Vous êtes sur la page 1sur 6

• ANTECEDENTES: QUÉ SITUACIÓN(ES) GENERÓ EL QUIEBRE ENTRE LA MONARQUÍA Y LOS REVOLUCIONARIOS.

Crisis del Antiguo Régimen del es la coyuntura de cambios que surgen en Europa Occidental en el periodo de aproximadamente cien
años que va desde la publicación de la Enciclopedia (1751) hasta las Revoluciones de 1848.

La transición de las sociedades del A.R. a las sociedades capitalistas industriales es compleja. Tarde o temprano la tensión entre el
viejo orden y las nuevas formas que pugnan por imponerse se hace insoportable. Un desgarramiento sacudirá los fundamentos del
A.R., una crisis que llevará a la burguesía al poder barrerá la estructura política y legal de la sociedad estamental. El desarrollo
económico, la industrialización y el capitalismo moderno no pueden triunfar bajo el dominio del absolutismo.

Por revolución burguesa se entiende el proceso de cambio de la estructura jurídico-política de una sociedad del A.R. que ha
experimentado la maduración económica y social de la transición al capitalismo.

Para comprender esto es preciso calibrar el carácter de las sociedades del A.R. en que han madurado estas condiciones de transición
al capitalismo. Se trata de sociedades complejas en las que la vieja estructura feudal es aún la dominante en lo político (estado
absoluto), en lo social (sociedad estamental) y en lo económico (economía agraria y feudal). Pero en su seno han comenzado a
aparecer nuevos principios políticos (concepto de libertad, igualdad, soberanía nacional...), económicos (fisiocracia, liberalismo...) y
nuevas clases sociales (burguesía, obreros manuales...). Estas nuevas ideas pugnan con las antiguas en el seno de la sociedad
tradicional y hay una tensión que lucha por romper sus estructuras y sustituirlas por otras. Este es el propósito de la revolución
burguesa, realizar un cambio profundo en la estructura jurídico-política del A.R. para que el nuevo estado legalice los cambios
producidos previamente en los ámbitos civil y económico. En este cambio, el papel dirigente le corresponde a una nueva clase
ascendente: la burguesía.

IDEARIO POLÍTICO DE LOS REVOLUCIONARIOS

Conviene señalar la naturaleza de los cambios que una revolución burguesa típica acometieron las viejas estructuras del estado
absoluto:

* Cambio del concepto de soberanía, como principio que legitima la autoridad del estado. Frente a la soberanía individual, en
manos del monarca, la soberanía nacional o popular supone el acceso al poder político, vía electiva, de las nuevas clases
ascendentes y el desplazamiento de la vieja aristocracia feudal y la realeza.

* Cambio del régimen político y de la forma de estado: el absolutismo desaparece definitivamente y da lugar a regímenes liberales
y parlamentarios de distintos tipos. La forma de estado más característica es la República, pero la más frecuente es la Monarquía
Parlamentaria.

* Las constituciones políticas sientan las bases de la naturaleza del estado nacido de la revolución y los principios generales que
inspirarán las leyes ordinarias y códigos civiles que han de regular jurídicamente la nueva sociedad civil. No hay que olvidar que en el
A.R. todos los hombres no eran iguales, se reconocían privilegios. Era, pues, preciso cambiar y redefinir sobre nuevas bases jurídicas
los derechos y deberes civiles. Por otro lado, en el A.R. no existía libertad de comercio ni de industria, existían numerosas trabas
para el acceso a ciertos oficios y restricciones al movimiento de personas y mercancías. Las nuevas leyes nacidas de la revolución
tendrían que deshacer todo aquel "corpus" legal y sustituirlo por otro que garantizase los valores esenciales de una sociedad
burguesa: respeto a la propiedad privada, libertad civil y política, igualdad ante la ley. En resumen, lo que se pretendía era garantizar
un marco jurídico que asegurara la conservación y el mantenimiento del nuevo sistema socioeconómico.
Por otro lado conviene matizar el propio concepto de revolución burguesa. Cuando hablamos de revolución política nos referimos al
cambio de la estructura jurídico-institucional de un estado, de forma que este se transforme de un estado del A.R. a un estado
burgués de inspiración liberal. No es preciso que el cambio se produzca de forma violenta. Tampoco tiene por qué ser rápido. Un
estado absoluto que se autotransforme a sí mismo en un régimen liberal burgués también realiza su "revolución burguesa".
Tampoco ha de jugar siempre la burguesía el papel dirigente, puede darse el caso de otro grupo social que lo haga en su beneficio
(Alemania). Es frecuente también la confusión de una situación revolucionaria con la propia revolución. Una situación
revolucionaria es una coyuntura histórica concreta en la que el aparato político del estado entra en crisis y puesto en entredicho
por los grupos sociales apartados del poder.

