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UNIDAD I:

INTRODUCCION AL DESARROLLO DE LA IGLESIA

En esta unidad se tratará acerca de conceptos fundamentales del desarrollo integral de la iglesia. Además se estudiará panorámicamente las dimensiones y los factores que configuran el contexto de este estudio.

LO QUE ES EL DESARROLLO INTEGRAL DE LA IGLESIA

Se entiende por desarrollo integral de la iglesia el crecimiento de la misma en todas las dimensiones deseables y saludables a fin de que cumpla con los propósitos para los cuales fue traída a la existencia por su Señor. No tiene que ver sólo con el crecimiento espiritual de sus miembros, o con la expansión numérica únicamente. Una iglesia saludable crece en todas dimensiones sin sacrificar unas áreas para concentrar toda la energía en otras, como recomienda el apóstol Pablo en Efesios 4:15: "sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza esto es, Cristo " ... En el Nuevo Testamento entonces, el crecimiento de la iglesia, se refiere tanto a su expansión numérica y geográfica como al desarrollo espiritual, social y corporativo de sus miembros. Veamos a continuación algunas de las palabras que describen el tipo de crecimiento saludable que experimentaba la iglesia primitiva:

Crecer, crecimiento: Los términos griegos para "crecer, crecimiento" son auxano, auxo, auxeesis, huperrautarse. El significado de estos términos es

crecer, incrementarse, aumentarse (Lucas 2:40; Hechos 6:7, 12:24, 19:20; 1 Corintios 3:6; Efesios 2:21, 4:15-16;.-?. Tesalonicenses 1:3; 2 Pedro 3:18).

Pedro Larson explica el significado de estos términos: "

...

El

sentido general de

su uso en el Nuevo Testamento se deriva de la manera en que una planta o una persona crece según un proceso de desarrollo normal". En ocasiones se usa también hupernuxano, cuyo significado expresa crecimiento al límite de sus posibilidades (2 Tesalonicenses 1:3).

Progreso o desarrollo: Las palabras griegas prokopto y proko- pee, que se traducen crecer, avanzar, aventajar, conducir a más, provecho y progreso, se usan por los hagiógrafos para expresar el desarrollo o progreso de un individuo o grupo que viene por la gracia de Dios (Lucas 2:52; Filipenses 1:12; 1:25; Romanos 13:12; Gálatas 1:14; 1 Timoteo 4:15; 2 Timoteo 2:16). Edificar, sobreedificar: En el griego del Nuevo Testamento, la idea de construir o hacer crecer un edificio, se expresaba en las palabras oikodomeo, epoikodontco

y sunoikodomeo. "

Su

uso denota una actividad o función especial del apóstol

... hacia la comunidad cristiana"; explica Pedro Larson. En la iglesia primitiva cada discípulo ejercía una función de responsabilidad en cuanto al crecimiento de los demás. Había un crecimiento dentro del cuerpo de Cristo que acompañaba el crecimiento numérico de la iglesia (1 Corintios 3:10, 3:12,14; Efesios 2:20, 22; 1 Pedro 2:5). 9 Más adelante amplía esta explicación en lo siguiente:

El crecimiento en Hechos no es meramente numérico ni geográfico, sino crecimiento en dimensiones espirituales y étnicas. La calidad acompañaba la cantidad. Las cualidades de fe, amor, gozo, honestidad y pureza son el resultado de una comunidad de la palabra de Dios y del Espíritu Santo.

La iglesia ha sido llamada a hacer discípulos de Cristo, tiéne como meta final sacar a la luz todo aquel esplendor de la imagen de Dios que el pecado ha encubierto en el ser humano. Esto es posible gracias a la obra de Cristo en la cruz y al ministerio del Espíritu Santo. La perfección inicial se recibe en el momento de la conversión, pero no puede apreciarse hasta que el instrumento (cuerpo, mente, alma) por el cual ella debe manifestarse, sea perfeccionado y equipado para este propósito.

DIMENSIONES DEL DESARROLLO INTEGRAL

Carlos Miranda observa que hay cuatro áreas en las cuales la iglesia primitiva crecía y que son las mismas que se observan en toda iglesia saludable en nuestros días. 11 Una iglesia saludable crece no sólo en número de miembros. La historia nos ha enseñado que estas iglesias son tan frágiles como un castillo de naipes. Añadir miembros, sin un discipulado que les ayude a crecer como miembros responsables de la iglesia, es derrochar fuerza y energía para obtener muy poco de resultado duradero. Ken Hemphill expone ocho características de una iglesia viva y afirma que una definición de crecimiento de la iglesia que sea bíblicamente correcta debe abarcar

tanto el aspecto numérico como los aspectos de maduración. Luego, será necesario reconocer que el crecimiento de la iglesia no es algo que sea resultado de los esfuerzos

humanos, sino de la actividad divina y que es "

fruto de una relación correcta con

... Jesús, el Señor de la iglesia" (Mateo 16:13-19). Partiendo del texto, redacta la definición siguiente: "El crecimiento de la iglesia ocurre cuando la iglesia local cumple sobrenatural y fielmente con la Gran Comisión en su contexto único y con una visión para el mundo". Una iglesia saludable crece no sólo en número de miembros, también crece en unidad interna como cuerpo de Cristo; crece en su influencia hacia su comunidad y sus miembros crecen en una vida espiritual de relación con Dios. Estas áreas o dimensiones de crecimiento son las que se exponen a continuación.

EL DESARROLLO NUMÉRICO

El crecimiento numérico de la iglesia es una de las dimensiones de su desarrollo integral. Esta era una característica saludable que estaba presente en la iglesia primitiva: "Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos" (Hechos 2:47b). Al respecto Juan Carlos Miranda comenta: "Como resultado efectivo de las actividades individuales y colectivas de esa iglesia, de lo que ello: estaban sembrando, el Señor les daba crecimiento". Orlando Costas señala que el crecimiento numérico está relacionado al carácter apostólico de la iglesia: "La palabra "apóstol* está vinculada a la idea de misión,

movilidad y extensión. En el Nuevo Testamento un apóstol era uno enviado para hacer discípulos. La iglesia es una comunidad apostólica porque es heredera del mensaje y el encargo de los Apóstoles". De manera que es bíblicamente correcto decir que una iglesia sana es aquella que crece y se expande de forma proactiva en el mundo. El crecimiento numérico de la iglesia no debe ser considerado un hecho casual y esporádico o algo que es obrado por el Espíritu sin la acción intencional de los miembros de ella. Por el contrario el crecimiento de la iglesia siempre debería ser el resultado del trabajo planificado bajo la dirección del Espíritu Santo. El crecimiento numérico de la iglesia en el Nuevo Testamento se expresa en las siguientes palabras:

Añadir, aumentar, agregar: son traducciones del griego prostitheemi que denota

la incorporación de una persona a la iglesia (Mateo 6:27; Hechos 2:41, 47, 5:14 y 11:24). Multiplicarse, acrecentarse, multitud: de los términos griegos pleethuno y pleethos indican llenarse, tener en abundancia, multiplicarse. Se usan estos términos para comparar el crecimiento de la iglesia con la multiplicación que ocurre en los cultivos (Hechos 2:6, 5:14, 6:1, 7, 9:31,12:24; 2 Corintios 9:10). Mies, siega: Las palabras griegas therizo y therismos eran términos relacionados a la agricultura. Estos indican la acción final de cosechar o segar, recogiendo e! fruto del trabajo realizado. El uso de estos términos es en sentido figurativo comparando a la humanidad como un gran campo donde la cosecha está lista para ser levantada. Esta cosecha se compone de todos aquellos hombres, mujeres y niños que oyendo el mensaje del evangelio aceptan vivir como discípulos del Señor. Jesús empleó en varias ocasiones este término en sus parábolas y enseñanzas sobre la labor que habrían de realizar sus discípulos en el mundo: "A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos (Mateo 9:37); "El que siega recibe su salario, y recoge fruto para vida eterna (Juan 4:36); "He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque están listos para la siega" (Juan 4:35b).

EL DESARROLLO SOCIAL

Se denomina desarrollo social de la iglesia al cambio gradual en la aceptación de

la comunidad que rodea a la iglesia hacia la misma. A esto se refiere Hechos 2:47 al

afirmar que los cristianos permanecían: "

...

teniendo

favor con todo el pueblo". Una

iglesia saludable crece en sus relaciones con la gente de la comunidad, a esto se le llama también ministerio social. Todo lo que la iglesia haga para ministrar a las

personas de su comunidad en sus necesidades incrementará la simpatía de estas personas hacia los cristianos y hacia el mensaje del evangelio. La iglesia de Cristo es enviada al mundo para hacer un impacto positivo en la sociedad. Cuando los cristianos desean el bienestar de las personas en su comunidad están continuando la labor de reconciliar al mundo con Dios iniciada en el ministerio de Cristo. El Padre delegó en Cristo la autoridad para "reconciliar" todas las cosas y Cristo dio a su iglesia este ministerio de la reconciliación (2 Corintios 5:17-19).

EL DESARROLLO CORPORATIVO

El desarrollo corporativo de la iglesia se refiere al crecimiento en los lazos de comunión entre los hermanos. Esto se expresa en el libro de los Hechos afirmando:

"Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas " ...

(2:44).

Jesús enseñó a sus seguidores que debían estar unidos y lo expresó en muchas

de sus parábolas. En Mateo 13:30 encontramos un ejemplo de esta idea: "

Recoged

... primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero. La palabra griega que se usa es sunargo, que significa recoger, poner las cosas juntas, reunir a las personas (se usaba generalmente asociada a la cosecha). También se usa este término en Mateo 13:47: "Asimismo el reino de los cielos es semejante a una red, que echada en el mar, recoge toda clase de peces " ... Otro término griego usado por los autores del Nuevo Testamento para describir este tipo de unidad es "koinonía", que se traduce como "comunión" y literalmente significa "sociedad", expresando la idea del compañerismo cristiano. En la iglesia los

cristianos deben aprender a compartir muchas cosas:

DESARROLLAR LAZOS DE AMISTAD

La amistad entre los cristianos se basa en el conocimiento común de la Palabra de Dios (1 Juan 1:3) y en que comparten la misma amistad hacia Cristo. Si los cristianos son verdaderos amigos de Cristo pueden llegar a ser buenos amigos entre sí (Hechos 2:42; 2 Corintios 6:14). 20

AUMENTAR LA CARIDAD ENTRE LOS CREYENTES

Los cristianos comparten las "cosas materiales" y se demuestran el amor en una forma práctica (Romanos 12:13,15:27; Gálatas 6:6). No es correcto que algunos cristianos tengan demasiado cuando otros no tienen suficiente para sus necesidades. Pablo elogia a las iglesias que levantaron una ofrenda para los hermanos necesitados de la iglesia de Jerusalén (Hechos 13:16; Romanos 15:26; 2 Corintios 8:4, 9:13).

CRECER COMO COMPAÑEROS EN EL MINISTERIO

Aprender a trabajar juntos o ministrar. Tomar parte con alguien en una acción (Mateo 23:30; 1 Corintios 10:18,20). Pablo describe a Tito como su compañero y colaborador ("socio") en el ministerio. Los cristianos deben crecer en el compañerismo de llevar adelante la obra del evangelio (Filipenses 1:5).

PERFECCIONAR EL COMPAÑERISMO ESPIRITUAL

Los cristianos deben participar de la misma experiencia (Hechos 10:33; 2 Corintios 1:7). El cristiano participa en experiencias comunes con otros cristianos como: adoración, oración, gozo, la celebración de la cena del Señor, en experiencias de aprendizaje, en los sufrimientos, entre otros.

EL DESARROLLO ESPIRITUAL

Por desarrollo espiritual de la iglesia entendemos el crecimiento de los creyentes en su relación con Dios. Éste es un tipo de crecimiento interno que transforma al creyente en un proceso que va desde la infancia espiritual ¡.-Ha madurez, donde continúa el crecimiento. Gene Getz, en su libro Refinemos la perspectiva de la iglesia, expone los propósitos del proceso de edificación de los creyentes, extraídos del Nuevo Testamento, en seis objetivos específicos a alcanzar:

1. Proveer a los nuevos creyentes con un conocimiento de las doctrinas básicas de la fe cristiana.

  • 2. Proveer a todos los creyentes con un conocimiento profundo de las Escrituras.

  • 3. Proveer a todos los líderes con experiencias balanceadas del Nuevo Testamento.

  • 4. Equipar a todos los creyentes para el servicio cristiano.

  • 5. Ayudar a los padres a desarrollar una vida familiar di calidad.

  • 6. Desarrollar formas y estructuras contemporáneas en la iglesia que sirvan como medios para alcanzar estos propósitos objetivos y metas.

Ken Hemphil, autor de "El modelo de Antioquía. Ocho características de una iglesia efectiva", señala que el discipulado es una tarea de entrenamiento, a la cual las iglesias saludables dan suma prioridad. En esto está de acuerdo con Bill Hull, quien define discipulado como: "El entrenamiento intencional de los discípulos, del que hay

que dar cuenta y el cual está basado en relaciones de amor." Luego aclara los términos de esta definición como sigue:

"Intencional" demanda que tengamos una estrategia clara y bien planeada. "Entrenamiento" implica un curso de estudio elaborado y un proceso diseñados para ayudar a las personas a alcanzar ciertas metas. La frase "dar cuenta", reconoce el hecho de que las > personas necesitan ayuda para cumplir con sus compromisos con Dios. La frase final, "basada en relaciones de amor", demanda que la edificación de la comunidad sea una prioridad alta de la iglesia que está discipulando.

Considera además, que aquellas iglesias que dan mucho énfasis al evangelismo, y no dan la misma prioridad al discipulado, en realidad no están siendo fieles a la

Gran Comisión

"El evangelismo auténtico requiere la asimilación de nuevos

... creyentes en la iglesia; la asimilación a su vez, hace necesario el discipulado que finalmente lleva al evangelismo eficaz." Basándose en el estudio del modelo de la iglesia de Antioquía, concluye que el discipulado es un proceso continuo que toma al nuevo nacido en Cristo y le lleva hasta un ministerio reproductivo, en el que, al igual que en el crecimiento natural de un bebé, el nuevo discípulo pasa por las etapas de la infancia, las etapas de desarrollo de la niñez, la adolescencia, la maduración y reproducción. Cada una de estas etapas tiene sus necesidades y características especiales a las cuales se debe atender. Las palabras del Nuevo Testamento que indican esta clase de desarrollo es:

1. Conversión. El proceso de perfeccionamiento del creyente inicia en la conversión. Conversión en el sentido bíblico no es sólo depositar toda la fe en Cristo, creyendo en Él como Hijo de Dios. "El acto de la conversión se representa por el verbo hebreo sub y el verbo griego epistrepho, significando ambos "volver o retomar". La conversión en el Nuevo Testamento se describe como una vuelta al Señor, abandonando el mal". Para que una persona tome la decisión de permitir que Dios transforme toda su vida, se requiere de una explicación clara y lo más amplia posible de lo que implica ser cristiano, a fin de corregir todas aquellas ideas de "religiosidad" que no demandan compromiso, con que pudiera haber sido influenciada en su contexto. En la iglesia contemporánea se escuchan reportes de muchas conversiones, que en realidad no lo son. En realidad debería hacerse una distinción clara entre aquellos que habiendo escuchado el mensaje creen en Cristo y desean conocer más respecto a sus demandas, pero no están listos a incorporarse a la iglesia y aquellos que realmente han comprendido las demandas del evangelio y desean ser discipulados para que toda su vida sea transformada a la imagen de Cristo Jesús.

2. Bautismo. Es el medio por el cual una persona manifiesta su deseo de unirse a

la iglesia del Señor. Para Michael Green ésta es "

...

La insj gnia de la identidad

cristiana y debería conferirse lo antes posible después que la persona se ha

entregado claramente a Cristo". Continúa más adelante: "

...

el

bautismo no

constituía la señal del discipulado cristiano maduro, sino la del comienzo inexperto en la fe de Jesús; porque pensaban en el arrepentimiento, la fe, la recepción del Espíritu y el bautismo sobre todo como una unidad y cuanto más cerca estuvieran estas cosas entre sí, tanto mejor"

3.

Aumentar, tener más, sobreabundar, abundancia, ser mayor. Las palabras griegas que se traducen con estos términos son: perissuo, perissuma y perissia y la idea que transmiten es de plenitud y abundancia de vida que

provienen del Señor y son fruto de la obra de salvación por medio de Cristo. Ejemplos del uso de estos términos son:

  • a. ... acción de gracias sobreabunde para gloria de Dios."

para

2 Corintios 4:15: "

que abundando la gracia por medio de muchos, la

  • b. 1 Corintios 15:58: "Así que hermanos míos amados, estad firmes y constantes creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano".

  • c. Filipenses 1:9: "Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aún más y más en ciencia y en todo conocimiento " ...

  • 4. Abundar. Pleonaza, es la palabra griega que se traduce por "abundar". Este término tiene el sentido superlativo de: aumentarse, prevalecer, sobreabundar. 27 Su uso en el Nuevo Testamento se asocia con:

    • a. El fruto abundante de acción de gracias en sus hijos que produce la abundante gracia de Dios (2 Corintios 4:15).

    • b. Pablo esperaba fruto abundante en sus discípulos (Filipenses 4:17).

    • c. Crecimiento del creyente en abundancia de amor para con sus hermanos (1 Tesalonicenses 3:12; 2 Tesalonicenses 1:3). "

    • d. ... vuestra fe, virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal y al afecto fraternal, amor. Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo (2 Pedro 1:5-8).

vosotros

también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a

  • 5. Perfeccionamiento. El termino en lengua española "perfeccionamiento" es la traducción del griego katartismon que describe el trabajo que se hace con las manos para hacer o construir algo. También puede traducirse como "ponerlos a punto", "prepararlos", "equiparlos", "hacer que llegue a ser lo que debe ser", "dar forma o formar". En el texto del Nuevo Testamento Katartizo tiene una gran riqueza de significados:

    • a. Reparar o remendar (como reparar un hueso que se había quebrado o arreglar las redes para pescar, Mateo 4:21, Gálatas 6:1). En este sentido se aplica a la disciplina cristiana que tiene el propósito de restaurar la vida de los cristianos.

    • b. Completar (1 Tesalonicenses 3:10).

    • c. Adecuar, ordenar, disponer, ajustar (como se prepara un barco para salir a navegar).

    • d. Trabajar algún tipo de material para construir algo, como en Efesios 4:11,12.

Pedro Larson define perfeccionamiento como "

la

obra de edificación, de

... crecimiento espiritual, de crecer en gracia y en el conocimiento de Cristo". En el sentido griego entonces, perfeccionamiento describe la labor de discipulado expresada en la Gran Comisión (Mateo 28:18-20), como tarea

6. Santidad. En el Nuevo Testamento se emplea el adjetivo plural griego agioi, que se traduce "santos", para referirse a los creyentes que formaban la iglesia. La vida santa es la voluntad de Dios para cada creyente (Tesalonicenses 4:3-7); es obrada por Dios en la vida del discípulo de Jesús (Colosenses 1:22) por medio de la expiación obrada por Cristo en la cruz. Una persona santificada, es aquella que ha sido separada del pecado, consagrada al ministerio y purificada de toda maldad. Esta santificación comienza con la conversión, se desarrolla y culmina en la glorificación. Fue Juan Wesley, quien desarrolló esta doctrina, entendiéndola como esencial para el crecimiento gradual del discípulo de Cristo.

7. Llevar fruto. El resultado o producto de la vida cristiana saludable es

observable así como una planta sana da fruto a su tiempo. Las palabras griegas que expresan este sentido de fructificar son phero, karpos y karophoreo y se emplean para expresar tanto acciones o hechos buenos como el resultado de la labor misionera y evangelística de la iglesia. Algunos ejemplos son:

  • a. Mateo 7: 17-18: "Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos".

  • b. Colosenses 1:10: "para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios " ...

Las iglesias que mantienen un crecimiento constante trabajan en mantener un equilibrio entre evangelismo planeado y el programa de discipulado intencional con el propósito de guiar a los creyentes a la madurez espiritual.

FACTORES CONTEXTUALES EN EL DESARROLLO DE LA IGLESIA

EL FACTOR PASTORAL Alguien dijo "el pastor de la iglesia es la clave o el clavo" para el crecimiento. En otras palabras el pastor que no es un facilitador del crecimiento es un bloqueador del mismo. "El obstáculo más formidable para el crecimiento es un pastor que piensa de modo negativo y que es pesimista sobre las oportunidades de crecimiento de su comunidad 1 El tal pastor enseña que la tarea básica de la iglesia es tener cuidado de aquellas ovejas que ya están en el redil antes de concentrarse en buscar ovejas perdidas e incorporarlas continuamente al redil". La imagen que el pastor tenga de su ministerio y la visión que tenga para su iglesia son factores determinantes en el crecimiento de la iglesia. Todo pastor de una iglesia creciente tiene un sentido de destino o propósito para su vida y ministerio y lo transmite a su congregación. Es posible que no tengan una declaración de misión o propósito por escrito pero sus miembros entienden su responsabilidad en incorporar nuevos miembros a la iglesia y saben transmitirla efectivamente a los nuevos creyentes.

EL PASTOR DEBE ENTENDER SU FUNCIÓN COMO LÍDER ESPIRITUAL EN LA IGLESIA LOCAL

El pastor debe percibirse a sí mismo como líder espiritual de la congregación. Hay personas que llegan al ministerio pastoral porque son buenos maestros o predicadores o simplemente porque son fieles, pero sin tener dones de liderazgo. Esto causa un grave perjuicio a la congregación que se asemeja a un vehículo en marcha sin nadie al volante. Las dos palabras bíblicas que describen la función directiva del pastor son:

1. "Kubernesis" o "los que administran" que literalmente se refiere a dones de dirección o gobierno (1 Corintios 12:28). 2. "Proistemi" que significa: gobernar, dirigir o conducir y también cuidar y proteger (Romanos 12:8; 1 Corintios 12:28; Efesios 5:22-33; 1 Tesalonicenses 5:12-13 y 1 Timoteo 3:5).

La función del pastor descrita en Efesios 4:11-12 como líder espiritual del cuerpo de Cristo, "perfeccionar a los santos para la obra del ministerio", se puede comparar a un entrenador de un equipo deportivo o mejor aún, al director de una orquesta. No importa como mueva los brazos sino la música que resulta cuando los miembros tocan coordinadamente. Guillermo Brown, define la tarea del pastor como sigue: "el pastor debe ser una persona responsable de la buena coordinación y supervisión del ministerio del equipo de líderes y de toda la grey, con el fin de la edificación y bienestar de la congregación y el cumplimiento de su misión en el mundo". El pastor es entonces el responsable de guiar el crecimiento de su iglesia en todas las dimensiones, pero para hacerlo ha de valerse de la misma gente que el Espíritu ha traído a formar parte de esa congregación local, como explica Carlos Miranda: "Parte del precio que habrá de pagar será que como líderes tendremos que poner en acción nuestro liderazgo". En esta función principal el pastor se asemeja al gerente que administra los recursos humanos de una empresa. Si confeccionamos una descripción de trabajo del pastor principal en base a los datos que da el Nuevo Testamento, deberíamos incluir dentro de las responsabilidades principales del pastor las siguientes:

Planificar y coordinar con metas y propósitos bien definidos las actividades y trabajo de los departamentos o ministerios de la iglesia local. Estos líderes incluyen a todas las personas que tienen responsabilidades de pastorear, enseñar, servir, liderar, predicar, administrar, entre otros. C. Peter Wagner dice:

que "un pastor ha de ser un hombre que tenga objetivos claramente definidos y la capacidad de evaluar de modo sincero y franco los resultados de sus planes y procedimientos". Planificar el programa de capacitación para los líderes de la iglesia local. Este

debe incluir preparación teórica para los ministerios específicos pero también entrenamiento práctico. La meta de hacer discípulos, desarrollándolos al más alto nivel de preparación

que sea posible para que a su vez sean discipuladores de otros, debe ser la tarea más importante en la agenda pastoral. Pastorear íntimamente a su equipo de líderes quienes a su vez pastorean a la congregación.

EL PASTOR DEBE CRECER EN SU VIDA ESPIRITUAL

Algunos pastores se recargan con detalles incontables del ministerio y no dejan espacio en su tiempo para cultivar su propia vida de relación con Dios. Esto repercute en un debilitamiento de su ministerio y en un agotamiento de su propia vida. Sus sermones carecen de poder y su vida de entusiasmo. Estar cerca del corazón de Dios le facilitará ver a las personas y amarlas como Dios las ama. Los pastores son ante todo servidores y administradores ante Dios (1 Corintios 4:1-5). La fidelidad que Dios demanda de sus pastores no puede ser reemplazada o sustituida con activismo. El ministerio al cual Dios ha llamado a los pastores requiere de la sujeción continua a la dirección del Espíritu Santo, quien es el principal escultor de la vida espiritual de los cristianos. Los ministerios basados en la sabiduría y sagacidad de seres humanos no tienen el respaldo de Dios y pueden fácilmente tornarse en grupos sectarios.

EL TRABAJO PASTORAL DEMANDA CAPACITACIÓN DE ALTO NIVEL

El llamado al ministerio pastoral es también un llamado a la preparación continua. El trabajo pastoral es una de las profesiones más complejas que tiene que ver con toda la problemática que viven los seres humanos y también con ciencias de la educación, administración, consejería, entre otras. Ningún pastor puede tener un ministerio fructífero sin capacitarse teológicamente y actualizarse permanentemente para ministrar en un mundo de cambio constante. Los líderes cristianos tienen la responsabilidad de capacitarse al mejor nivel posible que esté a su alcance. El negarse a hacerlo es una muestra de desinterés por hacer las cosas lo mejor posible para Dios. La educación teológica mantiene al pastor actualizado. Le ayuda a ver el trabajo ministerial con una visión más amplia. Le perfecciona como predicador, como maestro, como administrador, como consejero, como estratega del crecimiento de la iglesia, entre otros muchos beneficios. Le ayuda a estar actualizado con el mundo secular donde están inmersas las personas a quienes sirve. En otras palabras, la educación teológica le ayuda a ministrar mejor a la gente.

EL PASTOR DEBE FORMAR Y MINISTRAR CON UN EQUIPO MINISTERIAL

Hay un precio que todos los pastores que quieren ver a su iglesia crecer deben estar dispuestos a pagar y es desarrollar a su equipo ministerial. Educar miembros sólidos para que sean líderes en la iglesia demanda mucho estudio y preparación de' los pastores y maestros; y algunos no están dispuestos a hacer el sacrificio. Algunos tienen la idea equivocada de que las cosas salen mejor cuando las hacen ellos mismos y se rehúsan a confiar los asuntos del ministerio a otras personas "inexpertas". Pero la historia de muchas iglesias locales y ministerios pastorales demuestra que mientras más se centralicen las responsabilidades ministeriales en unas pocas personas, menos crecimiento duradero experimentará la iglesia. De manera que el pastor que desea de todo corazón que su iglesia crezca, dedicará tiempo a la formación de sus líderes. Para ello es muy importante ayudar a las personas a descubrir sus dones espirituales y capacidades naturales, pero también necesitan ser enseñados en la práctica del ministerio que van a desarrollar. El pastor debe también trabajar en armonía con sus líderes. En las iglesias de mucho crecimiento el pastor principal es el líder y pastor cercano de los líderes principales de la iglesia. La vida espiritual y ministerio de estos líderes están bajo su

estrecho cuidado y vigilancia. Estos líderes a su vez tienen responsabilidad por otras personas, a quienes pastorean. Es un error como pastores querer ministrar cercanamente a muchas personas, lo cual trae agotamiento en el ministerio. La experiencia práctica nos dice que un solo pastor no puede abarcar más de cien a doscientos creyentes. El modelo de nuestro Señor fue un grupo íntimo de doce discípulos. El volcó su corazón en ellos, les transmitió su pasión por la redención de las personas, les corrigió, les transmitió la vida del ministerio y los envió. Aun en la ausencia del Señor, la obra no se detuvo, sino que creció hasta extenderse por todo el mundo conocido entonces. Si como pastores queremos que nuestro esfuerzo no sea en vano, debemos preparar a los líderes para que lleguen a ser los mejores ministros que puedan ser y compartir el trabajo pastoral con ellos. Los pastores que mejor trabajan en equipo son aquellos que están dispuestos a compartir su liderazgo con otros. Raymond Hurn realizó un estudio del ministerio pastoral en las Iglesias del Nazareno y descubrió unas características que se repetían en los pastores de las iglesias crecientes:

Son pastores que delegan autoridad en muchas personas en la iglesia.

Son personas que estimulan a la gente para que compartan con ellos como amigos. Son líderes que ejercen un liderazgo firme, o sea, las personas tienen alguien a quien seguir. La gente le reconoce como pastor y respaldan su liderazgo. Desarrollan un ministerio pastoral entre su equipo ministerial.

Tienen buenas relaciones con la gente de su iglesia y su comunidad.

Desarrollan programas exitosos para servir a la gente de su comunidad.

estrecho cuidado y vigilancia. Estos líderes a su vez tienen responsabilidad por otras personas, a quienes

Cuando el pastor es quien marca el paso y tiene el apoyo de un equipo de líderes comprometidos y competentes, la iglesia naturalmente experimenta crecimiento. El desarrollar un equipo de líderes es difícil pero es determinante para el crecimiento. Esta relación entre crecimiento en liderazgo y crecimiento de la cantidad de miembros se puede ver en el siguiente gráfico:

Liderazgo frente a la membresía: Cuadro N° 1. El crecimiento en la cantidad y la calidad del liderazgo debe ser proporcional al crecimiento en miembros de la iglesia para que el crecimiento sea saludable y sostenible.

EL PASTOR DEBE DESEAR QUE SU IGLESIA CREZCA CON TODO SU CORAZÓN PERO TAMBIÉN CON TODAS SUS FUERZAS.

La pasión por los perdidos es algo que no puede requerirse a la congregación cuando el pastor no es un ejemplo de ello. El pastor no sólo debe hablar de ello en la predicación y la enseñanza, también debe ser un modelo que la gente pueda seguir, sobre todo cuando la iglesia es pequeña o no tiene líderes entrenados todavía. La queja de muchos laicos acerca de sus pastores es que no participan en evangelizar y discipular a los nuevos creyentes. Hay miles de excusas que un pastor puede dar para

no involucrarse personalmente, pero todas ellas se traducirán en los oídos de sus miembros como falta de interés real por ganar a las personas para Cristo. La mejor manera en que el pastor debería involucrarse es siendo el líder de los programas de evangelismo y crecimiento de la iglesia local. Puede que tenga un coordinador de evangelismo u otros líderes trabajando en esta área, pero de ninguna manera puede estar ausente de la planificación y de su rol como motivador e inspirador de estos ministros.

EL FACTOR LAICO

Los laicos de las congregaciones juegan un rol fundamental en el crecimiento. Aunque hemos afirmado que el pastor es la clave principal para el crecimiento, nada puede hacer si la congregación no desea que este crecimiento ocurra. Es muy frustrante para un pastor que tiene pasión por el crecimiento, pastorear una congregación que carece de entusiasmo por ganar a los perdidos. Esto puede acabar con su ministerio y apagar su llamado. Para evitar malos entendidos es importante que el pastor exponga su visión del crecimiento de la iglesia cuando están en las conversaciones del llamado pastoral de manera de poner en claro cuáles son sus expectativas con respecto al apoyo de la congregación. Lo mismo ocurre cuando una congregación deseosa de encontrar un pastor que lidere el crecimiento invita como pastor a una persona que no tiene pasión por los perdidos. Esto puede ser causa de un decrecimiento lento de la membresía y del enfriamiento espiritual de la congregación. De manera que es muy importante hacer algunas preguntas claves a los candidatos pastorales sobre la visión que los candidatos tienen del ministerio por ejemplo: ¿Cómo piensa usted entrenar a la iglesia para la tarea del evangelismo y discipulado?; ¿Cuánto tiempo piensa dedicar usted al pastoreo de los líderes de la iglesia?; ¿Cuáles son las funciones pastorales que usted delegará en los miembros capacitados de la congregación?; entre otras. Una de las situaciones que desanima a los laicos a comprometerse con los programas de la iglesia son los continuos cambios pastorales. En el mismo estudio de Elmer L. Towns en las iglesias del Nazareno de Estados Unidos citado anteriormente, se afirma que las iglesias más crecientes tienen un promedio de pastorado de "veintidós años y un mes". Algunos investigadores del iglecrecimiento señalan que generalmente se tarda entre siete a doce años para movilizar hacia el crecimiento a una congregación establecida. Por ejemplo las iglesias de las Asambleas tic Dios que son de rápido crecimiento tienen un promedio de duración en los ministerios pastorales de veintidós años. Lo que demuestran estos estudios es que en las iglesias crecientes, pastores y laicos aprenden a trabajar juntos y resolver sus problemas, laicos y pastores cultivan la amistad. Estas iglesias pueden desarrollar la visión e idear planes a largo plazo y tienen paciencia para trabajar en pro de los resultados con perseverancia.

