del 7 al 9 de mayo de reciprocidad”. Lomnitz, Larissa, 1975, Cómo sobrevi-
2007 en ciudad de Guatemala. ven los marginados, Siglo XXI, México.

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Manuela Camus habla de las diferentes es- Angélica Ordóñez realiza un acercamiento
trategias de sobrevivencia de las comunidades al tema de la migración transnacional y sus
mayas de Huehuetenango, incluyendo aque- efectos locales en las comunidades kichwa
llas relacionadas con la migración como un otavalo, materializados en la reinvención de la
“elemento crucial” para la persistencia de este fiesta del Pakwar Raymi. Fiesta que incorpo-
pueblo “desde la conquista y antes”. Según la ra elemento del Carnaval católico y la fiesta
autora, los mayas han manteniendo un cons- del Florecimiento del calendario agrícola;
tante flujo y reflujo de información y contac- adicionalmente, está presente un campeonato
tos entre la comunidad de origen y el lugar de de fútbol en el que participan otavalos radi-
destino, lo cual se ha traducido en un migrar cados en diferentes países, quienes regresan a
colectivo, en el sentido de que cada individuo Otavalo expresamente para esta fiesta. Los
que migra, a más de basar este movimiento en participantes hombres y mujeres migrantes
redes organizadas, aunque no armónicas per buscan reencontrar elementos identitarios, al
se, “carga” con su comunidad, como en una tiempo que los fusionan con aquellos que se
“estrategia de caracol”. Es decir, la incorpora desprenden de sus nuevas condiciones.
de forma simbólica a su práctica migratoria, En su artículo, Pilar Cruz, analiza los dife-
puesto que “la razón de su ser se encuentra en rentes procesos por los que atraviesan los in-
el grupo y ello se refleja en la concepción de dígenas saraguros que migran a Vera-España.
la familia y las relaciones de género, de sus es- La autora utiliza la noción de “círculos con-
trategias laborales y –sin duda– migratorias” céntricos de identidad” para explicar estos
(p. 29). Lo que no impide que se incorporen procesos. Esta noción se refiere al manteni-
también aquellos elementos que se le presen- miento de ciertas características identitarias,
tan en la sociedad de destino. con el fin de salvaguardar y afianzar “los afec-
Andrea Ruiz aborda el tema de género en tos” y que se podrían traducir como prácticas
la migración kichwa otavalo, ahondando en en el ámbito privado, la autora menciona por
la condición de las mujeres del grupo como ejemplo, la comunicación constante con la
guardianas, encargadas de mantener, preser- comunidad de origen, el tema de las remesas,
var y transmitir la identidad otavaleña; iden- etc. Pero a la vez, en este proceso se produce
tidad que además se transforma en un ele- el distanciamiento de otros hábitos propios
mento crucial para el desarrollo de una eco- de estos indígenas como el uso del vestido o
nomía transnacional. Esta condición es de- la jimba3, que les permiten evitar la discrimi-
manda por la comunidad, incluso a la distan- nación en los ámbitos donde tienen que de-
cia, transformándose en un elemento de con- sarrollar su vida cotidiana en su nuevo lugar
trol sobre el cuerpo y la sexualidad de las mu- de residencia.
jeres migrantes. Esto no se aplica de igual La tercera y última parte del libro se inte-
forma para el hombre kichwa otavalo, quien resa por los temas de migración y desarrollo.
vive su sexualidad con mayor libertad. En esta parte existen artículos como “Trans-
En la segunda parte del libro, que combi- nacionalismo andino: migración y desarrollo
na los temas de migración e identidad, se en- en dos pueblos peruanos” de Karsten
cuentran los artículos “Migración transnacio- Paerregard, “Diáspora de kichwa kañaris: is-
nal de los kichwa otavalo y la fiesta de Pakwar lotes de prosperidad en el mar de pobreza”, de
Raymi” de Angélica Ordóñez y “Comunida- Miguel Caguana y “Las migraciones interna-
des transnacionales indígenas: experiencia
migratoria del pueblo Sa r a g u ro en Vera
3 Nombre de la trenza larga que llevan los varones de la
(España)”, de Pilar Cruz Zúñiga. etnia saraguro.

