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Pontifica Universidad Javeriana

Facultad de Educación
Maestría en Educación
Énfasis filosofía

Seminario de Fundamentos Conceptuales con Énfasis


En filosofía IV:
Problemas Contemporáneos de la Filosofía.
Prof. María Paula Sabogal.

Estudiante: Pedro G. Cisneros.

Marzo 24 de 2018

La Encrucijada De Ser Mujer: ¿Un Sexo Débil?

Llamar a la mujer el sexo débil es una calumnia, es la injusticia del hombre hacia la mujer. Si por fuerza se entiende la
fuerza bruta, entonces, en verdad, la mujer es menos brutal que el hombre. Si por fuerza se entiende el poder moral, entonces
la mujer es inmensamente superior.
Mahatma Gandhi

En la siguiente relatoría se tiene en cuenta el texto: “Vindicación de los derechos de la


mujer” de Mary Wollstonecraft (1759-1797) escritora inglesa y una de las iniciadoras del
pensamiento feminista, y la introducción del libro: “El Segundo Sexo” de Simone De
Beauvoir, los cuales abordan el tema de la mujer y el proceso de vinculación, aceptación y
restitución de sus derechos a través de la historia. Mary Wollstonecraft relata cómo desde su
vida personal y por el hecho de ser mujer es objeto de algunas segregaciones, que van desde
la forma de ser concebida la educación hasta su desenvolvimiento en la sociedad. Simone De
Beauvoir, en la introducción de su libro, nos presenta como existe, también una dicotomía
entre lo que es ser mujer y lo que significa ser mujer en la realidad, y es que no es solo de su
época, sino que se ha venido desarrollando desde mucho tiempo atrás hasta nuestros días.

La historia de la humanidad ha estado marcada por grandes acontecimientos en los


cuales siempre se habla de un hombre que los ha liderado, y son pocos en los cuales se les
reconoce la participación y, lo que es aún peor, el liderazgo de la mujer en dichos eventos.

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¿Pero a quién podemos culpar de esta lamentable situación? ¿Será el Estado el culpable? ¿La
historia misma? O ¿El origen mismo de la mujer? Aun peor ¿Será la propia mujer la culpable?
Y si hallamos una respuesta a estos interrogantes de que serviría hallarlo sino se hace nada
por cambiar esta discriminación sexual. Poco o nada serviría si no somos capaces de valorarla
cómo persona humana que es y que merece, al igual que el hombre, el lugar que le
corresponde en la sociedad. Hallar un culpable no solucionaría el problema, puede ser más
importante entonces darle su lugar y valorarla, surge entonces la pregunta ¿Cuál debe ser el
papel de la mujer en la sociedad? Con la ayuda de los textos citados anteriormente se tratará
de dar respuestas a estos interrogantes.

1. Origen y Sumisión.

En la tradición cristiana, desde el génesis se ha visto a la mujer como un segundo ser, que
surgió a la vida gracias a la costilla de un hombre y al cual le debe obediencia, respeto y
sumisión.
“Y Jehová Dios hizo caer sueño sobre Adam, y se quedó dormido: entonces tomó una de sus costillas,
y cerró la carne en su lugar; Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y
trájola al hombre. Y dijo Adam: Esto es ahora hueso de mis huesos, y carne de mi carne: ésta será
llamada Varona, porque del varón fue tomada.” (Santa Biblia. Génesis cap. II. Versículo 21-23)

Es notorio como en ese aparte de la Biblia, la mujer tiene un compromiso con el creador, pero
también con su compañero, al cual debe además servir. Y aunque dentro de la misma fe cristiana hay
varias versiones del significado de ese origen adánico de la mujer, hay una que es muy poco conocida
y difundida, que tal vez vale la pena mencionar, Dios creó la mujer de un hueso de la costilla y no del
pie del hombre para que éste no la pisara ni la ultrajara, tampoco utilizó un hueso de la cabeza para
que ella no estuviera por encima del hombre y lo desautorizara ni tampoco lo gobernara; precisamente
de la costilla para que estuvieran en igual condición y que ambos fueran el uno para el otro, el
complemento necesario. No se trata aquí de ser un religioso, ni mucho menos querer imponer una
creencia, pero bien vale la pena analizar el texto bíblico para no culpar del todo al creador de machista,
como muchos piensan, es solo cuestión de interpretación.