Lo cierto es que el crecimiento de la iglesia demanda una congregación dispuesta a pagar el precio. Juan Carlos Miranda 41 menciona cuatro aspectos que la congregación deberá aportar al crecimiento:

1. La congregación debe estar dispuesta a seguir el liderazgo de un pastor que

tiene la visión de crecimiento. En ocasiones los pastores tienen la motivación y la estrategia pero se encuentran con hermanos que se oponen al crecimiento, a las metas y a las exigencias de trabajo en el ministerio. Esto ocurre cuando las personas no tienen pasión por los perdidos. En ocasiones son personas

acostumbradas a que el pastor haga todo el trabajo de la iglesia. Tienen la percepción de que el pastor es su "empleado" a quien se ha contratado para que haga los oficios religiosos (ésta es una idea que prevalece en un medio donde la religión tradicional ha sido la católica romana con su sistema sacerdotal).

2. La congregación debe ser generosa en contribuir económicamente para el

crecimiento. Cuando una iglesia crece se necesita más dinero para sillas, ampliar el edificio, ayudas a misioneros y obreros, materiales didácticos, actividades, ayuda social, entre otros. Con el tiempo los nuevos miembros deberán ser enseñados a ser responsables también por los gastos de la iglesia, pero siempre que la iglesia esté haciendo discípulos activamente necesitará apoyo financiero proveniente de la congregación.

3. El crecimiento requiere que los miembros inviertan de su tiempo y

esfuerzo. La congregación deberá estar dispuesta a dar mucho más que dos horas semanales para asistir a los cultos. No es tampoco toda la congregación la que tendrá que dar tiempo extra y no será para todos en la misma cantidad. En las congregaciones siempre hay un grupo de hermanos a los que se les llama "consumidores" que no se involucran en un ministerio pero que son asistentes a los cultos. Pero en una iglesia que crece hay un buen grupo de personas motivadas y trabajando en funciones de diferente responsabilidad. Un equipo promedio de trabajo ministerial se compone de unas diez a veinte personas que dan entre cuatro y ocho horas por semana al trabajo en la iglesia. Sin un equipo de trabajo no es posible llevar adelante un programa de crecimiento. En este equipo habrá un buen número de líderes en ministerios "hacia dentro" que ministrarán a los creyentes en sus diferentes etapas de crecimiento. Se ha calculado que en las iglesias más crecientes un 5% a 10% de la membresía se involucra en ministerios "hacia fuera" o sea en programas de evangelismo o misión fuera del

templo; un 50% en ministerios "hacia dentro" y un 40% son consumidores. Esto puede observarse en el cuadro N°. 2.

Lo cierto es que el c recimiento de la iglesia demanda una congre gación dispuesta a

Una iglesia cuya membresía está movilizada tendrá que lidiar con problemas propios del crecimiento como son: ¿Qué programas se usarán para reclutar voluntarios y entrenarlos?, ¿Cuántos son los que se van a capacitar para los ministerios? y ¿Dónde van a poner a ministrar estas personas?

4. La congregación debe estar dispuesta a dar lugar a nuevos "desconocidos" en la iglesia lo cual algunos perciben como una amenaza al círculo de

compañerismo cristiano (koinonía). El hecho de reunimos donde todos nos conocemos nos da una gran sensación de seguridad y confianza, pero una iglesia que crece no puede aferrarse a este tipo de hermandad cerrada. Las personas nuevas necesitan ser aceptadas e insertadas a la familia de Dios que es la iglesia local en lugar de ser tratadas con desconfianza y antipatía. Además de estos aspectos que menciona Miranda, los miembros de la iglesia deben despojarse de algunas formas de pensar negativamente acerca de sí mismos que ha invadido a muchas congregaciones afectándolas y ha paralizado el crecimiento. Para que la iglesia crezca es fundamental que proyecte una imagen positiva hacia las personas de su comunidad. Por lo general cuando las iglesias tienen una imagen positiva de sí mismas, ésta se proyecta naturalmente hacia el exterior. Algunos ejemplos de esta forma derrotista de pensar son los siguientes:

"Somos pocos pero buenos", una expresión que refleja el sentimiento de comodidad y seguridad que provee ser parte de un "pequeño rebaño". No hay nada de bueno en que la iglesia no crezca numéricamente. La falta de creci- miento es un síntoma de enfermedad en todo organismo viviente. De manera que conformarse a ser indefinidamente una iglesia pequeña no es el propósito y el deseo de Dios. Esta mentalidad minoritaria debe ser dejada a un lado si queremos que la iglesia crezca. "Nosotros no tenemos los recursos", es otra forma de esconder el desinterés por hacer discípulos. En ocasiones los pastores encuentran obstáculos en los mismos miembros de la junta a la hora de presentar el presupuesto para el programa de evangelismo y discipulado. Con facilidad algunas personas olvidan que Dios es el dueño de todos los recursos. Esta mentalidad de pobreza debe ser desechada y crecer en generosidad para ofrendar y en l| confianza de que Dios proveerá en la medida de las necesidades para que su obra no se detenga. Las grandes empresas evangelísticas y misioneras de la historia de la iglesia no se han llevado a cabo por la donación de personas adineradas, sino por las ofrendas sacrificiales de muchas personas de clase pobre y trabajadora. "Nosotros no podemos salvar a estas personas tan peca doras", este sentimiento de "falta de poder para vencer el pecado" invade en ocasiones a congregaciones que están ubicadas en comunidades donde abunda la inmoralidad, como barriadas donde hay adictos, prostitución, brujería, homosexualidad, delincuencia, entre otros. Una iglesia creciente por el contrario es consciente de que tiene un mensaje para compartir con todas las personas y que es poderoso para transformar las vidas. En lugar de escandalizarse por los pecados, estas iglesias tienden su mano de ayuda a las personas para librarlas de la trampa en que Satanás les ha puesto y entrenan a sus miembros para tratar con la problemática de la gente de su comunidad.

EL FACTOR SOCIAL

Otro factor que se debe considerar porque influye en el crecimiento de la iglesia es el del contexto social. No todas las comunidades son igualmente abiertas o receptivas al

evangelio. En ocasiones la iglesia encontrará barreras que dificultarán el crecimiento. A fin de no invertir tiempo y esfuerzo en terrenos que no producen, es necesario que los líderes cristianos aprendan a identificar estas barreras y tratar de eliminarlas.

Las iglesias crecientes construyen "puentes de comunicación" con la sociedad a la que quiere evangelizar. Uno de los problemas más difíciles de resolver para servir mejor a la comunidad es hallar puentes de comunicación. Para comunicar con efectividad el evangelio, los creyentes deben aprender cómo hablan, cómo piensan y cómo viven las personas de su contexto o sea interiorizarse en su cultura. Asimismo se deben identificar los valores que rigen en la sociedad. Cada grupo tiene unas normas en cuanto a lo que es correcto y lo que es mal visto. En algunas sociedades por ejemplo, hay normas estrictas en cuanto a lo que cada sexo hace, como en Papua, Nueva Guinea, donde es una ofensa para los hombres que la mujer vista pantalones. En otros lugares hay símbolos de autoridad como entre los indios Kunas de Panamá, donde el Zaila (cacique) es el único que usa un gran sombrero de palma. En los grupos de jóvenes de algunas sociedades es de mala reputación llegar virgen al matrimonio. En otras, el sólo hecho de hablar a solas con una mujer soltera es razón para exigir que la tome por esposa (como entre los indios Kunas de Panamá). Los cristianos tienen que ser muy respetuosos de la cultura de la gente. En ocasiones cuando se transmite el evangelio a pueblos de otras culturas, lo que se rechaza no es el mensaje en sí, sino el "envoltorio" en que viene presentado que se identifica con una cultura ajena la cual perciben como una amenaza a su forma de vida. El misionero proviene en ocasiones de una nación que históricamente se ha visto por este grupo como invasora o enemiga. No debemos ignorar entonces que las personas "prefieren asistir a iglesias donde los miembros hablan y actúan como ellos". Cuanto menores sean las barreras de idioma, raza, clase social y cultura, que deban cruzar las personas, más accesible será para ellos el evangelio. Son los cristianos los que deben cruzar estas barreras y no sentarse a esperar que la gente inconversa tome la iniciativa. El apóstol Pablo nos dio ejemplo de esto al afirmar: "A todos he llegado a ser todo, para que de todos modos salve a algunos." (1 Corintios 9:22b). Tenemos suficiente evidencia escritural para afirmar con Wayne Weld y Donald McGavran: "No hay nada en la Biblia que requiere que al hacerse cristiano uno tiene que cruzar las barreras de lengua, raza o clase. Exigir esto es poner el énfasis en los requisitos de los hombres en vez de las condiciones de la Biblia. Los cristianos muchas veces no son conscientes de la forma en que la gente de su comunidad les percibe. El desafío está en tratar de ver las cosas con los ojos de la gente para poder transmitirle el mensaje en forma que tenga sentido para ellos. En otras palabras, las iglesias crecientes han aprendido a descubrir cuáles son las llaves que abren las puertas del interés de sus vecinos. Las iglesias crecientes se mueven dentro de las estructuras de autoridad de la comunidad a la que sirven. Cada iglesia local es un organismo social que funciona dentro de la sociedad más grande donde subsisten a su vez otros

grupos asociados por motivos religiosos, deportivos, económicos, políticos u otros. A. R. Tippet explica que las unidades sociales dentro de los pueblos tienen el propósito de- satisfacer y proveer para las necesidades humanas y siguen algunos procedimientos establecidos para resolver sus problemas y tomar decisiones. Este autor considera además que la iglesia debe "estar consciente de los segmentos sociales cohesivos y verlos como unidades accesibles dentro de las cuales podemos llevar a cabo nuestro ministerio". Estratégicamente cuando se trata de evangelizar a un grupo social es mejor conocer su estructura de autoridad interna a fin de ganar a los líderes primero en lugar de alcanzar a alguien que está al margen del grupo. De esta manera se puede ganar a mayor número de personas porque siguen el ejemplo de sus líderes y confían en sus decisiones. Otro aspecto importante que aprovechan las iglesias crecientes es la red de relaciones de los nuevos creyentes. Los nuevos cristianos forman parte de varios grupos sociales a la vez como son: la familia, compañeros de trabajo, amigos, compañeros de deportes o estudio. 47 Estos grupos íntimos son relaciones donde el nuevo creyente puede compartir el evangelio, lo cual no ocurre a veces con los creyentes de muchos años que pueden haberse distanciado de estas relaciones. Es un error alejar al nuevo creyente de su familia y amigos no cristianos. Por el contrario, compartir tiempo con ellos de tal manera que puedan ver la transformación obrada en su vida es la forma más efectiva de evangelismo. Para aquellos que han nacido en un hogar evangélico es difícil comprender el cambio social que enfrenta una persona al "convertirse". En ocasiones el nuevo convertido sufre el rechazo de su círculo social o familiar, sobre todo en países o grupos no "cristianizados".

Las iglesias crecientes sirven a sus comunidades en lo que ellos perciben

que son sus necesidades. Toda iglesia local está ubicada en medio de una comunidad que tiene sus características, sus necesidades y su problemática particular. Las iglesias crecientes son aquellas que sirven a las necesidades de su comunidad con sus recursos y capacidades. Estas iglesias no sólo son conscientes de su potencial, sino que se esmeran en conocer quiénes son sus vecinos y en encontrar oportunidades de servirles en medio de sus dificultades. Las formas y contenidos de las actividades evangelísticas deben estar relacionadas con las necesidades de aquellos que se quiere alcanzar. Las iglesias crecientes han comprendido que la "iglesia" es más valiosa que el edificio del templo. La ubicación geográfica del templo en ocasiones puede ser un obstáculo para el crecimiento. Si se encuentra en una barriada peligrosa los creyentes se sentirán inseguros de asistir. Si se ubica en un lugar de difícil acceso las familias con niños y los ancianos o discapacitados se verán en problemas para concurrir. Además las iglesias urbanas enfrentan problemas como: lugar para estacionamiento, denuncias de los vecinos por el volumen de la música, falta de espacio para expandir el templo, entre otras. Las iglesias crecientes hacen del edificio del templo un lugar adecuado para el crecimiento. Hoy en día hay muchos modelos diferentes de templos que se adecúan a los tipos de ministerio que la iglesia tiene: hay iglesias que funcionan en casas de familias y se reúnen en locales alquilados; otras que venden el templo y compran una fábrica o cine en una ubicación accesible con

transporte público y lugar para estacionamiento; hay templos que funcionan como escuelas o universidades entre semana; otros que construyen una serie de locales comerciales anexos para ayudarse en el sostén del ministerio; hay otras iglesias que se reúnen bajo árboles o en carpas y las hay que han remodelado, vendido, comprado y ampliado el edificio cada cinco o diez años para abarcar a una congregación en crecimiento; y podemos seguir citando otros modelos. Lo más interesante es que cada uno de estos modelos funciona para facilitar la expansión de las iglesias. En el momento en que el edificio es un limitante para el crecimiento de la iglesia, se debe estudiar la forma de enmendarlo lo más rápido posible. Algunas iglesias han encontrado soluciones alternativas. Una de ellas es tener varios cultos. Esto les ha ayudado a dar más participación a los ministros de la iglesia y a ofrecer variedad en los estilos de culto. Algunos tienen el domingo temprano cultos de estilo más "tradicional" con himnos y un estilo que agrada a la gente que tiene una "cultura evangélica" más arraigada. Luego tienen otro culto para los creyentes más nuevos y jóvenes que gustan de un estilo de culto más contemporáneo. Otros tienen un culto para creyentes y otro especialmente diseñado para alcanzar a los "invitados". Las iglesias grandes además tienen entre semana un culto especial para todos los que están involucrados en ministerios y liderazgo. Otra alternativa a la falta de espacio es formar nuevas congregaciones. Esta estrategia resulta exitosa cuando se han entrenado líderes para las nuevas iglesias y cuando hay una iglesia madre que las apadrina mientras que alcanzan una madurez en liderazgo, en sostén económico y facilidades para congregarse. El estilo de construcción del templo y el mobiliario son a veces una barrera que incomoda a los nuevos asistentes. Un edificio descuidado y de un estilo de construcción diferente al estilo de las casas que le rodean, fomentará el descontento de los vecinos. En ocasiones sólo bastará un poco de pintura y una modernización en la fachada para fomentar una actitud positiva en los vecinos. El edificio del templo puede volverse una excelente herramienta evangelística cuando se pone al servicio de la comunidad, planificando actividades de interés social o enfocadas a los problemas de la comunidad. Un ejemplo de ello son las iglesias que usan sus instalaciones como centro de ayuda escolar, como guarderías para niños de madres que trabajan, como lugar para deportes, como centro de reunión para los jóvenes, o actividades para los ancianos, como consultorios médicos, como centro para recuperación de adictos, como centro de consejería familiar, como centro de aprendizaje de oficios, como escuela de alfabetización para adultos, como comedor para indigentes, entre otros muchos ejemplos.

EL FACTOR ESPIRITUAL

Otro de los factores que diferencia a las iglesias que crecen de las que decrecen es el entusiasmo con que los miembros viven su fe. Hay una gran diferencia en el impacto que el cristiano hace en el mundo cuando vive su fe con entusiasmo o cuando la percibe como "cumplimiento de deber". ¿Cuáles son las conductas observables para medir el entusiasmo espiritual de los miembros de las iglesias? Christian A. Schwarz advierte que aprender la sana

doctrina no sustituye el cultivo diligente de una relación personal con Cristo. Para ello hay que guiar a la congregación a:

Desarrollar una vida de oración. Hay una relación medible entra la cantidad de tiempo que oran los creyentes con la calidad de vida espiritual y el crecimiento de una iglesia. En las iglesias crecientes los momentos de oración son para los miembros una experiencia inspiradora. El tiempo personal de reflexión en la Palabra influye en el entusiasmo espiritual de las personas. Los cristianos deben aprender a transmitir su fe con entusiasmo contagioso. El entusiasmo espiritual contagioso surge naturalmente de una relación personal diaria con Jesucristo. Como discípulos de Cristo se nos ha llamado a vivir expuestos. No podemos escapar a la realidad de que la gente hoy nos examina y analiza. Un cristiano "atrayente" en este nuevo siglo es alguien que vive su relación con Dios de modo natural y dinámico; uno que se caracteriza por una espiritualidad entusiasta, contagiosa y servicial.

En nuestros tiempos es fácil distinguir a personas confiables; justas; amables;

emprendedoras; serviciales; caritativas; gozosas; compasivas

todas estas virtudes

... que caracterizan entre otras a los cristianos llenos del Espíritu. El cristiano del siglo

XXI al igual que el del siglo I debe vivir "

...

como

una luz que ilumine y muestre cómo se

obedece a Dios"

"Así verán los demás y alabarán a Dios, el Padre

"

(Mateo

... 5:16) ¡En un mundo donde las tinieblas de pecado abundan, es cada vez más

...

...

pues

perceptible la luz de la santidad!

UNIDAD II:

BASES BIBLICAS Y TEOLOGICAS DEL DESARROLLO DE LA IGLESIA

En esta unidad trataremos los principales fundamentos bíblicos y teológicos del desarrollo integral de la iglesia, mediante la exposición de las verdades escritúrales acerca del funcionamiento, desarrollo y misión de la iglesia.

FIGURAS BIBLICAS DE LA IGLESIA Y SUS CARACTERÍSTICAS

Las metáforas bíblicas sobre la iglesia son muy importantes para ayudarnos a comprender la naturaleza y la razón por la cual existe la iglesia de Cristo.

COMO EDIFICIO (EFESIOS 2:1 9-22)

En el Nuevo Testamento se compara a las personas redimidas con un edificio. Algunas personas hoy en día emplean los términos "templo" e "iglesia" como si fueran sinónimos para referirse al edificio donde los creyentes se reúnen para dar culto a Dios. Pero la palabra "iglesia" en el Nuevo Testamento, siempre se refiere al conjunto de hombres y mujeres que son discípulos de Cristo (2 Corintios 6:16) y nunca a un edificio donde los cristianos se reunían.

LA UNIDAD DE LA IGLESIA PROVIENE DE CRISTO

En Efesios 2:19-22 el apóstol Pablo relaciona a la iglesia con un edificio, cuyo fundamento son los apóstoles y los profetas y cuya piedra angular, la cual sostiene toda la construcción, es Cristo. Este edificio es un templo santo y morada de Dios en el Espíritu. William Barclay, advierte de los peligros de basar la unidad de la iglesia en la organización, la forma de culto, los rituales u otras cosas semejantes. Pedro coincide con Pablo, en que Cristo es la "piedra viva" o "principal piedra del ángulo" que sostiene todo el edificio de la iglesia (1 Pedro 2:4-8). Esta base o cimiento es lo que amarra y otorga solidez a toda la estructura, si esta piedra se quita, todo el edificio caería y se convertiría en escombros.

LA IGLESIA ES UN EDIFICIO EN CONTINUO CRECIMIENTO

Cada nuevo creyente debe estar unido a Cristo y a la iglesia. Las piedras que conforman la estructura de este edificio son los discípulos de Cristo (1 Pedro 2:5). Esta figura igual que la del rebaño, enfatiza la función de la iglesia en crecer y ayudar a sus miembros a desarrollarse unidos a Cristo. La verdadera iglesia se esfuerza continuamente en añadir nuevos creyentes, quienes a su vez al estar bien cimentados

en la estructura del edificio, pueden servir de apoyo a los otros que se irán añadiendo. En 1 Corintios 14:12 Pablo menciona que Dios concede a los miembros de la iglesia algunos "regalos" que les ayudan a edificarse mutuamente que son los dones del Espíritu. Cada uno de los creyentes será juzgado y recompensado el día del juicio final con base en la excelencia con que ha servido conforme a los dones que le fueron otorgados (1 Corintios 4:2).

LOS LÍDERES DEBEN SER BUENOS ADMINISTRADORES DE LOS RECURSOS HUMANOS DE LA IGLESIA

Esta figura del edificio en 1 Corintios 3:10-17, enseña también que es

responsabilidad de los líderes escoger los materiales idóneos para ensamblar las

piezas del edificio, para que cada una de ellas cumpla con su función particular.

Entrenar y ubicar a cada persona para trabajar en el ministerio para el cual ha sido llamada es una de las funciones principales del liderazgo cristiano. En 1 Corintios 3:10-17, Pablo menciona tres tipos de ministros constructores:

1. El prudente (3:12-14) que construye una iglesia sólida y duradera.

  • 2. El poco prudente (3:15) cuyo ministerio es perecedero y transitorio.

  • 3. El necio, que perjudica el edificio (3:17), cuyo trabajo no viene de Dios, ni es aprobado por Dios.

COMO CUERPO

Pablo tiene predilección por la metáfora del cuerpo para enseñar algunas características que hacen única a la iglesia de Cristo entre las demás asociaciones humanas.

LA IGLESIA ES EL CUERPO DE CRISTO

Pablo afirma; "Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo y miembros cada uno en particular" (1 Corintios 12:27). En otras palabras lo que el apóstol quiere resaltar no es que la iglesia se parece al cuerpo de Cristo, sino que la iglesia es el cuerpo de Cristo sobre la tierra. 56 La iglesia entonces es "toda la comunidad de cristianos que constituye la extensión de la encamación terrenal de nuestro Señor". 57 Cuando la iglesia sirve al mundo como Cristo lo hizo, la gente puede ver a Cristo por medio del obrar de la iglesia. Otros pasajes donde Pablo refuerza esta verdad son:

Cristo actúa por medio de la iglesia, su cuerpo (Efesios 1:22-23). Cada miembro que se une a la iglesia es insertado a la carne y los huesos del cuerpo de Cristo (Efesios 5:29-30). Cada miembro tiene un lugar y una función en el cuerpo de Cristo y esta función o ministerio debe ser una continuación de la obra de Cristo (1 Corintios

12:12).

LA IGLESIA DEBE TENER UNIDAD EN LA DIVERSIDAD

Esta iglesia de Cristo, de la que habla el apóstol, es la iglesia universal. El vínculo que une a esta iglesia es espiritual (Colosenses 1:18,24), es el mismo Espíritu de Dios el que habita en cada uno de sus miembros (1 Corintios 1:13) y este Espíritu es uno, como Cristo es uno y no se puede dividir. La iglesia es "una", pues solamente hay un cuerpo. Esta unidad expresa armonía, trabajo en equipo y colaborar juntos para alcanzar propósitos comunes. En la iglesia de Cristo nadie debe ser segregado o menospreciado por cuestiones de sexo, raza, cultura, posición social, educación u otro motivo (I Corintios 12:13-25). Estas relaciones armoniosas en la iglesia no ocurren milagrosamente. Por ello, Pablo dice en Efesios 4:16, que el cuerpo debe ser bien "concertado". El significado de esta palabra griega sunarmologoumenon, es "ajustado" o "amarrado" y resulta de la unión de dos palabras: sun y harmologos, que significan "atadura" y "articulación". Esta figura ilustra las relaciones de ayuda mutua y solidaridad que debe existir entre los miembros de la iglesia. Los cristianos se sirven los unos a los otros.

LA IGLESIA DEBE ESTAR SUJETA A CRISTO

La cabeza de este cuerpo, es Cristo. Él es su Salvador. La iglesia de Cristo tiene un cuerpo de creyentes en cada "iglesia local", pero también tiene un cuerpo en la iglesia universal, compuesta por todas las iglesias cristianas de todas las culturas. Cuando la iglesia está sujeta a Cristo se convierte en el instrumento de su misión en el mundo. Para que esto ocurra es necesario que cada uno de sus miembros entregue su "cuerpo en sacrificio vivo, santo y agradable a Dios" (Romanos 12:1). De esta manera cada nuevo creyente se "pierde" a sí mismo en el cuerpo de Cristo donde hay una sola voluntad que se obedece y es la de Jesucristo. Cuando los cristianos se unen al cuerpo y no mueren a sí mismos, la unidad de la iglesia no puede hacerse real, ya que, cada cual querrá ir por su propio camino. Una iglesia así se compone de varios grupos que siguen a líderes humanos diferentes, en vez de trabajar juntos en pro de objetivos comunes. Los líderes de la iglesia son aprobados por Dios cuando sirven en sujeción a Cristo cumpliendo con el ministerio para el cual Dios les ha llamado y para el cual la iglesia le ha concedido un lugar de autoridad.

LA IGLESIA SANA SE DESARROLLA NATURALMENTE EN TODAS DIMENSIONES

En Efesios 4:12 Pablo señala que la iglesia, así como el cuerpo humano debe crecer. Para que este desarrollo sea saludable Dios ha preparado la estrategia: los mismos miembros del cuerpo más maduros son quienes equipan y sostienen a los débiles hasta que éstos alcancen su pleno desarrollo y puedan a su vez equipar a otros.

Entre los miembros del cuerpo hay una dependencia mutua y cada uno de ellos tiene una función propia que cumplir para que el cuerpo tenga salud y sea fuerte. Los dones espirituales son repartidos en el cuerpo por el Espíritu para que todos se ayuden recíprocamente a crecer (Romanos 12:4-6; 1 Corintios 12:7-12).

COMO PLANTA

La figura de la iglesia como un plantío de Dios es frecuente en las parábolas de

Jesús y todas ellas hablan de la "vitalidad" que debe distinguir a una iglesia saludable. La iglesia como todo organismo viviente cuando es sana crece en todas las dimensiones y se reproduce.

LA IGLESIA COMO AGENTE DE DIOS PARA EVANGELIZAR AL MUNDO

Jesús emplea esta figura en la parábola del sembrador de Mateo 13:1-9 (también Lucas 8:4-15). Cristo se identifica a sí mismo con un sembrador en Mateo 13:37, al identificarse como el que trae la buena semilla. La iglesia es quien debe continuar con esta labor, puesto que se le ha entregado la buena semilla del evangelio para llevarla a todas las naciones (Mateo 28:19-20). El énfasis central de esta parábola es la diversidad de suelos con que se encuentran los cristianos. En otras palabras, los cristianos debemos aprender a probar los suelos para sembrar más abundantemente en los corazones más receptivos al evangelio (Hechos 9:15).

LA IGLESIA DEBE EXTENDERSE Y PRODUCIR EL MAYOR FRUTO POSIBLE DE LA MEJOR CALIDAD

En Lucas 13:18-19 se halla la parábola de la semilla de mostaza cuya enseñanza principal es que la iglesia se desarrollaría más y más si era bien cultivada. La parábola de la higuera estéril de Lucas 13:6-9, que por tres años no dio ningún fruto, ofrece una imagen clara y triste de una iglesia que no está cumpliendo con el propósito de Dios. Igual que la higuera esta iglesia terminará muriendo. Por ello Jesús le da un año de gracia para retomar su labor y dar fruto. Esta parábola es una

advertencia a todos aquellos pastores y líderes que se conforman con un crecimiento pobre o nulo en la membresía de sus iglesias y que no están haciendo nada para sacar a su congregación del estancamiento.

LA IGLESIA NECESITA GENTE DISPUESTA A SERVIR COMO OBREROS

En Mateo 9:37-38, Jesús encomienda orar para que haya obreros suficientes para que la "cosecha" no se pierda. Hay muchas personas dispuestas a oír el mensaje del evangelio y aceptarlo en su corazón, pero que no tienen oportunidad de alcanzar salvación, a menos que los cristianos lleguen a ellos con un corazón dispuesto a servirles como evangelistas, maestros, intercesores, entre otros ministerios. A mayor cantidad de siervos en el campo, más abundante y de calidad será la cosecha. En Mateo 20:1-16, hay una advertencia acerca de los obreros que no tienen la motivación correcta para servir en la "viña de Dios". Jesús condena la actitud de

aquellos que sólo piensan en lo que pueden obtener del trabajo en el ministerio y elogia a los que ofrecen su vida en servicio incondicional a Dios, confiando en que Dios con justicia les recompensará por su labor. Los obreros que tienen motivaciones egoístas, no permiten que Dios derrame sus bendiciones abundantes sobre la iglesia (Mateo 19:30, 20:16). 63 Son los obreros con la actitud correcta los que serán

recompensados

...

"porque

muchos son llamados, más pocos escogidos" (versículo 16).

LA IGLESIA DEBE PERMANECER UNIDA A CRISTO

La unión a Cristo es la lección principal de la parábola de la vid en Juan 15:1-17. De esta unión depende:

Que la iglesia sea fructífera (Juan 15:1-11; Colosenses 1:20-23).

Que los miembros de la iglesia se relacionen en amor y armonía (Juan 15:12-17,

también Efesios 4:25-32). Que la iglesia sea luz para un mundo en tinieblas (Juan 15:18-27 y17:6-18).

LA OBRA DE LA IGLESIA ES UN TRABAJO DE EQUIPO

Dios da crecimiento a la iglesia cuyos miembros trabajan juntos en armonía como obreros en una cosecha, afirma Jesús en Juan 4:36-38. Pablo retoma esta figura de la iglesia como plantación de Dios en 1 Corintios 3:1-23, para corregir una incipiente división en la iglesia de Corinto causada en parte por una mala interpretación de lo que es el ministerio cristiano. El apóstol extrae de esta comparación los siguientes principios:

Los ministros sólo son siervos de Dios pero el que actúa es Dios (1 Corintios 3:5-9). Dios es quien hace crecer la semilla del evangelio, por ello ningún líder puede gloriarse de los resultados como si éstos fueran el fruto de su personalidad, inteligencia, fe o cualquier otra cosa.

Los siervos ministros deben trabajar en armonía en la plantación de Dios (1 Corintios 3:8-9). En la iglesia todos somos colaboradores los unos de los otros y siervos de un único Dios.

COMO REBAÑO

La imagen pastoril es una de las favoritas de Jesús para ilustrar su relación con sus discípulos. Desde los días del Antiguo Testamento los judíos se veían a sí mismos como un rebaño de ovejas, cuyo pastor era Jehová (Salmo 23; Jeremías 13:17; Miqueas 2:12). En San Juan 10:1-21, el Maestro, utiliza esta metáfora del rebaño que era bien conocida por sus oyentes. Al hacerlo, Jesús se identifica con Jehová, pastor de las ovejas de Israel. Pero el rebaño que Jesús tenía en mente, no abarca solamente a los judíos, sino a toda la raza humana: "También tengo otras ovejas que no son de este

redil

"(Juan

10:16).

... Esta figura es sumamente rica en enseñanzas, cuando conocemos más en detalle sus componentes y los relacionamos con la iglesia en nuestros días.

LA IGLESIA SE COMPARA A UN REDIL

Un redil, es un lugar que se usa para proteger a los animales durante la noche, cercado por paredes o alambrados. Este refugio protege a las ovejas de los depredadores y de las inclemencias del tiempo; pero además, impide que las ovejas salgan y se extravíen en la oscuridad, pudiendo caer en un precipicio y lastimarse. La iglesia, igual que el redil, debe proveer refugio a las personas Una iglesia fría e indiferente a las necesidades de la gente, no atrae a las personas. El testimonio de muchos cristianos es que fueron atraídos a la iglesia por una palabra cariñosa, una sonrisa, una taza de té entregada con amor, u otros gestos dónde pudieron palpar el amor de Dios.