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cionales de Muquiyauyo (Perú): entre le pro- sus ingresos y de esta forma mantener un es-
greso, el prestigio y las resistencias” de María tatus privilegiado dentro de la población; y la
del Pilar Sáenz. “migración de resistencia”, la cual es analiza-
Karsten Paerregard se refiere a los procesos da como una estrategia de supervivencia y
migratorios de dos comunidades rurales del que buscaría mantener las condiciones bási-
Perú, Cabanaconde y Bolognesi, a través de cas de subsistencia del resto de los pobladores
estas experiencias, la autora se refiere a las for- de la comunidad.
mas que adquieren las redes migratorias para Se debe decir que este libro presenta un
los emigrantes de ambas comunidades. La in- interesante esfuerzo por acercarse a la proble-
vestigación muestra como estas redes se tra- mática de la migración indígena internacio-
ducen en apoyo a los lugares de origen, asu- nal y logra articular diversos casos de migra-
miendo un carácter de compromiso para con ción, que nos permiten vislumbrar parte de
sus paisanos, aunque distintos en cada uno de este proceso en sus condiciones reales. Esta
los casos. Dentro de este proceso se rescata la compilación resulta una válida propuesta que
presencia de las asociaciones de migrantes y se compromete a contribuir con el estudio y
su intervención en proyectos de desarrollo entendimiento de este fenómeno tan actual y
para sus comunidades en el Perú. complejo.
Para Miguel Caguana, el estudio de los
efectos de la migración de los kichwa kañaris María Augusta Espín
en sus comunidades de origen se ve reflejado
en datos como la estructura demográfica de la
población, promedios de ingreso en las fami-
lias, así como procesos de acumulación en la
zona. Para presentar estos datos, el autor re-
toma varias tipologías de familia: estas tipolo-
gías comprenden tanto a familias con miem-
bros que han emigrado (padres o hijos), como
familias con migración fracasada y familias
sin migración. Estos datos nos permiten visi-
bilizar cómo se produce la desigualdad social
en el medio rural y de qué manera esta con-
dición rompe o incide en otros procesos pro-
pios de las comunidades indígenas andinas,
como la “reciprocidad” y la “ayuda mutua”.
Finalmente María del Pilar Sáenz analiza
el caso de la comunidad de Muquiyauyo en el
Perú, que es tomado como ejemplo de pro-
greso en la zona. Sin embargo, la autora des-
cubre que, dentro del proceso migratorio en
esta comunidad, se presentan relaciones de
desigualdad entre los comuneros y el resto de
los pobladores de Muquiyauyo. En base a este
hecho establece dos patrones migratorios: la
“migración progresista” de los comuneros de
la zona, que busca mantener o incrementar

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situada del autor, otorgan al texto solidez y un