Entonces si queríamos hallar culpable, en este caso podemos descartar uno si así lo creyere.
Con el desarrollo de las civilizaciones, el papel de la mujer siempre fue de un segundo lugar, en Grecia
por ejemplo sólo se consideraban ciudadanos a los hombres libres y mayores, la mujer no gozaba del
privilegio de ser llamada ciudadana. En este caso, la figura del Estado se hace presente y determina
una condición a la mujer, pero además le considera unas funciones en el hogar que se vienen dando

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por tradición, entonces la organización del Estado sólo lo que hace es reglamentar unas circunstancias
que se venían desarrollando en la humanidad, lamentablemente el Estado estaba conformados por
hombres y la mujer no podía hacer valer su opinión.

Aunque podíamos hacer un estudio a fondo y mirar hacia el pasado, la historia misma de la
humanidad, nos demostraría que había ciertas funciones específicas que cumplían tanto el hombre
como la mujer, pero esto no significa que debía ser tratada con discriminación. Por eso culpar a la
mujer tampoco es muy claro ya que solo le tocó vivir y desarrollarse en un medio hostil para ella y
aprendió a convivir con el hombre como su pareja, esperando de él lo mejor, y como decíamos
anteriormente, lo importante aquí no es buscar culpables, pero creo que vale la pena estas pequeñas
reflexiones.

2. El papel de la mujer:

En las dos lecturas, podemos ver cómo la mujeres han estado viviendo en una especie de
discriminación y menosprecio social, disimulado al mismo tiempo por condiciones especiales que
supuestamente, desean protegerla y exaltarla como “ser especial” pero que, al mismo tiempo le niegan
lo que, a juicio de las autoras, son las oportunidades básicas para forjar el carácter y extraer la virtud
entre los seres humanos: la razón, el trabajo productivo y la libertad. Todo esto no es más que un
constructo artificialmente construido para evitar la igualdad de condiciones entre hombres y mujeres
que debe ser estimulada por el Estado y promovida en todos los ámbitos, desde la educación temprana.

Mary Wollstonecraft creía que el Estado debía reformar el matrimonio y la educación y que las
leyes debían acabar con la subordinación de las mujeres y que éstas no debían ser excluidas de la vida
política, Wollstonecraft inicia así una nueva era en el discurso feminista. La condición de la mujer no
es simplemente satisfacer el apetito sexual del hombre, o ser su sirvienta, ella no puede ser sometida a
maridos crueles, por lo tanto el Estado debe regular normas que defiendan sus derechos y que no se
ejerza una tiranía sobre ella, no solo en el matrimonio sino en todos los aspectos.

No se puede seguir creyendo que la mujer solo es mujer porque tiene ovarios y debe ser tratada
como el otro sexo, no se puede seguir creyendo como afirma Benda en el Rapport d'Uriel: “El cuerpo
del hombre tiene sentido por sí mismo, abstracción hecha del de la mujer, mientras este último parece
desprovisto de todo sentido si no se evoca al macho... El hombre se piensa sin la mujer. Ella no se
piensa sin el hombre.” (Citado por De Beauvoir, en El Segundo Sexo, p. 4). La mujer no es
solamente un ser sexuado, es un ser integral tal cual como lo es el hombre y que gracias a ella,
el hombre ha logrado conquistar muchas cosas, de las cuales el reconocimiento le ha sido

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negado. Es hora de que a la mujer le sean devueltos todos sus derechos que desde siempre se
le han negado, así como los proletariados hicieron la revolución rusa, los negro la revolución
en Haití, etc., es hora de cambiar la historia.