LA MANADA NO ESTA SOLA, A LA DERIVA, SINO AL CUIDADO DE UN PASTOR

La oveja es un animal frágil, no puede subsistir sola y necesita de los cuidados del pastor. La responsabilidad del pastor es buscarlas cuando están perdidas y alimentarlas (Juan 10:9). El cuidado del buen pastor hace que las ovejas se sientan seguras y protegidas cuando enfrentan problemas. Aunque las ovejas son muchas y diferentes las unas de las otras, el rebaño es uno solo y el pastor ele la iglesia es uno solo, Jesucristo, quien se ganó ese derecho, al proveerles vida eterna, por medio de su muerte en la cruz. En Mateo 9:36, Jesús mirando a la multitud, siente compasión por ellas porque Él puede ver la condición espiritual de las personas. ¿Cómo ve a las multitudes el Señor, en esta ocasión? Las vio desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. Literalmente Jesús dice, que estaban "extenuadas y abatidas", como si hubieran sido desgarradas y mutiladas por fieras salvajes, o padecido a manos de ladrones; describiendo de esta forma el estado espiritual del pueblo de Israel. Los fariseos eran quienes les habían llevado a esa condición, en lugar de enseñarles y conducirlos en la verdad de la Palabra, les abrumaron con pesadas cargas y los condujeron a un estado de aturdimiento espiritual y desaliento mental. ¿Cuál cree usted que es la principal preocupación de Jesús al ver el estado espiritual de las multitudes en nuestros días? ¿Será la falta de pastores idóneos, para guiar al rebaño

a una saludable vida espiritual? En Juan 21:15-17, Jesús usa esta metáfora para enseñar a sus discípulos, especialmente a Pedro, el tipo de liderazgo al cual los había llamado. Los apóstoles desarrollan y explican esta función pastoral luego en sus cartas, a fin de instruir a los líderes de las nuevas congregaciones, sobre las características específicas del ministerio pastoral. Estas son:

Mirar y apacentar (Hechos 20:28). Se refiere tanto a una protección como a

5:14).

alimentación. Las acciones que describen esta función son: alimentar, enseñar, instruir, guardar, cuidar, atender, vigilar. Perfeccionar y equipar (Efesios 4: 12). Las acciones que describen esta función

son: adiestrar, formar, preparar, capacitar, restaurar. El propósito de este perfeccionamiento es que todos los creyentes puedan cumplir con el ministerio al cual el Señor les ha llamado. Un ministerio especial de oración por las necesidades de su iglesia (Santiago

El ministerio de la predicación y enseñanza de la Palabra (1 Timoteo 5:17).

Formar nuevos pastores (1 Timoteo 4:14).

La movilización de los demás miembros en sus respectivas tareas de ministerio conforme a sus dones espirituales y su vocación (Efesios 4:12).

Jesús necesitaba personas que tomaran la responsabilidad de liderar a la iglesia. Los primeros pastores fueron formados por El mismo, para que, inspirados en su ejemplo, cuidaran de la grey'’'’ de Dios. Los pastores son en un sentido parte del rebaño y necesitan el pastoreo de Jesús, el Pastor de Pastores. Pero también son responsables, junto a los demás dirigentes de la iglesia de proveer capacitación, entrenamiento y organizar a los hermanos para llevar a cabo la misión de la iglesia:

llevar el evangelio a toda criatura. Los pastores deben surgir del mismo rebaño, de manera que cada miembro de la iglesia es potencialmente un pastor y de hecho todos debemos en el rebaño pastorearnos los unos a los otros. Pero hay uno, a quien Dios llama con un llamado especial, para ser responsable delante de Dios por la vida espiritual de una congregación. El pastor es la persona clave para el crecimiento de la iglesia. No sólo debe querer que la iglesia crezca, sino que debe también estar dispuesto a pagar el precio, así como Jesús lo hizo. El obedecer la voluntad de Dios debe ser la suprema prioridad en su vida. Como vemos en ésta figura del rebaño, la iglesia tiene por objeto ser el lugar de refugio para todos aquellos que confían en Jesús donde los hermanos cuidan los unos de los otros y donde hay también un pastor que es responsable por la salud y la multiplicación de las ovejas delante de Jesús, el Buen Pastor.

LA OVEJA ES UN ANIMAL PROVECHOSO

En ocasiones, se han querido sacar lecciones comparando a los discípulos de Cristo con ovejas, haciendo referencia a la pasividad y ceguera de dicho animal, como fuente de lecciones para la humildad y la dependencia del cristiano (Juan 10:27-29;). Pero ésta no era la idea que tenía Jesús ni los israelitas de éste animal. Hay muchas características positivas y provechosas de las ovejas de las cuales podemos aprender valiosas lecciones, como son:

Es un animal limpio, no contamina (Levítico 11:2,3; Deuteronomio 12:20,21; 14:4). Simboliza la santidad del cristiano y su función de "sal", en medio de un mundo contaminado por el pecado. Sirve de alimento, sustento con su leche y su carne (Deuteronomio 32:14, Isaías 7:21-22). El cristiano tiene el pan de vida que el mundo ansia comer. El cordero se servía a los invitados, lo cual puede asociarse a la hospitalidad que debe caracterizar a los cristianos, sobre todo con los extranjeros y pobres. El cordero se servía en las mesas de gente de alto rango (I Samuel 25:18; 2 Samuel 12:4), pese a ser humildes los cristianos no deben temer de testificar delante de los poderosos de este mundo. Con su lana se hace ropa (Levítico 13:47, Deuteronomio 22:11) y con su piel se hacían vestidos los pobres (Hebreos 11:37). El cristiano también debe proveer abrigo a los que padecen frío. Su piel era una de las cubiertas del tabernáculo (Éxodo 26:14, 36:19). El cristiano ha de estar en la casa de Dios y en la presencia de su Señor siempre. Las ovejas y corderos eran ofrecidos en sacrificio, dos por día y cuatro los sábados (Éxodo 20:24; Números 28:3-10). También se ofrecían en las fiestas, en el día de la expiación, en la Pascua (Éxodo 12:3-5), en sacrificios de paz y como ofrendas por el pecado (Levítico 3:6,7 y otros), en estos dos últimos se ofrecía lo mejor del animal. También, el creyente, es un sacrificio vivo, que se ofrece a sí mismo para reconciliar al mundo con Dios (Romanos 12:1; 2 Corintios 5:

18-20).

COMO NACIÓN SANTA

Desde los tiempos del Antiguo Testamento Dios quiso formar un pueblo que le sirva y que pudiera usar como vehículo para derramar sus bendiciones sobre toda la humanidad (Génesis 12:1-3). La condición para pertenecer a este pueblo de Dios era aceptar el gobierno de Dios el cual estaba representado en su ley.'’ 7 De esta manera muchos que no eran judíos vinieron a ser parte del pueblo de Dios por una decisión personal como Rahab, mujer cananea de Jericó (Josué 2:1-21, 6:17-25) y Rut la moabita. Ambas mujeres extranjeras junto a Tamar y Betsabé se mencionan entre los antepasados del Mesías en Mateo 1:1-17. Al pueblo de Dios en el Antiguo Testamento se le llama "Israel", que originalmente fue el nuevo nombre de Jacob (Génesis 32:22-32). "Israel" es la forma abreviada de "hijos de Israel", incluyendo en ellos a todos los descendientes de Abraham con quien Dios hizo un pacto en el monte Sinaí (Éxodo 24:1-8) para que fuera su "especial tesoro sobre todos los pueblos", "un reino de sacerdotes" y "gente santa" (Éxodo 19:5-6). El deseo de Dios era que su pueblo proclamara a las naciones su salvación y que como un imán atrajera a las naciones al verdadero y único Dios (Isaías 43). Pero, salvo algunas excepciones, el pueblo de Israel no sirvió a Dios en estos propósitos de irradiar la luz de Dios a las naciones. El Nuevo Testamento se inicia con el anuncio de la venida de Jesús quien era el rey prometido del pueblo de Dios (Daniel 2:37). Jesús inicia en su ministerio la formación de un nuevo pueblo, reuniendo en él a todos aquellos que estaban dispuestos a servir a Dios anunciando: "el reino de los cielos se ha acercado" (Mateo 4:17) A este "nuevo pueblo" formado de los creyentes de todas las naciones de la tierra,

se le denomina "iglesia" en el Nuevo Testamento y se les invita a servir a Jesucristo como su único Rey y Señor. La forma en que los cristianos sirven a Dios es trayendo a más y más personas a ser parte de su pueblo. El Nuevo Testamento enseña también que Cristo regresará otra vez a establecer su gobierno sobre toda la creación, entonces su reino habitará plenamente este mundo y todo su pueblo de todas las naciones vivirá con él para siempre (Apocalipsis 5:11-14). Cuando el Reino venga, la voluntad de Dios será hecha perfectamente en el cielo y en la tierra. La iglesia entonces es la "avanzada" de este reino que se está acercando. Todos los que pertenecen a su pueblo viven bajo los principios de su reino, aún en medio de un mundo donde abunda el pecado. W. T. Purkiser afirma: "La anticipación del Reino en la iglesia es la garantía de que el Reino será consumado, de que toda rodilla se doblará ante la soberanía y de que toda boca confesará "que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre" (Filipenses 2:10-11). Este pueblo de Dios formado por los cristianos de todo pueblo, lengua, y nación tiene unas características distintivas que le hacen diferente de otras naciones del mundo y que le otorgan ciertos privilegios y responsabilidades. El apóstol Pedro resume estas características únicas del pueblo de Dios al declarar "Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquél que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero que ahora habéis alcanzado misericordia" (1 Pedro 2:9-10). Este pasaje nos enseña que, además de pertenecer a una misma familia o linaje, los que pertenecen al pueblo de Dios tienen una tarea que cumplir. La iglesia es una nación formada con un propósito. No importa la raza o la nacionalidad, de aquellos que han creído en Jesús. Todos conforman Su nación santa. Somos un pueblo que ha sido hecho libre de la esclavitud del pecado en la cruz del calvario. Somos libres para servir a Dios y vivir como ciudadanos de su Reino bajo sus leyes. La característica distintiva de su pueblo, es la santidad. Ser miembro del pueblo de Cristo es un gran privilegio. También tenemos una gran responsabilidad, extender a todas las criaturas la labor de amor iniciada por Jesús, llevando el evangelio a todas las naciones, mientras nos preparamos en santidad para el encuentro con el Señor de la iglesia. A esto también se refiere Pedro cuando afirma que somos una nación de sacerdotes (1 Pedro 2:9-10). En la iglesia cristiana todos somos sacerdotes. La principal tarea de los sacerdotes en el tiempo de Pedro, era la de interceder entre el pueblo y Dios. Cuando se hace referencia a que este sacerdocio es "real", significa, que oficia sus labores en presencia del Rey. En el momento en que Cristo murió, el velo del Templo de Jerusalén, que dividía el lugar santo del Santísimo donde sólo podía entrar el sumo sacerdote una vez al año, se rasgó de arriba a abajo. Este rompimiento representa un cambio en la relación de Dios con su pueblo. A partir de la muerte de Cristo todos sus hijos tienen acceso a su presencia y pueden ser quienes lleven a otros a la presencia de Dios, esto se debe a que Cristo ha tomado el lugar de Sumo Sacerdote en los cielos, quien aboga por la humanidad ante el Trono Celestial. El hecho de que todos los cristianos son sacerdotes, significa que tienen el deber de interceder en oración delante de Dios, por aquellos que están en pecado y consagrar su vida, así como lo hizo Cristo, al rescate de los perdidos.

COMO FAMILIA

En Efesios 2:19, el apóstol Pablo asegura que todos los cristianos son miembros de la familia de Dios. Esto es lo mismo a lo que se refiere el apóstol Pedro al afirmar que los cristianos somos del mismo linaje en 1 Pedro 2:9-10. La palabra "linaje" significa unión a una familia por lazos de sangre. Todos los que han aceptado a Cristo como su Señor y Salvador pertenecen al linaje de la familia de Dios. Esta relación no se refiere a un parentesco político, sino a una línea directa de filiación. Si bien es cierto que todos los seres humanos son criaturas de Dios, no todos los hombres y mujeres son "hijos" de Dios. Los hijos de Dios son los que han sido lavados con la sangre del Cordero y han comenzado a vivir una nueva vida, bajo la voluntad de Dios. El apóstol Pedro está escribiendo para los creyentes afirmando que todos ellos son "familia de Dios". Igual que Dios escogió a Israel para ser su Pueblo Santo, entre los demás pueblos, así también la iglesia, ha sido escogida para ser su especial Familia.

EN LA FAMILIA DE DIOS, CRISTO ES EL HERMANO MAYOR

En Romanos 8:29 dice que Cristo ha sido dado a la familia de Dios como hermano mayor para proveer ejemplo a seguir. Como en muchas culturas el hermano mayor toma la responsabilidad por la familia cuando el padre no está presente. Cristo es ese hermano que se ha hecho responsable por todos los hijos de Dios. Como hermano mayor es nuestro proveedor, nuestro líder y nuestro ejemplo a seguir. Cristo se preocupa por nuestro desarrollo y nos provee abrigo y amor.

PERTENECER A LA FAMILIA DE DIOS TIENE PRIVILEGIOS

Pedro Larson explica que la palabra griega oikeios, "familia" transmite "la idea de intimidad, estrechez de relación, amor, calor, instrucción, protección, disciplina y herencia. Este calor de familia es para todos los que forman parte de ella. Ningún miembro debe sentirse aislado o marginado. ¡Todos son importantes!"

PERTENENCER A LA FAMILIA DE DIOS CONLLEVA RESPONSABILIDADES

En Gálatas 6:10, se nos exhorta a hacer el bien mayormente a los que son de la

familia de la fe. Los cristianos que pudiendo hacerlo no proveen a las necesidades de sus hermanos en la fe, niegan con su conducta indiferente el ser seguidores auténticos de Cristo, afirma Pablo en 1 Timoteo 5:8. La práctica de la caridad entre los cristianos es una característica que no puede faltar en la familia de Dios.

LA IGLESIA ES UNA FAMILIA EN FORMACION

La familia humana fue diseñada por Dios. Satanás ha tratado de destruir por todos los medios posibles esta célula básica de toda la sociedad. Pero Dios en su gran misericordia está formando una familia nueva universal, que acoge a todas las familias de la tierra. Las familias que se unen a la gran familia de Dios son de toda clase y tamaño. Familias con hijos y sin hijos; de madres solas y padres solos; familias de huérfanos y abandonados; familias de padres divorciados; entre otras muchas que conforman la gran variedad de familias de la sociedad contemporánea. Orlando Costas, afirma que la familia de la iglesia surge como resultado del amor inagotable e incesante del Padre, quien la ha formado para ser "primicia de la nueva creación", creada para ser instrumento del Padre en la difusión de su amor. Ella no es un producto acabado sino una familia en formación, en la que sus miembros

van aprendiendo a relacionarse responsablemente. No debemos esperar que la iglesia sea "perfecta" en todos los sentidos. Si bien es cierto que la iglesia debe vivir en santidad, al mismo tiempo la iglesia es una gran familia compuesta de seres humanos que son diferentes en muchas formas y que son el fruto de las influencias que reciben de su medio familiar, eclesial, social, político, cultural y económico. Muchas veces esto ocasiona roces y cambios de opinión en la familia de Dios; no obstante en una familia lo que debe prevalecer es el amor y el respeto. Estas diferencias no deben ser causas de divisiones sino más bien ser aprovechadas para ver otros puntos de vista y crecer en la forma en que nos rela- cionamos unos con otros. Los miembros de la familia de Dios tenemos muchas más cosas que nos unen que las que nos separan. Los lazos que unen a los cristianos son verdades eternas que ningún poder humano o satánico puede destruir. Frecuentemente las cosas que logran separamos y enemistamos son insignificantes cuando las comparamos con ellas. En la familia de Dios debemos luchar para comprendernos, amamos y apoyarnos que es la forma en que las familias permanecen unidas y son más fuertes. ¡Cuán diferente serían algunas iglesias cristianas si en lugar de perder tiempo y energía en devorarse los unos a los otros lo invirtieran en ministerios con un propósito constructivo! Los mismos pecados de egoísmo que destruyen a la familia humana son los que dañan a la familia de la fe (Efesios 5:1-6:9).

COMO EMBAJADORES DE CRISTO

Un embajador es un representante oficial enviado por un poder soberano e independiente a un mandatario extranjero con el objeto de llevar un mensaje de parte de su soberano. En el Antiguo Testamento los embajadores representaban a los reyes y tenían las funciones de ser portadores de un mensaje, traducir un mensaje o representar a su rey (Josué 9:4 y 2 Crónicas 32:31; 35:21). En el Nuevo Testamento Pablo usa este término en 2 Corintios 5:20, para expresar el privilegio que Dios nos ha concedido a todos los cristianos de ser embajadores de Cristo, el Rey de reyes. Como embajadores se nos ha dado poder para actuar en el nombre de Cristo y en su lugar, con el propósito de "reconciliar" al mundo con Dios. Pablo dice que los cristianos tenemos el honor de rogar o persuadir a todas las personas para que se reconcilien con su Creador. Este es el mensaje que como embajadores de Cristo se nos ha encomendado comunicar y es apremiante. La frase:

"reconciliaos con Dios" indica "que sea ahora", de manera que como embajadores no sólo somos portadores del mensaje de "reconciliación" sino que debemos esperar una

respuesta positiva de las personas y estar disponibles a guiarles en su progreso espiritual. Este término griego "katallassein", reconciliación es uno de los favoritos de Pablo para expresar el cambio en la relación del hombre para con Dios, restaurando las relaciones que antes estaban rotas. ¿Por qué era tan importante para el apóstol hablar de la salvación como "reconciliación?

COMO EMBAJADORES RECONCILIAMOS AL HOMBRE CON EL CREADOR

Dios está interesado en recuperar la amistad con el ser humano. Pablo explica que no es Dios quien necesita amigarse con el ser humano puesto que la separación nunca fue su voluntad. Fue la familia humana la que se separó de Dios, rechazando

su autoridad y labró su propio destino. Esta reconciliación no sería posible sin la obra de Cristo en la cruz (Romanos 5:10). En la cruz Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo (Romanos 5:18-20). "La mismísima esencia del cristianismo es la restauración de una relación perdida" afirma William Barclay y agrega:

"

...

el

ministerio de la iglesia es un ministerio de reconciliación, tal como Pablo dice (2 Corintios

5:19-20). La función del predicador, no es llevar a los hombres a la ira de Dios, sino

proclamarles el ofrecimiento de su amor. El mensaje del predicador debe ser siempre: mira esa cruz y ve cuánto te ama Dios. ¿Puedes volver la espalda a semejante amor?

COMO EMBAJADORES PROCURAMOS LA PAZ ENTRE LOS SERES HUMANOS

Mientras que el pecado exista en el corazón del hombre y la mujer, la hermandad de la raza seguirá siendo un sueño bonito, pero irrealizable. La violencia entre los seres humanos no podrá ser borrada con la educación, con el bienestar económico y social, o con la evolución del hombre a un nivel superior de conciencia, o por el surgimiento de un nuevo orden mundial. Mientras que los seres humanos continúen siendo enemigos de su Creador y se nieguen a obedecer su voluntad perfecta, no habrá paz. Gracias a Dios hoy vemos personas, provenientes de pueblos que se odian, ser hermanos y adorar juntos al Señor. Cuando una iglesia proclama el mensaje de reconciliación las familias de su comunidad son transformadas. Los hijos se reconcilian con los padres; matrimonios a punto de divorciarse, se restauran y el amor florece (1 Corintios 7:11). El que robaba deja de robar, el que odiaba aprende a perdonar, el que maldecía habla palabras de amor y misericordia. El mensaje que portamos como embajadores de Cristo es poderoso y es el más valioso que cualquier persona pueda escuchar alguna vez en su vida. Cuando la iglesia esconde este mensaje comete un grave pecado de egoísmo. Cuando la proclama día con día en su diario vivir derrama bendición a un mundo sediento de paz.

EL HOMBRE NECESITA RECONCILIARSE CON LA CREACIÓN

La mano del ser humano y su actitud de rebeldía hacia Dios ha afectado a todos los seres vivos. Los seres humanos hemos pasado de ser "labradores y cuidadores" de la creación a ser destructores y derrochadores de los recursos naturales que Dios puso bajo nuestra administración (Génesis 1:28-30, 2:15-17). Cientos de especies de animales y plantas ya no existen. Cientos de ríos, ya sólo sirven como botaderos de basura. Aún el espacio exterior que circunda nuestro planeta es ahora un basurero de desechos para la ciencia espacial. El hombre necesita reconciliarse con el universo, del cual se ha convertido de mayordomo, en destructor. Es nuestra responsabilidad como representantes de Cristo cumplir con responsabilidad esta misión de amor con todas las demás criaturas creadas por nuestro Dios. La reconciliación provista por Cristo en la cruz del Calvario es completa y se hará finalmente efectiva cuando El establezca Su Reino eterno. Pero la iglesia, su cuerpo, no ha de esperar sin hacer nada, porque la reconciliación se ha iniciado con Cristo y la iglesia es la continuadora de su ministerio. Las personas de nuestras comunidades están esperando ver en nosotros al Cristo vivo. Debemos ver a las personas con los ojos compasivos de Jesús y oír sus pedidos de ayuda con los oídos amorosos del Señor. Los embajadores de Cristo usan sus manos, no para portar valiosas joyas, sino para curar y ayudar al necesitado. Usan

sus pies para llegar donde está la persona que sufre y su boca no se cansa de enseñar. El corazón de los embajadores de Cristo se conmueve como el del Señor y les lleva a entregarse al servicio de la gente, como lo hizo Él.

COMO NOVIA (ESPOSA O DESPOSADA)

Desde los tiempos del Antiguo Testamento la unión de Dios a su pueblo se ilustraba con la relación especial que debe existir entre el esposo y su esposa (Isaías 62:5; Oseas 2:19). En ocasiones cuando Israel se apartaba de Dios se le compara a una mujer que ha roto su fidelidad a su esposo y se le llama "nación adúltera" (Números 25:1, Jueces 2:17, Jeremías 3:20). Cuando Israel rompía con su voto de fidelidad a Dios quedaba desamparada porque perdía las bendiciones que ésta relación de fidelidad a Dios, como su único rey y señor le garantizaban. Las profecías señalaban un día futuro en que el pueblo de Dios dejaría de estar desamparado: "Y te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia. Y te desposaré conmigo en fidelidad y conocerás a Jehová" (Oseas 3:19-20, vea también Isaías 62:12). En Mateo 9:15 Jesús se identifica como este esposo prometido al pueblo de Dios: "¿Acaso pueden los que están de bodas tener luto entre tanto que el esposo está con ellos? Pero vendrán días cuando el esposo les será quitado y entonces ayunarán". Más adelante vuelve a identificarse con el novio y a sus discípulos con la desposada en la parábola de las diez vírgenes narrada en Mateo 25:1-13. 77 Algunas de las enseñanzas de esta parábola sobre el propósito de la iglesia son:

LA IGLESIA TIENE QUE ESTAR PREPARADA PARA EL FUTURO

En aquellos tiempos, la iniciativa para el matrimonio la daba el hombre, o su familia. El acuerdo matrimonial se establecía por ambas familias, en general mucho tiempo antes de que la joven alcanzara la edad para comenzar a convivir con su esposo (unos doce años como mínimo). El novio debía pagar una dote, lo cual no indicaba que la mujer era adquirida por él, sino que reconocía que la mujer escogida tenía un valor especial para él y era una forma de recompensar a la familia que entregaba a la muchacha. El hacerse regalos era también una costumbre que algunos practicaban y el festín era una parte importante de la ceremonia matrimonial. El centro de atención en la fiesta era el esposo, y no la esposa, aunque ella se adornaba de manera especial. En Israel la mujer, pasaba a formar parte de la familia del esposo. Mateo 25 arroja luz sobre el tiempo de la segunda venida de Cristo al final del mundo comparando a la iglesia con una mujer prometida en matrimonio. Las vírgenes prudentes de esta parábola representan a los creyentes fieles que se preparan para el

encuentro con su Señor, mientras que las insensatas que se descuidaron representan a los que por descuido no aceptaron con seriedad la palabra de Dios y se perderán las fiestas de las bodas del Cordero. Puesto que los judíos a quienes estaba dirigida esta parábola no se habían preparado adecuadamente para gozarse con el nacimiento del Señor, esta parábola es una palabra de advertencia a la iglesia para prepararse para el encuentro con su Señor en su segunda venida. En Apocalipsis 19:7-8, Juan describe su visión de las bodas futuras del Cordero, donde la iglesia se reunirá con su Señor para siempre. Nuevamente se hace referencia a que "su esposa se ha preparado". ¿En qué sentido tiene que prepararse la iglesia? La preparación de la iglesia para el encuentro con su Señor es obrada por el Señor mismo. La iglesia no puede santificarse a sí misma. La iglesia debe permitir que

su Señor la vista y la prepare en santidad para ser una esposa digna de su Salvador. La perfección de la iglesia es obrada por el Espíritu Santo. Adam Clarke opina que la iglesia del final de los tiempos será una iglesia reavivada en su santidad y su celo por la obra del Señor: "Una predicción de que la iglesia se tornaría más pura en sus doctrinas, más piadosa en su experiencia y más justa en su conducta de lo que jamás ha sitio desde su fundación" La pureza de la iglesia, su santidad está expresada en su impecable traje de bodas.

LA VERDADERA IGLESIA DE CRISTO ESTA INSEPARABLEMENTE UNIDA A SU SEÑOR

La metáfora del apóstol Pablo en Efesios 5:25-32, enseña la profunda unión y

compromiso de Jesucristo con su iglesia, quien la amó y dio su vida por ella

."para

.. hacerla sólo suya, limpiándola por medio de su mensaje y del bautismo. Cristo quiso regalarse a sí mismo una iglesia gloriosa, apartada del mal y perfecta, como si fuera un vestido que no tiene una sola arruga ni una sola mancha, ni nada parecido" (Efesios 5:26-27, Traducción en lenguaje actual). La iglesia es la esposa de Cristo, pero las bodas aún no se han efectuado, este hecho no ocurrirá hasta la segunda venida de Cristo.

EL DESARROLLO DE LA IGLESIA EN EL LIBRO DE LOS HECOS

La iglesia primitiva nos ofrece un modelo de crecimiento en todas dimensiones. Estudiando el libro de los Hechos podemos percibir aquellos factores que llenaron de vitalidad al Cuerpo de Cristo y lo llevaron a ser sumamente efectivo en su misión de hacer discípulos de Cristo. En esta sección estudiaremos los factores que influyeron en el desarrollo saludable de la iglesia primitiva: el poder sobrenatural del Espíritu Santo; las vidas de creyentes consagrados; iglesias que impactaron a sus comunidades; una estrategia efectiva de crecimiento expansivo y una visión centrada en la misión.

EL FACTOR PENTECOSTÉS: “Y RECIBIRÉIS PODER” El derramamiento del Espíritu para todo el pueblo de Israel y para toda la humanidad había sido anunciado en los escritos proféticos del Antiguo Testamento (Isaías 44:33,59:21; Ezequiel 39:29; Joel 2:28,29; Hechos 2:39 entre otros). Esta acción del Espíritu anunciada por los profetas sería desde dentro del corazón humano obrando de manera regeneradora y santificadora (Jeremías 31:33; Ezequiel 36:26,27; 37:14; 1 Corintios 3:16; 2 Corintios 3:3,6). Estas profecías no se cumplieron hasta el día de Pentecostés La obra del Espíritu Santo en la vida de los creyentes había sido distinta antes de éste día en los siguientes aspectos:

Dios ungía con su Espíritu solamente a aquellos a quien* había dado un ministerio especial (Éxodo 31; Jueces3:10; 1 Samuel 16:13; 1 Pedro 1:10). Los siervos de Dios eran revestidos del Espíritu por un tiempo, luego podía ser retirado (1 Samuel 10:10; Salmos 51:13; Ezequiel 2:2, 3:24 y otros). La obra del Espíritu en el corazón humano no podía ser completa hasta que Cristo no hiciera posible la purificación de los corazones (1 Corintios 12:13), es por eso que en el texto frecuentemente dice que el Espíritu "posó" sobre una persona o estaba sobre él" y no que estaba "en" esa persona (Números 11:25;

Jueces 3:10; 11:29). El Espíritu aún no había constituido un pueblo que fuer.» el Cuerpo de Cristo obrando en el mundo, lo que m.1s tarde hará con la iglesia. Aunque el Espíritu obraba sobre el pueblo de Israel (Juan 11:52) no todos los pertenecientes a la nación de Israel eran fieles a Dios; en cambio los que conforman la iglesia de Cristo, son el conjunto de los santos regenerados por el Espíritu Santo.

DESARROLLO INTEGRAL DE LA IGLESIA

EL DERRAMAMIENTO DEL ESPÍRITU SANTO EN PENTECOSTÉS

Jesús prometió que Él mismo edificaría su iglesia por medio del Espíritu Santo (Mateo 16:13-19). Jesús fue claro al enseñar que la presencia del Espíritu en su iglesia sería imprescindible para que ésta pudiera continuar con la obra de Jesús en este mundo: "He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto"

(Lucas 24:49). El día de Pentecostés es más que el inicio de la era cristiana, marca el inicio de un nuevo tiempo en la historia de la salvación, en el que Dios obra de una manera muy diferente y profunda en los corazones de sus siervos. Es hasta el día de Pentecostés que Dios cumple su promesa de derramar su Espíritu sobre toda carne (Hechos 1: 7-8, 2: 1-4, 17; Efesios 5:18). Dios puso su Espíritu en el hombre (Juan 16:7, 14:16-17), hecho que no era posible antes de la muerte y resurrección de Cristo. En el Nuevo Testamento todo el ministerio del Espíritu se basa en la obra de Jesucristo. El objeto del ministerio del Espíritu es glorificar a Jesús (Juan 16:13-14). Sin la acción del Espíritu nadie podría apropiarse de la vida de Cristo. Es por ello que en el resto de los libros del Nuevo Testamento, el Espíritu Santo recibe nombres que le asocian a Cristo como son: "Espíritu de Jesús" (Hechos 16:7), "Espíritu de Cristo" (Romanos 8:9) y "Espíritu del Hijo" (Gálatas 6:4). Se trata de uno y el mismo Espíritu,

la tercera persona de la divina Trinidad como explica René Paché "

para las

... Escrituras, el Espíritu Santo, el Espíritu de Dios y el Espíritu de Cristo son una sola y

única persona". Éste es el mismo Espíritu divino y eterno que habitó en Jesús, es el que ahora edificaba su iglesia obrando en el corazón de los hijos de Dios. ¿Qué hubiera pasado con los discípulos si el Espíritu Santo no hubiera descendido en Pentecostés? Seguramente el libro de los Hechos de los Apóstoles no se hubiera escrito. Si examinamos detenidamente la historia de la iglesia en sus primeros años, podremos ver cómo todos los sucesos y los personajes fueron preparados, guiados y aprovechados por el Espíritu Santo para llevar adelante la misión para la cual fue enviado a éste mundo. Tenemos un claro ejemplo en la discusión de los primeros cristianos sobre el tema de la circuncisión. Cuando los griegos de Antioquía fueron salvos, un año después Bernabé y Pablo regresaron a Jerusalén con la noticia de que los gentiles aceptaron el evangelio. Los judíos cristianos de Jerusalén pensaban que lo correcto era exigir a los gentiles que primero pasaran por el rito de la circuncisión, haciéndose judíos, para luego ser aceptados como cristianos. El Espíritu Santo intervino para guiarles a la decisión correcta. En el libro de los Hechos vemos al Espíritu Santo como el administrador y el ejecutor de la Gran Comisión. Él es el motor que impulsó la obra misionera en la iglesia primitiva. El Espíritu es quien tiene bajo su responsabilidad convencer al mundo de pecado, guiarnos a toda verdad y glorificar el nombre de Jesús. La llegada del Espíritu marcó la diferencia en la vida de los primeros discípulos.

El poder del Santo Espíritu de amor, les impulsó y les capacitó para vivir vidas santas, separados del pecado; para sobrellevar las adversidades de la vida y también para crecer cada día en la madurez cristiana siendo más y más semejantes al Maestro. El Espíritu les impulsó con un nuevo celo evangelístico. El supremo propósito en la vida de los primeros creyentes era llevar el mensaje de salvación a todas las criaturas aprovechando todos los medios disponibles a su alcance. Estos creyentes pusieron todos sus recursos en las manos de Dios y consagraron sus vidas por completo a servir a su Señor.