punto de vista original. Además, Grisales nos
presenta esta interesante historia de las fronte-
ras amazónicas con un estilo de escritura flui-
do, a ratos dramático y apasionado y a ratos
humorístico, tratando de evitar la rigidez e ile-
gibilidad de la mayoría de textos académicos.
El autor contrasta de forma efectiva las pa-
radojas entre los discursos idealizados sobre la
Amazonía que han formulado distintos acto-
res internacionales y locales, y la turbulenta
historia de esta región. Por ejemplo, demues-
tra el contraste entre el discurso del progreso
de fines del siglo XIX y principios del XX, y
las prácticas destructivas y genocidas de los
comerciantes caucheros que a su vez devenían
en representantes del Estado-nación como
políticos y diputados regionales. Otro ejem-
plo más cercano en el tiempo es el choque
entre los discursos del desarrollo sostenible
Germán Grisales acogidos por todos los actores, precisamente
Sin maldad y colmado de frutales. por su ambigüedad, y una realidad donde se
El progreso, la integración y la articulan el narcotráfico, la militarización de
globalización de una frontera amazónica las fronteras, la lucha entre la guerrilla y los
colombiana, peruana, brasilera y paramilitares, y la violencia y explotación la-
antiguamente quiteña. boral que sufren las poblaciones indígenas.
Abya-Yala, Quito, 2008, 354 págs. Un mérito del texto es escapar de re p re-
sentaciones erróneas, pero por otra parte,
Este libro es una contribución importante para muy comunes en los análisis antro p o l ó g i c o s
la comprensión, por un lado, de la compleja s o b re la Amazonía, como un área natural ca-
historia de la región Amazónica desde el perio- rente de historia, donde viven pueblos indí-
do colonial hasta nuestros días; y por otro, de genas primitivos y aislados. Algo similar a la
lo que se ha venido a llamar recientemente imagen del buen salvaje que habita el paraíso
A n t ropología de las Fronteras. Ambas líneas las t e r renal; imagen a la que nos remite el título
d e s a r rolla Germán Grisales con apoyo de de la obra y que también se basa en los mitos
abundantes fuentes historiográficas, así como que narran los propios pueblos indígenas que
de su amplia experiencia etnográfica y diplo- han habitado el área fronteriza. Como señala
mática en la zona de estudio. Sus datos pro c e- Grisales en la conclusión del libro: “Si algo
den de cuatro países distintos, lo que permite habíamos hallado, era que en esta fro n t e r a
una mayor complejidad interpre t a t i va y da fe ningún grupo era susceptible de ser estudia-
del serio trabajo de recopilación de datos reali- do sin comprenderlo como una relación
zado por el autor para su tesis doctoral. Esta constante con el entorno universal que lo
combinación de distintos métodos investigati- amenazaba, lo atraía, lo agredía o lo excluía.
vos de arc h i vo y observación participante, así En cualquier caso, lo integraba […]. Ningún
como la orientación interdisciplinaria y multi- grupo era una especificidad cultural.

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Tampoco una estructura intemporal siquie- temente reestableciéndose. Además, el interés