El concepto de proceso revolucionario alude al conjunto de situaciones revolucionarias que acaban por conducir a la transformación
de una estructura jurídico-política y su cambio por otra nueva. Como veremos la misma revolución francesa no fue algo que se
consumó en 1789.
GUÍA DE ESTUDIO: “LAS REPERCUSIONES DEL LIBERALISMO”
Nombre: ________________________________________ Curso: ___________

LEAN ATENTAMENTE LAS SIGUIENTS FUENTES HISTÓRICAS, INVESTIGUEN EN SU TU TEXTO DE ESTUDIO O


INTERNET. POSTERIORMENTE, RESPONDAN A LA SIGUIENTE PREGUNTA:

 ¿QUÉ ELEMENTOS COMUNES POSEYERON LAS EXPERIENCIAS VIVIDAS EN ESTADOS UNIDOS, FRANCIA Y
SUDAMÉRICA (CHILE) DURANTE EL SIGLO XIX?
PARA RESPONDER A ESTA PREGUNTA LOS ESTUDIANTES DEBEN TENER EN CONSIDERACIÓN LOS SIGUIENTES
ÁMBITOS REFERIDOS AL CONTEXTO DE CADA PAÍS:

 ANTECEDENTES: QUÉ SITUACIÓN(ES) GENERÓ EL QUIEBRE ENTRE LA MONARQUÍA Y LOS


REVOLUCIONARIOS.

 IDEARIO POLÍTICO DE LOS REVOLUCIONARIOS: CONJUNTO DE IDEAS PARA JUSTIFICAR LA REVOLUCIÓN.

 TIPO DE SOCIEDAD QUE ASPIRABAN A CONSTRUIR: ORDEN SOCIAL QUE BUSCABAN IMPLEMENTAR.

FUENTE 1: DECLARACIÓN DE IDEPENDENCIA DE LOS ESTADOS UNIDOS.

Cuando en el curso de los acontecimientos humanos se hace necesario para un pueblo disolver los vínculos políticos que
lo han ligado a otro y tomar entre las naciones de la tierra el puesto separado e igual a que las leyes de la naturaleza y el
Dios de esa naturaleza le dan derecho, un justo respeto al juicio de la humanidad exige que declare las causas que lo
impulsan a la separación. Sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que
son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de
la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes
legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuando quiera que una forma de gobierno se haga destructora de
estos principios, el pueblo tiene el derecho a reformarla o abolirla e instituir un nuevo gobierno que se funde en dichos
principios, y a organizar sus poderes en la forma que a su juicio ofrecerá las mayores probabilidades de alcanzar su
seguridad y felicidad. La prudencia, claro está, aconsejará que no se cambie por motivos leves y transitorios gobiernos
de antiguo establecidos; y, en efecto, toda la experiencia ha demostrado que la humanidad está más dispuesta a
padecer, mientras los males sean tolerables, que a hacerse justicia aboliendo las formas a que está acostumbrada. Pero
cuando una larga serie de abusos y usurpaciones, dirigida invariablemente al mismo objetivo, demuestra el designio de
someter al pueblo a un despotismo absoluto, es su derecho, es su deber, derrocar ese gobierno y establecer nuevos
resguardos para su futura seguridad. Tal ha sido el paciente sufrimiento de estas colonias; tal es ahora la necesidad que
las obliga a reformar su anterior sistema de gobierno La historia del actual Rey de la Gran Bretaña es una historia de
repetidos agravios y usurpaciones, encaminados todos directamente hacia el establecimiento de una tiranía absoluta
sobre estos estados. Para probar esto, sometemos los hechos al juicio de un mundo imparcial (…)
Por lo tanto, los Representantes de los Estados Unidos de América, convocados en Congreso General, apelando al Juez
Supremo del mundo por la rectitud de nuestras intenciones, en nombre y por la autoridad del buen pueblo de estas
Colonias, solemnemente hacemos público y declaramos: Que estas Colonias Unidas son, y deben serlo por derecho,
Estados Libres e Independientes; que quedan libres de toda lealtad a la Corona Británica, y que toda vinculación política
entre ellas y el Estado de la Gran Bretaña queda y debe quedar totalmente disuelta; y que, como Estados Libres o
Independientes, tienen pleno poder para hacer la guerra, concertar la paz, concertar alianzas, establecer el comercio y
efectuar los actos y providencias a que tienen derecho los Estados independientes. Y en apoyo de esta Declaración, con
absoluta confianza en la protección de la Divina Providencia, empeñamos nuestra vida, nuestra hacienda y nuestro
sagrado honor.