LA LLENURA DEL ESPÍRITU EN LA EXPERIENCIA DE LA IGLESIA PRIMITIVA

En tiempos de la iglesia primitiva la llenura del Espíritu no era una opción sino un requisito (Efesios 4:13 y Hebreos 12:4). Para los discípulos no había dudas con respecto a la necesidad de que todos los creyentes fueran llenos del Espíritu. En conexión con el don del Espíritu los cristianos recibieron características especiales como sabiduría (Hechos 6:3,10); fe (Hechos 6:5); gracia y poder (6:8). "Lleno de gracia" es una de las expresiones usada especialmente por Lucas en su evangelio y en Hechos para referirse a esta plenitud espiritual que caracterizaba a Jesús y a los primeros creyentes. Sin el Espíritu el hombre puede estar lleno de cualidades perversas como: ira (Lucas 4:28; Hechos 19:28), furor (Lucas 6:11), envidia (Hechos 5:17,13:45). Pedro afirma que estas perversiones provienen de Satanás y no pueden permanecer en un corazón lleno del Espíritu de Dios (Hechos 5:3, 13:9). Pablo considera la doble alternativa: dejarse dominar por los bajos instintos o dejarse dominar por el Espíritu (Gálatas 5:19-20; Filipenses 1:11). Pablo exhorta a los filipenses a la santificación y les dice que se llenen del fruto de justicia que Cristo ha obtenido para ellos. En este pasaje Pablo expone su idea del obrar del Espíritu en el creyente: estar llenos de la fuerza del Espíritu significa estar lleno de vida (Gálatas 5:25), que existimos en Cristo y tenemos el modo de pensar del Señor (1 Corintios 2:16) y en cuanto miembros del cuerpo de Cristo somos inundados por la abundancia de los dones de la gracia. Pablo anima a los corintios a ser llenos del Espíritu Santo. Afirma que todos ellos habían sido bautizados y habían recibido el Espíritu, del cual eran santuario, sin embargo eran como niños, incapaces de asimilar y aplicar a sus vidas asuntos espirituales más profundos (1 Corintios 1:13; 3:1-3 y 6:9). También los gálatas esta- ban en peligro de desviarse del verdadero evangelio y echar por tierra el trabajo de Pablo entre ellos porque no habían sido llenos del Espíritu (Gálatas 1:6; 3:3; 3:27; 4:6; y 4:11).

En el libro de los Hechos se observa que la plenitud del Espíritu era una experiencia normal en la iglesia Primitiva:

Los líderes debían ser llenos del Espíritu (Hechos 8:4; 11:24; 13:9). Los diáconos debían ser llenos del Espíritu (Hechos 6:3, 7:55). Los grupos de discípulos eran llenos del Espíritu. Los 120 en Hechos 2:4 y la multitud de 5 mil en Hechos 4:4. Los nuevos convertidos en ocasiones eran llenos del Espíritu, como en Hechos 9:17 y 13:52, (aunque es posible que en estos pasajes pudieran referirse al bautismo post conversión debido a que aún los apóstoles no podían distinguir entre las dos experiencias).

Pablo enseña a la iglesia de Éfeso que Dios desea que los creyentes de todas las épocas sean llenos del Espíritu (Efesios 5:18). ¿Acaso no podemos vivir la vida cristiana sin la llenura del Espíritu? René Paché responde a esta pregunta: "Es, pues, fácil comprender por qué Dios quiere llenarnos de su Espíritu. Sabe que no podemos servir a dos señores. De modo que, a partir del momento en que viene a morar en nosotros, su deseo es que el Espíritu nos ocupe por completo, para que pueda santificarnos, libertarnos y transformamos a Su imagen". Es por eso que Dios siempre procura que seamos más llenos de su Espíritu,

como afirma Santiago 5:4: "

...

El

Espíritu que Él ha hecho morar en nosotros nos

anhela celosamente" (RV 1960), así como un padre desea para sus hijos la plenitud de salud y fortaleza. En Hechos 1:7, Jesús usa la palabra griega "dunamis" para referirse al tipo de poder que el Espíritu Santo les daría a los discípulos. De esta palabra provienen las

palabras "dinámico" y "dinamita". La presencia del Espíritu Santo daría a los discípulos poder en los siguientes sentidos:

EL ESPÍRITU ES “CAPACIDAD” PARA LLEGAR

AL CORAZON DE LAS PERSONAS

El Espíritu dio a aquellos hombres habilidad espiritual para hacer un "impacto" sobre los que escucharon su testimonio. De la misma manera, el creyente lleno del Espíritu nunca testifica solo. El Espíritu Santo obra dentro de la persona inconversa para ayudarle a aceptar el testimonio del creyente. El Espíritu puede obrar aún en el corazón más endurecido, de la misma forma que la dinamita puede quebrar las rocas más duras. Si pudiéramos observar cómo realizan su trabajo los dinamiteros, veríamos que ellos colocan las cargas en lugares estratégicos para que la roca ceda. A veces no lo logran con una sola carga y deben volver a intentarlo. De la misma manera obra el Espíritu Santo para llevar a las personas a Cristo.

EL ESPÍRITU ES “PODER EN ACCIÓN” El Espíritu panto obra en el creyente desde el momento de la conversión (cuando acepta a Cristo como su Salvador), pero también el Espíritu "llena" al creyente en una segunda experiencia concreta y reconocible y vuelve a llenarlo cuantas veces sea necesario. El Espíritu tiene poder para transformar progresivamente a los "bebés espirituales" en "cristianos maduros y responsables". El tiene capacidad para corregir todo aquello que no está de acuerdo a la santidad que Dios quiere reflejar en nosotros. El Espíritu Santo cambia a las personas, las transforma.

EL ESPÍRITU ES “PODER PARA TESTIFICAR” Jesús dice en Juan 16:8: "Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio" El Consolador actúa en el interior de las personas "convenciéndolas". Este verbo utilizado aquí (elegcho) expresa que "Él convencerá con pruebas". ¡De alguna manera maravillosa Él hace que percibamos la tierna misericordia del Padre y pone en nuestro corazón el deseo de regresar a los brazos de nuestro Salvador! El Espíritu Santo prepara nuestro espíritu, conmueve nuestro corazón y convence nuestra razón, para que nosotros aceptemos la justicia de Dios. Ningún ser humano podría ser salvo, si no fuera por la obra que el Espíritu hace en nosotros, cambiando la actitud rebelde por una sumisa a la voluntad de Dios.

EL ESPÍRITU ES “PODER PARA VIVIR EN SANTIDAD” Ser llenos del Espíritu Santo era una experiencia común en la iglesia primitiva (Hechos 4:31, 19:5-6). En Efesios 5:18, el apóstol Pablo afirma que ser "llenos" del Espíritu es un mandato de Dios. Todo cristiano necesita ser lleno "continuamente" y "repetidamente" del Espíritu. Si comparamos al cristiano con un vaso y al Espíritu con el agua, diríamos que el cristiano debe ser un vaso que siempre esté lleno hasta el borde y que si por cualquier causa se vaciara aunque sea un poco, debe rellenarse sin demora. La presencia espiritual del Dios Salvador en el corazón de todos los creyentes es el complemento indispensable de la obra de Jesucristo. Durante su vida en la tierra, su presencia no podía ser concedida sino temporal y exteriormente a un pequeño grupo de hombres, en un país determinado. Ahora, Cristo habita en Espíritu en el corazón de todos los que le aman sobre la faz de toda la berra. El Espíritu es quien hace posible el crecimiento del cristiano, abriendo poco a poco sus ojos para que comprenda las verdades espirituales (1 Corintios 2:13). El Espíritu le ayuda también a entender la verdad de los acontecimientos que le rodean y le capacita para discernir cómo ha de conducirse en las diversas situaciones, ayudándole a ver el mundo con los "ojos" de Jesús. Él Espíritu procura que las verdades y las virtudes de Cristo sean proclamadas e imitadas, a fin de que todos puedan percibir el poder, la sabiduría, la ternura, la prudencia, la paciencia y la santidad sin tacha de Jesucristo (Juan 16:14). Todo lo que el Espíritu enseña lo saca del tesoro de verdades que enseñó Jesús. Él no fue enviado a establecer su propio reino, ni a fundar una nueva empresa por su cuenta propia, sino a confirmar y establecer el reino de Cristo. El Espíritu fue enviado a llenar y a capacitar a los hombres para vivir en santidad u obediencia perfecta a la voluntad de Dios. ¿Qué debe hacer una persona para ser llena del Espíritu Santo? Si la persona está segura de que Jesucristo es su Salvador personal y desea ser llena del Espíritu debe entonces presentarse a sí misma en oración en el altar de Dios. En esta oración debe ofrendar toda su vida, pasada presente y futura, para que Dios tome posesión de ella y la use conforme a Su voluntad. Esto implica renunciar a ejercer control sobre nuestro futuro. Todo nuestro ser será gobernado por la voluntad soberana de Dios. Es importante que en esta oración hagamos un compromiso de dejar que el Espíritu Santo nos guíe "a toda verdad" buscando su dirección en cada situación. Esto es lo que se llama "consagración". Esta entrega total o consagración no debe hacerse sólo por un impulso emocional. El poner nuestra vida en manos de Dios significa que invertiremos nuestras fuerzas, tiempo, dinero y habilidades en la extensión del Reino de los Cielos. ¿Cómo sabe un cristiano que ha sido lleno del Espíritu? En nuestros días algunos esperan algún tipo de "hecho ruidoso" como prueba de la llenura del Espíritu, como las "lenguas" o la "risa" entre otros. Un estudio serio de la Palabra de Dios nos llevará a la conclusión de que la única señal válida es la interna, la de un corazón transformado, cuyo principal fruto es el amor. Entonces no es correcto esperar una señal o manifestación espectacular. Por el contrario el Espíritu inunda de amor nuestros corazones en un acto interno que no será visible a nuestros ojos, pero el amor de Dios hará "explosión" en nuestros corazones impulsándonos a servir a otros. Junto a este amor perfecto vienen gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza (Gálatas 5:22,23). Este fruto es sembrado en nuestro

corazón para que se desarrolle y crezca dentro de él. Si la entrega total al Señor ha sido sincera, el Espíritu desciende. Dios anhela que cada creyente sea lleno de su Espíritu de amor; si esto no ocurre es porque no hemos puesto nuestra vida por completo en las manos de Dios. Una vida rendida a sus pies es una vida invertida en la extensión de Su obra.

EL FACTOR PEDRO:

“DE NINGUNA MANERA, SEÑOR”

La cobardía de Pedro consistía en temor a la muerte y el sufrimiento. Sin embargo pronto él comprendería que el camino tic la salvación del mundo pasaba por el camino de la cruz. La tendencia del "yo" es siempre orientada hacia la autodefensa, la autoprotección, la autosatisfacción, pero el Espíritu Santo quiere movernos a actitudes totalmente contrarias y opuestas a éstas: el sacrificio voluntario, el darla vida por la salvación de otros, la renuncia a lodo aquello que por derecho propio nos pertenece, la elección de una vida semilla contraria a la acumulación material en pro del avance del reino. La plenitud del Espíritu dio a ese grupo de hombres vencidos, asustados y cobardes: audacia, sabiduría y habilidad para testificar.

PASTOREAR LA IGLESIA NO ES TAREA PARA ENDEBLES ESPIRITUALES

El objetivo de Jesús al interrogar tres veces a Pedro en Juan 21:15-17, sobre la calidad de su amor hacia Él, era el de hacerle comprender cuál sería en adelante su ministerio, como uno de los líderes de la naciente iglesia. No debemos pasar por alto que Pedro se encontraba pasando por una de las pruebas más duras de su vida. Pedro le había fallado a su Señor, él que había sobresalí do siempre entre los demás por ser el primero en hablar y el más valiente para actuar, se siente ahora avergonzado y humillado por haber fallado a sus promesas de fidelidad (Mateo 26:33). Toda su imperfección humana había quedado expuesta, al fin comprendió que no podía hacer lo que Dios esperaba de él, basado en sus propias fuerzas y valentía humana. Este interrogatorio de Jesús tenía el propósito no sólo devolverle a Pedro la seguridad de que Jesús, pese a sus imperfecciones, le seguía valorando como útil para la obra del Reino, sino que contiene unas instrucciones precisas sobre cómo ha de continuar llevándose a cabo la tarea de hacer discípulos en todas las naciones. Probablemente porque Jesús conocía el temperamento impulsivo de Pedro, quien solía responder sin haber meditado bien su respuesta, es que repite la pregunta para asegurarse que ésta viniera realmente del corazón. Él no podía encargar el cuidado de sus "corderitos y ovejitas", a quien no le amara profundamente, al punto de estar dispuesto aún a dar la vida por Su causa (la salvación de la humanidad). Jesús quería asegurarse también que Pedro comprendiera que dedicarse a cuidar "sus" ovejas era un trabajo para toda la vida y la resolución si ha de aceptarse o no esta responsabilidad no debe hacerse impulsivamente, sino valorando el costo concienzudamente. Todavía hoy en Oriente los cuidadores de ovejas deben demostrar si una oveja muere, que esto no ha sido por su descuido, si no puede probarlo debe afrontar el castigo. Pedro había flaqueado en su fidelidad al maestro frente a la posibilidad de sufrir y morir. Jesús le tranquiliza de estos temores en los versículos siguientes, no prometiéndole que él no tendrá que sufrir, sino en que éste llegará en su ancianidad y cuando haya cumplido con la misión que se le encomendaba. Para ese entonces Pedro

ya habría madurado lo suficiente en su confianza en el Señor, como para enfrentar el

martirio sin temor. Las instrucciones que recibe para demostrar su amor al maestro fueron tres y se refieren a lo mismo: la misión de hacer discípulos. 1. "Apacienta mis corderos" (versículo 15). La primera tarea i que se le asigna es apacentar a los "corderos". Los corderos son las ovejas bebés quienes no saben alimentarse por sí mismas. A éstas se les debe preparar el alimento y administrárselo poco a poco. El término "apacentar" significa "sé j un buen pastor" (Salmos 28:9; 1 Pedro 5:2; Apocalipsis 7:17). Apacentar, es " cuidar, ...

guiar, gobernar, defender

...

",

como afirma Adam Clarke: "

...

cuidar que el

rebaño esté reunido, atendido, controlado, guiado. Todo pastor espiritual de Cristo, tiene un rebaño formado por "corderos" -nuevos convertidos- y por "ovejas" -cristianos de experiencia-, qué alimentar, guiar, controlar y gobernar".

2. "Pastorea mis ovejas" (versículo 16). En la segunda ocasión, se refiere a "pastorear ovejas". Las ovejas son los corderos que han crecido y ya pueden alimentarse solos, pero siempre requieren de un pastor que les guíe a buenos pastos y mansas aguas. Stuart Briscoe, comenta al respecto, que las ovejas

necesitan ser guiadas

"con el ejemplo y la enseñanza, en el camino de la

... verdad y la justicia". Un pastor, en los tiempos bíblicos, era responsable de cada uno de los miembros del rebaño que se le había confiado para su vigilancia. El pastor era una persona valiente y apta para el trabajo duro, pero también debía dar un cuidado cariñoso a los débiles, llevando a los corderos en sus brazos, buscando a la oveja perdida, guiándoles a los buenos pastos en tiempos de sequía, a lugares de sombra y de aguas calmas. Su responsabilidad era alimentar y cuidar el rebaño. 3. "Apacienta mis ovejas." (versículo 17). Las ovejas adultas también necesitan ser alimentadas. Nunca cesa el trabajo do discipulado hacia una persona, pues las ovejas dependen tío su pastor para sobrevivir a todo lo que atenta contra su vida. Es interesante notar que el Señor usa siempre diminutivos para referirse a sus ovejas: "corderitos y ovejitas", lo cual es indicativo que su dependencia de Jesucristo igual que un niño pequeño depende de sus padres para no perecer.

En estas palabras a Pedro, Jesús enseñó que no todas las personas se encuentran en la misma etapa de crecimiento y que cada discípulo necesita ser guiado conforme a sus necesidades en cada etapa de su desarrollo. Es deber del discipulador adaptarse para dar a todos la atención y cuidado adecuado y no el de los discípulos. Más adelante, Pedro en sus epístolas hace notar lo importante que fue para su ministerio esta lección sobre el proceso del discipulado cristiano (1 Pedro 1:1, 2:2, 25). Con ésta lección Pedro comprendió que los "discípulos estaban en la empresa de ver vidas transformadas por medio de la obediencia a la Palabra autoritativa de Dios, hecha posible por el poder del Espíritu dentro de ellos" y que "el discipulado no es una tarea para endebles espirituales".

EL EVANGELIO ES PARA TODOS LOS PUEBLOS DE LA TIERRA

Otro concepto errado de Pedro fue el de creer que el evangelio era sólo para los judíos. En el libro de los Hechos 10 se narra que el Espíritu Santo tuvo que intervenir

por medio de una visión para que Pedro comprendiera que el evangelio es para toda

criatura, sin importar su raza, su lengua, la religión que profese, la condición social o económica, el sexo o la edad. Así fue como Pedro fue enviado a testificar a Cornelio. Mientras al Espíritu no le costó mucho preparar a Cornelio, sí tuvo que trabajar ingeniosamente para alistar a Pedro. El Espíritu no guía a los siervos de Dios por la fuerza. Él se preocupa de darnos la seguridad de que estamos haciendo lo correcto. En ocasiones deberá convencernos de nuestro error antes de enviarnos a una misión específica como ocurrió con Pedro, pero en otras oportunidades será luego de obedecer que seremos aleccionados, como j ocurrió con el profeta Jonás. El Espíritu también necesita que nosotros nos detengamos en nuestras responsabilidades diarias y que le dediquemos tiempo a la oración para que Él pueda ayudarnos y guiarnos. Es saludable que los cristianos nos preguntemos de vez en cuando si estamos más ocupados de lo que realmente Dios quiere que estemos. Si no tenemos tiempo para leer la Biblia y orar, seguramente hemos asumido más responsabilidades de las que Dios desea para nosotros.

LA IGLESIA DE ANTIOQUIA:

"Y FUERON LLAMADOS CRISTIANOS POR PRIMERA VEZ"

En el libro de los Hechos se habla de una iglesia que se destacaba sobre las

demás porque "la mano del Señor estaba con ellos". Nos referimos a la iglesia de Antioquía. Esta iglesia atraía a los inconversos quienes se convertían en gran número (versículo 21). Veamos algunas de las características de esta iglesia local:

Fue fundada por el testimonio espontáneo de los laicos. Ganaban a muchas personas (11:24). Dios convertía a la gente por medio del trabajo de los creyentes. Estaban entregados a la oración y ayuno (13:1-8). Ofrendaban en forma sacrificada y espontánea (11:27-30). Tenían una visión para el mundo (enviaron a los primeros misioneros: Pablo, Bernabé). Había compañerismo entre judíos y gentiles (Gálatas 2:11-12). La sanidad de las relaciones interpersonales era real. Sus estilos de vida y prejuicios habían sido transformados por el Espíritu Santo.

En esta iglesia los creyentes recibieron por primera vez, el nombre de

"cristianos". Pero este apodo no fue dado en forma de elogio, sino como resalta Ken

Hemphill: "

probablemente

era un término despectivo para designar a los discípulos

... en Antioquía usado por la comunidad secular que los rodeaba. Tal vez estaban acusando a los discípulos de intentar ser "cristos diminutos", o sea imitadores de Cristo. Debemos orar para que el mundo secular que está a la puerta de nuestras iglesias nos acuse de ser imitadores de Cristo". En el Nuevo Testamento "cristiano" equivale a un seguidor de Jesús. La vida de Cristo Jesús se muestra en su diario vivir. El cristiano es una persona que ha dado

lugar al Espíritu Santo para que viva en él y ya no vive para satisfacer sus deseos egoístas (1 Juan 4:12). Un cristiano es uno que comprendió que "Dios hizo nuestro cuerpo con propósito de que sea un templo santo en el cual Él pueda habitar y llenarlo. En 2 Corintios 4:6-7, Pablo compara a los seres humanos con recipientes de

barro

Los recipientes de barro se usaban para conservar objetos o documentos de

... valor, debían romperse cuando se requería el documento. Nuestras vidas "deben ser

rotas para que el Espíritu de Cristo pueda ser totalmente revelado". Michael Green señala que aunque en nuestros días el ser testigo de Cristo se considera más bien como algo suplementario, en aquellos tiempos era una característica de todos los cristianos, quienes eran testigos del Cristo resucitado, como se puede constatar en Hechos 2:32. La palabra testigo y mártir provienen de la misma raíz griega mártis. Un testigo de Cristo o un cristiano en los tiempos de la iglesia primitiva, es uno que se identifica totalmente con el maestro, le obedece en todas las áreas de su vida, le sirve con todo lo que es y con todo lo que tiene y aún está dispuesto a morir, antes de defraudar en palabra o conducta a su Señor.

LOS VIAJES DE PABLO: “EL APÓSTOL DE LOS GENTILES” BIOGRAFIA DE PABLO

El apóstol Pablo fue sin duda el más grande de los apóstoles, I aunque él se consideró a sí mismo como "el más pequeño". Nació alrededor del año 1 d.C., lo cual lo bacía unos cinco años menor que Jesús. En aquellos días, los judíos llevaban dos nombres: el hebreo que usaban entre los de su pueblo y el romano, de uso j entre los gentiles. Por lo tanto, su nombre judío era Saulo y su nombre romano Pablo. El futuro apóstol nació en la Ciudad de Tarso, en la Provincia de Cilicia, situada en Asia Menor. Tarso era la mayor ciudad metropolitana de Cilicia. Estaba a dos kilómetros de la costa, pero contaba con el Río Tauro, que era navegable hasta el mar. En la niñez de Pablo, Tarso se encontraba en una época de gran prosperidad y fama, debido a la fertilidad de sus llanuras y el fluido comercio con los países vecinos. Tarso era también un centro principal de fama intelectual, que sobrepasaba a Alejandría y aún a la misma Atenas. En su universidad estudiaban muchos jóvenes extranjeros y de ella se proveían maestros hacia el exterior del país. En los registros históricos de Tarso hay una gran lista de filósofos y educadores. Es el otro lado, desafortunadamente, el hecho de ser una ciudad próspera y culta, provocaba entre muchos de sus habitantes la tendencia al lujo a la pereza. Había un buen número de judíos residentes en Tarso, los cuales habían introducido a la región sus tradiciones y costumbres religiosas y viajaban cada año a Jerusalén para las fiestas sagradas hebreas y para comerciar con sus paisanos. Se cree que el padre de Pablo era nativo del norte de Galilea y había llegado a Tarso cerca del tiempo del nacimiento de Jesús. De acuerdo con la misma educación de Pablo, es posible deducir que su padre tendría dinero y gozaba de cierto reconocimiento y prestigio en la ciudad. Pablo heredó la ciudadanía romana, la cual era muy valiosa en aquella época. Esta ciudadanía, por ejemplo, le libraba de torturas romanas como el azote y la cruz, además de concederle apelación directa al tribunal romano y al

emperador. Pablo declara además que él era hebreo de hebreos o sea de pura estirpe judía. A los seis o siete años, Pablo debió asistir a la escuela primaria de la sinagoga local. Estas escuelas se llamaban "la casa del libro" porque se estudiaban principalmente los libros del Antiguo Testamento. También se aprendía el idioma arameo, que era la lengua que los judíos adoptaron para el uso cotidiano durante la cautividad babilónica. Pablo aprendió también la lengua hebrea en la cual se encontraban las Escrituras del Antiguo Testamento y el idioma griego, en el cual se encontraban traducidas las Escrituras en ese tiempo.

El padre de Pablo era un buen judío además de un buen ciudadano romano, ya que decidió enviar a su hijo a Jerusalén con el fin de instruirle en la religión judía y la literatura secular (Filipenses 3:4-5). Fue así que a los 15 años, Pablo, dejó su hogar para ingresar en el colegio de rabinos (maestros del Antiguo Testamento) en Jerusalén, llamado "la casa de interpretación". Allí estudió con Gamaliel, el más grande de los maestros de la ley judía, quién se caracterizaba por su gentileza, temperamento y generosidad de sentimientos; a la vez que piadoso y estricto en guardar la ley de Moisés. Su fiel discípulo Pablo se convirtió también "en cuanto a la ley, fariseo" (Filipenses 3:5 b). Los fariseos constituían el partido religioso más grande del judaísmo. Había gran cantidad de fariseos en el tiempo de Pablo, algunos de ellos eran escogidos para conformar el sanedrín. Muy posiblemente Pablo era un integrante de ese alto cuerpo judío. Los fariseos -que generalmente pertenecían a la clase media- creían y practicaban celosamente la ley mosaica, al extremo de querer aplicar a cada situación de la vida la ley "escrita", lo cual los hacía rayar a veces en el ridículo. Fariseo significa "separado" y realmente ellos se consideraban aparte de los demás judíos "los pecadores" según ellos, quienes no seguían sus prácticas. Todos los rabinos tenían algún tipo de ocupación secundaria, como alfareros, herreros, zapateros, carpinteros, sastres entre otros. Pablo no fue la excepción. Él se ganaba la vida fabricando carpas y tiendas, oficio práctico y rentable que había aprendido de su padre. Estas se hacían del pelaje de las cabras, muy comunes en el Asia Menor. Probablemente Pablo escuchó por primera vez el mensaje del evangelio en Cilicia de la voz de Esteban, en una de las sinagogas donde sus palabras causaron alboroto (Hechos 7:9). Para el tiempo de la muerte de Esteban, Pablo estaba en Jerusalén y habría sin duda presenciado su hermosa exposición bíblica. Cuando el sanedrín, en forma ilegal, -ya que no tenía autoridad para ello-, decide ejecutar al primer mártir cristiano, se nos dice que Pablo cuidó las ropas de sus verdugos (Hechos 7:58) y que estaba de acuerdo con ello (Hechos 8:1). Sin embargo, los comentaristas bíblicos coinciden en comentar que las palabras "Señor, no les tomes en cuenta éste pecado" (Hechos 7:60), pronunciadas por Esteban arrodillado f e indefenso mientras las piedras llovían sobre su cuerpo, fueron sin duda alguna de gran impacto en Pablo. A pesar que el capítulo 8 de Hechos nos narra una gran persecución a partir de ese momento y se nos muestra a Pablo como el férreo asolador de la iglesia, es natural suponer que las palabras de Esteban permanecieron en él como un abrumador peso de conciencia, que le acompañaría posteriormente, camino a Damasco. Más adelante en su vida Pablo describe con arrepentimiento esta etapa de su vida (1 Corintios 15:9; Gálatas 1:13; Filipenses 3:6; 1 Timoteo 1:13,15). La persecución de Jerusalén, en realidad tuvo un efecto positivo, en el sentido que sirvió para esparcir la semilla de la fe. Los creyentes se dispersaron y pronto el evangelio se estaba predicando por todas partes (Hechos 8:4). Pablo "respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor" (Hechos 9:1) salió -como un brazo del sanedrín- a buscar a Damasco a los creyentes que habían fijado allí su residencia "a fin de que si hallase hombres o mujeres de ese camino, los trajese presos a Jerusalén" (Hechos 9:2). Cuando ya tenía a la vista la ciudad, sucedió algo trascendental, Pablo se rindió ante la prueba indubitable de la existencia del Cristo que se apareció en medio de esa luz refulgente. Todo su orgullo y pretensión, como perseguidor de los cristianos

cayeron a tierra junto a él. Esteban había estado en lo cierto y Pablo había estado

equivocado. Pablo obedeció a la voz: "Yo soy Jesús, a quien tú persigues entra en la ciudad y se te dirá lo que debes hacer" (Hechos 9:5, 6).

...

Levántate y

Durante su permanencia en la ciudad, "estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió" (Hechos 9:9). Un discípulo que estaba en Damasco, llamado Ananías, se

convirtió en su amigo y consejero

...

*»Por

medio de su oración, Dios le restauró la vista

a Pablo (Hechos 9:18). Creemos que Pablo experimentó la conversión al rendirse totalmente al Señor,

luego de caer de su cabalgadura, lo que inferimos de su humilde y obediente

pregunta ...

"Señor, ¿qué quieres que yo haga?" (Hechos 9:6). Tres días más tarde,

Pablo recibió la experiencia de la llenura del Espíritu Santo (Hechos 9:17).

PABLO: EL ESTRATEGA DEL CRECIMIENTO: SUS MÉTODOS (HECHOS 20:26-27, 1 CORINTIOS 9:19-22, HECHOS 14:21 -23, 2 TIMOTEO 2:2)

El apóstol Pablo fue sobre todo un misionero que abrió camino y plantó muchas iglesias llenas de vida. Se puede decir que él ya era un ardiente misionero del judaísmo, antes de su conversión. La experiencia en el camino a Damasco intensificó su pasión misionera y alteró su rumbo. Como declara J. Osvvald Sanders: "En verdad, Dios lo escogió precisamente porque vio en él una materia prima misionera extraordinaria. Otros misioneros como David Livingstone han abierto continentes al evangelio. Pablo abrió todo un mundo". Jesús indicó fundamentalmente dos cosas a Pablo en el camino a Damasco: En primer lugar, que su ministerio lo llevaría a tierras lejanas; en segundo lugar, que sería dirigido principalmente a los gentiles (Hechos 22:21, 26:16-18). Recordemos que el Mesías había sido enviado principalmente a "las ovejas perdidas de Israel", de manera que encargó la evangelización de los gentiles a sus seguidores, entre los cuales, Pablo sería el más destacado. Se puede decir que el libro de los Hechos de los Apóstoles, es el primer manual misionero del mundo, narrando no sólo la historia, sino también la filosofía de las misiones. Tiene abundantes escenas y sucesos misioneros que sirven como guía a la obra misionera aún hoy. Nos informa sobre éxitos y fracasos. Nos revela principios y nos indica métodos. Prácticamente, es el comentario de Dios sobre problemas o desafíos que se encuentran en la mayoría de los campos misioneros modernos. Abarca un período de solamente 33 años y es una clara demostración de lo que hombres y mujeres comunes pueden lograr en esta vida con la ayuda del Espíritu Santo.

PABLO PREDICÓ UN EVANGELIO COMPLETO

Los Hechos y sus Cartas nos hablan claramente de doctrinas fundamentales como la universalidad del pecado y la seguridad del juicio; lo decisivo y eficaz de la

cruz para una salvación completa, la resurrección y la segunda venida de Cristo. Al despedirse de los ancianos de Éfeso, sabiendo que sería la última vez que ellos lo

verían, les dijo de la siguiente manera

"Por tanto, yo os protesto en el día de hoy, que

... estoy limpio de la sangre dé todos; porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios" (Hechos 20:26-27). También en Tesalónica, a pesar de estar muy pocos días en ese lugar, presentó en la sinagoga en forma resumida el mensaje del Señor a los judíos (Hechos 17:1-9). Es de destacar que Pablo no "diluía" el mensaje del evangelio, sino que lo

presentaba en toda su profundidad, con todas sus implicaciones; con sus privilegios, pero también con sus responsabilidades y demandas. Si el apóstol volviera al mundo en esta época, se horrorizaría al ver lo que los "predicadores de un evangelio de oferta" tan comunes en este fin de siglo están diciendo en el "nombre de Jesús". El Señor dijo: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame" (Mateo 16:24). Pablo predicaba a este mismo Jesús, a un Cristo al que debemos aceptar, no sólo como Salvador sino también como Señor, para que Él sea el dueño de nuestras vidas y nos guíe por el cotidiano camino de la obediencia a su Palabra, en medio de las situaciones que a cada uno nos toca enfrentar.

PABLO USÓ ESTRATEGIAS APROPIADAS A LAS DIFERENTES CULTURAS Y CONTEXTOS

Pablo entendió que la tarea de hacer misiones involucraba a seres humanos de diferentes contextos, posiciones, etc. sin limitar por esto jamás sus esfuerzos misioneros a un nivel particular de la sociedad. Él se dio cuenta que las relaciones humanas serían parte vital en la tarea de plantar la iglesia en nuevas y diversas regiones. Guiado por el Espíritu y ayudado por su excelente preparación, Pablo procuró identificarse lo mejor posible con los niveles nacionales y sociales de la humanidad, a fin de presentar el evangelio de una manera inteligible y aceptable. El concepto de "a todos me hecho de todo" de 1 Corintios 9:19-22, guio todo su peregrinaje misionero.