ra. Se trataba de eso otro, una relación, una por lo marginal y lo aparentemente insignifi-
vinculación constante y cambiante con el cante es una de las cualidades más interesantes
mundo” (p. 321). de la disciplina antropológica tal como Ger-
Para demostrar esta característica cambian- mán Grisales nos muestra en este texto.
te y relacional de la región amazónica, Grisales Uno de los fenómenos que se observa clara-
analiza una multitud de actores y sus art i c u l a- mente en las fronteras, y que Grisales nos deta-
ciones desde el periodo colonial hasta nuestros lla en su libro, es el carácter artificial, aleatorio,
días. Son analizados en el texto los explorado- y socialmente construido de los Estados-na-
res científicos europeos, los comerciantes cau- ción. Los Estados discutidos en este libro, Pe rú ,
c h e ros, los empresarios de los países del nort e Colombia y Brasil, trazaron fronteras en terri-
que comercializaban los productos amazó n i- torios que no conocían bien ni controlaban por
cos, los misioneros de varias órdenes religio- completo. Estas fronteras dividieron a las cultu-
sas, los militares, los políticos nacionales y lo- ras y pueblos indígenas que allí habitaban ya
cales, los narcotraficantes, las organizaciones por largo tiempo. La competencia de estos
no gubernamentales, los ecologistas y difere n- Estados por el control de recursos y por la inte-
tes pueblos indígenas de la región, entre otros. gración simbólica del espacio nacional devino
Una de las ideas centrales del texto es que en el traslado de poblaciones enteras de su te-
las lógicas que han afectado a esta región han rritorio o el cambio aleatorio de su nacionali-
provenido, la mayoría de las veces, de afuera, dad. También, como señala Grisales, los pue-
de lugares lejanos que, sin comprender lo local, blos indígenas, así como otros actores, apre n-
lo han transformado profundamente desde un d i e ron a usar la parafernalia y símbolos del
punto de vista social y natural. Esto se ha he- Estado-nación estratégicamente, y a partir de
cho como demuestra Grisales esgrimiendo dis- intereses más localizados y personales. Los Es-
cursos de progreso y desarrollo, pero causando tados, con presencia frágil y discontinua en es-
la mayoría de las veces destrucción, miseria y tas zonas fronterizas, a menudo utilizaron otros
falta de sostenibilidad a largo plazo. La Ama- a c t o res como la Iglesia o los comerciantes para
zonía ha sido para la economía global una imponer su idea de nación. Paradójicamente,
fuente de productos que han ido cambiando a religiosos europeos fueron encargados de la
lo largo del tiempo, por ejemplo: el caucho, la t a rea de instruir a distintos grupos indígenas en
tagua, la madera, los animales y pieles exóticos, la identidad y los símbolos de las distintas na-
la hoja de coca, etc. Estas economías funda- ciones que ocupaban esta zona fronteriza.
mentalmente extractivas han dado lugar a rea- Por otra parte, me resultó particularmente
lidades sociales de genocidio, esclavitud, cam- interesante que un funcionario cuya misión
bios culturales y destrucción del medioam- es la defensa del Estado-nación nos muestre
biente en nombre del progreso y del desarrollo. con tanta claridad y lujo de detalle la artifi-
El texto también nos muestra las dinámicas cialidad y múltiples facetas de esta construc-
políticas, sociales y culturales específicas de las ción histórica que es la nación. Además, des-
zonas de frontera. Tal como han señalado de este punto de vista, me pareció muy su-
Deborah Poole y Veena Das en su libro gestiva la sección dedicada al registro civil,
Anthropology at the Margins of the St a t e, las ló- que muestra la tensión entre lógicas lejanas a
gicas estatales se comprenden mejor alejándose la región y lógicas locales a través de la arbi-
del centro y poniendo atención en los márge- trariedad con que el Estado nombró y dotó
nes, allí donde el Estado aparentemente carece de identidad a las poblaciones indígenas, a
de hegemonía fuerte y tiene que estar constan- veces mutilando y mal interpretando sus len-

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guas, a veces asignándoles los nombres de sus Javier Auyero y Débora Swistun
amos y explotadores y, otras veces, imponién- Inflamable, estudio del sufrimiento
doles lógicas religiosas o políticas ajenas. ambiental
Grisales encuentra en la frontera Colom- Paidós, Buenos Aires, 2008, 234 págs.
biana-Pe ruana y Brasileña algo que yo también
he encontrado en las fronteras que he estudia- Este libro es un relato sobre el sufrimiento am-
do –la de México con Estados Unidos y la de biental vivido por los habitantes de un barrio
Ecuador con Perú. Allí donde aparentemente marginal de Buenos Aires a causa de la conta-
se adelgaza el control del Estado sobre el terri- minación industrial. Villa Inflamable se en-
torio se pueden identificar las múltiples caras cuentra junto al Polo Pe t roquímico y Puerto
del Estado: otros actores como los comercian- Dock Sud, donde la refinería de Shell, instala-
tes, los misioneros o los militares toman las da en 1931, es la más antigua. Hay allí otra re-
funciones de éste. De esta forma, el estudio de finería de petróleo (DAPSA), tres plantas de al-
las fronteras nos ayuda a combatir las reifica- macenamiento de combustibles y derivados del
ciones que a menudo se hacen del Estado y nos p e t róleo (Petrobras, Repsol-YPF y Petrolera
lleva a verlo como lo que es, una amalgama de Cono Sur), varias plantas que almacenan pro-
actores, intereses, discursos y prácticas más o ductos químicos (TAGSA, Antívari, Dow
menos coherentes, pero nunca un organismo Química, So l vay Indupa, Materia, Orvo l ,
sólido con fines claramente definidos. Cooperativa VDB y Pamsa), una planta que fa-
brica productos químicos (Meranol), una ter-
Carmen Martínez Novo minal de conteiner (Exolgan) y una planta
termo eléctrica (Central Dock Sud) (p. 53).
El lugar se caracteriza por la insalubridad
y mala calidad ambiental: funciona como ba-
surero clandestino, no posee mecanismos sa-
nitarios y apropiados de distribución de agua
potable y tampoco posee recolección regular
de basura (pp. 48-49). Pero estas condiciones
no han propiciado la organización de una ac-
ción colectiva duradera y estratégica que logre
frenar y/o remediar la contaminación. Es jus-
tamente la antítesis, es decir, la pasividad y el
“no saber qué hacer” de los habitantes de
Inflamable lo que interesa a los autores. La
percepción de su hábitat contaminado está li-
gada a la confusión y la incertidumbre; facto-
res que constituyen elementos importantes
para entender la dominación a la que los ha-
bitantes de Inflamable se someten.
Auyero y Swistun constituyen una pareja
ideal de investigadores. La antropóloga Dé-
bora Swistun, al contrario que los periodistas
o quienes visitan ocasionalmente Villa Infla-
mable, creció y vivió allí. Swistun posee la ex-
periencia y la cercanía a los habitantes que su-