El papel de la mujer debe ser más activo, la mujer goza de un arma fundamental que es la
perseverancia y la dedicación, es solo unir fuerzas y lograr sacar adelante sus ideales. Hoy por
hoy existen más herramientas que le permiten lograr sus objetivos, fechas como el día
internacional de la mujer, proclamada por la ONU el 8 de marzo de 1977, permiten que cada
día más la mujer se empodere para hacer parte de colectivos que trabajan por la igualdad, y
los derechos laborales, profesionales, personales y académicos y de esta manera le sean dadas
sus plenitudes como ser humano y no como un objeto.

3. ¿La Mujer Sexo Débil?


Podemos concluir que la idea revolucionaria de devolver a la mujer su estatus verdadero
en la sociedad debe conllevar a una mujer más luchadora que convierta las dificultades en
oportunidades y lograr llevar a las demás a alcanzar sus objetivos, convenciendo a sociedades
humanas a privilegiar la razón, para que disminuyan las tiranías y, de manera inevitable,
disminuya también hasta desaparecer la sumisión, discriminación e inhibición de la mujer en
todas las esferas. La educación debería ser la herramienta igualadora en la construcción de
ciudadanía. Debería incluir la protección del cuerpo femenino, para que no sea manipulado en
función de las expectativas sobre su uso simbólico o práctico en los roles machistas previstos
para la mujer.
La mujer es la fuente inspiradora del hombre, y aunque en muchos casos la historia no lo
menciona, ha sido y será el motor que hace vencer en las más duras batallas. Aunque algunos
tildan el feminismo de Beauvoir como un feminismo radical, su propuesta es cambiar no solo
el papel de la mujer sino también el del hombre y conseguir una sociedad en donde ningún
sexo se oprima y ambos sean libres. Hay que tener en cuenta que si se cuestiona la idea de la
mujer, y también la idea del hombre, entonces, se pretende deconstruir a los dos. Los hombres
somos una construcción social al igual que las mujeres y esto forma parte de nuestra vida. La
solución a todo el problema del machismo y del feminismo es que consideraremos que por
encima de todo somos seres humanos, unidos bajo una misma condición la de vivir y convivir
en este planeta, donde somos la única especie que puede construir pero que también puede
destruir el medio donde vivimos.

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Es de tener en cuenta que la idea de mujer, tampoco puede estar limitado a la
conmemoración de un día al año, es nuestro deber exaltarla y valorarla los 365 días del año;
tampoco el concepto de mujer debe estar solo basado a una condición sexual, este va más allá
y debe generar en todos la confianza y el carisma que solo ella puede brindar, pues hay que
recordar que el universo la privilegió al ser la única que puede engendrar y dar a luz una
nueva vida, pero como en el principio de esta relatoría se mencionó, ella está en iguales
condiciones del hombre, pues no fue un hueso del pie de donde salió, sino de la mitad del
cuerpo del hombre, para que en concurso de los dos puedan traer vida y ser el complemento
ideal el uno del otro.

De este modo, como dice Mahatma Gandhi: “Llamar a la mujer el sexo débil es una
calumnia, es la injusticia del hombre hacia la mujer. Si por fuerza se entiende la fuerza bruta,
entonces, en verdad, la mujer es menos brutal que el hombre. Si por fuerza se entiende el
poder moral, entonces la mujer es inmensamente superior” por lo tanto no debemos llamar a
la mujer como un sexo débil, es un arma poderosa que mueve masas, montañas y es el motor
que hace hace posible la verdadera emancipación del ser humano.

Bibliografía.

Wollstonecraft, Vindicación de los derechos de la mujer, extractos disponibles en:


http://jzb.com.es/resources/vindicacion_derechos_mujer_1792.pdf

- De Beauvoir, El segundo sexo, Introducción. Página 2-12

- Santa Biblia. Edición Reina Valera 1909