PABLO PLANTÓ IGLESIAS: HECHOS 14:21 -23

Es curioso notar la estrategia del apóstol en este sentido. Con el profundo espíritu pionero que lo caracterizaba y con la firme convicción del poder del evangelio para transformar vidas y comunidades (Romanos 1:16), se concentró en alcanzar las ciudades más estratégicas geográficamente y que ejercían mayor influencia sobre la

cultura y hábitos de la gente. Sin embargo no le satisfacía el simple evangelismo. Cuando había convertidos los discipulaba y establecía iglesias con una organización sencilla y flexible. En Hechos 14:21-23, nos dice que "Y después de anunciar el evangelio en aquella ciudad (Antioquía de Siria) y de hacer muchos discípulos ... constituyeron ancianos en cada iglesia y habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído". Pablo también veía a las nuevas iglesias como una posible plataforma de lanzamiento para alcanzar a otros, plantando iglesias hijas en nuevos lugares. En realidad, esperaba que funcionaran así en un tiempo relativamente corto. La iglesia en

Tesalónica lo llenó de gozo en este sentido

"Habéis sido ejemplo a todos los de

... Macedonia y de Acaya que han creído. Porque partiendo de vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor, no sólo en Macedonia y Acaya, sino que también en todo lugar vuestra fe en Dios se ha extendido" (1 Tesalonicenses 1:7,8).

PABLO DISEÑÓ UN SISTEMA DE EDUCACIÓN TEOLÓGICA (2 TIMOTEO 2:2)

El apóstol Pablo buscó y cultivó la amistad de jóvenes que prometían ser buenos líderes y a la vez los disciplinó para que fuesen buenos ministros de Jesucristo. "Ejercítate para la piedad" le instó a Timoteo (1 Timoteo 4:8). Pablo en varias ocasiones se pone como ejemplo, como modelo a seguir "sed imitadores de mí, así como yo de Cristo" (1 Corintios 11:1). El apóstol estaba marcando una pauta muy elevada. La norma que imponía a sus discípulos no era inferior a la que se imponía a sí mismo. A

su pupilo por excelencia, Timoteo lo instruye en la multiplicación de su propio ministerio: "Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros" (2 Timoteo 2:2). El apóstol Pablo seguía un programa de expansión continua, al tanto que no descuidaba el ministerio de consolidación de los lugares ya visitados (Hechos 15:36). Confió en los jóvenes e inexpertos pastores que dejó encargados de cada nueva iglesia. A estos mismos, a su debido tiempo, comisionó como "obispos" (superintendentes), delegando en ellos la responsabilidad de designar ancianos (pastores) y supervisarlos. Este fue el caso de Timoteo, Tito y Erasto, a quienes Pablo envió para establecer "ancianos" en cada ciudad (Tito 1:5). Pablo capacitó a éstos y muchos otros discípulos "en el camino", es decir "en el ministerio" y no "para el ministerio". ¿Cómo lo hacía?:

1. Enviaba estudios escritos: Sus cartas eran verdaderos cursos a distancia. Algunos creen que varias de sus epístolas circulaban por las distintas iglesias. Pasajes como 1 Tesalonicenses 5:27 y Colosenses 4:16 parecerían confirmarlo. 2. Instruía por medio de cartas personales a los pastores de iglesias y supervisores: Las Epístolas Pastorales (1 y 2 Timoteo y Tito) son prueba de ello. 3. Cuando visitaba los diferentes lugares -de acuerdo con el tiempo de su estancia- enseñaba, en forma regular o intensiva: Por ejemplo en Corinto (Hechos 18:11), Éfeso (Hechos 19:9-10), Troas (Hechos 20:7) y Roma (Hechos 28:30-31).

Pablo fue formado -como hemos visto- en el seminario residencial de la época, el colegio rabínico de Jerusalén. Los conocimientos que allí adquirió, le fueron de gran utilidad luego, en la proclamación y defensa del evangelio (Hechos 9:20-22 y 18:5). Sin

duda, quedaron demostradas las virtudes de la educación en residencia que había tenido Pablo, como estudio concentrado, docentes, biblioteca, etc. Sin embargo, cuando aquel joven rabino se convirtió en el gran apóstol del cristianismo y se propuso extender el mensaje por todo el mundo gentil, se dio cuenta que para lograrlo necesitaba un sistema de entrenamiento para sus ministros que Se adaptara a su estrategia de crecimiento geográfico y numérico. Hace unos pocos años alguien

determinó que "a todos los seminarios residenciales del Brasil

(de una determinada

... denominación), les llevaría 70 años capacitar a todos los pastores que necesita hoy esa denominación". Los llamados por Dios que están en la Iglesia del Nazareno, pueden optar por ingresar a uno de los muchos excelentes programas residenciales que ofrece nuestra denominación. Sin embargo, no todos podrán hacerlo, especialmente contemplando los tiempos ¿jue vivimos. Para ellos la iglesia ofrece programas descentralizados, "de extensión" o "a distancia", entre los que pueden escoger. Una cosa es segura: no podremos preparar la cantidad de ministros que nuestra creciente denominación está necesitando en América Latina y en el mundo (y por lo tanto, no podremos ganar nuestra generación para Cristo) únicamente con programas residenciales tradicionales. Gracias a Dios porque muchos programas de educación al estilo de Pablo ya se realizan desde hace años en nuestra iglesia, en nuestro continente, con mucho éxito.

EL CUMPLIMIENTO DE LA MISIÓN: “HASTA LOS CONFINES DE LA TIERRA”

En la iglesia del libro de los Hechos la misión se llevaba a cabo desde las puertas

era asumido por la comunidad de creyentes como una responsabilidad de llegar a los que están "más allá". Este "más allá" incluía a todas las etni, griego que se traduce "naciones" en la versión Reina Valera. Jesús no se refiere aquí exclusivamente a cruzar fronteras políticas para ir a nuevos países, sino a llevar el evangelio haciendo discípulos a todas las etnias, tribus o familias de la tierra. No olvidemos que en los días de Jesús había una sola frontera política que era la del Imperio Romano. Éste es el mismo término que Juan utiliza en Apocalipsis 5:9-10, cuando describe la gran multitud de los salvos. Según los misionólogos, existen unos 12 mil grupos no alcanzados en el mundo. Algunas "naciones" tienen decenas de estos grupos (sólo en la selva amazónica hay más de 100). Cornil vemos en la multitud reunida para comenzar la eternidad, habrá personas de todo linaje, lengua, pueblo y nación. Esto quiere decir que los doce mil pueblos aún inalcanzados, deben ser alcanzados antes de que Cristo venga.

Algunos conforman su conciencia diciendo que "el Señor tendrá misericordia de ellos" o que "juzgará a los que no han oído de su amor, de acuerdo a la luz que tengan". Pero los creyentes primitivos entendían la Gran Comisión como una responsabilidad no sólo para con sus vecinos, sino también por los que estaban en los pueblos más distantes. Algunas iglesias tienen una visión demasiado centrada en sí mismas. Ellas están convencidas de que tienen tantas personas para ganar en su comunidad que no les queda tiempo y recursos para preocuparse por los que están tan lejos. Esta mentalidad localista frecuentemente lleva a no hacer nada por unos, ni por otros. Una iglesia con un corazón cerrado a las misiones, se vuelve egoísta, localista y avara aun para servir a su comunidad. Cuando la iglesia comparte el evangelio que por gracia le fue dado con los que están más allá, Dios la bendice en su comunidad. La iglesia de los Hechos y la historia de la iglesia nos enseña que no debemos esperar a que toda la comunidad en donde se encuentra nuestra iglesia esté evangelizada para empezar a preocuparnos por los que están en las comunidades más alejadas. Los apóstoles no esperaron a que toda la Palestina del Nuevo Testamento fuera cristianizada para enviar a Pablo y Bernabé a los gentiles de Antioquía. Los metodistas del siglo XVIII no esperaron ganar todo el Reino Unido para enviar misioneros al nuevo mundo. ¡Gracias a Dios que nuestros hermanos de los Estados Unidos en los siglos XIX y XX tampoco esperaron evangelizar totalmente su nación, sino que estaban convencidos de que aquí en América Latina también teníamos necesidad del evangelio y nos enviaron sus misioneros! Ahora desde América Latina nos toca asumir un rol protagónico como iglesia enviadora de misioneros al mundo.

Hechos 1:8, nos dice "

seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea y

... habiendo terminado la tarea me seréis testigos también en Samaría y hasta lo último de la tierra". El Señor dio a entender que la tarea debía ser simultánea: mientras estaban evangelizando en Jerusalén, debían hacerlo también en Judea y al mismo tiempo en Samaría y hasta el último rincón del mundo conocido entonces". En el libro de los Hechos hay doce ocasiones cuando los discípulos hubieran podido sentirse satisfechos de lo que ya habían logrado, pero en cada ocasión el Espíritu Santo los impulsó a extenderse más allá. Quizás el caso más significativo que se narra es el de Felipe en Hechos 11:1-18. Felipe se dirigió a Samaría. Los samaritanos eran gente despreciada por los judíos. Los discípulos mismos se habían asombrado cuando Jesús se preocupó en sembrar el mensaje de salvación en el corazón de una mujer samaritana (Juan 4). Pero el Espíritu

me

estaba obrando en el corazón de los discípulos infundiendo en ellos amor por todas las personas, el mismo amor con que Dios les ama, para que compartieran con todos la Palabra de Dios. Es posible que Felipe haya pensado que en Samaría tenía que quedarse varios años para realizar allí un fructífero ministerio. Pero extrañamente el Espíritu le llevó súbitamente al desierto a testificar a una sola persona. ¡Cuántas veces la dirección por la que quiere llevarnos el Espíritu no concuerda con nuestra sabiduría humana! Pero el Espíritu sabía que éste etíope llevaría el Evangelio de regreso con él a su patria. Como cristianos debemos tener cuidado en ser dóciles a la guía del Espíritu Santo. A veces caemos en el error de medir el "éxito" en la obra de Dios de la misma forma que las empresas comerciales calculan sus ganancias. También podemos ser deslumbrados por la aceptación de la Palabra en nuestro lugar de ministerio, olvidándonos de aquellos que en regiones lejanas aún viven en las tinieblas del pecado. El Espíritu Santo trata de sacar provecho de todas las circunstancias para que el evangelio avance más y más geográficamente en el mundo. Él siempre nos guiará a extendernos más allá, a otras ciudades, a otros países, a otros continentes y así hasta llegar a lo "último" de la fierra. No importa cuán olvidado de los hombres esté algún pueblo, o alguna persona, el Espíritu Santo nunca se olvida de ellos y sólo necesita de nosotros para que ellos puedan oír la voz de Dios.

UN VISTAZO A LA MISION DE LA IGLESIA LA MISIÓN DE LA IGLESIA

La palabra misión procede de la palabra latina missio, -onis que significa "acción de enviar". Esta acción de enviar implica además que hay un otorgamiento de facultades al enviado para que pueda cumplir con algún cometido. Como sinónimos de misión se encuentran: facultad, embajada, poder, delegación, comisión; también apostolado y predicación. Mientras que misionero es también un apóstol, predicador y propagador. El diccionario teológico Beacon define misión como sigue:

El significado central de los términos bíblicos y teológicos para misión es "enviar". La misión es de Dios (missio Dei), quien desea que todos "sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad" (1 Timoteo 2:4). Dios envió a su Hijo al mundo, y el Padre y el Hijo enviaron al Espíritu Santo para dar poder a la iglesia en su misión de buscar a los perdidos. Idealmente se puede decir que cuando la iglesia envía obreros, el Espíritu Santo también los envía (Hechos 13:1-4)"

Para que exista "misión" propiamente dicha deben darse cuatro aspectos o condiciones:

1. El que envía debe tener en mente un objetivo o propósito final. Este para qué de la misión se origina en el Creador. Teológicamente hablando, Dios es el punto de partida y el ideólogo de la misión. Afirmar que la misión parte de la iglesia no es bíblicamente correcto. 2. Se requiere un encargo preciso o un plan de acción que especifique el cómo ha de llevarse a cabo la misión encomendada. Este plan debe considerar las limitaciones para la acción del enviado, así como los asuntos en que necesita consultar y en los que puede actuar guiado por el sentido común. En este aspecto Dios ha dado las estrategias pero también permite que sus enviados

apliquen su creatividad para el mejor ejercicio de la misión. El agente que envía y el enviado trabajan juntos en el diseño y la implementación de la misión. Creador y criatura trabajan en armonía para alcanzar los objetivos de la misión.

  • 3. Un enviado (también grupo, familia, pueblo o iglesia) escogido y llamado por Dios que será el quién de la misión.

  • 4. Este enviado debe ser calificado y entrenado de acuerdo con las características de la misión encomendada. Dios es quien otorga las "calidades", quien le entrena y perfecciona al emisario, quien a su vez colabora en el proceso de preparación.

Todos estos aspectos de la misión tienen suma importancia para comprender la misión delegada a la iglesia. Esta misión tiene su origen en Dios; debe ser implementada por todos los que Él ha llamado y enviado (mirando a Cristo como ejemplo supremo) y tiene una meta o propósito final que debe estar en armonía con la misión para la cual Dios ha creado a los seres humanos. En la Palabra, es siempre Dios el que llama y envía. Él es el diseñador de la misión, quien escoge y capacita a sus escogidos y quien da las normas y directrices a sus enviados.

¿MISIÓN DE DIOS O MISIÓN DE LA IGLESIA?

Desde fines del Siglo XVIII el texto de la Gran Comisión (Mateo 28:16-20) ha servido de base para definir la misión de la iglesia. Este "mandato evangelístico" fue tomando más y más fuerza impulsando las misiones foráneas y las múltiples sociedades que enviaban misioneros en Inglaterra y Estados Unidos (William Carey y otros). Algunos teólogos observan que la iglesia ha tomado poco a poco el lugar central en la misión dejando a Dios a un lado. La mayoría de las teologías de la misión parten de la iglesia y se confunde la iglesia con "el Reino". Este enfoque equivocado de la misión ha afectado la estrategia misionera de la iglesia. Toda definición de la iglesia y su misión debe partir de que la misión es de Dios y la iglesia participa en esta misión como colaboradora. La iglesia no es la dueña y diseñadora de la misión. Las bases de la misión podemos encontrarlas en los primeros capítulos de Génesis donde relata cómo el hombre y mujer fueron creados para ser administradores para los propósitos de Dios. En Génesis 3:15 encontramos la esperanza de la redención que se reitera en cada uno de los pactos sucesivos de Dios con su pueblo.

¿CUÁL ES EL ROL DE LA IGLESIA EN LA MISIÓN DE DIOS?

Este cambio de enfoque o punto de partida de la misión tiene unas consecuencias poderosas en cuanto a la forma en que entendemos la misión de la iglesia y en cómo la efectuamos. En primer lugar, debemos ver a la iglesia como colaboradora de Dios en la reconciliación de la humanidad con Dios, no con la iglesia o con una doctrina o una denominación. Como afirma Efesios 5:20, los cristianos somos embajadores de Cristo, colaboradores de Dios, enviados con un propósito dentro de la misión de Dios. En segundo lugar, la iglesia no es el objeto de la misión de Dios sino un instrumento de la misión de Dios. Esto da a la iglesia un sentido de humildad, de dependencia y de propósito. El propósito de la existencia de la iglesia es el de guiar a

los que son salvos a encauzar su vida en los propósitos de Dios. En tercer lugar, la iglesia existe para reconciliar al mundo con Dios. Según Efesios 1:1-10, los tres beneficios de la reconciliación son: restauración de la persona/familia; restauración de las relaciones; restauración de toda la creación -el universo- de la destrucción que el pecado del hombre le ha causado. En cuarto lugar, la iglesia ha sido creada para ser el pueblo de Dios actuando en el mundo. En la Biblia la misión encomendada a la iglesia incluye tanto aspectos de lo que Dios espera que ella sea, como de lo que Dios espera que ella haga en el mundo como sierva de Dios. La misión de la iglesia es tanto "ser" 102 como "hacer". A continuación se examinan los pasajes que se consideran de mayor importancia sobre la función delegada a la iglesia dentro de la misión restauradora de Dios para la humanidad.

LA MISIÓN DECLARADA EN LA GRAN COMISIÓN DE MATEO 28:18-20

Un análisis exhaustivo del texto de la Gran Comisión demuestra que la tarea de la iglesia va mucho más allá de "anunciar el evangelio en todo el mundo": la iglesia colabora con Dios en el establecimiento del señorío de Cristo sobre toda la creación. Veamos el análisis que hace René Padilla sobre este texto:

La misión de la iglesia se basa en la autoridad de Cristo (los versículos 18-19, se unen por la cláusula oun, "por tanto"). No basta con que las personas escuchen de Jesús, sino que deben reconocerle como su Señor y "toda" su vida debe reenfocarse en Cristo. El mandato es a "discipular", el verbo imperativo y principal de la frase es matheteusate: hacer discípulos. Los tres verbos restantes son participios del verbo principal: porcuthcntcs ("yendo"): describe las circunstancias (no implica cruce de fronteras); baptizontcs (bautizando): Incorporación de nuevos discípulos a la comunidad cristiana. El bautismo es rito de iniciación. Para Pedro Larson, el bautismo tiene dos facetas importantes "identificación e incorporación".

"El bautismo sería parte importante del discipulado, señalando la inclusión del nuevo

creyente en la iglesia del Señor por medio de la limpieza de pecados. Es de notar que no hay

establecimiento de alguna forma de bautismo. Para los primeros cristianos

...

"el bautismo era

un rompimiento mayor con su sociedad y una declaración definitiva de su identificación con el Maestro".

Didaskontes (enseñando): El contenido de la enseñanza no es un conjunto de doctrinas y normas sino "una persona": Jesús. "Todas las cosas" se refiere a la formación integral, lisia enseñanza tiene como manual del maestro y del discípulo a la Biblia, cuyo propósito principal es revelar a Cristo. "Esta enseñanza incluye metodología del Señor y nos anima a contemplar a Cristo mismo como nuestro modelo de servicio". El objetivo de esta enseñanza es orientar a la obediencia o sea ir mucho más allá del nivel de la memorización y la comprensión para llegar a transformar toda la vida. La promesa de la presencia de Jesús permanentemente es para los hacedores de discípulos. Justo González lo explica de la siguiente manera:

"En ocasiones se separa la promesa de la permanente presencia de Jesús con los creyentes de este pasaje, pero ésta es una promesa condicionada, Él estará presente con quienes sean obedientes y hagan discípulos como Él ordenó. Ésta es una promesa de poder, garantizando

que el mismo Dios que había comenzado la obra en Jesús sería fiel en culminarla y en esto su iglesia tendría un rol muy importante. Esta garantía de victoria fue probada en los hechos de

los cuales ellos fueron testigos

...

"El

fundamento de la misión de los discípulos se encuentra

en el hecho de que, a través de la crucifixión y la resurrección, toda potestad le ha sido dada

a Jesús" (Mateo 28:18-19).

René Padilla opina que la iglesia debe interpretar este mandato de la Gran Comisión como sigue:

"En conclusión, la Gran Comisión según Mateo 28:16-20 no es un "mandato evangelístico" en base al cual la preocupación central de la iglesia debe ser la conversión de individuos y el establecimiento de iglesias. Es, más bien, un llamado que el Señor resucitado hace a la iglesia a dedicarse a formar hombres y mujeres que reconozcan su señorío universal, se integren al pueblo de Dios y emprendan un seguimiento de Él que abarca todo aspecto de la vida humana. E$, en otras palabras, una convocación a participar en la formación de ciudadanos del Reino de Dios dispuesto a obedecerlo a Id en todo, para lo cual la iglesia cuenta con la presencia constante del Espíritu ("él otro Jesús") "hasta el fin del mundo".

Pedro Larson resume la tarea declaración:

encomendada

a

la

iglesia en la siguiente

"La comisión en que Cristo ha hecho copartícipe a 1§ iglesia no es tarea sencilla, y sólo podrá realizarse si los seres humanos involucrados dan todo de sí. Sólo con hombres y mujeres que estén dispuestos a entregarse por completo a esta causa, se podrá alcanzar la meta que Dios ha puesto sobre los hombros de su iglesia: Hacer discípulos de todas las naciones; enseñarles todas las cosas; esta tarea ha de ser de todos los días porque Jesús prometió estar con los hacedores de discípulos todos los días; Jesús tiene todo el poder para guiar a su iglesia a alcanzar esta meta por completo.

La gran comisión es más bien un llamado a un compromiso con el discipulado radical de Jesús.

LA GRAN COMISIÓN Y EL GRAN MANDAMIENTO DE MATEO 22:37-39

Algunos autores han relacionado el gran mandamiento (Mateo 22:37-39) con el pasaje de la Gran Comisión al considerar que ambos son complementarios con respecto a la misión delegada a la iglesia. John Stott, por ejemplo, los asocia en lo siguiente:

"La Gran Comisión ni explica, ni agota, ni reemplaza el Gran Mandamiento. Lo que hace es agregarle el requisito de amor al prójimo y servir al prójimo una nueva y urgente dimensión cristiana. Si realmente amamos a nuestro prójimo no cabe duda de que compartiremos con él las buenas nuevas del Señor Jesús". Kick Warren, también ha encontrado, en un estudio minucioso del Nuevo

Testamento, que es en estos tíos pasajes, donde se halla el resumen de los cinco propósitos de Dios para su iglesia, los cuales se hallan reforzados ampliamente en el resto de la Biblia. El afirma que la iglesia que practica estos cinco mandatos del Señor, tiene el crecimiento garantizado. Estos propósitos son:

Amar al Señor con todo el corazón.

Amar al prójimo como a uno mismo.

Ir y hacer discípulos.

Bautizarlos.

Enseñarles a ser pueblo de Dios (semejantes a Cristo en sus pensamientos, en sus sentimientos y en sus acciones).

Gene Getz, resalta la importancia de este mandamiento, que fuera dado por

Jesús a los discípulos poco antes de su muerte y resurrección. El observa que el objetivo que perseguía el Señor Jesús se encuentra en Juan 13:34,35: "En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros". Era imprescindible que los discípulos fueran perfectos en amor y en unidad para que el mundo creyera el mensaje que debían transmitir. Esta preocupación también la manifiesta el Señor en la oración en Getsemaní (Juan 17: 21,23). Pedro Larson también considera que la Gran Comisión registrada en diferentes pasajes (Mateo 28:16-20; Marcos 16:14-20; Hechos 1:8) y el gran mandamiento (Mateo 22:37-39) se complementan entre sí. Él los relaciona también con Lucas 24:44-49 y Hechos 1:8, por encontrar en éstos algunos elementos importantes para comprender mejor la misión delegada a la iglesia: el contenido central del mensaje: la obra salvífica de Cristo y la promesa del Espíritu Santo. En las últimas instrucciones registradas en Hechos 1:8, se incorpora la palabra "testigos" y el plan progresivo de avance geográfico en que debe efectuarse la tarea encomendada, comenzando por Jerusalén. En resumen, Larson encuentra en estos pasajes los siguientes elementos importantes de la misión:

  • 1. El mandato: compartir el evangelio.

  • 2. El contenido del mensaje: arrepentimiento y perdón por medio de Cristo.

  • 3. Los destinatarios de ese mensaje: todas las etnias o familias de la tierra.

  • 4. El método (por medio de testigos que van, enseñan y bautizan).

  • 5. La energía que los motiva: la dinámica del Espíritu.

  • 6. El requisito de amor y servicio al prójimo.

LA MISIÓN COMO “LLEVAR FRUTO” En el evangelio de Juan, Jesús transmite a sus discípulos la misión de llevar mucho fruto, tanto de calidad, como en cantidad (Juan 15:16). En el capítulo 17 y 20 se concluye que la misión de la iglesia abarca cinco áreas:

  • 1. Glorificar a Dios en Cristo.

  • 2. Hacer conocer a Dios en medio del mundo.

  • 3. Ser portadores y canales de la Palabra de Dios a la gente.

  • 4. Realizar una obra de oración e intercesión.

  • 5. Permitir que Dios revele, su gloria por medio de nosotros.

LA MISIÓN COMO “SERVICIO AL MUNDO” Una correcta definición de la misión de la iglesia debe incluir el servicio cristiano en medio de un mundo necesitado materialmente. Orlando Costas opina al respecto:

"De ahí también la importancia vital del servicio de amor. Sin vidas comprometidas hasta lo último con Cristo en el servicio al prójimo, la obediencia misional de la iglesia carece de autenticidad. Porque la misión no se trata simplemente de ir a las naciones y discipulares, ni meramente de establecer congregaciones que celebran el evangelio y reflexionan sobre su significado. Antes bien, se trata de "salir a Cristo fuera del campamento llevando su vituperio" en el servicio del mundo (Hechos 13:13-16). Y agrega: "La justicia es la otra cara del amor, así como la diaconía (servicio) es el correlato de la koinonía (comunión) y la encarnación el fundamento de la proclamación kerygmática".

Para Costas la evidencia y objetivo del crecimiento en la fe se halla en la participación de todo el cuerpo en la misión. "En una comunidad vibrante que respalde el anuncio y reciba a los llamados, lo numérico se convierte en una mera producción consumerista". Concluye con Hoekendijk, "la iglesia realiza su misión en la manifestación de la paz mesiánica (shalom) en la proclamación del evangelio (Kerigma), viviendo en comunión (koinonía) y en el servicio (diaconía)"

LA MISIÓN EN EL PENSAMIENTO DE JUAN WESLEY

Juan Wesley fue el primero en reconocer que el cristiano existe para la misión. Eunice Briant afirma: "Wesley era el primero de la época moderna que reconocía claramente que la tarea del cristianismo en el mundo es misión y el primero que sacaba deducciones prácticas inmediatas de este concepto". Pero este servicio al mundo, sólo puede llevarse a cabo con el impulso del amor de Dios en los corazones santificados de los creyentes. Es por eso que la enseñanza de la vida de santidad, era para Wesley tan importante. El objetivo de su ministerio y de sus grupos de crecimiento espiritual, era guiar a los creyentes a vivir en la santidad de

vida, porque esta villa de santidad era el imán que atraía a los pecadores al amor de Dios. Mucho tiempo antes que algunos eclesiólogos contemporáneos, Juan Wesley descubrió que una iglesia sana, crece naturalmente, por ello puso su énfasis en que sus miembros aprendieran a vivir en santidad. Para Wesley la santidad de la iglesia debe traslucirse en preocupación y acción social. Santidad, para él significaba: amor de Dios en acción. Con este propósito enseñaba la disciplina de la abnegación y la buena administración del dinero, a fin de proveer para las necesidades de los necesitados. Juan Wesley creía también que la iglesia debía alzar su voz profètica denunciando el pecado de los que tenían en sus manos el poder de decidir sobre la vida de otras personas. Por ello combatió toda forma de corrupción de su tiempo por medio de panfletos que se distribuían, como son: el contrabando, el soborno con fines políticos, el desempleo, la usura que causaba el alza en los precios de los alimentos, la falta de atención médica y educación para los pobres, el desamparo de las viudas, entre otros. Wesley supo defender las verdades bíblicas hasta las últimas

consecuencias, "

Wesley

luchó contra la esclavitud de su tiempo, contra la pobreza y

... luchó por darle lugar a la mujer en la iglesia". Por muchos años se ha discutido si la iglesia debe preferir cantidad a calidad, o

calidad a cantidad, en sus miembros. Para Wesley, la cantidad y la calidad van juntas y ambas son señales de una iglesia sana, como afirma Hunter: "El Sr. Wesley firmemente prefería el crecimiento a la declinación y veía que calidad y profundidad

típicamente acompañan el crecimiento

...

".

En sus observaciones comprobó que las iglesias que decrecían en número de miembros, también estaban menguando en la calidad espiritual de sus miembros. Para Juan Wesley, la misión de la iglesia era integral y la santidad debía manifestarse en todas las áreas de la vida del discípulo de Cristo. Para él, la Gran Comisión, debía entenderse como guía para la misión de cada generación de cristianos, hasta que todos los pueblos de la tierra sean alcanzados.

MISION DELEGADA A LA IGLESIA Y EL REINO

Algunos autores han tratado de explicar la importancia de esta misión delegada -hacer discípulos- y el rol de los discípulos de Cristo en el advenimiento del Reino de

Dios escatológico. Jonatán Lewis, por ejemplo, entiende que el papel de los discípulos es ser "agentes" del reino y expresa la misión de la iglesia en la siguiente frase:

"Dios ha confiado a su gente la tarea más grande de la historia humana. Nosotros somos los agentes de su reino y tenemos la responsabilidad de llevar las buenas nuevas de libertad, a través de Cristo, hasta los confines de la tierra. Nosotros no sabemos por qué Él ha elegido al hombre como su agente. Quizás sus ángeles hubieran podido hacerlo mejor y más rápido. Pero sospechamos que Dios nos ha confiado esta misión porque, a la vez, el proceso de ejecución es esencial para nuestro crecimiento y para nuestra madurez La historia y la experiencia enseñan que la iglesia que no propaga el evangelio se marchita y muere. De igual manera, el creyente que individualmente no aprende a enfocar su atención en las necesidades de otros y a ministrar para satisfacerlas, permanece perpetuamente en la inmadurez".

Lozada y Angulo encuentran que el discípulo de Cristo debe desempeñar su papel de co-actor en el establecimiento del Reino:

"Ingresar al reino

Representa hacerse agente o co-actor en el establecimiento de ese reino.

... Implica una transformación de la persona y sus valores a través de la obediencia a los mandamientos de Jesús… Dios mismo a través del Espíritu Santo estará acompañando y capacitando a su pueblo para que pueda ser fiel al llamado de ser co-actores con Dios en el drama de la restauración de toda la creación (Juan 14:15-17, 26; 16:13; Hechos 8:8-13; Filipenses 2:13)… “No hay lugar para observadores en este proceso”

Comentan también que en el reino de Dios no hay lugar para miembros activos e inactivos (como se acostumbra clasificar los miembros en algunas iglesias) o para

miembros pasivos. En la iglesia primitiva "

la

comunidad en bloque marchaba

... unánime porque era en este involucramiento activo que se experimentaba la acción restauradora del reino de Dios". Esto se ve expresado en los términos: todos; ninguno,

unánimes, juntos, en común (Hechos 2:42 y 4:32-34). Para Lozada y Angulo la misión de la iglesia es "

glorificar

a Dios facilitando la

esto ha de

... transformación de la vida de las personas "en todas las naciones"

... realizarse reflexionando críticamente en los grupos de discípulos, sobre cómo "reflejar el propósito restaurador de Dios." La responsabilidad de las iglesias locales es reflejar el reino en sus estilos de vida y es Dios quien se encargará de añadir nuevos miembros a ella. La responsabilidad de velar porque los miembros vivan esta calidad de vida, recae sobre los líderes, quienes deben ser ejemplo para ellos. La iglesia de los verdaderos discípulos de Cristo ha de ser transformadora de su contexto, de la misma manera que lo hizo Jesús. En esto consiste el verdadero discipulado "cristiano", en restaurar las vidas de las personas a la imagen de Cristo, en el poder del Espíritu Santo, para que éstos a su vez, por amor a su Redentor, se conviertan en restauradores de las vidas de otras personas. La iglesia primitiva puso

en práctica este discipulado restaurador con un tremendo impacto en su medio como se ha visto anteriormente.

CONCEPTO DE DESARROLLO DE LA IGLESIA DESDE LA PERSPECTIVA DE LA MISIÓN

La iglesia no es la diseñadora de la misión sino un instrumento que interpreta la voluntad misionera de Dios para toda la creación. La iglesia fue creada para crecer y desarrollarse en todas las dimensiones (crecimiento integral). La misión de Dios abre

las puertas a diversidad de ministerios y vocaciones en el Cuerpo de Cristo. Podemos resumir la misión de la iglesia como sigue: La formación de discípulos

de Cristo no es un ministerio más, entre los muchos en la iglesia, sino la meta principal de todos los ministerios, puesto que éste fue el plan maestro de Cristo, delegado a su iglesia para restaurar a TODO ser humano del dominio del pecado a la santidad de vida y al servicio al mundo.

ALGUNAS APLICACIONES QUE RESULTAN DE LOS PASAJES ESTUDIADOS EN

CUANTO A LA LABOR ENCOMENDADA A LA IGLESIA SON:

  • 1. La motivación para formar discípulos no debe ser la obediencia a un mandato, sino que debe ser el estilo de vida natural del cristiano. Debido al excesivo énfasis evangelístico que se dio equivocadamente a la Gran Comisión, muchos cristianos tomaron una actitud legalista, de manera que lo que debía ser un estilo de vida se convirtió en un mandamiento más a obedecer.

  • 2. El objetivo del discipulado va más allá de un programa de adoctrinamiento pues debe afectar la vida TOTAL de la persona y sus relaciones. El mandato de la Gran Comisión debe considerarse a la luz de otros pasajes que describen el propósito de la misión de Dios que es el "restaurar" TODAS las cosas por medio de la obra redentora de Cristo y la acción vivificadora del Espíritu Santo.