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fren la contaminación –siendo ella quizás uno cotomía típica de las ciencias sociales, aquella
de ellos1. Esta experiencia le ha permitido a entre investigador e investigado.
ella establecer un diálogo sin fronteras con sus Esto nos remite directamente a la discu-
vecinos. De hecho, los habitantes de Infla- sión entorno a la llamada sociología reflexiva
mable tienen un discurso programado que –una vez evocada de manera vanguardista por
narran a los visitantes, provocando en ellos, y Loïc Wacquant y Pierre Bourdieu–, cuyo
en gran parte del mundo externo, una visión compendio de conceptos y metodologías nos
homogénea de los problemas ambientales del permite entender el sentido general de éste
barrio. En este sentido, el trabajo de Débora libro2. En esta línea de la sociología, la inves-
es crucial, pues rompe ese discurso prefabri- tigación de Auyero y Swistun hace uso de he-
cado y permite entender más de cerca la per- rramientas teóricas flexibles y dinámicas.
cepción del peligro tóxico que se vive en la Usar las teorías de esta manera es coherente
villa, percepción que de ninguna manera es con la naturaleza incierta –tanto desde el
monolítica. punto de vista científico como desde el plano
Por su parte, el sociólogo Javier Auyero se de la representación– del sufrimiento am-
involucra en esta experiencia investigativa en biental. En otras palabras, la investigación del
línea con lo que llama la “etnografía cubista fenómeno de la contaminación consiste en
(reflexiva)”. Él explora la perspectiva institu- usar las teorías como cajas de conceptos-he-
cional e histórica del problema. Auyero con- rramientas, disponibles en cualquier momen-
dujo la mayoría de las entrevistas con funcio- to y sujetas a la creatividad del investigador.
narios, personal del Polo Petroquímico, mili- Estas herramientas deben servir para desen-
tantes, abogados y también realizó el trabajo trañar un sufrimiento que no se explica solo a
de investigación de archivos (p. 31). Precisa- partir de condiciones materiales, pero que
mente, la riqueza de este trabajo reside en la tampoco se explica solamente a partir de lo
combinación tanto de estrategias de campo simbólico. Aquí, no es poca la inspiración
como de los estilos analítico y narrativo. Esta que encuentra Au ye ro en el trabajo de
manera de abordar el tema de la contamina- Bourdieu: “he vuelto a leer [Meditaciones Pas-
ción ambiental, es decir, explorando el senti- calianas] –dice– para tratar el tema del sufri-
do que le da la gente al peligro tóxico y cómo miento social, un estudio etnográfico sobre
lidia con él (p. 21), orientan esta investiga- casos de envenenamiento y contaminación en
ción hacia la superación de la dicotomía mi- el que trabajo ahora”3. De allí que –al contra-
lenaria entre objetividad y subjetividad. En rio del pensamiento o las metodologías dua-
este sentido, este trabajo es tan objetivo como listas– a los autores de este libro les interese
subjetivo, pues le interesan las condiciones más bien dotarnos de una visión objetiva y
materiales que produce el sufrimiento am- subjetiva de la contaminación. En consecuen-
biental, pero también la construcción (a la cia, este libro nos muestra los efectos (mate-
vez) subjetiva y colectiva de éste. En tanto riales y simbólicos) que la contaminación
que en el plano metodológico, los autores ejerce sobre los habitantes de Inflamable.
buscan hacer un trabajo de auto reflexión y Del mismo modo, a los autores les intere-
de reflexión con los habitantes de Inflamable sa presentar una visión total sobre el tema y
respecto a su experiencia tóxica. Esta estrate-
gia metodológica procura sobrepasar una di- 2 Bourdieu, Pierre y Loic Wacquant, 1995, Respuestas
por una antropología reflexiva, Grijalbo, México.
3 Hurtado, Edison, 2005, “El oficio de la etnografía
1 Wainfeld, Mario, 2008, “Antropología de un barrio política. Diálogo con Javier Auyero”, en Revista Íconos
contaminado”, en Página 12, 14 marzo, Buenos Aires. No. 22, mayo, Quito, pp. 109-129.

