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La importancia de las habilidades blandas en las

empresas
Los conocimientos duros brindan soluciones a problemas técnicos, pero las crisis no solo se
resuelven de manera técnica, sino más bien de forma adaptativa como las que brindan las
Soft Skills.
Las personas transcurren la gran parte del día en sus en sus trabajos, donde se enfrentan
frecuentemente a diversos tipos de problemáticas, en este escenario los inconvenientes
abundan. Por eso, las habilidades blandas han adquirido gran importancia y valor en el mundo
de los negocios, ya que sirven para resolver inconvenientes y enfrentar de manera correcta la
jornada laboral.

Las habilidades blandas o Soft Skills son todos los atributos o capacidades que le permiten a
una persona desempeñarse en su trabajo de manera efectiva. Estas habilidades apuntan al lado
emocional, interpersonal y a cómo se desenvuelve el personal en una empresa. En este plano
entran temáticas como: trabajo en equipo, resolución de problemas, gestión efectiva del tiempo,
gestión del cambio, manejo del stress, liderazgo, comunicación efectiva, entre otros.

El manejo de las habilidades blandas resulta crucial en el mundo laboral. “Si bien estas
competencias son innatas, todos tenemos la capacidad de poder desarrollarlas. Por ello, estos
cursos son muy solicitados, ya que los profesionales necesitan diferenciarse y destacarse dentro
del competitivo mercado actual, tanto durante la búsqueda de una oportunidad laboral como en
su permanencia y crecimiento dentro de una compañía”, señala, Silvia Belen Moreno, Jefa de
Marketing de New Horizons Perú, empresa líder en capacitación de tecnologías de la
información y habilidades empresariales que ofrece un amplio catálogo de cursos y
certificaciones a profesionales y empresas en más de 70 países.

La revolución de las habilidades blandas


Comunicación, trabajo en equipo, liderazgo, motivación y escucha, entre otras, son
capacidades que se destacan en la elección de perfiles y también en los programas de
capacitación para obtener ventajas competitivas.

Años atrás era común que todo estudiante creyera, y no sin razón, que todo lo que
necesitara para trabajar sería provisto por la universidad o alguna escuela técnica,
y que, con estudiar al máximo y obtener buenos promedios, el éxito estaría
práctiamente a la vuelta de la esquina.
Sin embargo, el mundo profesional cambió y actualmente está demandando una
nueva categoría de competencias y recursos que raramente se imparten en la
educación formal. Se trara de las habilidades blandas o soft skills, que se definene
como aquellas vinculadas con la capacidad del profesional para relacionarse con
otros, comunicar, compartir información, liderar o conducir, motivar, escuchar y
empatizar, trabajar colaborativamente y en red, y para influir a los demás.

El conocimiento técnico está disponible y cambia vertiginosamente. En cambio, las


habilidades interpersonales son eternas, pero muy difíciles de adquirir y eso las
hace muy codiciadas en las organizaciones.

"Difícilmente, una persona pueda lograr un gran desarrollo profesional sin contar
con habilidades blandas", asegura Pablo Heinig, profesor de Esade Business School
Buenos Aires y director de la consultora homónima. "Estas capacidades son muy
valiosas porque nos ayudan a movernos en la incertidumbre y crear, ante cada
nuevo acontecimiento, un repertorio de acciones que acortan la brecha entre
nuestros deseos y los resultados que obtenemos. Nos permiten crear nuestras
propias respuestas, ante situaciones que no están en el manual", agrega.

"Los ejecutivos en una compañía rara vez fracasan porque no saben una fórmula o
fallan en un cálculo financiero, sino porque no saben delegar, compartir
información, motivar a sus equipos, influir o persuadir a sus pares, todas estas
cuestiones vinculadas a la personalidad", sentencia Matías Ghidini, de la
consultora Ghidini-Rodil.