Congreso de los Estados Unidos de Norteamérica. 4 julio 1776

FUENTE 2: DECLARACIÓN DE LOS DERECHOS DEL HOMBRE Y EL CIUDADANO.

Los Representantes del Pueblo Francés, constituidos en Asamblea Nacional, considerando que la ignorancia, el olvido o el
menosprecio de los derechos del Hombre son las únicas causas de las calamidades públicas y de la corrupción de los Gobiernos, han
resuelto exponer, en una Declaración solemne, los derechos naturales, inalienables y sagrados del Hombre, para que esta
declaración, constantemente presente para todos los Miembros del cuerpo social, les recuerde sin cesar sus derechos y sus deberes;
para que los actos del poder legislativo y del poder ejecutivo, al poder cotejarse en todo momento con la finalidad de cualquier
institución política, sean más respetados y para que las reclamaciones de los ciudadanos, fundadas desde ahora en principios
simples e indiscutibles, redunden siempre en beneficio del mantenimiento de la Constitución y de la felicidad de todos. En
consecuencia, la Asamblea Nacional reconoce y declara, en presencia del Ser Supremo y bajo sus auspicios, los siguientes derechos
del Hombre y del Ciudadano:

Artículo 1º − Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos. Las distinciones sociales sólo pueden fundarse en la
utilidad común.

Artículo 2 − La finalidad de cualquier asociación política es la protección de los derechos naturales e imprescriptibles del Hombre.
Tales derechos son la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión.

Artículo 3 − El principio de toda Soberanía reside esencialmente en la Nación. Ningún cuerpo ni ningún individuo pueden ejercer
autoridad alguna que no emane expresamente de ella.

Artículo 4 − La libertad consiste en poder hacer todo lo que no perjudique a los demás. Por ello, el ejercicio de los derechos
naturales de cada hombre tan sólo tiene como límites los que garantizan a los demás Miembros de la Sociedad el goce de estos
mismos derechos. Tales límites tan sólo pueden ser determinados por la Ley.

Artículo 5 − La Ley sólo tiene derecho a prohibir los actos perjudiciales para la Sociedad. Nada que no esté prohibido por la Ley
puede ser impedido, y nadie puede ser obligado a hacer algo que ésta no ordene.

Artículo 6 − La Ley es la expresión de la voluntad general. Todos los Ciudadanos tienen derecho a contribuir a su elaboración,
personalmente o a través de sus Representantes. Debe ser la misma para todos, tanto para proteger como para sancionar. Además,
puesto que todos los Ciudadanos son iguales ante la Ley, todos ellos pueden presentarse y ser elegidos para cualquier dignidad,
cargo o empleo públicos, según sus capacidades y sin otra distinción que la de sus virtudes y aptitudes.
Artículo 7 − Ningún hombre puede ser acusado, arrestado o detenido, salvo en los casos determinados por la Ley y en la forma
determinada por ella. Quienes soliciten, cursen, ejecuten o hagan ejecutar órdenes arbitrarias deben ser castigados; con todo,
cualquier ciudadano que sea requerido o aprehendido en virtud de la Ley debe obedecer de inmediato, y es culpable si opone
resistencia.

Artículo 8 − La Ley sólo debe establecer penas estricta y evidentemente necesarias, y tan sólo se puede ser castigado en virtud de
una Ley establecida y promulgada con anterioridad al delito, y aplicada legalmente.

Artículo 9 − Puesto que cualquier hombre se considera inocente hasta no ser declarado culpable, si se juzga indispensable detenerlo,
cualquier rigor que no sea necesario para apoderarse de su persona debe ser severamente reprimido por la Ley.

Artículo 10 − Nadie debe ser incomodado por sus opiniones, inclusive religiosas, siempre y cuando su manifestación no perturbe el
orden público establecido por la Ley.

Artículo 11 − La libre comunicación de pensamientos y opiniones es uno de los derechos más valiosos del Hombre; por consiguiente,
cualquier Ciudadano puede hablar, escribir e imprimir libremente, siempre y cuando responda del abuso de esta libertad en los
casos determinados por la Ley.

Artículo 12 − La garantía de los derechos del Hombre y del Ciudadano necesita de una fuerza pública; por ello, esta fuerza es
instituida en beneficio de todos y no para el provecho particular de aquéllos a quienes se encomienda.

Artículo 13 − Para el mantenimiento de la fuerza pública y para los gastos de administración, resulta indispensable una contribución
común, la cual debe repartirse equitativamente entre los ciudadanos, de acuerdo con sus capacidades.