  • 3. La santidad de los creyentes no es la meta final de Dios ni de lo que hacemos en la iglesia. No es nuestra meta final producir santos. La santidad es un medio, no es un fin en sí misma (Éxodo 19:3-6; 1 Pedro 2:9). El deseo de Dios es formar una nación santa para que sea un medio de redención para la humanidad.

  • 4. Esta misión requiere multiplicación de ministerios hacia adentro y hacia a fuera de la iglesia local. Planificar actividades con el propósito de que toquen las áreas de relaciones (con Dios, con otros, con uno mismo, cün la creación) en todos los departamentos de la iglesia. Dar lugar a la reflexión para que los mismos miembros diseñen formas de servir a la comunidad, en base a las necesidades observadas.

  • 5. Formar discípulos es un ministerio de asociación con el Espíritu Santo. Desarrollar en los creyentes las disciplinas espirituales que les permitan fortalecer la comunión con Dios y ser impulsados en la misión por el Espíritu Santo, al ser perfeccionados en la santidad. La iglesia para realizar la misión debe estar en sujeción a Dios. No es la iglesia la que produce los cambios en las personas, es el Espíritu Santo, la iglesia interpreta ese momento y ayuda a la persona a entrar en el plan de Dios para su vida.

  • 6. La iglesia es responsable de hacer resplandecer el reino de Dios en su comunidad. Enseñar la labor de la iglesia como continuadora de la obra de Jesús y como la "avanzada" del reino, la que prepara el camino al Señor, quien restaurará todas las cosas creadas. La iglesia debe discernir la realidad o los signos de los tiempos. Esta misión de la iglesia entonces debe entenderse en dos dimensiones: la dimensión personal: nuevas vidas = nuevos cristianos y la dimensión social y política: la formación de una nueva humanidad = un nuevo pueblo.

  • 7. El llamado a hacer discípulos santos no procede de una iglesia o denominación sino de Dios. El compromiso es con El.

¿CÓMO AFECTA LA COMPRENSIÓN DE LA MISIÓN A LA VISIÓN QUE LA IGLESIA TIENE DE SÍ MISMA Y DE SU LUGAR EN EL MUNDO?

El crecimiento de la iglesia, según Orlando Costas, está directamente

relacionado con la visión que ella tiene de su propia naturaleza y misión. La iglesia es en primer lugar "pueblo de Dios", "su creación"; también es le "comunidad del

Espíritu" y el “Cuerpo de Cristo. Ella es enviada a: ...

"reproducirse

en todas las

culturas, entre todos los pueblos y a través de todas las esferas de la vida". Y agrega ... "sin el Espíritu, la iglesia se muere; sin iglesia, es imposible la continuidad de la

misión de Jesucristo". En otras palabras si la iglesia no asume su rol como instrumento de Dios para llevar la salvación (Cristo) al mundo, la sociedad no tendrá esperanza alguna. En la opinión de John Stott, la iglesia contemporánea enfrenta nuevos desafíos en la evangelización. Los hombres y mujeres modernos tienen un gran vacío en tres áreas que se le presentan como prioritarias y que la iglesia puede y debe satisfacer plenamente:

LA BUSQUEDA DE LA TRASENDENCIA

La gente moderna en su búsqueda desesperada de un ser superior y mejor que ellos mismos (Dios) se vuelcan a las drogas, el sexo, el yoga, el materialismo, cultos

esotéricos, la nueva era,

Etc. ...

en lugar de volverse a la iglesia y encontrar en los

, servicios de adoración un verdadero sentido de trascendencia e íntima unión con Dios. Esto constituye un desafío a la calidad de culto en la iglesia.

LA BUSQUEDA DE UN SIGNIFICADO PARA LA VIDA

El mundo moderno deshumaniza al ser humano. La tecnología cosifica al ser humano. El reduccionismo científico lo equipara a un animal evolucionado y con muchas semejanzas a sus "ancestros" simios guiados por el instinto de supervivencia,

la ley de la selva donde el más fuerte predomina y donde la autogratificación se justifica. El existencialismo, que afirma que Dios está muerto y que todo lo demás, incluyendo la existencia del hombre, ha perdido significado como afirma John Stott:

"La falta de significado lleva al aburrimiento, al alcoholismo, la delincuencia juvenil y

al suicidio”. Y continúa más adelante

la..."búsqueda

de significación constituye un

desafío a la calidad de la docencia en la iglesia

consiste en

el urgente desafío para nosotros

... hacerles conocer sobre la dignidad del ser humano".

... Cuando los seres humanos son desvalorizados, todo en la sociedad se descompone. Cuando la iglesia adopta esta forma de pensar abandona a los perdidos para que mueran perdidos. Pero cuando se valora al ser humano, el evangelio llega a los confines de la tierra, ¿por qué?; "Porque la persona cuenta. Porque todo hombre, mujer y niño, tiene valor y significación como ser humano hecho a la imagen y semejanza de Dios".

LA BUSQUEDA DE COMUNIDAD DE AMOR O INTERÉS POR SU PERSONA

La iglesia puede satisfacer esa necesidad por medio de su fraternidad.

LAS FUNCIONES BÍBLICAS DE LA IGLESIA

La iglesia existe porque Dios así lo quiso. Ella tiene un propósito qué cumplir para Dios en éste mundo y ese propósito se relaciona con el gran plan de salvación de Dios para la humanidad. Dentro de esta misión encomendada a la iglesia se encuentra primordialmente su deber de "ser un pueblo santo" rescatado del pecado y regenerado por la obra del Espíritu Santo. Pero este pueblo lejos de permanecer aislado y escondido na sido llamado, comisionado y capacitado para transmitir las buenas nuevas de salvación por medio de su testimonio cotidiano y por medio de mi servicio desinteresado al mundo. Esta vocación de servicio a Dios se traduce en cinco funciones básicas de la iglesia. Algunas más relacionadas con el cultivo de su "carácter santo" como son la adoración y la comunión y otras enfocadas en su servicio al mundo, como son la proclamación, la enseñanza y el servicio. Siguiendo el orden, comencemos con la proclamación.

PROCLAMACIÓN

Por proclamación entendemos todo lo que la iglesia hace para transmitir verbalmente el mensaje de salvación a los pecadores. Esto puede ser por medio de la

predicación, el testimonio, el evangelismo personal y también usando medios audiovisuales como películas, radio, televisión, internet, publicaciones u otros semejantes. Para muchos la "evangelización" es la labor principal de la iglesia. Pero una perspectiva más amplia y bíblica sería considerar que evangelizar es mucho más que el testimonio hablado. La proclamación no consiste tan sólo en decir a otros lo que hemos visto y oído, sino que incluye transmitir la experiencia personal con Cristo.

EL LENGUAJE APROPIADO PARA LA PROCLAMACION

La evangelización debe ser en un lenguaje entendible para la gente. El lenguaje cristiano se ha vuelto tan obsoleto que muchas de las palabras ya han perdido su significado para las personas contemporáneas y aún para los creyentes o lo que es peor han propiciado muchos malos entendidos que son obstáculo para el testimonio. A veces los cristianos -sobre todo los que han nacido en hogares evangélicos- tienen la idea incorrecta de que todo el mundo entiende "su lenguaje". Debemos reconocer que las frases repetidas que usamos se han vuelto inútiles para transmitir el mensaje poderoso, dinámico y novedoso del evangelio. Por otro lado las palabras técnicas de la teología nunca deben ser la forma de comunicarse con el mundo, puesto que al hacerlo empañamos el mensaje. En lugar de ellos deberíamos ser dóciles al Espíritu Santo quien nos capacita para anunciar el evangelio al mundo en una manera comprensible. También es cierto que no debemos reemplazar todo el lenguaje bíblico. Palabras como gracia, perdón, santidad, consagración, amor y otras son irremplazables, pero no serán comprendidas a menos que sean encarnadas en el pueblo de Dios. La gente necesita ver y oír al mismo tiempo para comprender y aceptar. Los testigos cristianos deben ser personas "creíbles" no por su perfección, porque todavía tienen muchas cosas en qué madurar, pero sí en su compromiso con Cristo, su lealtad al llamado que Él les hace. Es entonces que se ganarán el derecho a ser oídos. En Mateo 9:35, dice que la predicación del evangelio era uno de los tres pilares

del ministerio de Jesús, junto a la enseñanza y las sanidades. La gente no sólo escuchaba a Jesús, también veían sus obras de caridad y entendía sus enseñanzas porque éstas eran impartidas en su lenguaje cotidiano y eran ilustradas con las cosas que ellos conocían.

EL CONTENIDO DE LA PROCLAMACION

La evangelización debe ser el anuncio del evangelio completo. La responsabilidad de la iglesia consiste en transmitir el mensaje completo sin olvidar ninguno de sus elementos esenciales. Esto requiere de una planificación consciente en lugar de la improvisación. Ningún maestro o predicador debería llegar al punto de preguntarse ¿De qué voy a predicar mañana? La pregunta adecuada sería más bien ¿Cuáles son los contenidos que debemos abarcar en las clases o sermones del próximo año o semestre o trimestre?

LA PROCLAMACION EVANGELISTICA

Sin dudas, el mensaje de Jesús era un mensaje de arrepentimiento (Marcos 1:14,15, Lucas 13:3). La necesidad de dar la espalda al pecado y volverse a Dios era proclamada por Él con urgencia. El arrepentimiento incluye: reconocer el pecado cometido, sentir dolor y pesar profundo por ellos y decidir abandonarlos. El pecado incluye todo lo que hacemos, decimos o pensamos que no está de acuerdo a la voluntad de Dios. Es interesante notar cómo la palabra arrepentimiento está literalmente borrada del pulpito de muchos predicadores de esta época. Estos predicadores presentan un evangelio "light"-suave- (muy a tono con la era de confort que vivimos), un evangelio que ofrece mucho y no demanda prácticamente nada, saben que "arrepentimiento" no es una palabra atractiva. La proclamación de la Palabra de Dios no debe ser acomodada a lo que a la gente le gusta oír. ¿Quiénes son los responsables de proclamar las buenas nuevas? Es verdad que algunos de los apóstoles eran los predicadores "oficiales", como Felipe, Pedro y Pablo; sin embargo la Palabra nos dice que todos los creyentes hablaban y testificaban de Cristo. En el Nuevo Testamento se usan indistintamente las palabras "predicaban" o "evangelizaban".

LA PREPARACIÓN DE LOS MENSAJEROS

Los que comunican el mensaje del evangelio deben estar lo mejor preparados que sea posible, puesto que el mensaje se desvaloriza cuando se anuncia de una

manera poco cuidadosa. Algunos con sinceridad y buenas intenciones se paran en las intersecciones peatonales o en plazas públicas de las grandes ciudades y con poca o ninguna

preparación le gritan el evangelio a los que pasan a su alrededor. El espectáculo que dan es lamentable. La gente, la mayoría de las veces piensa que son locos o fanáticos religiosos y pocas veces este método es efectivo. Algo parecido sucede con muchos programas evangélicos de radio. Un experimentado radiocomunicador latinoamericano dijo: "Los peores programas que tenemos son, generalmente los evangélicos. Carecen de toda técnica periodística. No

hay error que no cometan y parece que han descubierto algunos nuevos"

diciendo:

...

"¿es

y siguió

... que no se dan cuenta que, para cualquier cosa que se quiera hacer en

la vida hay que prepararse?" ¡Qué gran verdad! Los periodistas se entrenan varios años en una universidad para anunciar noticias muchas veces intranscendentes y sin demasiado valor. El evangelio es la mejor noticia del mundo, y hay que darla adecuadamente, con conocimiento del mensaje y del medio. Tampoco es cuestión de proclamar el evangelio a todas las personas de la misma manera. El mensajero debe Conocer a su oyente, tendrá que darse cuenta dónde está en sus actitudes, pensamientos y convicciones. Debe preguntarse: ¿Cuáles son sus necesidades, sus gustos, sus preocupaciones? ¿Cuáles son sus preguntas, sus creencias? El Señor nos dejó un claro ejemplo de esto en la parábola del sembrador en Mateo 13:1-9 y 18-23. Quien salió a sembrar primero tuvo que reconocer las diferencias que el terreno presentaba. El Apóstol Pablo se identificó con sus oyentes y se "acomodó" a su cultura (vea 1 Corintios 9: 22,23). Felipe inició la conversación con el eunuco partiendo de su pregunta sobre el texto de Isaías 53. Según el autor James Engel, las personas que escuchan el mensaje del evangelio se encuentran en diferentes etapas con relación a su conocimiento de Dios. Él diseñó una escala a la que llamó proceso de una decisión espiritual, que es más o menos como sigue:

-8

Darse cuenta de un ser supremo pero sin conocimiento del evangelio.

-7

Conocimiento inicial del evangelio.

-6

Darse cuenta de los fundamentos del evangelio.

-5

Comprensión de las consecuencias del evangelio.

-4

Actitud positiva hacia el evangelio

-3

Reconocimiento de problemas personales, (ver necesidad de cambiar)

-2

Decisión para actuar.

Nueva criatura.

Incorporación en el cuerpo de Cristo, en una iglesia local.

-1

0

Arrepentimiento y fe en Jesucristo.

+1

+2

Evaluación después de hacer una decisión.

+3

Crecimiento por conocer y aplicar la palabra de Dios.

+4

Comunión con Dios por la Biblia y la oración.

+5

Mayordomía del tiempo, talentos, dinero, etc.

+6

Reproducción - ganar a otros.

Las personas inconversas se encuentran por lo general entre -8 y -3.

No podemos compartir el evangelio de igual manera a personas situadas en distintos niveles, pero si podemos llevarlas al punto de confrontarles con una decisión (-2) para darles oportunidad que hagan una decisión para arrepentirse y aceptar a Jesucristo como Salvador y Señor de sus vidas.

Luego sigue inmediatamente la etapa de cultivar esa nueva vida para que llegue a ser un creyente maduro y reproductivo por medio del discipulado (+1 a +6). La iglesia no debe estar preparada tan sólo para compartir las buenas nuevas sino también para guiar a los nuevos creyentes, para que éstos puedan llegar a vivir en santidad y servir a Dios dentro del propósito para el cual Dios les dio la nueva vida. La salvación en la Biblia no es tan sólo un acto de decisión momentánea. Nadie puede ser salvo si no permanece y crece en fidelidad y obediencia al Señor hasta el momento de cruzar el umbral de la muerte: "El que creyere y fuere bautizado será salvo, más el que no creyere será condenado" (Marcos 16:15,16). Los mensajeros deben estar preparados para compartir el mensaje de salvación para el hombre y la mujer en su totalidad, no sólo la salvación espiritual, sino la salvación que libera de todas las ataduras del pecado en la vida de las personas. La

labor de proclamar el evangelio no puede, ni debe ser postergada. Cada generación de cristianos es responsable por proclamar las buenas nuevas a su generación.

ENSEÑANZA

En el pasaje de Mateo 9:35 se nos menciona que la primer actividad que Jesús hacía era enseñar. Jesús no fue principalmente un orador, un reformador o un líder

político, sino más bien un maestro. El más grande maestro que el mundo haya conocido. Jesús creyó en la enseñanza y usó el método educativo en lugar del método

de los poderes políticos o el de la propaganda, o el de la fuerza, convirtiéndola en un agente de redención. Era conocido por sus contemporáneos como maestro. El Señor se preocupó de preparar un grupo de maestros que continuaran su obra. Ellos cumplieron de tal manera que se nos dice que "los sacerdotes con el jefe de la guardia del templo y los saduceos (estaban) resentidos de que (Pedro y Juan) "

enseñasen al pueblo

...

(Hechos 4:1,2). Más adelante, como ellos persistían en

enseñar y habiéndolos apresado nuevamente les recriminaron que habían " llenado ...

a Jerusalén de vuestra doctrina

"

...

(Hechos 5:28).

DEFINICIÓN DE LOS TERMINOS DISCÍPULO Y DISCIPULADO

Los evangelios usan la palabra griega methetai (discípulos, aprendices) para referirse a la comunidad de discípulos reunidos, los que han pasado de las tinieblas a la luz (Juan 8:31; 13:35; 15:8). Estos son reconocidos por la praxis del amor (Juan 13:34,37) y cumplen su misión al dar testimonio en toda su existencia. La palabra "discípulo" es la traducción del término griego mathetes que significa "enseñado, capacitado". En su voz verbal (mantháno) implica además de acción de aprender, el deseo de instruirse. También se aplica para describir aquella facultad de la inteligencia que provee la aptitud para instruirse. El filósofo griego Sócrates entendía que el discípulo es aquel que pone en

práctica en su vida los conocimientos. Luego de él, otros filósofos griegos equiparan la palabra "discípulo", con otras a modo de sinónimos, como son: amigo, conocedor, partidario, entre otras. La palabra hebrea que más se asemeja en significado al griego mathetes, es lamad, que literalmente significa acostumbrarse o familiarizarse con algo, aprender.

Se usa en pocas ocasiones en las que se refiere al proceso de aprendizaje, entendiendo éste como la transmisión de la obediencia a la ley de Dios, la demostración resultante del amor de Dios y la aceptación personal de la voluntad divina. En el libro del profeta Isaías, el propósito de la enseñanza de parte de Dios, no es lograr meramente acciones aisladas en obediencia a la ley, sino más bien reorientar la

vida toda del individuo. Como expresa H. Wildberger

"Isaías no espera únicamente

... unos nuevos sentimientos o una nueva <forma de sentir> sino otra actitud fundamental, que tiene que exteriorizarse en una conducta concreta respecto al mundo circundante de los hombres". En el Antiguo Testamento no hay ninguna palabra que describa la relación discípulo - maestro al estilo que lo hizo Jesús. Para señalar a los alumnos de los profetas se usa "servidor" (Éxodo 24:13; 1 Reyes 19:29; 2 Reyes 4:12). Es el siglo IX a. C. cuando aparecen estas comunidades de "discípulos de profetas". El profeta era considerado un guía o padre que les enseñaba la doctrina. Ejemplo de ello son los discípulos de Elíseo (2 Reyes 4:38 y 6:2).

En el tiempo de Jesús quien deseaba conocer la ley de Jehová buscaba un maestro

(rabbí), pero la relación entre ellos terminaba cuando el rabbí consideraba que ya "había adquirido suficientes conocimientos". En el evangelio de Juan, Jesús usa mathetes con tres connotaciones:

1. Un discípulo es un cristiano que está involucrado con la Palabra de Dios de una manera continua, dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en El: si vosotros permanecéis en mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos(Juan 8:31).

  • 2. Un discípulo de Jesús pone su vid.» por otros (Ju.in 8:31).

  • 3. El discípulo de Jesús permanece en unión fructífera con Cristo a cada instante (Juan 13:34-35). Para la iglesia primitiva el objetivo del discipulado es conocer la voluntad de

Dios para la vida y vivir dentro de esa voluntad revelada. Jesús es siempre el medio para conocer la voluntad de Dios (Mateo 11:29). Pero para que esta enseñanza sea realmente eficaz no debe ser sólo un proceso intelectual, en el cual uno se apropia de las enseñanzas de Cristo, sino que significa recibir al mismo Cristo, aceptarlo y empezar una vida nueva orientada en esas enseñanzas. En el Nuevo Testamento la comprensión de la doctrina se muestra en la conducta del discípulo. Siguiendo esta idea veamos unas definiciones de discipulado:

...

el

discipulado no es comunicación de conocimiento o información. Es

comunicación de vida. Es por eso que Jesús dijo: "Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida" (Juan 6:63) (Juan Carlos Ortiz). "Cualquier definición de discipulado que no incorpore las ideas de la relación personal con Cristo, la consagración a su servicio y la buena disposición de vivir bajo su autoridad, es por definición insuficiente" (Stuart Briscoe). En el Nuevo Testamento, la enseñanza de la sana doctrina es indispensable y constante en las iglesias. Los términos griegos que se usan para referirse a este tipo de actividad forma ti va son:

Didaskalía, doctrina (Mateo 15:9; Marcos 7:7; Romanos 12:7; Efesios 4.14;

15:4;

Colosenses 2:22; 1

Timoteo 1:10; 4:1-6; 13-16; 5:17; 6:1; 2 Timoteo

3:10-16; 4:3; Tito 1:9; 2:1,7,10 y otros). Didaskein, verbo que indica la acción de enseñar (Hechos 11:26, 20:20, 1 Corintios 11:14; 2 Timoteo 22; Hebreos 8:11; 1 Juan 2:27 y otros).

Didaktos, enseñados (1 Corintios 2:13).

Didaskitos, apto para enseñar (1 Timoteo 3:2, 2 Timoteo 2:24). Didaskalos, maestros, doctores (Hechos 13:1; Romanos 2:20; 1 Corintios

12:28-29; Efesios 4:11; 1 Santiago 3:1 y otros).

Timoteo 2:7; 2 Timoteo 1:11, 4:3 Hebreos 5:12;

Esta enseñanza tenía por objeto dirigir a los creyentes a una experiencia íntima y profunda con Dios que resulte en una completa transformación de su vida diaria.

¿PABLO, UN MAESTRO O UN EVANGELISTA?

Aunque algunos autores han tratado de demostrar un divorcio entre la predicación y la enseñanza, no puede apreciarse esta división en las páginas del Nuevo Testamento. "Tanto en el judaísmo rabínico como en la cristiandad primitiva no

existí?, un corte tan claro entre el trabajo de evangelista y el del maestro", afirma Michael Green. Desde Pablo hasta Orígenes 140 no hay separación entre evangelización y enseñanza, por el contrario, ambos usaban la enseñanza como herramienta evangelística y didáctica. A través de la historia muchos han dado testimonio de cómo llegaron a Cristo por medio de la búsqueda de la verdad como Justino, Quadratus, Aristides, Atenágoras, Taciano, Pantaenus y Clemente. En la iglesia original las enseñanzas debían ser aplicadas en hechos concretos

"

...

trabajos

prácticos, como la visita a los prisioneros, el aliento hacia aquellos que

habían sido condenados a muerte por su fe, así como el trabajar para vivir y la ejercitación de una gran abstinencia en la comida, bebida, sueño, dinero y vestimenta". El apóstol Pablo fue quien más se destacó en el uso de la enseñanza como estrategia evangelística. El fruto de este ministerio en la iglesia de Antioquía sería imposible de calcular, pues de no ser por el despertar que se produjo en esta iglesia cosmopolita, posiblemente el evangelio no se hubiera extendido a todos los confines del entonces imperio romano. La iglesia de Antioquía, como menciona acertadamente Michael Green, estaba abierta a la capacitación, pero no sólo por el hecho de adquirir conocimientos teológicos y así satisfacer la curiosidad personal, sino por el hecho de conocer más la mente y el corazón del Señor, a fin de poder servirle conforme a sus propósitos, con sus vidas. En la escuela de Tiranno, en Efeso, Pablo dedicó tres años a la enseñanza de un grupo de intelectuales. Con esta estrategia Pablo supo ganarse el respeto y la amistad de muchas personas influyentes. Pablo estaba bien preparado para debatir públicamente el evangelio con estos hombres que venían a él con hambre de hallar la verdad, como explica Michael Green:

He aquí un hombre que podía dominarse y, presumiblemente, provocar conversiones, en medio de un debate público, dialegomenos…

...Para

tal trabajo en la línea frontal era necesario un completo equipamiento intelectual. Por

cierto, no era que Pablo o cualquier otro en la primitiva misión cristiana, pensara que la discu- sión por sí misma podía atraer a alguien al reino de Dios. Pero sabía que podía tirar abajo las barreras que obstruían la visión del hombre acerca de la elección mora! y existencial que

debían enfrentar, al responder o no a Cristo.

Otra cualidad interesante de Pablo que menciona Green, es el entusiasmo que le

caracterizaba. Al igual que Jesús, Pablo creía en la restauración de los seres humanos y por eso invertía tiempo y esfuerzo para persuadir (del griego peithon) a las personas de aceptar el señorío de Cristo. Pablo se adaptó a las posibilidades de la gente para realizar su tarea educativa como afirma Hechos 19:9 "Pablo discutía cada día en la

escuela de uno llamado Tiranno

desde la quinta hasta la décima hora". Lo que está

... diciendo aquí, es que usaban el horario de la "siesta", el de mayor calor e incomodidad entre las once de la mañana y las cuatro de la tarde. ¡En Éfeso a estas horas había más gente durmiendo que a la una de la mañana! Había algo en Pablo que atraía a esta gente que les hacía sacrificar el tiempo de descanso y soportar el calor, tan sólo para escucharlo. Para F.F. Bruce esta atracción provenía del propio fervor y la energía del apóstol. 148 Pablo amaba lo que enseñaba, su entusiasmo era transmitido junto con sus conocimientos a sus oyentes. Sus convicciones firmes, basadas en una experiencia personal con el Dios vivo que predicaba, provocaba confianza en el corazón de sus oyentes, al punto que muchos de ellos dejaban el paganismo y abrazaban la fe de Pablo. Gracias a Dios él logró

influenciar a muchos de estos intelectuales que se dedicaron, siguiendo su ejemplo, a propagar el conocimiento del único Dios por todo el imperio. Como vemos en la iglesia primitiva la enseñanza de la Palabra jugó un rol principal, constituyéndose en el medio por el cual la iglesia era edificada con solidez (Hechos 5:42). La Iglesia del Nazareno reconoce la importancia de la educación cristiana impulsando programas de discipulado, de Escuela Dominical, Horas Felices, Seminarios, Colegios Bíblicos, escuelas, colegios y universidades alrededor del mundo. Según el Manual de la iglesia el propósito del ministerio de la Escuela Dominical es:

Enseñar la Palabra de Dios con tal eficacia, hasta lograr que los alumnos sean salvos, enteramente santificados y que maduren en su experiencia cristiana. Ayudar a los cristianos a crecer espiritualmente, impulsándolos a participar en un ministerio de búsqueda, enseñanza y ganancia de almas. Buscar y visitar a personas que no asistan a la iglesia, para lograr que se inscriban y asistan regularmente.

Pero la educación no es sólo tarea de la Escuela Dominical. La Escuela Dominical es uno de los programas educativos de la iglesia local. Pero la misión de hacer discípulos va más allá de las personas que llegan a la Escuela Dominical. Nuestra responsabilidad es ser creativos diseñando y probando estrategias para llevar a los nuevos creyentes a ser discípulos maduros, aún aquellos que por diferentes motivos no están llegando a la Escuela Dominical, como por ejemplo los recién convertidos, los enfermos, los ancianos, los que trabajan fines de semana, los que se reúnen en células en lugares de trabajo, en hogares, en universidades, en las misiones e iglesias nuevas donde no hay maestros preparados aún, entre otros. En los últimos años la Junta de Superintendentes (¡enríales de la Iglesia del Nazareno publicó un folleto titulado "Un pueblo cristiano de santidad misional". En él se exponen los valores esenciales de la iglesia del Nazareno que son: ser un pueblo cristiano, ser un pueblo de santidad, ser un pueblo misional. Como parte de su misión se menciona la responsabilidad por el discipulado y la educación cristiana superior. Estos párrafos dicen textualmente:

Nos hemos comprometido a ser -invitamos a otros a convertirse en- discípulos de Jesús. Con esto en mente, nos comprometemos a proveer los medios (escuela dominical, estudios,

bíblicos, pequeños grupos de mutua responsabilidad, etc.), a través de los cuales se anima a los creyentes a crecer en su comprensión de la fe cristiana y en su relación unos con otros y para con Dios. Entendemos que el discipulado incluye que nos sometamos a obedecer a Dios y a las disciplinas de la fe. Creemos que debemos ayudarnos unos a otros para practicar la vida de santidad a través del compañerismo cristiano, el sometimiento a la mutua

responsabilidad de amor. Wesley dijo: “Dios nos ha unido los unos con los otros para fortaleces nuestras manos”.

Estamos comprometidos con la educación cristiana, por medio de la cual los hombres y las mujeres son equipados para vidas de servicio cristiano. En nuestros seminarios, colegios bíblicos, colegios y universidades, estamos comprometidos con la búsqueda del conocimiento, el desarrollo del carácter cristiano y la preparación de líderes para lograr nuestro llamado divino de servir en la iglesia y en el mundo.

SERVICIO Las palabras bíblicas que se refieren al servicio cristiano en el Nuevo Testamento proceden de las palabras griegas latreia y leitourgeia y se pueden traducir

como: servicio, ministerio o culto. William Barclay explica que leitourgeia se usa en el Nuevo Testamento para describir el servicio o trabajo que presta una persona para

Dios, los hombres o el gobierno y agrega: "

...

El

cristiano es el hombre que trabaja para

Dios y para los hombres; primero, porque lo desea de todo corazón y, segundo, porque es compelido por el amor de Dios, que lo constriñe". Es interesante que la misma palabra, dependiendo del contexto donde se emplea, puede aplicarse tanto al culto que rendimos a Dios, como 154 a cualquier tipo de trabajo de hacemos, como aclara Ben Patterson: "En la Biblia hay una unidad indisoluble entre culto y trabajo, ya que ambos son formas de servicio a Dios. Está el servicio que le damos a Dios en nuestro culto y está el servicio que le damos a Dios en

nuestro trabajo. El primero es la liturgia del santuario; el segundo es la liturgia del mundo". El punto de vista bíblico es que Dios creó el trabajo como una bendición. En el relato de Génesis 1:28 Dios bendice a la pareja humana y les comisiona un trabajo especial cuidando del resto de las criaturas vivientes. Esta responsabilidad consistía en "labrar y guardar" (Génesis 2:15). La idea popular de que el huerto del Edén era un lugar de ocio para vacacionar no concuerda con este relato, por el contrario, el trabajo ocupaba en el paraíso un lugar fundamental. De manera que no es teológicamente correcto enseñar que el trabajo es un castigo o que es una consecuencia de la caída. El hombre y la mujer recibieron la encomienda de parte de Dios para "guardar" a la creación en representación del Creador y de la misma manera en que Dios lo haría. Es por ello que Dios crea al ser humano a su imagen y semejanza para que pueda continuar el trabajo iniciado por El mismo al crear los cielos y la tierra, y que pudiera ser responsable de "señorear" sobre toda la creación. El hombre y la mujer fueron escogidos por Dios como "mayordomos" de Su valiosa creación, esto significa que son responsables de administrar los bienes de Dios, quien es el propietario de la Creación y deben hacerlo de la forma más conveniente para su dueño. Entonces, al contrario de lo que promueven las ideas consumistas y materialistas, la dignidad del ser humano no procede de lo que poseemos, puesto que todo es de Dios y nada es nuestro. La posición cristiana es que la dignidad del ser humano se halla en lo que hacemos con lo que Dios nos ha dado. De esta manera sabia Dios permite que hasta la persona que a los ojos del mundo no ñeñe "nada" que dar, encuentre valor para su existencia al administrar con fidelidad "todo" lo que Dios le ha confiado; y da un sentido de humildad a los que tienen muchas posesiones, pues a los ojos de Dios lo que una persona o familia o empresa pueda poseer es apenas una pequeña porción de Su universo. En ambos casos, como bien ilustra Jesús en varias de sus parábolas, lo que vale para Dios es la fidelidad y esmero que cada uno ponga en cumplir con su servicio a Dios (Mateo 5:14-30, 20:1-16; Lucas 16:1-9,17:7-10 entre otros).

Es bueno recordar estos principios bíblicos sobre la dignidad y el valor del trabajo en estos tiempos postmodernos donde las personas prefieren usar su tiempo "libre" para muchas cosas recreativas que no pueden hacer en los días laborales, ocasionando éstos problemas a los ministerios y proyectos de las iglesias, puesto que pocos están dispuestos a "sacrificar" estos espacios para hacer "trabajo" para Dios y sus semejantes. El descanso y la recreación son importantes, los tiempos en familia

son importantes, pero el trabajo del ministerio también lo es, de manera que cada persona y cada familia debe encontrar un equilibrio para incluir tiempo para servir a Dios en sus agendas. Es importante enseñar la mayordomía del tiempo y de los talentos al igual que enseñamos la mayordomía de los bienes materiales mientras el discípulo está en su etapa inicial de discipulado y no esperar a que tenga varios años de asistir a la iglesia para involucrarlo en el trabajo del ministerio.

