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Eisner, Will (1990). EL COMIC Y EL ARTE SECUENCIAL. Editorial Norma, 2002.

(Edición en castellano)

Capítulo 1 y 2.
“Los Cómics como forma de lectura” y “La Imagen como comunicador”

Escenificar una idea requiere de la formulación de un juego de palabras e imágenes, hablar de un arte
secuencial hace referencia a un modo de lectura, la lectura de la secuencia, del movimiento, de una acción
bidimensional de la imagen, de los símbolos que junto a una escritura particular, va adquiriendo la
característica de un lenguaje.

El comic book consiste en un montaje de palabra e imagen, y por lo tanto exige del lector el ejercicio de
sus facultades visuales y verbales. En realidad, las particularidades del dibujo (perspectiva, simetría,
pincelada) y las particularidades de la literatura (gramática, argumento, sintaxis,) se superponen unas a
otras. La lectura del comic book es un acto de doble vertiente: percepción estética y recreación intelectual.

Un concepto por lo tanto depende mucho de la perspectiva de cómo se presentan éstos elementos a la
comprensión del lector, en su diseño, en su escritura. Es interesante esbozar cómo el arte secuencial se
convierte en un componente clave en el tema del cine, como storyboard y como guion.

Tom Wolf lo resumió de la siguiente manera en un artículo publicado en Harvard Educational Review
(agosto 1977): “En los últimos cien años, el tema de la lectura se ha vinculado exclusivamente a la
capacidad de leer y escribir (…) Aprender a leer (…) ha venido a significar aprender a leer palabras (…)
Ahora bien (…) pococ a poco la lectura ha sido motivo de reconsideración. Las últimas investigaciones han
demostrado que la lectura de palabras no es sino parte de una actividad humana mucho más amplia, que
incluye el desciframiento de símbolos, la integración y organización de la información (…) En efecto, la
lectura –en su sentido más amplio- puede considerarse una forma de actividad de percepción. La lectura
de dibujos, mapas, diagramas, notas musicales…”. Pone de relieve los procesos psicológicos implicados
en la visión de una palabra y una imagen son análogos. La estructura de ilustración y prosa es similar.

Los comics se sirven de una serie de imágenes repetidas y símbolos reconocibles. Cuando éstos se usan
una y otra vez para dar a entender ideas similares, se convierten en un lenguaje o, si se prefiere en una
forma literaria (gramática del arte secuencial).

Así, podemos justificar que los cómics se sirven de dos importantes instrumentos de comunicación: la
palabra y la imagen. En el mundo moderno de la comunicación se les trata como disciplinas
independientes. Sin embargo, esta mezcla especial de dos formas distintas no es nueva. La inclusión de
inscripciones en los retratos de cuadros medievales plasmadas por los protagonistas de los mismos fue
abandonada a partir del siglo XVI. De ahí en adelante, los artistas que quisieron transmitir información al
margen de la decoración y la pintura de retratos se limitaron a la expresión facial, posturas y fondos
simbólicos. Ahora bien, los artistas que trabajaban en historias dibujadas trataban de crear una estructura,
un lenguaje coherente que se sirviera de vehículo para expresar una complejidad de pensamientos,
sonidos, acciones e ideas en una disposición secuenciada y distribuida en viñetas.

La “experiencia común” es un elemento necesario, más que instintivo para la comprensión que requiere
unaa imagen. Un historietista necesita conocer la experiencia vital del lector. Se ha de establecer una
influencia recíproca, pues el dibujante evoca imágenes que están almacenadas en las cabezas de ambos.
El éxito o fracaso de este método de comunicación depende de la facilidad con la que el lector reconozca
el significado y el impacto emocional de la imagen.

El arte secuencial en un sentido pedagógico se sirve de un esquema que propone un modo diferente de
leer y transmitir una idea mediante la configuración de un lenguaje que de un modo impacta en la mente
del lector y descarta las otras posibilidades de imaginación de la escena o historia, desde el personaje,
hasta la ambientación y la tipografía. Es necesario por lo tanto, evidenciar los procesos y las técnicas de
aprendizaje que involucran tanto al lector como al artista para tener un acercamiento a nuevos procesos
de aprehensión en el lenguaje o de codificación de uno mediante símbolos reconocibles heredados de un
entorno cultural.