Artículo 14 − Todos los Ciudadanos tienen el derecho de comprobar, por sí mismos o a través de sus representantes, la necesidad de
la contribución pública, de aceptarla libremente, de vigilar su empleo y de determinar su prorrata, su base, su recaudación y su
duración.

Artículo 15 − La Sociedad tiene derecho a pedir cuentas de su gestión a cualquier Agente público.

Artículo 16 − Una Sociedad en la que no esté establecida la garantía de los Derechos, ni determinada la separación de los Poderes,
carece de Constitución.

Artículo 17 − Por ser la propiedad un derecho inviolable y sagrado, nadie puede ser privado de ella, salvo cuando la necesidad
pública, legalmente comprobada, lo exija de modo evidente, y con la condición de haya una justa y previa indemnización.

Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789

FUENTE 3: TRADUCCIONES Y DIFUSIÓN DE LAS IDEAS LIBERALES, EMANCIPADORAS E ILUSTRADAS EN LOS ESCRITOS

DEL CHILENO CAMILO HENRÍQUEZ (1769-1825): DEFENSA DE LAS LIBERTADES, LUCHA POR LA INDEPENDENCIA.

Bien se sabe que algunos de los factores que explican el estallido de las guerras de independencia hispanoamericanas son la
Revolución francesa, la filosofía de las Luces y la independencia de las colonias inglesas de América del Norte. En aquella época, en
efecto, en toda la América hispánica, se difunden ideas liberales, ilustradas, revolucionarias e incluso traducciones de filósofos
europeos de fines del siglo XVIII como Voltaire, Rousseau, Diderot, Montesquieu. En cuanto a las obras de Rousseau, el cual pone en
tela de juicio las estructuras monárquicas, empiezan a circular a partir de la década de 1770 por la América colonial, y se publica por
ejemplo el Contrat Social [1] así como L’Esprit des Lois (traducciones).
A comienzos del siglo XIX, en Chile, se propagan estos ideales y traducciones de autores ilustrados, difusión facilitada por la
existencia de la Biblioteca Nacional y de un fondo bibliográfico chileno y extranjero[2], como lo explica Sergio Martínez Baeza : «a
partir de 1813, la historia del libro en Chile se vincula estrechamente al más importante organismo cultural de la República, la
Biblioteca Nacional »[3]. Uno de los que fomentan esta difusión es el fraile, combatiente, político y autor chileno Camilo Henríquez,
hombre cultísimo que aprende en su Convento de la Buena Muerte los idiomas francés e inglés, además del latín. En efecto, este
escritor polígrafo es también prolífico : en tanto dramaturgo, poeta, traductor, periodista, su objetivo esencial consiste en animar al
combate a través de textos críticos con respecto al sistema colonial, escritos en vivo, y en valorar los beneficios de una liberación del
continente con respecto al yugo hispánico. Así pues, entre el 13 de febrero de 1812 y el 1 de abril de 1813, Camilo Henríquez publica
un sinnúmero de artículos en la Aurora de Chile -primer periódico del país, cuyos números se editan en tiradas de unos 500
ejemplares -, en los cuales quiere, según Maximino Fernández Fraile, «mostrar los derechos civiles de los ciudadanos», «propagar
ideas libertarias», «destacar temas culturales»[4].

Luego, continúa su labor periodística, fundando El Monitor Araucano y publicando en ése ensayos, como el Catecismo de los
patriotas (1813) bajo el seudónimo de Canuto Handini; a continuación, en el Semanario Republicano, publica versos satíricos bajo
otro apodo, Cayo Horacio. Tras una larga estancia en Argentina, regresa a Chile en 1822 y funda El Mercurio de Chile, en el cual
redacta textos de temas social o educativo[5]. Si bien escribe artículos, también se dedica a la literatura, componiendo dramas como
La procesión de los tontos (1813), Lautaro, Camila o la Patriota de Sudamérica (1817) y La Inocencia en el Asilo de las Virtudes (1817-
1818). No olvidemos tampoco su escritura lírico-épica, como En el 18 de septiembre de 1812, que evocaremos más tarde. Camilo
Henríquez se interesa por difundir el pensamiento de Rousseau y Montesquieu en La Aurora de Chile el 28 de mayo de 1812 - se
interesa en especial en los principios del Contrat Social de Rousseau -, y en El Mercurio de Chile, el 13 de marzo de 1823.

Benoît Santini, HISTOIRE(S) de l´Amérique latine, 2012, vol.7, article N°4

*Los números en el texto corresponden a las citas utilizadas en el escrito original