EL MINISTERIO ES UN TRABAJO A REALIZAR ENTRE TODA LA CONGREGACIÓN

Para algunos autores el significado original del término ministerio se ha desvirtuado, puesto que, lo que originalmente era una función de toda la iglesia, se

delegó en algunas personas con un ministerio específico al cual la iglesia le contrata, elige o llama. Es importante recuperar el significado de "ministerio" en el sentido

bíblico que se refiere a "

...

todas

las responsabilidades de trabajo en las iglesias" y no

tan sólo a algunas funciones específicas. En el libro de los Hechos, ministrar, es cualquier tarea llevada a cabo con el impulso del Espíritu Santo, las cuales no estaban reservadas exclusivamente a los apóstoles o ministros ordenados (pastores). Las 16 palabras griegas que describen la diversidad de ministerios que se mencionan en el Nuevo Testamento han sido listadas por Pedro Larson. Algunas de ellas como presbuteros (anciano), episcopos (obispo), poimen (pastor) señalan a un líder de la congregación; pero muchas otras señalan a cristianos que desempeñaban diferentes responsabilidades ejerciendo sus dones, como son: keruz (predicador), oikonomos (administrador, mayordomo), diakonos (siervo, diácono, diaconisa) entre otras. Lamentablemente en la historia de la iglesia se ha perpetuado la distinción entre clero y laicos que procede del Antiguo Testamento, destinándose algunos ministerios exclusivos para los ministros ordenados y alejándose a la gran masa de creyentes del ejercicio de sus dones y ministerios. Esta tradición invalida el propósito para el cual Cristo murió, el cual es formar un pueblo santo donde todos sirven como sacerdotes intercediendo entre la humanidad perdida y el Creador (1 Pedro 2:9-10). En el Nuevo Pacto la distinción entre sacerdotes y laicos ha caducado. Es importante recordar que el ministerio o servicio cristiano tiene su modelo en

Jesucristo, quien como afirma Alfred Kuen

"Monopolizó todos los ministerios y todas

.. las funciones en el pueblo de Dios del nuevo pacto. Por ello, todo ministerio cristiano

no es más que la continuación del ministerio de Jesucristo por medio de los miembros de su iglesia. Cristo es la fuente y el autor do todo ministerio en la iglesia: "Y él mismo

constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas

(Efesios 4:11)".

... En la práctica de la iglesia primitiva cada creyente debía llegar a ser un ministro y cada pastor era un discípulo en crecimiento. No hay distinción en los requisitos de consagración, santidad y servicio entre unos y otros. Para Robert Girard lo único que

distingue a los pastores de los "

creyentes

sacerdotes

"

es que ellos "

tienen dones

... particulares destinados a equipar al pueblo de Dios para la obra del ministerio". Separar a la congregación de la obra del ministerio es un grave error como expresa Watson:

...

...

Pensar en el ministerio como privilegio do unos cuantos dirigentes teológicamente formados, es entender mal la verdadera naturaleza de la iglesia. Todos los santos, o creyentes, deben estar implicados en la obra del ministerio. Todos están llamados a servir en el cuerpo de Cristo. Cierto, hay algunos dones y algunos ministerios para personas especializadas, pero su papel es únicamente formar a los demás miembros para que puedan llevar a cabo un trabajo concreto en la iglesia. Nadie es un pasajero; todos forman parte de los tripulantes.

LA FORMACION DE MINISTROS ES UNA TAREA PRIORITARIA

En el ejemplo de la iglesia de Antioquía, se puede apreciar la labor de equipamiento de los santos para la obra del ministerio. Los pastores-maestros, Pablo y Bernabé, supieron guiar a estos discípulos de Jesús a una consagración total de sus vidas para el servicio. Michael Green señala que una de las características de esta

iglesia es que estaba abierta a la iniciativa de los laicos. En una iglesia sana en

crecimiento "

...

cada

miembro tiene un trabajo qué hacer distinto y complementario de

aquel que realizan los demás". El propósito de la enseñanza en Antioquía era poner en marcha todo el potencial de los creyentes para el extendimiento del Reino de Dios. Después de un año invertido en este propósito, Bernabé y Pablo, se gozaron en los resultados, cuando estos creyentes les sostienen con fidelidad, mientras ellos continuaban fundando iglesias en otras ciudades. En el Nuevo Testamento la responsabilidad de la formación de los creyentes

recaía en el conjunto de líderes de la iglesia local. Este es el llamado prioritario de Dios para los líderes en cuanto a su función en el cuerpo de Cristo. Para Gene Getz, la iglesia en el sentido bíblico es un grupo de creyentes que se reúne para la mutua edificación. De manera que sería bíblicamente correcto medir la autenticidad de una iglesia, y de su liderazgo, desde el punto de vista bíblico, examinando la medida de crecimiento y madurez que van adquiriendo sus integrantes. Los líderes de los ministerios de la iglesia tienen la responsabilidad prioritaria de formar a las personas para involucrarse activamente en la obra de la iglesia, como afirma Alfred Kuen: "El objetivo final de todo ministerio es el crecimiento del Cuerpo hacia la plena madurez, hacia la estatura perfecta de Cristo (Efesios 4:13). Este

objetivo

sólo se puede alcanzar si, por una parte, los encargados del ministerio

... especial forman a los cristianos para que puedan desarrollar su ministerio y si cada uno de estos últimos cumple su ministerio con la iglesia. Parte de la responsabilidad de estos líderes es proveer ejemplo:

Los dirigentes son particularmente responsables de esto: necesitan enseñar que nada que no sea la semejanza con Jesús satisfará al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. Ellos deben ejemplifica! el carácter de Jesús, mostrando en su propia vida algo de lo que podría ser dicho carácter, lo cual significa someter al escrutinio de la luz de Cristo sus hábitos y sus actitudes. Ellos deben esti mular ese parecido con Cristo en la congregación mediante una insistencia sosegada pero firme en la oración y el estudio bíblico, en el compañerismo y la comunión. Dos grandes enemigos de la semejanza de Jesús son el ignorarlo y el desobedecerlo.

Michael Green, señala también que es importante rescatar el modelo de iglesia de Antioquía en la pluralidad de su liderazgo para dar mayor oportunidad a lugares de

servicio en la iglesia local. Pese a la variedad de sus orígenes, de estos dirigentes

afirma: "

encarnaban

esa calidad de compañerismo que estaban tratando de inculcar

... en la congregación en general". En las congregaciones donde el ministerio se centraliza en unas pocas personas o donde hay un solo líder dominante, el pueblo de Dios no tiene espacios para servir a Dios, la congregación y los líderes no son bien formados y pastoreados.

EL SERVICIO CRISTIANO AL MUNDO

El modelo bíblico nos habla de creyentes involucrados sirviendo tanto en

ministerios “hacia adentro" como en ministerio “hacia a fuera" de la iglesia local. Este

modelo se basa en el ejemplo de Jesús. En Mateo 20:28 él nos dice de sí mismo que

vino "no

ser servido, sino para servir".

... Jesús vivió en un tiempo de crisis social, moral, política y económica. En este sentido lo que le rodeaba no era tan diferente al mundo en que nos toca vivir hoy. Una recorrida por cualquiera de los evangelios nos mostrará a un Jesús que sirvió cada vez

para

que la necesidad salió a su encuentro, otorgando a veces salud para los cuerpos enfermos y otras pan para los hambrientos, entre otros actos de servicio, cumpliendo así un ministerio integral. Jesús envió a sus discípulos al mundo de igual manera que el Padre lo envió a Él (Juan 20:21), es decir a servir al mundo. Los cristianos de los primeros días lo entendieron y procuraron apoyarse mutuamente con un sistema comunitario que buscaba suplir las necesidades de los que menos tenían. Aunque permanecía entre ellos la propiedad privada (Hechos 5:4), estaban libres del espíritu del egoísmo, de tal manera que "ninguno decía ser suyo

propio nada de lo que poseía

"

Hechos 4:32. Esto lo vemos reflejado en la categórica "

...

(Hechos 4:34). Este espíritu

...

frase "Así que no había entre ellos ningún necesitado

de servicio también se expresaba para con los de afuera de la iglesia (Hechos 3:6). Las

obras de caridad eran la muestra de que la fe en Cristo era verdadera (Santiago

2:14-26).

COMUNION

El término griego que corresponde a comunión es koinonía. En el contexto grecorromano del primer siglo se usaba este término para referirse a una sociedad comercial, a relaciones armoniosas entre hermanos de sangre; también lo usaban para describir el tipo de relación que deseaba tener el hombre y la mujer al contraer matrimonio, pura vivir juntos y compartirlo todo; asimismo para describir la relación del ser humano con Dios. En el Nuevo Testamento se usa koinonía siempre con relación a la vida en el Cuerpo de Cristo, como explica William Barclay: "Koinonía" es lo que liga a los cristianos unos con otros, con Cristo y con Dios. El cristiano participa en la experiencia común de gozo y lágrimas; participa en lo divino y en la gloria que será; debe compartir lo que tenga, pues él sabe que su verdadera riqueza está en aquello que, generosamente, pone al alcance de los demás". Lucas describe con éste término la confraternidad entre los primeros cristianos (Hechos 2:42). Esta comunión dinámica se ve reflejada en que comían juntos, compartían lo que tenían, se unían en la oración y en la adoración, se daban ánimo los unos a los otros en medio de las pruebas y se preocupaban por el bienestar los unos de los otros.

OCACIONES PARA PRACTICAR LA COMUNION

En el Nuevo testamento los cristianos ponían en práctica el compañerismo de la siguiente forma:

Compartían lo que tenían. Este compartir incluía también los bienes materiales. Pablo resalta la generosidad de las ofrendas de los hermanos de Filipos y Macedonia para los cristianos de Jerusalén (Romanos15:26; 2 Corintios 8:4; 9:13 y Hebreosl3:16). En 2 Corintios 8:4, Pablo dice que los

macedonios, pese a su pobreza, le rogaban insistentemente para que les concediera el derecho de participar en la ayuda económica para los santos de Jerusalén. Más adelante Pablo reconoce que este acto de generosidad era una demostración visible de la sinceridad de su comunión y una demostración palpable de que los cristianos gentiles eran tan buenos cristianos como podían serlo los creyentes de origen judío (2 Corintios 9:13). En estos pasajes Pablo enfatiza que el compartir produce crecimiento espiritual del que da, además de los beneficios físicos para el que recibe. Gene Getz señala los beneficios producidos por estos actos de generosidad: "Ninguna actividad como el compartir bendiciones materiales puede demostrar mejor, conceptos tales como "verdadero amor cristiano", "unidad" y la "realidad de la fe cristiana". El aprecio verbal y el interés son actos de bondad fáciles y baratos. Pero compartir tangiblemente lo que es de uno a los demás "cuesta" y es una experiencia que toda la humanidad (salvados e incrédulos) pueden identificar". Los actos de bondad no son "naturales" en el mundo, pero son una demostración de las cualidades otorgadas por Jesucristo y deberían ser lo "normal" en la vida de las congregaciones cristianas tanto hacia adentro como hacia a fuera. "Oraban". La comunión en la oración preparó a los primeros cristianos para la llegada del Espíritu Santo en el Pentecostés; desde allí, la oración fue el medio de expresión del sagrado vínculo entre los creyentes y los apóstoles que exhortaban a los hermanos a continuar con esa práctica saludable para el desarrollo de las nuevas comunidades (Santiago 5:16; 1 Timoteo 2:1). La oración frecuentemente aparece relacionada a las acciones de gracias, a las peticiones individuales de los miembros del cuerpo y a la extensión del evangelio (Efesios 6:9; 2 Tesalonicenses 3:1). Pablo también manifiesta su interés personal en orar por los hermanos (Romanos 1:8, Efesios 1:16, Filipenses

1:9,10).

Los cristianos se reunían para orar cuando había necesidad, también oraban juntos cuando se reunían para la edificación y en sus casas. Oraban por las necesidades de los hermanos (por ejemplo los enfermos), por los evangelistas y por los que no habían conocido aún el evangelio (Santiago 5:1.1-16). Se reunían para comer juntos. En el contexto del Nuevo Testamento invitar a una persona a comer era un símbolo de ofrecimiento de amistad y de aceptación de la otra persona como si fuera de su propia familia. Estas comidas en el comienzo iban seguidas de la Cena del Señor, aunque después se separaron a causa de algunos desórdenes y abusos, pero ambas prácticas continuaron en la iglesia. Este acto de compartir los alimentos en un tiempo de compañerismo describe la imagen familiar del Cuerpo de Cristo que tenían en mente los creyentes primitivos. El apóstol Juan afirma en 1 Juan 1:3,, que esta clase de amistad verdadera, profunda y comprometida con el bienestar ajeno, sólo puede darse entre aquellos que en primer lugar son amigos de Cristo y que han logrado internalizar el mensaje del evangelio. Comunión en la eucaristía. El compañerismo con Cristo se encuentra principalmente expresado en la Cena del Señor (1 Corintios 1:9, 10:16). En la eucaristía los cristianos encuentran a Cristo y se encuentran entre sí. Este compañerismo con Cristo es participación en sus sufrimientos (Filipenses 3:10).

En la Cena del Señor los creyentes pueden recordar que los une el mismo evangelio, la misma misión (Hechos 18:5; 2 Corintios 11:7-19; Filipenses 1:5, 4:15); la misma fe (Efesios 3:9); el mismo Espíritu (2 Corintios 13:14, Filipenses 2:1), y el mismo Dios (1 Juan 1:3). Integrar a los nuevos creyentes a la iglesia. En la iglesia primitiva, los nuevos creyentes eran relacionados inmediatamente con el cuerpo de creyentes. El contacto con otros cristianos es decisivo para que el nuevo discípulo sobreviva en la primera etapa de su vida espiritual aún en nuestros días. El recién convertido es particularmente vulnerable a las tentaciones y a las pruebas y aún no tiene la fortaleza espiritual y el conocimiento bíblico para desarrollarse como un discípulo saludable. La atención personalizada que recibía el nuevo convertido le ayudaba en la adaptación a la nueva vida que estaba comenzando. Este compañerismo responsable de los discípulos más maduros hacia los bebés espirituales se proveía en forma natural y continua, como se observa por ejemplo en el cuidado que Ananías y Bernabé tuvieron con Pablo y en el que luego éste tuvo hacia Timoteo. Además de este cuidado personal, el nuevo creyente era incorporado al compañerismo de un grupo o iglesia que se reunía en un hogar. Este aspecto fue fundamental en aquellos días para la afirmación y el crecimiento del cristiano, y es la estrategia aplicada exitosamente por Juan Wesley y otros que siguieron su ejemplo. Estos grupos de confraternidad se han convertido en una de las características saludables de las iglesias crecientes en los tiempos actuales, como se estudiará en próximos capítulos. Gene Getz es otro que considera que las relaciones del nuevo discípulo con creyentes más maduros, es vital e imprescindible para el desarrollo saludable o edificación del nuevo discípulo. Luego de analizar en el Nuevo Testamento lo que se entendía por edificación, se pregunta: "¿Qué es entonces edificación en el sentido novotestamentario de la palabra?" y luego responde:

Parece ser una experiencia continua donde la verdad bíblica (doctrina) se aprende dentro de un contexto de "cristianismo relacional" y un "testimonio cristiano dinámico". Estas tres experiencias son necesarias para desarrollar un cuerpo de creyentes maduros. Desatender cualquiera de estas facetas de la vida del Nuevo Testamento es interferir con el plan ordenado por Dios para la edificación de la iglesia local.

Las reuniones en los hogares de creyentes. Hay muchos ejemplos en el Nuevo Testamento de grupos de cristianos que se reunían en los hogares. En Hechos 2:41-47, se afirma que los creyentes se reunían tanto en el templo, como en las casas. En otros pasajes se refiere a casas de familias donde se reunían, como: la casa de Lidia (Hechos 16:40); la casa de Aquila y Priscila (Romanos 16:3-5); la casa de Fildmón (Filemón 2), la de Jasón en Tesalónica; la de Tito Justo (ubicada frente a la sinagoga de Corinto); la casa de Felipe, en Cesárea; la del carcelero de Filipos y otras (Green 1979: 199-201). Desde los tiempos del Antiguo Testamento Dios manifestó su deseo de restaurar a las familias. Dios trató y pactó con las familias de Noé, Abraham, Jacob, David y-por medio de ellas vino el Salvador. En el Nuevo Testamento la iglesia comienza en una casa de familia (el aposento alto en la casa de Juan Marcos). Los interesados en oír las buenas nuevas se reunían en casas, donde los apóstoles llegaban y

compartían su fe. I .as familias, incluyendo esclavos, libertos y amigos (que se consideraban bajo la responsabilidad del jefe de familia en el imperio roma no) aceptaban a Cristo y todos eran bautizados. En esc hogar comenzaba a reunirse un grupo de cristianos que compartía su fe con otros en medio de la hospitalidad del hogar. I )e esta manera la iglesia se expandió en las casas y esto fue crucial en el avance del evangelio. 174 Las reuniones eran variadas, como explica Green:

Cuando había un hogar cristiano, eran varios los usos para los que se lo destinaba. En los Hechos de los Apóstoles, se indicaba que estos hogares se utilizaban para reuniones de oración, para una tarde de confraternidad cristiana, para los servicios de la cena del Señor, para una vigilia nocturna de oración, adoración e instrucción, para reuniones de evangelización improvisadas, para reuniones planeadas a fin de escuchar el evangelio cris- tiano, para reunirse con los que querían saber más y para dar instrucción organizada.

Hay tres ventajas que podemos encontrar en las reuniones de grupos en los hogares:

1. El trato afectuoso y personal entre los miembros.

  • 2. Evangelismo llevado al seno de los barrios, lo cual facilita que el mensaje sea aceptado.

  • 3. Hay delegación de liderazgo y participación de los laicos en la tarea pastoral (1 Pedro 2:9). "Los miembros tendrán la oportunidad de desarrollar sus dones, lo cual dará como resultado un cuerpo que está poniendo en funcionamiento todos sus miembros, desarrollando así toda la capacidad de actividad que tiene éste en pro del cumplimiento de su misión".

Juan Carlos Ortiz, quien llevó su iglesia en Argentina a un gran crecimiento por medio de grupos en los hogares, considera que en la célula se dan cinco componentes:

devoción, discusión, propagación, movilización y multiplicación. Estos cinco estuvieron presentes en la iglesia de los Hechos. En el capítulo 19 se afirma que " ... Pablo hizo discípulos en Éfeso y ellos llenaron toda la provincia de Asia con el evangelio". Ellos adoraban al Señor, recibían enseñanza, hacían planes sobre cómo se extenderían, iban a diversos lugares y fundaron muchas iglesias nuevas, algunas de las cuales se mencionan en los capítulos dos y tres de Apocalipsis. Explica también que devoción es: oración, adoración, alabanza, confesión y quebrantamiento delante del Señor y discusión es la lección de la Palabra. Con respecto a la secuencia de las lecciones aclara: "No damos una lección nueva cada semana. Por lo general una lección dura dos o tres meses. ¿Por qué? Porque no pasamos a una lección nueva hasta que no ponemos en práctica la aprendida. ¿Es acaso que la Biblia no nos enseña que tenemos que ser hacedores y no tan solamente oidores?". Un grupo de discípulos reunido en un hogar provee el ambiente ideal para el cuidado pastoral, mientras el creyente se desarrolla y madura a semejanza de Cristo, como afirma Creen: "El grupo casero reducido es el agente primario del cuidado pastoral, así como el ámbito esencial de la comunión cristiana"

ADORACIÓN

La adoración es uno de los temas centrales del Antiguo Testamento. James

Bartley ha compuesto el siguiente resumen de las enseñanzas del Antiguo Testamento

sobre la adoración:

"

...

en

la revelación registrada en el Antiguo Testamento, establece la adoración como el

primer deber del hombre ante su Creador. El propósito de Dios no es sólo el de traer a los hombres a una reconciliación con Él, sino que al ser reconciliados con Él lo adoren como el único y verdadero Dios. En la creación, Dios estableció el séptimo día como día de descanso de los deberes comunes y de adoración a su Creador. Para facilitar la adoración, Dios reveló su plan de morar entre su pueblo escogido en el tabernáculo, dando instrucciones precisas y detalladas para la construcción del mismo, el tabernáculo vino a ser el foco de la adoración del pueblo. Luego, todos los ritos ordenados por Dios tenían el propósito de facilitar la adoración, recordando en forma gráfica quién era Dios y cuál es la necesidad del hombre de mantener una relación íntima con Él. Así los sacrificios y altares fueron los medios establecidos por Dios para que el hombre pudiera lograr el perdón de sus faltas y afirmar su relación con Dios, parte esencial en la adoración. El arca del pacto y el lugar santísimo, parte del tabernáculo y luego del templo, sirvieron para unir al pueblo alrededor del culto a su Dios.

Las fiestas anuales y los días sagrados tenían el propósito de traer a los hombres a la reconciliación con su Dios, o de guiarlos a alabarlo por su bondad. Las ofrendas llegaron a ser parte integral y esencial de la adoración, representando una expresión de gratitud a Dios por su bondad y una entrega personal de la vida a él como fuente de "toda buena dádiva y todo don perfecto". La obediencia a los preceptos de Dios era la evidencia, de parte del hombre, de que su adoración era sincera. La adoración sin obediencia, a los ojos de Dios, era una hipocresía. Jehová se revela como creador y dueño de todo. Es el Dios de todas las naciones y su propósito es el de reunir a todas las naciones en su reino, un reino universal, en el cual todos tienen el mismo conocimiento de Dios y la misma oportunidad de adorarlo y servirlo. En el Nuevo Testamento veremos cómo este propósito eterno de Dios se define con más precisión en y por medio de su Hijo Jesucristo con el fin de que todas las naciones lo adoren. También Dios se revela como santo y la santidad de vida es un requisito para rendir adoración a El. Dios es celoso por su pueblo y no tolera lealtades divididas. Dios se agradaba cuando los fieles de su pueblo se acercaban a El, con sinceridad y pureza de corazón, con el fin de adorarlo como el único y verdadero Dios. Mostraba su agrado al recibir la adoración de los suyos, defendiéndolos, guiándolos y prosperándolos en todas las áreas de su vida. Todo lo contrario para los que pervertían la adoración, o se negaban a reconocer y a adorar a Dios según sus instrucciones. Estos eran privados de la misericordia y bendiciones de Dios y llegaron a ser objetos de su castigo. Tristemente la historia sagrada presenta a Israel como olvidándose continuamente de su Dios y de todos sus favores, fácilmente dejándose arrastrar a la idolatría, resultando en injusticias sociales y toda suerte de perversión moral y espiritual".

La palabra adorar en el Antiguo Testamento es la traducción de la palabra hebrea shachah que originalmente significaba postrarse como señal de respeto delante de Dios, de otras personas (Génesis 23:7; 33:3 y otros) o de dioses falsos. Más adelante en el Antiguo Testamento la idea de adoración adquiere un significado más profundo. Por un lado adorar es algo que las personas o el pueblo debe hacer directamente y no por medio de intermediarios. La función del sacerdote era guiar al pueblo en la adoración y no reemplazarlo. También se hace distinción entre la adoración falsa y la verdadera. La adoración verdadera es aquella que procede del corazón y no sólo de la postración corporal como se acostumbraba en el culto a los ídolos. En el Antiguo Testamento, sobre todo en los escritos de los Salmos y en los profetas es cidra la enseñanza de que la adoración verdadera es constante y continua y nace de un espíritu humillado y agradecido a Dios distinguiéndola de la falsa que sólo se demuestra en ceremonias rituales y sacrificios en tiempos específicos.

En el Antiguo Testamento se señala también al Mesías venidero como el único digno de ser el centro de adoración para todos los pueblos y familias de la tierra (Salmo 22:27-29; Isaías 66:20-23; Ezequiel 46:2-9; Sofonías 2:11; Zacarías 1^:16-17). La enseñanza del Nuevo Testamento refuerza y amplía la enseñanza sobre la adoración en el Antiguo Testamento. Jesús se revela como el Mesías anunciado digno de ser adorado desde su nacimiento. Pablo enseña en los primeros capítulos del libro de Romanos que los seres humanos hemos sido creados con la capacidad racional de comprender la magnificencia de Dios y de sus obras. Pero aunque la adoración debería ser la respuesta "natural" del ser humano a esta revelación, a consecuencia de la caída es el Espíritu Santo quien motiva al ser humano para adorar (Juan 6:44). Cuando el Espíritu viene a vivir en el corazón del ser humano, desde la conversión, éste "busca, anhela y desea" tener una relación con el Dios Todopoderoso dador de la vida. Sin embargo, la adoración a Dios aunque fluye naturalmente del corazón regenerado necesita expresarse como a Dios le agrada. En la Palabra se nos enseña que debe haber una preparación para ser adoradores como a Dios le agrada, también se deja claro en qué consiste o qué debe contener el acto de adoración que Dios espera de sus hijos y lo que Dios espera que ocurra como resultado en la vida de un adorador. Veamos estas enseñanzas brevemente.

LA PREPARACION DE LA ADORACIÓN

¿Cómo se prepara usted cuando va a tener una cita con una persona importante? La manera en que nos preparamos para adorar a Dios en nuestro devocional personal o en el culto congregacional dice qué tan importante es Dios para nosotros. ¿Cuáles son los pasos previos que se deben tener en cuenta para preparamos y preparar a la congregación para la adoración a fin de que ese encuentro con el Creador sea provechoso? Mencionaremos cinco elementos:

1. Adorar requiere conocimiento del único y verdadero Dios. Tomar conciencia de la persona con quien vamos a relacionarnos es el primer paso. Dios se ha revelado y continúa revelándose de muchas maneras. Contemplar su Creación, recordar su obra en la vida de las personas, escuchar un himno o coro de alabanza y principalmente la lectura de Su Palabra nos ayudan a concentrarnos en la persona de Dios. Es por este motivo que la lectura de la Biblia tiene un lugar central en el culto cristiano, ya sea individual o congregacional. Ejemplos Bíblicos:

En Génesis 8:20, Noé construye el altar preparándose para adorar teniendo en mente que Dios es un Dios fiel, que cumple su Palabra y tiene

misericordia de su creación. Génesis 17:1, Abraham adora a Dios luego que éste se le revela como el "Todopoderoso". Éxodo 34:6-7, Dios se manifestó a Moisés como "compasivo, clemente, lento para la ira y grande en misericordia y verdad, que conserva su misericordia por mil generaciones, que perdona la iniquidad, la rebelión y el "

pecado

...

y el relato continúa diciendo que Moisés "se apresuró a bajar la

cabeza hacia el suelo y se postró [adoró]" (Éxodo 34:8). Josué 5:15, se le indica a Josué entrar descalzo a la presencia del Señor. Josué se inclina en la presencia de Dios consciente de Su santidad. Isaías recuerda los atributos de Dios cuando le adora (Isaías 27:13 y

49:6-7).

En Lucas 24:50-53, los discípulos adoran a Cristo cuando ascendió al cielo teniendo en mente que estaban contemplando al Cristo resucitado. En Juan 4:24, Jesús enseña a la samaritana que la verdadera adoración procede del conocimiento del verdadero Dios. En 1 Corintios 14:25, se recomienda el estudio de la Palabra como efectivo para movernos al conocimiento del Dios verdadero, comparándolo con la ineficacia del hablar en lenguas, lo cual no edifica ni motiva a la adoración a Dios, sino que confunde a los inconversos y los aleja de la revelación de Dios.

  • 2. Adorar requiere tener en mente que somos parte del plan eterno redentor de Dios. A través de la historia Dios ha llamado a sus hijos a ser parte de su plan redentor (Génesis 12:1-3). Dios incluye a todos sus redimidos en la realización de este plan. Para estar realmente conectado con Dios no se debe ignorar o tener una vista parcial de su plan. Tampoco debemos desconocer los hechos poderosos de Dios en la historia anterior a nosotros. Como explica James Bartley:

Al acercarse a Dios para adorar, es importante que el creyente entienda lo que Dios está haciendo en el mundo, y que todas las acciones y obras de Él están relacionarlas con ese propósito eterno. La creación del mundo, la formación de Israel, la liberación de la esclavitud de Egipto, la protección y provisión para ellos en el desierto, la entrada en la tierra prometida y la venida del Mesías, todo está relacionado con su propósito de redimir a los seres humanos y formar de ellos un pueblo santo y misionero bajo el señorío de Cristo.

Algunos ejemplos bíblicos pueden hallarse en los siguientes pasajes:

o

Génesis 6-8, Dios revela sus propósitos a Noé.

o

Génesis 17:3; 22:lss., Dios reveló sus propósitos a Abraham.

o

Éxodo 12:27, 28 y Nehemías 8:1-6, el pueblo de Israel recuerda las obras de Dios en su historia antes de adorarle.

Isaías 6:8-13; 49:6, el profeta recuerda el propósito de Dios para su vida

personal cuando adoraba. Mateo 14:22-33; 28:1-9, los discípulos al ver los prodigios de Jesús le adoran. Hechos, 20:22-24; 21:10-13; 24:11, Pablo adora a Dios consciente de que Él lo había llevado a Jerusalén a pesar de los peligros que le amenazaban para cumplir con su parte del plan redentor.

  • 3. Adorar implica reconocer la necesidad personal. La necesidad personal es una fuerza poderosa para llevar a las personas a buscar el rostro de Dios. Frecuentemente las personas llegan a Dios por alguna de estas situaciones mencionadas y es necesario que el adorador se vea a sí mismo como una persona necesitada del Creador. La actitud egoísta de autosuficiencia no es aceptable a los ojos divinos para acercarnos a Él. Veamos algunos ejemplos bíblicos:

2 Samuel 12:13-20, David adoró a Dios luego de reconocer su pecado, pedir la

misericordia de Dios. 2 Crónicas 20:12, Josafat y el pueblo reconocen su impotencia ante los ejércitos

enemigos y adoran a Dios por su promesa de victoria aunque ésta aún no había acontecido. Job 1:20, Job adora a Dios en medio de sus múltiples pérdidas.

Isaías 6:1, El profeta va a adorar al templo agobiado por la pena de la muerte de su rey y la incertidumbre del futuro.

En la práctica de algunas iglesias, culto es sinónimo de servicio religioso para los creyentes. La celebración de la Comunión o Cena del Señor y otros rituales son parte de los propósitos de estas reuniones. Las iglesias que sólo tienen cultos para los miembros y no consideran las necesidades de los inconversos y nuevos creyentes en los servicios son por lo general iglesias de poco crecimiento. 4. La adoración involucra al ser humano completo. La adoración verdadera es aquella que procede de una persona obediente a la voluntad de Dios, puesto que la adoración incluye también la obediencia y el servicio (Lucas 6:46). Toda forma de servicio (trabajo) ofrecido a Dios o a otras personas es parte de nuestra adoración. De manera que el cristiano siempre debe estar adorando en todo lo que hace, piensa y dice. Algunos entienden que culto es sinónimo de adoración, alabanza, enseñanza de la Escritura y oración, pero lamentablemente, en ellos está ausente el compromiso del servicio a la humanidad, sobre todo a los nuevos creyentes que están presentes. El Cuerpo de Cristo ha sido llamado a dar culto a Dios y servicio a los semejantes, afirma Michael Green, ambos deben ir de la mano y agrega "Nuestro culto es real mente el escaparate, el verdadero barómetro, de nuestra espiritualidad". En la iglesia primitiva estos dos elementos, adoración y sei vicio, estaban presentes. Un ejemplo de ello puede apreciarse en Hechos 11:27-28 y 13:2-3. Dios requiere que el adorador presente delante de Él la vida limpia y obediente. Algunos ejemplos bíblicos son:

1 Samuel 15:22, "Saúl desobedeció deliberadamente las instrucciones de

Dios y luego pretendió adorarlo con el fruto de su desobediencia. Samuel, en nombre de Dios, lo reprendió, afirmando que Dios no se agrada de la ofrenda de adoradores desobedientes". 2 Crónicas 6:5-11; 7:3, Salomón adora en la dedicación del Templo con

conciencia limpia de que había cumplido con todo lo que Dios le había pedido a él y a David, su padre. Mateo 28:8, las mujeres adoran a Jesús habiendo obedecido las

instrucciones del ángel. Éxodo 20:1-6, la adoración a Dios consiste en obediencia continua, de toda la vida, de todo el ser, en todo momento y en todo lugar. Esta obediencia se transfiere a todo lo que hacemos, lo que decimos y lo que pensamos.

Adorar a Dios requiere de la mejor preparación que sea posible. Esto implica hacer los preparativos necesarios previamente en lugar de hacer improvisaciones de último minuto.