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desde varias perspectivas. Es por esto que, de te que se entiendan las condiciones económi-
cierta manera, se aborda en el libro lo que po- cas y políticas causantes, en primer lugar, de
dría llamarse “los discursos sobre la contami- este conflicto. Si bien en este libro hay una
nación”, elaborados por distintos actores en dimensión de las representaciones y estructu-
torno al conflicto socio ambiental de Villa ras simbólicas que permiten elucidar la com-
Inflamable. En palabras de Auyero, para estu- plejidad de “vivir en medio de la contamina-
diar los procesos escondidos de sufrimiento ción”, no es menos cierto que estos fenóme-
ambiental, vale utilizar, “por ejemplo, el pen- nos siempre se enmarcan dentro de un siste-
samiento de Tilly sobre la acción colectiva o ma económico y político que excede las vo-
s o b re el Estado, con el pensamiento de luntades individuales, en este caso, las de los
Bourdieu sobre cómo funciona la domina- habitantes de Inflamable. Así, una de las li-
ción”4. Es por esto que se aborda el discurso mitaciones de este libro es justamente el pasar
de la Shell, el cual niega que sean sus prácti- por alto un estudio detenido sobre las condi-
cas industriales las causantes de los altos nive- ciones económicas y políticas que son cau-
les de plomo en la sangre de los habitantes de santes directas –no solamente del sufrimiento
Inflamable. Se trata también el discurso del ambiental de los habitantes de Inflamable–
Estado, representado por algunos de sus fun- sino también de la dominación a la que ellos
cionarios, quienes –al igual que los aboga- están sujetos.
dos– prometen la reubicación, indemnizacio-
nes económicas o ciertas medidas para mejo- Oliver Torres
rar la calidad ambiental del barrio. A fin de
cuentas, estas promesas desembocan en la in-
certidumbre y la espera infinita: dos condi-
ciones fundamentales de la dominación. Está
presente además, el discurso de los médicos
quienes dan respuestas y diagnósticos contra-
dictorios, demostrando así que la misma
ciencia no entiende de manera unívoca el fe-
nómeno de la contaminación. A todos estos
discursos, incluidos aquellos de los habitantes
de la villa, les subyace, sin embargo, un factor
común: la confusión, la contradicción y la in-
certidumbre (p. 115). Estos elementos favo-
recen el “fracaso” de la acción colectiva de los
vecinos de Inflamable, conjuntamente con la
desconfianza en su fuerza y eficacia colectiva
(pp. 26, 189).
Si una de las finalidades de una investiga-
ción social es esclarecer el entendimiento de
un problema, de hecho, este presupuesto de-
bería ayudar a plantear soluciones o, cuando
menos, pautas para resolver este conflicto so-
cial y ambiental. Por esta razón, es importan-

4 Ibid.

174
ÍCONOS 32, 2008, pp. 157-174