ELEMENTOS INCLUIDOS EN EL ACTO DE ADORACIÓN

Ya sea privado o colectivo el acto de adoración, la Biblia incluye algunos

elementos que lo hacen aceptable o agradable a Dios. Éstos son:

Alabanza a Dios por lo que es su naturaleza, expresando la admiración del adorador por sus virtudes (1 Crónicas 16:25- 34; Salmos 96; 98; 101 entre otros). Alabanza y acción de gracias por las obras y bendiciones recibidas de Dios (Génesis 24:26, 27; 1 Crónicas 16:8; Nehemías 7, 8; Salmo 66:3; Apocalipsis

11:16-18).

Revelación de nuestros pecados (Salmo 51; Isaías 6:5). Imploración por la misericordia de Dios al tomar conciencia de la magnitud del pecado (Isaías 6:5); por sanidad (Mateo 8:2, 2 Corintios 12:1-10); por liberación del poder demoníaco (Mateo 15:22, 25). Revelación de la voluntad de Dios (Jeremías 1:4-10; Mateo 28:16-20; Hechos 9:1-6 y otros). El adorador rinde su vida al Señor. Cuando se pone mayor énfasis en el dar, la adoración puede convertirse en algo frío y legalista. Cuando se pone el énfasis en recibir, corre el peligro de convertirse en una experiencia exclusivamente emocional. 183 Es por ello que Pablo dice que la adoración o nuestro culto a Dios, significa rendirse uno mismo y como pueblo para que Dios nos pueda moldear y utilizar para sus propósitos (Salmo 95:6, 7; Isaías 6:8; Marcos 5:6). El adorador ofrece a Dios algo de valor. La ofrenda entregada a Dios expresa el amor y la gratitud y representa la entrega total de la vida del adorador. Es por eso que Dios mira el corazón del ofrendante (Mateo 5:23, 24) "Hoy en día, para conseguir legalmente dinero u otros bienes materiales, uno dedica horas, días, o meses de su vida. En otras palabras, uno hace un canje de vida por dinero o bienes materiales. Por eso, los bienes materiales representan una porción de la vida del que ofrenda; en este sentido los bienes materiales llegan a ser sagrados. Al entregar una porción de los bienes en ofrenda a Dios, en efecto uno está entregando una porción de su vida (1 Crónicas 29:5b)". 184 El hecho de que Dios acepte nuestra vida como ofrenda nos dice que ésta es algo de valor. Teologías que enseñan que la vida humana no tiene valor no tienen asidero bíblico. El adorador intercede a favor de otros (Mateo 5:44; Juan 17). El adorador no pierde de vista las necesidades de los demás.

LO QUE CONTINÚA AL ACTO DE ADORACIÓN Cuando el adorador es sincero y adora a Dios en la forma que a Dios le agrada, su vida es tocada y transformada constantemente a la imagen de Cristo. La santidad de Dios se va encarnando en la vida del adorador. Hay tres resultados que podemos esperar de la experiencia de adoración:

1. Sentir que Dios acepta nuestra adoración. Dios responde cuando el adorador le rinde culto como a Él le agrada (Génesis 8:21 y 9:1; 2 Crónicas 7:1, 2; 12,18). El corazón humano se llena de satisfacción cuando percibe que ha sido aceptado en su adoración al Señor. De la misma manera Dios se goza en la alabanza de su pueblo. En la adoración el Espíritu de Dios y el espíritu humano se unen en un vínculo especial y único. 2. El adorador es bendecido (perdonado, restaurado, fortalecido, prosperado, formado a la imagen de Dios). La adoración llena de alegría al adorador (2 Crónicas 7:10), en la adoración el pecador es perdonado (Isaías 6:7) 3. El adorador obedece al Señor. Dios es glorificado y su reino extendido puesto

que el adorador verdadero sale al mundo para servir a Dios (Isaías 66:7-24, Hechos 1:4).

LA ADORACIÓN TIENE AMBAS DIMENSIONES LA INDIVIDUAL Y LA CONGREGACIONAL

Recordemos que la palabra griega que se emplea para trabajo y culto en el

Nuevo Testamento es la misma. ¿Podemos afirmar entonces que el culto es un trabajo o servicio que hacemos para Dios? Sí, como explica Men Patterson:

En la Biblia hay una unidad indisoluble entre culto y trabajo, ya que ambos son formas de servicio a Dios. Está el servicio que le damos a Dios en nuestro culto, y está el servicio que damos a Dios en nuestro trabajo. El primero es la liturgia del santuario; el segundo es la

liturgia del mundo. Pero de las dos formas de trabajo -o culto, si lo prefiere- la que es eterna es sólo la liturgia del santuario. Lo que hacemos de ocho a cinco, llegará un momento en que dejará de ser. Llegará el día en que ya no habrá necesidad de amas de casa, contadores públicos, cocineros, abogados, conductores de autobús, ingenieros, cosmetólogos, banqueros, carpinteros, políticos, plomeros, sastres, maestros, mecánicos o vendedores. Incluso el trabajo que hacemos para el reino de Dios dejará de ser útil. Un día ya no se necesitará el evangelismo. La educación cristiana se acabará, y también la profecía y los servicios sociales. No obstante, el trabajo del culto seguirá para siempre. Cuando rendimos culto a Dios introducimos un poco de eternidad en nuestra vida y trabajo ...

En

el

cielo

lo

que permanecerá es el trabajo temporal que hicimos en nombre de la

... eternidad. En el cielo, las liturgias gemelas del santuario y del trabajo se unirán en forma

perfecta y para siempre.

¿Qué le dice a usted esta lectura con respecto a la forma en que preparamos y nos preparamos para dar culto a Dios? Compare sus respuestas a la luz de estas siete características de los cultos en la iglesia de Antioquía que menciona Michael Green:

  • 1. Era ordenado, concluye por el uso del griego leitourgein, liturgia que se traduce como ministrar. Este término indica un patrón, un orden.

  • 2. Era un culto serio. La centralidad de Cristo era notable en este culto. Era notable Su señorío sobre sus vidas y el deseo que demostraban en conocer y encamar la voluntad de Dios en sus vidas. Por ello ayunaban, había un gran compromiso.

  • 3. El culto se desarrollaba en un espíritu de oración. Estos creyentes daban prioridad en su vida a la oración y por eso Dios pudo revelarles su voluntad de llevar el evangelio a otras naciones por medio de Pablo y Silas.

  • 4. Un culto expectante. Estos cristianos llegaban a congregarse anhelando escuchar la dirección de Dios para sus vidas diarias.

  • 5. Era un culto abierto a la intervención. El programa de culto de esta iglesia era ordenado pero no rígido. Estaban abiertos a las intervenciones dirigidas por el Espíritu Santo, por medio de la palabra revelada por Dios a algún hermano, que ellos reconocían como verdadera.

  • 6. Era un culto carismàtico. Los dones espirituales se ponían en acción para la edificación del cuerpo.

  • 7. Eran obedientes a la voluntad revelada de Dios. Oraban y ayunaban para estar seguros de lo que Dios quería que hicieran.

UNIDAD III:

TIPOLOGIAS Y TENDENCIAS DEL DESARROLLO DE LA IGLESIA

En esta unidad se estudiarán algunos modelos históricos y contemporáneos que nos darán un panorama de cómo la iglesia cristiana ha entendido y ha llevado a cabo su misión en el mundo.

MODELOS HISTORICOS DEL DESARROLLO DE LA IGLESIA IGLESIA CATÓLICA ROMANA

La iglesia Católica Romana es la iglesia cristiana más antigua y el tronco común de donde salieron todas las demás ramas del cristianismo. Su historia se remonta a la época post apostólica. La Iglesia Católica Romana ha ido cambiando en su visión de sí misma y en el entendimiento de su misión en el mundo, influenciada generalmente por grandes teólogos. En sus 20 siglos de historia podemos distinguir al menos cinco grandes períodos:

PERÍODO APOSTÓLICO (HASTA EL AÑO 300)

Las iglesias que fueron organizadas bajo la dirección de los apóstoles estaban integradas por todos los que habían hecho profesión de fe y habían sido bautizados. La forma de gobierno era "congregacional" y sólo había dos rangos de liderazgo: los ancianos (u obispos) y los diáconos. Este período se conoce como el período de los padres. La iglesia se percibía a sí misma como:

Todos los creyentes eran el "Pueblo de Dios", el "verdadero Israel", los "sumos

sacerdotes". Las congregaciones eran "islas de seguridad" en medio de un mundo corrupto.

La iglesia era la fuente indiscutida de la verdad.

La iglesia era el medio por el cual la gracia de Dios fluía.

Los sacramentos que se practicaban eran dos: el bautismo y la cena del Señor.

La iglesia esperaba el tiempo de la redención (segunda venida de Cristo) y no se veía a sí misma como un agente de cambio para el mundo presente.

La iglesia guardaba una estricta moralidad nacida de un amor santo y se caracterizaba por una disposición a sufrir con gozo. Los medios de gracia se administraban en el culto público y por ellos las personas podían llegar a ser cristianas. Estos eran: la lectura de los profetas y evangelios, la predicación y la exhortación, las oraciones comunes, el bautismo y la cena del Señor. El bautismo era el ritual que permitía a las personas ser aceptadas como miembros de la iglesia, lo cual les permitía aprender la doctrina de la salvación enseñada por la iglesia y de esta manera ser limpio de pecado. Los teólogos que más influyeron en la doctrina de la iglesia fueron Cipriano y San Agustín.

PERÍODO DEL EPISCOPADO MONÁRQUICO (AÑO 300 A 440)

Este es el período en que la iglesia pasa a tener el respaldo oficial del imperio. Gracias al emperador Constantino, la iglesia pasa a ser "soda" del poder político. Por

ende el poder comienza a centralizarse en pocas personas.

En consecuencia en este período surge un nuevo rango de liderazgo, el obispo, quien llegó a ser el corazón de la organización eclesiástica y la única voz autorizada para dictaminar en cuestiones doctrinales y prácticas, siendo considerados sucesores de los apóstoles del Señor. Su autoridad doctrinal se hizo imprescindible en esta etapa donde abundaba la confusión teológica, debido a que había poco liderazgo educado para orientar y enseñar a las congregaciones. El obispo fue ganando más y más poder político dentro de la incipiente organización política de la iglesia. En la época de Constantino llegó a centralizarse esta autoridad en cuatro obispos principales que residían en las cuatro capitales del imperio: Roma, Constantinopla, Alejandría y Antioquía. A estos cuatro se agregó el obispo de Jerusalén. Estos obispos presidían al cuerpo de los presbíteros (ancianos que dirigían las congregaciones locales) quienes fueron ganando más y más autoridad sobre todos los asuntos de la iglesia, relegando a los laicos a una función pasiva. Los obispos fueron monopolizando ciertos ministerios como el rito de la confirmación o de recepción de nuevos miembros y el rito de la ordenación, los cuales sólo tuvieron validez si eran aprobados por ellos. Tal es así que en el primer concilio de la iglesia reunido en Nicea en el año 325, sólo se permitió tener voz a los obispos. Poco a poco la iglesia fue cambiando del modelo congregacionalista al "sacerdotal". La función del clero llega a ser la de "mediadores entre Dios y los hombres", como explica H. E. Dana:

''Con esta etapa de desarrollo se hizo un gran avance en la dirección del "sacerdotalismo". No solamente las diferencias en el clero se hacían más pronunciadas, sino que se vio a! clero como teniendo una relación más íntima con Cristo que el pueblo seglar. La idea de la función mediadora de la iglesia, efectuada a través del clero, comenzó a asumir su forma final y hacia fines del período, sólo se necesitaba de la cabeza papal para completarla. Los medios a través de los cuales el clero dispensaba los beneficios de la gracia divina eran los sacramentos, en los cuales se incluían la confirmación, el bautismo y la eucaristía (cena del Señor)".

En este período la separación de funciones entre el clero y los laicos se hace más profunda. El modelo de organización sacerdotal es el que impera y se establece un modelo administrativo centralista y autoritario. La gracia divina fluía por medio de los sacramentos (confirmación, bautismo y eucaristía) y éstos eran administrados-por los sacerdotes. El camino para el surgimiento del papado estaba preparado.

PERÍODO DEL PODER CENTRALIZADO EN ROMA (AÑO 440 HASTA 1700)

León el Grande fue el primer obispo que asume como papa en el año 440. A partir de la aparición de este nuevo rango de liderazgo se acentúan las ideas de la "ilimitada autoridad" de la Iglesia católica en todas las cuestiones de doctrina y conducta. La edad media encuentra a una Iglesia Católica Romana gobernada por tiranos que guardan y defienden su poder celosamente a cualquier cusió. Es así como surge el error más grande en la historia de la iglesia católica: "la inquisición". Los énfasis de este período en cuanto a la función de la iglesia son:

La autoridad de la iglesia para involucrarse en asuntos políticos y sociales. La iglesia se veía a sí misma con la capacidad de traer el "cielo" a la tierra. El énfasis en el poder y la autoridad de la iglesia residía en el Papa y los obispos, a quienes se consideraba "pastores".

Énfasis en la tradición y los documentos que son fuentes de autoridad. La

iglesia equipara la autoridad de la Biblia a la autoridad de la tradición de la iglesia. La Justificación es por las obras y por la sumisión total a la autoridad de la

iglesia. El sacerdocio era considerado una clase especial en la sociedad.

Los laicos no podían leer la Biblia sin permiso de los sacerdotes.

La iglesia es pura, incorruptible, verdadera.

La iglesia creía en su capacidad de encamación y la catolicidad se entendía como religión para las masas y no sólo para los "perfectos".

PERÍODO DE LA REFORMA Y CONTRAREFORMA (DESDE 1700 HASTA 1962)

En este período se descubre que el pecado no está fuera de la iglesia sino que puede estar dentro de ella también. Hay un despertar litúrgico y énfasis en los sacramentos, mayormente en la eucaristía, como órganos constructores de la iglesia. Se hace énfasis en la vivencia personal y una mayor valoración de las comunidades locales.

PERÍODO POSTERIOR AL CONCILIO VATICANO II (1962 HASTA LA ACTUALIDAD)

La iglesia católica cambió a partir del Concilio Vaticano II (1962-Papa Juan XXIII). La eclesiología católica en este período se vuelve más ecuménica y misionera. Entre los cambios más importantes encontramos:

La iglesia adopta un compromiso misionero. Para 1960, el 60% de los católicos vivía en América del Norte y Europa. Para 1980, el 60% vivía en Latinoamérica, África, Asia y Oceanía. A principios del siglo XXI, el 70% de los católicos viven en el tercer mundo.

Se da mayor participación a los laicos, lo que permite el surgimiento de las

“comunidades de base”, grupos donde los laicos participaban libremente en la

liturgia. La forma democrática se refleja en la organización interna de estos grupos. Para 1985 había 350,000 de estos grupos en América Latina. Un esfuerzo por acercarse a dialogar con los “hermanos separados” (ecumenismo). Involucramiento en la transformación social del mundo. Se permite discutir y debatir sobre las reglas de la iglesia y sus doctrinas. Acentuación de los carismas (dones) del Espíritu Santo, cjufc son considerados un canal para la acción del Espíritu. énfasis en la comunicación de dones, la coparticipación y correspónsabilidad del ministerio de la iglesia. El movimiento carismàtico o católicos evangélicos con énfasis en la evangelización. Hay más de 72 millones de católicos involucrados actualmente en este movimiento.

F.W. Paterson afirma que: "El movimiento carismàtico ha servido a la Iglesia Católica Romana en tres maneras:

1. Ha provisto un medio para promover el ecumenismo. 2. Ha profundizado la espiritualidad de miles de sacerdotes y ile feligreses laicos.

3.

Ha despertado un nuevo celo para evangelizar. Por ejemplo, en 1981, en Corea del Sur, hubo un proyecto católico que tuvo por lema: "Año para evangelizar a su vecino." Informaron un aumento del 59% de católicos el primer año.

PROTESTANTISMO HISTÓRICO

El movimiento protestante reprendió severamente el modelo del "sacerdotalismo" y abogaron a favor del "eclesiasticismo", es decir, la autoridad centrada en la iglesia. Pese a que sostuvieron la unidad orgánica de "todos" los cristianos defendiendo el sacerdocio universal de los creyentes, no llegaron a cuestionar aquellos principios que llevaron a la iglesia católica a ser lo que era. La iglesia siguió siendo considerada como plenipotenciaria, o sea, con autoridad en todos los asuntos humanos. Por ende el poder y la autoridad continuaron centralizados en los obispos. No debemos olvidar que las nuevas iglesias protestantes surgieron amparadas por el poder político nacionalista de sus respectivos países y tristemente se volvieron opresivas e into- lerantes como la Iglesia Católica Romana, llegando a cometer aún crímenes más horrendos en nombre de Dios, que su predecesora.

LA IGLESIA LUTERANA (ALEMANIA)

Martín Lutero (1483-1546) rechazó lardea de que la iglesia tuviera autoridad sobre la conciencia individual del creyente, pero defendió la idea de la "Iglesia

Universal", como una realidad orgánica y visible que reunía en su seno a todos los "creyentes". Había cuatro puntos fundamentales que Lutero defendía en su oposición a la Iglesia Romana:

1. El sacerdocio universal de los creyentes. Los laicos participan en las decisiones y en la administración de la iglesia.

  • 2. La relación directa del creyente con Cristo (sin intermediación del sacerdote).

  • 3. La autoridad final y absoluta de las Escrituras como guía infalible en asuntos de fe y conducta.

  • 4. Justificación por la fe. La salvación como un inmerecido regalo de Dios, condicionada sólo por la fe y el arrepentimiento. Los sacrificios, penitencias, peregrinaciones, rezos o confesión auricular no obran salvación.

Lutero reconoció que hay pecado también dentro de la iglesia, pero nunca criticó o cuestionó la forma de gobierno y la autoridad central del Papa. Por el contrario consideró a la iglesia como representante de Cristo en el mundo. Los luteranos a lo largo de su historia han estado en unión con el Estado. El Luteranismo se extendió rápidamente por toda Europa y luego Estados Unidos, llegando hoy día a 12 millones. Los luteranos reconocen sólo dos sacramentos: la cena y el bautismo. La adoración es litúrgica y se concentra en el altar. La congregación local es la base del gobierno eclesial y tienen confederaciones regionales o por países para asuntos legislativos y consultores.

LAS IGLESIAS REFORMADAS (FRANCIA Y PAÍSES BAJOS)

Las iglesias reformadas siguieron a los reformadores Zwinglio y Calvino. Muy pronto se subdividieron en gran número de iglesias regionales muy distantes entre sí geográfica y políticamente. En cuanto a la forma de organización local, estas iglesias trataron de retomar a

los principios del Nuevo Testamento y fue de todos los movimientos reformistas el que más autoridad retoma a los laicos. Para Calvino el rol de la iglesia visible era imprescindible para la salvación, puesto que ella es la entrada a la vida en Cristo, pero también la que se encarga de cuidar y alimentar a los que son salvos. De manera que para Calvino, para estar unido a Dios, bahía que estar unido a la iglesia visible. La iglesia también debe permanecer unida al estado pero con el propósito de evitar que los gobernantes se desvíen de la voluntad de Dios. La iglesia reformada desempeñó este papel mejor que ninguna otra.

LA IGLESIA ANGLICANA (INGLATERRA)

La Iglesia Anglicana se separa de Roma no por diferencias doctrinales o en la forma de gobierno, sino por decisión del rey Enrique VIII quien quería casarse y divorciarse de sus esposas (o enviarlas a la cárcel o al cadalso) según su caprichosa voluntad, lo cual no era aprobado por la Iglesia Romana. Al separarse de Roma, el rey pasó a ser la cabeza visible de la Iglesia Inglesa, pero las doctrinas y prácticas no cambiaron en mucho. Más adelante, debido a la influencia de los reformadores, reconocieron que la iglesia cristiana auténtica se caracteriza por lo siguiente:

Un linaje de líderes especialmente ordenados (obispos) de la sucesión directa de

los apóstoles. Fidelidad a la tradición doctrinal y litúrgica de esa sucesión. Los sacramentos

salvíficos son: la confesión, la confirmación, la ordenación, el bautismo y la santa cena. Iglesia, tradición y Escrituras tienen igual autoridad.

Rechazo absoluto a la autoridad del Papa de Roma.

No cree en el purgatorio ni en la oración a los santos difuntos.

LA COMPRENSIÓN SOBRE LA MISIÓN DE LA IGLESIA EN EL PERÍODO DE LA REFORMA

En el tiempo de la Reforma (1517-1792) el propósito primordial del movimiento protestante no fue convertir a los incrédulos sino el de reformar a la Iglesia Católica Romana. Algunos reformadores entendían que la Gran Comisión fue dada sólo a los apóstoles y para su propia generación. Por los años de estos movimientos de protesta o "protestantes", las rutas de navegación al Nuevo Mundo eran dominadas por España y Portugal e impedían que otros países llegaran a ellas. Esto favoreció el arraigo de la religión católica romana en las colonias españolas y portuguesas de América. Los evangélicos inician, sin embargo, etapas que sembraron la semilla de los movimientos misioneros del siglo XVIII. Entre los pioneros de este despertar misionero de la iglesia, el de mayor influencia fue el movimiento pietista. Jacobo Spener (1635-1705), fue un pastor luterano en Frankfurt que enseñó el énfasis en la piedad personal, el estudio de las Escrituras, la oración y el evangelismo personal. Los "moravos" (refugiados que escaparon de la persecución religiosa en Moravia) albergados en las tierras del Conde de Zinzerdorf en Sajonia enviaron misioneros a las "Indias Occidentales" (América), Groenlandia, San Croix (Caribe), Indias Orientales (India), Constantinopla, Persia (Asia menor), China, Ceilán, Egipto, Samoa, Surinam, Australia y a los indios de América del Norte.

TIPOLOGÍAS EVANGÉLICAS (DENOMINACIONES) DEL DESARROLLO DE LA IGLESIA

La variedad de conceptos surgidos de la Reforma sobre la iglesia y su misión

dieron lugar a una gran variedad de tipos de organización eclesiástica en numerosas denominaciones protestantes. Los tres tipos de estructuras organizacionales de donde provienen las estructuras de las iglesias contemporáneas son:

TIPOLOGÍAS EVANGÉLICAS (DENOMINACIONES) DEL DESARROLLO DE LA IGLESIA La variedad de conceptos surgidos de la Reforma

EPISCOPAL

La autoridad central de la organización es el obispo, cuya autoridad procede por imposición de manos generación tras generación de los primeros apóstoles. La vida de la iglesia se sostiene por esta gracia que ha pasado de obispos a obispos en la historia de la iglesia. Hay dos grados de oficiales bajo el obispo: los sacerdotes (presbíteros) y los diáconos. Los obispos de alto rango se llaman arzobispos. También tienen una posición de "arcediano" quien asiste al obispo cuidando de los asuntos de las iglesias

locales en la diócesis. Esta forma de gobierno es seguida por la Iglesia de Inglaterra y por las Iglesias Episcopales de América, Canadá y Australia.

EPISCOPALES O DE CONEXIÓN En este modelo organizativo la base de toda autoridad es toda la congregación. Todas las iglesias locales que forman una organización dependen del consentimiento de las otras para tomar acciones. Hay cuatro ejemplos que se pueden citar de este modelo:

1. Las Iglesias Episcopales Metodistas cuyo centro de autoridad es la Conferencia General la cual asigna obispos y decide en asuntos doctrinales y organizativos. Cada obispo coordina anualmente una conferencia en su área, la cual nombra a los pastores locales y media en asuntos entre las iglesias locales y la iglesia mundial. También tienen superintendentes de distrito para regiones más pequeñas. Las iglesias locales tienen muy poca voz en asuntos de la iglesia general y en los de su propia congregación.

  • 2. En las iglesias luteranas la conexión se hace por medio del estado. Los clérigos

y seglares que gobiernan la iglesia (cuerpo llamado consistorio) son nombrados por el poder civil. En esta forma de gobierno eclesiástico la iglesia es un sirviente del estado. 3. En las iglesias presbiterianas la conexión es por medio de los presbíteros,

quienes representan a las iglesias locales. Estos presbíteros son elegidos por pastores y ancianos y son quienes coordinan la colaboración entre las iglesias locales. A este cuerpo sigue en autoridad el sínodo y a éste la Asamblea General, que es la corte más alta de la iglesia.

  • 4. Las iglesias congregacionales deciden por sus propios asuntos y la iglesia global sólo funge como órgano consultivo. Su organización eclesiástica es muy parecida a los presbiterianos y procuran que las iglesias se ayuden mutuamente.

CONGREGACIONAL

Al modelo congregacional se adhieren los bautistas, los discípulos, los adventistas y otros. Es un modelo surgido del legado apostólico. En el centro de la organización está la iglesia local como cuerpo independiente y soberano que no guarda ninguna dependencia de asamblea o cuerpo gubernamental de

representantes. Es un modelo simple y democrático.

¿CUÁL DE ESTOS SISTEMAS ES EL MEJOR?

Cualquiera de éstos funciona si los creyentes son verdaderos hijos de Dios y

comprometidos. Los sistemas modernos incluyen aspectos de los tres:

1. Los ancianos presbiterianos son nombrados por la congregación.

  • 2. Los congregacionalistas eligen juntas de líderes.

  • 3. Los episcopales tienen ancianos (sacerdotes) y diáconos y algunos toman muy en cuenta la opinión de la congregación.

UN MODELO HISTÓRICO DE DESARROLLO DE LA IGLESIA: EL MOVIMIENTO WESLEYANO (INGLATERRA, IRLANDA Y GALES 1703-1791)

Mientras otros grupos y denominaciones están descubriendo el modelo wesleyano y aplicando los principios de su estrategia con muy buenos resultados, muchas de las Iglesias del Nazareno en América Latina desconocen este legado valioso de nuestra herencia histórica del movimiento de santidad. El avivamiento wesleyano del Siglo XVIII fue una renovación y extensión de la Reforma del Siglo XVI. En el Siglo XVIII Inglaterra fue sacudida por un movimiento del Espíritu que cambió los destinos de esa nación que sucumbía en la inmoralidad y los vicios de su pueblo. El líder de este movimiento, el reverendo Juan Wesley, deseaba junto a su hermano Carlos y otros jóvenes, volcar su vida en el servicio de los inconversos y necesitados. Juan Wesley (1703-1791), era un hombre entregado al

estudio, a la obra del ministerio y deseoso de ser perfeccionado en su amor a Dios y al prójimo. Su vida cambió cuando su mentor espiritual, el moravo Pedro Boehler le

ayudó a comprender "

...

que

la justicia legalista no era suficiente para alcanzar la

salvación". A los 35 años, Juan Wesley pudo hallar paz para su alma cuando recibe la certeza de haber sido limpiado de sus pecados. Desde entonces su vida cambió de estar centrada en sí mismo hacia fuera de sí mismo, dedicando el resto de su vida a llevar el conocimiento de Dios a las masas inglesas marginadas. George Hunter ha definido a Wesley como un estratega de iglecrecimiento, afirmando que los principios que se han descubierto después de medio siglo del movimiento de iglecrecimiento, ya los había descubierto Wesley en su época. Juan Wesley era un hombre práctico y a la vez analítico. Su teología no surgía desde atrás

de un escritorio, sino de la aplicación de las verdades bíblicas a gente de carne y hueso. Su sensibilidad para reconocer lo inservible de algunas tradiciones y lo provechoso de algunas estrategias implementadas por los laicos en su entusiasmo por servir al Señor, es admirable. Al respecto escribe Hunter:

Juan Wesley dio forma a un movimiento evangelístico con una sofisticación que, tal vez, no se había visto por mil años. Y su método a dar forma al ministerio del evangelismo era notablemente parecido al del movimiento de iglecrecimiento hoy en día. Por ejemplo, él era un pragmático que no se avergonzaba de serlo en la elección y desarrollo de estrategias, modelos y métodos. El estándar supremo para evaluar cualquier acercamiento evangelístico eran sus resultados, es decir, si su método ayudó a alcanzar objetivos apostólicos o no. El escribió, "Yo cumpliría cada puntillo u orden, excepto cuando está en peligro la salva ción de almas. Entonces prefiero los fines a los medios.

En su afán por hallar la verdad, él llevaba un registro detallado de todas sus observaciones. Todo lo indagaba de primera mano, observando a las personas, con entrevistas personales, llevando estadísticas, que luego comparaba y analizaba. De esta manera, Wesley pasaba todas sus conclusiones interpretativas de la Palabra, por el cernidor de la experiencia de cientos de cristianos, como lo hizo por ejemplo, en el caso de la experiencia de la perfección cristiana. Eunice Bryant, explica la investigación efectuada por Juan Wesley

para verificar la veracidad de esta experiencia: En 1757, Wesley escribió: “Un

crecimiento gradual en la gracia precede el don, pero el don mismo siempre es dado instantáneamente. Nunca oí ni conocí ninguna excepción, y creo que nunca hubo una. Es de resaltar que sus doctrinas no son teorías deducidas detrás de un escritorio o basadas en la experiencia de unos pocos, que hubieran sido influenciados por sus conclusiones. Fue su investigación personal, entrevistando a cientos de personas que testificaban la experiencia de la perfección cristiana; usando cuestionarios -según el mismo afirmara- de lo más inquisitivos que podía confeccionar, que esta experiencia fue por él verificada y explicada en sus notas. Juan Wesley nunca cerró su corazón al mover del Espíritu Santo y es por eso que nadie pudo frenar aquel avivamiento; no obstante, nunca tomaba una decisión sin tener antes la certeza de que ésta fuera aprobada por Dios y útil para el crecimiento de la iglesia, aunque fuera contraria a sus deseos personales. Los dos hermanos Wesley compartían este amor por aceptar las estrategias que daban frutos comprobados, aun cuando para ello debieran sacrificar sus gustos y preferencias personales. Hunter comenta al respecto:

"Carlos era un poeta culto y un músico con gustos estéticos de la iglesia alta, pero apartó su preferencia, (dignándose escribir himnos en el género musical "poco culto" que se estaba cantando en las tabernas inglesas). Y Juan, después de 33 años de predicar a los inconversos al aire libre, confesó que, "Hasta hoy el predicar al aire libre es una cruz para mí.

Pero ...

no veo ninguna otra manera de predicar el evangelio a toda criatura".

Uno de los aciertos más notables de su movimiento fue su sólido plan para el discipulado de los creyentes. El propósito del discipulado de Wesley, era que los creyentes crecieran en la perfección cristiana (santidad) y se mantuvieran en ella, para lo cual no consideraba suficientes las prácticas cristianas o las formas externas de cristianismo. En su sermón "Casi Cristianos" explica tres cosas fundamentales que se requieren para ser un verdadero cristiano. Un verdadero cristiano es quien ...

1. Ama a Dios

...

"Tal amor de Dios hincha el corazón, se posesiona de todos los

afectos, llena el alma a plenitud y emplea todas sus facultades hasta el máximo." Éste es un cristiano gozoso, que se deleita en su Señor, que ha muerto a toda clase de orgullo y que ya no es esclavo de las cosas del mundo.

  • 2. Ama a su prójimo, incluyendo a sus enemigos. Les ama como a sí mismo, como Cristo le ama a él.

  • 3. Su corazón ha sido purificado por el Espíritu Santo, por la fe. En él, ha sido purificado de todo deseo impuro, la soberbia, la ira, todo lo que es contrario a) amor puro y santo de Dios. Este cristiano, explica, "se gasta en pro de otros" y sufre todo el mal que los demonios le ocasionen por medio de otros seres humanos. LOS GRUPOS DE DISCIPULADO

La estrategia de Juan Wesley para discipular a los muchos convertidos fue tomada de su observación y de su propia experiencia. Como buen estudioso del crecimiento de la iglesia, había visto ya de pequeño a sus padres, asistir a las "sociedades religiosas", un movimiento que intentaba avivar la iglesia anglicana. Ya en el año 1700 había 40 de éstas sociedades religiosas en Londres. Como buen pragmático, aplicó una estrategia que él mismo había probado y comprobado como provechosa para el crecimiento espiritual, cuando años atrás había sido parte del "club de los santos" junto a su hermano Carlos, Jorge Whitefield y otros, en la universidad de Oxford. Juan, había experimentado los beneficios de crecer en el compañerismo de un grupo de creyentes, buscando juntos la santidad de vida, por ello no impidió que estas "sociedades", proliferaran en casas de familia por todo Bristol. Wesley encontró que los grupos proveían el ambiente propicio para la consolidación y el crecimiento de los creyentes, al descubrir los siguientes factores que se daban en ellos:

Un auténtico compañer